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Soy Un Pervertido y Degenerado, Pague Por Hacer Realidad Mi Fantasía

BDSM, Relatos sexo 23/12/2017

Soy Miguel, tengo cuarenta años; soy adicto a las películas de BDSM y una de mis fantasías ha sido ver que mi madre sea la la protagonista de una de estas. Muchas veces me he pajeado viendo este genero de película pensando que a la que someten es mi madre. Siempre pensé que todo eso quedaría en un sueño.

Resulta que hace un par de meses entre a un bar a tomarme unas cervezas; estando a gusto escuchando música y bebiendo, se acercaron dos tipos y me dijeron si podían sentarse en mi mesa. Se presentaron y me dijeron cada uno yo soy Carlos y el otro Rafael de la misma manera le di mi nombre; pidieron su bebida y me invitaron otra, así seguimos y ya en confianza platicamos nuestras fantasías.

Fui el último en platicar mi fantasía y ambos me dijeron, Sr. Miguel no se preocupe esta hablando con las personas indicadas para hacer realidad sus fantasía. Somos policías y en la delegación tenemos todo lo necesario. Pero todo eso le va a costar dinero.

Acordamos el precio y nos pusimos de acuerdo en que fecha se haría. Sería el siguiente fin de semana ya que Carlos y Rafael les tocaba guardia y además sería un fin de semana largo ya que Lunes era festivo.

Antes de retirarse me pidieron los datos de mi madre. Les di dirección y les mostré una foto reciente. Me dijeron amigo Miguel, cuantos años tiene su madre y como se llama? les respondí que sesenta años y su nombre era Margarita Pérez y sorprendidos comentaron. Para su edad su madre se ve muy deseable, de seguro su padre le da unos buenos vergasos cada noche. Les respondí que era divorciada y les confirme que era muy deseable, además que era muy cachonda ya que le gustaba vestir provocativa tanto con su ropa exterior como en la íntima.

Se retiraron y se despidieron, pero antes me pidieron de favor que les llevara dos de sus prendas intimas sucias, llenas de sus fluidos vaginales. Yo no entendí para que pero se las lleve.

Eso me dijeron que una persona iba a tomar vídeo de todo y que yo podía estar presente, pero siempre debía llevar un pasamontañas y no hablar.

Se llego el Sábado y por fin salió mi para hacer sus compras. Antes de que abordara su auto, Carlos y Rafael se acercaron preguntando, ustedes la Sra. Margarita a lo que mi madre respondió que si. Con lujo de violencia la esposaron con las manos atrás y le dijeron que estaba detenida. Mi madre Margarita les pregunto porque y de mala gana le respondieron que por puta y la llevaron a la delegación.

En la delegación le dijeron; Sra. Margarita fuera la falda y la blusa, mi madre no lo hacía, así que molestos le dijeron, o se las quita o se las quitamos. Inmediatamente lo hizo.

Que sorpresa nos llevamos; mi madre usaba un conjunto de sujetador y tanga de encaje rojo, un liguero de encaje rojo con una medias transparentes que resaltaban sus piernas del mismo tono y unos zapatos de aguja.

Enseguida le ordenaron; Sra. Margarita quítese todas sus prendas, por la buena o por la mala usted decide. Con mucha pena mi madre quedo totalmente desnuda inmediatamente la llevaron al área de los hombres.

Carlos les dijo a los veinte reos detenidos; aquí les traigo carne madura pare que la disfruten y pobre el que no lo haga, porque le voy a cortar la bolas y la verga y la señora se las va a tragar.

En cuanto entro a la celda mi madre fue manoseada de todo su cuerpo. Empezaron a darle verga en la boca, ano y panocha. Le dieron doble penetración tanto en su ojo de culo como su panocha. Mordían y chupaban sus tetas, pezones, nalgas y clítoris. Mi madre llorando les rogaba que ya no más, sobre todo cuando se abalanzaban sobre su ojo de culo. Les soy franco ese agujero a su edad lo conservaba virgen ya que mi padre nunca le desvirgo ese agujero, mi madre siempre se lo negó. Todos los reos la gozaron hasta descargar su leche de macho en todo el cuerpo y orificios de mi madre.

La llevaron al área de mujeres y como en la anterior quince tipas se abalanzaron sobre mi madre Mordiendo y mamando sus nalgas, tetas, pezones, panocha y clítoris, mi madre les suplicaba que no más. Las tipas ignoraron sus suplicas, continuaron y le provocaron varios orgasmos.

No satisfechas de gozar los genitales de mi madre, la obligaron a mamar y chupar los genitales de las reas. Mi madre le asqueaba eso pero al final también termino tragando fluidos de mujer.

No satisfechas del todo; dos de las reas tomaron a mi madre de los brazos y otras dos de las piernas se las abrieron. Dos de las reclusas comenzaron a darle dedo a la vagina de mi madre Luego otro, la mano completa, hasta que se la metieron hasta el codo y empezaron el mete y saca. las otras se turnaban y mordían y mamaban las tetas, pezones, ojo de culo, nalgas, labios vaginales y clítoris de mi madre, así como también le daban a probar de su sexo. Mi madre Margarita se retorcía tanto del dolor como del placer. Le provocaron varios orgasmos y aprovechando estaba bien lubricada varias de las reclusas comenzaron a meterle el pie a la panocha. Mi madre les pedía que no. Aunque creo que realmente gozaba. Lo digo porque al verla estaba empapada de sus fluidos vaginales.

La sacaron de las celdas de las mujeres y la llevaron a un cuarto, allí había una especie de tabla inclinada a 45 grados. Ataron a mi madre de sus manos por la parte de arriba y sus pies por la parte de atrás del soporte de la tabla, quedando expuesta toda su panocha. Carlos se acerco y empezó a poner erectos los pezones de mi madre; cuando estuvieron bien parados les puso una copa de succión con una bala vibradora, mientras Rafael colocaba varios pedazos de cinta plateada en la gran pelambrera púbica de mi madre. Mi madre sabiendo lo que iba a pasar le decía. Muchacho por tu madre no hagas eso me va a doler mucho, además a mi no me gusta estar sin vello púbico.

Haciendo caso omiso a las suplicas de mi madre; Carlos encendió las balas vibradoras de los pezones de mi madre y comenzaron a ponerse erectos y Rafael tiro de las cintas causando que mi madre gritara y se retorciera de dolor dejando su panocha con unos cuanto vellos pubicos.

Carlos se acerco y puso crema de afeitar en toda la panocha de mi madre y con un rastrillo, con mucho cuidado dejo la toda calva de esa zona. Mi madre que sólo lloraba.

Le pusieron vestuario de malla a mi madre que cubría todo su cuerpo; la ataron de pies y manos a una tabla y le empezaron a introducir gusanos. Estos bichos recorrían todo sus cuerpo y aprovechando que varios se habían concentrado en el pubis de mi madre le dijeron. Señora Margarita ya no llore porque le quitamos su pelambrera, ahora ya la tiene de regreso mi madre lloraba y rogaba que ya no más

Pasado todo esto le dijeron a mi madre que tomara un baño y que cuando saliera su ropa estaría lista para ponérsela. Efectivamente así paso; mi madre se vistió y sin esposas o ataduras la llevaron a un salón donde le dieron de cenar y beber.

Después de eso la encerraron en una celda sólo para ella. Querían que estuviera al cien para que disfrutara el martirio que tenían planeado para ella.

Se llego el siguiente día, llevaron a mi madre a un cuarto donde la ataron con las manos arriba y sus piernas abiertas al suelo. Mi madre no sabía que le esperaba con lagrimas en sus ojos les decía a Carlos y Rafael. Muchachos por favor no me hagan daño si quieren dinero se los puedo dar, en forma burlona le dijeron. Mire señora Margarita esto no es por dinero, es para gozar de usted y ya deje de decir tonterías maldita puta.

Con una navaja cortaron la blusa y falda de mi madre; dejando a la señora con su lencería sexy. Cortaron el sujetador de encaje rojo de mi madre alrededor de sus pezones y sacaron estos por ese agujero les pusieron unas trampas ratoneras que prensaron los pezones haciendo llorar y gemir de dolor a mi madre, a pesar de eso no se compadecieron. Luego ataron la tanga de mi madre por la parte de atrás y el frente pasaron la soga de cada extremo por unas poleas en el techo y ataron un gancho a cada extremo. Cabe señalar que la soga no tocaba el suelo. Mi madre Margarita no sabía que era lo siguiente y les rogaba que ya la dejaran ir.

Poco a poco comenzaron a poner peso a cada gancho y la tanga de mi madre comenzó a introducirse entre los pliegues de sus nalgas y labios vaginales. Como era aun leve no decía nada. Pero comenzaron a poner carga más pesada y le empezaba a lastimar. Ella le pidió que ya no más. Fue en vano le pusieron tanto peso que su tanga se metió literalmente entre sus nalgas rosando su ojo de culo y metida entre sus labios vaginales martirizando su clítoris, llego un momento que esta prenda no resistió y termino por romperse. Las tiras que estaban introducidas es estas partes terminaron dando la sensación de que le quemaban haciendo que la Señora Margarita gritara de dolor.

Pasado esto la siguiente etapa; aun con el sujetador mostrando sus dos pezones y ya sin las trampas ratoneras. Le pusieron a cada uno de ellos una pinza con pesos, eso pezones se estiraron causando que tuviera mucho dolor y que gritara pero Carlos y Rafael ni en cuenta. Ataron sus manos por la espalda y en sus pies pusieron una barra dejando las piernas separadas. Ataron un extremo de una cuerda con nudos a un poste lo pasaron entre sus piernas y estiraron hasta que esta se hundió en los pliegues de sus nalgas y labios vaginales rosando también su clítoris y ataron el otro extremo a otro poste. Pusieron unas pinzas con peso en sus labios vaginales los que se estiraron y con mayor razón la cuerda se hundió más en sus partes íntimas.

Empezaron a darle azotes a las nalgas de mi madre Margarita; comenzó a caminar y aullaba de dolor cada que atravesaba un nudo y así la tuvieron hasta que completo un tramo de cinco metros. Llorando toda adolorida les pidió que la dejaran, con risas sólo le dijeron. Sra. Margarita descanse esto es sólo el principio.

Pasado un rato para que mi madre recuperara el aliento, la condujeron a un consultorio médico. Allí sentaron a mi madre Margarita en una silla de ginecología; ataron su manos por la parte de atrás de la silla, colocaron sus piernas en los apoyos para estas e igual se las ataron, quedando totalmente abierta.

Carlos tomo una copa de succión delgada y la coloco en el clítoris
; con un espéculo le abrió la vagina y Rafael le acerco un recipiente con cucarachas de criadero y se las introdujo en la vagina, después le puso anestesia en los labios vaginales y los suturo. Mi madre se retorcía al sentir esos bichos en el interior de su panocha y pedía que se los sacaran. Rafael tomo un par de ligas y las coloco en cada teta de mi madre quedando estas hechas una bola. Luego que le estiraron el clítoris con la copa de sución se lo ataron con un hilo al techo para que se mantuviera erecto. Estando así le untaron miel en todas las tetas y sobre todo en los pezones; luego hicieron lo mismo en su ano y nalgas y por último en su pubis y clítoris, así como en sus pezones le pusieron mayor cantidad. Mi madre asustada y sin saber que le esperaba les rogaba que ya la dejaran y no le hicieran daño. Carlos y Rafael tomaron cada uno un recipiente con hormigas y abejas y la pusieron en todas las áreas que tenían miel. Estos bichos comenzaron su tarea de recolectar ese néctar.

Mi madre Margarita estaba toda quieta; sin moverse por el temor de ser mordida o picada por alguna de las alimañas. Nosotros podíamos escuchar levemente como las cucarachas se movían en el interior de la vagina de mi madre,parecía que tenía un vibrador en el interior. Al rato captamos como la señora Margarita tenia algunos espasmos. Nos dimos cuenta que estaba teniendo varios orgasmos provocados por los bichos, lo pudimos confirmar al ver como se ponían erectos cada vez más sus pezones y clítoris.

Después de verla sufrir por un rato; le quitaron todos los bichos, quitaron las ligas de las tetas y retiraron las suturas de los labios vaginales, sacando las cucarachas. La desataron permitiendo que se sobara todas sus partes lastimadas.

Pasado un rato la regresaron al cuarto de tortura. La ataron boca abajo, con las piernas abiertas y las manos por la espalda. Pusieron pinzas en cada labio vaginal y los jalaron a los lados quedando atados del techo y su panocha abierta. Metieron un espéculo en su ano abriendo este para introducirle semillas de chiles picantes y hecho eso se lo retiraron. Volvieron a poner las ligas en sus tetas y después de esto en un par de copas de succión; pusieron ortigas y las colocaron en ese par de tetas para succionarlas, así hicieron lo mismo en el clítoris y dentro de su vagina metieron algunas hojas. Mi madre Margarita comenzó a gritar y llorar por el ardor y picazón que le causaba las ortigas y las semillas de chile en su ano. Le bajaba el cielo y las estrellas a Carlos y Rafael pero ellos hacían caso omiso a sus suplicas.

Paso ese de día de calvario para mi madre la Señora Margarita, pero aún venía lo peor. Este relato continua.

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Consegui mi suegro follara a su hija

BDSM, Dominación, Relatos porno 16/12/2017

Tuve que hacer que mi suegro consiguiera follar a su hija la deseaba desde hacía mucho tiempo

Obedeciendo a Gloria conseguí quedar con la madre de Mónica y Gloria se hizo con ella convirtiéndola en su nueva sumisa su puta, pero lo que no esperaba es que también consiguiera fácilmente, que mi suegro por fin realizara lo que tanto deseaba, el poder follar con mi cuñada, su hija.
El siguiente día que hable con Gloria lo primero que me pregunto fue con quien folle cuando me lo ordeno, después de estar con Lucia y Mónica, la tuve que contar que volví a coincidir con el vecino, el viejete que nos intento chantajear, pero ya está en otro plan y más amable con nosotras, nada mas verme me dijo lo sexy que iba, yo estaba muy cachonda por lo que acabábamos de hacer, ya había olvidado aquello pero no lo bien que follaba, y le dije que me invitara a su piso. Nada más entrar, me quite el vestido, solo llevaba braguitas, en cuanto me toco el coño dijo, estas como la ultima vez muy cachonda y muy puta verdad, le dije que sí que tenía ganas de follar y bajándole el pantalón fui a por su polla se la saque y cogiéndosela empecé a pasar mi lengua a toda ella, enseguida se puso dura y mi lengua empezó a pasar por su punta, mientras me tiraba del pelo diciéndome, puta métetela en la boca, me la metí en la boca dedicándome a pajearsela con mis labios, el me tiraba fuerte del pelo gritando, métetela toda, me empujo y me la metió hasta la garganta. Notaba que no aguantaría mas y se correría en mi boca, me sujetaba la cabeza diciendo trágatelo toda puta, quiero me dejes follar a tu hija recuérdalo, os tengo muchas ganas os veo demasiado ligera de ropa y provocándome desde la ventana, no pudo terminar esa frase porque estallo, y como me tenia bien apretada sujetando mi cabeza, se corrió en mi boca, me sujeto para que me lo tragase todo. Cuando se retiro de mi boca me puse a tocarme, tenía muchas ganas de correrme y el ya no estaba preparado para follarme, dijo si podía hacerme fotos y asentí me daba igual lo que hiciera mientras yo buscaba correrme con muchas ganas, estaba muy viciosa. Me abrí bien de piernas como me pidió y mientras mis dedos se entretenían en tocarme y acariciarme bien, mi coño, mis labios y mi clítoris, el insistía que tenía que dejarle follar con mi hija que me compensaría sin problema. Yo estaba ya empezando a correrme y me dijo te pagare di que si puta empecé a gritar y de placer sin llegar a contestarle.
Gloria me dijo que cada día la gustaba más y era más puta, me pregunto si quería que el vecino follase a Lucia, la conteste que lo que ella quisiera, le tendrás que preguntar cuánto quiere pagarte, estas cachonda ahora puta, la dije que si mucho, solo me dijo vete a por tu juguete y follate quiero oírte correrte antes de irme Me ordeno que estaba esperando que la presentara a Mónica y a mi cuñada que lo hiciera ya, me corrí diciéndola que sí que lo haría. Antes de cortar me dijo que tendría que contestarla quien quería que follara a Lucia o el vecino pagando o mi suegro y que yo debería estar delante haciendo fotos de como la follaban.
Me extraño que la madre de Mónica, Maite, no me hubiese llamado aún, tenía que hacer algo más, para conseguir quedar con ella y con Gloria. Esa tarde cuando vinieron Lucia y Mónica a casa las lleve a mi dormitorio, las dije Gloria quiere que os desnudéis del todo, me excite como con solo decírselo me obedecían. Me quede en bragas para poder jugar con ellas. Esta vez no las hice fotos, solo las tumbe en la cama y se me ocurrió el depilarlas el coño a las dos, cuando Mónica vio que iba a depilarla, me dijo que su madre no quería que se depilase, no lo veía bien, entonces la dije no os voy a depilar del todo la gustara ya veras, estaréis las dos con el coño igual y sexy.
Empecé por Mónica mientras Lucia la besaba y tocaba las tetas, Mónica se dejaba que la depilase no prestaba atención a lo que la hacía, dije a Lucia no la excites demasiado que no quiero que se moje mucho, a Mónica tenía que depilarla también por los labios tenía bastante vello. La deje solo una línea fina de vello cuando lo vio dijo, me has depilado casi todo, mamá va a decir algo, no la gustara esto, nada más oírla tuve la seguridad de que su madre me llamaría, la conteste seguro que la gustara verte así y a ti te gusta ahora más verdad.
Luego empecé con Lucia la había crecido algo los vellos y solo fui dejarla la misma línea que a su amiga, Mónica no se estuvo quieta y no paro de besar y tocar a Lucia mientras yo la depilaba. Cuando termine se vieron iguales y entonces bese el coñito de Mónica, diciéndola ves que bien estáis las dos putitas, viéndolas así me entraron muchas ganas de comérselo a las dos, fui a por Mónica me acerque a ella besándola y mordisqueando los pezones, ella me miraba sin decirme nada solo se dejaba hacer, baje hacia su coñito se abrió de piernas y separándola los labios mi lengua empezó a chupar su clítoris la movía alrededor, como se bien hacerlo, iba estremeciendo de placer, mientras Lucia me había quitado las bragas y con su boca estaba chupándome el culo y metiendo sus dedos en mi coño,.
Mónica me pedía que siguiese así, se volvía loca de placer, no tardo en correrse gimiendo y diciendo que no parase mientras Lucia ya tenía tres dedos en mi coño y yo también empezaba a sentir que me iba a correr
Me separe del coño de Mónica, fui a besarla con sus jugos en mi boca, no nos separábamos de como la gustaba sentir sus jugos mezclados con mi saliva, menos mal que Lucia me había dejado de tocar sino me hubiese corrido en ese momento. Vi que Lucia me esperaba mirándome fijamente impresionada de cómo nos estábamos besando, la dije ahora te toca a ti cariño, fui a por su coño mientras la decía a Mónica termina lo que me estaba haciendo Lucia.
Lucia me sujetaba la cabeza diciéndome mami cómemelo como sabes que me gusta me lo hagas, quiero correrme en tu boca. Fue poner mi lengua en su coño y ella empezar a decir, si así, sigue como me gusta que me hagas esto mami, quiero llenarte tu boca, intentaba aguantar para no correrse pero yo sabía que haciéndola eso no iba aguantar más, yo estaba a punto de correrme en la boca de Mónica, no me lo hacía tan bien como lo hace Lucia, pero tal era la excitación que tenia, que me deje llevar, casi coincidió cuando Lucia se corrió en mi boca y yo en la de Mónica. Me levante y fui a besar a Lucia con sus jugos en mi boca, Mónica también se acerco y nos besamos las tres muy excitadas. Las gusto mucho y las dije que fuesen a casa de Mónica a ver que decía su madre, según se iba Mónica dijo que otro día lo teníamos que repetir
Estaba segura que cuando la madre de Mónica las viese como tenían su coñito preguntaría como lo hicieron y me llamaría.
El mismo día por la noche me llamo Maite, su madre, estuvimos hablando y enseguida supimos lo viciosas que éramos las dos. La dije que tenía que venir mañana para hablar de nuestras hijas y más cosas y presentarla a mi amiga especial Gloria.
Cuando hable con Gloria la conté todo, y con todo detalle, me puse muy excitada recordando cómo me hice con las nenas para convencer a Maite, según se lo contaba mis manos estaban en mi coño tocándome excitada, la dije que Maite vendría por la tarde y se la presentaría, me dijo muy bien mi puta conseguiré que sea otra puta que me pertenezca como tú. Gloria se despidió diciendo luego hablamos y yo tuve que terminar con la excitación que tenía continuando masturbándome hasta correrme
Maite llego puntual, yo la recibí con un vestido abierto de cremallera que dejaba ver bien mi escote y por debajo justo empezaba por encima de medio muslo, enseguida dijo que estaba muy bonita que me sentaba bien el vestido, ella llevaba una falda vaquera corta y blusa dejando ver su canalillo. Fue directa a preguntarme si me gusta ir depilada y como se lo hice a las nenas, la conté que desde pequeña mi madre me depilaba toda y a mí me gusta porque el sentir eso suave al tocarme me excita mucho y no dejo de tocarme así, y cuando me lo comen es algo maravilloso, a Lucia la gusta ir como yo depilada y sabía que a Mónica también la gustaría y fue fácil convencerla viendo cómo lo tenía yo.
Ella no estaba convencida, por eso la dije si te animas te lo hare yo y veras como te gustara y la pregunte nunca te lo hiciste dijo que no, umm me gustara ver como lo llevas, pero ahora espera que esta mi amiga Gloria que quiere hablar contigo, es también amiga de Mónica y de Lucia.
Gloria la saludo y estuvieron un rato hablando, no pasaron ni 5 minutos y me llamo Maite, la había dicho Gloria que yo la pertenecía, la conteste que si que era suya y me dijo que me desnudase que lo decía Gloria, me baje la cremallera del vestido y me fui quitando el sujetador y las bragas.
Maite se quedo mirando mi cuerpo desnudo pero sobretodo mi coño todo depilado hizo un ummm me gusta, leía que Gloria me decía que la quitase las bragas, me agache y metiendo las manos dentro de su faldita fui bajando sus bragas, termine quitándola la falda, tenía su coño con mucho vello y la dije así te gustara que jueguen con tus pelos pero para otras cosas no es lo mejor y me puse de rodillas entre sus piernas, mientras Gloria seguía charlando con ella, la pregunto cómo empezó hacerlo con las dos nenas, ella ya respiraba mas sofocada mi lengua y mis dedos estaban haciendo que la gustase, la dijo que su madre también la tocaba de pequeña y que lo hacía con Mónica desde que la bañaba, pero un día vio a las dos nenas jugando en bragas en el dormitorio de Mónica y la provocaron para que ella también jugara y entre caricias cosquillas y demás terminaron sin bragas y ella tocándolas, a partir de ese día lo repetían más veces y con ella también desnuda. Gloria la pregunto si sabía que su marido tocaba a Lucia se quedo sorprendida pero ya estaba muy excitada, dijo que no lo sabía y al preguntarla si no la importaba dijo que no, siguió preguntándola y si tu marido se folla a Belén te importaría?, Maite respondió no creo que Belén lo haga y entonces Gloria asevero Belén hará lo que yo la diga, Maite estaba ya empezando a correrse totalmente entregada a mi boca y Gloria la insistió quiero que Belén folle con tu marido, di que si la dejaras, corriéndose y muy excitada dijo siiiii.
Gloria la pregunto si conocía a Álvaro mi hijo, dijo que no le conocía, por eso la enseñe alguna foto de él, en cuanto le vio dijo estaba muy bien y Gloria la pregunto si lo follaria, no sabía que decir, ella insistió si yo te lo ordeno lo debes hacer si quieres ser amiga mía como Belén, yo me acerque a besarla estaba aun con los labios fríos de lo que había disfrutado en ese orgasmo, me susurro podría follarmelo? Si dice Gloria que lo hagas si, quieres ser suya también? Dijo me gusta como es Gloria y si así puedo hacerlo con Álvaro si, pues dila que si te está esperando la respuesta, así lo hizo y Gloria añadió serás una buena puta como Belén.
La quite la blusa y el sujetador y empecé besarla entonces Gloria dijo que me pusiera yo a charlar con ella y que Maite me comiera mi coño. Así lo hicimos, mientras Maite me tocaba y me besaba y chupaba mi coño, Gloria me decía que Maite era otra puta que la va a pertenecer y que tenía que follarme a su marido, pero no quería que lo hiciera con Lucia, de ella tenía que decirla si lo tenía que hacer con mi suegro o con el vecino
Maite me dijo me gusta tu coño así y yo la dije te lo voy a depilar a ti todo, dice Gloria que lo haga y enseguida empecé a correrme en su boca. Cuando se incorporo la dije bésame me gustara sentir mis jugos en tu boca
Nos despedimos de Gloria diciéndola que la pertenecía y dando su contacto y yo la dije a Maite que ya quedaríamos otro día para obedecer a Gloria
El domingo coincidí con mi cuñada Vanesa, teníamos a una comida de familia, con su marido, su padre y nosotros. Me estuvo mirando mi escote muy llamativo que dejaba ver bien un sujetador negro trasparente, me dijo iba muy guapa y sexy, también miraba lo sexy que iba Lucia con una falda muy corta, se fijo en un colgante que llevábamos las dos de orgullo gay. La comida fue entretenida y tuve que dejar que mi suegro me tocara por debajo de la mesa con sus pies, suficiente para mojarme las bragas, me pareció que Vanesa si se dio cuenta en algún momento de lo que hacía su padre por debajo de la mesa, tuve que ir al baño a tocarme y correrme de cómo me había excitado tocándome así por debajo de la mesa. Después de comer se fueron los maridos y mi suegro al futbol, Lucia y Álvaro también se fueron y propuse a Vanesa que nosotras nos íbamos a pasarlo mejor y nos fuimos al barrio de Chueca estaban justos en la fiestas del orgullo gay. En el mismo parking aun dentro del coche me quite el sujetador, así me verías mas la dije, quería ir un poco sexy me gusta me miren el escote deja bastante ver mis tetas
Fuimos hablando y congeniando como no lo había imaginado, la dije que yo era bi pero mi marido no lo sabía y ella me confesó tuvo experiencia les con una paciente, ella es fisio, yo la conté que tenia alguna amiga y también Lucia era bi, Vanesa dijo ahora entiendo porque lleváis esos colgantes,
La enseñe fotos de Lucia desnuda, la encantaron vi en sus ojos más que deseo, no paro de preguntar cosas sobre Lucia. Llegando a Chueca la cogí de la mano para que no se perdiese había muchísima gente, tomamos una copa mientras seguíamos con nuestras confesiones cada vez mas morbosas y sin importarnos si nos escuchaban, estábamos calientes con lo que íbamos hablando, nos acercamos a la plaza estaban con música y baile, nos gustaba ir cogidas de la mano, al rato dijeron que todos nos uniéramos en un beso. nos besamos en la boca nuestras lenguas transmitían como estábamos de deseo me recorrió un escalofrió hasta la punta de los pies hacia tiempo no notaba esa sensación, seguíamos besándonos, hasta que nos tuvimos que separar para tomar aire, la gente de nuestro alrededor nos miraba viendo a una pareja de lesbianas muy calientes, seguíamos cogidas de la mano y la dije vámonos de aquí cariño, nos fuimos así mirándonos de vez en cuando y apretando la mano hacia el coche lo lleve a una zona resguardada y nos volvimos a besar, mis manos ya la abrazaban y buscaban su cuerpo, ella no tardo en tocarme las tetas sentir esa mano en mis pezones me volvía loca, lleve mi mano por entre sus piernas subiendo por dentro de la falda hasta llegar a sus bragas, llevaba un tanga que estaba mojadisimo, nos seguíamos besándonos diciendo te deseo, me gustas, se escapaba algún te quiero, me beso las tetas y en cuanto note sus boca en mis pezones me entraron ganas de desnudarnos pero tenía que dejar esas ganas para quedar a solas con ella.
También se fue a mis bragas y las noto muy mojadas, la dije están así por ti, te deseo cariño, y me baje las bragas hasta los tobillos, para que me tocara bien, quería sentir sus dedos en mi coño, jugando penetrándome, corriéndome para ella, ella también se bajo el tanga hasta las rodillas y empecé a tocarla el coño depilado como el mío muy pringoso y así estuvimos besándonos y tocándonos hasta que los dedos empezaron a tocar el clítoris, sentíamos que nos deseábamos con locura con ganas de corrernos y la dije follame Vanesa cariño, mmmm me metió los dedos uno luego otro mas y yo a ella y nos corrimos gritando y gimiendo de placer, acurrucadas una sobre la otra con respiración entrecortada, besamos nuestros dedos pringosos. Fue unos momentos de mucha pasión y deseo
Cuando terminamos Vanesa se iba a subir el tanga y la dije quítatelo y dámelo, yo también me quite mis bragas y nos la cambiamos quería sentir en mi coño su tanga mojado a ella la encanto la idea. Antes de ponérmelo lo acerque a mi boca por su parte interior, vi lo mojado que estaba y pase la lengua diciéndola estoy así de viciosa por ti cariño, mientras me lo ponía me beso con muchas ganas de entregarse a mí.
Quedamos al día siguiente en mi casa teníamos las dos muchas ganas y tendríamos más tiempo y la intimidad que necesitábamos
Esperaba poder contar a Gloria todo por la mañana y decirla que había quedado con Vanesa por la tarde y se la presentaba, pero no se conecto. Lo que si hice fue llamar a mi suegro, me pregunto qué tal con Vanesa, le dije muy bien, le conté donde fuimos y lo bien que lo pasamos, añadí que habíamos quedado que viniera hoy a mi casa, le confesé para tener sexo, me pregunto si hicimos algo y le confesé que si que nos habíamos masturbado mutuamente.
Mi suegro estaba excitado, me insistió que quería que le ayudase a follarla, que estaba seguro que ella también quería pero nunca se atrevió, me quede sin decir nada, me insistió apáñate como puedas pero estaré en tu piso y la follare allí, piensa como pero va a ser así lo entiendes, le dije que sí, que en todo caso viniese antes y lo prepararía para que pudiese follarla.
Mi suegro llego antes y le dije que la única forma de asegurarse, por si ella no quería, seria que me dejara con ella y cuando yo viera que estuviese entregada haría que entrase al dormitorio y hasta entonces esperase en el de Lucia, para que no se diese cuenta Vanesa que estaba allí.
Cuando llego Vanesa yo solo tenía una bata y su tanga, ella vino preciosa con un vestido blanco tipo ibicenco con escote y sin sujetador, me confesó que lo dejo en el coche como aprendió de mi, nos besamos con muchas ganas me dijo apenas pudo dormir deseándome que tuvo que tocarse por la noche de cómo estaba de excitada y tocarse con mis bragas la excito muchísimo.
La solté el vestido y se quedo en bragas, apareció ante mí un cuerpo precioso, yo también estuve por la noche recordándote y mi cuerpo sentía un hormigueo de deseo que hacía tiempo no sentía, tuve que follar con mi marido del deseo que tenia hacia ti como si lo estuviese haciendo contigo sigo llevando tu tanga. Me quite la bata, ver mi cuerpo desnudo ante ella con su tanga hizo que se abalanzara sobre mi besándome en la boca diciéndome te deseo muchísimo.
Nuestros cuerpos se juntaron y nos besábamos y tocábamos por todo los sitios, estábamos muy excitadas mojadas, fuimos las dos a mi cama y arrodillándome la baje las bragas veía su cuerpo desnudo y sus piernas, su coño y empecé a besarlo, ella separo las piernas abriéndolas hacia mi diciendo, todo para ti cariño, mi lengua jugaba con su coño estaba riquísimo, me gustaba su olor, su sabor la dije túmbate cielo y así podre comerte toda como deseo sii cómeme toda Belén quiero ser tuya, mis manos acariciaban sus tetas. Ella se abrió bien el coño sus labios, dejando a mi vista su coño, fue todo uno empezar a chuparla, a mordisquearla y hacer que mi lengua la llevara a un orgasmo bestial mientras la oía como me decía que era su amor, que me quería, que me deseaba desde hacía mucho, llego a decir hará lo que quieras por ti cariño, no se atrevía a decir más deseos secretos. Seguí sin parar hasta que se corrió otra vez está totalmente entregada.
Cuando me incorpore fue ella quien tomo la iniciativa, me quito el tanga, su tanga y como hice yo, le dio la vuelta para que lo chupáramos por su parte interior, deje que me besara y me comiera, fue haciendo casi lo mismo que la hice yo, mientras estaba comiéndome mi coño yo la iba diciendo, que me gustaba que era mi amor, la pregunte si deseaba a mi hija ella, no me decía nada seguía chupándome el coño, la cogí de la cabeza incorporándola hacia mí y se lo volví a preguntar diciéndola, se con los ojos que la miras y como te gustaron las fotos de Lucia desnuda dime que si, contesto siiiii la deseo como a ti, la solté, deje que me siguiera comiendo hasta correrme, te la ofreceré cariño también para ti.
Luego nos besamos las dos muy excitadas y la enseñe mi consolador era como una polla y cogí un pañuelo, fui hacia ella a taparla los ojos, la dije deja que quiero jugar contigo te va a gustar, estaba entregada a todo lo que yo la hiciera, cuando se lo puse cogí otros pañuelos y atándolo de la muñeca al otro extremo lo ate al cabecero de la cama, lo mismo hice con la otra mano, mientras fui a coger el consolador hice que mi suegro apareciera, pero como le había dicho estuviese callado hasta que yo le dijera que la follara.
Cogí el consolador y lo pasaba suavemente por su cuerpo, ella se estremecía nerviosa, fui empezando con mis preguntas para saber más de ella, así la dije si la gustaban las pollas, no dijo nada y la tuve que decir vete contestando a todo cielo quiero conocerte bien, dijo que sí, yo seguí preguntando te gustan gorditas, si me dijo, empecé a meter el consolador en el coño, como esta que tienes o mas gordita dijo mas gordita entonces saque el consolador y cogí un pepino que tenía preparado más grueso y empecé a metérselo dio un respingo diciendo así sí, me gusta esta, la pregunte a qué edad viste y tocaste tu primera polla, no respondía solo seguía el ritmo del pepino follandola, volví a insistir a qué edad y ya me confeso de pequeña, te gustó esa polla, dijo si era muy grande, y la follaste, contesto, noo quise solo la pajeaba y chupaba, pero si pudieras te la follarias querrías tener esa polla en tu coño mientras movía el pepino la notaba fuera de sí y me contesto sii, la volví a insistir te la follarias, entonces dijo siiii, de quien era dime, no decía nada mientras yo sacaba el pepino de su coño ella me dijo no me lo saques porfa, la dije espera tengo otra cosa que meterte que también te gustara.
Se puso su padre encima, yo dirigí su polla hasta dentro del coño de su hija, noto mi mano pero también el cuerpo de un hombre y antes de que dijera nada ya la tenía dentro, mientras yo la decía disfrútala amor, es la que deseas, supo enseguida que era una polla de verdad, pero la gustaba como era y como la hacía sentir, empezaron a follar ya no respondía solo se dejaba follar y disfrutar de esa polla, fui al pañuelo que tapaba sus ojos y se lo quite.
Dijo sabia que eras tu papa, si papa sigue así follame, lo deseo tanto, mientras la follaba me acerque a su oído diciéndola también me folla a mí, me vuelve loca como a ti cielo, disfruta de esa polla es mejor que la de tu hermano, por fin lo conseguisteis los dos.
Cuando mi suegro se corrió dentro de Vanesa y se separo fui a chuparle su polla pringosa, con su semen y los jugos de Vanesa, después me acerque a besarla diciéndola, somos sus zorras cielo, te deseo como eres, chupamos nuestros labios pringosos con mucho vicio, su padre nos miraba seguro que pensando vaya par de zorras. La solté de los barrotes de la cabecera de la cama y nos abrazamos las dos mirando a mi suegro y ella a su padre estábamos muy fuera de nosotras. Entonces la pregunte si estaba molesta de lo que había hecho, no en absoluto me contestó, siempre imagine que lo haría con mi padre me masturbe muchas veces pensando en su polla. La conté como su padre se hizo conmigo. En ese momento sabíamos que estaríamos enganchadas por mucho tiempo.
Tendré que pensar como hago con Gloria, se lo cuento todo ó la sentara mal que me enrolle con Vanesa.

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Escarmiento Para Mi Suegra

BDSM, Relatos Salvajes 20/11/2017

Soy Rafael ; cuento con 40 años de edad y soy viudo ya que mi esposa falleció en un accidente. A raíz de eso mi suegra Doña Mago; viuda de 60 años, de buen ver todavía, me ha estado hostigando por lo que me canso y decidí darle un escarmiento.
Platicando en un bar con dos amigos de toda la vida; Luis y Carlos, acordamos un sábado darle su merecido a mi suegra, ya que independientemente de todo lo que me hizo así como Carlos y Luis también deseaba violar a esa zorra.
Llego ese día; nos dirigimos a casa de Doña Mago, sabia que no estaba, siempre sale hacer sus compras por la mañana y regresa por la tarde. Aprovechando que no estaba y para nuestra fortuna no había cambiado las chapas y pudimos ingresar con las llaves que aun yo tenía sin forzar nada.
Metimos varias maletas donde venían los artículos para darle su merecido a mi suegra y varias cajas de cerveza para disfrutar al cien.
Mientras la esperamos Hurgamos la habitación de Doña Mago y vaya las cosas que descubrimos. Varios cajones llenos de lencería sexy; conjuntos de sujetadores y bragas pequeñas, de encaje, transparentes, abiertas de la entrepierna, de varios colores, así como tangas de las mismas características de las bragas, ligueros, medias transparentes, de red. También le encontramos; vibradores, consoladores, bolas anales, bolas vaginales, huevos vibradores, películas porno, que cachonda es Doña Mago expresamos los tres. Por último hurgamos en el cesto de la ropa sucia y le encontramos varias tangas impregnadas de sus fluidos vaginales; algo que nos saco de onda por todo lo que habíamos visto, fueron unas bragas de corte completo todavía mojadas del puente de algodón de una manera exagerada. Guardamos todas esas prendas en una bolsa comentando que de algo nos iban a servir y nos sentamos para esperar a Doña Mago.
Llego acomodo lo que compro se dirigió a su habitación sin percatarse de nuestra presencia. Antes de interceptarle observamos que usaba; una blusa negra transparente la cual dejaba ver el sujetador que usaba, así como también una falda blanca con flores negras, bastante entallada y aunque usaba fondo se marcaban las pequeñas bragas.
La interceptamos antes de entrar a su habitación; la esposamos con las manos atrás, así como de los tobillos. Me puse al frente e inmediatamente me dijo…..así que eres tu maldito desgraciado, que es lo que quieres? a lo que respondí…..Mire Doña Mago ya me canse de sus mamadas y desde este momento yo tomo el control y se va ser lo que yo diga. Entendió maldita zorra? y no le quedo otra opción más que decir que si.
La pusimos incada y nos sacamos la verga; la obligamos a chuparnos los testículos y verga hasta que nos vaciamos en la gran boca de mamadora de Doña Mago.
La jalamos y la obligamos a sentarse en el sillón de tres plazas; le atamos las manos por atrás de la cabeza, los tobillos a las patas de sillón y nos pusimos de frente para ver como un trozo pequeño de tela cubría la gran panocha de Doña Mago y oír como nos rogaba que no la lastimáramos. Nos bebimos unas cervezas admirando esa posición de mi suegra.
Luis tomo unas tijeras y se acerco a la Doña e imaginando que iba a pasar le dijo a Luis….. muchacho por favor no hagas eso. Luis corto la blusa de abajo hacia arriba, corto las mangas y de un jalón dejo a Doña Mago con un sujetador de encaje transparente color tabaco que hacían relucir los pezones de la Doña.
Carlos hizo lo mismo con la falda y pudimos apreciar mejor la braga de la Doña; igual de encaje transparente y de color tabaco hacia también la Doña lucía exquisita con su liguero de mismo tono y unas medias transparentes con sus zapatos de aguja que hacían lucir esas piernotas de señora madura.
Para apreciar mejor a Doña Mago la desatamos y parada apreciamos como lucia ese gran culo que apenas cubría la tela de su braga, así también como nos sorprendió ver que tras la tela transparente de su braga, lucía una jugosa panocha totalmente depilada.
La llevamos a su habitación y sin quitarle sus prendas intimas nos turnamos para darle verga por todos sus orificios, rogando que por el culo no, porque ni su marido le había dado por allí. Pero ignoramos sus suplicas y le desvirgamos ese delicioso ojo de culo.
La limpiamos toda y le acomodamos sus prendas intimas, nos encanto ver como lucía esa gran puta con ese atuendo.
Ya que la habíamos gozado pasamos al siguiente punto de darle su escarmiento.
Pusimos dos poleas en el techo de la sala; esposamos a Doña Mago con las manos atrás, atamos sus tobillos con una barra para que sus piernas quedaran separadas, cortamos sus sujetador para que solo salieran sus pezones a los que le pusimos unas pinzas con peso, quedando estirados, hicimos a un lado el puente de algodón de su braga y le metimos una bala vibradora en el ojo de culo y otra en la panocha, como empezó a gritar le metimos las tangas con sus fluidos vaginales en la boca pasamos cinta alrededor y la braga de corte completo se la acomodamos para que el puente de algodón quedara en su nariz y disfrutara el olor de su vagina. Atamos su braga por el frente y atrás; pasamos cada extremo por las poleas, encendimos las balas vibradoras, Luis y Carlos comenzaron a tirar y la braga de Doña Mago se empezó a introducir en los pliegues de su culo y labios vaginales, la Doña con su ropita intima metida en su gran boca de mamadora trataba de decir de no hacer eso. Paramos eso y la Doña pensó que era todo; como ya sus bragas estaban metidas en sus labios vaginales y los mismos expuestos, tome unas trampas ratoneras y las puse en sus labios vaginales poniendo algo de peso para que quedaran estirados.
Ahora si hermanos tiren nuevamente de esa braga de puta de Doña Mago. Así tiraron hasta que se rompió y vimos como la mayor parte de la tela de la braga paso quemando el clítoris Doña Mago. Nosotros solo reímos de ver como esa gran zorra se retorcía.
Así estuvimos fregando de diferentes maneras a la puta de mi suegra; pero tenía en mente algo especial para ella un gran cierre que mis amigos debían compartir conmigo.
La llevamos a su habitación y sin quitar lo que le pusimos en boca y nariz; atamos sus manos a la cabecera de sus cama, así como sus piernas quedando su ojo de culo y su depilada panocha expuesta.
Le sacamos las tetas de sujetador y a cada una de ellas le pusimos dos cables de cobre sin cubierta y se las enrollamos dejando ambas como una salchicha, luego dejamos bien erectos sus pezones y le pusimos a ambos dos pinzas de caimán. La Doña entre mmmmmmm y moviendo la cabeza nos pedía que no. Tanto los cables enrollados en las tetas como las pinzas de caimán las conectamos a un regulador de voltaje.
Pasamos a su ojo de culo y le metimos un plug con terminales eléctricas, en todo el culo le pusimos unos parches con terminales eléctricas y alrededor de su ojo de culo dos pares de de pinzas de caimán y todo conectado a un regulador de voltaje.
Luego así como el culo de Doña Mago; en su panocha metimos otro plug con terminales eléctricas, en sus labios vaginales un par de pinzas de caimán, su clítoris lo pusimos erecto y le pusimos dos pinzas de caimán y así todo lo conectamos al regulador de voltaje.
Luis y Carlos todavía nada conformes con lo que conectamos a Doña Mago; le clavaron a cada pezón dos agujas y le enrollaron el par de cables los que conectaron a regulador de voltaje, así hicieron lo mismo en las nalgas de la Doña y por último clavaron dos agujas en el clítoris. Doña Mago se retorcía y moviendo la cabeza pedía que no.
Quedo todo listo y empezó la fiesta empezamos leve las descargas y luego empezamos a subir el voltaje; reímos y gozamos ver como se retorcía del dolor la Doña.
Le dije a Luis y Carlos hay que hacer una pausa creo que la puta de mi suegra Doña Mago quiere decir algo. Le quitamos las tangas de la boca mas no la braga de la nariz.
De nuevo a darle las descargas Doña Mago nos pedía piedad que ya no más. Nosotros para para todo le comentamos….. que no va a ofrecer gran zorra si paramos todo?
Estuvimos de acuerdo en parar todo, solo le pedimos que no lo dijera de una forma especial. Al momento que subimos el voltaje empezó a decirnos…..CABRONES YO SOY DOÑA MAGA LA MADURITA DEL COÑO CALVO QUE VA A SER SU ESCLAVA SEXUAL CUANDO USTEDES QUIERAN. aayyyy ya paren todo por favor van a mutilar mis genitales y no les voy a dar placer.
Termino todo y esa gran puta de Doña Mago nos sigue dando placer.

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Siempre sere tuya Gloria

BDSM, Dominación, Maduras, Relatos Chat Porno, Relatos XXX 24/09/2017

Me llamo Belén tengo 39 años, soy de León aunque vivo en Madrid y aun sigo casada, tengo dos hijos, de 15 Álvaro y 10 años Lucia. Morena y sensual.

Mi vida era normal y si me gusta el sexo desde que lo descubrí ó mejor dicho, me lo descubrieron de pequeñita. Bueno digamos que no lo rechazo nunca y no me corto nada para apañarme sola cuando me apetece, que suele ser muy a menudo. Nunca había entrando a un chat porno pero mi hermana no paraba de contarme, en sus continuas conversaciones del Móvil, como se lo pasaba para desahogarse, muchas veces me excitaba tanto con lo que me contaba que solía terminar tocándome, y de tanto insistir me decidí en hacerla caso y así un domingo por la mañana, cuando me quede sola, y que digamos me sentía con ganas de tocarme decidí entrar a un chat a ver si me daba más morbo. Nunca supuse como cambiaría mi vida desde ese momento.
Todo por querer entrar en la sala de León, con la ilusión de que pudiese coincidir con algún antiguo conocido o conocida, por eso no me importo poner mi nombre y mi edad como nick, pero no espere a que apareciese mi ciudad y cuando salían las salas empezando en “le” pinche en la sala Les maduras y por curiosidad me quede en esa sala con la idea de estar solo un momento y ver cómo era.

No tardaron mucho en pincharme y no sabía qué hacer con tantas peticiones muchas un poco guarras y al rato me gustó como Gloria, después de saludarme y demás, me fue envolviendo en su charla, en sus preguntas y enseguida conectamos, no sé porque sentía una especial atracción a su charla y como sin darme cuenta en poco tiempo me había sincerado con ella de tal forma que sabía mucho de mí, de mis gustos, de mis emociones, de mis morbos y de algunos secretos que no cuento a nadie, en cuanto me sonsaco como empecé de pequeña con mi prima descubrió mi vena sumisa.
Me pidió la dijese todo mi despertar en el sexo y fui contándola como mi tío, el hermano de mi madre, me tocaba de pequeña y llegaba a tocarme la rajita y como conseguía de mi madre quedarse a solas conmigo y mi madre viendo su predisposición, a la menor ocasión recurría a él para que se quedase con la nena, y entre que era muy juguetón y a mí me gustaba que siempre tenía regalos y chucherías conmigo encantada de estar y jugar con él, jugábamos y cada vez con más picardía cosa que me gustaba para que saliese corriendo detrás mía , sabía que levantándome la falda para que me viese las bragas por detrás era suficiente para que fuese detrás de mí, y así después de perseguirme por la casa, al alcanzarme me daba un azotito en el culo, que después fue convirtiéndose en tocármelo . A los 11 años los juegos conmigo habían superado con mucho los juegos inocentes y ya solía estar con él sin braguitas, me las bajaba y me las quitaba en cuanto me alcanzaba, y yo había tocado su polla y a los 12 ya me había enseñado a pajearle, y a chupársela. Era nuestro gran secreto, yo deseaba hacerlo cada vez que nos quedábamos solos. A Gloria le gustó mucho lo que bien que lo pase con mi tío y ya me pregunto si aún me veía y la dije que menos pero que sí y claro me pregunto si solo llego a hacerme eso y la confesé que sí que folle con él. También la conté como mi madre me metía los dedos al bañarme, como yo inocente de mí, la decía que me gustaba y la pedía que me bañara así siempre. Según se lo iba contando y respondiendo a sus preguntas notaba como me estaba excitando, estaba mojándome y mi mano izquierda ya tocándome, Gloria estaba encantada conmigo y ya me decía que yo era una zorrita desde niña y pregunto si estaba mojada, en cuanto la dije que sí, me dijo que me quitase las bragas , me las quite me dijo que las chupara para después frotar mi coño con ellas, la iba diciendo que me gustaba hacer eso, uff me tenía excitadísima y notaba como mis bragas se empapaban del todo frotándola con mi coño, me gustaba como me llevaba a contarla todo y seguí como un libro abierto para ella.
Así llegue a contarla cuando fuimos a pasar unos días de verano al pueblo de mi padre y lo que paso con mi prima, que entonces tenía 14 casi 15 aunque aparentaba más, yo acababa de cumplir los 13. Dormía en su habitación con las camas casi juntas, después de charlar un rato apago la luz y seguimos charlando un rato más hasta que noto que ya los mayores se habían ido a la cama entonces me dijo que me desnudase, lo hice sin preguntarla porque para después acercarse a mi cama y decirme que me iba a enseñar a jugar con nuestros cuerpos, y empezó a tocarme besarme morderme por todos los sitios, mientras me decía que no gritase y como metió su cabeza entre mis piernas y consiguió que me corriese por primera vez en la boca de una chica, después me beso y esa sensación notando en su lengua mis flujos me dejo sin saber que pasaba, se fue a su cama y me dijo que fuese, iba diciéndome lo que tenía que hacerla para que aprendiese a hacérselo también a ella, Chupe sus tetas como me decía, luego me fue dirigiendo a que la chupase su coño y como pasar mi lengua hasta que se corrió en mi boca, me puso toda la boca llena de sus jugos y me subí a besarla como hizo conmigo, me dijo que seriamos muy buenas amigas antes tuve que decirla que me había gustado lo que habíamos hecho.

En esos días que estuve allí aprendí mucho sobre el sexo, después de unos días durmiendo y jugando las dos por la noche, me dijo que podía ir con sus amigos que lo pasaríamos bien y me enseñarían muchas cosas. Sus amigos eran también mayores, pero la primera vez solo estuvimos con su amigo de unos 16, y estando con el mí prima me levanto la falda y me dijo que le enseñara el coño, no sabía qué hacer y ella me animo diciéndome lo bonito que lo tenía y que tenía que enseñárselo si quería seguir siendo su amiga, ella también se las bajo, su amigo ya estaba empalmado.

Me baje las bragas, mientras mi prima le desabrochaba el pantalón y luego sacaba su polla erecta y se puso a chuparla, en principio paso de mí pero enseguida me dijo ven aquí que te voy a enseñar otro juego del pueblo. Me enseño a pajearle y consiguió que se corriera su boca y mi mano pajeándole chocaba con su boca. Su amigo metió sus dedos en mi coño y los movía hacia dentro y fuera mientras me decía que me estaba follando, me moje mucho. Se corrió en la boca de mi prima y también me lleno mis dedos. Esa noche mi prima me dijo, que lo había hecho muy bien y que otro día me enseñaría como chuparla como ella lo hacía y apuntillo si tú quieres claro y yo con esa inocencia de esos años, la dije que sí, íbamos a ser muy buenas amigas. No me atreví a confesarla que a mi tío ya le pajeaba cuando él quería y que también se la tenía que chupar. Los días siguientes fueron más o menos igual íbamos con su amigo le pajeaba con ella también se la empecé a chupar y por cierto decía lo hacía muy bien, para después de unos días quedar con dos amigos más, y ella presentarme como la viciosa de la ciudad que la gusta chuparlas y tuve que chupárselas a todos. Un día uno de sus amigos no se conformó con que se la chupara y mientras mi prima estaba con otro, él se puso encima, yo tenía las bragas bajadas y me la metió dentro, me gusto la sensación, era la primera vez que me la metían en mi coño,yo no decía nada pero mi prima en cuanto le vio le separo de mí y le dijo de follar aun nada, por poco no se corre dentro, en cuanto se estaba fuera de mi empezó acorrerse y salpico mi cara y vestido de su leche. Mi prima estaba encantada conmigo y como por las noches nos follábamos las dos había noches que me corría más de una vez, ella me decía la gustaba las veces que me corría seguidas. El año siguiente también fuimos al pueblo pero solo menos días y mi prima me dijo que no debería follar con ninguno todavía que mejor sería otro verano. Seguimos haciendo de todo y mi prima ya me empezó a meterme cosas en el coño, recuerdo zanahorias, otro día un pepino y yo a ella también. Con sus amigos siempre había que tocar pajear y chupar, un día lo hice con tres mientras les oía decir que era una puta viciosa y yo con sus pollas en la mano y en la boca, me sentía así. Y deseaba me tocaran y metieron sus dedos en mi coño, ya me corría y gemía como loca de placer. Después de ese verano en los siguientes años, solo íbamos pocos días visitas cortas, aunque yo seguía en contacto con mi prima y ha hecho que fuese más viciosa como ella en todo hasta después de casarme.
Gloria me dijo que ya la contaría más cosas de mi prima, pero que ahora me corriese, que quería sentir como me corría para ella. Nuestra charla me había excitado muchísimo y además, como me mojo demasiado, estaba con ganas de seguir tocándome mientras seguíamos chateando, y yo sincerándome de todo lo que me preguntaba

Se dio cuenta como me tenía y me seguía excitando, provocando y cómo iba obedeciéndola. Enseguida fue consiguiendo que la obedeciese en todo y me quede desnuda con la ventana de la cocina abierta como ella quería. Fue llevando la charla hacia mi hija y como la bañaba, si la tocaba la rajita, yo iba diciendo que si la bañaba y sí que la rozaba por ahí, la dije como me hacia mi madre a esas edades. De mi hijo, me sonsaco, como le estuve bañando hasta casi los 12 años, pero tuve que dejar de hacerlo, porque al bañarle y entretenerme en limpiar bien su pollita y su glande, se le ponía dura y me gustaba sentirla así en mi mano, pero un día sin darme cuenta vi como mi mano estaba moviéndose cuando la tenía cogida y sin querer le estaba pajeando, cuando le mire y vi su carita pare y me costó convencerle que ya se tendría que bañar él solo. No le gustó nada y en las siguientes veces se empeñaba que eso se lo lavara yo. Y por no oírle, lo hice algunas veces más, pero tuve que parar porque veía que terminaría haciendo que se corriese. Ella me insistió que cuando bañase a la pequeña la metiera los dedos que la gustaría, como cuando mi madre me bañaba y me tocaba y seguro me metía los dedos y me gustaba, la confesé que sí y entonces me dijo que si quería seguir siendo su amiga la obedeciese y la respondí que sí que lo haría, que quería ser su amiga. Hizo que con esa confesión me corriese otra vez, y que en ese momento la repitiera que la pertenecía y haría lo que ella quisiera. No podía parar de tocarme y ella insistiendo en que la obedeciese en todo y que tenía que hacérselo como dijo y que me bañase con ella desnuda para que también me tocara y la obedeciese.

Me ordenó que me conectase por la noche para contárselo todo. Me corrí otra vez más y estaba totalmente entregada y fuera de mí, y la dije que sí que lo haría y la iba contestando lo que ella me pedía, que la pertenecía y era su sumisa.
Cuando termine fui desnuda al baño sin importarme me pudiera ver algún vecino o vecina y en la ducha tuve un orgasmo bestial rememorando todo
Estuve todo el día excitada y pensando que haría si me bañaba con Lucia y que tenía que atreverme hacer lo que me pidió Gloria, no fue difícil bañarme con ella y después conectarme al chat, por la noche aprovechando que mi marido estaba de viaje
En cuanto me conecte a las 9 como me pidió, Gloria estaba ya esperándome, la dije que la había obedecido en todo
Me pregunto que llevaba puesto y me ordenó que solo me quedase con el camisón, era cortito escotado y semitransparente y le pareció que así estaría más puta para ella, me gustó que me llamase su puta y ya me note mojándome.

La detalle como hice que nos bañáramos las dos desnudas y como la enjabone y pasaba mi mano por su cuerpo desnudo, y mis dedos jugando con sus coñito, y metiendo los dedos la miraba a su carita y veía como la gustaba, y como ella se abría de piernas para facilitarme que la tocase mejor, yo me sentía muy excitada haciéndoselo, recordando como lo hacía mi madre a mi hermana y a mí de pequeñas, Lucia me dijo que la había gustado como la había bañado
La conté como no pude aguantarme y la hice que me tocara las tetas y en el momento me rozó los pezones, los tengo muy sensibles, grite de placer corriéndome y disimulando me cubrí con la toalla saliendo fuera mientras ella me decía que la había gustado bañarse así conmigo. Según se lo iba contando me iba excitando más y yo obedeciéndola tocándome y corriéndome como ella me ordenaba.
Creía que ya se iba a ir cuando me pregunto dónde estaba mi hijo Álvaro la dije que viendo la tele y me ordenó que quería conocerla
Llame a Álvaro y se puso en el PC. Gloria estuvo chateando con él, diciéndole que era una amiga especial de su madre y no tardó en preguntarla si le gustaba como estaba su madre ahora y que yo la había dicho que me gustaba bañarle y sobretodo lavar su pollita, y le pregunto si le gustaría que volviese su madre a bañarle, le limpiara y jugara con su pollita Álvaro no tardó mucho en decirla que estaba muy bonita y que con ese camisón casi se me veían las tetas y que si le gustaría que volviese bañarle. Entonces Gloria le pregunto si le gustaban las tetas de su madre y le dijo que me dijera que se las enseñara como hice, veía como se iba empalmando. Gloria añadió ves como tu madre es mi amiga y me obedece, y le pregunto si quería que jugase ahora con su pollita, yo iba leyendo todo muy excitada y cuando Álvaro la dijo que si le gustaría, casi no hacía falta que fuese a cogérsela cuando vi en la pantalla que Gloria me ordenaba que se la cogiera
Mientras lo hacía fue sonsacando a Álvaro si se pajeaba solo, si lo hacía con algún amigo, si lo hacía con alguna amigas y que hacía con ella, Álvaro fue respondiendo a todo, estaba excitado mientras yo le pajeaba, entonces Gloria le dijo que por buen chico me dijese que me agachara y se la chupara, hice que se corriera en mi boca y estaba muy extasiado con todo. El la confesó que si le gustaba que se la tocasen y lo hacía con su amigo, que se ponían pelis porno y terminaban masturbándose y su amigo diciendo que me llamase, para que entrase a verlos muy excitados, que cuando se masturbaba pensaba en mí y como me veía las bragas, También la confeso que se tocaba una amiga y que su amiga se dejaba tocar todo.
Gloria le pregunto así le gustaría que yo se la chupara a su amigo, respondió que no sabía y Gloria insistió, tu madre hará lo que yo la diga y también os lo puede hacer a los dos juntos, el no supo que decir y entonces Gloria le pregunto si quería que fuese también su amiga y respondió que sí y después le dijo que me pusiera yo en el PC. En cuanto toque el teclado me ordeno que me quitase el camisón para que Álvaro me viera bien desnuda y me tocara las tetas, que viera lo puta que era, la obedecí y no tarde en correrme delante de mi hijo, Gloria pregunto a Álvaro si seguía sin responderla y él dijo sí que lo haga, que nos lo haga a los dos. Gloria me dijo que era una buena puta que la gustaba y que sería suya igual que Álvaro y Lucia, al despedirme me dijo tienes que chupársela a Álvaro y a su amigo me lo ha pedido y se despidió con unos besos muy morbosos
Esa noche apenas pude dormir rememorando todo lo que paso mientras mis manos no paraban de tocar mis labios, mi clítoris y toda mojada me corrí varias veces muy excitada y con ganas de hablar con Gloria notaba como tenía esa dependencia de ella
Cuando me conecte por la mañana solo con el camisón como me ordeno, fue ver su nombre en el chat y ya me excité deseosa de que me hablase. Enseguida la dije que estaba muy caliente y que apenas había dormido por todo lo que paso y me pregunto si me arrepentía de algo y la dije que no, luego me pregunto si quería seguir siendo su puta y sin vacilar la dije que la pertenecía, insistió que la dijera que era su puta y así se lo dije. Notó que estaba muy excitada y al decirla que estaba en la cocina me dijo que me quedara desnuda y a continuación que saliese así a la terraza del tendedero, conteste que me verían y solo me dijo si eres mi puta obedéceme y con un poco de vergüenza y de forma rápida, salí y enseguida entre, en cuanto se lo dije ya me contesto que eso no era lo que me había ordenado, que saliera a tender algo y me quedase un rato que la obedeciera, la dije que sí.

Esta vez lo hice como me lo había ordenado y claro que me vieron yo disimulaba pero un vecino ya jubilado no paro de mirarme . Cuando entré y se lo conté me pregunto que mi había dicho el vecino y la dije que no dijo nada. Entonces me pregunto qué hortalizas tenía en casa la dije que pepinos, calabacín, zanahorias y me dijo coge un pepino grandecito lávalo y métetelo en el coño ahora, así lo hice y me fui follando según me iba diciendo hasta correrme entonces estaba ya fuera de mí y me ordeno que saliera otra vez a la terraza y que me viera el vecino a ver que decía, estaba ya tan excitada que me atrevía con todo y sujetándome el pepino salí fuera para que me viera el vecino que no tardo en decirme sino quería una polla de verdad y sacándosela me la dejo ver, me excite aún más, entonces me metí dentro y se lo conté todo a Gloria y mi sorpresa fue cuando me dijo dile al vecino que venga a tu casa y fóllatelo, iba a decirla algo pero soltó obedéceme mi puta y mañana me lo cuentas
El vecino no tardo nada en venir a casa tenía ya los sesenta bien pasados, como mi padre, y mientras me follaba, me preguntaba a mí misma si mi padre hubiese querido también me habría follado no le hubiese rechazado, el vecino solo me preguntaba si mi hija era tan puta como yo podría también hacerlo con ella, yo no hacía caso solo disfrutaba del momento, me sentía muy puta y viciosa y me volvía loca obedecer a Gloria, sobretodo me gusta tener una polla dentro de mí. El seguía diciéndome que la veía con braguitas y que se empalmaba y luego se pajeaba imaginando que lo hacía con mi hija. Cuando se fue me sentí deseando poder contarla que la había obedecido y que si era su puta para todo, sin saber aun lo que ello me iba a suponer, no pensaba contarla lo que me decía sobre mi hija pero al final termine contándoselo.
Otra noche más desvelada con tanta excitación y ganas de sentirme viciosa con más de orgasmo provocado por mis dedos y por recordar todo lo que termine haciendo incluyendo a mi hija que me pidió que nos fuéramos al baño como ayer que quería que jugase con ella por ahí abajo, esa vez también la llene de besitos su coñito.

Al día siguiente en cuanto me conecte, allí estaba Gloria esperándome y ya estaba notándome mojada y dispuesta a contarla lo que paso, lo primero que me dijo después de los buenos días fue si me porte como una puta con el vecino, la dije que sí y tuve que contarla todo como me puso apoyada en la encimera de la cocina y me follo desde atrás y como tuve que chupársela después para oír que era una puta y que quería follarse a mi hija, en cuanto leyó esa parte, me dijo que se lo detallara todo y así vio como el vecino había visto a Lucia y la deseaba y quería que se la ofreciese. Gloria me ordeno que Lucia estuviese en braguitas solamente y que hiciese que el vecino la viese y viese que si se la ofrecías, pero que no la follaría hasta que ella lo decidiera. Gloria noto que me quede parada sin responder y solo continuo si eres mi puta tienes que seguir obedeciéndome sino olvídate ya de mí. La dije que si que haría lo que ella quisiera, Muy bien me contesto y añadió sal a la terraza solo con el camisón y una teta fuera a ver si hay alguien, salí como me dijo y no vi a nadie cuando entre se lo dije y me hizo salir otra vez y que me quedase más tiempo hasta que me viese alguien, estuve un rato así y cuando iba a entrar ya vi a una vecina del piso de arriba que salió al tendedero, disimuladamente vi cómo me miraba y no sé porque lo hice , pero me recline más y entonces me vio bien las dos tetas, mi vecina me saludo, por lo que sabía era una mujer divorciada de unos 48 años y con un hijo de unos 17 años, la devolví el saludo y entonces me dijo que no saliera así, porque si me veía su hijo seguro que no se aguantaría, que ya estaba en sus pensamientos y la pregunte porque me tenía en sus pensamientos y muy claramente me contesto que porque yo era muy descuidada y salía al tendedero y por casa con poca ropa y él se lo había dicho cuando le pillo masturbándose después de verme. La dije que no lo sabía que fuese atractiva para su hijo y ella contestó que yo era muy atractiva y tenía unos pechos preciosos que la gustaban, me quede sin decir nada y cuando entre y le conté a Gloria lo que me había pasado ella en directo me dijo sal otra vez y dila si quiere pasar a tu casa
La pregunte para que y me dijo obedece ya, salí a la terraza , y la vecina debería estar pendiente porque apareció enseguida y la dije si quería pasar a casa y hablábamos, ella me dijo de que quería que hablásemos, y no se me ocurrió nada más que decirla sobre nosotras y tu hijo.
Se lo comente todo a Gloria y me dijo que tenía que conseguir follarla y a su hijo, la respondí que eso era muy fuerte y difícil, y me dijo una buena puta como tu obedece en todo consíguelo, pero antes córrete ahora, sabía muy bien que estaba a punto y que en cuanto me llegase el orgasmo me rendiría totalmente como así fue. Cuando llego la vecina aún estaba muy excitada y mojada, y me pregunto si era así siempre o éramos yo y mi hija unas putas, la dije que no pero que mi amiga quería que me entregase a ella. Se quedó inmóvil pero mirándome mi cuerpo en el camisón semitransparente y mi cara llena de vicio y me pregunto si yo lo deseaba y la dije que sí que tenía que hacerlo mientras me quitaba el camisón y me quedaba desnuda. Mi cuerpo la gusto, sigo teniendo una figura muy apetecible, y se acercó a tocarme, la dije sigue así no pares por favor, me tenía ya encendida, y me dijo si continuamos quiero te entregues a mi hijo, la dije que sí, aunque lo tenía que hacer sin que ella me lo pidiera. La fui desnudando mientras ella me tocaba, no tardó en darse cuenta lo mojada que estaba y me pregunto si siempre estaba así, solo la dije cuando mi amiga me lo pide si me excito así. Me puse a besarla, acariciarla tocarla y pasar mis manos por sus tetas por su cuerpo hasta llegar entre sus piernas y ahí ella se revoluciono totalmente abriéndolas y diciéndome que se lo comiese todo. La tumbe en nuestra cama y empecé a besarla desde la boca bajando por su cuello tetas vientre y llegar a su ciñó en cuanto empecé a chupárselo me grito que era una puta como ella buscaba y que tenía que correrse en mi boca como así conseguí que lo hiciera. La recordaba a una amiga que tuvo tan viciosa como yo decía. Luego ella me tumbo en la cama y me estuvo besando mordisqueando por todo mi cuerpo me dejaba señales de sus dientes y me excitaba cada vez más hasta que me mordió el coño como si quisiera arrancarme el clítoris, y grite de placer, entonces me dijo que era una zorra y que su hijo me iba a follar, yo la conteste que sí que quería que me follase y ella delante.

Me pregunto por mis hijos si también estarían delante y la dije que no, pero ella me dijo quiero follarme a tu hijo y ver como lo hace con el mío, al oír eso me corrí sin poder contenerme, era tan puta como yo.
Al día siguiente no sabía si conectarme o no porque veía que me estaba convirtiendo en una zorra viciosa pero algo dentro de mí me decía que me gustaba y lo disfrutaba. En cuanto me conecte ya estaba contándola a Gloria todo, por primera vez la note muy excitada, me dijo que era su puta y me hizo repetírselo varias veces soy tu puta, soy tu puta. Gloria ya daba por hecho ese triunfo suyo y que lo haría con el hijo de la vecina y entonces supo cómo abrir otro aspecto con relación a donde trabajaba y al decirla que en una agencia inmobiliaria y tenía 3 compañeros más, una chica de unos 31 y dos chicos, ya me pregunto sobre cómo me llevaba con la chica y mi subconsciente me traiciono y la dije que era muy bonita y era muy liberal, con eso ya se fijó su meta a que consiguiese que se acostase conmigo y ya lo creo que lo consiguió. Fue fácil, solo era seguir yendo al curre con la ropa que siempre llevaba, pero debía ser en cierta forma descuidada y que ella me viese tocándome por entre las piernas, para provocarla y ver que reacción tomaba conmigo. Como vio que la cosa no era tan fácil me dijo que ese día podía conectarse a las 12 y que me conectase desde el trabajo y me ayudaría.
Así fue me conecte antes de las 12, ella aún no estaba, yo había ido con un vestido abierto corto y abotonado, me sentaba genial muy sexy, que cuando me sentaba dejaba ver más de lo normal si me desabrochaba un botón más podría verme hasta las bragas, ese día llevaba tanga. En cuanto se conectó ya empezó a provocarme y ponerme excitada, vamos mojada, me ordeno que me quitara el sujetador y la hice caso, luego que me desabrochara un botón y dejase que mi compañera me viese, cuando así fue, me pregunto si me seguía mirando y la dije que sí, yo estaba un poco cortada con todo, entonces me dijo que me metiese una mano por entre los botones y me tocara el tanga y que hiciera que me viese, al hacer eso ya me sentí otra vez entregada a Gloria, mi compañera me vio y ya no perdía ojo de mí, ella se sentaba delante mía a la derecha y me veía bien y los otros compañeros no estaban ahora en la oficina estaban enseñando pisos a clientes.
Según se lo iba contando a Gloria, notaba que iba a salirse con la suya otra vez y lo deseaba, Entonces me dijo que me desabrochara otro botón, para que me viera bien como me tocaba, en cuanto lo hice, se me veían el tanga desde donde ella estaba y mi mano dentro tocándome, mi compañera se dio la vuelta no había nadie más en la oficina y Gloria me dijo desabróchate los dos botones que faltan ya y que te vea las tetas, en cuanto lo hice me sentía que me corría de morbo, pero vi a mi compañera hacia mi diciéndome sabía que tenías ganas de mi pero no tantas y empezó a besarme y tocarme, fue sentir su mano sobre el tanga tocándolo y soltar, pero Dios si estas mojadisima y yo sin saberlo, fue a echar el cierre de la oficina mientras se iba quitando la ropa, yo seguía escribiendo con Gloria y la dije que era mi amiga especial y que tenía que obedecerla en todo y ella se puso en el ordenador escribiendo Ordénala que me coma todo esta zorra y así lo escribió Gloria y me entregue a ella. Tuvimos unos momentos de excitación en los que me corrí y cuando ella me dijo que se lo comiese y lo iba escribiendo a Gloria me volví a correrme. Cuando terminamos Gloria había escrito, que yo era su puta que la pertenecía para siempre y si ella quería disfrutar de mí se lo tendría que pedir a ella. Mi compañera la dijo que de siempre la había gustado que yo tenía algo especial de morbo y vicio en mi cara y que su novio quería follarme. Gloria dijo que me follaría siempre que ella lo ordenase, mi compañera la pidió que me lo ordenara ya, y vi como en la pantalla aparecía su orden de que tenía que dejarme follar por el novio de mi compañera cuando quisieran.
No tengo que añadir que mi compañera ya busco el momento para que así fuese y me follo con ella delante.
Luego se lo conté a Gloria y estaba muy contenta de cómo me portaba y la dije que el domingo iría a comer a casa de mis padre y ya no podría conectarme hasta el lunes, eso enseguida hizo que pensase como hacer algo más y me pregunto si también iría mi hermana a comer, y la dije que si Gloria entonces me dijo que la sedujera que fuese sin bragas y con un vestido y dejase que me viera y se lo tendría que contar mañana.

La siguiente vez que me conecte ya la tuve que contar como mi hermana me vio como ella me dijo y me pregunto porque iba así de escandalosa y la dije que mi amiga especial del chat quería que fuese así, ella me dijo vaya con mi hermanita al final también entraste al chat, venga cuéntamelo todo que tú eres también muy viciosa. Nos fuimos a otra habitación y la conté por encima cosas que hacía, se excito mucho y vi como metió su mano por debajo de su vestido tocándose y entonces la conté lo de mi hijo Álvaro y se corrió sin poder aguantarse yo me acerque y la bese en la boca mientras mis manos se metieron por su vestido y dentro de sus bragas a tocarla con ella se corrió enseguida, Después la dije que Gloria quería conocerla, si ella quería y me dijo que la dijese que sí.
Gloria se había corrido lo note y yo también mientras se lo contaba, y me pregunto si mi hermana tenía hijos y la dije que solo una chica de 16 y enseguida dijo también la follaremos ufff creía que oiría mis gemidos, mi sobrina es preciosa inalcanzable para mí pero seguro que Gloria conseguiría de mi hermana todo.
Me había olvidado del vecino pero estaba claro que el de mí no, y así me pillo en el descansillo de mi puerta, y arrinconándome me dijo, que se la chupara ahí, me pillo totalmente de sorpresa y viendo que no tenía escapatoria abrí mi puerta y en la entrada me arrodille y se la saque le masturbe y se la chupe hasta que se corrió en mi boca. Mientras estaba de rodillas haciéndoselo el cabrón saco su móvil y me hizo una foto, no me entere de nada pero cuando me incorpore me atrajo hacia él y enseñándome el móvil me dijo Si no quieres que tu marido vea esto, ofréceme a tu hija ya, yo le dije que era muy niña aun si quería podía ofrecerle a mi hijo y me dijo que si era tan vicioso como la madre si
Esa noche aprovechando me quede sola me conecte por ver si estaba Gloria y sí que estaba, entonces se lo conté todo y me dijo que quedase con él al día siguiente pero que la dejase hablar con Álvaro. Llame a mi hijo y ella le convenció para hacer algo especial y si lo hacía yo me entregaría a él, Álvaro acepto sin decir nada, total una paja a su amigo ò a un vecino sería lo mismo. Le pregunto si ya había estado con su amigo y conmigo y la dijo que a lo mejor el viernes podrían estar en casa los dos. Hice lo que me dijo Gloria y ese día puse el móvil a grabar video desde que apareció el vecino y grabe como se pajearon los dos, todo ello conmigo delante pero sin salir en la grabación, cuando termino de correrse corte la grabación y me fui a chupársela a los dos y terminaron encima de mí
Al día siguiente después de la sesión con Gloria y de entregarme a ella como me ordenaba decidí llamar a mi vecino y le dije que tenía grabado lo que hizo con mi hijo de forma que o borraba mis fotos o tendría problemas. Allí acabo todo con mi vecino.
Por la tarde apareció la vecina diciéndome que tenía ganas de mi la dije que no tenía mucho tiempo porque vendría mi hijo y ella dijo mejor así follamos con él. Fuimos al dormitorio y nos desnudamos y mientras pensaba en Gloria y como me gustaba pertenecerla, me venía a la cabeza como me había convertido en tan puta ahora entregándome a la vecina y después a mi hijo, enseguida empecé a jadear y mis pensamientos se volvieron a hacerme gozar y disfrutar era lo que me gustaba y ella me decía de follar con mi hijo y yo en esos momentos la decía que si a todo. Estábamos en la cama desnuda y apareció mi hijo, no se escandalizo de verme así pero con la vecina no se lo imaginaba, y le llame y le dije que se pusiera con nosotras que se lo pedía por parte de Gloria y así me hizo caso. Le desnudamos entre las dos pero deje que mi vecina le excitara por su cuerpo, le cogiera la polla le empalmara se la chupara y se la metiera en su coño, yo me tocaba viendo todo y vi como mi hijo me decía que me deseaba a mí, solo le dije córrete en ella cariño, follatela. De inmediato pensé que no tardaría muchos días en pedirme follar conmigo, cada vez era más puta y viciosa y todo por Gloria
Al día siguiente me conecte y la vi conectada pero debería estar chateando con otra amiga y no me pincho, me quede pensando si debería de dejar de hablar con ella o terminaría siendo tan puta que follaría a mi hijo y quien sabe que más, De repente me entro una sensación que hice que me saliera del chat y aunque muchas veces muchísimas tengo ganas de entrar y de seguir hablando con ella, si todavía está conectada, luego me echaba atrás y me decía mejor dejarlo como está.

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Una ansiedad de sentir latigazos

BDSM, Dominación, Primera Vez, Relatos XXX, Sadomaso 24/07/2017

Soy una chica realmente experta en suministrar placer y dolor a quien me lo solicite; hoy recibía a una pareja que venia por primera vez. Cintia mi asistente los hizo pasar, se llamaban Ana María y Andrés, eran unos jóvenes profesionales de unos treinta y cinco años de edad; ella era una joven muy bonita, de 1.70 m de altura, vestida con una remera y una minifalda de gamuza marrón y calzando mocasines indios haciendo juego.

Ana María comenzó a contar que era masoquista y quería ser cruelmente azotada, como antiguamente se castigaba a una esclava rebelde. Su experiencia había sido solamente de auto flagelación, por eso le pidió a su novio que fuera el quien la castigara con un látigo. Andrés dijo que se negaba rotundamente, pues le parecía un disparate, además no sabría como efectuarlo. Ante la insistencia de Ana María, Andrés acepto que fuese azotada pero por una mujer y Ana María le impuso como condición que debía asistir como espectador a la sesión de castigo; el novio acepto de mala gana y acá estaba acompañándola.

Le pregunte a Ana María que intensidad de castigo estaba dispuesta a recibir, me contesto que en principio no tenia limites, iría viendo cuanto podía soportar, solamente desearía que no le quedaran muchas cicatrices importantes.

Te castigaremos de pie, suspendida de una barra, con las piernas abiertas, a fin de poder azotar todo tu cuerpo, conforme lo solicites; primeramente una tanda de azotes con un zurriago con nudos, para que tu piel tome contacto con el cuero, la caliente y coloree, servirá para que largues endorfinas y puedas resistir mas castigo y mejor, luego seguirá una tanda con un látigo largo de una cola que supongo alcanzara para finalizar la tarea de forma que quedes satisfecha. Esta introducción de Luvna produjo una fuerte excitación en Ana María y su placentera perspectiva hizo que un temblor de ansiedad se apoderara de su cuerpo.

Desnúdate y sigue las instrucciones de Cintia, le ordene. Ana María se desnudo totalmente mostrando un cuerpo perfecto, unas piernas largas bien torneadas, pies grandes con arcos perfectos, uñas pintadas de morado, pulsera en el tobillo izquierdo y anillo en dedo mayor del pie derecho; el culo bien parado con el pubis depilado, unas tetas medianas, en donde se advertían los pezones endurecidos por la excitación, en resumen una beldad. Cintia le ordeno que la siguiera hasta quedar bajo una barra que pendía del techo; separo sus brazos y aseguro las muñecas con unas esposas de cuero, luego abrió las piernas con una barra separadora y aseguro los tobillos, quedando perfectamente en tensión, con los pies apoyados en el suelo, y formando una X

Cintia trajo los látigos uno, de mango corto, compuesto por cinco ramales finos de cuero trenzado de unos 70 cm de largo terminados en apretados nudos; el otro era una flexible trenza de cuero negro de 1,50 metros de largo, con un grosor del dedo pulgar en su parte anterior y terminada en una delgada y afilada azotera de 60 cm de flexible cuero, los acerco para que Ana María pudiera observarlos y esta comprendió que manejados por estas jóvenes expertas le podrían causar mucho daño y placer el interrogante era cuanto podría soportar.

Informe que Cintia llevaría la cuenta de los azotes, pues si lo hacia la flagelada, la atención que le demandaría esta tarea le impediría disfrutar plenamente de su suplicio. Le pregunte a Ana María si prefería tener algo para morder en su boca o una mordaza, esta contesto que no pues quería poder gritar libremente.

Andrés, el novio había seguido atentamente los preparativos, estuvo cerca de Ana María mientras era preparada y amarrada, inspecciono las ligaduras y reviso y sostuvo en sus manos los látigos a utilizar. Luego Cintia le señalo un cómodo sillón desde donde tendría una visión especial de la sesión.

Ya puedes comenzar, conforme lo solicitado todo el castigo se filmaría para recuerdo de Ana María; Cintia, acerco el látigo para que Ana María lo besara, lo hizo y dijo “azótame por favor” Cintia aplicaría 50 azotes con el látigo de nudos en la parte posterior. Va dijo Cintia y con un sordo chasquido los cinco ramales marcaron la piel en el centro de la espalda; Cintia prolijamente a cada golpe separaba los ramales de forma que castigaran los cinco por separado, al principio los golpes no eran muy fuertes, luego fue aumentando la potencia; poseía un brazo de hierro por lo que los cueros y especialmente los nudos golpeaban muy fuerte Los ramales del látigo seguían recorriendo la espalda y el culo, dejando sus rojas marcas sobre la piel; Cintia cambio de lado y comenzó a castigar desde la izquierda, Ana María a veces pronunciaba un gruñido otros veces gritaba “mas…mas fuerte, arráncame la piel, hazme saltar sangre” o “ Andrés amor mio mira como estoy gozando” ; cada azote le provocaba un estremecimiento de dolor y a la vez un gran placer; merced a un juego de espejos podía visualizar su espalda y culo que presentaban una coloración rojiza y llena de marcas entrecruzadas con algunos puntos negros producidos por los nudos de los ramales del látigo.

Ana María pensaba que aunque los dolores iban en aumento eran perfectamente soportables; el placer que le proporcionaba verse azotada verdaderamente como se azotan las esclavas, por expertas que amenazaban dejarle todo el cuerpo en carne viva, era realmente sublime e indescriptible y además le estaba produciendo una excitación sexual.

Cuando Cintia termino su tanda Luvna dijo: Ana María tu cuerpo, esta listo para la siguiente fase, actualmente esta cubierto de verdugones preparados para recibir el látigo; tu decides si continuamos o no. Ana María le respondió gritando: si pero antes

azótenme las tetas y la concha. Se ve que tienes aguante, esto es muy doloroso, pídele a Cintia que lo haga. Ana María suplico:”Zintia azótame las tetas y la concha por favor”. Luvna dijo: Dale solamente quince azotes en cada parte, en forma alternada. Cintia le refregó las colas del látigo sobre las tetas y la vagina, para excitarla más.

Comenzó a castigarla, los ramales de cuero pronto dejaron sus marcas sobre las tetas de Ana María y enrojecieron e inflamaron los labios vaginales y el clítoris; a cada golpe se escuchaban los bramidos de dolor y placer. Cuando faltaban cinco golpes en cada lado, ordene: castiga con fuerza Cintia. Los nudos del látigo impactaron en los pezones, Ana María se retorcía y gritaba de dolor y excitación, pedía a gritos que la azotara con el látigo.

Me acerque con el látigo para que lo besara; lo hizo repetidamente y dijo: “azótame sin piedad, por favor”. Le informe que no le daría una cantidad determinada de azotes, sino que le aplicaría la cantidad necesaria de latigazos para que gritara suplicando que no la azotara más. Comenzaremos le dije y desenrolle el látigo sobre el piso, calcule la distancia, Ana María tenia el cuerpo en tensión esperando el golpe; lo envié para atrás, le dije ahí va y proyecte mi brazo hacia adelante, le azote en forma liviana, seguí castigando en esa forma y espaciando los golpes; luego de unos cinco azotes comencé a aumentar la potencia del golpe; el sonido del látigo me agradaba, era el de un golpe lleno, la delgada azotera golpeaba sobre la piel produciendo un sonido seco, dejando una marca roja que prontamente se convertía en roncha; la escena se repetía, se oía el silbido del látigo, luego el chasquido sobre la piel y algún grito de Ana María a veces de dolor, en otros decía:” Mas…mas fuerte, mas rápido” ó “Andrés amor, oye el sonido del cuero sobre mi piel, una y otra vez, quemándome y haciéndome gozar”. Un latigazo, resonó en la habitación, cruzo la espalda y la raya que marco abrió la piel en algunos tramos; Ana María grito fuertemente; su cuerpo se arqueo en sus ligaduras; el dibujo de la espalda y culo era completamente en relieve, con la piel levantada en muchos lugares y algunos rastros de sangre exudada en varios lugares, aparecían algunas manchas de sangre. Seguí azotándola con fuerza y ritmo, después de 60 latigazos los gritos se fueron apagando, se convirtieron en murmullo y gruñidos hasta desaparecer, apenas movía el cuerpo, sin bien Ana María estaba consciente se encontraba en un estado de sopor, en ese estado le descargue 20 azotes mas.

Detuve el castigo, ya sea para darlo por terminado o para concederle algo de descanso a Ana María; llame a Andrés para que se acercara a ver el cuadro; el novio estaba completamente excitado, lo evidenciaba lo abultado de su parte delantera del pantalón. La espalda y el culo de Ana María, tenía una tonalidad rojiza de fondo, surcada por innumerables rayas rojizas y moradas, algunas con relieve, otras con la piel abierta exudaban rastros de sangre. En el frente se advertían algunas rayas producidas por la delgada azotera, dos de ellas sobre las tetas, en otras dos asomaban vestigios de sangre.

Eres muy fuerte tienes pasta de buena masoca, no pedirás clemencia y si sigo azotándote con este látigo terminare de arrancar tu piel, te desollare integra y convertiré tu cuerpo en una llaga en carne viva, luego seguirá arrancando trocitos de carne; te convendrá que suspenda la tanda con este látigo y te castigue con “la lengua”, es un látigo que mande fabricar a un talabartero conocido destinado a provocar daños importantes; no tiene partes metálicas, pero después de sus besos te quedaran algunas cicatrices, aunque por el castigo que has recibido, con menos de 12 latigazos que te aplique , si puedes, aullaras como una perra pidiendo que deje de azotarte; que prefieres que continúe con este látigo o que te azote con “la Lengua”?. La curiosidad de Ana María y su espíritu masoca pudo más que el temor, seria una experiencia única ser azotada con ese látigo: si imploro castígame con “la lengua”, dame una docena de azotes aunque te pida que pares o aunque pierda el sentido. Lo hare como lo pides; Cintia trae el látigo dijo Luvna.

Cintia fue a buscar el látigo; era una trenza flexible de cuero negro, de canguro, de 2,25 metros de largo, un poco mas gruesa que el pulgar en su comienzo y afinándose hasta llegar a la azotera que era la lengua propiamente dicha. Era un trozo de cuero muy flexible de 65 cm de largo, que arrancaba con un ancho de 2 cm y se afinaba hasta la punta en donde media 5 milímetros; el espesor era de 1 cm.; era una azotera pesada, de medidas generosas Era verdaderamente impresionante los efectos que producía sobre el cuerpo del castigado. Esa azotera en el extremo del látigo impactaba a gran velocidad, siempre tajeando la piel y también la carne.

Andrés se acercó y observo el látigo con cara de espanto, lo sostuvo en sus manos, lo sopeso, sus dedos recorrieron detenidamente la azotera, pudieron comprobar su elasticidad, sus medidas y su espesor; un frio le recorrió la espalda cuando con horror la imagino realizando su tarea sobre el cuerpo de su novia y dirigiéndose a ella le dijo: Amor realmente no has recibido suficiente castigo, aun quieres ser azotada con este instrumento infernal, apropiado para castigar animales salvajes; ella grito si quiero que me desuellen viva, que el látigo me corte y haga saltar mi sangre a borbotones. Andrés muy excitado se volvió al sillón, al rato observe que se estaba masturbando.

Tome el látigo y me acerque para que Ana María lo observara, me pidió besarlo y dijo “azótame cruelmente por favor”. Desenrosque la trenza; la negra víbora repto por el piso, pudo ver la mortífera lengua; la imagino lacerando su carne y un temblor de ansiedad le recorrió el cuerpo; la voz de Luvna continuaba, te daré doce latigazos y no me detendré aunque lo pidas o te desmayes, ahora llevaras la cuenta y luego dirás –azótame- . Estuvo ensayando sobre un poste de madera, la lengua restallaba sobre el otras veces se enroscaba en la madera, daba escalofríos verla en acción…….bueno comenzare; seguramente preferirás que te azote solamente en la espalda y el culo; Ana María asintió, se dio cuenta que estaba mojada y temblando de excitación.

Relatado por Ana María: Luvna se puso detrás mio, calculo la distancia y dijo va; yo aspire profundamente, contuve la respiración, se escucho el silbido y un fuerte chasquido anuncio el impacto contra mi carne, mi cuerpo se convulsiono, mis piernas se aflojaron, un grito bestial broto de mi garganta. La lengua había cruzado mi espalda en forma transversal, marcándola con una raya roja que en su parte final abrió piel y carne, brotando bastante sangre……después de unos segundos dije con voz temblorosa uno – azótame -; yo observaba por el espejo, Luvna lentamente y como saboreando el momento, llevo el látigo hacia atrás y luego con un fuerte y brusco movimiento lo lanzo hacia adelante, el chasquido resonó en la habitación, la azotera trazo una raya paralela a la anterior 10 cm mas abajo, nuevamente parte de la piel y la carne se abrieron; también mi cuerpo se convulsiono y explosiones resonaban en mi cerebro, el aullido fue el de un animal herido, el aire no ingresaba en mis pulmones, recién varios segundos después pude decir dos –azótame- Luvna sonrió y repitió los movimientos, el cuero chasqueo contra la carne, esta vez la raya fue en forma de cruz respecto a las anteriores, rasgo la piel y la sangre broto; yo convulsionaba, mi esfínter se aflojo y me orine; con voz apagada dije tres – azótame – Rápidamente otra raya paralela a la anterior apareció en mi espalda, también brotaba sangre; mis convulsiones continuaban, mi cuerpo se arqueaba, me oí a mi mismo decir cuatro – azótame – El conocido chasquido del cuero sobre la carne atronó en mi cerebro, una raya paralela al primer azote 10 cm arriba apareció en mi piel; Luvna continuaba su dibujo con precisión absoluta, la sangre apareció de inmediato, susurrando dije cinco – azótame – Luvna esta vez hizo que la lengua se enroscara en mi cuerpo y su extremo impactara en mis tetas, el cuero se retiro velozmente arrancando limpiamente una tira de piel con trocitos de carne; al tiempo se oyó un hilo de voz seis –azótame-. Luvna castigo con fuerza, la lengua de cuero impacto de lleno en mi espalda, rompiendo la piel y cortando la carne, la sangre broto de inmediato, yo perdí el aire de los pulmones, mi cuerpo se arqueaba en sus convulsiones, después de unos segundos se oyó siete – azótame-, prestamente se oyó el silbido del látigo y el chasquido sobre la piel, formando una cruz sobre el golpe anterior; sentí un fuerte martilleo en las sienes, mis piernas se aflojaron quede colgando y perdí el conocimiento; Luvna profesionalmente, tal como yo le había pedido, dijo ocho –te seguiré azotando- y cadenciosamente y con su acostumbrada eficiencia, volvió a cruzar mi espalda con el látigo, la”lengua” penetro como una navaja, el cuerpo de Ana María colgaba de sus brazos, se oyó nueve – te seguiré azotando- , el sonido del cuero resonó tres veces mas abriendo nuevas heridas que sangraron en abundancia.

El aspecto de Ana María era espeluznante, en el frente algunas rayas finas sobre sus tetas habían sido realizadas por la fina azotera del látigo anterior; además tenia tres gruesas rayas de la “lengua”, que habían cortado piel y carne y sangraban; en la espalda y el culo, con un fondo rojo se veían un intrincado cruzamiento de rayas finas que al cruzarse y superponerse habían levantado la piel; además estaba el dibujo realizado por la “lengua”, largas rayas, anchas que habían arrancado la piel y cortado la carne por lo que había sangre que cubría la totalidad de la espalda. Cintia aprovecho para tomarle varias fotografías de diferentes ángulos; cuando recobro el conocimiento estaba presa de una gran excitación, pidió le acercaran el látigo para limpiar la “lengua”, Cintia lo acerco, ella lo beso y con prolijos lengüetazos fue limpiando de sangre, coágulos y trocitos de piel la voraz azotera de cuero. Luego grito: Andrés mi amor!! Estoy muy caliente, penétrame ahora mismo y hazme alcanzar un orgasmo. Este rápidamente se acercó, se abrió el pantalón y saco una verga completamente en erección, la penetro fácilmente pues estaba totalmente empapada, Ana María, trataba de llevar sus caderas hacia adelante gritaba de gozo, rápidamente alcanzo el clímax y Andrés eyaculo en su interior. Finalmente pidió que le pusieran expuestos a su vista los tres látigos conque había sido azotada y la dejaran atada en su patíbulo durante una hora a fin de terminar de gozar de su castigo.

Comentarios a luvna32@yahoo.com.ar

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Sexo fuerte con matrimonio perverso

Relatos porno, Sadomaso, Viejos con jovencitas 16/11/2016

Tengo diecinueve, soy una joven algo perversa, me gusta lo fuerte, esa noche, en mi relato: me hicieron probar de mi mejor amiga, de una señora mayor, tuve que dar por culo al marido, y tenía putitas para mí sola. A veces, sí, me siento rara con mis amigas porque me gusta el sexo duro y dudo que ellas soporten la mitad de lo que yo. Me dicen que soy muy apetecible, de carne maciza y buenas curvas, llevo además el cabello lacio y suelto hasta los hombros, de color castaño café como mis ojos.

La putita de un grupo de ocho hombres

En mis otros relatos conté cómo me chantajearon para ser la putita de un grupo de ocho hombres maduros, y también cómo tuve que hacerme tatuajes obscenos (pero temporales) y piercings para complacerles. Posteriormente me volvieron adicta a la zoofilia y cumplí mi deseo de hacerlo con los dos perros del jefe del grupo.

Nunca lo he practicado con mujeres, ni mucho menos me imaginé que podría “follar” a un maduro utilizando un pene falso, pero ambas cosas iban a cambiar drásticamente. Pronto tendría una noche de sexo tan salvaje, guarro y duro, que en mi vida nunca más me sentiría excitada a menos que fuera a los extremos.

Pero vamos por partes.

Tras terminar las clases en la facultad, mi amiga Andrea y yo fuimos a la casa de mi amante para tratar de aclararle las cosas, ya que ella fue filmada ingresando y entrando en sus dominios sin permiso, como comenté en mi último relato. Andrea estaba muy ansiosa cuando tocamos el timbre, se ajustaba sus gafas constantemente en una especie de tic nervioso.

A mí me ponía nerviosísima, tanto ella como la situación que se avecinaba. Es que es una chica un poco conservadora tanto en su forma de ser como de vestir, es como si se negara a revelar su cuerpo. Es rubia, un poco más alta que yo (aún así seguimos siendo pequeñas en comparación a la media). Tiene pocas tetas, y si bien su jersey holgado no ayudaba mucho al panorama, su ajustado vaquero enmarcaba una cola pequeña y paradita (apetecible para según qué gustos) y unas torneadas piernas.

Yo estaba con un conjunto casual que no delataba que era la chica más puta de todo mi país. Un jersey sin mangas y una falda decente puesto que había decidido dejar de usar vaqueros porque las molestias en mi cola eran notorias y quería sentirme más cómoda.

Volvimos a tocar timbre.

Lo que me causaba inusitada curiosidad era saber cómo iba a reaccionar mi amiga ante una propuesta indecente de parte de mi amante teniendo en cuenta lo recatada que es ella, o al menos esa es la impresión que tenía de mi amiga.

Otra vez toqué el timbre y por fin Don López nos recibió con semblante serio, y nos invitó a pasar dentro de su lujosa casa. Estaba elegantemente vestido y olía muy bien, pese a que tiene una personalidad de macho alfa que me resulta vomitiva, tiene un cuerpo bastante bueno a sus más de cuarenta años, y tampoco tengo quejas con respecto a su desempeño en la cama (aunque por lo general me suele follar en su baño, sobre un colchón desgastado en su sala o sótano, o sentado en su sofá si hay un partido de fútbol que le interese).

Al entrar en la sala, amagué quitarme el cinturón de mi falda en un acto reflejo, en una demostración de costumbre tras tantas tardes de vicio en ese lugar, pero me acordé que en esta ocasión estaba mi amiga presente. Cuando me volví a ajustar la hebilla, levanté la mirada y noté a una señora en la sala con una copa de vino en mano, mirándonos.

MATRIMONIO MUY PERVERSO SADOMASO CON LA SUMISA JOVEN

Me quedé congelada, probablemente era su esposa, le pondría una edad similar al marido; peinado caro, vestido negro y lujoso sin mangas, corto y ceñido que destacaban sus turgentes senos, anchas caderas, muslos gruesos y piernas torneadas; sí, era un monumento al atractivo de la mujer madura; pero tenía una mirada de pocos amigos, me recordaba a una profesora de secundaria de esas intratables. Verla me imprimió tanto miedo que pensé en salir volando de allí pero no podía dejar a mi amiga abandonada.

Cuando bebió de su copa, cruzó conmigo una mirada asesina.

—Don López –susurré acercándome a él—. Su… Su—su señora está aquí…

—Si, Rocío, sí, ella estará conmigo esta noche. No te preocupes, lo sabe todo.

Muda y congelada. ¿Su esposa lo sabía todo? ¿Todo? ¿Que yo era la putita de su marido, y de otros siete maduros más? ¿Que en su sala y su sótano hemos montado un montón de fiestas? ¿Qué incluso me emputecí por sus perros? ¡Imposible! Pero don López no suele bromear con ese tono serio, por lo que probablemente me estaba diciendo la verdad.

Con voz cortante, don López le habló a mi amiga mientras yo me atajaba de una pared para no caer desmayada. Vaya panda de gente pervertida que me vine a encontrar.

—Así que tú eres la jovencita que entró anoche en mi propiedad. ¿Cómo te llamas?

—Me… me llamo Andrea, señor.

—¿Qué impide que vaya ahora mismo a la fiscalía para que te denuncie, jovencita?

—Señor, lo lamento mucho. No entré para robar ni nada similar, simplemente estaba preocupada por mi amiga que suele venir aquí a menudo. No volverá a suceder, ¡eso se lo prometo!

Su esposa soltó una risita y levantó la copa al aire:

—¡Pues a mí no me convence, querido!

—¡A mí tampoco, Marta, yo creo que lo mejor será asegurarnos y denunciarla! En la cárcel aprenderá—se burló don López.

—¡No, por favor, es verdad! –Andrea se alarmó—. ¡Rocío, diles!

Me recuperé. Debería tomar la mano de mi amante o pegarme a él para ablandarlo, pero ¡ahí estaba su señora! No me quedó otra que tratar de convencerlo con palabras:

—Don López, ¡Andrea no le haría daño ni a una mosca!

—Hagamos una cosa, acompáñanos esta noche, jovencita. Vamos a conocernos un poco, ¿sí?

—Pero… ¿Cree que soy tonta? –preguntó incrédula—. ¡Yo me voy de aquí ahora mismo, sé lo que quiere hacer, señor, dios mío!

—¿Hacer qué, jovencita? Pero bueno, vete, yo también me iré, ¡pero a denunciarte!

—¡Pero no quiero tener relaciones con alguien viejo y asqueroso como usted! ¡Puaj! ¡Y encima con su señora de cómplice! ¡No les da vergüenza!

—¿¡Qué!? ¿Tener relaciones? ¿Pero qué está fallando en tu cabeza, niña? Solo quiero conocerte y aclarar las cosas, ¿qué me dices, quieres unirte a nosotros esta noche?

Don López sonaba como un caballero, su perfume y su actitud de macho nos embriagaba, le sonreía con un atractivo propio de alguien maduro. Vaya galán, me estaba convenciendo a mí también, y eso que yo ya estaba emputecida por él. Andrea por un momento pareció perderse en su mirada, pero luego reaccionó y preguntó con preocupación.

—¿Solo eso?

—Adelante, siéntate en el sofá con tu amiga Rocío.

—Supongo… Supongo que no pierdo nada… Vaya, discúlpeme en serio, señor López… La verdad es que quiero que me conozcan, no soy ninguna ladrona ni nada similar.

Andrea y yo nos fuimos hasta el sofá y nos sentamos juntas. Ella muy distendida, yo cada vez más nerviosa: ¡su señora estaba ahí! ¡La de cuernos que le habrá puesto su marido conmigo! Necesitaba un chaleco antibalas para sentirme segura.

Don López se sentó junto a su esposa, frente a nosotras. Entre ambos grupos había una mesita de baja altura donde normalmente estaba repleto de condones, pero vaya, esa noche no había nada.

Era extraña la sensación de actuar como un ser humano en ese lugar, cuando acostumbraba a estar desnuda y llorando a cuatro patas, pero más extraña era la sensación de estar siendo observada por una señora que no me miraba con mucha alegría que digamos. La observé de reojo para contemplar mejor los detalles de su rostro; pese a que la edad le hacía mella, se mantenía bastante bien y tenía un innegable atractivo. No es que me gusten las mujeres, pero cuando alguien es guapa es imposible negarlo, y esa señora tenía su qué.

Ella carraspeó para que yo dejara de admirarla, y me preguntó:

—Tú te llamas Rocío, ¿no es así?

—Sí, soy Rocío, señora…

—Tú llámame “señora Marta”.

—Claro, ¡claro!, señora Marta, es un placer —dije preocupada.

—Pero qué pocos modales tienes, no cruces los brazos frente a nosotros.

—Disculpe, señora Marta, no volverá a pasar –respondí poniendo mis manos sobre mi regazo y con la cara colorada.

—Trae la botella de vino de la cocina y unas copas más, Rocío, para servirnos –dijo dibujando una sonrisa pequeña en sus labios. Tenía un tono autoritario que me estremeció de miedo.

Me extrañaba y molestaba que, pese a que apenas nos estábamos conociendo, ya me quería tratar de doméstica. Pero como no quería armar una escena con mi amiga y con su marido presentes, ni tampoco quería llevar la contraria a una mujer cuyo marido me había estado follando, decidí callarme las cosas.

Me levanté rápido y fui a por la botella y las copas. Mientras buscaba entre las estanterías de la cocina, escuché a don López; ya empezaba a tantear el terreno, ¡y con su esposa al lado! Vaya matrimonio más raro.

—Dime, Andrea, ¿tienes novio?

—Sí, señor López. Llevamos dos años juntos.

—¿Es de tu edad?

—Sí, éramos compañeros ya desde secundaria, señor.

—Si yo fuera un jovencito atractivo te trataría de conquistar, Andrea.

—Ay, señor, no diga eso, lo dice como si usted fuera feo.

—¿No te parezco feo, Andrea?

—Bueno, no quiero tener problemas con su esposa aquí presente, don López, ¡jaja!

—A mí no me importa, niña –le dijo su señora—. Adelante, dilo…

—Bueno, la verdad es que usted es muy guapo, señor. Me gustan sus ojos, y su voz es muy sensual, don López.

—¡¡¡Pero por favor, jajaja!!! –me descojoné de la risa, volviendo a la sala; casi eché la botella y las copas debido al tambaleo que me ocasionó tamaño chiste. Lo incómodo es que fui la única que carcajeó, y el matrimonio me miró con ojos asesinos. Ni mil chalecos antibalas parecían ser suficientes.

Me tranquilicé un poco y empecé a servir las bebidas.

—¿Ves qué malvada es Rocío, Andrea? Todas las noches lo mismo, me desprecia, me insulta… ¡qué martirio!

—Pero qué mala eres, Rocío –me reprimió mi amiga—. Yo creo que don López es un hombre muy guapo.

Y las bebidas comenzaron a correr. Las preguntas también avanzaron de temperatura. Ya no eran sobre la secundaria, estudios o inicios de nuestra universidad. Empezaban a ser sobre sus gustos con los chicos, sus experiencias como primeros besos y enamoramientos, así como nuestra percepción del sexo sin tabúes. Le pasaban el vino y exploraban más el terreno, conforme ella se volvía más abierta. Tras casi cuarenta minutos de interrogación, don López y su señora ya no disimulaban, se acariciaban los muslos del otro mientras le hablaban a mi amiga, que por la pinta estaba algo borracha; se notaba que no sabía tomar.

Yo fui en todo momento un ser invisible, un instrumento cuyo único objetivo era cargar las copas cuando se vaciaban, para luego sentarme al lado de Andrea y ver cómo poco a poco ella cedía a las consultas más obscenas: su primera vez, sus masturbaciones y cómo de bien lo hacía su novio comparado con otras ex parejas. Lejos de sentirse incómoda, se liberaba poco a poco una personalidad lívida que yo desconocía: o el vino que estábamos bebiendo tenía algo, o mi amiga era una guarrilla disfrazada de universitaria recatada. O puede que fuera una mezcla de ambas cosas.

—La verdad es que usted me agrada, don López, ya veo por qué Rocío viene aquí todas las noches.

—Bueno, Andrea, la verdad es que mis colegas y yo no le aguantamos tanto a Rocío, mira, te mostraré a qué me refiero… ¡Oye Rocío, cuéntanos cómo fue tu primera vez!

—¡Muérase, perro!

—¿Ves, Andrea, por qué nos harías bien en nuestro grupo? Rocío es una protestona e insumisa, a veces mis colegas vienen cansados del trabajo y queremos pasarlo bien, pero hay que estar media hora convenciéndola para que nos haga fiesta. Acepta entrar en nuestro círculo y no te denunciaremos.

—Ya veo… hip… Entiendo, haré lo que me pidan siempre y cuando me respeten, y obviamente no me denuncien.

—¿Quéeee, estás diciéndolo en serio, Andy? –pregunté con los ojos abiertos como platos—. ¡Hace cuarenta minutos negaste enérgicamente!

—Así me gusta, niña preciosa—don López seguía picando hielo—. A partir de ahora te llamaré “Princesa”, porque me encanta tu forma tan amena de ser.

—¡Me encanta que me digan “princesa”!

La esposa de don López se levantó; vaya que era muy alta, casi tan grande como su marido. Tragué saliva, de solo pensarla sobre mí me hizo dar un ligero tembleque, mejor no llevarle la contraria. Se sentó al lado de Andrea y le invitó a beber de su copa de vino. Cuando mi amiga terminó un sorbo, la madura le quitó sus gafas con ternura, y luego le preguntó:

—¿Qué tan buena eres besando, Andrea?

—No soy muy buena, señora… hip…

—Dime, ¿yo te parezco bonita, Andrea?

—Hip… Sí, mucho, señora…

—Siempre me gustó la idea de estar con otra mujer. Sinceramente, no me gustaría estar con una chica que folla con mis perros –dijo mirándome con saña. Mi cara se volvió un tomate, quería llorar de vergüenza—. Pero Andrea, no tengo reparos en estar con una chica tan educada, simpática y guapa como tú…

—Señora López, nunca… hip… nunca besé a una mujer… ¡jajaja!

—No es que haya mucha diferencia, princesa. Mira, hoy espero cumplir un par de fantasías. La primera es el beso, y la otra es que mi marido se deje follar por culo por una chica con arnés.

—Querida, ¿en serio es necesario eso último? –se quejó don López.

—Me has sido infiel con una cría de 19 años, ¡o te dejarás follar por el culo o pido el divorcio para llevarme TODO!

Pues ya me quedó clara la situación. Su esposa lo había pillado de alguna manera (¿habré dejado una tanga o sostén por la casa?, o puede que haya descubierto su disco duro repleto de vídeos en donde me sometían). Lo que no entendía era por qué, en vez de pedir divorcio directamente, le puso condiciones tan extremas. Más adelante en la noche lo sabría.

—Querida, preferiría no discutir de eso con tan encantadoras damas aquí presentes.

—De acuerdo, querido.

La mujer puso la copa en la mesa, y tras relamerse los labios, lentamente se acercó a Andrea para tomarla del mentón. Le dio un piquito, luego otro y uno último sin que ella reaccionara más que con un respingo de sorpresa. La mujer se rio de ella, alejándose para susurrarle algo al oído, y luego volvió al ataque para pasar su lengua entre sus labios, de abajo para arriba, enterrándola luego en su boca para iniciar un beso de lo más guarro. Yo estaba boquiabierta, no podía ser que mi amiga fuera tan ligera y fácil, era increíble cómo se dejaba hacer y, sobre todo, ver a ambas ladeando la cabeza para succionarse mejor.

Don López chasqueó los dedos, cuando le miré con curiosidad, él separó sus piernas, como invitándome a arrodillarme entre ellas. Era obvio lo que quería, yo ya lo conocía; quería descargar toda su espesa leche en mi boca.

—No quiero, gracias –dijo cogiendo la copa de vino más cercana para vaciar su contenido.

—Rocío, no empieces. Venga, a cabecear.

—¿Cabecear? ¡Ja! En serio estoy cansada, señor –protesté en medio de los sonidos de succión que poblaban poco a poco toda la sala.

—¿Quieres que llame a don Ramiro para que venga y te folle en el sótano? Espera, voy a marcar su número ahora mismo…

Casi como un acto reflejó me arrodillé y avancé a cuatro patas hasta colocarme entre sus piernas. Le quité el cinturón y tras sortear la tela de su ropa interior saqué su miembro, a media erección. Escupí un cuajo enorme y procedí a chupársela con fuerza para que su carne creciera dentro de mi boca. Sí, don Ramiro es un guarro y un asqueroso, la última vez que estuvimos en ese sótano me escupió tantas veces la boca que sentí que ni mil enjuagues bucales me limpiarían.

Pero, pese a que me mostraba renegada a hacer guarrerías, me ponía sobremanera oír los gemidos y los ruidos del beso de mi amiga y la señora, que se conjugaban con los ruidos de mi chupada a ese coloso miembro. Quería tocarme la concha pero la tranca del señor es muy grande y debía cascársela con ambas manos para que se corriera.

Sentí el semen espeso y caliente saliendo de la puntita de su cipote, y con fuerza empecé a serpentear mi lengua hacia su uretra para que se largara de una vez. Como era de esperar, me tomó del cabello y me la ensartó hasta la garganta, pero estaba ya tan acostumbrada que ni siquiera puse resistencia. Simplemente me limité a arrugar mi cara, a sentir cómo su polla latía con fuerza y expulsaba todo, pero admito que me molestó cuando sentí su corrida escurriéndose violentamente en mi garganta e incluso saliendo por mi nariz, manchando mi jersey. Con un bufido de animal que suele hacer, me soltó para que yo pudiera volver a respirar.

—Rocío –dijo la señora al dejar de besar a mi amiga—. No te limpies la carita. Ven aquí, vamos –dio un par de golpecitos al muslo de Andrea, separándole las piernas.

Tragué saliva. Nunca hice cochinadas con mujeres, pero avancé a cuatro patas con el semen del señor pegado en toda mi cara, goteando y escurriéndose desde mi mentón. Cuando me coloqué entre las piernas de mi amiga, pensé que me iba a ordenar que le quitara el vaquero para que le comiera la concha, pero muy para mi sorpresa, la señora tenía otro plan:

—Andrea, limpia la cara de Rocío con tu lengua.

Casi poté, hice un amague ante la idea de ver a mi amiga pasándome lengua. Andrea me miró con esos ojos entreabiertos, mezcla de borrachera y excitación. Yo puse mis manos en mi regazo y me quedé coloradísima pues suficiente vergüenza era mirarla con mi cara repleta de lefa. Supe que no teníamos escapatoria, nunca la hay cuando estoy en esa lujosa casa.

—Menuda guarra eres, Rocío. Hip… supongo… supongo que puedo hacerlo, señora Marta… Si es para que no me denuncien…

Se inclinó hacia mí y olió un poco. Arrugó su rostro pues el tufo del semen de don López es terrible, pero yo ya estaba acostumbrada. Se volvió e hizo un gesto de que el semen olía asqueroso, pero la señora le acarició el muslo y le dijo con cariño que le haría muy feliz si me limpiaba con su lengua.

Se apretó la nariz y se inclinó otra vez; se me erizó la piel y crispé los puños cuando abrió la boca y sacó la lengua frente a mi cara; el contacto de su tibia carne recorriéndome el mentón hasta la nariz, pasando por mis labios, me hizo tener un orgasmo brutal que no sabía era posible, tenía ganas de hacerme dedos, abrir mi boca y chupar su lengua o algo similar para calmarme.

Andrea, saboreando el semen recogido, dibujó una cara de asqueada. Quería escupirlo, de hecho ojeó en la mesa buscando algo, tal vez una copa vacía, pero la señora le tomó del mentón:

—Princesa, escupe en la boca de Rocío.

—¿Qué dice, señora Marta? –protesté sorprendida, asustada y asqueada. La muy cabrona me dio una bofetada con su otra mano que dolió más a mi orgullo que a mi mejilla, y luego me tomó del mentón mientras yo me quejaba por su trato severo.

—¡Auchhhh!

—¡No vuelvas a cuestionarme, Rocío!

—Ufff… valeeee… perdóooon…

Apretó mi mentón con fuerza; entendí que tenía que abrir la boca. Andrea, totalmente ida y sonriente, como si fuera ajena a la situación, se inclinó de nuevo hacia mí y apretujó sus labios hacia afuera, apuntando mi boca abierta. Vi cómo el semen brotaba de sus labios, lentamente y burbujeando. Tardó unos interminables segundos en depositar esa lefa mezclada con su saliva. Hice un gesto de arcadas conforme sentía la leche recorriendo mi lengua y entre mis dientes, pero no quería ni imaginarme lo que la señora me haría si vomitaba sobre su alfombrado, así que con mucho valor aguanté.

—Eso es, Rocío, no te lo tragues y espera a que tu amiga vuelva a recoger todo para escupírtelo de nuevo.

De vez en cuando Andrea pasaba su lengua por mis labios pese a que ya no había nada de semen allí, y luego iba hacia mis mejillas y también hacia mi nariz para recoger todo el semen desparramado. En ningún momento me sentí “limpia”, pues si bien la lefa iba retirándose, era la saliva de mi amiga la que empezaba a tomar lugar en mi rostro.

Tras otro par de cuajos cayendo en mi temblorosa boca, ya la tenía a rebosar y las ganas de vomitar eran tremendas. La señora por fin dejó de apretujarme el mentón, y tras darle otro sorbo a su copa de vino, me ordenó que tragara todo.

Andrea por su parte me miraba con cara de vicio, como admirando hasta qué punto estaba yo de emputecida. Cabrona, ella era la princesa, yo un mero instrumento.

Tragué un cuajo, luego otro grande, y por último, empuñando mis manos con fuerza y lagrimeando, conseguí tragar el último resquicio que habitaba en mi boca, no sin varios hilos de saliva y semen escapándoseme de la comisura de mis labios y ensuciando mi jersey. Necesitaba irme al baño para limpiarme los dientes, ¡y con urgencia!

Antes de que rogara que me dejaran ir a asearme, Andrea se volvió a inclinar para plegar su lengua por mis labios, ladeando la cabeza y poniendo fuerza para entrar en mi boca. Quería besarme, no sé si por lo caliente que le ponía mi situación o porque la señora le dio una orden que no llegué a oír. Yo estaba tan caliente que dejé que su tibia carne ingresara y palpara la mía. Me dio un pequeño orgasmo, de hecho, y justo cuando pretendía que sintiera la bolilla injertada en mi lengua, ella retiró su boca con un sonoro y seco ruido, dejando hilos de semen y saliva entre nuestras bocas.

—Rocío, eres increíble… hip…

Pero yo estaba embobada por el besazo que me dio, recogí los restos de lefa y saliva con mi dedo y me los tragué, esperando una felicitación también de parte de la señora Marta, esperando que con ello pudiera bajar de revoluciones conmigo pues nunca soltaba su mirada asesina.

Don López cortó el momento y ordenó con su voz de macho alfa:

—Rocío, vete quitando tus ropas.

—No tengo ganas esta noche, señor… —rogué, todavía de rodillas entre las piernas de mi amiga, reposando mi cabeza en su muslo para recuperarme un poco de la maraña de sensaciones que me invadían por haberme besado con otra mujer.

Su esposa se levantó del sofá para acercarse a mí, y tocándome el hombro, solo tocándomelo, me invadió una sensación sobrecogedora. Di un respingo y me mordí los labios. Miedo, pavor; me temblaron las manos e inmediatamente me levanté. Ni qué decir tiene cuando la mujer me habló con voz autoritaria:

—A esta niñata hay que enseñarle a cintarazos las cosas, me encantaría ser yo quien le corrigiera esa actitud.

Miré a Andrea, ella estaba bastante borracha y cachonda y no parecía darse cuenta de lo degenerados que eran esas personas conmigo. Temblando de miedo procedí a desabrochar el cinturón de mi falda. Tomando los pliegues de dicha faldita para bajármela, la señora se acercó para ayudarme a quitarme mi jersey y sujetador. Poco después, mis tetas se revelaban en todo su esplendor, anillo injertado en mi pezón izquierdo incluido.

—Bueno, princesa –dijo la señora-, ¿y tú por qué no te quitas las ropas?

Andy se levantó, y algo mareada pero muy sonriente, empezó a retirarse sus prendas. La señora le ayudó a quitarse el jean y posteriormente su ropa interior. Me quedé impactada por el escultural cuerpo que se revelaba ante mis ojos. Con ella y yo desnudas, frente a frente, Andrea me miró a los ojos, luego al piercing y por último contempló mi tatuaje obsceno que decía “Putita viciosa” en mi vientre.

—¡Qué loca… hip… qué loca estás, Rocío!

—Ni se te ocurra decirle de esto a alguien, Andy…

Yo, al tener las tetas grandes y el cuerpo en forma de guitarra, lucía muy apetecibles curvas. Nos compararon a ojo, y me dolió mucho que la madura me tratara de “vaquita” mientras que a mi amiga la llamaba la “princesa”. ¡No era tanta la diferencia entre ambas!

Don López se levantó y me atrajo con un brazo contra su fornido cuerpo, y con su otra mano metió su meñique en mi boca e hizo como si me la follara. Yo cerré los ojos para chupársela, me encantaba sobre todo dar lamidas a ese anillo matrimonial que tenía, y en esa ocasión hasta me atreví a mirar de reojo a su señora.

—Dile a tu amiga, Rocío. Lo que te pedí en whatsapp que le digas.

—Diosss…. Mmm… No quiero decirlo, don López…

—No te hagas de rogar otra vez, ¿o en serio quieres que llame a don Ramiro?

—Mmmff… ¡Nooo, a ese cabrón noooo! –dije tras mordisquear el dedo de mi amante—. Valeeee… Andy, soy la putita de ocho viejos degenerados, y aparentemente de una señora también… Por favor, no me dejes sola a merced de ellos… No podré a este ritmo yo sola…

—Rocío… hip… qué excitante… —respondió mientras yo volvía a chupar ese grueso y rugoso dedo.

La señora López se acercó para meterle mano entre las piernas y Andrea solo reaccionó con un torpe respingo de sorpresa, para luego dejarse hacer con una cara de vicio que me resultaba irreconocible. Mientras comenzaban otro fuerte morreo, don López sacó su dedo de mi boca y, señalándome el suelo, me ordenó:

—Rocío, al suelo, y lámele el tacón a mi señora.

—Me estás jodiendo…

—Ya me estás sacando de mis cabales, niña. Haz lo que te digo.

—Pero, ¿¡lamer un tacón!? ¡Es ridículo!

Me dio un zurrón en la cabeza que me cabreó. Con un gruñido de rabia me arrodillé frente a los putos tacones rojos de su mujer. En ese momento no le veía el más mínimo sentido, pero más adelante sabría que solo querían que me acostumbrara a estar en el extremo más bajo de la cadena. Era una forma más de degradarme, de hacerme saber mi lugar.

Miré arriba y noté como la señora y mi amiga empezaban a luchar con sus lenguas. Y yo, algo molesta y celosa, llevé un mechón de mi cabello tras mi oreja, tragué mi orgullo y empecé a lamer su tacón izquierdo, escuchando con envidia las succiones, deseando en el fondo, muy en el fondo, ser parte de esa orgía desenfrenada de bocas.

Don López se unió a la lésbica pareja e hicieron un obsceno beso de a tres partes. Estaban calentando a Andrea a base de bien, con roces y besos duraderos, mostrándoles toda su experiencia. Y yo, muy caliente, pasaba y repasaba mi lengua por la aguja del tacón de doña Marta con la esperanza de que me invitaran.

Tras pasarle lengua a ambos tacones por minutos, incluso a los zapatos de su marido y los pies desnudos de Andrea, contemplé con asombro que chupaban las pequeñas tetas de mi amiga, y que lejos de sentirse ultrajada, gemía al son de la pareja pervertida. Los contemplaba con asombro, pezones rosaditos y muy parados, ensalivados y mordisqueados, era todo un espectáculo, pero la mujer madura me dio una pequeña patada para que siguiera lamiendo su tacón.

—¡Pero si la dejé impoluta, señora Marta!

—¡No te ordené que dejaras de hacerlo, vaquita!

¿”Vaquita”? ¡Cabrona, era un cabrona! Con furia, continué pasando mi lengua.

La señora de don López, descansado su boca pero no sus manos que se escondían entre los muslos tersos de Andrea, me vio el tatuaje temporal del coxis y notó que ya estaba desgastándose, por lo que me ordenó renovarlos cuanto antes. Me dijo, no sé si en broma o en serio, que los hiciera permanentes, y para humillación mía, me sugirió que cambiara “Putita viciosa” por “Vaquita viciosa”, y “Perra en celo” por “Vaca en celo”. Se rieron a carcajadas, Andrea incluida, pero yo estaba a rabiar, pasando lengua fuertemente.

—Querida, es hora del sorteo.

—Ay, cariño, ¿qué estás tramando?

—Pues cara o cruz. Si sale cara me follo a la princesa y tú te follas a la vaquita.

—¡No me llame vaca, grosero! –protesté con la lengua cansadísima e hinchada.

Una repentina moneda cayó frente a mí, y tras tamborilear un rato en el suelo, un escalofrío me invadió el vientre: salió “cara”, y de alguna manera, esa señora sádica me iba a “follar”… ¡Ni siquiera tenía polla!

—¡Me tocó la follaperros! A ver, vaquita, en mi habitación, arriba, he preparado todo lo que necesitamos en una bandeja de plata. Ve a traerla.

—Pero no soy una vac… ¡Mmfff!, entendido, señora Marta.

El cansancio de mi lengua y boca eran terribles. Subí a la habitación matrimonial y encontré la bandeja sobre la cama: tenía un par de condones, una fusta para azotar y un consolador de goma unido a una especie de cinturón, que más tarde sabría que se le llama “arnés”. Tragué saliva, la polla falsa tenía hasta gruesas venas.

Al llegar de nuevo a la sala, puse la bandeja en el centro de la mesita. Andrea ya estaba sentada sobre don López, también desnudo, iniciando la faena ante mis atónitos ojos. La muy pilla se dejaba chupar las tetas y manosear groseramente, se restregaba contra su peludo pecho, vaya envidia me recorrió el cuerpo, y pensar que le asqueaba hacerlo.

La señora, por su parte, estaba esperándome, mirándome cabreada con las manos en su cintura. Ya dije que era alta e imponente, la verdad es que por poco no me oriné del miedo cuando noté su mirada malvada. ¡Chalecos, chalecos!

—Quítame el vestido, vaquita, y con cuidado, vale más que tú.

Me coloqué detrás de ella, tomé el medallón del cierre y, con sumo cuidado y respeto, comencé a bajar. Cuando terminé, se me reveló la piel de su espalda y una sensación deliciosa pobló mi vientre. Con voz de niña buena solicité permiso:

—Señora Marta, ya está, voy a ayudarla a quitarle el vestido.

—Hazlo lentamente, vaquita.

Me arrodillé para continuar; menudo culo más enorme se le enmarcaba frente a mi rostro. Bajé una porción de la tela; asomó la raja de su culo, la muy cabrona no llevaba ropa interior. Volví a bajar otra porción que desnudó la mitad de sus imponentes nalgas, que no es secreto que a su edad no es que fueran precisamente las de una modelo. Bajé otra porción y admiré con miedo tremendos cachetes expuestos; por el amor de todos los santos, ¿era posible que me parecieran apetecibles? Y de un último tirón, el vestido bajó de sus poderosos muslos hasta sus tobillos: levantando una pierna y luego la otra, le libré de la prenda.

Se giró y me dejó admirar sus enormes y caídas tetas así como su pelado chumino, como el mío; Andrea era la única allí que no la tenía depilada. Vaya monumento de mujer, de porte elegante y erótico. Tragué saliva y bajé la mirada:

—Señora, es usted muy hermosa.

—Gracias vaquita. Ponme el arnés – Al seguir su mirada entendí que “arnés” era la polla con cinturón.

Me ayudó a ceñirla fuerte en su cintura. Una vez cerré la hebilla y comprobar que estaba bien ajustada, me tomó violentamente del cabello y me forzó a lubricar la polla de goma por un largo rato. Mi boca y lengua estaban cansadísimas por haber lamido los pies de todos, pero lo último que quería hacer era quejarme frente a esa mujer. Una vez terminé de lubricar, ella me soltó la cabellera y se sentó en el sofá.

—Súbete, sujétate de mí, vaquita, pero ni se te ocurra arañarme.

—Sí, señora Marta…

Me coloqué sobre ella y posé la punta del enorme consolador entre mis labios vaginales. Yo estaba excitadísima y era muy evidente aquello vista la humedad. Lentamente posé mis manos sobre sus hombros y la miré a sus malvados ojos.

—Por favor, sea gentil, señora.

—¡Ja! Te voy a dar duro, vaquita.

—¿Qué? … No, ¡no, por favor!

Plegó la polla falsa contra mi rajita y luego me sujetó de la cintura con ambas manos. Dibujó una sonrisa de lo más oscura conforme parecía tomar impulso.

—¡No, en serio, perdón! ¡Perdón, perdón por haber estado con su marido! ¡Con sus perros también! ¡No volveré a hacerlo nunca!

No me hizo ningún caso. Dio un envión violento, chillé tan fuerte que los perros en el jardín ladraron, arqueé tanto la espalda que creí que iba a partir la vértebra, mordí tan fuerte mis labios que creí que iba a hacerlos sangrar. Entró demasiado.

—¡Mbuuuuffff, nooooo!

—¡Jajaja! ¡Muge, vaquita, muge!

—UUUGGGHHH, madre míaaaa… ¡no puede ser tan cabronaaaa!

—¡Dejaré de darte duro hasta que mujas!

—¿Está bromeándome, señora? ¿Mugir? ¡AAAHHH DUEEELEEEE!

Sus envites eran bestiales. Quería salirme de allí pero la muy puta me tenía bien atajada. No podía aguantar ese ritmo, tiré mi orgullo a un costado y con lágrimas en los ojos me rendí para dejar atrás el dolor:

—¡Muuuu! ¡Malditaaaa, muuuu!

—¡Jajajaja! ¡Más fuerte!

—Mmmffff….. espere… UFFFF, señoraaaa…

—¡Eso no pareció un mugido, marrana!

—¡MUUUU! ¿Asíiii? ¡¡¡MUUU!!!

—¡Jajajaja, eso es, puta!

—BASTAAAA, me va a mataaaarrrrr…

—¡Vaaa, muy bien hecho, vaquita!

Cuando mi poca dignidad quedó destrozada por ese pollón y mis mugidos, doña Marta empezó un delicioso vaivén a ritmo lento; si antes me costaba hablar por el dolor, ahora me era imposible armar palabras ante el placer que me causaba. Me repuse y reposé mi cabeza en su hombro:

—Mfff… señora… diossss… míoooo… ufffff…

—¿Te gusta, vaquita? ¿O prefieres follar con mis perros, eh?

—Es…. Me gustaaaaa… uffff… usted… usted se mueve muy bien….

No podía evitar balbucear y que la saliva se escurriera de mi boca para caer en su hombro. Era tanto el placer que me daba la madura que, en medio de la calentura y la follada épica, ladeé mi cabeza para besarla, pero muy para mi asombro la mujer dio una embestida fortísima que me hizo arquear la espalda de nuevo.

—¡¡¡OOHHH, NOOOO!!!!

—Ni te atrevas a besarme, ¡follaperros! Te voy a dar lo tuyo para que aprendas, vaquita.

—¡¡¡NO!!! No, por favor… ¡no lo metas todo!…. ¡No, espera, señora, no, no! No lo metas todooooo, señooooorrraa…. ¡¡¡Diossss!!!

—¿Crees que eres mejor que yo, niñata, por acostarte con mi marido?

—Ughhh… Perdóoon… no es mi cuuulpaaa… ¡me chantajearon, es verdaaaad!

La señora no paraba con sus arremetidas, y yo, sentada sobre ella y mordiéndome los labios, con lágrimas y saliva conjugándose en mi rostro, trataba de no correrme. Sí, follaba duro, pero me estaba dando placer.

—¿Quieres que te más duro, vaquita?

—Mfff… Noooo…. ¡Un poco más lento, señora Marta!… ¡Por favoooor! ¡Aagghmmm!

No era justo, ¿por qué se sentía tan bien todo aquello? Era una folladora nata, y una hija de puta nata también. Me daba nalgadas de vez en cuando, mis tetas se descontrolaban demencialmente, ella a veces aprovechaba para darles fuertes chupetones, y yo me pasaba gastándome toda una sinfonía de chillidos varios debido a “su” gruesa tranca. A nadie debería gustarle esas perversiones, pero de alguna manera a mí sí me encantaba, me mojaba y me ponía como una moto saberme follada por una mujer.

Me corrí dos veces antes de que por fin a ella se le ocurriera dejar de reventarme por el coño. Se limitó a relajarse, y siempre tomándome de la cintura, me ordenó que yo siguiera cabalgando su polla.

—Querido –dijo la mujer, ladeando su cara para ver cómo él montaba a mi amiga—. ¿Cuándo comienzas la fusión de tu empresa?

—Bueno, querida –miré de reojo y vi que, como yo, Andrea se limitaba a montar al señor, mientras que él, sentado y tranquilo, la tomaba de la cinturita para hablar a su esposa—. La semana que viene es la reunión.

—¿Y el papá de Rocío será quien vaya, no es así?

Era verdad, iban a mandar a mi papá a Brasil, no sé por cuánto tiempo, pero iban a aprovechar aquello para mandarme al rancho de don Ramiro. Empecé a reducir la velocidad de la cabalgata para prestar más atención a la conversación.

—Sí, su papá irá. Don Ramiro ya se reservó a Rocío, así que la llevará al interior por el tiempo que sea necesario.

—Interesante. ¿Oíste, Rocío? Yo que tú simplemente llevaría rodilleras y enjuague bucal, ¡jajaja!

—Ufff, señora… señora Martaaa… —trataba de hablar claro pero era de lo más delicioso montar esa polla de goma—. No quiero irme allíiii….

—¿Don Ramiro es un guarro de cuidado, no? Lo he visto en los videos.

—Lo odioooo… ¡Ahhhggmm! Me voy a correrrrr… diosss…

Me rendí, era demasiado placentero, y con un gruñido atronador revelé que me corrí como una cerdita. No me quedó otra que reposar mi cabeza entre sus enormes pechos, y para mi asombro, la mujer, lejos de darme una fuerte bofetada o reprimirme verbalmente, me acicaló el cabello con ternura. Como si fuera una madre consolando o felicitando a su hija por ser tan buena puta. Tomó de mi mentón y me besó con fuerza, y yo accedí a unir mi lengua con la suya por el tiempo que fuera necesario.

—Vaquita, la verdad es que eres muy hermosa, ya veo por qué mi marido está tan obsesionado por ti. Tienes razón, no tienes la culpa de que él sea un pervertido. Cuando éramos jóvenes, solíamos practicar muchas cosas perversas, incluso fuimos a clubes de intercambios. Claro que cuando llegó mi hija a nuestra vida, decidimos asentar la cabeza… ¡Pero qué sorpresa cuando veo que mi marido volvió a las andadas con una niña!

—Señooora Martaaa… me encanta cómo me follaaaa usteeed… mmgg… me quiero quedar así para siempre joderrrr… uffff…

—Ay, vaquita, te me estás enterneciendo. Dime, ¿qué tanto sabes de sexo anal?

—Señora Marta, mffff –respondí besando sus hermosos labios—. Solo me follan con dedos… uff… pero por favor, esta noche no, me duele el culo de manera horrible…

Me sonrió y luego levantó la mirada hacia su marido. Él estaba escuchando muy atentamente nuestro diálogo, casi sin hacerle caso a mi amiga que saltaba y saltaba sobre su polla muy enérgicamente. Para mi sorpresa, esa noche no sería yo la ultrajada en el ano.

—Querido, va siendo hora. De cuatro, en el centro de la sala –pateó la mesita para hacer espacio—.¡Ya!

—Mujer… pero en serio… tienes que estar bromeando…

—¡O te dejas dar por culo o pido el divorcio, y me llevo TODO, cabrón! ¡Me has sido infiel mientras yo me sacrificaba por tener unida a la familia!

—Mierda… Está… está bien, mi amor. Pero prométeme que no les dirás a ninguno de mis colegas.

—¡AHORA!

Me dio miedo hasta a mí, pero la señora me seguía follando muy lentamente, muy rico, y yo me limitaba a besar la comisura de sus labios. Pese a que fue una bruta y mal nacida conmigo, se estaba vengando de su marido, de ese cabronazo que tantos malos ratos nos hizo pasar a las dos. Éramos las víctimas. Y, para ser sincera, la mujer se estaba convirtiendo en mi ídolo, ¡su marido, con miedo en los ojos, accedió a ponerse de cuatro patas!

—Vaquita, sal de encima.

—Sí, señora Marta… Ufff, ¿se lo va a follar usted?

—Para nada. Te lo vas a follar tú, vaquita. Quítame el arnés, ya está lo bastante engrasado con tus jugos, ¿ves cómo brilla?

—Pero, ¡yo no sé follar con una polla de juguete!

—Pues vas a aprender hoy,

—¡Está usted looocaaaa! ¿Que me ponga un arnés y le dé por culo a su marido? ¿Es usted peor que don Ramiro!

Me dio una bofetada fuertísima que me hizo ver las estrellas. Entendí rápidamente la situación cuando vi esos ojos asesinos, vaya cabrona de mujer estaba hecha.

—¡Ni una palabra más, vaquita! Venga, quítame el arnés y póntelo tú.

Le desabroché con mis manos visiblemente temblorosas. Cuando me giré para ver a Andrea, noté que ella, sin venir a cuento, se colocó también de cuatro patas frente al rostro preocupado de don López. Como una pobre manera de sentirse un hombre a sabiendas de que iba a ser sometido por una jovencita, don López se acercó a ella y la montó para follarla con fuerza. Parecían dos perros, vaya.

—Señora, perdón por levantarle la voz –dije mientras me ceñía el cinturón del arnés—. Pero mi amiga nunca se había comportado así, tan guarra… ¿el vino tenía algo, no?

—Sí, ¿no te diste cuenta cuando le invité de mi copa? Un trago y voila. De otra forma dudo que se hubiera puesto así de puta… espera un poco… falta ceñir mejor la hebilla… ¡Ya está, tienes una polla muy grande, vaquita!

—Señora Marta, no me llame vaquita que me acomplejo fácil.

—Ponte de rodillas, detrás de mi esposo.

Me dio una fuerte nalgada. Me sentía rarísima, ¡una verga ceñida a mí! ¡Y le iba a dar por culo al infeliz que me ha estado ensanchando el ano los últimos meses! Las tardes de dolor, las muecas de sufrimiento, las lágrimas, la vergüenza, todo tendría revancha. Me sentía… ¡poderosa!

Me arrodillé frente a la pareja que follaba con descontrol. Frente a mí, el asqueroso culo de don López. No creo que mis adorados lectores y lectoras de TodoRelatos quieran que lo describa, en serio, pero por si sois algo curiosos, solo diré que había mucho pelo, y no como en su espalda, que también lo tenía pero no en esa cantidad. Debajo de él se percibía el culo precioso de mi amiga, y cuyo coño era vilmente sometido por la polla de mi amante con sonidos ruidosos de carne contra jugos. Un “splash, splash” que se me antojaba muy caliente.

—Vaquita, ¿sabes hablar duro?

—Creo que sí, señora Marta.

—Pues adelante, no te contengas. ¡Humíllalo!

Sí que lo iba a hacer. La de guarrerías que iba a soltarle era incontable, desfilaban violentamente en mi cabeza. Sonreí ligeramente y arañé su cintura:

—Señor López, voy a hacerle llorar como una putita.

—¿Qué dices, Rocío? –preguntó el señor, dejando de darle embestidas a mi amiga.

—¡Te va a gustar, cabrón!

—¡Querida, sácala de ahí, esto no puede ser verdad!

—¡Silencio, imbécil! –gritó la señora. Se arrodilló y tomó “mi” polla para posarla en el agujero del culo de su marido. Yo no quería verlo, la verdad, así que me limité a sonreírle a doña Marta. Ella también lo sabía, yo fui una víctima de sus perversiones y ahora tendría mi oportunidad. Fue verla y no poder evitar darle otro beso húmedo y guarrísimo.

—Rocío –suspiró don López—, recuerda que soy el jefe de una empresa, no puedo aparecer mañana en mi oficina caminando como pingüino.

—¡Y yo soy una estudiante, cabrón, y eso no te impide abrirme el culo todos los días! ¡Mi papá y mi hermano siempre me preguntan por qué me quejo cada vez que me siento a desayunar o cenar con ellos! ¡En el bus me paso sufriendo por la vibración! ¡Mis compañeros me miran raro cada vez que gruño del dolor al sentarme en mi pupitre!

—No le hagas caso, vaquita –dijo la señora—. Empuja, y dale por culo a base de bien.

—Prepárese, señor, le voy a destrozar el culo como los de Nacional lo hacemos cuando jugamos contra Peñarol, ¡jajaja! –apreté fuerte de su cintura y empecé a injertar poco a poco, con la ayuda de su señora, que puso la palma de su mano en mi nalga para indicarme que presionara.

—¡Rocío, está bien, lo entiendo, por favor deja eso! ¡Te prometo que…AAAHHHGGGG JODER, PUTITA DE MIERDAAAA!

—¡Hábleme con más respeto, viejo verde! –ordené dándole una nalgada fuertísima.

Sin darme cuenta, di un envión tan violento que el señor mandó su cintura para adelante, enterrando su polla en el coño de mi amiga con vehemencia. El dar esa embestida hizo que tanto él como Andrea gritaran, uno de dolor, la otra de placer. Sí, me follaba al viejo y a la vez hacía gozar a mi amiga.

—NOOO METTAAAAS MÁAAAAS HIJAPUTAAAAA…

—¡Eso es lo que yo solía gritarles, don López! ¿Y se acuerda cuál era su respuesta usual?

—MIERDAAAA… ESTO NO ESTÁ PASANDO, ESTO NO ESTÁ PASAND… UFFF…

—¡”A callar, putita, que te va a gustar”!

—PERO PERDÓO… OHHHH, PUTAAAAA… NO PUEDES… NO DEBES…. OOHHHH NOOOO…

—¡Di que eres mi puta, don López! ¡Dilo!

—PEROOO QUÉ COJONES TIENES EN TU CABEZA, NIÑATAAAAA…

—¡Y di que Peñarol es la putita de Nacional, jajaja!

—NI SIQUIERA SOY DE PEÑAROL, PUTAAAA… SOY DEL DEFENSOOOOR SPORTINGGGG…

—¡Me da igual, ellos son nuestras putitas también! ¿A que sí, don López, a que sí?

—VAAAA… LO ADMITO, CABRONAAAA… SOY TU PUTA, Y MI CLUB TAMBIÉEENNN… OHHH…

—¡Premio, don López! Así me gusta…

Empecé a follarlo con menos ímpetu, pero seguía introduciendo un poquito más de polla cada tanto, arrancándole alaridos al señor. El cabrón probablemente se iba a vengar de mí, tarde o temprano, con tundas de bofetadas y pollones, pero para qué mentir, fuera lo que fuera el castigo al que me iba a someter, el oír sus lamentos hacía valer la pena los castigos.

—Querido, ¿qué se siente ser follado por una niña que hace el amor con tus perros?

—QUERIDAAAA… PERDÓN… VALEEEE… POR FAVOR… ¡AAAHHGGG, ROCÍO, HIJA PUTAAAA!

—Don López, parece que tendrá que llevar almohadillas para sentarse en su oficina, ¡jajaja! –me reí como una diabla. Nunca había estado en esa posición dominante, y me excitaba sobre manera chillar productos de mi follada magistral.

—Vaquita, en esa época de sexo descontrolado que te comenté, yo solía ser una Ama, y debo decir que tú tienes un brillo en tus ojos similar al mío. Parece que naciste para someter a los hombres.

—ROCÍO… SUFICIENTEEEEE… UFFF… Gracias, preciosa Rocío… pensé que nunca ibas a dejar de meterla… ufff… quítala ya, por favor…

—Don López…

—¿Qué pasa… uff, qué pasa Rocío?

—¡No he terminado!

—¿Qué dices, Ro—AAAAGGGHHH… JODEEEER, PUTA DE MIER… TE VOY A FORRAR A OSTIASSSS… AHHHGGG…

—¡Dígame quién eres, cabrón, dímelo!

—MIEERRDDAAA NIÑAATAAA… SOY TU PUTAAAA… BASTA LA GRAN PUTAAAA…

Gemía como un caballo y se agitaba como un pez fuera de agua, quería salirse de mí pero yo le atajaba muy bien al infeliz, iba a probar polla y de la buena hasta que me cansara. Su señora, sorprendida y caliente, me tomó del mentón y me volvió a hundir su lengua en mi boquita. Mi héroe, mi divina diosa me agradecía y me admiraba viendo cómo sometía al que le puso los cuernos. Le chuupé la lengua y luego jugué con la puntita, haciéndole sentir mi piercing.

—¿Alguna vez chupaste un coño, vaquita?

—No… no, señora Marta.

—Buen, primero deja de follar a mi marido, quiero que te agaches y le comas la corrida, que no quiero que preñe a tu amiga, luego ambas me darán una chupada, ¿entendido?

Doña Marta me obligó a salirme tanto del beso como del culo de su marido. El cabrón lo agradeció al cielo una y otra vez. Prefiero no decir cómo lucía el arnés ni cómo quedó su ano. Me levanté temblando y me quité el cinturón para llevarlo al baño. Mi corazón latía rapidísimo pues comer una concha era algo nuevo para mí. Volví a la sala y vi a Andrea, todavía de cuatro patas, siendo débilmente penetrada por el cabrón de don López; ella tenía un cuerpo tremendo y ver cómo era sometida por ese viejo me ponía a cien.

Me arrodillé tras ellos y, succionando los huevos peludos de don López con mucha fuerza, tomé de su enorme tranca y la arranqué del coño de mi amiga.

Escupí en la polla, y torciéndola hacia mi boca para martirio del hombre, la ensalivé a base de bien. Cuando sentí cómo las venas de la tranca parecían latir, succioné y apreté fuertísimo mientras el cabrón berreaba de placer. Al retirar mi boca para respirar, un par de gotitas llegaron a salpicarme en el ojo derecho, cegándomelo.

Cuando Andrea se salió de debajo de don López, juntas nos dirigimos hasta donde doña Marta, quien parada, nos esperaba. Vi ese coño con un deje de asco y excitación, había demasiada piel colgando, joder. Andrea no esperó órdenes y se lanzó a comerlo; puta y borracha. Y yo, crispando mis puños sobre mi regazo, me incliné para penetrarla con mi lengua, rozando la de mi amiga de vez en cuando recorríamos los pliegues rugosos de su coño.

—Mfff… ¡Ufff, qué chicas más buenitas, eso es, así me gusta! Mira, querido, cómo te pongo los cuernos con dos niñas de diecinueve.

—Joder, querida… ¿Y bien? Me dejé dar por culo, ¡a la mierda! ¿Me perdonas?

—Ay, mi vida, jamás pensé que te rebajarías a dejarte follar por una niña para recuperar nuestro matrimonio. Estás perdonado, mi amor.

El romance volvió a la casa. Limpiamos con velocidad y fuerza, revolviéndonos entre sus abultados labios, buscando los últimos resquicios de sus jugos, chupando, succionando, mordisqueando con cariño para mostrarle a la señora que éramos buenas chicas.

Yo escupía una y otra vez en la concha para poder lubricarla más y más. A la señora le encantaba y por eso me agarraba un puñado de cabello y me enterraba la boca en su chumino jugoso.

Mi coño estaba hecho agua, no podía creer que me empezara a gustar eso. La señora me ordenaban que metiera más lengua, que empujara más mi cabeza contra ella, y yo, lejos de sentirme ultrajada, le decía que sí entre comidas, sintiendo sensaciones demasiado ricas recorriéndome el cuerpo.

Ser violentada por personas tan asquerosas como ellos me ponía a tope. Se sentía tan irresistiblemente bien, me volví loquísima cuando los tres dedos de su esposo entraron imprevistamente casi en mi culo, jugando adentro, haciendo ganchitos y circulitos. Trataba de seguir el ritmo con mi cadera pero a veces me dejaba llevar por el placer.

— Ui!!, Doña Marta… ufff…

—Qué pasa, vaquita, ¿quieres que mi marido te meta otro dedo más para probarte?

—Deje de llamarme vaquitaaa…

—Pero deja de quejarte, vaquita, prepárate porque tú vas a chuparme el culo, ¡jajaja!

Lo peor de la noche llegó allí, cuando oí eso me imagine lo más asqueroso, hundiendo mi cabecita entre sus enormes nalgas para comerle el culo como don Ramiro me lo hace. Imprevistamente me incliné y amagué potar el semen, alcohol y saliva ajena que había ingerido durante toda la sesión de sexo duro. Aguanté, pero cuando don López hizo más ganchitos adentro, la arcada volvió con más fuerza: sentía algo bullendo en mi garganta; me incliné, ladeé la cabeza y dejé que todo aquello se desparramara en el suelo.

Lo sé, fue asqueroso y humillante pero, ¿queréis que pote arcoíris y ponis? Es la verdad, estaba mareada de tanto beber, me dolía el culo por la follada de dedos, las mejillas y las nalgas me hervían por haber sido abofeteadas, tenía el olor rancio a semen por toda mi cara, olor a concha de una madura, la saliva de mi amiga también, la imagen mental del culo de ese maduro aún no la podía quitar, por dios, tarde o temprano iba a pasar.

—¡¡¡Puuutaaaa!!! –rugió doña Marta. Andrea dejó de comerle el coño inmediatamente y miró sorprendida el suelo.

—Rocío, hip… ¿acabas de potar sobre la alfombra?

—Ughhh… mbffff… perdón… perdón en serio, señora, déjenme buscar algo para limpiar… oh, diossss…

Pero no me hizo caso, doña Marta me llevó de un brazo al jardín mientras que en la otra mano llevaba unas esposas. Pensé que me iba a hacer follar con sus perros pero por desgracia tenía otros planes. Me apresó a la pata de una silla sin que yo pusiera resistencia (estaba muerta de miedo).

Tragué saliva y rogué:

—Señora Marta, lo siento, déjeme limpiar su sala, por favor, y sobre todo le imploro que no me obligue a comerle el culo, ¡eso es asqueroso!

—Lo del culo fue una broma, estúpida.

—Uf, menos mal…

—Vaquita, ¿tú trabajas?

—No, señora Marta…

—¡Qué vergüenza! Mientras tu papá y tu hermano se rompen el lomo… A partir de mañana vendrás aquí, después de tus estudios, para trabajar de doméstica.

—¿Doméstica? ¿¡Me está bromeando señora Marta!? ¡Me dijo que yo tenía habilidad para ser Ama, no esclava!

—Pues antes que ser Ama vas a comenzar bien debajo de la cadena. Te mostraré cuál es tu lugar ahora mismo, vaquita.

Noté que don López y Andrea ingresaron al jardín para curiosear. Andrea traía la fusta para azotar y se la cedió a la madura; doña Marta se acercó a mí dándole varazos al aire con fuerza, asestándome con su mirada asesina. Los perros también sintieron esa bravura que emanaba ella; ambos canes se escondieron en sus casitas. De hecho hasta observé que Andrea se ocultó detrás de don López. La sola imagen de ver a esa imponente madura acercándose me hizo orinar de miedo allí mismo.

……………….

Tanto Andrea como yo gruñimos de dolor al sentarnos en los pupitres de nuestra aula. Ella por el trabajito que le hicieron la noche anterior, y yo porque… bueno, aparte de que me follaron duro y me abrieron el culo, doña Marta me dio una tunda de azotes hasta hacerme desmayar en su jardín. La de cremas que me puse de madrugada para dormir.

—Mierda… —balbuceé arañando el pupitre.

—¿Te duele el culo, Rocío?

—¿¡Pero tú qué crees, Andy!?

—Rocío, siento que estoy flotando, vaya vergüenza… Esto es… muy nuevo para mí. Pero bueno, pese al café que tomé esta mañana, sigo con algo de resaca… Y me duele la boca de tanto chupar y lamer –me susurró con la cara colorada—. Don López es lo mejor que me ha pasado. Ayer, luego de que te echaran de la casa, me llevó a mi hogar en su coche y me dio mucho dinero.

—¿Qué? A mí nunca me pagó…

—Si te portas mejor tal vez te paguen como a mí, vaquita.

—¿Me acabas de decir “vaquita”, cabrona? Yo… yo no soy ninguna vaca –balbuceé, mirando mis enormes tetas, palpando luego mi cintura.

Pero bueno, tal vez sí era verdad eso de que ella la pasó mejor por portarse bien sumisa. La verdad es que ya no era divertido volver a casa en bus, con la ropa toda arrugada y lefada; la gente y los vecinos sospechan de lo que hacía. Tal vez mis machos me tratarían mejor si yo les complacía y dejaba de ser tan protestona. Lo había decidido mientras palpaba mis enormes tetas y mi cintura algo ancha; me esforzaría por tener contentos a esos viejos degenerados, trataría de ser mejor putita… mejor vaquita.

—Rocío, mira lo que me dieron anoche, luego de que te echaran –asomó de su mochila un arnés de color crema—. Saltemos las clases por hoy, Rocío, ¿qué tal si vamos al baño un rato?

—¿Saltar las clases? ¿Estás segura, Andy?

—Lo quieres, Rocío, no me mientas.

—…

—¿Y bien, nos vamos, vaquita?

—Mú –dije con una sonrisa viciosa.

Estaba ya a sus órdenes. Una perversa muy pervertida.

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La madura Elena

BDSM 23/10/2016

Elena, esa jefa que me daba morbo, un día me dijo que entrara y cerrara la puerta. Y ahí comenzó uno de esos relatos bdsm, que ponen caliente a cualquiera.

Aquel día en que Elena me hizo sentirme hombre por primera vez había quedado atrás, ya había pasado una semana algún día que otro los roces se sucedieron en el despacho, pero no pasamos de ahí ninguno, eso sí es cierto hubo días que me ponía la polla de tal manera que pensaba que si volvía a rozarla me corría, también había días que notaba a Elena como se encendía al sentirme.

Alberto mejoro algo y supongo que al estar de acá para allá cortaba a Elena algo, pero mi cabeza no dejaba de recordar aquel día en la trastienda. Pasaron un par de días y estando los dos jefes en el negocio, me mando Alberto al almacén del exterior por unos productos y a colocar una mercancía que había recepcionado el la tarde anterior, como es lógico fui, llevaba allí como veinte minutos y oí golpear la puerta, pensé que sería algún repartidor enviado por Alberto, mi sorpresa fue ver a Elena en la entrada…

Yo: ¿hola Elena necesitas algo?

Elena: creo que sí, cierra la puerta por favor.

Traía puesto un vestido azul oscuro con un escote no muy grande pero que denotaban sus lindos pechos y que al trasluz de la puerta me dejo entrever por su transparencia la redondez de sus caderas Elena empezaba a vestir mas jovial, soltó el bolso que llevaba en el brazo sobre unas cajas y se volvió hacia mí, su mirada ya me ponía y leía en sus ojos que venía a buscar…

Me echo sus brazos al cuello y nos fundimos en un beso largo y ardiente en el que nuestras lenguas se entrelazaban jugaban y se acariciaban así como nuestros labios se mordían sin dañarse tirando unos de otros, el calor de los suyos me ponía a mil mis manos bajaron hasta sus nalgas, mi polla luchaba entre mis pantalones como una culebra buscando el calor de su coño, ella metió sus manos por debajo de mi camiseta y me la saco dejando mi torso desnudo y me besaba el cuello mientras yo le mordía a ella el hombro y le subía el vestido metiendo mis manos entre sus bragas y acariciando con una su vagina de la que ya brotaban algunos jugos que mojaban mis dedos se sentó sobre unas cajas que habían en el almacén y puse mi camiseta a su espalda, comencé a echar su vestido hacia arriba dejando al descubierto sus muslos torneados y fuertes dejándome a la vista sus bragas negras de encaje, le quite las bragas y me propuse ganarme lo que quería, mis labios succionaban sus muslos por su cara interior subiendo y mordisqueándolos dirección a su coño mientras mis manos con su ayuda intentaban bajar los tirantes para que sus pechos llegaran a mi alcance, ella hizo el resto para que mis manos los masajearan y llegara a pellizcar esos pezones tan erectos que ya lucían, mis labios mordisqueaban el botón de su clítoris a la vez que mi lengua brocheaba una y otra vez su vagina, Elena me cogía de la cabeza y pensé por un momento que me iba a asfixiar cerrando sus muslos y levantando el culo de las cajas a la vez que roja como un tomate y con los sudores cara abajo decía….

Elena: Jooooooose ummmm que gustoooooooooooo me cooooooorrooooo, sigue sigueee me coooooooorrooooo

Yo seguía en lo mío y para ayudarme baje mis brazos de sus pechos y ayudándome con los codos para separarle las piernas y tener algo más de libertad, comencé a meterle dos dedos a la paz que le mordía el clítoris, Elena volvió a correrse de nuevo y estaba como a mil lo que seguí aprovechando para meterle un dedo por el ano, sin dejar de pajearla y comerle el clítoris, ella dio un respingo pero no pare, así seguí jugando con sus dos orificios durante un rato donde llego a conseguir al menos dos o tres orgasmos mas.

Elena: ufffffff dios, que ganas tenia de estoooooooo, aaaaaaagggggs, follame ya Jose quiero sentir tu polla follameeeeee, que gustooooooo.

Jose: Vamos vuélvete mira como la tengo

Elena se levanto de las cajas y me dio la espalda le levante el vestido y le acomode la polla en el coño que la engullo de golpe

Elena: Jodeeeeeeeeeer, que me gustaaaaaaaaaa, ummmmmm follame follame y no pares, que gusto joseeeeee, ¿me has echado de menos?

Jose: clarooo, estaba loco por tenerla aquí dentroooo, asiiiii mueve el culo, muéveloooo,ummmm que buena estas Elena, que me gusta follarte

Elena: ummmm follame mas, dame fuerte asiiiiiiii, asiiiiii,

Mi polla se clavaba una y otra vez, y notaba como llegaba hasta lo más profundo de su coño, notaba sus corridas como un guante en mi polla palpitando una y otra vez, Elena estaba totalmente sometida, desde esa postura volví a meterle el dedo en el ano, dio otro respingo pero nada más, yo seguía follandola cada vez más duro, pero esperaba mi momento y estaba cerca, fui ralentizando mis acometidas a su coño a la par que cambie de dedo en su ano introciendole mi pulgar el cual ya entro con más facilidad, Elena seguía disfrutando de cada golpe final que mis huevos les ofrecía al final del recorrido de mi polla en su vagina.

Elena: sabes que me estas matando de gusto Jose, ahhhhhh ummmm nunca me he corrido asiiiii, otra otra vez, me corrooooooo así así ummmmmmm.

Aprovechando este momento le saque la polla de golpe y el dedo del ano sin dejar de abrirle las nalgas le puse la cabeza a la entrada y de un golpe hice mío su culo…

Elena: ahhhhhhhhiiiiiiiiiiiiiii paraaaaaaaaaa, ahhhhhhhh

Me quede totalmente clavado en ese culo que adoraba mientras le masajeaba desde atrás su clítoris y ella resoplaba casi sin poder articular palabra, había a sus 48 años desvirgado el culo de mi jefa, no le daba cuartel, seguía tras ella echando mi cuerpo hacia adelante y mi polla encastrada en aquel hermoso culazo.

Jose: asii, despacio mira como sale, ummmm me encanta Elena, toma, toma

Elena: despacio ufff, es la primera vez Jose despacio, ummmmm

Elena iba cada vez soportando mas el taladre, la fuerza que se muestra en esos relatos de bdsm como éste,  al que estaba sometiendo ese culazo y yo me animaba a la vez que ella jadeaba mas y mas.

Jose: que bien te entra lo ves, como te gusta, me encanta este culo, eres una diosa elena, ummmm voy a rellenarte el culo de leche

Elena: uuuuufffff, pero que gustoooooo, me das gustooooooooo que biennn me follasssss, aghhhhhh, como como me pue puedo correeeeeeeeer hasta por el culooooooooooooo, aaaaagggggghhhh no pares así así,

Mi polla entraba y salía como por el coño ya era mía estaba dándole una follada por el culo que la estaba poniendo a mil, se abría ella sola las nalgas mientras yo la cogía por las caderas para clavársela hasta el fondo como disfrutaba ese momento, su cara cuando miraba hacia atrás era puro vicio los ojos se le volvían a cada embestida de mi polla.

Elena: Jooooder pero diooooooooos que gusto joooooose, follame follame así ummmmmmm comoooooooo me ummmmmmm follas, así así asiiiiii dame más me corroooooo me corroooo diossss otra vez

Jose: ummmm espera ahí va me voyyyy me corrooooooooo contigo, toma toma, mi leche ahí va, aggghhhhaaaaaaaaaaa ufffffff

Mi polla estallo dentro de aquel culazo y la los latigazos de leche regaron el culo de Elena

Elena: la noto ummmmmmmmmmmmmm siento tu lecheeeee agggghhhhhhs q gustoooooooooooooo, ahhhhhhhh.

Quede sobre Elena con mi polla aun dentro y mi boca dio un mordisco a su cuello, que le hizo rizar todo su cuerpo.

Elena: Jamás pensé que alguien pudiera hacerme sentir esto Jose

Jose: eres una mujer que tienes mucho por sentir y por hacer sentir como lo haces conmigo.

Mi polla salía de su cueva a la vez que Elena se volvía y me abrazaba sonriendo y yo aprovechaba para apretarla contra mí agarrando sus nalgas aun calientes del trato recibido, nos dimos un morreo como dos enamorados y mi polla respondió a ello.

Elena: Pero, ¿y esto? ¿ya? Jajajaja que alegría de cuerpo Jose.

Jose: ya ves tú tienes la culpa de estar tan maciza jajajaja

Elena: Por hoy estamos bien ¿sabes que has sido el que me has estrenado por aquí no?

Jose: claro y no sabes lo feliz que me siento

Elena: yo también todo lo que hago contigo me está gustando hasta la saciedad, bdsm y mucho más ummmmm

Elena se arreglo un poco y me dijo que volvía al negocio que le diría a Alberto que paso por aquí y me pidió que ordenara unas cosas, para justificar mi tardanza y que seguiría camino de casa. Donde sería muy interesante tener un próximo encuentro, en una cama en condiciones. Como debía ser.

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Relato bdsm – entregada

BDSM 21/10/2016

BUENOS DÍAS, MIS PEQUEÑOS PERVERTIDOS Y AMANTES DEL BDSM

AHORA ME DISCULPO POR TARDAR TANTO EN SUBIR EL SIGUIENTE RELATO PERO POR CUESTIONES PERSONALES NO PUDE ESCRIBIR ANTES, ESPERO DISFRUTEN ESTE CAPÍTULO Y COMENTE J ADEMÁS YA ESTOY CREANDO UNA NUEVA HISTORIA QUE ME PARECE LES ENCANTARA A LOS QUE GUSTEN DE MIS RELATOS. GRACIAS Y NOS LEEMOS PRONTO.

Estaba completamente bajo su merced. Siempre estaría así doblegada ante èl , lo deseaba y de ninguna manera quería algo diferente sentir su cuerpo más grande y fuerte sobre mi fino e indefenso cuerpo femenino era lo que más anhelaba , su imponente voz ordenándome, jugando con mis sentidos mientras me tomaba como un hombre reclamando lo que es suyo . No tenía derecho sobre mi cuerpo era una muñeca en las manos de mi amo, completa y totalmente solo de èl .

Mi pecho se movía agitadamente en conjunto con mi respiración acelerada y entrecortada, el cansancio de una noche de sexo intensa se mostraba en mi cuerpo débil y sumiso mientras el jalaba de las cuerdas rojas con más fuerza. Quería pedirle que parara mientras sentía el punzante dolor de mis brazos adormecidos, quería decirle “para por favor y déjame sentirte tan dentro de mí como la noche anterior”, quería besarlo y recorrer todo su masculino cuerpo beso a beso hasta cansarme de su aroma, lamer cada gota cristalina que derramaba de sudor aperlado mientras me envestía como una bestia, quería ser todo para el cumplir sus deseos y fantasías porque yo disfrutaba doblemente cuando él lo hacía .Saber que él se excitaba y saciaba solo con mi cuerpo mientras lo sometía y utilizaba es un placer que muy pocas personas disfrutamos . La piel me ardía, mis piernas temblaban mientras sentía el escalofrió recorrer todo mi cuerpo desnudo, sentía que mis mejillas ardían pero la frescura de las sabanas frías acompañaba el calor de mi éxtasis , mantenía mi posición inclinada ante la mirada penetrante de “S” sabía que la piel que antes había sido castigada ahora mantenía un todo rojizo y lo mostraba sensualmente inclinándome ante mi amo .

Paso su largo dedo índice por toda mi espina dorsal arañando mi piel, mi espalda se arqueaba de mi pequeña boca salía apenas un audible quejito de placer , la piel suave de mis muñecas escocia mientras las frotaba tratando de liberarme , el mismo dedo siguió su procedimiento pero esta vez arañando el talón descubierto de mi pequeño pie mientras sentía placer recorriendo mi pierna hasta llegar a mi zona más deseada después solo pude sentir su lengua recorrer desde mi tobillo hasta mi entrepierna definiendo las curvas de mis largas piernas , suspire ahogadamente mientras seguía torturándome lentamente lamiendo mi pierna izquierda , lamia mis labios mientras disfrutaba del trato que se le otorgaba a mi cuerpo mis uñas se enterraban cuando apretaba mis puños queriendo ser liberada ,la espalda ya comenzaba a provocarme dolor “un dolor placentero” con la lengua de “S” recorriendo mi espalda y hombros mientras me propiciaba pequeñas mordidas lastimosas y excitantes en puntos que jamás imagine me darían tanto placer subiendo por mi cuello y terminando en la comisura de mis labios

Así, la piel de mis piernas se erizaba al sentir la erección que rozaba mis muslos calientes, sus manos recorrían mi vientre deteniéndose sobre mis pequeños pechos perfectos para èl sus manos embonaban con perfección sobre ellos mientras los estrujaba apropiándose de mis quejidos y placer.

Me encontraba en un punto de obscuridad sin retorno, me entregaba completamente a un placer diferente que me hacía visitar el nirvana .”S” me penetro con una lentitud que desesperaba completamente todo mi cuerpo dejándome sin respiración mientras sentía completamente su ser dentro de mí rozándome todo mi interior cálidamente una y otra vez, tomaba mis caderas firmemente mientras su pelvis rosaba mis glúteos enrojecidos, sentía pequeños espasmos recorriendo mi cuerpo completo , sus manos jugueteando en mi vientre sin llegar a tocar la entrepierna recorriendo mis caderas , mis costados delineando mis senos excitados para terminar en mi cuello levantándolo poco a poco. Penetro nuevamente todo mi ser girando mi cabeza hasta encontrar nuestras miradas, la mía suplicante y entregada la de “S” soberbia e imponente dejándome ver una pisca de superioridad y posesión, mi pecho temblaba respirando más agitadamente mi labio inferior sufría lastimosamente mientras lo mordía , sus penetraciones eran profundas pero desesperantemente tranquilas .

– Por favor . . . por favor. Suplicaba entrecortadamente mientras cerraba mis ojos y dejaba caer mi cabeza cansada sobre la fría superficie de nuevo

– ¿POR FAVOR QUE? Contesto mientras sonreía y jalaba de las cuerdas para levantar ágilmente mi delgado cuerpo

Mi espalda choco con su firme pecho y mi cuello quedo a su disposición. El sudor de nuestros cuerpos chocaba calientemente dejándome impregnado el olor de mi amo.

– Por favor , mmmm… más fuerte “mi señor”

Y sin previo aviso con su mano izquierda tomo completamente todo mi cuello inclinándolo mientras envistió mi cuerpo tan bestialmente que pude emitir un quejido de placer suspirando satisfecha, mis dedos rozaban su pelvis y apenas podía sostenerme con mis piernas abiertas sobre la enorme cama chocando con sus firmes muslos.

Las envestidas que recibía eran descomunales “S” gemía agitadamente sobre mi cuello tomándome con tanta fuerza como si quisiera fundirme a su pecho , su mano se dirigía peligrosamente a mi entrepierna masturbándome mientras me penetraba bestialmente provocándome gemidos que casi eran gritos mi cuerpo estaba devastado sintiendo esa mezcla de dolor y placer que estaba a punto de explotar. Separó nuestros cuerpos húmedos y calientes dejándome caer sin fuerzas sobre las sabanas suspirando con los labios entre abiertos sentía la piel pegajosa y temblaba desde la cabeza hasta los pies, y entonces lo vi, era hermoso recostado sobre la cama desacomodada con su cuerpo varonil respirando descansadamente mientras cruzaba sus brazos sobre la cabeza y me regalaba su sonrisa burlona de superioridad derritiéndome por dentro , incline todo mi cuerpo logrando levantarlo forzadamente mientras sentía el entumecimiento de mi débil ser recorrerme completamente, incline mi cabeza nuevamente y abrí mis piernas para montarme sobre los muslos de aquel hombre que seguía sonriéndome ferozmente .

Deje caer mi cuerpo cansado y con la punta de mi lengua saboreé su pecho, sus pezones mordiéndolos suavemente los recorría de esquina a esquina para después dirigir mi juguetona lengua hasta su cuello, besaba y lamia cada parte de su fibrosa piel recorriendo su firme quijada pase la lengua sobre sus labios cerrados para nuevamente bajar siguiendo mi camino , pase sobre su definido cuerpo encontrándome con su ombligo y después su pelvis … deposite suaves besos sobre ese pedazo de piel en “V” encontrándome con su pene erecto pidiéndome ser atendido , introduje esa barra caliente dentro de mi boca dejándolo resbalar sobe mi lengua rozándolo con mi húmeda lengua succionaba fuertemente sin llegar a introducirlo completamente , mis ojos miraban desafiantes a los de “S” que brillaban bajo sus largas pestañas inclinándose sobre la cabecera.—HAAGGGGGG¡ gemía tenuemente mientras bajaba y subía mi cabeza degustando su sabor a hombre. Tomo mi cabeza y me levanto con suma facilidad , nuestras miradas se encontraron fijas y de nuevo mi vagina lo recibía , era rápido y profundo tomando mis caderas entre sus dedos largos casi dañándome gemíamos descontroladamente mientras me penetraba más profundo , su nombre salía de mis labios una y otra vez con un hilo de voz hasta que sentí esa convulsión en mi cuerpo mientras subía y bajaba que me erizaba la piel y explotaba dentro de mi cuerpo dejándome visitar nuevamente el nirvana.-mmmmmmm¡ hagg… el apretó sus brazos sobre mis caderas y beso mi boca mordiendo mi labio inferior convirtiendo mis gritos en suspiros ahogados, sentía el daño que le provocaba a mis labios pero poco me importaba después de todo lo que estaba gozando , nuestros gemidos quedaron mezclados mientras “S” derramaba en mis entrañas 4 chorros calientes de semen dejándome las piernas temblando –haaaaaag¡ apenas pude escuchas su quejido antes de caer sobre su cuerpo sintiendo aun su pene semi erecto dentro de mi vagina , con sus manos tomo mis muñecas y jalo de la cuerda dejándome en libertad . pasaban 5 minutos después de nuestro mortal encuentro y sentía aun su semen caer sobre mis torneados muslos , caliente y espeso lo tome con mi dedo índice y corazón para enseguida introducir mis dos dedos en mi carnosa boca saboreándolos hasta dejarlos completamente limpios , me fascinaba ese sabor y no lo desperdiciaría sobre la sabanas , mi amo solo me miraba directamente mientras lamia mis dedos.

“S” beso mi frente dedicándome una sonrisa que jamás había visto en su rostro , su mirada representaba cariño sincero y esa sonrisa era de felicidad , separo el cabello de mi rostro delineándolo con sus dedos me beso nuevamente dejándonos saborear nuestra esencia en conjunto , las lenguas chocaban en un vals de pasión y los labios luchaban entre ellos rozándose fuertemente.

No quería ni esperaba nada más, simplemente disfrutaría lo que fuera mío en ese momento y aunque fuera absurdo yo sentía que él era mío. Porque yo era completa, total e incondicionalmente de el.

Lavábamos nuestros cuerpos mutuamente dejando que el agua caliente que caía de la regadera relajara los músculos de nuestros cuerpos desnudos y agotados, cuando terminamos de secar la piel mojada “S” abrió unas puertas grandes de madera negra tomando unas cuantas cosas se acercó a mí, tenía en sus manos un bóxer purpura “Calvin Klein” pequeño y una playera azul marino en cuello “V” , se ínclito ante mi cuerpo desnudo y me puso el bóxer ajustándolo a mi cadera cuando termino rozo sus grandes manos sobre todo mi culo.

-¡mmmm! Te queda magnifico

Después levanto mis brazos y me puso la playera dejándola caer sobre mis senos desnudos, el conjunto me encantaba mirándome al espejo comprobaba lo que mi amo veía, mi culo envuelto en ese bóxer que se ajustaba a mis curvas increíblemente sexy cubierto casi en su totalidad por la playera holgada que se deslizaba suavemente por toda mi silueta , “S” tenía un bóxer negro ajustado que me dejaba mirar su pene en reposo se veía tan apetecible , tomo mi ropa y se puso un pantalón de dormir azul marino para salir de la habitación, estaba sentada en el sofá negro recordando todo lo que había hecho la noche anterior las marcas rojizas sobre mi largo cuello eran la evidencia de lo cachonda que era en las manos de mi amo “S” me hacía descubrir los placeres que tantas veces me negué y la fina línea entre el dolor y el placer sobre mi cuerpo , el éxtasis y el paraíso que él podría mostrarme si me entregaba rendida sobre sus manos como su sumisa , movía a su antojo todas las piezas del juego y a mí solo me quedaba ser su juguete personal , dejarme guiar y experimentar .Entro al cuarto liberándome de mis pensamientos.

-mande a lavar tu ropa , estará en 20 min y el desayuno lo suben en un momento , no sé qué te apetecía y me tome la libertad de elegir por ti . Me sonrió nuevamente mientras se acercaba como un tigre acechando a su presa, sus pasos eran largos y firmes.

-s…si gracias. Apenas atine a decir con mi mirada agachada jugueteando con los dedos de mis manos.-pero la verdad es que… no tengo mucha hambre.

-¿Cómo? Es por eso que estas tan débil. Dijo firmemente mientras su mirada me penetraba el alma

-Es.. es que¡

-No me interesa, si por mi fuera te seguiría cogiendo mientras gritabas de placer… pero sinceramente dudo que con la fuerza que apenas te queda puedas soportar otra sesión como la anterior ¡MI CULITO ¡ Sonrió burlonamente tocándome mi cabello.

Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo al escuchar eso. – ¡soy más fuerte de lo que imaginas! Dije con un hilo de voz mientras seguía jugando con mis dedos.

– Enserio, sonrió nuevamente dejándome ver esa risa maquiavélica.-entonces podemos comprobar esa teoría ahora mismo. Tomo mis costados levantándome ágilmente en el aire.

Me aventó sobre la cama des tendida nuevamente arrojándose sobre mí, sentía su loción pegar sobre mi cara mareándome y excitándome de nuevo junto con un olor a sexo impregnado en las sabanas.

-Estas completamente segura muñequita. Lamio mi cuello sensible. – hoy te mostrare un nuevo juego, te encantara

Pero nuestro nuevo juego fue interrumpido por el toque de la puerta de madera.- ADELANTE, dijo algo molesto “S” y de inmediato una jovencita entro al cuarto dejando una charola enorme con bastante comida, la chica me miro sorprendida mente con los ojos como platos después agacho su mirada y se sonrojo saliendo de la habitación rápidamente.

-esto tendrá que esperar un poco, interrumpieron el momento y sinceramente te ves exquisita con esa ropa. Susurro sobre mi oído y me mordió suavemente haciéndome pegar un brinco de la impresión.

Yo tome un vaso de jugo de naranja terminándomelo casi de inmediato, la verdad es que si es cierto no tenía bastante hambre la sed me estaba matando “S” mantenía su postura autoritaria bebiéndose una taza de café recién echo. Corte un poco de fruta para comer un poco así “S” me vería comer y no se molestaría con migo aunque solo fuera poco sabía que lo tendría contento con eso, mi amo me miraba fijamente poniéndome tan nerviosa que cuando tomaba mi taza de tè deje caer descuidadamente el líquido caliente sobre mi pierna, me sentía tan torpe en ese momento “S” tenía tanto control sobre mí que podía ponerme en una situación incómoda en un pestañear , un grito ahogado salió de mi boca para después tener a mi amo inclinado ante mi limpiándome con una servilleta.

-Que descuidada eres mariana

-P… perdón “mi señor” dije con mi mirada agachada

“S” solo me miro un momento y después sonrió burlonamente y sin darme cuenta paso su cálida lengua sobre mi sensible piel , mordí mi labio sin darme cuenta mi amo me miraba directamente y seguía lamiendo pero después de un rato ya no solo mimaba mi parte enrojecida para pasar por el interior de mi muslo , mis puños apretaban las sabanas mientras recibía pequeños mordiscos.

-BUENO SEÑORITA, creo que es el momento que usted haga de mi médico personal.

El muy carbón me dejo calientita esperando que su lengua se dirigiera a mi vagina.

-tengo un dolor muy incómodo en esta parte y quiero que tú te hagas cargo del personalmente. Me dijo mirándome lesivamente mientras frotaba su pene sobre la tela del bóxer.

Tímidamente me acerque a su cuerpo apenas rozando con mis manos su bulto.

-¡puedo “ mi señor “ ¡

“S” respondió inclinando su cabeza y yo tome completamente esa barra frotándola con mi mano, apretaba el tronco para después bajas a sus testículos una y otra vez para después abrirme paso y bajar lentamente el elástico del bóxer, cuando su miembro quedo descubierto completamente seguí masturbando a mi amo subiendo y bajando su prepucio, me encanta completamente su miembro erecto verlo era totalmente un placer. “S” distrajo mi mirada de su polla y me beso frenéticamente saboreando su sabor a café hasta dejarme casi sin aliento después soltó mi cabeza y pude guiar mi lengua pero esta vez a su espléndido amigo pasando de un sabor a café a saborear la esencia completamente de “S” su sabor y aroma fuerte y embriagante a macho provocaba que mi boca se hiciera agua .
Un saludo a todos los que me leen.

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Con arnés y sin pensarlo

Dominación 13/10/2016

Ella me lo pedía, fóllame fuerte, ahora me pongo de espaldas, estoy a tu servicio.
Voltee a mi chica poniéndola de cara a mi de pie contra la pared y la besé con mucha pasión. Fue un beso muy guarro. Empecé a quitarle a ropa muy rápido mientras íbamos hacía la habitación.

El pasillo quedó lleno de nuestra ropa. La tumbé en la cama y sin preliminares fue directamente a su sexo. Estaba mojadísima.

Mi lengua y mis dedos se paseaban sin problemas por todo su sexo mientras ella me suplicaba que la follará.

Cogí una venda y le tapé los ojos.

-¿Que haces? No pares ahora!

-Espera dos minutos y sigo…

El día anterior compré un juguetito y quería utilizarlo esa noche. No se si ella estaba preparada, pero con el calentón que llevábamos seguro que no decía que no. Mientras me ponía el arnés la veía retorcerse en la cama mientras se masturbaba con una mano y se retorcía los pezones con la otra… notaba como iban cayendo mis líquidos por mis piernas solo de verla y escucharla gemir. Es mi diosa!

Fui hacia ella, le aparaté su mano, le chupé lentamente sus dedos impregnados con su flujo y volví a meter mi boca entre sus piernas. Con sus manos me apretaba la cara contra su sexo y con cada contracción sus piernas se cerraban mas sobre mi.

La levanté y la lleve hasta el cabecero de la cama, poniéndola de rodillas sobre la cama y contra la pared. Empecé a comerle el cuello…

-Tengo una sorpresa para ti… ¿estas preparada?

Empecé a pasar la polla de plástico entre sus piernas, que estaban abiertas esperándome.

-Mmm, follame!

Ella misma cogió y la mojó con su saliva y se la llevo hacía dentro.

Entró con toda facilidad, así que, empecé a darle fuerte. Ya no trataba de disimular, con cada embestida gritaba de placer y eso me motivaba.

Con una mano empecé a tocarle el clítoris, sus piernas se abrían más para dejarle pasó a mis dedos y a la polla de plástico. Notaba como sus flujos resbalaban por sus muslos. Le giré la cara y le comí la boca.

-Tumbame en la cama… quiero tenerte encima cuando me corra.

La obedecí. Le temblaban hasta las piernas. Se tumbó boca arriba y se abrió de piernas. Cogí la polla de plástico y empecé a metersela poco a poco. Cuando ya volvía a entrar fácilmente me tumbé sobre ella mientras nos besábamos muy dulce. El ritmo de penetración volvió a subir… estaba cerca de correrse. Llevo sus piernas y sus manos a mi culo, marcando ella el ritmo. Eso hizo me empapará aun más. Era toda mía. Llegaba el final, la penetre rápidamente mientras me gemía al oído y me pedía que no parara… Al terminar, me quité de encima cayendo rendida a su lado.

Me miró y me dijo y con su cara pícara:

-No creas que esto a acabado aquí. Ahora te toca disfrutar a ti…
Y así fue como dominación, sumisión, y bdsm se mezclaron hasta que las dos nos corriéramos.

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