Una Nina Buena

Una Nina Buena

Sin duda alguna, una de mis experiencias favoritas es cuando mi amo se toma el tiempo de peinarme el cabello. Todavía no logro descifrar por qué exactamente. Puede que tenga que ver con el hecho de que me hace sentir como una niña pequeña, o tal vez el tacto tibio y gentil de sus manos me da una inmensa sensación de resguardo, como si estuviera a salvo allí de rodillas entre sus piernas abiertas.

Lo cierto es que el tiempo parece detenerse mientras mi amo pasea pacientemente mi cepillo de pelo a través del largo de mi melena, al punto que comienzo a pensar que tenemos el fin de semana entero disponible solo para dedicarnos a esta actividad. De mi parte no habría ninguna objeción.

Esta vez, reconozco que la emoción en mi vientre, así como el estirón del tiempo a nuestro alrededor, vienen por otros motivos. Como en tantas otras ocasiones, me encuentro de rodillas entre las piernas abiertas de mi amo, de espaldas a él porque me está haciendo una trenza en el cabello.

Mi pecho desnudo sube y baja con la cadencia de mi respiración, que se encuentra ligeramente afectada porque estoy expectante. Mis manos atadas reposan sobre la parte baja de mi espalda, y comienzo a temblar de la excitación en cuanto siento que mi amo está por terminar con el peinado. Sé que una vez que termine, el castigo comenzará.
Más temprano, esa misma noche, mi amo me descubrió masturbándome acecho Las Mejores Sitios de Porno . Habíamos estado jugueteando toda la tarde, probando mi resistencia para ver cuánta tentación podía soportar sin correrme.

Por la sonrisa que tenía en el rostro cuando comenzamos, daba la impresión de que sabía del cosquilleo frustrado y caliente que encendía en mi sexo cada vez que me llevaba al borde de la locura sin llegar a darme un orgasmo. Y no porque no pudiera. Mi amo sabía exactamente qué botones presionar en mi cuerpo para hacerme estallar en cientos de esquirlas, de ahí que el punto inicial de nuestro juego fuera hacerle una mamada. Él sabía que cuando me follaba la boca, terminaba con los muslos empapados de mi propio flujo.

La sesión me había dejado tan frustrada, que cuando fui a tomar una ducha no pude soportarlo más. Me mordisqueé los labios mientras el agua corría y yo misma me daba con los dedos entre las piernas, casi con desesperación, dibujando círculos frenéticos sobre mi clítoris al tiempo que las piernas se me encendían gracias al fuego del orgasmo frustrado.

El clímax me alcanzó con una sucesión de espasmos que me poblaron el vientre, y tuve que apoyar la espalda de la pared de la ducha. Era difícil contener la respiración mientras me penetraba a mí misma con los dedos, montando mi propio orgasmo con mis caderas moviéndose fuera de control. Fue tan bueno y liberador que cometí el error de gemir en voz alta.

Ahora, con una sonrisa, acepto mi condena con la piel erizada y los hombros en tensión. Hace mucho tiempo que no me porto mal a los ojos de mi amo, y él mismo ha reconocido que soy una niña muy buena. Sin embargo, ahora que la confección de la trenza ha terminado, cedo cuando él me pone en pie por un codo. Su regazo me aguarda, y me tumbo sobre mi propio abdomen arriba de su rodilla.

Uno de los dedos de mi amo me recorre la curva de la espalda, y yo aguanto la respiración mientras él se deleita contemplando mi piel. Ahora que ha alcanzado la redondez de mis nalgas, me muerdo el labio inferior mientras él las sopesa, apretando cada uno de mis cachetes con la mano. Estoy tan lista para que las nalgadas comiencen que ya he comenzado a mojarme copiosamente. Separo los labios, extasiada y en tensión, esperando al inicio de mi penitencia. Después de todo, yo misma me la busqué. muchas más historias en Los Mejores Relatos Eróticos