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Madura atraida por un joven ardiente

Sexo con maduras 23 diciembre, 2017

Un día decido andar en la bicicleta y sin darme cuenta ya estaba en el piso al mirar a todos lados me di cuenta que la farmacéutica me estaba mirando y se acerco.
– ¿Te has hecho daño José Antonio? – pregunto Jimena.

Lo cierto era que si me había hecho daño, incluso me entraron ganas de llorar; pero no me gustaba que la gente se diera cuenta y menos Jimena, que la conocía de siempre. Desde que tuve conocimiento de las relaciones entre hombres y mujeres me sentía atraído por ella. Jimena era una mujer que pasaba de los treinta, pelo castaño, era mujer madura atraida por un joven, con una cintura muy marcada, lo que hacia parecer que tenia mas cadera, y unos grandes pechos. Se había casado hacia dos años.

– No ha sido nada, solo un golpe.

– Un golpe. ¿Dónde?

Comenzó a palparme por la pierna el muslo, el sentir su mano era una delicia, tanto que me excite sentí como mi polla se ponía dura.

– En la pierna, pero no es nada.

– Como que no es nada, ven a la farmacia.

Cogiéndome del brazo me arrastro a la farmacia. Dentro estaba su madre, se llamaba también Jimena, era una mujer sesentona, que en su juventud al igual que la hija tubo que ser una preciosidad.

– Señora Jimena – salude al entrar.

– ¿Qué te ha pasado José Antonio?

– Una caída, pero sin…

– Madre voy arriba con el chaval, le haré una pequeña exploración para descartar daños mayores, atiende tú la farmacia.

Y subimos a su piso, me condujo a una salita y me hizo sentarme en un taburete, ella cogió varias cosas de unos cajones, para seguidamente acercarse a mí, se agacho, se le abrió la bata tanto por abajo como por arriba. Por abajo enseñaba sus muslos, y por arriba el nacimiento de los pechos, el canalillo. Esa doble visión hizo que me excitara más aun.

– Deberías quitarte los pantalones – dijo.

– Si no ha sido nada.

– ¿Quieres que té de unos azotes? Bájate esos pantalones.

Si me bajaba los pantalones vería el abultamiento de mi paquete. Así que no lo hice. Ella insistió.

– Bájate los pantalones, te tengo que ver la herida. No me dirás que te da vergüenza.

Asentí con la cabeza.

– Vergüenza de que, si te he visto desnudo.

Se refería cuando era un bebe, pero de eso ya habían pasado algo mas de 15 años.

Madura atraida por un joven caliente

Volvió a insistir tanto que tuve que bajármelos hasta los tobillos, la excitación de mi entrepierna era evidente, pero ella no dijo nada se limito a explorarme. Sus tocamientos hicieron que me excitara mas, creciendo el bulto de mi entrepierna. Termino la exploración, poniéndome una venda en el muslo. Decididamente era una mujer madura atraida por un joven.

– Ya te puedes subir los pantalones – dijo con una sonrisa.

Sin decir nada me los subí. Y me marche.

MADURITA CON GAFAS INSACIABLE CON JOVEN

Unos días más tarde, el viernes por la noche, volvía de la “disco” era temprano, la cruz de la farmacia estaba encendida, lo que significaba que estaba de guardia, me acerque sin tener claro porque, entonces me di cuenta que Jimena estaba en el interior, me vio y abrió la puerta.

– Que tal tu dolor en la pierna.

– Ya no me duele.

– Mejor, pasa hace frío fuera.

Entre dentro, me llevo a la parte trasera, al almacén donde había un pequeño camastro. Supuse que lo utilizaba para descansar en las guardias nocturnas.

– Siéntate – dijo señalándome el camastro.

Me fije en ella, solo llevaba puesta la bata, se le marcaba la ropa interior.

– Quítate los pantalones.

Nuevamente dude, pero antes de que me lo repitiese me baje los pantalones hasta los tobillos. Ella se acerco, miro el golpe.

– Parece que esta muy bien, lo que veo que está muy bien es esto – al decirlo me toco el paquete, sentí un escalofrió, mi polla se hincho, dando la sensación que se iba a salir – aunque aun no esta dura.

Metió la mano por debajo del slip y comenzó a acariciarme la polla.

– ¿Te gusta?

– Siiiiiiiii

– Ahora se empezara a poner dura, que es como debe de estar – al decirlo me bajo el slip, dejando mi polla al aire.

Comenzó a moverla, acariciándola. En ese momento una voz masculina se escucho por las escaleras.

– Cariño, estas hay abajo.

– Marcelo, estoy aquí en el almacén – dijo Jimena.

Me señalo la cortina.

– Detrás de la cortina – dijo susurrando, poniéndose el dedo índice en los labios.

Seguí su consejo, me situé tras la cortina; pero no me subí ni los pantalones ni el slip. Podía ver el almacén por un hueco, mientras me cogía la polla con una mano. Era una madura atraida por un joven pollón como yo, y con un calentón que no te lo puedes ni creer.

En ese momento entro su marido, Marcelo, era algo mayor que Jimena.

– Estas de guardia.

– Si, pero en lo que lleva de noche solo he atendido a una persona.

– Sabes que estas muy sexy con esa bata.

– ¿Que te ha dado esta noche?

– Nada, solo que te veo muy sexy – dijo mientras le desabrochaba los botones de la bata.

– Marcelo, estoy de guardia, puede venir alguien – miro hacia mi posición.

– Pues si viene le atiendes; pero ahora necesito follarte, estoy que ardo.

La bata cayó al suelo, dejando a Jimena en ropa interior. Marcelo, acaricio los pechos de Jimena por encima del sujetador, y su entrepierna. Mientras yo me estaba masturbando viendo la escena, permanecía en silencio, mordiéndome el labio inferior.

Le quito el sujetador, y comenzó a chuparle los pezones, Jimena miraba de vez en cuando hacia mi escondite. Le quito las bragas, hizo que se diera la vuelta, que se apoyara en el cabecero de la cama, subiera una pierna a la cama. Marcelo se bajo los pantalones y el slip, acaricio la entrepierna de Jimena, para seguidamente cogerse la polla y metérsela, Jimena gimió, Marcelo resoplo y comenzó a empujar, cogiendo de la cintura a Jimena, cada envestida de Marcelo, madura atraida por un joven, y Jimena respondía jadeando y pidiendo mas.

Yo en mi escondite termine corriéndome, la leche impacto en la cortina manchándola. La pareja también había terminado, el se dejo caer en su espalda. En eso que sonó el timbre del exterior, rápidamente ella se puso la bata, mientras salía a atender al cliente, el marido, Marcelo, se subió los pantalones y se marcho.

Cuando Jimena volvió, fue directamente a mi escondite, yo aun permanecía con la polla en la mano chorreando líquido seminal.

– Pobre, has eyaculado, déjame que te la limpie

Jimena cogiendo unos clinex me limpio la polla, que al contacto de su mano volvió a ponerse tiesa. También limpio la mancha de la cortina.

– Siento que lo hayas visto; pero no lo esperaba, llevábamos un tiempo que no lo hacíamos, y precisamente hoy…

No dije nada simplemente me subí los pantalones y me dirigí a la salida. Me abrió la puerta y me marche.

Evite pasar por delante de la farmacia durante unos días, pero un día al volver de clase, Jimena estaba en la puerta de la farmacia, al verme me llamo. Me dirigí hacia ella.

– ¿Cómo tienes la herida? – dijo en voz alta.

– Bien, si no fue nada – dije dudando.

– Ven conmigo que te eche un vistazo. Madre voy a subir con José Antonio a echarle un vistazo a su herida.

– Buenas tardes, señora Jimena.

Subimos al piso de arriba, en esta ocasión no fuimos al salón, nos dirigimos directamente a su habitación.

– Te acuerdas lo que vistes que hizo Marcelo la otra noche.

Afirme con la cabeza.

– Sabes lo que hicimos.

Nuevamente afirme con la cabeza.

– Serias capaz de hacerlo tú.

– Puedo ser joven, pero no tonto, di que quieres que te folle y acabaremos antes.

– Fóllame, si fóllame.

La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, unos minutos después estábamos los dos desnudos en la cama, acariciándole los pechos, chupándole los pezones, metiendo mi mano en su entrepierna acariciando su clítoris. Ella gemía, y me pedía que le metiera la polla, pero antes de metérsela ella alcanzo un orgasmo, me metí entre sus piernas, mi polla entró en su vagina arrancándole gemidos de placer, pidiéndome que no parase, que siguiera. Termine corriéndome cuando alcanzo su segundo orgasmo.

Nos vestimos y bajamos a la farmacia, yo me fui, aunque me quede nos segundos en la puerta y pude escuchar la conversación entre madre e hija.

– Estas jugando con fuego, si se entera Marcelo – dijo la madre.

– Yo no se lo voy a decir, el tampoco, y no creo que tú lo hagas.

– Pero si es muy joven.

– Pero en la cama es…

Me marche de allí y quede encantado…

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Sexo por primera vez con 2 personas

Orgías, Tríos 7 diciembre, 2017

Saludos tenia casi un año viviendo solo ya que desde que encontré un nuevo trabajo fuera de la ciudad de donde vivía me vi en la obligación de mudarme y a dejar atrás tanto a mi familia como a mis amigos. En ese año, había descubierto muchas facetas personales que desconocía de mi mismo. Pero en lo que respecta a la vida social, se tornaba un poco aburrida, no tenía muchos conocidos con los que salir, divertirme e intentar ligar dado el caso. Por lo que los fines de semana los dedicaba a hacer un poco de turismo y a mejorar mis dotes culinarias.

Entre aburrimiento y aburrimiento, me dio por buscar citas ocasionales por internet, un medio como cualquier otro para ligar, pero tras buscar y buscar, lo único que encontré fueron anuncios de prostitutas… descartado.

Entonces empecé a valorar otras opciones, ¿por qué no aprovechar que estaba soltero, sin compromiso y que estaba en una ciudad nueva para hacer algo que nunca hubiera hecho donde vivía? Si! Tenía todos los pros y ningún contra. Me apetecía probar un trío. Lo primero fue buscar con dos mujeres… pero si encontrar una chica que quisiera follar era difícil, no digamos ya dos! Acto seguido empecé a buscar parejas, aunque me llevé una sorpresa cuando vi que lo que más demandaban las parejas era otra chica… y las que buscaban un chico, tenía que ser bisexual, yo quería probar algo nuevo, pero no estaba preparado para dar ese paso. Por suerte localicé un anuncio en el que buscaban a un chico, pero solo para ella. Mandé un email y esperé durante varios días.

Cuando ya había perdido la esperanza y para mi sorpresa, me respondieron. Me explicaron que eran un matrimonio que llevaban ya tiempo casados, que buscaban solo sexo sin ningún tipo de compromiso y que si estaba seguro de probar, podíamos hablar para ver cómo organizarlo. Me dejaron su dirección de Messenger y los agregué, a ver por donde salía el tema.

Las primeras conversaciones versaron más sobre mí, para conocerme y tantearme más que otra cosa. Cómo había ido a parar allí, dónde trabajaba, si tenía amigos. Ni siquiera les importaba mi aspecto físico. Se notaba que lo primero para ellos era su seguridad, pues como me dijeron desde el principio, usaban pseudónimos ya que no querían que la gente supiera de sus actividades. Digamos que al pasar esa primera batería de preguntas, me consideraron lo suficiente “desconocido” como para querer conocerme y a la par, rebajó bastante la tensión del ambiente.

Después de esta primera fase, ya si empezamos a hablar de lo que nos traíamos entre manos, el trío. Nos enviamos fotos y digamos que nos dimos el visto bueno mutuamente. Ella era rubia, teñida eso sí, con alguna mecha y media melena, ojos marrones y un buen cuerpo, no era alta, pero el cuerpo iba a juego y estaba muy bien proporcionada, con un buen culo y unas tetas no muy grandes, pero bien definidas. Él era un hombre normal, con un buen cuerpo en el sentido de que no estaba gordo por lo que tampoco daría mucha cosa el estar a su lado.

Yo soy un chico bastante alto, delgado pero de constitución atlética ya que hago bastante deporte y con un pene con una característica que no he visto a nadie. Está curvado… pero hacia abajo, y está bastante curvado. Por un lado para algunas posiciones es un poco complicado, pero a razón para otras da mucho más placer pues frota zonas que otros penes no pueden conseguir.

Quedamos en conocernos, estuvimos hablando sobre dónde quedar. Su casa la descartaron pues no querían que supiera donde vivían (ni a día de hoy lo sé), valoramos un hotel pero no tenía por qué pasar nada pues solo íbamos a conocernos y hablar en persona y era desperdiciar el dinero, también miramos de quedar en una cafetería, pero donde vivía no era muy grande y ellos lo descartaron, finalmente yo ofrecí mi casa pues no me importaba quedar allí, tomar un café y ya veríamos. Les di mi dirección y quedamos para el viernes siguiente a media tarde.

Conforme se acercaba el día mi excitación iba subiendo a la par que mi miedo, no se lo había contado a nadie… ¿y si en vez de ser dos personas normales me hacían algo?

Llegado el día, decidí que lo mejor era esperarlos en la calle, así podría verlos llegar de lejos y poder hacerme una idea un poco más precisa de ellos antes de saludarnos. Llegaron a la hora señalada, ella lucía una camisa blanca y unos pantalones vaqueros claros, todo bastante ceñido y que dejaba a la vista lo que realmente parecía su espectacular cuerpo, el llevaba vaqueros y una camisa. Nos saludamos cordialmente con dos besos y un apretón de manos y los invité a subir a casa.

Ya arriba, tomamos un café y conversamos sobre lo que nos había llevado a buscar este “apaño”. Por su parte, el llevar casados ya unos cuantos años, el aburrimiento, salir de la rutina… aunque este no era su primer trío según me contaron. El marido no solo no era celoso, sino que le gustaba ver como otros se follaban a su mujer, realmente le ponía ver como se la metían y como ella gozaba con otra polla que no fuera la suya. A ella lógicamente le gustaba contar con dos pollas para su entera disposición. Tras acabar el café, yo no sabía muy bien que hacer o decir, pero fue ella la que finalmente se arrancó:

– Entonces… ¿te apetece probar?

– Si, yo creo que podríamos probar. Eso sí, advierto que estoy bastante nervioso y no sé cómo voy a rendir.

– Tranquilo, no vamos a rodar ninguna peli porno. Nos gusta el sexo bastante “tradicional”.

– Jajaja, bueno, si a hacer tríos lo consideráis tradicional… – todos acabamos riendo con mi chascarrillo.

– Si bueno, jajaja, pero nos referimos a que dentro de lo que es eso, vamos a disfrutar, nos gusta mucho el porno, supongo que como a ti, pero que no se trata de hacer posiciones muy espectaculares, vamos a disfrutar!

– Jeje, pues… allá vamos! Si hemos llegado hasta aquí, no hay mucho que perder ¿cómo empezamos?

– Deja que yo empiece – respondió ella.

Y acto seguido, ella se puso de rodillas frente a mí y me empezó a desabrochar los botones del pantalón corto. Fruto de los nervios, yo no estaba muy empalmado, pero ella sabía lo que se traía entre manos. Dejó caer mi pantalón al suelo, me bajó los boxer y me empezó a masajear los huevos con delicadeza.

Yo empecé a disfrutar, pero no sabía cómo mirar al marido, y me daba un poco de corte el que él me mirara y sobre todo, que viera como su mujer me empezaba a dar besos en la punta. Lo debió notar porque me dijo:

– Tu déjate hacer y disfrútalo tío! Entiendo que te dé un poco de cosa, pero piensa que a mí también me pone que te la folles, así que “don´t worry”!

Sus palabras, más los lametones que me empezaba a dar su mujer, empezaron a hacer que me olvidara de mis temores y me concentrara en tener placer. Dicho y hecho, mi polla comenzó a crecer y a tener una buena erección.

Esa mujer sabía bien como chupar un rabo, porque lo hacía de vicio, no era solo el trabajo de entrar y salir, sino que manejaba la lengua realmente bien y de vez en cuando usaba su mano para masturbarme un poco. Cuando yo ya la tenía bien dura, ella se separó y dijo que ahora le tocaba a ella disfrutar un rato.

Se tumbó en la cama y se desabrochó un botón, el resto fue cosa mía. Deslicé el pantalón por sus piernas y lo dejé en el suelo con cuidado. A mi vista quedó un tanga blanco que aparté a un lado para poder ver por primera vez su sexo. Este se me ofreció con la parte inferior bien rasurada y con un pequeño triángulo de vello coronando su clítoris, precioso, le di un lametón y busqué su mirada para ver la reacción.

Lo que vi me sorprendió para bien, pues indicaba que me “había olvidado del marido”, él se encontraba de rodillas junto a su mujer mientras ella le hacía una tremenda felación y se veía que disfrutaba de ella.

Ante este cuadro, hice lo que había que hacer, que no era otra cosa que quitarle el tanga y comerle el coño. Así lo hice, empecé por lamer los alrededores de su coño, para que se retorciera y me buscara con él, después de un rato de juego, por fin encajé mi lengua en su rajita y comencé a darle suaves lametones de abajo arriba terminando en su clítoris y succionándoselo un poco antes de volver a empezar. Le debía de gustar lo que hacía pues ella empezó a mojarse y a empapar mi boca con sus fluidos. Después de un rato, ella apartó la boca de la polla de su marido y dijo:

– Ahora que ya estamos todos bien engrasados, ¿quién va a ser el primero en follarme?

– Fóllatela tú – se adelantó el marido – que yo la puedo disfrutar todos los días!

– Jeje, no te diré que no. – repliqué yo – ¿Te pones en el borde de la cama dándome el culo para que te folle por detrás?

– Mientras no me la metas por el culo, vale – dijo ella.

Y así, ella se colocó de esa guisa, yo planté mis pies en el suelo, disfruté de esas hermosas vistas que ese culo me proporcionaba, me coloqué un condón y me dispuse a perforarla. Encaré mi rabo hacia ese bonito coño y con cuidado empecé a apretar y notar como cedía ante mi empuje, en un momento estábamos acoplados el uno al otro y dispuestos para iniciar el movimiento.

– Ummmm, ¡que gustazo de coño te gastas!

– Ufff, tu polla me está dando no sé donde… pero muévete por favor, me encanta!

Efectivamente, mi rabo estaba presionando su punto G, lo cual era una delicia para ella. Yo metía y sacaba todo mi ser dentro de ella, manteniendo un buen ritmo. Ella mientras tanto, le estaba haciendo una buena paja al marido que estaba arrodillado enfrente suya. Él notó que su mujer se corría cuando cesó con la paja que le hacía.

– Te hace correrte, ¿eh?

– Sí, sí! me gusta su polla. Déjale que siga un rato, por favor…

– No, ahora me toca a mí, ¿te importa si me la follo yo un rato? – me preguntó él.

– Claro que no, es tu mujer, dale fuerte!

Yo la saqué, el se fue hacia el borde de la cama, le desabotonó la camisa y se la retiró junto con el sujetador. La cogió entonces de las caderas y la tumbó boca arriba, ella ya debía de saber cómo se la iba a follar porque desplazó una pierna hacia la cama y la otra la levantó, él se aproximó y se colocó esa pierna a un lado de la cabeza. Colocó su polla en la entrada del coño, la perforó de una certera estocada y se la empezó a tirar salvajemente. Ella no paraba de gemir de placer. Yo para no estar quieto, comencé a lamerle sus pezones, que ya estaban duros de por sí, tironeaba de ellos suavemente con mis dientes y los lamía bordeándolos, recorría toda una teta mientras con mis manos masajeaba la que se sentía abandonada.

El marido después de un rato estaba próximo a correrse, ella lo notó y le dijo que no se corriera dentro, que eso se lo reservaba para mí.

– ¿Donde quieres que me corra entonces?

– ¡Dámelo en la boca por favor!

Yo me aparté a la par que ella se sentaba en el borde de la cama, se la empezó a chupar a su marido, el cual no pudo reprimir un tremendo gemido cuando se corrió en su garganta. He de reconocer que a mí eso me puso bastante, era como ver una peli porno en directo. Le terminó de exprimir los huevos apretándole desde la base del pene hasta la punta y sorbiendo hasta la última gota de su semen. Mientras ella se relamía, él se apartó y dijo:

– Bueno, yo voy a limpiarme un poco, te dejo a solas con ella para que te la folles bien a gusto.

– Bueno, desde que hemos empezado, me he dejado hacer a vuestra voluntad – contestó ella – así que ahora me toca a mí tomar el mando, así que venga, túmbate y deja que te cabalgue.

– Ummm, si me lo dices así… no me queda más remedio que obedecer – dije yo.

El marido salió de la habitación y yo obedecí sus ordenes tumbándome en la cama. Ella se giró y mirándome a los ojos me dijo:

– ¡Voy a hacer que quieras repetir con nosotros!

– Desde luego, si todo va como ahora, ten por seguro que repetiré.

– Que así sea, porque me encanta tu polla y me encanta como me la metes y me follas. Ahora, solamente concéntrate en ti y córrete.

Se subió encima mío, cogió mi rabo, lo masajeó un poco y se lo metió dentro. Empezó a cabalgarme suavemente, apoyando sus manos en mi pecho, me estaba muriendo de gusto y empecé a gemir silenciosamente. A ella esto le debió gustar, porque empezó a moverse cada vez más rápido, dándome más placer todavía y haciéndome gemir más alto. Perdí todo control de mi mismo y la cogí por la espalda, acercando su pecho al mío, entonces deslicé mis manos hasta el culo y la empecé a ayudar a que sus movimientos fueran más rápidos. Me sentía pronto a explotar, por lo que empecé a moverme yo también arriba y abajo olvidándome completamente de ella y buscando sólo correrme.

– ¡Sí, sí, sí! ¡me corro, me corro! – Acerté a decir.

– Sí, lo noto, se te ha puesto durísima. ¡Vamos, córrete!

Y me corrí, fue delicioso sentir como chorros de esperma salían de mi rabo e inundaban el condón… Después de unas últimas sacudidas, quedamos los dos rendidos, abrazándonos mutuamente. Cuando volví un poco en mí, vi como el marido nos miraba desde el marco de la puerta riéndose:

– ¡Vaya! Ha debido de ser una buena follada la que te ha dado, se te oía desde el servicio.

– ¿En serio he gritado tanto? – pregunté un poco avergonzado.

– Si, pero no te preocupes, es normal. Mi mujer folla de una manera bárbara como has podido comprobar.

– !Gracias por el cumplido, cariño! Pero eso deberá decirlo él…

– Follas de lujo, no puedo decir lo contrario, tu mamada para comenzar, !ha sido de diez!

– Os importa si voy a limpiarme yo también un poco – dijo ella – y se levantó dirigiéndose al baño.

El marido entró en la habitación y empezó a vestirse. Yo estaba realmente cansado y me quedé un rato más en la cama mientras él terminaba. La mujer volvió al poco y empezó a vestirse, aprovechando yo ese momento para ir al baño a quitarme el condón y limpiarme un poco. Cuando volví ellos ya habían terminado de adecentarse y estaban sentados en el salón, dado que estaba en mi propia casa y que ya nos habíamos visto todos desnudo, me puse simplemente un pantalón y fui con ellos:

– Pufff, he de decir, que no sabía cómo iba a estar de nervioso y si me iba a gustar, pero debo reconocer que lo he disfrutado muchísimo.

– Si, al principio se te notaba nervioso y no sabía si decirte algo o no – dijo ella – pero luego, justo te ha hablado mi marido, he notado que te has relajado y para delante.

– Es normal que te diera corte… a fin de cuentas, al principio es raro eso de ver a otro tío desnudo y todo eso – añadió él.

– Si, pero ya digo, me ha gustado… y si para vosotros es solo sexo y os ha gustado, me gustaría repetir, jeje.

– Por nosotros no hay problemas, estamos en contacto por el ordenador.

– Entonces, tened por seguro que repetiremos.

Y así se dirigieron hacia la puerta, justo antes de abrir, ella me dio un beso en los labios y me dijo:

– Gracias por hacer que me corriera mis amores.

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Un follador enamoradizo

Gays 5 diciembre, 2017

Hola:

Si eres lector habitual de mis relatos, no hace falta que te cuente que tengo en curso cuatro historias. Esto que en un principio puede parecer muy complicado (que lo es), no lo es tanto pues en mi favor tengo que es la misma historia contada en cuatro momentos distintos. Para aquellos que se hayan apuntado al carro recientemente, explico un poco de que va cada una:

“Historias de un follador enamoradizo”: Trata de las aventuras amorosas de Mariano en busca del amor (Aunque por el transcurso que van tomando los acontecimientos, más bien parece una especie de Indiana en busca de la “polla perdida”). Aunque ha tenido bastantes escarceos a lo largo de la serie, tres de sus compañeros de cama parecen haber venido para quedarse: Ramón su amigo de la infancia, Iván un mecánico muy particular y José Luis un atractivo técnico de ADSL que le ha proporcionado más de un empalme.

A mediados de la serie se unen al carro JJ, su incondicional amigo y su novio Guillermo con el que van a finiquitar las vacaciones en una playa nudista.

“Sexo en Galicia”: Trata de unas vacaciones que JJ y Mariano pasaron en la tierra del apóstol Santiago (Dos años previos a los hechos narrados en “Historias”).

En esta historia los dos amigos, se irán metiendo poco a poco en una espiral de sexo de la que le será bastante difícil de salir. Aunque hasta el momento todo ha sido “Living la vida loca”, los acontecimientos evolucionaran hacia algo más oscuro y desagradable.

“Los descubrimientos de Pepito”: Está ambientado en la infancia de JJ (Pepito) y trata de como un niño de finales de los setenta, principio de los ochenta descubre el mundo de los mayores. Está contado en clave de humor y no pretende ser nada pretensioso.

“¿Sabes lo que hicimos el verano del 2012?”: Es como una especie de continuación de “Historias”, pero centrada en una semana en una playa nudista de Cádiz de JJ, Guillermo y Mariano.

A mi ritmo de producción (tres relatos a lo sumo al mes), las cuatro series son muy difícil de llevar en paralelo por lo que, tras duras negociaciones conmigo mismo, y como mi hiperactividad creativa no estaba dispuesta a renunciar a contar ninguna de esas historias he planificado los relatos de los próximos meses y paso a contártelo (a ver qué te parece):

1) Como historia principal se queda “Historias de un follador enamoradizo” (Actualmente se está contando en ella la historia de Ramón con Mariano, desde el punto de vista del primero). Se publicará un relato o dos al mes (Según el tiempo libre del que disponga).

2) Esta se ira alternando de aquí al verano con cinco episodios de “Sexo en Galicia”, uno de “Los descubrimientos de Pepito”, cinco de “¿Sabes lo que hicimos el verano del 2012?”

Como ambos bloques de cinco episodios formaran una historia compacta que se puede entender como cerrada, cuando la vuelva a reiniciar tampoco será muy difícil de seguir pues de todas maneras, como hago siempre, dentro de la narración daré una especie de resumen de los acontecimientos para que no te pierdas.

A continuación (dado que tengo un ratillo), te daré un avance de lo que sucederá en cada serie:

“Los descubrimientos de Pepito”: El capítulo en sí seguirá en ese fin de semana que Pepito está pasando en casa de su primo Francisquito. Cómo ya he dicho otras veces, esta serie es la que más trabajo me cuesta de escribir y a la que más mimo le pongo. Tengo bastante adelantado de la trama del episodio pero tengo muchos detalles aún por pulir.

“Sexo en Galicia”: Concluirá el flash back de Pepe con su primo Francisco, Mariano recordará un acontecimiento en el que está implicado un nuevo personaje que se incorpora a la trama y tendrá lugar una conversación entre los dos amigos que dará conocer facetas de JJ que no conocíamos.

“¿Sabes lo que hicimos en el verano del 2012?”: Mientras terminan de pasar el día de playa a JJ le dará por contarle una historia de su juventud en el internado (Tengo los bocetos hechos y si se plasmar lo que quiero contar, puede quedar una historia que no te dejará indiferente).

“Historias de un follador enamoradizo”: La historia con Ramón es la culpable de todo el desaguisado que se ha formado. ¡Me explico para que me entiendas!

Esta historia del Ramón recordando su historia con Mariano, nace para dar punto final a la serie. Con ella pretendía dos cosas: Poner en orden cronológico la historia de los dos protagonistas y darle voz al policía.

Los relatos (Ya publicados) a narrar desde el punto de vista del otro protagonista eran:

1) Mis dos primeras veces con Ramón.

2) Algo para recordar.

3) Celebrando la victoria.

4) Follando con mi amigo casado.

5) ¿Por qué lo llaman sexo si quieren decir amor?

6) El MUNDO se EQUIVOCA.

En la “Guía de lectura”, que publiqué en Septiembre, hice referencia a seis episodios e incluso llegué a poner sus títulos pero no tenía claro cuántos serían, ni que iba a contar en ellos.

A la vez que me iba internando en la historia esta se hacía más extensa y empezaba a vislumbrar que serían diez. Así que en vez de correr por publicar, me puse a abocetar la historia por episodios y, ¡oh sorpresa!, me han salido quince episodios (quedarían pendientes todavía doce).

Desde que publiqué el último capítulo estoy sopesando los pro y los contra de un acto tan largo (normalmente los anteriores habían sido tres, cuatro o seis episodios a lo sumo). Pero vista la aceptación que está teniendo la historia, he decidido liarme la manta a la cabeza y contar la historia con la profundidad que se merece. Espero no defraudar a nadie con mi forma de hacerlo.

De “Historias de un follador” una vez finalice el acto de Ramón quedaran dos más que contar con los que se cerrará la serie en el episodio cincuenta y dos.

De las otras tres no tengo planificado todavía el número exacto que será de cada una, pero todavía queda bastante.

Como siempre gracias por leerme y por estar ahí. Espero haberte servido de ayuda para entender mejor lo que intento hacerte llegar

El martes o miércoles publicaré un nuevo episodio (lo tengo casi listo), se titulará: “Vivir al este del edén”. Ya me dirás…

Un abrazo.

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EN MEDIO DE LA NOCHE

Confesiones, Gays, Relatos Gay, Sexo Anal 25 septiembre, 2017

In the middle of the night in my dreams,
You should see the things we do, baby
In the middle of the night in my dreams,
I know I’m gonna be with you
So I take my time
… are you ready for it?
NOCHE 0
En medio de la noche, estaba él en mi cama, bueno en su cama, hablando literalmente… yo no podía dormir, pensando en qué podríamos hacer él y yo en esa cama, lo sentía moverse al costado mío, se movía lentamente como insinuándome a algo. No sabía si estaba durmiendo, o si se hacía el dormido, pero lo que si sabía es que yo estaba hecho un volcán, con solo sentirlo respirar al lado mío, un respiro suave y pausado, uno de esos que hacemos cuando corremos y nos detenemos. Sentía una sensación extraña y a la vez placentera subiendo y bajando de mi pecho al sexo, una corriente que estremecía mis piernas, el corazón se me aceleraba cuando el cambia de posición en su dormido. En esa noche solo quería despertar al lado suyo, descartando la posibilidad de sentir su sexo junto al mío, al menos eso era mi deseo. En medio de la noche se disparó de mi celular la canción Blank Space de Taylor Swift, haciéndome acordar de la letra “cause you know a love the players, and you love the game…” Mientras pensaba si a él le gustaba el juego, el juego de dormir juntos, el juego de besarnos y explorar nuestros cuerpos, él se levantó anonadado y me dijo:
– “¿y esa música?… me hizo recordar a la canción que mi ex escuchaba.

La canción que me hizo recordar a mi ex

Me quedaba con la duda si su ex era un chico o una chica. Yo un poco avergonzado dije dentro de mí: “¡Qué pensará de mí, que escucho canciones de chicas, de Taylor Swift!, le dije:
-Lo siento Axel, lo que pasa es que mi celular está malogrado, la radio suena en cualquier momento, sin que yo la prenda, lo siento por despertarte…
– Ok no te preocupes, bueno estoy cansado, hasta mañana que descanses…
Cuando me dijo eso me dio una palmadita en la nuca. Cuando él toco mi cabeza, aunque sea por un momento, sentí una pequeña erección en mi sexo. Tenía muchas ganas de devolverle el gesto, quizás con un abrazo, una caricia en la barba, o con un simple beso por la espalda. Pero me limité a eso, no quería problemas con él, solo quería que él fuera el chico de mi costado.
NOCHE 1
Eran las 8 de la noche, antes de irnos a la cama, para que suene mejor, antes de dormir, apagué mi celular y lo puse bajo el colchón. Axel estaba en la ducha, yo escuchaba como caía el agua al piso, y me imaginaba esa misma agua fresca recorriendo por su cuerpo, me mataba la curiosidad de saber cómo era el cuerpo de Axel al desnudo, la curiosidad me mató y me dirigí al baño, buscaba un orificio por el cual espiar, no podía espiar bajo la puerta ya que esta llegaba hasta el suelo, sin dejar un amable espacio por el cual mirar, hasta que al fin encontré el deseado orificio, limpié delicadamente mi ojo derecho y lo acerqué hacia el orificio. Lo que vi me excitó, y sentí mi sexo chocar rápidamente con la puerta. Lo vi a él, al Axel completamente desnudo, menos mal que no cerró la cortina que evita que el agua salpique al suelo. Lo vi cubierto de jabón en todo el cuerpo, él con la ayuda de una esponja se frotaba el pecho suavemente como un bebe, luego recorría suavemente sus brazos y piernas, él cerró la llave de la ducha y llegó la hora de que se lavara el sexo, vi como él suavemente desenrollaba su prepucio del glande, luego él frotaba con sus manos su sexo, en ese momento este creció y agarró un tamaño inesperado, no pensé que él fuera un hombre tan pero tan dotado. Llegó el momento del enjuague, él abrió la ducha rápidamente y vi como hizo un gesto de desagrado por el agua fría, la espuma del jabón bajaba lentamente de su cuerpo, hasta llegar a ver a Axel tal como vino al mundo. Tenía un cuerpo formado y fornido, un tentativo pecho y unos brazos esculpidos, resaltaban la hermosura de sus torneadas piernas bronceadas. Lo vi salir de la ducha, dirigió su mirada hacia la puerta, me dio la sensación de que descubrió que lo estaba espiando, así que retiré mi vista del agujero y me fui a la habitación, allí me puse el piyama rápidamente y luego me fui a la cama, jalé las sábanas bruscamente y me hice el dormido. En eso sentí que Axel abrió la puerta del baño y sus pasos dirigirse hacia la habitación, lo vi con una toalla en la cintura, con los ojos semi-abiertos, vi que volteó hacia mí y sonrió rápidamente, él percatando que “estaba dormido” se sacó la toalla de un tirón, yo esperando ver el espectáculo peludo, pero no fue así, para mi sorpresa lo que vi fueron unas letras Calvin Klein. Axel se puso el piyama, apagó la luz y se dirigió hacia mí, bueno a la cama para ser más precisos, estaba con su celular revisando no sé qué. Tenía las ganas de que rodeara mi espalda con sus brazos, de que me besara lentamente por el cuello, de que acercara su sexo, y se frotara lentamente contra mí, pero todo eso fueron fantasías mías, ya que él solo se acostó y me dio la espalda. Dormí por un momento, me desperté a las 2am, lo percaté con el celular de Axel, él se había quedado dormido con el celular en su pecho. No agarré mi celular ya que estaba bajo el colchón. La luz de la luna llena iluminaba mi rostro, y yo pensando en historias de hombres lobos, escuchando el tráfico de las avenidas, me quedé dormido. Después de un rato, Axel se acercó a mí, se echó encima mío, me besó rápidamente, sentí como sus carnosos labios aplastaban los míos, luego el me dio un “turn over”, sentí sus manos acariciar mi espalda suavemente, me desnudo de un tirón, Axel se movía salvajemente dentro mío, al principio fue doloroso, pero luego el dolor se volvió en placer. Axel me despertó y me dijo
– asu que bien te mueves, qué habrás estado soñando o con quién, buen ahí campeón…
yo me levanté avergonzando y con el rostro colorado le dije:
– qué vergüenza, lo siento,
– no es nada, suele pasar y más si sueñas con mujeres encueradas, esa que apenas con verla, se te pone al palo, no te preocupes, somos hombres, esto queda entre nosotros.
Lo dijo con una sonrisa sarcástica, tenía miedo de que me dijera que hacía soñando con él, pero no descubrió mi sueño. Luego él se levantó de la cama, al extender sus brazos estirándose, me percaté que resaltaba su sexo entre el piyama, él con su sexo flácido y yo con el mío pegajoso y pegado a mi calzoncillo por aquel sueño erótico con él.

NOCHE 2
Él estaba en la laptop, chateando con su amig@, me di cuenta por la portada del Facebook que tenía la pantalla de la laptop, además por el rápido escribir de Axel y el sonido de las teclas. No sabía con quién hablaba a estas horas de la noche, quizás con un amigo, o que tal una amiga que no se veían hace años, de repente un familiar, el tecladeo rápido de Axel alimentaba más mis ganas de saber quién era esa misteriosa persona del chat. Mientras tanto yo estaba acostado en la cama, esperando el momento de que él viniera hacia mí y durmiéramos juntos como amigos, claro…, estaba leyendo información de cómo cuidarse del VIH durante el sexo, la mayor información de este tema venía de páginas virtuales médicas, pero todo arrojaba información sobre el cuidado entre parejas heterosexuales, al no encontrar nada informativo para mí, o sea yo, un “homosenxual”, Salí de ese mundo virtual y me dirigí a las páginas de contenido gay, busqué mi tema, salió a montones la información que esperaba, información como el buen uso del preservativo hasta las posiciones más excitantes en el sexo. Pinché en el enlace de las posiciones, al ver las imágenes de este contenido, mi sexo se despertó del sueño profundo en que estaba, Axel notó esto.

Mi sexo despertó del sueño al ver esas imágenes

-Asu, que estarás viendo para que la tengas así ahora…
-No no no… es nada, solo vi algunas fotos eróticas que aparecían en mis noticias de Facebook.
-A ver, enséñamelas, que también quiero excitarme como tú.
-Lo siento es que ya pasé esas fotos calentonas, cuando me descubriste en este estado je je je…
-Con que resultaste todo un “pajerín de primera”
Axel con un ademán sin importancia volteó y siguió chateando con esa persona misteriosa, chatearon como 2 horas, los celos me mataban por dentro.
Llegó las 10 de la noche, hora de dormir, me puse el piyama en el baño, ya que sentía vergüenza de que él me viera en ropa interior. Axel se cambió el piyama en la habitación y se acostó rápidamente en la cama. Salí del baño y me dirigí hacia la habitación, al verme Axel me dijo:
– ¿dónde estabas?
-estaba en el baño poniéndome el piyama
– ¿y para eso te vas hasta el baño? Si puedes cambiarte aquí en la habitación sin problema
-lo que pasa es que es la costumbre desde casa…
-ok, no hay problema, pero para la próxima ya sabes, te cambias el piyama sin problemas aquí
Me quedé con la duda si lo que me decía, era para que no me tomará la molestia de irme a cambiarme el piyama hasta el baño, o que simplemente quería verme en ropa interior.
Me acosté al lado de Axel y platicamos de temas actuales, no quería entrar en el ámbito personal de Axel, no quería echar a perder esa bonita amistad que tenía con él, con preguntas que seguro lo incomodarían. Nos quedamos dormidos. En medio de la noche desperté y me di con la sorpresa de que mi cuerpo estaba girado hacia él, mi brazo reposaba en su pecho, sentía palpitar su corazón, cada latido era para mí un “no te preocupes, estoy aquí contigo”. Retiré mi brazo lentamente del pecho de Axel para que no se despertara, en ese instante él se movió y giro hacia mí inconscientemente. Estábamos los dos “face to face”, sentía su exhalación rebotar sobre mí. Observaba cuidadosamente su hermoso rostro, un rostro que para mí era “esculpido por los mismos dioses del Olimpo”, su barba tan tentativa de tocar, todo eso y más observaba en medio de la oscuridad. Sentí una erección automática al bajar mi mirada al sexo de Axel, apenas logré ver un bultillo resaltante.
Me sentí de nuevo un completo volcán en erección, esa sensación estaba de nuevo en mí, subiendo y bajando, sentí esa vocecilla rebotar en mi mente “hazlo, hazlo, aprovecha que está dormido, no se dará cuenta, es ahora o nunca …”, el deseo de sentir a Axel me ganó, en ese instante acaricié su rostro, sentí que su barba me picaba la palma de mi mano, besé la punta de mis dedos y luego los coloqué en la tentadora boca de él, en ese momento Axel volteó y dirigió su cuerpo en estado recto. Al instante noté que el sexo de Axel despertaba furiosamente a mi vista. ¿qué estaba soñando o con quién? ¿en qué situación? Lo que deseaba es que esa erección sea por causa mía, pero no podía entrar en los pensamientos sexuales de Axel. Después de un rato se apoderó en mí el deseo de explorar su sexo, ya estaba decidido, cuando mi mano estaba por ingresar al sexo de él, el celular de Axel sonó fuertemente, como un aviso de “cuidado, mano a la vista …”, retiré mi mano rápidamente y me hice el dormido dando los típicos ronquidos. Axel contestó
-Lo siento, no soy yo, número equivocado…
Axel se levantó de la cama y se dirigió al baño, yo me quedé pensando “justo un número equivocado, justo a Axel, y justo en ese momento tan glorioso que iba a ser para mí”, al sentir los pasos de él acercarse hacia la habitación, me hice el dormido de nuevo. Axel se acostó al lado mío, dándome la espalda, eso fue el último recuerdo que tuve de esa noche.
NOCHE 3
Esa noche, fue la más triste para mí y la más corta, esa noche dormí solo, solo éramos yo y la cama, resaltaba el espacio en la que debería estar acostado mi Axel, en esa noche me di cuenta lo mucho que lo quería y lo extrañaba, además de la necesidad de, aunque sea sentirlo a mi lado, aunque sea como amigos, mi mínimo deseo. En ese momento recordé la canción “I wish you were here” de Avril Lavigne. Me dormí de un tirón y desperté en medio de la nada.
NOCHE 4
– ¿cómo dormiste?
-muy bien, es mejor dormir sin nadie a tu costado
-ja ja ja, si, es mucho mejor todavía dormir sin escuchar ronquidos en medio de la noche, ¿no crees?
-Yo no ronco mentiroso
-Claro que sí, esa vez te sentí todo un oso roncante
– A que sí, no me digas…
-Ya ok resentido, déjalo ahí…
Estábamos los dos en la cama, sé que esto suena a una pareja teniendo un encuentro sexual, pero no, solo estábamos platicando y platicando hasta que nos quedamos dormidos. Caminaba por las oscuras calles de Lima, observaba como a esas horas comenzaba la vida nocturna, niños durmiendo en la calle, hombres ebrios en las cantinas, hombres y mujeres ofreciendo sus servicios sexuales para todo los gustos y tipos de clientes. De un momento a otro, estaba atado de manos y pies en una butaca, estaba en medio de la oscuridad, de pronto una persona, no sabía si era un hombre o mujer ya que tenía una voz neutra, me dijo:
– ¿qué haces acá?
-no lo sé, yo estaba durmiendo en mi cama y de pronto estoy aquí atado.
– te pregunté qué haces acá, no cómo y dónde estabas
Yo sabiendo que esto era un sueño, sarcásticamente le contesté
-pues nada, si es lo que quieres saber…
-qué valentía la tuya, ojalá tendrías la misma valentía de decir a todos que eres homosexual, y sobre todo decirle a tu querido Axel.
– ¿cómo sabes que soy homosexual, y que quiero mucho a Axel?
-lo sé todo de ti, soy tú, sabías, soy yo la voz que vive en ti…
-no, no puedo decir al mundo como soy, como pienso y como quiero, sobre todo a él, no quiero perderlo, no quiero sentir su rechazo, no quiero que se aleje de mí, no quiero …
-bueno yo mío, tú decides cómo ser feliz, solo recuerda que yo siempre estaré contigo, no lo olvides.
Pasé a otro escenario, yo estaba atado y bajo mis pies había carbón y leña, estaba en medio de una muchedumbre, una muchedumbre que gritaba “vamos que esperan para quemarlo, tipos como él no deben existir, por tu culpa nuestra sociedad está desviada, qué hicimos para merecer esta maldición, no eres como nosotros y nunca lo serás, aborrecemos el día de tu concepción, aborrecemos tu naturaleza, preferimos mil mongolitos que un maricón como tú, hombres impuros en inmorales como tú deben morir, quémenlo, quemen a todos los homosexuales…”. Sentí mis pies arder, el dolor era tan fuerte que grité y me desperté, despertando a Axel.
– ¿qué tienes, ¿qué te pasa?
No dije nada, solo me puse a llorar, en ese momento él entendió que había tenido una pesadilla, entonces me levantó con los brazos y me dio un fuerte abrazo diciéndome:
-no llores, estoy aquí contigo, solo es una pesadilla, no es real, por favor no llores…
Me limpié los ojos llorosos con mis mangas del piyama, luego me reincorporé a los brazos de ese Axel tan cariñoso y comprensivo conmigo, con su amigo de cama, fue uno de los momentos más felices de mi existencia.
-si quieres podemos dormir abrazados, dicen que las pesadillas no vuelven si dos personas están juntas…, o sea en este caso abrazadas.
-no Axel, no quiero incomodarte con mis brazos, gracias por preocuparte por mí
– no me incomodas, solo quiero que no tengas otra pesadilla
-bueno si insistes…
Al instante lo abracé como koala, como un niño abraza a su peluche, a su mascota, a sus padres, así fue ese cálido abrazo. Hasta el momento esa fue la noche más bonita de mi vida, durmiendo con la persona que quería, con Axel.
NOCHE 5
“La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos, el viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche…”, aquel poema de Pablo Neruda, él lo leía en voz alta, con un melodioso tono de voz que enamoraba a cualquiera que lo escuchara, así era él, tan poético y pasional en sus versos, eso era un plus que me encantaba de él y me hacía quererlo más y más.
-A quién dedicarás ese poema tan especial…
-Pues no lo sé, no sé quién será esa persona que amaré tanto, por ahora no quiero buscar el amor, solo quiero que este me busque a mí.
-seguro, pronto ya encontrarás a ese ser especial, que cada momento contigo te hará suspirar de felicidad, y cada momento no será solo un momento, sino una eternidad…
-Asu que enamorado está el muchacho, quién será esa persona tan especial que hace tus momentos una eternidad…
-No lo sé, solo sé que nada sé…
-Ya bueno, no nos pongamos en modo poéticos, llegó la hora de apagar las luces para que empiece el espectáculo
– ¿el espectáculo?
-bueno así le digo yo al sueño
-aya, ahora tú estás en modo poético y no yo.

Una sonrisa encantadora de Axel

Axel con una sonrisa en los labios se despidió de mí. Tenías las ganas de decirle si podría dormir abrazado de nuevo a él, pero lo vergüenza y el “qué pensará de mí”, me lo impedían.
Esa noche no dormí, solo esperé que él se durmiera y empezara mi espectáculo deseado, la noche era joven todavía y mis pensamientos sexuales tiritaban en mi mente. Al sentir el dormido de Axel, sabía que era la hora de continuar lo que había dejado inconcluso por culpa del número equivocado, así que esta vez estaba seguro de que mi deseo se haría realidad. Entonces preparé mi mano, la acerqué lentamente al sexo de Axel, este estaba dormido en medio de la noche, reposando en el calzoncillo rojo de él, me percaté de esto en el momento en que Axel se subía su pantalón piyama. Al estar mi mano cerca al sexo de Axel, sentí el vello de su ombligo tan suave, luego deslicé mi mano hacia abajo, me choqué con el calzoncillo, lo retiré lentamente con mi mano, y de sorpresa sentí el vello púbico de Axel, fue un momento tan excitante, y con el miedo que tenía de que se diera cuenta, retiré mi mano lentamente. El corazón me palpitaba rápidamente, como un niño que tenía miedo que descubrieran su travesura, pero el deseo de seguir explorando el sexo de Axel me ganó, en seguida mi mano volvió al vello púbico de él, estaba decidido a seguir bajando para seguir descubriendo su sexo, entonces mi mano bajo lentamente y sintió el falo flácido de Axel, mis dedos contornearon su sexo, según yo para saber qué tan grueso era, y sí comprobé que era grueso a pesar de que este dormía, bajé más y más y llegué a descubrir el gran tesoro de él, sus testículos, estos estaban hinchados y lo sentí con un relieve, esto me excitó mucho y más cuando recorría suavemente desde la base de su sexo hasta sus testículos, no me pude contener más y eyaculé después de este ejercicio en el sexo de Axel, el momento fue muy placentero, esa noche mi mano conoció completamente el sexo de Axel, sin que él se diera cuenta.
NOCHE 6
Axel estaba en la ducha, y yo en la habitación, claro como debe ser, no fui a expiarlo de nuevo, porque quería revisar el celular de él, además porque ya conocía su cuerpo a vista y al tacto. Revisé su celular, no entré a sus conversaciones ya que, para mí, eso es personal y nadie debe saber qué hablas y con quien, entonces me fui a su galería, encontré fotos de él con su familia y amigos, hasta que una foto me llamó la atención, así que hice click a la imagen, fue una sorpresa lo que vi, estaba mi foto, sí mi foto, era yo en el celular de Axel, con una linda sonrisa, pero espera, que había debajo de la foto, bajé la mirada y leí “una persona muy especial”, en ese momento no sé si sentí alegría o emoción, quizás las dos emociones juntas, pero lo que si sabía es que estaba seguro de lo que vi en su celular, eso también paso a mi lista de los mejores momentos de mi existencia. Al sentir la puerta del baño abrirse y los pasos de Axel, automáticamente salí de su galería, apagué su celular y lo dejé donde estaba. Me dirigí a la cama lo más rápido que pude, ya estaba con el piyama, y cuando vi a Axel, él también llevaba el suyo.
-todavía no duermes, pensé que estabas durmiendo…
– no, todavía, lo que pasa es que no tengo sueño
– si quieres, ahora te hago caer en un sueño profundo (lo dijo sarcásticamente)
– ja ja, que chistosito resultaste…
Axel apagó la luz y se incorporó a la cama, lo veía agotado y pensativo
-en qué piensas be… Axel
-en nada, no me mires así…
– es que te veo pensativo y me preocupas, para que veas que yo también me preocupo por ti…
Tenía ganas de abrazarlo fuertemente y decirle “estoy contigo”, pero sabía que no era el momento adecuado.
-está bien Axel, solo quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que quieras, siempre estaré allí para ti, cuando quieras y me necesites…
– gracias que bonitas palabras (en ese momento se me subieron los colores al rostro)
-no me lo agradezcas, eres un buen amigo, quizás el mejor amigo que tenga…
-A mí me gustaría ser ese mejor amigo tuyo, si me darías el honor…
-claro que si be… Axel, tú eres mi mejor amigo
-y tú también…
En ese momento sus brazos se posaron en mi espalda, sin que yo lo pidiera y deseara, sentí un verdadero abrazo de amigo, aunque sea mejores amigos, sabía que estaba escalando en el rango de la amistad, quería llegar hasta la meta, pero paso por paso era mi objetivo ahora.
Esa noche no se apoderó en mí el deseo de explorar el sexo de Alex, me conformaba con la bonita foto de mí en su celular, más me alegraba que había sido una foto bajada de mi perfil de Facebook, y no tomada por la cámara de su celular. Estaba más feliz porque esa noche nos declaramos BFF, esas cosas serían mi “almohadilla” para dormir como un bebé, como su bebé.
NOCHE 7
Sabes, te quiero confesar, que te encuentro irresistible
No dejo de pensar que haría lo imposible por estar cerca de ti
Cuando llegaste tú, te metiste en mi ser,
Encendiste la luz, me llenaste de fe,
Tanto tiempo busqué, pero al fin te encontré, tan perfecto como te imaginé…
Esa canción de Reik escuchaba mediante mis audífonos, solo la tarareaba porque no quería que Axel me escuchara cantarla, tenía mucha vergüenza. Él estaba en medio de la cama, tenía abrazando la frazada, se estaba haciendo el dormido solo para incomodarme, aprovechando que él estaba boca abajo, me puse rápidamente el piyama. Había llegado la hora de pelear con el “bello durmiente”, lo empujé con toda mi fuerza, pero él no se movía, estaba pesado, quise quitarle la sábana, pero él sonriendo tontamente la abrazaba más fuerte, como burlándose de mi poca fuerza, le jalé los pies a ver si con eso lograba sacarlo de en medio de la cama, pero tampoco se movía, mis últimos intentos para sacarlo de en medio de la cama sería, pegarle un zapatazo por las piernas o simplemente hacerles cosquillas por el cuerpo. Opté por el segundo, ya que no quería lastimar a mi Axel, por más jodido que este fuera, mis manos sintieron su cuerpo, en ese instante le hice cosquillas por el cuello, debajo de las axilas, por la espalda y plantas de los pies, Axel dando unos gritos de incomodidad, salió de la cama rápidamente
-no sabía que eras muy bueno en hacer cosquillas
-pues ahora lo sabes Axel, lo siento, es que no te salías de la cama, tengo sueño…
-Está bien, solo era una broma de mejores amigos
-si esas bromas haces con tus mejores amigos, no quiero saber qué tipo de bromas haces con tus peores amigos…
– ja ja ja, no me creas malo, no soy así con todos
– ya bueno Axel, ahora arrímate más allá que en esta cama entramos dos
-o tres también, si quieres hacer un trío
– ¿qué?
– ja ja ja, es broma, una broma de mejores amigos
– los mejores amigos no se hacen ese tipo de bromas…
– pues yo sí
– ok, haré como si no hubiera escuchado nada
– si mejor, ya que te manejas una mente muy “pura”
Si supiera, todo lo que ronda por esta “mente pura”, si supiera todo lo que hice con él mientras dormía, si supiera que estoy enamorado de él, si supiera…
Extendí la frazada lo más que pude, compartí con Axel, el chico de mi costado, mi mejor amigo, él me dio unas buenas noches y también me dio la espalda, tenía ganas de abrazarlo otra vez, pero sabía que no tendría un buen resultado haciendo esto. Me quedé dormido por un rato, y en medio de la noche sentí los brazos de Axel abrazándome por la espalda, lo que más quería hace rato, él lo hacía ahora mismo, además sentí su pecho chocar con mi espalda y su pierna encima de la mía, ¿qué estaba haciendo Axel? ¿estaba consciente de lo que hacía? ¿solo era un sueño erótico que por inercia me tenía de ese modo?, la respiración se me agitó más y más al sentir que Axel se movía contra mí, dando pequeños gemidos, sentí su sexo crecer detrás de mí, y su pierna moverse también, sentí también como me apretaba contra su pecho, mientras tanto yo disfrutaba al Axel salvaje que se movía detrás de mí, y pensaba “si así eres en tus sueños, como serás cuando estés consciente”. Axel paró por un minuto, luego dejó de abrazarme, retiró su pierna de mi pierna, se levantó de la cama, sacó un calzoncillo del cajón de su armario y se dirigió al baño. Estaba seguro de que había eyaculado y se iba al baño para cambiarse de ropa interior. Para asegurarme de esto, me levanté rápidamente y me dirigí al baño, busqué de nuevo el agujero de la vez pasada, lo encontré y puse mi ojo derecho. Estaba el allí sacándose el calzoncillo, luego vi que lo limpió con papel higiénico y lo dobló, dejándolo en la cubeta de ropa sucia, a continuación, desenrolló su prepucio y limpió con una toallita húmeda su glande, la toallita la pasó por todo su sexo, desechó la toalla y se puso el calzoncillo limpio. Me dirigí velozmente a la cama, me acosté y me hice el dormido. Axel penetró la habitación y se acostó en la cama, pero esta vez un poco más alejado de mí, para evitar lo que pasó hace minutos, un sueño erótico.
NOCHE 8
Era una noche muy, pero muy fría para los dos, sentía como Axel temblaba del frío, por ese motivo saqué otra frazada del viejo cajón de la habitación, tendí la frazada encima suya, a lo que él me dio un “gracias, lo necesitaba”, como la noche era tan fría, no podía dormir, tampoco Axel, así que nos pusimos a conversar con un tono de voz suave, me encantaba oírlo como hablaba de esa forma, como dos niños escondidos, hablando despacio para que no los encontraran.
-esta noche es la más fría, siento mis pies y manos muy fríos, como hielos
-yo también, hace tanto frío que ni siquiera me agarra el puto sueño…
-odio estas noches frías de Lima, y peor cuando amanece todo mojado
-bueno Axel, así es el clima en estas épocas, solo hay que abrigarse muy bien para no coger un resfriado
-quiero hacerte una pregunta, pero me muero de la vergüenza contigo mejor amigo…
En ese instante mi corazón se aceleró, por aquella pregunta que tenía en mente Axel, quería saberlo, y deseaba que esa pregunta sea muy íntima, solo entre nosotros, nadie más tendría que saber la pregunta.
-claro, adelante, puedes hacerme cualquier pregunta, si mil preguntas me haces, mil respuestas te daría.
-bueno que conste eh
-ok ya Axel dale
– ¿podemos dormir abrazados?, lo siento si te pregunto esto, ya no aguanto este maldito frío, mejor que se unan nuestros calores corporales, para estar más cómodos.
-no te preocupes claro que sí, ven aquí y abrázame (lo dije con una sonrisa, que él no la percató ya que estábamos en medio de la oscuridad)
Él vino lentamente, extendió su brazo y lo apretó contra mi espalda, y si tenía razón, la palma de su mano estaba helada, parecía un hielo en mi espalda.
-estás muy gélido Axel…
-sí, pero ahorita nos calentamos, ya verás…

Y así nos comenzamos a calentar de verdad

Cuando dijo “nos calentamos”, sentí algo placentero en mi sexo, pero desvié mi mente para evitar una erección ya que estaba muy cerca de Axel. Lo sentí esta vez distinto, ya no era el Axel que me consolaba después de mis pesadillas, no era el Axel salvaje que me abrazaba por la espalda en sus sueños nocturnos, solo era un Axel muerto de frío, un Axel tratando de abrigarse en mi cuerpo, me gustaba ese Axel, me gustaba sentir su brazo apretando mi cuerpo. Unos minutos después puse mi cabeza en el pecho de él, este sí estaba caliente, escuché los latidos de su corazón, disfrutaba de cada latido que daba y quería que esos latidos fueran por mí, por su mejor amigo que abrazaba.
-se siente bien mi pecho ¿verdad?
-sí está muy cálido, lo siento si te molesta, si quieres retiro ahora mi cabeza de tu cálido pecho
-no, para nada, no me molesta, más bien me gusta, me calienta más, me siento más abrigado…
Qué bueno que a Axel le gustaba sentirme en su pecho, quizás me dio una señal de que disfrutaba de mí, de que le gustaba sentirme cerca suyo, de que estaba enamorado de mí, no quise hacerme muchas ilusiones y solo me puse a disfrutar ese momento, solo los dos en la habitación congelada. Nos quedamos dormidos abrazaditos, como dos ositos calientitos, al despertar, sentí el mentón de Axel chocar mis cabellos y mi brazo ahora estaba muy cerca de su sexo.
NOCHE 9
Lamentaba que esa noche no fuera tan fría, no me importaba el frío, con tal que Axel y yo durmiéramos abrazados de nuevo, a causa del frío por supuesto. Él todavía no llegaba, y mientras tanto yo navegaba por el mundo virtual, conversando con mis amigos, leyendo las noticias, e investigando temas que ignoraba. Apagué la laptop, me puse el piyama y decidí esperar a Axel en la cama. Eran las 11 de la noche y él no daba señales de vida, de pronto sentí unos pasos que se acercaban a la habitación, entonces me propuse asustarlo, salí de la cama de un tirón, me puse cerca de la puerta, esta estaba cerrada, de repente Axel entró a la habitación y yo lo recibí con un grito aterrador, él del miedo me tiró un puñetazo, que me hizo rebotar contra el armario detrás mío, me puse a llorar rápidamente, él reconoció mi llanto y me abrazo fuértemente.
-lo siento, perdóname, no quise pegarte…
-pues lo hiciste, solo quería hacerte una broma de mejores amigos, pero veo que tú eres un salvaje si te hacen bromas…
-no soy un salvaje, y mucho menos lo sería contigo, nunca te lastimaría así no fueras ya mi mejor amigo
-me pegaste Axel y dices que nunca me lastimarías, ¡suéltame mal amigo, suéltame…!, solo quise bromear contigo, me duele más tu comportamiento, que el golpe del puñetazo…
Axel se quedó callado, prendió la luz y vio que un hilo de sangre salía de mi nariz, él se quitó el polo nuevo que se había comprado hace una semana y me limpió la nariz cuidadosamente
-suéltame, deja de limpiarme, que yo puedo solo
-solo quiero ayudarte, déjame, aunque sea hacer eso por ti…
Lo empujé con todas mis fuerzas, mis manos empujaron su desnudo pecho, me levanté y me fui al baño, allí me lavé la nariz, la hemorragia paró, entonces fui de nuevo a la habitación. Encontré a un Axel triste, sentado en la cama sin polo, tenía la mirada fija en el suelo, al escucharme entrar me miró fijamente y me dijo:
-sé que eso no se hace a un mejor amigo, me siento el peor mejor amigo del mundo, no sé qué hacer para que me perdones…
-no hagas nada, pues puedes hacer cosas peores…
Vi correr lágrimas de los ojos de Axel, este avergonzado volteó la mirada.
-déjame decirte que mis lágrimas son de verdadero dolor, más vale llorar por dolor, que por cosas malas que hicimos, no gastes tus lágrimas de cocodrilo por favor…
Él no me contestó nada, eso me dolió mucho más que el golpe que me dio, se levantó de la cama, se puso el piyama y se acostó dándome la espalda.
-qué cobarde que eres, no me dices nada, encima me das la espalda “mejor amigo”
Él me ignoró por completo haciéndose el dormido. Me puse el piyama, saqué un colchón pequeño que estaba bajo la cama, lo extendí en el suelo, al costado de la cama de Axel, le puse frazadas y me acosté en él.
– ¿por qué no duermes en la cama?
-porque no quiero que me golpees mientras duermo…
Axel no contestó nada por un momento, hasta que me dijo:
-buenas noches
-malas noches serán para mí, salvaje…
NOCHE 10
Estábamos los dos en la cama, mirando el techo, la luz estaba apagada, se escuchaba un gran silencio. Ni uno de los dos chocamos palabras, él hacía un juego con sus manos, como para “hacer hora”, para que le diera sueño, Axel no me decía ni una sola palabra, lo sentía indiferente conmigo, ahora era el Axel fantasma, como no me dirigía la palabra, le di la espalda, al momento me dijo:
-ahora me ignoras “mejor amigo”
Yo no le respondí nada por un buen momento, hasta que me atreví a hacerlo
-con que estabas vivo, qué sorpresa
-claro estoy vivito y coleando…
– ¿chiste?
-no comentario
-clásico de tu persona…
– ¿vas a seguir así conmigo?
– ¿cómo así?
– así como estás ahora, no hemos hablado durante todo el día, y creo que no hablaremos mucho esta noche…
Axel de la impotencia de que otra vez no le contestaba, se levantó de la cama y encendió la luz.
-dime ahora, dímelo ¿a qué juegas conmigo?
– ¿jugar contigo?
– sí, conmigo pues, acaso ¿hay alguien más en esta habitación?
– claro que no hay nadie más, solo hay un salvaje gritando
– ¿así que me crees salvaje?
– sí, si te creo salvaje y mucho más…
-contigo no se puede hablar, no eres más que un mocoso de 17 años, un inmaduro, un resentidito…
-y tú eres un viejo de 19 años, un salvaje, un pegalón, un peor mejor amigo…
– ¡qué más soy!, ¡qué más soy, dime!
-eres, eres….
-eres tan cobarde, que no me lo dices…
Al escuchar la palabra cobarde, recordé la pesadilla que tuve con mi voz, con el yo mío, en ese momento salí de la cama, me dirigí al baño y me puse llorar en silencio.
– ¿estás bien?, ¡ábreme la puerta por favor!
Al no abrirle la puerta, Axel sacó la llave del baño y apuradamente abrió la puerta, al verme sentado en la taza del baño con los ojos llorosos, me abrazo y me dio un beso en la mejilla, muy cerca a mis labios.
-me siento muy dolido por lo que te dije, no sé qué me pasó, estaba lleno de ira por tu indiferencia, soy un idiota, soy un salvaje…
-está bien, no te preocupes, también es mi culpa, lo exageré todo, lo siento…
-no es tu culpa, es mi culpa, yo empecé con todo esto, lo siento, sabes que te quiero mucho…
-yo también te quiero, pero ahora no sé si mucho…
-solo me basta con saber que me quieres…
– ¿mejores amigos de nuevo? ¿borrón y cuenta nueva?
-borrón y cuenta nueva
Axel me puse de pie, nos apretamos los meñiques y nos abrazamos fuertemente, el abrazo fue tan fuerte que lo tumbé, él cayó encima de la taza del baño, y yo encima suyo. Al verlo fijamente mi cara se puso como un tomate, él notó esto y disimuló. Como eran las 12 de la noche nos fuimos a dormir, nos acostamos en la cama, él de nuevo me rodeo con sus brazos, e inconscientemente me posé sobre su pecho, sentí como su respirar chocaba con mis cabellos. Amaba mucho estar así con él, con mi Axel.
NOCHE 11
Me desperté sudando, tenía la espalda mojada, me hubiera caído a pelo que alguien hubiera dicho “a este chibolo le suda la espalda”, entonces me levanté cuidadosamente para no despertar a mi “bello durmiente”, me puse las pantuflas, saqué un polo del armario de Axel, agarré uno blanco, para sentirme más fresco, fui al baño y me cambié. Al entrar a la habitación, vi a Axel muy tentativo, muy guapo, en la posición que estaba me mataba, tenía ganas de acostarme lentamente encima de él, tocar con mis manos su pecho, luego bajar cuidadosamente y despertar su sexo, con su sexo despierto le haría una felación profunda, introduciría su sexo en mi boca, lentamente, luego desenrollaría su prepucio con mis dedos, cuidadosamente jugaría con sexo como jugaría como un juguete, un juguete sexual para mí, solo para mí, le quitaría el pijama rápidamente, besaría su pecho, sus brazos, cuello, su vientre, y sobre todo su boca con furia y mucha pasión. Luego de pensar en todo esto, mi sexo se despertó, entonces salí de la habitación para que mi sexo de nuevo durmiera, una vez que durmió, entré a la habitación, me acosté cuidadosamente para no despertar a Axel, por fin logré estar en la cama al costado de mi “juguete”.

Vi erecto su sexo como nunca lo había visto

Me quedé pensando, pensando en sexo para ser más asertivos, de pronto me percaté, que Axel introducía su mano en su sexo, y lo rascaba, al retirar su mano, vi erecto su sexo, este había agarrado un tamaño considerable.

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Su glande erecto y rojizo

Se me apoderó el deseo de tocar su sexo de nuevo, pero me aguanté, no quería correr el riesgo de nuevo. Lentamente vi como el sexo de Axel se encogía, al encogerse por completo su sexo, él volteó lentamente, quedado boca abajo. Luego de unos minutos, sentí un movimiento al costado mío, era Axel, este estaba follando al colchón, lo follaba como si follara a una persona, como si entraría a un cuerpo, y para mi sorpresa, él estaba follando el colchón como si me follara a mí, estaba pensando en mí, cuando se sobaba contra el colchón decía mi nombre, “Oh, oh, sí, oh, sí, sí, sí, muévete así…” Al escucharlo me excité tanto que tenía ganas de decirle “aquí estoy, aquí estoy bebé, sí, sí fóllame a mí, oh, sí, oh, sí, aquí estoy para ti”, todo esto lo dije en mi pensamiento. Axel paró, esperaba que se levantara, para que se cambiara en el baño, y así poder expiarlo, me qué dormido esperando a que se levantara.
NOCHE 12
– ¿tienes sueño?
-no, ¿tú?
-tan poco
– ¿tan poco o tampoco?
-tampocooo
– ¿por qué no tienes sueño?
– no sé, pregúntaselo a mi cuerpo
– ¿y cómo le pregunto a tu cuerpito?
-pues preguntándole pues niño
-ok viejo
-no me digas así, no soy un viejo, solo te llevo por 2 añitos
-ok lo siento bebito
Axel se puso colorado, lo noté porque la luz estaba encendida
– ¿me parece o alguien se ha puesto rojito?
-te parece no más
-no, no me parece porque lo estoy viendo
-ya ok, déjame de mirarme y mira lo que tanto te gusta mirar
Si él supiera que lo que tanto me gusta mirar, era a él, mirarlo mientras dormía, mirarlo en la ducha, en todo momento…
-mejor no te miro, no vaya a ser que me puñetees de nuevo
-volvió el exagerado…
-solo un ratito, ya se fue ya
-que se vaya muy lejos el resentido
– ¿por qué te pusiste rojo?
– pues… porque me dijiste bebito…
– ¿y?
-pues no sé, es que mi mamá solo me dice eso, y me sentí raro cuando me lo dijiste tú
-ah ok, entonces ya no te digo bebito y te digo viejo de ….
-prefiero que me digas bebito ok
-okeeyy
-ya me dio sueño, hasta mañana
-hasta mañana bebito
Al decirle esto, le di la espalda, deseaba que de nuevo me abrazara y se moviera salvajemente contra mí, como las noches pasadas, pero no, Axel también me dio la espalda, el deseo de abrazarlo de nuevo se apoderó de nuevo en mí, tenía más confianza después de todos los abrazos que nos habíamos dado, entonces me volteé hacia él, y lo abrace.
– ¿qué haces?
-abrazándote, lo que pasa bebito es que tengo frío…
-no me digas excusas tontas, si quieres abrazarme solo abrázame
– ¿seguro que quieres que te abrace?, si quieres ahoritita retiro mis brazos
-no, no lo hagas, me gusta que me abraces, descuida…
En ese momento Axel se volteó hacía mí y también me abrazo, de nuevo mi cabeza inconscientemente fue a parar en el pecho de Axel, parece que mi cabeza ya se había acostumbrado a este cálido lugar.
-tun tun, tun tun
– ¿qué es eso?
-así son los latidos de tu corazón
– ¿y cómo son los tuyos?
Agarré la cabeza de Axel y lo puse encima de mi pecho, al lado de mi corazón, puse a mi “corazón” en mi corazón.
-bum bum, bum bum
– ¿así late mi corazón?
-sí, así late tu corazoncito
¿por qué te gusta que te abrace Axel?
-no lo sé, solo me gusta que lo hagas
¿y a ti por qué te gusta abrazarme?
-no sé tampoco Axel, solo me agrada apretarte fuerte con mis brazos hasta dejarte sin aliento
Le mentí, si sabía porque lo abrazaba, me gustaba sentirlo cerca mío, sentir su respirar, sentir el calor de su cuerpo mezclarse con el mío, me gustaba hacer con él un solo corazón. Así abrazaditos los dos nos quedamos bien dormidos, esta vez él durmió en mi pecho, al despertar, él seguía allí como anoche, entonces aprovechándolo tan cerca de mí, le di un beso de buenos días en los cabellos.
NOCHE 13
-mira lo que te compré, está bonito verdad
-oh me encanta, gracias Axel
Era un polo mangas largas que me había comprado, en el estampado decía “I love hugs”, rápidamente me acordé de la noche anterior.
-buena memoria tienes al momento de elegir y comprar regalos verdad
-claro, para que veas que no se me olvida y escapa ningún detalle
-ok elefante
-ok osito
– ¿osito?
-bueno a los osos les gusta los abrazos, de ahí viene la frase “abrazo de oso”, y en tu caso como eres pequeño, te cae a pelo “osito”
-así que mi mejor amigo resultó muy inteligente…
-por supuesto, para que veas la calidad del producto…
Apagamos nuestros celulares, también la luz, Axel se acostó primero en la cama, o tardé ya que me duché y me puse el piyama, al salir de la ducha, entré a la habitación y al acercarme a la cama él me dijo:
-qué bonito te queda mi regalito…
Le respondí con una sonrisa y me acosté al lado suyo. El deseo de abrazarlo como de costumbre me rondaba por la mente, como él ya me había dado el permiso de abrazarlo, lo abracé contra mi pecho.
– ¡caramba!, ¿tan deprisa?, aunque sea avísame para respirar, antes que me asfixies osito…
-acaso no has leído lo que me compraste elefante…
Dejé de abrazarlo, esta vez mi mano se posó en su pecho, y él me rodeó la cintura, nos miramos fijamente en medio de la oscuridad, y sin mi permiso, él me besó lentamente, dando el primer paso, sentí esos labios deseados, esos labios que antes ya había besado con la punta de mis dedos, sí, eran esos mismos labios que ahora me besaban, sus labios eran tan suaves al tocar los míos que me agradaba sentirlos. No sé cómo hizo Axel para abrirme la boca con sus labios, al instante metió su lengua e mi boca y buscó la mía, esta sin hacerse derogar la aceptó y las dos se conocieron por primera vez. Axel me mordió el labio, me gustaba como lo hacía, sentía sus dientes aplastar mis labios, era un dolor placentero. Eso fue el recuerdo más grande de mi primer beso.

Nuestros penes se unían para lograr el roce de glandes calientes

Al sentirse excitado Axel, se subió encima de mí, sentí su pene erecto chocando contra el mío que aún dormía, me besó lentamente el cuello, jugaba en mi cuello con su lengua, me besó por toda la cara, hasta por las orejas y la nariz, era grande el deseo de sentirme con su boca. Me quitó el polo de manga larga que me había comprado, frotó con sus manos suavemente mi pecho y vientre, luego sentí su boca besar mi pecho, sentí como jugaba con mis tetillas, y yo daba pequeños gemidos de placer, el placer que con su boca me daba el Axel pasional. Al quitarme el pantalón piyama le dije:
-muy rápido bebito, no te apresures
-es que me muero por sentirte, me muero por penetrarte, por estar dentro tuyo…
-ni siquiera eres mi enamorado, y ya quieres hacer esas cosas, yo no soy un chico de choque y fuga para que lo sepas
– ¿entonces que somos?
-por lo que tengo entendido somos mejores amigos…
-quiero ser mucho más que tu mejor amigo, quiero, quiero ser…
-dímelo Axel, dímelo…
-quiero ser tu enamorado, quiero estar contigo, quiero ser yo que te bese, quiero ser yo el que te toque, quiero que seas mi chico, quiero que seas la persona con quien despertar cada mañana …
-ya has dicho todo lo que quieres, pero falta la pregunta para ser todo lo que me has dicho
– ¿quieres ser mi enamorado?
-ummm, no sé, voy a pensarlo, mañana te digo la respuesta…
-no, no quiero esperar hasta mañana, quiero saberlo hoy, ahora, y en esta cama
-la respuesta es… sí, claro que sí, quiero ser tu enamorado, quiero ser tu osito cariñosito, quiero ser al que beses, quiero que seas tú con quien despierte cada mañana
Al escuchar esta respuesta, Axel me besó de nuevo abrazándome, esta vez lo sentí más y más vivo que antes, respetó la decisión de todavía no tener sexo, y así fue, me puse el polo de mangas largas que me regaló y me subí el pantalón piyama. Ahora sí con todo derecho lo abrazaría, sin pedirle permiso, ni buscar pretextos porque era mi enamorado.
-bueno amorcito, ahora que somos enamorados ven aquí conmigo, abraza a tu lindo osito y bebito, ven aquí a mi lado, quiero que durmamos abrazaditos, pon tu cabeza sobre mi pecho, quiero que estemos así hasta el amanecer.
NOCHE 14
Antes de acostarnos, fuimos los dos al baño, cerramos la puerta a pesar de estar los dos solos, nos desnudamos, ahora si vería su sexo más cerca, nos vimos de arriba para abajo, al momento nuestros sexos despertaron, para quitarnos la calentura del momento, nos metimos a la ducha, cerramos la cortina para que el agua no saliera, Axel puso encendió la terma para hacer el momento más placentero, abrió la llave de la ducha y sentimos como el agua recorría nuestro cuerpo, era tan tibia, que la disfruté mucho, llegó el momento de enjabonarnos y le dije:
– ¿puedo bañarte yo, esta vez?
-claro que si amor, las veces que quieras puedes bañarme
Entonces agarre él jabón, lo froté con mis manos y con las manos llena de espuma sobé el pecho de Axel, tenía celos que el jabón lo hiciera por mí, sobé y rasque su pecho.
-suave mi amor, no me arañes
Sobé cuidadosamente su pecho para no hacerle daño con las uñas, sobé sus brazos y cuello, llegó el momento de sobarle la espalda, así que le dije que se volteara, al voltearse, froté de nuevo mis manos con jabón y sobé su espalda cuidadosamente sin arañarlo
-tienes muchos lunares en la espalda Axel, son tan provocativos
-no me había dado cuenta, mis ojos no llegan hasta allí ja ja ja, así que trátalos con cariño ya que tengo ojos en la espalda…
-por supuesto bebé.
Besé con mucha pasión cada lunar que tenía. Había llegado la hora de lavarle su sexo, entonces me quedé un rato sin hacer nada.
– ¿qué pasa, por qué no me sigues bañando?
-es que ahora me toca lavarte el sexo
– ¿y?
-me da vergüenza lavártelo
-no sientas vergüenza en tocarlo, recuerda que es tuyo también
-entonces… ¿puedo lavarte el sexo?
-claro, eso no se pregunta, puedes lavarlo todo lo que quieres, hasta comértelo si deseas…
-no me digas eso Axel, solo te estoy bañando
-ok mi amor, lo siento, bueno solo lávalo
Al tener el permiso de mi enamorado, agarré su sexo con la punta de mis dedos, desenrollé su prepucio suavemente para no lastimarlo, me saludó su glande e inmediatamente le devolví el saludo cubriéndolo con espuma de jabón que tenía en las manos, al frotar su sexo, este se elevó inesperadamente como saludándome, al momento sentí que el mío se elevaba, pero lo contuve entre mis piernas.
-despacio bebé, despacio, no quiero eyacular en el baño, ni mucho menos en tu cara
-no estamos teniendo sexo para que eyacules…
-es que a mi pene le agrada sentir tu mano, y tanto le vas a agradar que va a vomitar de placer
-no te pongas mañoso Axel, solo lo estoy enjabonando
-está bien, pero enjabónalo despacio por favor
Terminé de enjabonar su sexo, ahora tocaba sus piernas y pies, mis manos resbalaban por sus bronceadas piernas, sentía sus músculos de sus piernas tan marcados con mi tacto. Al terminar de enjabonar sus piernas y pie, faltaba enjabonar una parte.
-ahora te falta enjabonar mi recto bebito
-no me hables melodiosamente, que no lo haré, en esa parte solo entras tú, yo paso bebé
-está bien corazón, yo lo hago por ti
Al terminar de enjabonar su recto, me pidió que lo enjuagara, eso si acepté, entonces abría la llave de la ducha
-¡ay, ay, que frío amor!
-lo siento bebé me olvidé de encender de nuevo la terma
-enciéndela rápido por favor, que me muero de frío corazón
Al instante encendía la ducha y lo abracé con mucha fuerza.
-discúlpame bebé, no quería que te peles de frío por mi descuido
-no pasa nada bebé, aunque sea gané un abrazo tuyo en la ducha

Yo lavaba y enjuagaba su cuerpo viril y caliente

Mientras caía el agua tibia de la ducha, yo iba enjuagando su cuerpo, primero su pecho, segundo los brazos y las piernas, y por último su espalda y sexo, él se enjuago el recto. Axel ya estaba limpio, ahora él tenía que bañarme. Él fue más creativo, mientras me sobaba el pecho, formaba corazones con la espuma, luego la espalda, los brazos, el cuello, las piernas y el sexo.
– ¿puedo lavarte el recto?
-claro bebé, recuerda que también es tuyo
-gracias bebé, justo quería conocerlo, antes de entrar en él
Lo dedos de Axel entraron en mi recto enjabonados, mientras lo sobaba, sentía un placer que llegó a excitarme.
-despacio corazón, despacio…
-está bien, solo lo estaba dilatando
– ¿dilatando?
-sí, dilatando
No dije nada, solo disfrutaba como Axel dilataba mi recto. Me enjuago tocándome todo el cuerpo, amaba cuando hacía eso, al terminar de enjuagarme me dijo:
-nos falta lavarnos la cabellera
-verdad, lo habíamos olvidado
Axel agarró el shampoo y me echó un poco en la cabeza
-cierra los ojos
Cerré los ojos y él empezó a sobarme y rascarme la cabeza, sentía que mis cabellos lo aceptaban, luego me enjuagó con el agua tibia que salía de la ducha, yo también le lavé el cabello, esta vez fui yo el creativo, ya que mientras le sobaba los cabellos, le hacía peinados graciosos.
-con que te divierte jugar con mi cabello
-ja ja ja amor, te ves tan gracioso…
Le enjuagué el cabello suavemente, respetando cada pelo de su cabeza, al finalizar, quedamos los dos limpios, Axel se me acercó y me dio solo un besito, o sea un piquito.
Nos vestimos en el cuarto, ya no tenía vergüenza de que me viera en calzoncillos, si ya me había visto desnudo.
-te invito a mi cama baby
– ¿mi cama?
-nuestra cama baby, solo de los dos
Yo no quería ir, así que él se acercó a mí, me tomó de las manos y me dijo:
-no tengas miedo, no te tiraré un puñete, ni te forzaré a hacerlo…
Cuando dijo la palabra “hacerlo”, mis piernas empezaron a temblar, así que él empezó a acariciarlas. Entonces acepté ir a la cama con él, tenía tanta fuerza que me cargó con sus brazos y me echó lentamente en medio de la cama. Al instante se desnudó y al momento que se iba a quitar el calzoncillo le dije:
-no, no te lo quites todavía
-está bien mi amor, como quieras…
Él se echó encima de mí me miró fijamente y me empezó a besar, lo sentía encima de mí, gustaba mucho que estuviera así, entonces lo abracé por la espalda, sus lunares fueron testigos. Tan pasional fue ese beso, que sentí crecer su sexo en mi vientre, este me apretaba, pero me gustaba. Sus manos empezaron a acariciarme el rostro, luego el pecho y las piernas.
-quiere hacerte el amor, pero no lo haré si no lo deseas, no quiero forzarte…
-tengo miedo Axel, nunca he hecho esto con nadie…
-está bien, si no quieres tener intimidad conmigo lo comprenderé
-si quiero Axel, quiero que seas mi hombre, pero no sé qué me pasa, tengo miedo…
– amorcito, ¿quieres hacerlo sí o no?, lo siento si te pregunto así de golpe, no encuentro otra manera
-sí, sí quiero mi amor
Entonces yo decidido, lo acosté, como estaba con calzoncillo, acerqué mi cabeza a su sexo, primero lo toqué y luego lo besé, al jugar con su sexo con mi boca, este se despertó, agarró un tamaño considerable, así que lo mordí por medio del calzoncillo.
-ouch bebé, así no, no lo muerdes, trátalo con cariño
-disculpa es que quería sentirlo entre mis dientes
-si quieres sentirlo más, entonces hazme una felación profunda osito…
Con la orden de Axel, le bajé el calzoncillo y estaba de nuevo ahí el monstruo saludándome.
– ¿tienes preservativo?, quiero uno con sabor fresa
Axel se levantó y buscó entre sus cajones, para mi nuestra mala suerte no encontró ni siquiera uno.
-lo siento cariño, no tengo…
-bueno Axel recuerda que “si no hay globo, no hay fiesta”
-si quieres puedo ir a la farmacia y comprarte una caja de preservativos de todos los colores y sabores…
-no bebé, no quiero que salga y me dejes solito…
-está bien amor, como tú digas
-por hoy día me quedaré con las ganas de comerme “mi paleta de fresa”
-solo por hoy día cariño, ya mañana te comes con todos los sabores…
-me siento raro hablar de esa forma, parezco una puta…
-ja ja ja, ok dejaremos de hablar así
-ok corazón
Axel se vistió rápidamente y vino a la cama conmigo, nos abrazamos y besamos, cambiábamos de posición, primero yo encima de él, luego él encima mío.
-esto solo es un intro de lo que te voy a hacer en la cama mi osito cariñosito
-espero eso, mi salvaje…
-ahora te voy a demostrar lo salvaje que soy contigo en la cama
Hicimos todo esto hasta quedarnos dormidos, a día siguiente salimos a desayunar como dos enamorados, él compró la caja de preservativos, estuvimos todo el día en la calle, esperando la noche, una noche tan deseada por los dos.
NOCHE 15
Llegó la esperada noche para nosotros, nuestro momento tan esperado desde que dormimos juntos se haría realidad. Ya no tendría que esperar que él se durmiera para tocarlo, ni él tenía que tener sueños eróticos conmigo ya que los haría esa noche realidad.
-Antes que tengamos intimidad, quiero que sepas algo…
– ¿qué cosa quieres que sepa?
-cuando me tocabas el sexo mientras según tu creías que dormía lo sabía, te sentía tocarlo con la punta de tus dedos
-qué vergüenza Axel, qué vergüenza que sabías lo que te hacía en medio de la noche, ¿y por qué no me lo decías?
-pues porque me gustaba lo que hacías con mi sexo, ah y también sentí el beso de tus dedos en mis labios…
-me estoy poniendo rojo de la vergüenza
-no te preocupes mi amor, no me incomodé, solo disfrutaba el momento
-Axel y para que sepas, una noche tú me abrazaste por la espalda, pusiste tu pierna sobre la mía, y acercaste tu sexo erecto contra mí, luego te moviste dando gemidos de placer, o sea te adelantaste…
-no sigas contándome lo que hice, ahora yo estoy poniéndome rojo de la vergüenza
-y luego una noche te pillé follando al colchón diciendo mi nombre…
-ja ja ja, por favor basta
-lo que quiero saber, es que todas esas cosas ¿lo hacías despierto o en tu dormido?
-no voy a mentirte, la verdad lo hacía en mi dormido…
-ja ja ja lo sabía picarón
– ¿hay algo más que hiciste que no sepa?
-bueno, sí
– ¿qué hiciste?
-una noche mientras te bañabas, te espié por un agujero, fue la primera vez que te descubrí desnudo…
-asu, no pensé tanto de ti, ¿qué más hiciste?
– cuando no estabas en la habitación, agarré tu celular, entré a tu galería y vi una linda foto mía que decía: “una persona muy especial”
– ¿qué, hasta eso hiciste?
-sí corazón, perdóname…
-se suponía que eso era personal, iba a ser una sorpresa para ti, pero bueno… ya no te preocupes, no estoy molesto contigo mi amor
-gracias mi amor, por eso te quiero, eres muy comprensivo
-bueno amor, por favor no vuelvas a tocar mi celular sin mi permiso, disculpa que te hable así corazón, pero soy de las personas que no les gusta que le revisen sus cosas, quiero que en nuestra relación haya confianza, una confianza mutua, espero que me entiendas
-claro que te entiendo Axel, ok está bien, así será de ahora en adelante
-qué bueno que me entiendas, gracias por eso corazón, te quiero
-yo te quiero más
-yo más
-no, yo más

En un acto dominante, me besó y me callé

Después de tanto rato de pelear, él me besó para callarme, en ese momento nuestras temperaturas subieron, Axel me tomó en sus brazos y me cargó de nuevo, me llevó a la cama y me dijo:
-esta noche quiero hacerte feliz
Esta vez, yo tomé la iniciativa, al notar que sus músculos y cuerpo resaltaban en su camisa, entonces desabotoné lentamente su camisa, me excitó mucho al verlo con el torso desnudo, le desabroché la correa, le bajé el pantalón y besé su “big dick”, este se despertó de inmediato, le quité el calzoncillo despacio, muy despacio, él disfrutaba mucho de esto. Axel me desnudó de inmediato, ya que estaba con buzo, me dejó completamente desnudo en la cama, luego él se echó encima de mí, nuestros sexos chocaron al instante
– ¿preparado para la acción bebé?
-claro que sí mi amor, antes déjame ponerte un preservativo…
-ok osito, ¿qué sabor quieres? ¿de qué sabor quieres que sea tu rica paleta?
-esta vez quiero que sea de naranja…

-ok, así será, tendrás tu paleta de naranja
Axel buscó el preservativo de naranja en la caja de los preservativos, hasta que lo encontró, me lo dio y verifiqué la fecha de vencimiento para ver si estaba todo en orden, y sí, todo estaba en orden, entonces se lo coloqué con cuidado, para que el preservativo no se dañe, este entró perfectamente. Introduje su sexo en mi boca, lo sentí duro y grande perderse en mi boca, rodeaba mi lengua en su sexo, este salía y entraba en mi boca, por fin tenía mi “paleta de fresa” en mi boca, llegó un momento en que le hice una felación profunda, sentí su vello púbico chocar mis labios, estaba atragantado por su sexo, era tanta la presión en mi boca, hasta que no aguante más y la saqué de inmediato
-ufff, ya me ahogaba con tu sexo en mi boca
Luego vino la parte que me dio miedo, pero a la vez curiosidad, ¿Qué se sentirá tener sexo con un hombre, con Axel?, él me brindó un preservativo de látex y yo se lo puse en el sexo.
– ¿estás seguro de hacer esto?
-claro que si Axel, quiero tener sexo contigo bebé, quiero sentirte dentro mío
Entonces Axel abrió mis piernas, dilató mi recto con sus dedos, luego de un largo rato agarro su sexo y me lo introdujo en mi recto, al momento que su sexo estaba en la mitad de mi recto, sentí dolor, como si atravesaran un palo por mi recto.
-despacio, despacio bebé que me duele…
-okey, bebé, okey
-¡retíralo, retíralo!
Axel retiró su sexo de mi recto, sentí un gran alivio y a la vez un gran vacío.
-lo siento Axel, es que es mi primera penetración, me dolía mucho…
-te comprendo, siempre es así la primer vez, luego ya te acostumbrarás y te apuesto que te gustará
-espero eso bebé, espero sentirte sin dolor, solo con placer…
-así será mi amor, por ahora te dilataré más el ano, para que cuando entre disminuya tu dolor y te acostumbres a tenerme dentro tuyo, pero si quieres te lo dilato con mi lengua…
-no Axel, he leído que es peligroso hacer esa práctica, solo dilátamelo con lubricante
-como quieras osito
Él sacó lubricante de su cajón, se puso mucho de esto en sus dedos, luego me penetró con ellos. Sentí una rara sensación en mi recto, sus dedos entraban y salían, me hizo recordar él hizo lo mismo al momento de lavar mi recto, lo recordé mucho por el placer que sentí en ese momento y sentía ahora mismo. Después de 10 minutos de hacer este ejercicio, Axel volvió dentro mío, esta vez lo sentí entrar más suave y resbaladizo, entró sin problema, entró en mí completamente, al sentirlo dentro mío dí unos pequeños gemidos de placer, el placer era más intenso a medida de que él entraba y salía rápidamente, lo tuve dentro mío por mucho tiempo, cómo él estaba encima mío, me miraba fijamente, como disfrutando que me atravesara, me daba muchos besos, la posición en la que estábamos se la permitía. Axel paró luego de un largo tiempo, al instante sentí una presión en mi recto, Axel había eyaculado dentro mío.
Después de esto, él salió de mí cuidadosamente, el memento me agradó bastante que quería sentirlo de nuevo, sentir lo que sentía hace un momento. Axel se retiró el preservativo, se limpió suavemente su sexo y se acostó conmigo.
-cierra el paraíso bebé, todavía no voy a entrar, dile que me espere
Cerré mis piernas vergonzosamente, no sé porque tenía vergüenza si estaba con mi enamorado.
-¿y te gustó lo que hicimos?
-al principio no Axel, luego sí, me sentí en las estrellas…
-¿quieres hacerlo de nuevo? ¿quieres sentirte de nuevo en las estrellas?
-claro amor, quiero que seas salvaje conmigo…
-ahora sí soy un salvaje, y te lo voy a demostrar osito
Axel se puso en posición para recibirme, sacó otro preservativo y se lo colocó inmediatamente, este era uno color rojo, pero no de fresa. Esta vez él estaba echado en la cama.
-estoy listo mi amor, vienes aquí y te sientas suavemente encima mío, ¿te parece?
-me voy a sentir atravesado bebé…
-claro esa es la idea, esta noche yo seré tu caballito y tú el jinete que lo montes
-¿esa es una posición?
– ja ja, claro que sí, se llama la posición del caballo y su jinete, lo aprendí en el “Kamasutra Gay”
-asu bebé ya te estabas preparando
-para que veas bebé, el hombre que tienes
– ¡silencio caballito!, tu jinete te va a domar y si no te portas bien, tu jinete te va a castigar
-castígame todo lo que quieras, soy tu caballito, tu caballito fiel…

Silencio caballito, tu jinete te va a montar en la primera carrera

Me senté suavemente en el sexo de Axel, él retorcía la cara de placer cuando entraba, hasta que por fin llegué a estar sentado por completo en su sexo
-ahora sí, mueve a tu caballito, que quiere correr…
Presioné el pecho de Axel con las palmas de mi mano, para sentirme más seguro, entonces empecé con la acción, subía y bajaba, primero lentamente y después rápido, quería volver loco de placer a Axel, pero paraba de vez en cuando, para que él no acabara en mí, quería que el placer sea prolongado, quería sentirlo moverse dentro mío por mucho tiempo, si era posible, hasta el amanecer.
-sí, así bebé, así, muévete rico…
Me desbordaba del placer con unos gemidos, que primero fueron suaves y luego más fuertes, que él me tapaba la boca. Me aburrí de esta posición y paré
-¿qué pasa amor, por qué paras?
-ya me aburrí de esta posición, ah ¿y por qué no te vienes?
-bueno cambiaremos de posición, lo que pasa es que el preservativo que uso contigo tiene retardantes, hace el placer durar más
-aya que bueno Axel, quiero sentirte por mucho tiempo, ahora demuéstrame más de lo que aprendiste en tu Kamasutra Gay
-Ok bebito, ahora abrázame por el cuello fuértemente
Lo abracé fuertemente, de inmediato él se levantó, me agarró de la espalda, al estar él parado y tenerme de esa posición, me empezó a elevar por el aire subiendo y bajando, me sentí una ave que volaba pero al mismo tiempo que descendía de los aires.
-¿te gusta así mi amor, te gusta?
-sí Axel, sí, sigue así, sigue…
Llegó el momento en que mi peso le ganaba, entonces me recostó contra la pared, allí tenía más seguridad, ya que no podría caerme, me apretó contra el muro y se movió salvajemente, mi espalda sentía el frío de la pared a medida que la iba raspando. Al sentir el elevado placer mis piernas inconscientemente lo rodearon, lo apreté con mis piernas como queriéndolo sentir por completo.
-no pensé que eras tan salvaje en el sexo
-sí bebé, contigo hago lo que tú quieras
Nos cansamos de estar contra la pared y cambiamos de posición, hicimos la posición del “perrito”, esta no me gustó mucho ya que era clásico, solo sentía su sexo y no su cuerpo, lo que me gustaba del sexo era sentir su cuerpo por completo.
-hazme la posición que me hacías en tu dormido corazón
-claro, a tus órdenes mi jinete
Entonces se puso detrás mío, separó mis nalgas para entrar, esta vez lo sentí más placentero que la primera vez que me hizo esto, me abrazó contra su pecho y e nuevo se movió, primero suave y luego con más fuerza, a medida de que Axel entraba dentro mío, mis manos apretaban las sábanas para desfogar mi dolor y él apretaba su mano contra mi cuerpo. Luego me besó por el cuello y la espalda, con su lengua dibujaba corazones en mi cuerpo, Axel paró y me cambió de posición, esta vez me puso boca abajo, sacó una 2 corbatas de su armario y me las ató a las manos con la cabecera de la cama.
-así no escaparás de mí osito
Al estar atado de manos, Axel besó mi espalda y antes de entrar a mi ano, frotó su sexo con mis nalgas, como preparándome de lo que me iba a hacer. Cogió su sexo y me lo introdujo, esta vez si me dolió más porque lo hizo rápidamente, grité al instante. Luego él me abrazo, sentí sus manos en mi pecho y comenzó a penetrarme salvajente, introduciendo y retirando su sexo a gran velocidad, amaba que hiciera esto conmigo, su osito, estuvo así por una largo tiempo.
-no pensé que tan rico ibas a estar mi amor
-y yo no pensé que lo harías tan rico bebé
-dime que te gusta, por favor dímelo
-no hace falta que me lo pidas porque la verdad me encanta amor…
-amor prepárate
-¿para qué?
-para mi venida
-oh bebé, dale, vente todo lo que quieras…
Axel se detuvo y de nuevo sentí una presión en mi recto, sabía que había eyaculado dentro mío otra vez, él retiró su sexo suavemente de mi recto, como despidiéndose, se quitó el preservativo con papel higiénico y lo desechó al instante
-Axel hemos durado tanto que son las 3 de la mañana
-bueno mi amor, llegó la hora de dormir osito, ven abrázame, hoy quiero que despertemos desnudos en la cama
Lo abracé, mi brazo ya sabía donde ir y mi cabeza ya conocía su lugar cálido. Antes de dormir le dí un beso de las buenas noches. Dormimos así toda esa noche, al despertar mi mano estaba en su pecho y su brazo sobre mi espalda.

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Consejo de intercambio

Experiencias Parejas Liberales 26 julio, 2017

Soy Darío y mi jefe y me aconsejo un intercambio de parejas liberales, que según me contaba, era algo muy común entre la alta sociedad en nuestra ciudad – caso del que jamás me había enterado, pero decidí creerle – Después de una larga comida en donde negociamos algunos precios y bebimos, mi cliente-amigo cambió abruptamente la conversación hacia cuestiones personales y, no se cómo, pero en menos de media hora la fue llevando hacia un callejón sin salida en dónde me preguntó abiertamente si mi esposa y yo habíamos intentado el intercambio de parejas.

Por un momento pensé que me propondría algo que seguro rechazaría y aquello iba a dañar nuestra relación comercial, sin embargo se limitó a contarme una historia que más bien me pareció de fantasía, en donde supuestamente parte de la alta alcurnia citadina, junto con invitados minuciosamente seleccionados por los ‘socios’, asistían a una fiesta de parejas en un club privado, fiesta en la que tanto hombres como mujeres llevaban máscaras a placer y realizaban el ‘scouteo’ en base a tocar y acariciar el cuerpo de otras parejas y decidir entre los involucrados con quien subir a una habitación.

No seas tonto, me dijo cuando expresé mis dudas, esa gente tiene demasiado en juego como para arriesgarse a ser descubiertos; las máscaras pueden ir desde un antifaz para quienes son más atrevidos, hasta una máscara de obra teatral con peluca si no quieres que vean un solo rasgo tuyo. Eso si, continuó, la vestimenta es de etiqueta y está estrictamente prohibido retirarse la máscara aunque tu ‘nueva pareja’ te lo pida en la intimidad.

No profundizó mucho en el tema, simplemente se limitó a decirme que por mis comentarios sabía que mi matrimonio no pasaba por el mejor momento – y tenía razón – y que aquella dinámica podría darle una chispa que reviviera el fuego. Piénsalo y platícalo, me dijo, yo tengo el poder de extenderles una invitación bajo un par de pseudónimos y un número de contraseña si asi lo deciden.

Jamás había siquiera intentado cruzar palabra con un tema parecido ante mi mujer en los más de 10 años que teníamos juntos, sin embargo el entusiasmo con el que le conté el ofrecimiento que me habían hecho aquella noche, hizo que mi esposa terminara por preguntarme que si yo estaría dispuesto a llevarlo a cabo, a lo cual respondí frunciendo el ceño y un simple: Pudiera ser.

Sabía que aquella conversación no pasaría de un simple calentón mental en el que ambos fantaseamos durante algunos minutos, pues tras 8 años de matrimonio estoy seguro que ninguno de los dos habríamos tenido más de dos aventuras fuera del matrimonio y, claro está, a escondidas del otro. No me molestaba pensar que mi mujer se hubiera acostado con otro, siempre y cuando hubiera sido un encuentro casual en algún viaje de negocios y no con alguien conocido y, en algún momento ella también me confesó que si acaso yo hubiera tenido alguna aventura, prefería no conocer detalles aunque supiera de su existencia.

Alma, mi mujer, no fue capaz de darme su respuesta de frente. Dos días después me encontré un pedazo de papel en mi cartera que decía: ‘Si a ti no te afecta, vayámos con la propuesta de tu amigo. Sin hablarlo, simplemente sorpréndeme ese día por la mañana dejando una tarjeta que diga –Hoy será- sobre mi bolso’. Asi que sin analizar mucho la situación, arreglé con Darío y escribí la tarjeta el sábado por la mañana y para dejarla sobre su bolso.

Había llevado mi smoking a la tintorería sin que mi mujer se diera cuenta. Aquel sábado me lo probé después de años para darme cuenta con agrado que los pantalones aun me cerraban libremente, asi que tras dejar a nuestro hijo en casa de mi suegra previo acuerdo de avisar que teníamos la boda de un buen amigo, regresé a casa para darme una ducha y prepararme para aquella aventura que me tenía con un nudo en la garganta.

No se si lo hizo a propósito, pero cuando llegué a casa mi esposa deambulaba recién bañada por la habitación, en ropa interior, algo que jamás hacía. Encima llevaba un par de pezoneras negras en vez de bra, y abajo una pantie de las que cubren hasta media nalga, negra de encaje, y transparente de la parte frontal, lo cual dejaba entrever un par de labios perfectamente depilados.

Te ves espectacular, le dije. A lo cual ella respondió con una sonrisa y un simple ‘gracias’. Me dispuse entonces a entrar en la ducha e intentar arreglarme lo más posible. Cuando salí me encontré con mi mujer enfundándose en un vestido negro de fiesta, aquel vestido que llevó a la boda de su amiga un año atrás y que me trajo como un adolescente excitado toda la noche gracias al escote posterior que dejaba toda su espalda al descubierto, y al frontal que le cubría tan solo lo suficiente para tapar las pezoneras.

Sin intercambiar palabras me puse el tuxedo y bajé a la cocina a preparar bocadillos ligeros y esperar a mi mujer viendo televisión.

En punto de las 8:45 de la noche ella apareció frente a mi. Usando muy poco maquillaje y luciendo un cuerpo espectacular en aquel vestido negro. Me dijo que no comería nada para no inflar su estómago y me preguntó por las máscaras, asi que fui a la cajuela de mi coche y saqué una máscara de geisha en porcelana para ella, y una máscara de mimo en plástico rígido que había comprado días atrás.

Las piernas me temblaban cuando llegamos a la dirección que nos habían dado y, pude notar como las manos de mi mujer sudaban mientras me sostenía al caminar hacia la puerta. El guarura de la entrada sacó su lista y me preguntó nuestros nombres. Le di los nombres ficticios que Darío me había proporcionado junto con la contraseña, y en menos de dos segundos aquel tipo de casi dos metros nos había abierto la puerta y dado acceso a una inmensa sala en donde había unas 15 parejas enmascaradas, comida al pormayor, y bebida de todos tipos.

Ninguna de las dos máscaras nos permitía comer ni beber, asi que de inmediato miré a nuestro alrededor para notar que la mayoría se levantaba un poco el disfraz para poder beber de su copa o vaso, mientras que en ese momento ninguno de los asistentes comía nada.

Permanecimos uno al lado del otro mientras a nuestro alrededor desfilaban parejas con todo tipo de complexiones físicas, tonos de piel y cantidad de arrugas en la piel, con lo cual te podías dar cuenta la edad aproximada que debían tener. Poco a poco fueron llegando más parejas, algunos heterosexuales y otros más del mismo sexo, hasta que alrededor de las 11 PM, un tipo llevando la máscara del enigmático personaje de V de Venganza tomó un micrófono que estaba junto al equipo de sonido.

‘Sean todos bienvenidos a esta nueva reunión especial, estamos por comenzar con los encuentros. A quienes nos visitan por primera vez les damos la más cordial bienvenida y les recomendamos simplemente seguir las reglas que su amigo les dijo al invitarlos, y hacer lo que los demás hagan’, dijo el tipo, justo antes de bajar del estrado y que las luces disminuyeran en un 70%.

Mi esposa me tomó fuerte de la mano cuando vimos que una pareja se nos acercaba directamente a nosotros. Debieron notar que éramos nuevos, pues muy amablemente nos tomaron de la mano y nos jalaron hacia la parte central de la sala en donde comenzaban a juntarse todas las parejas.

En pocos segundos aquello tomó un tinte que ninguno de los dos esperábamos, pues mientras aun nos adaptábamos a ver lo que sucedía, ambos fuimos embestidos por una mano extraña que palpó nuestros traseros a placer durante algunos segundos. Al ver que mi mujer se estremeció giré mi cabeza y pude ver a un tipo con máscara, con poco cabello y una panza prominente sobándole el culo a placer mientras ella mantenía sus puños cerrados sin moverse. Mientras aquello sucedía pude ver de reojo el cuerpo de una mujer de baja estatura que con sus dos manos apretaba mis nalgas con gran fuerza, sin embargo fue ella la primera que cedió en su intento y se alejó mientras el tipo ya comenzaba a pasar sus manos por las caderas de mi esposa.

No supe que hacer, asi que me moví hacia atrás simplemente para poder ver lo que mi esposa hacía. Ella pronto se giró de frente al tipo y al ver su complexión, decidió no seguirle el juego y dar dos pasos atrás logrando que el tipo cediera y se encaminara hacia otro lado.

Mientras miraba aquello una figura femenina, bastante atractiva por lo que podía ver a media luz, vino y se postró frente a mi sin hacer nada. Levanté mis manos y las puse sobre su cintura para ver su reacción. Aparentemente funcionó, pues la mujer acercó su cuerpo al mío repegándome las tetas en el pecho y comenzando con movimientos pélvicos a sobar mi bulto contra su entrepierna. Perdí por completo la concentración y comencé a tener una ligera erección. La mujer al sentirla se hizo atrás y tomó mi mano llevándola hasta una de sus tetas para que pudiera disfrutarla. Era mi primera experiencia en aquella sala, asi que me dejé llevar por el momento y comencé a sobársela fuertemente y a reconocer entre la obscuridad el tamaño y textura de su piel. La mujer debió sentir mi intensidad, asi que tomando mi mano de nuevo para detenerla se acercó a mi oído y me dijo en voz muy baja: Tranquilo vaquero, ya habrá tiempo para intensidad más tarde.

Reaccioné tras el suceso y volví a buscar a mi mujer con la mirada. Tras unos segundos la ubiqué un par de metros a un lado de donde la había dejado y el primer escalofrío de la noche recorrió mi cuerpo. Mi esposa ya no estaba con el obeso tipo, sino que ahora estaba frente a frente con un hombre de complexión delgada, con quien intercambiaba toqueteos de manera suave y elegante. El tipo pasaba su mano por una de sus nalgas y después la subía suavemente para acariciar su desnuda espalda, mientras tanto ella mantenía las manos en su pecho apretándolo suavemente y dejándolas caer muy despacio como si la gravedad la afectara en realidad. Muy pronto las manos de mi esposa llegaron a la entrepierna del tipo, y ante mi sorpresa ella comenzó a acariciar su bulto y a cerrar suavemente la mano como reconociendo el tamaño y forma de su amiguito.

Muy alterado miré a mi alrededor hasta localizar una mujer sola a unos pasos de donde yo estaba. No era tan atractiva como la primera que había llegado a mi, pues sus caderas eran prominentes y parecía un poco pasada de peso, sin embargo el calor el momento y el enojo de lo que había visto me hicieron caminar hacia ella rápidamente. Apenas llegué detrás de ella y pude ver como de reojo me miró sin moverse de su lugar. Puse una de mis manos sobre su cadera y la otra directamente sobre una de sus abultadas nalgas para comenzar a acariciarla suavemente. A la mujer pareció gustarle mi ritmo, pues empezó a moverse con un baile muy suave y con movimientos que empujaban mi mano hacia el centro de sus nalgas. Me dejé llevar por sus movimientos y en la primer oportunidad me aferré metiendo suavemente dos de mis dedos entre sus nalgas para darme cuenta que, o bien no llevaba interiores, o llevaba una tanga que no se sentía al tacto. Su reacción fue inmediata, pues al sentir mi ingreso ella echó una de sus manos hacia atrás llevándola directamente a mi paquete y comenzando a sobarlo primero suavemente y después con mayor intensidad. Pronto me causó una erección, asi que apenas la sintió y se giró de frente a mi para fijar sus ojos – azules por lo que pude ver – en los míos y decirme en voz muy baja: ¿Quieres buscar una habitación?. Pude haber contestado que si y subir a destrozar aquella mujer en la cama, sin embargo aquella aventura apenas empezaba, asi que me arriesgué y le contesté que no era el momento.

Al reincorporar mi vista a la sala me di cuenta de que mi mujer me observaba fijamente, asi que sin más ni más me encaminé hacia ella antes de que alguien más lo hiciera y todavía con la erección en mi cuerpo me le acerqué lo suficiente para que la sintiera. Mi mujer se estremeció y de inmediato bajó una de sus manos tomando mi verga como tantas veces lo había hecho y diciéndome en voz baja ‘Esta si la conozco’. Ambos nos reímos del comentario y luego de que le diera un tremendo apretón en el culo, le pregunté que si quería seguir con aquel juego, a lo cual con mucho mayor confianza que la última vez me contestó que si.

No se si esté permitido, pero qué te parece si intentamos robar una pareja, le pregunté. Ella me contestó que era una buena idea, asi que sin dejar de toquetearnos para no ser molestados comenzamos a barrer la sala buscando quien pudiera llamarnos la atención.

Como cosa a propósito ambos nos detuvimos a mirar una pareja que a lo lejos se veían jóvenes y, que por su comportamiento tímido pudimos darnos cuenta de que tal vez serían también una pareja nueva. No se si la calentura que ambos traíamos ya nos hizo armarnos de valor, pero sin hablarnos ambos caminamos decididos hacia ellos y simplemente nos plantamos a un par de pasos de la tímida parejita.

El tipo miró de arriba abajo a mi mujer, mientras que la chica mantuvo – tal vez asustada – la mirada fija en la parte inferior de mi cuerpo. Vaya sorpresita que resultó mi mujer, pues fue ella quien tomó la iniciativa y mientras miraba fijamente a la esposa del tipo, comenzó a revisarle el bulto por encima del pantalón con gran confianza.

En ese momento confirmé la novatez de la pareja, pues de inmediato el tipo comenzó a tener una tremenda erección y, cuando digo tremenda es porque hasta a mi como hombre me dejó impresionado con el tamaño de lo que se había levantado debajo de aquel pantalón holgado de tuxedo. Su esposa – o lo que fuera – no podía quitar la mirada de lo que mi esposa hacía con su pareja y, mientras el tipo levantaba la cabeza al cielo para disfrutar del tacto de otra mujer, mi esposa se puso de espaldas y comenzó a sobar sus nalgas contra el inmenso trofeo que se acababa de ganar.

No entendía lo que me pasaba en ese momento, pero sin duda alguna estaba disfrutando del espectáculo, pues lejos de molestarme como había pasado la primera vez, el ver como mi esposa se movía suavemente acariciándose a si misma contra el cuerpo de aquel hombre mientras a través de la máscara podía ver que tenía sus ojos cerrados, me estaba excitando en sobremanera.

Muy suavemente tomé a la chica de sus manos y la acerqué a mi. La giré para que quedara de frente al espectáculo de su marido mientras la tomaba de la cintura con algo de ternura y comenzaba a pegar mi cuerpo contra el suyo. El tipo se exaltó al ver que había tomado a su chica, pero el placer del otro cuerpo frente a el lo hizo perder el interés rápidamente.

Durante algunos segundos ambos miramos como nuestra pareja se entretenía con el otro. Hasta que poco a poco mis manos comenzaron a subir un poco de la cintura de aquella chica para llegar casi hasta sus tetas y quedar muy cerca de tocarlas – sin llegar a hacerlo – en varias ocasiones. Aquel movimiento la despertó, pues sin ser muy obvia, tal vez para no jalar la atención de su pareja, comenzó a empujar sus nalgas hacia mi bulto con movimientos suaves que le permitieran sentirlo detrás de su vestido.

Las manos de mi esposa dieron el siguiente paso – ¡Vaya paso! – Pues mientras con la izquierda comenzó a sobarse una de sus tetas sobre el vestido, pasó la otra por detrás de su cuerpo y fue directo hacia el paquete de su nuevo amigo para comenzar a sobarlo suavemente. ¡Demonios! Pude ver claramente como la figura que se marcaba en el pantalón del tipo abarcaba toda la mano de mi mujer y todavía sobresalía de su muñeca cuando la vista me lo permitía.

Era mi turno y, frente a mi tenía una chica que según mi apreciación sería tal vez lo mejor que podría conseguir no solo esa noche, sino en los últimos años de mi vida. Mi mano derecha dejó su cintura y abdomen para emigrar hacia su trasero y comenzar a acariciar suavemente una de sus nalgas. ¡Dios mío! Eran pequeñas y firmes, como las de las chicas recién cumplidas en su mayoría de edad que alguna vez tuve en mi vida. Comencé a apretarlas un poco más fuerte y sentí como a ella le causaba una reacción positiva, pues lejos de alejarse de mi movía más su cuerpo y lo acercaba al mío.

Su vestido era corto y holgado, asi que antes de que la idea entrara en mi cabeza, mis movimientos comenzaron a subirlo poco a poco. Se me ocurrió entonces intentarlo bajo riesgo de que aquella chica saliera corriendo y, gracias a que su estatura era casi como la mía, un movimiento rápido me permitió meter la mano por debajo de su vestido y ponerla directamente sobre su piel, primero en la parte alta de su pierna derecha, y luego poco a poco hasta llegar a acariciar su culo enfundado en una tanga que poco cubría de él.

Lo de mi mujer y aquel tipo ya era imparable. Pues mientras yo trataba suavemente a su chica, él se abalanzaba a manosearla por todos lados con una furia que parecía no disgustarle a mi esposa. Sus manos se paseaba por su cintura y sus tetas a placer, tanto que estuvo a punto de sacarle una al aire en varias ocasiones, mientras ella se movía cada vez más fuerte contra él y su mano ya lo masturbaba por encima del pantalón.

No supe si la excitación, tanto mía como de la chica, provenía de mi toqueteo o de lo que estábamos viendo. Pero poco a poco se dejó llevar hasta permitirme meter la mano entre sus nalgas y comenzar a sobar su rajita por encima de la tanga, lo cual la puso de inmediato para girarse de frente a mi y dejar de ver el espectáculo ajeno.

Su mano fue primero a mis nalgas y las apretó fuertemente, luego vino poco a poco al frente y comenzó a sobarme el bulto provocándome una erección, que aunque no era tan notoria como la de su esposo, no pareció disgustarle, pues permaneció muy buen rato tocándolo mientras yo cambiaba mi mano al frente para meterla por debajo de su vestido y sentir su rajita húmeda por encima del interior.

Todo iba viento en popa. De vez en vez desviaba la mirada para ver cómo mi mujer continuaba disfrutando con su compañero mientras yo disfrutaba de mi nueva amiga. Ante ellos nosotros fuimos los experimentados, sin embargo al parecer me llevé de encuentro una de las reglas, pues se acercó a nosotros uno de los guardias y me dijo que no estaban permitidos los desnudos en público – seguramente por el vestido levantado de la chica – y nos pidió que si deseábamos continuar subiéramos las escaleras.

Bastó con que hiciera una seña con la cabeza a mi mujer y aquel tipo para que entendieran que iríamos arriba – había olvidado consultarlo con mi amiga, pero ella parecía bastante dócil – Nuestras parejas decidieron hacernos segunda, asi que los cuatro nos dirigimos hacia las escaleras rápidamente.

Lo confieso, sentía un ardor en el pecho de solo pensar que mi esposa sería penetrada por otro hombre, aun y cuando yo llevaba frente a mi un trofeo que difícilmente podría conseguir fuera de una reunión como aquella.

La situación se complicó cuando el hombre al final de las escaleras nos confirmó que solo quedaba una habitación disponible por el momento, que una de las dos parejas debía esperar, o que podíamos entrar los cuatro en la misma. En automático los cuatro nos soltamos y comenzamos a mirarnos entre nosotros y, tras unos segundos en silencio, la chica que hasta el momento parecía la más tímida, dejó salir de su boca con una vez suave y tenue un: vamos todos.

Entramos en una habitación completamente iluminada y nadie hizo por apagar las luces. Mientras mirábamos a todos lados fui yo el que tomé la iniciativa y ante los movimientos de desacuerdo de mi mujer me acerqué detrás de ella y comencé a desabrocharle el vestido.

La furtiva parejita se acomodó para observar el espectáculo de cómo poco a poco el vestido de mi mujer fue cayendo al piso. Luego pasé mis manos al frente y le arranqué las pezoneras. Ella misma se quedó esperando que le sacara también el interior, pero decidí dejar ese trabajo para aquel tipo.

La siguiente en actuar fue la chica, quien de frente a su esposo le quitó despacio el saco, le desabotonó el moño y la camisa, y dejó caer todo al suelo. Luego de mostrarnos un torso delgado pero marcado, la chica caminó hacia atrás de su esposo y cruzando las manos al frente comenzó a desabrocharle el pantalón.

Pude ver cómo mi mujer tenía la mirada fija en donde la acción estaría. Sus pezones estaban duros y crecidos desde que la había desnudado, y asi permanecieron todo el tiempo. El pantalón del tipo cayó al suelo y dejó al aire un par de bóxers ajustados que escondían una verga notablemente grande a pesar de que ya no tenía la erección. Ambos pensamos que asi lo dejaría, sin embargo la chica no dudó ni un segundo y de un solo movimiento le tumbó los bóxers haciendo que su cosa retumbara de arriba abajo con el movimiento.

Fue imposible ver la expresión de mi esposa, pero pude imaginarla. Tanto asi que la misma emoción que aquello debió haberle causado hizo que rápidamente ella diera el siguiente paso y comenzara a desnudarme para ellos. Su desesperación era notoria, pues mientras los demás lo hicimos lentamente, ella me sacó toda la ropa en menos de un minuto, dejándome completamente desnudo, con mi verga que en erección apenas se veía un poco más grande que la del tipo, aunque con más grosor.

El tipo estaba inmóvil. Miraba a mi mujer y luego me miraba a mi. Su chica se quedó esperando que él tomara el último paso hasta que fui yo quien decidí no aplazar el momento y fui sobre ella. La mujer no opuso resistencia, me permitió desabrocharle el vestido y dejarlo caer el piso, luego desabotonarle el bra y por último bajarle la tanga. Mi esposa por su parte, no aguantó más y ella misma se sacó la pantie para quedar en igualdad de circunstancias con los otros tres.

¿Y ahora? Pensé en mi interior. Pregunta que seguramente se estarían haciendo los demás. Pero una vez más la chica se armó de valor y comenzó lentamente a caminar hacia mi y, una vez que estuvo enfrente, se dejó caer de rodillas, se levantó la máscara y comenzó a darme una tremenda mamada ante la mirada atónita de mi esposa y su pareja.

Mi mujer no quiso quedarse atrás, asi que durante un par de minutos ambos estuvimos viendo como nuestras propias parejas le propinaban bárbaras chupadas al pene de alguien más mientras nosotros veíamos la manera en que lo disfrutaban.

El cuerpo de aquella chica era de ensueño bajo tanta luz. Sus pezones eran rosados y sus tetas firmes y respingadas. Su culo era menudo y respingón, mientras que rajita lucía perfectamente depilada y húmeda. Tal vez sería la calentura del momento, pero cada vez que volteaba a ver el cuerpo de mi esposa me resultaba mucho más atractivo de lo que normalmente me parecía, incluso por momentos llegué a preferir irme sobre sus carnosas y redondas nalgas que sobre las de mi en ese momento compañera.

Me detuve un segundo a pensar y me pregunté a mi mismo ¿y porqué no?. Asi que en el primer momento en que aquella chica se sacó mi verga de la boca di dos pasos atrás y me encaminé hacia donde estaba mi esposa con aquel tipo. Al verme él no supo qué pasaba, asi que retiró a mi esposa pensando que tal vez yo estaba molesto, sin embargo ella entendió a la perfección el movimiento y mientras se ponía de pie iba acariciando mis piernas, luego mis bolas y al final mi pecho.

Intentó sacarse la máscara para besarme pero la detuve por miedo a que la conocieran, asi que simplemente la puse de espaldas a mi y ante la mirada de nuestros amigos comencé a acariciar su cuerpo por delante, mientras intentaba abrir sus nalgas para meter un poco mi verga por detrás.

La noté excitada en exceso. Jadeaba con cada apretón de tetas que le daba, contrario a lo que hacía cuando estábamos en nuestra habitación. Pasaba una de sus manos hacia atrás para abrirse las nalgas y permitir que mi cosa entrara entre ellas un poco mientras con la otra mano ella misma se acariciaba la raja.

El tipo se puso como loco. Comenzó de pronto a masturbarse rápidamente mientras nos veía, asi que nuevamente la chica fue la que tuvo que poner orden y acercarse a su marido por detrás para tomar ella misma su verga y jalarla suave y pausadamente mientras permitía que su marido viera el espectáculo.

Para ese momento estaba seguro de que no quería que aquel tipo penetrara a mi esposa. La veía demasiado excitada e incluso totalmente fuera de control. En su mirada podía ver cómo ni siquiera reconocía quien era el que la estaba tocando, solamente se dedicaba a disfrutar de las manos que se paseaban por su cuerpo.

Lo único que se me ocurrió en el momento fue llevar a mi esposa hasta el borde de la cama, recargarla agachada contra la misma, y con una seña pedirle al tipo que la embistiera por detrás. Como un adolescente desesperado el amigo fue a su pantalón para sacar un preservativo y se lo puso rápidamente mientras yo mantenía a mi esposa a temperatura acariciando sus nalgas, su culo y su vagina. Pronto su nuevo amigo estuvo listo y comenzó a caminar hacia ella.

Me hice a un lado viendo casi en cámara lenta como aquel tipo llevaba ya en la mano su cosa apuntándola hacia la humanidad de mi mujer. Segundos después vino la segunda debacle moral de la noche para mi, pues justo en el momento en que aquel miembro entró en mi esposa y ella lanzó un grito que jamás antes le había escuchado lanzar, sentí una presión en mi pecho que estuvo a punto de llevarme a detener la escena incluso con violencia si fuera necesario.

Me había desatendido de la chica, tanto que ni siquiera recordaba que estaba ahí, sin embargo un fuerte jalón en mi brazo me despertó del letargo y luego de que me tomara por ambos brazos, me empujó lentamente hacia atrás dejándome caer de espaldas sobre la cama, a un lado, muy cerca, de donde estaba el rostro de mi esposa que entre los gritos de placer que le estaban generando se dio tiempo para mirarme.

La chica se montó sobre mi y tomando mi verga con la mano derecha la introdujo lentamente en su vagina. Había olvidado colocarme protección, sentí humedad, calor, pero también una satisfacción inigualable que me impidió levantarme a buscar un preservativo.

Mi esposa paró de gemir cuando vio que mi boca se abrió durante un momento para disfrutar del calor de un nuevo cuerpo. Era un animal sobre mi que se movía con un ritmo tan perfecto que permitía ir a la par exactamente con la entrada y salida de mi miembro en su vagina. Me estaba haciendo disfrutar, me estaba haciendo disfrutar demasiado y mi esposa se daba cuenta.

Mientras aquello sucedía a mi mujer la embestía con tremendos golpes en el culo aquel tipo que no demostraba el mínimo tacto. Seguramente lo disfrutaba, tal vez por el dolor, tal vez por la rudeza que en ocasiones a mi me faltaba con ella. Pero la realidad fue que por alguna razón, tal vez por celos o por experimentar algo nuevo, hubo un momento en que mi mujer decidió utilizar una de sus manos para comenzar a pellizcar mis pezones y apretar mi pecho mientras otro tipo la estaba tomando.

Aquel movimiento revolucionó la escena, pues el tipo decidió hacerle segunda a mi mujer y con una de sus manos comenzar a acariciarle el culo a su esposa mientras ella bailaba sobre mi. Mis manos fueron a las tetas de mi amiga, y después una de ellas a las tetas de mi esposa. Caí en éxtasis al tener cuatro senos a mi disposición mientras mi pene estaba ocupado en la vagina de otra mujer.

El tipo salió de mi esposa y comenzó a moverla de lugar con movimientos bruscos para acostarla a un lado mío y tomarla con sus piernas abiertas, pero ella no lo permitió. Se quedó acostada viendo simplemente como otra mujer estaba sobre mi hasta que su mirada fue tan pesada que la chica decidió bajar.

Agradecí el momento, pues no tardaba mucho en terminar con tanta excitación que tenía encima. Mi esposa dejó claras sus intenciones, pues se acostó en la cama y abrió de par en par las piernas mientras me miraba fijamente a los ojos, como diciéndome que había sido suficiente de preámbulo externo y quería que fuera yo la que la hacía terminar.

La chica lo entendió y se hizo a un lado mientras yo me puse de rodillas para penetrar a mi esposa y hacer que aquellos gemidos continuaran. Sin embargo la chica parecía ser la más morbosa en ese momento, pues se puso en cuatro quedando muy cerca de mi y de mi esposa para que su marido la penetrara por detrás.

Nuevamente el éxtasis me invadió. Escuchaba gemir a mi mujer y luego los suspiros de la chica muy cerca de mis oídos, pero aquel descanso me había puesto de nuevo en la carrera, asi que no me dejé llevar por el momento y decidí aguantar un rato más.

El tipo fue el primero en descargar con un gemido tan fuerte que hasta nos sacó de concentración y, no se si tuvo que ver con escuchar a su nuevo amigo, pero en un microsegundo mi mujer comenzó también a tener un orgasmo sin dejarme terminar a mi.

Se dejó caer sobre el piso dejando a su mujer insatisfecha en la cama. Mi esposa los miró y entendió que aquello no había terminado, pero antes de que pudiera hacer algo, la chica se montó sobre las piernas de mi mujer detrás de mi, y con sus propias manos sacó mi verga de dentro de ella y comenzó a jalarla fuertemente mientras se masturbaba rozando su vagina en la pierna de mi esposa – ¿Qué cómo lo se?, simplemente porque muy molesta mi propia esposa me lo contó días después –

Terminamos prácticamente al mismo tiempo. Ella sobre la rodilla de mi mujer, y yo sobre su torso, dejándola ahí tirada con fluídos de tres cuerpos distintos sobre su piel.

Abruptamente se terminó todo. Los cuatro sin decir palabra alguna comenzamos a medio vestirnos y salimos de aquella habitación. Quería detenerlas a ambas y agradecerles aquel momento único en mi vida, pero me contuve y me dediqué a caminar detrás de los tres.

Cuando llegamos a la sala me serví un vaso entero de refresco y me levanté la máscara para beberlo de un sorbo. Mi mujer se acercó a mi y simplemente me dijo: Vámonos antes de que alguien más nos aborde.

Subimos al coche y cuando encendí el aire acondicionado me di cuenta de que mi esposa había perdido las pezoneras y la miré con una sonrisa en la boca. Ella puso sus brazos sobre las tetas demostrando aquel pudor con el que yo la recordaba y, que momentos atrás se había quedado en el baúl de los recuerdos.

¿Volveremos a hacer esto? Le pregunté cuando llegamos a casa, a lo cual ella respondió en voz muy baja con un: Definitivamente.

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