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Un follador enamoradizo

Gays 05/12/2017

Hola:

Si eres lector habitual de mis relatos, no hace falta que te cuente que tengo en curso cuatro historias. Esto que en un principio puede parecer muy complicado (que lo es), no lo es tanto pues en mi favor tengo que es la misma historia contada en cuatro momentos distintos. Para aquellos que se hayan apuntado al carro recientemente, explico un poco de que va cada una:

“Historias de un follador enamoradizo”: Trata de las aventuras amorosas de Mariano en busca del amor (Aunque por el transcurso que van tomando los acontecimientos, más bien parece una especie de Indiana en busca de la “polla perdida”). Aunque ha tenido bastantes escarceos a lo largo de la serie, tres de sus compañeros de cama parecen haber venido para quedarse: Ramón su amigo de la infancia, Iván un mecánico muy particular y José Luis un atractivo técnico de ADSL que le ha proporcionado más de un empalme.

A mediados de la serie se unen al carro JJ, su incondicional amigo y su novio Guillermo con el que van a finiquitar las vacaciones en una playa nudista.

“Sexo en Galicia”: Trata de unas vacaciones que JJ y Mariano pasaron en la tierra del apóstol Santiago (Dos años previos a los hechos narrados en “Historias”).

En esta historia los dos amigos, se irán metiendo poco a poco en una espiral de sexo de la que le será bastante difícil de salir. Aunque hasta el momento todo ha sido “Living la vida loca”, los acontecimientos evolucionaran hacia algo más oscuro y desagradable.

“Los descubrimientos de Pepito”: Está ambientado en la infancia de JJ (Pepito) y trata de como un niño de finales de los setenta, principio de los ochenta descubre el mundo de los mayores. Está contado en clave de humor y no pretende ser nada pretensioso.

“¿Sabes lo que hicimos el verano del 2012?”: Es como una especie de continuación de “Historias”, pero centrada en una semana en una playa nudista de Cádiz de JJ, Guillermo y Mariano.

A mi ritmo de producción (tres relatos a lo sumo al mes), las cuatro series son muy difícil de llevar en paralelo por lo que, tras duras negociaciones conmigo mismo, y como mi hiperactividad creativa no estaba dispuesta a renunciar a contar ninguna de esas historias he planificado los relatos de los próximos meses y paso a contártelo (a ver qué te parece):

1) Como historia principal se queda “Historias de un follador enamoradizo” (Actualmente se está contando en ella la historia de Ramón con Mariano, desde el punto de vista del primero). Se publicará un relato o dos al mes (Según el tiempo libre del que disponga).

2) Esta se ira alternando de aquí al verano con cinco episodios de “Sexo en Galicia”, uno de “Los descubrimientos de Pepito”, cinco de “¿Sabes lo que hicimos el verano del 2012?”

Como ambos bloques de cinco episodios formaran una historia compacta que se puede entender como cerrada, cuando la vuelva a reiniciar tampoco será muy difícil de seguir pues de todas maneras, como hago siempre, dentro de la narración daré una especie de resumen de los acontecimientos para que no te pierdas.

A continuación (dado que tengo un ratillo), te daré un avance de lo que sucederá en cada serie:

“Los descubrimientos de Pepito”: El capítulo en sí seguirá en ese fin de semana que Pepito está pasando en casa de su primo Francisquito. Cómo ya he dicho otras veces, esta serie es la que más trabajo me cuesta de escribir y a la que más mimo le pongo. Tengo bastante adelantado de la trama del episodio pero tengo muchos detalles aún por pulir.

“Sexo en Galicia”: Concluirá el flash back de Pepe con su primo Francisco, Mariano recordará un acontecimiento en el que está implicado un nuevo personaje que se incorpora a la trama y tendrá lugar una conversación entre los dos amigos que dará conocer facetas de JJ que no conocíamos.

“¿Sabes lo que hicimos en el verano del 2012?”: Mientras terminan de pasar el día de playa a JJ le dará por contarle una historia de su juventud en el internado (Tengo los bocetos hechos y si se plasmar lo que quiero contar, puede quedar una historia que no te dejará indiferente).

“Historias de un follador enamoradizo”: La historia con Ramón es la culpable de todo el desaguisado que se ha formado. ¡Me explico para que me entiendas!

Esta historia del Ramón recordando su historia con Mariano, nace para dar punto final a la serie. Con ella pretendía dos cosas: Poner en orden cronológico la historia de los dos protagonistas y darle voz al policía.

Los relatos (Ya publicados) a narrar desde el punto de vista del otro protagonista eran:

1) Mis dos primeras veces con Ramón.

2) Algo para recordar.

3) Celebrando la victoria.

4) Follando con mi amigo casado.

5) ¿Por qué lo llaman sexo si quieren decir amor?

6) El MUNDO se EQUIVOCA.

En la “Guía de lectura”, que publiqué en Septiembre, hice referencia a seis episodios e incluso llegué a poner sus títulos pero no tenía claro cuántos serían, ni que iba a contar en ellos.

A la vez que me iba internando en la historia esta se hacía más extensa y empezaba a vislumbrar que serían diez. Así que en vez de correr por publicar, me puse a abocetar la historia por episodios y, ¡oh sorpresa!, me han salido quince episodios (quedarían pendientes todavía doce).

Desde que publiqué el último capítulo estoy sopesando los pro y los contra de un acto tan largo (normalmente los anteriores habían sido tres, cuatro o seis episodios a lo sumo). Pero vista la aceptación que está teniendo la historia, he decidido liarme la manta a la cabeza y contar la historia con la profundidad que se merece. Espero no defraudar a nadie con mi forma de hacerlo.

De “Historias de un follador” una vez finalice el acto de Ramón quedaran dos más que contar con los que se cerrará la serie en el episodio cincuenta y dos.

De las otras tres no tengo planificado todavía el número exacto que será de cada una, pero todavía queda bastante.

Como siempre gracias por leerme y por estar ahí. Espero haberte servido de ayuda para entender mejor lo que intento hacerte llegar

El martes o miércoles publicaré un nuevo episodio (lo tengo casi listo), se titulará: “Vivir al este del edén”. Ya me dirás…

Un abrazo.

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El chico guapo de al frente

Gays 26/07/2017

Hola a todos vengo de nuevo con un relato 😀 Bueno esta es una historia reflexiva que trata el amor y los sentimientos de esas personitas que tienen discapacidades, pero que tienen derechos de amar como nosotros. Espero que les guste en verdad y me disculpan si tiene algún error (Soy nuevo en esto y estoy aprendiendo) También quería decirle que pronto vuelvo a subir Entre Danzas y Miradas ya que la estoy editando, para subirla mucho mejor y no con tantos errores. Ahora si los dejo Bye. -AJ

Esta es una pequeña historia en donde el amor no mira fachada.

Él es joven de solo veinticinco años de estatura mediana, cabello negro como la oscuridad, piel blanca como la nieve, labios rojos, su cara es redonda, con unas mejillas abultadas que siempre están rojas, sus ojos son negros coronados con unas largas pestañas, es delgado, no pesa menos de 50 kilos. Su cara angelical es hermosa y llama la atención, pero él tiene una discapacidad motora desde niño, lo que le dificultad moverse libremente sin su silla de ruedas.

Santiago era un joven que siempre se encontraba encerrado en su casa, donde recibía clases con profesores particulares y contaba con todo los lujos de un muchacho de su edad, pero el añoraba algo que mantenía en secreto desde hace más de diez años. Cuando sintió de que su cuerpo no reaccionaba al ver los cuerpos desnudos de las féminas, sino al ver las grandes pollas que perforaban los coñitos. Eso lo escandalizaba al sentirse diferente y lo guardó en secreto, pero lo que no sabía era que ya su madre se enteraría desde ese jueves por la mañana.

Se encontraba en su recamara leyendo una novela de Thomas Hardy, cuando de pronto un gran camión se detuvo en la casa del frente y acercándose en su silla hasta su ventana, se enteró que se estaba mudando una nueva familia, después de más de cinco años que había estado inhabilitada.

-Veo que te diste cuenta que se va a mudar una nueva familia.-Habló su madre que entraba en su habitación con cobijas limpias.

-¡Eh! Si me di cuenta, pero de seguro pasara lo mismo, como las demás familia que antes habitaban la casa azul.

-¿Por qué dices eso hijo?

-Porque, si tienen hijos de seguro se aburrirán cuando sepan que en esta calle solo viven personas mayor y lisiados.

-Hay tesoro, no digas eso quien sabe si encuentras el amor de tu vida allí.- Mientras besaba su cabeza la Madre respondía con amor.

-Mami, ¿Quien se podría enamorar de una persona como yo? Sería una carga, para ell…a.- Nervioso se apartó Santiago y su Mamá, prefirió cambiar el tema.

-Creo que hare un pastel de chocolate no, mejor hare dos ricos pasteles. Ya que tenemos vecinos nuevos debemos de hacernos conocer.- Saliendo de la habitación dejó a Santiago.

Él se quedó toda la tarde observando, cómo los trabajadores subían y bajaban los muebles de la hermosa casa, pero nunca observó a los habitantes de la casa.

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Su cuerpo reposaba debajo de sus sabanas blancas, dormía plácidamente con su respiración tan tranquila, su cabello se encontraba enredado tapándole su cara y con su boca abierta hacia escapar unos suaves ronquidos, pero un estruendo fue el causante que se levantara de su cama con el corazón en la boca y tomando su silla se dispuso a encontrar el causante de su despertar.

¡Y sí que lo hayo! cuando a través de su ventana se dio cuenta de que el causante de su despertar era una poderosa moto de carrera que estaba siendo probada por un sujeto que vestía todo de negro. Su curiosidad fue tan extrema que tomando su silla se dirigió hacia la planta baja por la rampa y acercándose a las ventanas de la sala se dispuso a ver con más claridad lo que sucedía afuera.

El sujeto de negro seguía probando el arranque o eso fue lo que pensó él y viendo luego como se fue por el garaje, perdiéndolo de vista Santiago se entristeció, pero el ruido de unos perros lo hizo levantar su mirada, eran dos hermosos golden retriever.Eso lo hizo emocionarse y al ver que se bajaba una pareja acompañado de una pequeña, supuso que eran los dueños de la casa azul.

-Creo que ya viste de lejos a la familia Damens.- Dijo la Madre de este, mientras entraba a la sala. Espero que no te hayas despertado por el ruido de la motocicleta de Uriel.

-Hola Campeón.- Ese era su padre que besando su mejilla lo hizo acercarse hasta la mesa para poder desayunar.

-¡No Papá! No me he aseado todavía.

-Creo que mi hermoso lo despertó el ruido de Uriel.

-¡Uriel! ¿Qué Uriel?- Entonces pensó que el hombre vestido de negro con el casco debía de ser Uriel.

El matrimonio al ver la cara de incógnita de Santiago, respondió- Uriel es el hijo mayor de los Damens. Luego lo conocerás. Creo que tiene tu edad y es muy simpático.- Decía su madre mientras acomodaba la mesas, para el desayuno.

-Voy a subir asearme y prefiero desayunar hoy en mi habitación.

-Ok Santi, ya te lo subo.

Para Santiago era fácil bañarse, después de toda su vida siendo paralitico no era nada nuevo entrar al baño y apoyándose sobre un banco de cerámica abría la ducha y lavaba su cuerpo sin ayuda. La sala de baño era espaciosa y con la comodidad para poder sentirse libremente. Siempre que pasaba su mano por su pene, se erguía y el temeroso no lo seguía tocando, ya que no sabía cómo hacerlo y temía que su madre entrara y lo encontrara masturbándose.

Después del baño Santiago se dispuso a desayunar frente de su ventana con la esperanza de ver al susodicho “Uriel el simpático”. Esa era la única forma de verlo, ya que él nunca saldría de su casa, para ser de nuevo la burla de todos en el pueblo. Sin embargo, su intento fallo, porque nunca apareció y cansado decidió seguir con su lectura hasta en la noche que se dispuso a mirar una película romántica con su mama.

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Sentado sobre muchos periódicos se encontraba un chico alto, cabello largo rizado de un rubio muy brillante, su cuerpo era marcado, pero no excesivo solo su abdomen y pecho que se marcaban de forma sensual. Tenía varios tatuajes en su cuerpo lo que le daba un aspecto de chico rebelde, pero sus ojos azules como el cielo hacían notar que era un ser humilde.

Se encontraba pintando su nueva habitación. Había escogido la última porque era espaciosa y a la vez lo enamoró el balcón con grandes ventanales que daba hacia la calle. Estuvo dentro de ella escuchando música hasta culminarla, tenía varias tonalidades entre el marrón, verde, amarillo y azul que hacían sentir que estaba dentro de un mundo de colores.

Él tenía veintiséis años y era Pediatra. Había decido seguir la descendencia de sus padres que eran grandes médicos reconocidos, pero por la enfermedad cardiaca de su hermana decidieron venir a vivir a este pueblo. Y él siguió la aventura, huyendo por la tracción de su pareja. Así que dejó todo en la cuidad y se lanzo a vivir en la pequeña ciudad pueblerina.

Recorrió la cuidad cuando llegó y conoció donde iría a trabajar. Era un hospital pequeño, pero se sentía cálido y eso era raro en un lugar como ese, sin embargo le gusto sentir eso. También conoció a sus vecinos y los que mejor les cayó fueron los del frente, una familia integrada por una señora hermosa, amable y sobre todo parlanchina y eso le gustaba, su esposo era grandioso hablaron sobre futbol y su motocicleta, así que le gusto mucho sus vecinos.

Por el agotador día, se dispuso a tomar una ducha. Enjabonando todo su cuerpo, hasta llegar a su pubis que lo lavó con abundante jabón, logrando que sus vellos rubios se convirtieran en enormes montañas espumosas y bajó su mano hacia su pene, comenzó a frotarlo hasta descubrir sus glande que fue sumergido en sus manos para dejarlo limpio. Su aparato estaba comenzando a ponerse duro, pero no tenía ganas de masturbarse ese día ya que se encontraba muy agotado por la mudanza.

Luego de salir del baño, se vistió y salió con la toalla sobre su cabello y se dispuso a bajar a cenar con sus padres.

-¿Uriel que te ha parecido el pueblo? – Habló Salome, su madre mientras cenaban.

-El doctor, limpiándose los labios con una servilleta, respondió.- Es cálido el lugar y su gente es pintoresca, sobre todo me cayeron muy bien los vecinos del frente. Lástima que no tengan hijos.

-¿Y por qué supones eso hijo? Ellos tienen un hijo, creo que es de tu misma edad o menor.- Dijo su Padre, mientras daba de comer a Claudia.

-Bueno, entonces es un mal educado, porque no fue a presentarse o no sé.

-Su hijo es discapacitado y te he dicho no juzgue sin conocer. El chico al parecer nació así, según los médicos.

-Sorprendido.- ¿Causa?

-Obstrucción en su medula espinal, ella me dijo que deseaba que lo conociéramos, ya que tienes años que no se ha vuelto a chequear.

-Disculpa Madre. – Siguieron comiendo, pero Uriel le entró la curiosidad de conocer al hijo de sus vecinos.

Ya de noche Uriel sacó unos lápices y un cuaderno, comenzó a dibujar paisajes del pueblo y su gente en eso recibió un mensaje, leyéndolo su corazón dio un vuelco.

-Te extraño, perdóname vuelve junto a mi Uriel, dame una segunda oportunidad amor…-Pero sin terminar de leerlo lanzo su móvil al suelo y apretando con los cuadernos, lo fue rompiendo de forma violenta hasta hacerlo pedazos. Y con ese dolor en el alma se dispuso a dormir.

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Ya se encontraba despierto, eran menos de las seis de la mañana, pero no podía dormir más .Así que se decidió levantarse temprano y les hizo el desayuno a sus padres.

Cuando se encontraba leyendo al frente de su ventana, vio salir un chico de la casa del frente. vestía un pantalón deportivo gris, una franela de mangas cortas de color azul con la palabra “life” y un pasamontaña gris, no podía mirar su cara así que decidió seguirlo con la mirada hasta que sus ojos encontraron un rostro precioso que lo hizo sonrojar, es demasiado guapo, pensó y lo observó hasta verlo desaparecer en la esquina.

Movió su silla hasta su laptop y buscó en la página del facebook el nombre de Uriel Damens y allí apareció. Su corazón dio un vuelco, comenzó a leer su biografía.

-Tiene una relación. Hay por dios Santiago como vas a creer que ese hombre sea gay y si lo fuera no se enamoraría de alguien tan horrible como tú.- Pensaba en voz alta. Y siguió viendo las fotos del chico que en verdad era guapo y lo que más le gustaba de él eran sus ojos, pero prefirió cerrar su perfil, para no imaginar nada más.

Su tarde comenzó igual como había comenzado todas las anteriores, sin nada sorprenderte.

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Mientras que a Uriel no le había sucedido lo mismo, porque sintió que alguien lo seguía con la miraba cuando salió a correr en la mañana, pero cuanto buscaba de donde provenía la mirada no encontraba a nadie en los alrededores. Sin embargo, sospechaba las que las miradas provenían de una de las ventanas de la casa del frente donde diviso una sombra. Lo que le produjo unas sonrisas.

Esa misma mañana comenzó su jornada en el nuevo hospital, donde lo recibieron con los brazos abiertos y en menos de un mes ya había encontrado dentro del hospital buenos amigos. Pero tambiéntodo ese tiempo se sentía espiado cada vez más cuando se encontraba en su habitación y sabía que esas miradas provenían de la casa del frente, donde las cortinas se movía de una de la ventana, en donde alguien lo observaba. Esto comenzó hacer que se sintiera molesto por el acoso.

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Durante un mes estuvo espiándolo. Su momento favorito era cuando Uriel salía al balcón a contestar alguna llamada, luciendo su torso descubierto o cuando el chico andaba en ropa interior súper sexy. Él en secreto comenzó a tomarles fotos y las guardaba en su computadora, en donde le escribía siempre algún poema o carta a su amor secreto, porque él comenzó a sentir algo por Uriel. Pero entendía que eso nunca sucedería. Sin embargo todo cambio después de dos meses.

Los Damens fueron invitados a una cena en casa de Santiago y este ese día se encontraba renuente.

-Ni se te ocurra que saldré a cenar con ellos.

-Pero hijo, tu no los conoces. Ellos son médicos y pueden ayudarte.

-Mamá, nadie puede ayudarme.

-¿Ni el amor te puede ayudar Santi?

-Palideció. – Eeeh… ¿Que dijiste? – Él había escuchado muy bien, pero no quería entender.

-¡Nada! Mi cielo si no quieres bajar entenderé.

Cuando llegó el matrimonio con sus hijos el corazón de Santiago dio un vuelco y se encerró en su lectura con sus audífonos puestos para poder callar su corazón, pero tanta fue la emoción que se quedó dormido.

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Solo había aceptado ir a casa de sus vecinos, para encarar su acosador, aunque suponía que debía de ser el hijo, también tenía la posibilidad de que no fuera él. Cuando entro pensó encontrarlo, pero no fue así, no había rastro de él y se sintió tan molesto que en toda la cena no habló y deseaba irse ya de esa casa. Pero todo cambio cuando le pidió permiso a la señora usar el baño y esta le dijo que subiera la rampa y a su mano derecha estaba. Lo que sorprendió al esposo de esta que no comprendía el porqué le había dado la instrucción para entrar en la habitación de Santiago.

Iba subiendo la rampa arrastrando sus pies, para luego cruzar como le habían dicho, pero cuando empujó la puerta se encontró con una habitación y en ella había una silla de ruedas, haciendo que su corazón se acelerara. Se acercó en silencio hacia un sillón que se encontraba cerca de la ventana, percatándose de que un joven reposaba con su boca abierta y su rostro armónico. Se quedó tan embelesado que sin saber cómo se enredó con la silla de ruedas y cayendo al suelo hizo que Santiago se despertara asustado.

-¿Que sucede? – Dijo con voz fina, sin notar que a sus pies estaba Uriel. Este mirándolo sorprendido por lo guapo que era y sin saber el porqué su corazón comenzó a latir fuertemente como si deseara salir de su pecho y un frio invadió su cuerpo.

-Hola, disculpa. Bueno tu mama me dijo que aquí era el baño. – Habló Uriel nervioso al ver que Santiago se había percatado de su presencia y lo miraba pasmado. Asi que levantándose comenzó a pedirle permiso, pero sin darse cuenta que cuando se disponía a salir la bota de su pantalón se enredó con la silla de ruedas, haciendo que mientras caminara esta lo siguiera.

-¡Oye esa silla es mía! – Con una risa nerviosa dijo Santiago. Haciendo temblar de nuevo a Uriel por escucharlo nuevamente y separándose de la silla observó otra vez sus ojos, nariz y sobre todo su hermosa boca que tenía un poco de baba. Él sin pedir permiso se fue acercando a Santi y con sus dedos retiró esa pequeña saliva de las comisuras de su boca.

-¿Qué haces?- Asustado respondió Santiago al sentir que limpiaba su baba, pidió que la tierra lo tragara. – Qué iba a pensar él que era un paralitico y de paso un retrasado mental.- Pensaba Santiago y bajando su mirada se comenzó a poner rojo de la pena.

-Disculpa no era mi intención, pero tenias algo en tus labios. Ha mucho gusto soy Uriel Damens, ¡tú debes ser Santiago verdad!

-Eeeh sí. – Respondió con un susurro. – Soy Santiago Grent mu…cho gusto. –Alargó su mano hasta rozar la de Uriel que al sentir su contacto la retiro rápidamente.

-Asi que tú eres mi acosador. – Dijo riendo Uriel, haciendo que Santiago se pusiera mas colorado y tartamudeando comenzó a aclarar lo que sucedía cuando lo observaba por su ventana, pero eso hacía reír más al médico y abordándolo con preguntas hacia que cada vez Santiago se agitara.

-Bueno me explicaste que solo mirabas a mi ventana por curiosidad, espero que no me hayas visto desnudo o tendré que llamar a la policía.

-¡No por dios! Lo juro no te vi desnudo. –Dijo de forma afligida el chico.

-Te creo dijo el Doctor. Sin embargo por tu falta. Te invito a comer un helado o al cine. – Eso hizo poner de nuevo temeroso a Santiago que negándose de inmediato se lo hizo saber. Pero el Uriel no dejaría que se le escapara de ninguna forma y sin pedirle permiso lo cargó hasta colocarlo en su silla de ruedas y sacándolo de esa habitación se dispuso a bajarlo hasta la sala en donde sin dejarlo presentarse a los invitados, lo sacó de su casa, pero esto despertó el miedo que tanto había temido y se lo hizo saber con lagrimas en los ojos a Uriel.

-¡No! Regrésame a mi casa por favor Uriel no quiero que me vean.- El doctor agachándose lo tomó de la mejilla y sin ninguna explicación unió sus labios a los de Santiago. Que con el corazón en la boca estaba recibiendo su primer beso de amor y en verdad era su amor.

-¡No, tú tienes pareja! Solo quieres jugar conmigo, no sé por qué lo haces, pero no te quiero volver ver dijo el joven y subiendo hacia su casa se adentró, para llorar amargamente delante de los padres de su amor y los suyos que sorprendidos no entendían nada, pero alguien si entendía.

-Deberías dejar ese miedo y sentir que existe el verdadero amor. Sube mi cielo a tu habitación creo que hoy tuviste muchas emociones.

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Dentro de la casa de los Damens los padres discutían con Uriel

-¿Pero tú te has vuelto loco o qué? Ese muchacho ha estado encerrado en su casa por años y vienes tú con tu calentura y te lo querías follar.

-¿Quien te dijo que quiero follármelo? Se, que lo que hice fue una locura, pero Mamá cuando lo miré mi corazón despertó y solo quería besarlo y protegerlo.

-Claro como es un muchacho puro y no es como Ro…. Bueno el caso es que tú te alejas a kilómetros de él ¿entendiste Uriel?

-¿Por qué no terminaste de decir Román? Y sí, no es como Román o como los otros. Él es único. –Decía el Doctor mientras en su cabeza se imaginaba el rostro de Santiago y sus mejillas rojas cuando se sintió intimidado.

-A ver cálmense los dos. ¿Y amor quien sabe si Santiago es el amor verdadero de Uriel? Porque, yo vi cuando él le respondió el beso. Así que una cosa si sabemos que él es gay.

-Pero… Pero… que sabes tú, si él está confundido y correspondió el beso solo por curiosidad.

-Tu eso no lo sabes amor, mejor nos vamos. Mañana será otro día.- Diciendo esto halo a su mujer al dormitorio.

Los dos chicos no podían dormir. Uno se sentía culpable por cómo había actuado y reflexionando sobre lo que dijeron sus padres tenían razón y tomando una decisión se dispuso a dormir. El otro se encontraba sumergido en sus emociones. Acababa de recibir su primer beso por Uriel y su corazón latía, aunque solo fue un roce, para él fue un beso de amor, pero también le dolía el alma por haberlo tratado así, aunque él sabía que lo había hecho por saber que el mantenía una relación. Sin embargo se encontraba feliz y con una sonrisa en sus labios se durmió.

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Esa mañana amaneció más fría que de costumbres y Santiago ya se encontraba en el comedor tratando de comer apresurado y estaba dispuesto de encarar a Uriel antes que se fuera al Hospital. Él sabía que a las seis y media se dirigía al parque a correr y luego regresaba a tomar una ducha. Alguna vez lo espió ya que la ventana de la habitación de sus padres daba al de su baño y lo vio de espalda cuando lentamente deslizaba su bóxer y quedaba desnudo a sus espaldas. Tenía una espalda ancha con muchas pecas que viajaban desde sus hombros hasta el final de la misma y tenía un hermoso trasero bronceado que no era ni tan grande ni tan pequeño eran unas perfectas nalgas. Con el corazón a millón y su pequeño pene rígido. fue capaz de tomarle algunas fotos, para guardarla en su colección. Esos recuerdos hicieron que Santiago se acalorara, pues recordar el cuerpo de su amor lograba despertar su corazón.

Terminando de comer, se dispuso en tomar su bufanda y salió con temor de su casa. Lo recibió una corriente fría que inundo su cuerpo, pero eso no lo detuvo y con pánico se detuvo en la acera de su casa y mirando al frente se dispuso a pasar la desolada calle. Cuando llegó al otro extremo suspiro ya que nunca se había atrevido a salir de casa.

Se encontraba en la puerta principal, no había podido tocar el timbre, su cuerpo se encontraba húmedo por el frió, haciendo que temblara sin cesar, pero no pensaba marcharse hasta ver a Uriel y le explicara el ¿por qué lo beso?

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Desde muy temprano había hecho las maletas. Había decidido volver a su tierra natal, para poder olvidar lo que había hecho y se sentía afligido por su comportamiento y sobre todo por sus sentimientos encontrados.

No quería despedirse de nadie así que huía con su maleta en mano y su abrigo. Cuando salía no se percató que Santiago lo observaba con el corazón roto al ver que llevaba consigo una maleta. Pero Uriel se le detuvo su corazón al escuchar unos sollozos, que provenían detrás de las macetas y al ver que era Santiago su corazón le dio vuelco.

El verlo allí con sus manos tapando su cara, mientras lloraba le rompía el alma y acercándose despacio, hasta estar cerca de él le habló en susurro sin tocarle.

-¿Santiago, que haces aquí? ¿Qué te sucede?

-Sollozando fuerte. Hacia que las palabras no salieran de su boca.- Tu teee vasss por mí.

-Sí, Santiago.-Dijo el Doctor bajando su mirada.

Limpiándose las lagrimas, movió su silla y sin mirar atrás se dispuso a irse, sentía que deseaba morir, que era un tonto en pensar que Uriel dejaría todo por él, pero su silla fue agarrada y el intentando andar se le fue dificultoso.

-¡Suelta la silla Uriel! ¿Quiero irme de aquí? Soy un idiota por pensar que tu…- Sus lagrimas comenzaron a brotar como cascadas y él no podía detenerlas, sin embargo el abrazo cálido del Rubio las hizo serenar.

-Por pensar que yo me enamoraría de ti.- Dijo en susurro cerca de su oreja.- Desde esa mañana que sentí tu mirada en mi cuerpo. Tú despertaste un alma muerta y no quiero jugar contigo Santiago, porque yo deseo amarte con mi vida desde ayer.- Esto lo decía mientras sus ojos se humedecían.

-Te am…o Uriel desde que llegaste a mi.- Apartándolo. Por primera vez lo miró a los ojos sin temer y le volvió a repetir.- Te amo Uriel y sé que soy un lisiado y tú tienes pareja, pero Te amo.

-Shhh, ¿Quien te dijo amor que tengo pareja?

-Santiago se sentía sorprendido con ese “amor” que había escuchado de su boca.- Tu biografía del facebook.

-Ja Ja Ja, amor tengo más de seis meses que no actualizo mi facebook y si tuve una relación, pero hace tiempo que terminó y por eso me vine a vivir al pueblo. Y mírame ahora estoy aquí a los pies de mi verdadero amor.

Las lagrimas volvieron a inundar los hermosos ojos negros de Santiago y sin temer se fue acercando a la boca de Uriel y este imitándolo con los ojos cerrados se besaron por segunda vez.

Los labios virginales de Santiago acariciaron los de Uriel que poco a poco fue abriéndolos y el más pequeño lo imitó de forma precisa. Luego cerraron sus labios a la misma vez, para luego volverlos abrir y sacando la punta de su lengua el Doctor acaricio la comisura de los labios de su futuro novio que abrió mas su boca para invitarlo invadirla. Esa danza fue tan lenta como la nieve que caía sobre los cuerpos caliente.

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Luego de ese beso tan dulce, Uriel tomó en brazos a Santiago y llevándolo a dentro de su casa, para que se calentara ya que su cuerpo temblaba del frió y de emoción. Aunque allí dentro prefirió que él se cambiara la ropa mojada y subiéndolo hacia su habitación, se dispuso a desvestirlo.

-¿Qué haces Uriel?

-¿Qué crees que hago Santiago? Necesito que te quites esa ropa o te dará un refriado.

-¡No! Estás loco. Eh yo me desvisto solo y por favor retírate de la habitación.

-¿Por qué si somos hombres? O acaso nadie te ha visto desnudo. – Decía sorprendido Uriel.

-¡Claro que sí! Mi papá y mi mamá

-Pero alguien diferente a ellos, no te ha visto.

-No.- Dijo en susurro.

-Bueno des vístete mientras yo voy buscándote algo que te pueda quedar, te prometo no verte.

-Está bien.- Sentado sobre la cama, comenzó a sacar su suéter desde sus cabeza, hasta quitárselo completamente, luego tímidamente y volteo para ver si en verdad Uriel estaba cumpliendo su promesa y suspirando se dio cuenta que sí. Desabrocho su pantalón lentamente y alzando su trasero para poder sacarlo, para luego inclinarse y retirarlos completamente, Sin embargo cuando subió su cuerpo se encontró con el rostro del Rubio que lo miraba sorprendido y tomando su suéter tapó las partes de su cuerpo.

-¡No me mires!

-No puedo dejar de mirarte eres demasiado hermoso.- Decía, mientras sus ojos viajaban por el delicado cuerpo de Santiago. Era delgado, su piel parecía que fuera de bebe sin ninguna marca visible. Sus pezones eran marrones, abdomen plano y unas hermosas piernas delgadas. En pocas palabras era una belleza.

-Discúlpame… -Dijo dándole la ropa y volteándose, para que no viera su erección causada por la visión de su cuerpo.

-Uriel me puedes ayudar a vestirme. –Dijo Santiago en voz muy baja. Logrando que el pene del Doctor sufriera un látigo por esa declaración.

-Si…- Volteándose se fue aproximando a él, muy lentamente y tomando una toalla lo comenzó a secar todo su cuerpo con devoción. Santiago no apartaba su suéter de su pelvis, sentía pena.

Al tenerlo tan cerca, Santiago se puso colorado. Pudo notar un bulto en la entrepierna de Uriel y a la vez se emocionó al ver que él también lo deseaba y alargando su mano rozo tímidamente con sus dedos la notable erección, haciendo que de la boca de Rubio se le escapara un audible suspiro.

-Aaafff.- Uriel sorpresivo se aparto, pero ver con la mirada la suplica de Santiago se acercó sin moverse.

Su cara se encontraba enrojecida y tímidamente comenzó de nuevo a pasar sus dedos por la creciente erección y logrando que miles de jadeos salieran de la boca Uriel y sin prisa fue desbotonando el pantalón del Rubio y este con su boca abierta miraba desde arriba todo los movimientos de Santi. Su pantalón rodó por sus gruesas piernas, hasta caer a sus pies y viendo la mirada de admiración del más pequeño, lo hizo sonreír y con el solo contemplar su pene sobre la tela lo hacía que gotas de pre-seminal salieran de su glande y tomando las riendas Santiago alargó sus manos, atrapando las nalgas de Uriel con sus manos logró pegar la erección de este a su cara. Comenzó a olfatear de forma suave y sacando su lengua tímidamente hasta sentir ese sabor salado característico de un pene, saboreo lentamente y volviéndola a pasar varias veces hasta absorber todos los jugos de Uriel. Este se encontraba agitado por el acto que estaba haciendo y produciendo a su amor, que con la cabeza hacia atrás se encontraba sumergido en ese placer mágico.

-Hazme el amor Uriel.- Este sin perder tiempo retiró el suéter que cubría su entrepierna, para mostrarle su bulto al Doctor que haciéndole caso lo tomo y colocándole en el centro de la cama se subió encima de él, en donde comenzó a besar todo su cuerpo virginal y recorriendo con su lengua a su cuello lo saboreo, para luego lamió sus pezones hasta hacerlo gemir su nombre.

-¡UriiiiiielAaah!- Dijo este clavando sus uñas en la espalda Uriel.

Ninguno de los dos aguantaba el placer y los sentimientos que estaban viviendo, porque no solo era un día de simple sexo, era la unión de dos seres que se amaban. Al llegar a sus interiores de dibujos animados sopló sobre ellos, causando que la piel de Santiago se pusiera piel de gallina y retirándola descubrió un hermoso pene blanco y de inmediato comenzó a chuparlo delicadamente, logrando hacerlo suspirar y este apartándolo de su pene lo hizo que subiera y besándose con mucho amor le acariciaba su espalda.

Uriel bajó hacia los pies de Santiago y besándolo de forma amorosa sus hermosas piernas hasta separarlas y allí estaba bajo sus bolas, encerrado se encontraba su botón y con temor beso suavemente, para lograr que Santiago se relajara y levantado su cadera lo invitó a entrar.

Los besos no bastaban para calmarlos y el pene de Uriel fue buscando la entrada de su hogar y de forma calmada se fue adentrando al lugar donde se alojaría para siempre. El cerrado anillo dejo entrar el amplio glande y apretándolo hizo suspirar a su pareja.

-¡Te amo Santiago y quiero estar junto a ti el resto de mi vida! -Decía Uriel con lágrimas en sus ojos.

-También te amo Uriel.- Sellando con un beso Uriel dejo ir toda su herramienta y esperando un momento prudencial, comenzó u vaivén lento que los dos gozaron de esa forma tan pura de hacer el amor. Las manos de Santiago acariciaban la espalda de su amado y sin dejarse de besar se entregaron en cuerpo y alma.

El cuerpo sudado de Uriel sobre la piel de Santiago lo hacía arder y aferrándose a él le demostraba lo que estaba viviendo, sus besos lo hacían enloquecer y desear más. El movimiento de su lengua junto a la de Uriel, hacia que su pene bañara su pubis de sus fluidos que hacían impregnar de aroma la habitación. Cuando el Rubio subió sus piernas al hombro y notando como el cuerpo de su amante se encontraba bañado de sudor que recorría su pecho, lo hizo excitarse y bajando su mano hacia a su pene comenzó acariciarlo y ese gesto hizo enloquecer a Uriel que unió su mano a la de él y enseñándole un sube y baja lento que era acompañado con el mete saca.

-¡Aaasi amor! Aaafff.- Cada vez que entraba o salía el pene de Uriel lograba que los ojos de Santiago se pusieran blanco y mordiera su labio por el placer de las acometidas

-Siiii… Aamorr… acaricia mi bebe, para que luego me des su jugos.- Ese comentario hizo suspirar a Santi y de forma vigorosa tocó su mojada pollita.

Las agitadas respiración de los dos advertían que estaban a punto de acabar y sacando su pene del ano de Santiago, se recostó de lado mirando su pareja. Comenzó a besarle con pasión y juntando sus penes con su mano comenzó a masturbarlos, haciendo que los jadearan en forma constante. Los temblores inundaron el cuerpo de Santi y mordiendo el labio de Uriel acabo, logrando que de igual manera que acabara su pareja.

Esa mañana el mundo fue testigo de un acercamiento tan sublime de dos seres, que el destino escribió su encuentro, para mostrar que no existe barrera para el amor.

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Un niño que se convirtió en hombre

Bisexuales, Dominación, Gays 22/07/2017

Darío le gustaba alberto, quien era el hermano pequeño de su mejor amigo, desde abajo, tumbado boca arriba sobre la cama. La satisfacción estaba pintada en las bellas facciones del aún adolescente, y no era para menos: entre sus cuerpos se interponía el de una explosiva chica, desnuda como ellos, que habían conocido hacía menos de una hora. Alberto la estaba penetrando, todavía despacio, y Darío, que sentía las profundas acometidas del joven, lamía los pechos pequeños y compactos de la chica torciendo la cabeza sobre ella.

Una veloz suma de acontecimientos había llevado a Darío hasta allí, y aún estaba algo aturdido por ello.

Aquella misma mañana había llegado a Palma, donde iba a pasar unas merecidas vacaciones con su gran amigo, Juan. Pero éste todavía estaba trabajando a esas horas, así que había sido Alberto el encargado de ir a buscarle al aeropuerto. Hacía por lo menos cinco años que Darío no veía al hermano de su amigo, y se sorprendió de lo mucho que había crecido. A sus dieciocho años, Alberto estaba en su mejor momento físico.

Con una confianza inusitada y un destello de picardía en los ojos, Alberto había propuesto a Darío pasar a recoger a una chica con la que había quedado y que quería llevar a casa, dado que sus padres también estaban ausentes. Naturalmente, Darío había aceptado. La chica resultó ser una hermosa hembra, de la misma edad que Alberto, con los labios muy pintados y la falda demasiado corta para las horas que eran. Estaba claro que estaba ansiosa por conocer a fondo a Alberto, al que dedicó todo tipo de insinuaciones y arrumacos, a pesar de que acababan de conocerse.

Una vez en la casa, se dirigieron rápidamente al cuarto de Alberto. Darío supuso lo que iba a suceder a continuación. Pensando en la buena suerte del joven, o en la eficacia de sus habilidades de seducción, fue a deshacer su maleta, pero fue interrumpido por el protagonista de sus cavilaciones.

–Oye, tío, lo he hablado con Patricia y… ¿Por qué no te unes a nosotros?

Allí estaba Alberto, tapado tan sólo con unos boxers y luciendo un estado de forma envidiable. Darío lo dudó. Le daba bastante reparo no ya la propuesta de Alberto, sino incluso verle así, con el sexo erguido destacándose en sus boxers. Sin duda, había cambiado mucho desde que jugaba con él cuando era un dulce niño de nueve años. Darío, aun siendo ocho años mayor que él, se sintió en presencia de un macho muy superior.

Los ojos de Alberto, de color marrón claro, le convencieron. Siempre le habían atraído aquellos ojos y la forma en que ese chico, tan gamberro y atrevido, miraba a los demás cuando quería conseguir algo.

–Vale, voy –dijo Darío.

Así empezó una sesión de sexo placentera aunque, cuando menos, extraña. Darío nunca había estado en un trío y todo era nuevo para él, hasta el ver en acción a otro chico.

Ahora Alberto había comenzado a subir el ritmo: Patricia no dejaba de gemir. Se estaba abandonando al placer y pronto no sería más que una muñeca sometida a los deseos de Alberto. Darío tenía un papel secundario, se limitaba a chupetear el cuello o las tetas de la chica.

La verdad es que Alberto debía de tener mucha experiencia, mucha más que Darío, que pudo admirar su aguante y la destreza de sus movimientos. Él no solía durar más de quince minutos. En cambio, Alberto llevaba con la polla dentro de Patricia una media hora.

Alberto jadeó un poco, movió sus caderas lo más rápido que pudo y, cómo no, Patricia se sumergió en un prolongado orgasmo, los ojos en blanco y lanzando unos gritos que debió de escuchar todo el vecindario.

Alberto, sonriendo, guiñó un ojo a Darío, que le miraba con la boca abierta. Era su forma de decirle que ya no era ese niño de nueve años al que había conocido: “Mira lo que soy ahora”. Y podía estar orgulloso de ello.

Entonces Alberto cerró los ojos y se corrió. Expulsado todo su semen, se derrumbó sobre la chica (Darío resopló al soportar el peso de ambos de golpe) y la besó en los labios.

También aprovechó para susurrar algo en el oído de Patricia. Ésta asintió con la cabeza, en silencio. Alberto se levantó y ayudó a incorporarse a la chica. Mientras tanto, Darío permaneció tumbado, aún excitado, observando tranquilamente las tetas de ella y el torso esculpido de él.

Sin previo aviso, Alberto se abalanzó sobre Darío, le forzó a darse la vuelta y le inmovilizó con sus fuertes brazos.

–¿Qué estás haciendo? –protestó Darío, completamente indefenso.

–Tú relájate y disfruta –repuso Alberto–. Ella también goza con esto.

Darío fue a quejarse de nuevo, pero la polla del hermano de su amigo entrando en su ano le hizo enmudecer. Asustado al principio, ciego de dolor después, no acertó a decir nada. Pero enseguida empezó a sentir más placer que otra cosa.

E iba a mejor.

Patricia estaba sentada, masturbándose y grabando todo con su teléfono móvil.

–Agárrate –aconsejó Alberto, e introdujo todo su miembro en el recto de su presa, que mordió la almohada para no chillar de dolor–. Te está gustando, ¿verdad?

En el fondo, era una experiencia humillante, pero Darío estaba cada vez más complacido. Su mente se unió a la fiesta, librándose de miedos, y la dejó vagar libre, y a ella acudieron escenas del pasado que creía enterradas. Alberto en la piscina de su casa. Su cuerpo atlético, bronceado, limpio. Su diminuto bañador. Aquel bulto preadolescente apenas desarrollado. Y se vio a él mismo, con diecisiete años, asegurándose de que no había nadie cerca y frotando el bañador con su mano hasta que el niño se había relamido de gusto, disfrutando del momento.

Justo cuando iba a retirar la pequeña pieza de tela y dejar al descubierto el mayor tesoro de Alberto, que había adquirido con las caricias un tamaño más que digno, apareció Juan. No llegó a descubrir lo que estaban haciendo, pero fueron unos instantes embarazosos ya que Darío estaba de rodillas frente a Alberto con su cara muy cerca de una formidable erección para un niño de nueve años.

Después de muchos años, Darío tenía a aquel niño sobre él, follándole sin contemplaciones. Imaginó que no era el Alberto de dieciocho años, sino el de nueve, al que tanto había deseado en aquel pasado distante, una fantasía que le hizo correrse salvajemente.

–Joder, sí que le ha debido de gustar –comentó Patricia–. A lo mejor es marica el tío…

–No, no lo es –dijo Alberto, sin dejar de mirar el cuerpo rendido de Darío–. Pero hay encantos a los que nadie puede resistirse, ¿no crees?—Y recordó su físico con nueve años y cómo, tras aquellos tocamientos en la piscina, se había masturbado por primera vez pensando en que Darío conseguía bajarle el bañador y hacerle una mamada.

Se separó de Darío y le dijo que se colocara boca arriba. El pobre no cesaba de murmurar su nombre, a medio camino entre la realidad y el paraíso.

Alberto acercó su polla a los anhelantes labios del amigo de su hermano. Si con nueve años ya era grande, ahora era de exhibición. Iría con cuidado para que no se atragantara.

–Hemos esperado mucho tiempo… –susurró–. Abre la boca, que tu nene te va a dar el biberón.

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Una noche con mi mejor amigo

Gays 22/07/2017

Hola tengo 18 años y mi nombre es Alejandro. Soy de Barcelona pero hace poco me trasladé a vivir a Madrid para estudiar la carrera que me apasiona desde pequeño, historia del arte.

Cambiar de ciudad era algo que me producía una especie de miedo a lo desconocido, y aunque sabía que iba a construirme una nueva vida en Madrid, no quise dejar atrás mi vida en Barcelona, así que intenté volver casi todos los fines de semana a mi ciudad natal y mantener el contacto con los amigos. Uno de mis mejores amigos era Jorge. Él fue mi compañero de colegio durante muchos años, aunque realmente nos hicimos más íntimos durante los dos cursos de Bachillerato. Jorge siempre se mostró respetuosos con mi condición sexual y me trataba como a su hermano pequeño, aunque fuéramos de la misma edad. Me intentaba proteger de todo lo que me pudiera hacer daño y eso fue uno de los motivos por los que se convirtió en un verdadero amigo.

El caso es que como pasé de verle todos los días a verle una vez por semana le echaba mucho de menos, y unos días en los que él no tenía clase le invité a que viniera a visitarme. Quedamos en la estación de Sants el domingo por la tarde para coger juntos el tren a Madrid, y la verdad que estábamos los dos muy emocionados por poder pasar algo de tiempo juntos. Yo compartía piso con otros tres compañeros de la universidad, y mi habitación era la más grande de todas -tenía una cama de matrimonio- por lo que Jorge tendría que dormir conmigo. Lo primero que hice fue presentarle a mis compañeros y enseñarle la casa, aunque tampoco había demasiado que ver, ya que era un piso de estudiantes como otro cualquiera. Seguidamente le acompañé a mi cuarto para que se acomodara y pudiera deshacer la maleta que traía.

Cenamos pronto y nos fuimos a la cama, ya que yo esa semana sí que tenía clase. Estuvimos un rato hablando dentro de la cama, poniéndonos al día de nuestras nuevas vidas, pero yo estaba muerto de sueño y me dormí. A las 7 de la mañana, 5 minutos antes de que sonara el despertador, abrí los ojos. Tenía el brazo derecho de Jorge al rededor de mí y su cuerpo pegado al mío, cosa que me permitía notar su pene en mis nalgas. Me gustó la sensación de estar arropado por él y cerré los ojos un rato más. Cuando sonó la alarma del móvil, Jorge se sobresaltó y se percató de la postura en la que estábamos.

‒ Perdona, es que me pongo en esa postura inconscientemente.

‒ No seas tonto que sabes que no pasa nada. Sigue durmiendo, anda.

Cuando salí de clase quedé con él para ir a comer a un restaurante del centro y así poder enseñarle la ciudad. Por la noche fuimos al cine y volvimos a casa a cenar. Básicamente así transcurrieron los días mientras yo tenía que ir a la universidad; él visitaba la ciudad mientras yo estaba en clase, quedábamos para comer y pasábamos la tarde viendo algo juntos. Los viernes yo no tenía clase así que el jueves le pregunté a Jorge si le apetecía salir de fiesta un rato. Me dijo que por supuesto, así que esa misma noche nos arreglamos, bebimos en casa y cuando ya estábamos un poco borrachos, nos dispusimos a salir. Obviamente iríamos donde yo dijera, porque era yo quien conocía las discotecas y los pubs de la zona. Le pregunté a Jorge si le importaba que fuéramos a una discoteca que había por Chueca -era una discoteca de ambiente- y aunque al principio no le hizo mucha gracia la idea, acabó aceptando.

Antes de entrar le avisé que los porteros de los locales gays suelen ser bastante gilipollas, y muchas veces no dejan entrar ni a heteros ni a mujeres, así que le dije que me diera la mano mientras estuviéramos en la cola para entrar y que pareciera que estábamos juntos. Hizo una caída de ojos como queriendo decir “madre mía, ¿dónde me has metido?” cosa que me hizo gracia. Sonreí y él me sonrió de vuelta con una sonrisa tontorrona. Me dio la mano y yo la acaricié con el pulgar, como un gesto de complicidad. Entramos a la discoteca y nos pusimos a bailar. La música que ponían era pop muy comercial, que es la que más me gusta, así que me lo estaba pasando genial. Bailábamos juntos, haciendo tonterías, cogiéndonos de las manos y moviéndolas por encima de nuestras cabezas. Todo iba como la seda hasta que de repente, mientras estaba bailando, noté como una mano me apretaba el culo con fuerza, subía hacia arriba y se intentaba meter por mi pantalón. Cuando me giré vi a un hombre de unos cuarenta y tantos años sonriéndome con cara de pervertido, mordiéndose el labio inferior. Me aparté, arrimándome a Jorge y el hombre exclamó:

‒ ¿Qué pasa, cariño? ¿Me tienes miedo?

La verdad es que sí que me dio bastante miedo, sobre todo cuando se volvió a acercar hacia mí. Sin embargo, esta vez Jorge se encaró con él y le dijo “¿Qué coño te pasa?”, y le metió un empujón que casi hizo caer al hombre al suelo. Este se levantó deprisa con la intención de pegar a Jorge, pero la gente que estaba al rededor logró sujetarle y llamar a la seguridad de la discoteca. Yo cogí a mi amigo por el brazo y lo saqué fuera del recinto.

‒ Vámonos ya a casa, anda ‒ le dije.

Volvimos a casa en uno de los autobuses nocturnos que se cogen en Cibeles. De camino a casa estuvimos en absoluto silencio, él miraba por la ventana y yo apoyé la cabeza sobre su hombro.

‒ Es esta parada ‒ dije yo, rompiendo el silencio.

Bajamos del autobús y cuando llegamos al portal Jorge me dijo que le apetecía fumarse un porro, cosa que sé que le relaja bastante y me pareció bien, porque os aseguro que no os gustaría sufrir un cabreo suyo. Nos sentamos en el escalón de la entrada, él a fumar y yo a esperar a que acabara. Seguíamos en silencio, pero quise hablar para intentar que se le pasara el enfado y de paso agradecerle lo que había hecho por mí.

‒ Gracias por haberme defendido, Jorge, de verdad.

‒ ¿Eres tonto? ‒ contestó en tono irónico. ‒ ¿Cómo no te voy a defender de un tío que intenta aprovecharse de ti? Sabes que siempre te defenderé de cualquiera que se pase contigo.

‒ Gracias ‒ respondí. De nuevo ese silencio. Era tan tarde que no se oía ni el ruido de los coches pasar, sólo se oía el papel de fumar consumiéndose por las caladas de Jorge.

‒ ¿Sabes que te quiero? ‒ dije. ‒ Mucho ‒ añadí.

‒ Claro que lo sé. Y tu sabes que yo a ti también, ¿no? ‒ sonreí y asentí con la cabeza mientras miraba hacia el suelo.

Dejó el porro entre los dedos índice y corazón de su mano izquierda y con la derecha me levantó la barbilla. Alcé la cara y le vi mirándome a los ojos profundamente. Se acercó muy despacio hacia mí y me besó en los labios. Fue un beso suave, pero el simple hecho de notar el roce de su boca con la mía ya hizo que mi corazón palpitara a mil por hora y notara un ligero cosquilleo en la barriga. Separamos nuestras bocas y juntamos nuestras frentes. Nuestras narices estaban pegadas mientras nos mirábamos el uno al otro. Yo dejé caer mi cabeza sobre su hombro derecho y giré el rostro hacia su cuello. Le di un ligero beso y aspiré su olor a 7 de Loewe, esa colonia que me llevaba volviendo loco mucho tiempo. Le di un abrazo y me volví a retirar hacia la posición inicial. Ahora fui yo quien le cogió por la nuca y le arrimé a mis labios. Le besé con muchas ganas, metiendo mi lengua en su boca, notando el sabor de la marihuana, y él me respondía agarrándome por la espalda y acercándome a él, como si tuviera miedo de que nos separáramos.

Después de otro largo beso, volvimos a ponernos frente con frente y, mientras le miraba a los ojos, se me escapó una sonrisa de felicidad. Él me sonrió de vuelta y después se alejó para darle un calo más al porro antes de tirarlo al suelo. Se levantó y me cogió de la mano para que me levantara a la vez con él, me agarró del pecho y me empujó contra el portal, se acercó y me volvió a besar. Sentí su lengua buscando su hueco dentro de mi boca y, como pude, saqué las llaves de casa y abrí la puerta. Subimos corriendo los tres tramos de escalera que había hasta mi casa y entramos.

Entré yo delante, intentando no hacer ruido para evitar despertar a mis compañeros que al día siguiente sí que tenían clase y me metí en mi habitación, cerrando la puerta detrás de Jorge. Me empujó sobre la cama y caí sobre mi espalda, quedando tumbado hacia arriba. Él se quitó la chaqueta y se lanzó a la cama, poniéndose encima de mí a cuatro patas, con sus manos a amos lados de mi cabeza y sus rodillas a ambos lados de mis caderas. Me incorporé rápidamente para besarle, pero me volvió a tumbar con la mano antes de que pudiera hacerlo.

‒ No tengas tanta prisa ‒ sonrió.

Agachó su cabeza para juntarla con la mía y nos volvimos a besar, lenta pero intensamente, descubriendo nuestros labios y nuestras lenguas poco a poco. Yo levanté mis manos y comencé a tocarle. Toqué sus caderas, fui subiendo por los costados y le acaricié la espalda, notando sus músculos contraídos por la fuerza que hacía con sus manos para apoyarse sobre la cama; seguí por sus hombros hasta su pecho, duro como una roca, y llegué a sus abdominales. Me encantaban. Ya los había tocado alguna vez, cuando el me lo pedía como de broma. Pero esta vez era diferente, eran mejores aún. Seguí bajando, alcancé el bajo de su camiseta y tiré hacia arriba. Jorge levantó sus brazos para que fuera más fácil quitársela, separando nuestros labios. Lancé la camiseta al suelo y Jorge me levantó para hacer lo mismo con mi sudadera. Se volvió a agachar y chupó la base de mi cuello, subió por él y llegó hasta el lóbulo de la oreja; pensé que me desmayaba de placer.

Volvimos a besarnos pero yo quería más. Me levanté y le cogí por el cuello. Nos besamos los dos estando de rodillas sobre mi cama y le dirigí para que se tumbara boca arriba, apoyando la cabeza sobre la almohada. Entonces, comencé a bajar por su cuello, por su pecho, y llegué a sus pezones. Me entretuve lamiendo y mordisqueando uno de ellos y seguí por sus abdominales. Besé su ombligo y bajé un poco más. Cuando llegué al botón de sus pantalones miré hacia arriba, buscando su mirada.

‒ Por favor ‒ susurró.

No habría hecho falta que me lo pidiera. Tan solo con la mirada que puso ya se entendía que estaba deseando tanto como yo que me metiera su polla en la boca. Y así lo hice. Le quité los pantalones y los calzoncillos y ahí estaba. Probablemente no fuera la mejor polla del mundo, pero en ese momento era mía y llevaba mucho tiempo deseándola, así que para mí era perfecta. Me metí el glande en la boca, degustando su sabor exquisito. Jorge soltó un gemido. Seguí lamiendo su miembro, saboreando cada milímetro. Empecé con un ritmo lento, poco a poco, pero pronto aceleré. Él no paraba de gemir. Cuando noté que sus músculos se contraían, volví a reducir la velocidad de la mamada. Subí de nuevo por su pecho y llegué a sus labios. Le besé, intentando que mi lengua y la suya se volvieran a juntar.

‒ ¿Te gusta el sabor de tu polla? ‒ dije sonriendo.

‒ Me gusta el sabor de tu boca ‒ respondió mientras pasaba su dedo pulgar por mi labio inferior. Una frase tan bonita que dijo totalmente serio, lo cual corroboraba que de verdad lo sentía.

‒ ¿Me vas a follar? ‒ dije yo mientras juntaba mi frente a la suya, mirándole fijamente a los ojos.

‒ Te voy a hacer el amor.

No hubo más palabras. Me desabrochó los pantalones y me quitó los calzoncillos. Me besó en el pecho, escupió en su mano y restregó su saliva por mi ano, jugando alrededor de él con sus dedos. Me retiré un poco hacia atrás y con mi mano derecha acerqué su rabo a mi culo; notaba como palpitaba. Recosté mi pecho en el suyo y volví a juntar su boca con la mía. Poco a poco introduje su polla dentro de mí. Si dolió no lo recuerdo porque estaba absolutamente embriagado de placer y de amor hacia Jorge, hacia mi mejor amigo. Cuando ya estaba toda dentro, empecé a cabalgarle. Primero lentamente, luego deprisa, y mientras cabalgaba, nuestros alientos se juntaban en uno y nuestros gemidos se silenciaban en la boca del otro. Él me arrimaba con fuerza a su cuerpo pasando sus brazos por mis axilas y agarrándome por los hombros desde atrás. Se sentó sobre la cama con su verga aún dentro de mí, sin separarse ni un instante, quedando sentados: él sentado en la cama con las piernas cruzadas y yo sobre él, con las piernas rodeando su cuerpo.

Estuvimos un rato así mientras él besaba mi cuello, pero decidió que era hora de que él me dominara y yo no opuse resistencia, porque lo estaba deseando. Me tumbó en la cama sobre mi espalda y él se quedó de rodillas. Empezó a bombear y yo no podía parar de gemir, me agarraba con fuerza a las sábanas. Era increíble cómo me estaba follando. O como él me dijo, cómo me estaba haciendo el amor. Yo apretaba mis piernas alrededor de él como indicándole que no parara, pero no iba a parar. Redujo las embestidas por un momento, lo que tardó en volver a besarme, pero cuando lo hizo siguió con su movimiento de cadera que me estaba haciendo perder la cabeza. De repente me agarró la polla y empezó a masturbarme. El roce de su nabo en mi próstata y la paja fueron demasiado para mí.

‒ Ah, Jorge, me corro.

Eso pareció servirle de aliciente porque aceleró tanto el ritmo de sus embestidas como el de la paja. Me corrí en mi pecho. Mis piernas temblaban por el placer. Entonces se agachó para besarme y decirme al oído:

‒ ¿Dónde quieres que me corra?

‒ Dentro de mí ‒ contesté.

‒ Si me corro dentro de ti serás mío para siempre.

‒ Mejor aún ‒ sonreí.

Le agarré la cara con mis manos y volví a juntar sus labios con los míos. Sus gemidos se ahogaban en mi boca. Entonces noté como todo su cuerpo se contraía y como disparaba su leche dentro de mí, un líquido caliente y espeso que me dejaba marcado para siempre.

Dejó caer todo su peso encima de mí y nos volvimos a besar.

‒ Te quiero ‒ dije.

‒ Sabes que yo también ‒ respondió.

Alargué la mano para coger un pañuelo de papel de mi escritorio y limpiarnos el semen que había en nuestros cuerpos. Una vez limpios, nos metimos dentro de las sábanas y nos quedamos dormidos mientras nos abrazábamos.

A la mañana siguiente me desperté muerto de sed y con un ligero dolor de cabeza. Recordé lo que pasó la noche anterior pero no parecía real. Miré bajo las sabanas y vi mi cuerpo y el de Jorge desnudos. Sí, era real. Me levante, me puse el pijama y salí a desayunar. Por suerte mis compañeros de piso estaban en clase. Fui al baño y me dispuse a hacerme el desayuno. Cuando estaba calentando la leche vi que Jorge salía de mi cuarto vestido solo con unos boxers de Calvin Klein. Tenía los ojos medio cerrados. Se desperezó en la puerta, se rascó los ojos con los nudillos y sonrió.

‒ Buenos días.

‒ Buenas ‒ contesté.

La situación era un poco incómoda. Jorge era mi mejor amigo, era hetero y yo me había acostado con él la noche anterior yendo borrachos.

‒ ¿Me haces el desayuno? ‒ me pidió con cara de pena-

‒ Sí.

La verdad es que esto era un poco extraño, pero él estaba acostumbrado a que su madre en casa se lo hiciera todo, así que no me importó hacerle el favor, ya que probablemente no supiera ni cómo funcionaba el microondas.

Se sentó en una silla a esperar a que le sirviera su desayuno. Saqué croissants y galletas y puse los dos vasos de leche sobre la mesa. Me senté yo también y me puse a comer. No sabía qué hacer. Me sentía bastante raro. Pero me estaba comiendo mucho la cabeza pensando en qué iba a pasar ahora, así que directamente se lo pregunté:

‒ Jorge, ¿qué va a pasar ahora?

‒ ¿Qué va a pasar de qué?

Le miré con cara de incredulidad. Creo que estaba bastante claro que hablaba de lo que pasó la noche anterior.

‒ Ahh, ¿de lo de anoche? Nada, ¿qué quieres que pase?

‒ Jorge, ya sabes que eres mi mejor amigo. No me gustaría que nuestra relación cambiase por culpa de esto. Ni que nos distanciemos.

‒ ¿Pero por qué iba a cambiar, Alejandro? No somos los primeros amigos que se acuestan juntos y me juego el cuello a que no seremos los últimos ‒ se rió.

‒ Entonces no tengo nada de que preocuparme, ¿no?

‒ Hombre de lo único que te tienes que preocupar es de mi amiguito ‒ señaló a su entrepierna. ‒ Anoche le trataste muy bien y puede que quiera repetir ‒ soltó una carcajada y yo también me reí.

‒ Sabes que no me importaría ‒ no sé si debería haber dicho eso, pero lo dije.

‒ Va, tonto, no te preocupes ‒ me dijo mientras pasaba su mano por mi cuello y me acariciaba la nuca.

‒ Te quiero, que lo sepas ‒ me arrimé a él, le besé en la mejilla y le di un abrazo.

Me apartó de él, me miró a los ojos, me cogió la cabeza con sus manos y me arrimó a él, dándome un beso suave en los labios.

‒ Sabes que yo también.

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Relatos gays. Tú y yo juntos

Primera Vez 26/01/2017

Antes de un ” ¿estás seguro de que quieres hacerlo?”, viene un “nos dejaremos llevar por nuestras sensaciones”.

Antes de un ” nos dejaremos llevar por nuestras sensaciones”, viene un ” quiero hacerlo”.

Antes de un ” quiero hacerlo” viene un ” Tengo miedo igual que tú, pero también tengo ganas”.

Antes de un ” Tengo miedo igual que tú, pero también tengo ganas”, viene un ” será una nueva experiencia, cruzas esa experiencia conmigo?” .

Antes de un ” Será una nueva experiencia, cruzas esa experiencia conmigo?”, viene un ” te deseo”. Son como relatos de la primera vez de relatos gays.

Antes de un ” te deseo” viene un ” te quiero”.

Antes de un “te quiero” viene un “me gustas”.

antes de un “me gustas” , viene una mirada con una sonrisa

Relatos gays de Ken y Daisuke: amor infinito

Todo esto les llevó a Ken y a Daisuke, cada uno con 11 años, a buscar un lugar oculto y cerrado en el mundo digital, los dos se pusieron de acuerdo en perder la virginidad al mismo tiempo, eran ya muchas las ocasiones donde la tensión sexual explotaba en ellos y después de aquel primer beso decidieron que ya era el momento de ir más allá.

El lugar escogido fué una cabaña abandonada en medio de un bosque con un bonito sofá en su interior, lo eligieron los dos dos días antes y ahí se encontraban ahora, desnudos cogidos de las manos mirando el sofa que iba a ser testigo de como iban a perder su virginidad, Ken por el pene, Daisuke por el ano

– N- No te lo vas a creer.. pero estoy muy nervioso -. Respondió Daisuke con la mano que sujetaba a Ken temblando
– Yo también, esto es un paso muy importante para nosotros

Los dos se quedaron en un silencio profundo, sólo la gantanta de Daisuke tragando saliva hizo a Ken hablar mirándole a él ahora.

– Daisuke, si no te sientes preparado mejor es dejarlo aquí, lo intentaremos en otra ocasión, si nuestros cuerpos estan tensos la penetración que yo quiero hacerte será dolorosa para tí y eso supondrá una primera vez traumática
– Pero yo fuí quien tuvo la idea de que tuvieramos nuestra primera vez, no quiero tener miedo, estoy muy ilusionado, quiero perder mi virginidad contigo,Ken
– Y yo contigo,Daisuke, juntos, no quiero ningun malestar en nuestros cuerpos, debemos estar relajados, sólo se trata de sentir, es nuestra primera vez, no sabemos a que nos estamos enfretando, somos dos inexpertos.
– Yo ya sabía a lo que venía, sé a lo que me estoy enfrentando, asumo todo, fué mi deseo de hacerlo, debo mantenelo, te lo dije muy claramente, ” no quiero retrasar este deseo más, quiero que seas tú quien me quite mi virginidad”
– Te hice pensartelo muchas veces, no parecías hablar en serio, y ser yo quién te penetre es una responsabilidad muy grande
– No hay marcha atrás,Ken, es algo que debemos hacer, no se como explicarlo, solo sé que quiero hacerlo contigo.
– Únicamente es arder de deseo y pasión en el dulce infierno que hemos preparado entre nosotros desde hace mucho tiempo, te confieso que tenía muchas ganas de verte desnudo y que fuera yo quien te quitase la ropa -. Respondió Ken un poco sonrojado
– Yo Tambien, y yo te confieso que me he sentido muy vulnerable quedándome desnudo por primera vez delante de ti y ver ese pene tan bonito que tienes
– Me gustan tus pezones,Daisuke, no puedo evitar no mirarlos , ¿me dejas tocar unos segundos? quiero saber que se siente
– Mm… puedes hacerlo

Ken se acercó más a Daisuke y cada uno en sus pensamientos dijo

– >> El rostro de Ken está tan cerca de mí.. tengo un angel casi a punto de tocarme un pezón <> Me atrae mucho los pezones de Daisuke, son muy blandos y bonitos , siento deseo de estimularlos, ponerlos duros y saber su reacción, tal vez rozando con mis dedos …<> ¿Porqué dije eso? !soy un idiota!, pensará que soy un pervertido <> Daisuke se sonrojó, es tan lindo.. debo decirle algo para que se sienta mejor <> Que extraña sensación ahí abajo, creo que mi pene está reaccionando a las palabras de Ken <> conseguí que Daisuke se excitara, estoy muy contento <<

– Te provoqué una excitación, eso es bueno Daisuke, significa que sientes mis palabras y tu cuerpo reacciona con tu pene ¿Se siente bien?
– Es una sensación nueva, me gusta, quiero experimentar más
– Entonces es mejor que estemos ya en este sofa, ¿No te parece?
– Sí, quiero hacerlo.. pero un momento…¿qué es esta sensación?
– ¿Qué sensación?

Daisuke miró hacia abajo tratando de averiguar

relatos gays

– Me gustó que me tocases, es un calor cómodo y se siente muy placentero
– Me gusta oir eso, oh..Daisuke.. es un poco dificil esta pregunta pero es obligatoria, ¿donde quieres perder la virginidad? en el ano o en el pene?
– Quiero que me penetres tú a mí, elijo el ano, es más sano
– Está bien, entonces sería muy bueno que te sentaras
– M- M- Muy bien

Interiormente, Daisuke estaba muy nervioso

– <>

Mientras Daisuke se sentaba y se tomaba unos minutos para respirar, Ken le miraba con una mirada muy tierna

– >> No puedo dejar de mirar su cuerpo, mis manos quieren tocar sus pezones, miro su pene y quiero jugar con él, quiero estimular a Daisuke, quiero saber que es lo que se siente cuando una persona estimula a otra persona, mi cuerpo quiere estar más cerca de él, quiero sentir su respiración, me encanta tenerle en frente de mi, definitivamente, Daisuke me vuelve loco <> Oh.. me está mirando, como esos relatos de gays, de primera vez, pero yo… no puedo dejar de mirar su pene, es muy bonito, tiene un cuerpo tan afeminado.. sus cabellos contrastan con el color de sus ojos, debo decir algo, no puedo estar en silencio todo el tiempo, esto puede ser incómodo >>
– Oye Ken
– ¿Sí?
– Si vas a entrar en mi ano es mejor que nos estimulemos un poco en ese lugar.

<< Oh Dios.. se va a pensar que estoy desesperado, !soy un estúpido! <<

– Pareces saber mucho sobre sexo
– !N-No es asi! pero.. pienso que si estamos relajados y en tensión tu pene no va a entrar facilmente y yo quiero sentirme bien, tú tambien, ¿verdad?
– Tienes razón, además yo deseo estimular la entrada de tu ano, volverlo flojo y sensible, y… mi pene debe estar en una posición recta para poder entrar y más tarde, eyacular dentro de tí
– Exactamente…¿Qué es eyacular?
– Es cuando sueltas el esperma que hay dentro de tu pene debido a la excitación
– Parece peligroso
– ¿Estás asustado Daisuke?

– << Oh mierda, se me ha notado, Debo decir algo pero…. !no sé! malditos nervios <<
– << Daisuke no quiere decirlo, pero esta nervioso, eso le hace ser más adorable de lo que ya es, lo amo mucho, debo hacerle sentir seguro

Ken se sentó al lado de Daisuke y le dijo acariciandole el rostro

– Entiendo que estés nervioso, pero.. por favor, relajate, hoy nos vamos a amar muchísimo más, mi objetivo es que vuelvas a desear todo lo que tengo planeado hacerte, quiero disfrutar, quiero disfrutarte, quiero dominarte, quiero que disfrutemos de algo muy deseado por los dos, quiero que salgamos de este lugar siendo felices internamente y externamente, me excitas mucho, Daisuke, yo estoy seguro de que quiero hacerlo contigo, me inspiras mucha ternura, he soñado con esto todos los dias, todo tú para mi eres perfecto, quiero que estés seguro de mí, únicamente vas a sentir mis caricias, mi pene entrará en tí y necesito esa estimulación para ponerlo duro, ¿me ayudarás a hacerlo?

– << Me encantan esas palabras de Ken, es tan sincero, es por eso que estoy enamorado de él como un idiota <<

– Tal vez me va a doler mi cuerpo, pero valdrá la pena porque yo quise cumplir este deseo, soy un tonto porque a veces quiero decir ” hasta aquí” y salir huyendo como un cobarde, pero tu presencia hace que permanezca a tu lado, si huyera no sería yo
– No me voy a cansar de decirlo, Me gustas,Daisuke, me gustas mucho, eres un chico increible y sé que quiero hacerlo contigo, y.. siento ser tan directo contigo pero intenta echar la espalda en el espaldero del sofá, quiero abrir tus piernas y tocar la entrada de tu ano, por favor

– << Lamento ser tan sincero pero verle desnudo aumenta mi deseo sexual por él
– << Debo ser valiente, debo ser valiente ! Vamos!

– Deja que me agarre a tu cuello

Daisuke deslizó sus manos sobre el cuello de Ken con su espalda dando en el espaldero del sofá quedando sus brazos haciendo una barrera entre él y Ken

– ¿Y ahora?
– Voy a abrir tus piernas para poder ver tu ano, intenta mantenerlas abiertas y flexibles, por favor
– D- De acuerdo

Ken, lentamente fué separando los muslos de Daisuke y abriendo de par en par sus piernas por primera vez

– << Oh.. Daisuke tiene unas piernas tan flexibles, me encanta mirarle, es muy consciente de cada movimiento que estoy haciendo, pero me pregunto hasta donde es capaz su cuerpo de aguantar la flexibilidad.. <<

– Daisuke, dime hasta donde son capaces tus piernas de estar abiertas

– << Ohh..Ohhh. cada vez soy mas flexible.. ohh.. ohh.. Me encantan las manos de Ken, pero…. pero … empieza a doler, sí, me duele, debo decirselo

– Creo que hasta ahí.. sí, sí, Ken, no sigas más por favor, es suficiente
– Entendido, no voy a flexionar más, ¿sientes incomodidad? por favor dímelo
– A decir verdad, mi pierna derecha la siento incómoda ¿puedo ponerla encima de tu hombro?
-Claro que puedes, quiero que estés comodo 100%

Daisuke acomodó su pierna en el hombro de Ken y este pudo ver mejor el agujero del ano completamente cerrado y estrecho debido por la tensión y nervios, de su ahora, novio.

Los dos se quedaron en silencio, sólo se oía la respiración acelerada de Daisuke en medio de todo ese silencio que era acompañado de ilusión y entusiasmo, todo debía salir perfectamente y lo que menos podía haber eran prisas, de ser así, el cuerpo de Daisuke podría quedar perjudicado y ambos querían que su primera vez fuese inolvidable

Mientras la espalda de Daisuke y su cuerpo estaban relajados miraba a Ken pensando

– << Me pregunto que estará pensando.. está mirando mi ano, ¿sabrá que es lo que tiene que hacer? tengo que decirselo, necesito oir sus palabras para estar relajado <> Le siento con miedo, no debe tenerlo, quiero que se sienta bien, pero.. me encanta que esté temblando y esté con dudas, yo tengo el poder ahora mismo, pero es nuestra primera vez, tengo que hacerlo muy bien.. pero.. es tan adorable, no quiere admitirlo pero tiene miedo.. eso me excita, quiero provocarle emociones, pondré mi mano en su entrada<> Desperté sus sentidos, me gusta>>

– Daisuke, ¿que es lo que sientes?
– Mmm no sé explicar muy bien, es una sensación placentera, unas manos en mi zona íntima, es agradable, y me gusta que seas tú
– Quiero estimularme contigo, déjame tocar un poco esta zona, voy a ir suave

Los dedos de Ken tocaron la entrada del ano de Daisuke con suavidad pero para él, eso estaba resultando muy morboso

– >>Siento como un calor extraño está subiendo hacía arriba, siento mucho calor, y veo que Daisuke resopla, sus mejillas están ruborizadas, siento mi pene ponerse duro, yo me estoy poniendo duro, mi cuerpo se está estimulando, oh… que sensación tan increíble<<

– Daisuke, sientes como algo muy calido va subiendo por tu cuerpo?
– Me estoy abrasando con un calor que nunca antes había sentido, eso es lo que la gente llama … ¿placer?

– << Los dedos de Ken en mi ano, tratando de volverlo flojo, que sensación tan increible<> Quiero que estemos los dos juntos en este aire lleno de placer que nos envuelve, me estoy excitando con él, Daisuke es increible>>

Ken de nuevo tocó con sus dedos la entrada del ano de Daisuke y juntando su boca al rostro de Daisuke le dijo

– Déjame abrirme emocionalmente a tí, estoy viendo que contigo en la intimidad de una habitación, me puedo mostrar como soy yo, sé que esto que estamos viviendo es real, porque te estoy haciendo sentir lo más deseado, estamos sintiendo, sé que sientes, porque me haces desearte. estamos viviendo lo irreal, lo inimaginable, mis manos están encendidas, desean tocarte, quiero tocarte,Daisuke, pero quiero hacerlo más tarde, no sé que me pasa…pero estoy perdiendo el control de mis emociones, esto es una locura, me haces sentir muchas cosas

– << Mi corazón late muy deprisa mientras Ken me está hablando, me gusta, me da morbo que me hable así <> Su pene, recto, inflado, lo necesito dentro de mi<> Daisuke, me tienes ardiendo en deseos, dimelo, haz que lo haga<> Quiero entrar en Daisuke ya, no puedo controlarme a mi mismo, pero es mejor preguntarselo directamente<<

– Daisuke, entonces, está decidido, ¿Verdad? quieres mi pene inflado dentro de ti? ya no te veo dudar
– N- No estoy dudando, Hemos esperado mucho y estamos en el punto más alto, hazlo
– Entendido, a decir verdad, con esta excitación que tengo no puedo permitirme a mi mismo detener lo que los dos queremos, meto mi pene en ti ahora mismo
– Bien

Los nervios aumentaban en Daisuke cada vez que veía a Ken empujar su pene hacia dentro del ano de Daisuke, una cosa tan dura en un sitio tan estrecho, una atentica locura, pero… entró, ese pene entró muy lentamente en Daisuke, únicamente la punta del pene

– << es la primera vez que entro en el interior de Daisuke, no sé a que nos estamos enfrentando, pero la sensación que siento es única, quiero que mi pene se adapte a su interior, ¿que estará sintiendo él?<<

– << El pene duro de Ken, en mi, nunca pensé que viviría para ver esto, me gusta porque lo está haciendo con cuidado, algo duro en mi..un momento, sentí algo, mmm creo que empujó un poco, oh… me duele, no puedo evitar retorcerme un poco, lo siento Ken, espero que no te preocupe que sienta como… escozor<<

– Mmm Está entrando… -. Externamente, Daisuke cerró un ojo aguantando la presión, preocupando a Ken
– ¿Estás bien Daisuke? ¿te dolió? ¿te hice daño?
– Duele.. un poco, pero intento relajarme, no quiero que mis expresiones te hagan sentir mal
– Me preocupas a cada momento, hazme saber como te sientes a cada momento, estás aguantando todo muy bien. Gracias, Daisuke

relatos gays calientes

– << Es tan adorable Ken intentando ir despacio.. pero le siento condicionado, creo que quiere ir más velocidad, a fin de cuentas, esto no es nada malo, estamos los dos juntos, si yo no me permitiera a mi mismo seguir más, estoy seguro de que él haria menos movimientos, debo decirselo porque veo su expresión y está como conteniendose <<

– rompeme por dentro, te lo permito, por eso estamos aquí, ¿no? pero intenta que los dos disfrutemos

– << Gracias Daisuke, en verdad. siento ganas de empujar más hacia dentro pero intentaré ir a un ritmo más pausado<> No soy yo, son mis instintos los que me obligan a moverme en tí,Daisuke, no tengo mas remedio que hacerlo <> Me pregunto si Daisuke se está excitando a la misma velocidad que yo, estoy sudando como él, siento mis mejillas ruborizadas como las de él, mi pene está duro dentro de él pero el suyo está en un punto intermedio, está soportando mucho para ser la primera penetración anal, yo estoy muy cómodo, me siento bien, también quiero que él se sienta bien, Gracias Daisuke por estar aquí, junto a mi. <> Quiero estimularlos <<

Continuará.

 

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A los 17 pasé de hetero a mujer

Gays, Relatos Gay 20/01/2017

Yo tenía 17 años por aquel entonces(recien cumplidos), había dejado atrás un buen año a mi parecer, hice relatos de gays, me gustaban, pero lo que no me imaginaba ni por asomo, era lo que me iba a pasar en este año

PARTE 1

Me presento, me llamo Richard, soy blanco de piel, rubio oscuro, ojos medianamente azules,estatura normal 1’76, un poco rellenito pero no gordo, bastante maduro para mi edad y un poco insocial con los chicos de mi edad, pues no pegaba con ellos, ya que su manera de pensar y la mia eran bastante distinta. Me gustaban los chicos, gays, me excitaba con relatos gays que leía a menudo
Siempre me consideree hetero, de hecho salí dos años con una chica, y nunca tuve deseos sobre otro hombre, exceptuando algun dia curioseando videos gays en internet. Vídeos, chats..

Como he dicho antes soy bastante insocial, de hecho me paso gran parte del dia en casa viendo series, jugando a la consola y pasando el tiempo, y cuando salgo de casa es para dar un paseo,comprar algo, salir con mis tres mejores amigos, y lo que surja.
Un dia como otro cualquiera, me levanté, me acicalé un poco y fui a dar un paseo.
Ese día no ne apetecía ir solo por el barrio, asi que cojí el metro y llegué a la puerta del sol(Madrid) ya que tenía ganas de ir al fnac y a otros sitios a ver cosillas para matar el tiempo.
Al cabo de una hora llegué a una tienda en la cual me habia gustado un pantalón y me lo quería probar en el vestuario.
Cuando elegí uno para entrar y probarmelo, no me di cuenta y había un hombre de unos 40—50 años desvistiendose, pero ninguno de los dos nos percatamos, ya que èl intentaba quitarse la camiseta pero no le salia y le cubría la cara y yo entré casi sin mirar y me puse de espaldas de èl, enpezando a quitarme la parte de abajo.
Cuando El Hombre logró zafarse de lo que le impedía ver lo que pasaba, se quedaría sorprendido al verme a mi sin los pantalones,dejandole apreciar un magnifico panorama, ya que yo poseía un culo envidiable, bastante grande y sensual, el cual quedaría absorto mirandolo durante unos segundos largos hasta que me llamó la atención diciendome:Disculpe, está ocupado. Palabras que me alteraron y avergonzaron, contestándole: perdone, perdone, no me había dado cuenta.
Me di mucha prisa en subirme los pantalones y salí raudo del lugar.
Me senté en un banco que había proximo a la tienda, y me quedé pensando en que soy un despistado, y que imaginate si llega a ser una mujer.
A lo que llega el hombre, y se dirige hacía donde estaba yo.(El hombre era alto, 1’85 mas o menos, ojos verdes, piel mas oscuro que yo pero no mulato, pelo moreno, complexión fuerte, pero no gordo, solo barriguilla, pero cuerpo hecho en el gimnasio, y atractivo).
Me empezé a preocupar por lo que me iría a decir, pensaba que me iba a insultar o regañar, pero lejos de eso, solo se me presentó, dijo:
Hola, que manera mas extraña de conocerse (se rió), por cierto me llamo Iván,¿y tu?
Me dejó bastante sorprendido, a lo que le conteste: Richard, encantado, y perdone usted por haberme metido sin querer, soy muy despistado a veces.
—Iván: No pasa nada, esas cosas pasan, además te asusté un poco diciendote que estaba ocupado, disculpame
—Yo: Fui mi culpa, no pasa nada.
—Iván: ¿Me puedo sentar?
—Yo: Si, claro.
(Se sentó al lado mio, y empezó a charlar conmigo)
—Iván: Que buen día hace, perfecto para dar un paseo verdad?
—Yo: Si es verdad, yo es lo que había venido a hacer, y a matar el tiempo ya que me aburro un montón en casa.
—Iván: ¿No sales mucho?
—Yo: No la verdad, lo justo para que me de el aire, tampoco soy de salir con amigos, solo de vez en cuando
—Iván: Eso no esta bien, hay qur vivir mas la vida,tener experiencias, hacer cosas que en un futuro las recuerdes con cariño y nostalgía,aprender de los errores y….bueno jeje me estoy enrollando, tampoco soy quien para decirte lo que debes hacer.
—Yo:Ya, tienes toda la razón, y tranquilo, no me molestas, no disfruto en plenitud la vida, solo hago lo más facil, para salir adelante, además tu sabes mucho más que yo por los años, me gustaría de verdad hacer lo que me dices pero soy muy conformista y…
—Iván: No digas mas, se como te sientes, yo estaba asi a tu edad, es una etapa muy chunga en algunas personas,pero con constancia y esfuerzo puedes salir de tu burbuja.
Bueno te estoy metiendo una chapa, nada mas conocerte jeje, puede que te parezca raro.
—Yo: Te he dicho antes que no me molestas, eres muy agradable, hacía tiempo que nadie se preocupaba asi por mi, y yo no suelo soltar todo lo que siento, que sobre todo es un vacio en mi vida, haciendo una rutina diaria.
Iván:Comprendo, te debes sentir muy insatisfecho contigo mismo.
¿Te apetece que demos un paseo y vamos hablando?
—Yo: Ok, no tengo prisa, vamos
(Despues de dos horas caminando por el centro,hablando sobre nosotros, nuestras inquietudes, como debia solucionar mi problema, terminamos en un parque).
—Yo: uff estoy cansado ya de caminar, ¿descansamos un poco?
—Iván: vale yo también lo estoy, mira ahí hay un banco, sentemonos.
—Yo: Me ha encantado hablar contigo sobre lo que me pasa, es reconfortante saber que te has preocupado de mi sin casi conocerme, eres muy buena persona.
—Iván: No me eches tantas flores, solo me has caido bien de un principio, y quería saber mas de tí
—Yo: Por cierto, aún no se tu edad, si no es sin discrección, yo tengo 17, en enero los cumplí.
—Iván: yo 47, un poco mayor comparado con tu edad, quien la tuviera.
—Yo: Que va, aun eres joven tienes mucha vida por delante, te conservas muy bien, yo creí que tendrías unos 40.
—Iván: Gracias por el elojio, si yo tengo vida por delante, imaginate tu, aun no has ni comenzado a vivir, como el que dice jeje.
—Ivan: ¿sabes que? Aunque haya sido algo vergonzoso me alegro haber tenido el accidente de antes en los probadores, asi te he conocido, por que me caes genial. quieres que nos demos los telefonos para estar en contacto?, asi podemos quedar otro dia para tomar algo o ir a algun sitio.
—Yo: Esta bien, a mi también me has caido genial, asi hablamos por what’app, toma: 6……..
—Iván: Perfecto, ya lo tengo, me tengo que ir ya que el supermercado cierra en 20 min y tengo qe hacerme la cena
—Yo: Vale,ya hablamos, hasta otra
—Iván: Nos vemos!
(Despues de irse Iván,me quedé unos 10 minutos más pensando en que me lo había pasado muy Bien, y que había conocido a una persona que me comprendía y pensaba más como yo, y que me daba igual la edad, que le consideraba un amigo, ya que de mi edad no ha habido ninguno que llegase a ser tan compatible conmigo).
(Nada mas llegar a casa, me llego una notificacion de él,decía):
—Iván: Hola, Richard, soy Iván, ¿ya estas en casa?
—Yo: Si ya llegué, y tu que, ¿consiguiste llegar al super?
—Iván: Si, por suerte si jejeje
Ya acabo de prepararme la cena.
—Yo: ¿Que te has hecho?
—Iván: Crema de calabín y puerro, y de segundo filetes de pollo con patatas.
—Yo: mmm que bueno,¿Sabes cocinar muchas cosas?, yo me defiendo jeje
—Iván: si, pero lo justo, a mi lo que me gustaría es compartirlo con alguíen, y ya si me lo hacen a mi mejor jeje, aunque me gusta ayudar. Desvario mucho ¿no?
—Yo: Que va, jaja, es normal Lo que sientes, es mejor estar en conpañia,por cierto, ¿nunca te has casado?
—Iván:No la verdad, no he sido muy afortunado en el amor, he tenido un par de relacciones pero no muy duraderas.
—Yo: joder, no lo entiendo, con lo agrabale que eres, ademas estas bien en Forma,y eres guapo( esto lo solté sin querer), toda mujer querria estar contigo.
—Iván: soy guapo? O te parezco guapo? Cualquiera de las dos muchas gracias, tu tambien lo eres, enloquecía de pensarlo, era como aquellos relatos de gays de hacía tiempo, eres super mono, jaja, pero no se, no he tenido suerte o no he encontrado la pareja adcuada todavia.
—Yo: jeje gracias, que verguenza no se por que puse eso…pero me salió del alma, en todo caso ellas se pierden a ti, no tu a ellas.
—Iván: es que en verdad, las mujeres no me gustan del todo, soy bisexual, mis anteriores parejas fueron 2 chicas y 3 chicos. No se espero que no te importe, solo quiero ser sincero.
—Yo: No pasa nada, cada cual le gusta lo que quiere, asi tienes mas donde elegir.
—Iván:Que comprensivo eres, me gusta que no seas cerrado de mente.
¿Te puedo cofesar algo? No se que tienes, pero me siento muy comodo contigo, nunca habia tenido algo asi con nadie, te puede sonar raro, pero es asi.
—Yo: Ya a mi me pasa lo mismo, con los chicos de mi edad no me lo paso igual, no se somos muy compatibles.
—Iván: Pues si, jeje voy a comer luego hablamos ok?
Yo; ok, que te aproveche.
—Iván: Graciass, guapo
(Cuando me dijo guapo, mi corazón empezó a latir mas fuerte durante unos momentos, me pregunte, que por que me pasó eso, pero no le di mucha importancia)
(Pasaron 3 dias, y cada dia hablaba un montón con Iván, cada momento que teniamos libre hablabamos sobre nosotros, sabiamos ya muchas cosas del otro, y nos llevabamos cada vez mejor si se podia superar), (Al cabo de una semana hablando, me dijo si me gustaria ir a algun sitio, le contesté que si, donde el dijera. Propuso ir al cine y le dije que bien, que el ya sabe que me encanta, entonces quedamos a una hora en la entrada del cine).
—Iván: Hola, que bueno verte de nuevo, (dos besos), que te gustaría que viesemos, te invito yo.
—Yo: Buenas, que bien te has vestido ¿no?estas genial.
Oh enserio¿ me invitas? Muchas graciass, mmm pues haber, elige tu, me gusta todos los géneros.
—Iván: Tu también te has arreglado mucho, estas guapisimo,quien nos vea juntos parece que tenemos una cita jaja
—Yo: (no se por que me sonroje mucho y el notó).
—Iván:Bueno pues si me dejas elegir a mi, elijo ¡esta!
(Era una pelicula romántica sobre un triangulo amoroso pero a la vez comica y de accion, la verdad no habria elegido yo mejor)
—Yo: perfecto, me encanta
(Compró las entradas y nos fuimos a la sala del cine)
—Yo: Iván, quieres palomitas o refresco? Te invito yo.
Iván: No muchas gracias, estoy bien.
—Yo: Seguro? Esta bien, pero yo si Quiero, ahora vuelvo que voy a comprarmelas.
—Iván:Ok te espero ya sentado en el cine.
—Yo: vale cariño( se me escapo sin querer “cariño”, me puse muy rojo, pero el no le dio mucha importancia)
(Cuando ya me las compré fui a la sala y me iba a sentar al lado suyo, hasta que al pasar delante de él para sentarme en mi asiento, tropecé y caí sobre su regazo,notando un bulto entre mis dos cachetes del culo)
—Iván: ¿Estas bien?
—Yo: si, lo siento, soy muy patoso. (Me gustaba un monton estar sobre Iván, y no sabia por que, lo relaccioné con que me llevo genial con él)
(Pero de repente siento que el bulto empieza a crecer dentro de mis dos cachetes,y hago un leve gemido que creo que se percató)
—Iván: No veo la pelicula si no te quitas jaja( lo dijo en plan cachondeo)
—Yo: oh si claro jejeje no se que me ha pasado, ya me quito
(tardé como 30 segundos desde que me caí hasta que me quité)
—Yo: Bueno ya empieza, que bien
(Pasó 1hora de pelicula, y a los dos nos gustaba bastante,entonces pasó algo)
Iván: Richard, ¿te va gustando?
—Yo: si, esta genial
(Iván me cogió la mano, como si fuera su novia,y yo no se la rechacé. Asi nos pasamos lo que quedaba de pelicula).cuando terminó, se encendieron las luces y los dos miramos nuestras manos entrelazadas,y el me dio un beso muy erotico en la mejilla, y me dijo:
—Iván: ¿Nos vamos?
—Yo: vale, me ha gustado mucho,me encanta ir contigo al cine.
( cuando salimos fuimos, ya sin cojernos de la mano, al 100 montaditos, un bar que estaba al sair del cine).
—Yo: ¿Cual fue tu parte favorita?
—Iván: mmm no se cuando se besan y la mujer le confiesa que es un hombre, fue sorprendente, y sobre todo por que a el le dió igual.
—Yo:sii, esa parte me gustó mucho
—Iván: ¿A donde te gustaría ir la proxima vez?
—Yo: Donde sea, me da igual, pero contigo.
—Iván: ¿Que romántico no? Jaja
—Yo: umm si emm jejej(me quedé sin palabras por lo qur habia soltado)
—Iván:jajaja es broma, yo también, donde sea pero contigo.
(me tranquilicé un poco ya que no sabia por que habia dicho eso, sonaba como si me gustase Iván, y yo soy hetero, pero enseguida me di cuenta que solo era amistad) (o eso fue lo que creí en ese entonces).
—Yo:Bueno , nos damos.un paseo afuera? Hace buena noche.
—Iván: Esta bien, asi vamos llendo a mi coche que esta muy lejos.
(Andamos como 45 minutos, a paso muy lento, hablando de algunos temas, hasta que llegamos a su coche). Me dijo:
—Iván: Te llevo a tu casa ok? Que es ya muy tarde para ir solo.
—Yo: jaja no pasaría nada, soy fuerte , pero gracias por preocuparte por mi.
—Iván: Nada nada, sube asi me enseñas donde vives exactamente.
—Yo: ok
(Tardamos 20 min en llegar a mi casa, y tocaba despedirse).
Iván: Bueno pues ya hemos llegado, espero que te lo hayas pasado muy bien, nos veremos muy pronto vale?
Yo: vale, por supuesto, y la proxima elijo yo el sitio para sorprenderte heje.
(Ya casi saliendo del coche me dijo):
—Iván: Una cosa, espera
—Yo: ¿Que pasa?
( me plantó un beso en los labios, apretandomelos con mucha fuerza.
Duró como 3 min no hubo lengua ni nada pero cuando nos separamos, se fue enseguida y yo me quede impactado, como que acababa de suceder, estaban mis labios aun rojos de la presión, y estaba entre excitado, y asquedo ya que no me gustan los hombres, y soy hetero, pero el beso en el fondo me encantó)
(Me fui a casa,mis padres me preguntaron que tal lo habia pasado con mis amigos, le dije bien, y me fui a mi cuarto a pensar sobre todo).
Estaba hecho un lio por que Iván me beso y me fascino mucho mas que con cualquir mujer, pero a la vez estaba confundido, de por que me gustaba si no me gustan los hombres….pensando en todo ello me termine durmiendo).
(Al dia siguiente, seguía comiendome la cabeza con el tema, cuando me llegó un mensaje de Iván, decía:
—Iván: Que tal estas, perdona por lo de ayer, no se que me pasó, estaba tan feliz de estar a tu lado, que elevé mi muestra de afecto a ese beso, que fue increible, jamás me habia gustado mas un beso, pero no quiero que por ello te enfades, solo quiero solucionarlo todo y que sigamos como antes.
(Le contesté):
—Yo: No pasa nada, lo comprendo, a todo el mundo le puede dar un momento de calentón e imaginarse cosas que no son, pero que sepas que a mi tambien me pareció el mejor beso que me han dado y me encantó, pero fue el momento, osea si pudieramos olvidarlo, y seguir como antes, mejor, y nada que no.estoy enfadado y por mi mo ha pasado nada.
—Iván: Joder cuanto me alegro que te lo hayas tomado asi, vale no ha pasado nada.
Ahora a pensar en la proxima vez que quedemos que por lo demas ayer estuvo genial.
—Yo: sii, jeje estoy impaciente.
(Pero para ninguno de los dos, lo que pasó ayer fue un simple desliz,nos marcó para siempre.)

PARTE 2

Despues de unos dias del incidente del beso, Iván y yo, seguimos hablando,como antes, pero algo era distinto, eramos mas cariñosos, pero ninguno de los dos lo notabamos en ese entonces.
Pasó una semana hablando todos los dias a todas horas sobre todo lo que se nos ocurría, a veces eran simples trivialidades, y otras temas mas serios y de interes común, que lo discutimos un poco pero casi siempre teniamos la misma opinión.
Un dia que podiamos los dos salir, le propuse quedar para ir algun sitio.
—Iván:Vale,¿a donde te gustaría ir?
—yo:mmm pues te parece si vienes a mi casa, no estan mis padres por todo el fin de semana, nos calentamos unas pizzas, o mejor te hago la cena, que se me da bien, vemos una pelicula o algo mientras, y si quieres despues nos vamos una discoteca o algun sitio que te guste.
—Iván: ohh me encanta el plan, si tu quieres por mi perfecto, ¿a que hora?
—yo: a las 7, ya sabes donde vivo, el numero del piso es 2°B, te espero.
—Iván: guay,hasta ahora.
(Tardó en venir 25 min, y cuando sonó el timbre me puse feliz).
—yo: Hola, ¿que tal el venir para aqui?
—Iván: No había mucho tráfico, asi que bien, y ¿tu que tal? Que bien huele.
—Yo:¿cuando te gustaría cenar?
—Iván:Mas tarde,en un rato tendré mas hambre, y tu?
—yo: yo igual, vemos una peli?
—Iván: vale, pero antes debo contarte una cosa.
—yo: si cuentame.
—Iván: ¿Te acuerdas que te dije que olvidasemos que pasó entre nosotros en el coche?, pues es que no puedo quitarmelo de la cabeza, cada vez que intento olvidarlo, me vuelve la sensacion de tus labios en los mios, cada vez que cierro los ojos te imagino a ti besandome y siendo mio, cada vez que hablamos de cualquier cosa, no puedo dejar de imaginarte estando junto a mi, besandonos y a veces mas cosas….y asi casi todo los dias, que hago? Yo es que te considero mucho mas que mi amigo no se como describirlo… es amor, te amo Richard, con todo mi ser, me gustaría que fueses mio y poseerte,hacerte muy feliz, estar juntos todo el dia, acariciarte, mimarte…y todo lo inimaginable te haría para que fuesesmos uno…
No me tomes a malas, solo te he abierto mi corazon, no podría vivir sin ti, dime lo que sientes tu por favor.
—yo:uff Iván, ahora si que estoy hecho un lio, por que yo siento exactamente lo mismo que tu o más, pero a la vez me contradigo mis principios ya que no me gustan los hombres, soy hetero, y sería raro que tu y yo….pero es que tambien te quiero en el fondo de mi alma, es un amor tan grande…nunca sentí nada asi por por nadie, y ademas me pareces la persona mas guapa y sexy del mundo haria cualquier cosa por ti,te puedo decir incluso que tambien pienso a cada hora en ti, y todas las noches no puedo evitar tocarme, como si leyera relatos gays, pensando en que me haces tuyo, me posees, me haces…me haces tu mujer, me meto dedos en el culo pensando que me estas penetrando, cabalgando y es una sensación tan placentera…que no se que quiero ni yo mismo, por un lado te deseo como nada en este mundo, y por otro pienso que no deberiamos, que yo no soy asi, me gustan las mujeres…que hagoo Iváaaan
—Iván: No lo pienses mi amor, sigue a tu corazón, seguramente no seas del todo hetero si me dices esas cosas, es más pareces más una mujer queriendo a su hombre que hetero, por eso dejate llevar, yo no te haré ningun daño, serás mio y te haré gozar, te amaré y te querré por siempre.
(En ese momento Iván,mi hombre, me miro a los ojos, luego a los labios y me besó, me cogió de la cintura como una mujercita, y penetró su lengua dentro de mi boca, me besaba con tal pasión, que nuestras bocas parecían una, nuestras lenguas se entralazaban,no hubo un hueco en nuestras bocas que no lo pasamos con nuestras lenguas. estuvimos asi como 10 minutos tocandonos todo el cuerpo, el me lamia los labios, los dientes, y volvia a meterme la lengua hasta el fondo, hasta que se aparto de mi boca y me empezó a lamer el cuello, me daba muchísimo placer, empezó a bajar, me quito la camiseta, y me lamia y chupaba los pezones como a una chica,parecía como si quisiera sacar leche de ellos, bajo mas me lamia la barriga, el ombligo, me dió la vuelta y me quitó los pantalones y calconcillos, se quedó maravillado como la primera vez que me vió el culo pero mil veces más por vermelo desnudo, estuvo tocandome y lamiendome el culo como treinta minutos, Luego me dijo:
—Iván: mmm tienes el culo mas apetitoso y sexual del mundo, y lo bueno que ahora es todo mio.
—yo: si mi amor, es todo tuyo ahora, hazme tuya.
Entonces, siguió lamiendome, me pasaba la lengua por toda la raja del culo, abriendomelo asi,hasta que tenía la lengua entre mis cachetes,entonces con sus manos me abrió el culo, mostrandole el tesoro que tanto habia asnsiado, mi ano.Estuvo chupandome el ano como 10 min, yo me estremecía de placer, me sentía una verdadera mujer que le estaban dando el mejor sexo oral de la historia. Él me metía la lengua hasta el fondo del ano, lo mas que podia, y la sacaba, la metí y la sacaba,a veces me besaba el ano de la misma forma de como me besaba en los labios, para el, mi ano era como mi vagina,y me la trataba como cual.
Al cabo de un rato le dije:
—Yo: Mi amor, me apetece ahora darte placer a ti, quiero ser una buena chica, quiero sentir tu sabor mas delicioso en mi boca.
—Iván: Como quieras cariño,pero no me olvido de tu vagi….ano.
Se incorporó,y me puse de rodillas frente a él,le desabroché el cinturón, le bajé los pantalones, y ahi estaba ya sentía su calor, aun sin bajarle los calzoncillos, su empalme era tal, que me apuntaba directamente a la boca, entonces dijo:
—Iván: Mi amor hazme saber lo que es una mujer
Sin mas decir eso, le bajé los calzoncillos y salió su deliciosa polla con sus huevos peludos, me gustaba que no estuviera depilado, se lo hice saber, y joder …vaya polla, medía unos 20 centimetros, era preciosa, con una vena en medio, cabeza purpura rosada, tronco increible, me quedé embobado mirandola. Acerqué mi cara a su pene, estaba escasos centímetros, ya podia oler a macho, su olor me volvía loco,en la punta salia una gotita de liquido preseminal, que la cogí con la lengua como primer contacto, y vaya sabor, me encantaba, me puso super cachondo,no dudé mas y agarré a esa cosa que a partir de ese día seria mía, y empecé a masturbarle muy lentamente, el capullo bajaba y subía dulcemente,estuve asi un rato, hasta que aceleré un poco el ritmo. Ya era un bombeo constate, el gemía de placer, eso me excitaba aun mas , con la otra mano libre le empecé a estimular los huevos, me encantaba el tacto rugoso y mojado que tenían, ademas.de tener pelo, en ese momento dijo:
—Iván: cariño eres todo un experto, me estas volviendo loco por favor quiero.sentir tu boca dentro mmmm.
Tal como dijo mi hombre,sin dejar de pajearle, saque la lengua y le daba lenguetazos al glande cada vez que salía, luego deje de masturbarle para poder lamerle enterito el pene, le daba lenguetazos desde la base hasta la punta, de un lado a otro, me metia un huevo entero en la boca, luego otro,hasta que me introducí el glande entero en mi boca, le lamia cada milimetro, él lanzaba unos gemidos bastante grandes,me fui introduciendo poco a poco la polla sin dejar de lamerla por dentro por todos lados, hasta que la punta tocó la campanilla. Aún faltaba un poco para metermela entera pero me estaba dando arcadas, mire a Iván y lo estaba gozando como nunca, dije para mi mismo, que por mi macho, lo que sea. Aaguanté la arcada y me la metí entera, el no se lo podía creer, me mantuve asi como 1 min, respiraba como podía por la nariz, hasta que la saque de un golpe, provandome estar bastante rojo, y un ataque de tos y pronto el dijo, que no hacia falta que lo estaba haciendo genial, sin más seguí con lo mio, ahora me metía la polla y la sacaba a un buen ritmo mientras con la mano le cogía los huevos.Nunca apartaba la mirada de mi macho, le miraba a los ojos y el me correspondia la mirada aunque parecía que estaba en otro mundo, con la mamada que le estaba haciendo.
Estuve una hora mamandole la polla, ya casi habÍa perdido el sabor original, y solo lo cubría mi saliva. Tenía ya mi mandibula cansada, de tanto meterme y sacarme la polla, en tanto , que de repente me cogió la cabeza y me metía la polla el solo, basicamente me estaba follando la boca.
Yo no hacía nada,a veces me ahogaba un poco, pero por él lo que sea.Estuvo asi 10 min a lo que dijo:
—Iván:Cariño, quiero hacerte toda una mujer(mi mujer), asi porfin seremos uno.
—Yo:Si, es lo que mas deseo, pero.. ¿tu crees que me va a entrar? Es muy grande
—Iván: voy ha hacerlo muy despacito y primero te voy a dilatar con mis dedos y lengua, tranquilo, tu relajate.
—yo: esta bien, (me di la vuelta) Toma te doy mi virginidad como mujer, te quiero.
Comenzó entonces a volver a introducirme su lengua como hacia antes, luego metió un dedo.
—Iván: ¿Te duele?
—yo: No nada amor, sigue
(Metió otro dedo)
—Iván: ¿Y ahora?
—yo: no, sigue cariño
(Metió el tercero)
—Iván: ¿Mi vida, que tal?
—yo:mmm me encanta cariño, no me dule nada, es fabuloso
(Me dió un beso en la espalda, y metió el ultimó)
—yo: mmmmm delicioso, siento un leve dolor pero me encanta, te amo amorr, estoy preparada para ti.
Sin más cogió su pene en erección total, yo ya le había lubricado antes con mi saliva, pero se habia secado, a lo que me dijo;
—Iván: Richard escupeme en la mano.
Lo hice y se lo untó en el pene.
Me abrió los cachetes de culo para tener el objetivo en frente, se veía bastante abierto tras meter 4 dedos, y me dijo, preparado?y me metió el glande,mmmmm sentirlo así dentro de mi hizo que todo el vello de mi cuerpo se erizara,me empezó a enterrar todo el resto de su polla, a lo que sentia una sensación super extraña, sentía su rabo metiendose entre mis entrañas y eso hacia que me estremeciera de placer,casi llegaba a la altura del estomago, o eso es lo que percibí yo.
Me decía cosas super excitante y guarras, que ya ni me acuerdo por la excitación tan bestia que tenía, estaba siendo ¡follado por un hombre!.Su pene salia y entraba sin complicaciones, ya se habia hecho mi a ano a ese gran trozo de carne,la sensación era increible, la mayor satisfacción que he tenido en mi vida y tendré, a veces lo sacaba entero el pene de mi, para meterlo de una vez, lo sacaba y metía….
Asi estuvo no se cunto rato, yo estaba en la gloria. Aceleró el ritmo con el tiempo a tal medida que era durísimo, sus huevos rebotaban con mi culo en cada envestida, los dos gozabamos como auntenticos animales, su polla se había fundido con mi ano y entrañas,me cambió de posición en repetidas veces, a su elección,( misionero, perrito, contra la pared,cuchara) no se de cuantas formas me lo hizo pero en ninguna me soltaba y mucho menos sacaba su polla dentro de mi. En esos momentos si que sentí realmente que le pertenecía, que era suyo, y que podía hacer conmigo lo que quisiera…
—Iván: mmmm richard mmmm estoy a punto de ….venirmeee….
—Yo: hazlo cariño mmm pero que no se escape ni una gota, cuando vayas a mmmmm correrte mmmm hazloo mmmmm totalmente dentro de mi mmmmm llename mis entrañas, haciendome tu esposa mmm
—Iván: tranquila mmmm lo haré y si se escapa algo debes tragartelo mmmmm
—yo: Si mi amoooor mmm
—Iván: estoy a puntoooooo mmmmm ahhhhhhhh ufff ahhhhhh
El grito que pegamos los dos sonó hasta en japón, creo que incluso yo me corri, pero no por el pene, si no corrida anal.Me inundo todo por dentro, notaba caliente hasta la mitad de mi cuerpo, había llegado el semen hasta no se donde, Iván se quedo sin sacar el pene, con el hasta el fondo de mi, un poco mas y mete los huevos,me dijo al oido
—Iván: ya eres mia para siempre te amoo
—yo: cariño, sii siempre seré tuya, estoy agotado, por favor no separes el pene de dentro de mi por favor, tengo mucho sueño…..no puedo mas..
—Iván: yo también cariño…estoy exhausto…estoy durmiendo..me
Los dos nos quedamos dormidos en esa posición, el con su pene hasta el fondo de mi,con todas las entrañas llenas de semen, y yo a su lado…asi estuvimos toda la noche.

CONTINUARA: PARTE 3 y 4

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Lío en los baños de estudiantes

Gays, Videos 16/11/2016

Había acabado la carrera el año anterior y ahora me disponía a hacer un máster que me diera alguna entrada a la posibilidad de conseguir algún trabajo. Siguiendo un poco el sentido común, decidí hacerlo sobre algo que ya había estudiado y continuar especializándome en lo mío. Algo que, en mi opinión, aparte de sentido común, era algo lógico. La sorpresa fue mayúscula cuando, después de matricularme, me enteré que íbamos a ser, a lo sumo, cinco alumnos por clase. Casi todos habían decidido dejar de estudiar e ir a buscar trabajo fácil, algo que con las condiciones actuales significaba poco sueldo, poca estabilidad laboral y un largo etcétera de malas noticias.

Empecé con ilusión el máster. A fin de cuentas, la literatura era mi pasión, lo que había estudiado y de lo que quería trabajar. Lo bueno de tener poca gente por clase es que todo era más particular, más personal. Se veía un poco el temario que al alumno más le interesara y se estaba más relajado que tal vez en una clase a rebosar de gente donde se debía ceñirse a lo que mandaba la asignatura. Pero no todo era tan bueno. Por un lado, el horario, acabando casi siempre a las nueve de la noche. Por otro, el edificio donde nos había tocado, el más antiguo del campus, un tanto alejado del mogollón, al lado del campo de futbol y del gimnasio. Tener a los deportistas al lado no era malo. Lo malo es que no había casi nadie más dentro. Debido a su “edad” se había relegado para cursos con baja asistencia. Es decir, el nuestro y unos pocos más que, afortunadamente para ellos, no tenían clases por la tarde. Así que los valientes del máster de literatura nos aventurábamos cada día en un edificio casi solitario. Por suerte las aulas no estaban mal y estaban bien equipadas.

Normalmente acostumbraba a irme a casa directamente después de clases, coger el coche y ponerle punto y final al día. Pero ese día, a mediados de curso, tuve la urgente necesidad de ir al baño. Había estado comiendo con unos amigos y la bebida parecía que ansiaba por salir de mi cuerpo. Cuando se acabó la clase le pregunté a la profesora donde quedaba el baño, pues nunca había tenido la necesidad de ir hasta el momento y el edificio lo desconocía totalmente. Ella me miró un segundo pensativa.

“Pues creo que tendrás que subir al tercer piso, al fondo del pasillo a la derecha, porque los de por aquí abajo sé que están cerrados y me han dicho que las de la limpieza suelen cerrar los de las otras plantas cuando acaban la jornada. Pero como arriba hay despachos de profesores puedes probar”

Le di las gracias y me encaminé enseguida hacia arriba, subiendo los escalones de dos en dos. Al final del pasillo vi la puerta del baño, pero lo que más me extrañó fue ver a dos chicos al lado. Con las prisas que llevaba, pasé a toda prisa al lado de ellos y entré. Me dio la sensación de que se sobresaltaban un tanto al verme, pero no le di más importancia. Delante del urinario me bajé la cremallera del pantalón y dejé ir todas mis preocupaciones, quedándome en la gloria. Pero hasta que no vacié el depósito completamente no me percaté de que había alguien más en el baño. Comencé a oír ruidos de succión y al aguzar el oído creí saber que provenían de uno de los reservados, detrás de mí. No hacía falta ser un genio para imaginarse que a alguien le estaban haciendo una mamada, sobre todo cuando escuché claramente: “Sí, así puta, chupa bien”.

Estaba claro que pensaban estar solos. Y ahora entendía la presencia de esos dos en la puerta. Rápidamente me subí la cremallera y me iba a dar la vuelta para salir cuando vi que a los que había pasado volando entraban poniéndose ante la puerta y cerrándome casi el paso. Para hacer ver que no le daba mayor importancia fui a lavarme las manos, aunque las piernas me temblaban. Además, el chico que estuviera en ese reservado seguía diciendo lindezas y animando a quien fuera a seguir su trabajo.

Cuando estaba a punto de secarme las manos los dos chicos se colocaron a mi lado. Me fije en que no eran más altos que yo, pero imponían más, sobre todo por la musculatura que tenían. Llevaban el pelo corto y vestían de vaqueros y camisetas, mostrando lo que habían conseguido en el gimnasio.

“Hey, hola” dijo uno de ellos. Hice un gesto con la cabeza a modo de saludo, sin querer contestarles pero sin querer provocarles tampoco. “Yo me llamo Leo” continuó “Y él es Manuel, pero todos le llamamos Manu.” El susodicho saludó con una sonrisa. “El que está ahí dentro” dijo señalando el reservado “es nuestro colega Hugo, que está… relajándose, pero no tardará mucho, ¿sabes?” Yo hice un gesto con la cabeza, dándole a entender que le entendía perfectamente. “¿No le dirás a nadie que estamos aquí fumando, verdad?” me preguntó. “No, no, para nada” contesté apresurado, esperando que todo pasara rápido y me dejaran ir. No pensaba decir a nadie que dos tíos estaban fumando en un baño perdido de la mano del estudiante medio mientras otro recibía una limpieza de tubería.

“Bien, gracias tío”. Por cierto, ¿cómo te llamas?” Para no ofenderles les contesté “Nacho.” “Genial Nacho, pues este será nuestro secreto. ¿Quieres un piti?”

En ese momento se escuchó desde el reservado la fuerte voz del tal Hugo: “Oh, joder. Sí, trágatelo todo, zorra”, seguidos de varios gruñidos de satisfacción después de un buen orgasmo. La puerta se abrió y a través del espejo pude ver a Hugo salir. Si esos dos eran grandes, este era enorme. Me sacaba una cabeza y tenía unos brazos que parecían tallados en piedra. Tenía el pelo corto, rizado y una fuerte mandíbula. Me quedé un poco en estado de shock al verlo. Sin duda era alguien a quien no te esperas en una universidad. Pero lo más sorprendente era que había salido sin ni siquiera ponerse los pantalones, dejando ver un pene enorme que se balanceaba de lado a lado.

“¿Satisfecho?” le preguntó Leo mientras Hugo iba a mear.

“No ha estado mal. Aunque la próxima vez a ver si aguantas más de dos sin que se te salga de la boca” dijo dirigiéndose a quién hubiera en el reservado. La puerta había quedado entornada y no veía de quien se trataba, solo un par de converse rojas moviéndose. “¿Y este quién es?” dijo reparando en mi presencia y avanzando a mí, todavía con los pantalones sin ponerse. Ante su presencia yo notaba como iba menguando.

“Es Nacho, un amigo” contestó Leo pasándome su brazo musculado por los hombros. “Tenía una urgencia así que le hemos dejado pasar. Pero tranqui, Hugo, que nos ha dicho que no contará nada” Para reforzar lo que decía negué vehementemente con la cabeza. “¿Seguro? No me fio para nada. ¿Qué coño hacía aquí? Seguro que venía a espiarnos para chivarse” siguió Hugo. “No, para nada, yo solo me estaba meando y es el único baño abierto y…” quise continuar con la sarta de explicaciones, pero Hugo me cogió de un brazo y me callé al instante. “¿Qué vamos a hacer contigo para que estés callado?”.

La situación no podía ser más rara. Un tío musculado, enorme y sin pantalones, agarrándome del brazo mientras sus dos amigos estaban uno a cada lado. Sin duda, la cosa pintaba negra. Entonces, como salida del cielo, una voz femenina se escuchó en el baño.

“Venga, Hugo, deja en paz el chaval. Ya te has divertido hoy, ¿no?”

El mastodonte se giró para ver de dónde venía y como me agarraba del brazo, giré yo también. Entonces vi quien era la que se había encargado del monstruo que Hugo tenía en la entrepierna y, sin lugar a dudas, me sorprendí. Era una chica de mi estatura, más o menos, con un par de buenas tetas, delgadita, y el pelo moreno corto por los lados y más largo por arriba. Vestía una camiseta algo vieja y ancha y unos vaqueros cortos. Y por supuesto, esas converse que ya había visto. Por lo visto, antes llevaba maquillaje, pero ahora lo tenía todo corrido por la cara, por lo que se dirigió al lavabo al lado del que yo estaba para arreglarse un poco. Era una grata comparación entre la nube de testosterona que se respiraba en el ambiente.

“Eh, zorra, tú quédate fuera de esto” le espetó el gigante. “Y el chaval este…” dijo, echándote una mirada y sonriendo a continuación “he visto como me miraba cuando he salido de ahí dentro. He visto que no dejabas de mirarme la polla, ¿verdad?” Yo intenté negar lo evidente. A ver quien no iba a ver ese monstruo. “Cállate, claro que me la has visto. Y seguro que te ha dado envidia oyéndome como disfrutaba, ¿a que sí?” Iba a contestar que no, para nada, pero la chica se me adelantó, ya con el maquillaje más arreglado: “Joder Hugo, que lo dejes y vámonos”. El tío la empujó hacia atrás. “Cierra el pico. A ver, hagamos un trato. Si prometes que no le vas a contar nada a nadie y le das un besito a mi polla para cerrar el trato, dejo que te vayas, ¿vale?” Quedé blanco al oír eso. Nunca había estado con otro tío. A mí me gustaban las mujeres. Aunque claro, ver a ese monstruo balancearse, pues había despertado algo mi curiosidad. Antes de que pudiera hacer nada noté dos fuertes manos en mis hombros que me obligaron a arrodillarme ante Hugo, quedando su enorme aparato ante mi cara, despidiendo un fuerte olor, mezcla de orina, semen y sudor. Notaba que la situación de poder que ostentaba le ponía porque veía como se le iba hinchando lentamente.

“Venga, no lo dudes. Bésala. Sé que quieres”. Sabedor de que si no hacia lo que quería no iba a salir de ahí, me decidí. No era gay, eso lo sabía. Pero al tenerla tan cerca, despidiendo ese olor mezcla de sudor y sexo, notaba que me había excitado. Leo y Manu, los poseedores de aquellas fuertes manos que habían hecho que me arrodillara ante Hugo miraron con curiosidad por encima de mis hombros. “Joder, se ha empalmado” dijo Manu. Miré hacia abajo y vi que era verdad. El pantalón se me había abultado. Ante el comentario Hugo estalló en carcajadas. “Otro que se rinde ante el poder de mi polla” exclamó lleno de júbilo. “Ahora sí que sé que quieres besarla. Y otras cosas…”

Tragando saliva miré hacia los lados, solo para ver como ellos dos y la chica miraban con curiosidad lo que iba a pasar. Acerqué más mi cabeza a su pene, que ya se había alzado a media asta. Noté que le temblaba ligeramente mientras se ponía más dura.

“Esta zorra se ha tragado una buena corrida, pero estoy seguro que puedo tener otra para ti” dijo mientras se sujetaba la polla y comenzaba a restregármela por los labios. No podía creer su arrogancia, al igual que no podía creerme la situación en la que me había metido, solo por querer ir a al baño. Ahí estaba él, todo musculo, forzándome a besársela y actuando como si quisiera hacerlo.

Le solté un rápido beso y comencé a ponerme en pie, pero Hugo rápidamente puso su mano libre en mi hombro y sin esfuerzo me mantuvo en el suelo. Al mismo tiempo me empujó hacia su arma, cargada y lista. “¿Y bien? ¿La vas a chupar o quieres afrontar las consecuencias?”

No sabía dónde meterme, pero no me gustaba el sonido de esas “consecuencias” y más por el tono con que lo dijo. Abrí ligeramente los labios con la intención de hablar, de negociar con ellos, pero Hugo aprovechó ese instante para echar las caderas hacia delante, metiendo su polla dentro de la boca. Lentamente empujó más fuerte, haciendo que tuviera que abrir más a la boca para dejar paso a ese pedazo trozo de carne. Antes de darme cuenta tenía ambas manos en mi cabeza y me forzaba a metérmela y sacármela de la boca, como si mi boca no fuera más que un agujero en el cual satisfacerse. Viendo que hacía lo que quería, cerré los ojos y le dejé hacer, por miedo de las “consecuencias”.

Igual que le había oído en el reservado, Hugo comenzó a soltarme lindezas ante sus amigos. No sabía si su intención era mostrar su poder ante sus amigos y esa chica, excitarse a sí mismo o humillarme más de lo que estaba. O tal vez una mezcla de las tres cosas. “Oh, sí, trágate mi polla” “Cuidadito con los dientes putito, a ver si quieres que te los saque de golpe” “Joder tío, como me gusta follarme bocas de maricones”. Entre todo eso, la verdad, solo me sorprendió lo rápido que se me había adaptado la boca a ser follada por ese trozo de carne, aunque todavía me ahogaba cuando iba demasiado lejos. No creo que hubiera garganta que pudiera con todo eso sin ahogarse. Pero cada embestida parecía que el concepto de demasiado lejos era más amplio, pues veía, las veces que me atrevía a abrir los ojos, que cada vez estaba más cerca. Estaba siendo humillado y degradado en ese baño, de rodillas, con una erección que cada vez era más palpable, mientras me follaba salvajemente la boca un idiota de gimnasio. Y además estaban mirando dos tíos y una chica bastante mona. Ya creía que no podía caer más bajo.

Y entonces, lo que creía cambió. Sí que podía. Con un gruñido de placer metió su polla hasta el fondo de mi boca y se agitó. Noté como chocaba contra el fondo de mi garganta y se escurría hasta el estomago una masa líquida que supuse que era su corrida. Por fortuna, no pude saborearla al haberla disparado directamente al fondo. Pero la suerte parecía que no estaba conmigo esta noche, pues Hugo, sacándola, disparó los últimos chorros directamente en mi boca. Estaba asqueado por el simple hecho de haber probado la corrida de otro tío. Pero la cosa no había terminado, pues la volvió a meter y comenzó a deslizar lentamente dentro de mi boca, hasta casi sacarla por completo, para impregnar bien su sabor en mis papilas.

Entonces la sacó finalmente. Manu le dio sus pantalones, que se puso enseguida. “No ha estado mal. Tenemos que volver a hacerlo alguna vez”. Y con una fuerte risotada se dio la vuelta, con sus amigos pisándoles los talones. La chica se arrodilló ante mí y con un pañuelo comenzó a limpiarme los restos de la boca. Hugo se asomó otra vez por la puerta: “Venga zorra, deja al maricón disfrutar y vente con nosotros”. “Vete a la mierda Hugo” le espetó ella mientras él se iba riéndose.

Abrió el grifo y me mojando un trozo de papel me limpió la boca. Cuando conseguí salir un poco del shock, intenté levantarme, pero tenía las piernas muy flojas, así que ella me ayudó, y comencé a limpiarme la cara en el lavabo. Me tiré un rato, intentando no pensar en lo que acababa de pasar. La chica continuaba a mi lado, mirándome. Sin decir nada.

Cuando me adecenté y recuperé todo lo posible me miré en el espejo. Entre mis babas y la corrida llevaba la camiseta pringada. “Joder” exclamé. Intenté limpiarme con agua, pero fue peor. Parecía un fracaso de míster camiseta mojada.

“No te esfuerces. Saldrá cuando lo laves” me dijo “Por cierto, me llamo Diana.”

“Ah, eh… Nacho” le dije. “Por si pensabas que me llamaba zorra o puta” se rió ante su propio chiste, flojito”Sé cómo te llamas, ya se lo he odio decir al gilipollas ese. Lo has hecho bien, ¿sabes?” En ese momento creo que le dirigí una mirada entre furibunda, asesina, incrédula… una mirada con muchos significados. Pero el de orgullo, seguro que no estaba. “No, quiero decir, que has hecho bien haciendo lo que te decía, es un tío muy bestia. No sé que podría haberte echo”

Mirándola detenidamente, parecía entre avergonzada y culpable, como si ella tuviera la culpa de que hubiera acabado así. Sin decir palabra, salimos del baño y nos dirigimos hacia la salida de la facultad. Como un caserío fantasma, no había nadie. Al llegar a la salida, se despidió de mi y vi como se dirigía hacia la parada del autobús. Yo sabía que a esa hora no pasaría ninguno hasta dentro de un buen rato, hacía fresco y el centro no estaba como para llegar a él andando, lo malo de las universidades alejadas. Así que me acerqué a ella.

“Oye, ¿quieres que te lleve?” le dije. Ella sonrió. “No quiero ser una molestia”

“Tranquila, mientras no me pongas de rodillas en un baño y me saques una polla gigante, será un placer llevarte a donde sea” le dije. Ella rió ante el comentario y nos dirigimos al coche, aparcado un poco más allá. Puede que en palabras de Hugo fuera un maricón traga pollas, pero eso no impedía que pudiera ser un caballero con alguien que también parecía una víctima. ¿Quién sabe? Tal vez si los débiles se unían podían conseguir algo. Era uno más entre ellos.

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¿Será que me gustaban los hombres o solo era mi blanca inocensia?

Gays 12/08/2016

Esta historia inicia hace 15 años, era solo yo un niño de 8, la historia es de gays, pero en aquel entonces mi unico deseo era salir de mi casa a jugar ya que no me lo permitian, mis abuelos eran muy estrictos..

Yo me escapaba a media mañana a donde mi veciono a jugar y aunque mis abuelos me regañaban me permitian estar alli ya que las casas estaban cerca y veian lo que yo hacia

Jugaba todo el dia, casi hasta el aterdecer con Carlitos y Xavier, hasta que ellos se iban, no vivian cerca, yo quedaba con Juan carlos el tio de ellos “mi vecino” el tenia 16 años era alto de piel blanca y una contextura atletica a el le gustaba mucho hacer deporte…

Juan carlos vivia solo con su hermana mayor en una gran casa, sus papas  habian fallecido
Por otra parte yo era un niño no tan pequeño de altura, le llegaba a el hasta el pecho, yo era delgado mi piel es blanca pero no tanto como la de el cada vez que la recuerdo siento un cosquilleo en todo mi cuerpo de la hermosa que era.
Los dias pasaban estabamos en vacaciones de verano y no habia escuela
Cada mañana me dirijia a jagar con ellos, pero…, pasa algo raro…, sentia mucho mas interes por jugar con juan carlos, pensaba yo en ese momento ivadido por mi inocencia, pero el no jugaba con nosotros siempre estaba en su hamaca acostado bajo un arbol, a mi me gustaba verlo porque el vestia lindo y muy sport, con una camiseta sin mangas que le dejaban ver sus brazos grandes y bien formados y algo que no entendia ya que se le veian parte de su pecho grande y su tetilla rosadita, yo me quedaba viendosela pero apartaba la cara al momento en que el me miraba me daba mucha pena y no sabia porque!
El vestia un pantalon de algodon color azul que al parecer le quedaba un poco pequeño xq todo se le marcaba, la forma de su ropa interior…
Ya cansado de jugar me acerco y le pregunto si me puedo sentar con el en la hamaca; nunca podre olvidar esto, el me sonrio y me dijo, si ven, su sonrisa era tan hermosa sus dientes blancos y unos labios rosados que invitaban a ser besados, me sente a su lado y para acomodarme toque su muslo, unos muslos bien gays y estaba tan firme y la sensacion de su pantal deslisandose por su piel fue increible, senti en mi cuerpo de niño un cosquilleo raro y un calor diferente al que sientes al jugar, el me mira y me dice estas bien? A lo que respondo Sí! Muy nerviosamente
Por mi peso y el de el, la hamaca se baja un poco y su pierna y la mia se toca en la mitad de la hamaca me gustaba mucho sentir su piel, el era muy aseado siempre llevaba puesta su locion favorita con un aroma dulce y fragancia fresca.

La tarde llego y los niños se fueron, quedo solos juan carlos y yo aun en la hamaca sentados…
El me mira con una sonrisa picara me dice: quieres seguir jugando, todavia es temprano, dale dime que si!
Yo le digo que si, igual me encantaba pasar tiempo con el, me hacia sentir raramente bien

Me dice, vamos a mi cuarto tomemos los cojines del sofa y con las sabanas hagamos un fuerte
Y eso hicimos, nos gustaba que mientras jugabamos decir lo que haciamos
Y debajo de todas esas sabanas y conjines estaba cada vez mas divertido, hasta el momento en que tanto movimiento mi mano paso por su entrepierna tocando tu pene que se sentia que era grande pero estaba muy suave, yo me sente y me quede viendo su cara para ver si se enojaba o que me diria
Pero su reaccion fue de darme lo que mas me encantaba de el, su hermosa sonrisa, me tranquilice

El dice tengo calor; “obvio estabamos debajo de todas esas sabanas en su cuarto con la puerta cerrada” el se quita su camiseta su torso estaba de un color rosado hermoso con unas pequeñas gotas de sudor entre sus grandes pechos
El me quita mi sueter sin pedirme permiso quedando los dos con el torso descubierto, y me dice con una suave voz… Quieres tocar denuevo, refiriendoce a su entrepierna
Yo le dije si, mis manos y piernas temblaban y sin pensarlo mi pequeño pene estaba erecto, diriji mi mano hasta su pene notando que el de el estaba tambien bien duro, el se paro ybse quito el pantalon quedando en boxer yo tocaba ese pene por encima de su ropa interior se sentia palpitante y caliente su pene el boxer estaba humedo me dijo que era pre seminal yo no entendia
El saco su pene y sus testiculos era muy grande creo yo que 19 cm le media era grueso, un pene de gays grandotes, desde la base hasta el glande este tenia forma de ceta un glande algo grande
A su pene le corria un liquido transparente le salia mucho, el olor que tenia ese liquido me gusto, que hasta hizo que mi cuerpo temblara y que mi pequeño pene tuviese contracciones
Yo estube moviendo mi mano por todo su pene que se sentia resbaloso por el pre seminal

El me dice metetelo a la boca, lo cual hice sin dudarlo el sabor me supo a gloria era salado pero se me hacia delicioso
Meti su glande a mi boca la cual me costo un poco pero un rato de intentarlo lo logre hacer un poco bien el loquido seguia saliendo muchisimo y yo lo recogia con mi lengua ya que su sabar era exquisito para mi

El me pidio que me parase y lo hice, me quito el pantalon y el boxer y comenzo a lamer mis testiculos de niño sin un solo vello
El paso de su lengua hacia que mi cuerpo temblase y hasta mis piernas se debilitaran que casi caigo rendido de tanto placer que llegaba a conocer
El me volvio a poner de pie y chupo mi pene su boca se sentia tiba era una sensacion deliciosa

Tomo con su mano mi pequeño pene y hizo mi prepusio hacia atras, mi glande era muy sensible cuando el paso su lengua por el senti dolor que se convirtio en placer en cuestion de segundos
Mo habia pasado mas de un minuto de que el me chupara el pene cuando comienzo a sentir unos calambres en el pene se sentia todo dentro temblar fue algo que me dio miedo pero me gusto
El me dijo que habia teniado un orgasmo
Ahora segui yo le chupe su pene un buen rato saboreando su preseminal que le salia bastante

Hasta que me dijo… Haremos otra cosa, te va a doler al principio pero luego te gustara mucho
Me hizo arrodillarme y que pusiera las manos en el piso
Paso su lengua por mi culito, nuevamente mincuerpo se estremecio de placer
El pasaba su lengua y subcionaba y llegue a sentir cuando metio la punta de su lengua me dolio pero como el lo dijo me gusto mucho

Luego paso su pene por mi culito varias veces se sentia resbaloso imagino que por su preseminal, en eso siento una presion, era el ya metiendo su pene, lo hacia lemtamente cada vez un poco mas
Metio la cabeza solamente y estuvo asi un rato

Yo gire mi mano y toque mi culito y estaba muy mojado y resbaloso
Y le dije que siguiera… Asi lo hizo lo logro meter todo, fue un dolor fuerte al principio pero el hizo que todo cambiara y me gusto

Lo metia y sacaba hasta llegar a su glande estubo asi un rato, yo me comence a mover tambien lo que sentia era placentero

El me agarro de mis caderas y comenso a moverse muy rapido mientras yo jadeaba en silencio xq no queria que nadie nos descubriera

El seguia moviendose duro y muy rapido, cuando vuelvo a sentir lo que me sucedio cuando el chupo mi glande sensible
Mi pene comenzo a moverse y yo senti espasmos dentro de mi que me gustaron aun mas

El saco su pene y me dijo abre la boca, me dio a chupar su pene, en un momento salio un liquido espeso y muy caliente de su pene, como el preseminal este liquiso  salio por mucha cantidad mi boca quedo llena y salia por mis labios, me dijo tragalo, su sabor era raro, no me gusto mucho pero aun asi lo trague, la biscosidad que sentia en la boca me agrado, el me dijo que eso era semen y que a mi tambien me saldria cuando tenga un orgasmo como los dos que tuve
Nos limpiamos y vestimos y seguimos jugando un rato mas, pero el me beso en la boca yo me senti muy feliz

Y asi sigui durante varias semanas mas, ya de adulto hoy a mis 23 años, con gestos y maneras gays, ya el esta casado y tiene una bebe, cuando lo veo me exito porque el marco en mi una etapa de sensaciones, ademas su sonrisa aun no ha cambiado y amo eso de el 🙂

Aqui acaba la historia que hace inicio a mi vida de hoy dia.

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El diablo conduce un BMW

Gays, Relatos Gay, Relatos porno 01/06/2016

Una infiel y sensual pecadora llega al lugar correcto para superar sus aflicciones..

El diablo conduce un BMW.

El padre Patrick despedía a media docena de devotos feligreses del curso de oración junto a Priscila, su rubia y joven asistente. “Sor Priscila” le decían por su beatitud y entrega en la iglesia. Era una bella parroquia, enclavada en un sector rico de la ciudad. El padre Patrick estaba orgulloso de las miradas y halagos que recibía de sus feligreses en sus dos décadas como párroco de aquel lugar.

Justamente, dos mujeres y sus maridos lo felicitaban por la mantención de la iglesia y la compra de un nuevo Cristo tallado, cuya tez blanca, hermosas facciones, y corona de espinas de oro serían la envidia de otros párrocos cuando un negro y lujoso automóvil, un BMW último modelo, se estacionó justo frente en el estacionamiento. Continuar leyendo …

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    por el 10/04/2018 - 1 Comentarios

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