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Un lío de parejas calientes

Relatos XXX 21/06/2018

Por aquel tiempo, Alex y Luis llevaban un tiempo contactando por Internet enseñándose fotos de sus parejas Laura y Sara, una tetona, y morena joven muy caliente. Cuando parecía que un encuentro real sería posible, ocurrió un desafortunado incidente y Alex y Laura lo dejaron.

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La mama de mi amigo

Relatos XXX 11/06/2018

El relato que le traigo es 100% real  se trata de como perdi mi virginidad con la mama de mi amigo Empesare describiéndome ami y la mujer que me iso feliz  Yo en ese entonses tenia 14 años y ella estaba x entrar alos 33 una mujer morena con una nalgas y unas tetas bn grandes y con una rica vagina bn peludita todo empeso unos dias atras antes de mi estrenó una noche q me quede a dormir  la señora se staba bañando y yo entre rapido sin tocar y al entrar lo que fue el principio de gran estreno entre y vi a la dama desnuda.

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Escorts universitarias en Barcelona de lujo

Relatos XXX 18/04/2018

Escorts universitarias en Barcelona para mí solo: todo un sueño realizado. Ya me habían hablado bien de la ciudad, pero como se suele decir, hasta que no lo ves, no lo crees. Pasaba como de costumbre por esta gran ciudad, cosmopolita y coloreada, tanto de día como de noche. Soy más de noche, aunque mi trabajo como ejecutivo me limita a estar todo el día trabajando, y la noche me la reduce a lo mínimo.

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DESTACA tu post patrocinado/relato

Relatos XXX 10/04/2018

Relatos Eróticos, Porno, XXX, Verdes, Cortos, Maduras Amateur con Fotos y videos, lee y publica el tuyo Ahora. Cuentos y narraciones eroticas y porno para disfrutar solo o en pareja. Telefono erotico y lineas calientes para llamar.

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La chica del instituto

Relatos XXX 01/04/2018

No hace mucho, unos días tan solo, fue la fiesta de fin de curso de mi instituto, la típica fiesta donde tienes que ver por última vez a los profesores y etc… Pero en mi caso no fue tan aburrida como mucha gente recuerda, para mi será creo que uno de los mejores recuerdos que voy a tener en mi vida.

Mientras empezaba “la fiesta” se me acercó una compañera de clase, la chica fácil que existe en todos los institutos. Cuerpo normalito pero que sabe como explotarlo al máximo vistiendo muy provocativa y con ropa ajustada. Me dijo que esta fiesta era un rollo, que prefería tener su propia fiesta. Mientras me dijo estas palabras se sacó del escote un preservativo. Yo sabía que era chica fácil pero también era el mejor plan que podría tener.

Así que abandonamos el patio donde estaba todo el mundo y nos dejamos perder por los pasillos del instituto hasta que encontramos un aula abierta, nos metimos y tras bloquear la puerta comenzó nuestra particular fiesta.

Ella rápidamente se quedó en sujetador y tanga, yo me acerqué a ella poniendo mis manos en su culo a la vez que le chupaba el cuello. Así nos fuimos moviendo hasta llegar a la mesa del profesor donde me senté y ella aprovechó para quitarme la camiseta y desabrocharse el sujetador. Me fue empujando contra la mesa para que me tumbara mientras ella iba rozando sus pezones desde mi cintura hasta mi boca. Yo le agarre sus tetas para poder comérselas. Me cabían casi entero uno de sus pechos en mi boca, yo succionaba sus tetas y le pasaba mi lengua por el pezón de la forma más rápida que podía. Iba cambiando de una teta a otra, ella estaba echada encima de mi cuerpo frotando su zona vaginal con mi entrepierna mientras yo estaba con sus pechos.

Entonces se dio la vuelta, me quitó los pantalones y los calzoncillos para comenzar a chuparme la polla y a comérsela. He de admitir que lo hacía francamente bien, seguramente sería de la práctica que tenía, o quizás fuera porque yo no estaba tan centrado en como me comía mi polla, sino en la vista que tenía de su culo y su coño sobre mi pecho en primer plano. Todo para mi y sutilmente tapado por un tanga de hilo.

Tanga que no tardó en comenzar a humedecerse, cada vez que se movía hacía atrás se le abrían un poco las nalgas y ese tanga se apretaba más contra sus agujeros. Puse mis manos en su culo y acompañé su movimiento.

No me lo pensé dos veces, aparté el hilo del tanga y pude ver su vagina y su ano. Creo que era uno de los más bonitos que he visto o por lo menos de los más excitantes que he visto. Toda su piel blanquita blanquita, ni un solo pelo, todo depilado. El ano estaba completamente cerrado pero relajado, sin ninguna arruga ni marca en la piel, era perfecto. La vagina también estaba blanquita, excepto los labios menores y propiamente el agujero que era un rosita muy suave, que se fue tornando a más intenso a medida que le fui abriendo los labios y acariciárselo. Y antes de que pudiera seguir tocándole la vagina o le pudiera introducir cualquier dedo, ella se levantó y se sentó sobre mí, con sus manos agarró mi polla dura y la colocó para que le fuera entrando por su vagina lentamente para que se le fuera adaptando el coño al tamaño de mi pene. Yo notaba como mi polla iba abriéndose paso por sus entrañas y el placer se iba acrecentando cuanto más entraba. Cuando ella se sentó sobre mi pelvis, nos miramos, yo no se que cara tendría yo pero ella si que estaba con la boca entreabierta, respirando profundamente y sus ojos mirándome fijamente pero como con la mirada perdida. Así comencé a mover mi cintura lentamente y a levantarla de la mesa, ella no esperaba que pudiera sentir más placer o que mi polla pudiera penetrarla más. Aunque no quería, no pudo evitar el gemir y dejarse llevar por el placer que le estaba recorriendo todo el cuerpo.

Luego nos cambiamos y le hice a ella ponerse en la mesa del profesor tumbada hacia arriba, le puse sus piernas sobre mis hombros y le metí la polla por su coño y así la estuve follando un tiempo, cuanto más le apretaba las piernas contra mi más profundamente le entraba la polla. Ella estaba concentrada en el placer que estaba sintiendo y llegó a perder hasta la noción de donde estaba y lo que estaba sucediendo. Le saqué la polla, le agarré el tanga y se lo partí para poder estar más cómodos los dos y así me tiré a poner mi boca en su coño.

Entonces y solo entonces, después de chupar y tragarme gran cantidad de jugo que salía de su coño, empecé a frotar mi lengua por su vagina que a estas alturas ya era de un color rosa muy intenso. Ella no paraba de disfrutar de cómo mi lengua recorría toda su vagina, incluso le intentaba penetrar con la punta de mi lengua. Yo sabía que ella estaba muy excitada porque su coño no dejaba de chorrear y tenía el clítoris durito. Le masturbaba el clítoris mientras le pasa mi lengua por los labios menores y succionaba todo el líquido que salía de ella, calentito y dulzón. Obviamente se estaba corriendo y estaba teniendo una eyaculación femenina, esto iba acompañado de espasmos y gemidos mezclados con gritos y suspiros.

Tras su corrida la levanté y la puse boca abajo contra la mesa del profesor pero esta vez con las piernas hacia el suelo poniendo su culo en pompa. Culo blanquito, pequeño pero con curvita donde agarrar, el típico culito pequeño y blandito, muy tentador el penetrarlo. Así que en esa posición no dude en acercar mi polla a su culo y pasarla entre sus nalgas ,mientras las apretaba con mis manos contra mi polla. Yo empecé a notar que mi polla se estaba empezando a poner excesivamente dura, así que decidí meterle la polla de nuevo para terminar. Con las manos le separé las nalgas para tener más fácil la penetración y sin más empujé, por suerte para ella mi polla entró directamente por el coño. Pero como tenía el coño cerradito y apretado sinceramente no me importó que no fuera el culo por donde se la había metido. Empecé a follarle el coño, mi polla entraba y salía completamente de su vagina notando en la punta como se le abría el coño. Yo me excitaba más y más hasta que noté que me iba a correr y tras pensarlo una décima de segundo, le saqué la polla rápidamente y fui hasta su cabeza a metérsela en la boca. Ella después de tener tanto sexo estaba como en el limbo y solo tenía fuerzas para gemir. Le entró la polla en la boca sin problemas y casi a la vez también empezó a salir todo mi semen. En cuanto la notó empezó a intentar gritar y a moverse para que se la sacara y no tener mi semen en la boca pero ya era tarde para ella porque yo le tenía cogida la cabeza para evitarlo.Lo único que podía hacer era intentar gritar pero con mi polla en la boca y todo el semen, le era muy complicado.

Tras ese momento que se hizo eterno para los dos, yo me vestí como pude y me fui. Ella no sé lo que hizo, yo la dejé desnuda tirada en la mesa del profesor, ése que me cae peor que una vaca, y con su ropa tirada por el suelo excepto su ropa interior, que me llevé jejeje. Aún hoy la huelo cada máñana, huele a colegiala cachonda a no poder más.

Si les gustó, no duden en decírmelo, tengo muchas historias de chicas fáciles de instituto.

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Una pizza pornográfica

Relatos XXX 13/03/2018

Nunca imaginé lo que me pasaría trabajando de pizzera caliente. Entrada en años, sin trabajo, tuve que recurrir a una pizzería.

El relato que voy a contar me pasó cuando tenía 20 años. Yo estudiaba durante el año con mucho esfuerzo, pero durante el verano volvía a mi pueblito natal para trabajar y juntar algo de dinero para volver a la ciudad para estudiar. Durante el último verano que pasé allí tuve la experiencia que ahora empiezo a contar.

Quisiera aclarar que no voy a usar nombres en esta historia, no puedo describirme sin ponerme otro nombre del que tengo, y no quiero malgastar fuerzas buscando otros nombres a gente tan abominable que ni lo merece. Soy rubia, teñida o de bote como se suele decir, rubia, aspecto inocente, con gafas, velluda de abajo, en fin, mejor mi imagen para ver cómo estoy. Por lo que dicen los demás, unos intensos ojos verdes y tengo aspecto de viciosa, aunque no lo soy. De ahí lo de pizzera caliente. Trabajaba en una pizzería, en general atendía al público pero también lavaba máquinas o ayudaba en la cocina. El verano en mi pueblo es muy caluroso y yo siempre iba liviana de ropas, con shorts y remeritas, pero siempre usaba un delantal que tapaba mis curvilíneos encantos.

pizzera caliente

Los días en que ocurren las peores cosas siempre amanecen sin más, no hay una alerta de lo que puede llegar a suceder. Éramos tres en la pizzería, pero esa mañana el cocinero se tomó su franco: estábamos solo mi jefe y yo. Como todos los miércoles estaba muy calmo y parecía que solo íbamos a producir, ya que no entraba nadie al negocio.

La pizzera caliente con la mezcladora ardiendo

Yo me encontraba lavando la mezcladora, una maquina de unos 50 cm de alto como máximo, por lo tanto tenía que inclinarme un poco para limpiar su interior. Mi cola se dirigía al mostrador cuando entraron dos curiosos personajes, uno de ellos era bajo y flaco, el otro parecía una mole; morenos los dos traían el calor de la vereda y no bajaban de los 30 años de edad. Me incorporé para atenderlos pero mi aburrido jefe decidió hacerlo y volví a mi puesto. Ahora que lo rememoró probablemente hayan estado observando mis carnes, que el delantal no podía tapar, pero no me di cuenta de taparme.

Oí que charlaban bajo, de vez en cuando una risa de ellos o de mi jefe llegaba a mí. Cuando se fueron mi jefe dijo:

– Están parando en el departamento de enfrente, ¿cuando termine el pedido se lo alcanzas vos?

– Claro – Contesté yo, y comenzó la pesadilla.

Cuando salí a entregar el pedido escuche la recomendación de mi jefe:

– Pórtate bien. O sino…

Le dediqué una sonrisa sin saber mucho de que me hablaba, yo siempre me portaba bien, fui buena empleada y responsable con mis quehaceres, ¿Por qué iba a darme ese consejo? Tardé poco en responder esa respuesta.

El departamentito estaba al fondo de un terreno detrás de un negocio, toque el timbre y escuche un vago “pase”, no estaba decidida a pasar sentía que era irrumpir en la intimidad de otros. Cuando abrí la puerta me encontré con uno solo de los hombres, el corpulento, estaba sentado en la cama, de dos plazas, mirando un noticiero. Me señaló una mesa y me dirigí a depositar la pizza. Fue en ese momento que del baño salió el otro hombre completamente desnudo, me quedé atónita viendo el espectáculo. Con una ancha sonrisa exhibía impúdicamente su grueso pene, que estaba endurecido, y me miraba con ojos ávidos. Volví la mirada a la salida, como un rayo el corpulento se dirigió hacia allí y la cerró, con llave y traba.

– ¿Vas a portarte bien? – Me preguntó.

No podía poner en orden mis pensamientos, necesitaba salir, necesitaba irme. Y sin embargo me encontraba petrificada alternando mi visión entre la puerta y el pene que parecía apuntarme con su roja cabeza. Balbuceé como pude que tenía que irme a trabajar, que mi jefe me esperaba.

– Nadie te espera, dulzura. – Dijo el grandote acercándose a mí, sonriendo con malicia. – Tenés todo el tiempo del mundo para hacer tu trabajo.

Me sostuvo de los hombros, me sentí perdida, no sabía qué hacer. Me dirigió hacia la cama, yo oía el sonido de la televisión como un susurro y mis latidos como tambores dentro de la habitación. Portarme bien. Tenía que portarme bien. No sabía cómo portarme, mis piernas perdían la movilidad. Me senté donde me indicaron. El más chico de los dos se acercó a mí y dejo su gran pito justo frente a mi cara. Ciertamente era más grande que el del noviecito que tuve alguna vez. Portarme bien, comencé a lamerlo, creí que cuanto antes terminara menos dolería.

– Eeeey, – dijo separándome de su cuerpo. – Ésta ya tiene hambre.

– No, nena –dijo el otro -, cada cosa a su tiempo. – y se desnudó por completo.

Se desnudó por completo ante mi asombro erótico

Me desvistieron gozando cada parte que descubrían de mi cuerpo, los hombros, la espalda, el abdomen, todo lo tocaban y besaban. Me sentía incomoda ante esos mimos que yo no pedí. Por un momento quise apartarme pero cuatro fuertes manos me sujetaron dándome a entender que podía hacerlo por las buenas o por las malas.

– Yo si tengo hambre – dijo uno tomando la pizza que les había traído.

Desnuda como estaba, tendida a lo largo de la cama sentí como vertían parte de la mozzarella por entre mis senos, mi estomago, mi sexo, sentí como colocaban rodajas de aceitunas en mis pezones y una considerable parte de morrones entre los labios de mi vagina. Sentí sus mordidas, devoraban mi cuerpo, me lastimaban con esos fuertes dientes mis sentibles pezones y peleaban por ser los primeros en comer ese sándwich de morrones que había en lo más íntimo de mi cuerpo.

Mantenía los ojos cerrados, queriéndome excluir de semejante barbaridad pero no podía alejarme de ese dolor, de ese placer de sentirme objeto de discordia entre dos hombres. A los morrones sumé mi salado néctar y lo notaron. Uno de los dos introdujo su dedo de forma algo violenta, me quejé, introdujo otro sin hacer caso a mi segundo quejido. Me sentía en una tormenta de sensaciones, me sentía pizzera caliente más que nunca; quería más dedos, quería alguna de las dos vergas enormes que me escoltaban, quería mas mordidas, y quería correr llorando a mi casa.

– Me parece que ésta ya esta lista – comentó alguno de los dos.

– Enseñémosle lo que es estar calentita de verdad.

Comenzó una serie de extraños mimos que consistían frotar sus penes por mi cuerpo, por donde sea, mis tetas, la cara, los brazos. Lo empezaron a fotografiar todo, y jugaban a apartar sus penes de mi boca justo cuando yo quería chuparlos. Nació en mí el ferviente deseo de chupar una, necesitaba introducirla en mi boca. Me retorcía de deseo, mis manos libres abrazaban las piernas de estos dos desconocidos mientras mi cuerpo chorreaba de excitación.

– Tranquila, ahora vas a comer. –Dijo el mas chico y me hizo tragar su verga dura.

Solo podía ver sus vellos a escasos milímetros de mi nariz, haciendo un sobre esfuerzo en abrir a boca para tragarme su pene sentí como la otra se abría paso dentro de mi vagina. Con uno bombeando entre mis piernas y el otro sentado en mi pecho haciéndome tragar su cuerpo sentía que iba a morir de asfixia pero no me quejé. Moriría pero de placer, curiosamente aquello que tanto me impulsaba a correr lejos de ese pequeño departamento hacia que me quede y disfrute de la humillación que me hacían pasar esos dos personajes.

Entrando y sacando sus partes de todas mis cavidades

No se cuantos minutos estuvimos así, los dos entrando y sacando sus partes de mis cavidades, pero ya sentía perder la conciencia cuando de golpe percibí mucho calor en mi vagina al mismo tiempo de un grito de placer del robusto moreno que se hospedaba allí. Sentí su glande hincharse y correrse dentro mio y me provocó tanto placer que yo misma tuve un orgasmo, aprisionando con mis piernas al ancho pene que me procuraba tanto placer.

Cuando mis espasmos terminaron se retiraron de la cama para observarme de lejos, el que había estado invadiendo mi boca seguía duro, le sonreí para que entendiera que yo seguía dispuesta. Con rapidez se acercó y exigió que me pusiera en cuatro. Mi pelo, que antes tenía un rodete, se había soltado y mezclado con queso y aceitunas, él lo recogió y haciendo una rienda tiró mi cabeza hacia atrás a la vez que penetraba mi vagina sucia de leche.

Entraba y salía de mí con rapidez mientras el otro filmaba con el celular todo el acto. Yo gemía cuando me lo pedían, sonreía cuando me lo pedían, gritaba cuando me lo pedían, me porté bien. Deseé con toda mi alma que el momento no terminara y cuando la verga se retiraba a descansar un poco yo misma me la clavaba. Mi vagina se contraía contra la verga que tanto placer me daba y cuando yo menos lo quería la sentí explotar dentro mío. Yo no quería que aquello terminara, quería más. Pero los dos hombres estaban exhaustos ante esta pizzera caliente.

Me duche rápido para quitarme el queso, la leche y el sudor de mi cuerpo y me vestí sin dejar de observar a los dos hombres con sus ahora dormidas pijas que miraban el noticiero como si no hubiese pasado nada. Salí del departamento sin decir una sola palabra, sin despedirme o siquiera exigirles su perdón. Me quedé con la sensación de querer mi segundo orgasmo, sentía que mi vagina seguía húmeda. Al instante me avergoncé de mis actos, de ser tan débil, de dejarme pasar tan por alto, pero ¿a quién podía contárselo sin dejar de parecer una puta barata?

Cuando llegué a la pizzería mi jefe ni siquiera levanto la vista de la computadora para verme.

– Está floja la venta – comentó – Es hora de que use el plan b.

Lo cierto es que no hice preguntas, yo ya lo sabía, el plan b era yo. La pizzera caliente y pornográfica.

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Mi hija de 22 años

Relatos XXX 13/02/2018

Soy un hombre viudo de 53 años. Les contaré como comencé en el incesto con mi hija de 21 años.

Era una noche calida y tórrida de verano, mi hija había venido a visitarme aprovechando sus vacaciones y se quedaria conmigo un par de semanas. Una noche me levanté acalorado y fui a la cocina por un vaso de agua. Al volver a mi habitacion escuché un sonido que venia de la habitacion de ella, me acerqué un poco curioso y al prestar atención noté que eran gemidos. Me quedé ahi escuchando, para mi sorpresa la verga se me puso durisima. Probé suerte con el picaporte, lo giré despacio y al ver que estaba sin llave entreabrí la puerta. Mi hija estaba desnuda en su cama, pude ver sus senos desarrollados, y me parece excitados, con las piernas abiertas metiendose los dedos en su vaginita como loca, de inmediato noté su piel sudada y sus tetas grandes con los pezones muy duros. Ella estaba muy concentrada, con los ojos cerrados y no notaba mi presencia. Dió un gemido enorme sin parar de masturbarse hasta derramarse en sus dedos. Suspiró satisfecha al llegar y abrió los ojos. Me vió y quedo pálida, primero al notar que su padre la vio masturbandose, y segundo al darse cuenta que tenia la verga erecta y tambien yo me estaba masturbando mirándola.

Se cubrió con la sabana pero no dejó de mirarme la verga. Sin pensar en nada entré en su habitacion y cerré la puerta. Ella me miraba confundida. Me acerqué y le quité la sábana. Me lancé sobre ella. Mi hija trató de resistirse pero la sujeté muy firme, me dijo con voz temblorosa:

-Papá, que haces… esto no está bien.

-Tranquila hija, no pienses, ha sido sin querer, no he podido evitarlo…

Comencé a tocarla y noté que ella reaccionaba. Manoseaba sus tetas, bajé una mano a su vagina y le meti mis dedos, bajé por su cuerpo y me acomodé con la cabeza entre sus piernas, comencé a lamerle la vagina, probando los deliciosos juguitos de mi hija. Se la chupé con ansia, jugué con su clitoris hasta hacerla perder el control, se derramó en mi boca.

Entonces ella me dijo algo que no me esperaba, aunque lo deseaba, me miró llena de deseo.

-Acuestate papá…
Me acosté en la cama y sorprendido vi que mi hija me montaba. Tomó mi verga y la llevó a ella, metiéndosela en su estrecha vaginita muy despacio. Comenzó a cabalgarme como loca, saltando. Yo manoseaba sus tetas, grandes y jóvenes, nuestros gemidos de placer y lujuria se fundian. Mi hija no paraba, seguimos follando a ese ritmo hasta que ella llegó de nuevo. Me siguió montando mas lento esperando que yo acabe. Le avise en un gemido que iba a llegar, ella se bajó y me chupó la verga hasta que le llené la boquita de mi semen. Me miró sonriendo.

Y esa fue la primera solamente…

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CHANTAJEADA POR MI PROFESOR Y MI HERMANO

Relatos porno, Relatos XXX 01/02/2018

Todo empezó un día de clases en la que el profesor Manu nos hablaba sobre la primera guerra mundial. He de admitir que nunca me apasiono la historia y empecé a aburrirme en demasía. De pronto deje de escuchar la clase y empecé a fijarme en lo bien que le quedaba aquella camisa al profesor.

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Mi mujer adora que la humille

BDSM, Relatos XXX 01/02/2018

Lo que más le pone a mi mujer es que la humille. Ella tiene las tetitas pequeñas caídas y con estrías y pelos. Tiene el coño muy peludo, y las carnes flojas. Le encanta que me ria de ella y que la haga sentirse muy sucia. Hoy me ha pedido que la humille y utilice todo el día. Me pidió que la obligará a hacer de todo, y la complaci.

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La isla de los placeres mortales (Enter the Dame) En 120.000 palabras

Relatos porno, Relatos XXX, Sadomaso, Sumisión 26/01/2018

Quiero exponer, si ustedes así me lo permiten, un relato que no encaja del todo como
fantasía erótica, aventuras, tampoco es del todo pornográfico, ni suficientemente “gore” para definirlo en su totalidad en estas categorías, por lo que haré un resumen, que de tener buena acogida, espero que me lo hagan saber, por lo extenso del relato les haré llegar los 3 primeros capítulos para publicar a futuro los otros diez de un total de 16, gracias.

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Cómo seducir a una escort

Relatos porno, Relatos XXX 17/01/2018

¿Cómo seducir a una escort o cómo poderla atraer? Es una pregunta que recientemente me preguntaron y que no supe ni qué responder, porque nunca me he encontrado con un hombre con ese verdadero atractivo: la seducción.

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Amantes de gordas para mis lectores y lectoras

Gordas, Relatos porno, Relatos XXX 15/01/2018

Amantes de gordas, obesas, gorditas, rellenas y mujeres BBW, Para todos aquellos que me dicen que adoran las mujeres de amplias perspectivas e infinitos horizontes, para todos aquellos que les gusta perderse en la inseguridad del abismo, para a todos aquellos que se sumergen en tetas inmensas y no saben como salir.

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