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Una fantasía deseosa de cumplir

Fantasías Eróticas 27 julio, 2017

Un sabado por la tarde estabamos solos después de una larga semana trabajando Sara estaba muy agotada y cansada, me comento que tenia la espalda muy cargada y lo estaba pasando mal, yo me acorde que habíamos conocido a una pareja que los dos se dedicaban a hacer masajes de todo tipo, desde reconstructurantes y asta relajantes, sin decirle nada a ella les llame por teléfono y les dije que si tenían algo que hacer esa noche y me comentaron que no, les dije que les invitaba a cenar y a cambio tenían que hacerle a Sara un masaje, ellos enseguida dijeron que de acuerdo.

Le comente a Sara que venían a cenar Adán y Eva y ella me comento que si, pero yo me encargaba de preparar la cena.

Primero me duche yo y enseguida fui a preparar lo que íbamos a cenar. Ella entro a la ducha y a pesar del cansancio pensó que si venia una pareja a cenar tenia que arreglarse bien para dar una buena impresión, a sin que se preparo un vestido que le quedaba genial, tardo un poco como siempre, pero claro era normal se tuvo que depilar, pintar y arreglar el pelo, pero salio genial y mas animada, ah y impresionante como le quedaba el vestido, quizás pensó ella demasiado sexy, pero yo enseguida le comente que era ese el que se tenia que poner, que le quedaba muy bien, ella se levanto un poco el vestido y me enseño las medias de encaje que tenia puestas y yo me quede de piedra que bien le quedaban, le pregunte que llevaba puesto de ropa interior y me dijo que eso era una sorpresa que me tenia que esperar a que se fuesen ellos después de cenar y me lo enseñaba, pero me comento que era uno de mis preferidos, ya casi adivine cual, uno muy pequeño y de color rosita claro que era muy transparente, que se podía apreciar bien lo que esconde debajo.

El vestido era la primera vez que se lo ponía, y me di cuenta que era una tela muy finita y a trasluz un poco transparente y muy ceñido, de color blanco, se podía apreciar el hilo del tanga por detrás y un poco las tiras finitas del mismo por la cintura hacia delante, ella no se dio cuenta todavía, menos mal por que se lo fuese cambiado, al ponerse el delantal para ayudarme me facilito que no se diese cuenta.

Continuemos preparando la cena, ella se encargo de preparar la mesa y yo seguí en la cocina ya terminando de cocinar, nos fuimos bebiendo alguna que otra copa de vino, ya estaban a punto de venir Adán y Eva, lo teníamos ya todo listo.

Sonó el timbre, eran ellos, nos quedemos en la puerta para recibirlos, nos saludemos y pasaron al comedor, se pusieron cómodos y les puse una copa de vino, Sara fue a la cocina dejo el delantal y volvió al comedor, al entrar Adán no pudo evitar mirar como le quedaba el vestido y me di cuenta que la miro un par de veces, lo que me sorprendió que Eva también le hecho alguna miradilla en plan de que le gustaba, quizás el vestido.

Nos asentemos a cenar y estuvimos hablando y riendo, son una pareja muy simpática y nos lo estábamos pasando muy bien, sin darnos cuenta nos fuimos bebiendo algunas copas de vino, quizás ya estábamos un poco contentos de mas, llego la hora del postre y tenia preparada una botella de champán, nos bebimos casi dos y seguimos hablando, puse un poco de música para acompañar y Eva se levanto y se puso a bailar y le dijo a Sara que le acompañase y Sara le contesto que tenia la espalda demasiado cargada y no estaba cómoda, entonces Eva le contesto que le tenia que dar un masaje que eso le iba a dejar como nueva, ella contesto ahora no es el momento, no te voy a hacer trabajar, y Eva contesto, no te preocupes lo are encantada y además si me canso Adán los da mejor.

Al final se decidieron y se fueron a la habitación las dos, yo y Adán nos quedemos hablando y tomando unos cubatas, que ellas se llevaron el suyo a la habitación para no perder el tiempo, Eva le dijo a Sara que el vestido se lo tenia que quitar, tenia un aceite de masajes y era una pena manchárselo, se quedo en sujetador y tanga se tumbo en la cama boca abajo, Eva le desabrocho el sujetador para poder darle el masaje bien, se hecho aceite en la manos y empezó, estuvo haciéndole un poco de daño a lo primero, pero, poco a poco fue mas relajante, Sara estaba en la gloria ahora, empezó por la espalda y poco a poco fue bajando asta llegar a los glúteos, y siguió por los muslos, Sara estaba súper relajada y no le importo en ese momento ser manoseada de esa manera, era la primera vez que alguien aparte yo le tocaba el culo de esa manera. No se si fue por la bebida pero Sara noto que algo raro se estaba removiendo por su cuerpo, unas calores que se centraban en su vagina en aquel momento, aquel masaje la estaba poniendo un poco caliente, Eva le dijo que se diese la vuelta y Sara un poco avergonzada porque savia que ese tanga que tenia puesto era demasiado transparente se dio la vuelta, y cerro los ojos para relajarse, Eva empezó por masajearle los muslos y no podía evitar mirarle entre las piernas y acercarse cada vez mas, lo que Sara no savia que Eva era bisexual y le gustaban también las mujeres, y estaba cada vez mas caliente, siguió subiendo y cual la sorpresa que empezó a acariciarle con suavidad los pechos, Sara se sorprendió pero siguió dejándose llevar, los pezones los tenia muy duros y estaba muy caliente.

Yo estaba hablando en el comedor con Adán que estaban tardando un poco, el se levanto para ir al aseo, y al pasar por la habitación le pudo la curiosidad y se asomo, estaba la puerta entornada, se quedo mirándolas estaba viendo a Sara tumbada y le gusto, siguió y fue al aseo a la vuelta Sara estaba boca abajo y vio un breve instante el culo de Sara, siguió al comedor y volvimos a seguir hablando.

Yo le pregunte a Adán, ¿lo estará haciendo bien el masaje, con lo que esta tardando?,

Y el me respondió, seguro se le dan bien a Eva, pero yo los doy mejor, entonces le respondí, que fuese a rebelarla un rato, y el dijo voy a ver si me deja seguir, se levanto fue a la habitación se asomo entre la puerta y Sara estaba boca abajo Eva asentada a un lado de la cama y masajeándole en ese momento la espalda, tenia un par de nudos que le estaba costando quitárselos. Toco despacito la puerta y dijo ¿se puede?, entonces Sara, se coloco una toalla que le tapaba el culo, contesto Eva adelante, Adán entro como si no fuese visto nada antes, y pregunto a su novia Eva que si le hacia falta ayuda y Eva le contesto, tiene un par de nudos que no logro quitárselos, se lo puedes mirar tu y el dijo encantado. Sara estaba súper avergonzada estaba semidesnuda, solo con ese tanguita y la toalla tapándole el culo, pero no pudo hacer nada, se levanto Eva y en su lugar se asentó Adán, se coloco bien, se extendió el aceite en su mano y empezó a masajear, entonces Eva dijo que iba al comedor que estaba allí solo David, llego al comedor y le dijo a David que el seguiría con el masaje que esos nudos a el se le dan mejor, se pusieron a hablar y tomándose con cubata.

Mientras Adán estaba masajeando la espalda de Sara y Sara estaba súper avergonzada allí los dos solos, pero poco a poco se fue relajando no lo podía resistir, Adán le estaba dejando la espalda genial, le pudo deshacer los nudos que tenia y poco a poco el cuerpo se relajo tanto que se le olvido que era un hombre el que le estaba masajeando medio desnuda en la cama a solas con el, poco a poco fue bajando asta llegar a la zona donde estaba la toalla, el la bajo un poco y empezó a masajear la parte alta del culo, Eva estaba tan relajada que no le importaba nada en ese momento quizás la vergüenza se le fue del todo, entre que estaba mareada por el alcohol y las manos de Adán que la estaba haciendo llegar a las nubes, por un momento el paro de hacer el masaje se asentó un poquito mas abajo, le volvió a subir la toalla donde la tenia antes, cojio el bote de aceite corporal le empezó a poner desde los gemelos subiendo asta los muslos una pierna y luego la otra, luego empezó por los gemelos con las dos manos a la vez, Eva estaba cada vez mas relajada y al mismo tiempo empezó a notar unos calores extraños por su cuerpo. Fue subiendo asta llegar a los muslos, esa zona era de riesgo para ella siempre que su marido le tocaba por esa zona, ella se ponía muy caliente, pero ella pensaba que eso solo le iba a pasar con su marido, el siguió masajeando los muslos y para poder hacerlo bien le cojio la pierna por los gemelos y las separo, eso a Eva la puso demasiado tensa, asta que Adán volvió a masajearle las piernas, desde abajo asta llegar a los muslos, ahora si que podía agarrarlos bien y Eva enseguida volvió a relajarse. Adán estaba intentando concentrarse en el masaje, pero no pudo mas, cuando se dio cuenta que al separarle las piernas, mas un poco que la toalla se deslizo hacia arriba cuando le estaba masajeando, miro entre las piernas y podía ver perfectamente, en aquel tanga transparente que le estaba viendo todo, se le veía a Sara los labios de su vagina perfectamente, estaba muy bien depilada, y Adán empezó de pronto a subirle unos calores impresionantes, siguió con los muslos, sus manos cuando subían paraban muy cerca de ese tanguita que ya no podía de dejar de mirar, paro para colocarse el pantalón, algo le estaba pasando y el miembro de el ya no le cabía dentro. A Sara le estaban dando unos calores cada vez mas intensos, cada vez que Adán subía sus manos asta esa zona, lo que a su cuerpo le estaba pasando, ella ya no podía controlarlo, Adán siguió con el masaje y se atrevió a quitarle la toalla, seguida mente sin pensar, deslizo sus manos por el culo de Sara, ella estaba tan relajada y al mismo tiempo tan excitada, que pensaba que podían hacer con ella lo que quisieran, tenia todos los músculos de su cuerpo tan relajados que no se iba a resistir, al mismo tiempo que cada vez, esos calores eran mas intensos, notaba que si vagina estaba cada vez mas mojada. Adán siguió con sus manos deslizándolas por todo su cuerpo, desde su espalda asta sus pies pasando por todo su cuerpo, de nuevo se detuvo en sus muslos era la zona que a el le excitaba mas tocar, puso una mano por dentro de su muslo la otra al otro lado, bajo su mano asta la rodilla y volvió a subirla, pero cada vez la subía mas. Sara estaba muy caliente, jamás iba a pensar que otro hombre que no era su marido, le iba sentir tanto deseo, Sara estaba deseando algo más que un masaje.

Mientras tanto Adán estaba deslizando sus manos en esos muslos, subió sus manos asta que rozo por un instante su vagina, aquello fue como un subidon de calores para los dos, ella deseo por un momento que se volviese a repetir y el ya no podía aguantar mas, estaba demasiado caliente. Aquello se convirtió en algo que cada vez surgía más y cada vez que deslizaba sus manos le volvía a rozar, cada vez con más intensidad. Sara pensó que aquel momento era el que su marido estaba esperando hacer realidad, una fantasía que le comentaba de vez encunado, quería ver como disfrutaba del sexo con otro hombre y el al mismo tiempo con el. Ella estaba demasiado caliente y ya no le importaba lo que Adán hiciese con ella, el noto que podía avanzar algo más y volvió a subir sus manos asta su vagina, pero esta vez deslizo sus dedos por sus labios y pudo notar que su vagina estaba muy húmeda, tenia el tanga muy mojado, empezó a pasar sus dedos por su vagina con movimientos circulares y de arriba a bajo, Sara se estremecía y cada vez deseaba mas correrse, pensó en darse la vuelta y ponerse boca arriba pero estaba tan a gusto a sin que no se atrevía, entonces el le dijo, date la vuelta y ella no lo dudo ni un momento, se coloco boca arriba, dejo sus pechos al descubierto, el no lo dudo ni un instante y empezó a masajearlos, ella cerro los ojos y empezó de nuevo a disfrutar, el paro un instante, cojio sus piernas y las flexiono, y las abrió. Con una mano acariciaba sus pechos y con la otra volvió a su vajina y esta vez con más intensidad.

Ella no se creía lo que estaba sucediendo, jamás iba a pensarlo, pero allí estaba, mas caliente que nunca, abiertas de piernas, con otro hombre.

Sara deseaba llegar más lejos, quería ser follada, cada vez lo deseaba mas, sin pensarlo estiro sus brazos y con su mano empezó a acariciar el pene de Adán por encima del pantalón, tenia unas ganas locas de ser follada en ese momento, estaba deseando que su marido David entrase por la puerta y se uniese a ellos, pero no savia como hacerle venir y que hiciese realidad la fantasía de el.

En aquel momento David y Eva estaban hablando en el comedor, Eva contaba a David que ellos de vez en cuando salían a Púb. De parejas de intercambio, David se quedo un poco parado y no savia que responder, Eva le comento que si eso le molestaba y David dijo que no, que el en alguna ocasión avía pensado en ir, que tenia alguna fantasía que le gustaría llevar a cavo, Eva se quedo sorprendida, pero le gusto la respuesta de David. David que iba un poco a gusto que llevaban un rato ya bebiendo, le contó su fantasía.

Mientras tanto en la habitación Sara no savia como llevar acabo la fantasía, pensó en mandar un mensaje al móvil de David, en el cual ponía, HOLA CARIÑO, QUE TAL ESTOY MUY RELAJADA, ADAN ME ESTA DANDO UN MASAJE QUE ME ESTA RELAJANDO TODOS LOS MUSCULOS. Sonó el móvil de David, leyó el mensaje y David le contesto. HOLA CARIÑO ME ALEGRO QUE TE GUSTE EL MASAJE, ¿POR CIERTO QUE TAL TU ESPALDA?

Ella respondió, MI ESPALDA Y TODO EL CUERPO GENIAL, llegó el mensaje a David, y David le respondió. ¿COMO QUE TODO EL CUERPO, POR DONDE TE ESTA DANDO EL MASAJE? Sara le respondió. EMPEZO EN LA ESPALDA, LUEGO LOS GEMELOS, SUBIO A LOS MUSLOS Y EL CULO, LUEGO ME DI LA VUELTA Y CONTINUO POR TODOS LOS SITIOS…de nuevo llego el mensaje a David, conforme lo estaba leyendo le estaban dando unos calores, savia que Sara en tocarle los muslos se ponía a cien y Adán le toco por todos los sitios, se puso nervioso y no savia que responder, en aquel ultimo mensaje de Sara noto que ella estaba caliente.

Entonces David le envió CARIÑO ME AS PUESTO A CIEN, ME GUSTARIA ENTRAR Y FOLLARTE Y QUE ADÁN SE UNIESE, PERO NO TE CREO CAPAZ.

Le llego el mensaje a Sara, al leerlo no sabia que responder, pero en ese momento quería que hiciesen con ella, todo lo que David quisiese, después del masaje de Adán, de como le toco por todos los sitios, que la puso muy cachonda, estaba dispuesta a todo esa noche. Sara volvió a mandarle un mensaje a su marido. VOY A DECIRLE A Adán QUE VALLA PARA EL COMEDOR Y VENTE TU A LA HABITACION.

Al momento llego Adán al comedor, miro a David y le dijo, te llama Sara, David sonrió y fue a la habitación, David entro a la habitación, cuando la vio allí le entraron unos calores, estaba boca a bajo, con las piernas ligeramente abiertas, solo tenia el tanga puesto, sin decir nada David se quito toda la ropa, se tumbó justo encima de ella y le pregunto al oído, ¿entonces te a gustado el masaje de Adán? Y ella respondió, si mucho, pero creo que me a calentado demasiado, en ese momento Sara noto que la polla de David que la tenia justo en el culo, empezó a ponerse dura, a sin que continuo diciéndole que le avía parecido, Sara le dijo, me a tocado las tetas, el culo y el coño, cuando David escucho eso se le acelero el corazón, y Sara noto que David tenia la polla a punto de explotar. Entonces David le dijo te vas a dar la vuelta y te voy a follar, Sara se da la vuelta, David le abre las piernas, se levanta de la cama, pone una luz muy suave, coje el móvil y le manda un mensaje a Adán que venga a la habitación, después saca un antifaz de cajón de la mesita, se lo coloca a Sara, ella se pone nerviosa pero le excita al mismo tiempo, entra Adán y su mujer Eva a la habitación, Adán no deja de mirarla, se desnuda Adán, Sara nota que ellos entraron, pero ya le da igual, le gusta sentirse deseada, coloco mi polla a la altura de la boca de Sara, se la paso por los labios, ella no sabe de quien es pero al notarla en sus labios saca la lengua, me la pasa por toda la polla, abre la boca y la mete dentro. Ahora Adán que lo estaba deseando desde que entro en casa, coloca su cabeza entre sus muslos, mientras tanto su novia Eva se asienta en una esquina de la cama y observa.

Adán abraza los muslos de Sara, pone su boca delante del tanga, en ese momento Sara se estremece todavía no sabe quien es cada uno, Adán saca la lengua y se la pasa suavemente desde abajo hacia arriba por encima del tanga, Sara le da un subidon esta muy caliente y desea algo mas, Adán puede notar que lo tiene muy húmedo, después de un par de lametazos a sin, coje el tanga se lo hecha a un lado, esta deseando pasarle la lengua directamente, le pone a cien el coño de Sara, esta bien depilado y es carnoso con unos labios que sobresalen, por fin le pasa la lengua sin nada por el medio, Sara cuando nota su lengua directamente se estremece de placer, quiere que nunca pare, como le chupa el coño Adán, con mucho deseo, parece que allá estado esperando eso momento desde que se la presente. Sara baja las manos, las pone en la cabeza de Adán para que no se quite y presionar contra su coño, entonces nota que es Adán por su pelo, le da igual quizás lo estaba deseando ya, mientras Adán le absorbe los labios vaginales, le chupa el clítoris y mete su lengua en el coño, Sara se vuelve loca apunto de correrse, sube una mano se quita el antifaz, me mira a los ojos con una mirada de zorra, de estar disfrutando como nunca del sexo, se mete mi polla en la boca y la chupa como nunca, le cave casi entera, a mi me pone a cien, continuamos a sin, Sara deja de chapármela, no podía mas, empieza a gemir, a gritar de placer, se retuerce, estaba teniendo un orgasmo muy profundo y prolongado, dejo que termine, Adán deja de comerle el coño, le digo a Sara, ahora te vamos a follar, se coloca Adán delante de ella, coje las piernas de Sara, se las abre bien, se las sube para arriba y se las coloca en los hombros, empieza a pasarle la polla por el coño desde abajo hacia arriba, Sara empieza a mover las caderas, nos mira con ganas de tener una polla dentro, miro a Sara le prefundo ¿ estas preparada para que te folle otro ¿ y ella me responde, estoy deseándolo, y luego me follas tu.

Adán la mira a los ojos, se agarra el pene, lo coloca en la entrada del coño, y muy despacito lo va introduciendo, Sara se agarra a las sabanas, ha visto que es una polla de tamaño considerable, se la va introduciendo despacio, nota como se abre el coño, se siente llena, Adán la va introduciendo despacio y mirando la cara de Sara, el nota el coño muy húmedo, eso hace que se la pueda introducir sin hacerle daño, nota la cara de ella de placer, se la introduce asta el fondo, Sara gime de placer y grita, Sara coje la polla de David y la chupa despacio. Poco a poco Adán va mas rápido, Sara se retuerce de placer, empieza a chupar la polla de David mas rápido, pero se la tiene que sacar de la boca los gemidos no le dejan chupar la polla, necesita gritar, las embestidas de Adán cada vez son mas fuertes, se oye un chasquido cada vez que se la mete asta el fondo, Sara se tiene que agarrar al cabezal de la cama, ahora piensa Sara que el tamaño algo importa se siente llena, esta apunto de correrse Sara, gime de placer, empieza a gritar no se puede contener, esta teniendo otro orgasmo, poco a poco se va relajando. Ahora David le dice ponte a cuatro patas que te voy a follar yo, Adán se aparta, David se coloca detrás de ella, la coje por las caderas, y de un solo envión se la mete asta el fondo, nota el coño muy mojado y caliente y algo mas dilatado, pero poco a poco se amolda a la polla de David, Sara empieza a gemir de nuevo, cada vez las sacudidas son mas fuertes, David estaba deseando follarla, miramos al lado nuestro y Eva le esta comiendo la polla a su novio Adán, esta de rodillas al lado de la cama, Sara mira como le come la polla Eva y eso le gusta, Eva mira a Sara mientras lo hace, deja de comerla la polla, Adán va hacia Sara, le pone la polla en la boca, ella no lo duda empieza a chapársela, ahora tiene la polla de David en el coño y la de Adán en la boca, esta disfrutando como nunca iba a pensar, lo de hacer un trío le encanta, Eva se acerca a David, le coje la polla, la saca del coño de Sara se agacha y se la mete en la boca mientras mira a su novio Adán, después suelta la polla Eva, pone la cabeza en el culo de Eva y empieza a lamerle el coño, eso a Adán y David le pone mucho ver como Eva le come el coño a Sara, gime de placer, se aparta vuelve a penetrarla, Sara esta apunto de correrse, mientras chupa la polla de Adán, el tampoco aguanta mas, Sara le viene un orgasmo, pero esta vez no deja de chupar la polla, empieza a gemir mientras se corre al mismo tiempo nota como, la polla de Adán se empieza a correr dentro de su boca, esta tan caliente y corriéndose al mismo tiempo que eso le pone mas, lo mira a los ojos mientras se la chupa corriéndose al mismo tiempo, la corrida le sale por los labios entonces se acerca Eva y le come la boca, las dos se están morreando y David le gusta ver como se morrean las dos, y empieza a correrse dentro del coño de su novia Sara.

Terminan de follar aparente mente, David y Adán se visten y se van al comedor, mientras ellas deciden ducharse, primero entra Sara a la ducha y a los cinco minutos Eva decide entrar también, Sara se sorprende cuando ve entrar a Eva se pensaba que era su marido David, abre las puertas de la ducha va hacia ella de bajo del agua caliente, la mira a los ojos, la besa muy sensualmente, le acaricia los pechos, Sara no sabe que pesar es la primera vez, que esta haciéndolo con otra mujer, pero no le importa mucho incluso se siente atraída, cuando llevan un rato besándose, Sara decide dar el siguiente paso, acaricia los pechos de Eva y los besa, Eva empieza a gemir, al rato decide avanzar mas y sigue bajando, besa el ombligo de Eva y sin pensarlo baja un poco mas, Eva abre las piernas y sube una, a una repisa que hay, Sara mira el coño de Eva y sin pensarlo empieza a lamer, es el primer coño que lame y le gusta, Eva empieza a gemir, Sara cada vez lo chupa con mas intensidad, sube una mano y decide meterle un dedo al mismo tiempo, Eva se vuelve loca y Sara le mete otro, empieza a gritar de placer, a Sara le encanta lo que esta haciendo, a Eva le viene un orgasmo tremendo, que llama la atención de David y Adán que enseguida están mirándolas, desde la puerta.

Sara y Eva se vuelven a besar y entre risas se terminan de duchar….

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Un cartero con la polla dura

Relatos XXX 26 julio, 2017

Cuando una mujer se pone bella y al referirme a bella, lo digo empezando por su ropa interior… es complicado que un hombre sepa en realidad lo que se siente… aunque se podrían aproximar las definiciones entre un hombre y una mujer.

Siempre he sabido que mi pareja tenia buen gusto para su ropa interior… se que le gusta que sea atrevida a la vez que cómoda… colores suaves o más calidos dependiendo de la estación del año… o de la ropa que vaya a llevar encima.

Yo siempre le hecho halago de su buen gusto… y he soñado muchas, muchas veces con esos modelitos ocultos a muchos ojos y que solo unos pocos los puedan disfrutar… siempre comento lo mismo, es una pena que la lencería quede tapada con una falda o una blusa… una pena.

La distancia entre nosotros es de unos cuantos kilómetros, eso hace que no pueda disfrutar de las bellezas que cubren el cuerpo de Mery, así se llama mi chica… su pecho esta bien formado redondeado con aureolas grandes y pezones erectos, sus caderas son fuertes y a la vez sexys unidas a su glúteo que esta muy duro, donde sus bragas quedan como un guante a la mano, su lencería exquisita, bella y sexy, su pelo negro y largo y sus ojos son oscuros entre marrones y color chocolate.

A veces los sueños se cumplen… los deseos y siempre sueño tener algo más de Mery… siempre ¡!

Y así un buen día llamo el cartero a casa y dijo mi nombre Peter… tienes un paquete grito!!!!

Un paquete ¿?? No era navidad, ni mi cumpleaños… que coño será ahora ¿? Pensé ¡! Que coones traerá el cartero ¡!.

Mi novia tiene esa costumbre mandarme paquetitos con “cosas” cosas deliciosas y cuando menos te lo esperas y hoy era uno de esos días…

Esta vez era una caja con muchas cajitas, cajas decoradas con corazones y atadas con lazos de colores, en un principio pensé en esas muñecas rusas “matrioskas”, donde se empieza por una grande y dentro se van sucediendo las pequeñas.

Tranquilamente lo saque todo y dispuse las cajitas por encima de la mesa de mi escritorio una detrás de otra… pero cual abrir primero ¿? Que podría haber dentro de ellas ¿? Cual seria la sorpresa ¿?

Después de meditarlo un poco abrí una de esas cajas y me imagine, NO, no podía imaginar lo que allí podría encontrar.

La boca se me entreabrió con sorpresa, mis ojos se humedecieron, mi corazón palpitaba descontrolado, mis manos sudorosas… durante un buen rato mi cuerpo se quedo inmóvil, con los ojos fijos y mis manos rígidas apoyadas en la mesa sin saber que hacer, temblaba todo mi cuerpo.

Así durante un tiempo, diez minutos, veinte minutos, no sabría decirlo, cerré los ojos y tragué saliva, la sensación era como si estuviera en lo más alto del clímax, mi cuerpo se abandonaba a las sensaciones, a la imaginación.

Un total abandono y cuando pude reaccionar al cabo de esos minutos, note que mi ropa interior y pantalones estaban húmedos… me había excitado, me había excitado tanto que mi polla se corrió sin necesidad de que la acariciara, solo con mirar por encima lo que había en aquella caja.

Alargue mis manos y coji tan valiosa prenda para mí, la primera caja contenía unas braguitas de seda negras adornadas con un lazo y transparencias en la parte trasera, al tocarlas era como estar en otra dimensión, con delicadeza me las acerque a mi nariz… y como era de suponer su perfume habitual lo llenaba todo, fui recorriendo mi cara, mi torso con esas braguitas que apretaba entre mis manos, así durante un rato disfrutado de la suavidad de dicha prenda.

Me atrevería a ponérmelas?? meterme dentro de ellas ¿?

Me dirigí al baño para darme una ducha antes de ponerme las braguitas… pues mis huevos, mis muslos continuaban mojados y así lo hice, mientras me frotaba pasando lentamente por mi polla sentí la erección, no era una erección completa, es como solemos decir los hombres “morcillona” y aunque es una forma de llamarla vulgarmente es así, no es una erección total (mi novia me dice que le gusta mi polla en ese estado, porque cuando se la mete en su boca la pude dominar mejor al jugar con ella ) ósea estaba en el punto exacto al gusto de ella… (Si Mery pudiera verme ahora) me dije.

Acabe de ducharme y me puse esa lencería, me mire al espejo y me la imagine a ella, caminando por la casa en braguitas, bellísima y espectacular, me sentía cómodo con su ropa interior, muy a gusto y me fui hacia mi mesa de nuevo para ir descubriendo algo más… como ya dije con anterioridad había más cajitas, aparte el resto y me propuse abrir otra, con un placer difícil de explicar que me recorría todo el cuerpo, de nuevo empecé a temblar, mi corazón latía y latía… y de nuevo al destapar ese regalo mi cuerpo volvió a paralizarse.

Esta vez era algo más, era un conjunto completo de ropa interior sujetador y braguitas a juego… ufff.

Solo se me paso una idea por la cabeza… no podía ser otra cosa, Mery quería acabar conmigo y solo se le ocurrió que fuera de un ataque cardiaco????? Eso era ¿?? Porque yo ya estaba descontrolado, fuera de mí.

Me retire de un salto de la mesa echando mi sillón hacia atrás y rebotando en la pared que paro el empujón, me recosté sobre el y puse mis manos en mi corazón, seque el sudor de mi frente, apreté mis labios y me dije… ten valor Peter, esto es para ti, no digas nada y ten valor ¡!!

Y armado de valor, con mi polla con subidas de erección en estado dura, dura como una barra de hierro y morcillota, poquito a poco me acerque a la mesa arrastrando mi sillón conmigo.

Frote mis manos y muy sigiloso saque el regalo de la caja y lo puse encima de la mesa, mis muslos se frotaban entre si, no sabría decir si por nerviosismo o para acompañar mi excitación, acaricie mis pezones un poco apretándolos con firmeza… mientras extendía las braguitas sobre la mesa dedicándoles una mirada penetrante y contando una a una las piedrecitas que la embellecían mucho más, su color era azul turquesa, tan suaves al tacto como las que yo llevaba puestas, la parte delantera era de encaje en el mismo tono y las piedrecitas al mismo tono también, no eran muy escotadas más bien tapaban lo justo, el sujetador era tanto o más sugerente… ese color azul turquesa le quedaba muy bien a Mery, que mantenía su color de piel moreno tanto en verano como en invierno.

Con las prendas en mis manos me las volví acercar a mi rostro sintiendo de nuevo el perfume que suele ponerse ella, esta vez no me conforme con olerlas, mis labios rozaron el encaje, mi lengua lamia por todas las costuras.

Me volvía a recostar en mi sillón y me deje llevar por el grandioso momento… me imagine a ella con esa lencería invitándome a su cama… provocándome.

De nuevo mi cuerpo estaba en otra dimensión y esta vez sin meditarlo pase con mi manos hasta llegar por encima de las braguitas que tenia puestas, mi polla era hierro puro y duro, mis dedos resbalaron entre las bragas y mi pelvis hasta encontrar mi polla, acerque mis dedos al glande y como era de imaginar estaba de nuevo humedecido.

Aparte las bragas y me acaricie la polla, muy despacio y poco a poco… hasta que mi polla volvió a mojarme de totalmente de nuevo, mi semen era abundante y caliente, descanse unos momentos y disfrute.

volví de nuevo a la cruel realidad y me di otra ducha para refrescar un poco, mientras lavaba esas bragas, sentí de nuevo que mi polla se excitaba, no queriendo perder ese momento esta vez fui más atrevido… me puse las bragas y el sujetador y me eche sobre mi cama.

Recorrí con la yema de mis dedos mi nuca, mi cuello, por mi torso… hasta llegar a mi pelvis y rastrear por encima de las bragas mi polla, hasta conseguir una perfecta erección, seria mi tercera corrida ese día y sin tener que meter la polla en su coño, mi tercera corrida pensando en ella y acariciando su ropa interior.

Así, así masajeándola con delicadeza, mientras mi otra mano acariciaba mis huevos que estaban endurecidos, así sin prisa porque quería disfrutarlo, así, así… una música se escuchaba a lo lejos y estaba atardeciendo, mis manos jugueteaban entre mi polla y los huevos.

Sonó el teléfono, era Mery!!!!

Dime cariño… (respondí) su voz es tan sensual como todo en ella y mientras hablábamos no deje de masturbarme, porque sus palabras si no llegar a ser provocantes incitaban al goce, esa manera suya de susurrarme tan dulcemente.

Y me pregunto entre risas, Peter amore te llego el cartero ¿?? Solo respondí SÍ, el cartero siempre llama una vez.

Mery seguía riendo alegremente… y yo continuaba con mis caricias, que placer dios mío ¡!! Que goce ¡!! Que corrida, que corrida ¡!!!

Le dije mientras mi chica reía y reía, al mismo tiempo que me besaba a trabes del teléfono y me decía, amor mío corretee ¡!! Corretee hasta reventar ¡!!

A veces los sueños se cumplen, los deseos y siempre sueño tener algo más de Mery… siempre ¡!

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El chico guapo de al frente

Gays 26 julio, 2017

Hola a todos vengo de nuevo con un relato 😀 Bueno esta es una historia reflexiva que trata el amor y los sentimientos de esas personitas que tienen discapacidades, pero que tienen derechos de amar como nosotros. Espero que les guste en verdad y me disculpan si tiene algún error (Soy nuevo en esto y estoy aprendiendo) También quería decirle que pronto vuelvo a subir Entre Danzas y Miradas ya que la estoy editando, para subirla mucho mejor y no con tantos errores. Ahora si los dejo Bye. -AJ

Esta es una pequeña historia en donde el amor no mira fachada.

Él es joven de solo veinticinco años de estatura mediana, cabello negro como la oscuridad, piel blanca como la nieve, labios rojos, su cara es redonda, con unas mejillas abultadas que siempre están rojas, sus ojos son negros coronados con unas largas pestañas, es delgado, no pesa menos de 50 kilos. Su cara angelical es hermosa y llama la atención, pero él tiene una discapacidad motora desde niño, lo que le dificultad moverse libremente sin su silla de ruedas.

Santiago era un joven que siempre se encontraba encerrado en su casa, donde recibía clases con profesores particulares y contaba con todo los lujos de un muchacho de su edad, pero el añoraba algo que mantenía en secreto desde hace más de diez años. Cuando sintió de que su cuerpo no reaccionaba al ver los cuerpos desnudos de las féminas, sino al ver las grandes pollas que perforaban los coñitos. Eso lo escandalizaba al sentirse diferente y lo guardó en secreto, pero lo que no sabía era que ya su madre se enteraría desde ese jueves por la mañana.

Se encontraba en su recamara leyendo una novela de Thomas Hardy, cuando de pronto un gran camión se detuvo en la casa del frente y acercándose en su silla hasta su ventana, se enteró que se estaba mudando una nueva familia, después de más de cinco años que había estado inhabilitada.

-Veo que te diste cuenta que se va a mudar una nueva familia.-Habló su madre que entraba en su habitación con cobijas limpias.

-¡Eh! Si me di cuenta, pero de seguro pasara lo mismo, como las demás familia que antes habitaban la casa azul.

-¿Por qué dices eso hijo?

-Porque, si tienen hijos de seguro se aburrirán cuando sepan que en esta calle solo viven personas mayor y lisiados.

-Hay tesoro, no digas eso quien sabe si encuentras el amor de tu vida allí.- Mientras besaba su cabeza la Madre respondía con amor.

-Mami, ¿Quien se podría enamorar de una persona como yo? Sería una carga, para ell…a.- Nervioso se apartó Santiago y su Mamá, prefirió cambiar el tema.

-Creo que hare un pastel de chocolate no, mejor hare dos ricos pasteles. Ya que tenemos vecinos nuevos debemos de hacernos conocer.- Saliendo de la habitación dejó a Santiago.

Él se quedó toda la tarde observando, cómo los trabajadores subían y bajaban los muebles de la hermosa casa, pero nunca observó a los habitantes de la casa.

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Su cuerpo reposaba debajo de sus sabanas blancas, dormía plácidamente con su respiración tan tranquila, su cabello se encontraba enredado tapándole su cara y con su boca abierta hacia escapar unos suaves ronquidos, pero un estruendo fue el causante que se levantara de su cama con el corazón en la boca y tomando su silla se dispuso a encontrar el causante de su despertar.

¡Y sí que lo hayo! cuando a través de su ventana se dio cuenta de que el causante de su despertar era una poderosa moto de carrera que estaba siendo probada por un sujeto que vestía todo de negro. Su curiosidad fue tan extrema que tomando su silla se dirigió hacia la planta baja por la rampa y acercándose a las ventanas de la sala se dispuso a ver con más claridad lo que sucedía afuera.

El sujeto de negro seguía probando el arranque o eso fue lo que pensó él y viendo luego como se fue por el garaje, perdiéndolo de vista Santiago se entristeció, pero el ruido de unos perros lo hizo levantar su mirada, eran dos hermosos golden retriever.Eso lo hizo emocionarse y al ver que se bajaba una pareja acompañado de una pequeña, supuso que eran los dueños de la casa azul.

-Creo que ya viste de lejos a la familia Damens.- Dijo la Madre de este, mientras entraba a la sala. Espero que no te hayas despertado por el ruido de la motocicleta de Uriel.

-Hola Campeón.- Ese era su padre que besando su mejilla lo hizo acercarse hasta la mesa para poder desayunar.

-¡No Papá! No me he aseado todavía.

-Creo que mi hermoso lo despertó el ruido de Uriel.

-¡Uriel! ¿Qué Uriel?- Entonces pensó que el hombre vestido de negro con el casco debía de ser Uriel.

El matrimonio al ver la cara de incógnita de Santiago, respondió- Uriel es el hijo mayor de los Damens. Luego lo conocerás. Creo que tiene tu edad y es muy simpático.- Decía su madre mientras acomodaba la mesas, para el desayuno.

-Voy a subir asearme y prefiero desayunar hoy en mi habitación.

-Ok Santi, ya te lo subo.

Para Santiago era fácil bañarse, después de toda su vida siendo paralitico no era nada nuevo entrar al baño y apoyándose sobre un banco de cerámica abría la ducha y lavaba su cuerpo sin ayuda. La sala de baño era espaciosa y con la comodidad para poder sentirse libremente. Siempre que pasaba su mano por su pene, se erguía y el temeroso no lo seguía tocando, ya que no sabía cómo hacerlo y temía que su madre entrara y lo encontrara masturbándose.

Después del baño Santiago se dispuso a desayunar frente de su ventana con la esperanza de ver al susodicho “Uriel el simpático”. Esa era la única forma de verlo, ya que él nunca saldría de su casa, para ser de nuevo la burla de todos en el pueblo. Sin embargo, su intento fallo, porque nunca apareció y cansado decidió seguir con su lectura hasta en la noche que se dispuso a mirar una película romántica con su mama.

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Sentado sobre muchos periódicos se encontraba un chico alto, cabello largo rizado de un rubio muy brillante, su cuerpo era marcado, pero no excesivo solo su abdomen y pecho que se marcaban de forma sensual. Tenía varios tatuajes en su cuerpo lo que le daba un aspecto de chico rebelde, pero sus ojos azules como el cielo hacían notar que era un ser humilde.

Se encontraba pintando su nueva habitación. Había escogido la última porque era espaciosa y a la vez lo enamoró el balcón con grandes ventanales que daba hacia la calle. Estuvo dentro de ella escuchando música hasta culminarla, tenía varias tonalidades entre el marrón, verde, amarillo y azul que hacían sentir que estaba dentro de un mundo de colores.

Él tenía veintiséis años y era Pediatra. Había decido seguir la descendencia de sus padres que eran grandes médicos reconocidos, pero por la enfermedad cardiaca de su hermana decidieron venir a vivir a este pueblo. Y él siguió la aventura, huyendo por la tracción de su pareja. Así que dejó todo en la cuidad y se lanzo a vivir en la pequeña ciudad pueblerina.

Recorrió la cuidad cuando llegó y conoció donde iría a trabajar. Era un hospital pequeño, pero se sentía cálido y eso era raro en un lugar como ese, sin embargo le gusto sentir eso. También conoció a sus vecinos y los que mejor les cayó fueron los del frente, una familia integrada por una señora hermosa, amable y sobre todo parlanchina y eso le gustaba, su esposo era grandioso hablaron sobre futbol y su motocicleta, así que le gusto mucho sus vecinos.

Por el agotador día, se dispuso a tomar una ducha. Enjabonando todo su cuerpo, hasta llegar a su pubis que lo lavó con abundante jabón, logrando que sus vellos rubios se convirtieran en enormes montañas espumosas y bajó su mano hacia su pene, comenzó a frotarlo hasta descubrir sus glande que fue sumergido en sus manos para dejarlo limpio. Su aparato estaba comenzando a ponerse duro, pero no tenía ganas de masturbarse ese día ya que se encontraba muy agotado por la mudanza.

Luego de salir del baño, se vistió y salió con la toalla sobre su cabello y se dispuso a bajar a cenar con sus padres.

-¿Uriel que te ha parecido el pueblo? – Habló Salome, su madre mientras cenaban.

-El doctor, limpiándose los labios con una servilleta, respondió.- Es cálido el lugar y su gente es pintoresca, sobre todo me cayeron muy bien los vecinos del frente. Lástima que no tengan hijos.

-¿Y por qué supones eso hijo? Ellos tienen un hijo, creo que es de tu misma edad o menor.- Dijo su Padre, mientras daba de comer a Claudia.

-Bueno, entonces es un mal educado, porque no fue a presentarse o no sé.

-Su hijo es discapacitado y te he dicho no juzgue sin conocer. El chico al parecer nació así, según los médicos.

-Sorprendido.- ¿Causa?

-Obstrucción en su medula espinal, ella me dijo que deseaba que lo conociéramos, ya que tienes años que no se ha vuelto a chequear.

-Disculpa Madre. – Siguieron comiendo, pero Uriel le entró la curiosidad de conocer al hijo de sus vecinos.

Ya de noche Uriel sacó unos lápices y un cuaderno, comenzó a dibujar paisajes del pueblo y su gente en eso recibió un mensaje, leyéndolo su corazón dio un vuelco.

-Te extraño, perdóname vuelve junto a mi Uriel, dame una segunda oportunidad amor…-Pero sin terminar de leerlo lanzo su móvil al suelo y apretando con los cuadernos, lo fue rompiendo de forma violenta hasta hacerlo pedazos. Y con ese dolor en el alma se dispuso a dormir.

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Ya se encontraba despierto, eran menos de las seis de la mañana, pero no podía dormir más .Así que se decidió levantarse temprano y les hizo el desayuno a sus padres.

Cuando se encontraba leyendo al frente de su ventana, vio salir un chico de la casa del frente. vestía un pantalón deportivo gris, una franela de mangas cortas de color azul con la palabra “life” y un pasamontaña gris, no podía mirar su cara así que decidió seguirlo con la mirada hasta que sus ojos encontraron un rostro precioso que lo hizo sonrojar, es demasiado guapo, pensó y lo observó hasta verlo desaparecer en la esquina.

Movió su silla hasta su laptop y buscó en la página del facebook el nombre de Uriel Damens y allí apareció. Su corazón dio un vuelco, comenzó a leer su biografía.

-Tiene una relación. Hay por dios Santiago como vas a creer que ese hombre sea gay y si lo fuera no se enamoraría de alguien tan horrible como tú.- Pensaba en voz alta. Y siguió viendo las fotos del chico que en verdad era guapo y lo que más le gustaba de él eran sus ojos, pero prefirió cerrar su perfil, para no imaginar nada más.

Su tarde comenzó igual como había comenzado todas las anteriores, sin nada sorprenderte.

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Mientras que a Uriel no le había sucedido lo mismo, porque sintió que alguien lo seguía con la miraba cuando salió a correr en la mañana, pero cuanto buscaba de donde provenía la mirada no encontraba a nadie en los alrededores. Sin embargo, sospechaba las que las miradas provenían de una de las ventanas de la casa del frente donde diviso una sombra. Lo que le produjo unas sonrisas.

Esa misma mañana comenzó su jornada en el nuevo hospital, donde lo recibieron con los brazos abiertos y en menos de un mes ya había encontrado dentro del hospital buenos amigos. Pero tambiéntodo ese tiempo se sentía espiado cada vez más cuando se encontraba en su habitación y sabía que esas miradas provenían de la casa del frente, donde las cortinas se movía de una de la ventana, en donde alguien lo observaba. Esto comenzó hacer que se sintiera molesto por el acoso.

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Durante un mes estuvo espiándolo. Su momento favorito era cuando Uriel salía al balcón a contestar alguna llamada, luciendo su torso descubierto o cuando el chico andaba en ropa interior súper sexy. Él en secreto comenzó a tomarles fotos y las guardaba en su computadora, en donde le escribía siempre algún poema o carta a su amor secreto, porque él comenzó a sentir algo por Uriel. Pero entendía que eso nunca sucedería. Sin embargo todo cambio después de dos meses.

Los Damens fueron invitados a una cena en casa de Santiago y este ese día se encontraba renuente.

-Ni se te ocurra que saldré a cenar con ellos.

-Pero hijo, tu no los conoces. Ellos son médicos y pueden ayudarte.

-Mamá, nadie puede ayudarme.

-¿Ni el amor te puede ayudar Santi?

-Palideció. – Eeeh… ¿Que dijiste? – Él había escuchado muy bien, pero no quería entender.

-¡Nada! Mi cielo si no quieres bajar entenderé.

Cuando llegó el matrimonio con sus hijos el corazón de Santiago dio un vuelco y se encerró en su lectura con sus audífonos puestos para poder callar su corazón, pero tanta fue la emoción que se quedó dormido.

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Solo había aceptado ir a casa de sus vecinos, para encarar su acosador, aunque suponía que debía de ser el hijo, también tenía la posibilidad de que no fuera él. Cuando entro pensó encontrarlo, pero no fue así, no había rastro de él y se sintió tan molesto que en toda la cena no habló y deseaba irse ya de esa casa. Pero todo cambio cuando le pidió permiso a la señora usar el baño y esta le dijo que subiera la rampa y a su mano derecha estaba. Lo que sorprendió al esposo de esta que no comprendía el porqué le había dado la instrucción para entrar en la habitación de Santiago.

Iba subiendo la rampa arrastrando sus pies, para luego cruzar como le habían dicho, pero cuando empujó la puerta se encontró con una habitación y en ella había una silla de ruedas, haciendo que su corazón se acelerara. Se acercó en silencio hacia un sillón que se encontraba cerca de la ventana, percatándose de que un joven reposaba con su boca abierta y su rostro armónico. Se quedó tan embelesado que sin saber cómo se enredó con la silla de ruedas y cayendo al suelo hizo que Santiago se despertara asustado.

-¿Que sucede? – Dijo con voz fina, sin notar que a sus pies estaba Uriel. Este mirándolo sorprendido por lo guapo que era y sin saber el porqué su corazón comenzó a latir fuertemente como si deseara salir de su pecho y un frio invadió su cuerpo.

-Hola, disculpa. Bueno tu mama me dijo que aquí era el baño. – Habló Uriel nervioso al ver que Santiago se había percatado de su presencia y lo miraba pasmado. Asi que levantándose comenzó a pedirle permiso, pero sin darse cuenta que cuando se disponía a salir la bota de su pantalón se enredó con la silla de ruedas, haciendo que mientras caminara esta lo siguiera.

-¡Oye esa silla es mía! – Con una risa nerviosa dijo Santiago. Haciendo temblar de nuevo a Uriel por escucharlo nuevamente y separándose de la silla observó otra vez sus ojos, nariz y sobre todo su hermosa boca que tenía un poco de baba. Él sin pedir permiso se fue acercando a Santi y con sus dedos retiró esa pequeña saliva de las comisuras de su boca.

-¿Qué haces?- Asustado respondió Santiago al sentir que limpiaba su baba, pidió que la tierra lo tragara. – Qué iba a pensar él que era un paralitico y de paso un retrasado mental.- Pensaba Santiago y bajando su mirada se comenzó a poner rojo de la pena.

-Disculpa no era mi intención, pero tenias algo en tus labios. Ha mucho gusto soy Uriel Damens, ¡tú debes ser Santiago verdad!

-Eeeh sí. – Respondió con un susurro. – Soy Santiago Grent mu…cho gusto. –Alargó su mano hasta rozar la de Uriel que al sentir su contacto la retiro rápidamente.

-Asi que tú eres mi acosador. – Dijo riendo Uriel, haciendo que Santiago se pusiera mas colorado y tartamudeando comenzó a aclarar lo que sucedía cuando lo observaba por su ventana, pero eso hacía reír más al médico y abordándolo con preguntas hacia que cada vez Santiago se agitara.

-Bueno me explicaste que solo mirabas a mi ventana por curiosidad, espero que no me hayas visto desnudo o tendré que llamar a la policía.

-¡No por dios! Lo juro no te vi desnudo. –Dijo de forma afligida el chico.

-Te creo dijo el Doctor. Sin embargo por tu falta. Te invito a comer un helado o al cine. – Eso hizo poner de nuevo temeroso a Santiago que negándose de inmediato se lo hizo saber. Pero el Uriel no dejaría que se le escapara de ninguna forma y sin pedirle permiso lo cargó hasta colocarlo en su silla de ruedas y sacándolo de esa habitación se dispuso a bajarlo hasta la sala en donde sin dejarlo presentarse a los invitados, lo sacó de su casa, pero esto despertó el miedo que tanto había temido y se lo hizo saber con lagrimas en los ojos a Uriel.

-¡No! Regrésame a mi casa por favor Uriel no quiero que me vean.- El doctor agachándose lo tomó de la mejilla y sin ninguna explicación unió sus labios a los de Santiago. Que con el corazón en la boca estaba recibiendo su primer beso de amor y en verdad era su amor.

-¡No, tú tienes pareja! Solo quieres jugar conmigo, no sé por qué lo haces, pero no te quiero volver ver dijo el joven y subiendo hacia su casa se adentró, para llorar amargamente delante de los padres de su amor y los suyos que sorprendidos no entendían nada, pero alguien si entendía.

-Deberías dejar ese miedo y sentir que existe el verdadero amor. Sube mi cielo a tu habitación creo que hoy tuviste muchas emociones.

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Dentro de la casa de los Damens los padres discutían con Uriel

-¿Pero tú te has vuelto loco o qué? Ese muchacho ha estado encerrado en su casa por años y vienes tú con tu calentura y te lo querías follar.

-¿Quien te dijo que quiero follármelo? Se, que lo que hice fue una locura, pero Mamá cuando lo miré mi corazón despertó y solo quería besarlo y protegerlo.

-Claro como es un muchacho puro y no es como Ro…. Bueno el caso es que tú te alejas a kilómetros de él ¿entendiste Uriel?

-¿Por qué no terminaste de decir Román? Y sí, no es como Román o como los otros. Él es único. –Decía el Doctor mientras en su cabeza se imaginaba el rostro de Santiago y sus mejillas rojas cuando se sintió intimidado.

-A ver cálmense los dos. ¿Y amor quien sabe si Santiago es el amor verdadero de Uriel? Porque, yo vi cuando él le respondió el beso. Así que una cosa si sabemos que él es gay.

-Pero… Pero… que sabes tú, si él está confundido y correspondió el beso solo por curiosidad.

-Tu eso no lo sabes amor, mejor nos vamos. Mañana será otro día.- Diciendo esto halo a su mujer al dormitorio.

Los dos chicos no podían dormir. Uno se sentía culpable por cómo había actuado y reflexionando sobre lo que dijeron sus padres tenían razón y tomando una decisión se dispuso a dormir. El otro se encontraba sumergido en sus emociones. Acababa de recibir su primer beso por Uriel y su corazón latía, aunque solo fue un roce, para él fue un beso de amor, pero también le dolía el alma por haberlo tratado así, aunque él sabía que lo había hecho por saber que el mantenía una relación. Sin embargo se encontraba feliz y con una sonrisa en sus labios se durmió.

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Esa mañana amaneció más fría que de costumbres y Santiago ya se encontraba en el comedor tratando de comer apresurado y estaba dispuesto de encarar a Uriel antes que se fuera al Hospital. Él sabía que a las seis y media se dirigía al parque a correr y luego regresaba a tomar una ducha. Alguna vez lo espió ya que la ventana de la habitación de sus padres daba al de su baño y lo vio de espalda cuando lentamente deslizaba su bóxer y quedaba desnudo a sus espaldas. Tenía una espalda ancha con muchas pecas que viajaban desde sus hombros hasta el final de la misma y tenía un hermoso trasero bronceado que no era ni tan grande ni tan pequeño eran unas perfectas nalgas. Con el corazón a millón y su pequeño pene rígido. fue capaz de tomarle algunas fotos, para guardarla en su colección. Esos recuerdos hicieron que Santiago se acalorara, pues recordar el cuerpo de su amor lograba despertar su corazón.

Terminando de comer, se dispuso en tomar su bufanda y salió con temor de su casa. Lo recibió una corriente fría que inundo su cuerpo, pero eso no lo detuvo y con pánico se detuvo en la acera de su casa y mirando al frente se dispuso a pasar la desolada calle. Cuando llegó al otro extremo suspiro ya que nunca se había atrevido a salir de casa.

Se encontraba en la puerta principal, no había podido tocar el timbre, su cuerpo se encontraba húmedo por el frió, haciendo que temblara sin cesar, pero no pensaba marcharse hasta ver a Uriel y le explicara el ¿por qué lo beso?

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Desde muy temprano había hecho las maletas. Había decidido volver a su tierra natal, para poder olvidar lo que había hecho y se sentía afligido por su comportamiento y sobre todo por sus sentimientos encontrados.

No quería despedirse de nadie así que huía con su maleta en mano y su abrigo. Cuando salía no se percató que Santiago lo observaba con el corazón roto al ver que llevaba consigo una maleta. Pero Uriel se le detuvo su corazón al escuchar unos sollozos, que provenían detrás de las macetas y al ver que era Santiago su corazón le dio vuelco.

El verlo allí con sus manos tapando su cara, mientras lloraba le rompía el alma y acercándose despacio, hasta estar cerca de él le habló en susurro sin tocarle.

-¿Santiago, que haces aquí? ¿Qué te sucede?

-Sollozando fuerte. Hacia que las palabras no salieran de su boca.- Tu teee vasss por mí.

-Sí, Santiago.-Dijo el Doctor bajando su mirada.

Limpiándose las lagrimas, movió su silla y sin mirar atrás se dispuso a irse, sentía que deseaba morir, que era un tonto en pensar que Uriel dejaría todo por él, pero su silla fue agarrada y el intentando andar se le fue dificultoso.

-¡Suelta la silla Uriel! ¿Quiero irme de aquí? Soy un idiota por pensar que tu…- Sus lagrimas comenzaron a brotar como cascadas y él no podía detenerlas, sin embargo el abrazo cálido del Rubio las hizo serenar.

-Por pensar que yo me enamoraría de ti.- Dijo en susurro cerca de su oreja.- Desde esa mañana que sentí tu mirada en mi cuerpo. Tú despertaste un alma muerta y no quiero jugar contigo Santiago, porque yo deseo amarte con mi vida desde ayer.- Esto lo decía mientras sus ojos se humedecían.

-Te am…o Uriel desde que llegaste a mi.- Apartándolo. Por primera vez lo miró a los ojos sin temer y le volvió a repetir.- Te amo Uriel y sé que soy un lisiado y tú tienes pareja, pero Te amo.

-Shhh, ¿Quien te dijo amor que tengo pareja?

-Santiago se sentía sorprendido con ese “amor” que había escuchado de su boca.- Tu biografía del facebook.

-Ja Ja Ja, amor tengo más de seis meses que no actualizo mi facebook y si tuve una relación, pero hace tiempo que terminó y por eso me vine a vivir al pueblo. Y mírame ahora estoy aquí a los pies de mi verdadero amor.

Las lagrimas volvieron a inundar los hermosos ojos negros de Santiago y sin temer se fue acercando a la boca de Uriel y este imitándolo con los ojos cerrados se besaron por segunda vez.

Los labios virginales de Santiago acariciaron los de Uriel que poco a poco fue abriéndolos y el más pequeño lo imitó de forma precisa. Luego cerraron sus labios a la misma vez, para luego volverlos abrir y sacando la punta de su lengua el Doctor acaricio la comisura de los labios de su futuro novio que abrió mas su boca para invitarlo invadirla. Esa danza fue tan lenta como la nieve que caía sobre los cuerpos caliente.

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Luego de ese beso tan dulce, Uriel tomó en brazos a Santiago y llevándolo a dentro de su casa, para que se calentara ya que su cuerpo temblaba del frió y de emoción. Aunque allí dentro prefirió que él se cambiara la ropa mojada y subiéndolo hacia su habitación, se dispuso a desvestirlo.

-¿Qué haces Uriel?

-¿Qué crees que hago Santiago? Necesito que te quites esa ropa o te dará un refriado.

-¡No! Estás loco. Eh yo me desvisto solo y por favor retírate de la habitación.

-¿Por qué si somos hombres? O acaso nadie te ha visto desnudo. – Decía sorprendido Uriel.

-¡Claro que sí! Mi papá y mi mamá

-Pero alguien diferente a ellos, no te ha visto.

-No.- Dijo en susurro.

-Bueno des vístete mientras yo voy buscándote algo que te pueda quedar, te prometo no verte.

-Está bien.- Sentado sobre la cama, comenzó a sacar su suéter desde sus cabeza, hasta quitárselo completamente, luego tímidamente y volteo para ver si en verdad Uriel estaba cumpliendo su promesa y suspirando se dio cuenta que sí. Desabrocho su pantalón lentamente y alzando su trasero para poder sacarlo, para luego inclinarse y retirarlos completamente, Sin embargo cuando subió su cuerpo se encontró con el rostro del Rubio que lo miraba sorprendido y tomando su suéter tapó las partes de su cuerpo.

-¡No me mires!

-No puedo dejar de mirarte eres demasiado hermoso.- Decía, mientras sus ojos viajaban por el delicado cuerpo de Santiago. Era delgado, su piel parecía que fuera de bebe sin ninguna marca visible. Sus pezones eran marrones, abdomen plano y unas hermosas piernas delgadas. En pocas palabras era una belleza.

-Discúlpame… -Dijo dándole la ropa y volteándose, para que no viera su erección causada por la visión de su cuerpo.

-Uriel me puedes ayudar a vestirme. –Dijo Santiago en voz muy baja. Logrando que el pene del Doctor sufriera un látigo por esa declaración.

-Si…- Volteándose se fue aproximando a él, muy lentamente y tomando una toalla lo comenzó a secar todo su cuerpo con devoción. Santiago no apartaba su suéter de su pelvis, sentía pena.

Al tenerlo tan cerca, Santiago se puso colorado. Pudo notar un bulto en la entrepierna de Uriel y a la vez se emocionó al ver que él también lo deseaba y alargando su mano rozo tímidamente con sus dedos la notable erección, haciendo que de la boca de Rubio se le escapara un audible suspiro.

-Aaafff.- Uriel sorpresivo se aparto, pero ver con la mirada la suplica de Santiago se acercó sin moverse.

Su cara se encontraba enrojecida y tímidamente comenzó de nuevo a pasar sus dedos por la creciente erección y logrando que miles de jadeos salieran de la boca Uriel y sin prisa fue desbotonando el pantalón del Rubio y este con su boca abierta miraba desde arriba todo los movimientos de Santi. Su pantalón rodó por sus gruesas piernas, hasta caer a sus pies y viendo la mirada de admiración del más pequeño, lo hizo sonreír y con el solo contemplar su pene sobre la tela lo hacía que gotas de pre-seminal salieran de su glande y tomando las riendas Santiago alargó sus manos, atrapando las nalgas de Uriel con sus manos logró pegar la erección de este a su cara. Comenzó a olfatear de forma suave y sacando su lengua tímidamente hasta sentir ese sabor salado característico de un pene, saboreo lentamente y volviéndola a pasar varias veces hasta absorber todos los jugos de Uriel. Este se encontraba agitado por el acto que estaba haciendo y produciendo a su amor, que con la cabeza hacia atrás se encontraba sumergido en ese placer mágico.

-Hazme el amor Uriel.- Este sin perder tiempo retiró el suéter que cubría su entrepierna, para mostrarle su bulto al Doctor que haciéndole caso lo tomo y colocándole en el centro de la cama se subió encima de él, en donde comenzó a besar todo su cuerpo virginal y recorriendo con su lengua a su cuello lo saboreo, para luego lamió sus pezones hasta hacerlo gemir su nombre.

-¡UriiiiiielAaah!- Dijo este clavando sus uñas en la espalda Uriel.

Ninguno de los dos aguantaba el placer y los sentimientos que estaban viviendo, porque no solo era un día de simple sexo, era la unión de dos seres que se amaban. Al llegar a sus interiores de dibujos animados sopló sobre ellos, causando que la piel de Santiago se pusiera piel de gallina y retirándola descubrió un hermoso pene blanco y de inmediato comenzó a chuparlo delicadamente, logrando hacerlo suspirar y este apartándolo de su pene lo hizo que subiera y besándose con mucho amor le acariciaba su espalda.

Uriel bajó hacia los pies de Santiago y besándolo de forma amorosa sus hermosas piernas hasta separarlas y allí estaba bajo sus bolas, encerrado se encontraba su botón y con temor beso suavemente, para lograr que Santiago se relajara y levantado su cadera lo invitó a entrar.

Los besos no bastaban para calmarlos y el pene de Uriel fue buscando la entrada de su hogar y de forma calmada se fue adentrando al lugar donde se alojaría para siempre. El cerrado anillo dejo entrar el amplio glande y apretándolo hizo suspirar a su pareja.

-¡Te amo Santiago y quiero estar junto a ti el resto de mi vida! -Decía Uriel con lágrimas en sus ojos.

-También te amo Uriel.- Sellando con un beso Uriel dejo ir toda su herramienta y esperando un momento prudencial, comenzó u vaivén lento que los dos gozaron de esa forma tan pura de hacer el amor. Las manos de Santiago acariciaban la espalda de su amado y sin dejarse de besar se entregaron en cuerpo y alma.

El cuerpo sudado de Uriel sobre la piel de Santiago lo hacía arder y aferrándose a él le demostraba lo que estaba viviendo, sus besos lo hacían enloquecer y desear más. El movimiento de su lengua junto a la de Uriel, hacia que su pene bañara su pubis de sus fluidos que hacían impregnar de aroma la habitación. Cuando el Rubio subió sus piernas al hombro y notando como el cuerpo de su amante se encontraba bañado de sudor que recorría su pecho, lo hizo excitarse y bajando su mano hacia a su pene comenzó acariciarlo y ese gesto hizo enloquecer a Uriel que unió su mano a la de él y enseñándole un sube y baja lento que era acompañado con el mete saca.

-¡Aaasi amor! Aaafff.- Cada vez que entraba o salía el pene de Uriel lograba que los ojos de Santiago se pusieran blanco y mordiera su labio por el placer de las acometidas

-Siiii… Aamorr… acaricia mi bebe, para que luego me des su jugos.- Ese comentario hizo suspirar a Santi y de forma vigorosa tocó su mojada pollita.

Las agitadas respiración de los dos advertían que estaban a punto de acabar y sacando su pene del ano de Santiago, se recostó de lado mirando su pareja. Comenzó a besarle con pasión y juntando sus penes con su mano comenzó a masturbarlos, haciendo que los jadearan en forma constante. Los temblores inundaron el cuerpo de Santi y mordiendo el labio de Uriel acabo, logrando que de igual manera que acabara su pareja.

Esa mañana el mundo fue testigo de un acercamiento tan sublime de dos seres, que el destino escribió su encuentro, para mostrar que no existe barrera para el amor.

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Una mujer insaciable

Sexo con maduras 25 julio, 2017

Habia llegado Juanjo, que traía algo para hacer los bocadillos, para irnos a la biblioteca.

– Ya era hora, Juanjo. He estado a esto… – dije aproximando el dedo índice al pulgar – de marcharme.

– Tío no te lo vas a creer, la panadera me ha tirado los tejos.

– No te calientes, no te calientes.

El mayor defecto de Juanjo era que se calentaba con demasiada rapidez, por algo le llamábamos “Picha-Brava”.

– Lo se; pero te puedo asegurar que la muy puta se me insinuó.

– No me digas.

– Piensa lo que quieras, llevaba un escote que quitaba el hipo, se me puso delante y me enseño las domingas, parecen dos cantaros, si no es porque su marido estaba allí…

– Seguro que son imaginaciones.

– No son imaginaciones, tiene unos cuarenta años, te aseguro que esa tía quería plan.

Después de aquello no volvimos a hablar de la panadera hasta que un mes mas tarde, fui a buscar a Juanjo a su casa, estaba solo.

– Tío, te acuerdas de Dorita.

– ¿Dorita?

– Si la panadera, que estaba jamón.

Sonreí, normalmente Juanjo era muy persistente cuando le gustaba una mujer.

– La recuerdo.

– Pues… estuve yendo allí, a la panadería, un día llegue a la hora de cerrar, su marido no estaba, me dijo que me esperara.

– Y tú te esperaste.

– Claro. Cerró la panadería, y nos fuimos a la parte de atrás. Me enseño las tetas, eran grandes, con unos pezones que parecían chupetes. Me hizo que se los chupara.

– Si y que mas.

– Se subió encima de la mesa, se quito las bragas y me hizo que le comiera el coño. Sabia a pan, el coño sabia a pan, estaba riquísimo.

Mire a Juanjo, era de los que solían exagerar, pero nunca fantasear cuando se refería a mujeres.

– Le metí la polla hasta dentro, una y otra vez esa mujer es insaciable, tras su primer orgasmo me pidió que siguiera, que se la metiera por el culo, cuando me fui a correr se lo dije pero no le importo. La llene de leche. La muy guarra no estaba satisfecha me cogió la polla y me la chupo hasta dejarla totalmente limpia. Es una calentorra

– Te lo has inventado.

– No me lo he inventado, su marido no la satisface y necesitaba a alguien, te lo voy a demostrar.

– ¿Cómo?

– Su marido los martes al mediodía se va, no vuelve hasta la noche, yo he estado yendo todos los martes

– Hoy es martes.

– Si, hoy es martes. La semana pasada me confesó que tiene una fantasía.

– ¿Que fantasía?

– Quiere que se la follen dos tíos, yo soy uno y tú puedes ser el otro.

– Estas loco.

– Hace un momento no me creías. Y ahora me dices que estoy un loco. ¿Puedo contar contigo?

Dude, pero si quería saber si decía la verdad tenia que ir con el.

– Vale me voy contigo.

Fuimos a la panadería.

– Lo vamos a hacer en la panadería.

– No en su casa, esta justo encima de la panadería.

– ¿Se entra por la panadería?

– No, se entra por la puerta de al lado.

Llamamos a la puerta, nos abrió una mujer supuse que seria Dorita, la panadera. Yo espera ver a una mujer entrada en kilos, y lo que tenia delante era una mujer con una figura despampanante, eso si como había dicho con un par de tetas impresionantes.

– Pasar, poneos cómodos, Juanjo, este es tu amigo.

– Si José Antonio.

– Buenas tardes, señora.

– Muchacho, no me llames señora, soy Dorita, simplemente Dorita.

Estábamos sentados en el sofá, Dorita se arrodillo delante nuestro, comenzó a sobarnos los paquetes, primero desabrocho los pantalones de Juanjo, le acaricio la polla, después me desabrocho los pantalones a mi y me agarro la polla.

– Que ricas dos pollas para mi.

Primero me chupo la polla a mí y después a Juanjo. Se levanto.

– Venir vamos a la habitación, estaremos mas cómodos.

La seguimos, nos llevo a su habitación.

– Desnudaros quiero veros desnudos.

Mientras nosotros nos desnudábamos ella hizo lo mismo, como dijo Juanjo tenía dos cantaros por tetas y los pezones eran grandiosos, parecían boquillas de biberón.

Cuando estuvimos los tres desnudos ella se situó entre los dos, se agacho y comenzó a chuparle la polla a Juanjo, y después a mí, como hiciera cuando estábamos en el salón sentados en el sofá.

Unos minutos después, cuando las pollas estaban bien lubricadas se tumbo en la cama.

– Muchachitos, venid a aquí cada uno a un lado.

Nos acercamos, y nos tumbamos junto a ella, nos ofreció sus tetazas, y ambos nos enganchamos a sus pezones chupando, los gemidos de ella eran como bramidos.

– Chupar mis niños chupar.

Juanjo fue el primero en soltarse, se coloco entre sus piernas y le metió la polla hasta dentro de un empujón, mientras yo le manoseaba las tetas.

No tardo mucho en alcanzar un orgasmo, Juanjo se quito de entre sus piernas y entonces me puse yo, al igual que hiciera Juanjo le metí la polla de un empujón. Juanjo se arrodillo delante de ella, acercando su polla a la boca de Dorita.

– Chupa guarra, chúpamela.

Dorita no se lo hizo repetir le cogió la polla y comenzó a chupársela, mientras yo seguía empujando. Con un nuevo orgasmo de ella, hicimos un parón. Nos situamos a su lado, yo metí mi mano en su entrepierna, acariciando su clítoris, Juanjo hizo lo mismo, metio su mano en la entrepierna, para meterle dos dedos en la vagina.

– Si dios que a gusto, pero quiero las dos pollas, una por delante y otra por detrás.

– Ponte sobre la polla de José Antonio – dijo Juanjo.

Dorita se levanto y se puso sobre mí y se dejo caer lentamente, quedando empalada; sus tetas me tapaban la cara, Juanjo comenzó a lubricar el ano de Dorita, le abrió las nalgas y metió su lengua. La panadera estaba excitadísima, no dejaba de gemir, hasta llegar el punto de gritar cuando Juanjo le metió la polla en el culo. Durante un buen rato estuvimos así.

– Estoy a punto de correrme.

– Espera quiero que te corras en mi boca.

Juanjo se aparto, Dorita se giro dándome la espalda, pero se volvió a ensartar en mi polla, se dejo caer para llegar a la polla de Juanjo. Se metió la polla de Juanjo en la boca y comenzó a chupar, unos minutos después.

– Ya, me corro, traga guarra toda mi leche.

Estaba Dorita tragando la leche de Juanjo cuando yo me corrí.

Estuvimos unos minutos en silencio, Dorita termino por levantarse.

– No ha estado mal, mejor de lo que yo pensaba, deberemos repetirlo. ¿No os parece?

Tanto Juanjo y yo, comenzamos a vestirnos.

– Se os ha comido la lengua el gato.

– No se… Dorita – dije.

– ¿Volveréis?

Juanjo afirmo con la cabeza, y yo simplemente encogí los hombros.

Nos marchamos en silencio. Ya en la calle.

– Te lo dije, esa tía es una calentorra.

No le dije nada simplemente seguí andando.

El jueves pasaba cerca de la panadería decidí entrar, mi curiosidad era conocer al marido de Dorita, cuando ella me vio se puso nerviosa. Simplemente pedí el pan. Entonces ella hablo.

– Cariño no me encuentro bien, voy a subir a casa.

Salió justo delante mí, ni me miro, yo tampoco. Pero al pasar junto a ella, había abierto la puerta.

– Entra, deprisa.

– ¡Tu marido!

– Aun estará en la panadería un par de horas.

– Cuando me has visto te has puesto nerviosa

– No. ¿Por qué me iba a poner nerviosa?

– Pensaste que iba a decir algo.

– No, habrías dicho algo.

– No. Me pareciste nerviosa.

– No era nerviosismo, era excitación.

Se acerco a mí, mientras nos besábamos me acaricio el paquete.

– Vamos al dormitorio.

Fuimos al dormitorio, nos desnudamos y nos tumbamos en la cama, me enganche a uno de sus pezones, chupándoselo una y otra vez, ella gemía. Metí, mi mano en su entrepierna, estaba muy húmeda, acaricie su clítoris.

– Juanjo me ha dicho que tu marido no…

– Calla y fóllame.

Me situé entre sus pierna, agarre mi polla y con ella acaricie su clítoris y sus labios vaginales, la puse en la entrada de su vagina y se la metí lentamente, ella entrelazo sus piernas en mi espalda, haciendo que se la metiera de golpe y profundamente. No tardo en alcanzar el orgasmo.

– No te pares sigue, quiero sentirte dentro. Quiero tu leche.

Seguí empujando, hice que pusiera sus piernas en mis hombros, hasta que me corrí haciendo que alcanzara otro orgasmo.

Me deje caer a su lado, ella se giro quedando de lado apoyada sobre mí, una de sus grandes tetas sobre mi pecho.

– Hace casi veinte años que me case con mi marido los primeros años fueron de ensueño, pero hace unos cinco años todo cambio, cada vez lo hacíamos menos y este último año ha sido el peor. Sera mejor que nos vistamos.

Me vestí y me marche, aquella tarde cuando vi a Juanjo no me atreví a contarle mi encuentro con Dorita, era como una traición.

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Felacion en elcentro comercial con rico semen

Sexo Oral 24 julio, 2017

Disfrutando de un sexo oral en el centro comercial.

Los días se me hacían eternos, un calor pegajoso y asfixiante durante toda la jornada. El día comenzaba a las seis de la mañana cuando el despertador sonaba y me dirigía a la ducha como un zombi por el pasillo, debía darme un ducha rápida, desayunar y llegar al trabajo en tres cuartos de hora, tenia que abrir y empezar asta que llegase el dueño y en unas horas sería libre durante unos días que pasarían volando.

Cuando abrí el grifo a pesar de ser tan pronto y solo accionar el del agua fría, esta salía ardiendo, la noche había sido muy calurosa, como las anteriores, en las que apenas se podía pegar ojo y mucho menos descansar, pues las horas pasaban lentas tumbado sobre la cama con la mirada hacia el techo, con los ojos abiertos como platos, mientras a través de la ventana se colaban las voces y risas de la gente que permanecía en las marquesinas de las calles cercanas.

Enjabone mi cuerpo y me aclare con abundante agua, que comenzaba a salir más fría, lo cual se agradecía muchísimo, aun con la puerta del baño abierta de par en par hacia calor, el calor que desprendía mi cuerpo y el calor del agua que emanaba la ducha que no terminaba de estar completamente fría.

Salí de la ducha, mientras cogía una toalla y me comenzaba a secar, como había salido de la cama a la carrera hacia el baño me tuve que volver a mi cuarto descalzo, una vez allí, busque en los cajones unos calzoncillos, los que estaban arriba del todo eran unos boxers negros, me los puse, mire a mi alrededor y vi unos pantalones cortos encima de la silla y me los puse, salí de allí directo como un rayo a la cocina, un café antes de marcharme, al lado de la cocina estaba la pequeña terraza donde tenia las cuerdas de tender la ropa, me acerque con el café en la mano y de una las primeras cuerdas quite una camiseta me la puse, mire el reloj de mi muñeca eran ya y media, me tenia que ir, di un sorbo largo al café, deje el vaso vació en el fregadero y me dirigí a la puerta de salida, allí me esperaba la mochila con la ropa de trabajar, las llaves de casa, del coche y los deportivos, me calce y con todo aquello salí por la puerta del piso.

Aun todos los vecinos dormían, pulse el botón del ascensor, sonó un ruido metálico que indicaba que se movía, una vez fuera del portal, camine asta la acera de enfrente de casa donde tenia el coche aparcado, el motor rugió, encendí las luces y me dirigí hacia la zona industrial de la ciudad.

Si la zona residencial estaba desierta y no se veía por ningún sitio a nadie, tras adentrarme en la zona industrial, parecía que eran las doce de la mañana un trasiego continuo de coches, de allá para acá.

Cuando llegue hasta el taller donde trabajaba, pare delante de la misma puerta, pare el coche y abrí la pequeña puerta metálica, una vez dentro, desactive la alarma de seguridad, encendí las luces y comprobé que tenia para mi el lugar, abrí la puerta grande para meter mi coche dentro y volver a cerrar mientras estuviera yo solo.

El jefe tenia sus llaves así porque preocuparse, encendí el equipo de música y aprovechando que estaba yo solo puse un cd mío, así trabajaría con más ganas, pues hoy era quince de agosto y las vacaciones empezarían en cuanto dejase todos los vehículos que tenia allí aparcados listos para que salieran a la carretera, si a las dos estaba todo acabado, ya se ocuparía el jefe de entregarlos a sus respectivos dueños.

Me fui al vestuario y me puse los pantalones y el polo de la empresa, calce mis botas del cuarenta y tres y por fin salí del vestuario que era una sauna ya.

La música sonaba, mientras abría las puertas laterales que daba al patio del taller. No sabia porque coche empezar realmente, tenia coches preparados ya en los cuatro elevadores pequeños y un todo terreno en el grande, más otros cuatro en el lateral de la nave, esperando a que acabase con esos cinco.

Por suerte tenia todas las piezas preparadas ya allí, así no tendría que parar para nada, salvo si el teléfono empezaba a sonar a las nueve de la mañana pero disponía de dos horas para avanzar todo lo que pudiera.

Me decidí por el primer coche que tenía delante de mí, tenia muchas piezas al lado de la columna del elevador, había allí cuatro ruedas nuevas, una lata de aceite y varios filtros, amortiguadores traseros, así que con la pistola neumática y una llave de impacto de 17 quite las cuatro ruedas y me las lleve hasta la máquina de las ruedas, quite los obuses de las válvulas para que se fueran desinflando poco a poco, mientras volvía al coche, lo eleve un poco más lo suficiente como para meterme debajo de el con la cantara del aceite, afloje el tapón del aceite y el filtro, deje ambos en ella y lo deje que escurriera bien, el coche llevaba toda la noche allí y estaba frío el aceite, mientras salía todo el aceite quemado me daría tiempo a ir cambiando las cuatro gomas.

Quite los contrapesos de las ruedas destalone las gomas, ya podía quitar las gomas viejas y poner las nuevas, una tras otra cambie las cuatro ruedas, con su correspondiente válvula y las infle con nitrógeno. Echo esto las equilibre y volví junto al coche con ellas listas, coloque una debajo de cada hueco donde más tarde las colocaría y apretaría.

Tapé el tapón del aceite que ya no goteaba, poniendo arandela nueva y retirando la antigua, y el filtro nuevo de aceite apreté ambos bien y me dirigí a la parte de atrás del coche para cambiar los amortiguadores, así dejaría toda la parte de abajo lista y ya solo me quedaría añadir el aceite y los filtros.

Estos amortiguadores eran muy fáciles de cambiar y rápidos en menos de diez minutos estaban ambos cambiados, pues tenían tres tornillos que los sujetaban, dos arriba y uno abajo con una tuerca. Con el coche ya abajo, añadí el aceite asta la marca de la varilla, cambie los filtros de aire y de habitáculo.

Solo me quedaba el filtro de gasoil y arrancar el coche para que se llenase el filtro de aceite y volver a poner a nivel. Cuando pensé esto me puse a buscar el filtro de gasoil antes de desmontar nada pues no había visto ninguna caja más.

Cuando vi un Post-it en la orden de trabajo

“El cliente no cambia el filtro de gasoil, dice que es muy caro”

Cuando lo leí me dio por reír, no entendía como una persona se compraba un coche que valía unos treinta mil euros y racaneaba unos cincuenta que valía el filtro. Acabe el coche aun riéndome y lo baje al suelo, retire las patas, estaba listo para que lo sacase de allí en cuanto quisiera.

Quedaba una hora y media más o menos asta que viniera el jefe y el coche con más trabajo estaba ya echo, así que podía aligerar el pistón un poco aunque quería quitarme todo lo posible asta que el llegase, una vez que entraba por la puerta no es que el se entretuviera con el vuelo de una mosca sino que me entretenía a mí también y luego tenia que ir a carreras y eso no lo soportaba.

Vi que tenía otro coche para aceite y filtro de aceite y pastillas delanteras, quite ambas ruedas, las apoye en el suelo y le deje escurriendo el aceite también; mientras tanto me fui hasta el baño me lave las manos y cogi una botella de agua del frigorífico, tras echar un largo trago, volví asta mi carro de herramienta busque en el primer cajón el paquete de tabaco y encendí uno, con él en la boca lleve el émbolo para atrás de la pinza de frenos y afloje el tornillo, saque las pastillas viejas que estaban para tirar, como podía la gente aguantarlas tanto, las tire al suelo de mala gana, pensando como la gente podía ser tan inepta, mientras colocaba las nuevas, y colocaba la pinza de nuevo, daba grandes caladas al cigarro que se consumía como los minutos allí dentro.

Cuando acabe con el otro juego de pastillas, el cigarro se había consumido por completo, lo apague en el cenicero que tenia en el carro, apure asta la última gota de agua de la botella y seguí la tarea, estaba el coche apunto de tocar con sus ruedas el suelo, pues ya estaba listo cuando sonó el teléfono del taller, cogi un trozo de papel y limpie un poco mis manos.

Agarre el teléfono y vi que el número era familiar, no me da tiempo a decir buenos días cuando oigo:

– ¿Gabriel macho como lo llevas?

– Bien, aquí en el taller liado estoy, dime ¿que te pasa?

– Tan directo como siempre jejeje

– Venga dime que aun me queda corte y sabes que en cuanto abramos la puerta ya vamos a carreras porque no hace más que entrar gente y sonar el teléfono

– Haber que te digo que de los coches que te deje colocados ayer en los elevadores, solo tienes que hacer dos

– ¿Cuales? Porque ya tengo hechos dos de ellos, esta el de las pastillas y el de los amortiguadores

-Pues menos mal que as empezado por esos porque son los que hay que entregar el resto no me urgen, así que ahora en cuanto baje al taller te pago las horas extras del mes que habías echo

– Y las horas de hoy que no se olviden

– Tranquilo, que si estoy hay me muerdes, en un rato estoy allí.

– Venga ahora te veo

Por fin empezaba mis vacaciones, pero aun así me había echo el lió y había tenido que venir a hacer un par de coches por comprometerse él con clientes y luego la mitad le habían dicho que no le corrían prisa, siempre igual quería abarcar tanto trabajo que siempre estábamos así, vente antes, quédate un rato, que siempre me lo pagaban pero que todo esto era producto de su obsesión por el dinero, para que necesitarían tanto, vale que tenían vicios muy caros pero esto ya era por demás.

Decidí abrir las puertas del taller ya, y salirme a la puerta a fumarme un cigarro mientras me bebía un bote frío, estaba asado de calor.

Nada más salir a la puerta, vi un coche gris que venia hacia el taller, era el jefe, ya estaba aquí, me tenia que haber llamado desde muy cerca por lo poco que había tardado.

Pensé para mis adentros:

El muy desgraciado me a echo de venir un par de horas para quitarle lo más gordo, achacando que tenia que cosas que hacer y le era imposible abrir antes, como sabía que asta el día siguiente no me marchaba a la playa me quiso hacer el lío. Menos mal que por dos horas que quedamos en que me pagaría como un festivo las horas.

El coche llego hasta la puerta y al ver que la puerta estaba abierta metió su coche y lo aparco justo al lado del mío.

Se bajo del coche con una sonrisa cuando echo un vistazo a los elevadores y vio dos de ellos listos y otro a medias.

– Gabriel, pásate a la oficina que echamos la cuenta de tus horas, veras que susto me vas a dar

– ¿SUSTO? Mira que me extraña, si yo saco una buena tajada, que no sacaras tú

Él se río bastante, y pasamos, traía el dinero en un sobre, ya estaba preparado, cuando me lo entrego, abrí el sobre y me dispuse a contarlo delante de él.

– ¿Lo vas a contar? ¿No te fías de mí, con el tiempo que llevas trabajando conmigo?

– Con el dinero no me fió de nadie y menos si es tanto

– Bueno, pues nada cuéntalo entonces

– Faltan las horas de hoy

Se quedo pálido, pensaba que no me daría cuenta de aquello, pero sin decir nada se saco la cartera del bolsillo de atrás y puso encima de la mesa cincuenta euros más

– Quedamos en que era eso por toda la mañana, pero por haberte jodido media mañana de vacaciones, pues por compensarte

– Muy bien, pues me marcho ya que tengo cosas que comprar antes de mañana, que te sea leve estos días solo ante el peligro

Sin más me dirigí asta el coche, arranque y me marche de allí, durante quince días disfrutaría de estar a mi aire todo ese tiempo, llame por el manos libres del coche

– Buenos días enana, deja de dormir ya ¿no?

Una voz aun medio dormida contesto al otro lado

– Aún es muy pronto, ¿porque me despiertas ya?

– Venga dormilona, arréglate que en cuanto me duche nos vamos a comprar

– Vale

Cuando colgó, supe que se volvería a dormir en seguida y me tocaría despertarla. Seguí mi camino asta casa, aparque en el mismo sitio de donde había recogido a primera hora el coche, aun había poco movimiento de gente en la calle, no superaban las diez y media de la mañana, y era agosto.

Entre en casa sin hacer ruido, me descalce en la misma entrada, fui asta la habitación, pero no estaba allí dormida y al pasar por la cocina tampoco la había visto, solo me quedaba como opción el baño o el salón, entre un momento a lavarme la cara, pues venía sudando. Ya solo me quedaba como opción el salón, cuando llegue a la puerta, estaba tumbada en el sofá con el móvil en la mano y dormida.

Tenía cara de estar muy a gusto, la cogí en brazos y la lleve a la cama para que estuviera más ancha, en todo el recorrido por el pasillo no se estremeció, pero si que se agarro a mi cuello, como si un acto reflejo se tratara.

Al llegar a la cama, la deposite suavemente encima de las sabanas, bese su frente y me fui a la ducha, olía a sudor y aceite quemado.

La ropa de trabajar la metí en la lavadora antes de ducharme para dejarla lavada antes de marcharnos al centro comercial.

Una vez en la ducha, comenzó a sonar la música en el salón, Dafne ya estaba despierta, conociéndola como la conocía se vendría a la ducha conmigo, la mampara del baño se abrió, allí estaba Dafne desnuda frente a mí

– Ya te habrás quitado toda la grasa de encima pero ahora voy hacer que te manches de nuevo

Cerró la mampara de nuevo y se acercó a mí, comenzó a besarme, mientras restregaba su sexo contra mi pene que comenzaba a ser despertado de su sueño, parecía que ella se había levantado con mucha lujuria almacenada dentro de ella, pues al tocar su sexo de este emanaban ya flujos. Estaba muy excitada, llevaba unos días por la mañana que se levantaba así, se puso mirando a la pared y se agarro a unos tiradores que había en los azulejos, con su culo en pompa y moviendo lentamente, solo hacia incitarme para que fuera con ella, mientras el agua seguía cayendo sobre nuestros cuerpos, me acerque asta ella cuando mi pene erecto toco su culo se estremeció y me dijo

– Hazme tuya ya, no aguanto más

Apunte hacia la abertura de su sexo, y suavemente la introduje por completo dentro de ella, la arranque un gemido, viendo como gemía y como se movía estaba seguro de que no tardaría en terminar.

Cuando estaba así se quedaba como en trance nadas más acabar debería de ser rápido y sujetarla por si acaso, pues sus piernas siempre tendían a fallarla una vez alcanzado el clímax.

Ella gemía cada vez más alto, se la oía por encima del ruido del agua, sus piernas se notaban cada vez más flojas, la agarre de las caderas y empecé a dar embestidas más fuertes quería arrancarla un orgasmo de buenos días, sus ojos se tornaron blancos ya había llegado al climas.

De tan relajada que estaba, casi se me cae en la bañera, saque mi pene aun erecto de su interior y la saque de allí en brazos, de vuelta a la cama, cuando estaba allí y comenzó a recuperarse, me miro y dijo

– Mi primer orgasmo de vacaciones

– Anda tormento, vamos a vestirnos

– ¿Tu no as acabado verdad?

– Si acabo, te abres la cabeza contra algo en la bañera

Puso cara de pilla, lo cual a la vez me dio morbo el pensar que se la pasaba por la mente y a la vez me dio asta miedo.

Nos vestimos y fuimos al centro comercial de la ciudad, como era un día de diario, aun siendo pleno agosto con tanta gente de vacaciones era agradable pasear por sus pasillos, a ambos las aglomeraciones de gente en eso sitios nos ponía malos.

Entramos en varias tiendas, cada vez que entrábamos en una salíamos con una bolsa nueva, llevábamos calzado, bañadores, camisetas algún pantalón y también un par de cajas de preservativos, una de ellos normales y otra verdes fosforitos que vimos y nos hicieron gracia, pues se suponía que brillaban en la oscuridad y mi pene seria verde por un rato, esa idea nos daba risa la verdad.

Seguimos nuestro camino por la galería y llegamos a una parte de aquella planta donde había una heladería y decidimos comprar un par de cucuruchos y por una extraña razón que no entendí Dafne también quiso una tarrina de helado, nos comimos aquellos helados que parecían yogur pues era muy cremoso.

Cuando casi los helados estaban acabados seguimos nuestras andanzas por aquella planta del centro comercial, ya teníamos todo lo que nos hacia falta pero por dar una última vuelta no perdíamos nada, llegamos a la altura de una tienda de lencería y mi chica quiso entrar, se me hizo raro pues siempre venía ella a estas tiendas sola, pero bueno pase con ella, y empezó a dar vueltas por allí, la dependienta la conocía pues normalmente compraba en esa tienda, porque reconocí prendas que ella tenía.

Cogio un par de cosillas de los estantes y agarrándome de la mano se dirigió hacia los probadores, mientras preguntaba a la chica

– ¿Te importa si pasamos juntos a los probadores?

– No tranquila pasad tranquilos, además con las veces que vienes por aquí para una vez que vienes acompañada, no te quiero quitar ese gusto

No entendía que pasaba parecía que nos había puesto ojitos la dependienta, vi la cara de Dafne también se había dado cuenta y tenia cara morbosa, nos metimos en el probador con todas las bolsas y demás, menos mal que el probador era grande, con un espejo en una pared, deje las bolsas apoyadas contra una pared y me senté en un taburete que había allí dentro, mientras ella empezó a desnudarse, allí sentado viendo como se despojaba de su ropa, empezó a entrarme calor a pesar de que el aire acondicionado estaba puesto.

Se probó el primer conjunto y mirándose al espejo me dijo con una sonrisa

– ¿Te gusta como me queda?

– Si, te sienta muy bien, pero siempre lo usas negro

– Por eso e cogido este otro en rojo, que se que te gusta

Se quito el conjunto negro y se quedo totalmente desnuda delante de mí, el morbo que suponía estar en un probador y que la chica de la tienda estuviera a escasos metros hizo que notase como algo se endureciera en mis pantalones mientras crecía rápidamente.

Ella era lo que quería, cuando vio que me movía mucho en el asiento con su pecho al desnudo se acerco hasta mi, y se arrodillo entre mis piernas, desabrocho mis pantalones y cuando fue a bajarlos la dije

– Pero, ¿aquí…?

– Déjame hacer, que te va a gustar

Me bajo los pantalones y los bóxer y aprovechando que estaba duro ya, comenzó a lamer mi pene como si se tratase de un helado, en ese momento algo paso por su mente, se paro en seco, rebusco en una bolsa y saco la tarrina de helado, mientras yo me despojaba de la ropa pues estaba viendo sus ideas y no quería ir con manchas de helado por hay.

Abrió la tarrina del helado que ya más bien era sorbete, pues se había derretido, pero aun tenia consistencia, y empezó a untarla encima de mi y comerse como estaba haciendo un helado, unto una buena cantidad del helado de chocolate sobre mi pone y empezó a lamerlo desde su base asta el glande, lentamente, limpiando todo el chocolate de sus superficie y dejando que brillase por acción de su saliva, mientras lo hacia jugaba con sus pezones que me excitaba aun más, cuando estuvo bien limpia se dirigió a la cabeza de mi miembro y empezó a lamerla y succionarla, mis gemidos no tardaron en aparecer, por cada gemido que salía de lo más profundo de mi garganta, hacia que a Dafne se le erizase el pelo y lo hiciera con más ganas, cada vez lamía más rápido, marcaba el glande con sus dientes y jugaba con el piercing de su lengua, no sería capaz de aguantar mucho más si seguía haciéndolo así, mis manos se agarraban a su cabeza y mesaban su pelo, eso la decía que me encantaba, mis gemidos sonaban cada vez más altos, era imposible contenerlos; se incorporo y me beso cariñosamente en la boca , se acerco a mi oreja y me susurro

– Esta mañana no as tenido orgasmo, ahora te voy a dar uno mejor incluso, venga suéltalo todo para tu niña, que tengo sed

En su cara se veía las ganas que tenia que eyaculase de gusto y quería que fuera en su boca, se volvió a su lugar de antes y seguía lamiendo cada vez más rápido, entonces hoy pasos en el pasillo de los probadores, era la dependienta, Dafne no había oído nada porque seguía con su tarea sin desconcentrarse, cuando estaba a punto de soltarlo todo me hizo levantarme de mi asiento para que viera como caía toda la leche caliente en su boca y una vez que la recogiera con ella, como se la bebía.

Tras quedarme de pie con mi pene en la boca de mi chica, mientras me hacia una felación en aquel probador, la puerta se abrió y la cara de la dependienta apareció allí, sus ojos no eran de incertidumbre si de lujuria, sabía que algo parecido estaba pasando, me quede parado, pero mi orgasmo no podía parar y empezaron a salir chorros de semen que iban cayendo en la boca de Dafne, en ese momento me miro a la cara y vio que no la miraba a ella sino más arriba y se giro, sacándose en ese momento el pene de su boca, en ese instante y un chorro a presión del liquido salio disparado e iba en dirección de la dependienta que lejos de alejarse de su trayectoria se agacho un poco y abrió la boca, cayendo el liquido en sus boca y labios.

Mientras mi chica se volvió a meter entre mis piernas para limpiar los restos que pudieran quedarme y dar envidia a la dependienta, esta se relamía con lo que le había llegado. Mientras ellas aun se relamían yo permanecía en aquel taburete inerte, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

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