Bienvenido, visitante! [ Registrar | Acceder

Anunciate con nosotros

Mi vecina anal y borracha

Maduras, Relatos XXX, Sexo Anal 14 octubre, 2017

Marta mi vecina, o Martha como pone en su letrero del buzón, que curiosamente lo miro hasta la extenuación, provocó que desde aquel día estuviera y estoy obsesionado con sus caderonas y su culo gordo.
Es un mujerón que tiene aproximadamente unos 49 años pero se conserva muy bien a pesar de tener esa edad, ella tiene dos hijos una edad mía y otro que tiene unos 11 años.

Una vecina muy caliente y borracha

No es muy alta, mide aproximadamente 1,68 m, linda con unos senos pequeñitos y bien puestos pero un culo que esta de infarto porque excita a muchos de los que vivimos en el barrio, al verla pasar saca un suspiro por sus enormes redonditas.
El caso es que me describo como un chaval de 1.75 m delgado, me llamo Ricardo y tengo 18 años, no me considero guapo, pelo negro no tengo el pene como muchos los describen de 23 o hasta 30 cm yo tengo 15 cm pero eso basta para dar placer. Para que me metan buenos chupetones, las tías con las que he estado, muy pocas, cuando me la ven así, se ponen tan cachondas que se creen que es un chupete, y las muy putas, lo digo por amigas mías del cole, se ponen a mamar como niñas pequeñas. Pero bueno, eso si quieren ya lo contaré en otro relato. Si es que éste les gusta.

Mi vecina Marta siempre me ha parecido una mujer buena reservada dedicada a su familia y pone a los hombres en su lugar cuando le tiran piropos en la calle.

La verdad es que yo la veía así como una más de las que viven en mi barrio, hasta que una vez salió a lavar su carro en unas licras bien pegaditas que solo verla me da ganas de hacerme una paja, se le veía un culo enorme y con una blusita pequeña que sus senos sobresalían y me daba ganas de besarlos.

Desde ese momento me quedé un poco atónito de ver semejante mujer, ese tiempo yo estaba de vacaciones y ella salía a lavar su ropa en el tercer piso, yo salía para verla esas nalgas redonditas y bien paradas, por lo que le veía con cara de lujuria desenfrenada. Ellas siempre me miraban con un rostro diferente ya que soy un chico tímido que me gusta hablar más palabras que con acción, como los filósofos, y eso me daba un toque diferente porque cuando su marido no estaba me mandaba algún que otro otro guiño.

Cada dos días salía a lavar su ropa y yo estaba bien excitadísimo por lo que disimuladamente le hacía gestos obscenos a mi vecina Marta, ella solo se sonrojaba y miraba hacia otro lado. Eso se repetía una y otra vez. Un día de esa misma semana yo me dirigía a bañarme pero mi mama me dijo que arreglara mi cuarto.
Yo estaba por casa, limpiando, con mi bata y en pelotas por debajo, salí un momento afuera, y pudo a ver sido cosa afortunada pero en ese instante se me salió la bata y quede desnudo al frente de mi vecina, la caderona, cosa que ella vio y quede un poco asombrada (No presumo pero es lo que pasó).
Ella vio por primera vez mi pene flácido, caído y no muy grande. Lo más normal, es que no le gustara pero bueno, ya veremos.

Mi vecina me vio desnudo por primera vez

Entonces a la semana siguiente mi mamá se fue a comprar algunas cosas y yo quedé solito en mi casa, mi vecina salió solamente a arreglar una tubería por lo que yo aproveché el momento para subir y ver a mi mujerón espectacular, en ese instante le seguía haciendo el mismo gesto a ella por lo que me vio con una cara extraña, yo pensé que se molestó y me venía a reclamar de lo acontecido en ese instante, yo me sentía nervioso y casi no sabía que decir, ella toco el timbre de mi casa y como hombre y joven tímido salí a dar la cara. En eso ella me dijo vecino quiero hablar con usted a lo que me ofrecí a llevarla al comedor para hablar entre los dos.

Marta me dijo que se sentía sola que su esposo solo se la pasaba con sus amigos o llegaba borracho a su casa y no sabía qué hacer. Ella también se había sumido y sumergido en esa avalancha de alcohol y desesperación, bebía cada día, incontrolada y sola, y cada semana que pasaba se encontraba más desesperada y lo peor de todo, le daba al alcohol en demasía y en su casa: se estaba convirtiendo en una ama de casa de las borrachas, alcohólica y deprimida. Se me acercó y se acostó en mi pierna sus senos tocaron mi bulto que está por salir. La noté como una niña que busca refugio en su padre. En ese momento, mi carácter aniñado y apocado de siempre, adquirió la fortaleza y hombría que requería la situación: me convertí en un fuerte y rudo hombre que protegía a su niña (una niña muy madura y mujerona).
Ella estaba con unos vaqueros negros y rozaba mi polla ya desarrollada y engordada por la situación, me calentaba por momentos, su culo grande parecía de estrella porno y yo le comencé acariciar; en ese momento toqué y magreé sus tetas pequeñas, ya que ella lo aprobaba y dejaba; mi mano nerviosa acarició ese rico culo y lo frotaba de lo más lindo era un sueño cumplido tenia ahí algo bien delicioso no debía desaprovechar esa oportunidad y me verga salía de mi pantalón. Era una polla pequeña, ahora más grande que quería penetrar a aquella hembra, sola y algo borracha, pero con ganas de hombre, con deseo de una polla bien dura. Le di la vuelta a mi vecina y la besé fue algo único yo comencé a acariciar su tetitas endurecidas y sorprendentemente me cogió la polla y le dije que lo hagamos en mi cuarto a lo que ella cedió, después comenzó a sacarme la camisa y fue ahí donde se me agachó y sacó mi picha de mis pantalones. !Nada mal eh! me dijo. Tu verga está muy rica. En eso me la chupó todita fue la primera mamada ya que soy virgen, algo insólito me chupaba una y otra vez después paso a comerme los huevos, nunca me habían chupado los huevos, y noté el calor de esa mujer madura, y percibí hasta su pelo largo que se entremetía por mis muslos e ingles y me daba gusto, me subía su olor a perfume de mujer, y todo eso hacía que mi capullo fuera a reventar en su cálida boca. Quería follarme esa boca caliente, fruto también, de alcohol y su calentura interna, yo de vez en cuando subía el culo haciendo el gesto de follar un coño. Este caso, era su boca de mamadora. Era mi primera felación que me hacían, y lo quería disfrutar al máximo y dejar el pabellón bien alto.

-Qué bien lo haces, cómo me follas la boca!, mi niño.- Me dijo mientras mamaba y chupaba ahí abajo, dijo que le gustaba, después paso mi verga por su cara yo no podía más me iba a correr, y lo hice en su cara, le dejé toda la cara pringada de leche. Mi polla será pequeña pero mis lechadas no lo son, así que le dejé la cara que parecía que se había echado un pote de leche condensada, me dio cosa verla así, porque nunca había pringado la cara de una mujer.
-Lo siento- le dije a la vez que muy excitado, pero con esa cosa de dejar toda mi corrida en su dulce cara.
– Lo siento de qué?, si esto es lo que quiero hace tiempo, que alguien me eche leche de verdad por la cara, me haga sentir mujer, una buena puta en el lecho, de lo siento nada mi amor, hazme tu puta un rato más- me dijo, y yo sin palabras.

Sexo anal para mi putona madura

Y grité de placer ahhhhhhhh ahhhhhhh ahhhhhhh, mi leche paso por toda su hermosa cara, parecía una vil puta. Ahora sí, liberé toda esa tensión acumulada, y grité con retardo, pero grité como un tío con su hembra, la vi desprotegida, sin hombre, con un cornudo que no le daba lo suyo, y me hice grande, mi polla engrandó y yo más. Era un sansón de mi puta.

Martha me comenzó a acariciarme la polla otra vez con su lengua, me daba unas caricias en la punta de mi glande por lo que al instante se me la puso otra vez dura, quería más guerra mi puta vecina, mi hembra borracha. Sería el alcohol lo que la hacía ponerse así de caliente, será una actitud de una mujer bebida o ella era realmente?, no sé el caso es que me dijo – chúpame la concha por lo que más quieras chúpamela. Yo estaba que ni me lo creía, en fin, su coño o concha o la concha de su madre, uf, estaba húmeda con unos fluidos riquísimos inolvidables, después pasé a pellizcarle los senos que estaban bien duros negros y redonditos y daba unos grandes gemidos ohhhhhhhhhh ohhhhhhh sí que bien dale dale ahhhhhhhhhhhhh si mi hijo, mi pequeñín, tú me harás feliz de ahora en adelante, y no el aburrido de mi madrido, mi esposo flácido, mi cornudo incompetente; tú si que vales mi nene duro.

Después de todo esto, yo estaba que no sabía ni por donde tirar, mi polla estaba bien empalmada me decidí a darle verga en esa cueva peluda húmeda y deliciosa, ella me puso saliva en el pene y me dijo que la penetrara , la puse a cuatro patas mi verga entro fácilmente, ella daba unas cabalgadas a ritmo impresionante mis ojos se cerraron y solo sentía sensaciones inexplicables, su cadera y su enorme culo se movía rápidamente y al
ritmo de mi verga la vil puta de Martha me dijo -dame dame un poco más mas así dale rómpeme la cueva ¡ahhhhhhhhhhhhhhh,¡¡¡¡¡¡¡ yo estaba a mil le hacía caso a todo los consejos e indicaciones que ella me decía, y le daba más y más duro. Ella tuvo como tres orgasmos en ese instante y yo no podía aguantar otra vez, así que saqué mi nabo de su chocho y le termine en el culo. Le dije usted es mi sueño, simplemente espectacular-
Después le comencé chuparle el culo a mí me vecina ya que ese era mi próximo objetivo. Le dije que tenía una pequeña sorpresa, que eso nunca lo había hecho su marido, mi verga estaba erecta nada más decirme eso, ¿nadie la había penetrado por el culo, ni su marido? uf!, me dije, este culo es para mí, y para mi primera culeada y jodida de ano mía, para estrenar un culo. Le volví a chupar el culo a ella le gustaba lo veía por la cara de puta que ponía le dije que si le dolía parábamos, pero ella no hizo caso a mis palabras ya que estaba bastante excitada. Ella solo quería sexo anal, penetración por el ojete, su culo y sus caderas borrachas, pedían polla en la cavidad rectal. Pues en eso mi glande tuvo pequeñas dificultades al penetrarla ya que para mí grande sorpresa era un culo virgen, su marido solo le había dado por la vagina, fue algo maravilloso estaba ante mí la envidia de todas las mujeres viejas y de los hombres envidiosos que querían con ella. Mi glande estaba rojo y gordo, a las puertas del ojete de mi vecina caliente, de esta madura desatendida, mi punta roja de polla solo quería entrar por su culo y le di un empujón pequeño y su culo se resistía a ser penetrado. Ella me dijo despacito, suave, suavecito, yo entoné la canción por debajo, aunque la situación no lo aconsejaba. Soy virgen de culo, me dijo,”sí, y yo de mente”, quiero decir, que soy nuevo pensando, no es que sea demente. Vamos que estaba hecho la picha un lío, y más caliente que el pomo la puerta el inem. Yo tenía que penetrarla por detrás sea como fuere o furiera, intenté nuevamente con la verga ensalivada y le di un gran empujón a lo que su esfínter sonó y mi pene estuvo adentro, fue una sensación ¡!!!!única bien única¡¡¡.

Ella gritó –¡!!!!!! ayyyyyyyyyyyyyyyyyy ayyyyyy me duele me duele sácalo por favor, mi niño follador, empalador, sácamela que no lo aguanto o mi chiquito mi chiquito culo reventará por favor¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Yo le dije que no y me concentré solo en penetrarla después ella se acostumbró a mis cabalgadas y embestidas, pero era su primera vez, y ella lo agradeció, porque fue más el primer instinto que el goce presente. Gozaba como una perra aunque se quejara como una niñata. Ella quería más. Su cara lo decía y todo y así, que le dolía, pero no me decía nada porque solo era un rostro de placer como una grandísima perra en celo necesitada de verga y polla a la vez.

Le grité -¡!!!!Es mi culo es mi culo cuanto soñé por estar así¡¡¡¡¡¡ al poco tiempo ya venía venir un líquido bien cargado de semen y me dijo- termíname ahhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhh tuvo otro orgasmo, no aguanto ¡!!!me partiste me partiste me partiste el culo!!!!!ya me vengo me vengo a lo que le froté su clítoris ¡!!!!si si si si si si por romperlo ese delicioso rico y precios culo.

Ambos nos acostamos y me dijo que fue una experiencia bonita el haberle partido el culo nunca lo había hecho antes que le dolió muchísimo pero que le encantó el dolor que sintió.

Yo le dije que quería que fuera mi mujer, no se puede me dijo ella pero que le avisara cuando quería tener una aventura así. Ahora mi pasión son las mujeres mayores y salgo cada día a buscarlas. Ojalá que muy pronto les cuente otro relato, si se da que éste les guste.

BLANQUEAMIENTO ANAL DE MI  VECINA ANTES DE TENER SEXO

 

3 visitas en total, hoy 0

Video corto de mi mujer cabalgando a mi amigo

Cornudos, Hetero: General, Relatos XXX 11 octubre, 2017

Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención es lo caliente que me pongo cuando la puta de mi mujer se folla a otro o piensa en otro. Es lo que se dice un cornudo consentido, verla y escucharla gemir y jadear con una buena polla dentro.

Morena culona cabalgando a mi mejor amigo

Mi esposa culona, una buena morenaza en este vídeo corto pero intenso, se escucha como la muy zorra disfruta follando con mi amigo y dejando que yo lo vea. Me hace cornudo y ni que decir tiene, que me pone caliente viendo lo puta que llega a ser y yo lo cornudo que puedo ser. El vídeo XXX de la puta de mi esposa que me pone los cuernos. Lo cierto es que cabalga mejor con él que conmigo, bota y bota sin parar, es una experta. Parece que nunca hubiera follado con nadie, la muy perra tiene facilidad para meterse esas pollas grandes en su coño. Su coño parece estrecho pero cuando está al lado de esos tíos la verdad es que se le ensancha que parece la avenida principal de Madrid. Un chocho ancho para unas pollas ansiosas.

Si no lo veo no lo creo

Esto es lo que debió pensar también un amigo mío cuando entró en casa un día por sorpresa. Tuvo que regresar del trabajo de urgencia para recoger una cosa, algo que no hace nunca , y bingo!, su mujer a cuatro patas follando con su mejor amigo. No lo podía creer, le dijeron que no hay nada peor que te pongan un par de cuernos bien puestos, que son como los dientes de leche, que al principio al salir duelen un poco, pero una vez puestos, una vez puestos es como si llevaras un sombrero de paja. Ni pesan.

Dicho y hecho, aquél día mi amigo le entraron todos los males, creyendo que su buena mujer estaría comprando o algo parecido, pues todo lo contrario. Había preparado toda la habitación para su follador, hasta olía de una forma diferente la habitación, pensó cuando entró de súbito. Su mujer parecía otra, toda gemiendo, sufriendo y padeciendo. Padeciendo por esa posición que siempre le negó a él, pero que al parecer, a su follador fuerte no supo decirle que no. Una imagen vale mucho, la vio sudando, con las tetas colgando y babeando, y encima diciendo: ¡dame más que no puedo más de placer, jódeme y no pares, te lo ruego, mi culo es tuyo!

MI MUJER CABALGANDO AL AMIGO TETAS COLGANDO

 

2 visitas en total, hoy 0

Embarazada y mojada delante del cornudo (2)

Cornudos 5 octubre, 2017

Y lo sé que ahora mismo estás flipada, las dos hemos recibido en casa de nuestra familia una educación de mierda respeto a la sexualidad, donde todo es de guarros y guarras, si y lo sabes

Por ello , a tus 43 años solo has tenido sexo en dos ocasiones, con aquel noviete a tus 28 años, el mismo que te dejó por su antigua novia porque tú al igual que yo antes, no sabíamos complacer sexualmente a un hombre

Yo he cambiado radicalmente, lo sabes y no te gusta

Te ha dado asco el verme tener mi coño depilado al cero, piensas que porque ahora visto escotes y faldas mostrando mi cuerpo es de guarras, sé que tú nunca te has masturbado y menos usando un consolador con forma de polla, mírala bien, seguro que no te gustaría probar a tener una cosa así recorriendo tu sexo?

Salí del Jacuzzi en ese momento, dejando a mi hermana procesando todo lo confesado antes, sabiendo que ahora pensaría que he sido una PUTA, que mi marido es un pervertido

Al cabo de 2 horas, mi marido llegó para cenar

Cenamos los tres, mi esposo estaba flipado de que las dos estuviésemos tan calladas, él mismo tuvo que comenzar la conversación para romper ese silencio

Al acabar la comida, mi esposo recogió los platos y los llevó a la cocina

Pili, roja de la vergüenza, por primera vez en su vida, ayudada por las 4 copas de vino que se había tomado en la cena, me confesó al oído que tras escuchar lo vivido por mí estando embarazada en la bañera, con el chico de color, que tras dejarla sola en el Jacuzzi, ella misma no pudo contenerse mirando el consolador que le había mostrado y lo llevó a su coño casi virgen, al mismo que hacía QUINCE años que no era usado ni tan siquiera con sus propios dedos

Me estuvo susurrando que cerró los ojos y estuvo frotándose con él y que lo llevó a la entrada de su vagina, costándole mucho que el gordo consolador con forma de polla entrase en su más que estrecha vagina

El agua caliente y el pensar en su mente en lo que yo pude sentir en ese momento teniendo la polla de un chico negro hizo que comenzase entrar poco a poco en su interior pero que su vagina se dilató por completo al cabo de unos minutos, introduciéndose los 22 cms de largo todo el consolador, corriéndose como una loca teniendo eso dentro de ella

Mi esposo entró en ese momento en el comedor, con los postres, nos encontró a las dos cuchilleando por lo bajo, viendo las mejillas enrojecidas como un tomate de Pili, viendo mi sonrisa mientras se acercaba a la mesa

Yo misma llené de Tequila los chupitos, bebimos tres veces cada uno, sonriéndonos las dos una a la otra, como de pequeñas hacíamos, poniendo nervioso a mi esposo que no tenía ni puta idea de lo que nos pasaba, hasta que se cansó , pensando que nos reíamos de él y nos preguntó que coño pasaba

Miré a mi esposo y sin más le espeté:

Nada, que Pili ha probado el consolador que tenemos en el baño

Ver la cara de mi esposo no tuvo precio, paralizado, alucinado se quedó en ese momento

Giré a mi derecha, hacia Pili, ella tenía la misma expresión en su rostro, no pensó que podría decirle ESO a mi esposo

Pero no te imaginas hasta donde se le abrieron los ojos a mi hermana, diciéndole, que el consolador que ella misma había tenido dentro de su coño, en la bañera, la había hecho mi marido, con un MOLDE, hace unos años para usarla yo cuando él está de viaje

SILENCIO TOTAL, dos minutos largos mirándonos entre los tres

Por supuesto esa noche, mi esposo y yo follamos toda la noche como dos conejos, él sobreexcitado al máximo pensando que la réplica de su polla había estado dentro del coño de su cuñada

Durante 2 meses Pili no nos visitó

No supe nada de ella, no me cogía ni el teléfono, solo mensajes, solo respuestas cortas

Llegó la fiesta familiar, no quedó más remedio que volver a vernos los tres

Ella vive en el piso de arriba de mis padres

Todo normal, más o menos

Mi esposo con un empalme del quince, teniendo a Pili enfrente a él y yo, siendo mala, rozando mi mano en su paquete

Nos fuimos a casa al terminar la comida, todo el camino fui sobando el paquete a mi esposo

Llevábamos 10 minutos en cama, lamiendo la raja de mi coño mi esposo cuando recibí un SMS, era mi hermana, llamándome de todo por haber entrado en su piso y haber dejado ese regalito encima de su cama

Le mostré el mensaje a mi marido

Este se quedó flipado sin saber a qué coño venía todo eso

Le regalé mi consolador, el del baño, la réplica de tu polla

Mi marido me tiró el móvil al suelo, ya no siguió lamiendo mi rajita, no, me clavó su polla de golpe, follándome como un animal en celo que dejó mi entrepierna para el arrastre

Tuve la follada más SALVAJE de mi puta vida, lo recuerdo ahora mismo y noto como los flujos de mi coño han empapado mi braguita

Aquello cambió nuestra vida sexual para siempre

La de mi hermana Pili también

Meses después supe, tras confesármelo, supe que usaba a diario el consolador, sé que le calentaba hasta el extremo el que tuviese dentro de su sexo la réplica de la polla de su cuñado

A quien no, no?

Comprendí , más después de la experiencia vivida estando embarazada en la bañera, que debía devolverle el REGALO a mi esposo

Pili no pudo decirme que no, respondió un SI rotundo tras un segundo

Le comenté lo que quería hacer, así lo planificamos

El día fue ayer

Yo sentada encima de la boca de mi marido, dándole a comer mi coño como tanto le gusta tener, teniendo mis ojos cerrados, pensando y sabiendo lo que vendría en ese momento

Pasó, joder si pasó

Mi marido paró de lamerme mi coño, por unos segundos

Su mente no pudo asumir que en ese momento, su polla empalmada fue cogida por otras manos que no eran las mías (las mías agarraban con fuerza su pelo), sintió y notó como el glande de su polla era colocado y rozaba la caliente y humedecida entrada de la vagina de otro coño y sin más, él pudo sentir como su polla entraba de un solo golpe rozando las paredes de una vagina más que lubricada quedándose sentada ella sobre la cintura de mi esposo

Miré a mi esposo, su boca abierta del todo mirándome, flipando por ello

Yo le guiñé un ojo mientras él volvía a cerrar sus ojos sintiendo que ese coño comenzaba a cabalgar su polla

Mi esposo comenzó a lamer mi coño, me corrí en ese instante, llenando de flujos su boca, sorbiendo y tragando este cada uno de ellos como siempre le encanta hacer

mi esposo se corrió, vació sus huevos en el coño caliente de mi hermana Pili sin saber quien era la chica, ya que yo estaba abierta de piernas en su cara

fue bestial

Mi marido tuvo el regalo de sentir a otra chica que no era yo

Mi hermana Pili tuvo el regalo de sentir la polla de su cuñado que tantos meses llevaba masturbándose en su casa con la réplica de su polla

Yo tuve el regalo de correrme en la boca de mi marido, sabiendo que esa polla solo sería una vez para mi hermana

Pili descabalgó la polla de mi esposo, sintiendo como por PRIMERA VEZ en su vida, su sexo expulsaba semen de la polla de un hombre

Mi hermana se acercó al rostro de mi marido, le dio un pequeño beso en su mejilla y le dijo que le había encantado

Las dos nos miramos, pícaramente, sonriendo, siendo cómplices

Pili se marchó, oímos como cerró la puerta de casa

Mi marido me folló toda la puta noche, corriéndose tres veces más como hacía años no lo hacía

Acaba de mandarme un SMS mi hermana, diciéndome que tal después de que ella se fuera

Acabo de responderle lo siguiente:

Mi coño destrozado, literalmente

La muy puta de mi hermana me respondió:

Qué suerte, yo he tenido que masturbarme toda la noche con el consolador

Le respondí a su SMS:

Porqué no vienes este fin de semana a casa y te quedas los dos días con nosotros?

La muy zorra no tardó un segundo en decirme un OK

Volví a responderle:

Tráete el consolador, lo necesitarás, te lo aseguro, es lo que usarás todo el fin de semana mientras ves como yo tengo la de mi marido dentro de mi coño

Esta vez si tardó 10 segundos Pili en responderme:

EGOISTA!!! Pero vale

Sonreí al ver su respuesta

Ya veremos, de momento tengo 2 días y 2 noches para ver si mi coño se recupera, espero que él no quiera tener sexo estos días, casi va a ser mejor no decirle nada que he invitado a Pili a pasar el fin de semana con nosotros

Se lo digo o lo sorprendo? Soy toda una viciosa.

MI ESPOSO CORNUDO ME GRABA Y YO FOLLANDO A PELO SIN CONDON

8 visitas en total, hoy 0

Cumplí mi fantasía de cornudo con sexo en la playa

Cornudos, Sexo en la playa 17 julio, 2017

Mi mujer, con dos tios en la playa, yo un cornudo novato consentido y al final, contento, toda una experiencia.

Desde hace mucho tiempo que leo vuestros interesantes relatos y hoy me he decidido a emprender el primero de mi puño y letra.

Les cuento, Rosa mi mujer es una mujer de 45 años andaluza, con rasgos haciendo honor a su tierra, es decir, la típica morenaza de enormes curvas y cara guapa y no es porque quiera describirla así, es así, todo ello en un entorno de 1,68 de altura por 62 kg de peso. Yo Rafa tengo un año más que ella y soy un tío delgado de ojos verdes una dotación normal y eso si muy morboso, como ella.

Digamos que la acción de este relato comenzó un día primero de este incipiente pasado verano, cuando ya ambos estábamos de vacaciones en la costa del sol, llevábamos dos días cerca de Marbella cuando cenando una noche nos comentaron que había una playa nudista cerca, durante la cena rosa llevaba un vestido blanco de licra muy pegado y cortito en los que se remarcaban sus pechos y ese culazo que me vuelve loco aun a los 18 años de casados , luego mientras tomábamos unas copas hablamos sobre la idea de acercarnos a ver qué tal, ya alguna vez que otra fuimos a alguna playa de este tipo, pero con la ayuda de las copas y demás rosa empezó a fantasear con que se podía dar el caso de conocer alguna pareja y tener algo de morbo lo que yo empecé a alimentar con que algún joven se le ofreciera a ella y lo que me pondría esa situación al igual que estar con una joven los dos, en fin que tal toda la conversación fue subiendo de tono de tal manera que acabamos en el trayecto del bar al apartamento follando como locos en el coche de una manera pasional. Rosa estaba tan cachonda que me comió la polla de una forma que me hizo flipary alucinar me la puso tan dura que pensé que me iba a estallar, lo que nos hizo salir del coche y en el descampado que nos encontrábamos ponerla de espalda y darle lo que se merecía, se la metí del tirón y dio un grito de gusto y dolor, que me puso más a mil, estuve dándole bien durante un buen rato mientras no dejaba de acariciarle sus pechos, por fuera de su vestido, cuando se la tenía totalmente clavada, note que me aguantaba la polla como un guante con su vagina y los latidos de ella al tener el primer orgasmo, así que me quede quieto y luego seguí de forma brusca dándole aun mas fuerte sujetando sus preciosas caderas hasta que note que me corría y le llene su coño de toda mi gratitud por el polvo que me había regalado mi querida esposa. Nos fumamos un cigarrillo y seguimos hacia el apartamento.

UN CORNUDO QUE QUERÍA SERLO Y TENER SEXO EN LA PLAYA

Así que al día siguiente nos despertamos a media mañana, amaneció un día estupendo de playa, lo que nos empujo a prepararnos para disfrutarlo, desayunamos, preparamos unos bocatas y una neverita con unas cervezas y algo mas y nos fuimos a la calle sin decidir a qué playa iríamos, una vez en el coche yo ya tenía mi idea, seré sincero, tome dirección a buscar la playa nudista de la que nos hablaron.

Rosa: ¿A qué playa vamos vida?

Yo: No lo hablamos anoche, jajaja

Rosa: Bueno podemos ver que tal esta, pero no te hagas muchas ilusiones que nos conocemos eh. Lo de anoche solo fueron palabras.

ELLA CON NEGRO DOTADO EN LA PLAYA

Ya sabía yo que empezaba a poner trabas a las fantasías de la noche anterior pero en mi mente seguían vivas todas aquellas fantasías con las que alimentamos la situación que vivimos en aquel descampado. En menos tiempo del pensado estábamos cerca de la playa en cuestión, era un camino de tierra con árboles y había que cruzar como unas dunas con arbustos para llegar a la orilla, durante el trayecto vimos algunos tíos paseando y alguno que otro tendido por las dunas, tomando el sol, algunos en pareja nos imaginamos que serian gay y alguna pareja que otra de guiris también, llegamos a la orilla y eche un vistazo para ver donde clavar la sombrilla, vi una pareja que la chica no parecía estar mal y me acerque sin obviar mi intención quede donde quería . Pasamos un buen rato tomando el sol después de desnudarnos totalmente y ponernos bronceador y nos dimos unos baños yo intente ponerme cariñoso diciéndole a rosa lo buena que estaba la chica de al lado y tal pero me corto el rollo, y empezó con las risas y sus bromas, el calor se pronunciaba y las cervezas iban apaciguando a esta y a la vez haciendo su efecto en ambos. En un momento vi a Rosa que miraba a nuestra izquierda mucho, entonces encontré el motivo había dos chicos de unos 20 a 25 años de estos de gym y que le habían llamado la atención con toda seguridad, uno era moreno así como con rasgos árabes y el otro se veía mas español, lo que demostró cuando le oí vocear al otro si estaba fría el agua, rosa ya vio que me percate de su interés y empezó a sonreír pícaramente, estaban ambos de pie en la orilla y el moreno lucia una polla que hizo que rosa se levantara las gafas de sol, cuando la vio, yo me sonreí y ella se volvió a percatar el otro tampoco se quedaba atrás pero no llegaba a su altura.

Yo: ¿Otra cervecita morena?

Rosa: jajaja venga que calor tengo

Yo: ya lo veo cielo ya lo veo es normal

Rosa: ¿porque los dices?

Yo: porque la hace, hace un calor de cojones…

Rosa se reía a carcajadas y sabía como nadie leerme el pensamiento, como yo a ella.

Entonces, la pareja de al lado se marcho y cuando eran las 3 de la tarde aproximadamente la playa se empezó a quedar mas vacía, nos comimos los bocatas y rosa seguía disimuladamente con su juego visual y sus cervecitas empezaban a hacer efecto, al igual que el calor iba en aumento. Y las miradas de los dos chicos hacia rosa también aumentaban, hasta el punto de coincidir con ella en el agua y cruzar una sonrisa a la vez de una mirada a sus pechos que no me dejaron con dudas de cómo les estaba poniendo mi morena.

Yo: no veas que miradas te han echado los dos eh

Rosa: parecen simpáticos si, y bueno ellos también están de muy buen ver eh

Ese comentario ya empezó a ponérmela morcillona y ella se percato de ello.

Me fui al chiringuito por unos cafés y un par de cubatas, cuando volvía, vi al moreno arrodillado delante de rosa, estaba pidiéndole fuego y vi de lejos la actitud de rosa moviendo el pelo como cuando está en plan, la conozco y sé que hacía. El chico no quitaba sus ojos de las tetas mientras encendía el cigarrillo.

Yo: no te puedo dejar sola eh, jajajja

Rosa: jajaja querían fuego, pero yo creo que algo mas tampoco lo rechazarían.

Yo: ¿jajajaja y tú?

Rosa: ¿quién sabe? Espera que me beba el cubata, jajjajaja

Era mi oportunidad, rosa estaba en su punto y tenía que aprovecharlo, me di un baño y al salir desde la orilla ya que los únicos que podían oírnos eran los dos chicos le dije a rosa…

Yo: cuando nos tomemos eso, voy a traerme otros dos y nos vamos a ir ahí arriba a la sombrita de los arbustos a dormir la siesta, ¿te parece?

Ni que lo hubiera hablado con ella, miro a los chicos, ellos estaban pendientes del comentario, y me contesto…

Rosa: Perfecto lo que tu digas, intimidad, jajaja

Así fue volví con dos cubatas cogimos las cosas y subimos un poco hasta encontrar un recodo en que no había camino y un arbusto altito que daba la sombra, estiramos las toallas y nos acomodamos. Antes de sentarme en la toalla me pareció ver a los dos chicos caminando hacia nosotros.

Yo: No te quitaban ojos eh

Rosa: Ni yo a ellos que quiere que te digas, me estaba poniendo la situación.

Yo: pues creo que vienen por ahí, ¿quieres que los llame?

Rosa pensó que estaba tirándome el rollo, y se puso de pie como un resorte a mirar, lo que coincidió en el momento en que se acercaban los chicos a unos metros.

Chicos: Hola de nuevo

Rosa: Hola q tal

Yo: Hola aquí estamos más tranquilos, soy Rafa.

Yahid: encantado yo Yahid.

Rosa: Yo soy Rosa.(con dos besitos de acompañamiento rozando sus pezones por el pecho del chico)

Carlos: Soy Carlos, (se acerco a recoger otros dos besos y otro arrimon)

También me saludo a mí.

Rosa: que calor eh, aquí parece que corre algo más de aire

Mientras volvía a sentarse quedando su cabeza a la altura de las piernas de Yahid y mirando con disimulo su polla que estaba algo morcillona, hizo el gesto de hacerles sitio.

Los dos chicos estaban casi frente a frente a rosa con sus toallas pegadas a las nuestras ya sentados también y yo al lado de ella con toda la panorámica dispuesta.

Yo: Rosa es muy pero que muy calurosa, sobre todo cuando venimos a la playa le dan unas calores, jajajajjaja.

Comente mientras le echaba el brazo por encima y sin que lo esperara le acariciaba una teta.

Rosa enseguida me miro como extrañada pero a la vez compinchada y los chicos se miraron entre ellos igualmente y sonrieron.

MI FANTASÍA ERÓTICA COMENZABA A HACERSE REALIDAD

Carlos: Yo con una mujer como rosa también noto más el calor eh, jajaja

Yahid: cualquiera, jaajajja

Rosa: venga ya, pero si podría ser vuestra madre.

Yo: ¿eso pensáis chicos? Yo creo que pensáis en otra cosa.

Yahid estiro su mano y pregunto

Yahid: ¿puedo?

Acariciándole una teta a rosa, ella me miro y yo asentí y el prosiguió con la caricia a la vez que decía…

Yahid: Esto no me recuerda a mi madre rosa, esto es algo muy sensual, tienes unos pechos hermosos.

Rosa: umm muchas gracias.

Carlos: y esta igual de sensual.

A la vez que se acercaba a besarla, yo vi el principio de lo que imagine y ahí estaban..

Yahid acariciándole un pecho y con la otra mano masajeándole el muslo y Carlos besándole el otro. Rosa me miraba y yo le hacía señas de que atacara, así fue, enseguida cogió a Carlos del cuello dirigiéndole la cabeza mientras le mamaba una teta, Yahid empezó a besarle el muslo, siguiendo hacia arriba, Rosa ya se dejo caer hacia atrás con los dos cachorros encima prácticamente, en minutos Yahid ya estaba haciéndola gemir disfrutando de la comida de coño que le estaba dando, Carlos seguía en su tarea y Rosa no perdía el tiempo ya tenía la polla de Carlos totalmente dura masajeándola. Carlos le ayudo acercándola a su boca y rosa no desprecio la invitación y empezó a practicar algo en lo que es una maestra, le comía la polla al chico disfrutándola y haciéndole flipar y resoplar al chaval cada vez se la metía mas, a la vez que tenía que sacársela para resoplar del gusto que Yahid le estaba dando, levanto la cadera de la toalla y vi como llegaba a su primer orgasmo en la boca de Yahid.

Rosa: aaagggg, uf ufuf no pares no pares, diossssssssssummmmmmm.

FOLLANDO CON OTRO EN PLAYA NUDISTA

Yahid se puso de rodilla y rosa igual, mirando la polla de este con los ojos como platos al ver el tamaño que había conseguido, empezó a darle lametazos mientras este le acariciaba los pechos, Carlos quedo detrás de rosa con la polla en la mano para nada envidiaba a la de Yahid aunque no era igual y mirándome me hizo un gesto de aprobación para cogerla a perrito, asentí con la cabeza.

Yo: Cariño prepárate que empieza lo bueno.

Rosa miro de reojo hacia atrás a la vez que Carlos la sujetaba por las caderas y le abría las nalgas buscando su vagina y poniendo la cabeza de su polla a la entrada, la embestida hizo que rosa se estremeciera y volviera los ojos a la vez que no dejaba de mamar la polla a Yahid disfrutando de cada centímetro que lamia, me miraba y veía la cara de vicio, de gozo y de lujuria que tenia, sabía que las estaba gozando a mil por mil. La respiración le fallaba y se saco la polla de Yahid de la boca.

Rosa: Ufffff, que gusto rafa que gustooooo, como me está follando, sigue sigue así no pares Carlitos, aggggs ,ummmm ,dame dame así dame,me co,me co,corroooooooo.

Gritaba rosa a la vez que levantaba su culo y agachaba su cabeza contra la toalla, no tardo Carlos en seguir dándole cada vez más duro y se oía como le golpeaban los huevos del chico en las nalgas y el chapoteo del coño de rosa empapado a la vez que los gemidos de esta sin dejar de acariciar con el brazo extendido la polla de Yahid, eso sí gritando del gusto que le daba la polla de Carlos hasta que este, se quedo clavado en ella diciendo…

Carlos: ufffffffffff, tenga señora tengaaaaa, que culazo, me corrooooo, uffffff ufffffffff queeee gusto dios.

Recibió toda la lefa del chaval en su coño y se quedo unos minutos resoplando y saboreando el polvo que acababa de recibir y mirándome sonriendo mientras le acaricie sus cabellos.

Rosa levanto la cabeza y Yahid estaba de frente con la polla en la mano. Se acerco así a él y empezó a mamársela de nuevo, no necesito mucho, porque la tenía como una estaca mirando al cielo y rosa tenia aun cuerda y sabia que la estaba dejando para deleitarse como así fue. Se siguió acercando a Yahid mamándosela a la vez que le empujaba con la otra mano para que se tendiera, enseguida se incorporo y se subió encima del chico, me miraba mientras con la mano le sujetaba la polla y la acomodaba en su coño, temblaba de gusto mientras le entraba centímetro a centímetro, los labios los tenia entreabiertos y temblorosos, los ojos entre cerrados la cara de gusto era para no olvidarla, por fin deje de ver aquella polla, porque ya la tenía toda dentro y se notaba en su cara, empezó un suave movimiento arriba y abajo que ni yo ni Carlos dejamos de observar, a Carlos ya empezaba a resurgirle el miembro (bendita juventud), yo me puse de pie mirando a alrededor y todo estaba tranquilo, aproveche para acercarle la polla a rosa, pero no podía atenderme estaba totalmente sometida a la polla de Yahid, gemía, se convulsionaba, gritaba, y llegaba a un orgasmo tras otro el chico le estaba dando una follada del quince o ella a él, el caso es que ella ya cedió su cuerpo hacia adelante y el la tenia cogida de las nalgas y le estaba dando duro, muy duro y ella pedía…..

Rosa: massssssss, asiiiii, dios mioooo como me gustaaaaaaaa, me estas matando de gustooo agggggggggg, asiiiii…..

Yo acerque mi polla y la hice abrir la boca, me la empezó a mamar y entre los labios se le escapaban los mugidos que ya no eran gemidos de gusto. Carlos se coloco detrás de ella y volvió a hacerme señas de cogerla esta vez supuse que analmente, asentí, ya estábamos a todas y había que aprovechar. Comenzó a abrirles las nalgas y rosa hizo un gesto con las manos hacia atrás le cogí el brazo y le volví a asentir, le saque mi polla de la boca a la vez que Carlos la enculaba de un golpe.

Rosa: aaaaaagggggg diosssssssss me mataissssssss ahhhhhhhhhhhgggggggg

Yo: disfruta vida disfrutaaa.

Rosa: Cariño que gustoooooooooooo, me rompen el coñooooo y el culooooooooooo, pero que gustooooooooooooo, aghhhhhhhhh así, no paréis no pareisssssss, akggggggg.

Le volví a meter la polla en la boca y me corrí en su boca, la deje en medio de ellos dos disfrutar de aquellos dos chicos, no sé cuantas veces se corrió, perdí la cuenta pero el martilleo de pollas que le suministraron duro más de 20 minutos hasta que ella se desplomaba de gusto encima de Yahid y el gemiaaaaaaa como un toro llenándole el coño de leche y Carlos daba a la paz bufidos de gusto y temblaba dentro del culo de mi mujer que tenía en ese momento la cara de vicio más guapa que había visto hasta ese momento.

Nos despedimos y nos intercambiamos los números de teléfonos por si durante esos días, nos apetecía quedar con aquellos chicos, “tan simpáticos”.

En definitiva, cuando nos quedamos solos, Rosa no supo explicar con palabras lo que aquella situación y aquellos chicos le hicieron sentir. Algo que me hizo desde aquel día ser un cornudo consentido, pero muy contento.

No duden si lo desean, en decir lo que les pareció, para animar a poner más relatos. Gracias.

2 visitas en total, hoy 0

Un cornudo para cumplir mi fetichismo

Fetichismo 14 julio, 2017

La historia real y que dejo aquí en Universo Erótico fue que una señora embarazada me ofreció a su cornudo marido baboso como esclavo. En una noche repleta de fetiches me volví más viciosa; y lo mejor: ¡tendría a mi primer madurito a mis pies, casi nada!

Me llamo Rocío y soy de Uruguay. Tengo 19 y un cuerpo en forma de guitarra que quita en sentido, que me ha causado varios y muchos problemas. Como comenté en mis otros relatos, mi mejor amiga y yo somos las putitas de un grupo de ocho hombres maduros, compañeros de trabajo de mi papá. Yo para evitar que mi padre fuera echado de la empresa donde trabaja, ella para evitar ser denunciada y vilipendiada; así nos hemos convertido en dos buenas zorras de campo.

Y si bien en mis otros relatos he comentado cómo fui deshaciéndome de mis barreras mentales al exponerme a distintos tipos de guarrerías, desde orgías con viejos, tatuajes, perforaciones, zoofilia, ylesbianismo y hasta, armada con un arnés, dar por culo a un hombre, la vida no tardaría en revelarme más sorpresas. Pronto sacaría a la luz mi vena dominante y fuerte y encontraría un cornudo hombre casado dispuesto a ser mi esclavo con el permiso de su esposa. Mi primer beso negro, hacer pajas con mis pies y hasta una lluvia dorada estaban aguardándome en lo que sería otra noche de sexo duro, extremo y sin tapujos.

Así que, trataré de ir por partes. Porque antes de dar mis primeros pasos como Ama, aún debía sufrir los embates de ser una esclava a merced de viejos pervertidos.

Tras haber prácticamente violado al señor López con un arnés, sabía que el cabrón se vengaría de mí a la primera oportunidad que tuviera. La noche luego de que lo sometiera, él y sus trajeados compañeros me cercaron nada más yo y mi amiga Andrea ingresamos a su casa.

Así que de manera poco cortés me llevaron de brazos hasta la mesa de la cocina mientras que otros hombres se llevaban a Andy a la sala, mucho más que delicadamente he de agregar. Me acostaron boca abajo sobre la mencionada tabla, y antes de que pudiera protestar por la brusquedad con la que era sometida, me esposaron las manos a la espalda y además me cegaron con una pañoleta negra; tenía ya un olor asqueroso de semen reseco por la falta de lavado.

Estaba muerta de miedo y de excitación. Debo confesar que me vestí con faldita y blusa muy cortitas, ceñidas y sugestivas para mostrarles de manera disimulada mi deseo de ser poseída por ellos; visto lo visto, parecía que estaba funcionando.

—Uff, señoressss… ¿por qué las esposas? —me retorcía lentamente para disimular.

—Es para que no vuelvas a arañarme como la última vez, putón. Mi señora ha visto las marcas —creo que era don Adalberto. Es que me suele tratar muy duro y en una ocasión lo rasguñé.

—¡Auuuchhh! —alguien remangó mi faldita por mi cintura y me dio una fuertísima nalgada que resonó por la sala—. Perdóooon, ¿pero no podéis ser más gentiles?

—Vamos a probar con cuatro dedos hoy, marrana —bajó mi braguita hasta la mitad de mis muslos—. Ya va siendo hora de seguir dilatando tu esfínter.

—¡Jo! —alguien me metía mano y hurgaba en mi capuchón para acariciar mi clítoris —. Parece que a alguien le está gustando mucho y está encharcándolo todo, ¿te pone que te traten duro, Rocío?

—¡Uff, no es verdad! —mentí.

—¡Toma cachetadas, cerda!

—¡Auuchh! ¡No hice nada malooo… Ah, ahhh, aaaahhhh!

Casi todas las noches mis amantes me entrenaban la cola para que algún día pudiera albergar pollas y puños por igual. Eso sí, durante esos “entrenamientos” yo solo era follada por dedos. Primero con uno, que con el correr de los días fueron aumentando de cantidad conforme mi culo se hacía, según ellos, más “tragón”. He llegado a soportar en un momento dado hasta cuatro dedos entrando hasta los nudillos, pero con “soportar” me refiero a que me tenían llorando y retorciéndome de dolor sobre la mesa de la cocina hasta desmayarme.

Esa noche no sería excepción.

—¡Cuatro dedos, miren cómo se lo traga el culo de la hija de Javier!

—¡Qué gracioso es ver cómo contrae sus nalguitas!

—¡Es porque le estoy haciendo ganchitos en el ano! ¡Miren, voy a izarla!

—¡Aaagghhh, bastaaaaa, me voy a morrrriiiiiir!

—Deja de zarandearte, zorrón, que te vas a rajar la cola—escupió rudamente otro—. Venga, traga mi verga.

—¡Mmmfff!… No gracias, ¡paso!

Alguien me agarró del cabello y calló mis gritos con un pollazo hasta la garganta que hizo retorcerme aún más. Con mi boquita siendo follada bestialmente no tenía muchas chances de decirles que me estaba a punto de desmayar del gusto.

—¡Espereeeeen!… —zarandeé mi cabeza para librar mi boca—, ufff, ¡tiempooo, denme tiempoooo!

—¿Quién puta te crees que eres, niñata? —y volvió a clavármela hasta la garganta.

—Un día de estos cargaremos champagne en tu culo y te pasearás de asiento en asiento para darnos de beber, ¡jajaja!

No pude evitarlo más. Con tan duras palabras, mientras sentía el glande empujando mi campanilla y los circulitos que hacían esos dedos dentro de mi culo, arqueé mi espalda y dejé de contenerme para mi vergüenza total. Me corrí fuertísimo, mojé la mesa, y los infelices, lejos de apiadarse de mí, siguieron dándome con todo.

—¡Puta guarra!

—Quién diría que un día veríamos a la hija de Javier correrse como una puerca tan rápido.

Me revolvía como loca sobre la mesa, creo que tiré algún plato que no retiraron. Una vez que el viejo se corrió brutalmente en mi boca, dejaron de meterme dedos en la cola. Ni siquiera habían pasado cinco minutos y ya estaba agotadísima y vencida por el miedo y la excitación, con el semen escurriéndoseme de mi boca y nariz, tratando de recuperarme y soportar el maltrato anal al que me sometieron.

—Miren cómo quedó el culo, ¡por dios!

—Madre mía, fíjense bien, se le ven las tripas…

—Voy a abrirle las nalgas, quiten unas fotos, vamos.

—Ugggh… me dueeleeee… ¡siento que no puede cerraaaar!…

—A callar, o te meteré mi polla y orinaré adentro, cerda.

—¡Me habéis destrozado la cola para siempre, imbéciles!

—¡Exagerada!, el día que te folle con mi puño tal vez te lo destroce, pero por cuatro dedos…

Cegada y apresada como estaba, me arrancaron mi braguita de un tirón y alguien se encargó de quitarme la falda, dejándome solo con mi blusita ceñida. La vista bien podría ser asquerosa o deliciosa para según qué ojos: mi coñito rojo, depilado (aunque ya se sentía ligeramente el vello creciendo), hinchado y caliente pidiendo guerra, y mi culo aún abierto, revelando mi interior y sin muchas ganas de cerrarse.

Como había dicho, tenía ganas secretas de que me hicieran suya, pero lo cierto es que esos viejos me veían como un juguete roto desde que me hicieron tener sexo con los perros de su jefe. No sé si era por estar ovulando, pero me sentía muy necesitaba de afecto; sin novio ni pretendientes en mi vida, necesitaba sentirme deseada y por ello me había vestido más ligeramente para ver si podía obtener un poco de cariño de parte de esos maduros.

Podía oír a Andrea siendo cepillada en la sala; me ponía como una moto, ¿por qué a ella sí le follaban y a mí no? Mientras escuchaba cómo quitaban fotografías de mi vejado ano, arqueé mi espalda para el deleite de ellos y con voz rota emití unos gemidos sensuales; quería que me hicieran su putita como en los viejos tiempos.

—¿Qué pasa? ¡La nena quiere marcha otra vez!

—Señores, lo último en el mundo que quiero hacer es follar con viejos asquerosos como ustedes —mentí—, pero si para que mi papá siga en vuestra empresa tengo que hacerlo, lo haré… así que adelante…

—Ya veo por qué has venido con ropa tan cortita y ceñida. Sinceramente, me da cosas meter mi polla en el mismo agujero por donde la mete un perro… Así que paso.

—¡Yo también paso, lo siento, Rocío! ¡El culo o nada!

—¡Imbéciles!, ¿no les da vergüenza hablarle así a una chica?, hasta esos perros son más caballeros que ustedes…

—¡Pues está todo dicho, Rocío!

Alguien tomó un puñado de mi cabello y levantó mi cabeza para apresar mi cuello con un collar que lo sentí metálico. Intenté protestar y zarandearme pero fue misión imposible. Me levantaron de la mesa y, de un brazo, me llevaron al jardín para encadenarme a un poste en el centro de lugar.

—Traeré a los dos perros, esos tan “caballerosos”, para que te tranquilices.

—¡Bastaaaa, no quiero perros, quiero hombressss!

—¡Ja! ¿Yo te quitaré las esposas, putita, así vas a poder guiar la polla del perro afortunado para que te monte bien.

Libre de esposas y de pañoletas, me arrodillé y abracé la pierna del primer madurito trajeado que tuve en frente.

—Ufff, perdóoon, me portaré bien, ¿síii? Quiero volver a la sala… ¡Quiero estar con humanos!

Pero no me hicieron caso; encadenaron a los dos bichos al mismo poste y no tardaron los canes en lanzarse a por mí. Los maduros se alejaron riéndose a carcajadas mientras los animales empezaban a lamer mi coño y dilatado culo con ganas.

La verdad es que, calentísima como estaba, me resigné y pensé que no me caería mal montarme de nuevo con uno de esos perros. Total que ya lo había hecho varias veces; ya estaba emputecida. Así que me puse de cuatro y me sostuve fuerte del suelo, empuñando el gramado y poniendo la cola en pompa: el labrador fue más rápido y logró montarse, pero yo quería al dóberman porque folla más duro, así que me zarandeé para que se saliera de encima y viniera el can deseado.

No tenía fundas y podía rasguñarme, pero podría soportar el dolor con tal de recibir carne. Llevé mi mano bajo mi vientre, y tras guiar su caliente polla hasta mi anhelante grutita, yo y mi amado dóberman nos la pasamos entre caderazos violentos por un espacio de no menos de quince minutos. En lo posible, me buscaba el clítoris para acariciarlo.

En medio de mis chillidos de placer, noté con los ojos lacrimosos que alguien entraba al jardín. Quise aclararme la mirada pero repentinamente grité de dolor porque el bicho me dio una arremetida feroz; me la clavó hasta el fondo porque estaba por prácticamente correrse. Lo sentía, yo ya me había venido en dos ocasiones durante esos quince minutos pero el muy cabrón tenía mucho aguante y seguía dale que te pego. Para colmo, cada embestida suya me sacudía y las tetas me dolían de tanto zarandearse. Tal vez debí haber elegido al labrador:

—¡Cabróoon!… ¡Auuuchhh! ¿Es que no te vas a cansar nuncaaaa?

Imprevistamente escuché un carraspeo femenino: era la señora Marta quien había ingresado al jardín, fumándose un cigarrillo, mirándome con una sonrisita. A ella no parecía molestarle mucho la orgía que estaban montando los hombres en su sala con mi amiga Andrea.

De cuatro patas como estaba, me acerqué a ella para besar sus pies, y aunque me costó llegar hasta allí debido a que el perro me abrazaba fuerte y además estaba trancado en mi grutita, conseguí cumplir mi cometido y lamí con esmero, metiendo lengua entre los dedos de la madura y chupándolos con fruición, sosteniéndome fuerte del gramado para no caer debido a las embestidas del can.

—Hola vaquita —dijo Marta.

—Ufff… Señora Marta…

—¿Desde hace cuánto que estás follando con mi perro, marrana?

—¡Ahhhgg dios!, por favor señora… su perro me va a matar y no puedo escaparmeee… ellos tienen la llave del candado de mi cadena, quiero salir de aquíiii… —mentí en eso de que quería salir, tenía una imagen de chica decente que mantener.

—Pues se ve que lo disfrutas, vaquita. Y mi dóberman también, ¡todos contentos!

—Por favoooor, está que no paraaaaa… Quiero volver a estar con humanos, ¡ahhhh! Mierdaaa… ¡No puedo estar toda la vida cruzándome con un maldito perroooo!

—Pues parece que estás en aprietos. No tienes novio, y ninguno de los hombres desea estar junto a ti desde que llegó Andrea. No les culpo, su cuerpo es escultural y nació para el sexo. Tú, en cambio…

—¡Uff! ¡Eso es, necesito un novio, señora Marta! ¡Ahhh! ¡Alguien que me trate bonito, no como esos cabrones!

—¡Jaja! Pues si quieres, te puedo conseguir una especie de… “novio” que te trate como a ti te guste. ¿Qué dices? ¿Nos vamos a visitar a una amiga mía?

—Qué clase de… ufff… ¿qué clase de amiga?

—Se llama Elsa. Hace tiempo que me viene preguntando por alguna mujer u hombre que quiera tener a su marido como esclavo, y me parece que es buen momento para tú tengas uno. Para que vayas practicando cómo ser una Ama.

—¿Tiene usted una amiga que ofrece a su marido como esclavo?

—Sí, el problema es que casi nadie quiere a un esclavo casado y con edad, pero bueno eso no te importará a ti, ¿verdad?

No pude pensar mucho más al respecto, el perro empezó a tirar su maldita e interminable leche dentro de mi coñito, lo sentía disparando sin cesar y me pareció la cosa más rica que había sentido en toda la noche. La señora me vio poner una cara rarísima, arrugando mi expresión y perdiendo el control de mi quijada: suelo ser así cuando me corro. Era deliciosa la sensación de tener la tranca del perro dando fuertes pulsaciones dentro de mí, hinchándose, hirviendo, vaciándose todo en mi interior. Sí, me corrí como una perra a los pies de esa mujer, ya no me importaba que me miraran mientras me llegaba siendo montada por un animal, podría hacerlo en medio de una plaza o incluso en la calle a la vista de desconocidos; ya estaba convertida en una putita hecha y derecha, y me importaba un pepino lo que las personas pensaran de mí. Me había convertido en una cerda.

—¡Noooo pareees bichoooo!

—¿Te estás corriendo mientras te hablo, vaquita?

La señora se acercó a mí y se inclinó para tomar de mi mentón; inmediatamente abrí mi boca creyendo que iba a escupirme, pero aparentemente solo quería ver mi rostro corriéndose viciosamente:

—Estaré en la sala. Cuando el perro se desacople de ti, múgeme y vendré a quitarte la cadena para irnos a la casa de mi amiga.

Me retorcí frente a ella mientras el dóberman volvía a clavármela un poco más. El animal me abrazó fuertísimo, como no queriendo que me escapara de su verga, y me corrí otra vez; ni siquiera fui capaz de decirle “Sí, señora Marta” a la mujer, solo salió un mascullo inentendible propio de una poseída.

Varios minutos después, cuando el can por fin se salió de encima, me acosté sobre el gramado, muerta de gusto, tratando de averiguar qué tipo de perversiones me deparaban el resto de la noche: ¿Una mujer me iba a regalar su marido para que fuera mi esclavo? ¿Para qué querría yo un esclavo? ¿Podría tener yo un esclavo, siendo a la vez una putita propiedad de ocho viejos pervertidos? Pero sinceramente, la necesidad de estar con un hombre cariñoso me ganaba terreno; harta de perros, pensé que tal vez debería aceptar su oferta. Además, la idea de ser “Ama” me tenía en ascuas, desde siempre he sido dominada, ya venía siendo hora de ser yo quien llevara algunas riendas.

El labrador, que aún no me había follado, quiso venir a por una tanda de “su perrita”, pero yo ya estaba hecha un desastre, con el semen goteándome sin parar de mi adolorido coño, escurriéndose por mis muslos y goteando en cuajos hasta el suelo inevitablemente. No tardé en mugir como una maldita vaca para que la señora entrara de nuevo en su jardín y así pudiera apartarme del bicho calentón. Vino con la llave de mi collar en una mano y su temida fusta en la otra.

Los perros se asustaron al ver que ella blandió su arma al aire y se alejaron mansos. Y yo suspiré aliviada, abrazándome a sus piernas para agradecerle su salvación:

—¡Uff! Vayamos a buscar a ese esclavo, señora Marta…

—¡Qué vaquita más puerca! —dijo inclinándose hacia mí para darme un fustazo en las nalgas.

—¡Auuchhh! ¡No he hecho nada malo!

—Vaquita, más vale que te des un buen baño hasta que dejes de chorrear la leche de mi perro. Como vea una manchita en el asiento de mi coche lo vas a limpiar a lengüetazos.

Fue paciente, lo suficiente como para que me aseara en su baño durante más de media hora y me hiciera con mis ropas. Cada vez que pasaba por la sala, ya sea para buscar mi faldita o para devolver los collares y cadenas, los hombres no mostraban mucho interés en mí, sino en la rubia escultural que estaba sentada sobre don Adalberto. La boca se me hizo agua al ver a mi amiga frotándose contra su pecho peludo y montándolo lentamente para delirio de todos.

“Qué verga tan grande tiene usted, don Adalberto. Sus venas, su largor, ¡estoy enamorada!”. Todos se reían y se la cascaban a su alrededor; él se corrió brutalmente, puso una cara feísima mientras le apretaba la cinturita con fuerza, metiéndosela hasta el fondo: “Ufff, qué mujer estás hecha, ojalá mi señora fuera como tú, princesaaaa”.

A mí nunca me volvieron a decir “Princesa” desde que estuve con los perros; crispé mis puños y me mordí los labios. Cuando Andrea se levantó de don Adalberto, sudada y temblando, otro hombre la tomó de la mano y la puso contra una pared para así darle una follada durísima, dándole embestidas violentas y gritando como un toro.

Don Adalberto vio mi carita de pena y me sonrió. Me llamó con un chasquido de dedos: con el corazón reventando de alegría me acerqué para arrodillarme entre sus piernas, esperando que me ordenara cualquier guarrada. Era la primera vez en mucho tiempo que volvería a ser la putita de uno de ellos, y para qué mentir, lo extrañaba. Ni siquiera me quité mi blusita y falda, me daba igual que me la manchara con su leche, estaba demasiado contenta pues me sentía deseada nuevamente:

—Acércate más, marrana.

—¿A mí no me dice “Princesa”, don Adalberto?

—Quítame el condón con el que follé a tu amiga, furcia, y cómetelo, ¡recién salido del horno, jajaja!

—Cabrón, no lo dirá en serio…

Me cruzó la cara con una mano abierta:

—No me vuelvas a insultar. Venga, sácame el forro y a comer, putón.

Andrea en cambio la pasaba de lujo. Su amante le arrancaba alaridos y gritos que me corroían de celos. Yo, por mi parte, debía conformarme con comer un condón repleto de leche que segundos antes había estado en su coño.

Otra bofetada con insultos varios me volvió a la realidad. Me incliné para chupar sus huevos con fruición mientras le quitaban muy delicadamente el forro. No tardó el condón en estar entre mis dos manos, caliente, jugoso, repleto de semen que se escurría. No podía ser verdad que debía comerlo, ya lo había hecho anteriormente pero eran condones con los que me follaban a mí, no a otra persona. Pero cuando don Adalberto volvió a abrir la mano para darme una tercera bofetada, di un respingo de sorpresa.

—¡Valeee, me lo comeréee!

—Eso es. Pues comienza, Rocío… Venga, rápido que se enfría…

Tomé respiración. Cuando mi papá suele prepararme platos que no me gustan, suelo comerlos rápidamente para no sentir el gusto. Es mi manera de no decepcionarlo, pues la verdad es que es un pésimo cocinero. Así que haciendo fuerzas, hice lo mismo con el condón. Bajé la cabeza y sorbí rápidamente el semen que se escurría; lo tragué en dos tandas interminables, y antes de que amagara potar por lo asqueroso de la situación, tomé el forro con mis dientes y empecé a masticar un poco antes de tragarlo. Jugos de don Adalberto y Andrea en mi boca, ¡por poco no me desmayé! Pero, tragado lo tragado, levanté mi mirada con una sonrisa repleta de leche: cumplí mi misión y don Adalberto iba a felicitarme. Tal vez incluso me volvería a llamar su princesa.

—Don Adalberto, me lo he tragado… fue delicioso —mentí.

Pero el muy cabrón ya no me hacía caso, solo se la cascaba groseramente viendo cómo su colega se cepillaba a Andrea. Molesta, acompañé su paja con mis manos, mirando con melancolía su enorme y venoso pollón:

—Don Adalberto, fólleme por favor…

—Joder, Rocío, no tuviste suficiente con los perros…

—Pero por usted lo puedo soportar. Uno rapidito, por favor, en el sótano está el colchón, yo misma iré a arreglarlo todo.

—Ehm… lo siento, Rocío, ya estoy cansado también. Además doña Marta te está esperando, no la hagas perder el tiempo.

La señora Marta vino hasta mí para tomarme del brazo, y de un zarandeo violento, me levantó y me llevó hacia afuera de la casa para irnos en su coche. Fue frente al portal de su casa cuando la madura vio el cabreo en mis ojos y se detuvo para hablarme:

—¿Por qué tienes esa mirada de vaca asesina?

—Señora Marta, ya nadie me desea, para esos viejos soy un cero a la izquierda.

—¡Ja! Dices que odias a esos hombres, pero sé cuánto deseas estar allí para que te digan lo putita que eres, ¿verdad? Ya me veo oyendo tus quejidos durante todo nuestro viaje… ¡Uff!

El trayecto no fue precisamente largo. No fueron más de veinte minutos en donde atravesamos un par de barrios residenciales; llegamos a una zona bastante lujosa que me hacía recordar a una especie de Beverly Hills (salvando las evidentes distancias).

Salí del coche y le abrí la puerta a doña Marta para que ella se bajara. Siempre tras ella, nos dirigimos a una ostentosa casa de dos pisos. Tras un carraspeo suyo, entendí que debía tocar el timbre y volverme inmediatamente tras ella. Me preguntaba una y otra vez qué tipo de mujer saldría a atendernos: ¿cómo se vería alguien que ofrece a su propio marido para ser propiedad de otra persona? ¿Acaso su esposo había hecho algo gravísimo?

Se abrió la puerta y se me cayó el alma al suelo al ver a una mujer aparentemente de más de cuarenta años, pero con el detalle especial de que ella estaba embarazada. Me asomé por detrás de la señora Marta para verla mejor: Vaya barrigón de siete u ocho meses enfundado en ese cortito y ajustado vestido de lactancia, sin mangas y de color rojo como su hermosa cabellera salida de una publicidad de Pantene; contemplé luego los enormes senos de la mujer que apenas eran contenidos por la ropa; me mordí los labios; admiré como boba sus hermosos ojos verdes; nariz pequeña, labios finos y sensuales que poco a poco esbozaban una sonrisa. No sé qué me pasaba últimamente, pero me estaba perdiendo en la belleza de muchas mujeres.

—¡Ay, Marta, no te puedo creer, tanto tiempo! –Elsa chilló con alegría y la abrazó con dificultad debido a su panzón—. ¡Me alegra verte! ¡No podía creerlo cuando recibí tu llamada!

—¿Elsa, y esa barriga? ¡Mira con qué me vengo a encontrar!

—Ay, Marta, la verdad es que hemos perdido mucho el contacto y te tengo que contar tantas cosas… —me miró y me puse colorada; era hermosa—, ¡Uy!, ¿y esta preciosidad es tu hija?

—No —dijo Marta—. Esta es la putita de mi marido. Se llama Rocío, pero le gusta que la llamen vaquita.

—N-no soy la putita de nadie ni soy ninguna vaca —dije con una sonrisa forzada, como si todo aquello fuera un chiste.

—¿Putita? ¿Vaquita? —preguntó Elsa con seriedad—. ¿Qué me estás contando, Marta, has vuelto a las andadas con tu marido?

—Sí, bueno, es una larga historia. ¿Podemos pasar? A la vaquita le interesa ser Ama y tener un esclavo, y recuerdo que buscabas a una Ama para tu esposo.

—Señora Marta —interrumpí—, aún no estoy segura de todo esto, yo solo dije que quería un novio, no un esclavo.

—No digas tonterías vaquita, te va a encantar tener a un hombre a tus pies. Elsa además conoce a gente que te puede anillar el coño, es una fantasía que muchos de tus amantes han solicitado, ¿no es así? Tal vez si accedes, puedas volver a ser deseada por ellos. Así matarás dos pájaros de un tiro: tendrás un esclavo, y además serás de nuevo el centro de atención de tus amantes.

Me tomó de la mano y me llevó adentro nada más su amiga Elsa nos invitó a pasar. ¿Anillarme la concha? Era verdad que muchos de esos hombres confesaron que les encantaría que tuviera aritos en mis labios vaginales para que pudieran estirármelos y contemplar mejor mis carnes, de hecho he fantaseado con tenerlos ante tanta insistencia, pero jamás ponderé cruzar esa línea.

Tragué saliva conforme entrábamos a su enorme sala. Tal vez era una buena opción; si decidí que iba a ser mejor putita tenía que superar ciertas barreras. Y vaya que he ido superándolas en los últimos meses. Un par más de piercings no parecía nada fuerte, vivido lo vivido.

Cuando nos sentamos las tres en el sofá, yo en el medio, no pude sino agachar la mirada temblando de miedo. Si con la señora Marta apenas he sobrevivido a sus guarrerías, con dos mujeres probablemente no saldría viva de allí. Muy para mi sorpresa, la pelirroja Elsa se mostraba muy simpática. Su tono suave y sensual generaba bastante tranquilidad, lejos de la vulgaridad y tono descortés de doña Marta. Tenía además una elegancia que nunca alcanzaría Pilar Romero, la puta que plagia mis relatos y los vende.

—Mi marido estará encantado de conocerte, Rocío —dijo Elsa—. Vamos a divertirnos esta noche, y si todo está en orden, tendrás tu primer esclavo. ¡Qué emoción!

—Señora Elsa, pero ni siquiera sé qué hacer con un esclavo…

—Para eso estoy yo, Rocío. No te pongas colorada, lo vas a hacer bien.

La verdad es que sí tenía vergüenza. Como dije, más que un esclavo, lo que yo necesitaba era un buen hombre que me diera cariño (y carne). Sin novio ni amantes, mi cuerpo estaba empezando a reclamar atenciones que los perros no podían satisfacer. Movida por mis deseos de volver a sentirme deseada por un humano, decidí aceptar la oferta.

—Bueno, niña, párate frente a nosotras y quítate las ropas porque te quiero ver bien –ordenó acariciando su panza.

Lo hice. Frente a ambas maduras que me miraban, una con una sonrisa, la otra con mirada asesina, me quité el cinturón para que la faldita bajara. Como no llevaba ropa interior pues me la habían arrancado, pudieron notar mi chumino peladito y algo hinchado debido a que el dóberman de doña Marta fue un bruto esa noche.

—¿Esas son marcas de fustazos las que tiene ahí, en los muslos?

—Sí, esta vaquita es muy insumisa, pero va aprendiendo. Y eso de allí imagino que son debido a las pezuñas de mi dóberman.

—¿Se lo monta con tu perro, Marta? ¡Uff! Por cierto me gusta que tenga el chochito peladito —continuó Elsa—. Está hinchado, parece como que fue sometido a succión… —se metió la mano entre las piernas, ocultándola bajo su enorme barriga. Entrecerró sus ojos y se mordió los labios, ¿qué estaba pensando Elsa para prácticamente masturbarse frente a mí? Serían las hormonas reventando su preñado cuerpo o algo similar—. Ughmm, ¿cómo lo quieres, Marta?

—Quiero un anillo en cada labio vaginal, y uno último en el capuchón que le cubre el clítoris. ¿Puedes hacerlo, Elsa?

— Mmmmm¡Síiii! —¡la muy guarra estaba masturbándose frente a mí y no disimulaba! —. Venga, Rocío, quítate la blusita, ¡uff!

SI OS GUSTA, seguiré…es un poco largo, no quiero aburrir, os dejo un par o tres de fotitos como recuerdo.

3 visitas en total, hoy 0

Page 1 of 31 2 3
  • DESTACA tu post patrocinado/relato

    por el 10 abril, 2018 - 0 Comentarios

    Destaca tu post patrocinado/relato por encima de todos. Siempre estará arriba. Dos enlaces/dos palabras a tu web. Solicita información. ¿QUIERES VER TU BANNER O PUBLICIDAD AQUÍ?

  • Mi prima Agustina

    por el 18 marzo, 2018 - 1 Comentarios

    Era sábado a la mañana. Estaba de vacaciones de verano. Me fijé la hora, 7:39 am. Mi tía y mi prima Agustina siempre venían los sábados a la mañana a visitarnos a mi y a mamá. Quise aprovechar ese tiempo para ver pornografía. Tenía quince años y aún seguía virgen. Dormía solo con boxer, me […]

  • La chica del instituto

    por el 1 abril, 2018 - 0 Comentarios

    No hace mucho, unos días tan solo, fue la fiesta de fin de curso de mi instituto, la típica fiesta donde tienes que ver por última vez a los profesores y etc… Pero en mi caso no fue tan aburrida como mucha gente recuerda, para mi será creo que uno de los mejores recuerdos que […]

  • Actriz porno y chica de compañía

    por el 12 marzo, 2018 - 1 Comentarios

    Hace tiempo que quería escribir algo sobre una escort en Barcelona, pero no me decidía, he creído que éste es un lugar apropiado y lo voy a hacer. Soy, o eso dicen, guapa, atractiva, y aunque parezca lo contrario, nada presumida. Lo que ocurre es que escucharlo todo el día lo mona que eres, al […]

  • Otro sábado cachonda

    por el 17 marzo, 2018 - 0 Comentarios

    Otro sábado sola y caliente. Menos mal que tengo una amiga que viene a verme cuando estoy sola, y nos divertimos. Ella es caliente como yo, yo ya soy abuela, ella no. Me excita verla desnuda, mi marido siempre tiene la manía dejarme sola en días como hoy; días en los que no hay que […]

  • Me abandonó y se fue con una escort

    por el 11 abril, 2018 - 0 Comentarios

    Me llamo Laura estoy casada hace muchos años, ya ni me acuerdo, pero muchos. Mis redondas formas así lo confirman. En la foto que desentona, la rellenita y tetona, se me puede ver, al trasluz, ahí estoy; las otras fotos, mi imaginación que vuela, rubia, guapa, delgada es la que yo creo que esa noche […]

Sex shops recomendados

¿Quieres ver tu anuncio aquí?
error: Contenido protegido !!

Utilizamos cookies propias y de terceros. Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más información aquí

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar