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Madura atraida por un joven ardiente

Sexo con maduras 23 diciembre, 2017

Un día decido andar en la bicicleta y sin darme cuenta ya estaba en el piso al mirar a todos lados me di cuenta que la farmacéutica me estaba mirando y se acerco.
– ¿Te has hecho daño José Antonio? – pregunto Jimena.

Lo cierto era que si me había hecho daño, incluso me entraron ganas de llorar; pero no me gustaba que la gente se diera cuenta y menos Jimena, que la conocía de siempre. Desde que tuve conocimiento de las relaciones entre hombres y mujeres me sentía atraído por ella. Jimena era una mujer que pasaba de los treinta, pelo castaño, era mujer madura atraida por un joven, con una cintura muy marcada, lo que hacia parecer que tenia mas cadera, y unos grandes pechos. Se había casado hacia dos años.

– No ha sido nada, solo un golpe.

– Un golpe. ¿Dónde?

Comenzó a palparme por la pierna el muslo, el sentir su mano era una delicia, tanto que me excite sentí como mi polla se ponía dura.

– En la pierna, pero no es nada.

– Como que no es nada, ven a la farmacia.

Cogiéndome del brazo me arrastro a la farmacia. Dentro estaba su madre, se llamaba también Jimena, era una mujer sesentona, que en su juventud al igual que la hija tubo que ser una preciosidad.

– Señora Jimena – salude al entrar.

– ¿Qué te ha pasado José Antonio?

– Una caída, pero sin…

– Madre voy arriba con el chaval, le haré una pequeña exploración para descartar daños mayores, atiende tú la farmacia.

Y subimos a su piso, me condujo a una salita y me hizo sentarme en un taburete, ella cogió varias cosas de unos cajones, para seguidamente acercarse a mí, se agacho, se le abrió la bata tanto por abajo como por arriba. Por abajo enseñaba sus muslos, y por arriba el nacimiento de los pechos, el canalillo. Esa doble visión hizo que me excitara más aun.

– Deberías quitarte los pantalones – dijo.

– Si no ha sido nada.

– ¿Quieres que té de unos azotes? Bájate esos pantalones.

Si me bajaba los pantalones vería el abultamiento de mi paquete. Así que no lo hice. Ella insistió.

– Bájate los pantalones, te tengo que ver la herida. No me dirás que te da vergüenza.

Asentí con la cabeza.

– Vergüenza de que, si te he visto desnudo.

Se refería cuando era un bebe, pero de eso ya habían pasado algo mas de 15 años.

Madura atraida por un joven caliente

Volvió a insistir tanto que tuve que bajármelos hasta los tobillos, la excitación de mi entrepierna era evidente, pero ella no dijo nada se limito a explorarme. Sus tocamientos hicieron que me excitara mas, creciendo el bulto de mi entrepierna. Termino la exploración, poniéndome una venda en el muslo. Decididamente era una mujer madura atraida por un joven.

– Ya te puedes subir los pantalones – dijo con una sonrisa.

Sin decir nada me los subí. Y me marche.

MADURITA CON GAFAS INSACIABLE CON JOVEN

Unos días más tarde, el viernes por la noche, volvía de la “disco” era temprano, la cruz de la farmacia estaba encendida, lo que significaba que estaba de guardia, me acerque sin tener claro porque, entonces me di cuenta que Jimena estaba en el interior, me vio y abrió la puerta.

– Que tal tu dolor en la pierna.

– Ya no me duele.

– Mejor, pasa hace frío fuera.

Entre dentro, me llevo a la parte trasera, al almacén donde había un pequeño camastro. Supuse que lo utilizaba para descansar en las guardias nocturnas.

– Siéntate – dijo señalándome el camastro.

Me fije en ella, solo llevaba puesta la bata, se le marcaba la ropa interior.

– Quítate los pantalones.

Nuevamente dude, pero antes de que me lo repitiese me baje los pantalones hasta los tobillos. Ella se acerco, miro el golpe.

– Parece que esta muy bien, lo que veo que está muy bien es esto – al decirlo me toco el paquete, sentí un escalofrió, mi polla se hincho, dando la sensación que se iba a salir – aunque aun no esta dura.

Metió la mano por debajo del slip y comenzó a acariciarme la polla.

– ¿Te gusta?

– Siiiiiiiii

– Ahora se empezara a poner dura, que es como debe de estar – al decirlo me bajo el slip, dejando mi polla al aire.

Comenzó a moverla, acariciándola. En ese momento una voz masculina se escucho por las escaleras.

– Cariño, estas hay abajo.

– Marcelo, estoy aquí en el almacén – dijo Jimena.

Me señalo la cortina.

– Detrás de la cortina – dijo susurrando, poniéndose el dedo índice en los labios.

Seguí su consejo, me situé tras la cortina; pero no me subí ni los pantalones ni el slip. Podía ver el almacén por un hueco, mientras me cogía la polla con una mano. Era una madura atraida por un joven pollón como yo, y con un calentón que no te lo puedes ni creer.

En ese momento entro su marido, Marcelo, era algo mayor que Jimena.

– Estas de guardia.

– Si, pero en lo que lleva de noche solo he atendido a una persona.

– Sabes que estas muy sexy con esa bata.

– ¿Que te ha dado esta noche?

– Nada, solo que te veo muy sexy – dijo mientras le desabrochaba los botones de la bata.

– Marcelo, estoy de guardia, puede venir alguien – miro hacia mi posición.

– Pues si viene le atiendes; pero ahora necesito follarte, estoy que ardo.

La bata cayó al suelo, dejando a Jimena en ropa interior. Marcelo, acaricio los pechos de Jimena por encima del sujetador, y su entrepierna. Mientras yo me estaba masturbando viendo la escena, permanecía en silencio, mordiéndome el labio inferior.

Le quito el sujetador, y comenzó a chuparle los pezones, Jimena miraba de vez en cuando hacia mi escondite. Le quito las bragas, hizo que se diera la vuelta, que se apoyara en el cabecero de la cama, subiera una pierna a la cama. Marcelo se bajo los pantalones y el slip, acaricio la entrepierna de Jimena, para seguidamente cogerse la polla y metérsela, Jimena gimió, Marcelo resoplo y comenzó a empujar, cogiendo de la cintura a Jimena, cada envestida de Marcelo, madura atraida por un joven, y Jimena respondía jadeando y pidiendo mas.

Yo en mi escondite termine corriéndome, la leche impacto en la cortina manchándola. La pareja también había terminado, el se dejo caer en su espalda. En eso que sonó el timbre del exterior, rápidamente ella se puso la bata, mientras salía a atender al cliente, el marido, Marcelo, se subió los pantalones y se marcho.

Cuando Jimena volvió, fue directamente a mi escondite, yo aun permanecía con la polla en la mano chorreando líquido seminal.

– Pobre, has eyaculado, déjame que te la limpie

Jimena cogiendo unos clinex me limpio la polla, que al contacto de su mano volvió a ponerse tiesa. También limpio la mancha de la cortina.

– Siento que lo hayas visto; pero no lo esperaba, llevábamos un tiempo que no lo hacíamos, y precisamente hoy…

No dije nada simplemente me subí los pantalones y me dirigí a la salida. Me abrió la puerta y me marche.

Evite pasar por delante de la farmacia durante unos días, pero un día al volver de clase, Jimena estaba en la puerta de la farmacia, al verme me llamo. Me dirigí hacia ella.

– ¿Cómo tienes la herida? – dijo en voz alta.

– Bien, si no fue nada – dije dudando.

– Ven conmigo que te eche un vistazo. Madre voy a subir con José Antonio a echarle un vistazo a su herida.

– Buenas tardes, señora Jimena.

Subimos al piso de arriba, en esta ocasión no fuimos al salón, nos dirigimos directamente a su habitación.

– Te acuerdas lo que vistes que hizo Marcelo la otra noche.

Afirme con la cabeza.

– Sabes lo que hicimos.

Nuevamente afirme con la cabeza.

– Serias capaz de hacerlo tú.

– Puedo ser joven, pero no tonto, di que quieres que te folle y acabaremos antes.

– Fóllame, si fóllame.

La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, unos minutos después estábamos los dos desnudos en la cama, acariciándole los pechos, chupándole los pezones, metiendo mi mano en su entrepierna acariciando su clítoris. Ella gemía, y me pedía que le metiera la polla, pero antes de metérsela ella alcanzo un orgasmo, me metí entre sus piernas, mi polla entró en su vagina arrancándole gemidos de placer, pidiéndome que no parase, que siguiera. Termine corriéndome cuando alcanzo su segundo orgasmo.

Nos vestimos y bajamos a la farmacia, yo me fui, aunque me quede nos segundos en la puerta y pude escuchar la conversación entre madre e hija.

– Estas jugando con fuego, si se entera Marcelo – dijo la madre.

– Yo no se lo voy a decir, el tampoco, y no creo que tú lo hagas.

– Pero si es muy joven.

– Pero en la cama es…

Me marche de allí y quede encantado…

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Soy Un Pervertido y Degenerado, Pague Por Hacer Realidad Mi Fantasía

BDSM, Relatos sexo 23 diciembre, 2017

Soy Miguel, tengo cuarenta años; soy adicto a las películas de BDSM y una de mis fantasías ha sido ver que mi madre sea la la protagonista de una de estas. Muchas veces me he pajeado viendo este genero de película pensando que a la que someten es mi madre. Siempre pensé que todo eso quedaría en un sueño.

Resulta que hace un par de meses entre a un bar a tomarme unas cervezas; estando a gusto escuchando música y bebiendo, se acercaron dos tipos y me dijeron si podían sentarse en mi mesa. Se presentaron y me dijeron cada uno yo soy Carlos y el otro Rafael de la misma manera le di mi nombre; pidieron su bebida y me invitaron otra, así seguimos y ya en confianza platicamos nuestras fantasías.

Fui el último en platicar mi fantasía y ambos me dijeron, Sr. Miguel no se preocupe esta hablando con las personas indicadas para hacer realidad sus fantasía. Somos policías y en la delegación tenemos todo lo necesario. Pero todo eso le va a costar dinero.

Acordamos el precio y nos pusimos de acuerdo en que fecha se haría. Sería el siguiente fin de semana ya que Carlos y Rafael les tocaba guardia y además sería un fin de semana largo ya que Lunes era festivo.

Antes de retirarse me pidieron los datos de mi madre. Les di dirección y les mostré una foto reciente. Me dijeron amigo Miguel, cuantos años tiene su madre y como se llama? les respondí que sesenta años y su nombre era Margarita Pérez y sorprendidos comentaron. Para su edad su madre se ve muy deseable, de seguro su padre le da unos buenos vergasos cada noche. Les respondí que era divorciada y les confirme que era muy deseable, además que era muy cachonda ya que le gustaba vestir provocativa tanto con su ropa exterior como en la íntima.

Se retiraron y se despidieron, pero antes me pidieron de favor que les llevara dos de sus prendas intimas sucias, llenas de sus fluidos vaginales. Yo no entendí para que pero se las lleve.

Eso me dijeron que una persona iba a tomar vídeo de todo y que yo podía estar presente, pero siempre debía llevar un pasamontañas y no hablar.

Se llego el Sábado y por fin salió mi para hacer sus compras. Antes de que abordara su auto, Carlos y Rafael se acercaron preguntando, ustedes la Sra. Margarita a lo que mi madre respondió que si. Con lujo de violencia la esposaron con las manos atrás y le dijeron que estaba detenida. Mi madre Margarita les pregunto porque y de mala gana le respondieron que por puta y la llevaron a la delegación.

En la delegación le dijeron; Sra. Margarita fuera la falda y la blusa, mi madre no lo hacía, así que molestos le dijeron, o se las quita o se las quitamos. Inmediatamente lo hizo.

Que sorpresa nos llevamos; mi madre usaba un conjunto de sujetador y tanga de encaje rojo, un liguero de encaje rojo con una medias transparentes que resaltaban sus piernas del mismo tono y unos zapatos de aguja.

Enseguida le ordenaron; Sra. Margarita quítese todas sus prendas, por la buena o por la mala usted decide. Con mucha pena mi madre quedo totalmente desnuda inmediatamente la llevaron al área de los hombres.

Carlos les dijo a los veinte reos detenidos; aquí les traigo carne madura pare que la disfruten y pobre el que no lo haga, porque le voy a cortar la bolas y la verga y la señora se las va a tragar.

En cuanto entro a la celda mi madre fue manoseada de todo su cuerpo. Empezaron a darle verga en la boca, ano y panocha. Le dieron doble penetración tanto en su ojo de culo como su panocha. Mordían y chupaban sus tetas, pezones, nalgas y clítoris. Mi madre llorando les rogaba que ya no más, sobre todo cuando se abalanzaban sobre su ojo de culo. Les soy franco ese agujero a su edad lo conservaba virgen ya que mi padre nunca le desvirgo ese agujero, mi madre siempre se lo negó. Todos los reos la gozaron hasta descargar su leche de macho en todo el cuerpo y orificios de mi madre.

La llevaron al área de mujeres y como en la anterior quince tipas se abalanzaron sobre mi madre Mordiendo y mamando sus nalgas, tetas, pezones, panocha y clítoris, mi madre les suplicaba que no más. Las tipas ignoraron sus suplicas, continuaron y le provocaron varios orgasmos.

No satisfechas de gozar los genitales de mi madre, la obligaron a mamar y chupar los genitales de las reas. Mi madre le asqueaba eso pero al final también termino tragando fluidos de mujer.

No satisfechas del todo; dos de las reas tomaron a mi madre de los brazos y otras dos de las piernas se las abrieron. Dos de las reclusas comenzaron a darle dedo a la vagina de mi madre Luego otro, la mano completa, hasta que se la metieron hasta el codo y empezaron el mete y saca. las otras se turnaban y mordían y mamaban las tetas, pezones, ojo de culo, nalgas, labios vaginales y clítoris de mi madre, así como también le daban a probar de su sexo. Mi madre Margarita se retorcía tanto del dolor como del placer. Le provocaron varios orgasmos y aprovechando estaba bien lubricada varias de las reclusas comenzaron a meterle el pie a la panocha. Mi madre les pedía que no. Aunque creo que realmente gozaba. Lo digo porque al verla estaba empapada de sus fluidos vaginales.

La sacaron de las celdas de las mujeres y la llevaron a un cuarto, allí había una especie de tabla inclinada a 45 grados. Ataron a mi madre de sus manos por la parte de arriba y sus pies por la parte de atrás del soporte de la tabla, quedando expuesta toda su panocha. Carlos se acerco y empezó a poner erectos los pezones de mi madre; cuando estuvieron bien parados les puso una copa de succión con una bala vibradora, mientras Rafael colocaba varios pedazos de cinta plateada en la gran pelambrera púbica de mi madre. Mi madre sabiendo lo que iba a pasar le decía. Muchacho por tu madre no hagas eso me va a doler mucho, además a mi no me gusta estar sin vello púbico.

Haciendo caso omiso a las suplicas de mi madre; Carlos encendió las balas vibradoras de los pezones de mi madre y comenzaron a ponerse erectos y Rafael tiro de las cintas causando que mi madre gritara y se retorciera de dolor dejando su panocha con unos cuanto vellos pubicos.

Carlos se acerco y puso crema de afeitar en toda la panocha de mi madre y con un rastrillo, con mucho cuidado dejo la toda calva de esa zona. Mi madre que sólo lloraba.

Le pusieron vestuario de malla a mi madre que cubría todo su cuerpo; la ataron de pies y manos a una tabla y le empezaron a introducir gusanos. Estos bichos recorrían todo sus cuerpo y aprovechando que varios se habían concentrado en el pubis de mi madre le dijeron. Señora Margarita ya no llore porque le quitamos su pelambrera, ahora ya la tiene de regreso mi madre lloraba y rogaba que ya no más

Pasado todo esto le dijeron a mi madre que tomara un baño y que cuando saliera su ropa estaría lista para ponérsela. Efectivamente así paso; mi madre se vistió y sin esposas o ataduras la llevaron a un salón donde le dieron de cenar y beber.

Después de eso la encerraron en una celda sólo para ella. Querían que estuviera al cien para que disfrutara el martirio que tenían planeado para ella.

Se llego el siguiente día, llevaron a mi madre a un cuarto donde la ataron con las manos arriba y sus piernas abiertas al suelo. Mi madre no sabía que le esperaba con lagrimas en sus ojos les decía a Carlos y Rafael. Muchachos por favor no me hagan daño si quieren dinero se los puedo dar, en forma burlona le dijeron. Mire señora Margarita esto no es por dinero, es para gozar de usted y ya deje de decir tonterías maldita puta.

Con una navaja cortaron la blusa y falda de mi madre; dejando a la señora con su lencería sexy. Cortaron el sujetador de encaje rojo de mi madre alrededor de sus pezones y sacaron estos por ese agujero les pusieron unas trampas ratoneras que prensaron los pezones haciendo llorar y gemir de dolor a mi madre, a pesar de eso no se compadecieron. Luego ataron la tanga de mi madre por la parte de atrás y el frente pasaron la soga de cada extremo por unas poleas en el techo y ataron un gancho a cada extremo. Cabe señalar que la soga no tocaba el suelo. Mi madre Margarita no sabía que era lo siguiente y les rogaba que ya la dejaran ir.

Poco a poco comenzaron a poner peso a cada gancho y la tanga de mi madre comenzó a introducirse entre los pliegues de sus nalgas y labios vaginales. Como era aun leve no decía nada. Pero comenzaron a poner carga más pesada y le empezaba a lastimar. Ella le pidió que ya no más. Fue en vano le pusieron tanto peso que su tanga se metió literalmente entre sus nalgas rosando su ojo de culo y metida entre sus labios vaginales martirizando su clítoris, llego un momento que esta prenda no resistió y termino por romperse. Las tiras que estaban introducidas es estas partes terminaron dando la sensación de que le quemaban haciendo que la Señora Margarita gritara de dolor.

Pasado esto la siguiente etapa; aun con el sujetador mostrando sus dos pezones y ya sin las trampas ratoneras. Le pusieron a cada uno de ellos una pinza con pesos, eso pezones se estiraron causando que tuviera mucho dolor y que gritara pero Carlos y Rafael ni en cuenta. Ataron sus manos por la espalda y en sus pies pusieron una barra dejando las piernas separadas. Ataron un extremo de una cuerda con nudos a un poste lo pasaron entre sus piernas y estiraron hasta que esta se hundió en los pliegues de sus nalgas y labios vaginales rosando también su clítoris y ataron el otro extremo a otro poste. Pusieron unas pinzas con peso en sus labios vaginales los que se estiraron y con mayor razón la cuerda se hundió más en sus partes íntimas.

Empezaron a darle azotes a las nalgas de mi madre Margarita; comenzó a caminar y aullaba de dolor cada que atravesaba un nudo y así la tuvieron hasta que completo un tramo de cinco metros. Llorando toda adolorida les pidió que la dejaran, con risas sólo le dijeron. Sra. Margarita descanse esto es sólo el principio.

Pasado un rato para que mi madre recuperara el aliento, la condujeron a un consultorio médico. Allí sentaron a mi madre Margarita en una silla de ginecología; ataron su manos por la parte de atrás de la silla, colocaron sus piernas en los apoyos para estas e igual se las ataron, quedando totalmente abierta.

Carlos tomo una copa de succión delgada y la coloco en el clítoris
; con un espéculo le abrió la vagina y Rafael le acerco un recipiente con cucarachas de criadero y se las introdujo en la vagina, después le puso anestesia en los labios vaginales y los suturo. Mi madre se retorcía al sentir esos bichos en el interior de su panocha y pedía que se los sacaran. Rafael tomo un par de ligas y las coloco en cada teta de mi madre quedando estas hechas una bola. Luego que le estiraron el clítoris con la copa de sución se lo ataron con un hilo al techo para que se mantuviera erecto. Estando así le untaron miel en todas las tetas y sobre todo en los pezones; luego hicieron lo mismo en su ano y nalgas y por último en su pubis y clítoris, así como en sus pezones le pusieron mayor cantidad. Mi madre asustada y sin saber que le esperaba les rogaba que ya la dejaran y no le hicieran daño. Carlos y Rafael tomaron cada uno un recipiente con hormigas y abejas y la pusieron en todas las áreas que tenían miel. Estos bichos comenzaron su tarea de recolectar ese néctar.

Mi madre Margarita estaba toda quieta; sin moverse por el temor de ser mordida o picada por alguna de las alimañas. Nosotros podíamos escuchar levemente como las cucarachas se movían en el interior de la vagina de mi madre,parecía que tenía un vibrador en el interior. Al rato captamos como la señora Margarita tenia algunos espasmos. Nos dimos cuenta que estaba teniendo varios orgasmos provocados por los bichos, lo pudimos confirmar al ver como se ponían erectos cada vez más sus pezones y clítoris.

Después de verla sufrir por un rato; le quitaron todos los bichos, quitaron las ligas de las tetas y retiraron las suturas de los labios vaginales, sacando las cucarachas. La desataron permitiendo que se sobara todas sus partes lastimadas.

Pasado un rato la regresaron al cuarto de tortura. La ataron boca abajo, con las piernas abiertas y las manos por la espalda. Pusieron pinzas en cada labio vaginal y los jalaron a los lados quedando atados del techo y su panocha abierta. Metieron un espéculo en su ano abriendo este para introducirle semillas de chiles picantes y hecho eso se lo retiraron. Volvieron a poner las ligas en sus tetas y después de esto en un par de copas de succión; pusieron ortigas y las colocaron en ese par de tetas para succionarlas, así hicieron lo mismo en el clítoris y dentro de su vagina metieron algunas hojas. Mi madre Margarita comenzó a gritar y llorar por el ardor y picazón que le causaba las ortigas y las semillas de chile en su ano. Le bajaba el cielo y las estrellas a Carlos y Rafael pero ellos hacían caso omiso a sus suplicas.

Paso ese de día de calvario para mi madre la Señora Margarita, pero aún venía lo peor. Este relato continua.

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Con ganas de coño esta mañana

Confesiones 3 noviembre, 2017

Justo hoy me he levantado con ganas de coño. Es de esos días donde te levantas con la polla durísima y cachondo perdido. Me apetece un buen coño jugoso y chorreando plantado encima de mi boca.

Que la tía se ponga a horcajadas sobre mi cara y me restriegue bien su mojado chocho por toda ella sin dejarme apenas respirar. Tengo ganas de meterla la lengua bien dentro de su rajita y saborear cada rincón de su profundo coño encharcado. Me encanta el flujo vaginal, bien denso, oloroso, babeante…

Un coño babeante y caliente como el café de la mañana

Y no paro de relamerme cuando pienso en ese coño empapado y en su flujo resbalando por la comisura de mis labios. Pellizco unos duros pezones mientras la tía se retuerce, mezcla de dolor y placer. Siempre sin dejar de tragar coño.

La follo con la lengua, me encanta poner la lengua dura y entrar y salir de una buena raja abierta y sedienta. Pero yo soy el que tiene más sed y no pararé de comer ese coño hasta que se corra en mi boca. Atraparé el clitoris con mis labios y jugaré con él, moviéndolo de lado a lado, de arriba abajo, tirando suavemente de él hacia mi, al mismo tiempo que la miro a los ojos y la veo con la mirada perdida y mordiéndose los labios. Es genial cuando una tía se retuerce de placer al tener tu boca en su coño.

Nalgas y coño se unen para dar gusto a mi polla

Ahora aprieto con fuerza tus nalgas contra mi, no quiero respirar hasta que no te corras en mi boca y tragarme todo tu espeso flujo caliente y viscoso. Quiero que no piense en otra cosa que no sea mi lengua recorriendo cada pliegue de sus labios vaginales. Quiero que chille cuando note su clítoris durísimo oprimido por toda mi lengua, lamiendo como un perro sediento. Incremento mis lametones cuando noto sus convulsiones. Se está corriendo y no pienso parar ni separar un milímetro mi boca de su coño.

Me encanta el sabor de su flujo, es viscoso, salado y dulce al mismo tiempo. No dejaré de beber ni una sola gota. Se ha corrido entera sobre mi boca, sonríe, sonrío.

Me encanta verla sonreír.

Hoy tengo ganas de coño ¿Te apetece? Solo tienes que decirlo…

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Follada en ascensor

Dominación, Maduras, Relatos Cortos 30 octubre, 2017

Le envió la foto con las tetas al aire como le ordenó. Ella casada y con la familia de fin de semana, obedeció al compañero de trabajo que la folló ese mismo jueves, en el ascensor.

A última hora de la tarde el gran edificio de oficinas está casi vacío y los últimos trabajadores se van a casa.

Tensión sexual en el ascensor como cada día

Ella toma el ascensor en el piso 17 y él en el 15. Llevan coincidiendo así un par de meses. Apenas han cruzado una palabra más allá de los saludos de cortesías y no saben sus nombres pero secretamente los dos esperan el final día el momento en que bajan junto en el ascensor pues en este tiempo han creado un juego de miradas que ha ido subiendo de intensidad.

Justo hoy el ambiente dentro del ascensor aparece electrificado, él la mira con descaro mientras su polla se marca claramente en el pantalón, ella le sigue el juego y se desabrocha un botón más de la camisa mientras que con una sonrisa traviesa se queja del calor que hace estos días.

Hoy él no quiere jugar, quiere algo más, tranquilamente pulsa el botón de parada del ascensor.

-¿Qué haces?- pregunta ella.

Sin respuesta, él la mira y la besa intensamente como un animal sediento. Sus manos recorren ese cuerpo de mujer que tiembla por la excitación. Ella intenta pararlo, resistirse un poco, pero el deseo es demasiado fuerte.

Cuando se separan aun conectados por la mirada, él le abre la camisa y saca las tetas por encima del sujetador negro y se lanza a mamar y morder eso pezones duros y oscuros mientras sus manos empiezan a explorar su coño que ya esta ardiendo.

Así que ella no puede más que dejarse hacer y suspirar. Nunca ha hecho nada así pero lo esta disfrutado, tiene que agarrase a las paredes al flojearle las piernas cuando él tirar con los dientes de sus pezones mientras unos dedos hábiles juguetean debajo de su tanga.

Se abre la cremallera y encuentra la polla dura

Él se separa y se abre el pantalón dejando salir una verga grande y dura.

-Si la quieres pídela.

-Quiero tu cipote.

-No, creo que puedes pedirlo mejor.

En ese momento, ella esta como hipnotizada por es esa polla de venas marcadas, el brillo del liquido preseminal en la punta y suave olor a macho.

-Quiero chuparte la polla… por favor – vuelve a repetir ella tímidamente y se arrodilla delante de él y pasándosela por la cara y dando lametones a huevos antes de meterse esa rica verga en boca, puede sentirla caliente y húmeda, aunque es tan grande que apenas puede tragar hasta la mitad mientras él le acaricia el pelo y le susurra obscenidades.

Cuando la excitación se vuelve insoportable la levanta y bruscamente la pone de cara a la pared, subiéndole la falda y arrancándole el tanga empapado de flujo. Pasa la polla por la raja del coño recogiendo su humedad como un anticipo antes de penetrarla lentamente, dejando que el coño se acostumbre al tamaño.

La siguiente embestida es firme y tan fuerte que la hace ponerse de puntilla. El ritmo va creciendo en intensidad y ella disfruta de la sensación de estar sometida a su fuerza y su deseo; de sentirse llena por completa cuando la folla tan fuerte que puede sentir sus grandes huevos chocando deliciosamente contra su coño.

Su coño listo y mojado para ser justamente penetrado

-Este fin de semana, cumple la orden, quiero una foto tuya con tus tetas de perra colgando, estés donde estés, háztela y me la envías- le dijo mientras la embestía.

Él la coge por el pelo y la obliga mirarse en el espejo del fondo del ascensor. Su propia imagen despeinada, con la ropa revuelta y completamente entregada a un desconocido la excita, ha perdido la cuenta de los pequeños orgasmos que ha tenido antes de que un orgasmo espectacular le recorre el cuerpo, mientras él le sostiene la mirada en el espejo.

Los últimos coletazos del orgasmo se mezclan con el morbo de sentir los fuertes latigazos de semen cuando él también llega al orgasmo. Aun bien ensarta por una verga que se recite a aflojarse el la besa suavemente y pulsa el botón para volver a poner en marcha el ascensor.

Cuando llegan al vestíbulo ya se han adecentado como han podido y vuelven a comportarse como dos desconocidos.

-Hasta mañana- Se despide él

-… Eso espero…- susurra ella.

Cuando ella llegó a casa, con su marido y familia, se dio cuenta que en el bolsillo de su chaqueta había un papel con una dirección electrónica acompañada de: “Quiero esa foto si tu quieres esta polla”. El lunes siguiente, ya tenía la foto de la perra caliente con las tetas desnudas. A pesar de estar con la familia, no pudo decir que no, y se la hizo como mandó su follador.

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Cobarde para ser feliz

Confesiones, Relatos Cortos 23 octubre, 2017

Es el desahogo de sentimientos más que un relato erótico.

Quién decide qué es el amor. Cómo se mide un sentimiento. Algunos dicen que se sabe porque se entienden las canciones, otros por las mariposas en el estómago, otros tartamudean, pero no creo que haya una medida para decir si, ahora estoy enamorada.

Yo sé que amé a una mujer, no sé qué medida utilice, pero sé que la amé sobre todo lo demás.

Una mujer maravillosa, inteligente, divertida, con sentido del humor, generosa, cariñosa, simpática, con genio, carismática, paciente, la más bella, perfecta en todo su ser.

Sé que la amé y sé que la amo.

Pero, cómo se demuestra amor a alguien que no tienes. A veces la gente no sabe demostrar sus sentimientos, quizá por miedo, quizá por vergüenza, quizá por inseguridad, pero todo se traduce en lo mismo, cobardía.

Y eso fue, me dio miedo ser feliz, no me atreví, dejé escapar a la mejor de todas las mujeres por cobardía, no me atreví a luchar por ella. Ella era todo lo que necesitaba para ser feliz, y la dejé escapar, peor aún, la eché de mi vida. No me la jugué por ella, la decepcioné mil veces, y mil y una oportunidades me dio, dejé que mis miedos pesaran más que todo el amor que puede caber dentro de mí. Ella me llenaba, me alegraba, me rompía y me recomponía en cuestión de segundos, me hacía volar, con ella todo era posible, podía ser lo que quisiera, nada podía salir mal si estaba cerca, y yo no me atreví a quedarme a su lado. Pasaron años sin ella, años grises, sin risas, sin motivos para querer seguir, pero la volví a encontrar y todo volvió a cobrar sentido, me prometí que esta vez lucharía por ella, por su amor, que esta vez me atrevería a quererla como ella merecía, con todo lo que soy, y le volví a fallar. Me volví a acobardar, dejé que los miedos del pasado no me permitieran demostrarle cuánto la quería, dejé que todo por lo que pasamos, todos los malos momentos se volvieran a agolpar en mi cabeza, paralizándome, impidiéndome luchar por su amor, permitiendo que todo se volviera a fastidiar, permitiéndome perder el más puro amor que jamás sentí, el de quien lo daba todo y solo me pedía que por favor no la tratara mal. No sé si después de todo lo que ha pasado creerá que alguna vez la amé, yo no lo haría, ella merece lo mejor, se merece el universo envuelto y posado sobre una bandeja de oro, y sé que yo no lo soy.

Escribo estas líneas a modo de desahogo, pero con la esperanza de que ella las lea, que por un segundo se crea que de verdad la amé con todo mí ser, pero que nunca lo supe demostrar.

Y si es así, si por casualidad lo lee, le diré que es el mejor regalo que me pudo dar la vida, haber podido disfrutar de su compañía, de su risa, haber provocado yo esa risa, es algo que no tiene precio.

Sé que amé a la mejor de las mujeres, que su recuerdo me acompañara siempre, que si alguna vez vuelvo a sonreír , será porque estaré pensando en ella, hasta mi último día, y cuando ese día llegue, querré un epitafio que rece: Demasiado cobarde para ser feliz.


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  • Mi prima Agustina

    por el 18 marzo, 2018 - 1 Comentarios

    Era sábado a la mañana. Estaba de vacaciones de verano. Me fijé la hora, 7:39 am. Mi tía y mi prima Agustina siempre venían los sábados a la mañana a visitarnos a mi y a mamá. Quise aprovechar ese tiempo para ver pornografía. Tenía quince años y aún seguía virgen. Dormía solo con boxer, me […]

  • La chica del instituto

    por el 1 abril, 2018 - 0 Comentarios

    No hace mucho, unos días tan solo, fue la fiesta de fin de curso de mi instituto, la típica fiesta donde tienes que ver por última vez a los profesores y etc… Pero en mi caso no fue tan aburrida como mucha gente recuerda, para mi será creo que uno de los mejores recuerdos que […]

  • Actriz porno y chica de compañía

    por el 12 marzo, 2018 - 1 Comentarios

    Hace tiempo que quería escribir algo sobre una escort en Barcelona, pero no me decidía, he creído que éste es un lugar apropiado y lo voy a hacer. Soy, o eso dicen, guapa, atractiva, y aunque parezca lo contrario, nada presumida. Lo que ocurre es que escucharlo todo el día lo mona que eres, al […]

  • Otro sábado cachonda

    por el 17 marzo, 2018 - 0 Comentarios

    Otro sábado sola y caliente. Menos mal que tengo una amiga que viene a verme cuando estoy sola, y nos divertimos. Ella es caliente como yo, yo ya soy abuela, ella no. Me excita verla desnuda, mi marido siempre tiene la manía dejarme sola en días como hoy; días en los que no hay que […]

  • Me abandonó y se fue con una escort

    por el 11 abril, 2018 - 0 Comentarios

    Me llamo Laura estoy casada hace muchos años, ya ni me acuerdo, pero muchos. Mis redondas formas así lo confirman. En la foto que desentona, la rellenita y tetona, se me puede ver, al trasluz, ahí estoy; las otras fotos, mi imaginación que vuela, rubia, guapa, delgada es la que yo creo que esa noche […]

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