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Follamigo mi jardinero sin dinero

Follamigos 22/05/2018

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Sensaciones extrañas desde que tengo mi nuevo amigo el jardinero. Un follamigo jardinero sin dinero. Tengo una casa grande que yo sola no puedo cuidar, tengo señora de la limpieza mucho más joven que yo. Ya con años encima, me miro al espejo y aún no me veo del todo mal; la chica que limpia lógicamente está mejor que yo, pero aún creo que guardo cierto atractivo.
Apenas hace cuatro días, contratamos a un nuevo jardinero, el anterior, Antuán, llevaba toda una vida con nosotros y ya le llegó la hora de jubilarse.
Cuando me quedo sola, desde el interior de la casa, desde el segundo piso, corro disimuladamente la cortina de mi habitación, para ver como Toni, el nuevo jardinero, corta la hierba, limpia la piscina y hace todas las labores que un de lo verde, debe hacer. Y digo verde porque tenemos más flora que en el Amazonas, plantas, césped, margaritas, jazmines, lirios y macetas, decoran y perfuman hasta mi teta.

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Mi follamigo jardinero con un buen florero

Robusto y fuerte, no muy alto, no debe llegar al 1.80 cm, Toni es verdaderamente un hombre atractivo, completo, compacto, peludo y sesudo, es muy listo. Y sin ser guapo, es exageradamente provocador. Su esencia de hombre hace que corra por toda la casa como perra en celo adinerada, los collares de perlas me revolotean por la cara, mis vestidos vuelan al viento, y mi inocente y olvidado marido, ni te cuento. Pasa las horas, haciendo dinero para mantener toda la casa y lógicamente, a esta señora que escribe. Afectuosamente  a todos, Andrea la que la menea.

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Madura atraida por un joven ardiente

Sexo con maduras 23/12/2017

Un día decido andar en la bicicleta y sin darme cuenta ya estaba en el piso al mirar a todos lados me di cuenta que la farmacéutica me estaba mirando y se acerco.
– ¿Te has hecho daño José Antonio? – pregunto Jimena.

Lo cierto era que si me había hecho daño, incluso me entraron ganas de llorar; pero no me gustaba que la gente se diera cuenta y menos Jimena, que la conocía de siempre. Desde que tuve conocimiento de las relaciones entre hombres y mujeres me sentía atraído por ella. Jimena era una mujer que pasaba de los treinta, pelo castaño, era mujer madura atraida por un joven, con una cintura muy marcada, lo que hacia parecer que tenia mas cadera, y unos grandes pechos. Se había casado hacia dos años.

– No ha sido nada, solo un golpe.

– Un golpe. ¿Dónde?

Comenzó a palparme por la pierna el muslo, el sentir su mano era una delicia, tanto que me excite sentí como mi polla se ponía dura.

– En la pierna, pero no es nada.

– Como que no es nada, ven a la farmacia.

Cogiéndome del brazo me arrastro a la farmacia. Dentro estaba su madre, se llamaba también Jimena, era una mujer sesentona, que en su juventud al igual que la hija tubo que ser una preciosidad.

– Señora Jimena – salude al entrar.

– ¿Qué te ha pasado José Antonio?

– Una caída, pero sin…

– Madre voy arriba con el chaval, le haré una pequeña exploración para descartar daños mayores, atiende tú la farmacia.

Y subimos a su piso, me condujo a una salita y me hizo sentarme en un taburete, ella cogió varias cosas de unos cajones, para seguidamente acercarse a mí, se agacho, se le abrió la bata tanto por abajo como por arriba. Por abajo enseñaba sus muslos, y por arriba el nacimiento de los pechos, el canalillo. Esa doble visión hizo que me excitara más aun.

– Deberías quitarte los pantalones – dijo.

– Si no ha sido nada.

– ¿Quieres que té de unos azotes? Bájate esos pantalones.

Si me bajaba los pantalones vería el abultamiento de mi paquete. Así que no lo hice. Ella insistió.

– Bájate los pantalones, te tengo que ver la herida. No me dirás que te da vergüenza.

Asentí con la cabeza.

– Vergüenza de que, si te he visto desnudo.

Se refería cuando era un bebe, pero de eso ya habían pasado algo mas de 15 años.

Madura atraida por un joven caliente

Volvió a insistir tanto que tuve que bajármelos hasta los tobillos, la excitación de mi entrepierna era evidente, pero ella no dijo nada se limito a explorarme. Sus tocamientos hicieron que me excitara mas, creciendo el bulto de mi entrepierna. Termino la exploración, poniéndome una venda en el muslo. Decididamente era una mujer madura atraida por un joven.

– Ya te puedes subir los pantalones – dijo con una sonrisa.

Sin decir nada me los subí. Y me marche.

MADURITA CON GAFAS INSACIABLE CON JOVEN

Unos días más tarde, el viernes por la noche, volvía de la “disco” era temprano, la cruz de la farmacia estaba encendida, lo que significaba que estaba de guardia, me acerque sin tener claro porque, entonces me di cuenta que Jimena estaba en el interior, me vio y abrió la puerta.

– Que tal tu dolor en la pierna.

– Ya no me duele.

– Mejor, pasa hace frío fuera.

Entre dentro, me llevo a la parte trasera, al almacén donde había un pequeño camastro. Supuse que lo utilizaba para descansar en las guardias nocturnas.

– Siéntate – dijo señalándome el camastro.

Me fije en ella, solo llevaba puesta la bata, se le marcaba la ropa interior.

– Quítate los pantalones.

Nuevamente dude, pero antes de que me lo repitiese me baje los pantalones hasta los tobillos. Ella se acerco, miro el golpe.

– Parece que esta muy bien, lo que veo que está muy bien es esto – al decirlo me toco el paquete, sentí un escalofrió, mi polla se hincho, dando la sensación que se iba a salir – aunque aun no esta dura.

Metió la mano por debajo del slip y comenzó a acariciarme la polla.

– ¿Te gusta?

– Siiiiiiiii

– Ahora se empezara a poner dura, que es como debe de estar – al decirlo me bajo el slip, dejando mi polla al aire.

Comenzó a moverla, acariciándola. En ese momento una voz masculina se escucho por las escaleras.

– Cariño, estas hay abajo.

– Marcelo, estoy aquí en el almacén – dijo Jimena.

Me señalo la cortina.

– Detrás de la cortina – dijo susurrando, poniéndose el dedo índice en los labios.

Seguí su consejo, me situé tras la cortina; pero no me subí ni los pantalones ni el slip. Podía ver el almacén por un hueco, mientras me cogía la polla con una mano. Era una madura atraida por un joven pollón como yo, y con un calentón que no te lo puedes ni creer.

En ese momento entro su marido, Marcelo, era algo mayor que Jimena.

– Estas de guardia.

– Si, pero en lo que lleva de noche solo he atendido a una persona.

– Sabes que estas muy sexy con esa bata.

– ¿Que te ha dado esta noche?

– Nada, solo que te veo muy sexy – dijo mientras le desabrochaba los botones de la bata.

– Marcelo, estoy de guardia, puede venir alguien – miro hacia mi posición.

– Pues si viene le atiendes; pero ahora necesito follarte, estoy que ardo.

La bata cayó al suelo, dejando a Jimena en ropa interior. Marcelo, acaricio los pechos de Jimena por encima del sujetador, y su entrepierna. Mientras yo me estaba masturbando viendo la escena, permanecía en silencio, mordiéndome el labio inferior.

Le quito el sujetador, y comenzó a chuparle los pezones, Jimena miraba de vez en cuando hacia mi escondite. Le quito las bragas, hizo que se diera la vuelta, que se apoyara en el cabecero de la cama, subiera una pierna a la cama. Marcelo se bajo los pantalones y el slip, acaricio la entrepierna de Jimena, para seguidamente cogerse la polla y metérsela, Jimena gimió, Marcelo resoplo y comenzó a empujar, cogiendo de la cintura a Jimena, cada envestida de Marcelo, madura atraida por un joven, y Jimena respondía jadeando y pidiendo mas.

Yo en mi escondite termine corriéndome, la leche impacto en la cortina manchándola. La pareja también había terminado, el se dejo caer en su espalda. En eso que sonó el timbre del exterior, rápidamente ella se puso la bata, mientras salía a atender al cliente, el marido, Marcelo, se subió los pantalones y se marcho.

Cuando Jimena volvió, fue directamente a mi escondite, yo aun permanecía con la polla en la mano chorreando líquido seminal.

– Pobre, has eyaculado, déjame que te la limpie

Jimena cogiendo unos clinex me limpio la polla, que al contacto de su mano volvió a ponerse tiesa. También limpio la mancha de la cortina.

– Siento que lo hayas visto; pero no lo esperaba, llevábamos un tiempo que no lo hacíamos, y precisamente hoy…

No dije nada simplemente me subí los pantalones y me dirigí a la salida. Me abrió la puerta y me marche.

Evite pasar por delante de la farmacia durante unos días, pero un día al volver de clase, Jimena estaba en la puerta de la farmacia, al verme me llamo. Me dirigí hacia ella.

– ¿Cómo tienes la herida? – dijo en voz alta.

– Bien, si no fue nada – dije dudando.

– Ven conmigo que te eche un vistazo. Madre voy a subir con José Antonio a echarle un vistazo a su herida.

– Buenas tardes, señora Jimena.

Subimos al piso de arriba, en esta ocasión no fuimos al salón, nos dirigimos directamente a su habitación.

– Te acuerdas lo que vistes que hizo Marcelo la otra noche.

Afirme con la cabeza.

– Sabes lo que hicimos.

Nuevamente afirme con la cabeza.

– Serias capaz de hacerlo tú.

– Puedo ser joven, pero no tonto, di que quieres que te folle y acabaremos antes.

– Fóllame, si fóllame.

La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, unos minutos después estábamos los dos desnudos en la cama, acariciándole los pechos, chupándole los pezones, metiendo mi mano en su entrepierna acariciando su clítoris. Ella gemía, y me pedía que le metiera la polla, pero antes de metérsela ella alcanzo un orgasmo, me metí entre sus piernas, mi polla entró en su vagina arrancándole gemidos de placer, pidiéndome que no parase, que siguiera. Termine corriéndome cuando alcanzo su segundo orgasmo.

Nos vestimos y bajamos a la farmacia, yo me fui, aunque me quede nos segundos en la puerta y pude escuchar la conversación entre madre e hija.

– Estas jugando con fuego, si se entera Marcelo – dijo la madre.

– Yo no se lo voy a decir, el tampoco, y no creo que tú lo hagas.

– Pero si es muy joven.

– Pero en la cama es…

Me marche de allí y quede encantado…

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Soy Un Pervertido y Degenerado, Pague Por Hacer Realidad Mi Fantasía

BDSM, Relatos sexo 23/12/2017

Soy Miguel, tengo cuarenta años; soy adicto a las películas de BDSM y una de mis fantasías ha sido ver que mi madre sea la la protagonista de una de estas. Muchas veces me he pajeado viendo este genero de película pensando que a la que someten es mi madre. Siempre pensé que todo eso quedaría en un sueño.

Resulta que hace un par de meses entre a un bar a tomarme unas cervezas; estando a gusto escuchando música y bebiendo, se acercaron dos tipos y me dijeron si podían sentarse en mi mesa. Se presentaron y me dijeron cada uno yo soy Carlos y el otro Rafael de la misma manera le di mi nombre; pidieron su bebida y me invitaron otra, así seguimos y ya en confianza platicamos nuestras fantasías.

Fui el último en platicar mi fantasía y ambos me dijeron, Sr. Miguel no se preocupe esta hablando con las personas indicadas para hacer realidad sus fantasía. Somos policías y en la delegación tenemos todo lo necesario. Pero todo eso le va a costar dinero.

Acordamos el precio y nos pusimos de acuerdo en que fecha se haría. Sería el siguiente fin de semana ya que Carlos y Rafael les tocaba guardia y además sería un fin de semana largo ya que Lunes era festivo.

Antes de retirarse me pidieron los datos de mi madre. Les di dirección y les mostré una foto reciente. Me dijeron amigo Miguel, cuantos años tiene su madre y como se llama? les respondí que sesenta años y su nombre era Margarita Pérez y sorprendidos comentaron. Para su edad su madre se ve muy deseable, de seguro su padre le da unos buenos vergasos cada noche. Les respondí que era divorciada y les confirme que era muy deseable, además que era muy cachonda ya que le gustaba vestir provocativa tanto con su ropa exterior como en la íntima.

Se retiraron y se despidieron, pero antes me pidieron de favor que les llevara dos de sus prendas intimas sucias, llenas de sus fluidos vaginales. Yo no entendí para que pero se las lleve.

Eso me dijeron que una persona iba a tomar vídeo de todo y que yo podía estar presente, pero siempre debía llevar un pasamontañas y no hablar.

Se llego el Sábado y por fin salió mi para hacer sus compras. Antes de que abordara su auto, Carlos y Rafael se acercaron preguntando, ustedes la Sra. Margarita a lo que mi madre respondió que si. Con lujo de violencia la esposaron con las manos atrás y le dijeron que estaba detenida. Mi madre Margarita les pregunto porque y de mala gana le respondieron que por puta y la llevaron a la delegación.

En la delegación le dijeron; Sra. Margarita fuera la falda y la blusa, mi madre no lo hacía, así que molestos le dijeron, o se las quita o se las quitamos. Inmediatamente lo hizo.

Que sorpresa nos llevamos; mi madre usaba un conjunto de sujetador y tanga de encaje rojo, un liguero de encaje rojo con una medias transparentes que resaltaban sus piernas del mismo tono y unos zapatos de aguja.

Enseguida le ordenaron; Sra. Margarita quítese todas sus prendas, por la buena o por la mala usted decide. Con mucha pena mi madre quedo totalmente desnuda inmediatamente la llevaron al área de los hombres.

Carlos les dijo a los veinte reos detenidos; aquí les traigo carne madura pare que la disfruten y pobre el que no lo haga, porque le voy a cortar la bolas y la verga y la señora se las va a tragar.

En cuanto entro a la celda mi madre fue manoseada de todo su cuerpo. Empezaron a darle verga en la boca, ano y panocha. Le dieron doble penetración tanto en su ojo de culo como su panocha. Mordían y chupaban sus tetas, pezones, nalgas y clítoris. Mi madre llorando les rogaba que ya no más, sobre todo cuando se abalanzaban sobre su ojo de culo. Les soy franco ese agujero a su edad lo conservaba virgen ya que mi padre nunca le desvirgo ese agujero, mi madre siempre se lo negó. Todos los reos la gozaron hasta descargar su leche de macho en todo el cuerpo y orificios de mi madre.

La llevaron al área de mujeres y como en la anterior quince tipas se abalanzaron sobre mi madre Mordiendo y mamando sus nalgas, tetas, pezones, panocha y clítoris, mi madre les suplicaba que no más. Las tipas ignoraron sus suplicas, continuaron y le provocaron varios orgasmos.

No satisfechas de gozar los genitales de mi madre, la obligaron a mamar y chupar los genitales de las reas. Mi madre le asqueaba eso pero al final también termino tragando fluidos de mujer.

No satisfechas del todo; dos de las reas tomaron a mi madre de los brazos y otras dos de las piernas se las abrieron. Dos de las reclusas comenzaron a darle dedo a la vagina de mi madre Luego otro, la mano completa, hasta que se la metieron hasta el codo y empezaron el mete y saca. las otras se turnaban y mordían y mamaban las tetas, pezones, ojo de culo, nalgas, labios vaginales y clítoris de mi madre, así como también le daban a probar de su sexo. Mi madre Margarita se retorcía tanto del dolor como del placer. Le provocaron varios orgasmos y aprovechando estaba bien lubricada varias de las reclusas comenzaron a meterle el pie a la panocha. Mi madre les pedía que no. Aunque creo que realmente gozaba. Lo digo porque al verla estaba empapada de sus fluidos vaginales.

La sacaron de las celdas de las mujeres y la llevaron a un cuarto, allí había una especie de tabla inclinada a 45 grados. Ataron a mi madre de sus manos por la parte de arriba y sus pies por la parte de atrás del soporte de la tabla, quedando expuesta toda su panocha. Carlos se acerco y empezó a poner erectos los pezones de mi madre; cuando estuvieron bien parados les puso una copa de succión con una bala vibradora, mientras Rafael colocaba varios pedazos de cinta plateada en la gran pelambrera púbica de mi madre. Mi madre sabiendo lo que iba a pasar le decía. Muchacho por tu madre no hagas eso me va a doler mucho, además a mi no me gusta estar sin vello púbico.

Haciendo caso omiso a las suplicas de mi madre; Carlos encendió las balas vibradoras de los pezones de mi madre y comenzaron a ponerse erectos y Rafael tiro de las cintas causando que mi madre gritara y se retorciera de dolor dejando su panocha con unos cuanto vellos pubicos.

Carlos se acerco y puso crema de afeitar en toda la panocha de mi madre y con un rastrillo, con mucho cuidado dejo la toda calva de esa zona. Mi madre que sólo lloraba.

Le pusieron vestuario de malla a mi madre que cubría todo su cuerpo; la ataron de pies y manos a una tabla y le empezaron a introducir gusanos. Estos bichos recorrían todo sus cuerpo y aprovechando que varios se habían concentrado en el pubis de mi madre le dijeron. Señora Margarita ya no llore porque le quitamos su pelambrera, ahora ya la tiene de regreso mi madre lloraba y rogaba que ya no más

Pasado todo esto le dijeron a mi madre que tomara un baño y que cuando saliera su ropa estaría lista para ponérsela. Efectivamente así paso; mi madre se vistió y sin esposas o ataduras la llevaron a un salón donde le dieron de cenar y beber.

Después de eso la encerraron en una celda sólo para ella. Querían que estuviera al cien para que disfrutara el martirio que tenían planeado para ella.

Se llego el siguiente día, llevaron a mi madre a un cuarto donde la ataron con las manos arriba y sus piernas abiertas al suelo. Mi madre no sabía que le esperaba con lagrimas en sus ojos les decía a Carlos y Rafael. Muchachos por favor no me hagan daño si quieren dinero se los puedo dar, en forma burlona le dijeron. Mire señora Margarita esto no es por dinero, es para gozar de usted y ya deje de decir tonterías maldita puta.

Con una navaja cortaron la blusa y falda de mi madre; dejando a la señora con su lencería sexy. Cortaron el sujetador de encaje rojo de mi madre alrededor de sus pezones y sacaron estos por ese agujero les pusieron unas trampas ratoneras que prensaron los pezones haciendo llorar y gemir de dolor a mi madre, a pesar de eso no se compadecieron. Luego ataron la tanga de mi madre por la parte de atrás y el frente pasaron la soga de cada extremo por unas poleas en el techo y ataron un gancho a cada extremo. Cabe señalar que la soga no tocaba el suelo. Mi madre Margarita no sabía que era lo siguiente y les rogaba que ya la dejaran ir.

Poco a poco comenzaron a poner peso a cada gancho y la tanga de mi madre comenzó a introducirse entre los pliegues de sus nalgas y labios vaginales. Como era aun leve no decía nada. Pero comenzaron a poner carga más pesada y le empezaba a lastimar. Ella le pidió que ya no más. Fue en vano le pusieron tanto peso que su tanga se metió literalmente entre sus nalgas rosando su ojo de culo y metida entre sus labios vaginales martirizando su clítoris, llego un momento que esta prenda no resistió y termino por romperse. Las tiras que estaban introducidas es estas partes terminaron dando la sensación de que le quemaban haciendo que la Señora Margarita gritara de dolor.

Pasado esto la siguiente etapa; aun con el sujetador mostrando sus dos pezones y ya sin las trampas ratoneras. Le pusieron a cada uno de ellos una pinza con pesos, eso pezones se estiraron causando que tuviera mucho dolor y que gritara pero Carlos y Rafael ni en cuenta. Ataron sus manos por la espalda y en sus pies pusieron una barra dejando las piernas separadas. Ataron un extremo de una cuerda con nudos a un poste lo pasaron entre sus piernas y estiraron hasta que esta se hundió en los pliegues de sus nalgas y labios vaginales rosando también su clítoris y ataron el otro extremo a otro poste. Pusieron unas pinzas con peso en sus labios vaginales los que se estiraron y con mayor razón la cuerda se hundió más en sus partes íntimas.

Empezaron a darle azotes a las nalgas de mi madre Margarita; comenzó a caminar y aullaba de dolor cada que atravesaba un nudo y así la tuvieron hasta que completo un tramo de cinco metros. Llorando toda adolorida les pidió que la dejaran, con risas sólo le dijeron. Sra. Margarita descanse esto es sólo el principio.

Pasado un rato para que mi madre recuperara el aliento, la condujeron a un consultorio médico. Allí sentaron a mi madre Margarita en una silla de ginecología; ataron su manos por la parte de atrás de la silla, colocaron sus piernas en los apoyos para estas e igual se las ataron, quedando totalmente abierta.

Carlos tomo una copa de succión delgada y la coloco en el clítoris
; con un espéculo le abrió la vagina y Rafael le acerco un recipiente con cucarachas de criadero y se las introdujo en la vagina, después le puso anestesia en los labios vaginales y los suturo. Mi madre se retorcía al sentir esos bichos en el interior de su panocha y pedía que se los sacaran. Rafael tomo un par de ligas y las coloco en cada teta de mi madre quedando estas hechas una bola. Luego que le estiraron el clítoris con la copa de sución se lo ataron con un hilo al techo para que se mantuviera erecto. Estando así le untaron miel en todas las tetas y sobre todo en los pezones; luego hicieron lo mismo en su ano y nalgas y por último en su pubis y clítoris, así como en sus pezones le pusieron mayor cantidad. Mi madre asustada y sin saber que le esperaba les rogaba que ya la dejaran y no le hicieran daño. Carlos y Rafael tomaron cada uno un recipiente con hormigas y abejas y la pusieron en todas las áreas que tenían miel. Estos bichos comenzaron su tarea de recolectar ese néctar.

Mi madre Margarita estaba toda quieta; sin moverse por el temor de ser mordida o picada por alguna de las alimañas. Nosotros podíamos escuchar levemente como las cucarachas se movían en el interior de la vagina de mi madre,parecía que tenía un vibrador en el interior. Al rato captamos como la señora Margarita tenia algunos espasmos. Nos dimos cuenta que estaba teniendo varios orgasmos provocados por los bichos, lo pudimos confirmar al ver como se ponían erectos cada vez más sus pezones y clítoris.

Después de verla sufrir por un rato; le quitaron todos los bichos, quitaron las ligas de las tetas y retiraron las suturas de los labios vaginales, sacando las cucarachas. La desataron permitiendo que se sobara todas sus partes lastimadas.

Pasado un rato la regresaron al cuarto de tortura. La ataron boca abajo, con las piernas abiertas y las manos por la espalda. Pusieron pinzas en cada labio vaginal y los jalaron a los lados quedando atados del techo y su panocha abierta. Metieron un espéculo en su ano abriendo este para introducirle semillas de chiles picantes y hecho eso se lo retiraron. Volvieron a poner las ligas en sus tetas y después de esto en un par de copas de succión; pusieron ortigas y las colocaron en ese par de tetas para succionarlas, así hicieron lo mismo en el clítoris y dentro de su vagina metieron algunas hojas. Mi madre Margarita comenzó a gritar y llorar por el ardor y picazón que le causaba las ortigas y las semillas de chile en su ano. Le bajaba el cielo y las estrellas a Carlos y Rafael pero ellos hacían caso omiso a sus suplicas.

Paso ese de día de calvario para mi madre la Señora Margarita, pero aún venía lo peor. Este relato continua.

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Con ganas de coño esta mañana

Confesiones 03/11/2017

Justo hoy me he levantado con ganas de coño. Es de esos días donde te levantas con la polla durísima y cachondo perdido. Me apetece un buen coño jugoso y chorreando plantado encima de mi boca.

Que la tía se ponga a horcajadas sobre mi cara y me restriegue bien su mojado chocho por toda ella sin dejarme apenas respirar. Tengo ganas de meterla la lengua bien dentro de su rajita y saborear cada rincón de su profundo coño encharcado. Me encanta el flujo vaginal, bien denso, oloroso, babeante…

Un coño babeante y caliente como el café de la mañana

Y no paro de relamerme cuando pienso en ese coño empapado y en su flujo resbalando por la comisura de mis labios. Pellizco unos duros pezones mientras la tía se retuerce, mezcla de dolor y placer. Siempre sin dejar de tragar coño.

La follo con la lengua, me encanta poner la lengua dura y entrar y salir de una buena raja abierta y sedienta. Pero yo soy el que tiene más sed y no pararé de comer ese coño hasta que se corra en mi boca. Atraparé el clitoris con mis labios y jugaré con él, moviéndolo de lado a lado, de arriba abajo, tirando suavemente de él hacia mi, al mismo tiempo que la miro a los ojos y la veo con la mirada perdida y mordiéndose los labios. Es genial cuando una tía se retuerce de placer al tener tu boca en su coño.

Nalgas y coño se unen para dar gusto a mi polla

Ahora aprieto con fuerza tus nalgas contra mi, no quiero respirar hasta que no te corras en mi boca y tragarme todo tu espeso flujo caliente y viscoso. Quiero que no piense en otra cosa que no sea mi lengua recorriendo cada pliegue de sus labios vaginales. Quiero que chille cuando note su clítoris durísimo oprimido por toda mi lengua, lamiendo como un perro sediento. Incremento mis lametones cuando noto sus convulsiones. Se está corriendo y no pienso parar ni separar un milímetro mi boca de su coño.

Me encanta el sabor de su flujo, es viscoso, salado y dulce al mismo tiempo. No dejaré de beber ni una sola gota. Se ha corrido entera sobre mi boca, sonríe, sonrío.

Me encanta verla sonreír.

Hoy tengo ganas de coño ¿Te apetece? Solo tienes que decirlo…

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Follada en ascensor

Dominación, Maduras, Relatos Cortos 30/10/2017

Le envió la foto con las tetas al aire como le ordenó. Ella casada y con la familia de fin de semana, obedeció al compañero de trabajo que la folló ese mismo jueves, en el ascensor.

A última hora de la tarde el gran edificio de oficinas está casi vacío y los últimos trabajadores se van a casa.

Tensión sexual en el ascensor como cada día

Ella toma el ascensor en el piso 17 y él en el 15. Llevan coincidiendo así un par de meses. Apenas han cruzado una palabra más allá de los saludos de cortesías y no saben sus nombres pero secretamente los dos esperan el final día el momento en que bajan junto en el ascensor pues en este tiempo han creado un juego de miradas que ha ido subiendo de intensidad.

Justo hoy el ambiente dentro del ascensor aparece electrificado, él la mira con descaro mientras su polla se marca claramente en el pantalón, ella le sigue el juego y se desabrocha un botón más de la camisa mientras que con una sonrisa traviesa se queja del calor que hace estos días.

Hoy él no quiere jugar, quiere algo más, tranquilamente pulsa el botón de parada del ascensor.

-¿Qué haces?- pregunta ella.

Sin respuesta, él la mira y la besa intensamente como un animal sediento. Sus manos recorren ese cuerpo de mujer que tiembla por la excitación. Ella intenta pararlo, resistirse un poco, pero el deseo es demasiado fuerte.

Cuando se separan aun conectados por la mirada, él le abre la camisa y saca las tetas por encima del sujetador negro y se lanza a mamar y morder eso pezones duros y oscuros mientras sus manos empiezan a explorar su coño que ya esta ardiendo.

Así que ella no puede más que dejarse hacer y suspirar. Nunca ha hecho nada así pero lo esta disfrutado, tiene que agarrase a las paredes al flojearle las piernas cuando él tirar con los dientes de sus pezones mientras unos dedos hábiles juguetean debajo de su tanga.

Se abre la cremallera y encuentra la polla dura

Él se separa y se abre el pantalón dejando salir una verga grande y dura.

-Si la quieres pídela.

-Quiero tu cipote.

-No, creo que puedes pedirlo mejor.

En ese momento, ella esta como hipnotizada por es esa polla de venas marcadas, el brillo del liquido preseminal en la punta y suave olor a macho.

-Quiero chuparte la polla… por favor – vuelve a repetir ella tímidamente y se arrodilla delante de él y pasándosela por la cara y dando lametones a huevos antes de meterse esa rica verga en boca, puede sentirla caliente y húmeda, aunque es tan grande que apenas puede tragar hasta la mitad mientras él le acaricia el pelo y le susurra obscenidades.

Cuando la excitación se vuelve insoportable la levanta y bruscamente la pone de cara a la pared, subiéndole la falda y arrancándole el tanga empapado de flujo. Pasa la polla por la raja del coño recogiendo su humedad como un anticipo antes de penetrarla lentamente, dejando que el coño se acostumbre al tamaño.

La siguiente embestida es firme y tan fuerte que la hace ponerse de puntilla. El ritmo va creciendo en intensidad y ella disfruta de la sensación de estar sometida a su fuerza y su deseo; de sentirse llena por completa cuando la folla tan fuerte que puede sentir sus grandes huevos chocando deliciosamente contra su coño.

Su coño listo y mojado para ser justamente penetrado

-Este fin de semana, cumple la orden, quiero una foto tuya con tus tetas de perra colgando, estés donde estés, háztela y me la envías- le dijo mientras la embestía.

Él la coge por el pelo y la obliga mirarse en el espejo del fondo del ascensor. Su propia imagen despeinada, con la ropa revuelta y completamente entregada a un desconocido la excita, ha perdido la cuenta de los pequeños orgasmos que ha tenido antes de que un orgasmo espectacular le recorre el cuerpo, mientras él le sostiene la mirada en el espejo.

Los últimos coletazos del orgasmo se mezclan con el morbo de sentir los fuertes latigazos de semen cuando él también llega al orgasmo. Aun bien ensarta por una verga que se recite a aflojarse el la besa suavemente y pulsa el botón para volver a poner en marcha el ascensor.

Cuando llegan al vestíbulo ya se han adecentado como han podido y vuelven a comportarse como dos desconocidos.

-Hasta mañana- Se despide él

-… Eso espero…- susurra ella.

Cuando ella llegó a casa, con su marido y familia, se dio cuenta que en el bolsillo de su chaqueta había un papel con una dirección electrónica acompañada de: “Quiero esa foto si tu quieres esta polla”. El lunes siguiente, ya tenía la foto de la perra caliente con las tetas desnudas. A pesar de estar con la familia, no pudo decir que no, y se la hizo como mandó su follador.

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Cobarde para ser feliz

Confesiones, Relatos Cortos 23/10/2017

Es el desahogo de sentimientos más que un relato erótico.

Quién decide qué es el amor. Cómo se mide un sentimiento. Algunos dicen que se sabe porque se entienden las canciones, otros por las mariposas en el estómago, otros tartamudean, pero no creo que haya una medida para decir si, ahora estoy enamorada.

Yo sé que amé a una mujer, no sé qué medida utilice, pero sé que la amé sobre todo lo demás.

Una mujer maravillosa, inteligente, divertida, con sentido del humor, generosa, cariñosa, simpática, con genio, carismática, paciente, la más bella, perfecta en todo su ser.

Sé que la amé y sé que la amo.

Pero, cómo se demuestra amor a alguien que no tienes. A veces la gente no sabe demostrar sus sentimientos, quizá por miedo, quizá por vergüenza, quizá por inseguridad, pero todo se traduce en lo mismo, cobardía.

Y eso fue, me dio miedo ser feliz, no me atreví, dejé escapar a la mejor de todas las mujeres por cobardía, no me atreví a luchar por ella. Ella era todo lo que necesitaba para ser feliz, y la dejé escapar, peor aún, la eché de mi vida. No me la jugué por ella, la decepcioné mil veces, y mil y una oportunidades me dio, dejé que mis miedos pesaran más que todo el amor que puede caber dentro de mí. Ella me llenaba, me alegraba, me rompía y me recomponía en cuestión de segundos, me hacía volar, con ella todo era posible, podía ser lo que quisiera, nada podía salir mal si estaba cerca, y yo no me atreví a quedarme a su lado. Pasaron años sin ella, años grises, sin risas, sin motivos para querer seguir, pero la volví a encontrar y todo volvió a cobrar sentido, me prometí que esta vez lucharía por ella, por su amor, que esta vez me atrevería a quererla como ella merecía, con todo lo que soy, y le volví a fallar. Me volví a acobardar, dejé que los miedos del pasado no me permitieran demostrarle cuánto la quería, dejé que todo por lo que pasamos, todos los malos momentos se volvieran a agolpar en mi cabeza, paralizándome, impidiéndome luchar por su amor, permitiendo que todo se volviera a fastidiar, permitiéndome perder el más puro amor que jamás sentí, el de quien lo daba todo y solo me pedía que por favor no la tratara mal. No sé si después de todo lo que ha pasado creerá que alguna vez la amé, yo no lo haría, ella merece lo mejor, se merece el universo envuelto y posado sobre una bandeja de oro, y sé que yo no lo soy.

Escribo estas líneas a modo de desahogo, pero con la esperanza de que ella las lea, que por un segundo se crea que de verdad la amé con todo mí ser, pero que nunca lo supe demostrar.

Y si es así, si por casualidad lo lee, le diré que es el mejor regalo que me pudo dar la vida, haber podido disfrutar de su compañía, de su risa, haber provocado yo esa risa, es algo que no tiene precio.

Sé que amé a la mejor de las mujeres, que su recuerdo me acompañara siempre, que si alguna vez vuelvo a sonreír , será porque estaré pensando en ella, hasta mi último día, y cuando ese día llegue, querré un epitafio que rece: Demasiado cobarde para ser feliz.


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Mi madre cachonda y su amiga descarada

Confesiones, Maduras, Relatos XXX 16/10/2017

Oh, las pajas, cuantas “satisfacciones” dan en la vida,  mi madre cachonda o como decía un buen amigo mío, una buena paja es mejor que un mal polvo, más razón que un santo tenía.

Yo he debido de ser un chico precoz en esta actividad, un niño vamos, el primer recuerdo que tengo es en una cena familiar, en la que yo, supongo que con unos seis años pensé en sacarme la cola y empezar a tocármela porque supongo que lo había hecho antes y me dio gusto, en mi ignorancia pensé que si mis padres se daban cuenta me daría tiempo a metérmela antes de que lo notasen, pero claro no fue así y a partir de ese día todas las noches al acostarnos la frase de mi madre era “Javi, no te toques la cola”.

Debo de decir que el tocamiento de esta primera vez no fue por obtener placer ni nada parecido, simplemente la cola es una parte del cuerpo y como tal se toca.

Mi afán masturbatorio de verdad comenzó con unos doce años aproximadamente, llegándome ha hacer cinco pajas en una tarde, vamos en una tarde no, en un par de horas y el objeto de las mismas era casi siempre la misma persona, una amiga de mi madre, por esa época casi cuarentona y que era como todas las mujeres de esa edad y esa época, mediados los setenta, gordita, bajita y eso sí, con unas tetas que a mi me volvía loco imaginármelas, eran grandes después de haber amamantado a tres hijos y algo caídas debido a su volumen, a su edad y al trasiego de los hinos, pero eso a mi me traía sin cuidado, eran unas tetas y además grandes que es lo que importaba.

Mi madre cachonda y su amiga tetona

La primera vez que tome conciencia de que me gustaba fue en su casa, había ido con una venia porque estaban de obras quería ver como quedaba ya que ella quería hacer obra también, estaba de pie enfrente de ella que llevaba como casi siempre una bata cuya falda le llegaba por encima de las rodillas (otra gran obsesión las faldas) y la parte superior de dicha bata era de botones con un tejido como de pana, de repente me fije y vi esos abultamientos, esas tetorras y ya no pude dejar de mirar con disimulo, de repenté noté como se me ponía tiesa y un gustirriní en la entrepierna que enseguida asocié con esa visión.

Cuando llegué a casa y fui directamente al servicio a desahogarme, me la imaginaba en su casa, yo solo con ella, llegando por detras, poniéndola mis manos en las tetas, gritaba de sorpresa, pero se dejaba hacer, iba desabrochándole los botones de la bata, le bajaba los tirantes del sujetador, le sacaba las tetas de su copa, se las magreaba un poco y me imaginaba los pezones oscuros, grandes y puntiagudos, le subía le falda sobándola bien con la otra mano por encima de las bragas el coño, ella se ponia a cien y me llavaba a su cama de matrimonio desvilgarme, eso si, después de haberme echo una buena cubana que es lo que esos pechos se merecían y de haberme corrido en ellos, en eso pensaba yo en el water y así me vino la primera corrida de mi vida, lo de metérsela por el coño o no, en esos momentos es lo que menos me importaba, solo me importaban sus tetas y el morbo de pensar que era un ama de casa normal y que no sospechaba que en ese momento me estaba corriendo pensando en ella.

mi madre cachonda morena

mi madre cachonda

La cosa siguió más o menos así durante la primera adolescencia, mi paja o pajas diarias pensando en ella, sobre todo cuando la veía con alguna ropa nueva, mi vista se iba hacía sus pechos para ver como se los remalcaba y la siguiente paja era pensando en ella con esa ropa puesta. Lo que fue cambiando según cogía experiencia en la vida era la forma de follármela, a perrito con sus tetas colgando, dándola por el culo, haciéndome una buena mamada y sobre todo mi obsesión una buena cubana y dándome lenguetazosy siempre empezando en la cocina para luego irnos a su cama.

Un día el listón subió sobre todo en calidad, estaba con mis padres en su casa y juro que no fue premeditado, me dio un apretón y me tuve que ir al servicio, allí lo primero que vi encima de la bañera fue un sujetador, casi me olvido de a lo que había ido, erección al canto, me senté en la taza del vater, cogí el sujetador y me empecé a tocar con él, solo de pensar que mi polla iba a estar en contacto son sus tetas aunque fuera en diferido, me ponía a cien, mi primera idea fue quitarmelo antes de correrme para no mancharlo, pero me fue imposible, con la excitación que llevaba al tercer meneo la lefa fue fuera dejaando la copa del sujetador toda perdida, como pude lo limpié con papel higiénico y dejé el sujetador en su sitio, nunca me dijo nada, pero a partir de aquel dia pienso que la cosa cambió y ella empezó a darse cuenta de lo que había, sobre todo porque cada vez que iba a su casa fingía que tenía que ir al servicio, aunque nunca se repitió la historia.

Eso sí, a partir de entonces y tenido en cuenta que teníamos las llaves de su casa para cuando se iba de vacaciones echar un vistazo me las arreglaba para ser yo el que lo echara, iba por la calle casi sin poder andar de la erección que llevaba pensando en lo que iba a ocurrir, llegaba a su casa y me iba directo a su habitación, removía entre su ropa interior para buscar un sujetador o unas bragas, me tumbaba en su cama de matrimonio hy me hacía las pajas que más gusto me han dado en toda la vida, ahora mismo cuando lo escribo no puedo evitar la erección al recordarlo.

Otras veces no era un sujetador o unas bragas, sino que me iba directamente al armario donde tenía la ropa y allí elegía una falda o un vestido que le hubiese visto puesto hacía poco tiempo, me sacaba la polla y empezaba a retregarmela por la tela, poco a poco para que durase mñas, que inmenso placer, ahora si, procuraba que la lefa no los manchase, me retiraba antes de correrme y el chorro caía al suelo, luego un poco de fregona y asunto resuelto.¡¡¡QUE PAJAS MAS INMENSAS!!!!, ¡¡¡QUE TIEMPOS!!!

Pajas pensando en mis maduras más cercanas

Con la experiencia y conocimiento que tengo ahora pienso que todo pudo cambiar, para bien o para mal un día que habíamos estado tomando café con un tío mío que había venido de visita, en su casa. A la hora de la merienda toda la familia decidió irse y yo me quedé solo con ella en casa, merendando, en un momento dado repitió varias veces, de forma obsesiva que se le había roto el botón de la bata, tanto lo repitió que miré y por supuesto, el botón estaba encima de sus pechos, con lo cual se le entreveía el sujetador y mi polla tuvo la erección de rigor, ahora pienso que viendo la edad que tenía ella más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, a lo mejor se veía olvidada e intuyendo que a mi me gustaba me quiso probar, pero mi timidez hizo que no pasara absolutamente nada de lo cual a día de hoy me arrepiento.

Pensando en la situación la cosa podría haber ocurrido más o menos así.

Con la erección que llevo encima me saco la polla y empiezo a masturbarme mientras la miro, ella se da cuenta por supuesto.

    • ¡¡¡¡Pero, que haces, sinvergüenza!!!

-Nada, que tanto hablar del botón mira como me has puesto.

– ¿Por un botón te pones así?, tu estás loco.

    • No es el botón es lo que deja ver el puto botón, un sujetador y lo hay debajo.

    • ¿Debajo?, lo que hay debaj ya no le interesa a nadie.

    • A nadie, no lo se, pero a mi me vuelven loco desde hace tiempo, y eso que no las he visto, pero con imaginarmelas me vale, esto que estoy haciendo ahora lo he hecho miles de veces pensando en tus tetas.

    • Si, las tetas de una vieja.

    • Una vieja a la que me follaba ahora mismo sin pensármelo, mirame como me has puesto, si yo fuera tu marido no las iba a dar descanso y si fuera uno de tus hijos me gustaría volver a mamar de ellas.

    • Eso es una burrada.

    • Si, pero que me pone a mil.

    • Venga,enseñamelas, con que sean la mitad de lo que me imagino me vale.

En ese momento suceció lo que nunca hubiera pensado, empezó a desabrocharse la bata se quitó el sujetador y aparecieron dos grandes tetas, unas tetorras, un poco caídas, si, pero a quien le importaba, blancas de no darles el sol y con un pezón grande y oscuro que parecía un punzón de lo excitada que estaba, por lo visto no era yo el único.

    • ¿Que, te gustan?

    • Me encantan, ni en el mejor de mis sueños, ahora solo queda tocarlas.

    • Bueno, pues ya que hemos llegado hasta aquí ¿a que esperas?, últimamente las tienen muy abandonadas.

Acerqué mis manos y empecé a sopesarlas, nunca había tenido una cosa tan suave en ellas, las acaricié todo lo que puede, me las llevé a la boca como no podía ser menos y empecé a jugar con su pezó con mi lengua, en ese momento los jadeos de ella iban en aumento lo que me excitaba todavía més, si eso es posible.

    • Bueno, pues vamos a acabar lo comenzado dijo ella en ese momento y me cogió la polla para seguir con la paja.

    • Yo mientras intentaba subirle la falda para tocarla el culo y todo ello sentado en una silla en la cocina.

Nunca me habían pajeado, siempre fui yo quien lo hizo, y no tiene nada que ver, que ritmo lento, que suavidad, la lentitud hizo que tardara en correrme una eternidad con lo que el placerse multiplicó, llegó la hora de la corrido y fue majestuosa cataratas de esperma en sus tetas que ella se llevó a la boca para lamerlas.

Cogió el sujetador, metió sus tetas él y se colocó la bata, no sin antes darme un beso en la boca y decirme que hacía tiempo que no se lo había pasado tan bien, pero que esto no se podía volver a repetir porque ella no era ninguna puta, pero que como sabía que me gustaba y ella estaba algo deprimida había querido tener una experiencia nueva.

Poco después apareció su familia que había estado el día cazando, yo pensé que el que había cazado era yo.

¿Pudo haber pasado así?, pues no lo se, pero ahora me arrepiendo de no haberlo intentado, porque la obsesión sigue y hoy en día, que ella es abuela, y yo podría serlo, cada vez que la veo, como la ropa le remalque las tetas al servicio que va un servidor a recordar los viejos tiempos.

Después de la paja que me hizo, pensé que aquello no podía terminar asi, había que terminar lo empezado y lo más difícil ya estaba hecho, o eso pensaba yo.

Follada improvisada a la amiga de mi madre, toda una experiencia

Ella seguia viniendo a mi casa como si nada a ver a mi madre, y salvo algunas miradas de soslayo y algunos rozamientos la cosa no pasó a mayores, hasta que un día mis padres se tuvieron que ir de improviso por un asunto familiar y ella apareció por casa, estando yo solo, me dije que tenía que aprovechar esa oportunidad antes de que pasase más tiempo.

Llevaba puesto un sueter blanco que le maraba bien las tetas y una falda de cuadritos por encima de la rodilla, el uniforme perfecto.

    • Hola, Javi, no están tus padres.

    • No, se han tenido que ir al pueblo porque se ha puesto malo un tío mio.

    • Bueno, pues entonces me voy.

    • No seas, tonta, pasa y tomate algo, ¿quieres un café?

    • No creo que deba pasar, se lo que quieres y ya te dije que tenias que olvidar lo que había pasado, que no se iba a volver a repetir.

    • Eso es facil decirlo, pero no se puede olvidar lo más placentero que te ha pasado en la vida.

    • Venga, no seas exagerado, seguro que has tenido más experiencias.

    • Pues alguna he tenido, pero más morbosa que esa y que me diese más placer te puedo asegurar que no, venga pasa, que nos van a ver todos los vecinos y al final va a ser peor.

    • Vale, venga.

Nos fuimos directamente a la cocina y mientras ella buscaba las tazas en el armario de arriba para el café, me acerqué por detras, la besé en el cuello mientras mis manos se posaban sobre sus pechos manoseándolos con voracidad, mientras mi polla, que me había sacado del pantalón se restregaba contra la tela de su falda.

    • Javi, ¡¡¡no, por vaor!!!

    • Lo estás desenado, no seas así, mira como tengo la polla, le dije, la notas dura y eso que está la falda por en medio.

    • ¿Pero como es que te pongo así?

    • Porque estás muy buena, me vuelves loco, esas tetas maravillosas, no puedo dejar de pensar en ellas.

Yo seguia restregándome contra su falda hasta que en un momento dado no pude aguantar más y me corrí, manchandola toda por el lado del culo.

    • Mira lo que has hecho, me has manchado la falda.

    • No importa, te puedes poner una de mi madre, vámonos a la habitación, por favor, mira como me tienes de nuevo.

Mi polla se había vuelto a poner tiesaa y ella la miraba con sorpresa.

    • Eres un demonio, al final me vas a convertir en una puta de verdad.

    • No, te voy a convertir en mi puta, a los ojos de los demás siempre serás una mujer decente.

Nos encaminamos hacia mi habitación allí se sentó en la cama y se quió el sueter, apareció un sujetador negro que casi no podía contener aquellas maravillosas ubres que tanto me gustaban.

Se quitó el sujetador y aparecieron de nuevo ante mi vista, tan bonitas como las recordaba, cogí una en mi mano y empecé a besarla como un desespetado, haciendo la misma operación con la otra, posteriormente pasé a sus pezones y empecé a chuparlos como si me estuviese amamantando, ella mientas tanto había comenzado a sus pirar y a murmurar.

.- Chupa, chupa, mámame toda, como si fueses un bebé, ¡¡¡que gusto, me muero!!!, como te gustan mis tetas.

Si, me encantan, estaría toda la vida chupandotelas, pero hay que seguir.

La acosté en la cama y seguí mamando de aquellos pechos, bajando poco a poco hacia su ombligo, mientras con mis manos seguia sobándole las tetas.

Le subí la falda y le bajé las bragas, ahora comenzó a funcionar mi lengua, metiéndosela por aquella raja, buscando el clítores, cuando lo encontré empecé a subcionarlo, ella se arqueaba de gusto.

    • Sigue, sigue, cabrón, nunca me habían hecho esto, ¡¡¡que gusto!!!, sigue, sigue, a mi edad nadie me lo había chupado, ya soy tu puta, follamé siempre que euieras, pero no pares ahora.

Seguí hasta que sentí la humedad en mi lengua, se había corrido, pero todavía no me la había follado y tenía que seguir.

Me pusé encima de ella y volví con sus tetas para que volviese a excitarse y excitarme yo a su vez, me hizo falta poco, en cuanto le di un par de lamidas a los pezones ya estaba otra vez en disposición.

    • Venga, hijo de puta, follame de una vez.

    • Ya voy, lo estoy deseando tanto como tu, he estado años pensando en este momento.

    • Ponte de rodillas.

Se puso de rodillas encima de la cama, las tetas le colgaban, sin más preámbulos e la metí hasta el fondo empujando con fuerza, no me costó mucho la verdad porque estaba muy abierta, y empecé a bombear, las tetas le bailaban al ritmo de las metidas, hasta que se las agarre fuerte como si fuera a ordeñarla.

    • Como me estás poniendo, estoy más caliente que una estufa.

    • A partir de ahora ya sabes lo que es una buena follada, seguro que con tu marido el misionero y poco más.

    • Ultimamente ni eso, tu sigue follando y no te distraigas.

Al poco tiempo no aguanté más y me corrí dentro de ella, el esperma rebosaba de su coño porque fue una corrida majestuosa.

Acabamos los dos agotados encima de mi cama.

Al rato se levantó se puso el sujetador, las bragas y el sueter, se bajó la falda y se la alidó un poco porque había quedado como un guiñapo.

    • Ponte una falda de mi madre, de verdad, que esa está todo sucia y arrugada.

    • ¿No te importa?

    • No en absoluto, así cuando la traigas podemos repetir el numerito, además me quedo con la tuya y ya me inventaré que hacer con ella. Por cierto, por favor, siempre que vengas a casa, ven sin sujetador, para que se noten tus pezones en la ropa, así me facilitas la lavor y se me empina antes

    • Eres un cabrón

    • Y tu una puta, mi querida puta. Y otra cosa, siempre con falda y sin bragas, por favor, te sientas enfrente mío y te espatarras un poquito para que te vea tu coñito. Y cuando veas quue me lavanto ya sabes donde voy.

Poco después ocurrió lo más morboso que me hubiese imaginado, estábamos en una piscina, su hijo, su maido y yo, ella estaba fuera hablando son sus amigas y su hijo y yo estábamos dándonos un baño, en un momento dado me quedé mirándola desde dentro del agua me fijé en las tetas que resaltaban bajo la tela de su bata y al pensar que me las había comido no hacía mucho tiempo, me empecé a tocar debajo del agua, pero tuvo que parar pronto, porque apareció su hijo que estaba buceando y me sonrió.

Yo me quedé cortado, pero ni él ni yo dijimos nada, pensé que no se había dado cuenta o que pensaría que me estaba colocando la polla debajo del bañador.

Volvíamos en el coche, sus padres en los asientos delanteros y yo con su hijo en el trasero.

    • Te he visto.
    • ¿Que?
    • Que he visto como te tocabas mirando a mi madre.
    • ¡No digas tonterías!, simplemente me estaba rascando.
    • Ya, tu te crees que soy tonto, te la estabas meneando mirándola a ella, tranquilo que yo también lo he hecho muchas veces
    • ¿Tu?, no jodas, es tu madre
    • Si pero está muy buena y ten en cuenta que yo si que he chupado esas tetas que tanto te gustan.
    • Ya cuando eras un bebe, no creo que te acuerdes.
    • Ya….

Cortamos la conversación, yo con la mente calenturienta pensando en que mi amigo se pajeaba mirando a su madre y teniendo una erección al pensar en una situación tan morbosa.

Al poco rato siguió.

    • Pues si, me he hecho pajas pensando en mi madre, sus tetas me tienen obsesionado, me he dedicado a espiarla cuando se duchaba e incluso he intentado verla follar con mi padre y aunque no te lo creas lo he conseguido, hasta que un día me pilló
    • ¿Y que pasó?
    • Pues que mis fantasçias se convirtieron en realidad.
    • No jodas,¿te has follado a tu madre?
    • Si, cada vez que estamos solos lo hacemos.
    • Mira que es puta, como engañan las apariencias.
    • Más puta que las gallinas.
    • Bueno, pues confesión por confesión, yo también me la he follado más de una vez, ¿te acuerdas un día que veníais de caza?, pues ahí fue cuando comenzómi historia con ella, me hizo una paja en vuestra cocina y me dejo tocarle y besarle sus tetazas y luego me la follé en mi casa un dia que estaba solo.
    • A ver si un día nos lo montamos los tres.
    • ¿Que te parece mañana?
    • ¿Mañana?
    • Si mi padre se va a ir al pueblo y voy a estar yo solo con ella en casa, es una buena ocasión.
    • Joder ya la tengo tiesa solo de pensarlo, me puedo pasar sobre las doce.
    • Vale, de acuerdo, yo la calentaré antes para que esté bien dispuesta, pero de esto ni una palabra hasta mañana, ya verás que sorpresa se va a llevar.
    • Venga, pues quedamos en eso.

Llegamos a casa y esa noche casi no pude ni dormir pensando en la noche siguiente.

A las doce menos cinco del día siguiente ya no pude aguantar más y estaaba en la puerta de su casa llamando al timbre, salió a abrirme ella, iba vestida con una falda por encima de la rodilla de pata de gallo blanca y negra y con una caamisa tambien de cuadros azúl y blanca, se notaba que no llevaba sujetador porque tenía las tetas caídas y los pezones se le marcaban en la camisa, seguro que su hijo la había estando dando duro y estaba cachonda.

    • Hola, Javi
    • Hola, que guapa estás
    • Gracias, es que he salido a despedir a mi marido y ya no me he cambiado.
    • Mejor así, de verdad.
    • Bueno pasa.

Pasé al salón y allí en el sofá estaba su hijo, nos guiñamos un ojo de complicidad.

    • Hola, chaval.
    • Hola, estaba aquí con mi madre viendo la televisión, sientate si quieres
    • Vale, sientaté tu también Jesusa, y vemos la televisión los tres juntos
    • Bueno, un rato que luego me tengo que ir a hacer la comida. ¿te vas a quedar a comer con nosotros?
    • Bueno, si me invitas si.

Se sentó en medio de los dos, el sofá era pequeño y estábamos los tres un poco apretados, pero no nos importaba, notaba su pierna a través del mi pantalón y de la tela de su falda, que al sentarse se había subido dejándola medio muslo al descubirto.

    • Mamá, vas a poner cachondo a Javi
    • ¿Pero, que dices?, ¿quien te ha enseñado a hablar así?
    • Creo que tu mama.
    • Bueno, ya está bien, me voy a ir a hacer la comida.
    • No te vayas, dije yo, quédate aquí, además es verdad, me estás poniendo a cien, además seguro que no llevas sujetador, se te marcan todos los pezones en la camiseta ¿que estábais haciendo antes de llegar yo?
    • ¡Pero, que os pasa, estais loscos!
    • No, nos vuelves locos tu, le dije, ya se que te lo montas con tu hijo
    • Y yo que te lo montas con Javi.

Se quedó paralizada en el sillón, su hijo comenzó a sobarle las tetas por encima de la blusa y yo le metí mano por debajo de la falta hasta que llegué a sus bragas. Es toda una madre cachonda, y calentísima.

    • Venga, mamá, vamos a echar un buen polvo para abrir el apetito.
    • Si, venga, dije yo, mira como tienes el chochito de húmero y mira como estoy yo, dije sacándome la polla del pantalón.
    • Pero esto es una locura dijo ella, como se entere tu padre nos mata.
    • Yo si que te voy a matar, pero a polvos, puta.

Su hijo le empezó a desabrochar los botones y metió la mano por debajo de la camisa, acariciando una teta mientras la otra se la besaba con ansia, yo, mientras tanto le había subido la falda, le había bajado las bragas y estaba amorrado en su coño.

– Mamá quiero que me des tu leche como cuando me amamantabas

    • Y yo quero que me des el caldo de tu coño
    • Pues chupad, hijos de puta, chupad y dejadme seca no puedo más, pero que guarra que soy.
    • Seguimos asó duraante un rato, pero pronto ella quiso tener algo dentro de su boca y se metió la polla de su hijo en la boca.
    • Joder, mamá, la chupas de puta madre, dijo su hijo riéndose ante el juego de palabras.
    • Si, dije yo, tiene pinta de chuparla bien, se la mete hasta las pelotas, pero a mi me teneis a dos veles, a ver si vemos la forma de colocarnos, que mirad como tengo la polla y no es cuestión de tener que aliviarme yo solo.
    • Si, a ver como lo hacemos para gozar todos, dijo Jesusa.

Ella se colocó sentada en el sofá, su hijo de pie con la polla a la altura de su boca y yo en cuclillas, como pude, para que mi polla quedase a la altura de sus tetas, era algo digno de ver, estoy seguro de que si en ese momento hubiese entrado su marido se hubiese muerto del susto al ver es espectáculo, o se hubiese unido porque en cosas de sexo nunca se sabe.

Metí como pude la polla entre sus tetas, y se la agarré bien, comenzando un movimiento de sube y baja que me volvió loco, tenías las tetas supercalientes y daba gusto tocarselas con las manos y con la polla a la vez.

Ella mientras tanto no había perdido el tiempo y seguia con la polla de su hijo en la boca y con su mano en el coño, dándose placer.

No aguantamos mucho y nos corrimos al poco, yo le eché toda la lefa en las tetas y se las restregué bien y su hijo se corrió en su boca, pero no pudo tragárselo todo y le chorreaba por los labios, quedó saciada de leche.

Acabamos derrengados encima del sillón, su hijo le acariciaba una tenta y yo hacía lo mismo con la otra, estabamos haciendo tiempo para seguir con la orgía.

    • Ha estado de puta madre, dijo ella.
    • Esto no ha hecho nada más que empezar le contesté yo.
    • Por mi seguid vosotros, dijo el hijo, yo me voy a duchar que tengo que salir, dentro de un momento vuelvo.
    • Entonces solo quedamos tu y yo, le dije a Jesusa.
    • ¿Todavía puedes más?
    • Estando tu desnuda delante de mi puedo esto y más.
    • Pues yo necesito algo dentro de mi coñito, porque me habéis sobado bien las tetas, pero lo que es follarme, no me habéis follado.
    • Yo ya ves que estoy dispuesto, dije enseñándole mi polla tiesa.
    • Eres insaciable, Javi
    • Si, tu que me pones así, pero hay que hacerlo de alguna manera que me caliente más, que me des más morbo, encima del sofá es demasiado sencillo.
    • Estoy dispuesta a hacer lo que quieras.

Pronto se me ocurrió algo, siempre he tenido mucha imagiación para el sexo. Estábamos en en salón y allí tenía también una estufa de gas, no se porque, pero siempre me ha excitado el fuego, lo relaciono con el sexo, y ella encendiendo la estufa, como la había visto a menudo, agachada, me había excitado tamibén en mi niñez, la estufa ya no la usaban, pero la tenía allí,eso si, poco después desapareció¡, una pena.

    • Ve la estufa, le dije
    • Si, ¿que vas a hacer con ella?
    • Nada, tranquila, apollate en ella y ponte de culo.
    • Por el culo no, quiero follar, no que me des por culo.
    • Tranquila, que te la voy a meter por tu chochito.

Fue donde estaba la estufa, mi madre cachonda ya puso los brazos encima de ella, dándome el culo, yo llegue y empecé a masajearla las tetas con una mano y con la otra a metérsela por el coño.

    • Así, así, Javi, masajeame bien
    • Ya estás a punto, dije sacándole la mano y metiéndole la polla hasta el fondo.

Tenía el coño bien húmero y mi polla entró sin dificultad hasta que las pelotas dieron en su culo. Ella empezó a jadear como una loca y yo empecé a envestir como un loco.

Mientras tanto su hijo salió de la ducha.

    • Venga, cabrones, vosotros seguid que yo me voy, que envidia me das, follátela bien, Javi.
    • Tranquilo que va a quedar satisfecha.
    • Si, estoy a punto de correrme, hijo, que follada, que días, el mejor de mi vida.

Un par de embestidas más y acabamos, la lefa le chorreaba por fuera del coño, pegada a sus pelos.

    • Bueno, Jesusa, habrá que descarsar un poco.ç
    • Si, Javi, yo me voy a duchar que estoy llena de lefa y luego me voy a poner a hacer la comida que hay que recuperar fuerzas.
    • Como quieras, pero cuando te duches no te pongas sujetador ni bragas, solamente la ropa que quiera por encima.
    • Vale como quieras.

Se fue al baño y yo me quedé en el salón. Menuda experiencia con mi madre cachonda y su amiga calentorra.

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Madres y padres calientes incesto

Incesto, Maduras, Relatos sexo 11/10/2017

El incesto siempre fue una tema del que pocos hablan pero que existe. En esta ocasión una madre bien caliente al final del vídeo decide finalmente no ir a comprar. ¿Qué decide al final? No elige otra cosa que quedarse en casa con su hijo preferido y lo demás mejor verlo, mejor una imagen para más que muchas palabras. Una madre bien caliente, cachonda, morena y con el coño tan grande que cabrían dos pollas, la del hijo y la del padre juntas. En este caso, solo es la del primogénito.

Unos padres que se follan a las calientes hijas

Jovencitas cachondas y chicas muy hot que se dejan seducir por los padres incitadores y morbosos. Las hijas ya una mujercitas finalmente chupan lo que nunca han hecho, mamar la polla prohibida: la del padre. Tenemos dos vídeos porno de incesto que reflejan cómo las chicas de coños depilados y casi imberbes, chupan polla y follan sin parar.

Una madre que decide no ir a la compra

Una madre que decide no ir la compra y enseñar al hijo de lo que está hecha. Buenas tetas gordas, morena folladora, coño grande y mojado. Toda una loba, zorra, guarra y experta madura cachonda que enseña al hijo a follar en su propia casa y con su propia mamá.

PERO QUÉ BIEN LA CHUPAS, MAMÁ!

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Madura española con jovencito

Gordas, Maduras 09/10/2017

En este caso un nuevo vídeo porno de esta madura española de tetas grandes, toda una tetona experta en follar. Vemos como está con el jovencito cachondo que se la folla sin parar. Ella disfruta como una auténtica MILF, toda una madre que se follaría cualquiera.

Tetona española con muchas ganas de follar

Tetas grandes, caídas, gordas, toda una señora XXX digna de una buena jodienda. Una polla gorda para mamá insatisfecha que solo quiere que le metan la polla. En cualquier posición: boca arriba, de espaldas, a cuatro patas. Tiene un coño negro y mojado, y desde su casa y todo amateur y real, la podréis ver follar. Una de las madres calientes muy zorras con las que puedes morbosear sin parar.

 

MADURA PASANDO LA PRUEBA ANAL

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    por el 10/04/2018 - 1 Comentarios

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  • una paja a mi sobrino

    le hice una paja a mi sobrino

    por el 02/05/2018 - 1 Comentarios

    Yo estaba con mi hermana una tarde hablando de nuestros hijos Tengo 26 años, soy madre soltera de un único hijo llamado Juan, de 9 años Mi hermana tiene 32, y tiene un hijo de 13, Brian De pronto ella tocó un tema muy delicado. Empezó a hablar de que Brian ya se masturbaba Yo […]

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    Esposa caliente y desaprovechada

    por el 29/04/2018 - 4 Comentarios

    No sabía donde ubicar mi relato, el de una esposa caliente, desaprovechada y desatendida, no sabía ni por dónde empezar, en realidad aún no lo sé. Dejaré tan solo una foto mía de esta mañana, para seguir si ustedes lo desean. A todas las maduras anónimas como yo, desaprovechadas.

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    Esposa caliente y desaprovechada I

    por el 04/05/2018 - 1 Comentarios

    Lo primero que tengo que decir, es que quería agradecer sus comentarios, creía que nadie vería lo que publiqué. A Javier y Daniel. Soy una de esas amas de casa calientes que hay tantos pueblos y solo ellas lo saben. Me excitan los relatos que leo, y pensé que puedo aportar mi experiencia. Desaprovechada como […]

  • Mis bragas usadas

    Fotos íntimas de bragas usadas

    por el 09/05/2018 - 0 Comentarios

    Con cincuenta y dos años, con mis bragas usadas sucias, y excitada como siempre que veo fotos o leo algún relato, o veo algún vídeo, aprovecho para contribuir a este fetichismo que muchos tienen por las bragas, bragas usadas mis braguitas puestas, con algunas fotos que me hizo mi esposo, para Vds, espero les gusten, […]

  • Me abandonó y se fue con una escort

    por el 11/04/2018 - 0 Comentarios

    Me llamo Laura estoy casada hace muchos años, ya ni me acuerdo, pero muchos. Mis redondas formas así lo confirman. En la foto que desentona, la rellenita y tetona, se me puede ver, al trasluz, ahí estoy; las otras fotos, mi imaginación que vuela, rubia, guapa, delgada es la que yo creo que esa noche […]

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