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Las lolas de mami

Madres con hijos, Maduras, México 25/02/2018

A la mañana siguiente ella, las tetas grandes de mamá cerca y luego ella, me despertaron con un beso en la boca dulce despertar diciéndome:

D: Tu beso de buenos días, mi niño, levántate dormilón.

Medio dormido me levante me dirigí a asearme mientras Dina hacia el desayuno,

Desayunos juntos con más caricias y arrumacos durante el desayuno ella me prometió que a mi vuelta de clase me esperaría una sorpresa, nos terminamos de preparar y salimos como el día anterior en mi moto yo a las clases y Dina a su trabajo.

Al terminar las clases volví a casa lo más rápido que pude quería ver mi sorpresa llegue a casa al abrir la puerta me encontré a Dina vestida de forme espectacular

Una blusa blanca que lucía un generoso escote que dejaba ver una generosa porción de las tetas de Dina que irremediablemente era donde se posaban mis ojos, también llevaba puesta una falda color burdeos que quedaba unos centímetros por encima de sus rodillas ceñida que saltaba su gran culo no llevaba puestas medias dejando ver sus piernas y unos zapatos negros con un poco de tacón peinada de peluquería maquillada con los labios y uñas del mismo tono de rojo y el resto de la cara maquillada, era una visión nueva y excitante visión para mí que ni el día que hablo con su familia por cam estaba así de guapa y por supuesto así de sexy al menos para mis ojos ya que siempre vestía de pantalones, botas y camisetas o un foro polar cambiaba mucho su aspecto.

 

D: Hola mi niño ¿Te gusta lo que ves?, es tu sorpresa.

E: Si mucho estas ggggguuuuuuuaaaaaaaa.

Entonces ella esbozo un sonrisa picarona y giro sobre si misma

D:¿No dices nada?.

E: Estas que cortas la respiración

D: Así jajajajaja.

Y mientras ella caminaba hacia al llegar me beso en la boca y una de sus manos acaricio mi ya bastante abultada polla que fue convenientemente masajeada por encima de Jeans.

Eso me puso a mil por hora me la hubiera follado allí mismo en aquel mismo segundo pero aquellos instantes de gloria terminaron hay.

D: Vamos a comer hoy hay comida típica de Ecuador bien sabrosa a ver si te gusta

E; Si seguro que si eres una gran cocinera.

Me senté a la mesa súper empalmado y Dina se sentó justo enfrenta de en la mesa la mesa de la cocina es peque lo que me permitió ver en primer plano el fabulo escote que ella lucia sin ningún pudor mis ojos se clavaban en aquel escote.

D: Edu cielo no entiendo, ¿Cómo no tienes novia?

Pensé lanzarme un poco y le dije:

E: Las chicas de mi edad no son para mí son complicas y controladoras me guastan así como tu si te pudiera clorar, o tuvieras una hermana gemela que estuviese tan buena como tú para mí solo.

Ella se reía al ver mi inocencia en mi carita dulce

A Dina le entro un ataque de risa diciendo entre carcajadas:

D: No tengo gemela jajajaja ¿Para qué quieres copiarme?

E: Para hacer travesuras con ella, (Poniéndome rojo).

D: Mi niño quiere ser travieso y se puso colorado jajajajaja.

Agache la cabeza porque soy algo tímido, Dina se dio cuenta de ella y se levanto a cambiar los platos y de paso me dio un pico en los labios, se sentó en su sitio.

D: Y no necesitas copias si tienes la de verdad aquí cielo y a ver cuéntame ¿Con que harías travesuras mi niño?

E: Aaaaaaa pues (En voz baja) con esas tetas.

D: ¿Te gustan las Lolas de Mami?

E: Sabes que si

D: ¿Te gustan mucho?

E: SSSSSSSIIIIIIIIIIIIII!!!

Dina coloco las manos a ambos lados de sus tetas y las apretó hacia dentro lo que aquellas dos maravillas chocaran y emergieran hacia arriba dejándome ver como casi explota el escote de su blusa.

D: Ven aquí.

Indicando que me sentara a su lado y así lo hice, puso morritos y eso significaba que quería que la diera un pico y así lo hice.

D: Ahora aquí (Moviendo el pecho Derecho que bese lo que sobre salía del escote la piel morena más suave y deliciosa que jamás había besado mientras Dina cerraba los ojos).

D: Ahora aquí (Moviendo el pecho Izquierdo que bese como el anterior).

D: Ahora aquí (En el canalillo del escote).

Mi polla estaba a punto de reventar los pantalones y yo estaba como una nube que hubiera hecho todo lo que Dina me pidiera.

Me volví a besar en la boca metiendo me la lengua hasta el fondo.

D:¿Qué más te gusta de Mami?

E: Es culazo que tienes me vuelve loco y lo sabes.

D: Jajajajajajajaja aquí lo tienes.

Se levanto de la mesa se coloco de espaldas a mi hecho el culo hacia atrás diciendo me

D: Todo para ti mi niño.

Puse mis manos sobre aquellas dos enormes nalgas tan deseadas por mi y aun por encima de la falda pude notar que o bien usaba tanga o no llevaba bragas y se lo pregunte:

E: ¿Llevas un tanga Mami?

D: No he usado nunca eso mi niño (con voz cariñosa y sensual) dijo no llevo nada mi cielo mientras mis manos era incapaces de parar de tocar aquel culo.

Mi polla al escuchar aquello que salir disparada de mis Jeans al no poder liberarla aun de mis pantalones mi bulto ere descomunal y me comenzaba a dolor.

Pasados unos para mí eternos y divinos Dina me pidió que me sentara de nuevo en mi sitio para tomar el postre apenas había probado bocado pero me daba igual era la mejor comida de mi vida hasta entonces, Dina me sirvió el postre puso el suyo en su lugar y se sentó a la mesa y me pregunto:

D: ¿Te gusta tu sorpresa?

E: Si mucho claro que si me encanta dije entusiasmado y feliz.

Dina sonrió y dijo:

D: ¿Quieres más mi niño?

E: SSSSSIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!

Cuando de repente siento como uno de los pies de Dina toca mi entrepierna.

D: La tienes grande y muy dura mi niño ¿Es por mi?

Se me quedó parada al decirme que iba sin tanga

Ya casi sin poder más dije:

E: Si claro que si Mami gustas mucho eres la mujer más sexy y hermosa que conozco.

D: Jajajajajaja

Y sonó el telf era su marido Osvaldo bajo el pie de mi entrepierna se calzo y salió disparada de la cocina al salón, para atender la llamada, y yo me quede con polla dura como el acero, Salí de la cocina y me fui al cuarto de baño y allí me corrí como nunca el semen salía disparado salpicándolo todo a borbotones y en cantidad lo limpie todo lo mejor que pude, pase por el salón me despedí de Dina que aun seguía con la llamada, y me fui a las clases prácticas de carnet de conducir sin dejar de pensar lo que podía a ver pasado y no paso.

Después de unas 2 horas regrese a casa Dina salió a recibirme:

D: Mi niño ¿Qué tal las clases?

E: Bien muy bien.

D: Me puedes encender la camarita a ver si puedo hablar con mi mama.

Hice la conexión del MSN, cogí mis libros y me fui a estudiar al salón ya que la PC está en mi cuarto y la estaba usando Dina a la vez que mi lugar de estudios y como la P.A.U. (Prueba de Acceso a la Universidad) estaba cerca y tenia ejercicios que hacer me puse a ello.

Después de unas 3 horas Dina toco a la puerta del comedor entro diciéndome que me quería presentar a su Mama.

Fuimos a mi cuarto y por Webcam me presentaron a Doña Ana María La conversación fue la típica de halagos mutuos para quedar bien… tras como 10 min de conversación deje que Dina se despidiera y cerré la PC., Dina se fue a la cocina a hacer la cena y yo al salón por a por mis libros y apuntes y volverlos a mi cuarto.

Cuando regrese a la cocina me encontré a Dina llorando y sollozando:

E: ¿Qué te pasa Mami?

D: Nada mi niño hace mucho que no veía a mi mama, está muy cambiada.

E: Yo la vi estupenda casi tan guapa como la hija.

Y me acerque a ella y la di un piquito y la abrace.

E: El tiempo pasa para todos (Mientras con una servilleta de papel le secaba las lágrimas que le caían por la cara).

E: No quiero esa hermosa cara con lagrimones Mami.

Me abrazo y se calmo, yo me puse a poner la mesa y ella con la cena y en 15 min estuvo echa la cena, cenamos sin nada digno de mención hablando de tonterías sin importancia.

Después de la cena Dina se quedo recogiendo los platos etc. y yo me fui a mi cuarto a seguir con mis ejercicios y deberes.

Como a eso 23 horas toco Dina a la puerta diciéndome que hora de irse a dormir así que recogí mis libros y apuntes y me dispuse para irme a la cama.

Cuando se presenta en mi cuarto Dina:

D: No se me hace dormir sola allá, así que voy a dormir contigo ¿Si tu quieres?

E: Si claro que quiero (Mientras pensaba para mi llevo queriendo eso meses ya era hora)

Ella sonrió ante mi respuesta afirmativa y se dirigió al WC, yo me cambie de ropa a la velocidad de la luz con una slip blanco y una camiseta vieja de estar por casa que es lo que me solía poner.

Entonces, cuando volvió del WC se coloco de espaldas a mí se quito la falda, la blusa y oooooohhhh sorpresa el sujetador y las bragas eran de color violeta sencillos sin adornos se saco el sujetador su puso un camisón blanco de tirantes y se dejo las bragas coloco su ropa en la silla y se dirigió hacia mi cama en la cual yo ya estaba acostado y medio empalmado.

Se metió en la cama me beso en la boca y me dijo:

D: Mi niño hoy no podemos coger y me volvió a besar (Pensé que tendría la regla).

E: Vale como tu quieras se giro y me pegue a ella y polla medio erecta tropezó con su culo

D: ¿Mi niño que haces?

Sin decir nada para que no se enfadase me puse boca arriba pero mi polla levantaba la ropa hacia arriba por estar empalmado y cachondo.

Dina también se puso boca arriba y vio mi erección.

D: ¿Mi niño eso es por mí? (Clavando sus ojos en mi erección).

E:Si claro que si bien lo sabes.

Sin decir nada por debajo de las sabanas agarro mi polla con su mano y la empezó a acariciar lo que hizo que mi polla se pusiera a mil.

D: Esto no puede seguir así, tenemos que hacer algo mi niño.

Se levanto de la cama me ordeno que hiciera lo mismo y que pusiera frente por frente de ella y así lo hice.

D: Te voy a ayudar porque te quiero y eres muy especial para mí pero esto debe ser nuestro secreto.

E: Vale (Muy tímido y muy bajito).

Se puso de rodillas frente a mi yo seguía de pie, ella separo un poco mis piernas agarro con las dos manos mi slip y lo bajo, mi polla salió disparada como si fuera un muelle estaba dura recta como un poste gorda rojísima en especial la cabeza las venas resaltaban sobre la piel de mi polla bien marcadas.

D: Dios vendito mi niño que verga más hermosa tienes vas hacer muy feliz a muchas mujeres uuuuuuuuuuuffffffff.

E: Es para ti Mami.

Y sin más se la introdujo en la boca y comenzó a hacerme la mejor y más maravillosa mamada que me avían hecho nunca.

Me hizo una mamada que ni en sueños imaginaba

Empezó a comerse la cabeza de pillo como si de una bola de helado se tratase jugando a la vez con su legua con ella mientras me miraba a los ojos.

D: ¿Te gusta lo que te hace Mami?

E: Si mucho Mami!!!!!.

Siguió chupándola tragándosela casi toda y intercalando lamidas tipo bola de helado con besitos en la punta y volviendo a tragársela de nuevo, estuvimos así unos minutos que estaba en la gloria.

Paro unos segundos su delicadas atenciones a herramienta y se quedo mirándola, se bajo los tirantes del camisón dejándome ver por primera vez claramente sus inmensas tetas de piel morena color café con leche las aureolas color marrón oscuro casi negro del tamaño de una galletas María y coronadas por uno pezón duro y bien tieso.

D: ¿Te gustan?

E: Siiiiiiiiiiii ¿Puedo tocarlas?

D: Si mi rey claro que sí.

En ese momento, puse de rodillas coloque mia manos sobre aquellas dos maravillas las comencé a tocar y acariciar lo que hizo que las tetas se pusieran aun mas duras y grandes.

Dina agarro mi cabeza y la dirigió hacia uno se los pezones ordenándome que las mamase y a ello me puse con todas mis ganas desde que deje de bebe las de mi madre mi boca no había probado mas tetas.

D: Chupa chupa chupa chupa más duro más duro más duro mi rey no pares

Obedecí gusto intentando satisfacer lo mejor posible a Mami mientras mi boca iba de una teta a otro dirigida por las manos de Mami que sujetaba mi cabeza con ambas manos

D: Chupa chupa chupa chupa más duro más duro más duro

Mami saco mi cabeza de aquellas deliciosas tetas me beso en la boca su lengua y la mía se cruzaron jugaron por unos segundos me saco la camiseta y me ordeno poner de pie.

D: Tienes una hermosa pija mi rey.

E: Es tuya.

Mami se incorporo un poco mas y coloco mi polla en medio de sus pechos que eran la cosa más suave donde había estado mi polla y comenzó a masajear mi polla en sus tetas y a la vez me daba besos en la polla haciéndome delirar.

D: Avísame cuando te vayas a correr mi rey.

Pocos minutos después

E: Mami me corroooooo me corrooooo.

D: Espera que quiero tragarme tu leche mi rey.

Se coloco mi verga en la boca y la comenzó a lamer besar y mamar hasta que me corrí en su boca, se trago toda la leche y dejo mi polla limpia y reluciente tirado boca arriba sobre mi cama mientras ella iba al WC.

Lo cierto es que estaba como en una nube de felicidad en unos 5 min Mami volvió nos besamos nos metimos en la cama nos abrazamos y nos dormimos hasta la mañana siguiente. Un experiencia inolvidable, a la que siguieron más. Pueden comentar. Si es así, seguiré relatando más.

 

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Fotos de la casada insatisfecha relato

Casadas insatisfechas 20/02/2018

Incluyo unas fotos de mi relato, que aún falta por relatar, pero así ya las envío. Es una mamá caliente, que está instisfecha con el marido, y se va con otro de su familia.

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Un sábado con mi hijo

Madres con hijos, Maduras 20/01/2018

Era sábado y tenía mucho trabajo en casa, tenía que poner la lavadora, ir a comprar, preparar la cena para muchos invitados, en fin, mucho trabajo. Y esa mañana ocurrió con mi hijo el mayor.
Me disponía a lavar la ropa, bueno, yo no, la lavadora; vivo con mis tres hijos ya grandes, dos trabajan pero el mayor no, su padre nos abandonó hace tiempo. Se desentendió como muchos otros padres, de su familia, y yo ahora vivo con mis tres pequeños, que bueno, no son tan pequeños. Como decía, era sábado, y mis dos hijos pequeños ya habían salido a sus partidos de fútbol como cada sábado. Estaba yo sola con mi Sebas, que es el mayor, no trabaja ni hace hace nada. Es el que más descarriado me ha salido, los otros son más formales. Pero si tengo que decir la verdad, es el que más pinta de hombre tiene de los tres.

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Mi sorpresa cuando iba a poner la lavadora

Iba a poner la lavadora, ya había recogido toda la ropa sucia de mis nenes y la mía: camisetas, pantalones, vestidos míos, bragas, y como es lógico toda su ropa interior. Ahí van los slips, camisetas de llevar debajo, calcetines, boxers, calzoncillos, etc… Cuando me dispongo a meter la ropa en la lavadora, apareció mi Sebas diciéndome que qué pasaba con su camiseta preferida, que por qué no estaba limpia. Yo le dije una y otra vez que la iba a lavar, que esperase.

Él tiene mucho genio, se enfureció, yo estaba aturdida porque no comprendía por qué se ponía de esa manera, nunca lo vi así. Él es de complexión fuerte y verlo así me produjo hasta algo de pavor. El caso es que se me avalanzó, y aunque no me hizo nada, se me puso muy cerca, lo noté como si fuera un hombre extraño. En ese momento vi un hombre, no mi niño, y a decir verdad, hasta me puso cachonda verlo con esa fuerza irremediable.

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Él debió sentir algo parecido porque cuando lo tuve cerca recriminándome lo de su camiseta, pude notar su bulto endurecido; yo apenas llevaba ropa, llevaba seda fina, sensible al tacto, y por eso, noté por primera vez su pene endurecido. De pequeño siempre que lo había lavabo y cuidado, ya me había fijado en su pene de hombre, pero no como aquel día. El caso es que me puso cachonda, mi propio hijo tan cerca y notarlo excitado. Mi coño empezó a humedecerse mientras me increpaba, me gritaba, me estaba preparando para la monta sin él saberlo, para ser penetrada y clavada; en ese momento ya ni pensaba en la ropa, pensaba en un hombre, que me supiera montar. Desde hace mucho no tengo relaciones con ningún macho, y solo me masturbo con pensamientos o a veces con algunas fotos de hombres que tengo en una revista, en la revista Penthouse para mujeres.

Lo tenía muy cerca, yo estaba excitada, mojada, aturdida y alterada, sentía su aliento, y sus palabras fuertes ya casi ni las entendía porque mi mente estaba agitada. Solo pensaba en la verga endurecida que hacía segundos había notado. Mi Sebas se dio cuenta y me preguntó qué era lo que quería. Yo no pude resistirme.

Quería ver su polla endurecida, así se lo hice saber. Pero antes de él decir nada, con mucha autoridad me dijo si era eso lo quería. Se había abierto la cremallera y con solo abrirla su polla había emergido y salido sin más. Su capullo era gordo, su tronco endurecido y grueso, no podía creer lo que veía. Estaba cachonda perdida por mi propio hijo, mi propio primogénito. No tuve ni que acercarme a su paquete, porque él lo hizo, y  provocó. Con su fuerte mano, me llevó para abajo hasta su polla, me agachó la cabeza y me hizo chupar. Me llenó la boca de su polla. La noté caliente como nunca había notado nada. Gorda y prieta. Al poco sus jugos inundaron mi garganta provocándome arcadas. Estaba excitadísima. Mis otros hijos jugando a fútbol, y yo mamando la polla de mi otro hijo, precisamente el vago, el que no hace nada, y encima yo dándole placer. Me sentía guarra, pero más caliente que la pipa de un Indio.

La historia seguirá, si quieren claro está,  no tengo por qué aburrir con mis historias pervertidas; tengo el final, solo tienen que pedirlo, es un historia real de una madre dejada por su marido, y acompañada por sus hijos. Fdo. Regina.

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Confesión de embarazada

Relatos Cortos, Relatos embarazadas, Relatos porno 28/12/2017

Hoy tenía ganas de escribir un poco, estoy embarazada y al ver los relatos tan excitantes, he decidido escribir algo. Dejo tres fotos.

Un embarazo deseado y muy bien llevado y soy primeriza, y lo curioso, es que ahora estoy mucho más caliente que antes. Mi cuerpo está cambiando y con él mi sexualidad estos meses. No paro, ultimamente, de mirar vídeos, fotos, de leer estos relatos y me caliento con mucha facilidad.

Mi marido y yo mantenemos relaciones sexuales pero sin pasarse, él no es muy sexual. Por ello, tengo que aliviarme como pueda y prefiero hacerlo cuando él no está.

Mi confesión para Vds de embarazada

Lógicamente no he puesto mi nombre, es otro, pero tengo que decir que cada día veo vídeos de mujeres bien folladas por pollas duras y solo decirlo me pone cachonda. Tengo un vibrador que me lo regalaron para mi boda mis amigas, lo saco cuando él no está y me coloco como si fueran a follarme, a cuatro patas en mi cama de matrimonio.
No paro de mirar a esas mujeres afortunadas de tener pollas grandes para ellas, de estar satisfechas porque no puede ser de otra manera.
El embarazo ha hecho que pueda estar así de caliente, mis tetas han crecido, y mis pezones están mas marrones, no paro de pensar en que un extraño me los chupe, y me ponga a cuatro patas con mi barriga baja, y pueda notar su polla por detrás. Una embarazada.

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Madura atraida por un joven ardiente

Sexo con maduras 23/12/2017

Un día decido andar en la bicicleta y sin darme cuenta ya estaba en el piso al mirar a todos lados me di cuenta que la farmacéutica me estaba mirando y se acerco.
– ¿Te has hecho daño José Antonio? – pregunto Jimena.

Lo cierto era que si me había hecho daño, incluso me entraron ganas de llorar; pero no me gustaba que la gente se diera cuenta y menos Jimena, que la conocía de siempre. Desde que tuve conocimiento de las relaciones entre hombres y mujeres me sentía atraído por ella. Jimena era una mujer que pasaba de los treinta, pelo castaño, era mujer madura atraida por un joven, con una cintura muy marcada, lo que hacia parecer que tenia mas cadera, y unos grandes pechos. Se había casado hacia dos años.

– No ha sido nada, solo un golpe.

– Un golpe. ¿Dónde?

Comenzó a palparme por la pierna el muslo, el sentir su mano era una delicia, tanto que me excite sentí como mi polla se ponía dura.

– En la pierna, pero no es nada.

– Como que no es nada, ven a la farmacia.

Cogiéndome del brazo me arrastro a la farmacia. Dentro estaba su madre, se llamaba también Jimena, era una mujer sesentona, que en su juventud al igual que la hija tubo que ser una preciosidad.

– Señora Jimena – salude al entrar.

– ¿Qué te ha pasado José Antonio?

– Una caída, pero sin…

– Madre voy arriba con el chaval, le haré una pequeña exploración para descartar daños mayores, atiende tú la farmacia.

Y subimos a su piso, me condujo a una salita y me hizo sentarme en un taburete, ella cogió varias cosas de unos cajones, para seguidamente acercarse a mí, se agacho, se le abrió la bata tanto por abajo como por arriba. Por abajo enseñaba sus muslos, y por arriba el nacimiento de los pechos, el canalillo. Esa doble visión hizo que me excitara más aun.

– Deberías quitarte los pantalones – dijo.

– Si no ha sido nada.

– ¿Quieres que té de unos azotes? Bájate esos pantalones.

Si me bajaba los pantalones vería el abultamiento de mi paquete. Así que no lo hice. Ella insistió.

– Bájate los pantalones, te tengo que ver la herida. No me dirás que te da vergüenza.

Asentí con la cabeza.

– Vergüenza de que, si te he visto desnudo.

Se refería cuando era un bebe, pero de eso ya habían pasado algo mas de 15 años.

Madura atraida por un joven caliente

Volvió a insistir tanto que tuve que bajármelos hasta los tobillos, la excitación de mi entrepierna era evidente, pero ella no dijo nada se limito a explorarme. Sus tocamientos hicieron que me excitara mas, creciendo el bulto de mi entrepierna. Termino la exploración, poniéndome una venda en el muslo. Decididamente era una mujer madura atraida por un joven.

– Ya te puedes subir los pantalones – dijo con una sonrisa.

Sin decir nada me los subí. Y me marche.

MADURITA CON GAFAS INSACIABLE CON JOVEN

Unos días más tarde, el viernes por la noche, volvía de la “disco” era temprano, la cruz de la farmacia estaba encendida, lo que significaba que estaba de guardia, me acerque sin tener claro porque, entonces me di cuenta que Jimena estaba en el interior, me vio y abrió la puerta.

– Que tal tu dolor en la pierna.

– Ya no me duele.

– Mejor, pasa hace frío fuera.

Entre dentro, me llevo a la parte trasera, al almacén donde había un pequeño camastro. Supuse que lo utilizaba para descansar en las guardias nocturnas.

– Siéntate – dijo señalándome el camastro.

Me fije en ella, solo llevaba puesta la bata, se le marcaba la ropa interior.

– Quítate los pantalones.

Nuevamente dude, pero antes de que me lo repitiese me baje los pantalones hasta los tobillos. Ella se acerco, miro el golpe.

– Parece que esta muy bien, lo que veo que está muy bien es esto – al decirlo me toco el paquete, sentí un escalofrió, mi polla se hincho, dando la sensación que se iba a salir – aunque aun no esta dura.

Metió la mano por debajo del slip y comenzó a acariciarme la polla.

– ¿Te gusta?

– Siiiiiiiii

– Ahora se empezara a poner dura, que es como debe de estar – al decirlo me bajo el slip, dejando mi polla al aire.

Comenzó a moverla, acariciándola. En ese momento una voz masculina se escucho por las escaleras.

– Cariño, estas hay abajo.

– Marcelo, estoy aquí en el almacén – dijo Jimena.

Me señalo la cortina.

– Detrás de la cortina – dijo susurrando, poniéndose el dedo índice en los labios.

Seguí su consejo, me situé tras la cortina; pero no me subí ni los pantalones ni el slip. Podía ver el almacén por un hueco, mientras me cogía la polla con una mano. Era una madura atraida por un joven pollón como yo, y con un calentón que no te lo puedes ni creer.

En ese momento entro su marido, Marcelo, era algo mayor que Jimena.

– Estas de guardia.

– Si, pero en lo que lleva de noche solo he atendido a una persona.

– Sabes que estas muy sexy con esa bata.

– ¿Que te ha dado esta noche?

– Nada, solo que te veo muy sexy – dijo mientras le desabrochaba los botones de la bata.

– Marcelo, estoy de guardia, puede venir alguien – miro hacia mi posición.

– Pues si viene le atiendes; pero ahora necesito follarte, estoy que ardo.

La bata cayó al suelo, dejando a Jimena en ropa interior. Marcelo, acaricio los pechos de Jimena por encima del sujetador, y su entrepierna. Mientras yo me estaba masturbando viendo la escena, permanecía en silencio, mordiéndome el labio inferior.

Le quito el sujetador, y comenzó a chuparle los pezones, Jimena miraba de vez en cuando hacia mi escondite. Le quito las bragas, hizo que se diera la vuelta, que se apoyara en el cabecero de la cama, subiera una pierna a la cama. Marcelo se bajo los pantalones y el slip, acaricio la entrepierna de Jimena, para seguidamente cogerse la polla y metérsela, Jimena gimió, Marcelo resoplo y comenzó a empujar, cogiendo de la cintura a Jimena, cada envestida de Marcelo, madura atraida por un joven, y Jimena respondía jadeando y pidiendo mas.

Yo en mi escondite termine corriéndome, la leche impacto en la cortina manchándola. La pareja también había terminado, el se dejo caer en su espalda. En eso que sonó el timbre del exterior, rápidamente ella se puso la bata, mientras salía a atender al cliente, el marido, Marcelo, se subió los pantalones y se marcho.

Cuando Jimena volvió, fue directamente a mi escondite, yo aun permanecía con la polla en la mano chorreando líquido seminal.

– Pobre, has eyaculado, déjame que te la limpie

Jimena cogiendo unos clinex me limpio la polla, que al contacto de su mano volvió a ponerse tiesa. También limpio la mancha de la cortina.

– Siento que lo hayas visto; pero no lo esperaba, llevábamos un tiempo que no lo hacíamos, y precisamente hoy…

No dije nada simplemente me subí los pantalones y me dirigí a la salida. Me abrió la puerta y me marche.

Evite pasar por delante de la farmacia durante unos días, pero un día al volver de clase, Jimena estaba en la puerta de la farmacia, al verme me llamo. Me dirigí hacia ella.

– ¿Cómo tienes la herida? – dijo en voz alta.

– Bien, si no fue nada – dije dudando.

– Ven conmigo que te eche un vistazo. Madre voy a subir con José Antonio a echarle un vistazo a su herida.

– Buenas tardes, señora Jimena.

Subimos al piso de arriba, en esta ocasión no fuimos al salón, nos dirigimos directamente a su habitación.

– Te acuerdas lo que vistes que hizo Marcelo la otra noche.

Afirme con la cabeza.

– Sabes lo que hicimos.

Nuevamente afirme con la cabeza.

– Serias capaz de hacerlo tú.

– Puedo ser joven, pero no tonto, di que quieres que te folle y acabaremos antes.

– Fóllame, si fóllame.

La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, unos minutos después estábamos los dos desnudos en la cama, acariciándole los pechos, chupándole los pezones, metiendo mi mano en su entrepierna acariciando su clítoris. Ella gemía, y me pedía que le metiera la polla, pero antes de metérsela ella alcanzo un orgasmo, me metí entre sus piernas, mi polla entró en su vagina arrancándole gemidos de placer, pidiéndome que no parase, que siguiera. Termine corriéndome cuando alcanzo su segundo orgasmo.

Nos vestimos y bajamos a la farmacia, yo me fui, aunque me quede nos segundos en la puerta y pude escuchar la conversación entre madre e hija.

– Estas jugando con fuego, si se entera Marcelo – dijo la madre.

– Yo no se lo voy a decir, el tampoco, y no creo que tú lo hagas.

– Pero si es muy joven.

– Pero en la cama es…

Me marche de allí y quede encantado…

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Follando con la madre de mi amigo II

Casadas insatisfechas, Relatos Salvajes 18/12/2017

Sus respuestas eran solo gemidos, follando con la madre de mi amigo, los cuales no dejaban de empalmarme, ya no sentía mi miembro de lo duro que estaba y creo que ella lo notaba. Seguí bajando por sus piernas, firmes y suaves al tacto, al llegar a sus pies comencé a masajearlos y de repente ella se volteó diciéndome “así va a ser más cómodo”. Lo primero que hice al ver que se dio vuelta fue ver sus senos, eran hermosos, como ella, no grandes pero tenía unos pezones maravillosos, de un rosado oscuro, ella me miró, me vio hipnotizado y sonrió “¿nunca viste unas tetas?” me dijo. “Si, pero no tan hermosas” le conteste y seguí masajeando sus piernas, esta vez hacia arriba. No dejaba de mirarle la cara y ver como sonreía, cuando llegué a su vagina (que tenía tapada con la tanga) se me cortó la respiración la acaricié con mis manos y seguí subiendo, pasé por su vientre y poco a poco acercaba mi rostro o respiración a su piel. A cada una de mi exhalación ella respondía con un exaltamiento. Mis manos se acercaron a sus bustos y comencé a masajearlos, María Elena puso sus manos sobre las mías y soltaba gemidos, y flexionó sus piernas para dejarme entre ellas. Mientras le masajeaba los senos y ella correspondía le besaba el vientre e iba subiendo, cuando llegué a la zona de sus pechos con mi boca nos miramos y nos sonreímos, solté uno de sus pechos y pasé a succionarlo.

Ese gemido follando con la madre de mi amigo de placer

Un gemido fuerte salió de ella, presionó sus piernas sujetándome para que no me moviera. Que delicia de pezón, de teta, me sentí un bebé que por primera vez estaba siendo amamantado; no sé cuánto tiempo estuve ahí, lo que sí sé es que cuando sentí su pezón bien duro cambié de seno para poder tener comida bien esas dos tetas hermosas. Esos dos timbres pasaron a ser completamente míos. Dejé de mamarle los senos y me dediqué a besarla, ella me sujetó de mi nuca haciendo que no pueda separar mi boca de ella mientras con sus piernas me envolvió las caderas haciendo que se peguen nuestras partes erógenas.

Esposa y madre follada por amigo del hijo II

Me soltó, nos miramos y nos rendimos el uno al otro.

Nos separamos, bajé mis manos y tomé su tanga, acerqué mi cara y empecé a besarle la pelvis. Mientras le bajaba la tanga iba bajando mis besos pasando por su Monte de Venus, cuando llegué a su clítoris mi lengua salió para saborearlo. Estaba completamente mojada y con mi lengua me dediqué a secarla, aunque cada vez se mojaba más. Sus gemidos me ponían más y más excitado, la penetré con mis dedos y ella me sujeto la cabeza para que no la separe de su zona. Así hice lamí su clítoris mientras penetraba su vagina con mis dedos y sentía como cada vez se mojaba más y más, hasta que me agarró fuertemente, me presionó contra su vulva y me acabó en la boca, no podía creer que me había acabado, fue algo increíble. Acto seguido le pasé dos veces más la lengua para secar un poco y para volver a saborear su delicioso néctar. Volví a besarle la boca, me devolvió el beso y me dijo “ahora me toca a mí” y se me levantó para bajarme el pantalón, al hacerlo salió al descubierto mi miembro (no voy a hacerme el actor porno, para mí es un miembro normal mis medidas son de 20 x 6 cm.). Me miró y con una sonrisa pervertida abrió su boca y empezó a sobarme el glande con mucha cara de placer y gozo. Me pajeó y me la chupó de una manera excepcional, yo estaba tan caliente que no puede aguantar mucho más y acabé; esta vez me tocó a mi acabar en su boca. María Elena, con todo mi semen en su boca, me miró y me dijo “Esto es para vos” y se tragó toda mi leche, ni bien tragó abrió su boca para demostrar que no quedaba rastro y agregó “Que maravilloso y delicioso regalo me diste, me gustaría desayunarlo todos los días, o tomar un poco antes de dormir”. La volteé boca arriba en la cama y le dije “Lo vas a tener siempre que se pueda”. Y seguí follando con la madre de mi amigo.

“¿Estas lista para pasar el punto sin retorno?” le pregunté, a lo cual ella respondió con una sonrisa y un beso en mi boca. Ahí empecé a acercar mi glande a su vagina, ahí poco a poco hacía el juego del entrar y salir. Ella me envolvió con sus piernas para que deje de jugar y así entre por completo. Seguimos haciendo el amor un tiempo cambiamos 2 veces de posiciones (no muy rebuscadas, ya que lo que buscamos era el sentirnos el uno al otro) y en un momento hablamos y ambos dijimos que estábamos a punto de acabar nuevamente, nos miramos. Con mi mirada estaba preguntando donde quería que acabe y la interpretó de maravilla esa pregunta, su respuesta fue “acabame adentro, no hay problema, tomo pastillas”. Seguimos 2 minutos más y no soportamos más. Acabamos al unísono.

Madre follada a lo bestia por el amigo del hijo

Luego de eso nos miramos, miramos el reloj y vimos que eran casi las 12:30, en breve llegaban los chicos y su marido, así que nos vestimos y cada uno quedo en su habitación recostado recordando lo sucedido.

El día continuó de manera normal, salí a entrenar con Francisco y ella se encargo de los chicos. Esa misma noche (la última de ese fin de semana), cuando ya todos dormían y yo estaba en mi habitación, se abrió la puerta y ahí estaba ella, si María Elena estaba sobre el marco de la puerta vestida con una musculosa negra y una tanga (las que parecen un hilo) del mismo color. Me miró con miedo, como si fuera un chico que sabe que hizo una travesura.

Madre tetona follada sin miramientos por el joven amigo del hijo I

 

– Vení, entra maru. ¿Qué te pasa?
– Es que, no sé si está bien que me pase esto con vos. Digo, mirate a vos, alguien joven y tan lindo, y mirame a mí, una vieja gorda.
– No digas eso, para nada sos vieja, y menos gorda, apenas llegas a los 34 y de gorda no tenes nada, sos hermosa.
– ¿Te parece?
– Si, y lo firmo donde quieras.
– ¿No tuviste sexo conmigo solo porque estabas caliente hoy?
– No, es que no tuve sexo con vos.
– ¿No?
– No, hice el amor. Me tenés completamente perdido por vos. Hace tiempo que desde que te tengo cerca no puedo estar cerca de ti sin exaltarme.
– No puedo creer lo que escucho. – Se sonrió y sonrojó. – Siempre esperé escucharlo pero jamás imaginé que fueras vos quien me lo dijera.
– ¿Por qué? – Me acerqué para hacerla entrar y cerrar la puerta.
– Porque pensé que jamás podrías mirarme. O sea, tengo una sobrina que es modelo y es solo un poco más joven que vos, yo te llevo 15 años, me siento una depravada al mirarte o pensar en vos. Pero lo que me sucedió hoy hizo que me diera cuenta que me volvés loca, me encantás, me fascinás, creo que hoy me di cuenta que me enamoré de vos sin quererlo o saberlo.
– Eh… No sé qué decirte, ni como decírtelo, me dejaste mudo. A mí me tenés loco desde que te conocí.

María me calló con un beso. Un maravilloso beso. Por más que le saco como 20 cm ella empezó a empujarme y llevarme a mi cama. Me tiró en ella y se subió encima de mío, comenzó a acariciarme y besarme desde la boca hasta llegar a mi estómago. Ahí mismo me senté y la besé en la boca, la acaricié por los hombros, pasé a su cuello y cara, de ahí la recosté en la cama y fui bajando mis besos hasta llegar a su pecho, con mis manos empecé a levantarle la musculosa que tenia y dejé sus senos libres para ocuparlos uno con mi mano y el otro con mi boca, QUE DELICIA. Soltó un gemido y me volteó para quedar ella encima de mí nuevamente.

Tragándola entera sin parar y chillona a reventar

Volvió a besarme y poco a poco fue bajando y quitándome mi bóxer, dejando al descubierto mi miembro, me miró con cara pícara y esbozó una sonrisa, agarró mi pene y lo introdujo en su boca. Fue una sensación indescriptible, me sentí en el paraíso. Volvió a mirarme de una forma muy sexy, tomó sus hermosas tetas y con ellas envolvió mi pija comenzando a hacerme una paja turca y cada vez que mi glande salía de entre sus senos ella lo engullía o le pasaba su lengua. Así no pude soportar mucho cuando le avisé que iba a acabar, ella se apuró y puso mi glande es su boca e ingirió todo mi semen, sin derrochar una sola gota se tragó todo.

Madre tetona follada por las dos pollas y chupando

follando con la madre

follando con la madre

Cuando me mostró que había engullido toda mi acabada, sonrió y me dijo “ahora le toca a mi otra boca el disfrutarte” mientras se sacaba la tanga. Me paré y la recosté en mi cama y froté mi pene con su vagina, pasando mi glande por su clítoris (cosa que la hacía gemir) hasta casi penetrarla, solo para que se moje más de lo que ya estaba. Estuve haciendo eso poco tiempo ya que me envolvió con sus piernas y me dijo “PONEMELA YA, QUIERO TU PIJA DENTRO MIO AHORA” y la penetré, soltó un suspiro de placer y liberación. Comenzamos a entregarnos el uno al otro.

Fuimos cambiando posiciones, misionero, ella arriba, en una silla, hasta que llegó el momento, nos estábamos por correr los dos juntos, en ese momento la tiré nuevamente en la cama y la mire a los ojos diciéndole que estaba por acabar, a lo que ella me contestó que también estaba a punto de hacerlo y que por favor acabe dentro de ella. Unos instantes después nos miramos a los ojos y acabamos los dos al unísono, yo dentro de ella y ella conmigo dentro y aferrándome para que no saliera con las piernas. Al terminar de soltar mi última gota, nuestras vistas se cruzaron, sonreímos y dijimos juntos “Te amo”, luego nos besamos unos minutos más.

Salí de su interior y vi que unas gotas estaban escurriéndose, ella se paso la mano para limpiarse y se la llevó a la boca, me dijo “está deliciosa, si no tomara pastillas, seguramente me habrías embarazado con toda esta cantidad”. Se vistió, volvió a besarme y se retiró a su cuarto. Minutos después me llegó un mensaje al celular, era de ella, que decía más o menos así “Gracias por tan maravillosa noche, me encantó, no voy a olvidarla nunca, ojalá se repita. Quiero que sepas que no voy a dejar que tus nenes se vayan pronto de mi interior. Va a ser complicado mirarte mañana mientas estamos volviendo sin tener el impulso de besarte. Era estar follando con la madre de mi amigo. Espero que no quieras dejar de ser mi entrenador personal jajaja”. Le contesté que yo seguiría entrenándola en la ciudad si ella quiere.

Volvimos para nuestras casas, y eso se repitió una y otra vez. Follarme a esa mujer madura con culo grande y coño caliente, no tiene precio.

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Follando con la madre de mi amigo I

Relatos porno, Sexo con maduras 18/12/2017

Se puso de espaldas, y follando con la madre de mi amigo, ella, la madre de mi amigo, toda para mí, notaba su culo, su coño, su calentura me la ponía dura. Siempre me la quise follar, pero hacerlo era espectacular.
Todo comenzó hace bastante tiempo, podría decirse que comenzó con la amistad con un compañero de mi clase, Eduardo. Nos hicimos amigos y comenzamos a juntarnos fuera de clases para jugar a los videojuegos, ver películas y cosas comunes que hacen los amigos. Al frecuentarnos tan seguido e ir uno a la casa del otro conocí a sus padres, Francisco y María Elena (que en realidad no era la madre, sino que era la esposa del padre ya que sus padres eran divorciados). Al ir creciendo cada uno tomó sus caminos en lo que estudio se refería, pero la amistad perduró (y sigue haciéndolo). Tal es la amistad que, en época de vacaciones ellos van a la casa que tengo en la costa y ellos confían su casa para que yo la cuide. La familia se conformaba por Francisco, María, Eduardo y los dos hijos de María y Francisco (Patricia de 7 y Agustín de 4).

Como mencioné antes Eduardo y yo continuamos caminos diferentes respecto a estudios, él siguió abogacía y yo decidí estudiar cosas relacionadas a los deportes.

Follando con la madre de mi amigo caliente

Bueno… esa fue una introducción para que sepan cómo se consolidan las personas en este relato, ahora les contaré la historia, espero que sea de su agrado.

Como antes mencioné tengo una casa en la costa, cerca de la playa, y cuando son las épocas de vacaciones muchas veces los papás de Eduardo me piden la casa por unos días (también lo hacen cuando hay fines de semana largos por fechas festivas como “Semana Santa”). Un día me llega un mensaje de María pidiéndome si le podía prestar la casa por unos días que se iba con su marido y los hijos (mi amigo no iba a ir porque se iba a ver a su madre). Yo le contesté que pensaba ir yo esos días, pero si no les molestaba podíamos ir todos, ella aceptó. Así que coordinamos un horario y salimos para allí.

Una vez en la casa hicimos la separación de habitaciones (claro está que yo tengo mi habitación privada ya que es mi casa), la casa no es muy grande, 3 habitaciones que rondan al comedor, una cocina y un baño. María y Francisco tomaron la habitación con cama matrimonial y los niños la última que quedaba. A partir de ese instante los chicos comenzaron a ponerse inquietos, a correr jugar, pelearse y demás cosas que hacen los hermanos. Tal confianza llegamos a tener con María y Francisco que yo les dije “siéntanse como en su casa, si quieren pasear desnudos no hay problema” a lo cual se rieron. Fui a mi habitación, me puse ropa para correr y salí a correr un rato. A la vuelta me encuentro a María ordenando y a Francisco preparando mate (infusión típica de donde soy), me ofrecieron y acepte, al cabo de unos minutos me fui a bañar porque estaba transpirado de haber ido a correr.

Mi madrastra cogiendo en un motel con el amante

 

Al salir de bañarme vuelvo al comedor, ya más relajado, y me pongo a charlar con ellos. En eso me preguntaron si podía hacerles de entrenador personal y yo les dije que no tenía problema, pero que iban a serlo por separado, y así fue, María eligió el entrenamiento matutino mientras que Francisco optó por entrenar a la tarde. Fui comentándoles durante el resto de la tarde y por la cena que íbamos a hacer y cuales eran mis objetivos y ellos me decían los de ellos. Como en esa ocasión íbamos a estar solo 4 días íbamos a hacer el comienzo de una rutina y cuando volvamos a nuestros respectivos hogares la continuaríamos.

En esa época yo tenía 19 años, nunca tuve un cuerpo completamente marcado, pero me mantenía bastante bien, medía 1,75 aproximadamente, pelo castaño. Francisco tenía 47 y María 34. Aunque no haya parecido, el que mejor soporto por esos días la rutina fue Francisco, si bien se cansó, no sufrió tanto como María, por lo menos el primer día.

El segundo día de entrenamiento (3er. Día de las mini vacaciones) comenzó tranquilo, me levanté y en short y musculosa fui a desayunar. Al ir al comedor me encontré con María Elena: una mujer de 1.52m, complexión física normal, con poco busto, pero un trasero hermoso, grande y redondo, pelo castaño un poco ondulado. Ella estaba vestida con una bikini de animal print (el cual solo veía la parte del braseare ya que tenía puesto un short), la saludo con un beso en la mejilla y me pongo a charlar con ella:

– Hola maru, ¿cómo estás?
– Bien ¿y vos Till? ¿Pudiste dorimir bien?
– Si, gracias. ¿Vos? ¿Qué te pareció el entrenamiento compartido de ayer?
– Anoche toqué la cama y perdí la conciencia. Estuvo muy bueno el entrenamiento que nos diste. ¿Qué nos espera hoy?
– Hoy, como nos levantamos temprano podemos hacer la división de rutinas.
– No me asustes, ayer corrimos los 3 y me mataste. ¿Qué me vas a hacer hoy?
– Nada que vos no quieras. – Y me reí. – Viendo que es un lindo día podemos ir a la playa y correr un poco, nadar, algo de eso.
– Me vas a matar!!! Igual nunca me dejaría hacer algo que no quiera, jajaja.
– Bueno maru, me voy a preparar así salimos ¿Te parece?
– Buenísimo, dale.

Ya me puse cachondo cuando hablé con ella

Y así fue, me puse una maya, unas zapatillas. Eran alrededor de las 8:00, cuando dejamos una nota diciendo que íbamos a entrenar a la playa. Antes de salir le dije: “Maru, vamos a estar nosotros solos, en sentido de conocidos, asi que, si entramos al agua no nos sacamos el calzado ni vos te saques lo que tengas puesto. Si vas con el short te quedas con él, si no dejalo acá.”. A lo cual me contestó que no tenía problema de meterse con el short y una remera, pero que las zapatillas podían complicarle el entrar al mar y nadar. Le dije que no se preocupe, que cualquier cosa yo la rescataba, y nos reimos haciendo chistes y burlas que siguieron mientras nos dirigíamos a la playa. Una vez ahí calentamos los músculos y empezamos a correr.

La rutina siguió con un poco de abdominales, lagartijas y entramos al agua a nadar, hicimos corriendo un kilómetro y medio (uno de ida y medio de vuelta) así que, para que podamos volver al punto de inicio la idea era que volvamos nadando. El problema es que las zapatillas le pesaban tanto a María Elena que le generaron fatiga, cuando ella se detuvo porque sintió como si le hubiera agarrado un calambre, y cuando lo hizo una ola la golpeó con tal fuerza que la tiró y casi la ahoga. Por suerte pude reaccionar rápido y “rescatarla” (si se lo puede llamar de alguna manera). La saqué del agua y tiré en la arena, a todo esto deberían ser alrededor de las 8:45 o 9:00 como muy tarde, ya que no habíamos hecho un entrenamiento extenso y la gente a la playa va alrededor de las 10:00. Me fijé como estaba y le hice respiración boca a boca, en eso, como si fuera una novela, se despierta en el momento en el que tenía mi boca sobre la suya. Empezó a toser y sacar el agua que había tragado, yo me quede inmóvil porque no sabía cómo iba a reaccionar. Por suerte no lo tomo a mal.

María me sonrió me dijo “mi héroe” y me besó por unos instantes. Cuando nos separamos nos miramos sorprendidos, luego nos sonreímos y nos levantamos de la arena. Volvimos caminando a mi casa y hablamos. Llegamos a la conclusión que ese beso fue por agradecimiento y de reflejo por haber salvado su vida y que no se lo contaríamos a nadie.

Al llegar a la casa todavía estaban todos durmiendo, arreglamos para bañarnos, la dejé que se bañe primero así se iba a descansar un poco. Luego, me fui a bañar yo, y mientras me bañaba escuchaba como se iban levantando Agustín y Patricia, y por el ruido también Francisco. Como habíamos quedado, nadie habló de lo sucedido, pero comentamos que nosotros nos íbamos a recostar un rato ya que acabamos de venir de entrenar, Francisco lo entendió, así que se llevó a los chicos a la playa y dijo que iba a volver a las 13:00 para almorzar. María y yo nos fuimos a acostar a eso de las 9:30, cada uno en su respectiva habitación.

Después de 15 minutos golpean a mi puerta, era María Elena, pidió permiso y pasó a mi habitación, yo estaba sin remera pero con un pantalón corto (short), vino a agradecerme nuevamente lo que había hecho momentos atrás y pedirme si no podía hacerle unos masajes ya que le dolía todo el cuerpo, le dije que no había problema, que vayamos a su cama por si se quedaba dormida y así hicimos. Ella estaba vestida con una remera naranja y… bueno, como la remera era larga no se veía que tenia debajo.

Fuimos a su habitación. Cuando yo estaba entrando la vi a ella de espalda arrodillada en la cama, se estaba quitando la remera y ahí pude ver su magnánimo culo, no parecía a simple vista muy duro, pero era grande y redondo, una forma maravillosa. Tenía solo puesto una tanga de color rojo con encaje que se perdía en ese monumento al culo.

Se recostó boca abajo en la cama y me pidió si podía empezar a masajearle la espalda. Yo no podía creer lo que me estaba pasando, siempre me encanto ella, siempre me pareció una mujer perfecta. El corazón me latía a mil revoluciones por segundo, sentí que estaba por estallar, y no era lo único que se me paraba en ese momento jaja. Tenía mi miembro duro como una roca, me dolía de cómo estaba, la adrenalina generaba que quisiera hacerla mía, que quisiera poseerla, hacerla gritar, pero no era debido, era la madrastra de mi amigo. En mi mente pasaban miles de fantasías para hacer con ella, me acerque de a poco, las manos me transpiraban, puse mis manos sobre su espalda y escuché su voz que decía “Sí, por favor que me duele, hacelo fuerte que me gusta”. Ya no podía aguantar más, pero mi moral resistió. Poco a poco me atreví a masajear los hombros y los brazos, pasé a masajearle (simultáneamente) ambos antebrazos, no sé porqué pero seguí bajando hasta llegar a sus manos y, cuando lo hice ambas manos me agarraron fuertemente y en ese momento escucho un susurro que decía: “Me encantan esos masajitos en los brazos, la verdad es que me dolían muchos los brazos del entrenamiento, ¿Podrás seguir por mi espalda? En verdad me gusta mucho lo que haces, lo haces tan delicado”. No sabía que decir, me paralicé, cuando pude moverme nuevamente volví a sus hombros y como respuesta recibí un “Mmm… si… así” y poco a poco me decidí a bajar por su espalda. Comencé a masajear su cintura hasta llegar a su cadera, ella emitía sonidos como de murmuros que demostraba que le gustaban. Por miedo no quise seguir bajando a sus nalgas, la tanga que tenía era roja y con hilos por la parte de atrás y se metía bien adentro entre sus nalgas. Sintió que me detuve, y me dijo “No pares, seguí bajando, no hay problema, tenés vía libre para masajear. Me duele todo” y luego se reacomodó en la cama.

Eran unas nalgas inmensas y apetecibles

Empecé a bajar y tocar sus nalgas… ¡DIOS MIO, fue maravilloso eso! Sus nalgas eran perfectas, consistentes, bien formadas, agradables al tacto, eran un poema hecho realidad. Sus respuestas eran solo gemidos, los cuales no dejaban de empalmarme, ya no sentía mi miembro de lo duro que estaba y creo que ella lo notaba. Seguí bajando por sus piernas, firmes y suaves al tacto, al llegar a sus pies comencé a masajearlos y de repente ella se volteó diciéndome “así va a ser más cómodo”. Lo primero que hice al ver que se dio vuelta fue ver sus senos, eran hermosos, como ella, no grandes pero tenía unos pezones maravillosos, de un rosado oscuro, ella me miró, me vio hipnotizado y sonrió “¿nunca viste unas tetas?” me dijo. “Si, pero no tan hermosas” le conteste y seguí masajeando sus piernas, esta vez hacia arriba. No dejaba de mirarle la cara y ver como sonreía, cuando llegué a su vagina (que tenía tapada con la tanga) se me cortó la respiración la acaricié con mis manos y seguí subiendo, pasé por su vientre y poco a poco acercaba mi rostro o respiración a su piel. A cada una de mi exhalación ella respondía con un exaltamiento. Mis manos se acercaron a sus bustos y comencé a masajearlos, María Elena puso sus manos sobre las mías y soltaba gemidos, y flexionó sus piernas para dejarme entre ellas. Mientras le masajeaba los senos y ella correspondía le besaba el vientre e iba subiendo, cuando llegué a la zona de sus pechos con mi boca nos miramos y nos sonreímos, solté uno de sus pechos y pasé a succionarlo.

Esposa y madre caliente follada por mi amigo 

Un gemido fuerte salió de ella, presionó sus piernas sujetándome para que no me moviera. Que delicia de pezón, de teta, me sentí un bebé que por primera vez estaba siendo amamantado; no sé cuánto tiempo estuve ahí, lo que sí sé es que cuando sentí su pezón bien duro cambié de seno para poder tener comida bien esas dos tetas hermosas. Esos dos timbres pasaron a ser completamente míos. Dejé de mamarle los senos y me dediqué a besarla, ella me sujetó de mi nuca haciendo que no pueda separar mi boca de ella mientras con sus piernas me envolvió las caderas haciendo que se peguen nuestras partes erógenas.

Me soltó, nos miramos y nos rendimos el uno al otro.

Nos separamos, bajé mis manos y tomé su tanga, acerqué mi cara y empecé a besarle la pelvis. Mientras le bajaba la tanga iba bajando mis besos pasando por su Monte de Venus, cuando llegué a su clítoris mi lengua salió para saborearlo. Estaba esperando follar con la madre de mi amigo, estaba muy caliente. Estaba completamente mojada y con mi lengua me dediqué a secarla, aunque cada vez se mojaba más. Sus gemidos me ponían más y más excitado, la penetré con mis dedos y ella me sujeto la cabeza para que no la separe de su zona. Así hice lamí su clítoris mientras penetraba su vagina con mis dedos y sentía como cada vez se mojaba más y más, hasta que me agarró fuertemente, me presionó contra su vulva y me acabó en la boca, no podía creer que me había acabado, fue algo increíble. Acto seguido le pasé dos veces más la lengua para secar un poco y para volver a saborear su delicioso néctar. Volví a besarle la boca, me devolvió el beso y me dijo “ahora me toca a mí” y se me levantó para bajarme el pantalón, al hacerlo salió al descubierto mi miembro (no voy a hacerme el actor porno, para mí es un miembro normal mis medidas son de 20 x 6 cm.). Me miró y con una sonrisa pervertida abrió su boca y empezó a sobarme el glande con mucha cara de placer y gozo. Me pajeó y me la chupó de una manera excepcional, yo estaba tan caliente que no puede aguantar mucho más y acabé; esta vez me tocó a mi acabar en su boca. María Elena, con todo mi semen en su boca, me miró y me dijo “Esto es para vos” y se tragó toda mi leche, ni bien tragó abrió su boca para demostrar que no quedaba rastro y agregó “Que maravilloso y delicioso regalo me diste, me gustaría desayunarlo todos los días, o tomar un poco antes de dormir”. La volteé boca arriba en la cama y le dije “Lo vas a tener siempre que se pueda”.

“¿Estas lista para pasar el punto sin retorno?” le pregunté, a lo cual ella respondió con una sonrisa y un beso en mi boca. Ahí empecé a acercar mi glande a su vagina, ahí poco a poco hacía el juego del entrar y salir. Ella me envolvió con sus piernas para que deje de jugar y así entre por completo. Seguimos haciendo el amor un tiempo cambiamos 2 veces de posiciones (no muy rebuscadas, ya que lo que buscamos era el sentirnos el uno al otro) y en un momento hablamos y ambos dijimos que estábamos a punto de acabar nuevamente, nos miramos. Con mi mirada estaba preguntando donde quería que acabe y la interpretó de maravilla esa pregunta, su respuesta fue “acabame adentro, no hay problema, tomo pastillas”. Seguimos 2 minutos más y no soportamos más. Acabamos al unísono.

Luego de eso nos miramos, miramos el reloj y vimos que eran casi las 12:30, en breve llegaban los chicos y su marido, así que nos vestimos y cada uno quedo en su habitación recostado recordando lo sucedido.

El día continuó de manera normal, salí a entrenar con Francisco y ella se encargo de los chicos. Esa misma noche (la última de ese fin de semana), cuando ya todos dormían y yo estaba en mi habitación, se abrió la puerta y ahí estaba ella, si María Elena estaba sobre el marco de la puerta vestida con una musculosa negra y una tanga (las que parecen un hilo) del mismo color. Me miró con miedo, como si fuera un chico que sabe que hizo una travesura.

– Vení, entra maru. ¿Qué te pasa?
– Es que, no sé si está bien que me pase esto con vos. Digo, mirate a vos, alguien joven y tan lindo, y mirame a mí, una vieja gorda.
– No digas eso, para nada sos vieja, y menos gorda, apenas llegas a los 34 y de gorda no tenes nada, sos hermosa.
– ¿Te parece?
– Si, y lo firmo donde quieras.
– ¿No tuviste sexo conmigo solo porque estabas caliente hoy?
– No, es que no tuve sexo con vos.
– ¿No?
– No, hice el amor. Me tenés completamente perdido por vos. Hace tiempo que desde que te tengo cerca no puedo estar cerca de ti sin exaltarme.
– No puedo creer lo que escucho. – Se sonrió y sonrojó. – Siempre esperé escucharlo pero jamás imaginé que fueras vos quien me lo dijera.
– ¿Por qué? – Me acerqué para hacerla entrar y cerrar la puerta.
– Porque pensé que jamás podrías mirarme. O sea, tengo una sobrina que es modelo y es solo un poco más joven que vos, yo te llevo 15 años, me siento una depravada al mirarte o pensar en vos. Pero lo que me sucedió hoy hizo que me diera cuenta que me volvés loca, me encantás, me fascinás, creo que hoy me di cuenta que me enamoré de vos sin quererlo o saberlo.
– Eh… No sé qué decirte, ni como decírtelo, me dejaste mudo. A mí me tenés loco desde que te conocí.

María me calló con un beso. Un maravilloso beso. Por más que le saco como 20 cm ella empezó a empujarme y llevarme a mi cama. Me tiró en ella y se subió encima de mío, comenzó a acariciarme y besarme desde la boca hasta llegar a mi estómago. Ahí mismo me senté y la besé en la boca, la acaricié por los hombros, pasé a su cuello y cara, de ahí la recosté en la cama y fui bajando mis besos hasta llegar a su pecho, con mis manos empecé a levantarle la musculosa que tenia y dejé sus senos libres para ocuparlos uno con mi mano y el otro con mi boca, QUE DELICIA. Soltó un gemido y me volteó para quedar ella encima de mí nuevamente.

Volvió a besarme y poco a poco fue bajando y quitándome mi bóxer, dejando al descubierto mi miembro, me miró con cara pícara y esbozó una sonrisa, agarró mi pene y lo introdujo en su boca. Fue una sensación indescriptible, me sentí en el paraíso. Volvió a mirarme de una forma muy sexy, tomó sus hermosas tetas y con ellas envolvió mi pija comenzando a hacerme una paja turca y cada vez que mi glande salía de entre sus senos ella lo engullía o le pasaba su lengua. Así no pude soportar mucho cuando le avisé que iba a acabar, ella se apuró y puso mi glande es su boca e ingirió todo mi semen, sin derrochar una sola gota se tragó todo.

Cuando me mostró que había engullido toda mi acabada, sonrió y me dijo “ahora le toca a mi otra boca el disfrutarte” mientras se sacaba la tanga. Me paré y la recosté en mi cama y froté mi pene con su vagina, pasando mi glande por su clítoris (cosa que la hacía gemir) hasta casi penetrarla, solo para que se moje más de lo que ya estaba. Estuve haciendo eso poco tiempo ya que me envolvió con sus piernas y me dijo “PONEMELA YA, QUIERO TU PIJA DENTRO MIO AHORA” y la penetré, soltó un suspiro de placer y liberación. Comenzamos a entregarnos el uno al otro.

Fuimos cambiando posiciones, misionero, ella arriba, en una silla, hasta que llegó el momento, nos estábamos por correr los dos juntos, en ese momento la tiré nuevamente en la cama y la mire a los ojos diciéndole que estaba por acabar, a lo que ella me contestó que también estaba a punto de hacerlo y que por favor acabe dentro de ella. Unos instantes después nos miramos a los ojos y acabamos los dos al unísono, yo dentro de ella y ella conmigo dentro y aferrándome para que no saliera con las piernas. Al terminar de soltar mi última gota, nuestras vistas se cruzaron, sonreímos y dijimos juntos “Te amo”, luego nos besamos unos minutos más.

Salí de su interior y vi que unas gotas estaban escurriéndose, ella se paso la mano para limpiarse y se la llevó a la boca, me dijo “está deliciosa, si no tomara pastillas, seguramente me habrías embarazado con toda esta cantidad”. Se vistió, volvió a besarme y se retiró a su cuarto. Minutos después me llegó un mensaje al celular, era de ella, que decía más o menos así “Gracias por tan maravillosa noche, me encantó, no voy a olvidarla nunca, ojalá se repita. Quiero que sepas que no voy a dejar que tus nenes se vayan pronto de mi interior. Va a ser complicado mirarte mañana mientas estamos volviendo sin tener el impulso de besarte. Espero que no quieras dejar de ser mi entrenador personal jajaja”. Le contesté que yo seguiría entrenándola en la ciudad si ella quiere.

Volvimos para nuestras casas, pero con la condición de después seguir nuestra rutina, pero eso lo contaré en la continuación. Y les contaré la maravilla que nos sucedió.

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Espero les guste. Una mamá

Incesto, Madres con hijos, Maduras 09/12/2017

Al final fui su perra en cama, a cuatro patas, la zorra de mi hijo, su puta y su mejor amante. Él disfrutó de su mamá pero antes, antes os he de contar cómo comenzó todo. Secuencias dignas de videos porno incesto.

En realidad, no hay nada como un baño caliente al terminar un duro día de trabajo. Unas velas, un poco de chill-out y un baño de sales. Habitualmente suelo masturbarme, pero sólo cuando estoy sola, que no es a menudo. En casa suele estar mi hijo cuando he vuelto del trabajo, así que procuro contenerme.

Y digo más, muchas veces ha entrado en el baño mientras yo me estaba bañando, nunca hubiese querido imaginarme qué habría pasado si mientras yo estaba disfrutando del sexo en soledad mi hijo Diego hubiera entrado de sopetón, como hacía muy continuadamente. Disculpadme, no me he presentado, me llamo Pepi.

Aún estoy joven con 40 años y de buen ver

El caso es que mi juventud, porque con 40 años me consideró aún joven, me permite tener escarceos con chicos más jóvenes que yo, trabajo mucho, a mediodía voy al gimnasio manteniendo tipo de veinteañera, y dada la desgracia que tuve al enviudar recién comenzado mi matrimonio, quiero aprovechar la vida todo lo que puedo.

Nada más quedar embarazada mi marido tuvo un accidente de moto y murió en el acto, así que Diego no tuvo la suerte (porque mi marido era un hombre memorable y por no sufrir su pérdida como hice yo), de conocerlo. Nunca lo ha echado de menos, cuando nació no quise que él a través de mi memoria pudiera llorar su inexistencia y nunca he querido transmitirle todos los recuerdos que yo he tenido. Jamás me he negado a hablar de él, pero sólo si Diego me preguntaba y procurando no engrandecer su figura, al menos no hacerlo como yo siempre vi a mi marido.

Así crié a Diego con ayuda de mi familia y bastante bien. Nos hicimos cómplices mi hijo y yo de muchas cosas, es muy bueno en todo (deportes y estudios), y con amigos alrededor que lo aprecian.

UNA MAMÁ QUE NO RENUNCIA A SU HIJO

En uno de esos baños que me doy al volver cansada o estresada del trabajo, Diego realizó una de sus abruptas entradas al cuarto de baño que casi me mata del susto.

– hijo, que la finalidad de estos baños es que me calme!

– perdona mamá, no aguantaba más y he venido corriendo – dijo mientras se sentaba en la taza del water.

Cuando me baño suelo correr la cortina de la bañera, es una cortina semitransparente, de las que se intuye la forma pero está como borrosa.

Suelo cerrar los ojos, sin embargo me pareció oír algo raro y cuándo los entreabrí me pareció ver a mi hijo moviéndose de una forma extraña. Inicialmente no supe qué era, me fijé con más detalle y luego ya me di cuenta de qué estaba haciendo….se estaba haciendo una paja a mi lado.

Yo me quedé mirando estupefacta sin saber muy bien cómo reaccionar, ni qué hacer, ni qué decir.

Hasta que él terminó. Entonces, se limpió, tiró de la cadena y retirando un momento la cortina de la bañera para verme me dijo:

– qué alivio! Disfruta del baño

Y salió por la puerta. Me quedé totalmente confusa….no entendía muy bien qué había pasado. ¿De verdad se masturbó o eran imaginaciones mías debido a que no veía bien con la cortina de la bañera? ¿Mi subconsciente me quería decir algo, era una depravada o pasó lo que pasó?

El baño dejó de ser relajante…mil dudas no paraban de hablar en mi sorprendida cabeza.

Esa noche soñé que mi hijo se masturbaba en el baño, pero sin cortina entre los dos que pudiera entorpecer la visión. Mientras él me miraba el cuerpo se frotaba su miembro, que me lo imaginé enorme. Yo no hacía nada, sólo facilitar que mi hijo me viera completamente desnuda, dentro del agua.

Me excitó ver a mi hijo excitado en el baño

Curiosamente me desperté muy excitada y me masturbé en la cama nada más abrir los ojos. Sin pensar en lo que hacía, sólo quería calmar los pálpitos de mi sexo. No tardé ni un minuto en llegar a un éxtasis que hacía tiempo no tenía tan fuerte.

Pasó el tiempo pero mi quemazón aumentó. Mis masturbaciones recordando lo que supuse que ocurrió eran cada vez más frecuentes.

VIDEO DE MADRE FOLLANDO CON SUS DOS HIJOS

En uno de mis baños relajantes decidí no cerrar las cortinas del baño y, efectivamente Diego vino con la excusa de hacer pis. Mientras yo procuré estar lo más visible para él, con los ojos entrecerrados, me fijé en su herramienta….qué gorda y venosa me parecía. Automáticamente tuve un latigazo de deseo que hizo que mi pelvis se agitara suavemente arriba y abajo por pocos segundos, hasta que recobré el control de la situación. Diego, se quedó boquiabierto observando mi cuerpo, que se vislumbraba perfectamente bajo el agua cristalina y sin gel ni sales, adrede para que no perdiera detalle. Salió de su estupefacción, segundos después de haber terminado de orinar cuando me oyó decirle:

– Bueno, has terminado ya de orinar, ¿no? Quiero seguir con mi baño.

– Perdón, perdona mamá, sí, es que estaba pensando en mis cosas…

– Ya, en tus cosas….pues no parabas de mirarme, no sé qué tendré que ver yo con tus cosas, jajajajaja.

– Jejejeje – rió, tímido pero sin dejar de mirarme. Se calzó su miembro dentro del pantalón, que ya se le estaba poniendo duro, y curiosamente se acercó, me dio un beso en la mejilla cerca de los labios y salió diciendo – disfruta del baño mami.

VIDEO DE MADRE ESPIANDO A UNO DE SUS DOS HIJOS EN EL BAÑO

Ese beso, esa caricia de sus labios cerca de los míos, la visión de su rabo entre sus manos hicieron que mi masturbación no se hiciera esperar y que un orgasmo intenso me llenara casi pocos segundos después de haber comenzado a acariciarme. Creo que no fui lo silenciosa que debía haber sido y es bastante probable que mi hijo hubiera sido testigo de mis gemidos, idea que me volvió a excitar.

Tetas calientes de madre

Al hacer la colada esa noche noté que los calzoncillos de mi hijo estaban empapados, adiviné enseguida de qué. Efectivamente mi hijo podía haberme oído mientras disfrutaba de mi cuerpo en la bañera, o sólo por el hecho de verme desnuda y este recuerdo le provocó también su auto estimulación, hasta que se corriera en sus calzoncillos. No pude evitar acercarlos a mi nariz, oler el semen que había derramado pensando en mi, incluso se me pasó por la cabeza lamer un poco.

¿Pero qué me estaba pasando? Parecía estar en celo, era pensar en su sexo, en él, en cómo me miraba o imaginarle masturbándose y se desataba en mí una fiera deseosa de sexo, fuera como fuera.

Ni quiero ni puedo dominar mi deseo por él

No sabía si debía intentar dominar esos deseos para volver a ser la madre moderna que era o dejarme llevar y terminar sucumbiendo a la lujuria con mi vástago. Para aclarar mis ideas fui esa noche a hablar con mi mejor amiga, Sofía. Estudiamos juntas en el instituto y seguimos manteniendo una amistad fortísima desde entonces.

– Hola Sofía, tesoro, ¿cómo estás?

– Bien gracias Pepi, ahora cuenta que me has dejado preocupada, tu tono sonaba a que tienes un problema….¿quién tiene problemas, tú o Diego?

– Bueno en realidad nadie…..por ahora, es que no es tan sencillo….no sé si es buena idea que te cuente esto, no es tan fácil…

– Uyuyuyyyy, me da que sí es un problema. ¿Es algo que ha pasado o que va a pasar?

– Está pasando pero no ha pasado tácitamente….es que no es sencillo Sofía. Antes de seguir, quiero que me prometas que me vas a ayudar y no me vas a juzgar, ¿vale?

– Ay Pepi, me estás asustando, por supuesto puedes contar conmigo para lo que sea…..salvo si has matado a alguien….¿no habrás matado a nadie no?

– Joder Sofía, no…..a ver, te cuento – tomé aire y le conté todo lo ocurrido, mis sueños, cómo me sentía, sus masturbaciones, las mías, mis deseos y los que parecía tener mi hijo. Todo lo conté mirando al suelo y hablando muy bajito, con una vergüenza inusitada en mi.

Al cabo de un rato, a Sofía le entró una carcajada, cosa que me irritó.

– De puta madre Sofía, vengo a contarte un problemón y te cachondeas en mi cara.

– Ay Pepi – acertó a decirme mientras se calmaba – es que me habías asustado tanto que pensaba que era algo gravísimo pero lo que te está pasando es bastante común.

– ¿Cómo que bastante común?

– Pues sí niña sí. Al igual que existe el síndrome de Edipo, que es el que tiene tu hijo contigo, existe el complejo de Agripina, que es lo que te pasa a ti con él. Muchos adolescentes han pasado por esa etapa, y algunas madres también hemos tenido nuestros momentos de Agripina…

– Sofía, tú también….- dije asombrada, mientras la miraba ojiplática.

– Pues sí Pepi. En varias ocasiones he visto a mi hijo desnudo y no te niego que me he complacido con fantasías incestuosas, pero se me terminó pasando. Dejaron de cautivarme. Sin embargo tú has dado un paso más allá y te está comiendo por dentro.

– Sí Sofía. Aunque me quedo más tranquila sabiendo que no soy la única madre con esos deseos, lo que no sé es cómo reprimirlos.

– ¿Reprimirlos? ¿Por qué?

– Joder Sofía, Diego es mi hijo, es muy joven…¿qué dirán los….

– ¿Qué dirá quién? ¿Lo que te importa es lo que digan los demás? – me cortó – Pues si vas a hacer lo que piensen los demás deberías haberte casado hace tiempo de nuevo, haberte quedado embarazada y gorda….nadie tiene que regir tu vida Pepi. Lo importante sois vosotros y cómo os sentís. ¿Te gusta tu hijo? ¿Él disfruta de ti? Pues adelante, siempre que el gozo sea mutuo.

– Pero, yo creo que es puro sexo, es pura fantasía sexual lo que….

– ¿yyyy? ¿Crees que él se masturba por romanticismo? ¡No! Se la casca pensando en sexo contigo. Los dos pensáis en lo mismo y, mejor tú siendo su madre, que le des sexualmente lo que necesita, ¿quién lo hará con más cariño que tú por ahora? Cuando encuentre novia y sea ella la que le absorba sexualmente será más fácil para ti dejarle ir, mejor así.

Estuvimos discutiendo un buen rato. Fuimos protagosnistas de videos porno incesto más excitantes. No me esperaba que Sofía me convenciera de tener sexo con mi hijo, todo lo contrario pensaba que me diría que estaba loca y me recomendaría a un psicólogo, sin embargo parecía que quería incluso empujarme a follarme a Diego.

Terminamos hablando de trivialidades, y despidiéndonos con un abrazo y un “suerte! ya me dirás”.

Al llegar a casa, más tranquila por la charla con Sofía, decidí valientemente engatusar a mi progenitor. No sé si sería muy sencillo, pero no quería esperar mucho, estaba ansiosa, impaciente, así que ideé una puesta en escena de la que mi hijo no podría escapar esa misma tarde.

Nerviosa y en la bañera esperando que entrara

Preparé mi bañera, más o menos a la hora que Diego solía llegar a casa, me metí dentro y esperé unos segundos. Nerviosa y excitada me costó no solazarme con el calor del agua.

Cuando oí la puerta mi corazón dio un vuelco, y entonces sí resbalé mis manos por mi contorno hasta hundir mis dedos en mi entrepierna, abandonándome al deseo de ser follada por mi Diego. No reprimí mis gemidos, mis deseos se acrecentaban pensando en lo que podía estar haciendo mi hijo en ese momento. Entreabrí los ojos y vi cómo me espiaba. Era el momento, y entre mis gemidos se coló una frase clave “ohhh, sí hijo, fóllame hijo, así, así”. Volví a mirar de soslayo y vi que abrió la puerta ya casi sin disimulo.

Cerré los ojos, como si no hubiera visto nada y seguí disfrutando de mis manos, mientras notaba que se acercaba despacio. Un segundo después noté sus suaves manos en mi pecho. Ese tacto, abrir los ojos y verle desencajado de placer me transportó a un clímax fuera de esta tierra. Cuando me pude calmar un poco, le dije a mi hijo:

– sácate la polla Diego y acércamela a la boca.

Él ni corto ni perezoso liberar su rica y tierna poya de la prisión que lo tenía sometido y la engullí de un bocado. Mi hijo me fue acariciando el pelo mientras yo tragaba su masculinidad, lo ensalivaba con gusto y me recreaba tragando su duro falo, pero creo que tanta excitación siendo el tan joven e inexperto precipitó su corrida que me sorprendió con su poya dentro e hizo que los primeros chorros se me atragantaran. Sin parar de pajearle se la saqué de mi boca y mientras tosía para recobrarme él siguió expulsando su leche en mis manos, mi cara, mi pelo y mis pechos.

Cuando ya no le salía ni una gota le invité a meterse en la tina de la bañera. Abrí el grifo de la ducha y nos limpiamos, abrazándonos y masajeando nuestros cuerpos desnudos, sin decirnos nada. Él miraba extasiado e incrédulo mi cuerpo y agarraba todas las partes que más le excitaban.

Y él volvía a estar de nuevo duro así que me puse mirando a la pared, apoyé los brazos y con mi mano dirigí su miembro a mi coño. Le pedí que me agarrara la cintura y, con su verga ya en mi, me balanceé hacía adelante y a atrás, una y otra vez….qué maravilla, notar cómo follaba a mi hijo, cómo entraba en mi.

– Oh mamá, esto es buenísimo – gimió.

– Sí hijo, me encanta esto, vamos ahora empuja tu cadera, fóllame tú a mi, folla a mamá.

Sus manos me agarraron con más confianza, yo jugué con mis bamboleantes senos, y comenzó él con unas embestidas lentas pero firmes y profundas. Me estaba sintiendo en la gloria. Entonces él comenzó a aumentar el ritmo, yo dejé mis tetas para frotar mi clítoris y pocos segundos después me vine en un orgasmo como nunca tuve. Él no paró de taladrarme hasta que confesó que se iba a correr.

– córrete dentro de mamá hijo, lléname con tu leche.

Y eso hizo un segundo después.

Me di la vuelta, le besé como se besa a un amante nos duchamos, nos secamos y nos fuimos a la cama juntos, sin decirnos nada, sólo nos besábamos, nos mirábamos y nos acariciábamos.

Esa fue la primera vez, pero visto con perspectiva no fue una de nuestras mejores noches. Nuestra compenetración fue mejorando con cada relación sexual que tuvimos….y fueron muchas. Muchas más que si quieren podré comentar. Pueden comentarme lo que deseen. Les dejé fotos que me inspiran y que de momento mías, aún no atrevo a poner. Les dejé excitantes videos porno incesto.

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Follando con mi hijo

Incesto, Relatos Cortos 21/11/2017

Ya no aguantaba más, había visto a mi hijo miles de veces desnudo, ahora era ya un hombre. Mi marido no aguantaba nada, y yo necesitaba que alguien me consolara.
Un día le esperé al llegar de clase, no le dije nada, simplemente cogí lo que siempre quise tener, pero con lujuria: su polla. Otro día fue él quien me pilló por sorpresa.

Se la cogí, la besé y su polla me la metí

La cogí, la meneé, la besé, me la metí, me folló encima de la mesa del comedor, su gran polla, mucho más grande que la de su padre, me hicieron ver las estrellas. Gocé como nunca, una madre y un hijo follando sin cesar, y con lujuria.
Sus arremetidas y embestidas eran increíbles, no sé, dónde aprendió a meterla así, pero desde luego que repetiré más veces.

Mi hijo me follaba con fuerza, contra la pared, me daba la vuelta, yo con mis buenas tetas era la mamá más orgullosa de estar con su nene crecido, notaba su pene endurecido dentro de mí. Me arremetía en su cuarto verde de criajo aún infantil, y yo subía la pierna para notar más su verga.

Follando con mi hijo que me pilla por sorpresa

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