Por dejar que me hicieran una mamada, me culearon en los jardines públicos del centro de mi ciudad.

Tranquilo mariconcito, no te asustes, ya verás que bien lo vas pasar. Va ser la mejor follada que jamás recibas.

Era uno de esos días que no tienes sueño, y no te apetece marchar para casa. Por lo que decidí después de andar de fiesta, dar una vuelta por la ciudad. No es una ciudad muy grande, e invita a pasear a pie.

Cuando decidí ir a pasear por el centro de la ciudad, antes de irme para casa, eran ya sobre las 4 de la madrugada. En el centro de la ciudad, hay unos jardines, donde suele haber bastante marcha; son jardines bastante grandes, por lo que más que jardines, es como un mini parque.

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Follado por el dueño del mesón, y…

Ya en otra ocasión estuviera con el dueño del mesón O Cabazo. Pero en aquella ocasión, no pudo realizar lo que pretendía, que no era otra cosa que romperme el culo, y follarme bien follado.

en aquella primera ocasión, mi culito no podía más, y aunque había insistido, y vuelto a insistir, mi negativa no dejaba lugar a dudas. ni siquiera le realicé la mamada que me pedía le hiciera, al no dejar que me rompiera el culo. Es que sabía que, si le hacía aquella mamada, luego iba ser más difícil negarse a que me follara.

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Un huésped gay empotrador

Muy caliente y gay, debieron pensar Darío y el pequeño Alberto al acabar aquel día tórrido.

El atrevido y sin reparos Darío, recién llegado a Palma para pasar unos días de vacaciones, se encuentra con el hermano pequeño de su mejor amigo. En el pasado hubo algo entre ellos. ¿Ha llegado el momento de terminarlo como es debido?

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Vivir en el pecado

El mes de mayo fue inolvidable. No solo había descubierto, muy a mi pesar, mi aparente bisexualidad, sino que no tenía nadie con quien hablarlo, con quien compartir mis más que crecientes dudas… La única persona con la que podía charlar de ello era Mariano y había cerrado su vida a cal y canto y, como siempre que las circunstancias lo superaban, dejar que el tiempo lo curara, o lo pudriera todo.

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Un niño que se convirtió en hombre

Gays piscina

Darío le gustaba alberto, quien era el hermano pequeño de su mejor amigo, desde abajo, tumbado boca arriba sobre la cama. La satisfacción estaba pintada en las bellas facciones del aún adolescente, y no era para menos: entre sus cuerpos se interponía el de una explosiva chica, desnuda como ellos, que habían conocido hacía menos de una hora. Alberto la estaba penetrando, todavía despacio, y Darío, que sentía las profundas acometidas del joven, lamía los pechos pequeños y compactos de la chica torciendo la cabeza sobre ella.

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