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Analizada en profundidad

Sexo Anal 05/06/2018

Mi primera fantasía fue en el instituto. Sentía curiosidad por el sexo anal. Ya había tenido experiencias sexuales pero no por detrás.
Ya había cumplido los dieciocho, repetidora por segunda vez, iba a salir del insti, para nunca volver.
Siempre me habían atraído los hombres mayores, aunque en ese momento salía con Ricardo, un compañero de la otra clase. Ricardo y yo follábamos a menudo cuando sus padres no estaban, y que era muchas veces. Salíamos de estudiar e íbamos a su casa. La primera vez que lo hice fue con él, la verdad que era bueno follando me daba bastante gusto, pero no lo suficiente. Debo ser casi ninfómana porque soy insaciable. Rubita, buenas tetas, coño apetecible y una pasión por las pollas que pocas cosas la pueden hacer desaparecer. Bueno sí, una buena polla.
Llegó un profesor nuevo, uno de Química que se llamaba Pedro. No era muy guapo pero tenía su morbo. Yo siempre me quedaba en su clase, no había novillos, solo para escucharle, para verle. Me atraía su forma de explicar, su forma de moverse, y por qué no, su bulto entre las piernas. Me fijaba constantemente. A otros profes no les abulta tanto, pero a él sí.
Un día me lo encontré en una de esas grandes superficies que llaman. Él estaba comprando unos dvd´s y yo estaba por allí con unas amigas. Les dije que él era mi profesor de Química, por quien estaba más bien loca de cachonda. Ellas me animaron a saludarlo, y me dijeron que se retirarían y que fuera a por él.
Así que con un poco de vergüenza pero fui para allí. La verdad no me dio mucho corte, porque él estaba avergonzado y eso me animó, me vine arriba. Yo llevaba un buen escote, marcando tetas, él no paraba de mirarme, le dije que qué hacía por ahí, que solo me lo imaginaba en clase. Se reía porque las preguntas le parecían infantiles, normal. Me estaba excitando a no poder más, me imaginaba su bulto, pero esta vez desnudo, colgando o excitado, me daba igual, pero me imaginaba la polla de mi profe al descubierto.

relato anal rubia

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Buena cogida por mi ano

Relatos porno, Sexo Anal 07/12/2017

hola mi historia es autentica de una gran follada anal espero les guste.
Le dije a mi amigo.

¿De verdad lo disfrutas? Es decir, ¿no te molesta que me cojan frente a ti? Por favor se sincero y responde a mi pregunta mi amor.

Sonia, cuando te vi la ves pasada, gemir, disfrutar cada caricia; me sentí demasiado excitado, no se si es normal o no, pero me encanto mirarte gemir, ahora es como una droga, pero si te asusta, no lo hacemos.

¡No Mario, no me asusta! Solo que quería escuchar de tu boca, eso…que tu también lo disfrutas, y en ese caso, no te preocupes puedes aceptar la invitación.

¡Gracias amor! Sabía que me entenderías.

Los días transcurrieron y por fin una tarde escuche a Mario decir lo que ya esperaba.

Sonia, mañana sábado pasaran por nosotros, por la mañana iremos de compras y a las 5 de la tarde saldremos, ¿alguna duda?

Si, ¿Qué ropa llevare?

A eso vamos amor, quiero que te vistas muy sexi…prometí vestirte para la ocasión.

Al siguiente día por la mañana fuimos de compra, primero un minivestido negro, del tipo strapless, una diminuta tanga roja la cual solo tenia un diminuto triangulo, que apenas cubría una parte de mi triangulo de vellos, si es que se le puede llamar cubrir a una telita súper delgada, unas zapatillas rojas de tacón alto, y pulsera al tobillo, Mario demostraba su buen gusto, regresamos a casa y faltando unos 40 minutos para la hora me bañe, me maquille, me hice una cola de caballo y me puse la ropa, primero la tanguita, me quedo ajustada, la liga se perdió en mis carnosas nalgas, el triangulo apenas cubría la mitad de mi monte de Venus, el vestido se pegaba a mi piel, pero al caminar este se subía resbalando por mis piernas.

Quizá tenia unos 10 centímetros por debajo de mis nalgas, si en realidad me veía muy sexi, mas con las lindas zapatillas as cuales tornean mis pantorrillas, pero creo que si no cuidaba mis movimientos con facilidad se verían mis nalgas, y arriba, mis pezones se podían mirar por debajo de la tela sin problema alguno, mire a Mario y le pregunte un poco tímida.

Mario, ¡no puedo salir así vestida de casa! Me da pena por los vecinos.

No te preocupes, ponte unas mallas debajo, así no pasa nada, ya veremos después cuando te las quitas.

Con las mallas me sentía mas tranquila, me puse un suéter para cubrir los pezones y así salimos cuando escuchamos el claxon del auto de quien invito a Mario y a su linda esposa…o sea yo.

Al salir mire con un poco de nervios, que no se trataba solo de una persona, en la parte trasera del auto habían 2 hombres de unos 46 años, manejando uno mas grande de edad, Mario subió de copiloto y a mi me sentaron en medio de los dos de atrás, nos alejamos sin llamar la atención, no habían pasado mas de 10 minutos cuando Mario me dijo sin vacilar.

¡Mi amor! Quítate las mallas, y el suéter, ya estamos lejos de casa.

¿Aquí? Le pregunte sorprendida.

Si mi amor, vamos muestra a mis amigos como te ves con tu vestido.

Sin contradecirle me despoje de las mallas y del suéter, por un momento pensé que aquellos hombres me tocarían ahí mismo, pero nada resultaron muy educados y medio tímidos, platicamos de cosas sin importancia y de pronto José el hombre que manejaba dijo.

Necesitamos cigarrillos muchachos, ¿quieren comprarlos aquí? O mas adelante.

El de mi lado derecho respondió, ¿sabes José? Te detienes en la avenida Juárez, ahí que baje Sonia a comprar…trague saliva ya me imaginaba que no me dejarían ponerme las mallas ni el suéter, todos respondieron animadamente que si, que ahí era el lugar adecuado.

Llegamos a una de las avenidas mas transitadas de la ciudad, antes de que bajara José se apresuro a decir a Mario y a mi.

Mario, a partir de este momento, solo podrás mirar y escuchar, no puedes participar en ninguna circunstancia, ¡Sonia!, tu ahora solo harás lo que nosotros te pidamos, sin importar que Mario este presente, fingirás que no existe en estos momentos, ¿alguna pregunta?

Mario solo guardo silencio, yo por mi parte pregunte ingenuamente… ¿me puedo poner las mallas?

Jajajajaja, se escucharon carcajadas al unísono, me sentí un poco cohibida.

Mira Sonia, así como estas vestida saldrás, y no hay pretexto, ese cuerpecito es para ser admirado, no temas solo sal con naturalidad y compra los cigarrillos, aquí te esperamos.

Sin mas Salí del auto, camine con la cara roja de pena, los comentarios morbosos se escucharon de quienes no tuvieron pudor en decirlos, aquí algunos que a decir verdad me pusieron un poco excitada, ahí inicio esa noche de sexo donde fui tomada en una especie de orgia, “mamacita que rica estas” “te lo mamo hasta que te vengas en mi boca chiquita rica” “con esa boquita estoy seguro que te encanta mamar verga mami”

Por fin al regresar al auto, me sentí tranquila, dimos varias vueltas por un parque, por fin después de un rato cuando ya las sombras de la noche caían sobre la ciudad, nos alejamos de las calles del centro, para detenernos en una calle solitaria, ahí José dio una indicación.

Bájate y camina hasta la esquina, ahí te quedaras unos minutos parada, como si fueras una “puta”, si alguien se detiene a preguntarte algo, tu sabrás que responder, pero no te subas nosotros pasaremos y te subirás.

Camine por la calle semi obscura, solo los tacones de mis zapatillas rompían el silencio de la noche, no había llegado a la esquina cuando un auto dio la vuelta y disminuyo la velocidad, se detuvo frente de mi y bajando la ventanilla me pregunto.

¿Cuánto cobras por mamarme la verga?

Lo siento, estoy esperando a un cliente.

Vaya, quizá otro día.

Se alejo y continué mi camino, otro auto se aproximo y ahora me dijeron lo siguiente.

¿Cuánto por hacerlo en tu culo mami?

Lo siento, ya estoy ocupado.

Ni hablar putita, ya será otra ocasión.

Por fin se aproximaron ellos y subí al auto, nos alejamos y esta ves no había nada de los hombres tímidos, el de la izquierda metió su mano y toco mi vulva, la delgada tela de la tanga estaba empapada, a tal grado que su mano salió mojada, sonriendo dijo en voz alta.

Miren amigos, le gusta jugar a la puta, esta empapada, vamos apúrate a llegar que ya tengo la verga dura…mete tu mano Sergio, siente que caliente viene.

Sergio metió la mano y comprobó lo dicho por francisco, en pocos minutos llegamos a lo que parecía una bodega, ambos Sergio y francisco descendieron y abrieron, el auto entro y al bajar, José de inmediato se apresuro a decir a Mario.

Puedes tomar asiento en aquellas cajas de madera, mientras gozamos a tu “puta”

Mario camino y tomo asiento, ahora empezaba la función.

Sergio camino y se detuvo frente de mi, poso sus manos en el resorte de mi vestido justo donde nacen mis tetas y de un fuerte jalón me lo arranco, lo arrojo a un lado todo roto y ahora José parándose tras de mi, me tomo de los brazos y me sujeto fuertemente…francisco tomo la tanga y la arranco de mi cuerpo, mi cuerpo temblaba por esa actitud jamás me habían tomado con brusquedad, José me soltó y aprovecho para darme una fuerte nalgada, Sergio me tomo en sus brazos y me rodeo la cintura, me apretó tan fuerte como pudo, sentí asfixiarme, después José y Sergio me tomaron cada uno de una pierna, me pasaron los brazos por los suyos y en lo alto me separaron las piernas, quede con la vulva expuesta, francisco se apresuro a chupar mi vulva, me sentí muy excitada, esa lengua entraba y salía de mi vulva y tocaba mi ano cada que podía, me dejaron en el piso y ahora ellos se desnudaron, mientras yo observaba.

Sergio se paro frente de mi y me obligo a mamar su verga, José abrió mis piernas y se tiro a chupar mi vulvita, mientras francisco hizo lo propio con mi ano, de ves en cuando soltaba la verga de Sergio y dejaba escapar gemidos fuertes, así ellos y Mario sabrían que lo estaba disfrutando, uno a uno cambiaron de lugar, cada uno termino en mi boca, mientras mi vulva pedía ser cogida, sentía como me palpitaba…pero nada no me cogían, los mire sorprendida y me di cuenta que sus vergas estaban flácidas, se miraron y sonriendo escucharon a José.

Démosle su premio a esta “putita” que goce y grite cuando el negro le meta su verga…puedes salir negro.

Un hombre alto, de piel de color salió de una esquina, totalmente desnudo, su cuerpo delgado hacia que su verga se mirara mas agresiva, gorda y larga, sentí temor de ser lastimada, pero en el fondo lo deseaba, me tomo en brazos y camino conmigo, se detuvo donde Mario estaba sentado, me recostó boca abajo en las pacas de cartón y me puso en posición de perro, Mario se iba a cambiar de lugar, pero el negro le ordeno tajantemente.

Ahí quédate, si te gusta mirar, ahora miraras como se coge a una puta como la que tienes, la escucharas chillar de placer, y la miraras escurrir de leche cuando termine, le voy a romper el culo, mira el tamaño de mi verga.

Me tomo de las piernas y me atrajo a su boca, su lengua se engolosino primero con mi ano, mis gemidos se podían escuchar con claridad, mis tetas se bamboleaban rítmicamente, me dio la vuelta y ahora me puso en rodillas abrió mis piernas y metió sus dedos en mi vulva, como si fuera una verga metió y saco con velocidad, en pocos segundos me hizo mojarme, perdí las fuerzas y antes de reponerme me bajo de la paca de cartón, me paro y apoye las manos en la paca, separo mis piernas y sin piedad, me masturbo nuevamente, desfallecida casi caigo al piso.

Ahora me dio la vuelta y así arrodillada me obligo a mamar su enorme verga, de mis ojos escurrieron unas lagrimas, no pude meter toda, apenas unos centímetros, por fin me ayudo a ponerme de pie, jalo una silla de madera y se sentó, me pidió me sentara sobre el al tiempo que tenia que ensartarme yo sola.

Pese a estar muy lubricada, sentí dolor al ir entrando su verga, me quede quietecita unos segundos, trate de zafarme, pero fue un grave error pues me tomo de la cintura y sin piedad me sentó por completo, ensartándome.

Aaaaaaaaaaaaaa, esperaaaaaaaaaa, por favorrrrrrrrrrrr, me matassssssssss ayayayayayayayayaay. Creo que por un momento perdí la conciencia, ya recuperada, yo misma inicie a subir y bajar en un rico vaivén, gozando esa gran verga.

¿Te gusta mi verga? Eh ¿te gusta putita?

Siiiiiiiii, esta deliciosaaaaaaaa, a,a,a,a,a,a,a, se escuchaban mis gemidos, de pronto me tomo de las piernas y camino conmigo por la bodega, el tamaño de su verga era tal que no se salía, la sensación era enloquecedora.

Se tendió en el piso, y yo quede sentada sobre el, así apoye mis brazos en su pecho y mis pies a su costado, así me elevaba y parecía una especie de sube y baja, cerré mis ojos y así respondí a sus preguntas mientras terminaba en un torrente su leche se mezclo con la mía.

¿Te gusta ser puta? ¿Lo disfrutas mucho putita?

Si, me encanta ser puta, asiiiiiiiii aaaaaaaaaa, que rico, cógeme mas sácame toda la leche papi.

Su leche corrió en mi interior como lava hirviendo, mi cuerpo estaba sudoroso…las tetas me dolían y mi clítoris estaba hinchado al igual que mi vulva.

Quiero cogerte por el culo, ¿quieres que lo haga?

Si, hazlo, rompe mi culo, con esa rica verga…déjalo lleno de leche.

Me empino y puso su verga en mi ano, empujo un poco pero sentí tanto dolor que no pude evitar lloriquear asustada.

Espera… nooooooooo, por favor no podrá entrar, olvidémoslo.

Vamos, no tengas miedo, solo la puntita, no te dejare ir sin meterte aunque sea la punta.

Apenas dijo esto y me tomo de la cintura, nuevamente sin piedad se abrió paso, sin importar mi dolor, no se detenía y al contrario parecía que mis suplicas lo calentaban mas, me desmalle y cuando reaccione, sentí como me punzaba el ano, estaba ensartada por completo, un hilillo de sangre escurría por mis piernas, pasado un poco el dolor, me fui adaptando a semejante verga, ahora yo misma me movía con suavidad, me sentía bien llena como nunca, sus manos tomaron mis pezones apretándolos con brusquedad, a pesar del dolor, me estaba gustando, sentí como se ponía tenso su cuerpo, y un nuevo torrente de leche entro en mi ano, por fin me saco la verga, adolorida me apoye en las pacas de cartón, el negro se alejo como llego, Mario se apresuro a ayudarme a subir al auto, desfallecida me quede dormida en medio de Sergio y francisco.

Al llegar a casa, Mario me cubrió solo con su chamarra, me ayudo a salir del auto, Mario se despidió y entramos a casa, me ayudo a recostarme en nuestra cama, me separo las piernas y mientras miraba mi vulva escurrir de leche, al igual que mi ano, se masturbo delante de mi.

Me acosté adolorida pero muy felíz de esa follada.

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Debilidad por el sexo anal

Confesiones, Sexo Anal 30/10/2017

He de confesar que me gusta el sexo anal. Parece un título de una película porno, pero es la realidad de mi coño.

Desde hace un tiempo, en realidad bastante tiempo, tengo un problema. Hoy he decidido compartirlo con todo el que quiera leer esto.

Soy adicta al sexo anal. Es lo que más me llena y lo que me produce más placer. Incluso he llegado al punto de que no tengo sexo vaginal.

El problema del gusto por el sexo anal

Mi problema comenzó hace unos años. Concretamente en ese tiempo donde comienzas a coquetear con el mundo del sexo y eres aún inexperta. Yo en esa miraba a escondidas revistas pornográficas, y en un Internet incipiente busca pornografía. Me estaba descubriendo un mundo nuevo que para mi había permanecido oculto. Por mi entorno estaba mal visto el tener relaciones sexuales, y a la familia era difícil de ocultar en cuanto tuviera que ir al ginecólogo e hiciera la pregunta de rigor.

Entonces en esa época solo había una opción, tener sexo anal. Cuando perdí la virginidad con un chico fue una situación confusa. Él tenía la idea clara de que quería meterla por la vagina. Yo según lo que había visto hasta ese momento, tenía claro el cómo debería ser, tras un largo sexo oral incluyendo garganta profunda y comida de testículos le propuse el metérmela por detrás. Se la había lubricado con mi saliva muy bien y yo estaba a 4 patas deseosa de que se decidiera a actuar.

Este chico que también estaba descubriendo el sexo por primera vez decidió fiarse de mi y aceptar el penetrarme el culo. Con su pene bien erecto, se aproximó a mi, y situó su punta en mi agujero, y sin más hizo fuerza para que entrara. En ese momento el dolor se apoderó de mi cuerpo. No pude evitar romper a llorar, y entre sollozos gemir de dolor.

El chico concentrado en lo suyo me clavó su polla completa en mi culo. Para él era todo placer y un mundo de sensaciones extraordinarias. Él apenas sabía reaccionar, en cierto modo tenía miedo de que me estuviera haciendo daño, pero por otro lado se excitaba el tenerme sodomizada y sumisa a lo que él quisiera hacer. Le alimentaba su lado sádico. Además era su primera vez y no se imaginaba que el sexo anal le reportara tanto placer.

Con lágrimas en los ojos pedía más caña anal

Aun con lágrimas saliendo de mis ojos y escurriendo por mi cara, él comenzó a follarme el culo. Por suerte para mi, al no tener mucha idea, no lo hacía de forma brusca y era soportable. Con cada embestida que me daba el dolor se iba transformando en algo de placer. Placer que aumentaba en intensidad y protagonismo. Él podía notarlo en su polla como mi culo le iba poniendo menos resistencia y le ofrecía más sensaciones. Por desgracia le vino acto seguido la eyaculación y lleno todo el condón de semen dentro de mi culo. Él encantado con la experiencia porque había sido fantástica, pero a mi me dejo a medias, explotó su clímax cuando yo empezaba a disfrutar del mio.

Esto me llevó después a probar por mi cuenta e intentar llegar al final del camino. En la intimidad de mi cuarto comencé a introducirme por el culo bolígrafos y rotuladores. Primero uno para probar, luego fui aumentando el número de bolis que me podían entrar en el culo. Me los movía como si fuera una penetración, pero no conseguía llegar al placer que sentí con la polla. Después pasé a probar los mangos de los cepillos, esto si me proporcionaba placer. Y me fui acostumbrando e introduciendo en mi rutina diaria el jugar un rato con mi culo. En este tiempo tuve más encuentros sexuales, pero ninguno vaginal. Ahora ya tenía el ano hecho a la penetración, y aunque seguia el dolor en el primer momento de meterla, cada vez el dolor duraba menos y llegaba antes el placer. También comencé a probar otras posturas, no solo a 4 patas, también tumbada bocabajo, sentada sobre el chico para cabalgar encima suya, medio de pie, bocarriba, etc.

El arte de dominar el sexo por detrás

Había conseguido dominar el arte del sexo anal y era mi forma de conseguir orgasmos y placer. Después de este tiempo, por fin llegó mi momento de probar el sexo vaginal. Lo probé varias veces y también tenía orgasmos y mucho placer. Pero no era lo mismo, y muchas veces tenía que recurrir o bien a pedirle al chico de turno que me diera por detrás o sino, luego yo sola masturbarme analmente.

Un poco más mayor conocí el mundo de los juguetes sexuales, y toda la gama que había, que si formas, que si vibración, que si grandes, pequeños, especiales para anal.

Fui probando varios, cuanto más jugaba y probaba en mi culo mejor y más placer sentía.

En la actualidad mi pareja esta encantada conmigo le pido que me rompa el culo todos los días incluso algunos días 2 veces. Tengo mis juguetes y cuando estoy sola los uso para darme placer.

Mi última experiencia ha sido el que mi pareja me la meta por el culo a la vez que me mete por el mismo agujero un vibrador. En plan doble penetración pero solo en el culo. Y esa sensación me ha vuelto loca. Primero notar como entra la polla de mi pareja por mi culo y como me lo abre a golpe de pollazos y placer. Y cuando ya estaba en climax, notar el frío tacto del dildo entrando también por mi culo. El momento de activar la vibración ha sido espectacular. No solo vibraba el juguete sino también toda la polla que tenía enterrada en mi culo. Con esa vibración no he podido evitar el orgasmo, y con las contracciones de placer me provocaba aún más placer. Se ha convertido en toda una espiral de goce desenfrenado que desembocaba en orgasmo tras otro hasta llegar a eyacular. Tener una corrida vaginal por sexo anal, es lo máximo en placer. Y por último mi pareja me ha soltado toda su leche bien caliente en mi interior. Eso ha sido lo mejor. Con tanto placer y esa sensación de arder mi culo su semen ha sido como aplicarme una crema calmante. Mi mejor experiencia con diferencia.

Y mi próximo objetivo es probar el fisting anal después de una buena sesión de sexo para dilatar. ¿voluntarios?

 

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LA APUESTA

Hetero: General, Relatos Cortos, Sexo Anal 13/09/2017

Caridad, una morenita de 18 años, de estatura normal, de grandes ojos negro, y muy hermosa, paseando por el parque, le dijo a Freddy, un amigo suyo, bajito, muy guapo, que iba de gay para poder estar entre las jovencitas:
-…Me ves el chocho y no te puedes aguantar sin follarme. Eres un maricón de boquilla.
-¿Qué apuestas a que paso de ti?
-10 euros.
-Hecho. ¿Cuándo te pones en posición para tentarme?
-Vamos a mi casa que no están mis padres.
Se fueron a la casa de Caridad… La joven se puso en posición. Freddy sacó la polla, que no medía más de 10 centímetros y que era delgadita, y se la clavó. Caridad, exclamó
¡Perdiste!
Freddy la siguió follando. A Caridad le encantaba pero no para de decir:
-Perdiste, perdiste, perdiste….
Caridad se estaba empezando a correr. Freddy, se la quitó del chocho y se la llevó al culo.
-¿Quieres que te folle el culo?
-Así ganas tú.
Freddy le lamió e culo y jugó con su polla en la entrada del agujero negro… Caridad ya se iba a correr metiera donde se la metiera. Le vuelve a preguntar:
-¿Quieres que te encule?
-Ya puestos….
Fredy la enculó con mucho cuidado. Al rato se corrió dentro de ella. Caridad empezó
a temblar… De su chochito salió un torrente de aguadilla… Sus gemidos inundaron la habitación.
Las corridas que tuviern fueron espectaculares.
Al acabar, le pregunta Caridad a Freddy:
-¿Quien ganó?
Freddy sacó la billetera y le dio los 10 euros.
-Tú.
-¡Lo sabía! ¡Perdiste, perdiste, perdiste…!
Freddy guardó la billetera y la polla y se fue. Cuando llega a la calle, se dijo a si mismo:
-Lo que hay que hacer para que no te digan que la tienes pequeñita, Señor, ¡Lo que hay que hacer!

Quique.

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Encontré la plenitud sexual en mi trabajo

Transexuales 27/07/2017

Hola a todos en la actualidad realizo un trabajo como supervisor del sistema eléctrico de un hospital en una ciudad cercana a la capital del estado. Como se requiere de mi presencia constante en la obra, la compañía para la que trabajo rentó una casa que se habilitó como residencia de obra y almacén de material; por lo que yo vivo en ella mientras se termina el trabajo.

Afortunadamente para mí, tengo la casa a mi disposición todo el tiempo, lo que me permite vestirme y tener una que otra aventurilla de vez en cuando, sobre todo los viernes y sábados, pues como es común en las ciudades medianas y entre los trabajadores de este tipo de obra, cobrando su sueldo semanal corren a la cantina o a los tres o cuatro burdeles a gastarse la “raya”, y al acabárselo en la bebida y/o en las mujeres, recurrían a mi para que les ayudara a completar para el “gasto”, momento que yo aprovechaba para hacerlos caer en mis redes.

En fin, mi vida transcurría en un equilibrio entre el trabajo y el placer bastante organizado. Hasta hoy…

Como ya va la obra un poco atrasada y en este tipo de trabajo se tiene que cumplir con el calendario establecida so pena de multas a la constructora, y específicamente en mi área de electricidad, pues depende mucho de los proveedores y estos no entregan a tiempo el material requerido, me vi precisada a contratar algunos electricistas más para que trabajaran en el tercer turno, pero como supervisar a los tres turnos es demasiado trabajo, aun para mí, solicité un capataz para el turno nocturno, replicándome la oficina central que buscara uno entre los trabajadores con que ya contaba.

Apoyándome en los ingenieros de obra, me recomendaron a uno de sus capataces que estaba estudiando precisamente ingeniería eléctrica, por lo que lo cité para hoy mismo en la residencia de obra.

Cómo no era mi plan seducirlo o seducir a nadie, al llegar me di un baño y me vestí de una manera muy “ambigua”, por decirlo de alguna manera. Claro que no puedo dejar de usar tangas femeninas (aun en el trabajo) y vistiendo unas sandalias apliqué como siempre una rica crema hidratante en todo mi cuerpo, que rocié generosamente con mi fragancia favorita: CK 1.

Así, vestida y no, esperé a Javier, nombre que es el del muchacho que me recomendaron para capataz. Ya lo había visto desde que inició la construcción, y siempre me pareció un muchacho sano, jovial, alegre y trabajador además de guapo y bien plantado. Pero nunca se me pasó por la mente seducirlo, pues se ve completamente viril.

Como me da por la cocina, preparé uno de mis platillos favoritos para invitarlo a cenar y platicar con él acerca del plan de trabajo.

Llegó puntual a la cita y lo invité a cenar y en el transcurso de la cena lo puse al tanto de lo que se trataba el trabajo. Le gustó mucho mi oferta pues es un trabajo en el que podrá desarrollarse en su profesión.

Para cerrar la contratación, lo invité a tomar unas copas ahí mismo, y sacando una botella de whisky brindamos alegremente.

Ya entrados en la charla, le pregunté por su esposa e hijos y él, sorprendiéndose me dijo que no estaba casado, y que ni siquiera tenía novia.

Esta confesión me puso alerta y se despertó el instinto inmediatamente. Preguntándole por qué no tenía novia siendo tan guapo y con una carrera a punto de concluir y con un trabajo más o menos estable, me respondió que no estaba dentro de sus planes “amarrarse” de momento a una mujer. Que si acaso, lo haría ya que terminara su carrera y que tuviera su propia compañía.

Después de otros dos whiskys la plática derivó al plano sexual, y yo sintiéndome un poco más atrevida, le pregunté que si no le extrañaba que yo no estuviera casada(o), a pesar de mi edad.

Se me quedó viendo fijamente y ruborizándose un poco, musitó: “dicen algunos trabajadores que usted es homosexual”. Me quedé sin habla y un poco asustada, pero recomponiéndome, le pregunté: ¿y tú que piensas? Me da igual que sea lo que sea. Es asunto suyo y nada más.

Le agradecí que pensara de esa manera y le pregunté. ¿Y no te da miedo estar aquí, conmigo a solas? -¿Por qué me daría miedo?, ¿me va a usted a matar o algo así?

Estallé en risa y le dije: ¡No! De ninguna manera, pero es natural que te sientas incómodo en presencia de alguien como yo, siendo tu como eres. ¿Y como cree usted que soy?, me preguntó. Y levantándose de su silla se acercó a donde estaba y sin más, me tomó de la cara y me dio un largo y profundo beso en la boca, dejándome casi sin aliento.

Semiparalizada, no pude responder a esa sensual caricia y me quedé estática, respirando profundamente para tratar de recuperarme de la sorpresa.

Javier se separó un poco de mí y me preguntó: ¿eso responde a su pregunta? Levantándome de mi lugar, lo abracé y acaricié lo más dulce y suavemente que pude dadas mis ansias, que en ese momento eran tan grandes que difícilmente pude contenerme de hincarme ante él y rendirle pleitesía a su persona completa.

Tomándome suavemente de mis brazos, Javier me acercó hacia sí y repitió el dulce beso que me había dado.

¿Quieres quedarte conmigo?; le pregunté en cuanto pude hablar.

Ahora y siempre mi amor; me contestó.

Ante esta respuesta ya no pude contener más mi deseo y arrodillándome acaricié sobre su ropa el más perfecto miembro que mis manos jamás hubieran tocado. Se sentía inmenso, duro, tibio, palpitante.

Lo quise sacar de su prisión pero Javier me lo impidió y me dijo:

Aquí no, vamos a tu cama para empezar a hacer las cosas bien.

Me incorporé como pude y tomándolo de la mano lo arrastre literalmente a mi recámara. Lo tiré sobre la cama y me abalancé sobre de él como fiera en celo (lo que en esos momentos era) y desabroché su pantalón y traté de bajárselo, pero una vez más, él me contuvo y me pidió que le permitiera desnudarse.

Bajándose de la cama, fue retirando poco a poco todas sus prendas de vestir, dejándolas perfectamente acomodadas sobre una silla. Esto me permitió verlo, disfrutarlo, gozarlo en totalidad de su harmonioso cuerpo, más parecido a una estatua esculpida por el más grande artista que a un hombre de carne y hueso.

Mi sensualidad se desató por completo en cuanto vi su majestuoso cetro de carne. Grande como pocos he visto en mi agitada vida; destacaba su glande que se encontraba descubierto. Relucía como una estrella y en su orificio despuntaba una gota como perla que invitaba a libarla.

¡NO!, definitivamente no podía soportar más la tentación, enorme tentación de meterme a mi ansiosa boca ese abundante trozo de carne. Saborear el líquido ambarino que fluía de su pequeño orificio, y lo hice.

Abrí todo lo que pude mi receptáculo oral y dejé que Javier introdujera su portentosa verga. Sabía que me podía asfixiar si entraba en su totalidad, pero estaba dispuesta a soportar cualquier dolor que me infligiera con tal de sentirla en toda su extensión.

Javier delicadamente la fue metiendo poco a poco, lentamente para que mi cavidad se acostumbrara y se dispusiera a aceptarla. Llegó al tope y yo sentía que me estaba tocando ya la glotis. Pero pude soportarla sin que me viniera el deseo de rechazarlo.

No podía cree que un tan hermoso ejemplar de hombre estuviera en ese momento aceptándome en toda mi sensualidad. Tomó delicadamente mi cabeza y la acercó más a su divino cuerpo, llegando en ese momento al límite de mi deseo y succioné el hermoso pene de la mejor manera que la posición me lo permitía.

Javier empezó a gemir y a realizar movimientos de mete-y-saca en mi boca. A pesar de mi desbordado deseo, no pude reprimir un arqueo que bastó para que Javier se detuviera y se retirara de mi boca.

-¿Lo lastimé ingeniero?; me preguntó.

-No Javier, pero está demasiado grande y todo tiene su límite. Por favor, síguelo haciendo pero no empujes tanto. Y no me llames ingeniero, para ti desde ahora, soy Andrea y soy tu novia. ¿de acuerdo?

-De acuerdo Andrea, pero cambiemos de posición, no me siento cómodo sin procurarte placer.

-Haz de mi lo que quieras Javier; considérame no solo tu novia si no tu esclava. Acomódame como mejor te plazca y dame lo que quieras y como lo quieres. Le dije sumisamente.

Me hizo que me colocara sobre de él y sentí su gran verga dura como riel en mi entrepierna. Mi diminuto pene rezumaba un poco de semen y al sentirlo Javier quiso proporcionarme algún placer y doblando su cuerpo me besó y chupo esa pequeña parte de mi anatomía.

Me corrí hasta quedar también a la altura de su pene y quedamos en la posición sesenta y nueve y comenzamos a darnos placer simultáneamente.

Yo devoraba su verga chupándola como si de ello dependiera mi vida, como si fuera una cánula que me proporcionara el aire para poder vivir.

Mientras tanto, Javier no solo lamía mi minúsculo pene, sino que extendía sus caricias a mi escroto, a mi periné y llegaba a lengüetear los bordes de mi ano.

Estas caricias tuvieron el efecto de incrementar mi succión y lengüeteo de su verga, lo que devino en una aparatosa eyaculación por parte de Javier. Sin embargo no se detuvo y entonces tomó posesión de mi culo, metiendo su lengua e inyectándome tibios chorros de saliva. Me llevó a un orgasmo como muy pocas veces había tenido y al sentirlo, chupó mi verguita y succionó el escaso semen que eyaculé.

Quedamos rendidos acostados uno al lado del otro pero aun en la posición sesenta y nueve. Veía su enorme verga que aun en reposo era impresionante, chorreaba un poco de semen y no pude evitar el libar con mi lengua ese delicioso líquido.

Javier me hizo que me acomodara para quedar frente a frente, y abrazándome me besó de una manera tierna y con sus labios y lengua retiró el semen que quedaba en las comisuras de mi boca.

Lo miré con tanto amor y ternura que él no pudo evitar estrecharme fuertemente y me hizo sentir más mujer que lo que alguna hubiera sentido. Sabía que a partir de ese momento sería suya para siempre.

Sin dejar de besarme y abrazarme, se fue acomodando hasta quedar sobre de mí, y delicadamente se fue metiendo entra mis piernas, que ansiosas se abrieron a toda su extensión para acogerlo.

Su verga ya había recobrado su capacidad y estaba otra vez gruesa, dura, palpitante y rezumante. Su longitud parecía haber aumentado pero no me importaba el daño que pudiera causarme. Sentía una urgente necesidad de sentirla dentro de mí. Como si hubiera leído mi pensamiento, llevó su boca a mi culo y besándolo lo dejó lubricado con su dulce y espesa saliva.

Levantó mis piernas y dejándolas sobre sus hombros, guió su pene con una mano mientras con la otra abría mis nalgas para facilitar la introducción.

Acomodó su glande en la entrada de mi ansioso culo y trató de meterlo suavemente. Entró una pequeña parte de tan grueso bálano pero me dolió tanto que me saltaron las lágrimas. Al verlas, Javier se retiró de inmediato y preocupadamente me preguntó:

-¿Te hice daño mi amor?, ¿te lastimé?

-No Javier, sólo que es tan grueso tu miembro que no se si pueda recibirlo todo de una sola vez. Inténtalo de nuevo pero esta vez ponle lubricante de el que tengo en el cajón de mi buró.

Se deslizó a un lado y abriendo el cajón tomó el tubo de lubricante, pero a la vez vio los consoladores que estaban en el cajón y tomando uno me dijo:

-Los usas con frecuencia, ¿verdad?

-Solo cuando estoy muy necesitada y estoy sola.

-¿Lo usarías conmigo ahorita?, me gustaría sentirlo al mismo tiempo que tu sientes mi verga, para darte mayor placer.

-Si Javier, lo que tu quieras.

Colocó una generosa cantidad de lubricante en dos de sus dedos y metiéndolos en mi ano cubrió perfectamente las paredes y el borde, así mismo aplicó en su verga otra cantidad.

Volviéndose a colocar en la posición, intentó de nuevo la penetración, logrando meter prácticamente toda la cabeza de su potente verga. Yo me sentía reventar por lo grueso del glande, pero ya no sentía dolor y mi esfínter ya había sido traspasado.

Tomando un respiro, Javier me pidió entonces que lo penetrara con el consolador, al que previamente le había aplicado lubricante. Tomé el dildo en mi mano y con la otra abrí sus nalgas y orientándome con un dedo coloqué el dildo en posición. Lo metí un poco y en respuesta, Javier metió casi la mitad de su verga en mi distendido culo. Terminé de meter todo el consolador y la verga de Javier ya estaba también totalmente dentro de mí.

Y empezamos a movernos como seres atacados de algún mal. Él penetrándome hasta la empuñadura y haciéndome sentir mujer, su mujer. Y yo dándole placer doble, el de estarme cogiendo y de sentir él el consolador en su culo, lo que exacerbaba su libido repercutiendo en las embestidas que me propinaba.

Transcurrió así no se que tanto tiempo, pero el caso es que nuestros cuerpos estaban bañados en sudor y nuestras bocas se llenaban de la saliva de los dos, pues no dejábamos de besarnos.

Mis piernas ya estaban entumidas y sentía el culo inflamado de tanto roce, pues a pesar de la lubricación, era tal la grosura el largo de la verga de Javier, y además tan intenso el movimiento que de alguna manera el lubricante había perdido la capacidad de evitar la fricción.

Le rogué a Javier que cambiáramos de posición pero él no quería de dejar de sentir en su culo el dildo que le había introducido, por lo que le pedí que nos acostáramos de lado y él se detuviera el consolador.

Quedamos en la postura de las cucharas y así pude descansar de mis entumidas piernas.

Como Javier seguía dándose con el consolador, llegó un momento en que su excitación llegó al clímax y soltando el dildo, me tomó con las dos manos y me repegó en tal forma a su cuerpo, que sentí como su verga penetraba en lo más recóndito de mi intimidad.

Unos momentos después, pude percibir el torrente de semen que arrojaba dentro de mí. Esa sensación de humedad tibia y espesa que refresca el lastimado reducto y que es fuente de vida. No pude evitar tener un orgasmo delirante que me hizo gemir y llorar de placer. Javier se aferraba a mí con los dos brazos y sentía como su verga palpitaba y arrojaba aun más licor seminal. La penetración se había hecho más profunda y yo me sentía repleta, casi sin poder respirar. Su enorme miembro no perdía ni rigidez ni longitud y mi esfínter lo apretaba suavemente, haciendo que Javier me acariciara apasionadamente.

Se dejó de mover y me soltó de su abrazo, pero su verga aun estaba dentro de mí. Paulatinamente fue perdiendo tamaño e instintivamente apreté el esfínter para evitar que se saliera, ocasionando una queja en Javier debido a la fuerza del apretón. Pero ya su verga estaba muy flácida y no pudo evitar que se saliera del tibio y acogedor estuche en que estaba aprisionada.

Como perra en celo, me volteé a limpiar con mi lengua ese objeto que tanto placer me había dado, dejándome Javier hacerlo y acariciaba mi cabeza dulcemente.

Ya calmados, nos recostamos juntos y abrazados. Javier cerró sus ojos y se quedó dormido de inmediato. Cuidadosamente me separé de él y levantándome de la cama me dirigí al baño a asearme aunque fuera someramente, pues el gran tamaño de su verga había causado algunos estragos en mi cuerpo.

Regresé a la cama y pude observarlo detenidamente. Se encontraba boca abajo y sus hermosas nalgas resplandecían y sobresalían sensualmente y no pude evitar el posar mis labios de la manera más delicada en ellas y entre ellas. Javier se movió un poco y mi lengua pudo acariciar su apretado hoyuelo del que rezumaba un poco de lubricante y algo de rica jalea de su cuerpo.

Metí todo lo que pude mi lengua en ese dulce tarrito y paladeé sus efluvios como si de néctar se tratara. Era imposible que Javier no sintiera mis maniobras y levantando un poco la grupa, sus manos abrieron el canal que rodea a su culo y me permitió penetrar y llenar de saliva su apetecible culín.

En ese momento renegué un poco por ser impotente y no poder penetrar ese invitador pozo de felicidad. Sin embargo mi lengua lo estaba haciendo gozar y me apliqué a darle todo el poder que pudiera.

A pesar de que lo había sodomizado con el consolador más grueso y largo que tengo, su culo había recobrado su tamaño y elasticidad, por lo que mi lengua encontraba alguna dificultad para entrar. Con el dedo medio de una de mis manos, penetré en esa suave y caliente cueva y Javier respingó al sentir la caricia.

No me había dado cuenta de que su verga ya estaba en plena forma y pidiéndome que no retirara mi dedo, se volteó para quedar boca arriba. Al ver que su verga estaba completamente erecta, mi boca no pudo evitar abrirse y devorar el ya descontrolado tronco.

Mi dedo no dejaba de entrar y salir del culito de Javier y su verga respondía penetrándome más la boca. Yo apenas podía tragar ese órgano sexual y pasaba apuros para no ahogarme, pues era tal la excitación de Javier que embestía mi boca como si no tuviera fondo.

En un momento dado, cesó todo movimiento por su parte y levantándose me hizo que me colocara en cuatro puntas y acomodando su desbocada verga en la entrada de mi culo, arremetió con tal fuerza que me hizo gritar, tanto de dolor como por la sorpresa.

Sin detenerse para nada, comenzó un tremendo movimiento de mete-y-saca que llevaba su verga casi hasta sacarla y la dejaba ir de golpe y sin compasión hasta el tope.

Esto me estaba doliendo pero a la vez me estaba elevando a un estado de lujuria tal, que mis gritos se convirtieron en gemidos de placer. Sus manos no permanecían ociosas y acariciaban mi cuerpo en todas las partes sensibles y pellizcaban mis pezones que se encontraban totalmente erectos. Mi verga desde luego que era un objeto de sus caricias y me la acariciaba dándole ligeros apretones con dos de sus dedos a la vez que la estiraba.

Mi libido ya estaba a su máximo y deseaba que nunca terminara la extremadamente rica cogida que me estaba dando, pero él también estaba ya como loco dándome verga y de repente se detuvo y tomándome con sus manos de las caderas, dio un envite duro, profundo, que sentí que me llegaba casi a la boca.

Su verga en esa posición parecía haber ganado tamaño y dureza y la sentía caliente. Llenaba completamente mi recto y aun más allá. Sentía en mi esfínter sus gruesas venas dilatadas al máximo como palpitaban y engrosaban. Su sudor bañaba mi espalda y el mío corría por entre mis nalgas mojando y lubricando la apretada unión de su émbolo de carne y mi ano.

Estábamos quietos los dos, disfrutando ese momento. Sólo se oía nuestra agitada respiración y el chapoteo de nuestros sudores. Javier exhaló entonces una especie de aullido pero de bajo volumen. Yo me asusté un poco hasta que sentí en las profundidades de mi ser, una rica tibieza que bañaba y aliviaba mi lastimado culo. ¡Estaba desbordándose en un orgasmo increíblemente abundante! Por un momento pensé que estaba orinándose pues era tal la cantidad de semen que ya se desbordaba de mi recto y escurría por mis piernas formando un charco en la cama.

Estuvo así unos minutos y su eyaculación parecía no tener fin. Su pulsante verga se mantenía firme: dura, larga, gruesa. Mi culo quería apretarla pero estaba tan distendido que no era posible.

Se fue recargando poco a poco en mi espalda y su verga perdió un poco de su dureza y aflojó su ataque. Mis rodillas estaban adoloridas y fueren cediendo poco a poco hasta que quedamos los dos tendidos boca abajo en la cama; Javier sin salirse completamente de mi lastimado culo, pero ya sin la presión enorme de su verga erecta.

Pasaron unos minutos y Javier me besó en una oreja y me dijo tiernamente:

-Te amo Andrea.

No pude contener el llanto y entre hipos le contesté:

-Gracias, Javier.

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Vecina con ganas de follar

Follamigos, Lésbicos, Sexo Anal 27/07/2017

Hola a todos mi nombre es Carmen, mis lectores ya conocen mis cualidades y sobre todo mi gran culo jajaja, soy algo vanidosa pero es parte de mi personalidad, sin embargo en esta historia no soy el centro de atención, soy solo alguien que cuenta lo sucedido desde su punto de vista.

Una mujer calculadora y fría

A mis 21 años ya era una mujer como ninguna, tenia una mente calculadora y fría, con solo las personas acercarse a mi sabia que necesitaban y que pretendían de mi, recuerdo que para esas fechas me acostaba con 2 profesores de la universidad y tenia un novio mas o menos serio que había presentado en mi casa, pero enfocándonos en la historia que voy a contar empezaré diciendo, que al momento de retornar de la universidad siempre tenia que cruzar por una cancha de basket en donde siempre recibía piropos y comentarios obscenos, para esas fechas no me preocupaban y solo los ignoraba.

En ocasiones me excitaban con los comentarios pero no se los dejaba ver, eran cosas muy fuertes, como te comería el culo asi sudadito y cosas mas perras, siempre eran los mismos tipos que estaban en la esquina, que babean por vecinitas y compañeras de universidad, casi todos me decían algo, pero había uno que era mas obsceno que todos, para ser sincera me masturbe una vez imaginando si me haría lo que decía, pero solo eso.

Aquí donde conocí a Ana Maria para esas fechas tenia unos 18 años estaba entrando a la misma universidad y fue a visitarme a mi casa sin nunca haber hablado con ella con la excusa de que le diera un tour y la llevara a la universidad, no estaba en disposición de ayudar a nadie estaba un poco fría y egoísta para esas fechas pero vi una oportunidad de hacer algo para mi hermanito querido, pues note como se quedo mirando a Ana, hasta ese momento no me había fijado pero ella era hermosa, solo que no sabia como concentrar su belleza.

Ana era una niña rubia hermosa con senos medianos

Para esas fechas era una niña rubia con senos medianos muy parado, ojos claros, cabello lacio, no sabia si tenia un lindo trasero porque usaba pantalones muy anchos pero nada, me hice la simpática y hable con ella e inmediatamente le introduje un tema, en esos días era muy centrada y lo que quería lo iba a conseguir rápido y sin chistar, me dirigí hacia ella y le dije.

Carmen: Ana es tu nombre cierto.

Sonrió y me contesto.

Ana: Si ese es mi nombre.

Carmen: Y tienes ropa para ir a la universidad mira que no puedes ir vestida así.

Note como se sonrojo y me pregunto porque no puedo ir así.

Carmen: Es un sitio muy exclusivo no sabes si encontraras a tu esposo ahí.

Ana: Pero yo voy a estudiar es, no voy pendiente a eso.

Carmen: Pues tendrás que irte sola porque yo no andaré con nadie con vestimenta de loca.

La puse en preaviso, sentí como todo se definió y su repuesta era lo que necesitaba escuchar.

Ana: Y me puedes ayudar?

Carmen: Si pero tienes que ser open mind y confiar en lo que te digo

Sonrió y asintió con su cabeza, pues bien ya sabia que la tenia en mis manos, empecé a sacar ropas que me quedaban pequeñas y como no tenia grandes senos, acostumbraba utilizar, blusas escotadas muy llamativas que en su cuerpo se verían súper bien, pero necesitaba hundir su autoestima para estar segura asi que procedí con los pantalones.

Carmen: Toma pruébate este pantalón.

Ana: No me va a servir tienes mucha trasero yo no.

Carmen: Ah no si vas a comenzar a ponerte negativa lo dejamos.

Ana: No que va me lo pongo.

Vi como se quito el pantalón y se veían unas bragas de viejita, me reí y dije y que es eso.

Ana: Son mis bragas, tienen algo malo.

Carmen: Si son de viejitas, si solo tienes de eso cuando valles para la uní no podrás usar bragas.

Ana: ok entiendo.

Carmen: Pues comencemos imagínate que vas para la universidad ya.

Esto ultimo lo entendió y se quito las bragas y al hacerlo vi su bello púbico, le dije hay amiga y que es eso, se puso de todos los colores, aproveche y me desabotone el pantalón y le mostré mi coño afeitadito, así tienes que tener eso niña, eso es higiene.

Ana: Desde que llegue a casa lo hare, lo prometo, mira mi primo Raul si ve que voy para la universidad así me mata, podría venir aquí a cambiarme antes de.

Carmen: Raúl tu primo, como es el?

Juraba que había escuchado ese nombre y como era del barrio, me lo describió era el tipo fresco de la cancha el mas atrevido, me reí y dije que bien, me las voy a vengar todas con esta niña.

Carmen: Mira que bien no lo conozco pero me sonó conocido, lo estaba confundiendo, los pantalones mío no te van pero probaremos con una mini falda.

Se la pase y una blusa la cual le quedaba de espectáculo pero no se le veía nada, le dije que tenia que quitarse el brasier, para esos momentos hacia todo lo que le decía sin pensárselo, cuando estaba lista la vi y parecía una mujer de un cabaret, primera etapa completada.

Carmen: Muy bien Ana, te ves hermosa, ahora viene la parte mas importante que un hombre te vea, mi hermano esta ahí lo llamare para que te vea.

Ana: Carmen no me da vergüenza.

Carmen: No seas tonta que prefieres saber si te ves bien aquí o allá delante de todo el mundo.

Hermanos con confianza sobre el sexo

Mi hermano tenia unos 23 años y aunque tenia novia, teníamos una conversación muy abierta sobre sexo, llegue a presentarle a varias amigas para follar y nos llevábamos muy bien.

Ana: Ok esta bien.

Procedí a buscar a mi hermano y al verlo le llame manito te tengo una nueva pero tienes que seguirme el juego si quieres cogértela, el asintió y me dijo que no había problema, el se llama Darío y según mis amigas tiene una polla gorda y dura.

Carmen: Ana el es Darío mi hermano y quien dará el visto bueno de cómo te ves.

Ana: Mucho gusto Dario.

Dario: El placer es mío.

Carmen: Da una vuelta para que te vean, inmediatamente pregunto como se ve Ana Dario.

Le hice señas de que dijera mucha ropa, asi mismo lo hizo y Ana se miro el vestuario como quien dice wao que ropa si casi no tenia pero no dijo nada.

Carmen: Tienes razón Dario, tengo una blusa que le quedara mejor.

La busque y se la pase, ella me miro y le pidió a Dario que saliera, Dario iba de camino hacia la puerta cuando lo detuve y le dije, mira si cada vez que te pruebes algo el tiene que salir duraremos mucho además el tiene novia, el solo te hace el favor deberías dejar que te vea no pasa nada es mi hermano.

Ana: Bueno no se me da vergüenza, pienso que es mejor que no me vea.

Carmen: Dejémoslo aquí mejor porque no estas haciendo lo que hablamos.

Ana: Ok no hay problema

Después de esto se quito la blusa y se intentaba poner la nueva tan rápidamente que se enredo con la blusita pues era sumamente pequeña, en mi caso solo cubria mis pezones y mi barriga, en ella ni siquiera bien los pezones, esa blusa la usaba para fornicar solamente y ponérmela en el hotel, pero ella no lo sabia.

Dario: tu ves ahora si.

Carmen: Verdad que si, ella es bonita solo que no sabe como vestirse pero yo la ayudo.

Ana: De veras me veo bien?

Dario: Bueno déjame verte bien date una vuelta.

Le hice señas de que le levantara la faldita, asi lo hizo, ella se movio rápidamente y la bajo, interrumpí rápidamente.

Carmen: Pero niña cálmate que te quieren dar consejos.

Ana: Lo siento es que es nuevo para mi.

Carmen: Que es lo que quieres ver Dario.

Dario: Pues que lleva porque una mujer tan bonita y que lleve bragas de viejita como que no.

Carmen: jajajaja ves lo que te dije Ana.

Ana: Si ya veo, pero descuida no llevo nada.

Dario fue mucho mas atrevido de lo que pensé y le levanto la falda diciendo, de veras déjame ver, se quedo fijo mirando el coño, Ana no lo miraba a la cara, con su falda levantada le dijo da una vuelta le miro el trasero y me miro y me dijo.

Dario: Carmen nunca se lo e hecho a una mujer con pelo púbico, se siente diferente.

Carmen: Bueno, tu le estas haciendo un favor a ella, habla con ella a ver que dice, es mas los dejo solo un ratito para ver si llegan a un acuerdo.

Ana: Están locos ustedes, como creen.

Carmen: Eres virgen Ana.

Ana: No pero tampoco soy una puta.

Carmen: todas las mujeres somos putas, Dario cóbrale tus servicios vengo ahora.

Al salir por la puerta de mi habitación me fui para la sala y encendí la tv fuerte, fui corriendo al cuarto conjunto y busque unos espejos que daban a mi habitación los puse en posición perdí como 20 minutos en eso para cuando pude ver algo, estaba Ana chupándole la polla a Dario, me dije a mi misma mira la mosquita muerta, chupando polla, veía que el la forzaba para que se subiera encima y no había conseguido nada, después de 10 minutos veo que se incomoda Dario y le hace señas de sígueme chupando la polla, al terminar se limpia el pene y sale como molesto de la habitación, al salir voy donde el y le pregunto.

Carmen: Que paso?

Dario: La perra esa no se dejo coger.

Carmen: Descuida arreglo eso.

AL entrar en la puerta entre molesta igual que Dario me diriji hacia ella y le dije.

Carmen: Que paso que Dario esta molesto.

Ana: El quería follarme y no lo deje pero es que no lo conozco.

Carmen: Entonces el si te puede hacer favores y tu no a el, mira es mejor que terminemos esto aquí mejor vete para tu casa.

Ana: Mira lo lamento pero esto es nuevo para mi podemos hablarlo, mas para adelante lo que el quiera pero tenme paciencia.

Carmen: tu no eres una niña ya has lo que tu quieras o follas o te vas.

Ana: Mira te voy a ser sincera yo vivo con mi Primo Raul, el me exigió que me haga tu amiga, en principio todo era eso, pero yo quiero ser sexy y famosa como tu y que en la universidad todos me vean como tu, por favor dame una oportunidad.

Primita recibe polla como debe ser y como ella quería

Hmmm encontré lo que necesitaba y me la iba a desquitar con ella, ese Raul iba a conseguir que a su primita le dieran polla, por pensar que era una tonta.

Carmen: Te lo han metido por el culo alguna vez>

Ana: No guacala nunca.

Carmen: Bueno hoy vas a saber lo que es.

Ana: Pero suave díselo a el por favor.

No respondí y sali a la habitación de Dario quien tomaba una ducha, manito aguantas otro polvo.

Dario: Pues claro pero dile a la perra esa que venga para acá.

Carmen: Necesito que se lo metas por el culo puedes.

Dario: jajaja Eso es una orden manita.

Carmen: Déjame la puerta abierta quiero ver.

Dario: Ok

Entre a mi habitación y mirándola fijamente, le dije:

Carmen: Arréglate niña para que valles a su habitación.

Ana: Ok

La vi poniéndose los senos dentro de la blusa que casi no cabían, se veía que estaba disfrutando sus pezones estaban duro, lo único que articulo fue.

Ana: Le dijiste que no sea agresivo por atrás.

Carmen: No, no le dije nada amiga porque por tu inexperiencia no sabes que es mejor así, si te lo mete suave te dolerá mas, pero si es un solo dolor solo sufres una vez.

Ana: Ah no lo sabia es cierto pero tengo miedo.

Carmen: Deja tu cosa y vete que te esperan.

Que ingenua, Dario le iba a reventar el culo y ni se enteraba, cuando entro la esperaba Dario con su polla mirando al cielo, vi que de veras le gustaba a Dario, pues la beso en la boca y las tetas antes de ponerla a chupársela no se la había visto pero era gorda, a leguas se veía, las había tenido mas gordas de ahí pero para ser de test clara estaba mas que bien.

Ella se la chupo y se le levanto la falda hacia la cintura, el la levanto y antes de penetrarla ella se tapo su vagina y le pidió un condón, el la miro y le dijo si ahora pero primero quiero probar tu vagina después me lo pongo, ella lo miro y le dijo, ok un poco y después te lo pones, que ilusa la niña.

Desde que ese pene la penetro y comenzó a bombear para arriba, se escucharon los primeros gemidos, a los 3 minutos gritaba Ana, y Dario se movía y gritaba como toro, sabia que se había venido al detenerse, ella lo miro y le pregunto que si se lo iba a poner, a lo que el contesto claro, espera déjame buscarlo, al salir su polla trajo consigo mucho esperma que resbalaba, ella lo miro como sorprendida y le pregunto te viniste dentro mío.

Dario: Ah lo lamento, pero aquí esta el condón me lo pongo.

Ana: para que dime!

Dario: Pues seguimos.

Ana: Pero si ya te viniste.

Dario: Para nada eso fue un poco de leche que se me salió.

Ana: Ok.

Unas vecinitas muy especiales y morbosas

Se acerco a ella y la beso nuevamente sabia que le gustaba la besaba con pasión, a la novia en cambio no la besaba asi muchas veces lo pille en la sala de la casa y ni la besaba se sacaba la polla y se la daba a su novia para que chupara y eso era su romance, en cambio a esta niña se la besaba como si la amara, inmediatamente la cargo y la dejo caer en su polla, para comenzar con un fuerte saca y mete, aunque le gustaba la estaba matando, una amiga se me quejo, que Dario la había pelado toda por dentro que era un salvaje, ahora la entiendo, Ana Gritaba y se convulsionaba, sabia que se estaba viniendo, mi sorpresa fue que Dario se detuvo y la beso muy románticamente, luego de unos minutos de besos y abrazos la tiro en la cama y la puso en perrito.

Aquí lo que quería ver, toma esa gorda polla perra, se escucho un grito mudo, ahogado por la almohada, pensé eso me quería hacer tu primo, jajaja cuando note que se había acabado el romance, Dario se la sacaba toda y se la metía con rabia, ella gritaba, en una de las embestidas Dario se consumió y se vino dentro de su culo, grito tan fuerte que se le salió, que maldita perra mas extrecha, se quedo encima de ella y sabia que ahí terminaba ese encuentro, luego de esto fue muy romántico besos, caricias parecían enamorados.

Ana agradece la polla que recibió de mi hermano

Yo no me había percatado pero estaba excitada, solo ignore el sentimiento y me regocije en mi ego, luego de unos 20 minutos Ana volvió a mi habitación.

Ana: Gracias Carmen por todo me gusto mucho tu hermano.

Carmen: NO pasa nada créeme que tu le gustaste mucho.

Ana: El tiene mucho con su novia.

Carmen: SI y no te metas en eso el ama a esa mujer además tu no tienes culo para competir con ella, a Dario le encantan las mujeres con nalgas y tu no tienes.

Ana: Lo se pero me gusto como me trato después de, te puedo pedir un favor.

Carmen: A ver si no me afecta veo si puedo.

Ana: Acompáñame a mi casa para que mi primo me deje en paz.

Carmen: Bueno, no lo veo posible.

Ana: Por favor, es solo hasta la puerta si quieres no entres.

Pensé déjame no dañarle el polvo a mi hermano, total que es lo que puede pasar, su casa estaba a unas 2 cuadras según me estaba diciendo, asi que la acompañe

Al llegar a la casa, planeaba despedirme, pero se me quedo mirando y me dijo esta adentro, puedes entrar unos segundos por favor, me miro con tal pena que accedí.

Carmen: Al entrar salude.

El bestia ese estaba en frente del tv y al ver su rostro no se lo creía, procedí a mirar a Ana y decirle me retiro fue un placer.

Ana: igual gracias por traerme.

Hay se escucho la primera palabra de Raul, pero que desconsiderada entras a mi casa y ni me saludas.

Carmen: Yo dije saludos cuando entre.

Raul: Pero eso es para extraños, si estas en mi casa somos conocidos o no?

Carmen: Y que quieres de saludo.

Le pase la mano, a lo que el respondió dándome la mano y diciendo un beso en la mejilla no se.

Carmen: Esta bien no le veo el inconveniente.

Al besarlo en la mejilla me dijo al oído si como tus mejillas son tus nalgas que ricas deben de ser, desafiante mirándome, mejor de ahí respondí.

Raul: Ana ve al súper y tráeme hielo y cervezas por favor.

Carmen: Pues bien me retiro.

Raul: Pero si ahora es que llegas cual es la prisa, déjame invitarte una cerveza.

Carmen: No gracias no bebo.

Raul: Ok espera que regrese Ana y te vas digo no es mucho lo que pido vecina.

Mire a Ana y a el, Ana me suplicaba con la mirada y conteste.

Ana: Date rápido con eso que tengo cosas que hacer.

Al salir por la puerta, todo cambio.

Raul: El culo mas lindo del barrio en mi casa.

Lo mire y no respondi, me miro con cara de vicio y lo mire desafiante.

Raul: sabes que Ana tiene ordenes de no regresar hasta que yo la llame y cerro con candado, lo que va a pasar aquí, va a pasar quieras o no, estoy dispuesto a ir a la cárcel por violación, pero por lo menos tengo buenas excusas viniste a mi casa y aunque me den 5 años planeo tomarlos.

Me quede fría, no parecía un juego esto, estaba buscando como escaparme de esa situación, cuando volvió a abrir la boca con nuevas palabras y proezas.

Raul: Pero entre tu y yo e soñado tanto con ese culazo tuyo que me gustaría que me lo dieras tu, si sabes que igual lo voy a tomar se buena y comportarte, es mas si accedes a dejar que te lo mame como te lo decía cuando pasabas por la cancha lo dejamos ahí.

Podrán llamarme puta o lo que quieran pero esa segunda opción parecía ser mejor que la primera, pero tenia que asegurar o intentar conseguir algo a mi favor.

Carmen: Y que garantía tengo que cumplirás lo que dices.

Raul: Te doy mi palabra.

Carmen: Espero que seas una persona de palabra, entonces.

Raul: Así es.

Tenia el deseo de seguir contando esta historia pero se haría muy larga asi que prefiero dejarlo hasta aquí y luego contar lo que me paso con este desgraciado, un beso y gracias por leerme.

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Un amante encantador

Sexo Anal 24/07/2017

Cada dia mi amante me encanta masy mas.

Una vez escuche que las amantes se lo llevan todo… bueno, he de confesar que es verdad, por lo menos en lo que a sexo se refiere.

Él es mi amante hace 5 meses, y mi primera experiencia anal y él único en la vida que logra conseguir de mí orgasmo sobre orgasmo… Ayer tuvimos otro encuentro pero este fue especial y diferente y quiero contártelo.

Resulta que para el día de mi cumpleaños él me había prometido un regalo perfecto y una botella de Champagne Moët & Chandon para brindar. Pero en cuanto a la botella, no cumplió porque él quería organizar un viaje para pasar la noche juntos y disfrutar bebiendo. Pero es un hombre sumamente ocupado que hace lo imposible para dedicarme días y horas enteras a mi placer y cuidado. Sin embargo no tenia forma de lograr el viaje así que opto por un plan “B” dado a un ultimátum que le di jejeje!! Le dije que quería saber fecha y hora antes de terminar el año para tomarnos esa botella… Así que me citó ayer en una zona cerca de su oficina. Y Pasó a recogerme… y vaya re-cogida!! Dijo que tenía una sorpresa. Me subí a su camioneta negra hermosa. Y arrancó rumbo a un Motel de lujo. Entramos, estaciono la camioneta se bajo a liquidar la habitación y como todo un caballero abrió mi portezuela y me tendió la mano para bajar. Yo tome su mano y lo atraje hacia a mí y comencé a besarlo segura de lo que pasaría.

Él es muy alto para mí, a penas y con tacones de plataforma llegó a sus hombros lo cual a mi me encanta por que fácilmente puede levantarme en brazos. Lo malo es que eso también le da control absoluto sobre mí. Así que se aparto de mis labios y me jalo hacia él, ordenándome que bajara de la camioneta y subiéramos a la habitación. Y como toda una sumisa no me quedo opción más que obedecer si quiero recibir placer. Entonces el saco de la cajuela una maleta negra, me tomo de la mano y subimos al cuarto. Entramos y el lugar era muy amplio con un jacuzzi enorme que parecía alberca. Y entonces saco mi botella del maletín. Y me dijo “brindamos? O te hago el amor” le conteste “hacemos el amor y brindamos…”

Acto seguido se quito su ropa, la doblo y acomodo en ganchos, mientras yo abría la llave del agua para usar esa tina enorme, y de nuevo me dirigí a la cama y me recoste. Cuando estuvo desnudo, me dio la mano, me levanto de la cama, comenzó a besarme, y lentamente me quito el vestido que llevaba. Me quede en Baby doll rosa transparente y bragas… Él me miro y sus ojos denotaban sorpresa, me sonrió y me dijo “gracias mi amor por cuidar los detalles”.

Yo también quería darle una sorpresa y que mejor, que yo misma, vestida para la ocasión debajo de mi ropa común. No crees?

En fin, sus manos acariciaban mi cintura debajo de la suave tela del atuendo, mientras sus labios no dejaban de besarme. Introducía su lengua en mi boca lenta y pausadamente disfrutando mis labios y la miel de mi boca. Sus manos recorrían mi espalda atrayéndome a él con desesperación y de pronto sentí una de sus manos bajando a mi entre pierna y empezó acariciar mi conchita por encima de las bragas, un dedo estaba entre mis labios y podía sentir como mis fluidos empapaban mi ropa. Sobra decir que yo me mojo desde el momento mismo en el que lo miro, ya sea físicamente o reviviendo los momentos juntos, así que imaginaras lo mojada que estaba..!! Es alucinante sus dedos sobre mi concha depilada, porque nadie como él para masajear a fondo mis labios, mi clítoris, mi ano y todo lo que sus manos pueden y desean tocar…

Estaba empapada y quería más, quería su pene en mi interior, así que se lo pedí, le dije que por favor dejara de castigarme y me embistiera con fuerza y hasta el fondo. Me pregunto qué quería? Le conteste: “quiero que me penetres y me bombees…”

Se acostó en la cama me jalo hacia él y quede encima. Le pregunte si me kitaba el baby doll y contesto “no, déjatelo”. (A él Siempre le ha gustado tener el control de mi y de todo). Solo prolongaba la tortura, y mi deseo iba en aumento. Empezó a frotar su pelvis contra mi y yo podía sentir su pene erecto, dispuesto a darme el placer que tanto quería pero que su dueño detenía.

Acariciaba mis pechos sobre la tela del brassiere y de repente los sacaba para besarlos y masajearlos… mmm… lamia mis pezones con la punta de su lengua, y esto me mojaba cada vez mas y mas. Con su mano completa tomaba mis senos y apretaba rico para seguirlos chupando, besando, lamiendo, o simplemente masajearlos. De pronto mojaba sus dedos en mi boca y los dirigía a la punta de mis pezones y acariciaba en círculos… realmente alucinante. Al tiempo que su pene me embestía por encima de mis bragas. En verdad el placer era delicioso, entonces le dije que yo aun llevaba una prenda de ropa que me estorbaba y quería que me la quitara para que me pudiera penetrar. Y me dijo: “Te la quitas o te la quito??” Respondí: “Quítamela” Se enderezo, quitándome de encima de él. Y me dejo acostada sobre la cama, comenzó a besarme los labios, el cuello, mis pechos, mi ombligo, y sin que yo me lo esperara tomo mis bragas con los dientes y tiro hacia abajo, mordiendo mi conchita, y lamiendo de vez en vez. En un rato empezó acariciarme con su lengua el principio de mi clítoris… tomo mis manos y las dirigió a mis labios… indicándome que yo los abriera para él y así él poder continuar con su trabajo. Sus caricias en verdad me enloquecían por lo que empecé a jadear y gritar de placer, hasta que de pronto llego mi primer orgasmo de esa forma y vaya forma… Mi cuerpo temblaba y no paraba de hacerlo, mis piernas no respondían y mi respiración era súper agitada.

Él se puso en pie y se acerco a mis labios, comenzó a besarme, sabía asquerosamente a mí, a mis jugos… y yo lo besaba con suma pasión gritando “gracias” en cada beso. Abrio mis piernas y entonces sin preguntar entro en mi sin reparo. Empezó a bombear con fuerza y se detenia… sabe que eso me enloquece, él solo busca lograr mil orgasmos. Me aceleraba y frenaba de esta forma, obligaba a mi cuerpo a conseguir su propio placer más rápido. Pero sin lograrlo, lo único que provoca es alargar mi placer. Y así estuvimos varios minutos… (Me encanta que el es el único que puede controlar su tiempo de erección en mí)

Pero yo, ya solo quería explotar y no tarde mucho en hacerlo él sabe como hacerlo y entonces de pronto se detuvo, yo arquee mi espalda, levante mi cadera hacia el y comenzó de nuevo otro orgasmo… uuuufff!!! Delicioso. Aaaaaahhh… rikisimo en verdad. Pero siguió bombeando y bombeando realmente alucinante porque no me dejaba descansar; excepto lo necesario para lograr otro y otro orgasmo… Hasta que no pude mas, ya lleva alrededor de 5 orgasmos.

Pero él aún no terminaba. Entonces empezó a masajear mi ano con un dedo y en movimientos circulares, él sabe que para entrar a “su culito” como él lo llama es necesario “prepararme” y yo me dejo hacer pues tiene unas manos deliciosas para acariciarme. Y continuo su masaje, suave, lento, y muy delicado. Hasta que pudo introducir un dedo en mi ano. Al mismo tiempo que acariciaba mi ano, tmbn masajeaba mi clítoris, por lo que lograba excitarme y relajarme… Movía su dedo dentro de mi ano despacio, sin prisa; hasta que pudo entrar con 2 dedos y los movía dentro para seguir dilatando y que mi recto se acostumbrara a “algo” dentro.

Por fin me dijo –Estas lista- así que me puso en 4 coloco su pene en mi entrada y empezó a empujar lentamente hasta que llego a el fondo y ahí se quedo por un momento para acostumbrarme. Rápido lo hice y empezó a bombear, estuvimos así un rato y yo jadeaba y disfrutaba como loca, de pronto me dijo, -quiero que te claves tú sola, siéntate en mi.- Obvio en un principio mi mente dijo no, y le dije -me da miedo- Pero a él no le importo simplemente se retiro y se sentó en el silloncito de la habitación y me dijo –ven- (recuerda que le gusta tener el control sobre mi) yo obedecí.

Me dijo:

–Ven, clavate tú-

Yo le decía –no puedo-

-No me digas “no puedo” hazlo.-

Y aunque con miedo, e inexperiencia, le di la espalda, me abrí de piernas tome su pene y lentamente lo lleve hasta mi orificio anal y una vez acomodado me fui clavando, temiendo el dolor… sin embargo descubrí que lo había logrado, su pene estaba por completo dentro de mí y no había causado dolor.

El me dijo: – ¿ves?, si puedes-

Y empecé a bombear yo misma, yo sola.

Como sus piernas estaban por dentro de las mías yo tenía control absoluto de mis movimientos… Así que podía mover mi cadera en círculos, o de arriba abajo; Recargarme en él sin que se saliera de mi.

Cambiar de movimientos me ayudaba a descansar. Mis manos apoyadas en sus rodillas y mis piernas sobre el suelo me daban el control por un momento.

Así estuve hasta que el me dijo – mi amor, eres grandiosa esta es la primera vez que alguien se clava sola sobre mi pene, y te mueves como diosa, mi amor me encanta… te voy a dar tu leche cielo… mmmmm que ricooo, que rico, aaaaahhh…-

Y entonces supe que lo había logrado, mi hombre, mi amante, mi amor… había conseguido su primera eyaculación. Y me dijo -ven recárgate sobre mi,- yo le dije, -pero te voy a sacar…- y me dijo –recárgate!!- y lo hice… Increíble… estaba sobre sus piernas clavada totalmente y recargada en su pecho, podía voltear mi cara y besarlo. Un momento realmente increíble romántico y delicioso.

Después nos pusimos de pie y le pedí entráramos a la bañera. Lo hicimos pero antes sirvió una copa de champagne con fresas congeladas, y bebí, que rico se siente beber después de un buen sexo. Entramos a la bañera se acomodo levanto la cadera y comencé a comer su pene, lo metí completo en mi boca y sentí como me respondía, poco a poco comenzaba a crecer hasta que logro estar firme de nuevo y empecé a montarlo, me clave en el y él usaba sus dedos para masajear mi ano, me preguntaba –como esta mi culito?- Yo le decía, – bien y de buenas- y me penetraba en la vagina con su pene y en mi ano con sus dedos. Ahora sé lo que es estar clavada por los dos agujeros al mismo tiempo…

Como estábamos en el agua podía bombear mil veces sin yo cansarme…, que rico es coger con él. Se repone de volada, tiene pila para mi, y logra mi placer mil veces en cuestión de horas…

Verdaderamente puedo decir que es único, y tiene pila de sobra, es más fácil que me canse yo a que él me diga “basta”.

Así que comenzamos de nuevo en el jacuzzi y volvió a eyacular en mi. En mi vagina.

Descansamos un rato, bebiendo, salimos del jacuzzi y en la cama lo disfrute de nuevo. Esta vez termino en mi boca. Me encanta comérmelo, lo disfruto demasiado, y él se relaja se deja hacer, me guía, y me premio con su leche en mis labios…

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Por atrás es tocar el cielo siempre

Confesiones, Relatos porno, Sexo Anal 11/07/2017

Yo ya iba caliente durante el viaje al hotel: ella quería que le diera por culo. Eso iba a hacer ni más ni menos. Solo imaginaba bajo la ropa sus hermosas tetas y su precioso culo, que pronto serían para mí. Si, todo para mí. Iba a clavarle mi pija, mi polla, mi estaca y llenarlo de leche.

Su culo cerrado sería todo para mi polla

En el camino al hotel, yo no daba más de la calentura, me hubiera encantado que me bajara la bragueta y me fuera chupando la verga durante el viaje, pero como somos seres civilizados nos contuvimos. Veinte minutos después llegamos al hotel.
Pedimos habitación, y una vez adentro, me desnudé por completo, mi pija estaba enorme de la calentura. La morocha también se desnudó y se dejó solo la bombachita que se le metía bien en la raya del culo, la veía por el espejo pensé que la leche me iba a salir sola de un momento a otro.
Yo estaba parado, ella se agachó y mi verga quedó frente a su cara. Después me agarró la pija suavemente y se metió la cabeza de la verga en la boca, que placer esa boca húmeda y calentita, empezó a chuparla suavemente, ensalivándola de a poco, mientras la otra mano me acariciaba los testículos, yo disfrutaba mirando su hermosa cara, que hembra mas linda, disfrutaba en la distancia las imágenes de los espejos del cuarto, que suavidad, que tierna. Se metía la pija en la boca una y otra vez. Por eso no dudé, en plasmarlo en uno de los mejores relatos porno que he tratado de escribir.

La puse a cuatro patas desnuda en la cama

Después de unos minutos me acosté en la cama, pero antes la puse en cuatro y le metí la lengua en el culo unos segundos, se lo ensalivé bien, luego me acosté boca arriba y ella como una gata se puso encima de mí, refregó sus tetas en mi pecho, en mi pija y en mis huevos, y me la chupó con mas intensidad, que ganas tenía de darle mi leche, que se la tome toda, pero eso recién empezaba.
Chupó un rato hasta que no pudo mas de calentura, y se subió para cabalgarme, agarró la pija con la mano, y se la metió en su concha que estaba muy mojada, muuuuy mojada, le entró con suavidad, y empezó despacito en un vaivén suavecito, enseguida empezó a gemir.
-Ay Cris ! como me gusta, me decía
-Como me gusta guacho.
Yo agarraba con fuerza sus nalgas y la acariciaba, ella empezó a cabalgarme con mas fuerza, empecé a chuparle las tetas, me detuve un rato con un pezón, le pasaba la lengua, y ella estaba cada vez mas caliente. Mientras empecé a tocarle suavemente el culo, su concha estaba muy lubricada, empecé a mis mojar mis dedos con el jugo de su concha caliente, y a pasarle esa lubricación por el culo, le metí un dedo en el agujerito y se lo frotaba suave, primero metí un dedo y le acariciaba el agujero del culo con el jugo de su concha, después le metí dos dedos, ella no daba mas de caliente, mientras chupaba sus tetas, ella bailaba con mi pija que estaba enorme metida en su concha.
Quiero que me la metas por atrás después.
-Si mi amor, le dije, te la voy a meter por el culo
Se excitó al mango y tuvo un orgasmo, gimió muy fuerte. Y se relajó.
La concha estaba muy mojada, y con ese jugo le lubriqué bien el culo, vendría luego la escena de sexo anal. Se puso en cuatro patas, al borde de la cama, y yo de pié parado en el piso, frote mi verga en su concha y empecé a acariciar el agujero del culo con la cabeza, y se la metí despacito, media cabeza. La entraba y la sacaba despacio, con mucho cuidado y suavidad, ella estaba re caliente.

Me pedía que se la metiera toda por el ojete

-Métemela toda
-¿Te gusta hasta los huevos?
-Sí toda, hasta los huevos.
Se quedó en cuatro patas y apoyó su rostro en las sábanas, se puso en cuatro patas agachadita, para que se le abra mas el culo, que paisaje tan hermoso, mi pija estaba durísima, y ella recaliente, y empujé la poronga hasta el fondo, y empecé a meterla y sacarla, meterla y sacarla.
-Mas, más, me decía.
Y ahí empecé con mas y mas fuerza, la cogí muchísimo, con ganas, le cogí bien el culo, la sacaba y se la metía con mucha fuerza hasta el fondo, una y otra vez. Ella empuja con el culo para atrás, le gustaba mi pija bien adentro, hasta que acabé, le bombié mucha leche en el culo, se lo llené de leche. Que placer !
Pero ahí no terminó, fui a ducharme, era verano y estaba muy acalorado, ella vino enseguida, nos enjabonamos y me dijo.
-Me llevo toda tu leche adentro mío.
Me hizo calentar de nuevo, tenía toda mi leche en el culo, empezó a pararse mi pija nuevamente.
Volvió a ponerse en cuatro al borde la cama, agachadita con el culo bien abierto, pero esta vez se la metí en la concha, y la cogí tan fuerte como anteriormente por el culo. Ella tuvo otro orgasmo y yo también. Después nos fuimos y disfrutamos de la hermosa tarde soleada.

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    por el 10/04/2018 - 1 Comentarios

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    Esposa caliente y desaprovechada I

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    Con cincuenta y dos años, con mis bragas usadas sucias, y excitada como siempre que veo fotos o leo algún relato, o veo algún vídeo, aprovecho para contribuir a este fetichismo que muchos tienen por las bragas, bragas usadas mis braguitas puestas, con algunas fotos que me hizo mi esposo, para Vds, espero les gusten, […]

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    Me llamo Laura estoy casada hace muchos años, ya ni me acuerdo, pero muchos. Mis redondas formas así lo confirman. En la foto que desentona, la rellenita y tetona, se me puede ver, al trasluz, ahí estoy; las otras fotos, mi imaginación que vuela, rubia, guapa, delgada es la que yo creo que esa noche […]

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