Sexo con mi cuñada

Soy casado tengo 34 años, mi mujer es alta, mas alta que yo, güera y robusta. Y aunque claro que así me gustan las mujeres, sucede que mi cuñada es chaparrita pero muy bien formadita. Ella apenas tiene los 24 pero tiene ya cuatro hijos y va para el quinto, pues sucede que ella ha … Leer másSexo con mi cuñada

Una vecinita muy presumida

Conocí en una ocasión, cuando estuve de alquiler en un piso de Buenos Aires a una mujer muy morbosa, una vecina, vecinita más bien, que en principio ni me miraba. Yo iba a trabajar como siempre, muy de mañana; muy pronto y en contadas ocasiones me la cruzaba en la escalera. Pero un día, casualmente, … Leer másUna vecinita muy presumida

Lubricante y sexo anal para Ana la sensual

Mi nombre es Ana, a secas, para qué más letras si no me lo puse yo. Estas fiestas navideñas me fui a Tenerife, con el buen tiempo y las buenas piscinas de mi hotel favorito. Y un lubricante anal me tuve que comprar, para hacer mi sueño realidad. Me quería alejar del frío de la … Leer másLubricante y sexo anal para Ana la sensual

Por dejar que me hicieran una mamada, me culearon en los jardines públicos del centro de mi ciudad.

Tranquilo mariconcito, no te asustes, ya verás que bien lo vas pasar. Va ser la mejor follada que jamás recibas.

Era uno de esos días que no tienes sueño, y no te apetece marchar para casa. Por lo que decidí después de andar de fiesta, dar una vuelta por la ciudad. No es una ciudad muy grande, e invita a pasear a pie.

Cuando decidí ir a pasear por el centro de la ciudad, antes de irme para casa, eran ya sobre las 4 de la madrugada. En el centro de la ciudad, hay unos jardines, donde suele haber bastante marcha; son jardines bastante grandes, por lo que más que jardines, es como un mini parque.

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Follado por el dueño del mesón, y…

Ya en otra ocasión estuviera con el dueño del mesón O Cabazo. Pero en aquella ocasión, no pudo realizar lo que pretendía, que no era otra cosa que romperme el culo, y follarme bien follado.

en aquella primera ocasión, mi culito no podía más, y aunque había insistido, y vuelto a insistir, mi negativa no dejaba lugar a dudas. ni siquiera le realicé la mamada que me pedía le hiciera, al no dejar que me rompiera el culo. Es que sabía que, si le hacía aquella mamada, luego iba ser más difícil negarse a que me follara.

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