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Fui la puta de mi yerno. Final

Abuelas con jovencitos 30/09/2017

Y ya lo último, es el relato de una suegra que me convierto en puta de verdad de mi yerno, sin querer o queriendo, el caso es que me hizo vivir lo máximo para una mujer, en edad muy madura.
De este modo, y al hilo del relato anterior, al día siguiente me desperté temprano y decidí que tenía que hablar con mi yerno sobre lo que había ocurrido así que preparé una pequeña lista de cosas para comprar y pedí a mi hija que fuera a comprarlas sabiendo que tardaría un buen rato.

Cuando salió fui nerviosa al salón y desperté a mi yerno que aun dormía como el día anterior con un notable bulto en sus calzoncillos.

Tras darnos los buenos días le dejé que se espabilara y que se levantara. Le dije que teníamos que hablar, asintió, se levantó y se puso a mi lado cruzando sus brazos y esperando que yo hablara.

Estaba muy nerviosa y no sabía cómo empezar.

Suegra: Creo que lo que pasó ayer en la ventana es algo que no está bien y que no debes volver a hacer. No entiendo cómo se te ocurre hacerme algo así estando mi hija al lado. No dije nada para no crear una situación desagradable.

Él estaba muy tranquilo, parecía contener una leve sonrisa y cuando terminé de hablar me miró a los ojos y me puso su mano en el brazo acariciándome con mucha seguridad.

Yerno: Suegra, hace tiempo que tenía que haber hablado contigo. Tu hija y yo tenemos algunos problemas. Ella no siente interés por el sexo desde hace años y yo aun soy un hombre joven y con necesidades. He estado tentado de buscar una amante pero me da miedo por todos los problemas que eso puede traer consigo porque yo no quiero separarme de Ana ni de los niños.

Tú también sigues siendo joven, no tienes pareja, me gustas mucho y nunca harías nada que perjudicara a tu hija.

Perdóname… ayer se me fue la cabeza y no me pude contener pero debes entenderme… eres la candidata perfecta.

Me quedé atónita escuchando su explicación y sin saber qué contestar.

No imaginaba que la cosa estuviera tan mal. Con algo de vergüenza le pregunté si él no se aliviaba solo y me contestó que sí pero que ya estaba cansado de aquella rutina y que sentía una enorme tristeza de no tener con quien compartir su sexualidad. Le dije que le entendía, a fin de cuentas a mi me pasaba algo parecido y me ofrecí a hablar con mi hija para intentar solucionar la situación.

Él me miraba con ternura mientras yo hablaba y cuando terminé volvió acariciarme.

Yerno: ¿Ves por qué te quiero tanto?… eres una mujer estupenda pero no conseguirás nada. Las cosas son como son. Ella no va a cambiar y yo… yo te quiero como suegra pero te deseo como mujer, así que si quieres ayudarme solo hay una manera.

Llevo su mano a mi cara y acarició mis labios con el pulgar.

Yo estaba otra vez bloqueada pero tras unos eternos segundos conseguí reaccionar. Tome su mano entre las mías y le confesé.

Suegra: Ángel, eres un hombre guapo y dulce. No entiendo como mi hija puede tenerte tan desatendido pero es mi hija y aunque fueras el último hombre en el planeta nunca me acostaría contigo.

No me lo creía ni yo.

Entonces él me cogió las dos manos y tiró de mí para abrazarme por la cintura y pegarme a su cuerpo. Apoyó su frente contra la mía y mirando hacia abajo como con cierto pudor me dijo.

Yerno: Vale, no te acuestes conmigo pero… deja que me alivie contigo.

Suegra: ¿Aliviarte?… ¿qué quieres decir?

Dudó unos segundos y respondió.

Yerno: Déjame que te toque. Podría masturbarme mientras te acaricio. Te prometo portarme bien y no hacer nada que no quieras pero déjame tocarte. Te deseo más que a nadie.

¡Joder! Otra vez estaba cachonda perdida pero no era solo lo que me estaba diciendo, era todo… sus caricias… su olor… y su polla que ya se estaba haciendo notar entre nuestros cuerpos. Solo que ahora él no llevaba pantalones y podía sentirla en mi vientre tras la fina tela de sus calzones.

Suegra: No sé, me pides mucho.

Yerno: Por favor, susurró bajito.

Yo estaba muy excitada y mi voz salía a duras penas de mi garganta.

Suegra: Está bien pero lo hago por vuestra estabilidad y haz solo lo que yo te diga.

A él se le cambio la cara y sonrió pícaramente.

Suegra: Venga, acompáñame al baño.

Yerno: ¿Al baño? Pregunto él.

Suegra: Claro, al baño. Te vas a hacer una paja ¿no?

Yerno: Bueno sí pero yo creo que es mejor aquí en el sofá. Aun está la cama sin hacer, estaremos más cómodos y puedo verte mejor.

Suegra: Pero que tonto eres, qué vas a ver si soy una vieja.

Me separé de él dándole un empujón que lo dejó caer en el sofá y me fui hacia la puerta contoneándome coqueta para echar la llave.

Yerno: Ya, ya, una vieja. Pues mira como me pone la vieja.

Me volví hacia él justo para ver como tiraba del elástico de sus calzones para abajo y liberaba su polla tiesa.

El corazón me dio un brinco, pero él actuaba como si fuera lo más normal del mundo y en un segundo estaba en el sofá en pelotas y tocándose el rabo.

Suegra: Bueno, qué quieres que haga.

Yerno: Desnúdate.

Dudé unos segundos. Él me miraba impaciente mientras se tocaba y yo me hacía la interesante.

Primero me desabroché el sujetador y luego me quité la camiseta de dormir lo más sensualmente que pude.

Suegra: ¿Te vale así? Le dije poniendo mis brazos en jarra y sacando tetas.

Yerno: No, no… quítate las bragas. Quiero verte desnuda.

Me senté junto a él, me quité las bragas y se las ofrecí.

Suegra: ¿Las quieres?

Yerno: Sí, sí gracias.

Las cogió y aspiró de ellas.

Sonreí y le reprendí.

Suegra: Eres un guarrete.

Me puse de rodillas a su lado sobre el sofá. Él primero me miró las tetas y luego bajó su mirada hasta mi coño que, aunque estaba arregladito para ponerme el bikini, conservaba todo el bello.

Me dijo que le encantaba como lo tenía. Que todo en mi le gustaba. Yo intentaba hacerme la dura pero estaba muy caliente y no estaba segura de si aguantaría sin pedirle que me follara.

Yerno: Date la vuelta, quiero verte el culo.

Suegra: Vale…

Aun de rodillas me di la vuelta para que me viera el culo pero con la cabeza girada hacia él pare ver lo que hacía. Sus ojos miraban extasiados y su mano agitaba la polla con más ímpetu.

Lo eché un poquito hacía atrás y le susurré.

Suegra: ¿Te gusta?

Yerno: ¡Hostia suegra! No me gusta… me encanta… me estás volviendo loco. Estaría follándote hasta mañana. ¡Vaya culazo que tienes!

Me lo acaricié sensualmente y él parecía que iba a explotar.

Yerno: Échate hacia adelante. Gimió con un hilo de voz.

Me eché hacia adelante apoyándome en las manos y separé las piernas un poco para que pudiera verme bien el culo y el coño.

Agaché la cabeza y me asomé entre mis piernas. No le veía la cara pero si veía como agitaba su polla.

Por fin un momento de respiro en el que él no podía ver mi cara. Lo justo para cerrar los ojos y dejarme llevar disfrutando mi calentura solo un instante.

Entonces sentí como apoyaba su cara en mis nalgas. La tenía ardiendo y me acariciaba con ella. Comenzó a besarme el culo y me incorporé un poco.

Suegra: Shhhhh!, no… chupar y esas cosas no, solo tocar.

Yerno: ¡Joder suegra!, estas muy suavita y hueles muy bien. Deja que me lo coma que me va a dar algo.

Suegra: No. Hemos dicho que solo tocar. Le dije agitando mi culo para torturarlo.

Entonces cambió de mano y comenzó a masturbarse con la izquierda para poder magrearme el culo.

Se masturbaba torpemente y en su cara tenía un gesto de frustración.

Suegra: ¿Quieres que lo haga yo?

Dije sin creerme lo que acababa de decir. Me miró y asintió sorprendido.

Pasé por encima suya para ponerme del otro lado y el aprovechó para sobarme toda. Me coloque de nuevo de rodillas para que pudiera tocarme el culo y le cogí la polla.

¡Ohh, Dioosss!, sí que estaba dura… durísima, caliente y suave.

Suegra: Lo hago solo porque estoy viendo que tú no puedes hacerlo bien.

Sí, sí… una mierda. Estaba loca por metérmela pero me hacía la sacrificada.

Mientras se la meneaba, él iba metiendo su mano cada vez más entre mis muslos y me rozaba el ojete y el coño. Yo seguí haciéndome la desentendida pero estaba chorreando y rabiando por sentir su mano un poco más adentró donde mi clítoris esperaba ansioso.

Suegra: ¿Lo hago bien?, nunca he hecho esto.

Yerno: Sí, muy bien. Pero aunque no pueda tocarte, creo que lo harás mejor si te pones entre mis piernas.

Suegra: Vale pero está pendiente del ascensor a ver si va a llegar Ana y nos pilla encerrados.

Me bajé del sofá, coloqué un cojín en el suelo, me arrodillé entre sus piernas y puse mis tetas alrededor de su polla para seguir con la paja. Al menearla con mi mano, el capullo me rozaba la barbilla.

Suegra: ¿Te gusta así?

Él no dejaba de mirarme.

Yerno: No me lo puedo creer suegrita, me vas a matar de gusto. Por qué no me la chupas un poquito.

Suegra: ¿Eres tonto?, ¿cómo te la voy a chupar?, eres el marido de mi hija.

Mi voz sonó algo irónica.

Como si lo que estaba haciendo fuera algo normal.

Yerno: Pero puedes darle un besito ¿no?. Me dijo con la voz ronca.

Suegra. Bueno pero solo un besito.

Me humedecí los labios y mirándole a los ojos le di un tierno beso en su capullo. Dejé mis labios en contacto con su polla unos segundos. Unos segundos en los que sentí su tibieza y el olor a macho que desprendía. Mi coño se contraía como en un orgasmo a pesar de que no me estaba corriendo. Era como si me estuviera protestando. Gritándome… ¡fóllatelooo!!

Yerno: Ugggh!, suegra qué cabrona eres… me vas a matar.

Yo sufría más que él y cada vez me importaba menos lo que pensara. Yo también quería correrme, así que con la otra mano comencé a frotarme el coño sin importar si él lo notaba.

Lo miré a los ojos y le dí otro besito pero esta vez entorné los ojos como una perra y apreté mis labios entreabiertos contra su capullo.

Suegra: ¡Uhmm! Eres malo, no te mereces estos besitos. Le dije ronroneando.

Yerno: ¡¡¡Dios!!! Suegra, no me martirices más, ten compasión, ¡joder!, chúpamela, voy a correrme.

Comencé a meneársela con más fuerza pero con una sola mano cada vez lo hacía peor. No podía dejar de tocarme el coño a punto de correrme así que no lo pensé más. Le cogí la polla por la base liberando el resto del tronco y me la metí en la boca de golpe comenzando a mamar con toda el ansia que tenía reprimida.

¡uhmmmg!, joder que buena estaba. Cerré los ojos sintiendo su sabor y cómo me llenaba la boca.

¡uhmmgff! ¡que dura y caliente!

Sentí una ola de calor recorrer mi cuerpo. Un placer que nunca había sentido.

Mi yerno comenzó a resoplar al borde del orgasmo.

La saqué de mi boca para coger aire y una capa de babas viscosas me cubrió la mano.

Suegra: Así, así cariño, córrete, córrete en mi boca…!¡uhmmf!

Volvía engullirla y, tras unas cuantas mamadas más, comenzó a saltar dentro de mi boca escupiendo un caliente chorro de esperma contra mi paladar.

Seguí mamando y tragando toda la leche que iba saliendo hasta que un intenso orgasmo me obligó a respirar por la boca derramando sobre mis tetas un buen buche de babas y lefa.

Suegra: Sí, sí, así… así… yo también me corro cabrón … me corro contigo… me corro contigo…

Tras correrme me quedé desmadejada entre sus piernas con su polla aun palpitando sobre mi cara. Pasaron unos segundos de total relajación y me sentía como en el cielo mientras recuperaba el aire.

Mi yerno me acariciaba el pelo hasta que de pronto el ruido de la máquina del ascensor nos sobresaltó.

Suegra: Corre, me voy a la ducha. Puede ser mi hija. Guárdate eso y ve a quitar la llave. Actúa como si te acabaras de levantar.

Me levanté corriendo pero mi yerno me agarro por la mano. Tiró de mi y se incorporó para darme un piquito y un azote en el culo.

Suegra: Anda sinvergüenza. Ya te has salido con la tuya. Le dije con una sonrisa.

Yerno: ¡Uy! ¡que va!. Quiero mucho más.

Suegra: Ni lo sueñes. Le dije mientras huía hacia el baño.

Entre en el baño, cerré la puerta y me recosté sobre ella aun desnuda y con las piernas temblando.

Escuché y efectivamente era mi hija la que llegaba. Casi nos pilla.

Miré hacia el espejo y me vi reflejada, desnuda, con el pelo alborotado y la barbilla brillante. Parecía una puta.

Era una puta.

La puta de mi yerno.

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INÉS

Fantasías Eróticas, Incesto, Lésbicos 13/09/2017

Inés, estaba en la cama, en casa de su tía, una mujer de 50 años, de buen ver…
A Inés no le daba el sueño. Se metió la mano dentro de las bragas y se comenzó a tocar. Cinco minutos más tarde, la tía, en camisón, entró en la habitación y vio como a su sobrina se le movía la mano bajó la sábana. Inés, se percató de la presencia de su tía y paró de masturbarse. La tía se sentó en el borde de la cama y le preguntó, con mucha seriedad:
-¡¿Qué estabas haciendo con tu mano, guarra?!
-Me estaba rascando una pierna.
La tía le quitó la sábana que la cubría y vio sus tetas con los pezones erectos y un tanga y un liguero azul con lunares blancos a los pies de la cama.
-¡Así que rascando la pierna, cochina!
-Sí, no es lo que parece.
La tía le toco el sexo, que estaba empapado. Con los dedos mojados. le preguntó:
-¡¿Y esto que es, gorrina?!
-Sudor.
La tía se llevó los dedos a la boca y probó el supuesto sudor.
-¡Esto es flujo. Te estabas masturbando, pendeja!
Inés, dijo, poniendo carita de niña buena:
-Un poquito.
-¡Tócate las tetas que quiero verte, putilla!
-Si te desnudas me las toco.
La tía se quitó una zapatilla, y se la amenazó con ella.
-¡Que te toques las tetas, coño!
Inés se empezó a tocar las tetas.
-¡Pellizca los pezones!
Mientras Inés se pellizcaba los pezones, su tía, se desnudó y Inés vio sus tetas, algo decaídas por la edad, pero todavía apetecibles y un sexo rodeado de una gran mata negra.
La tía le llevó a la sobrina una teta a la boca y le dijo:
-¡Chupa, cabrona!
Inés le chupó la teta y después la otra.
La tía le metió dos dedos en el coño y la masturbó.
-¡Aqui cabe la de un negro mandinga, puta! ¡¿Te follaste a un negro mandinga, zorra?!
-No.
-¡¿No, que?!
-¿No, ama?
-¡No, guarra, no soy tu ama, soy tu amor! ¡¿Entendido, perdida?!
-Si, mi amor.
La tía se echó boca arriba al lado de inés, y le dijo:
-Bésame y mastúrbame.
-¿Hasta que te corras?
-¡Habla cuando te lo lo ordene, asquerosa!
-Sí, mi amor.
Inés besó a su tía y la masturbó con tres dedos. La tía se pellizcaba y se magreaba las tetas. Al rato…
-¡Para, puerca, para que si sigues ya me corro. ¿Quieres que te coma el coño, diablesa?
-Si, mi amor.
La tía se metió entre las piernas de su sobrina.. Lamió toda el flujo que tenía en el coño. Se lo tragó y después le empezó a hacer el cunnilingus perfecto. Punta de la lengua dentro y fuera del ano. Lengua dentro y fuera de la vagina, lamidas y chupadas de labios, y lamidas y mamadas de clítoris, que desde el principio ya tenía una pequeña erección.
-¿Te gusta, ramera!
-Sí, amor mío.
La tía metió dos dedos en su coño y se masturbó mientras le seguía haciendo el cunnilingus. Llegó un momento en que Inés ya no aguantó más.
-¿Puedo hablar, cariño mío?
-¡Ya hablaste, guarrilla!
-¡¡Es que me corro, mi amor!!
-¡¡Y yo, cielo y yo!¡
Entre una melodía de gemidos y fuertes sacudidas. Inés le llenó a su tía la boca con el flujo de su corrida, flujo que tragó con voracidad, mientras dejaba la cama perdida con el suyo.
Después, abrazadas, se quedaron dormidas.

Quique.

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… Y UN POLVAZO

Incesto, Relatos sexo, Relatos XXX 12/09/2017

Llegó el abuelo de Geltrudis y no se enseñaron nada.
10 años años más tarde…
Geltrudis estaba en su habitación cambiándose para ir a una boda. Sus padres ya se habían ido. Inocencio, en la sala de estar, estaba esperando para llevarla en su auto.
cuando oyó a su tía decir:
-¿Me das tu opinión sobre esto, Ino?
Incencio fue a la habitación de su tía, que tenía la puerta entornada, la vio en lencería blanca, arrodillada en un sillón y enseñándole el chochito.
-¡¡¡Hostias!!!
Geltrudis se dio la vuelta, y le dijo:
-Te toca, Enseña.
Inocencio sacó la polla, casi erecta. Le debía medir 22 centómetros, y era gordita.
-¡¡Dios mío, que maravilla!!
-Ponte como estabas que nis corremos en cinco minutos.
-Ni lo sueñes. Quería terminar el juego que dejamos a medias, nada más. Tu tiennes nova y yo tengo novio.
-Uno rápido, mujer. ¿Quién se va a enterar?
-Yo, yo me enteraría.
-Pues deja que te la coma mientras me masturbo. Acabo enseguida. Me lo debes. A ningún hombre le enseña el coño una mujer y después le dice que se aguante las ganas.
-Algo de razón tienes. Sin besos.
-Sin besos,
-Sin tocarme las tetas.
-Sin tcarte las tetas,
-Sin masturbarme,
-Sin masturbarte
-¿Prometes que no me la vas a meter?
-Si tu no me lo pides, no.
-Sólo mamar.
-Sólo mamar.
Geltridis se volvió a subir al sillón y puso el chochito en posición para que se lo comiera.
Inocencio lamió el chichito, que ya estaba húmedo, y dijo:
-Delicioso.
Se masturbaba y lamía el chochito un par de minutos y desoués le metió la ponta de la lengua en el ano, a Geltrudis se le escapó un gemido.
-¡Eso no entraba en el trato!
-No lo habías mencionado.
-Cierto. Puedes volver a hacerlo si quieres.
-Inocencio le trabajo el culo con la lengua bien trabajado… después le metió un dedo en el ano y le folló el culo. Geltrudis, le preguntó, con la voz entrecortada:
-¿Te vas a correr?
-Si tr pidiera acariciar el chocho con la opolla me correría antes.
-Pasa, de eso tampoco hablamos. Al pasarle la pollla desde el ano al clítorís, Geltrudis sintió un escalufrío, y le dijo:
-Bueno, las tetas me las puedes magrear un poco.
Le magreó las teta mientras su polla erecta seguía yendo se si clítorps al ano y del al al clítotis.Inocencio detuvio

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ONCE AÑOS Y UN POLVAZO

Confesiones, Incesto 11/09/2017

Cuando la tía es más joven que el sobrino se pueden dar muchas situaciones. y la peor, a priori, es que tus padres y los suyos se vayan al cine de diez a doce y te dejen a su cargo porque es más responsable que tú… teniendo ella once años y tú doce.
Esto le ocurrió hace nueve años a Inocencio, un amigo mío.

Inocencio y su tía Geltrudis estaban en la cocina de la casa de ella. Estaban sentados a una mesa e la que había un parchís. La tía le preguntó al sobrino:
-¿Jugamos al parchís o a la oca?
-Mejor jugamos al Reto.
-¿Al Reto?
-Sí, al Reto, tú te agachas y yo te la meto.
-Otra más y se lo cuento a tu padre.
-¡Vale, vale! Pues juguemos al Chavo.
-¿Al Chavo?
-Sí, al Chavo, tú te agachas y yo te la clavo.
-¡Ya no te salva ni la caridad!
-¿Qué pasa? ¿La tienes muy estrechita?
-¡Mira el mil hombre! ¡Ni que tuviera una estaca.
Inocencio abrió la palmna de la mano, encogio los dedos y enseñándosela, le dijo:
-Desde donde estaba el dedo medio hasta la muñeca. Eso es lo que me mide.
-En tus sueños.
Inocencio hizo un redondel con el dedo gordo y el medio.
-Y aquí no entra.
-Mentiroso.¿Enséñamela?
-Sí, para que se lo cuentes a mi padre.
-Te juro que no le cuento nada.
-No te creo. Enséñame tú la tuya primero.
-¡Más quisieras!
-A la oca.
-¿Qué?
-Que prefiero jugar a la oca.
Geltrudis quería satisfacer su curiosidad.

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CAROLINA

Incesto, Relatos sexo, Sexo Oral, Tetonas 09/09/2017

Todo empezó a las diez de la noche.
Carolina era una muchacha de 20 años, morena, alta y delgada. Llevaba puesto un pijama blanco de seda. Estaba sentada en un sofá de la sala de estar de su casa dándole el pecho a su bebé. Llegó a casa Antonio, su suegro, un cincuentón moreno y espigado. Venía algo contento. Miró para las tetas de su nuera y para la leche que caía por la comisura de los labios de su nieto, y exclamó:
-¡Qué suerte tienen algunos!
Carolina, lo reprendió.
-¡Papá!
Antonio se sentó enfrente de Carolina. No paraba de mirarle para las tetas. Carolina sabía que Antonio llevaba dos años viudo y en ese tiempo no mojara, pero él no era así. Se comportaba de esa manera porque había bebido.
-¿Me estás mirando para las tetas, papá?
-No, las tienes preciosa, pero estoy mirando para mi nieto.
-Encima sarcasmo.
-¡Joder, hija. ¿Qué culpa tengo yo de que tengas unas tetas tan hermosas y apetitosas?
-¿Cuánto has bebido?
-Seis o siete wiskies.
-Se nota, se nota.
Antonio parecía arrepentido de lo que había dicho.
-¿Crees que me pasé siete pueblos contigo?
-Siete, no, catorce.
Antonio se levantó y le dijo a Carolina:
-Perdona, debieron hablar los wiskies.
-Perdonado.
-Me voy a mi habitación a ver una película.
-¿Qué película vas a ver?
-La última que me dieron pirateada. Kong, Skull Island.
-Kong, la Isla Calavera. Debe estar bien.
-Eso me dijeron. ¿Te apetece verla conmigo?
-¡¿Después de lo que me has dicho?!
-Ya te pedí perdón.
-Sí, pero…
-¿Cuantas veces hemos visto películas en mi habitación?
-Muchas,
Antonio se acordó de su hijo.
-¿Te llamó Miguel?
-Sí, y me dijo, entre otras cosas, que en la nueva plataforma petrolífera no hay tanto peligro cono decían.
-Me alegro. ¿Te espero para ver la película.
-Espera. Le acabo de dar de comer al niño, lo acuesto y voy.
Carolina termino de darle de comer al bebé. Lo llevó a su habitación, y dormido, lo metió en la cuna. Fue a la habitación de Antonio. Estaba echado en la cama con su torso peludo al descubierto y con el pantalón del pijama puesto. Carolina llevaba más de dos meses sin catar una polla, y al ver a Antonio, ganas le dieron de volver a su habitación, pero su cabeza le decía una cosa y su cuerpo le pedía otra. Se echó en la cama, a unos diez centímetros de Antonio.
Antonio apagó la luz de la habitación y puso el video de Kong. Un par de minutos más tarde, Carolina vio un bulto en el pijama de Antonio. Sería por su perfume, por su presencia o por el recuerdo de la leche cayendo por la comisura de os labios de su bebé, pero el empalme era total. Carolina se puso cachonda. Se acurrucó al lado de Antonio, que acarició su cabello con la mano, y le dijo:
-Eres hermosa como una diosa.
-¡Papá, que llevo más de dos meses sin nada y me excito con muy poco!
-¡A mí me lo vas a decir que levo dos años a pan y agua!
-¿También te excitas con poco?
-¿Con poco? Ayer me excité viendo copular a dos moscas.
Las palabras de Antonio hicieron reír a Carolina.
-Sí que te excitas con poco. sí.
Carolina, con descaro, miró para el bulto del pijama, Antonio la vio y lo animó para decirle:
-¿Si te pregunto una cosa no te vas a enfadar?
-No, dispara.
-¿Me dejas beber leche de tus tetas?
Carolina, sonriendo, le respondió con otra pregunta.
-¿Le quieres robar la leche a tu nieto?
-Tienes mucha.
Carolina se quedó pensativa, y después le dijo:
-Vale, pero sólo una poquita.
Carolina se quitó la parte superior del pijama. Sus grandes tetas con grandes areolas rosadas y grandes pezones quedaron al descubierto. Antonio las cogió con las manos y comenzó a mamar. Su boca se fue llenando de leche dulce y calentita que fue saboreando y tragando. Carolina ya estaba muy mojada. Sacó del pantalón del pijama los 24 centímetros de Antonio y lo masturbó. Antonio, caliente como un perro, dejó de manar y con una mano, llevó la cabeza de Carolina hasta su polla. La muchacha la metió en la boca y la mamó con lujuria.
Antonio metió una mano dentro del pijama y de las bragas de Carolina, y al pringar su mano de flujo, exclamó:
-¡Cómo estás, hija!
-Con unas ganas locas de correrme.
-Quiero comerte el chochito.
Carolina quitó el pantalón del pijama y las bragas.
-Come.
Antonio le comió la boca y le acarició las tetas, volvió a chuparlas y a hartarse de leche. Después bajó al pilón. Era un experto haciendo cunnilingus. Poco más tarde Carolina sintió que se iba a correr. Aferró con las dos manos los barrotes de la cabecera de la cama, y le dijo a Antonio:
-¿Preparado?
-Dámela.
-¡Tooooooooooooooooma!
Carolina se corrió con una fuerza brutal. Antonio sintió como se llenaba la boca de otro líquido calentito. Carolina le estaba dando toda el fluido vaginal que había atesorado. Al acabar se sacudirse y de gemir, le dijo Antonio:
-Este es el néctar que bebían los dioses.
Carolina le dijo con voz melosa.
-Me encanta que seas un goloso.
Después de unos largos besos con lengua, Antonio subió encima de Carolina. La muchacha recibió su polla en el coñito con agrado… Antonio besaba de maravilla y follaba mejor… En poco más de cinco minutos ya tenía a Carolina a punto. Los gemidos de la muchacha lo alertaron.
-¿Te vas a correr, hija?
-Sí, papá ¿Y tú?
-Yo aún puedo esperar.
-Quiero que te corras dentro de mí. Quiero sentir tu leche calentita llenando mi chochito.
-La tendrás. Me correré dentro de ti cuando tú te corras.
-¿Me dejas subir?
-Sube, hija, sube.
Carolina subió encima de Antonio. La polla le volvió a entrar con facilidad. Lo follaba con diferente candencia, ahora cinco o seis empujones suaves, ahora cinco o seis chupinazos… Los pezones de las tetas de Carolina, sin tocarlos, empezaron a echar leche. Se la dio a beber a Antonio, que la tragó con sumo placer… Llegó un momento en que Carlina, que quería retardar la llegada de climas, ya no pudo aguantar más.
-¡¡¡Me corro, papá, ne corro!!!
-¡Y yo, hija, y yo!
Carolina, al empezar a correrse sintió dentro de su chochito los latidos y la leche calentita de Antonio… La corriente que recorrió su cuerpo hizo que sus gemidos acabaran en un alarido de placer.
El alarido despertó al bebé y esa noche ya no se dieron más placer.

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ELLA III

Confesiones, Erotismo y Amor, Fetichismo, Incesto 08/09/2017

No necesitó descansar.
-¿Me follas tú o te follo yo, tío ?
-Te follo yo.
Se puso a cuatro sobre la alfombra de la sala. Tenia un culito redondo y duro como ninguno. Mi lengua comenzó a jugar con su ano, después le metí un dedo y le follé el culo con él, con la otra mano le acariciaba el clítoris… Al poco se lo folle con dos dedos… y más tarde con tres. Quería ponerla tan cachonda que acabara pidiéndomelo, y me lo pidió:
-¡Métemela el culo, tío, métemela en el culo!
Le metí la punta de la polla, muy despacito. Al tenerla dentro, el resto lo metió Ella empujando con su culo. Apartó mi mano, metió dos dedos dentro de su vagina y se masturbó… Al rato, ne decía:
-¡¡Me voy a correr otra vez, tío!!¡¡Dame duro!!
Le follé el culo como me pidiera.
Al comenzar a correrse giró la cabeza. Quiso hablar y no pudo, mientras se sacudía como una vara verde azotada por un temporal, de su boca sólo podían salir gemidos. Vi que tenía los ojos en blanco. La besé y sentí la fuerza de su corrida en mi lengua.Tuvo una corrida grandiosa.
Era mi turno. Se la saqué del culo. Vi dos diminutos riachuelos de flujo vaginal bajar por el interior de sus muslos. Se la metí en el chochito. A pesar de estar empapada le entró muy apretada. La agarré por las tetas y la folle, despacito al principio y duró después. Descansé porque me iba a correr. Sentí como su vagina apretaba mi polla. Ella también se iba a correr. Ella movió el culo hacia delante y hacia atrás. Parecía una máquina. Estaba desatada, cuando me dijo:
-¡¡¡Córrete conmigo, tío, córrete conmigo!!!
¡Y vaya si me corrí. Le llené el chochito de leche, y ella, Ella tuvo el orgasmo más fuerte y más largo de su corta vida.
FIN

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ELLA II

Dominación, Incesto 08/09/2017

Le metí dos dedos y seguí acariciando su punto G. Poco después sentí como una pequeña corriente de agua nacía dentro de su vagina, y cuanta más agua nacía más apretaba mis dedos con las paredes de su vagina al entrar y salir de ella. Del silencio total en que estaba pasó a gemir. Sus gemidos subieron de tono. Comenzó a mover la pelvis Ya no había marcha atrás. Empezara a correrse.
-¡¡Me viene, tío, me viene!! ¡¡¡Me coooooooooooooooooooooooooorro!!!
Se corrió temblando y entre gemidos. Yo la miraba. Mi polla se puso morcillona.¡Pena que no se me levantara, coño!
Al acabar de correrse, me sonrío y buscó mi polla con su mano. La sacó. Me besó y lo que hacía años que no sucedía. sucedió, mis 22 centímtros se pusieron en erección.
-¡Que maravilla! -exclamó Ella.
Metió mi polla en su boca y comenzó a hacerme una mamada. No era una experta mamando, pero aún así, si no la saco de su boca se la lleno de leche.
Le quité la camiseta. Tenía las tetas pequeñas, duras como rocas, con rosadas areolas y pequeños pezones que ya estaban erectos.
Se echó hacia atrás en el sillón. Le quite la minifalda y las bragas, que estaban empapadas de la corrida que acababa de echar. Tenía el sexo rodeado de vello negro. Me arrodillé. Lamí repetidamente desde su periné hasta su clítoris haciendo paraditas para meter la punta de la lengua en su ano y su vagina. Comenzó a gemir. La miré. Me miró con sus ojazos color avellana, con sus manos acarició mi pelo… Su bella carita rebosaba felicidad. Sin dejar de mirarnos pasé mi lengua por los labios inferiores de su chochito… Muy lentamente, metí y saque media docena de veces la punta de mi lengua en su ano. Hice lo mismo con su vagina. Llegué as su clítoris y lo lamí de abajo arriba, de arriba abajo y alrededor… Ella ya estaba caliente como una perra, y me dijo:
-Si sigues me vuelvo a correr, tío.
-Mueve tu pelvis y córrete cuando quiera -le dije y después apreté mi lengua contra su clítoris.
Comenzó a mover la pelvis con movimientos ascendente, descendentes y circulares. Metí mi lengua cuanto pude en su vagina, sin dejar de presionarla con ella. Ella se volvió loca.
-¡¡Dios, qué gusto!! ¡¡Me voy a morir de placer!! ¡¡Oooooooh!! ¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaal!!!
Empezó a correrse entre gemidos y estremecimientos. Su flujo calentito fue cayendo en mi boca. Fue una corrida deliciosa.

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LA SOBRINA DE MI MUJER (Relato completo)

Confesiones, Incesto, Relatos porno, Relatos XXX 08/09/2017

Soy un hombre de 65 años, hace dos años que satisfago a mi mujer con masturbaciones y cunnilingus ya que mi polla no consigue la erección suficiente como para penetrarla, y cuando lo consigue no la mantiene.
El viernes 31 de marzo de 2017 mi esposa se fue a Irlanda. (nuestra hija diera a luz a nuestro primer nieto) Yo tuve que quedar para atender nuestro negocio. Una sobrina de mi mujer de 18 años que es alta, morena, aunque ese día estaba teñida, de melena negra y que tiene una carita preciosa, se quedó a cargo de las tareas domésticas que hacía mi mujer.
Cerré el negocio a las 9 y me fui a casa. Al entrar a casa me llegó el inconfundible olor a cordero asado. Ella, en la sala, me recibió con una sonrisa en los labios, una minifalda azul, una camiseta blanca, apretada, en la que se marcaban sus grandes pezones y unas sandalias blancas.
-¿Saco el cordero del horno?-me preguntó.
-Saca, yo voy a por el vino a la bodega.
Unos minutos más tarde estábamos cenando.
-¿Qué tal lr fue el día, tío?
-Mal. Casi ni hay ventas. ¿Y a ti?
-Bien.
Cambié de tema.
-Está bueno el cordero. ¿Al final te vas a quedar a dormir aquí o vuelves a tu casa?
-Ya la tía me preparó la habitación de invitados.
-Es bueno saber que uno no está solo en casa.
-¿Está pensando en verde?-me preguntó, sonriendo.
-No te preocupes ya ni estoy para esos trotes.
El cordero estaba tan bueno que fui a buscar otra botella y también la acabamos. Liego vino el café, que yo nunca tomo de noche, y el chopito de aguardiente. La verdad es que Ella acabó contenta. Le ayudé a recoger y después nos fuimos a la sala.
Cinco minutos más tarde los del CASI se iban a quedar sin audiencia.
-¿Tienes novio? -le pregunté.
-Amigas íntimas. Follé con tres chicos y ninguno me llevó al orgasmo.
Lo dijo y se quedó tan ancha. Pensé que me estaba tomando el pelo.
-Sí, y seguro que son modelos.
Sacó del i¡unas fotos y me las enseñó.
-Podrían ser modelos si quisieran.
La sobrina de mi mujer me estaba seduciendo. Maldije mi suerte. La cosa iba a emeorae. Lo soltó como la cosa más natural.
-¿Echamos un polvo. tío?
Le quité las sandalias, Ella se quitó la camiseta. Masajeé y besé las plantas de sus pies, besé y chupé sus dedos. Después fui masajeando sus piernas. Zonas del tobillo, zonas de las rodillas, zonas de sus muslos. Ella estaba con los ojos cerrados. Le subí la minifalda. Le aparté las bragas.Metí mi dedo pulgar en su vagina. La masturbé. Al rato ya mi dedo chapoteaba en sus flujos. Le metí dos dedos u trabajé su punto G. Pico después sentí como una especie de corriente de agua nacía en su vagina

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LA PULGA

Fantasías Eróticas, Incesto, Relatos sexo 07/09/2017

Greta cumplía 18 años. Era mi hijastra, pero ¡Dios, que polvazo tenía! Habíamos celebrado su cumpleaños en casa con sus amigos y amigas. Ya se fueran todos a sus casas. Mi esposa se había pasado con el champán y estaba durmiendo la mona. Yo me fuera a mi despacho a preparar unos papeles. Llega Greta y me dice:
-Me pica ahí abajo, papa. Creo que se me ha metido una pulga en el chochito.
Me sorprendí a mi mismo comportándome como si fuera su verdadero padre.
-Date una ducha de agua fría ya verás como se va.
-Te voy a hacer caso.
Se fue y al rato vuelve desnuda. Se sienta junto a la ventana, y me dice:
-Me sigue picando. ¿Miras a ver si la ves?
Yo ya tenía un empalme del 10, y no era para menos, mi hijastra estaba aún más buena de lo que me había imaginado. Me levanté, fui a su lado y le dije:
-Abre las piernas a ver si doy con ella.
Abrió las piernas y vi un liquido pastoso empapando su sexo. Le lamí la conchita. Ella cogió mi cabeza y me dijo:
-Haz que me corra, papá.
-Metí la puntita de mi lengua en su ano y jugué con él y con su periné. Cuando volví a la conchita estaba de nuevo llena del líquido pastoso. Se lo volví a lamer. Después metí y saque la lengua de su vagina. Ya sus gemidos eran de pre orgasmo. Ataqué su clítoris con movimientos circulares de mi lengua, luego laterales, después de abajo arriba… poco más tarde, mi hijastra, echando un squirt se comenzó, a correr. Dejé mi lengua sobre su clítoris y ella, moviendo la pelvis tuvo un orgasmo que la sacudió como si fuera una pluma a merced del viento
Al acabar de correrse, y después de lamer todo el jugo de su conchita, echó su mano a mi cinturón, me lo abrió, abrió la cremallera de mi pantalón, desabotonó el botón y me bajó los pantalones y los boxers, que quedaron sobre mis zapatos. Cogió mis 18 centímetros con la mano, metió el glande en la boca y me hizo una mamada… Cuando estaba a punto de correrme, hice que se levantara, le comí boca y aquellas deliciosas tetas y le dije:
-Ponte a cuatro.
Se puso a cuatro sobre la alfombra. Le metí la polla sin prisa pero sin pausa, después la fui follando cada vez más aprisa lasta que me dijo:
-¡Córrete conmigo, papá, córrete conmigo!
Sus palabras fueron órdenes para mí. Nuestras corridas se mezclaron y con ellas nuestros gemidos de placer.
Al acabar, le pregunté:
-¿Te sigue picando la pulga?
-Ya no, pero mañana seguro que me vuelve a picar.

FIN

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    por el 10/04/2018 - 1 Comentarios

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    le hice una paja a mi sobrino

    por el 02/05/2018 - 1 Comentarios

    Yo estaba con mi hermana una tarde hablando de nuestros hijos Tengo 26 años, soy madre soltera de un único hijo llamado Juan, de 9 años Mi hermana tiene 32, y tiene un hijo de 13, Brian De pronto ella tocó un tema muy delicado. Empezó a hablar de que Brian ya se masturbaba Yo […]

  • esposa caliente

    Esposa caliente y desaprovechada

    por el 29/04/2018 - 4 Comentarios

    No sabía donde ubicar mi relato, el de una esposa caliente, desaprovechada y desatendida, no sabía ni por dónde empezar, en realidad aún no lo sé. Dejaré tan solo una foto mía de esta mañana, para seguir si ustedes lo desean. A todas las maduras anónimas como yo, desaprovechadas.

  • amas de casa calientes

    Esposa caliente y desaprovechada I

    por el 04/05/2018 - 1 Comentarios

    Lo primero que tengo que decir, es que quería agradecer sus comentarios, creía que nadie vería lo que publiqué. A Javier y Daniel. Soy una de esas amas de casa calientes que hay tantos pueblos y solo ellas lo saben. Me excitan los relatos que leo, y pensé que puedo aportar mi experiencia. Desaprovechada como […]

  • Mis bragas usadas

    Fotos íntimas de bragas usadas

    por el 09/05/2018 - 0 Comentarios

    Con cincuenta y dos años, con mis bragas usadas sucias, y excitada como siempre que veo fotos o leo algún relato, o veo algún vídeo, aprovecho para contribuir a este fetichismo que muchos tienen por las bragas, bragas usadas mis braguitas puestas, con algunas fotos que me hizo mi esposo, para Vds, espero les gusten, […]

  • Me abandonó y se fue con una escort

    por el 11/04/2018 - 0 Comentarios

    Me llamo Laura estoy casada hace muchos años, ya ni me acuerdo, pero muchos. Mis redondas formas así lo confirman. En la foto que desentona, la rellenita y tetona, se me puede ver, al trasluz, ahí estoy; las otras fotos, mi imaginación que vuela, rubia, guapa, delgada es la que yo creo que esa noche […]

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