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Video de Madre italiana rubia de pote con cipote

Hetero: General 12 octubre, 2017

De nuevo un vídeo porno XXX de esta madre culona, caderona, bien zorra, nada puritana que seduce a su hijo. Rubia de pote porque presenta un coño de corte negruzco y oscuro.  Y con cipote porque come la polla de su hijo como ninguna. Por lo tanto, ahí podemos apreciar su verdadera naturalidad.

Madre caliente montada en la polla de su hijo

Esta madre italiana con más carne que el culo de una monja de clausura, monta al hijo, a la polla de su hijo sin parar. Con un culo bien grande y un coño que para muchas jóvenes, ellas querrían, es la envidia del barrio donde vive. Seduce al hijo, le chupa la polla, el pollón, se coloca a 4 patas, y deja que su primogénito la joda sin parar. De tetas grandes, colgantes, pezones gordos y marrones, la mamá o madre caliente comete el incesto que siempre quiso realizar. El papá cornudo estaba trabajando.

HIJA TETONA MADRE CULONA FOLLANDO CON EL HIJO

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Una madre muy porno y muy madura

Incesto, Maduras, Relatos sexo 27 septiembre, 2017

Mamá estaba en casa como todos los días cuando regresé del instituto. Últimamente ya había notado que con papá ni se hablaban. Entonces me surgió un relato muy pornoxxx, de maduras como mi madre.

Mi madre abierta hot caliente

Relatos de sexo con mi madre caliente

Yo ya había llegado y estaba en mi habitación, eran las seis de la tarde, papá no había llegado todavía del trabajo. Y mi madre me dijo que salía a hacer unas compras de última hora. Dijo que se le había olvidado algo para la cena.
Ella mintió. Nunca fue a comprar. Se dirigió a un cine cercano a casa, para más atrevimiento, y compró una entrada para la sala 4 en la sesión de seis y media. Ella había quedado con un extraño con el que últimamente hablaba por chat, y también ya había hablado al teléfono. Ésa era una cita exclusivamente sexual. Yo que pensaba en esa idea idílica y hasta romántica sin caer en el incesto maternal, de mi madre, creía algo así como que no usaba el coño, pese a que yo había salido por ahí. Pues, esa tarde, justo esa tarde, mamá porno, le iba a dar uso, gusto y zumo a su chocho insaciable y ansioso.

 

MI MADRE CHUPANDO POLLA Y MIS HUEVOS. ¡INCREÍBLE!

Una madre muy porno y muy caliente

Se adentró en el cine, se puso en la última fila como había acordado con el extraño del chat, era propio de una madura caliente, una madre muy zorra, una de esas porno gratis maduras, encima gratis, porque a ese tío le salió gratis, xxxgratis, sin pagar ni un euro.

Relatos maduras hot

Enseñando tetas XXX recién duchada

La película comenzó, el título era lo de menos, mi madre iba caliente como una perra, él llegó empezada la película. Vestía vaqueros y camiseta blanca informal, nada parejo a mi madre, toda cuidada y bien vestida. Él iba con unos vaqueros algo sueltos, ya pensando en dar facilidades, mi madre en cuanto se sentó el extraño a su lado supo que era él.
No dudó ni un momento ella, los dos solos, las luces apagadas y la película empezada. Sin calzoncillos con la polla libre y suelta se la sacó, y le dio todo tipo de facilidad, mi madre la muy puta la cogió, no era una polla grande como todas las de los relatos, era normal tirando a pequeña, pero qué importaba, la golfa de mi madre iba cachonda como nunca, quería nabo, y quería tocar el tacto de una polla endurecida.
Al tío se le puso dura, lo justo para terminar de excitar a mi madre. Mi mamá toda ansiosa de polla, la cogió como el que coge un plátano con ganas, la empezó a menear, a mover, a subir y bajar. Enseguida notó bastante piel en la polla cosa que pronto hizo desaparecer con unas buenas sacudidas, la polla se estiró, y mi madre así la noto en la mano. Ahora ya notaba el capullo, la piel había bajado, y ella estaba caliente perdida.

Mi madre caliente y pajeando en el cine al extraño

Aquella polla dura, la punta caliente y ella pajeando a aquel extraño a media tarde, en un cine a nada de casa, la ponía mas cachonda todavía. Pajeaba sin cesar y de pronto, ella se giró a él, a su oído, ya que casi ni le había mirado, y le dijo en bajo: ¿puedo chuparla?. Él ni se lo creería, una tía tan golfa, y chupando su polla que seguro casi nadie chupaba, pero había tenido la buena suerte de dar con una madre desatendida por mi padre, a falta de nabo y de follar, la puta de mi madre.

Relatos de sexo

Culo grande de la amiga de mi madre

Él ni la respondió, ya que con un gesto de coger su cabeza ligeramente y llevarla para abajo, ella lo entendió. No hizo falta que acompañara su mano a la cabeza de mi madre. Ella sola bajó hasta su polla caliente. En ese momento, él supo que se la iba a chupar de verdad, una buena zorra ardiente, así que empinó algo el culo para terminar de bajar el pantalón y dejar al aire la polla subida de dureza y descapullada. Los huevos se le hincharon del calentón. Mi madre chupaba como una descosida, chupaba polla, el tronco, el glande, y bajó hasta los huevos. Se metió esas dos pelotas gordas de ese desconocido en la boca la muy puta, nunca pensé que haría algo así. Mamaba y mamaba como cuando yo era pequeña de sus tetas gordas y calientes, pero esta vez, era ella, y de esa pequeña polla endurecida. Ella estaba ardiendo.

Más relatos de sexo de mi madre ardiente

Tengo más para relatar, relatos, así que no acaba ahí, es un relato omnisciente, así que si a alguien le interesa solo tiene que decírmelo, seguiré, para relatar todo lo que allí aconteció, y sobre todo, el sentir de una madre desamparada y muy a falta de sexo, caliente perdida. BsS

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Una panadera muy golosa

Confesiones, Relatos porno, Sexo con maduras 30 agosto, 2017

La panadera golosa Rosa, desde ese día sí que creí a Jose, mi colega, hasta entonces me parecía todo una fantasmada suya, cuando me decia que donde compraba el pan, había una tía con las tetas como carretas y toda caliente, que parecía que se lo quería follar, y vaya si fue cierto.

En ese momento acababa de llegar Jose, que traía el pan para hacer los bocadillos, para irnos a la biblioteca. A él le gustaban los relatos porno tanto como a mí, y me parece que éste, éste iba a ser el mejor de los cuentos eróticos jamás escritos.

– Si que has tardado, ya era hora, Jose. He estado a esto… – dije aproximando el dedo índice al pulgar – de marcharme.

Relato de la golosa Rosa

Relato de la panadera golosa

– Tío no te lo vas a creer, la panadera me ha tirado los tejos.

– Te calientas rápido, asi que no te calientes, no te calientes.

Su mayor defecto era que se calentaba con demasiada rapidez, por algo le llamábamos “Picha-Brava”.

– Lo se; pero te puedo asegurar que la muy puta se me insinuó.

– No me digas.

– Piensa lo que quieras, llevaba un escote que quitaba el hipo, se me puso delante y me enseño las domingas, parecen dos cantaros, si no es porque su marido estaba allí…

– Seguro que son imaginaciones.

– No son imaginaciones, tiene unos cuarenta años, te aseguro que esa tía quería plan. Es como sacada de fotos porno gratis maduras: buenas tetas, buen culo y seguro buen coño negro apetecible.

Después de aquello no volvimos a hablar de la panadera hasta que un mes mas tarde, fui a buscar a Juanjo a su casa, estaba solo.

– Tío, te acuerdas de Rosi.

– ¿Rosi, quién es Rosi?

– Si la panadera, que estaba jamón, jamón, menuda tiarrona

Rosi o Rosa, la panadera golosa

Sonreí, normalmente Jose era muy persistente cuando le gustaba una mujer.

– La recuerdo.

– Pues… estuve yendo allí, a la panadería, un día llegué a la hora de cerrar, su marido no estaba, me dijo que me esperara.

– Y tú te esperaste.

– Claro. Cerró la panadería, y nos fuimos a la parte de atrás. Me enseñó las tetas, eran grandes, con unos pezones que parecían chupetes. Me hizo que se los chupara.

– Si y que mas.

– Se subió encima de la mesa, se quito las bragas y me hizo que le comiera el coño. Sabia a pan, el coño sabia a pan, estaba riquísimo.

Miré a mi colega, era de los que solían exagerar, pero nunca fantasear cuando se refería a mujeres.

– Le metí la polla hasta dentro, una y otra vez esa mujer es insaciable la muy perra, tras su primer orgasmo me pidió que siguiera, que se la metiera por el culo, le di la vuelta, menudo pandero, uf, cuando me fui a correr se lo dije pero no le importo. La llene de leche. La muy guarra no estaba satisfecha me cogió la polla y me la chupo hasta dejarla totalmente limpia. Es una calentorra de cuidado

– Te lo has inventado, es mentira

– No me lo he inventado, su marido no la satisface y necesitaba a alguien, te lo voy a demostrar.

– ¿Cómo?

– Mira, su marido los martes al mediodía se va, no vuelve hasta la noche, yo he estado yendo todos los martes

– Hoy es martes.

– Si, hoy es martes, efectivamente. La semana pasada me confesó que tiene una fantasía.

– ¿Que fantasía?

– Quiere que se la follen dos tíos, yo soy uno y tú puedes ser el otro.

– Estas loco.

– Eres un acojonado, hace un momento no me creías. Y ahora me dices que estoy un loco. ¿Puedo contar contigo?

Dudé, pero si quería saber si decía la verdad tenia que ir con el.

– Vale me voy contigo.

Fuimos a la panadería.

– Lo vamos a hacer en la panadería.

– No en su casa, esta justo encima de la panadería.

– ¿Se entra por la panadería?

– No, no, se entra por la puerta de al lado.

Llamamos a la puerta, nos abrió una mujer supuse que seria Rosi, la panadera. Yo esperaba ver a una mujer entrada en kilos, y lo que tenia delante era una mujer con una figura despampanante, eso si como había dicho con un par de tetas impresionantes.

– Pasar, poneos cómodos, Juanjo, este es tu amigo.

– Si Santi.

– Buenas tardes, señora.

– Muchacho, no me llames señora, soy Rosi, simplemente Rosi o Rosa, lo que más te guste.

Estábamos sentados en el sofá, Rosa se arrodillo delante de nosotros, comenzó a sobarnos los paquetes, primero desabrocho los pantalones de mi colega Jose, le acaricio la polla, tiene un buen nabo, como yo, toda una mazorca gorda xxxgratis para toda la zorra que quiera espada metálica, se iba a poner las botas, pensaba, y después me desabrocho los pantalones a mi y me agarro la polla.

– Que ricas dos pollas para mi.

Primero me chupo la polla a mí y después a Juanjo. Se levanto.

– Venir vamos a la habitación, estaremos mas cómodos.

La seguimos, nos llevo a su habitación.

– Desnudaros quiero veros desnudos.Quiero ver como os cuelgan esas pollas, que por lo que veo son más que generosas.

Mientras nosotros nos desnudábamos ella hizo lo mismo, como dijo Jose tenía dos cantaros por tetas y los pezones eran grandiosos, parecían boquillas de biberón.

Cuando estuvimos los tres desnudos ella se situó entre los dos, se agachó y comenzó a chuparle la polla a Jose, yo veía como se le engordaba, y la tia chupaba y chupaba, y después a mí, como hiciera cuando estábamos en el salón sentados en el sofá.

Así que unos minutos después, cuando las pollas estaban bien lubricadas se tumbo en la cama.

– Muchachitos, venid a aquí cada uno a un lado.

Nos acercamos, y nos tumbamos junto a ella, nos ofreció sus tetazas, y ambos nos enganchamos a sus pezones chupando, los gemidos de ella eran como bramidos.

– Chupar mis niños chupar, chupar a mama que está deseosa de nenes con pollas grandes y duras.

Jose fue el primero en soltarse, se coloco entre sus piernas y le metió la polla hasta dentro de un empujón, mientras yo le manoseaba las tetas.

No tardo mucho en alcanzar un orgasmo, Jose se quitó de entre sus piernas y entonces me puse yo, quería montar a esa perra de panadera y en su propia casa, y al igual que hiciera Jose le metí la polla de un empujón en seco. Él se arrodillo delante de ella, acercando su polla a la boca de Rosa, para darle de comer a la golosa.

– Chupa guarra, chúpamela.

Yo creía que esas palabras hasta la o le disgustarían, pero qué va, la muy puta puso más cara de caliente. Le cogió el nabo y se lo metió en boca de un tirón, y no lo tuvo que repetir le cogió la polla y comenzó a chupársela, mientras yo seguía empujando. Solo con mirar cómo la chupaba la panadera aún se me ponía más dura metiéndosela. Menuda guarra, Jose tenía razón. Con un nuevo orgasmo de ella, hicimos un parón. Nos situamos a su lado, yo metí mi mano en su entrepierna, acariciando su clítoris, Jose hizo lo mismo, metio su mano en la entrepierna, para meterle dos dedos en la vagina. Su coño era negro, negro.

– Si dios que a gusto, pero quiero las dos pollas, una por delante y otra por detrás. Dad gusto a esta perra, mis nenes, que estoy muy caliente!

– Ponte sobre la polla de Santi– dijo mi colega, para que se pusiera encima de mi, la panadera golfa.

Rosa se levantó y se puso sobre mí y se dejo caer lentamente, quedando empalada, empotrada sin moverse, noté todas las paredes caliente de su coño, de insaciable panadera; sus tetas me tapaban la cara, no veía nada, solo su calor, su coño mojado, y ese olor a hembra en celo y bien putona. Lo cierto es que nunca he estado con una mujer así, ni ninunga de mis novias que he tenido, me han puesto tan caliente. Jose comenzó a lubricar el ano de Rosa, le abrió las nalgas y metió su lengua. La panadera estaba excitadísima, no dejaba de gemir, de entredecir, dame más, quiero más,…uf, demasiado escuchar a una mujer como ella, decir eso. Hasta llegar el punto de gritar, y pedir, dame polla nene, la necesito y por detras, me pica dame tu crema, asi que cuando Jose le metió la polla en el culo. Sin contemplaciones. Durante un buen rato estuvimos así. Ella lo único que hacía era ponerse más en posición, y dar facilidades para ser jodida por el culo.

– Estoy a punto de correrme.

– Espera quiero que te corras en mi boca.

Jose se aparto, Rosa se giro dándome la espalda, pero se volvió a ensartar en mi polla, solo quería nabo la muy perra insaciable, se dejo caer para llegar a la polla de Jose. Se metió su polla en la boca y comenzó a chupar, unos minutos después.

– Ya, me corro, traga guarra toda mi leche.- Jose la quería ver engullendo, tragando su leche, era un morboso y ella una puta sometida por viciosa.

Estaba Rosa tragando la leche de mi colega cuando yo me corrí, sin resistir más, al ver toda la escena.

Estuvimos unos minutos en silencio, Rosa termino por levantarse. Toda follada, viciosa, satisfecha de nabos.

– No ha estado mal, mejor de lo que yo pensaba, deberemos repetirlo. ¿No os parece? – uf, oir eso de una hembra así, aún se me reacciona el nabo, solo de decirlo.

Tanto Jose y yo, comenzamos a vestirnos.

– Se os ha comido la lengua el gato.

– No se… Rosa, es demasiado – dije.

– ¿Volveréis?

Jose afirmo con la cabeza, y yo simplemente encogí los hombros.

Nos marchamos en silencio. Ya en la calle.

– Te lo dije, esa tía es una calentorra.

No le dije nada simplemente seguí andando.

El jueves pasaba cerca de la panadería decidí entrar, mi curiosidad era conocer al marido de la panadera, cuando ella me vio se puso nerviosa. Simplemente pedí el pan. Entonces ella hablo.

– Cariño no me encuentro bien, voy a subir a casa.

Salió justo delante mí, ni me miro, yo tampoco. Pero al pasar junto a ella, había abierto la puerta. Era una señal, ¿quería polla otra vez? La respuesta es sí.

– Entra, deprisa.

– ¡Tu marido!

– Aun estará en la panadería un par de horas.Necesito polla cariño, mi nene, ven aquí.

– Cuando me has visto te has puesto nerviosa

– No. ¿Por qué me iba a poner nerviosa?

– Pensaste que iba a decir algo.

– No, habrías dicho algo.

– No. Me pareciste nerviosa.

– No era nerviosismo, era excitación.

Se acerco a mí, mientras nos besábamos me acaricio el paquete. Se me puso, como ahora mismo, solo de ver lo necesitada que estaba.

– Vamos al dormitorio.

Fuimos al dormitorio, nos desnudamos y nos tumbamos en la cama, me enganche a uno de sus pezones, chupándoselo una y otra vez, ella gemía. Metí, mi mano en su entrepierna, estaba muy húmeda, acaricie su clítoris.

– Jose me ha dicho que tu marido no…

– Calla y fóllame. Solo quiero que me folles.

Me situé entre sus pierna, agarre mi polla y con ella acaricie su clítoris y sus labios vaginales, la puse en la entrada de su vagina y se la metí lentamente, ella entrelazo sus piernas en mi espalda, me acercó el coño para acoplarselo, quería más mi polla, que yo su coño, era ella la que buscaba el nabo gordo. Haciendo que se la metiera de golpe y profundamente. No tardo en alcanzar el orgasmo.

– No te pares sigue, quiero sentirte dentro. Quiero tu leche. Dame leche mi cabron, no puedo más.

Cuando me dijo eso, le di caña, por golfa. Seguí empujando, hice que pusiera sus piernas en mis hombros, hasta que me corrí haciendo que alcanzara otro orgasmo.

Me deje caer a su lado, ella se giro quedando de lado apoyada sobre mí, una de sus grandes tetas sobre mi pecho.

– Hace casi veinte años que me case con mi marido los primeros años fueron de ensueño, pero hace unos cinco años todo cambio, cada vez lo hacíamos menos y este último año ha sido el peor. Sera mejor que nos vistamos. Solo pienso en pollas grandes, y en notar como me joden. Como lo has hecho ahora mismo cariño.

Me vestí y me marche, aquella tarde cuando vi a Jose no me atreví a contarle mi encuentro con Rosa, la panadera golosa, era como una traición.

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Doña Elena, una madura insaciable

Maduras, Relatos porno, Relatos sexo, Sexo con maduras 3 junio, 2016

Una madura insaciable la Doña Elena, esas tetas que siempre imaginaba al final fueron de este niñato por el que ella se perdió, nunca imaginé lo puta que era. Todo comenzó de muy educadamente, y acabó siendo mi perra autentica. Relatos de maduras indescriptibles. Gordas xxx y delgadas y estilizadas como es el caso de esta madurita.

Doña Elena, relatos de maduras calientes

Él, es un chico de 18 años que acaba de terminar el curso de FP, sin notas brillantes pero con éxito, moreno de 1,80 ojos verdosos de constitución atlética y que tenía como hobby jugar al futbol en las categorías juveniles de un equipo de su barrio y apreciado por sus vecinos y familiares por su educación y buenas maneras, pero en la intimidad como todos los jóvenes de su edad el sexo era su asignatura pendiente. Su abuela amiga de la señora de Alberto el droguero del barrio doña Elena en una de sus charlas vecinales con esta, le escucho decir que necesitarían un aprendiz para el negocio ya que Alberto se encontraba pachucho de salud y ella sola no podía hacerse cargo de todo lo que acontecía, sin dudarlo la abuela de José le recomendó a su nieto y quedaron en que se pasara por el negocio el lunes por la mañana.

Alberto era algunos años mayor que doña Elena ambos tenían una hija que estudiaba fuera y un hijo que cursaba una carrera universitaria en Granada, doña Elena era una señora a simple vista más bien seria y algo seca de carácter, con el pelo siempre recogido un cabello moreno unos labios más bien carnosos y de mediana estatura, sus pechos debían haber tenido mucho éxito en su juventud y aun a sus 48 años absorbían muchas miradas aunque lo que más miradas a pesar de sus faldas a la altura de las rodillas era su hermoso trasero de nalgas redondas y gordas que resucitaban a cualquier macho.

Jose como le indico su abuela se presento en la mañana del lunes en la droguería, le atendió Alberto que se encontraba solo en el negocio y ya advertido por doña Elena, le mostró el local que consistía en la entrada de la tienda un mostrador tras el que se despachaba con una estantería a la espalda apenas con espacio para moverse de esquina a esquina y una trastienda con unas escaleras hacia el piso de arriba donde tenían una especie de almacén, también tenían un almacén pequeño en un local a una manzana de allí para las pinturas y algunos materiales de menor rotación, según le comento Alberto, ya tendría oportunidad de conocerlo. En ese momento entro doña Elena en el local…..

 

Maduras calientes vestidas

La madura caliente vestida

Elena: buenos días, disculpa Alberto pero me han entretenido más de la cuenta en el banco, ya sabes las colas que se forman.

Alberto: No te preocupes el banco como todos los lunes, he estado tranquilo además estaba mostrando esto a Jose.

Jose: encantado señora.

Elena: Vaya no esperaba un mozalbete tan espigado, entonces tu eres el nieto de Carmen, y que tal le has dicho en qué consistiría su labor aquí.

Alberto: en ello estaba pero al entrar tu hemos parado, ya le he mostrado el local y le he comentado lo del almacén de fuera si te parece sigue tu hablando con él mientras yo voy al médico que se me echa la hora encima.

Relatos de maduras en Universo Erótico

Alberto entro a la trastienda se quito la bata, como si se tratara de un vídeo pornoxxx y se puso una rebeca y se despidió de ambos, Elena pasó al mostrador y le comento a Jose lo que estaban dispuestos a pagarle por su trabajo que no sería otro que ayudarles en todo lo que pudiera en el negocio de 9 a 2 de la tarde y de lunes a sábado. En el chico no paso inadvertido el culo de doña Elena a la hora de entrar tras el mostrador, pensó para sí mismo (ojala doña Elena pase mucho tiempo por aquí).

Elena: Pues nada Jose entonces mañana a las 9 te esperamos aquí.

Jose: Muchas gracias doña Elena, aquí estaré.

Elena: muy bien, pero dime Elena eh, que me haces muy vieja.jajaja.

La seriedad de que le advirtió la abuela, así como la fama que le precedía, no tenía nada que ver con la simpatía y la buena impresión que le causo Elena, pensaba Jose mientras volvía a casa.

Al día siguiente se presento en su trabajo Jose como acordó, y fueron pasando los días hasta llevar unas tres semanas, Alberto apenas aparecía por el negocio, según Elena los médicos le obligaron a hacer reposo y tendría que estar ella más presente. Para Jose era algo cómodo además le gustaba el trato con el público y a Elena se le veía feliz con su disposición y el con la de ella y sobre todo con como todo trascendía. Elena debido al calor del verano, llegaba casi siempre temprano al negocio, cuando Jose llegaba ya estaba dentro con la persiana a medio echar con su bata azul y como él podía adivinar con su sujetador y sus bragas sin más debajo, ese día en concreto Jose paso por debajo de la persiana y sin hacer ruido llegó a la altura de la puerta de la trastienda daba los buenos días cuando en ese momento vio a Elena de espaldas cogiendo la bata muy nerviosa al verse sorprendida, el chico al ver ese culazo en pompa y la situación, todo gratis , para él, culo abierto, xxxgratis, dio un paso hacia atrás pidiendo disculpas, Elena se echó la bata y terminándose de abrochar salió de la trastienda algo sofocada por lo sucedido y tranquilizando a Jose de que no pasaba nada, en ese mismo momento miro el bulto que tenía el pantalón del chándal que vestía el chaval.

La mujer madura miró el bulto del pantalón

Transcurría la mañana y los clientes parecía que se pusieron de acuerdo en ír y no paraban de atender, en la cabeza de Elena persistía lo que vio a primera hora y en la de Jose aun mas, sin querer pero queriendo en un trance del despacho Jose fue a pasar por detrás de Elena y su polla se hizo presente entre las nalgas de ella que enseguida reconoció lo que sentía, esto no hizo más que despertar aun mas a la polla de Jose, como imagino bien Elena, la que no podía dejar de comprobarlo de alguna forma y con la mirada le era imposible ya que al estar tan cerca se delataría, así que esta vez fue ella la que busco el arrimón y lo encontró, vaya que si lo encontró, noto la barra que el chico llevaba como penitencia a su santo trasero y las calores que Elena comenzó a experimentar hacían años que no afloraban en su ser, Jose por su parte tenía su mente totalmente esclavizada al culo de Elena y consciente del invite volvió a repetir la escena varias veces durante la mañana. Elena cuando se tranquilizo la entrada de público y a la vez intentando de bajar el calor que sentía en todo su cuerpo sobre todo en sus partes más bajas, mando a Jose a ir al almacén por unas cosas, lo que aprovecho este para hacerse una señora paja a la salud de Elena y recapacitar con lo que había sucedido entre ambos, consciente de la complicidad de Elena llego de vuelta con su plan en la cabeza.

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Jose: Aquí traigo lo que me encargo Elena, lo coloco dentro.

Elena: Si Jose haz el favor, vamos a cerrar ya mismo son menos diez, si no te importa colócalo todo en su sitio. Y no lo tendré por medio esta tarde.

Al parecer Elena también había pensado en lo sucedido y por como acontecía todo tenía pensado algo.

Jose estaba en lo que ordeno Elena, mientras ella terminaba de ordenar el mostrador y salía para echar la persiana hacia abajo, volvió a la trastienda y Jose seguía con su tarea.

Jose: voy a subir y le coloco lo que queda allí también para dejarlo recogido Elena.

Elena: Gracias eres un sol, voy a aprovechar para cambiarme mientras bajas, avisa eh, jajaja.

Jose : si si.

Esa sonrisa ultima a Jose ya le puso en alerta, que quería decir, y si bajo que pasa pensó, se coloco arriba y desde una rendija espió a Elena, La veía mirar hacia arriba de la escalera mientras desabrochaba su bata, pero cuál fue su sorpresa al ver a Elena llevarse la mano a su entrepierna, sin perder la vista de la escalera a la vez que metía una mano en su sujetador, que caliente debe estar pensó Jose, la polla le pedía a voces salir del pantalón y así hizo empezó a acariciarla aprovechando la visión pero él quería mas, Elena lo tenía ya fuera de sí y decidió dar un paso adelante.

Bajando la escalera de forma imprevista con la polla acomodada de forma que no pasara desapercibida para Elena…

Jose: Perdón se me olvido avisar

Elena de espaldas a él cogía la bata para taparse.

Elena: qué vergüenza otra vez.

Jose: yo no veo ninguna vergüenza Elena sino una mujer despampanante, perdóneme a mí.

Ella se vuelve hacia el aun en bragas y sujetador.

Elena: eso piensas de mí de verdad Jose

Jose: si Elena acaso no lo demuestro.

Como la tetona que gime de placer y que se le mueven las tetas como a una perra en celo de relatos de sexo.

Bajando el pantalón del chándal y dejando ante Elena veinte centímetros de carne dura y venosa señalándola.

Doña Elena madura chupando polla

Elena abrió los ojos como quien ve de venir un toro y se echo las manos a la cara dejando caer la bata, se acerco a Jose y se arrodillo ante aquello, lo acariciaba como si de una reliquia se tratara, lo comenzó a besar a dar lengüetazos a hacer de el falo de Jose su juguete, lo lamia lo mordía lo besaba, Jose le desabrocho el sujetador y comenzó a acariciarle los pechos pellizcándole los pezones y masajeándoselos torpemente pero lo suficiente para ponerla aun más caliente de lo que estaba, mientras tanto Elena seguía a lo suyo.

Jose: ufff que gusto Elena que bien la chupas ummm toma, es toda para ti ummmm

Elena estaba totalmente entregada a lo que le llenaba la boca y así siguió hasta que noto los latigazos de leche de Jose golpeándole la garganta sin dejar de beber hasta la última gota.

Jose la ayudo a levantarse y la volvió de espaldas, siguió acariciándole las tetas y comenzó a darle pequeños mordiscos en el cuello que lucía al descubierto gracias al moño que llevaba recogido, ella se estremecía y el aprovechaba para terminar de sacarse el pantalón y aprovechar para dejar al descubierto el coño y el trasero que le había hipnotizado desde el primer día, su polla solo del roce con las nalgas de Elena volvió a emerger…

Elena: Follame Jose Follame por favor, quiero sentirte dentro, follame

Jose la acomodo contra unas cajas dejando su culo en pompa y con todo su esplendor y acomodo la cabeza de su polla a la entrada del coño de Elena que al sentirlo cerró los ojos y le pedía…..

Elena: métela ya, métela cariño, ooohhhh diosssss ,que gustoooooo, no pares, aaaaagggggg,aaaaaggggg, asiiiii,asiiii.

Elena se estremecía con cada embestida que Jose le propinaba después de las dos corridas anteriores , Jose se sentía seguro de lo que hacía, la follaba disfrutándolo, poniendo todo el énfasis que podía y dándole todo lo duro que ella le pedía….

Elena: uuuummm, no pares me corroooo,me corroooo, ahhhh, quietoooooooo,asiiii clávamela toda asiiiiiiiiii,ummmmmm.

El primero de una sucesión de orgasmo le llego así a Elena.

Jose veía ese tremendo culazo botar sobre su polla una y otra vez chapoteando el coño de ella sobre sus huevos los gemidos de ellas se oían en toda las trastienda se mordía las manos para no gritar, Elena estaba totalmente poseída por su polla y el era consciente de la situación.

Jose: ¿te gusta Elena? Toma toma mas, dime si te gusta

Elena: No pares, me encanta,aaaagggg, q gusto ,me gustaaaaaaaaa, dame mas dame más me estas matando de gustoooo,ummmmm.

Jose: quiero follarte el culo elena, ufff quiero este culazo.

Elena : Noooo, me rajarías con esto, aaagggg me coooorroooo, queeee gustazoooo,agggg

Jose siguió taladrando el coño de Elena hasta que al sentir otro orgasmo de ella y los jadeos y gritos que daba no le quedo otra que terminar de derramar lo que aún le quedaba en su depósito.

Jose: puuuuff me corrooooo Elena me corrooo uauauuuuuuuuuu.

Elena quedo exhausta y totalmente satisfecha como hacía años que no se sentía, su cara rejuveneció en una hora cinco años. Jose miraba aun el coño de Elena y comprobaba como manaba la leche que le había proporcionado, mientras se ponía los pantalones. Y cómo chilla? esta tetona del vídeo?

Elena se volvió y acercándose a Jose lo cogió de la barbilla y le dio un morreo, diciéndole a continuación..

El secreto de la Sr. Elena: chupar pollas a escondidas

En definitiva, Doña Elena no quería que nada de eso saliera de ahí. Era muy puta, sí, pero golfa y perra en la intimidad. Así que le dijo a Jose:

Elena: Esto ha estado genial, pero nunca jamás debe de salir de aquí, ¿estamos?

Jose: Elena mi primera vez no voy a ir aireándola y más cuando no te mereces que lo haga, confía en mí. Eso si ese culo tiene que ser mio,jajajaja. O mío, o de algún vídeo porno gratis maduras, para follarlo de verdad.

Le dijo Jose a la vez que le daba un cachete en las nalgas y ella le devolvía un pellizco en el moflete y una sonrisa de las que pocas personas habían sido testigo en su vida.

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No sabía lo que escondía mi suegra 2

Gordas, Maduras, Sexo con maduras, Sexo Oral 3 junio, 2016

Vamos a continuar con el tema de mi suegra cachonda, que sin ser una continuación exacta a lo anterior, voy a recrearla en un marco que bien parecería una novela incipiente al estilo inglés, espero les guste, y sin más preámbulos allá va, mi suegra caliente de coño peludo:

El relato de mi suegra caliente y cachonda

Sin encontrar trabajo en mi ciudad, viaje al sur donde me coloqué a trabajar de obrero en una constructora. Mi sueldo era el mínimo y apenas me alcanzaba para pagar una pequeña pensión y subsistir.

Pasó el tiempo, conocí una muchacha tan pobre como yo y luego de un año, para ahorrar algo de dinero y formalizar nuestra relación, terminé viviendo con ella y su madre en una media aguas a las afueras de la ciudad. Por aquel entonces ya me gustaba mirar porno, sobre todo a maduras calientes, me enloquecía el porno gratis maduras, pero mujeres de verdad, era un salido completo.

La modesta casa apenas tenía dos cuarto y ni siquiera puertas en el interior, si no que cortinas que daban algo de privacidad. Por lo mismo, nuestra intimidad era mínima. Teníamos que follar cuando mi suegra no estaba o hacerlo de noche, pero en silencio, muy tranquilos, sin meter mucha bulla. Al principio todo iba bien, pero luego de un tiempo, esa falta de fogosidad en nuestras relaciones, nos fueron generando problemas.

Con mi suegra no tenía mayores problemas. Mujer trabajadora, 53 años, robusta, buenas tetas, tetas grandes y coño peludo, de rostro arrugado por tanto cigarro, alegre , pero con un carácter muy explosivo cuando peleaba, para nada atractiva, aunque tenía una tremendas tetas que siempre me llamaron la atención. Era una mujer muy liberal, nunca se casó, del padre de mi novia nunca se supo. Solo tenía un viejo camionero que aparecía cada uno o dos meses, le pegaba unas cachas a mi suegra y se quedaba a dormir en la casa. Fueron justamente estas visitas las que me hicieron ver a la madre de mi novia con otros ojos. A pesar de que ellos también fornicaban de manera silenciosa, claramente se escuchaban los sonidos de la vieja cama y uno que otro gemido que se les escapaba, dejándome prendido imaginándome a mi suegra culeando en el cuarto del lado.

Relatos de suegras cachondas

Mi suegra masturbándose mientras nos escucha follar

Esa vieja mujer, de tetas grandes y caídas, culo enorme y prominente barriga, poco a poco comenzó a ser víctima de mis morbosas miradas, imaginándomela follando. ¿Sería caliente? , por su forma de ser y su carácter se me imaginaba que si, franca para decir las cosas, seguramente en la cama exigía lo que le gustaba. Todo eso, aparte de que al estar viviendo con ella y la poca intimidad de la casa , muchas veces la vi cambiándose ropa o sentada en el baño, cosa que para ella era algo completamente natural, pero que a la larga fueron sembrando deseos miradas obscenas. De igual forma, ella también muchas veces me vio en la misma situación y tarde o temprano, por esa falta de intimidad y falta de sexo de ambos, que se comenzó a gestar un mutuo interés entre nosotros.

Indirectas y miradas con mi suegra necesitada

Bromas , indirectas , toqueteos casuales en la pequeña casa, que evidenciaban mi interés por ella y a la vez un cierto deseo de parte de ella hacia mi, hasta que un día en que nos encontrábamos solos, todo cambio.

Fue una tarde cualquiera, su hija se encontraba en su trabajo , ( trabajaba en un restaurant de la ciudad) , ambos solos , sentados en el viejo sofá vendo televisión. Ella usaba un delgado vestido, que de tantas lavadas , ya transparentaba toda su ropa interior. Me tenía caliente esa tarde mi suegra, se me iban solo los ojos a sus gruesas pernas y a ese generoso escote que mostraba sus abundantes tetas. La visión inevitablemente hizo que mi verga se parara y a diferencia de otras muchas veces , esta vez no la oculté, mostrando un generoso bulto a través de mis pantalones cortos.

Mi suegra, al poco rato se dio cuenta de mi erección y como no es para nada tímida , de inmediato hizo un comentario al respecto

– parece que te dio hambre, como tienes la polla, bien gorda.

– ¿Por qué lo dices?

– Como que porque lo digo, por eso mismo, yerno caliente y cachondo, menudo trabuco que tienes entre las piernas, tremenda carpa que levantaste

– Ahhh disculpa … (colocándome un cojín sobre e nabo gordo y caliente, pero sin darle mucha importancia)

– Algo me dice que voy a tener show sexy y porno a la noche contigo, nuero caliente

– No creo … tu hija está por ahí

– Tiene su carácter … o quizá algo que la hiciste, ¿la follas bien? a mi hija

– No .. yo nada … es un tema de cama nada más.

– Ja ja … ¿no estás funcionando? Lo que yo decía, no le metes ni miedo, ¿verdad, pichafloja?

– Yo .. no .. ja ja .. al contrario, entrego más de lo que recibo, le doy mortadela, con salami de la mancha, y con pan del gordo.

– Ufff, ¿seguro?, ya será menos, mi hija es mucha mujer.

– Pero es verdad suegritaa … yo ando caliente todo el día y la polla la tengo como un mono del zoo, más rojas que el punto de la bandera de Japón.

– Y la María no … ¿no te da todos los días?

– Si, pero quedo con hambre …

– ¿Por qué?

– Sabe suegra .. ¿le digo la verdad?… tengo unas ganas de pegarme un polvo, de meterla en caliente, en una hembra gorda y buena,  pero bueno, qué le voy hacer. Después de follar con ella siempre tengo que pajearme.

– Aunque el viejito, con el suegro, no creo que le dé abasto para la calentura de dos meses, le da polla la que usted merece suegra

-Casi nada, ni se le pone dura ni nada, y mi coño, aunque ya es mayor, pero pide guerra y polla dura.

 

-Será posible que me está calentado, suegra caliente y cachonda, me dan ganas de bajarle las bragas esas grandes usadas que tiene, ponerla de espalas y culearla como merece. Ser protagonista de una escena pornoxxx con mi suegra caliente, fea y gorda. Ya que el suegro no la folla a gusto.

Un largo silencio, pero en la mirada de mi suegra se vislumbraba un deseo prohibido, quizás ella al igual que yo estaba pensando que entre ambos podríamos dar solución a nuestro problema sexual.

– ¿Que tiene en mente suegrita?

– Nada .. algo

– ¿Como algo? No estará pensando lo que yo.

– Por último te digo que algo, y no preguntes, que pones cachonda a tu suegra anciana.

– Algo como que …

– Algo poco … si quieres … quizás

– Que tiene en mente suegrita, mire que me está interesando, ¿ve el bulto que aparece bajo los pantalones?. ¿Grande verdad?

– Ya, sí, te puedo ayudar.

– Mmmmm, ¿interesante y cómo

-Ayudar a menear ese trozo duro de carne que tienes, menuda polla debes tener, ¿verdad, cabrón?

Relatos suegra nuero

Mi suegra con ganas de polla

-¿Pero suegra?, estás muy caliente veo, ¿no?

Mi suegra, más caliente de lo que yo pensaba.

Ya agarrándome la polla gorda por sobre mi pantalón, veía la mirada ansiosa de mi suegra, atenta a mis movimientos, a la espera de que mi virilidad saliera de su envoltorio. No la hice esperar más y sacándomelo hacia un lado, saque toda mi venosa y dura estaca, dejándosela expuesta ante los ojos de mi suegra.

– Uff.. ¡Dios mío santo .. que tranca te gastas!

– ¿Te gusta?

– Que tonta pregunta … me sorprendiste …

– Mmm que bueno

– Ya .. veamos que puedo hacer para relajarte

– Ohhhh .. que rico.

Mi suegra caliente y zorra,  me la toma y me la comienza a jalar suavemente , bajando la piel hasta lo más abajo posible para luego volverla a subir reiteradamente, sin perder de vista lo que tenía en sus manos.

– Ufff.. que grande ….

– Mmm si le gusta es suya

– Ohhh mira nada más … qué suerte tiene mi hija …

– Cuando guste se la presto, se la doy, y se la meto, suegra zorra, que eres una zorra caliente.

– Qué barbaridad … ¡que verga había en la casa y yo a puras pajas!

– Porque Ud. quiere no mas suegra … yo encantado se la pongo

– Lo sientohija mía ,pero tengo que probarla

– Dese el gusto suegrita….

La cabeza de mi suegra se agachó y se la tragó por completo. Ahí me encontraba yo, sentado en el viejo sofá, con la cabeza de mi suegra entre mis pernas, engulléndose mi dura polla.

Mientras lo hacía, su enorme culo a mi lado, y si ella me estaba comiendo la verga ¿cómo no me dejará pegarle un buen agarrón? , asi que sin decir nada, descaradamente le empecé a sobar el culo, mientras ella se deleitaba con mi verga en su boca. Solo pensaba en joderla, en culearla, y ver cómo gemiría la muy puta de mi suegra necesitada.

Un buen rato y sus mamadas no cesaban. Me decía a cada rato, con ella aun en la boca, que hacía mucho tiempo que no se comía algo tan grande, que la tenía grande, que la tenía dura, que la tenía rica. No podía ni hablar la suegra, tanto comer, nunca había visto a una mujer tan desesperada.

Sin besarnos, ya que quizas por ahí estaríamos pecando (cosas extrañas que uno piensa, ya ves, relación de incesto a estas alturas, con mi suegra mamando polla), la levanté del sofá y nos comenzamos a desvestir. Su delgado vestido quedo tirado por ahí, dejándola en una ropa interior para nada sexy. Un calzón de vieja madura enorme y fea de color carne, y su brasier de otro color, también enorme para poder contener sus enormes chichotas. Rápidamente me fui contra ellas, sacándoselas por debajo, desparramándole las tetas a la vieja y de inmediato chupándoselas desesperadamente. Qué par de tetas tenía mi suegra, enormes, de pezones chicos y aureolas gigantes, todas oscuras y marrones, parecían galletas alpurrianas. Se las chupé con ganas, nada que ver con las pequeñas tetas que tenía mi novia, mientras ella se llevaba las manos hacia atrás y se desabrochaba esa prenda liberándolas de su prisión.

Relatos suegras calientes

Mi pervertida suegra chupando y metiendo dedo anal

Sin mucho preámbulo, le bajé de una esos enormes calzones de vieja, de vieja cachonda, de anciana degenerada y pervertida, y dejando a mi suegra completamente desnuda. Estaba gorda, quizás para muchos que no les gustan las maduras gordas, poco deseables, pero no me importaba. En ese momento era un tremendo mujerón con el que saciara mis deseos.

La di vuelta, la hice ponerse sobre el sofá, dándome la espalda. Le agarre el culo a mi antojo, separándole las blandas y enormes nalgas, metiéndole los dedos en su mojada concha,su coño negro y viejo, para luego apuntarle mi verga y enterrársela y sumergirla hasta lo más profundo de su ser.

Con suegras así, para qué quiero a la frígida de su hija

Mi suegra gemía como una puta zorra como nunca escuché a una hembra, aullaba de placer pidiéndome más y mas, “más adentro”… “mas adentro” es lo único que pedía y yo con mi mejor esfuerzo trataba de complacerla. Una y mil veces mi verga entro y salió de la mojada concha y panocha de mi suegra, follándola como un animal, saciando todas mis ganas acumuladas con ese gordo cuerpo senil pero apetitoso. Se la dejaba enterrada hasta el fondo y le amasaba las tetas fuertemente sacándome las ganas acumuladas de tanto tiempo de desearlas. No daba crédito a lo que en ese pequeño cuarto estaba sucediendo. Esa mujer madura, madre de mi novia, que se levantaba al amanecer todos los días para ir a trabajar en la feria, con sus manos duras, su carácter fuerte, ahí estaba doblegada a mis deseos, disfrutando de sentirse llena de verga como hacer rato no le daban.

Luego cambiamos de posición, yo me senté en el sillón y casi instantáneamente mi suegra se sentó sobre mí, con sus piernas a cada lado de m cuerpo, colocándome las tetas en la cara y bajando y subiendo enterrándose toda mi herramienta.

Nos teníamos ganas hace rato. Hace rato que nuestras conversaciones iban dirigidas al sexo y a un posible encuentro fantasioso. Toqueteos casuales que solo hacían presagiar lo que se venía. Con todo el peso de esa gruesa mujer encima, no podía ni moverme. Solo permanecí sentado, sintiendo la fuerza de esas grandes carnes chocando contra mi cuerpo, sin dejar de chuparle las tetas y manosearle su enorme culo una y otra vez.

Un nuevo cambio de posición y mi suegra con las piernas abiertas sobre el viejo sofá. Toda su pelambrera ahí, tenía más pelos que la cabeza de un mono, completamente expuesta ante su yerno. No dude ni un segundo y en tal posición, mi cabeza entre sus piernas, le lengüeteé toda su concha, todo su chocho blando , sacándole suspiros de placer, haciéndola estremecer, metiéndole la legua lo mas adentro que podía, incluso uno o dos dedos ayudándome a darle placer. La hice gozar como una perra en celo, casi al punto de hacerla acabar. Luego y después de follarla nuevamente, de espaldas en el viejo sofá, sus piernas abiertas y yo entre ellas, con grandes gemidos recibía mis bruscas embestidas gimiendo como si la estuviera asesinado. Olía a perra caliente como  nunca había olido a ninguna fémina ardiente.

Por una media hora al menos le di con todo a mi pobre y necesitada suegra, la que terminó confesándome que a veces se masturbaba escuchándonos a mí y a su hija follar en el otro cuarto. ¡Vaya con mi suegra!, pajeándose escuchándonos follar, a su hijita y mí, y que muchas veces se imaginó estar así conmigo. Al final terminamos en la misma posición, que al parecer era la más placentera para ella , yo sentado en el sofá y ella montada sobre mí, moviéndose rítmicamente de arriba abajo, hasta que anunció y gritó que se corría. Entre grandes gemidos mi suegra comenzó a acabar monstruosamente, golpeándome con sus tetas la cara y el pecho, gritando de placer al mismo tiempo que yo, ya sin poderme aguantar más, le llenaba su viejo coño de leche. Fue un orgasmo terrible y que duró varios minutos, incluso más tarde ella me confesó que habían sido dos seguidos.

Al final quedé enterrado en el sofá con todo el peso de mi suegra sobre mí, ambos completamente transpirados, con mi cara saturada de tetas y con falta de respiración.

Extasiados y cansados los dos de tanto follar

Nos vestimos y arreglamos el cuarto que había quedado todo desordenado y con hediondo aroma a sexo. Nos lavamos, echamos algo para el olor, riéndonos y luego conversamos ya más tranquilamente de lo mucho que lo habíamos disfrutado, de las ganas que ambos nos teníamos y haciendo una estrategia para poder disfrutar nuevamente, siempre y cuando no corriésemos ningún riesgo que su hija nos pillara.

Fueron meses de estar follando con ella cada vez que podíamos. Era una mujer insaciable, terriblemente caliente, siempre abierta a recibir mis caricias, siempre dispuesta a chupármela donde fuera. No pasó ni una semana y ya mi leche terminaba directamente en su boca, la que se tragaba como si fuera el más exquisito manjar, como si fuera leche Ato, la que se bebe en un rato. Una y otra vez sus tetas fueron deleite para mis labios y su culo ya no tenía ni un centímetro sin recorrer.

Su coño negro y oloroso se deleitó con mis chupadas y en más de una ocasión no aguantó las ganas de acabar ahí, y lo hizo, mojándomela con abundantes líquidos, cosa que a ella le fascinaba, la descolocaba y después, a pesar de haber acabado y estar satisfecha, igual se preocupaba por que yo disfrutara de una buena sesión, dejándome terminar en la pose o en el lugar que yo quisiera. Su coño era bien negro, peludo, apestaba a hembra caliente, infiel y viejita, pero cómo me gustaba su gemir y sollozos y escucharla decir: “Dame más polla, porque la necesito”. En el vídeo XXX con la suegra se ve cómo le gusta a la zorra meterse la polla en su negro coño, ¿por qué es tan viciosa? Me pregunto sin saberlo, por qué le va tanto el nabo descapullado, solo hay que ver su coño mojado.

Fue una de las mujeres más calientes que he conocido en toda mi vida. Me encantaba follar con ella, culeaba mucho mejor que su hija y que muchas de las que he conocido. Todo iba de maravillas, mi vida sexual era excelente, con una curvilínea mujer de 29 años a mi lado, y con una madura y ardiente amante dentro de la casa, satisfaciendo a las dos, aprovechando los turnos de mi novia para dar rienda suelta a nuestros más morbosos deseos, quedando bañados en traspiración y completamente satisfechos. Todo bien, hasta que una tarde, en que estábamos en su cuarto, mi suegra a cuatro patas y yo dándole con todo por el culo, la cortina del cuarto se abre y vemos el rostro desfigurado de mi novia.

Por lo tanto, ahí quedó el desastre, una lluvia de golpes, gritos, hasta entró a la cocina a buscar un cuchillo para filetearme. Tuve que salir corriendo de la casa casi en pelotas. Más tarde volví a ver si se habían apaciguados las aguas y nada, otro show caliente, y nuevamente me amenazó con matarme. Por lo que esa noche tuve que dormir en la casa de un colega. Al otro día volví, toda mi ropa había sido quemada en el patio de la casa, sabiendo que jamás me perdonarían, me fui con lo puesto y emprendí viaje a mi ciudad natal, sin siquiera poder despedirme de mi querida suegra.

Mi suegra, patria querida. Perdí a las dos, a la hija y a suegra, o sea, su madre. Ya lo dice el refrán: “si te follas a la madre y a la hija, hazlo bien, o las perderás a las dos”

Follarte a la suegra y porno cornudo el suegro

Es lo que pasa cuando te follas a la golfa de la suegra con esa fuerza desmedida, y todo por ella. Que al final sales caliente, no de tirártela, sino de la envidia del marido, de mi suegro en este caso. Escenas propias de lo más caliente del porno cornudos, son los corneados los que al final han salido perdiendo de todo esto. Y claro, el mosqueo es monumental, y al corneador, es decir, al que se la ha metido hasta el fondo a la suegra, a ése, que soy yo, le quieren calentar. En videos porno cornudos se pueden ver escenas de maridos impotentes que lo único que pueden hacer es ver a la mujer a cuatro patas y follada. Y todo y así, en algunos casos se ha llegado a la milagrosa curación de la impotencia, al ver a la compañera disfrutar con otro. Cornudos relatos para verlos con fotos y tracks porno que no dejan indiferente a nadie.

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