Bienvenido, visitante! [ Registrar | Acceder

Fin de semana con amigos

Bisexuales, Confesiones, Relatos sexo, Relatos XXX 21/07/2017

Relatos bisexuales. Un fin de semana diferente con amigos

Domingo:

Me despierto, ya es domingo, miro el reloj son las 08:45 de la mañana, demasiado pronto para levantarse, reflexiono sobre la situación, y me parece increíble; no es una fantasía de las nuestras, lo estamos haciendo realmente, hemos pasado de la ficción a la realidad, (por todo lo que ha pasado), casi sin darnos cuenta.

Paloma duerme plácidamente a mi lado; mirándola, me vienen a la mente todas las escenas vividas, hace tan solo unas horas, recordándolas no puedo evitar la excitación.

Acaricio sus pechos mientras duerme

Acaricio sus pechos desnudos, alimentando mi deseo y mí lujuria; semidormida, se mueve para facilitarme un mejor acceso a ellos, ¿duermes?….- le pregunto-

-Ya no cariño,… puedes seguir.

-Perdona, pero cuando me he despertado y, te he mirado, no he podido evitar excitarme, recordando las escenas que protagonizamos, ayer, con Andrés.

-No me extraña cariño, yo también me caliento recordándolas, sobre todo, las escenas que protagonizasteis los dos, han sido muy fuertes, ya sabes… mi fantasía preferida, ver en primera línea cómo te follaba Andrés, súper morboso. ! Me encanto ¡

-No sabes cómo me alegra que me digas eso, pero, te aseguro que yo lo disfrute mucho más. Por cierto, ¿quieres hacer alguna locura en concreto? ya sabes lo que disfruto complaciéndote, sobre todo en materia de sexo.

-Ahora que lo dices, el deseo que eligió Andrés el primer día; me puso muchísimo; ver cómo te corrías en su boca, mientras él me follaba. Me encantaría repetirlo,… pero al revés, mientras tú me follas, le hagas una mamada, y ver como se corre en tu boca. Confieso que, me lo he imaginado más de una vez, seria bestial, pero, si no te pone,… ya sabes que no tienes por qué hacerlo, ¿Me he pasado, cariño?…

-Para nada cielo, por supuesto que me pone y si me lo pides tú, más todavía. Me apetece muchísimo, ya me dijo Andrés en la playa, que tenía que probarlo. Tampoco me importaría repetir, todo lo que hemos hecho hasta ahora, ¿y a ti?

-Demasiado sabes… que no me importaría. Ahora mismo, estoy como a ti te gusta,… así que, ¡imagínatelo!

-¡¡cómo me pone, que estés así de cachonda!! sobre todo, me encanta oírtelo decir. Hay que hablar con Andrés, ponernos de acuerdo con él, y hacer lo más morboso que se nos ocurra.

-Te aseguro que tengo en mente más de una escena, a cual más lujuriosa y viciosa. Ya sabes que cuando estamos así, me encanta decírtelas; ya te las diré en el momento apropiado, no creas que te vas a escapar. Relatos bisexuales.

-Cariño, te quiero, eres única. Voy a preparar el café, y si se ha levantado Andrés, le comento el plan. Pero… ¡por favor, ahora, no te me enfríes¡

Andrés, todavía, no se ha levantado. Comienzo a preparar el desayuno para los tres; zumo, café y unas tostadas. En ello estoy, cuando Paloma, entra sonriendo en la cocina. La repito que no se me enfríe, me besa dulcemente, y dice que le es imposible enfriarse después de lo que hemos hablado. Oímos la puerta del dormitorio,… es Andrés.

El inicio de una lujuria de fin de semana

-Buenos días pareja, muy pronto os habéis levantado.

-No podíamos seguir en la cama, con este día tan estupendo, la verdad es, que nosotros llevamos despiertos bastante tiempo, haciendo los planes más libidinosos y lujuriosos que te puedas imaginar. Quisiéramos aprovechar este último día al máximo. Antes de ir a la playa, a Paloma y a mí, nos gustaría repetir el deseo que elegiste el primer día, pero, cambiándonos los roles,… ¿Qué te parece?

-Por mí, fantástico. Perdonadme y disculpar mi ordinariez, pero desde que hemos llegado, solo pienso en follar y disfrutar del sexo con vosotros, lo siento, pero no puedo expresarlo de otra manera. Yo, también tengo una petición que haceros, repetir el deseo de Paloma del primer día, ocupando yo, el lugar que ocupó Jaime. Por supuesto, si a Paloma le parece bien.

-¿Qué si me parece bien?, para mi sorpresa, llevo dos días disfrutando de todo lo que proponemos, estoy convencida que soy la peor de los tres, todo me parece estupendo, y no pongo freno a nada. No tenía ni idea, hasta donde sería capaz de llegar. Ahora mismo, como ya sabe mi marido, me apunto a todo.

De nuevo, la conversación, nos había vuelto a excitar a los tres.

Andrés sugirió pasar a su habitación, y empezar a poner en práctica, lo que estábamos hablando.

Sin más preámbulos, los tres, nos dirigimos a su dormitorio, y como en las ocasiones anteriores, el deseo, el morbo y la excitación, se manifestaban con toda su fuerza.

Cuando entramos en la habitación, comenzó nuestra metamorfosis,… nos transformamos. Ya no había reglas sociales impuestas, ni prejuicios, ni tabúes que nos impidiera practicar el sexo, con total libertad. Solo una regla nos condicionaba: Dar y recibir, (de mutuo acuerdo y con respeto), el máximo placer posible.

Le pedí a Paloma, que tomara la iniciativa, se despojó de la camiseta y las braguitas; se acercó a nosotros, y con toda naturalidad nos quitó la ropa interior, quedándonos los tres desnudos, Andrés, como siempre, lucía una buena erección, la mía, todavía no había llegado a su máxima expresión, aunque no le faltaba mucho.

Comenzó a acariciarnos las pollas suavemente, la visión de esa acción, me basto para alcanzar la erección deseada. Seguíamos de pie, Paloma, se sentó al borde de la cama, y cogiendo nuestras pollas, empezó a chuparlas con exquisita suavidad, y un punto de lascivia. Verla chupar otra polla, (como la otra vez) me puso enloquecido y súper cachondo.

Sus pezones estaban erectos, Andrés, alargo la mano y los pellizco suavemente, Paloma se estremeció, emitió un ligero suspiro, y agradeció con su boca, (haciéndonos una mamada exquisita), el pequeño placer recibido. Opte por imitar a Andrés, pellizcando con suavidad sus pezones, su excitación, nos puso a los dos, fuera de control.

Continuamos con sus pechos, los masajeamos despacio, recreándonos, sintiendo su respiración, la tumbamos en la cama, y comenzamos a explorar, cada rincón de su cuerpo.

Besamos: sus pies, sus piernas, sus muslos, su sexo, su culo, sus tetas, pasamos nuestros labios, y nuestras lenguas, por cada rincón de su cuerpo.

Dedicamos una atención especial a su sexo, que estaba inundado, y delataba sus innegables “corriditas”, Andrés y yo, al unísono, nos dedicamos a chupar, lamer, y acariciar su coño. Su clítoris, aumentado de volumen, nos incitaba a chuparlo y lamerlo. Nuestras lenguas se alternaban para entrar en su coño con delicadeza, así lo hicimos los dos, durante unos minutos. Paloma, gemía y se estremecía de placer, regalándonos, sus “corriditas”, transmitiéndonos una carga sexual sin barreras, imposible de frenar.

Andrés, le puso su polla en la boca, y Paloma, comenzó a chupársela con delicadeza, despacio, recreándose, otra vez se la veía fuera de control, disfrutando el momento. Mientras tanto, yo, chupaba sus pezones erectos, contemplando la escena hipnotizado, tratando de fijar en mi mente, la escena que tanto me subyuga, verla disfrutar así, multiplicaba por mil, mi lujuria y mi deseo, poniéndome en un estado sexual sin fronteras.

La dije que se pusiera a cuatro, y Andrés se la metió desde atrás, yo, me deslicé por debajo, y comencé a chupar su coño, viendo como la polla de Andrés, entraba y salía lentamente en él, de vez en cuando, Andrés la sacaba, y la alternaba con mi boca, que la acogía sin reparos, pasando mi lengua suavemente por su capullo, mi excitación estaba al límite, totalmente descontrolado.

La posición de Paloma, con mi polla a la altura de su boca, propició que empezara a hacerme una mamada lenta y suave, son inenarrables las sensaciones que me produjo este momento, dije de parar, (imposible aguantar este ritmo) y prepararnos, para realizar el deseo que eligió Andrés el primer día, (follarse a Paloma mientras me hacia una mamada, hasta correrme en su boca) siendo yo ahora, (el que follase a Paloma y recibiera la corrida de Andrés), el protagonista.

Todos estuvimos de acuerdo, Paloma, había tenido varias “corriditas”, su calentura estaba al máximo y, pedía ver la corrida de Andrés en mi boca. Se preparaba para tener el gran orgasmo. Andrés confeso que necesitaba correrse. Y yo, deseaba calmar mi lujuria, recibiendo la corrida de Andrés.

Paloma se tumbó en la cama, abrió lentamente las piernas y dejo al descubierto su sexo, no me pude resistir, me acerque y durante unos segundos saboree su coño, volviendo a probar sus jugos, Andrés, hizo lo mismo, ya no había marcha atrás.

Empecé a introducir mi polla despacio, con suavidad, entraba con facilidad, su coño estaba realmente inundado, y despedía un calor inusual, yo estaba loco de lujuria, Paloma, gemía moviéndose lentamente, Andrés, se acercó y comenzó a chuparle los pezones.

Paloma se derretía de placer, sus gemidos se hicieron más fuertes, y le pidió a Andrés, que le pusiera su polla en la boca, necesitaba chupársela. Mi visión volvía a ser privilegiada, mientras la follaba, la estaba viendo hacer una mamada a Andrés. Sin duda lo hacía con vicio, y ver la expresión de su cara, me estaba hipnotizando.

De pronto, Paloma, pronuncio la frase que me puso fuera de mí: -sigue tu cariño, quiero verte hasta el final-.

Andrés se acercó, y puso su polla enfrente de mi cara, tenía una erección impresionante, abrí la boca, y lentamente la metió en ella. Paloma miraba embelesada, empecé a chupársela despacio, le pasaba la lengua por el capullo, asegurándome, que pudiera verlo bien. Yo, estaba disfrutando, de una forma increíble, estar follando a mi mujer, mientras chupaba la polla de Andrés, simplemente era alucinante, una experiencia imposible de calificar.

Paloma, dirigiéndose a Andrés, dijo: –por favor necesito ver cómo te corres en la boca de mi marido-, no resisto más. La petición de mi mujer, me puso otra vez totalmente desquiciado y vicioso, le dije a Andrés que estaba preparado; podía correrse cuando quisiera.

Comenzó a moverse lentamente, introduciendo toda su polla en mi boca, lo hacía suavemente, para que me diera tiempo, a engullirla entera, le pasaba la lengua por el capullo, sintiendo su palpitar. Mientras, Paloma, recibía mis embestidas, y no apartaba la vista del espectáculo que le estaba proporcionando, su coño respondía con contracciones que apresaban mi polla, y la inundaban con sus “corriditas”, sus gestos, la delataban, estaba gozando como nunca, yo, también.

Andrés, nos avisó de que se iba a correr. Me prepare para recibir su corrida, abrí la boca, para que Paloma pudiera ver como entraba la corrida en ella. Con mi lengua provoqué una primera corrida, que penetro con fuerza en mi boca, inundándola, llegando hasta la garganta, me lo trague todo, casi sin querer, de inmediato, sentí dos corridas más, de menor intensidad, que volvieron a inundar mi boca, (también me las trague).

En ese instante, me corrí dentro de mi mujer, como creo, nunca lo había hecho. Todavía, seguía chupando la polla de Andrés, apurando sus últimos espasmos, recibiendo el resto de semen, que quedaban en su polla y su capullo, reconozco, que disfruté enormemente con ello.

Paloma, a su vez, me miraba embelesada, incrédula, mientras, su coño con intensas contracciones, atrapaba a mi polla, explotando en un intenso orgasmo que nos inundó a los dos. ! Increíble ¡-acertamos a decir-

Nunca habíamos experimentado un polvo, con tanta intensidad, nos quedamos sin aliento, como si hubiéramos corrido un maratón, nos miramos los tres, resoplamos, y todos coincidimos, en asegurar que había sido increíble.

Paloma, todavía bajo los efectos de su orgasmo, nos confesó, que se había corrido como una burra.

-La realidad, ha superado con creces la imaginación, tenemos que repetirlo, – dijo impactada-. Oírla decir eso, era un regalo para nuestros oídos, sobre todo para el mío.

Evidentemente, tendríamos que posponer la siguiente sesión para después de la playa, necesitábamos reponernos y, relajarnos, si queríamos seguir probando más cosas. Y, desde luego, los tres queríamos probar lo máximo posible. Otra cosa sería que nuestros cuerpos respondieran, como lo hacían nuestras mentes.

Después de la espectacular sesión de sexo que nos habíamos pegado, necesitábamos tranquilizarnos con un par de horas de playa, y allí nos dirigimos.

Al ser domingo, estaba más concurrida que de costumbre, pero su visión seguía siendo altamente erótica, es verdad, que en nuestro caso dicha visión, estaba justificada, ya que habíamos hecho de un fin de semana normal e intrascendente, un maratón de sexo. Todos coincidimos, que en estos tres días, nos habíamos transformado. Ninguno nos podíamos reconocer, lo comentamos, sin ningún sentimiento de culpa o reproche, simplemente nos habíamos sorprendido,… gratamente.

Andrés, nos comentó que en Octubre, tendría que viajar por motivos de trabajo, a un país de Sudamérica, su compañía, es estaba expandiendo y le habían ofrecido el puesto de, Country Manager, nos dijo que iba a aceptar, pero sería por tiempo limitado, máximo 2 años, luego volvería.

Entre risas, le dijimos, -ya nos has fastidiado, estábamos haciendo unos planes estupendos contigo-

-Pues, no os creáis, que yo también lo he pensado, para una vez que me pasa algo bueno, me va a durar muy poco.

-Tranquilo, Andrés, que mi marido, seguro que encuentra la manera de vernos alguna vez, aunque, no pienses que este maratón continuara igual, me parece, que cuando abandonemos este sitio, incitador sin duda de todo este desenfreno, volveremos a la cruda realidad.

-Tengo la impresión, por tu comentario cariño que soy el único, que está interesado, te recuerdo, que por tu actitud en estos 3 días, no parecía que sufrieras mucho, ja, ja, ja

Los tres, nos echamos a reír, y decidimos dar un paseo por la playa, realmente todos nos sentíamos a gusto, la verdad es que había mucha química entre nosotros, en unos pocos días, habíamos conseguido un alto nivel de confianza, el sexo en este caso, era la causa principal, pero sin lugar a dudas, teníamos muchas más cosas en común, que hacía que nuestra relación, se complementara y se estrechara más.

-No creáis que se me ha olvidado, mi petición, -dijo Andrés-, no pienso volver a Madrid sin realizarla, así que, si os falta motivación, daros una buena ración de vista, pero luego, no quiero excusas.

-Paloma no sé, pero yo, estoy dispuesto a continuar hasta que el cuerpo aguante, y nunca mejor dicho, lo del cuerpo, -dije entre risas-

-Ya os he dicho, que yo soy la peor, sigo sin poner freno a nada,… estoy empezando a preocuparme, -afirmo Paloma, con gesto serio; soltando a continuación una carcajada-

Nos dirigimos al chiringuito, para picar algo, y agotar los últimos momentos de playa, estábamos decidiendo, la hora de vuelta, no nos poníamos de acuerdo. En lo que si coincidimos todos; nunca antes de cumplir todas las peticiones que hiciéramos. Los tres queríamos aprovechar hasta el último minuto.

Después de reponer fuerzas, y expresar cada uno, el excelente fin de semana, que estábamos viviendo, pensamos, que era hora de volver al apartamento, darnos una buena ducha, e intentar que hablaran los cuerpos, expresión que le gusta utilizar a Paloma, cuando practicamos sexo. A mí me encanta, por lo que encierra.

Llegamos al apartamento, y mientras Paloma se duchaba, Andrés y yo, nos pusimos una copa, y comentamos nuestra última sesión de sexo.

-Como tú me dijiste el otro día en la playa, lo de esta mañana ha sido bestial, y no me importaría repetirlo. –le dije a Andrés-

-Cuando la estabas follando, y me ha pedido que me acercara, para chupármela, me ha puesto… que no te digo !que morbo tío¡

-Pues, ni te imaginas, el morbo que me da verla cuando te la está chupando, y por supuesto, cuando la estas follando. Como veras soy un depravado.

-Te confieso, que a mí me pasa lo mismo que ti, cuando la veo contigo. Ya ves, yo también debo ser un depravado –respondió Andrés-.

-Chicos, ya podéis pasar, la ducha esta libre.

Después de la ducha, fui yo, el que propuso pasar a la habitación, para que hablaran los cuerpos. La charla que habíamos tenido Andrés y yo, minutos antes, requería comenzar cuanto antes, a poner en práctica lo hablado.

– “Me gustaría estar unos minutos de espectadora”, -dijo Paloma, nada más traspasar la puerta-, y que hagáis para mí, lo más caliente que seáis capaces de hacer.

Definitivamente, Paloma, estaba empezando a cumplir, lo que me aseguró a primera hora de la mañana, cuando dijo: “tengo en mente más de una escena, a cual más lujuriosa y viciosa”.

Nos miramos los dos con complicidad, sonreímos,” habrá que complacerla”,-dijimos-

– “Podéis empezar a sorprenderme, cuando queráis”, -dijo sentada en la cama y recostada contra el cabecero-.

Los dos la miramos con deseo sentados en el borde de la cama. Andrés fue el primero en tomar la iniciativa, me empujo suavemente, para tumbarme, y dejar así una mejor visión a Paloma de lo que iba a hacer.

A continuación, empezó a acariciar mi polla con suavidad y lentitud, me estaba masturbando de una forma maravillosa.

Cuando, mi polla alcanzo la máxima erección, acerco su boca a ella, y comenzó a pasar la lengua por mi capullo, describiendo pequeños círculos, para después introducírsela entera en la boca, me moría de placer, por el ritmo lento, que le estaba dando a esta acción. Volvió a repetirlo varias veces.

Relatos XXX

Chupando polla 69

Le dije que se acostara a mi lado, de costado, para hacer un 69 y, poder también, yo, disfrutar de su polla, que era lo que en ese momento deseaba, con todas mis fuerzas. Mientras tanto, Paloma nos observaba, masturbándose.

Por fin, tenía la polla de Andrés, a la altura de mi cara, comencé a pasarle la lengua por el capullo y, me la introduje todo lo que pude en la boca, sentir a la vez, la suya en mi polla, era una sensación de placer indescriptible. Le pedí a Paloma que le pusiera un poco de lubricante, y empecé a meterle un dedo en su culo, mientras, él, seguía con mi polla en su boca. Cuando mi dedo penetro en su culo, note su mamada mucho más intensa, le gustaba sentirse penetrado. La maestría de Andrés, para chupar era inigualable, te proporcionaba un placer muy intenso, distinto.

-Creo que es el momento de que me folles,-me dijo-, necesito sentir más que un dedo.

Le dije que se pusiera a cuatro, y se relajase. A mí, también me apetecía muchísimo, penetrarle. Paloma dejo de ser espectadora, para unirse a nosotros, “me habéis puesto totalmente cachonda”-nos dijo, utilizando exactamente, ese término-

Yo sabía que, Paloma, ahora mismo, por su lenguaje y por su actitud, no tenía ninguna barrera en materia de sexo. Podíamos plantearnos cualquier cosa, que nos diera placer.

La ofrecí que fuera ella la que preparara el culo de Andrés, como anteriormente lo había hecho conmigo, acepto encantada, empezó a ponerle el lubricante, masajeándole el culo, e introduciéndole primero un dedo, luego dos, así lo hizo durante unos minutos, hasta que la dilatación de su culo era evidente.

Andrés estaba disfrutando, pero Paloma muchísimo más, aproveche para repetir con Andrés, lo que él hizo conmigo, me acerque y le puse mi polla a escasos centímetros de su cara, invitándole, comenzó a chupármela con más intensidad que las veces anteriores.

Paloma estaba fuera de sí, se deslizó por debajo, y le empezó una mamada increíble, mientras, Andrés, mantenía mi polla en su boca. La escena, de película porno, no tenía desperdicio, la pasión y el vicio nos inundaba.

En esa posición, y con todas las barreras saltadas, comencé a introducir muy despacio mi polla en su culo, Paloma, seguía por debajo, haciéndole la mamada a Andrés, mientras yo, le introducía lentamente mi polla. Aunque entraba con cierta facilidad, le pregunte si estaba bien, me contesto, “que en su vida había estado tan bien”, seguí hasta que por fin, le entro toda, y me quede quieto, sin moverme.

Paloma, había dejado de hacerle la mamada, de pie, contemplaba la escena extasiada, se acercó me beso intensamente, y entrelazamos nuestras lenguas con lujuria. Después se aproximó a Andrés, y le ofreció su coño para que se lo chupara, no lo dudó ni un instante, comenzó a lamerlo con vicio, mientras yo, seguía con mi polla en su culo, disfrutando de una visión única.

Empecé a moverme suavemente, la sacaba y la metía con cuidado, lentamente, la estrechez de su culo, aprisionaba mi polla, provocándome un placer inmenso, nuevo para mí. Andrés, volvía a gemir otra vez, tanto Paloma como yo destilábamos, deseo y lujuria.

-Cariño, prepárate que te va a follar Andrés, mientras yo me lo follo a él, -le dije totalmente fuera de mí-.

Dejo de hacerle la mamada, se tumbó en la cama y, con lujuria observo, como sacaba lentamente mi polla, liberándola del culo de Andrés.

Andrés, se acercó a Paloma y, antes de introducírsela, paso la lengua con vicio por su coño, recogiendo todos sus jugos, la escena, volvía a ser un regalo para mi vista.

Acto seguido, comenzó a introducir su polla, como siempre lo hacía, lentamente con suavidad, recreándose, intentando ralentizar ese momento, Paloma sin control, gemía con fuerza, mientras yo observando la escena, pasaba mi lengua por sus pezones, hipnotizado, por la penetración que le estaba proporcionando Andrés.

No podríamos resistir mucho más, me situé por detrás, pidiéndole a Andrés que me facilitara penetrarle, elevo un poco su culo, para facilitarme la penetración, le volví a penetrar lentamente, con suavidad, hasta el fondo y otra vez sentí un placer intenso.

Andrés se movía de tal forma, que yo, solo necesitaba acompañar sus movimientos, que eran suaves y pausados, para conseguir la sincronización que necesitábamos.

Paloma, fuera de sí, nos pedía corrernos. Todos estábamos a punto de hacerlo, yo, fui el primero, no pude aguantar ni un segundo más, después de la petición de mi mujer, me corrí como un bestia, notando como Andrés al sentir mi corrida en su interior, también se corría. Paloma volvió a deleitarnos con un orgasmo largo e intenso, reflejo sin duda del placer recibido.

Sobraron las palabras y las explicaciones, todo había salido perfecto, simplemente habíamos disfrutado, como queríamos hacerlo.

Todos coincidimos que ya teníamos suficiente, y era hora de pensar en volver, no había tiempo suficiente, para más.

Después de este fin de semana, y antes de que Andrés se fuera, a últimos de Octubre de 2012, tuvimos dos encuentros más, esta vez en nuestra casa de Madrid.

De momento, no pensamos repetir la experiencia con nadie, seguimos utilizando nuestras fantasías, aunque ahora, nos recreamos con lo que hemos vivido con Andrés, y nos funciona de maravilla.

Seguimos estando en contacto, le veremos en febrero fuera de España, en su casa de… pasaremos 15 días con él, e intentaremos revivir la experiencia de Vera. Todos estamos deseando repetirlo.

Andrés, ha pasado de gran amigo, a ser el cómplice ideal, para disfrutar con él, nuestras confidencias y, momentos más íntimos.

Por último, a todos los que habéis valorado y, molestado en dejar vuestro comentario, daros las gracias, por vuestra benevolencia, sobre todo a aquellos que han vivido una situación similar, y así la han reflejado en su comentario. Eso, definitivamente nos animó a contar nuestro último día en Vera.

Hemos intentado transmitir con todo detalle, lo que vivimos y sentimos, en ese fin de semana, puedo asegurar, que no nos ha sido nada fácil reflejarlo en un papel. He tenido que recurrir a la memoria portentosa de Paloma, para relatar fielmente alguna de las situaciones descritas.

Si al compartirlo alguien disfruta con ello y, se siente identificado, será un placer para nosotros, esa ha sido nuestra intención y habrá merecido la pena.

Muchas gracias: bisexsualcarlos; demetrio; gordoviejo; danielymaria; jorge697; chunk84; Sandokan; Vergota; sexploratore.

Pido disculpas, por los errores ortográficos que pudiera haber cometido en la redacción del relato, he intentado corregirlos al máximo.

unomas con relatos bisexuales

16 visitas en total, hoy 0

Contratan 2 chicos con buenas pollas

Bisexuales, Confesiones, Gays, Maduras, Relatos sexo 20/07/2017

La verdad es que si tienes dinero qué te impide echar un polvo sin complicaciones. Es más difícil porque no hay clubs de putos; pero el teléfono y la sección de contactos de un diario siempre permite completar la falta de algunas oportunidades. Hay chaperos que estarían encantados de follarse a una mujer y por una vez que no les tocara poner el culo a ellos y que además los pagaran por ello. Buscar sexo por el placer del sexo o por dinero ya no es solo cosa de hombres. Y la mujer también puede conseguir sexo simplemente por capricho o por complacencia en un minuto o limitarse a disfrutar de una polla, de un cuerpo masculino, y de su propio cuerpo recibiendo caricias y cariño comprado.

Me llamo Marisa y he dedicado toda mi vida a mi profesión dejando a un lado los aspectos personales. Me he concentrado en mi carrera y eso me permitía toda la gratificación personal que necesitaba. Pero en algunos aspectos mis necesidades no se veian satisfechas en el mundo laboral. Mi vida afectiva era inexistente y la sexual: en el mejor de los casos insuficiente. No soy tímida y desde luego he usado mi cuerpo para conseguir algunas ventajas, la ropa sexy en momentos cruciales quizá me ha dado ventaja sobre algún competidor masculino o algún cliente reticente. Pero casi nunca la situación ha pasado de miradas de admiración a no ser que la otra persona me gustase de verdad. Ahora tengo dinero de sobra, una bonita casa, una situación desahogada de verdad y nadie que me ame o a quien amar. Esa nunca ha sido una de mis preferencias: el amor no me parecía una necesidad, ni siquiera ahora lo echo en falta, pero sigo necesitando sexo, el calor de otra piel desnuda y la dureza de un miembro en mi interior. La verdad es que no es difícil utilizar un escote o unos pantalones ajustados para conseguir alguien que me parezca atractivo incluso hombres casados y jovencitos guapos. Pero hay veces que ni siquiera me apetece tomarme el trabajo de conseguir sexo así. Y aquí viene en mi ayuda la sección de contactos de los diarios. Cada vez abundan mas junto a los anuncios de prostitutas los de chicos, y de otras cosas mas exóticas como transexuales y parejas, que ofrecen sus cuerpos a cambio de dinero. Y ahí es donde encuentro a mis amantes ocasionales a los que tengo que pagar pero que no ofrecen mas molestias que esa. Cierto fin de semana en el que andaba mas cachonda que de costumbre me llamó la atención el anuncio de dos amigos que se ofrecían juntos a hacer las delicias de alguna dama solitaria. Sin dudar marqué el número de teléfono que indicaba sabiendo que si no me convencían con decirles que no y despedirles con una pequeña propina me bastaría. Los cité en el bar de un hotel que me gustaba para estos menesteres y fui antes de la hora para no encontrarme sorpresas desagradables.

Cuando los vi aparecer me quedé impresionada la verdad es que eran más de lo que prometían en el anuncio de prensa. Jóvenes y guapos, con los músculos bien definidos bajo unas camisetas ajustadas, mirando mas abajo sus vaqueros marcaban unos paquetes de respetables dimensiones y una piel por las apariencias bronceada en rayos uva. Uno era rubio con la carita aniñada tremendamente guapo y el otro un mulato de un atractivo especial. Inmediatamente los llamé a mi mesa y ellos sonriendo de oreja a oreja con sus blancas dentaduras se sentaron a mi lado. Parecía que yo no los disgustaba, suponía que en su vida laboral se habrían encontrado adefesios y ancianitas hambrientas de sexo y de cariño. No me considero espectacular ni bella aunque una talla cien normalmente atrae las miradas de los hombres e incluso las de alguna mujer inmediatamente hacia mi pecho, el vientre bastante plano aunque definido desde luego y unas amplias caderas con un culo respingón y firme, los muslos largos y bien torneados, la piel con un bronceado natural. Volviendo a mi rostro no suelo maquillarme mucho y apenas lo necesito, los ojos pardos y grandes, la nariz recta que a mi me parece que tiene demasiada personalidad y una boca de labios gruesos y generosos, sexuales sensuales, y mi cabello con una larga melena rizada y cuidada. Todo eso me hace lucir sino como una gran belleza por lo menos no como una chica fea del todo. Yo tenia una curiosidad y se la planteé allí mismo ante las copas de Martini que tomábamos, quería saber si entre ellos se tocarían. Contestaron que lo que yo quisiera, pero que por gusto si lo harían, se consideraban bisexuales y a veces tenían clientes masculinos. Sin mas preámbulos decidí subirlos a la habitación que había reservado previamente.

Ya en el ascensor el rubito que se llamaba Daniel me cogió de la cintura y muy dulce me beso en la boca con suavidad, Mis pezones sensibles desde que los vi se pusieron duros y erectos bajo el negro encaje del sujetador que tenía puesto. A mi espalda el mulato, David, se apretó a mi y rozó sus labios llenos y sensuales por mi cuello que la ligera blusa estampada dejaba libre. Sentía los músculos de su pecho en mi espalda y sus atrevidas manos deslizarse por la delantera de mi falda de cuero. Pero como su colega se apretaba a mi las morenas manos también rozaban el pene del otro chico, demostrándome sin pudor que entre ellos había mucho cariño.

Segundos duró pues pronto se abrieron las puertas en nuestro piso pero fue un bonito avance de lo nos esperaba en el interior de la habitación a la que los conduje sin mas pérdida de tiempo. Ya en el interior de pie junto a la enorme cama volvieron a acariciarme suavemente sobre la ropa, leves toques que me encendieron aun más. Se separaron un minuto de mi y mientras David descorchaba la botella que había tenido la precaución de pedir Daniel con mucho tacto me sugirió que arregláramos el asunto del dinero, viendo que iba a conseguir los servicios por los que iba a pagar le entregué la cantidad acordada sin mas dudas, él dejó el dinero bajo un cenicero en la mesilla diciendo que si no conseguían satisfacerme no tomarían ni el billete mas pequeño. Ambos se despojaron de sus camisetas y por fin pude admirar sus pectorales, sus abdominales y bíceps sin mas impedimentos. Volvieron a acercarse con la clara intención de desnudarme, esta vez David se acercó a mí y cogiendo muy dulce mi barbilla entre sus manos comenzó a besarme suave al principio, leves roces de sus sensuales labios sobre los míos, pero en cuanto abrí la boca su lengua se deslizó incontenible en su interior recorriéndolo y enredándose con la mía. Entre los dos quedaba un espacio que su amigo aprovechó para desabrochar y bajar mi falda hasta los pies cubiertos por unas leves sandalias de tacón. Situado detrás de mi en cuanto vió mis desnudas nalgas entre las que se deslizaba la tira del tanga de encaje, se arrodilló y sentí en ellas sus labios que las besaban y la húmeda y caliente lengua que las lamia. El mulato seguía dándole atenciones a mi parte delantera y sus manos bajaron lentamente por mi cuello buscando mis senos, los acarició suavemente por encima de las telas pero pronto desabrochó los botones de la blusa para liberarme de ella. Así quedé en tanga y sujetador mientras dos pares de ávidas manos recorrían mi expuesta piel. Ahí quería ver yo algo mas de sus espléndidas anatomías y comenzando por el más cercano busqué su pene por encima del vaquero, pudiendo apreciar unas buenas medidas, lo desabroché y lo bajé. El chico no era tonto del todo y captando la indirecta me dejó un momento para librarse de su calzado y de los pantalones. Así pude ver su miembro ya duro cubierto por un tanga de licra que apenas podía contenerlo. Lo acaricié suavemente por encima de la tela pues no quería precipitar los acontecimientos y dándole un suave mordisco en el lóbulo de la oreja le pedí que desnudara a su amigo.

Pareció encantado con la sugerencia y tomó al otro de la mano para que se incorporara pues seguía arrodillado detrás de mí. Sin pedírselo le dio un tierno beso en la boca, gesto que disparó mi libido. Le desabrochó los vaqueros y los bajó por las musculosas, bronceadas y depiladas piernas, quedando a mi vista otro tanga también blanco bajo el que se insinuaba otro miembro duro y de un respetable tamaño. Esta vez fue el morenito el que se arrodilló a los pies de su compañero para terminar de sacarle los pantalones por los pies y sin que yo se lo pidiera comenzar a acariciar su miembro por encima de la licra con los labios y la lengua. La escena me calentaba aun mas si eso pudiera ser posible, y tuve que acercarme para participar de ella, dejando resbalar mis manos por el pecho del rubito y besándolo en la boca de finos labios para no estorbar mucho a su amigo. Acariciaba su suave piel lampiña me pasé a la espalda y le amasé las duras nalgas, tiré de la cinturilla del tanga para sacárselo sin perderme detalle de cómo el moreno al ver aparecer el pálido rabo lo besaba en el glande y deslizaba su lengua por el tronco en busca de los depilados testículos. Me arrodillé a su lado y juntos nos pusimos a lamerlo besándonos cuando nuestros labios y lenguas coincidían sobre su piel. Volvió a acariciarme a mí y dejándome sola con la verga a la que no había dejado de besar se dedicó a terminar de desnudarme sacándome el sujetador y liberando mis pechos acariciándolos sin mas trabas. Mis erectos pezones agradecieron las atenciones que les brindaban dejándose retorcer y acariciar por los hábiles dedos. Dejé la golosina con la que me entretenía y comencé a subir lamiendo su vientre el ombligo los pectorales sin olvidarme de mordisquearle los pezones y según subía su amigo me iba liberando de mi última prenda y él de la suya. Agarrándolos de los duros miembros los conduje hasta la enorme cama. No sabía cómo empezar a disfrutar de tan bonitos cuerpos. Pero ellos parecían tenerlo todo muy bien ensayado así que me tumbaron boca arriba y comenzaron a lamerme por todas partes entre los dos. Sus lenguas mojaban la sensible epidermis y mi conejito se humedecía por la excitación. Fue el mulato el que colocándose entre mis muslos y abriéndolos todo lo posible introdujo una experta lengua entre los labios de mi vulva buscando el ávido clítoris. Una y otra vez lograba mis orgasmos que tragaba con entusiasmo provocando el siguiente en una rápida cadena. Su compañero seguía prestado atención a mis sensibles pechos. Pero yo quería polla o mejor pollas y así se lo dije. Se sentó casi sobre mi cabeza dejando su pene justo al alcance de mi boca, de inmediato me dediqué a lamerlo y comerlo. Su amigo se incorporó se colocó un condón y sin moverse de entre mis muslos comenzó a penetrarme con dulzura. El rubio se inclinó sobre mí para lamernos a los dos mientras follábamos quedando en un prefecto sesenta y nueve. Uno sostenía mis muslos y el otro metía sus manos bajo mi culo, así lo levantaban de la cama y el rubio alcanzaba el clítoris sin problemas. Estaba gozando como nunca con esos dos potentes machos pendientes de mi placer. Mientras yo seguía con la polla del guaperas en la boca, dándole un tratamiento algo salvaje, tengo que admitirlo, por que en ese momento solo me estaba derritiendo por la vagina. Conseguí hacerles parar un momento y les pedí algo que estaba deseando quería tenerlos a los dos dentro uno en el coñito y otro en el ano. Me advirtieron que no les quedaba ya mucho aguante por que estaban muy excitados y conseguí decirles que se habían ganado cada céntimo de euro. Tumbé al mulato y con prisa me lo clave en el coño mirándolo a la cara. Su amigo consiguió durante unos segundos comerle los huevos a su amigo húmedos de mis jugos y seguir hacia arriba para dedicarle unas atenciones a mi culito. Su lengua se introdujo entre mis nalgas bien abiertas, lamiendo la raja completa buscando el ano que penetró lo que pudo. Ya tenia en la mano el lubricante que aplicó con largueza a mi agujerito y sobre el condón que se había puesto.

Abriendo los muslos, detrás de mí comenzó a clavármela lento para no hacerme daño. Agradecí el gesto pues no estaba muy acostumbrada al sexo anal. Acompasaron sus movimientos como si bailaran y yo me sentía llena completa. No tenía que hacer nada, cada empujón del rubio lo sentíamos los dos que estábamos debajo. Estaba lamiendo la lengua del moreno que me daba saliva cantidad. Efectivamente en unos minutos ambos se corrieron en mi interior y a través del látex casi pude sentir los trallazos del semen caliente. Nos derrumbamos los tres jadeando sobre las sábanas húmedas de sudor. Cuando recuperamos el aliento los mandé a la ducha y yo renqueando conseguí llegar al bidet donde me limpié. Les dije sentada en el baño quiero que os duchéis juntos y seáis muy cariñosos el uno con el otro y quiero disfrutar del espectáculo. Sin mas problemas desnudos como estaban sometieron en la bañera uno frente al otro, abrieron el grifo de la ducha y se empezaron a morrear con autentica pasión. El agua resbalaba por el bonito contraste de sus pieles que sus manos acariciaban sin descanso. Las pollas flácidas pero juntas se rozaban con el movimiento de los cuerpos. Y mientras las manos de uno recorrían y enjabonaban el pecho del otro, las de este rozaban su espalda y culo. Yo en ningún momento había perdido la calentura pero la estaba gozando con el bonito espectáculo completamente gay que me estaban dando. Comencé a masturbarme.

24 visitas en total, hoy 1

ADELA.- Capítulo 2º

Erotismo y Amor 22/03/2017

CAPÍTULO 2 – Relatos eróticos
No podía creérmelo; el corazón casi se me paraliza al reconocerla… Y claro, a ella le pasó tres cuartas de lo mismo, con lo que, de momento, se quedó tan paralizada como yo mismo me quedara y, seguro, con el corazón tan desbocado como el mío, por lo menos. Pero enseguida se recuperó, antes, bastante antes que yo, adoptando al momento una actitud de lo más profesional, con lo que se dirigió a mí con un muy aséptico “Hola Antonio, buenos días. Soy sor María de la Cruz de Cristo; ¿cómo se encuentra usted esta mañana?”; a lo que yo respondí, con toda la flema de que fui capaz: “Bien, sor María; es usted muy amable”… Y punto
Y así fueron desarrollándose nuestras relaciones a lo largo del mes largo que allí pasé, sometido a pruebas sin fin, todo tipo de exploraciones con los más modernos y sofisticados medios de exploración por imagen, de la manera más impersonal que pudiera darse. Como el primer día, mucho “Buenos días, Antonio; ¿cómo nos encontramos esta mañana?”… “Muy bien sor; muchas gracias; es usted muy amable, hermana”… Esto era la tónica general de bocas afuera, y si hubiera alguien delante, pues si por un casual sucedía que se quedara sola conmigo en la habitación, al momento recordaba que debía hacer miles de cosas al otro lado de la Unidad, y desaparecía en un santiamén. Pero otra cosa sí que sucedía: Que, mientras ella estaba en la habitación, yo no la perdía de vista, llegando mis miradas a hacerse enteramente osadas, de lo insistentemente que la miraba; ella, entonces, al instante bajaba sus ojos…y con sus mejillas rojas cual amapolas veraniegas.
Pero es que también sucedía que, cuando creía que yo no la veía, que no me fijaba en ella, esa Adela devenida en Sor María de Tal y Tal, me miraba con el mismo interés, por lo menos, con que yo la miraba… Y es que, desde el mismísimo momento en que volví a verla, todo aquél amor, aquella pasión, que veinticuatro años atrás sentí por ella, resurgió en mí… ¡Y con qué fuerza, Dios mío!… Y es que era ella, Adela, la mujer que más había amado en mi vida… Tal vez, la única que, en verdad, había amado, incluida en relatos eroticos,  aunque el amor que a raudales Montse me diera, en su tiempo obnubilara mi mente, hasta llegar a, prácticamente, hacerme olvidarla…a, casi, dejar de amarla… Pero eso fue un espejismo, inducido por la felicidad, que el dulce amor de Montse me otorgaba… Fue entonces cuando me di cuenta de que, en verdad, no llegué a olvidarla…a dejar de amarla; simplemente, todo eso que Adela me inspiró, quedó adormecido, aventado de mi consciente relegándolo al subconsciente, puede que hasta al inconsciente, esa región del cerebro donde nuestra mente pensante destierra los afectos, emociones o circunstancias, que pueden negarnos la felicidad de vivir. Pero que allí estaba todo, absolutamente vivo, palpitante, a la espera de que algo le hiciera despertar del letargo en que descansaba… Y ese algo, fue volver a verla
Pero, al propio tiempo, eso era para mí un suplicio mayúsculo… Yo, religiosamente hablando, de practicante no tenía nada; vamos, que un beato, no lo era ni por el forro, pero sí era creyente. En el fondo de mi alma, era, soy, cristiano y católico fervientemente convencido, y eso, estar enamorado de una “esposa” de Cristo… ¡Casi nada!… ¡Menuda “tela”!…
Y así, en ese estado de semi gloria celestial y casi infernal averno, los días fueron pasando hasta transcurrir un mes más que cumplido, pues para el mes y medio de estancia en el hospital apenas faltarían cinco o seis días, Y entonces, pasó lo que pasó. Fue una noche, a eso de las doce y media, cuando ya, quién más, quién menos, dormía plácidamente, que ella entró, casi subrepticiamente, con todo sigilo y precaución, se coló en la habitación más que entró; yo estaba aún despierto, muy, muy, despierto, escuchando música en el “walkman”, por lo que me incorporé nada más verla, a lo que ella me hizo la típica señal de silencio, poniéndose el dedo índice cruzando los labios, emitiendo el clásico “chist”; me quede en silencio, intrigado y medio sentado en la cama, en tanto ella se llegaba a la cama de mi compañero de habitación, asegurándose que dormía profundamente, cosa que saltaba más que a la vista al oído, pues el “andoba” “tocaba la trompeta”, roncando, que era un primor. Se vino por fin hacia mí diciéndome
• ¿Te importa salir conmigo un momento?… Afuera digo…
Yo, por toda respuesta, salté de la cama, dispuesto a seguirla al fin del mundo, si se terciaba. Salimos en silencio, con todo sigilo y precauciones para no ser vistos, ganando así la ancha galería exterior. A esta galería daban las Unidades de Hospitalización, seis por planta, largos corredores con las habitaciones de los pacientes; en la pared frontera, los ascensores, escaleras en tanto que, al hilo de las Unidades, y separándolas entre sí, unos habitáculos, a modo de “Áreas de Servicio”, espacios rectangulares, amplios, unos veinte metros por seis de ancho, separados de la gran galería exterior por una pared de rasilla, abiertas a ambos lados. Dentro, servicios de caballero y señora a cada extremo y, adosadas a la pared de rasilla, tres máquinas expendedoras con sándwich, bebidas frías y café-té, y una hilera de asientos a cada lado de las máquinas; y la pared enfrentada a la de rasilla, una enorme cristalera, del suelo al techo, abierta al exterior. Completando la planta de hospitalización, decir que, al fondo de las Unidades y paralela a la galería exterior, otra galería más, con los montacargas para camas y camillas y las dependencias inherentes al servicio profesional y facultativo de la planta.
Y si esta galería externa estaba algo más que en penumbra, iluminada sólo por los pilotos luminosos, qué decir de esas “Áreas de Servicio”, sin más iluminación que la de las máquinas expendedoras, en color más sicodélico que otra cosa por el neón, mezclando el rojo con el azul, verde o amarillo… Y ni un alma en derredor, ni en la galería ni en los habitáculos. A una de esas “Áreas” me llevó esa Adela travestida en sor María de Ni SE Sabe Cuántas Cosas haciendo que nos arrimáramos a las máquinas expendedoras, con la típica pregunta

• ¿Quieres tomar algo, Antonio?

Por mi parte, yo me apresuré a apartarla de la ranura del monedero de la máquina del café, como inmersa en uno de esos relatos eroticos fascinantes y echando mano del monedero de que me proveyera antes de salir de mi habitación

• Déjelo usted, SOR MARÍA… (recalqué esas dos palabras); yo invito; y ¿qué desea tomar…USTED?… (nuevo subrayado verbal)
• No seas sarcástico, Antonio…que vengo en son de paz… Y agradecida a tu invitación… Sácame un café con leche, por favor

Le saqué su café y yo me serví un té con limón; nos sentamos en uno de los asientos, junto a la máquina, soplamos nuestras respectivas bebidas y dimos un par de sorbos a las infusiones. A todas luces, Adela estaba muy, muy nerviosa y no poco insegura; obvio resultaba que deseaba decirme algo, que, además, debía ser importante, pues a qué si no lo de sacarme de la habitación a esas horas y con tanto sigilo, tanto misterio… Pero, no menos evidente, que le costaba trabajo, mucho trabajo, arrancar. Así que, para romper un tanto el hielo que entre nosotros se instalara, empecé a hablarle yo

• ¡Qué sorpresa encontrarte aquí!… Lo que menos podía yo esperarme… ¡Y de monja!… Pero… ¿Cómo se te ocurrió hacerlo?
• Tontunas de jovencita enamorada…y frustrada en su amor… Sí; una tontería de niña tonta…

Quedamos un momento en silencio, con la vista fija al frente, aunque sin ver nada… Por fin, volví a ser yo quien rompió el silencio, aunque sin apartarla vista del vacío

• Carlos me dijo algo así, pero no creí que la sangre llegara al río… (Volví la vista hacia ella) Te hice mucho daño, ¿verdad?
• Sí; (También ella giró sus ojos hacia mí) Te quería…te quise mucho… Te amaba… De verdad, que te amaba… Con toda mi alma… Por ti, habría hecho lo que fuera… Sí; me hiciste sufrir mucho… Llorar mucho

Volví a fijar mi vista allá al frente, perdida en el vacío, sin, realmente, fijarme en nada; sin, en realidad, ver nada

• Ya; lo sé… Lo sabía… Y, ¿sabes lo grande?… Que también yo te quería mucho… También yo te amaba… Con locura, ¿sabe?; con todo mi ser…
• Pero te casaste con ella…

Quise responderle; decirle que yo con quien realmente me quería casar era con ella, pero mi amigo…María Ángeles, la prima de ella… Mas no le dije nada… La verdad, nadie, tampoco, me puso una pistola al pecho para obligarme a dejarla a ella, a Adela, luego… Y ella, con su vista insistentemente al frente, prendida en el vacío, habló

• ¿Fuiste feliz?… ¿Te hizo feliz?…
• Sí; me hizo muy feliz… Muy feliz… Tuvimos tres hijos…
• Ya; ya lo sé… Les he visto por aquí… Son muy majos ¿he?… Los tres… Pero, sobre todo, la mayor… Montse, ¿verdad?… Vamos, Montserrat…

Relatos eróticos en Universo Erótico

Y era cierto; los conocía a todos y, especialmente, a Montse; hasta puede decirse que la conocía bien, pues mi hija solía hablar mucho con ella; lo mismo en la habitación que fuera, por el corredor de las habitaciones, en esa galería exterior o en la isla de Control de Enfermería… Y parecían agradarse entre ellas.

• Sí, Montserrat… Aunque familiarmente sea Montse…
• Es muy maja; muy cariñosa… Y muy, muy responsable… Una gran chica, vamos… Puedes estar orgulloso de ella… Bueno; de los tres, pues todos ellos son estupendos… El chico… Antonio como tú, ¿verdad? (asentí con la cabeza) se me hace un tanto trasto
• Sí; es un poco elemento… Pero muy buen chico, realmente… Algo rebelde… Y nada, pero nada, estudioso… A su hermana Montse, la trae por la calle de la amargura… Es que la muchacha, desde el fallecimiento de su madre, es la “materfamilia” de la casa… La que brega con todo y con todos, para que todo esté en orden…

Volvimos a guardar silencio unos instantes y, nuevamente, ella lo interrumpió

• La quisiste mucho ¿verdad?… Y todavía la quieres, ¿no es así?

Entendí perfectamente a quién se refería; a la Montse que fue mi mujer. Seguí callado algún momento, pensando en lo que ella acababa de más que preguntarme, afirmar; en ese “La quisiste mucho; y la quieres aún”…hoy día, ahora mismo… Me lo preguntaba a mí mismo, con franqueza, sin mentirme…sin querer mentirme, engañarme… ¿Realmente, quise yo a Montse?… ¿La amé, en realidad, tal y como, desde luego, amé a esta Adela que ahora tenía delante?… Y. por fin, volví los ojos a la mujer que a mi lado estaba, un tanto pendiente de mi respuesta a esa su no pregunta

• Sí; tienes razón; la quise y la quiero mucho… No podía, no puede ser, de otra forma… Ella, me quería, me quiso, con delirio… Puede decirse que vivió sólo para mí; ante mí, nada había para ella; ni sus hijos, ni siquiera nuestros hijos… Los que parió de sus entrañas con tantos, tantísimos dolores… Dedicó toda su vida, a hacerme feliz… ¿La amé?… Pues supongo que también… Sí; ceo que sí… Que, por finales, también llegué a amarla…

Callé un momento para tomar su mano diestra entre las mías

• Quiero ser franco, leal, contigo; no quiero que, ni por un instante, pienses que te engaño… Que te miento. Así que comienzo por decirte que, realmente, ella, desde que volví a verla, te borró de mi mente, para sólo ella, Montse, ocuparla, hasta volverte a ver aquí, en este hospital

Me agaché para besar su mano, esa mano que retenía entre las mías, tan banca, tan fina, tan elegante… Las uñas, lógico, no las tenía pintadas, sino que presentaban ese su tono natural, amarfilado… Tampoco tenían esa estética, tan femenina, de llevarlas largas y puntiagudas, sino higiénicamente recortadas… Pero qué importaba… A mí, me parecían preciosas… Como toda ella… Y le seguí hablando

• Pero nada más verte de nuevo, todo aquél cariño, todo ese amor que hace veinticuatro años te tuve, renació reverdecido, fortalecido, con una fuerza inmensa… Te lo prometo, te lo juro, Adela… Te lo juro… Y perdona aquello…perdona que primero te dejara, y luego te olvidara…

Volví a besar esa mano que me subyugaba, sosteniéndola con mi mano izquierda, mientras la contraria buscaba su rostro para acariciárselo, mientras ella me miraba con esos sus divinos ojos claros brillando como diamantes de ni se sabe cuántos quilates…

• Y eso, que te quiero con toda mi alma, para ti no es ningún secreto… ¿A que no?… Mis ojos te lo han dicho montones de veces cada día que llevo aquí… Bajo tus cuidados… Pero es que, también tus ojos me vienen diciendo, y cada día además, cantidad de cositas a cual más bonita… No lo niegues, pues mentirías… Y está muy mal que una religiosa diga mentiras
• Pero peor está que una religiosa preste oídos a lisonjas como estas vertidas por la boca de un hombre… Ja, ja, ja
Y sí; Adela lanzó al aire el cascabel de su risa, argentinamente cantarina… Y nos miramos, fijamente, a los ojos. Lo cierto es que allí, en ese habitáculo, no era, precisamente, la claridad lo que brillaba; tampoco podría decirse que la penumbra, menos la oscuridad, fuera lo que dominara aquél ambiente, pues las luces de las máquinas daban una más que apreciable luminosidad, pero era una luz sicodélica, irreal, mezclando el azul con el rojo y el verde, que difuminaba un tanto la visión, pero estábamos tan cerca que podíamos casi leer los pensamientos Y la reacción fue una sola, al unirse nuestros labios en suave, dulce y tierna caricia… Así, nos besamos una y otra y otra vez… Yo la besaba a ella y Adela, al segundo, respondía a mis besos besándome a su vez con la misma delicia que yo la besaba a ella…
Nos separamos para volver a mirarnos, con el corazón enamorado, el alma enamorada, en los ojos. Acaricié su rostro, pasando mi mano por sus labios y ella me la besó dulce, muy dulcemente. La miraba largamente, extasiándome con lo que veía, aquél rostro hermoso, querido, adorado casi

• ¡Qué bella…qué bonita que eres, Adela!… Más incluso que entonces, hace veinticuatro años eras… No es que por ti los años parezca que no han pasado, es que, como con el buen vino ocurre, el tiempo te ha mejorado…

• Y, ¿te crees que está bonito requebrar así a una monja?… Que la piropees de la manera que me estás piropeando… Con esas palabritas de gitanillo canastero, mentiroso y embaucador…

Reímos los dos, alegres, y, de nuevo, un silencio que tenía mucho más de dichosa compenetración de almas, de mentes, que de ominosidades, se enseñoreó del ambiento, conmigo envuelto en el aura de sus ojos, de esa su mirada que continuaba siendo como veinticuatro años antes fuera… La misma candorosamente inocente expresión, casi, casi, como una niña… Una niña con ya casi cuarenta y cuatro años.

• ¿De verdad me quieres?… Tus ojos…ese mirar tuyo, siempre en mí, insistente… ¿No me engañaba?

A esa su pregunta, en forma harto común, respondí con otra pregunta

• ¿Tú qué crees?

Entonces ella, sonriéndome bastante más que ampliamente, en una sonrisa que era todo un poema de amoroso arrobamiento, de amor sin límites, llevó sus manos a mi pelo, a mi rostro, acariciándome cariñosa

• Creo que no; que no me engañaba lo que en ellos… Lo que en ti veía… ¡Me quieres!… ¡Me quieres!… ¡Me amas!… Como yo te quiero a ti; como yo te amo a ti…

Me besó, en los labios, ligera, suavemente, con bastante más cariño; más amor, que ardor… Era el beso de una mujer enamorada

• Porque yo siempre…siempre, te he querido… Siempre, mi amor; siempre… Me enamoré de ti; me enamoraste, nada más verte, nada más conocerte… Y desde entonces te he querido…te he amado… Sin olvidarte ni un momento en todo este tiempo…estos años

Y de las caricias plenas de cariño, de amor, pasamos, irremediablemente, a los besos que, aún rebosantes de cariño, también estaban plenos de pasión, de ardoroso deseo, porque en el amor el deseo de fundirse en un solo ser, una sola materia, con la persona amada, es inherente, consustancial. De manera que nuestras bocas acabaron por abrirse, la una a la otra, y nuestras leguas se buscaron para acariciarse, para beberse, ávidas, la saliva del otro… ¡Dios, y qué beso…qué besos!… Todo deseo…todo pasión… Pero también, todo amor…todo cariño; era el deseo engendrado por el amor, dignificado por el amor… Era, desde luego, la imperiosa fuerza de la libido, pero canalizada a través del deseo amoroso… Ese deseo por el ser amado asociado, per se, al amor, como forma de trocar el sentimiento amoroso, inmaterial en sí mismo, en algo material, tangible.

Así estuvimos minutos y minutos, subiendo en ambos la fiebre, en ansia de absoluta entrega, constatada en esos besos que por segundos se hacían más y más carnales, sexuales, plenos de libidinoso deseo. ¡Dichoso hábito, dichosa toca!… Tan enorme, tan imponente, tan blanca…tan almidonada… Frenético, luchaba contra tan tremendo impedimento, intentando subir esa especie de faldón en que la prenda se prolongaba sobre el pecho, ocultando la femenina redondez de sus senos, para poder acceder a ellos, loco por tentarlos, palparlos con mis manos, aunque fuera por encima de la burda tela del hábito de monja…de “esposa” de Cristo Jesús, Señor y Dios nuestro…Señor y Dios mío… Pero en eso, entonces, no pensaba; no era consciente de lo que hacía…de lo que, empeñado hasta la enajenación, deseaba, sobre todas las cosas, hacer…
En mi mente, una sola idea, imperante, existía: Que ella era, simple y sencillamente, Adela, la mujer que más había querido, que quería con todas las veras de mi alma…La monja que también era, esa Sor María de la Cruz de Cristo, no era ella, no existía, para mí, en tal momento… Y, consecuentemente a mi amor por ella, la deseaba con una briosidad digna de más elevados objetivos… Pero entonces, mi único objetivo, mi delirio de hombre enamorado, era plasmar ese amor sentimental en la materialidad de la unión, la intimidad conyugal, hombre-mujer, comenzando por esa transitoria locura de acceder a sus senos, como paso previo a más íntimas satisfacciones… A la plena satisfacción, material, carnal, de ese amor que me alienaba, por así decirlo… Casi había logrado mi objetivo de tener sus senos entre mis manos, disfrutar de ellos a todo ruedo, pues, indudable, mi subsiguiente propósito sería quitarle ese odioso hábito, esa talar vestidura, que era casi infranqueable valladar a mis eróticos instintos…mi libidinoso deseo, cuando, por fin, ella, ese híbrido entre la Adela mujer y la monja sor María de Tal y Tal, reaccionó a mi “asalto”, y, además, como la monja; se echó hacia atrás, a la vez que rechazaba mi contacto con un suave empujón que puso un, digamos foso, entre nosotros
• No; no Antonio… ¡Dios mío, Dios mío!… ¡Qué estamos haciendo!… ¡Qué estoy haciendo yo!… ¡No podemos…no debemos!… No puedo, no debo… No puedo consentir esto… Y tú, no debes ni intentarlo… ¡Soy una monja, Antonio; una monja!… Me obligan unos votos que me prohíben consentir en lo que estoy consintiendo… No podemos, Antonio…no podemos…no debemos, amor… ¡Sí, amor!… Pero no puedo… No puede ser… Aún no, cariño mío…amor mío… Aún no…
Y qué queréis, lo que antes no había visto ni considerado, entonces lo vi y consideré… Vi lo que intentaba hacer en toda su terrible crudeza… Y no es que me asustara, es que me aterroricé por lo que casi, casi, había llegado a hacer… No lo había consumado, desde luego, pero no porque yo pusiera medio alguno, porque hubiera deseado parar en lo que hacía, sino porque ella lo había impedido, separándose de mí… Rechazándome… Eso sí; sin violencia…sin descararse conmigo, pero con toda firmeza… Me sentí sucio…un ser infrahumano… Una bestia inhumana… O subhumana… Lo más bajo, lo más infame que en la vida se pueda ser…
Pero también estaba desolado…anonadado… La quería, la amaba con toda mi alma…pero, también, con todo mi cuerpo, con todo mi ser, mi carne mortal… Y eso hacía que la deseara como jamás hasta entonces había deseado a mujer alguna… Deseaba, con toda mi alma, poseerla, hacerla mujer…mi mujer, mi esposa… Y sí; ante Dios y ante los hombres…Ante la Ley Divina y la ley humana… Pero eso no podía ser… Ella ya estaba “casada”, tenía “esposo”… Ni más ni menos que Cristo Jesús… Ni más ni menos, que el mismo…el mismísimo Dios… Me dejé caer hacia atrás en mi asiento, poniendo el rostro entre mis manos, casi, casi, que sollozando… Sin llegar a derramar ni una lágrima, pero con el corazón, el alma, rota, destrozada… Alcé, por fin el rostro, para decir

• ¿Qué hacemos, Adela…qué podemos hacer?… Yo te quiero, te amo, Adela… Y tú me amas…acabas de decírmelo, de confirmármelo, hace un momento… ¿Qué vamos a hacer, pues?… ¿Resignarnos a no podernos amar nunca?… O cortar por lo sano, pase lo que pase…pese a quién pese, “colgando” tú el hábito y salirte del convento, para unirte a mí… Podríamos, incluso, casarnos… Por lo civil, claro… Pero estaríamos, de todas formas, casados… Podríamos vivir juntos…

Entonces Adela, sonriéndome como sólo ella sabía, podía, hacerlo, llevó una de sus manos, la diestra, a mi rostro, acariciándome con esa dulzura, esa ternura que, también, nada más que ella era capaz de acariciarme, diciéndome a la vez

• Tranquilo… Tranquilo, amor… Todo, todo llegará… Sólo, que tengas…que tengamos los dos un poco de paciencia… Todo; sí, todo llegará… Pero a su tiempo, si aún para entonces lo deseas… Si, de verdad, me quieres…

• ¡Pero qué paciencia, ni qué niño muerto!… ¡Tú misma acabas de decirlo!… ¿Ya no te acuerdas?… ¡¡¡ERES MONJA!!!… ¡¡¡MONJA, ADELA, MONJA!!!

• ¡Pues claro que me acuerdo!… Pero eso no tiene porqué ser eternamente…

• Ya… Cuando fallezcas, desde luego, dejarás de ser todo… Monja incluso… Luego, lo que D. Juan dice en el Tenorio… “Si tan largo me lo fiais”…

• Ja, ja, ja… No, cariño; no… No me refiero a eso… Verás, Antonio; te he traído aquí, esta noche, para decirte algo muy, muy importante… Bueno; para mí, lo es; para ti, espero que también lo sea… Me voy, Antonio… Me voy a casa, con mis padres… Me salgo de monja… Volveré a ser una chica… Bueno, una mujer, corriente y moliente… Sin hábitos…sin votos que me obliguen a ser lo que no deseo ser… O, a no hacer, no ser, lo que sí que deseo hacer, lo que sí dese ser…y con toda mi alma…

• Pero…pero, ¿qué dices?… ¡Cómo vas a salirte de monja!… ¿Y tus votos?… Los perpetuos?… Porque tú ya los emitiste, ¿no?… Llevas…llevas…más de veinte años de monja, ¿no es así?

• Pues sí; veintitrés años y pico… Y sí; emití ya esos votos, los llamados perpetuos; hace algo menos de diecinueve años… Pero todo eso de los votos es un poco de mentirijillas… Sí; formalmente, son para siempre…mientras vivas, te obligan… Pero eso tiene truco… O trampa… Porque, si en sí mismos, son perpetuos, el papa puede dispensarte de ellos en cualquier momento… Y no solo a nosotras, las monjas…o los frailes no ordenados, sino también a los sacerdotes del voto de celibato… Sólo que a éstos es muy difícil que se les dispensen esos votos, pero a nosotras, o a los frailes que no sean curas, si te empeñas, si el fraile o la monja se empeña, al final, el Papa, la Iglesia, siempre cede…

Adela calló un omento, sonriendo burlona ante la cara de gilipollas que no se pué aguantar que yo había puesto al escuchar tan peculiar noticia

• Pero no te envanezcas por ello, porque en mi decisión de dejar el monjío, ni pinchas ni cortas… Lo empecé a pensar hace ya unos tres años, y hace casi dos me decidí y empecé el procedimiento; el asunto lleva ya en Roma algunos meses, por lo que espero que en otro mes, más o menos, esté resuelto y la dispensa de votos, con la autorización para que salga, en paz, de la obediencia religiosa, ya en mi poder… Qué quieres… Ni tenía ni tengo vocación de monja; me vino bien en un principio, cuando, al dejarme tú para casarte con ella, me hundí por completo. Luego, me acostumbré a vivir así; por lo menos, disfrutaba de tranquilidad y equilibrio emocional. Después, hice Enfermería, especializándome en Enfermería de Quirófano y Radiología… Y hasta ahora, trabajando en varios hospitales… Ja, ja, ja… Puedo presentar un buen “Currículum” profesional, no creas, con lo que no creo me sea difícil encontrar trabajo cuando me “salga”…

• Entonces, cuando ya no seas monja… Te casarás conmigo, ¿verdad?

• (Aquí, Adela adoptó un mohín la mar de coquetuelo) Hombre… Si me lo pides como Dios manda…

• ¡”Cachis”!… Y yo, sin un mísero ramito de flores…

Pero, de todas las maneras, ni corto ni perezoso, me planté de hinojos ante ella, para pedirle, “como Dios manda”, su blanca mano Y a Adela le dio una especie de ataque de risa, al verme de tal guisa ante ella

• Ja, ja, ja… ¡Pero qué payasito que serás, Toñito!… Pero, también… ¡Qué maravilloso que eres, mi amor!… Con razón me tienes tan loquita por ti, amor… De acuerdo; me casaré contigo… ¡Pero tendrás que pedir mi blanca mano, oficialmente, a mis padres!… A mi padre, vamos… Y con el correspondiente ramo de flores… ¡Y el regalo, la pulsera de pedida de rigor, que no se te olvide!… Ja, ja, ja…

Se rio de lo lindo ante mi mirada de algo más que arrobador enamoramiento de ella… Al fin, dejó de reír; volvimos a mirarnos, con nuestro corazón, nuestra alma, en los enamorados ojos. Volvimos a acercar nuestros rostros, para besarnos una vez más… Yo, en sus ojos, sus mejillas, mientras ella me acariciaba pelo y mejillas, para enseguida hacer conmigo lo propio… Volvimos a separarnos, volvimos a mirarnos… Y volvimos a unir nuestras bocas, nuestros labios, en dulces, tiernos, suaves, leves besos, “piquitos”, que se sucedían unos a otros sin cesar… Volvimos a separarnos

• ¡Eres un aprovechado!… ¡Y, además, un golfo!… ¿Te crees que está bonito besar así a una monja?… Ja, ja, ja… ¡Pero peor es que la monja acepte los besos y los corresponda!… ¡Mañana, a confesar los dos! Ya lo sabes

• De acuerdo; me confesaré de estos tremendos pecados… Pero, ¿Puedo considerar que eres mi novia?

• ¡Y dale con la golfería!… ¿Pero tú crees que una monja puede ponerse novia con un chico?… ¡Ay Dios mío; y más y más pecados que confesar!… Porque sí, mi amor; soy tu novia; tu novia, enamorada de ti hasta los huesos… Hasta el alma… Y seré tu mujer…tu amante…tu hembra… Todo, todo lo seré para ti… Todo, pero ante Dios…sin avergonzarme…sin avergonzarnos… Porque lo nuestro, siempre, siempre, será amor… Amor sincero, espiritual…pero también material… Muy, muy pasional…muy, muy encendido… Que si lo cortés no quita lo valiente, lo valiente tampoco descarta lo cortés… Y la pasión, por encendida que sea, tampoco es incompatible con el amor más puro…más limpio

La noche se prolongó en hora y pico, hasta eso de las tres de la madrugada, con nosotros dos paseando galería arriba, galería abajo, cogiditos de la mano a veces, enlazados por la cintura a ratos, diciéndonos palabritas tiernas, muy, muy tiernas, cariñitos muy acaramelados, como adolescentes que por vez primera prueban las mieles del amor… Pero también haciéndonoslos, besándonos las mejillas… Y a veces los labios, a iniciativa mía, en esos dulces, suaves, “piquitos”, con ella “enfadándose” conmigo, de mentirijillas, cuando tal hacía
• Y tú, dale que dale… Al Infierno… Al Infierno de cabeza, vestidito y calzadito, vas a ir, por besar así a una monja… Pero ¿sabes?… Yo iré contigo a los dominios de Satanás, por aceptar estos besos…por correspondértelos como te los correspondo…
Y así continuaron las cosas por tres días más; en las mañanas, en las tardes, manteníamos el mismo régimen de trato de antes, muy formalitos ante propios y extraños, con mucho usted entre nosotros, esos “Hola Antonio; buenos días: ¿Cómo se encuentra usted hoy?”; “bien hermana, muy bien; muchas gracias a su atención, sor María”. Pero ya entonces, cuando la miraba lleno de pasional amor, ella no me bajaba los ojos, sino que me sostenía la mirada enviándome mudos mensajes de encendido amor, correspondiendo a los míos… Yo, en esas miradas incendiarias que le enviaba le decía “Te quiero, Adela; te adoro, vida mía, con toda mi alma… Y te deseo… Te deseo, querida mía, con todo mi masculino ser… Porque te quiero, amor mío, porque te quiero” A lo que ella, en esas sus miradas de correspondencia a las mías, me respondía: “Y yo también te quiero, te amo, con toda mi alma, con todo mi ser… Y también te deseo con todo lo femenino que hay en mí; pero paciencia, cariño; paciencia… Todo llegará, ya lo sabes… Todo, todo llegará”…
Y luego, cuando daban las doce, doce y algo de la noche, cuando los pasillos y galerías de las plantas quedaban desiertas y más a oscuras que en penumbra, me deslizaba fuera de la habitación, en el mayor sigilo, procurando que nadie me viera, a ese mismo habitáculo, esa misma “área de servicio”, a que ella me llevara ese glorioso primer día, cuando formalizamos nuestro muy especial noviazgo. Y allí nos encontrábamos los dos; a veces, cuando yo llegaba, ya estaba ella allí, esperándome; otras, era yo quien esperaba algún que otro minuto a que ella llegara.
Pero en la noche de ese tercer día Adela me vino con una noticia que, cuatro días antes me habría más que alegrado alborozado, pero que entonces fue una de las peores que podían darme

• Antonio, cariño; mañana te darán el alta; hoy lo ha decidido la doctora. A Dios gracias, todo lo tuyo está superado; descartado lo que parecía irremediable y curado lo menos grave… Gracias a Dios, todo está ya bien… Y vuelves a casa, con tus hijos…

• Y me separo de ti, mi amor, mi vida… Mi todo…mi todo. Lo que ahora más deseo y quiero

• Sí, mi vida; sí; nos separamos… Debemos separarnos… Pero por poco tiempo; ya sabes; un mes más o menos… Pasará pronto, ya verás; y entonces, cuando todo esté, de verdad, solucionado, arreglado, nos volveremos a encontrar… A unir… Pero ya, para siempre…para siempre jamás… Para amarnos sin límites, sin barreras, por todo el resto de nuestras vidas… Porque me estaré cayendo de vieja, estarás derruido de viejecito, y yo seguiré queriendo amarte… Amarte y que me ames, como marido y esposa… Como hombre y mujer

Fue un tanto triste esa noche, pero también muy, muy amorosa… Muy, muy, cariñosa… Nos despedíamos por un tiempo, como lo que para nosotros, ante todo y sobre todo éramos: Novios; novios formales, bajo palabra de matrimonio que yo a ella le diera y tomara, que ella me tomara y diera a su vez… Pero de novios a la antigua usanza; esa usanza que, a lo mejor, de siempre ha sido más mítica que real, pero que entre nosotros más real, por casta y limpia, no podía ser, aunque también, con esas ligeras licencias que nos tomábamos y otorgábamos, esos besos, a veces suaves, limpios, todo en ellos dulzura, ternura, amorosa; otras, con esa dulzura, esa amorosa ternura, un tanto matizada de erótica, por más que también amorosa, cariñosa, pasión, cuando los besitos se hacían besazos amorrados, con importante participación de lenguas en amoroso intercambio de saliva…
Y, efectivamente, a la mañana siguiente, cuando a eso de las once la doctora Tomás pasó consulta en mi habitación, me anunció que ese mediodía me iría a mi casa, con el alta; que, a eso de las tres de la tarde, cuando acabara su jornada en el hospital, pasaría a darme el informe para mi doctora, la de atención primaria, la “de cabecera”, que antes se decía, con lo que, a partir de entonces, podía, por fin, regresar a mi casa. Y así fue; poco antes de las tres, con mis hijos ya en la habitación y yo vestido, listos todos para salir hacia casa, la doctora vino a entregarme el informe, con lo que, al momento, salimos los cuatro, mis hijos y yo, para casa, con mi Montse al volante, conduciendo el coche.
De Adela, como quién dice, no pude despedirme; al menos, como quisiera, como los dos hubiéramos querido… Si es que hubiéramos querido despedirnos, que ni por el forro. En fin, que todo se quedó en esas miradas que ya, casi continuamente, cruzábamos entre nosotros… Y con mucha más pena que alegría en nuestros ojos… ¡Cuánto, cuatísimo me costó salir del hospital! Dejarla atrás, aunque sólo fuera provisionalmente, hasta que ella volviera a su casa, la de sus padres, reintegrada a la vida normal de cualquier mujer… Cualquier mujer con novio, comprometida para casarse…
Y cuantísimo que a ella le costó decirme “Adiós” con sus ojos más que menos acuosos de lágrimas, cuando, al salir definitivamente de la habitación, con mi bolsa de viaje en la mano de mi Antoñín, perdón, mi Antonio, y mis hijas flanqueándome, cogiéndome cada una de un brazo, con todo el cariño que me tenían, la vimos junto a la isla de Control de Enfermería… Había ido allí, pretextando cosas más innecesarias que otra cosa con la enfermera de guardia, para poder estar presente cuando yo saliera para casa… Para poder verme, por última vez, hasta que pudiéramos estar ya juntos para siempre… Y lo grande fue que, mientras ella y yo apenas si cruzamos palabra, mis hijas corrieron hacia ella a abrazarla, a besarla con verdadero cariño; y, también para que la que ellas conocían sólo como sor María las abrazara a las dos, besándolas en la frente con un cariño que se traslucía de tal manera que a mí me conmovió… Entonces me di cuenta: Para Adela, mis hijas, mis tres hijos, eran los hijos que de mí pudo tener y no tuvo… Y, si alguna duda al respecto podía caberme, entonces ocurrió que esa Adela revestida de sor María de la Cruz de Cristo se volvió hacia mi hijo, que se mantenía junto a mí, con mi bolsa en la mano y apartado de ellas tres, diciéndole

• ¿Sería vuesa merced, señorito D. Antonio, tan amable de despedirse de esta humilde servidora suya con un beso?

Y Antonio quedó un tanto corrido, ante la atención que esa monja tan especial le dedicaba; dejó en el suelo mi bolsa y se acercó a ella, que le recibió con los brazos abiertos, besándole en la frente. Luego, metió sus dedos en la pelambre de la cabeza del muchacho, hablándole más como madre atenta que como ninguna otra cosa

• Y no seas trasto… No hagas enojar a tu padre… Ni a tu hermana, que a la pobre me la traes martirizada…

FIN DEL CAPÍTULO

12 visitas en total, hoy 0

Relato erótico para el amante perfecto 3

México 22/10/2016

Y por último, pero no menos importante, los relatos eroticos desde Mexico, para ser bueno bueno, como mi amigo, aquí os dejo más y entrando en calor…CALENTANDO EL AMBIENTE

Sí, por fin subimos la temperatura. No me conocen aquellos que opinaban que al final en esta guía no se hablaría de sexo. En una guía sexual hay que tratar de sexo, lógico, pero no son buenas guías las que sólo aconsejan en materia de carne y olvidan el factor más importante: la cabeza.

Redoble de tambores, a partir de aquí viene el más difícil todavía y no hemos hecho más que empezar. Ah, la habilidad de un seductor no se adquiere de la noche a la mañana, hay que practicar y practicar y no olvidarse de los deberes. ¿Está tu mujer relajada y receptiva? ¿Le brillan los ojitos de deseo? Si la respuesta a esta pregunta es no, me temo que tendrás que volver sobre tus pasos y seguir insistiendo en el capítulo anterior hasta conseguir resultados. No por mucho correr se llega antes aunque por gatear tal vez… Paciencia y perseverancia, pequeños míos, no os rindáis pero tampoco queráis vencer el fuerte a la primera. Por perseverancia no quiero decir “agobiarla hasta que ceda por aburrimiento”. No, ese no es nuestro objetivo. El amante que moja y se da por satisfecho tiene poco futuro en esta noble escuela. Puede que su mujer lo tolere, el amor es ciego y tonto, y aguante muchos años con él pero no quiero engañaros: Esa mujer, a la que se le abran los ojos, saldrá a buscar aventuras y nadie en su sano juicio podría reprochárselo. ¿Sois conscientes de cuánto hambriento hay por el mundo? Nunca, nunca jamás, deis por seguro que una vez conseguido el amor de la dama ya está todo hecho. Al contrario, mantenerlo es vuestro verdadero objetivo.

Pero sigamos donde lo habíamos dejado: los ojitos brillando de deseo. Bien, aquí tenemos dos opciones y ambas son correctas e incorrectas por igual: ir al grano o alargar la velada.

Sacad las antenas, apuntad bien el radar… el de la entrepierna todavía no. Es la hora de captar las ondas de nuestra chica y averiguar en qué punto de excitación se haya para dar el siguiente paso. Me temo que es algo que sólo se puede aprender en la escuela de la vida, ningún libro podrá daros la respuesta. Para muchos afortunados-as es instintivo, conectan con su yo animal y se dejan llevar. Pero otros no consiguen ver más allá de la piel y van dando palos de ciego hasta que les pegan un chillido.

No desesperarse si sois del segundo grupo. Relajaos, no entréis en pánico, un par de respiraciones profundas y concentraros en lo siguiente:

¿Está tranquila e intenta mantener una conversación sobre cualquier tema ajeno al sexual?

¿Se ríe entre tímida y divertida?

¿Intenta escabullirse de vuestro abrazo entre juegos?

Bien, parece receptiva pero no está a punto, ni mucho menos. Seguid leyendo este capítulo para averiguar cómo llevarla con éxito a un estado de gracia idóneo para el éxtasis.

¿Se muerde los labios con nerviosismo mientras da pequeños jadeos?

¿Respira más deprisa y de vez en cuando cierra los ojos concentrándose?

¿Os agarra la mano para llevarla a sus zonas erógenas?

Evidente, no quiere esperar más. Podemos pasar al siguiente capítulo o alargar el juego, aunque cuidado con alargarlo demasiado o podría enfriarse y crear mal ambiente.

¿Insiste en que no y no?

¿Pone mirada asesina?

¿Se le escapa algún codazo?

Ejem, creo que será mejor dejarlo para otro día.

 

Relatos eróticos de México en Universo

 

Y ahora algunos consejos para relajarnos:

Relax y masajes.

Básico. Aquel que no haya realizado jamás un masaje a su pareja, merece ser exiliado del amor. Nada es a la vez tan fácil y efectivo. ¿Fácil? Oh, sí, no hacen falta estudios de fisioterapeuta para realizar masajes sensuales, sólo tener en cuenta cinco puntos:

Aceites. Algunos de los aceites considerados afrodisíacos son el de jazmín (aconsejado para despertar el deseo en estados depresivos o de tristeza), el de nuez moscada (para combatir el estrés y agotamiento, los siempre enemigos del amor), el de rosa (propicia el romanticismo) y el de jengibre (aumenta la temperatura corporal). En tiendas eróticas se pueden encontrar preparados originales e incluso aceites ideados para los genitales, ya que no todos son buenos para las zonas delicadas. Si el bolsillo no te lo permite, un aceite básico para bebés también sirve.

Masajes ascendentes. El masaje siempre de abajo a arriba con movimientos suaves. En zonas como los hombros resultan muy relajantes los movimientos como de amasar.

Evitar la columna vertebral y movimientos extravagantes. Si no sabes, ve siempre a lo seguro

Ambiente adecuado. Poca luz, música tranquila… Algún aroma, tal vez, pero mejor no improvisar a última hora.

Lo más importante de todo: acompañar el masaje de algún besito que otro.

La mayoría de mujeres, por no decir todas, no se van a dejar desnudar y dar un masaje así por las buenas, sobretodo si vienen de una dura jornada laboral y se sienten sudorosas y poco sexies. Mi consejo es que preparemos primero un baño caliente aromatizado con sales y pétalos de rosa… Por pedir, pero con que el agua tenga la temperatura adecuada y el baño esté cálido, es suficiente. La acompañamos al baño, la desnudamos y nos metemos juntos en la bañera o dejamos que se desnude y se bañe sola, también es una buena opción concederle intimidad, dependerá de lo receptiva que la notemos.

¿Qué no tenéis bañera en casa? ¡Sacrílegos! Tanta moda por el plato de ducha y una mampara antisalpicaduras y nadie ha caído en la cuenta de que el invento más sensual de la historia ha sido precisamente la bañera. ¿En cuántas películas, series, cómics, anuncios… se ha utilizado la mujer en la bañera como símbolo de erotismo? En cambio cuando pienso en ducha sólo se me ocurre Psicosis. Imagino que es tarde para avisar al lampista y que nos haga una instalación de última hora, así que servirá con una ducha más o menos rápida aderezada con cariñitos. Cuidado con los resbalones.

Fantasía.

Como todo en la vida y en el amor, hay que huir de las rutinas. La monotonía está muy bien para ser más efectivos en el trabajo y en las obligaciones diarias, nos permite abarcar más sin pensar mucho, pero en el deseo no tiene nada que hacer. Sin novedad no hay pasión. ¿Cómo hacer para que el amor no muera asfixiado de aburrimiento? Fácil, convertir cada encuentro sexual en una aventura incierta, con un guión mínimamente esbozado pero abierto a cientos de posibilidades. Ojo, también tiene que haber lugar para el sexo tranquilo, cómodo y sin complicaciones. Mal vamos si degeneramos la aventura en rutina. ¿Os acordáis de la película Nueve Semanas y Media? No aguantaría nadie tanta intensidad si hubieran sido nueve meses.

Ser imaginativo es una buena idea pero ¿por dónde empezamos? Si hemos agotado los clásicos de seducción (cena exótica, escapada romántica…) podemos arriesgar con un striptease y una coreografía sencillita. “Ah, pero es que soy gordo, feo, patoso…”. ¡Con esas ideas en la cabeza no vamos a llegar a ningún lado! Quitarnos la ropa al son de la música no es tanto para volver a nuestra chica cardiaca, sino para romper el hielo, echarnos unas risas y, si somos realmente buenos, encenderla de deseo.

Mis pequeños saltamontes machos pueden hallar la inspiración en la película TheFull Monty. Los temas You Sexy Thing de Hot Chocolate, Hot stuff de Donna Summer y You can leave your hat on de Tom Jones son perfectos para la ocasión. Para los que tengan ganas de moverse más, no podía faltar el Macho Man de Village People y algo más moderno, como no, es el Sexy and I know it de LMFAO, que puede resultar muy divertido. Aconsejables todos estos temas para los que se sientan inseguros de su físico y de su talento en la pista, seguro que triunfais.

Para los saltamontes macizorros y sin complejos recomiendo la película The Chippendales Murder (2000) inspirada en una famosa compañía de strippers masculinos y a la que no faltan coreografías sugerentes. Y si os atrevéis con todo, echad un vistazo a Magic Mike (2012) y a su impresionante protagonista. Un consejo: no puede faltar el sombrero.

No me olvido de mis saltamontes hembra. Veamos, habría que diferenciar si la señorita a la que queréis complacer se siente más excitada hacia lo femenino o lo masculino o ambos. Desde los relatos eróticos escritos en Mexico, se expone que si le gustan las chicas femeninas, lo tenéis fácil, un trajecito sexy y el You can leave your hat on de Joe Cocker pero en la versión de Nueve Semanas y Media y no podéis fallar. El Lady Marmalade de Labelle (la última versión la canta Christina Aguilera) resulta muy sensual y no es tan típico. Podéis buscar otros temas, alguno que os inspire, lo importante es la lencería y el movimiento de caderas. Para algo más ambiguo, ¿qué tal Man! I feel like a woman de Shania Twain? Si encima vestís el modelito con sombrero de copa que lleva ella en el video-clip, no habrá quien se os resista. ¿Referencias de películas? Hay cientos pero me quedo con Demi Moore en Striptease y los clips y actuaciones de las Pussycat Dolls.

¿Queréis apostar más fuerte? Ay, pillinas. Personalmente opino que no hay mujer más sexy que la que se trasviste de hombre de la cabeza a los pies, incluido calzoncillos y camiseta de tirantes, y si encima me baila al ritmo de Back in Black de AC/DC caeré rendida a sus pies.

Estaremos de acuerdo que el vestuario en un striptease es básico. Quien habla de vestuario habla también de disfraces y, como no, de interpretación o rol. Sacad el actor/actriz que lleváis dentro y sorprended a vuestra chica con un personaje y una escena que la transporte a otra dimensión lejos de la realidad. Es fácil, en cualquier bazar de chinos podéis adquirir complementos a buen precio, la imaginación corre de vuestra cuenta. Sugerencias: Bonnie y Clyde en los alocados años 20, Mr. Lobo y Caperucita Roja, Jabba y la princesa Leia de esclava, Antonio y Cleopatra… Si no sois tan frikis, con polis y ladrones vale.

Ya calentitos y animados, podemos recurrir al bondage en nuestros juegos pero sin hacernos daño. Las esposas metálicas son muy atractivas pero no las recomiendo, mejor una cuerda suave, un pañuelo de seda o unas abrazaderas de tela. Y ya que la tenemos atada aprovechemos para… No, eso todavía no. Aprovechemos para vendarle los ojos y jugar con comida, por ejemplo, o susurrarle algún pasaje erótico extraído de un libro.

 

Caperucita en Relatos Eróticos de Mexico

 

Ejemplo.

¿No acabáis de entender cómo incorporar la fantasía a vuestra vida sexual? Trataré de ayudaros con un ejemplo. Podéis ponerlo en marcha, si queréis, pero lo ideal es que se hable en pareja y entre los dos escribáis una bonita lista de fantasías a realizar ese sábado especial de cada mes.

Tomaremos la idea de Mr. Lobo y Caperucita Roja, que todo el mundo se sabe el cuento y no requiere mucho esfuerzo imaginativo. Sólo que vamos a intercambiar los roles para hacerlo más interesante: él será Caperucita y ella el lobo feroz. Los disfraces podemos confeccionarlos tan simple como un pañuelo rojo y una máscara lobuna del bazar chino o dedicarles más tiempo e ilusión.

Empecemos. La escena es la siguiente:

Caperucito va paseándose por la cocina recogiendo flores de plástico que hay esparcidas por el suelo.

Caperucito – Tralalí-tralalá, qué día tan bonito para pasear.

De pronto se encuentra con el lobo sentado elegantemente en una silla o taburete.

Mrs. Lobo – ¡Oh! ¡Qué linda flor veo por aquí!

Caperucito – ¡Uy, un lobo feroz!

Mrs. Lobo – ¿Yo? ¿Feroz? Nada más lejos, querida, soy manso como un corderito.

Caperucito – Mamá me dice que no debo hablar con desconocidos.

Mrs. Lobo – Eso lo arreglamos rápido.

Se levanta y le besa la mano.

Mrs. Lobo – Mr. Lobo para servirla, señorita.

Caperucito – Encantada, soy Caperucita.

Mrs. Lobo – Y ahora que ya somos amigos. ¿A dónde te diriges, preciosidad?

Caperucito – Voy a la casa de mi abuelita.

Mrs. Lobo – Ajá. Se me ocurre una idea. ¿Por qué no jugamos a ver quien llega primero? El que pierda tiene que ofrecerle una prenda al otro.

Caperucito – Suena divertido pero seguro que ganas tú con esas piernas tan largas.

Mrs. Lobo – Te daré ventaja, iré por el sendero más largo mientras tú puedes tomar el corto.

Caperucito – Vale. Nos vemos en casa de la abueli.

Mientras Caperucito sigue recogiendo flores (se pueden colocar unas cuantas a modo de gincana), Mrs. Lobo se tapa las orejas con una cofia y se mete vestida en la cama.

Caperucito – ¡Abuelita, ya estoy en casa!

Mrs. Lobo – ¡Cof, cof! Hola, querida.

Caperucito – ¿Te encuentras mejor?

Mrs. Lobo – No mucho. Ven, siéntate a mi lado que te vea mejor.

Caperucito se sienta en la cama. Mrs. Lobo le levanta un poco la falda mientras le palmea las piernas.

Mrs. Lobo – Estás fuerte, Caperucita.

Caperucito – Camino mucho por el bosque.

Mrs. Lobo olisquea a Caperucito cerca de la entrepierna.

Mrs. Lobo – Y hueles muy bien.

Caperucito – Es que me ducho todos los días. Por cierto, no habrás visto a un lobo por aquí, estábamos jugando a ver quien llegaba primero a tu casa.

Mrs. Lobo – Pues no. De haber visto un lobo me hubiera escondido en el armario.

Caperucito mira fijamente a su supuesta abuelita.

Caperucito – Te noto rara, abueli. Tienes los ojos más grandes.

Mrs. Lobo – Es para mirarte mejor, querida.

Y le mira fijamente también.

Caperucito – Y te han crecido las manos.

Mrs. Lobo – Para acariciarte mejor, tontita.

Mrs. Lobo acaricia los muslos de Caperucito. Puede darle algún pellizco también.

Caperucito – ¡Ay! Y.. y… que dientes tan laaaargos…

Mrs. Lobo – ¡Para comerte mejor!

Mrs. Lobo se lanza a por el cuello de Caperucito pero éste salta de la cama y trata de escapar. Unas cuantas vueltas por la habitación más tarde, Mrs. Lobo agarra a Caperucito.

Mrs. Lobo – ¡Te gané! Ahora quiero esa prenda.

Y Caperucito, muy obediente, se quita las braguitas.

Cómo veis, el objetivo de la fantasía es calentar motores, no practicar posturas enmascarados. Las posturitas más tarde, cuando estéis ciegos de deseo.

Films eróticos.

¿Pornografía? No, hombre, siempre estás pensando en lo mismo. Para los que la imaginación no sea su fuerte o les venza la timidez o el miedo al ridículo (hay que superarlo), siempre se puede recurrir a las películas eróticas. Más que nada porque como se nos ocurra poner algo claramente pornográfico puede que la chica se dé media vuelta y adiós muy buenas. Llevo insistiendo en ese punto desde el principio: si ella no está caliente, hay que currárselo. Con la calentura de uno solo no hacemos nada de nada. Y las chicas, cuando están frías o templadas, se muestran bastante agresivas con según qué temas, la pornografía es uno de ellos. “Pero es que mi chica es muy moderna”. ¿Seguro? A veces tendemos a hacernos las duras pero, si interiormente ella no está para porno, es muy contraproducente plantárselo en los morros. Soy yo, así tan abierta de miras, y me lo puedo tomar mal…

Vayamos a lo seguro. Hay cientos de títulos que le hacen a una morder el labio sin llegar a escandalizar. Antiguos y modernos pero para no irnos al destape español nombraré unos pocos más o menos actuales: El Lago Azul (1980), Nueve Semanas y Media (1986), La insoportable levedad del ser (1987), Henry y June (1990), El Amante (1992), Instinto Básico (1992), Lucia y el sexo (2001), Aprendiz de Caballero (2007), Diario de una Ninfómana (2008). Para mis alumnas recomiendo especialmente éstas: Lazos Ardientes (1996), Juegos Salvajes (1998), Habitación en Roma (2010). No todo son películas. ¿Qué me decís de las series más rompedoras? Spartacus y Juego de Tronos son un ejemplo. Buscando encontraremos sugerentes listados para pasar todos los sábados de invierno calentitos.

Pornografía. Y dale. Está bien, es una opción pero siempre de forma controlada y sin abusar. En este caso lo ideal es debatir qué os gusta a ambos y qué no os gusta en absoluto. No obstante, no recomiendo que se utilice por sistema calentarse en pareja con una porno. ¿Por qué? Apunta, chavalote:

Pierdes puntos como seductor y los ganas como pervertido.

La mayoría de pornografía degrada a la mujer (menos la que está claramente pensada para ellas) y ya tienes el debate servido.

Una pareja que basa su vida sexual en ponerse frente a la pantalla no durará mucho. La base de una buena relación es el amor y, si no queremos andarnos con cursilerías, la complicidad y el diálogo.

Se hace terriblemente aburrido mirar siempre más de lo mismo y pierde efectividad al poco tiempo.

Afrodisíacos.

En algunos países todavía los consideran imprescindibles para despertar la libido y son la base de un mercado que no pasa de moda. En Tailandia la sangre de serpiente es un valioso tónico sexual y puede que alguno de nuestros abuelos o bisabuelos nos comentara alguna vez en susurros “que la carne de lagarto va muy bien para el acto”. Pero me parece que si le presentáis a vuestra chica un frasquito con un sospechoso líquido rojizo oscuro al son de “bebételo todo, nena, que esta noche rompemos la cama”, desaparecerá sigilosamente de vuestras vidas.

Por inventar que no quede, todas estas leyendas y promesas que acompañan a los afrodisíacos son sólo eso, promesas sin fundamento. Hombre, está claro que una alimentación rica en vitaminas aportará más vigor, por lo que incluir frutas y verduras en nuestra dieta es a largo plazo una apuesta segura para estar en forma, pero atiborrar a nuestra conquista con fresas y más fresas sólo le acabará provocando un cólico muy poco sensual.

La fe es lo único que justifica que en momento dado comer tal o cual alimento dé ganas de acción. No es mala idea preparar una cena con todo de productos exóticos bien presentados. Mejor si además jugamos al juego de “dar de comer” a nuestra pareja para que saboree despacio esos manjares que prometen tanto (dejad de pensar mal).

¿Pero existen los productos milagrosos? Vale, haberlos los hay, pero hay que tener cuidado con las proporciones, de lo contrario producirán el efecto contrario al que esperamos. Estoy pensando en el alcohol, en concreto en el vino tinto (el bueno, no el de cartón del super). El vino aumenta la temperatura corporal, “calienta”, y acompañado de un ambiente relajado y cariñitos puede vencer la fortaleza. El tequila, en cambio, es más aconsejable para ambientes festivos, desinhibe y da predisposición a la aventura. Pero el alcohol es un arma de doble filo, si te pasas del puntito correcto, suele provocar somnolencia en el mejor de los casos y en el peor vomitera. En el género masculino me temo que habría que añadir a los inconvenientes del abuso de alcohol la disfunción eréctil.

Yo apuesto por los afrodisíacos psicológicos. Una conversación subida de tono puede aumentar la temperatura de forma gradual y segura. Hablar de sexo estimula, es un hecho, aunque algunas estamos tan habituadas que somos algo inmunes. Escribir un relato erótico a cuatro manos es otra forma de estimulación aparentemente inofensiva. Ahora que se ha puesto tan de moda, enviarla a una reunión tuppersex con sus amigas y esperarla despierto para comentar las jugadas promete una buena noche. He dicho “comentar las jugadas” no echarse encima suyo a la que aparezca por la puerta con intención de marcar territorio. Hay que erradicar el miedo a los juguetes.

¿Y la viagra femenina? ¿Lo qué? Eso no existe. Por lo menos no todavía aunque ya se está investigando un fármaco llamado ORL101 o simpáticamente la viagra rosa que cumplirá con esa función y despertará libidos dormidas. En todo caso, cuidadín, porque de momento crea adicción y no ha sido aprobado para su comercialización. Personalmente no confiaría mi deseo sexual a un medicamento. Las mujeres funcionamos con la cabeza, de ahí que la mitad de mi guía la haya dedicado a concienciaros sobre la necesidad de creatividad y variedad en vuestras relaciones. Si la mujer no funciona de ninguna de las maneras es porque hay un problema psicológico, descrito en estos relatos eroticos de Mexico y mejor ponerse en manos de especialistas que en los de una pastillita milagrosa.
Por lo tanto, con todos estos consejos creo que la cosa puede ir mucho mejor

17 visitas en total, hoy 0

Relato erótico para el amante perfecto

México 22/10/2016

He aquí lo que considero un amante perfecto, uno que tuve, y que casi todo lo que a continuación digo o explico, él lo tenía. Hasta aquí hemos llegado. Eso pensé antes de animarme a volver a escribir una guía sexual. Si Mi Amigo Clítoris surgió al comprobar la de mujeres que desconocían el orgasmo y la urgencia de explicar el tema paso a pasito, este Manual del Buen Casanova ha venido igualmente ante la alarma de los cientos de miles de mujeres que confiesan sentirse insatisfechas en sus relaciones sexuales.

¡¿Cómo!? Atónita me quedo. Será por blogs, noticias, programas y documentales… No hay asunto más comentado en los medios de comunicación que el sexo porque saben que atraerá audiencia seguro. Y aún así, ¿cómo es posible que me lleguen esta clase de quejas a mi consultorio sexual? No es que tenga oficialmente un consultorio pero son muchas las que me consultan…

Frases como:

“ Me aburre hacerlo con mi marido”

“A veces finjo el orgasmo sólo para que acabe y me deje tranquila”

“Siempre va a lo mismo, me siento como un coño con patas” Y es así.

“Al principio era diferente, ahora se ha vuelto vago”

“Reina, tengamos una aventura, mi hombre no funciona y ando caliente”

Ejem, no puedo ir casa por casa lesbianizando mujeres y rompiendo parejas, no soy esa clase de seductora, básicamente porque no tengo tiempo material para serlo… Pero sí puedo tratar de cambiar mentalidades y enseñar cuatro trucos para que éstas, mis preciosas mujeres, vuelvan a sentirse entre nubes después de una noche de pasión desmedida.

A ver, hombres ¿qué somos? ¿Amantes o zapatos? Zapatos en su mayoría pero vamos a solucionar eso. Venga, pequeños saltamontes, gritad conmigo. ¡Sí, queremos cambiar! ¡Queremos ser la hostia de buenos! Cuidao, dejad paso, que aquí vienen los aprendices a Casanova.

Así me gusta, esa es la actitud. Nada de pensar que sois inútiles o ellas muy exigentes, simplemente las mujeres sienten y piensan de forma diferente pero no imposible. Ante todo, lo más importante, es que antes de seguir leyendo esta guía, os despojéis de vuestras viejas ropas… No literalmente, esos pantalones puestos, por favor. Borrad las ideas preconcebidas que hayáis adquirido de los amigos, los medios, las películas porno y esos malos consejeros. El porno no es didáctico y, por desgracia, los amigos sólo cuentan lo que quieren contar y de forma mejorada: “Toda la noche dale que te pego y pego que te dale, me la dejó escocida”. Pero no hablarán de que llenaron a su amante de besos y estuvieron hablando y riendo después entre mimos. Eso no lo dirán y, sin embargo, seguramente sea el secreto de su éxito.

¿Es esta una guía sólo para hombres? Oh, no, para nada, aunque son ellos los que necesitan una visión diferente de lo que hasta ahora creían correcto. Si hay alguna señorita que ambiciona convertirse en una amazona roba doncellas, adelante, quien le dé placer a una mujer me es indiferente mientras se lo dé bien. Lo mismo si hay alguna lectora que sufre de mal de alcoba y quiere probar a mejorar a su amante. Lo que no voy a hacer es dar consejitos del tipo “ponte ropa sexy para que tu marido te mire”. No, señoras, por ahí no van los tiros. Daremos por supuesto que el marido ya se excita y se lo pasa bien y quiere repetir, sólo que la señora se muere de asco y lo primero que quiere hacer cada mañana es saltar de la cama.

¿De quien es el problema? “De ellas, de ellas…”. Sí, sí, claro, el problema es siempre de las mujeres, como no les gusta el sexo… ¿De verdad creeis que no les gusta el sexo? Entonces no se explica cómo la autora de 50 Sombras de Grey ha conseguido una fortuna a su costa. Sí que les gusta, les encanta, piensan en él a todas horas, pero no en el toma-mete-dale-saca, que para ellas es sólo la guinda del pastel, sino que piensan en todo el pastel y aún en el regustillo que deja después de comerlo. Por desgracia, para la mayoría de hombres sexo es precisamente toma-mete-dale-saca y ya. ¿Lo veis? Justo aquí radica el kit de la cuestión y de eso es lo que va a tratar esta guía. ¡De comerse pasteles a bocados!

I. GRANDES MENTIRAS DE LA HUMANIDAD

No hay bulos más descarados que los que se refieren a la sexualidad. El motivo es bastante evidente: se puede decir con seguridad que las mujeres no han tenido voz pública en cuestiones sexuales hasta hace poco menos de dos décadas en España, siendo optimista, y tal vez tres o cuatro décadas en países más liberales sexualmente. ¿Qué son 40 años frente a los cientos de hegemonía masculina?

Es tiempo de que las mujeres hablen con su propia voz sobre sexo, sin ocultarse en seudónimos, velos o falsos sonrojos. Se acabaron las putas, zorras, fulanas, busconas, pelanduscas, guarras y demás sinónimos para definir a una mujer que disfruta de su sexualidad abiertamente. Hemos pasado del rechazo social a diosas, a gurús del amor. Rompamos viejos mitos, intentaré aportar mi sincero granito de arena.

Ellas prefieren el amor al sexo.

Mentira, un cuento chino de los que traen cola, aunque los orientales tienen más cultura sexual que nosotros, pobres occidentales sumergidos en el puritanismo durante siglos.

Existe un motivo de peso por el que una chica retrase su primera vez o espere meses antes de dar el paso con alguien: intenta proteger sus sentimientos, estar segura de que su amante no va a dejarla tirada una vez que ha conquistado la fortaleza. La creencia de que ellas “se dejan hacer” pero que no tienen iniciativa o que son ignífugas y blindadas contra la pasión, viene precisamente de esta sabia prudencia femenina.

Luego estamos las que la prudencia debimos perderla por el camino y, a la vista del pago que recibe nuestra calurosa respuesta, acabamos por separar amor y sexo como otra forma de defensa. Aunque esto es ir un poco en contra de nuestra natura. Biológicamente está demostrado que tanto hombres como mujeres segregamos ante el contacto sexual la hormona oxitocina, la hormona del amor. Pero en nosotras parece tener mayor efecto al mezclarse con los estrógenos. Resultado: cuánto más y mejor se lo pase una mujer en la cama, más enamorada se sentirá. Por el contrario, la falta de actividad sexual o de baja calidad tenderá a enfriarla sentimentalmente. Incluso podría volverla especialmente vulnerable a cualquier conquistador de poca monta y volar cual palomita ansiosa de aventuras. Y adiós. Si creéis que con tener charlas interesantes y regalar flores va a ser suficiente para alimentar una relación, corréis un grave peligro. Así que quitaos inmediatamente de la cabeza la idea de que ellas sólo piensan en el amor porque el baremo que utilizan las mujeres para valorar los sentimientos hacia su pareja es precisamente el deseo sexual, su deseo sexual.

¿Entonces cómo se explica el fenómeno de las novelas rosas? Una novela rosa no es otra cosa que una novela con un gran contenido erótico reprimido. Ninguna novela romántica empezaría así: “Él la alimentó mientras estaba enferma y le besaba la frente antes de arroparla”. Oh, qué bonito, precioso, pero lo que realmente volvería locas a la lectoras sería esto: “La acorraló contra la pared cortándole el aliento, su peso sobre ella, sabía que no tenía escapatoria”. Oxitocina, nenes, no lo olvidéis.

Cantidad = buen sexo.

¡Falso! ¡Y refalso! Irónicamente, y a pesar de que a estas alturas ya sabemos que follar como conejos no es sinónimo ni de lejos de una gratificante vida sexual, los medios parecen decididos a seguir fomentando la creencia. Cada cierto tiempo aparece en las noticias una encuesta, una “revolucionaria y atrevida” encuesta, sobre la salud sexual de los españolitos en la que no falla la dichosa pregunta: ¿Cuántas veces a la semana?

Puede que entre machos sanos se considere toda una proeza y victoria personal hacerlo cada día o cada dos con su pareja. Pero no me cabe en la cabeza que con semejante frecuencia exista lugar para la innovación, más bien para la rutina más abrumadora. Agárrate lorito que luego viene la segunda pregunta de rigor: ¿Cuántos minutos dura? Se entiende, por las respuestas, que se refiere al tiempo cronometrado en que el pene aguanta dentro de la vagina antes de la llegada del orgasmo (de él). Más que una encuesta sobre sexualidad, parece una encuesta sobre probabilidades de procreación porque, si no, no se explican estas preguntas tan estúpidas. Si me preguntaran a mí, tendría que contestar que, en mis buenos tiempos, un par de veces al mes y tres horas como media… El entrevistador me situaría en la categoría de fenómeno demasiado lejos del rango general de la muestra y se haría el sueco para no complicarse la existencia.

Bien, sabed que a las mujeres nos encanta complicarnos la existencia. El sexo rutinario de 10 minutos más 5 minutos de preparatoria no es algo que pudiéramos llamar buen sexo, si acaso desahogo pero ninguna mujer necesita físicamente desahogarse todos los días. No tengo nada en contra del sexo rápido siempre que forme parte de una dieta sexual más rica y variada. También hay que tener en cuenta, cualquier libertino lo sabe, que en la espera se acrecienta la pasión y se mejora la calidad del orgasmo. Un orgasmo diario acabaría resultando aburrido.

La finalidad sexual de la mujer es alcanzar el orgasmo vaginal.

Esta es una de las mentiras que más daño ha hecho a la autoestima femenina en la era moderna. Que si unas lo alcanzan, que si otras no, que si frigidez, que si el punto G, que si la forma de moverse, que si la postura, que si es porque no se está enamorada, que si tal, que si cual… Y se me parte el alma cuando ellas realmente se creen que son inválidas sexualmente, que están defectuosas.

Punto por punto, la culpa es de Freud. A Freud se le denomina “el padre del orgasmo vaginal”. Curioso, porque me consta que jamás tuvo ninguno, cof cof. Este buen psicoanalista gozaba de muchas virtudes y capacidades en su materia, no lo niego, pero carecía de empatía hacia el género femenino. Para él, ser mujer era simplemente haber nacido sin pene y eso le parecía algo terrible, una maldición. Nosotras no estamos incompletas, todo lo contrario, estamos superdotadas. El clítoris es el equivalente físico en sensaciones al pene, ambos están formados por el mismo tejido. Sip, todos los embriones tienen clítoris hasta la séptima semana, a partir de entonces la testosterona hace su función en los niños y convierte este órgano en pene, mientras que en las niñas el clítoris se queda como está y se forma la hendidura que será la vagina. No es que el clítoris sea un imitador del pene. ¡Es que son lo mismo! Con algunas diferencias prácticas y reproductivas, por supuesto, y mucho más cómodo y manejable el primero que el segundo, un pene de bolsillo, juju.

Para los amantes perezosos, creer que su mujer debería llegar al unísono al orgasmo y sólo y exclusivamente mediante la penetración, puede parecer el colmo de la comodidad. Los grandes amantes de la historia no se caracterizan por esperar sentados a que sus parejas alcancen los orgasmos por obra y gracia de Dios, a fe que no. Habrá parejas que lo consigan pero son relativamente pocas si las comparamos con la población en general. Lo habitual es que una mujer necesite estimulación a través del clítoris para llegar al clímax. Vaginalmente también se puede llegar a sentir un gran placer pero de eso hablaré en otro capítulo.

El tamaño no importa.

Mentira piadosa pero mentira al fin y al cabo. El tamaño importa y mucho. Además también importa el grosor y la forma del glande. No es algo que se diga abiertamente pero entre mujeres suele ser un tema recurrente, no tenemos piedad.

Tengo que aclarar que un pene grande no tiene porque ser un pene mejor. El tamaño importa pero siempre en base a las preferencias personales. Igual que hay penes de diferentes tamaños, también hay vaginas. Y una mujer con una vagina pequeña puede sentirse más satisfecha con un pene pequeño y delgado que no con uno grande que no sepa por dónde metérselo. Por lo mismo, una chica con una vagina grande va a sentir poco o nada con un pene menor a sus expectativas. En favor de los penes menos favorecidos alegaré que sus portadores suelen trabajárselo más y, a la larga, acaban resultando más provechosos que no los portadores de penes envidiables, que se vuelven víctimas de su perfección limitándose al sexo de 10 minutos que comentaba antes y que ya sabemos que no tiene futuro con las féminas.

¿Estoy siendo un poco dura? Prometí ser sincera aunque la verdad aumente las ventas de cremas milagrosas alargapenes. Sexo es más que penetración, no caigais en la trampa. Con amor y cariño se puede superar cualquier incompatibilidad y explorar los muchos recursos que nos ofrece la sexualidad y el erotismo. Sin embargo, nunca está de más saber que no estamos obligados a quedarnos con la primera opción y que tal vez a la vuelta de la esquina se encuentre la persona que encajará a la perfección física y mentalmente con nosotros. Tampoco tiene nada de malo ir de flor en flor probando los diferentes sabores y enriquecernos con la experiencia.
Por todo esto espero algún día volver a encontrarlo, a mi amante.

10 visitas en total, hoy 0

La profesora y su gusto por las pollas negras

Interracial 11/06/2016

Estuve durante años de casada y dedicada al hogar, con fantasías de relatos interraciales, interracial, las vueltas que da la vida me convierten en una mujer adicta a las pollas negras llena de aventuras en una escuela publica, haciendome llevar una doble vida entre el matrimonio y la infidelidad del sexo interracial…..

Así pues, soy Betty , tengo 34 años, rubia, de ojos azules, buen cuerpo, estoy casada, con una típica familia de estos días, con un amoroso esposo, dos hermosos hijos de 8 y 4 años, con todas las necesidades y virtudes que el hogar acarrea.

Supongo que como la mayoría de las familias por ahí, la mía no es perfecta, últimamente mi esposo ha tenido problemas, se encuentra un poco desanimado y nuestra relación se ha deteriorado un poco, ya hace mucho tiempo que no me toca, parece que no le gustara el sexo conmigo. Limpiando el otro día la casa, encontré unos documentos donde mostraba que el estaba luchando por mantener nuestros gastos, la hipoteca de la casa, cuentas, etc. y como yo no trabajo le toca a el responder por todo en la casa.

Hablando con el una tarde , se sincero, me dijo que la situación era muy difícil, que ya no le iba tan bien en los negocios, que estaba atrasado en el pago de las cuentas, en especial el pago de la casa, que estábamos atrasados en las cuotas, y que el banco nos la iba a quitar, quede perpleja al saber la verdad, no iba a permitir que nos remataran la casa, así que le dije que conseguiría empleo de medio tiempo en lo único que se hacer, Profesora de matemáticas de secundaria, para ayudarle un poco a el en los gastos y quizás el mejore su animo.

Como llevaba muchísimo tiempo sin trabajar, desde que me case, me fue difícil conseguir un buen empleo, pase muchísimas hojas de vida, pero nada, hasta que por fin me llamaron de una escuela publica nocturna,que se encontraba en un barrio marginal de la ciudad, un barrio habitado solo de gente de color, de escasos recursos, donde abundaban las pandillas de jóvenes, robos, asaltos, etc. El horario era bastante bueno para mi, de 6 a 10 pm, porque en el día podía cuidar a mis hijos y luego saldría a trabajar, ademas la paga era buena.

Al llegar a la puerta, vi la fachada, mas bien parecía una cárcel y no una escuela. Entre a la oficina del rector, un hombre negro, alto, gordo como de 50 años,

al verme quedo sorprendido, pues no creía que una profesora rubia, elegante y fina trabajaría en su escuela, fue muy amable, se presento como el director Mario Perea, me presento a todos los profesores y profesoras que como era lógico, todos eran negros, luego me dio un paseo por la escuela, al caminar por los pasillos, los estudiantes me miraban extrañados e incómodos, finalmente llegamos al que seria mi curso, el director perea les informa a los estudiantes que yo seria la nueva profesora de matemáticas:

Bueno muchachos, ella sera su nueva profesora de matemáticas, la señora Betty, espero que no le den problemas o se las verán conmigo en la rectoriaia”, me miro y con sonrisa picara me dijo: “espero que por lo menos puedas pasar algún estudiante de esta clase y que dures trabajando aquí bastante tiempo“.

Observe el curso, eran estudiantes todos de color, la mayoría hombres entre los 18 y 22 años de edad, todos repitentes, con expedientes de mala conducta en las escuelas normales, por lo que los habían expulsado, y para terminar su secundaria, habían venido a parar aquí, a la nocturna, algunos incluso tenían antecedentes penales con libertad condicional por varios delitos. el director, mientras caminábamos me había advertido que el curso era difícil e indisciplinado, que ya habían tenido cuatro maestras en el ultimo mes y todas habían renunciado.

Y la verdad asustaba un poco, pero necesitaba el empleo. Me presente y les dije” bueno muchachos, yo no creo en milagros pero si en el trabajo que lleva al éxito, la meta no es que apruebe uno solo sino te todos pasen, y que el rector y la escuela estén orgullosos, así que vamos a empezar“.

Durante varios días los estudiantes no me causaron problemas, como en todo curso, cosas normales, la únicas dos chicas del curso de 30 alumnos, eran las mas indisciplinadas, hablaban, utilizaban sus teléfonos celulares para chatear en clase, pero se los quite y decomise.

Así paso el primer mes, la verdad le empece a tomar cariño al curso, hasta que una noche un chico negro llamado jhon de 22 años, siempre callado y tímido se sentaba en la parte de atrás del salón, me llamo para pedirme ayuda con un ejercicio matemático, me acerque a el y me incline para ver su cuaderno, el chico clavo su mirada en mi escote, que no era pronunciado ni excesivo, porque siempre me gustaba estar elegante y recatada, volteo, me miro y con voz baja me dijo” hey ey profe, usted es la mujer mas hermosa que he visto en toda mi vida, y me encantaría follarla en este momento” Vaya!!! quede sorprendida por la declaración del muchacho no solo como lo dijo, con cara de sexo, sino también, porque audazmente, saco su mano izquierda por atrás del pupitre y manoseo mi apretado trasero blanco al punto de sacarme la tanga de entre las nalgas. Ante esto, sin pensarlo , voltee y le pegue su bofetada en toda la mejilla que se la voltee hasta el otro lado, “como se atreve a tocarme así, culicagao de mierda” le grite exaltada e iracunda, el chico sin mostrar remordimiento alguno y con cara sinica me dijo: “ouch profe, eso me dolió” mientras sonreía y se sobaba la mejilla.

esta reacción me puso mas furiosa así que lo eche del salón, claro, el escándalo sobresalto los demás estudiantes, que comentaban en voz baja lo que había sucedido, mientras el muchacho caminaba despacio fuera del aula de clase, acomodándose la tremenda erección que tenia entre sus pantalones.

Silencio, todos sentados y continúen trabajando”, grite al curso, me senté en mi escritorio para calmarme, pensé que quizás me había excedido un poco, y que el chico podía informar al director sobre mi abuso de autoridad. Solo quería que terminara la jornada para irme a casa y descansar.

Paso la semana, y no volví a ver a jhon en la clase, lo que me preocupo, “podría mi reacción perjudicar al muchacho y hacerlo no volver a la escuela por culpa mía?”, pensé.

Entonces llegoóel viernes, y ese día les hice un examen de conocimiento a los muchachos de lo que habíamos visto, y al terminar la jornada, todo se fueron rápido, así que me quede para calificar las pruebas, estaba tan concentrada, que no me di cuenta que jhon había entrado a escondidas al salón de clases, me tomo por la espalda y me tapo la boca con una mano mientras con la otro me apretaba mis senos:“hola profe como esta, no piense en gritar y escuche lo que le voy a decir, ya averigüe todo acerca de usted, su esposo, sus dos hijos y que la razón por la cual usted esta en este basurero es que necesita el dinero para pagar deudas. Todavía no le pasado el informe al director perea por la golpìza que usted me dio, pero si yo lo cuento, es probable que usted termine sin empleo y en la carcel por agredir a un estudiante por una broma estúpida”. wow!! quede aturdida y desorientada, no sabia que hacer ni que decir…todo estaba pasando muy rápido, sin soltarme, giro en torno mio y forcejeando me obligo a darle un beso, su lengua me llegaba hasta la garganta mientras sus manos me levantaron la falda y empezó a sobarme el culo, yo sentía como el bulto del joven interracial quería reventarse del pantalón, quizás porque hace mucho rato no tenia sexo con mi marido, pero el beso apasionado y las caricias de jhon me estaban empezando a calentar, mi coño empezó a humedecerse rápidamente y mi cuerpo ya no ponía resistencia a lo que me hacia el muchacho. sin embargo, la razón aun estaba presente, “Jhon para por favor, esto esta mal, ademas alguien puede entrar” le grite,

“cállese profe, no me voy a ir de aquí hasta obtener lo que quiero, y lo que quiero es penetrar ese coño blanco a placer” , diciendo esto, me levanto sobre su regazo sujetándome de las nalgas y me sentó en el escritorio, me puso la falda en la cintura abriendo mis piernas dejando ver mi ropa interior, Yo le gritaba: “para jhon soy una mujer casada y tu eres todavía un niño”, “demasiado tarde profe, ya estoy demasiado caliente, usted me gusta mucho, ademas si me complace, no diré nada al director”,

diciendo esto, se bajo los pantalones dejando salir una polla inmensa que jamas en mi vida había visto, larga y gruesa, una polla negra como la de un caballo, menudo colgajo, al ver semejante cosa grite: “oh Dios mio, eso no va a caber mi coño”, “tranquila profe, lo voy a hacer con delicadeza, ahora, abra ese coño”, me corrio la tanga para un lado, jugueteo un poco con su enorme pene, restregándolo varias veces contra mi clítoris, lo que me calentó aun mas, abrí todo lo que pude mis piernas para dar paso a ese tolete negro y cabezón, y empezó a penetrar mi apretado agujero blanco, mientras entraba, sentía un como desgarraba mi vagina, pero ese dolor se convirtió rápidamente en placer, sus embestidas eran lentas al principio y fueron aumentando paulatinamente a medida que mi coño se acostumbraba al tamaño de su polla, el placer era inmenso, nunca me había sentido tan llena y tan mujer, mi vagina estaba totalmente húmeda y sus fluido escurrían por mi muslos y ano, hasta caer en el escritorio, la polla de jhon salia totalmente chorreante de adentro porque estaba teniendo mi primer orgasmo y mi coño lubricaba aun mas, ademas, ya no podía aguantar mas el placer y desfogue con gemidos y espamos de locura, el chico se dio cuenta de lo que sucedía, cogió mis dos piernas y las puso en sus hombros y me embistió con mas fuerza y movimientos rápidos, haciéndome venir intensamente,” ooohhhh profe, su coño se siente jodidamente bien” mientras miraba como entra y salia su tolete de mi vagina, su polla me llenaba toda, era muy grande,,, muy dura.. muy buena,,, se sentía muy bien dentro de mi… estaba disfrutando de lo lindo, “OOHH profe, se ve que su coño nunca había sido penetrado por una gran polla negra, se siente muy apretada, le gusta mi polla negra?”, me grito, mientras, se ayudaba con las manos para penetrarme mas profundamente, ” SSIIIII jhon, nunca me había comido algo tan grande, no creí que cupiera en mi pequeño coño!!!!, SI SI SI dale asi, duro, no pares”, el seguía empujando emputecida mente, mientras su lengua entraba hasta mi garganta, duramos así un rato, ya estaba a punto de venirme otra vez cuando paro y me dijo: ” vamos profe, dese la vuelta, quiero darle por la parte de atrás, usted verdaderamente es muy caliente”, al darme la vuelta, puse mis manos sobre el escritorio, deje la pierna derecha recta y la izquierda la doble, apoyando la rodilla también encima del escritorio, dejando mi coño abierto para que lo penetrara de nuevo, el chico me quito la tanga y acomodo su miembro a la entrada de mi vagina, la cual lo devoro de inmediato, me tomo por la cintura y empezó a embestirme, en esta posición sentía su polla mas adentro y mas grande, casi tocándome los ovarios, el chico empujaba sin comparación ya mas aprisa, las paredes de mi vagina no aguantaban mas el roce, y empezaban otra vez a secretar fluidos por do quier, así que las apreté aun mas contra la polla que entraba y salia, aumentando la sensación orgasmica, hasta el punto de hacerme perder el control, dando gritos y gemidos de perra para que jhon no parara de empujar, la sensación era intensa, empece a jadear y a venirme de nuevo, el chico comprendió lo que sucedía, me soltó el cabello y lo tomo jalándolo hacia atrás, apretando los dientes, me empotraba mas a rapido y fuerte, hasta que los fluido vaginales saliron de mi coño y escurrían por mi muslos, la polla de muchacho salia de nuevo chorreante, mojada y brillante del orgasmo que acaba de tener y dije,“AAAAHHHHH!!! profe, usted folla muy rico, su coño apretado se siente realmente bien, OOOHHH profe ya me voy a venir, no aguanto mas, me voy a venir dentro suyo”, dando un alarido de placer, empezó a venirse, Grite: “NOOO, espera jhon, no puedes venirte dentro de mi, estoy ovulando”, no alcance terminar de hablar, cundo sentía como su leche caliente inundaba mi crica y llegaba hasta mis ovarios, jadeando de placer, no paraba de follarme aumentando sus movimientos de cadera, haciendo que parte de su leche escurriera por mis piernas hasta mis zapatos, dejándome llena de leche espesa y tibia.

Jhon me mantuvo apretada contra su cuerpo sudoroso, y con su enorme miembro aun dentro mio, terminando de descargar su lechoso liquido, mientras voltea la cara y me da un beso de placer mordiéndome los labios, “profe, usted folla de maravilla, me gustaría volver a montarla muy pronto, le gustaría eso profe?”, me quede pensativa un rato, y demorando mi respuesta dije que: “…..SI….”.

De este modo, durante el fin de semana estuve pensando en lo que había pasado: ” Dios mio, que hice, como pudo pasar esto, si mi esposo se entera, me pedirá el divorcio, como permití que ese chico me hiciera eso, ademas el muy bastardo se corrio dentro mio y lo hicimos sin condón”, pero entonces, la visión de ese enorme miembro negro, viril y juvenil entro en mi mente, mi coño empezó a mojarse y mi corazón empezó a latir mas a prisa al recordar como ese chico de 22 años me había follado y había hecho estremecer mi cuerpo de placer, inmediatamente, me puse muy caliente, y mi mente paso de sentirse culpable a lujuriosa, así que fui a buscar a mi marido para que me follara y calmara esta calentura, llegue la cuarto y estaba viendo tv, metódico y rutinario, me quito la ropa y me penetro rápidamente, su polla no tenia punto de comparación con la de jhon, vine a caer en cuenta que era muy pequeña, no era lo mismo, la sensación, la pasión, la fuerza, todo era diferente, así que fingui el orgasmo para que mi marido no se diera cuenta de que algo pasaba, pero mi cuerpo me pedía, necesitaba una enorme y dura polla negra, mi marido también eyaculo rápido y pronto se quedo dormido, mientras yo no dejaba de pensar en la polla de jhon, parecía una adolescente, inquieta e inestable, sin embargo, no iba a botar mi matrimonio por una polla grande y un chico fogoso, esta aventura seria un secreto que me llevaría a la tumba. no se que hacer, no podía dormir de pensar en las embestidas brutales que me hacia ese chico, solo deseaba que llegara el lunes rápido para volver a verlo y que me dijera algo.

Llego el esperado lunes, estaba un poco nerviosa, entre al salón y OH sorpresa, el puesto de Jhon estaba vacio, trancurrio toda la semana y nada ocurrió, el chico no volvió a clases, de pronto estaba avergonzado por lo que había sucedido, “Maldita sea tengo que sentir de nuevo esa enorme polla negra dentro mio, bien profundo, quiero verlo, !PARA! Porque estoy pensando así?, necesito concentrarme en mi trabajo y detener estos sentimientos que tengo por este joven”, pensé, pero la realidad era, que ningún otro hombre me había hecho gozar como el lo hizo, ni siquiera tuve estos impulsos incontrolables hacia mi marido, cuando por primera vez hicimos el amor. Desde ese día estoy enamorada de las pollas negras, grandes y robustas, con buenos huevos gordos y grandes, me pongo como una loca.

Decidí que debía parar esta locura y concentrarme en mi matrimonio, y en tratar de que mi marido supliera a Jhon, así que, decidimos salir a una cena romántica el viernes por la noche, mi esposo dijo que me recojeria en el auto, al frente de la escuela después de que saliera de clases.

Antes de partir a la escuela, el viernes, me arregle super bien, me puse ropa interior de lencería supersexy de color blanco, una falda mas ajustada de lo normal y una blusa con escote mas profundo que había comprado en la mañana, para seducir a mi marido.

Al terminar la clase, les pedí la tarea a los chicos para calificarla, asi que trabaje tarde otra vez mientras llegaba mi marido a recogerme, y también con la esperanza de que apareciera jhon y me hiciera sentir un placer inmenso como la otra vez, pero no, no apareció.

Entonces, ya iba a llegar mi marido, guarde los trabajos de los chicos en mi portafolios, y me dirigí al baño para retocarme y salir.

Caminando por el pasillo, pensaba:” me voy a volver loca, parezco una adolescente, necesito encontrar algo que mantenga mis pensamientos lejos de esa maravillosa y enorme polla negra de jhon, creo que no volveré a tener una si en mi vida.”, mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de alguien que silbaba, provenía del baño de hombres, se me hizo raro porque ya todos se habían ido de la escuela, eran casi las 11 pm. La puerta del baño estaba entreabierta, indecisa, no sabia si mirar o no mirar, deseaba que fuera jhon…………Continuará…….

Bueno esta es mi historia de infidelidad en la escuela distrital nocturna, y como un chico me vovio adicta a las enormes pollas negras, lo que sucedió en el baño de hombres de la escuela, es algo que les contare mas adelante, porque mis experiencias en esta escuela aun no terminan y se hacen mas calientes………..

Lo mejor fue mi adicción a esas pollas, gusto por relatos interracial, espero seguir contando más historias como ésta.


9 visitas en total, hoy 0

  • DESTACA tu post patrocinado/relato

    por el 10/04/2018 - 1 Comentarios

    Destaca tu post patrocinado/relato por encima de todos. Siempre estará arriba. Dos enlaces/dos palabras a tu web. Solicita información. ¿QUIERES VER TU BANNER O PUBLICIDAD AQUÍ?  

  • una paja a mi sobrino

    le hice una paja a mi sobrino

    por el 02/05/2018 - 1 Comentarios

    Yo estaba con mi hermana una tarde hablando de nuestros hijos Tengo 26 años, soy madre soltera de un único hijo llamado Juan, de 9 años Mi hermana tiene 32, y tiene un hijo de 13, Brian De pronto ella tocó un tema muy delicado. Empezó a hablar de que Brian ya se masturbaba Yo […]

  • esposa caliente

    Esposa caliente y desaprovechada

    por el 29/04/2018 - 4 Comentarios

    No sabía donde ubicar mi relato, el de una esposa caliente, desaprovechada y desatendida, no sabía ni por dónde empezar, en realidad aún no lo sé. Dejaré tan solo una foto mía de esta mañana, para seguir si ustedes lo desean. A todas las maduras anónimas como yo, desaprovechadas.

  • amas de casa calientes

    Esposa caliente y desaprovechada I

    por el 04/05/2018 - 1 Comentarios

    Lo primero que tengo que decir, es que quería agradecer sus comentarios, creía que nadie vería lo que publiqué. A Javier y Daniel. Soy una de esas amas de casa calientes que hay tantos pueblos y solo ellas lo saben. Me excitan los relatos que leo, y pensé que puedo aportar mi experiencia. Desaprovechada como […]

  • Mis bragas usadas

    Fotos íntimas de bragas usadas

    por el 09/05/2018 - 0 Comentarios

    Con cincuenta y dos años, con mis bragas usadas sucias, y excitada como siempre que veo fotos o leo algún relato, o veo algún vídeo, aprovecho para contribuir a este fetichismo que muchos tienen por las bragas, bragas usadas mis braguitas puestas, con algunas fotos que me hizo mi esposo, para Vds, espero les gusten, […]

  • Me abandonó y se fue con una escort

    por el 11/04/2018 - 0 Comentarios

    Me llamo Laura estoy casada hace muchos años, ya ni me acuerdo, pero muchos. Mis redondas formas así lo confirman. En la foto que desentona, la rellenita y tetona, se me puede ver, al trasluz, ahí estoy; las otras fotos, mi imaginación que vuela, rubia, guapa, delgada es la que yo creo que esa noche […]

Escribe aquí tu búsqueda …

Solicita tu post patrocinado

Gane dinero con Facebook

make-money-234x60-2

¿Eres mayor de edad?

Este sitio web provee acceso a material, información, opinión, contenido y comentarios que incluyen material sexualmente explícito (colectivamente, el “Material Sexualmente Explicito“). Todas las personas al acceder a este sitio deben tener 18 años de edad ó la edad de mayoría en cada jurisdicción en la cuál usted vaya ó pueda ver el Material Sexualmente Explícito, sea cual sea la mayoría (la “Edad de Mayoría”). Usted no puede acceder a este sitio si el Material Sexualmente Explicito le ofende ó si ver Material Sexualmente Explicito no es legal en la comunidad en la cuál usted escoja acceder vía este sitio web.

SI ESTÁS AQUÍ BUSCANDO PORNOGRAFÍA INFANTIL, VETE. NO HAY PORNOGRAFÍA INFANTIL EN ESTE SITIO WEB. NOSOTROS ENTREGAREMOS A LAS AUTORIDADES Y AYUDAREMOS A LA PERSECUCIÓN DE CUALQUIERA QUE ATENTE A EXPLOTAR LOS JOVENES E INOCENTES.

Confirma tu edadAcepta nuestras cookies
El Permiso para ingresar este sitio web y acceder al contenido provisto a través de éste está estrictamente limitado a adultos conscientes quienes afirmen bajo juramento y sujeto a penalidades de perjurio bajo el título 28 U.S.C. § 1746 y otros estatutos aplicables y leyes, que las siguientes declaraciones sean todas verdaderas:

– Soy un ADULTO que ha alcanzado la Mayoría de Edad en mi jurisdicción y dónde estoy escogiendo ver el Material Sexualmente Explicito accediendo a este sitio web;
– Deseo recibir/ver Material Sexualmente Explicitio y creo que los actos sexuales entre adultos concientes no son ofensivos u obcenos;
– No expondré a menores ó cualquiera que pueda ser ofendido
– Acepto que esta Advertencia y Afirmación constituye un acuerdo jurídicamente vinculante entre mi persona y el sitio web y que es gobernado por las Firmas Electrónicas en Acto de Comercio Nacional y Global (comúnmente conocido como el “E-Sign Act”), 15 U.S.C. § 7000, et seq., Al ingresar al sitio, estoy indicando mi aceptación a ser vinculado por lo dicho arriba y por los Términos y Condiciones del sitio y afirmativamente adopto la línea de firma de abajo como mi firma y la manifestación de mi consentimiento.

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para “permitir cookies” y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en “Aceptar” estarás dando tu consentimiento a esto. Más información aquí

Si todas éstas condiciones se aplican a usted, y a usted le gustaría continuar, se le da permiso para ingresar. Si cualquiera de estas condiciones no se aplican a usted, ó usted preferiría no continuar, por favor salga ahora.

º
error: Contenido protegido !!