Divorciada y en una linea erótica

Divorciada y en una linea erótica

Llevábamos casados más de 15 años y nos habíamos conocido desde muy pequeños, así que yo llevaba casi toda la vida con él. Ahora tengo 52. Pero afortunadamente me separé hace poco.
Nuestra vida conyugal comenzaba a ser lo que se podría decir, insoportable. Ya no teníamos nada que decirnos. Pasábamos el rato callados en casa, o viendo la tele como si fuéramos extraños. Las separaciones conyugales, las parejas rotas son la epidemia de este siglo XXI, más que el SIDA o la gonorrea. Si se separa una hermana, la otra dice “pues yo también”. Se contagia en el sentido literal.
Actualmente en Inglaterra hay más padres separados que unidos, esto de “hasta que la muerte os separe” ya no se lo cree nadie. Hemos pasado de “qué bien, llevan 20 años juntos” a decir, “no sé que les pasará, llevan casados 20 años”.
Todo está cambiándo, las relaciones, el sexo, el amor, todo se está falsificando, igual que nuestro matrimonio. Ya era una falsedad total, más que un maniquí, un falso total.

-Oiga, por qué le está dando una paliza al maniquí, si no le ha hecho nada- le dice el dependiente a uno, que se había liado a torta limpia con un maniquí del Corte Inglés.
-Es que no soporto a la gente falsa.

Mi linea erotica es mi escape y placer erotico

Así que la falsedad a sus anchas por todos los sitios, mi marido no es que fuese falso, lo falso era el matrimonio. Ya no tenía sentido estar con él. Ni me había puesto cuernos, ni pegado, pero no lo quería ya. Sí le tenía cariño. Pero no atracción, estimulación, sueño y magia. “No puedo vivir sin ti”, “te como a besos, ahora y en la cama”, eso es lo que tenía que escuchar dentro de mí, pero no lo oía. Me daba igual estar a su lado o no estar. El relativismo de todo conduce a la desidia y debacle. Qué malo es el relativismo, todo es bueno y todo es malo, da igual una cosa o otra, y al final nada tiene sentido, y todo, lógiamente, se destruye.

Pues todo esto condujo a nuestra separación total, la pedí yo, y ahora estamos divorciados. Yo no tenía casi salida económica, excepto una paga que me dejó por separarnos, el juez decidió que mi ex marido tenía que pasarme una paga que no llega ni para un aperitivo. Entonces tuve que ganarme la vida.

La decisión fue rápida, me monté una linea erótica, desde casa, sin mover un dedo, y agitando la lengua. Hablaba y hablaba y a ellos y ellas les calentaba. Diciendo guarradas por teléfono a cualquier hora del día, así me gano la vida. Y ahora me ha dado por el BDSM, esa dominación y sumisión de madura al teléfono que tanto gusta a hombres y mujeres. Y me lo paso de miedo, con mi línea erótica y con mi saber hacer a flor de piel. Espero que no les haya sido muy pesada mi confidencia a media noche, y secretos por la mañana. Es la magia del amor, alquimia y elixir de la vida.

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