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Madura insaciable

Casadas insatisfechas 20/02/2018

Madura insaciable siempre quiere más, envío fotos con dos tíos, pero me parece que aún quiere más. Sexo, mamadas, morbo y que la empotren, ¿o eso fue lo que mi amiga me dijo, que quería que la hicieran?. Eso fue.

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Hembra rubia caliente de pote por abajo

Maduras, Relatos porno, Relatos XXX 11/01/2018

Hembra rubia caliente, pero de coño negro, gafas, española mediana y con ganas de follar. Así me sentía aquel día.
Acababa de salir de la ducha y con la toalla cubriéndome me tumbe a su lado en el sofá (claramente iba buscándole), ¡estaba excitada!, llevaba dos días rodeada de gente y me apetecía esa intimidad, sin que nada ni nadie me distrajera.

Sin dejar de charlar y como la que no quiere la cosa, puse una pierna en el respaldo del sofá por detrás de su cabeza y la otra la deje caer en sus muslos, dejando así mi sexo a su vista. “Estaba provocandolo con todo el descaro del mundo”, deseaba hacer eso desde hacía tiempo… me daba morbo la situación de ser observada.De dejar todo mi coñazo a su vista, un coño de hembra como ningún otro.

Esa situación y el ver…. “como sus ojos no perdía ninguno de mis movimientos y sentir su mirada recorriendo toda mi pierna hasta llegar a mi coño……..me hizo sentir zorra y muy perversa.

Soy una hembra rubia caliente y una zorra muy perversa

Mi sexo empezó a mojarse en el momento en que sentí sus ojos posados en mi coñito, un cosquilleo arremolinaba en mis entrañas y me entró unas ganas tremenda de tocarme, lo necesitaba, lo anhelaba, deseaba acariciarme. Instintivamente mi mano bajo y apartando a un lado mi tanga, mis dedos comenzaron a jugar con mi clítoris, que estaba increíblemente duro, caliente, mi mano parecía que iba por libre, no aceptaba las ordenes que mi cerebro le mandaba, ¡era imposible!, no podía pararla …la yema de mis dedos iban rozando toda mi rajita, que resbalaban de tanta humedad, los movimientos eran lentos, apretando mas y mas hasta llegar a introducir dos de ellos dentro de mi… mis jugos chorreaban por mis muslos dejándolo todo brillante con cada roce… el ruido era mas notable a medida que entraban y salían mas y mas rápido….

Él alternaba la mirada de mis ojos a mi sexo y de mi sexo a mis ojos, no quería perder ningún detalle de lo que estaba ocurriendo entre mis piernas y las expresiones que mi cara iba dibujando… en ese momento lleve mi mano hasta mi boca, para así apreciar mi propio jugo y eso lo puso a mil… yo tampoco lo dejaba de mirar, cada gesto de su cara me ponía mas cachonda y mas salida, sabia que él se estaba excitado, los movimientos nerviosos de su cuerpo lo delataban, sentía como el calor emanaba de su cuerpo, todo para su hembra rubia caliente de pote, e imaginando su polla dura mis labios succionaron y chuparon mas profundamente mis dedos, para no dejar escapar nada del néctar de mi excitación…

-“UFFFFFFFFF ….”

Ese suspiro salido de su boca junto con el brillo de su mirada,me hizo sentir muy puta … y bajando de nuevo mi mano, comencé a masturbarme para él, pero esta vez mis movimientos eran mas precisos, mas certeros y me acariciaba rápido…. muy rápido, sin pensar en nada mas que disfrutar,,, ya no podía mas, mi vagina apretaba fuertemente, pero me faltaba algo, necesitaba apretar su polla fuertemente, para una hembra rubia caliente como yo, y sentir la caricia interna en las paredes de mi coño, y las palabras salieron solas…. “FOLLAME AHORA” salió en un grito desesperado.

….Su ropa fue cayendo una a una ni se sabe donde…, en menos de 20 segundos estaba desnudo, lo único que tenía en mis pupilas era su polla dura y erecta, la necesitaba urgentemente dentro de mi….

La clavó entera sin decirme nada ni avisarme

Colocándose entre mis rodillas, se acercó y sin agarrarla la clavó entera…. ninguno de los dos hablaba, los ojos, a escasos centímetros uno del otro,lo hacían por nosotros, agrandándose los míos a cada embestida mientras sus dedos agarraron suavemente mis pechos apretándolos y sus labios se acercaron a mis pezones… succionando como imponiendo un dulce castigo ….

Y salió de mí y se quedó mirando como, lo único que nos unía era un hilo de mis flujo, su polla brillaba en todo su esplendor, mi mano se acercó a recogerlo llevándolo directamente a mi boca… él se acercó dándome un beso sediento que hizo que se mezclaran nuestros sabores… un beso lleno de lujuria, impaciente, rudo.

Noté como su boca sabia a mi sexo., ¡¡sabía a mi!!, eso me puso mas caliente y agarrando su sexo lo llevé de nuevo a la entrada de mi coño que ardía…. introduciendo solo la punta, mojandola, metiendo y sacándola muy lentamente, mis piernas rodearon sus caderas y lo apretaron fuertemente contra mi… y agarrando mi culo, se dejó caer, su dureza me traspasó, me llenó, se clavó separando mis carnes, haciendo que mis ojos se abriesen como platos al sentir esa punzada de dolor al llega hasta el final, quedándose quieto varios segundos para que mi sexo se amoldara a su polla, para después follarme repetidas veces…. una y otra vez…haciendo que mi cuerpo deseara que no parase nunca… lentamente se acercó hasta mi oído y susurrándome dijo; “pídeme lo que quiera… tus deseos son ordenes para mi” ….

Agarrando su cara con mis manos y haciendo que sus ojos quedasen a escasos milímetros de los míos le dije…..

– “Hasta el fondo”.

Me entendió perfectamente, me conocía muy bien, sabía que se había despertado la zorra y dándome la vuelta me dejo caer en el brazo del sofá, agarrando mi culo y separando mis nalgas, me folló sin miramientos, a conciencia, sin piedad ….

Lo sentí como un clavo ardiendo, JODER!!! pero me gustó tanto ese roce que estaba llevándome hasta la locura, que era mi cuerpo el que se movía pidiendo mas y mas …. mis dedos volvieron a mi clítoris que ansiaba ser acariciado de nuevo… No podía aguantarme, era una loba en celo, solo quería correrme, los gemidos cada vez eran mas continuos,

y ya no eran susurros sino gritos, mis dedos se movían mas rápido con cada embestida, estaba tan desesperada por llegar a la explosión final que hasta él lo notó llegar antes que yo, mi cuerpo se paro un momento con el suyo antes de que un temblor me recorriera entera, desde la nuca a los pies, haciéndome aullar a la vez que su polla explotaba dentro, haciéndome bajar como si de una caída libre se tratase …estaba mareada no podía ni moverme y allí quede hasta recuperarme .

Lo cierto es que fue único, uno de los mejores polvos de mi vida, de una hembra rubia caliente de bote…..un polvazo para una toda una hembra.

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PARA MIS LECTORES: “Mis inicios”

Primera Vez, Relatos sexo, Relatos XXX 30/12/2017

Mis inicios, aquí relatados, para mis lectores, desnuda, cachonda, y pensativa solo tengo que recordar mis primeras masturbaciones.
Hoy os voy a contar como fui descubriendo el sexo. Fue cuando era una chica joven e inocente y curiosa. Como en otras muchas ocasiones fue durante la adolescencia y de forma progresiva. Intentaré ser breve y concisa para que sea éste, uno de mis mejores relatos porno.

La naturaleza ha sido muy generosa conmigo y enseguida me desarrollé con un cuerpo muy morboso, pechos grandes y un buen culo redondo y velluda. Justo lo que a mis compañeros de clase hacía que se les revolucionaran las hormonas y la entre pierna.

Los primeros encuentros que tuve no fueron nada, todo se quedaba en desnudarnos o quedarnos medios desnudos y tocarnos mutuamente el chico de turno y yo. Yo les hacía una paja y ellos me tocaban los pechos y me acariciaban el coño, pero sin penetración. En esa época de mi vida ya me parecía lo más, años más tarde descubrí lo inocente que era.

Mi primera felación como si fuera hoy mismo

Con el paso del tiempo, no muchos encuentros más tarde, decidí dar un paso más. Y practiqué mi primera felación. Fue a un chico con el que ya había tenido algún que otro momento íntimo con él. La verdad es que él nunca me había pedido que se lo hiciera, y ese día decidí sorprenderlo y comérsela.

Mi pasion la felación

Así que primero le estuve pajeando un rato con las manos para que se le pusiera dura y luego busqué una posición más cómoda para poder comerle la polla. Comencé pasándole la lengua por la punta, nunca olvidaré esa textura dura pero suave en mi lengua. Y ese sabor un poco desagradable pero que no tardé en acostumbrarme. Tras chuparle casi toda la polla y dejársela bien ensalivada, me decidí por metérmela en la boca. Al ser la primera vez me atraganté y me dio alguna arcada de la sensación de meterme algo tan grande en la boca. El chico también era la primera vez que se lo hacían y tardo muy poco en tener una eyaculación. Como acto reflejo le salió el quitarme su polla de la boca, pero la corrida terminó saltándome por la cara y el pecho.

Yo por esa época era muy promiscua, no tardé en probar otra polla diferente y poco a poco fui probando a todos los compañeros de clase. Esto provocó que tuviera una reputación de chica fácil que practicaba felaciones. Durante aproximadamente un curso descubrí que no todos los penes son iguales, pero si que tienen algo similar, la forma de estimularlos y hacer que los chicos se corran.

Y de entre todos los chicos que tenía dispuestos a que les diera sexo, al final me quedé con el que más me gustaba, tenía una buena polla y luego era guapo.

El sexo oral me enloquecía practicarlo las primeras veces

A medida que teníamos más encuentros sexuales, el sexo oral se fue convirtiendo en práctica habitual, en la que yo iba perfeccionando la técnica y él iba teniendo más aguante. Nuestra experiencia sexual iba creciendo hasta la fiesta de cumpleaños de un compañero de clase que fue donde tuve mi primera relación sexual completa.

En la típica fiesta de cumpleaños que coincidimos todos los amigos, mi “noviete” de ese momento y yo nos buscamos un momento a solas en una habitación apartada del barullo de la fiesta. Como siempre, comenzamos con sexo oral, primero solo yo a él y luego un 69, nos entregamos al placer mutuo durante un rato. Después yo fui la que le comenté que quería dar el último paso y tener sexo en su máxima expresión. Con los nervios propios de ese momento y varios intentos de que su pene erecto y bien lubricado por mi saliva entrara, se obró la desvirgación mutua. Yo noté por primera vez la sensación de tener un pene ocupando mi vagina. Sin duda era un placer muy diferente a lo que había estado disfrutando hasta el momento. Él no paraba de preguntarme si yo estaba sintiendo tanto placer como él, y la respuesta era claramente que si. Este nuevo plano al que nos había llevado el deseo carnal hizo que de forma inconsciente fuésemos subiendo el ruido. No tardaron en llegar varios amigos y descubrirnos, tras unos instantes de vergüenza, uno de ellos comentó que esta “fiesta” era mejor. Los intentamos echar de la habitación pero no hubo forma. Discutiendo llegamos al acuerdo, que como yo ya había tenido sexo oral previamente con todos, yo les hacia pajas o les comía su polla siempre que ellos no participaran en nada más y fuera solo mi noviete el que me penetrara. Ellos no se lo pensaron más y aceptaron sin rechistar la oferta, y mientras tuve mi primer orgasmo vaginal, una lluvia de semen me caía por el pelo, cara y pechos.

Mi otra pasión: cabalgar y endurecerla

De este modo, así fue mi descubrimiento del duro sexo, obviamente con los años he perfeccionado la técnica y ahora mismo no hay hombre que se me resista en el sexo, ni grupo de ellos que pasen por mi cama sin dejarme su blanco y bello recuerdo.

Gracias a todos que me animan a seguir escribiendo, si les gustó me lo pueden comentar abajo, bss.

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Follando con la madre de mi amigo I

Relatos porno, Sexo con maduras 18/12/2017

Se puso de espaldas, y follando con la madre de mi amigo, ella, la madre de mi amigo, toda para mí, notaba su culo, su coño, su calentura me la ponía dura. Siempre me la quise follar, pero hacerlo era espectacular.
Todo comenzó hace bastante tiempo, podría decirse que comenzó con la amistad con un compañero de mi clase, Eduardo. Nos hicimos amigos y comenzamos a juntarnos fuera de clases para jugar a los videojuegos, ver películas y cosas comunes que hacen los amigos. Al frecuentarnos tan seguido e ir uno a la casa del otro conocí a sus padres, Francisco y María Elena (que en realidad no era la madre, sino que era la esposa del padre ya que sus padres eran divorciados). Al ir creciendo cada uno tomó sus caminos en lo que estudio se refería, pero la amistad perduró (y sigue haciéndolo). Tal es la amistad que, en época de vacaciones ellos van a la casa que tengo en la costa y ellos confían su casa para que yo la cuide. La familia se conformaba por Francisco, María, Eduardo y los dos hijos de María y Francisco (Patricia de 7 y Agustín de 4).

Como mencioné antes Eduardo y yo continuamos caminos diferentes respecto a estudios, él siguió abogacía y yo decidí estudiar cosas relacionadas a los deportes.

Follando con la madre de mi amigo caliente

Bueno… esa fue una introducción para que sepan cómo se consolidan las personas en este relato, ahora les contaré la historia, espero que sea de su agrado.

Como antes mencioné tengo una casa en la costa, cerca de la playa, y cuando son las épocas de vacaciones muchas veces los papás de Eduardo me piden la casa por unos días (también lo hacen cuando hay fines de semana largos por fechas festivas como “Semana Santa”). Un día me llega un mensaje de María pidiéndome si le podía prestar la casa por unos días que se iba con su marido y los hijos (mi amigo no iba a ir porque se iba a ver a su madre). Yo le contesté que pensaba ir yo esos días, pero si no les molestaba podíamos ir todos, ella aceptó. Así que coordinamos un horario y salimos para allí.

Una vez en la casa hicimos la separación de habitaciones (claro está que yo tengo mi habitación privada ya que es mi casa), la casa no es muy grande, 3 habitaciones que rondan al comedor, una cocina y un baño. María y Francisco tomaron la habitación con cama matrimonial y los niños la última que quedaba. A partir de ese instante los chicos comenzaron a ponerse inquietos, a correr jugar, pelearse y demás cosas que hacen los hermanos. Tal confianza llegamos a tener con María y Francisco que yo les dije “siéntanse como en su casa, si quieren pasear desnudos no hay problema” a lo cual se rieron. Fui a mi habitación, me puse ropa para correr y salí a correr un rato. A la vuelta me encuentro a María ordenando y a Francisco preparando mate (infusión típica de donde soy), me ofrecieron y acepte, al cabo de unos minutos me fui a bañar porque estaba transpirado de haber ido a correr.

Mi madrastra cogiendo en un motel con el amante

 

Al salir de bañarme vuelvo al comedor, ya más relajado, y me pongo a charlar con ellos. En eso me preguntaron si podía hacerles de entrenador personal y yo les dije que no tenía problema, pero que iban a serlo por separado, y así fue, María eligió el entrenamiento matutino mientras que Francisco optó por entrenar a la tarde. Fui comentándoles durante el resto de la tarde y por la cena que íbamos a hacer y cuales eran mis objetivos y ellos me decían los de ellos. Como en esa ocasión íbamos a estar solo 4 días íbamos a hacer el comienzo de una rutina y cuando volvamos a nuestros respectivos hogares la continuaríamos.

En esa época yo tenía 19 años, nunca tuve un cuerpo completamente marcado, pero me mantenía bastante bien, medía 1,75 aproximadamente, pelo castaño. Francisco tenía 47 y María 34. Aunque no haya parecido, el que mejor soporto por esos días la rutina fue Francisco, si bien se cansó, no sufrió tanto como María, por lo menos el primer día.

El segundo día de entrenamiento (3er. Día de las mini vacaciones) comenzó tranquilo, me levanté y en short y musculosa fui a desayunar. Al ir al comedor me encontré con María Elena: una mujer de 1.52m, complexión física normal, con poco busto, pero un trasero hermoso, grande y redondo, pelo castaño un poco ondulado. Ella estaba vestida con una bikini de animal print (el cual solo veía la parte del braseare ya que tenía puesto un short), la saludo con un beso en la mejilla y me pongo a charlar con ella:

– Hola maru, ¿cómo estás?
– Bien ¿y vos Till? ¿Pudiste dorimir bien?
– Si, gracias. ¿Vos? ¿Qué te pareció el entrenamiento compartido de ayer?
– Anoche toqué la cama y perdí la conciencia. Estuvo muy bueno el entrenamiento que nos diste. ¿Qué nos espera hoy?
– Hoy, como nos levantamos temprano podemos hacer la división de rutinas.
– No me asustes, ayer corrimos los 3 y me mataste. ¿Qué me vas a hacer hoy?
– Nada que vos no quieras. – Y me reí. – Viendo que es un lindo día podemos ir a la playa y correr un poco, nadar, algo de eso.
– Me vas a matar!!! Igual nunca me dejaría hacer algo que no quiera, jajaja.
– Bueno maru, me voy a preparar así salimos ¿Te parece?
– Buenísimo, dale.

Ya me puse cachondo cuando hablé con ella

Y así fue, me puse una maya, unas zapatillas. Eran alrededor de las 8:00, cuando dejamos una nota diciendo que íbamos a entrenar a la playa. Antes de salir le dije: “Maru, vamos a estar nosotros solos, en sentido de conocidos, asi que, si entramos al agua no nos sacamos el calzado ni vos te saques lo que tengas puesto. Si vas con el short te quedas con él, si no dejalo acá.”. A lo cual me contestó que no tenía problema de meterse con el short y una remera, pero que las zapatillas podían complicarle el entrar al mar y nadar. Le dije que no se preocupe, que cualquier cosa yo la rescataba, y nos reimos haciendo chistes y burlas que siguieron mientras nos dirigíamos a la playa. Una vez ahí calentamos los músculos y empezamos a correr.

La rutina siguió con un poco de abdominales, lagartijas y entramos al agua a nadar, hicimos corriendo un kilómetro y medio (uno de ida y medio de vuelta) así que, para que podamos volver al punto de inicio la idea era que volvamos nadando. El problema es que las zapatillas le pesaban tanto a María Elena que le generaron fatiga, cuando ella se detuvo porque sintió como si le hubiera agarrado un calambre, y cuando lo hizo una ola la golpeó con tal fuerza que la tiró y casi la ahoga. Por suerte pude reaccionar rápido y “rescatarla” (si se lo puede llamar de alguna manera). La saqué del agua y tiré en la arena, a todo esto deberían ser alrededor de las 8:45 o 9:00 como muy tarde, ya que no habíamos hecho un entrenamiento extenso y la gente a la playa va alrededor de las 10:00. Me fijé como estaba y le hice respiración boca a boca, en eso, como si fuera una novela, se despierta en el momento en el que tenía mi boca sobre la suya. Empezó a toser y sacar el agua que había tragado, yo me quede inmóvil porque no sabía cómo iba a reaccionar. Por suerte no lo tomo a mal.

María me sonrió me dijo “mi héroe” y me besó por unos instantes. Cuando nos separamos nos miramos sorprendidos, luego nos sonreímos y nos levantamos de la arena. Volvimos caminando a mi casa y hablamos. Llegamos a la conclusión que ese beso fue por agradecimiento y de reflejo por haber salvado su vida y que no se lo contaríamos a nadie.

Al llegar a la casa todavía estaban todos durmiendo, arreglamos para bañarnos, la dejé que se bañe primero así se iba a descansar un poco. Luego, me fui a bañar yo, y mientras me bañaba escuchaba como se iban levantando Agustín y Patricia, y por el ruido también Francisco. Como habíamos quedado, nadie habló de lo sucedido, pero comentamos que nosotros nos íbamos a recostar un rato ya que acabamos de venir de entrenar, Francisco lo entendió, así que se llevó a los chicos a la playa y dijo que iba a volver a las 13:00 para almorzar. María y yo nos fuimos a acostar a eso de las 9:30, cada uno en su respectiva habitación.

Después de 15 minutos golpean a mi puerta, era María Elena, pidió permiso y pasó a mi habitación, yo estaba sin remera pero con un pantalón corto (short), vino a agradecerme nuevamente lo que había hecho momentos atrás y pedirme si no podía hacerle unos masajes ya que le dolía todo el cuerpo, le dije que no había problema, que vayamos a su cama por si se quedaba dormida y así hicimos. Ella estaba vestida con una remera naranja y… bueno, como la remera era larga no se veía que tenia debajo.

Fuimos a su habitación. Cuando yo estaba entrando la vi a ella de espalda arrodillada en la cama, se estaba quitando la remera y ahí pude ver su magnánimo culo, no parecía a simple vista muy duro, pero era grande y redondo, una forma maravillosa. Tenía solo puesto una tanga de color rojo con encaje que se perdía en ese monumento al culo.

Se recostó boca abajo en la cama y me pidió si podía empezar a masajearle la espalda. Yo no podía creer lo que me estaba pasando, siempre me encanto ella, siempre me pareció una mujer perfecta. El corazón me latía a mil revoluciones por segundo, sentí que estaba por estallar, y no era lo único que se me paraba en ese momento jaja. Tenía mi miembro duro como una roca, me dolía de cómo estaba, la adrenalina generaba que quisiera hacerla mía, que quisiera poseerla, hacerla gritar, pero no era debido, era la madrastra de mi amigo. En mi mente pasaban miles de fantasías para hacer con ella, me acerque de a poco, las manos me transpiraban, puse mis manos sobre su espalda y escuché su voz que decía “Sí, por favor que me duele, hacelo fuerte que me gusta”. Ya no podía aguantar más, pero mi moral resistió. Poco a poco me atreví a masajear los hombros y los brazos, pasé a masajearle (simultáneamente) ambos antebrazos, no sé porqué pero seguí bajando hasta llegar a sus manos y, cuando lo hice ambas manos me agarraron fuertemente y en ese momento escucho un susurro que decía: “Me encantan esos masajitos en los brazos, la verdad es que me dolían muchos los brazos del entrenamiento, ¿Podrás seguir por mi espalda? En verdad me gusta mucho lo que haces, lo haces tan delicado”. No sabía que decir, me paralicé, cuando pude moverme nuevamente volví a sus hombros y como respuesta recibí un “Mmm… si… así” y poco a poco me decidí a bajar por su espalda. Comencé a masajear su cintura hasta llegar a su cadera, ella emitía sonidos como de murmuros que demostraba que le gustaban. Por miedo no quise seguir bajando a sus nalgas, la tanga que tenía era roja y con hilos por la parte de atrás y se metía bien adentro entre sus nalgas. Sintió que me detuve, y me dijo “No pares, seguí bajando, no hay problema, tenés vía libre para masajear. Me duele todo” y luego se reacomodó en la cama.

Eran unas nalgas inmensas y apetecibles

Empecé a bajar y tocar sus nalgas… ¡DIOS MIO, fue maravilloso eso! Sus nalgas eran perfectas, consistentes, bien formadas, agradables al tacto, eran un poema hecho realidad. Sus respuestas eran solo gemidos, los cuales no dejaban de empalmarme, ya no sentía mi miembro de lo duro que estaba y creo que ella lo notaba. Seguí bajando por sus piernas, firmes y suaves al tacto, al llegar a sus pies comencé a masajearlos y de repente ella se volteó diciéndome “así va a ser más cómodo”. Lo primero que hice al ver que se dio vuelta fue ver sus senos, eran hermosos, como ella, no grandes pero tenía unos pezones maravillosos, de un rosado oscuro, ella me miró, me vio hipnotizado y sonrió “¿nunca viste unas tetas?” me dijo. “Si, pero no tan hermosas” le conteste y seguí masajeando sus piernas, esta vez hacia arriba. No dejaba de mirarle la cara y ver como sonreía, cuando llegué a su vagina (que tenía tapada con la tanga) se me cortó la respiración la acaricié con mis manos y seguí subiendo, pasé por su vientre y poco a poco acercaba mi rostro o respiración a su piel. A cada una de mi exhalación ella respondía con un exaltamiento. Mis manos se acercaron a sus bustos y comencé a masajearlos, María Elena puso sus manos sobre las mías y soltaba gemidos, y flexionó sus piernas para dejarme entre ellas. Mientras le masajeaba los senos y ella correspondía le besaba el vientre e iba subiendo, cuando llegué a la zona de sus pechos con mi boca nos miramos y nos sonreímos, solté uno de sus pechos y pasé a succionarlo.

Esposa y madre caliente follada por mi amigo 

Un gemido fuerte salió de ella, presionó sus piernas sujetándome para que no me moviera. Que delicia de pezón, de teta, me sentí un bebé que por primera vez estaba siendo amamantado; no sé cuánto tiempo estuve ahí, lo que sí sé es que cuando sentí su pezón bien duro cambié de seno para poder tener comida bien esas dos tetas hermosas. Esos dos timbres pasaron a ser completamente míos. Dejé de mamarle los senos y me dediqué a besarla, ella me sujetó de mi nuca haciendo que no pueda separar mi boca de ella mientras con sus piernas me envolvió las caderas haciendo que se peguen nuestras partes erógenas.

Me soltó, nos miramos y nos rendimos el uno al otro.

Nos separamos, bajé mis manos y tomé su tanga, acerqué mi cara y empecé a besarle la pelvis. Mientras le bajaba la tanga iba bajando mis besos pasando por su Monte de Venus, cuando llegué a su clítoris mi lengua salió para saborearlo. Estaba esperando follar con la madre de mi amigo, estaba muy caliente. Estaba completamente mojada y con mi lengua me dediqué a secarla, aunque cada vez se mojaba más. Sus gemidos me ponían más y más excitado, la penetré con mis dedos y ella me sujeto la cabeza para que no la separe de su zona. Así hice lamí su clítoris mientras penetraba su vagina con mis dedos y sentía como cada vez se mojaba más y más, hasta que me agarró fuertemente, me presionó contra su vulva y me acabó en la boca, no podía creer que me había acabado, fue algo increíble. Acto seguido le pasé dos veces más la lengua para secar un poco y para volver a saborear su delicioso néctar. Volví a besarle la boca, me devolvió el beso y me dijo “ahora me toca a mí” y se me levantó para bajarme el pantalón, al hacerlo salió al descubierto mi miembro (no voy a hacerme el actor porno, para mí es un miembro normal mis medidas son de 20 x 6 cm.). Me miró y con una sonrisa pervertida abrió su boca y empezó a sobarme el glande con mucha cara de placer y gozo. Me pajeó y me la chupó de una manera excepcional, yo estaba tan caliente que no puede aguantar mucho más y acabé; esta vez me tocó a mi acabar en su boca. María Elena, con todo mi semen en su boca, me miró y me dijo “Esto es para vos” y se tragó toda mi leche, ni bien tragó abrió su boca para demostrar que no quedaba rastro y agregó “Que maravilloso y delicioso regalo me diste, me gustaría desayunarlo todos los días, o tomar un poco antes de dormir”. La volteé boca arriba en la cama y le dije “Lo vas a tener siempre que se pueda”.

“¿Estas lista para pasar el punto sin retorno?” le pregunté, a lo cual ella respondió con una sonrisa y un beso en mi boca. Ahí empecé a acercar mi glande a su vagina, ahí poco a poco hacía el juego del entrar y salir. Ella me envolvió con sus piernas para que deje de jugar y así entre por completo. Seguimos haciendo el amor un tiempo cambiamos 2 veces de posiciones (no muy rebuscadas, ya que lo que buscamos era el sentirnos el uno al otro) y en un momento hablamos y ambos dijimos que estábamos a punto de acabar nuevamente, nos miramos. Con mi mirada estaba preguntando donde quería que acabe y la interpretó de maravilla esa pregunta, su respuesta fue “acabame adentro, no hay problema, tomo pastillas”. Seguimos 2 minutos más y no soportamos más. Acabamos al unísono.

Luego de eso nos miramos, miramos el reloj y vimos que eran casi las 12:30, en breve llegaban los chicos y su marido, así que nos vestimos y cada uno quedo en su habitación recostado recordando lo sucedido.

El día continuó de manera normal, salí a entrenar con Francisco y ella se encargo de los chicos. Esa misma noche (la última de ese fin de semana), cuando ya todos dormían y yo estaba en mi habitación, se abrió la puerta y ahí estaba ella, si María Elena estaba sobre el marco de la puerta vestida con una musculosa negra y una tanga (las que parecen un hilo) del mismo color. Me miró con miedo, como si fuera un chico que sabe que hizo una travesura.

– Vení, entra maru. ¿Qué te pasa?
– Es que, no sé si está bien que me pase esto con vos. Digo, mirate a vos, alguien joven y tan lindo, y mirame a mí, una vieja gorda.
– No digas eso, para nada sos vieja, y menos gorda, apenas llegas a los 34 y de gorda no tenes nada, sos hermosa.
– ¿Te parece?
– Si, y lo firmo donde quieras.
– ¿No tuviste sexo conmigo solo porque estabas caliente hoy?
– No, es que no tuve sexo con vos.
– ¿No?
– No, hice el amor. Me tenés completamente perdido por vos. Hace tiempo que desde que te tengo cerca no puedo estar cerca de ti sin exaltarme.
– No puedo creer lo que escucho. – Se sonrió y sonrojó. – Siempre esperé escucharlo pero jamás imaginé que fueras vos quien me lo dijera.
– ¿Por qué? – Me acerqué para hacerla entrar y cerrar la puerta.
– Porque pensé que jamás podrías mirarme. O sea, tengo una sobrina que es modelo y es solo un poco más joven que vos, yo te llevo 15 años, me siento una depravada al mirarte o pensar en vos. Pero lo que me sucedió hoy hizo que me diera cuenta que me volvés loca, me encantás, me fascinás, creo que hoy me di cuenta que me enamoré de vos sin quererlo o saberlo.
– Eh… No sé qué decirte, ni como decírtelo, me dejaste mudo. A mí me tenés loco desde que te conocí.

María me calló con un beso. Un maravilloso beso. Por más que le saco como 20 cm ella empezó a empujarme y llevarme a mi cama. Me tiró en ella y se subió encima de mío, comenzó a acariciarme y besarme desde la boca hasta llegar a mi estómago. Ahí mismo me senté y la besé en la boca, la acaricié por los hombros, pasé a su cuello y cara, de ahí la recosté en la cama y fui bajando mis besos hasta llegar a su pecho, con mis manos empecé a levantarle la musculosa que tenia y dejé sus senos libres para ocuparlos uno con mi mano y el otro con mi boca, QUE DELICIA. Soltó un gemido y me volteó para quedar ella encima de mí nuevamente.

Volvió a besarme y poco a poco fue bajando y quitándome mi bóxer, dejando al descubierto mi miembro, me miró con cara pícara y esbozó una sonrisa, agarró mi pene y lo introdujo en su boca. Fue una sensación indescriptible, me sentí en el paraíso. Volvió a mirarme de una forma muy sexy, tomó sus hermosas tetas y con ellas envolvió mi pija comenzando a hacerme una paja turca y cada vez que mi glande salía de entre sus senos ella lo engullía o le pasaba su lengua. Así no pude soportar mucho cuando le avisé que iba a acabar, ella se apuró y puso mi glande es su boca e ingirió todo mi semen, sin derrochar una sola gota se tragó todo.

Cuando me mostró que había engullido toda mi acabada, sonrió y me dijo “ahora le toca a mi otra boca el disfrutarte” mientras se sacaba la tanga. Me paré y la recosté en mi cama y froté mi pene con su vagina, pasando mi glande por su clítoris (cosa que la hacía gemir) hasta casi penetrarla, solo para que se moje más de lo que ya estaba. Estuve haciendo eso poco tiempo ya que me envolvió con sus piernas y me dijo “PONEMELA YA, QUIERO TU PIJA DENTRO MIO AHORA” y la penetré, soltó un suspiro de placer y liberación. Comenzamos a entregarnos el uno al otro.

Fuimos cambiando posiciones, misionero, ella arriba, en una silla, hasta que llegó el momento, nos estábamos por correr los dos juntos, en ese momento la tiré nuevamente en la cama y la mire a los ojos diciéndole que estaba por acabar, a lo que ella me contestó que también estaba a punto de hacerlo y que por favor acabe dentro de ella. Unos instantes después nos miramos a los ojos y acabamos los dos al unísono, yo dentro de ella y ella conmigo dentro y aferrándome para que no saliera con las piernas. Al terminar de soltar mi última gota, nuestras vistas se cruzaron, sonreímos y dijimos juntos “Te amo”, luego nos besamos unos minutos más.

Salí de su interior y vi que unas gotas estaban escurriéndose, ella se paso la mano para limpiarse y se la llevó a la boca, me dijo “está deliciosa, si no tomara pastillas, seguramente me habrías embarazado con toda esta cantidad”. Se vistió, volvió a besarme y se retiró a su cuarto. Minutos después me llegó un mensaje al celular, era de ella, que decía más o menos así “Gracias por tan maravillosa noche, me encantó, no voy a olvidarla nunca, ojalá se repita. Quiero que sepas que no voy a dejar que tus nenes se vayan pronto de mi interior. Va a ser complicado mirarte mañana mientas estamos volviendo sin tener el impulso de besarte. Espero que no quieras dejar de ser mi entrenador personal jajaja”. Le contesté que yo seguiría entrenándola en la ciudad si ella quiere.

Volvimos para nuestras casas, pero con la condición de después seguir nuestra rutina, pero eso lo contaré en la continuación. Y les contaré la maravilla que nos sucedió.

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Una farmacéutica para un joven

Maduras, Relatos XXX, Sexo con maduras 30/09/2017

Nunca pensé que la farmacéutica quisiera ir tan lejos. Pero por lo que vi y noté, ella quería estar con alguien más joven.
La cosa comienza principios de noviembre, hacia muy buen tiempo, para ir a clase decidí usar la bicicleta. A la vuelta a casa, justo delante del portal tuve un percance, me caí de la bicicleta varias personas me vieron caer, entre ellas Jimena, la farmacéutica, estaba en la entrada de la farmacia recogiendo el toldo, se me acerco rápidamente.

– ¿Te has hecho daño José Antonio? – pregunto Jimena.

Lo cierto era que si me había hecho daño, incluso me entraron ganas de llorar; pero no me gustaba que la gente se diera cuenta y menos Jimena, que la conocía de siempre. Desde que tuve conocimiento de las relaciones entre hombres y mujeres me sentía atraído por ella. Jimena era una mujer que pasaba de los treinta, pelo castaño, con una cintura muy marcada, lo que hacia parecer que tenia mas cadera, y unos grandes pechos. Se había casado hacia dos años.

– No ha sido nada, solo un golpe.

– Un golpe. ¿Dónde?

Comenzó a palparme por la pierna el muslo, el sentir su mano era una delicia, tanto que me excite sentí como mi polla se ponía dura.

– En la pierna, pero no es nada.

– Como que no es nada, ven a la farmacia.

Cogiéndome del brazo me arrastro a la farmacia. Dentro estaba su madre, se llamaba también Jimena, era una mujer sesentona, que en su juventud al igual que la hija tubo que ser una preciosidad.

– Señora Jimena – salude al entrar.

– ¿Qué te ha pasado José Antonio?

– Una caída, pero sin…

– Madre voy arriba con el chaval, le haré una pequeña exploración para descartar daños mayores, atiende tú la farmacia.

Y subimos a su piso, me condujo a una salita y me hizo sentarme en un taburete, ella cogió varias cosas de unos cajones, para seguidamente acercarse a mí, se agacho, se le abrió la bata tanto por abajo como por arriba. Por abajo enseñaba sus muslos, y por arriba el nacimiento de los pechos, el canalillo. Esa doble visión hizo que me excitara más aun.

– Deberías quitarte los pantalones – dijo.

– Si no ha sido nada.

– ¿Quieres que té de unos azotes? Bájate esos pantalones.

Si me bajaba los pantalones vería el abultamiento de mi paquete. Así que no lo hice. Ella insistió.

– Bájate los pantalones, te tengo que ver la herida. No me dirás que te da vergüenza.

Asentí con la cabeza.

– Vergüenza de que, si te he visto desnudo.

Se refería cuando era un bebe, pero de eso ya habían pasado algo mas de 15 años.

Volvió a insistir tanto que tuve que bajármelos hasta los tobillos, la excitación de mi entrepierna era evidente, pero ella no dijo nada se limito a explorarme. Sus tocamientos hicieron que me excitara mas, creciendo el bulto de mi entrepierna. Termino la exploración, poniéndome una venda en el muslo.

– Ya te puedes subir los pantalones – dijo con una sonrisa.

Sin decir nada me los subí. Y me marche.

Unos días más tarde, el viernes por la noche, volvía de la “disco” era temprano, la cruz de la farmacia estaba encendida, lo que significaba que estaba de guardia, me acerque sin tener claro porque, entonces me di cuenta que Jimena estaba en el interior, me vio y abrió la puerta.

– Que tal tu dolor en la pierna.

– Ya no me duele.

– Mejor, pasa hace frío fuera.

Entre dentro, me llevo a la parte trasera, al almacén donde había un pequeño camastro. Supuse que lo utilizaba para descansar en las guardias nocturnas.

– Siéntate – dijo señalándome el camastro.

Me fije en ella, solo llevaba puesta la bata, se le marcaba la ropa interior.

– Quítate los pantalones.

Nuevamente dude, pero antes de que me lo repitiese me baje los pantalones hasta los tobillos. Ella se acerco, miro el golpe.

– Parece que esta muy bien, lo que veo que está muy bien es esto – al decirlo me toco el paquete, sentí un escalofrió, mi polla se hincho, dando la sensación que se iba a salir – aunque aun no esta dura.

Metió la mano por debajo del slip y comenzó a acariciarme la polla.

– ¿Te gusta?

– Siiiiiiiii

– Ahora se empezara a poner dura, que es como debe de estar – al decirlo me bajo el slip, dejando mi polla al aire.

Comenzó a moverla, acariciándola. En ese momento una voz masculina se escucho por las escaleras.

– Cariño, estas hay abajo.

– Marcelo, estoy aquí en el almacén – dijo Jimena.

Me señalo la cortina.

– Detrás de la cortina – dijo susurrando, poniéndose el dedo índice en los labios.

Seguí su consejo, me situé tras la cortina; pero no me subí ni los pantalones ni el slip. Podía ver el almacén por un hueco, mientras me cogía la polla con una mano.

En ese momento entro su marido, Marcelo, era algo mayor que Jimena.

– Estas de guardia.

– Si, pero en lo que lleva de noche solo he atendido a una persona.

– Sabes que estas muy sexy con esa bata.

– ¿Que te ha dado esta noche?

– Nada, solo que te veo muy sexy – dijo mientras le desabrochaba los botones de la bata.

– Marcelo, estoy de guardia, puede venir alguien – miro hacia mi posición.

– Pues si viene le atiendes; pero ahora necesito follarte, estoy que ardo.

La bata cayó al suelo, dejando a Jimena en ropa interior. Marcelo, acaricio los pechos de Jimena por encima del sujetador, y su entrepierna. Mientras yo me estaba masturbando viendo la escena, permanecía en silencio, mordiéndome el labio inferior.

Le quito el sujetador, y comenzó a chuparle los pezones, Jimena miraba de vez en cuando hacia mi escondite. Le quito las bragas, hizo que se diera la vuelta, que se apoyara en el cabecero de la cama, subiera una pierna a la cama. Marcelo se bajo los pantalones y el slip, acaricio la entrepierna de Jimena, para seguidamente cogerse la polla y metérsela, Jimena gimió, Marcelo resoplo y comenzó a empujar, cogiendo de la cintura a Jimena, cada envestida de Marcelo, Jimena respondía jadeando y pidiendo mas.

Yo en mi escondite termine corriéndome, la leche impacto en la cortina manchándola. La pareja también había terminado, el se dejo caer en su espalda. En eso que sonó el timbre del exterior, rápidamente ella se puso la bata, mientras salía a atender al cliente, el marido, Marcelo, se subió los pantalones y se marcho.

Cuando Jimena volvió, fue directamente a mi escondite, yo aun permanecía con la polla en la mano chorreando líquido seminal.

– Pobre, has eyaculado, déjame que te la limpie

Jimena cogiendo unos clinex me limpio la polla, que al contacto de su mano volvió a ponerse tiesa. También limpio la mancha de la cortina.

– Siento que lo hayas visto; pero no lo esperaba, llevábamos un tiempo que no lo hacíamos, y precisamente hoy…

No dije nada simplemente me subí los pantalones y me dirigí a la salida. Me abrió la puerta y me marche.

Evite pasar por delante de la farmacia durante unos días, pero un día al volver de clase, Jimena estaba en la puerta de la farmacia, al verme me llamo. Me dirigí hacia ella.

– ¿Cómo tienes la herida? – dijo en voz alta.

– Bien, si no fue nada – dije dudando.

– Ven conmigo que te eche un vistazo. Madre voy a subir con José Antonio a echarle un vistazo a su herida.

– Buenas tardes, señora Jimena.

Subimos al piso de arriba, en esta ocasión no fuimos al salón, nos dirigimos directamente a su habitación.

– Te acuerdas lo que vistes que hizo Marcelo la otra noche.

Afirme con la cabeza.

– Sabes lo que hicimos.

Nuevamente afirme con la cabeza.

– Serias capaz de hacerlo tú.

– Puedo ser joven, pero no tonto, di que quieres que te folle y acabaremos antes.

– Fóllame, si fóllame.

La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, unos minutos después estábamos los dos desnudos en la cama, acariciándole los pechos, chupándole los pezones, metiendo mi mano en su entrepierna acariciando su clítoris. Ella gemía, y me pedía que le metiera la polla, pero antes de metérsela ella alcanzo un orgasmo, me metí entre sus piernas, mi polla entró en su vagina arrancándole gemidos de placer, pidiéndome que no parase, que siguiera. Termine corriéndome cuando alcanzo su segundo orgasmo.

Nos vestimos y bajamos a la farmacia, yo me fui, aunque me quede nos segundos en la puerta y pude escuchar la conversación entre madre e hija.

– Estas jugando con fuego, si se entera Marcelo – dijo la madre.

– Yo no se lo voy a decir, el tampoco, y no creo que tú lo hagas.

– Pero si es muy joven.

– Pero en la cama es…

Me marche de allí, entraron clientes. Había comprobado lo caliente que era la farmacéutica, y lo seguiría comprobando muchas mas veces, sobre todo durante sus guardias.

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Más de una adicta al sexo

Bragas usadas, Gordas, Incesto, Maduras, Relatos sexo 08/10/2016

Y como tenía este segundo escrito, hoy sábado que estoy sola y con tiempo, os lo dejo todo junto para que veáis que las mujeres no somos tan difíciles como parece, ni complicadas solo hay que saber y enterdernos. Os lo cuento por preguntas e igual sabréis cosas que antes desconocíais, espero que sea de ayuda para muchas dudas sobre nosotras.

Dudas que siempre tuvisteis sobre nosotras

¿Por qué van al baño juntas?

¿Por qué? Antes de empezar, para que veáis que os pongo mis perversiones, os dejo aquí y va un adelanto ya que el minuto 16 me pone mala, ver a mujeres así tetonas y abuelas viejas, pero de buen ver, con jovencitos pollones que se la meten porque ellas quieren. Siempre pensé que hay mujeres así, que hacen estos videos pornoxxx amantes de chicos calientes más jovenes, y encima de sus propias familias, abuelas con nietos:

 

Bueno, en primer lugar por seguridad, cuando entras a un baño público sola te puedes sentir incómoda en función de que pueda entrar alguna persona con mala intención o algo así. En segundo lugar por comodidad, a diferencia de los hombres las mujeres necesitamos de papel higiénico con mucha más frecuencia (ellos solo lo usan para hacer del dos), además es la oportunidad de retocarse un poco por lo que también necesitamos alguno

que otro producto de maquillaje, eso implica llevar con nosotras la cartera o algún otro bolsito y no todos los baños públicos cuentan con lo necesario para acomodar esas pertenencias mientras hacemos nuestras necesidades, no podemos dejarlas afuera pues se corre el riesgo de que alguien se lo lleve y es terriblemente incómodo hacerlo con la cartera colgada en el brazo ¿La solución? tu compañera tiene tus cosas mientras usas el baño y luego tú sostienes la de ella, así de simple. Y tercero, es un buen momento para conversar sobre las impresiones, opiniones Etc. que estamos teniendo sobre la situación que ocurre afuera, muchos hombres piensan que es solo cuestión de criticar pero en realidad a veces es lo contrario.

Y, ¿por qué se comparan con otras?

Porque a toda mujer le gusta saberse única y especial, eso implica un poco de rivalidad entre nosotras aunque no necesariamente se trate de una competencia a muerte, los hombres deberían entenderlo puesto que nadie más competitivo que ellos. Sin embargo, si tu pareja se compara mucho puede ser síntoma de que no le estás haciendo saber lo suficiente lo único y especial que encuentras en ella, aunque acepto que también existen las neuróticas, pero ellas no entran dentro de estas generalidades.

El porqué de nuestra tardanza en el lavabo

¿Por qué se demoran tanto en arreglarse?

Porque el arreglo femenino abarca muchos aspectos, no se trata solo de piel y ropa limpia, involucra perfume, hidratación, combinación de ropa y accesorios que además estén acorde con la ocasión, estilos de peinado y maquillaje Etc. Eso definitivamente no puede resolverse en 5 minutos ¿Pero cuál es el apuro? total nos estamos arreglando en parte para ustedes y además sabemos que lo disfrutan, de hecho he conversado con muchos hombres y todos están de acuerdo en que les gusta una mujer coqueta, que se esmera en su arreglo; bueno eso toma tiempo.

Entonces, ¿por qué se torturan con tacones?

Pues, en este punto hay opiniones encontradas, en primer lugar los tacones son lindos, nos hacen lucir más delgadas, elegantes y sexys, por lo tanto es obvio que los vamos a usar. Sin embargo, no todos los tacones tienen que ser incómodos, es acá donde pueden haber dos puntos de vista, algunas dirán que no les importa si les duelen los pies con tal de verse bien, otras diremos que podemos vernos muy bien y aún así estar cómodas, aunque debo confesar que un par de veces he comprado zapatos que siendo muy lindos no han sido el top de la comodidad y por lo tanto los he usado muy poco.

¿Por qué aun caen en nuestras mentiras?

En parte, porque como cualquier persona queremos disfrutar de una bonita relación y aunque nos cueste admitirlo muchas veces terminamos influenciadas por los clichés relacionados con el príncipe azul. Pero siendo honestos, hoy en día las mentiras y decepciones están de lado y lado. Por otra parte, creo que en más de una ocasión sabemos que están mintiendo pero caemos por terquedad, cosa que también pasa del otro lado.

Otra pregunta, ¿por qué le tienen tanto miedo a la celulitis?

Pues porque cosas como la celulitis, estrías, gorditos Etc. nos resta seguridad particularmente cuando se trata de estar desnudas frente a ustedes. Si, es verdad que a lo mejor los hombres no se detienen tanto en esos detalles al momento de la intimidad, pero el sexo no se trata solo de estar a gusto con el otro sino también de estarlo contigo misma y sabemos que mientras más seguras estamos mucho más podemos disfrutarlo. Sin embargo, soy de las que piensa que una cosa es tratar de cuidarse o sentir un poco de ansiedad la primera vez que desvistes delante de ese hombre y otra muy diferente es amargarte la noche por un par de estrías, eso ya exige una cita con el psicoanalista y que sea urgente.

Una pregunta eterna es qué hacemos tanto rato ahí

¿Qué tanto hacen en el baño?

La lista es larga, desde depilarnos (normalmente el hombre cubre mucho menos espacio en esta materia que nosotras), exfoliarnos, hidratarnos, colocarnos tratamientos en el cabello por 15 minutos y pare de contar. Nuevamente, les gusta el resultado ¿Cierto? Bueno, eso compensa el tiempo extra de espera.

¿Por qué son tan celosas?

La pregunta es: ¿quién no ha sentido un poco de celos alguna vez? Adicionalmente, los esteretipos sociales siguen marcando pauta en las conductas de la gente. Por ejemplo, ese de que mientras más machos son más mujeres tienen, lo que hace que algunas mujeres se pasen en materia de celos. A lo anterior se suma el hecho de que, con tantos dispositivos de comunicación a veces es toda una batalla mantener una conversación con tu pareja por 15 minutos sin que reciba un pin, un mensaje, un twit, y pare de contar, lo cual implica desde nuestro punto de vista falta de atención y desde el punto de vista de cualquier persona falta de educación. Sin embargo, como en todas las cosas el exceso es malo, eso significa que si la persona es realmente “tan celosa” hay asuntos más serios que resolver.

Y, ¿por qué compran y se echan tantas cosas raras?

Porque nos hacen falta. La contaminación ambiental, el sol que cada vez está más fuerte con eso de la capa de ozono, el uso continuo de maquillaje y otros productos Etc. desfavorcen nuestra piel y por lo tanto necesitamos una ayudita extra para que las cosas vayan mejor. De hecho, a ustedes tampoco les mataría usar de vez en cuando un poco de bloqueador solar.

¿Por qué les gusta tanto ir de compras?

Porque vivimos en una sociedad que rinde culto a la belleza, además somos bombardeadas día y noche con mensajes de todo tipo que nos indican que para alcanzar un estandard aceptable de belleza y bienestar necesitamos comprar cosas. Es solo cuestión de mirar las modas por ejemplo, nunca se usan los mismos colores de ropa o el mismo grueso en los tacones, todo está orientado a que nos mantengamos al día comprando. Pero siendo realistas, esto es algo que no solo afecta las mujeres, conozco muchísimos hombres que cambian de celular solo por moda, que se compran un reloj con altímetro, barómetro y 20 funciones más aunque no vayan ni de pesca (mucho menos piensan en escalar el Everest) y se mueren por un auto como sinónimo de estatus más que por sus cualidades mecánicas. Eso quiere decir que, en este sistema de consumo todos estamos metidos hasta el cuello ¿Hay execpciones? Si, de ambos lados.

La razón de que seamos tan lloronas, un enigma resuelto

¿Por qué son tan lloronas?

Número 1, no todas lo somos. Número 2, a diferencia de ustedes jamás se nos ha reprobado socialmente por hacerlo, lo que históricamente nos ha permitido expresar nuestras emociones mediante el llanto sin mucho problema. Sin embargo, alegra ver que hoy en día ese cliché ha perdido vigencia y hoy por hoy los hombres son más abiertos en este punto, menos mal porque está comprobado que ese viejo refrán que dice “Los hombres no lloran” genera muchos problemas de salud ¿Que a veces lo usamos para manipular? Nuevamente, no todas lo hacemos, pero en todo caso existen formas muy efectivas de manejar la manipulación de manera asertiva, así que no hay excusas.

¿Por qué hay que rogarles tanto para tener sexo?

Entonces, puede ocurrir que lo estén buscando por la vía equivocada. Aunque hoy en día las mujeres no tengamos problemas en admitir que también nos gusta el sexo que se da solo por placer -aunque el estereotipo social de que eso nos hace putas sigue vigente por ahí- lo cierto es que normalmente tendemos a desarrollar más nuestra parte emocional y emotiva (como se dijo antes, socialmente no se nos ha reprobado por hacerlo mientras que en el caso del hombre es distinto). Por lo tanto, eso de que a la mujer se le da amor (léase cariño, afecto, ternura, no necesariamente un aro de compromiso) para que te de sexo sigue vigente en muchos casos y cuando no se cumple no nos sentimos tan dispuestas. Se que por ahí va a saltar alguno diciendo que hoy en día hay mujeres que incluso los tacharían de estúpidos si se ponen tiernos, pero los invito a ver por ejemplo los miles de millones de dólares en ganancias que generan las novelas, películas (si, esas en donde ustedes se quedan dormidos) y canciones románticas; eso demuestra que si bien es cierto que ya no creemos en el príncipe azul, las chicas que se distinguen por decir: “deja las tonterías y métemela de una vez” siguen estando entre la minoría. También van a saltar aquellos que dirán “yo hago todo eso y aun así no pasa nada”, pero en tal caso ya no se trata de una respuesta general como la que estoy dando aquí, se trata entonces de un problema específico que hay que tratar dentro de esa pareja, amén de muchos otros elementos que no pueden estar acá por razones de espacio. Finalmente, debo decir que no todo es culpa de los hombres, a veces las mujeres nos negamos al sexo porque no nos sentimos del todo satisfechas y peor aún no lo decimos -muchas veces por temor a herir el ego del compañero- pero a decir verdad, nadie conoce nuestro cuerpo mejor que nosotras mismas, por lo tanto si queremos algo no podemos esperar que ellos adivinen todo, hay muchas maneras de decir las cosas sin incomodar, y estoy segura de que ellos lo agradecerán.

¿Por qué le tienen tanto miedo al sexo anal?

La respuesta es porque posiblemente porque hemos pasado por experiencias dolorosas sobre el particular y como es natural eso nos predispone, pero creo que la paciencia y una buena técnica pueden dar paso a disfrutar de esa experiencia. De todas formas aprovecho el espacio para decirle algo a mis compañeras de género: el sexo anal no tiene que ser doloroso, si te relajas, si hay tiempo, y si te lo hacen bien lo puedes disfrutar mucho. Claro está, el ano no está directamente relacionado con nuestras respuestas sexuales entre ellas el orgasmo (en este sentido los hombres son distintos puesto que precisamente a través del ano se llega más fácilmente a la estimulación de la próstata lo que puede producirles mucho placer sexual) pero si se acompaña de estimulación vaginal puede ser muy agradable.

¿Por qué les desagrada darnos sexo oral?

En ocasiones puede ser falta de confianza, no conocemos bien al otro sobre todo en cuanto a la higiene y eso nos puede representar un problema. También puede pasar que nos desagrade el sabor del semen (que no es exactamente igual en todos los hombres de paso) o que ustedes sean un tanto rústicos y casi nos ahoguen tratando de que imitemos a las actrices del porno, pero pienso que con confianza, comunicación y creatividad son detalles que pueden resolverse. Se puede usar condón por ejemplo, lo que de paso protege de enfermedades que si se contagian vía oral, particularmente si no es una pareja estable. También existen los tabúes y prejuicios sobre el tema pero ya eso va más allá de un simple desagrado. Sin embargo, no todas somos así, yo por ejemplo no tengo ningún problema en ese sentido con mi esposo, es más disfruto muchísimo de hacerlo.

Y esos cambios de humor constante, ¿por qué?

¿Por qué tienen esos cambios tan drásticos de humor?

Lamento informarles que es un asunto hormonal, nuestro sistema reproductivo trabaja en ciclos, en donde los niveles de hormonas cambian constantemente afectando no solo el cuerpo sino también el humor; es como la marea alta: inevitable. Sin embargo, eso no significa que las hormonas justifiquen todo, una cosa es estar un poco malhumoradas o sentimentales y otra muy distinta es darles con el mango de la escoba cada vez que se nos acerca la menstruación, en ese caso creo que lo más sensato es llamar al manicomio más cercano.

¿Por qué son tan obsesivas con la limpieza?

En primer lugar porque tenemos la tendencia a notar mucho más el aspecto estético, en otras palabras el desorden nos hace sentir incómodas (claro está estoy generalizando, hay excepciones de lado y lado). En segundo lugar, suele suceder que esas obsesivas son las que limpian (actividad cansona y poco agradable) por lo que definitivamente no van a ver con una sonrisa que el otro comience a ensuciar antes de que hayan guardado la escoba. Hagan la prueba, pasen toda la mañana lavando, aspirando, encerando y puliendo el auto y díganme si les hace gracia que una paloma pase y les deje un adornito antes que hayan recorrido una cuadra. Lo que es más, conozco de hombres que cuando lavan su auto y ven que va a llover prefieren no salir para que no se ensucie tan pronto y si han salido se lamentan por la lluvia. Bueno, eso mismo sentimos nosotras cuando acabamos de limpiar la casa y ustedes pasan con un vaso goteando desde el refrigerador.

Y todo esto os lo dice una mujer casi al punto de estar obsesionada con los hombres y el sexo, a mí particularmente, no hay que rogarme para tener sexo, pero con todo esto que os digo, muy pocas chicas se os podrán resistir.

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Mi cuñado ex fontanero de tuberías.

Relatos porno, Sexo con maduras, Tetonas 03/06/2016

Qué tal? Me animo a contar una historia para chicas diría yo, aunque los hombres pueden compartirla; soy Marta, este relato me sucedió hace 3 años, mi cuñado tenía solo 18 años de edad, lo que no sabía era que a sus 18 años, él ya tenía una experiencia sexual digna de un hombre mayor;  ya que me hizo gozar como nadie lo había hecho hasta ese momento, es decir, que ha sido la mejor experiencia sexual que he tenido.

Me describiré, tengo 37 años, soy alta, mido 1.73, delgada, de pechos grandes, los cuales son coronados por un par de pezones grandes y marrones, piernas largas y torneadas, unas nalgas grandes pero sin exagerar, en pocas palabras, soy una mujer estándar, y mis medidas son 93 – 65 – 95. Como estas mujeres, de mi casa…

Bien, continuando con mi relato, en ese tiempo yo ya me había separado de el hermano de este chico, pero eso no mermo la relación afectiva que tenía con él, y con la familia.

Cuando esto sucedió, era un día de fiesta para la familia, y yo había ido de invitada, el evento se llevó a cabo en un salón de fiestas que está cerca de la casa de la familia, y como ya dije, ya no tenía nada que ver con su hermano, pero la amistad había perdurado.

Para la fiesta, me puse un vestido largo que llegaba hasta el suelo, hecho de esa tela que se pega al cuerpo marcando mas mi atractivo y mi figura, de color rojo, un rojo pasión, con el cual me veía muy bien. El vestido era de tirantes muy delgados, un estampado de flores a la altura de mis tetas, el centro de dos de esas flores, cubrían perfectamente mis pezones, en sí, era un vestido que decía: “estoy dispuesta a coger hoy”. Me había puesto también unos zapatos de tacón alto, del mismo color que el vestido, de tacón alto, con las cuales me veía todavía más sexi.

Como ya dije, la fiesta se estaba llevando a cabo en un salón para fiestas, yo estaba sentada a lado de él en la mesa, estaba jugando con mi teléfono, de repente hasta la mesa se acercó mi Ex suegra y me dijo, -Martha se nos olvidaron los platos del pastel en la casa, ¿podrás ir por ellos?-, -claro que si-, -si quieres Jonathan- así se llama este chico, – te puede acompañar para que te diga donde están, y para que te abra la puerta-, -si, está bien, ahorita venimos-, fue lo único que dije.

Los dos nos dirigimos a la casa, nos fuimos caminando, para hacer más ligera la caminata nos pusimos a platicar, y a medio camino yo le invité un helado.

Al llegar a la casa, yo le cuestioné acerca de donde estaban los platos, a lo que el me dijo que estaban en el piso de arriba, y el me dijo que si tenía miedo de subir con el mientras la casa estaba sola, obviamente yo le dije que no, y empecé a subir las escaleras con algo de excitación.

Mientras subíamos, mi cabeza estaba fantaseando con tener sexo con él antes de regresar a la fiesta, pero el que el fuera más chico que yo y que fuera mi ex cuñado me detenía, antes de llegar a su cuarto, me detuve , me di la media vuelta decididamente, ya que la situación era la óptima para coger con el, crucé los brazos, flexioné una pierna, y con cara seria le pregunté, que por qué me había pedido que subiera con el por los platos, si el podía bajarlos solo, a lo que nerviosamente me dijo que solo lo había hecho porque quería platicar conmigo, yo sabia perfectamente que el también quería llevarme a la cama, ya que en una ocasión me había pedido tocarme las tetas, así que le seguí cuestionando.

Mi mirada cachonda me delataba

Con mirada algo pícara le dije que si me había pedido subir para platicar realmente o por que creía que podría acostarme con el, solo bajo la cabeza, y me dijo que si, que ya tenia tiempo que fantaseaba con poder hacerme el amor, y que había creído que en ese momento podría seducirme para hacerlo, que por eso había olvidado los platos a propósito, rematando su diálogo con un “¿Qué opinas?”. Sus palabras me terminaron de confirmar que quería sentirlo adentro de mi, así que sin decir palabra me acerqué a él, rodee su cuello con mis brazos, lo besé en la boca, y después de algunos segundos le dije que había sido buena idea, y le confesé que yo también tenia ganas de estar con él, y nos seguimos besando en la boca mientras caminábamos a su cuarto.

Al entrar al cuarto, serró la puerta de tras de él, seguíamos fundidos en un apasionado y húmedo beso, mientras que sus manos empezaron a bajar a mis nalgas, acariciándolas por encima del vestido, con lo cual me empecé a excitar, después de acariciar mis nalgas, subió sus manos y empezó a sobar y apretujar mis tetas, mis pezones ya estaban supererectos y duros, listos para ser chupados por él.

Mis manos buscaban los botones de su camisa, cuando logre desabrocharlos, se la quité y la aventé quien sabe donde, mientras que sus manos se apoderaban nuevamente de mis nalgas, mis manos bajaron hasta su cintura, desabotonando el pantalón, dejándolo caer al suelo, por encima del calzón acaricié su dura verga, con suavidad le bajé el calzón, y mis manos se llenaron con su verga, y lo empecé a masturbar, separé mis labios de los suyos, y empecé a bajar, con mi rostro acariciaba su pecho, seguí bajando hasta llegar a estar frente a frente con su verga, le empecé a besar la punta, y poco a poco me la metí a la boca, me la saqué, y la lamí de la base hasta la cabeza, me volví a meter su verga a la boca, y sentí sus manos en mi cabeza para que ya no me la sacara, así que empecé a darle una mamada fenomenal, jugando con mi lengua en su glande, hasta que escuché que me pedía que esperara, porque ya se iba a venir, a lo que hice caso omiso, y continué mamándosela, hasta que sentí su semen caliente, todo caía adentro de mi boca, y con la lengua recogí el que se me salía por las comisuras de los labios, quería hasta la última gota de su leche, pero a pesar de que ya se vino yo se la seguí mamando hasta dejársela limpia y sin rastro de su corrida, por efecto de las lamidas que le di , su verga se vuelve a poner tiesa.

DISFRUTANDO CON MI CUÑADO EX FONTANERO DE TUBERÍAS

-¿te gustó?-, le pregunté mientras me iba parando, -claro que sí, me gustó mucho-, me contestó con un hilo de voz, ya no lo dejo hablar y lo vuelvo a besar apasionadamente, mientras que sus manos se volvieron a posar en mis nalgas.

Sus manos bajaban acariciando mis piernas, y sentí como iba subiendo la parte inferior de mi vestido, conforme lo iba subiendo, iban apareciendo mis pantorrillas, después mis rodillas, luego mis magnificas piernas, y por último aparecieron mis nalgas desnudas, las acarició un poco, la otra mano la subió hasta mis tetas, acariciándolas ya descaradamente, las apretujó, llevó su mano hasta uno de los tirantes del vestido, y lo bajó, bajó su mano hasta mis nalgas, subió su otra mano directamente al otro de los tirantes, y también lo bajó, soltó la parte de mi vestido que tenia levantado, y con las dos manos empezó a bajar la parte superior, hasta que mi brasier chiquito, sexi, y muy provocativo, quedo a la vista, lo bajó hasta mi cintura, y me acarició la espalda, a pesar de que nos estábamos besando, mi respiración era notablemente acelerada y mis gemidos de excitación eran evidentes, deslizó más abajo mi vestido, y una vez que pasó mis nalgas lo dejó caer al suelo, quedándome semidesnuda frente a él, y pegada a su cuerpo caliente.

Ese día decidí ponerme como ropa interior un pequeño brasier, de media copa, y de tela tan delgada, que se notaban mis pezones grandes y erectos con facilidad, y de color rojo, que se abrochaba por adelante, también me puse una tanguita diminuta, de color rosa, que se metía entre mis nalgas, y adelante apenas si cubría mi vagina, ya que se alcanzaban a notar dos cosas, por una parte se podía ver que traía depilada esa parte, y por otro se veía el nacimiento de mis labios vaginales.

Nos besábamos como dos colegiales pero calientes

Seguíamos besándonos en la boca, poco a poco su mano subió hasta mis tetas de nuevo, pero esta vez se dirigió al broche de mi brasier, liberándolo y liberando mis tetas, rosándomelas con la mano retiró la prenda con suma delicadeza, al sentir eso más me excité, y mi vagina ya estaba que escurría de mis jugos. Pude sentir la punta de su verga que estaba dura, me la acercó a mi rajita, y consiente o inconscientemente empecé a hacer movimientos con mi cadera, como si ya me la estuviera metiendo.

Me dejó de besar en la boca, y por fin pude tomar aire, pero no podía articular ni media palabra debido a la excitación que el me estaba provocando, y empezó a bajar dándome besos en el cuello, lo que me excitó aún más, y ya comenzaba a gemir más fuerte, que más que gemidos eran ya grititos de placer, llegó al inicio de mis tetas, y sus besos en esa parte fueron más apasionados, lo que me hizo estremecer de sobre manera, siguió bajando hasta llegar a mis pezones, y se los metió a la boca, haciéndome gritar más fuerte, mis gritos ya eran muy fuertes, y lo tomé de la nuca aprisionándolo en mi pecho para que no dejara de mamar mis pezones alternativamente, y por cada lamida mis gritos se hacían más fuertes, mientras que sus manos seguían acariciando mis nalgas una y otra vez, metiendo sus dedos por entre ellas, y buscando mi ano, cuando lo encontró, intentó meter su dedo en el, pero como nunca había tenido sexo por esa parte, lo tenía serrado y virgen, así que cuando lo sentí me quejé un poco.

Sin dejar de acariciarme las nalgas, dejó de mamarme los pezones, y empezó a bajar por mi cuerpo, bajó a mi vientre, y pasó por mi ombligo, y siguió bajando hasta llegar a mi pubis, ya estaba empapada de mis jugos y me escurrían por mis piernas, empezó a lamer de arriba a abajo, lo que me hizo gritar de excitación, siguió lamiendo de arriba abajo hasta llegar a mi ano, el cual llenó de saliva, y regresó a mi raja, dedicándose a lamer mi hinchado y erecto clítoris.

Ya no aguantaba más la excitación que él me hacía sentir, así que coloqué mis manos en su cabeza, apretándolo a mi raja, y de repente sentí como su lengua empezaba a recorrer mi vagina, lo cual hizo que me sobreviniera mi primer orgasmo entre gritos de placer y excitación , llenándole la cara con mis jugos, pero el no paró de mamar mi rajita, y volvió a dirigir su dedo a mi ano, introdujo la punta de su dedo índice, a lo cual, al sentir esto solté un grito más de placer, mientras que él no paraba de mamarme la conchita, sacó su dedo, y lo volvió a meter, esta vez pude sentir que lo metió un poco más, pero no me importó ya que empezó un mete y saca tan delicioso, cada vez que lo metía, lo hacía más profundo, y mis gritos se volvieron a escuchar en toda la habitación, gritos de placer, y de que no parara de hacerlo, con el mete y saca de su dedo de mi culo, y su lengua entrando y saliendo de mi raja, llegó mi 2º orgasmo, y entre el éxtasis del orgasmo, se le ocurrió meterme dos dedos en el culo de un solo golpe, lo que al instante hiso que mi orgasmo fuera más prolongado, y mis gritos más fuertes.

Se levantó, y me volvió a besar en la boca, agarrándome las nalgas con una mano, y las tetas con la otra, su verga ya se notaba mega parada, pegó la punta a mi vagina, y lo dejé de besar para decirle entre gemidos, -dámela, quiero sentirte adentro de mi, quiero sentir como me metes ese pedazo de carne, hazlo ya, lo quiero ya adentro de mi-, y al decirle esto, empezó a hacer presión, pero solo me abrió los labios mayores al pasar la cabeza de su verga, yo solo abrí un poco las piernas para facilitarle la penetración, pero me la sacó, y me dijo, -si Martha, te la voy a meter toda, pero ahora quiero que te des vuelta, y te empines, pon tus manos en la orilla de la cama, con tus piernas serradas-, por la excitación que ya tenía le obedecí al instante, y me puse como el me dijo.

Se agachó para lamerme por debajo, las nalgas y mucho más

El se agachó, y me empezó a lamer las nalgas, me las mordisqueaba un poco, y yo no paraba de gemir, más bien, no paraba de gritar, me empezó a lamer mi anito con la punta de su lengua, con lo que levanté más mis nalgas, puso sus manos a los lados de mis caderas, y su aliento en mi ano se sentía maravilloso, y con su lengua me empezó a lamer de una forma descomunal todo mi culo, recorriendo desde mi anito hasta mi vagina, y subía la lengua por mi ano, por mis nalgas, y con sus manos me acariciaba las nalgas y las piernas, con la lengua me rozó la entrada de mi vagina, todo esto me excitó mucho, él me mordisqueo las nalgas una y otra vez en diferentes intensidades, yo sentía una sensación eléctrica muy rica, sentía como rozaba su cara en mis nalgas y en mi ano, y yo gritaba más fuerte ante mi 2º orgasmo que se aproximaba, ya no podía más, sus lamidas constantes en mi vagina me hicieron terminar en un orgasmo descomunal que me hizo bañarle la cara con mis jugos.

A pesar de esto, él no dejó de mamarme el ano y la vagina, pero hizo una pequeña pausa, supongo que para respirar, me siguió agarrando las nalgas, y empezó a meter y sacar un dedo de mi vagina, después se agachó nuevamente, y se concentró nuevamente en lamer mi rajita de abajo para arriba, era un vaivén muy rico, poco a poco me volvía a excitar más, sentí como se humedecía otra vez mi rajita y en ese momento ya no sabía si era su saliva o mis propios jugos de excitación, me siguió mamando la vagina, sin dejar en paz mi anito, y mis gritos eran más fuertes por cada lengüetazo.

Se levantó, apoyó sus manos en mi cadera, y acercó su verga a mis nalgas, lo que me hizo estremecer, a penas con un hilo de voz le dije que ya tenía tiempo que no sentía una verga, empezó a jugar con su verga entre mis nalgas, con su cabeza recorría toda esa raja que las separaba, puso su verga en la entrada de mi anito, y le dije que por ahí no, que nunca lo había hecho por ahí, y que no me gustaba, entonces se dirigió a la entrada de mi conchita, al poner ahí su verga se llenó de mis juguitos, ya que mi vagina estaba chorreando, y solo la dejó ahí en la entrada.

Con un suspiro al aire, empezó a meter lentamente su verga por mi conchita, por lo que mis gemidos se hacían más fuertes, podía sentir como su verga iba abriendo mis labios vaginales, poco a poco se iba abriendo paso por mi canal vaginal, debido a esto, mi vagina se lubricó lo suficiente para que su verga entrara con más facilidad, hasta que sus huevos pegaron en mis nalgas, por fin me tenía en esa posición que tanto nos gusta a las mujeres, por que nos vemos y nos sentimos sometidas a un macho semental, ustedes me entienden ¿verdad?, lentamente sacó su verga de mi interior, como de mi boca solo salían gemidos, me moví para indicarle que no lo hiciera, así que de golpe me la metió, lo que me hizo gritar de placer, con este indicativo empezó el famoso mete y saca de mi rajita, los dos gemíamos de placer, cerré mis ojos para no perder detalle de lo que el me hacía sentir, y oír como sus huevos chocan contra mis nalgas era una melodía que cualquiera quisiera escuchar, seguía metiendo y sacando su verga de mi vagina, y yo no paraba de gemir, por algunos minutos sus manos seguían en mi cadera, hasta que las llevó a mis tetas, las que apretó, masajeó, pellizcó los pezones, y eso me hacía gemir más, ahí estábamos en ese frenesí de pasión, cuando sentí cómo poco a poco su verga creció más dentro de mi, y su cuerpo se tensó, el comenzó a gemir más todavía y yo moví mi cadera en forma circular, eso hizo que el explotara en un gran orgasmo, llenándome con toda su leche, yo no dejaba de moverme, y a pesar de que ya había sacado su leche, su verga aún continuaba enhiesta, y no dejaba de metérmela, unos segundos después grité aún más fuerte anunciándole mi orgasmo, y bañé su verga con más de mis jugos, mi 4º orgasmo había llegado, y había sido demasiado intenso.

Sacó la verga de mi concha bien mojada y colgante

Después de mi orgasmo, me sacó la verga, me volteó de frente a el, me incorporó, le volví a rodear el cuello con mis brazos, y lo besé apasionadamente otra vez, en ningún momento dejó de acariciarme, y con una de sus manos me siguió tocando mi clítoris que seguía sensible por mi orgasmo anterior, nos dejamos de besar, y me sentó en la orilla de la cama delicadamente, se volvió a hincar en el suelo frente a mi, acercó de nuevo su cara a mi vagina, y abrió mis piernas suavemente, para alcanzar nuevamente mi clítoris con su lengua, y me la lamió de una manera excepcional, asiéndome serrar los ojos otra vez, y me hizo sentir como metía la punta de su pulgar en mi vagina y apenas con esa punta la empezó a mover dentro de mi, al mismo tiempo que lamía mi clítoris, era una sensación de calor que me invadía, podía sentir el placer dentro de mi, después de hacer esto por algunos segundos, empecé a gemir, a gemir como una mujer que necesitaba de un hombre.

El siguió lamiendo mi vagina, a veces me lamía como desesperado, y había veces que lo hacía de una manera tierna, lo que hizo que mi puchita empezara a segregar mis líquidos otra vez, y ya mis jugos eran más que su saliva, él se puso de pie, y se fue de nuevo contra mis tetas, y en esa posición hizo que la cabeza de su verga chocara contra la entrada de mi vagina, de tal forma que apenas si lo podía sentir. Podía sentir como el se excitaba cada vez mas al chupar mis pezones, y yo me excitaba más al saber que mis jugos mojaban la cabeza de su verga.

GIMIENDO Y MONTANDO RICO PARA MI FONTANERO PARTICULAR

Con un hilo de voz le dije, -quiero más-, -yo también quiero más-, me dijo, y me empujó a la cama, para que quedara recostada, y él encima de mi, poco a poco se empieza a meter su verga otra vez dentro de mi vagina, fue una sensación tan rica que hizo que soltara un gemido de placer y el también, no dejó de chuparme los pezones y con sus dos manos acariciaba mi cuerpo una y otra vez, podía sentir como se me enterraba su verga una y otra vez, se apoyó con los brazos rectos sobre la cama para cogerme con fuerza en mi vagina, yo subí mis piernas para aprisionarle los costados y moverme al mismo ritmo de la cogida. Yo de nuevo comencé a gemir, el también emitía gemidos pero de fuerza cada vez que embestía mi puchita. Yo volví a cerrar los ojos para degustar su verga entrar y salir de mi vagina mojada. En esa ocasión, nuestros gemidos llenaron toda su recámara, lo bueno era que estábamos solos, y nadie escuchaba los gritos que ese chico me estaba arrancando.

Nuestros cuerpos siguen fusionados y el sonido de carne golpeándose acompañaban nuestros gemidos de placer, de repente el detuvo por un momento su vaivén, quedándose dentro de mi. Luego de algunos segundos, retomó la cogida que me estaba dando, y los dos nos empezamos a mover acompasadamente, hasta que lancé otro grito, el cual anunció otro orgasmo que había tenido, y empezaron a salir mis líquidos como si fueran un gran río, lo que le permitió acelerar sus envestidas, y yo en ningún momento dejé de mover mis caderas, se detuvo unos segundos más, y entonces colocó mis tacones en sus hombros de modo que mi trasero se levantó a una altura en la que podía manipular su verga entre mi entrada vaginal, y mi ano. Intuí lo que se proponía, y con voz melosa le dije, -házmelo despacio, yo nunca lo he hecho por ahí-, con mis propios fluidos vaginales me untó mi arrugado orificio, luego con mi mano guié su verga hacia mi hoyito negro, poco a poco, al ver cómo me iba relajando, empezó a empujar su verga contra mi entrada, me sorprendí al ver que estaba dispuesto a hacerlo, pero no lo quité de ahí, y al darse cuenta de esto me dijo, -si tu lo deseas me quitaré-, yo le dije con la cabeza que no, y lo dejé seguir, presionó fuerte y su glande abrió mi recto, siguió metiendo su verga en mi ano, en cuanto hacía una mueca de dolor, dejaba de empujar, pero en cuanto me relajaba volvía a insistir, gemí un poco mientras su verga se deslizaba hacia adentro lentamente.

Cuando ya me llevaba la mitad de su verga, comenzó a bombeármelo poco a poco, después, de un solo empujón, me metió su verga completamente en mi ano, al principio sentí un leve dolor, y solamente grité u poco, -¡ay!-, a lo que se quedó quieto por unos segundos para que mi ano se acostumbrara a su verga, pero al empezar a moverse dentro de mi, mi sensación de dolor cambió por una de placer, y con una voz apagada por mis gemidos le dije, -no conocía este placer que me estás dando, me gusta tener una verga en mi ano-, y entonces con las manos me empecé a tocar mi cueva y en mi clítoris, y eso aunado al placer que sentía, pronto me hizo tener un orgasmo delicioso y largo, sus bombeos por un momento bajaron de velocidad y de intensidad, y solo se dedicó a acariciar y sentir cada centímetro de mi cuerpo., Me anunció que ya pronto se vendría, y yo solo le dije que lo hiciera dentro de mi, empujó duro una, dos, tres, cuatro, y con su leche saliendo de su verga, me sobrevino otro orgasmo.

Bajó mis tacones de sus hombros, me sacó la verga, y se recostó junto a mi, estaba ya un poco agotada, pero no lo suficiente como para darle un beso apasionado en la boca y le dije, -lo disfruté mucho, gracias por todo este placer-, el solo me respondió dándome otro beso, y recorriendo todo mi cuerpo, yo solo opté por hacer lo mismo, así estuvimos por un par de minutos, luego me levanté de la cama, recogí mi vestido, lo arreglé un poco, lo colgué detrás de la puerta, levanté también mi coordinado, y lo colgué junto a mi vestido, después me senté en la orilla de la cama, me quité los zapatos, y me volví a recostar a su lado, dándole otro beso, y con voz melosa y sexy le dije, -nunca antes me habían hecho gozar de esta manera, eres el primero que me da tantos orgasmos en un mismo día, ni siquiera yo masturbándome soy capaz de alcanzar tal placer, gracias-, el solo respondió un tenue “de nada”, mientras pasaba sus manos de nuevo por mi cintura, y nos volvimos a besar apasionadamente.

Caliente después de la gran follada estaba extasiada

Después de una pequeña charla, acerca de donde estaban los platos que nos habían pedido, y de enterarme de que todo fue un plan bien hecho por el, nos besamos por un poco más de tiempo, sin dejar de pasar en alto como sus manos recorría todo mi cuerpo nuevamente, y entre beso y beso le dije, -nunca había disfrutado tanto con un hombre, eres maravilloso, y no quiero q se termine -, y el solo me contesto, -pues no tiene porque terminar, podemos continuar todo lo que queramos ya que los platos ya están allá, y todos van a estar tan ocupados, que no repararan en nosotros-, yo solo le dedique una sonrisa pícara, y lo seguí besando.

Nos dejamos de besar, y sin decir una sola palabra, le agarré su flácida verga, la cual al roze de mis manos, esta se puso dura y caliente al instante, y con una voz muy sexy y provocativa le dije, -la quiero otra vez, ya que tenemos tiempo-, -adelante, es toda tuya-, y diciendo esto, empecé a bajar, hasta llegar a su verga, besé la punta, y con la mano le bajé el prepucio, le besé toda la verga, y le chupé los huevos, luego me detuve para admirar ese pedazo de carne, luego volví a besar la punta, y poco a poco me metí la cabeza a la boca, con mi lengua la recorrí toda, hasta que me la metí por completo, hasta que la sentí en la garganta, se la empecé a mamar de una manera excepcional, entraba y salía de mi boca, hasta que solo me quedé mamando la punta, mientras que con mi mano lo empecé a masturbar, mientras se la mamaba, el acarició mi culo, que debido a la posición, estaba apuntando a su cara, recorrió todas mis nalgas, y metió la mano entre mis piernas, para sentir como mi vagina ya se encontraba demasiado mojada, lo que me excitó más de lo que ya estaba, mientras el me estaba agarrando la vulva, yo empecé a gemir, pero mis gemidos quedaban apagados porque no me saqué su verga de mi boca.

Pasé una pierna al otro lado de su cuerpo quedando con las piernas abiertas, con su cabeza entre ellas, y con mi vagina a la altura de su cara, poco a poco fui bajando la cadera, hasta que mi vagina quedó otra vez en su boca, el no rechazó tal manjar, y enseguida me la comenzó a lamer, lo que hizo que empezara a suspirar, pero sin dejar de mamarle la verga, me lamía desde el clítoris hasta mi recién perforado culito, regresando a mis labios, en los que ponía mayor atención, y yo me seguía mojando de una manera bárbara, yo no había dejado de mamarle la verga, luego se concentró en mi clítoris, lo que hizo que dejara de chupársela, y solo grite, -¡siiiiiiiiiiiii!, ¡así hazlooooooooooooo!, ¡noooooooooo pareeeeeeeees!-, y diciendo esto, me volví a meter su verga en mi boca, y se la seguí mamando, el no dejó de mamarme el clítoris, y con su verga en mi boca no dejaba de gemir, hasta que sentí que me iba a venir, y así dejé de mamar para empezar a gritar, -¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡hoooooooooo, siiiiiiiiiiii!, ¡aquíííííííí, vieneeeeeeeeee!, ¡hoooooooooooooooooooo, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!, mi vagina segregó tantos líquidos que el los volvió a absorber todos, sin dejar escapar nada, después de este orgasmo, yo volví a la labor que tenía, y se la seguí mamando, y a pesar de que ya me había hecho llegar, me la siguió mamando, a lo que yo seguía gimiendo, hasta que me dijo, -me voy a venir, ya estoy a punto-, y yo solo le dije, -no importa, quiero volver a sentir tu leche en mi boca-, y volví a meterme su verga a la boca, y la chupé con más ahínco, hasta que ya no pudo más, y empezó a derramar su leche en mi boca nuevamente, pero para esto el no dejó de mamarme la vagina, y cuando el se vaciaba en mi boca, yo hice lo mismo, ya que había tenido otro orgasmo.

No dejé de mamarle la verga hasta dejársela bien limpia, nos acostamos normalmente, volviéndonos a besar, mientras que nuestras manos no dejaban de recorrer nuestros cuerpos ya sudorosos, hasta que bajé mi mano a su miembro, y la empecé a sobar hasta que se puso dura otra ves, este chico tiene un aguante, que hasta la fecha me sigue sorprendiendo, volviendo, le dije, -acuéstate boca arriba-, sin perder tiempo, el lo hizo, y con su verga dura, y apuntando al techo, la agarre, volví a pasar mi pierna al otro lado de su cuerpo, y me quedé hincada frente a el, y al estar así frente a el, me empecé a excitar de nuevo.

Me senté encima de el y agarrando su verga, la empecé a rozar entre mis labios y después, la coloqué encima de mi vagina, comenzando a rosarla de una manera increíble, en lo que el babeaba de placer y yo encima de el, gozaba de cómo jugaba con su verga, tomé mis tetas y me las acaricié, en tanto mis caderas se movían en círculos, y su verga, era rozada por mis labios vaginales que escurrían de placer.

Sin más, me acerqué a su oído, dejando mis labios vaginales abiertos y mis labios de la boca rozaban sus orejas, en lo que le dije, -¿Que riquísimo, no?, a mis parejas les encanta que se los haga así; espero a ti también te guste Jony, ¡que rico!, de nuevo me estás gozando y esta vez sin cogerme; ¿te gusta, verdad?-, a lo que el con un hilo de voz me respondió, -¡aaaaaaaaaaaaaaaaah!, Martita, que rico me lo estás haciendo, nunca lo había hecho así-, en ese momento teníamos tantísimo placer, que yo, solo tomé su verga y me puse la puntita en la entrada de mi puchita y le dije, – Ahora si Jony, hasta ahí te permito que la pongas, no se vale que me la metas otra vez-, y seguí con esos movimientos que solo generaban que a cada momento, se corriera el riesgo de que su verga se me hundiera en mi cuevita del placer.

Yo quería más porque estaba cachondísima y muy caliente

Realmente los dos bufábamos de enorme placer, y sucedió lo que tenia que suceder: me volví a agachar hacia el para decirle al oído, – ¿Y sabes que más quiero?-, -realmente no, no sé qué más quieres-, me contesto, -que en dos ocasiones más, esa verga se me hunda en mi rajita, ¿te imaginas que rico?-, y el ya con una excitación bárbara, me dijo, -sería delicioso ¿no crees Martha?-, y en cuanto me dijo eso, me senté lentamente, llevándome su verga lentamente hacia dentro de mi puchita, hasta tenerlo con sus huevos golpeándose en mis nalgas de las embestidas que me estaba dando, y de pronto, me saqué su verga y comencé nuevamente a rozar su verga en mis labios, y agachándome nuevamente hacia su oído, le dije, – ¡Así, Jony así que rico!, ¡mira, ya me la metiste!-,a lo que el me dijo, -Martha que delicia, solo nos estamos rozando, ¿verdad?, yo nunca te la he metido-, y en cuanto me dijo eso, me volvió a dar otra envestida, clavándome su verga otra vez hasta el fondo haciéndome lanzar un gemido enorme y en tanto me estaba cogiendo de maravilla, le dije al oído, -así, así es Jony, nunca me la has metido, ¿Ho tu qué crees?-, a lo que me comentó, -OOOOOOOOOOh, Martha, no yo no te la he metido, no te he cogido- en tanto que su verga entraba y salía con ganas enormes de mi puchita empapada, y ambos gemíamos de un placer enorme.

Las embestidas a mi rajita continuaron sin parar, y yo estaba gritando como loca a más no poder, ahogando los sonidos de la calle, yo subía y bajaba a lo largo de toda su verga, agarró mis tetas, las apretó un poco, pellizcó mis pezones, y esto hizo que mis subidas y bajadas fueran un poco más rápidas, luego bajó sus manos hasta mis nalgas para acompañar mi cabalgata, posé mis manos en su pecho, hasta que volví a acariciar mis tetas y a pellizcar mis pezones, cada bajada era un gemido mío que se convertía en grito, conforme mi excitación iba en aumento, mi cabalgata se hacía más rápida, luego me volteó para que quedara en cuatro, y volvió a arremeter contra mi vagina, lo que me hizo lanzar más gritos, entonces me hizo hincar para jugar desde atrás con mi clítoris y mis tetas, y resultó increíble, ya que hubo un momento en que detuvimos el vaivén, y solo acarició mi clítoris con una mano, y con la otra me siguió agarrando mis tetas, pero con la verga bien adentro, y así en esta posición, me sobrevino otro orgasmo.

Caí desfallecida en la cama, y se dirigió nuevamente a mi ano, estaba un poco dilatado por la cogida anterior, me levantó de la cintura para hincarme, entre besos y chupadas metió uno de sus dedos a mi ano, y otro a mi vagina, lo que hizo que volviera a gritar ya que mi vagina seguía sensible, se hincó detrás de mi, colocó su verga en la entrada de mi ano, y lo metió de a poco, mi orificio fue cediendo lentamente ante sus embestidas y cuando entró todo de golpe solté un grito de dolor, para convertirse en varios de placer.

Las envestidas a mi culo no pararon, y mis gemidos y gritos tampoco, nos acompasamos de una manera fantástica, y yo con mis manos me empecé a masturbar, a lo que tuve otro orgasmo, después me sacó la verga de mi culo, y me la dejó ir a mi puchita de un solo golpe, por lo que grité más fuerte, pero como me acababa de venir, mi rajita estaba más que lubricada, y su verga entró con gran facilidad, y regresaron las envestidas, hasta que con la voz entrecortada me dijo, -me voy a venir-, y con un hilo de voz debido a tanta excitación solo alcancé a decirle, -Si, Jony, lléname de ti, hazme tuya ya, lléname de esa leche que tanto deseo tener en mi, métemela toda, dámela ya, quiero tener toda esa leche de macho en mi-.

Comencé a hacer unos movimientos únicos con mi vagina, envolviendo su verga dentro de ella, esto hizo que se viniera con mucha fuerza dentro de mi, llenándome otra vez, a lo que sucumbí en mi último orgasmo de ese día, caí de nuevo a la cama, el se salió de mi, y se acostó a lado mío, me volteé a donde el estaba, lo abracé, lo volví a besar apasionadamente, y le dije, -gracias, nunca había gozado de esta manera, como ya te lo dije, nadie me había dado tantos orgasmos en una sola cogida, y hoy ha sido magnífico, creo que cometí un error el día que me negué a que me agarraras las tetas, te amo, te amo, y a partir de hoy, soy tuya, solamente tuya, y no dudes en decirme cuando quieras volver a coger, ya que estaré disponible para ti cuando quieras, en el momento que quieras, donde quieras, y como quieras, te amo-, y diciendo esto, lo besé, terminamos bañados en sudor, en saliva, yo de su semen, y el de mis jugos vaginales, la escena en la cama era maravillosa, el y yo desnudos en el lecho, acariciándonos, y besándonos.

NOTA: Cuando le dije que había sido un error haberme negado el día en que me pidió agarrarme las tetas, fue por que en una ocasión el me pidió agarrar un poco mis tetas, pero yo me negué por ver que había sido mi cuñado, y que era mas chico que yo.

Después de reposar un poco, y de recuperar el aliento, nos levantamos, agarré mi ropa, y ya me iba a vestir, cuando escucho detrás de mi, -¿te vas a ir así?-, me volteé para verlo, y le dije, -¿Qué tiene de malo?-, con una sonrisa me contesto, -sudamos, estás llena de semen, y yo de tus jugos, por lo menos tenemos que enjuagarnos para regresar limpios a la fiesta y nadie sospeche nada-, después de meditarlo un poco, y de darle un beso de piquito, le dije, -tienes razón-, el se levanto de la cama, me abrazó y me susurró al oído, -¿Martha, te metes a bañar conmigo?-, y dándole otro beso, le dije, -por supuesto que sí, ya te dije que ahora soy tuya, y lo que tú quieras que haga lo voy a hacer-, me besó otra vez en la boca, y así nos dirigimos al baño, nos bañamos juntos, enjabonándonos mutuamente, y enjuagándonos igual, salimos del baños besándonos y acariciándonos, y regresamos al cuarto, antes de que empezara a vestirme, agarró mi brasier y mi tanga, y balanceándolos en el aire, me dijo, -esto me lo voy a quedar para mi, ¿hay algún problema?-, y con un beso en la boca le respondí, -no mi amor, si los quieres son tuyos, te los dejo para que me recuerdes cada noche-, -gracias Martita hermosa-, me dijo, y me volví a poner mi vestido encima de mi cuerpo desnudo, luego mis zapatillas, y me arreglé el cabello, como traía mi bolsa de mano, me maquillé, el se vistió rápido, y nos volvimos a abrazar, diciéndome el, -ya vámonos, tenemos que llegar para que nadie sospeche nada-, y con una carita de tristeza le dije, -si Jony, que lastima, no quisiera que nos fuéramos, para seguir cogiendo contigo, te amo-, y con un último beso nos regresamos a la fiesta, al llegar nadie se dio cuenta de nuestra ausencia, así que nos sentamos en una mesa, nos sirvieron de comer, y Mari, que es la hermana de este chico y mi ex cuñada, se puso a platicar conmigo como si no me hubiera ausentado, sin saber que acabo de llegar de una cogida monumental, sin enterarse de que no traía nada debajo del vestido, ya que su hermanito se había quedado con mi ropa interior, y sin sospechar que a pesar del baño, mi rajita y mi culo seguían escurriendo del semen de su hermano.

Hasta aquí el relato pero espero estar con ganas y dentro de poco, mandaré otro relato. Eso espero y así se puede compartir, que me excita contárselo , gracias por leerme.


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