Bienvenido, visitante! [ Registrar | Acceder

Anunciate con nosotros

Madura insaciable

Casadas insatisfechas 20 febrero, 2018

Madura insaciable siempre quiere más, envío fotos con dos tíos, pero me parece que aún quiere más. Sexo, mamadas, morbo y que la empotren, ¿o eso fue lo que mi amiga me dijo, que quería que la hicieran?. Eso fue.

15 visitas en total, hoy 0

Hembra rubia caliente de pote por abajo

Maduras, Relatos porno, Relatos XXX 11 enero, 2018

Hembra rubia caliente, pero de coño negro, gafas, española mediana y con ganas de follar. Así me sentía aquel día.
Acababa de salir de la ducha y con la toalla cubriéndome me tumbe a su lado en el sofá (claramente iba buscándole), ¡estaba excitada!, llevaba dos días rodeada de gente y me apetecía esa intimidad, sin que nada ni nadie me distrajera.

Sin dejar de charlar y como la que no quiere la cosa, puse una pierna en el respaldo del sofá por detrás de su cabeza y la otra la deje caer en sus muslos, dejando así mi sexo a su vista. “Estaba provocandolo con todo el descaro del mundo”, deseaba hacer eso desde hacía tiempo… me daba morbo la situación de ser observada.De dejar todo mi coñazo a su vista, un coño de hembra como ningún otro.

Esa situación y el ver…. “como sus ojos no perdía ninguno de mis movimientos y sentir su mirada recorriendo toda mi pierna hasta llegar a mi coño……..me hizo sentir zorra y muy perversa.

Soy una hembra rubia caliente y una zorra muy perversa

Mi sexo empezó a mojarse en el momento en que sentí sus ojos posados en mi coñito, un cosquilleo arremolinaba en mis entrañas y me entró unas ganas tremenda de tocarme, lo necesitaba, lo anhelaba, deseaba acariciarme. Instintivamente mi mano bajo y apartando a un lado mi tanga, mis dedos comenzaron a jugar con mi clítoris, que estaba increíblemente duro, caliente, mi mano parecía que iba por libre, no aceptaba las ordenes que mi cerebro le mandaba, ¡era imposible!, no podía pararla …la yema de mis dedos iban rozando toda mi rajita, que resbalaban de tanta humedad, los movimientos eran lentos, apretando mas y mas hasta llegar a introducir dos de ellos dentro de mi… mis jugos chorreaban por mis muslos dejándolo todo brillante con cada roce… el ruido era mas notable a medida que entraban y salían mas y mas rápido….

Él alternaba la mirada de mis ojos a mi sexo y de mi sexo a mis ojos, no quería perder ningún detalle de lo que estaba ocurriendo entre mis piernas y las expresiones que mi cara iba dibujando… en ese momento lleve mi mano hasta mi boca, para así apreciar mi propio jugo y eso lo puso a mil… yo tampoco lo dejaba de mirar, cada gesto de su cara me ponía mas cachonda y mas salida, sabia que él se estaba excitado, los movimientos nerviosos de su cuerpo lo delataban, sentía como el calor emanaba de su cuerpo, todo para su hembra rubia caliente de pote, e imaginando su polla dura mis labios succionaron y chuparon mas profundamente mis dedos, para no dejar escapar nada del néctar de mi excitación…

-“UFFFFFFFFF ….”

Ese suspiro salido de su boca junto con el brillo de su mirada,me hizo sentir muy puta … y bajando de nuevo mi mano, comencé a masturbarme para él, pero esta vez mis movimientos eran mas precisos, mas certeros y me acariciaba rápido…. muy rápido, sin pensar en nada mas que disfrutar,,, ya no podía mas, mi vagina apretaba fuertemente, pero me faltaba algo, necesitaba apretar su polla fuertemente, para una hembra rubia caliente como yo, y sentir la caricia interna en las paredes de mi coño, y las palabras salieron solas…. “FOLLAME AHORA” salió en un grito desesperado.

….Su ropa fue cayendo una a una ni se sabe donde…, en menos de 20 segundos estaba desnudo, lo único que tenía en mis pupilas era su polla dura y erecta, la necesitaba urgentemente dentro de mi….

La clavó entera sin decirme nada ni avisarme

Colocándose entre mis rodillas, se acercó y sin agarrarla la clavó entera…. ninguno de los dos hablaba, los ojos, a escasos centímetros uno del otro,lo hacían por nosotros, agrandándose los míos a cada embestida mientras sus dedos agarraron suavemente mis pechos apretándolos y sus labios se acercaron a mis pezones… succionando como imponiendo un dulce castigo ….

Y salió de mí y se quedó mirando como, lo único que nos unía era un hilo de mis flujo, su polla brillaba en todo su esplendor, mi mano se acercó a recogerlo llevándolo directamente a mi boca… él se acercó dándome un beso sediento que hizo que se mezclaran nuestros sabores… un beso lleno de lujuria, impaciente, rudo.

Noté como su boca sabia a mi sexo., ¡¡sabía a mi!!, eso me puso mas caliente y agarrando su sexo lo llevé de nuevo a la entrada de mi coño que ardía…. introduciendo solo la punta, mojandola, metiendo y sacándola muy lentamente, mis piernas rodearon sus caderas y lo apretaron fuertemente contra mi… y agarrando mi culo, se dejó caer, su dureza me traspasó, me llenó, se clavó separando mis carnes, haciendo que mis ojos se abriesen como platos al sentir esa punzada de dolor al llega hasta el final, quedándose quieto varios segundos para que mi sexo se amoldara a su polla, para después follarme repetidas veces…. una y otra vez…haciendo que mi cuerpo deseara que no parase nunca… lentamente se acercó hasta mi oído y susurrándome dijo; “pídeme lo que quiera… tus deseos son ordenes para mi” ….

Agarrando su cara con mis manos y haciendo que sus ojos quedasen a escasos milímetros de los míos le dije…..

– “Hasta el fondo”.

Me entendió perfectamente, me conocía muy bien, sabía que se había despertado la zorra y dándome la vuelta me dejo caer en el brazo del sofá, agarrando mi culo y separando mis nalgas, me folló sin miramientos, a conciencia, sin piedad ….

Lo sentí como un clavo ardiendo, JODER!!! pero me gustó tanto ese roce que estaba llevándome hasta la locura, que era mi cuerpo el que se movía pidiendo mas y mas …. mis dedos volvieron a mi clítoris que ansiaba ser acariciado de nuevo… No podía aguantarme, era una loba en celo, solo quería correrme, los gemidos cada vez eran mas continuos,

y ya no eran susurros sino gritos, mis dedos se movían mas rápido con cada embestida, estaba tan desesperada por llegar a la explosión final que hasta él lo notó llegar antes que yo, mi cuerpo se paro un momento con el suyo antes de que un temblor me recorriera entera, desde la nuca a los pies, haciéndome aullar a la vez que su polla explotaba dentro, haciéndome bajar como si de una caída libre se tratase …estaba mareada no podía ni moverme y allí quede hasta recuperarme .

Lo cierto es que fue único, uno de los mejores polvos de mi vida, de una hembra rubia caliente de bote…..un polvazo para una toda una hembra.

4 visitas en total, hoy 0

PARA MIS LECTORES: “Mis inicios”

Primera Vez, Relatos sexo, Relatos XXX 30 diciembre, 2017

Mis inicios, aquí relatados, para mis lectores, desnuda, cachonda, y pensativa solo tengo que recordar mis primeras masturbaciones.
Hoy os voy a contar como fui descubriendo el sexo. Fue cuando era una chica joven e inocente y curiosa. Como en otras muchas ocasiones fue durante la adolescencia y de forma progresiva. Intentaré ser breve y concisa para que sea éste, uno de mis mejores relatos porno.

La naturaleza ha sido muy generosa conmigo y enseguida me desarrollé con un cuerpo muy morboso, pechos grandes y un buen culo redondo y velluda. Justo lo que a mis compañeros de clase hacía que se les revolucionaran las hormonas y la entre pierna.

Los primeros encuentros que tuve no fueron nada, todo se quedaba en desnudarnos o quedarnos medios desnudos y tocarnos mutuamente el chico de turno y yo. Yo les hacía una paja y ellos me tocaban los pechos y me acariciaban el coño, pero sin penetración. En esa época de mi vida ya me parecía lo más, años más tarde descubrí lo inocente que era.

Mi primera felación como si fuera hoy mismo

Con el paso del tiempo, no muchos encuentros más tarde, decidí dar un paso más. Y practiqué mi primera felación. Fue a un chico con el que ya había tenido algún que otro momento íntimo con él. La verdad es que él nunca me había pedido que se lo hiciera, y ese día decidí sorprenderlo y comérsela.

Mi pasion la felación

Así que primero le estuve pajeando un rato con las manos para que se le pusiera dura y luego busqué una posición más cómoda para poder comerle la polla. Comencé pasándole la lengua por la punta, nunca olvidaré esa textura dura pero suave en mi lengua. Y ese sabor un poco desagradable pero que no tardé en acostumbrarme. Tras chuparle casi toda la polla y dejársela bien ensalivada, me decidí por metérmela en la boca. Al ser la primera vez me atraganté y me dio alguna arcada de la sensación de meterme algo tan grande en la boca. El chico también era la primera vez que se lo hacían y tardo muy poco en tener una eyaculación. Como acto reflejo le salió el quitarme su polla de la boca, pero la corrida terminó saltándome por la cara y el pecho.

Yo por esa época era muy promiscua, no tardé en probar otra polla diferente y poco a poco fui probando a todos los compañeros de clase. Esto provocó que tuviera una reputación de chica fácil que practicaba felaciones. Durante aproximadamente un curso descubrí que no todos los penes son iguales, pero si que tienen algo similar, la forma de estimularlos y hacer que los chicos se corran.

Y de entre todos los chicos que tenía dispuestos a que les diera sexo, al final me quedé con el que más me gustaba, tenía una buena polla y luego era guapo.

El sexo oral me enloquecía practicarlo las primeras veces

A medida que teníamos más encuentros sexuales, el sexo oral se fue convirtiendo en práctica habitual, en la que yo iba perfeccionando la técnica y él iba teniendo más aguante. Nuestra experiencia sexual iba creciendo hasta la fiesta de cumpleaños de un compañero de clase que fue donde tuve mi primera relación sexual completa.

En la típica fiesta de cumpleaños que coincidimos todos los amigos, mi “noviete” de ese momento y yo nos buscamos un momento a solas en una habitación apartada del barullo de la fiesta. Como siempre, comenzamos con sexo oral, primero solo yo a él y luego un 69, nos entregamos al placer mutuo durante un rato. Después yo fui la que le comenté que quería dar el último paso y tener sexo en su máxima expresión. Con los nervios propios de ese momento y varios intentos de que su pene erecto y bien lubricado por mi saliva entrara, se obró la desvirgación mutua. Yo noté por primera vez la sensación de tener un pene ocupando mi vagina. Sin duda era un placer muy diferente a lo que había estado disfrutando hasta el momento. Él no paraba de preguntarme si yo estaba sintiendo tanto placer como él, y la respuesta era claramente que si. Este nuevo plano al que nos había llevado el deseo carnal hizo que de forma inconsciente fuésemos subiendo el ruido. No tardaron en llegar varios amigos y descubrirnos, tras unos instantes de vergüenza, uno de ellos comentó que esta “fiesta” era mejor. Los intentamos echar de la habitación pero no hubo forma. Discutiendo llegamos al acuerdo, que como yo ya había tenido sexo oral previamente con todos, yo les hacia pajas o les comía su polla siempre que ellos no participaran en nada más y fuera solo mi noviete el que me penetrara. Ellos no se lo pensaron más y aceptaron sin rechistar la oferta, y mientras tuve mi primer orgasmo vaginal, una lluvia de semen me caía por el pelo, cara y pechos.

Mi otra pasión: cabalgar y endurecerla

De este modo, así fue mi descubrimiento del duro sexo, obviamente con los años he perfeccionado la técnica y ahora mismo no hay hombre que se me resista en el sexo, ni grupo de ellos que pasen por mi cama sin dejarme su blanco y bello recuerdo.

Gracias a todos que me animan a seguir escribiendo, si les gustó me lo pueden comentar abajo, bss.

2 visitas en total, hoy 0

Follando con la madre de mi amigo I

Relatos porno, Sexo con maduras 18 diciembre, 2017

Se puso de espaldas, y follando con la madre de mi amigo, ella, la madre de mi amigo, toda para mí, notaba su culo, su coño, su calentura me la ponía dura. Siempre me la quise follar, pero hacerlo era espectacular.
Todo comenzó hace bastante tiempo, podría decirse que comenzó con la amistad con un compañero de mi clase, Eduardo. Nos hicimos amigos y comenzamos a juntarnos fuera de clases para jugar a los videojuegos, ver películas y cosas comunes que hacen los amigos. Al frecuentarnos tan seguido e ir uno a la casa del otro conocí a sus padres, Francisco y María Elena (que en realidad no era la madre, sino que era la esposa del padre ya que sus padres eran divorciados). Al ir creciendo cada uno tomó sus caminos en lo que estudio se refería, pero la amistad perduró (y sigue haciéndolo). Tal es la amistad que, en época de vacaciones ellos van a la casa que tengo en la costa y ellos confían su casa para que yo la cuide. La familia se conformaba por Francisco, María, Eduardo y los dos hijos de María y Francisco (Patricia de 7 y Agustín de 4).

Como mencioné antes Eduardo y yo continuamos caminos diferentes respecto a estudios, él siguió abogacía y yo decidí estudiar cosas relacionadas a los deportes.

Follando con la madre de mi amigo caliente

Bueno… esa fue una introducción para que sepan cómo se consolidan las personas en este relato, ahora les contaré la historia, espero que sea de su agrado.

Como antes mencioné tengo una casa en la costa, cerca de la playa, y cuando son las épocas de vacaciones muchas veces los papás de Eduardo me piden la casa por unos días (también lo hacen cuando hay fines de semana largos por fechas festivas como “Semana Santa”). Un día me llega un mensaje de María pidiéndome si le podía prestar la casa por unos días que se iba con su marido y los hijos (mi amigo no iba a ir porque se iba a ver a su madre). Yo le contesté que pensaba ir yo esos días, pero si no les molestaba podíamos ir todos, ella aceptó. Así que coordinamos un horario y salimos para allí.

Una vez en la casa hicimos la separación de habitaciones (claro está que yo tengo mi habitación privada ya que es mi casa), la casa no es muy grande, 3 habitaciones que rondan al comedor, una cocina y un baño. María y Francisco tomaron la habitación con cama matrimonial y los niños la última que quedaba. A partir de ese instante los chicos comenzaron a ponerse inquietos, a correr jugar, pelearse y demás cosas que hacen los hermanos. Tal confianza llegamos a tener con María y Francisco que yo les dije “siéntanse como en su casa, si quieren pasear desnudos no hay problema” a lo cual se rieron. Fui a mi habitación, me puse ropa para correr y salí a correr un rato. A la vuelta me encuentro a María ordenando y a Francisco preparando mate (infusión típica de donde soy), me ofrecieron y acepte, al cabo de unos minutos me fui a bañar porque estaba transpirado de haber ido a correr.

Mi madrastra cogiendo en un motel con el amante

 

Al salir de bañarme vuelvo al comedor, ya más relajado, y me pongo a charlar con ellos. En eso me preguntaron si podía hacerles de entrenador personal y yo les dije que no tenía problema, pero que iban a serlo por separado, y así fue, María eligió el entrenamiento matutino mientras que Francisco optó por entrenar a la tarde. Fui comentándoles durante el resto de la tarde y por la cena que íbamos a hacer y cuales eran mis objetivos y ellos me decían los de ellos. Como en esa ocasión íbamos a estar solo 4 días íbamos a hacer el comienzo de una rutina y cuando volvamos a nuestros respectivos hogares la continuaríamos.

En esa época yo tenía 19 años, nunca tuve un cuerpo completamente marcado, pero me mantenía bastante bien, medía 1,75 aproximadamente, pelo castaño. Francisco tenía 47 y María 34. Aunque no haya parecido, el que mejor soporto por esos días la rutina fue Francisco, si bien se cansó, no sufrió tanto como María, por lo menos el primer día.

El segundo día de entrenamiento (3er. Día de las mini vacaciones) comenzó tranquilo, me levanté y en short y musculosa fui a desayunar. Al ir al comedor me encontré con María Elena: una mujer de 1.52m, complexión física normal, con poco busto, pero un trasero hermoso, grande y redondo, pelo castaño un poco ondulado. Ella estaba vestida con una bikini de animal print (el cual solo veía la parte del braseare ya que tenía puesto un short), la saludo con un beso en la mejilla y me pongo a charlar con ella:

– Hola maru, ¿cómo estás?
– Bien ¿y vos Till? ¿Pudiste dorimir bien?
– Si, gracias. ¿Vos? ¿Qué te pareció el entrenamiento compartido de ayer?
– Anoche toqué la cama y perdí la conciencia. Estuvo muy bueno el entrenamiento que nos diste. ¿Qué nos espera hoy?
– Hoy, como nos levantamos temprano podemos hacer la división de rutinas.
– No me asustes, ayer corrimos los 3 y me mataste. ¿Qué me vas a hacer hoy?
– Nada que vos no quieras. – Y me reí. – Viendo que es un lindo día podemos ir a la playa y correr un poco, nadar, algo de eso.
– Me vas a matar!!! Igual nunca me dejaría hacer algo que no quiera, jajaja.
– Bueno maru, me voy a preparar así salimos ¿Te parece?
– Buenísimo, dale.

Ya me puse cachondo cuando hablé con ella

Y así fue, me puse una maya, unas zapatillas. Eran alrededor de las 8:00, cuando dejamos una nota diciendo que íbamos a entrenar a la playa. Antes de salir le dije: “Maru, vamos a estar nosotros solos, en sentido de conocidos, asi que, si entramos al agua no nos sacamos el calzado ni vos te saques lo que tengas puesto. Si vas con el short te quedas con él, si no dejalo acá.”. A lo cual me contestó que no tenía problema de meterse con el short y una remera, pero que las zapatillas podían complicarle el entrar al mar y nadar. Le dije que no se preocupe, que cualquier cosa yo la rescataba, y nos reimos haciendo chistes y burlas que siguieron mientras nos dirigíamos a la playa. Una vez ahí calentamos los músculos y empezamos a correr.

La rutina siguió con un poco de abdominales, lagartijas y entramos al agua a nadar, hicimos corriendo un kilómetro y medio (uno de ida y medio de vuelta) así que, para que podamos volver al punto de inicio la idea era que volvamos nadando. El problema es que las zapatillas le pesaban tanto a María Elena que le generaron fatiga, cuando ella se detuvo porque sintió como si le hubiera agarrado un calambre, y cuando lo hizo una ola la golpeó con tal fuerza que la tiró y casi la ahoga. Por suerte pude reaccionar rápido y “rescatarla” (si se lo puede llamar de alguna manera). La saqué del agua y tiré en la arena, a todo esto deberían ser alrededor de las 8:45 o 9:00 como muy tarde, ya que no habíamos hecho un entrenamiento extenso y la gente a la playa va alrededor de las 10:00. Me fijé como estaba y le hice respiración boca a boca, en eso, como si fuera una novela, se despierta en el momento en el que tenía mi boca sobre la suya. Empezó a toser y sacar el agua que había tragado, yo me quede inmóvil porque no sabía cómo iba a reaccionar. Por suerte no lo tomo a mal.

María me sonrió me dijo “mi héroe” y me besó por unos instantes. Cuando nos separamos nos miramos sorprendidos, luego nos sonreímos y nos levantamos de la arena. Volvimos caminando a mi casa y hablamos. Llegamos a la conclusión que ese beso fue por agradecimiento y de reflejo por haber salvado su vida y que no se lo contaríamos a nadie.

Al llegar a la casa todavía estaban todos durmiendo, arreglamos para bañarnos, la dejé que se bañe primero así se iba a descansar un poco. Luego, me fui a bañar yo, y mientras me bañaba escuchaba como se iban levantando Agustín y Patricia, y por el ruido también Francisco. Como habíamos quedado, nadie habló de lo sucedido, pero comentamos que nosotros nos íbamos a recostar un rato ya que acabamos de venir de entrenar, Francisco lo entendió, así que se llevó a los chicos a la playa y dijo que iba a volver a las 13:00 para almorzar. María y yo nos fuimos a acostar a eso de las 9:30, cada uno en su respectiva habitación.

Después de 15 minutos golpean a mi puerta, era María Elena, pidió permiso y pasó a mi habitación, yo estaba sin remera pero con un pantalón corto (short), vino a agradecerme nuevamente lo que había hecho momentos atrás y pedirme si no podía hacerle unos masajes ya que le dolía todo el cuerpo, le dije que no había problema, que vayamos a su cama por si se quedaba dormida y así hicimos. Ella estaba vestida con una remera naranja y… bueno, como la remera era larga no se veía que tenia debajo.

Fuimos a su habitación. Cuando yo estaba entrando la vi a ella de espalda arrodillada en la cama, se estaba quitando la remera y ahí pude ver su magnánimo culo, no parecía a simple vista muy duro, pero era grande y redondo, una forma maravillosa. Tenía solo puesto una tanga de color rojo con encaje que se perdía en ese monumento al culo.

Se recostó boca abajo en la cama y me pidió si podía empezar a masajearle la espalda. Yo no podía creer lo que me estaba pasando, siempre me encanto ella, siempre me pareció una mujer perfecta. El corazón me latía a mil revoluciones por segundo, sentí que estaba por estallar, y no era lo único que se me paraba en ese momento jaja. Tenía mi miembro duro como una roca, me dolía de cómo estaba, la adrenalina generaba que quisiera hacerla mía, que quisiera poseerla, hacerla gritar, pero no era debido, era la madrastra de mi amigo. En mi mente pasaban miles de fantasías para hacer con ella, me acerque de a poco, las manos me transpiraban, puse mis manos sobre su espalda y escuché su voz que decía “Sí, por favor que me duele, hacelo fuerte que me gusta”. Ya no podía aguantar más, pero mi moral resistió. Poco a poco me atreví a masajear los hombros y los brazos, pasé a masajearle (simultáneamente) ambos antebrazos, no sé porqué pero seguí bajando hasta llegar a sus manos y, cuando lo hice ambas manos me agarraron fuertemente y en ese momento escucho un susurro que decía: “Me encantan esos masajitos en los brazos, la verdad es que me dolían muchos los brazos del entrenamiento, ¿Podrás seguir por mi espalda? En verdad me gusta mucho lo que haces, lo haces tan delicado”. No sabía que decir, me paralicé, cuando pude moverme nuevamente volví a sus hombros y como respuesta recibí un “Mmm… si… así” y poco a poco me decidí a bajar por su espalda. Comencé a masajear su cintura hasta llegar a su cadera, ella emitía sonidos como de murmuros que demostraba que le gustaban. Por miedo no quise seguir bajando a sus nalgas, la tanga que tenía era roja y con hilos por la parte de atrás y se metía bien adentro entre sus nalgas. Sintió que me detuve, y me dijo “No pares, seguí bajando, no hay problema, tenés vía libre para masajear. Me duele todo” y luego se reacomodó en la cama.

Eran unas nalgas inmensas y apetecibles

Empecé a bajar y tocar sus nalgas… ¡DIOS MIO, fue maravilloso eso! Sus nalgas eran perfectas, consistentes, bien formadas, agradables al tacto, eran un poema hecho realidad. Sus respuestas eran solo gemidos, los cuales no dejaban de empalmarme, ya no sentía mi miembro de lo duro que estaba y creo que ella lo notaba. Seguí bajando por sus piernas, firmes y suaves al tacto, al llegar a sus pies comencé a masajearlos y de repente ella se volteó diciéndome “así va a ser más cómodo”. Lo primero que hice al ver que se dio vuelta fue ver sus senos, eran hermosos, como ella, no grandes pero tenía unos pezones maravillosos, de un rosado oscuro, ella me miró, me vio hipnotizado y sonrió “¿nunca viste unas tetas?” me dijo. “Si, pero no tan hermosas” le conteste y seguí masajeando sus piernas, esta vez hacia arriba. No dejaba de mirarle la cara y ver como sonreía, cuando llegué a su vagina (que tenía tapada con la tanga) se me cortó la respiración la acaricié con mis manos y seguí subiendo, pasé por su vientre y poco a poco acercaba mi rostro o respiración a su piel. A cada una de mi exhalación ella respondía con un exaltamiento. Mis manos se acercaron a sus bustos y comencé a masajearlos, María Elena puso sus manos sobre las mías y soltaba gemidos, y flexionó sus piernas para dejarme entre ellas. Mientras le masajeaba los senos y ella correspondía le besaba el vientre e iba subiendo, cuando llegué a la zona de sus pechos con mi boca nos miramos y nos sonreímos, solté uno de sus pechos y pasé a succionarlo.

Esposa y madre caliente follada por mi amigo 

Un gemido fuerte salió de ella, presionó sus piernas sujetándome para que no me moviera. Que delicia de pezón, de teta, me sentí un bebé que por primera vez estaba siendo amamantado; no sé cuánto tiempo estuve ahí, lo que sí sé es que cuando sentí su pezón bien duro cambié de seno para poder tener comida bien esas dos tetas hermosas. Esos dos timbres pasaron a ser completamente míos. Dejé de mamarle los senos y me dediqué a besarla, ella me sujetó de mi nuca haciendo que no pueda separar mi boca de ella mientras con sus piernas me envolvió las caderas haciendo que se peguen nuestras partes erógenas.

Me soltó, nos miramos y nos rendimos el uno al otro.

Nos separamos, bajé mis manos y tomé su tanga, acerqué mi cara y empecé a besarle la pelvis. Mientras le bajaba la tanga iba bajando mis besos pasando por su Monte de Venus, cuando llegué a su clítoris mi lengua salió para saborearlo. Estaba esperando follar con la madre de mi amigo, estaba muy caliente. Estaba completamente mojada y con mi lengua me dediqué a secarla, aunque cada vez se mojaba más. Sus gemidos me ponían más y más excitado, la penetré con mis dedos y ella me sujeto la cabeza para que no la separe de su zona. Así hice lamí su clítoris mientras penetraba su vagina con mis dedos y sentía como cada vez se mojaba más y más, hasta que me agarró fuertemente, me presionó contra su vulva y me acabó en la boca, no podía creer que me había acabado, fue algo increíble. Acto seguido le pasé dos veces más la lengua para secar un poco y para volver a saborear su delicioso néctar. Volví a besarle la boca, me devolvió el beso y me dijo “ahora me toca a mí” y se me levantó para bajarme el pantalón, al hacerlo salió al descubierto mi miembro (no voy a hacerme el actor porno, para mí es un miembro normal mis medidas son de 20 x 6 cm.). Me miró y con una sonrisa pervertida abrió su boca y empezó a sobarme el glande con mucha cara de placer y gozo. Me pajeó y me la chupó de una manera excepcional, yo estaba tan caliente que no puede aguantar mucho más y acabé; esta vez me tocó a mi acabar en su boca. María Elena, con todo mi semen en su boca, me miró y me dijo “Esto es para vos” y se tragó toda mi leche, ni bien tragó abrió su boca para demostrar que no quedaba rastro y agregó “Que maravilloso y delicioso regalo me diste, me gustaría desayunarlo todos los días, o tomar un poco antes de dormir”. La volteé boca arriba en la cama y le dije “Lo vas a tener siempre que se pueda”.

“¿Estas lista para pasar el punto sin retorno?” le pregunté, a lo cual ella respondió con una sonrisa y un beso en mi boca. Ahí empecé a acercar mi glande a su vagina, ahí poco a poco hacía el juego del entrar y salir. Ella me envolvió con sus piernas para que deje de jugar y así entre por completo. Seguimos haciendo el amor un tiempo cambiamos 2 veces de posiciones (no muy rebuscadas, ya que lo que buscamos era el sentirnos el uno al otro) y en un momento hablamos y ambos dijimos que estábamos a punto de acabar nuevamente, nos miramos. Con mi mirada estaba preguntando donde quería que acabe y la interpretó de maravilla esa pregunta, su respuesta fue “acabame adentro, no hay problema, tomo pastillas”. Seguimos 2 minutos más y no soportamos más. Acabamos al unísono.

Luego de eso nos miramos, miramos el reloj y vimos que eran casi las 12:30, en breve llegaban los chicos y su marido, así que nos vestimos y cada uno quedo en su habitación recostado recordando lo sucedido.

El día continuó de manera normal, salí a entrenar con Francisco y ella se encargo de los chicos. Esa misma noche (la última de ese fin de semana), cuando ya todos dormían y yo estaba en mi habitación, se abrió la puerta y ahí estaba ella, si María Elena estaba sobre el marco de la puerta vestida con una musculosa negra y una tanga (las que parecen un hilo) del mismo color. Me miró con miedo, como si fuera un chico que sabe que hizo una travesura.

– Vení, entra maru. ¿Qué te pasa?
– Es que, no sé si está bien que me pase esto con vos. Digo, mirate a vos, alguien joven y tan lindo, y mirame a mí, una vieja gorda.
– No digas eso, para nada sos vieja, y menos gorda, apenas llegas a los 34 y de gorda no tenes nada, sos hermosa.
– ¿Te parece?
– Si, y lo firmo donde quieras.
– ¿No tuviste sexo conmigo solo porque estabas caliente hoy?
– No, es que no tuve sexo con vos.
– ¿No?
– No, hice el amor. Me tenés completamente perdido por vos. Hace tiempo que desde que te tengo cerca no puedo estar cerca de ti sin exaltarme.
– No puedo creer lo que escucho. – Se sonrió y sonrojó. – Siempre esperé escucharlo pero jamás imaginé que fueras vos quien me lo dijera.
– ¿Por qué? – Me acerqué para hacerla entrar y cerrar la puerta.
– Porque pensé que jamás podrías mirarme. O sea, tengo una sobrina que es modelo y es solo un poco más joven que vos, yo te llevo 15 años, me siento una depravada al mirarte o pensar en vos. Pero lo que me sucedió hoy hizo que me diera cuenta que me volvés loca, me encantás, me fascinás, creo que hoy me di cuenta que me enamoré de vos sin quererlo o saberlo.
– Eh… No sé qué decirte, ni como decírtelo, me dejaste mudo. A mí me tenés loco desde que te conocí.

María me calló con un beso. Un maravilloso beso. Por más que le saco como 20 cm ella empezó a empujarme y llevarme a mi cama. Me tiró en ella y se subió encima de mío, comenzó a acariciarme y besarme desde la boca hasta llegar a mi estómago. Ahí mismo me senté y la besé en la boca, la acaricié por los hombros, pasé a su cuello y cara, de ahí la recosté en la cama y fui bajando mis besos hasta llegar a su pecho, con mis manos empecé a levantarle la musculosa que tenia y dejé sus senos libres para ocuparlos uno con mi mano y el otro con mi boca, QUE DELICIA. Soltó un gemido y me volteó para quedar ella encima de mí nuevamente.

Volvió a besarme y poco a poco fue bajando y quitándome mi bóxer, dejando al descubierto mi miembro, me miró con cara pícara y esbozó una sonrisa, agarró mi pene y lo introdujo en su boca. Fue una sensación indescriptible, me sentí en el paraíso. Volvió a mirarme de una forma muy sexy, tomó sus hermosas tetas y con ellas envolvió mi pija comenzando a hacerme una paja turca y cada vez que mi glande salía de entre sus senos ella lo engullía o le pasaba su lengua. Así no pude soportar mucho cuando le avisé que iba a acabar, ella se apuró y puso mi glande es su boca e ingirió todo mi semen, sin derrochar una sola gota se tragó todo.

Cuando me mostró que había engullido toda mi acabada, sonrió y me dijo “ahora le toca a mi otra boca el disfrutarte” mientras se sacaba la tanga. Me paré y la recosté en mi cama y froté mi pene con su vagina, pasando mi glande por su clítoris (cosa que la hacía gemir) hasta casi penetrarla, solo para que se moje más de lo que ya estaba. Estuve haciendo eso poco tiempo ya que me envolvió con sus piernas y me dijo “PONEMELA YA, QUIERO TU PIJA DENTRO MIO AHORA” y la penetré, soltó un suspiro de placer y liberación. Comenzamos a entregarnos el uno al otro.

Fuimos cambiando posiciones, misionero, ella arriba, en una silla, hasta que llegó el momento, nos estábamos por correr los dos juntos, en ese momento la tiré nuevamente en la cama y la mire a los ojos diciéndole que estaba por acabar, a lo que ella me contestó que también estaba a punto de hacerlo y que por favor acabe dentro de ella. Unos instantes después nos miramos a los ojos y acabamos los dos al unísono, yo dentro de ella y ella conmigo dentro y aferrándome para que no saliera con las piernas. Al terminar de soltar mi última gota, nuestras vistas se cruzaron, sonreímos y dijimos juntos “Te amo”, luego nos besamos unos minutos más.

Salí de su interior y vi que unas gotas estaban escurriéndose, ella se paso la mano para limpiarse y se la llevó a la boca, me dijo “está deliciosa, si no tomara pastillas, seguramente me habrías embarazado con toda esta cantidad”. Se vistió, volvió a besarme y se retiró a su cuarto. Minutos después me llegó un mensaje al celular, era de ella, que decía más o menos así “Gracias por tan maravillosa noche, me encantó, no voy a olvidarla nunca, ojalá se repita. Quiero que sepas que no voy a dejar que tus nenes se vayan pronto de mi interior. Va a ser complicado mirarte mañana mientas estamos volviendo sin tener el impulso de besarte. Espero que no quieras dejar de ser mi entrenador personal jajaja”. Le contesté que yo seguiría entrenándola en la ciudad si ella quiere.

Volvimos para nuestras casas, pero con la condición de después seguir nuestra rutina, pero eso lo contaré en la continuación. Y les contaré la maravilla que nos sucedió.

4 visitas en total, hoy 0

Una farmacéutica para un joven

Maduras, Relatos XXX, Sexo con maduras 30 septiembre, 2017

Nunca pensé que la farmacéutica quisiera ir tan lejos. Pero por lo que vi y noté, ella quería estar con alguien más joven.
La cosa comienza principios de noviembre, hacia muy buen tiempo, para ir a clase decidí usar la bicicleta. A la vuelta a casa, justo delante del portal tuve un percance, me caí de la bicicleta varias personas me vieron caer, entre ellas Jimena, la farmacéutica, estaba en la entrada de la farmacia recogiendo el toldo, se me acerco rápidamente.

– ¿Te has hecho daño José Antonio? – pregunto Jimena.

Lo cierto era que si me había hecho daño, incluso me entraron ganas de llorar; pero no me gustaba que la gente se diera cuenta y menos Jimena, que la conocía de siempre. Desde que tuve conocimiento de las relaciones entre hombres y mujeres me sentía atraído por ella. Jimena era una mujer que pasaba de los treinta, pelo castaño, con una cintura muy marcada, lo que hacia parecer que tenia mas cadera, y unos grandes pechos. Se había casado hacia dos años.

– No ha sido nada, solo un golpe.

– Un golpe. ¿Dónde?

Comenzó a palparme por la pierna el muslo, el sentir su mano era una delicia, tanto que me excite sentí como mi polla se ponía dura.

– En la pierna, pero no es nada.

– Como que no es nada, ven a la farmacia.

Cogiéndome del brazo me arrastro a la farmacia. Dentro estaba su madre, se llamaba también Jimena, era una mujer sesentona, que en su juventud al igual que la hija tubo que ser una preciosidad.

– Señora Jimena – salude al entrar.

– ¿Qué te ha pasado José Antonio?

– Una caída, pero sin…

– Madre voy arriba con el chaval, le haré una pequeña exploración para descartar daños mayores, atiende tú la farmacia.

Y subimos a su piso, me condujo a una salita y me hizo sentarme en un taburete, ella cogió varias cosas de unos cajones, para seguidamente acercarse a mí, se agacho, se le abrió la bata tanto por abajo como por arriba. Por abajo enseñaba sus muslos, y por arriba el nacimiento de los pechos, el canalillo. Esa doble visión hizo que me excitara más aun.

– Deberías quitarte los pantalones – dijo.

– Si no ha sido nada.

– ¿Quieres que té de unos azotes? Bájate esos pantalones.

Si me bajaba los pantalones vería el abultamiento de mi paquete. Así que no lo hice. Ella insistió.

– Bájate los pantalones, te tengo que ver la herida. No me dirás que te da vergüenza.

Asentí con la cabeza.

– Vergüenza de que, si te he visto desnudo.

Se refería cuando era un bebe, pero de eso ya habían pasado algo mas de 15 años.

Volvió a insistir tanto que tuve que bajármelos hasta los tobillos, la excitación de mi entrepierna era evidente, pero ella no dijo nada se limito a explorarme. Sus tocamientos hicieron que me excitara mas, creciendo el bulto de mi entrepierna. Termino la exploración, poniéndome una venda en el muslo.

– Ya te puedes subir los pantalones – dijo con una sonrisa.

Sin decir nada me los subí. Y me marche.

Unos días más tarde, el viernes por la noche, volvía de la “disco” era temprano, la cruz de la farmacia estaba encendida, lo que significaba que estaba de guardia, me acerque sin tener claro porque, entonces me di cuenta que Jimena estaba en el interior, me vio y abrió la puerta.

– Que tal tu dolor en la pierna.

– Ya no me duele.

– Mejor, pasa hace frío fuera.

Entre dentro, me llevo a la parte trasera, al almacén donde había un pequeño camastro. Supuse que lo utilizaba para descansar en las guardias nocturnas.

– Siéntate – dijo señalándome el camastro.

Me fije en ella, solo llevaba puesta la bata, se le marcaba la ropa interior.

– Quítate los pantalones.

Nuevamente dude, pero antes de que me lo repitiese me baje los pantalones hasta los tobillos. Ella se acerco, miro el golpe.

– Parece que esta muy bien, lo que veo que está muy bien es esto – al decirlo me toco el paquete, sentí un escalofrió, mi polla se hincho, dando la sensación que se iba a salir – aunque aun no esta dura.

Metió la mano por debajo del slip y comenzó a acariciarme la polla.

– ¿Te gusta?

– Siiiiiiiii

– Ahora se empezara a poner dura, que es como debe de estar – al decirlo me bajo el slip, dejando mi polla al aire.

Comenzó a moverla, acariciándola. En ese momento una voz masculina se escucho por las escaleras.

– Cariño, estas hay abajo.

– Marcelo, estoy aquí en el almacén – dijo Jimena.

Me señalo la cortina.

– Detrás de la cortina – dijo susurrando, poniéndose el dedo índice en los labios.

Seguí su consejo, me situé tras la cortina; pero no me subí ni los pantalones ni el slip. Podía ver el almacén por un hueco, mientras me cogía la polla con una mano.

En ese momento entro su marido, Marcelo, era algo mayor que Jimena.

– Estas de guardia.

– Si, pero en lo que lleva de noche solo he atendido a una persona.

– Sabes que estas muy sexy con esa bata.

– ¿Que te ha dado esta noche?

– Nada, solo que te veo muy sexy – dijo mientras le desabrochaba los botones de la bata.

– Marcelo, estoy de guardia, puede venir alguien – miro hacia mi posición.

– Pues si viene le atiendes; pero ahora necesito follarte, estoy que ardo.

La bata cayó al suelo, dejando a Jimena en ropa interior. Marcelo, acaricio los pechos de Jimena por encima del sujetador, y su entrepierna. Mientras yo me estaba masturbando viendo la escena, permanecía en silencio, mordiéndome el labio inferior.

Le quito el sujetador, y comenzó a chuparle los pezones, Jimena miraba de vez en cuando hacia mi escondite. Le quito las bragas, hizo que se diera la vuelta, que se apoyara en el cabecero de la cama, subiera una pierna a la cama. Marcelo se bajo los pantalones y el slip, acaricio la entrepierna de Jimena, para seguidamente cogerse la polla y metérsela, Jimena gimió, Marcelo resoplo y comenzó a empujar, cogiendo de la cintura a Jimena, cada envestida de Marcelo, Jimena respondía jadeando y pidiendo mas.

Yo en mi escondite termine corriéndome, la leche impacto en la cortina manchándola. La pareja también había terminado, el se dejo caer en su espalda. En eso que sonó el timbre del exterior, rápidamente ella se puso la bata, mientras salía a atender al cliente, el marido, Marcelo, se subió los pantalones y se marcho.

Cuando Jimena volvió, fue directamente a mi escondite, yo aun permanecía con la polla en la mano chorreando líquido seminal.

– Pobre, has eyaculado, déjame que te la limpie

Jimena cogiendo unos clinex me limpio la polla, que al contacto de su mano volvió a ponerse tiesa. También limpio la mancha de la cortina.

– Siento que lo hayas visto; pero no lo esperaba, llevábamos un tiempo que no lo hacíamos, y precisamente hoy…

No dije nada simplemente me subí los pantalones y me dirigí a la salida. Me abrió la puerta y me marche.

Evite pasar por delante de la farmacia durante unos días, pero un día al volver de clase, Jimena estaba en la puerta de la farmacia, al verme me llamo. Me dirigí hacia ella.

– ¿Cómo tienes la herida? – dijo en voz alta.

– Bien, si no fue nada – dije dudando.

– Ven conmigo que te eche un vistazo. Madre voy a subir con José Antonio a echarle un vistazo a su herida.

– Buenas tardes, señora Jimena.

Subimos al piso de arriba, en esta ocasión no fuimos al salón, nos dirigimos directamente a su habitación.

– Te acuerdas lo que vistes que hizo Marcelo la otra noche.

Afirme con la cabeza.

– Sabes lo que hicimos.

Nuevamente afirme con la cabeza.

– Serias capaz de hacerlo tú.

– Puedo ser joven, pero no tonto, di que quieres que te folle y acabaremos antes.

– Fóllame, si fóllame.

La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, unos minutos después estábamos los dos desnudos en la cama, acariciándole los pechos, chupándole los pezones, metiendo mi mano en su entrepierna acariciando su clítoris. Ella gemía, y me pedía que le metiera la polla, pero antes de metérsela ella alcanzo un orgasmo, me metí entre sus piernas, mi polla entró en su vagina arrancándole gemidos de placer, pidiéndome que no parase, que siguiera. Termine corriéndome cuando alcanzo su segundo orgasmo.

Nos vestimos y bajamos a la farmacia, yo me fui, aunque me quede nos segundos en la puerta y pude escuchar la conversación entre madre e hija.

– Estas jugando con fuego, si se entera Marcelo – dijo la madre.

– Yo no se lo voy a decir, el tampoco, y no creo que tú lo hagas.

– Pero si es muy joven.

– Pero en la cama es…

Me marche de allí, entraron clientes. Había comprobado lo caliente que era la farmacéutica, y lo seguiría comprobando muchas mas veces, sobre todo durante sus guardias.

3 visitas en total, hoy 0

Page 1 of 21 2
  • DESTACA tu post patrocinado/relato

    por el 10 abril, 2018 - 0 Comentarios

    Destaca tu post patrocinado/relato por encima de todos. Siempre estará arriba. Dos enlaces/dos palabras a tu web. Solicita información. ¿QUIERES VER TU BANNER O PUBLICIDAD AQUÍ?

  • Mi prima Agustina

    por el 18 marzo, 2018 - 1 Comentarios

    Era sábado a la mañana. Estaba de vacaciones de verano. Me fijé la hora, 7:39 am. Mi tía y mi prima Agustina siempre venían los sábados a la mañana a visitarnos a mi y a mamá. Quise aprovechar ese tiempo para ver pornografía. Tenía quince años y aún seguía virgen. Dormía solo con boxer, me […]

  • La chica del instituto

    por el 1 abril, 2018 - 0 Comentarios

    No hace mucho, unos días tan solo, fue la fiesta de fin de curso de mi instituto, la típica fiesta donde tienes que ver por última vez a los profesores y etc… Pero en mi caso no fue tan aburrida como mucha gente recuerda, para mi será creo que uno de los mejores recuerdos que […]

  • Actriz porno y chica de compañía

    por el 12 marzo, 2018 - 1 Comentarios

    Hace tiempo que quería escribir algo sobre una escort en Barcelona, pero no me decidía, he creído que éste es un lugar apropiado y lo voy a hacer. Soy, o eso dicen, guapa, atractiva, y aunque parezca lo contrario, nada presumida. Lo que ocurre es que escucharlo todo el día lo mona que eres, al […]

  • Otro sábado cachonda

    por el 17 marzo, 2018 - 0 Comentarios

    Otro sábado sola y caliente. Menos mal que tengo una amiga que viene a verme cuando estoy sola, y nos divertimos. Ella es caliente como yo, yo ya soy abuela, ella no. Me excita verla desnuda, mi marido siempre tiene la manía dejarme sola en días como hoy; días en los que no hay que […]

  • Me abandonó y se fue con una escort

    por el 11 abril, 2018 - 0 Comentarios

    Me llamo Laura estoy casada hace muchos años, ya ni me acuerdo, pero muchos. Mis redondas formas así lo confirman. En la foto que desentona, la rellenita y tetona, se me puede ver, al trasluz, ahí estoy; las otras fotos, mi imaginación que vuela, rubia, guapa, delgada es la que yo creo que esa noche […]

Sex shops recomendados

¿Quieres ver tu anuncio aquí?
error: Contenido protegido !!

Utilizamos cookies propias y de terceros. Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más información aquí

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar