Erase una vez una morbosa madura curiosa

Su vida había sido de altibajos por lo que al aspecto amoroso nos referimos: es una morbosa madura curiosa. Lo que vemos es en su etapa universitaria. Lo era desde su mas tierna juventud. Ya que había sido una jovenzuela libre como una paloma y más sucia que el mango de la puerta de un bar de carretera. Sus tetones pedían más guerra que un indio en el Dorado.

Había buscado la guarrería más guarra entre los amigos de universidad, no le valía cualquiera y había desechado a todos los buenos. Y en busca de los malos, como todas las chicas hacemos, verdad. Por qué será que nos gustan los traviesos e indómitos, indomables y rebeldes sin causa. ¿Y a los tontos acobardados, a los micropollas encogidos y huidizos los despreciamos? No lo sé pero somos así. La vida es así, no la he inventado yo.

Había ido de tío en tío, de picha en picha, hasta había llegado a hombres donde las demás amigas de la universidad no llegan. Como algún profesor entre baboso y apuesto, el cual no hizo ascos a una mamadita de veinteñaera seducida por la mesa docente. Es una simbiosis alumna-profesor, los dos salen favorecidos: el profe descarga toda su rabía por abajo y la estudiante se llena la boca de alegría. De nota final: excelente en sintonía.

Morbosa madura curiosa busca su fotopolla casera

Y lo cierto es que no cesó su búsqueda de placer carnal y sublime. Cualquier sensación gustosa no era suficiente para esta tetuda estudiante universitaria con ganas de aprender. Insaciable por naturaleza y cachonda con destreza.

Había perfeccionado tanto la técnica de coger pollas y ensartárselas en su raja, que nadie notaba el trasvase. El empalmado de turno o el suertudo de mojar el churro, solo percibía su miembro ya clavado dentro la jugosa y glotona raja.

Cuando se quería dar cuenta ya estaba entrando y saliendo con una fricción más que importante, por las rocosas y cálidas paredes vaginales. Además de pringosas de nuestra amiga tetona universitaria. Que pronto se hizo madura.

Luego ella buscó en webs de citas, fotopollas caseras a toda costa. Le gustaban gordas y cabezonas, como las más tontas de la clase. Que no aprobaban ni equivocándose. Porque no solo los hombres son tontos. También nosotras suspendemos.

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De esta manera llegó a curiosear, esta morbosa madura curiosa y a indagar en el mundo de la línea erótica. Ya que le gustaba tanto el sexo, puro y duro  que había desechado a todos los tíos castos con los que se había topado. Pero ahora, quería escucharles. Anhelaba conocer cómo eran en masa las llamadas eróticas de hombres empalmados al teléfono y saciarlos y ordeñarlos como ella decía por teléfono.

Probó en linea erotica maduras, en línea erótica cornudos porque su debilidad era que le llamara un cornudo y le dijera:» A mi mujer se la están follando ahora y yo aquí, esperando en casa a que venga despeinada».

Todo un logro para una mujer que empezó fuerte y con el sexo por bandera desde que se la chupó a su profesor universitario y tuvo su primer Excelente. Desde que despreció a esos amigos buenos, de los cuales hoy, de uno se acuerda.

Del que se enamoró cuando aún tenía la piel tersa como una ternera recién nacida. Y sus pezones eran gordos y negruzcos. Y en su transcurso de vida loca y sucia, había envejecido. Ahora es una cincuentona corrida por la vida, como ella dice.

Castigada por aquel amor casto, que nunca pudo tener, que también despreció y que hoy le persigue cada día y cada noche. Su profesor y todas las pollas que lleva en la boca, por arte de magia, han desaparecido. Y solo queda ese amor platónico latente en ella. Día sí, y noche también.

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