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Un sábado con mi hijo

Madres con hijos, Maduras 20/01/2018

Era sábado y tenía mucho trabajo en casa, tenía que poner la lavadora, ir a comprar, preparar la cena para muchos invitados, en fin, mucho trabajo. Y esa mañana ocurrió con mi hijo el mayor.
Me disponía a lavar la ropa, bueno, yo no, la lavadora; vivo con mis tres hijos ya grandes, dos trabajan pero el mayor no, su padre nos abandonó hace tiempo. Se desentendió como muchos otros padres, de su familia, y yo ahora vivo con mis tres pequeños, que bueno, no son tan pequeños. Como decía, era sábado, y mis dos hijos pequeños ya habían salido a sus partidos de fútbol como cada sábado. Estaba yo sola con mi Sebas, que es el mayor, no trabaja ni hace hace nada. Es el que más descarriado me ha salido, los otros son más formales. Pero si tengo que decir la verdad, es el que más pinta de hombre tiene de los tres.

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Mi sorpresa cuando iba a poner la lavadora

Iba a poner la lavadora, ya había recogido toda la ropa sucia de mis nenes y la mía: camisetas, pantalones, vestidos míos, bragas, y como es lógico toda su ropa interior. Ahí van los slips, camisetas de llevar debajo, calcetines, boxers, calzoncillos, etc… Cuando me dispongo a meter la ropa en la lavadora, apareció mi Sebas diciéndome que qué pasaba con su camiseta preferida, que por qué no estaba limpia. Yo le dije una y otra vez que la iba a lavar, que esperase.

Él tiene mucho genio, se enfureció, yo estaba aturdida porque no comprendía por qué se ponía de esa manera, nunca lo vi así. Él es de complexión fuerte y verlo así me produjo hasta algo de pavor. El caso es que se me avalanzó, y aunque no me hizo nada, se me puso muy cerca, lo noté como si fuera un hombre extraño. En ese momento vi un hombre, no mi niño, y a decir verdad, hasta me puso cachonda verlo con esa fuerza irremediable.

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Él debió sentir algo parecido porque cuando lo tuve cerca recriminándome lo de su camiseta, pude notar su bulto endurecido; yo apenas llevaba ropa, llevaba seda fina, sensible al tacto, y por eso, noté por primera vez su pene endurecido. De pequeño siempre que lo había lavabo y cuidado, ya me había fijado en su pene de hombre, pero no como aquel día. El caso es que me puso cachonda, mi propio hijo tan cerca y notarlo excitado. Mi coño empezó a humedecerse mientras me increpaba, me gritaba, me estaba preparando para la monta sin él saberlo, para ser penetrada y clavada; en ese momento ya ni pensaba en la ropa, pensaba en un hombre, que me supiera montar. Desde hace mucho no tengo relaciones con ningún macho, y solo me masturbo con pensamientos o a veces con algunas fotos de hombres que tengo en una revista, en la revista Penthouse para mujeres.

Lo tenía muy cerca, yo estaba excitada, mojada, aturdida y alterada, sentía su aliento, y sus palabras fuertes ya casi ni las entendía porque mi mente estaba agitada. Solo pensaba en la verga endurecida que hacía segundos había notado. Mi Sebas se dio cuenta y me preguntó qué era lo que quería. Yo no pude resistirme.

Quería ver su polla endurecida, así se lo hice saber. Pero antes de él decir nada, con mucha autoridad me dijo si era eso lo quería. Se había abierto la cremallera y con solo abrirla su polla había emergido y salido sin más. Su capullo era gordo, su tronco endurecido y grueso, no podía creer lo que veía. Estaba cachonda perdida por mi propio hijo, mi propio primogénito. No tuve ni que acercarme a su paquete, porque él lo hizo, y  provocó. Con su fuerte mano, me llevó para abajo hasta su polla, me agachó la cabeza y me hizo chupar. Me llenó la boca de su polla. La noté caliente como nunca había notado nada. Gorda y prieta. Al poco sus jugos inundaron mi garganta provocándome arcadas. Estaba excitadísima. Mis otros hijos jugando a fútbol, y yo mamando la polla de mi otro hijo, precisamente el vago, el que no hace nada, y encima yo dándole placer. Me sentía guarra, pero más caliente que la pipa de un Indio.

La historia seguirá, si quieren claro está,  no tengo por qué aburrir con mis historias pervertidas; tengo el final, solo tienen que pedirlo, es un historia real de una madre dejada por su marido, y acompañada por sus hijos. Fdo. Regina.

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Amigas calientes examinadas y aprobadas

Orgías, Relatos porno 23/12/2017

Hola a todos solo queria pasar una noche con amigas calientes y agradable con mis pequeñitas morbosas.

Mi amiga Lena, una chica rubia, de pelo liso color platino y buen porte, aunque con poco pecho, había organizado la jornada quedando con otras dos amigas, así que llevábamos toda la tarde bailando, cuando el sudor y el exceso de alcohol empezaron a tener en mí ciertos efectos. Bailábamos en el centro de la sala, de forma descarada, restregando nuestros cuerpos uno contra otro, mientras algunos de los asistentes miraban sin disimulo.

Algún cliente empezó a decirnos que lo hiciéramos sin ropa, otro que al menos nos quitáramos las camisetas y uno bastante tocado por la noche, dijo sin reparo que debería agacharme para comerle el coño. A mí eso me excito mucho, pero fue suficiente para que una de mis amigas no pudiera aguantar más groserías, y se marchase.

Al camarero tampoco parecía importarle mucho nuestra actitud, de hecho la fomentó invitándonos a dos chupitos, que se vieron multiplicados con las invitaciones de otros clientes, absolutamente salidos por el espectáculo.

– “Estos son por cuenta de la casa”, dijo más de una vez el camarero.

Mis amigas calientes y yo pronto excitadas y sin bragas

Al instante, un tipo alto y engominado que encajaba bastante poco en el local, se acercó y nos pidió que nos sentáramos con él. Invitándonos a una nueva ronda lo hicimos. Llevaba una camisa blanca absolutamente inmaculada, bien planchada y un traje caro de Armani de color gris marengo. Seguro de sí mismo y mirándonos fijamente nos contó que había apostado una cantidad de dinero con sus amigos a que podía conseguir nuestra ropa interior. Además, añadió que para él estas cosas eran una cuestión de competencia entre machos, por lo que no tendría inconveniente en darnos el premio económico de la apuesta.

GORDA EXCITADA ES EXAMINADA, NO PERDÉRSELO, MUY EXCITADA

Más excitadas aún, mi amiga y yo nos fuimos al baño donde nos quitamos el tanga y las bragas, no sin antes apretarlas contra nuestros coños para que estuvieran bien impregnadas de nuestro aroma. Era una situación caliente y atrevida a la vez, llegamos donde él se encontraba como satisfecho por su triunfo y con disimulo se la di por debajo de la mesa, mi amiga muy excitada le dijo que para ganárselas debía de darle el mejor beso que supiese… su livido estaba muy subido y el hombre ni corto ni perezoso se puso de pie se acerco a ella y la dio un buen morreo, no sin antes subirla poco a poco su vestido y dejar ver su bonito culo, la susurro algo y los dos se acercaron a sus colegas, les enseño la ropa interior y ellos le pagaron.

Despues de invitarla a otro par de chupitos y aprovechando el tiron, se la llevo al baño donde la hizo gritar como una perra.

Durante ese rato, tres machos grandes y muy fuertes, dos de ellos de raza negra, se me acercaron diciendo:

– Que tal? Muy fresquita ahí abajo…

Yo me reía pero en realizad estaba muy cachonda y acalorada, y sin ropa interior.

Nuestra conversación consistió en sus rabos, en lo buena que yo estaba y en preguntarme por mis experiencias, consiguiendo sacar alguna muy intima debida a mi grado de alcohol en sangre.

Aquellos cabrones con su palabrería hicieron que mis leggins se pusiesen my húmedos y estaba apunto de pedirles que me follasen en los baños pero en ese momento apareció mi amiga, desnuda de cintura para abajo diciéndome que le dejase el short del gym. Venia con el pelo alborotado, corrida chorreando por sus muslos y una cara de bien follada.

De camino al coche, les vimos salir a fumar un cigarro, el engominado tenía pinta de llevar la batuta de la conversación y la verdad me había quedado con ciertas ganas de seguir conversando con ellos para ver en que acababa todo aquello.

Desde lejos pude escuchar algún piropo que otro sobre mi amiga pero mios, escuche por ejemplo que tenia pinta de viciosa y de muy morbosa, asique nos acercamos

– Sabíamos que volverías-dijo uno de ellos

– Ah si? Porque crees que volveria?-conteste

– Fíjate, tu amiga sigue flipando de la follada que le ha dado mi colega, y tu, te has quedado con ganas de saber quién es el que va a acabar follando y seguro que esa curiosidad te esta poniendo demasiado cachonda como para que tus leggins se hayan pegado a ti y nos estén deslumbrando con estas vistas.

Yo tenía muchas ganas de follar y se me notaba bastante

Yo, acto seguido me avergoncé pero era verdad, estaba muy cachonda y tenia tantas ganas de follar que se me notaba mucho. Asique me hice la ofendida y deje que siguiesen.

– Creo que tu amiga solo quiere ir para casa pero tu, necesitas acabar la noche bien con algo de marcha y sigues pensando si quieres que te folle uno de nosotros o puedes con los cuatro..

Estaba haciendo que sus palabras me sedujesen aun mas, no aguante y les dije que quería que fuesen a mi casa, les apunte la dirección y cogí el coche, lleve a mi amiga a su casa y creo que no pase ningún semáforo en verde.

Al llegar a la puerta de la casa no vi a ninguno de ellos, entre por la puerta del jardín y cuando iba a abrir la puerta de la cocina, se abalanzaron sobre mi. Me arrancaron la ropa y el chico alto blanco, Luis, chico de 190cm cuerpo fibrado y guapete dijo que me iban a proponer varias cosas para uno de ellos acabar follandome. Yo me había hecho a la idea de follarme a los cuatro. Luis propuso una competición de anchura de rabo, donde yo era la jueza. Gano el por supuesto, frente a los rabos largos de los negros y el rabo típico español del engominado.

El engominado era Carlos, un empresario de la zona que se había separado no hacia mucho y contaba por más de 100 las tías que se había follado desde hacia menos de un año que lo había dejado con su esposa y su propuesta fue, dar un lametazo a cada una de esas pollas y saber de quién eran. No acerté ni una.

Ramón el negro más grande propuso algo bastante brusco, pero él quería saber si mi culito era apto para su rabo y tenía un consolador mini pollon negro muy venoso que dijo que debería aguantar con ello dentro un buen rato, me coño me pedía que eso fuese para adentro e intente que asi fuese pero no acepto el trato.

Asique Juan, el segundo negro, mas callado y muy serio dijo que el meteria su polla en mi coño y no podía gritar ni gemir. No lo conseguí.

Yo cuando me saco su polla sentí entre alivio y mucho placer, y acto seguido tuve un buen orgasmo para deleite de mis cuatro hombres, retorciéndome desnuda en el frio césped de aquella noche maravillosa.

Nos dimos un baño desnudos en mi piscina, con risas y mucho erotismo, sus pollas me rozaban semi erectas, lo que hacía de mi una muñequita muy manejable de lo cachonda que me habían puesto.

Poco después nos quedamos fríos, salimos de la piscina y entramos en casa, les pase unas toallas y dijeron que su frio era corporal pero sus mentes estaban muy calientes. Carlos, me dijo que querían verme seducirles, que me vistiese y me pintase de arriba abajo como si fuese una cita, subí y me dispuse a deslumbrarles. Les escuchaba muchas barbaridades que hacían que mi coñito pidiese a gritos sus pollones. Llego un momento que les deje de oir, ya me quedaba poco, pero me acerque a la barandilla donde puedo ver todo el salón y allí estaba machacándosela como monitos, había pillado mi película x amateur, en la que soy prota.

Baje por las escaleras a modo de película, muy guapo, poquito retoque de maquillaje pero si un tanguita de encaje sin sujetador. Llevaba un vestido espectacular que lleve en la boda de mi mejor amiga, negro muy bonito escotado de espalda hasta casi ver mi culito muy sexi y por delante muy serio tocones tipo sandalia de 12 cm que me hacia estar casi a la altura de los mas altos y dejando abajo a los mas bajitos. Aquel vestido debió de impactarles mucho, dejaron quietas sus manos, abriendo sus bocas y quedando sin palabra. Luis, muy galante se acerco y me ofreció su mano para acabar de ayudarme a bajar los últimos peldaños.

Los demás se dedicaron a aplaudir y a soltarme piropos, la verdad, muy bonitos para lo que me esperaba, viendo lo que estaban haciendo.

Un juego erótico en público que me ponía muy cachonda

Después de un buen rato de interrogatorio sobre la película, ellos dijeron que íbamos a pasar a la acción. Mi misión consistía en salir a pasear a la calle donde ellos me viesen y colgar el tanguita en el retrovisor de su coche, sali y fue fácil, ningún alma por la calle, volvi con paso firme a casa. Ellos ya estaban totalmente desnudos y dijeron, elige por quien empezar y cómele el rabo, yo les pedí que cerrasen los ojos y en ningún momento los abriese.

Empecé con la que me pareció más jugosa, la de Luis, aquel chico llamaba la atención y mientras estaba mamándole su pollon gordo pedí al negro que si quería acabar metiéndomela en mi culito debería empezar a sobármelo con su lengua o su polla.. asi lo hizo jugaba con su lengua, un dedito, colocaba su polla entre mis nalgas y se escupía en la polla para facilitar el juego. Los otros esperaban impacientes su turno con los ojos cerrados y abriéndoles cuando creían que no les miraba, les dije que si alguno le pillaba no haría nada mas con él. Les pedi que mientras me quitaba el vestido y lo dejaba caer hasta mis tobillos me mirasen con atención y a los ojos…me dieron morbo sus caras y cuando iba a quitarme los tacones los cuatro al unísono dijeron que no!

Yo seguí con lo mio, me colocaron de cara a uno de ellos con las piernas totalmente estiradas de pie, y agachando el torso hacia su polla comiéndosela y degustándola mientras el otro se seguía rozando y viendo la maravillosas vistas. El cabron cuando me iba a subir a cabalgar en su rabo se corrió, yo estaba super excitada y el dijo que no aguantaba más pero que había acordado en no follarme hasta verme suplicándoles polla. Yo les dije que ya estaba suplicando pero no aceptaron eso como verdadero.

Me puse a disfrutar del siguiente rabo, quería dejar al negro jugando en mi culo y empecé a chupar los dos restantes, aquellos se volcaban me empujaban la cabeza me forzaban y yo les salivaba incluso les escupía en sus rabos y jugaba con mi mano restante.

En uno de aquellos momento, sentí la polla del negro apuntando a mi culo y se la agarre y me la clave de golpe en mi coño, aquella sensación fue maravillosa, pero se giro y me empujo donde cai al suelo. Alli tirada fue como empezó todo, parecían locos. Uno de ellos me follaba por detrás mientras otro me follaba la bocaza propinándome pollazos que hacían que me diesen arcadas..

Me cogían en volandas y me follaban, yo mamaba a unos y a otros, hasta que decidieron intentar follarme el culo, aquel negro se ofreció a hacerlo. Metió un dedito luego dos aquello parecía fácil, asique probo con su rabo y si al principio entro muy bien, pero después aquello me mataba me quemaba, trate de zafarme pero aquello había empezado a funcionar y sin fuerzas me seguía follando. Sin poder moverme ellos se turnaban para bombear mi culito, aquello me estaba empezando a dar placer y decidieron que querían follarme por los dos, una doble penetración con aquel tamaño de pollas….

Creo que lo lleve más o menos bien, omitiendo todos los gemidos y gritos que podían estar escuchando todos los vecinos, estaba siendo un polvazo con aquellos cuatro hombres! Después pasamos a los recordatorios, querían hacerse una foto cada uno en las tres posiciones, sus pollas perdían fuerza por las risas y yo tenia que comérselas para endurecerlas, mi culo en aquel momento estaba muy tragón y quise que después de aquellas fotos cada uno terminase en una de las partes de mi cuerpo. No hubo manera, cada uno de ellos acabo corriéndose dentro de aquel culito tragón.

Me dejaron allí tirada, escurriendo semen por mi culo y mas cachonda que nunca. Les ofreci a quedarse aquella noche conmigo, pero iba a ser algo incomodo. Todos ellos se fueron, no sin antes despedirse rozando sus pollas conmigo o incluso la ultima metidita. Yo seguía sobando sus rabos mientras se vestían y viendo la peli con ellos la ultima escena. Pude volver a poner erecto la polla del negro mas tímido y le pedí que durmiese conmigo, acepto pero que tenia que hacer una llamada a su mujer, ¿a su mujer¡¡!!?

Subimos a mi cama y el tio me follo violentamente en varias posiciones a su antojo, a cuatro patas mordiendo la almohada, de pie por el balcón, follando el el baño, y finalmente en la ducha… alli acabo. Yo mientras terminaba de ducharme el se metió en mi cama, cuando sali, el hombre ya estaba roncando. Habia sido una noche para recordar.

Ya por la mañana, me levante y trate de hacer despertar a su pollon, seguía cachonda pensando en lo ocurrido. Lo deje. Me puse un camisón y baje a la cocina prepare un buen desayuno y le llame para desayunar, comimos un poco y le volví a pedir que me follase, su polla creció y mientras él terminaba el café yo ya tenía su polla en la boca… Dijo que solo me follaria el culito, que no quería quedarme embarazada que ya tenia 6 hijos y que no podría alimentar uno más.

Después de un buen rato aparición todos ellos que me habían robado unas llaves y entraron en casa, todo el vecindario les pudo ver y sentí apuro, pero aquello no había terminado.

La verdad es que fue la mejor noche de mi vida…

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Follando con la madre de mi amigo I

Relatos porno, Sexo con maduras 18/12/2017

Se puso de espaldas, y follando con la madre de mi amigo, ella, la madre de mi amigo, toda para mí, notaba su culo, su coño, su calentura me la ponía dura. Siempre me la quise follar, pero hacerlo era espectacular.
Todo comenzó hace bastante tiempo, podría decirse que comenzó con la amistad con un compañero de mi clase, Eduardo. Nos hicimos amigos y comenzamos a juntarnos fuera de clases para jugar a los videojuegos, ver películas y cosas comunes que hacen los amigos. Al frecuentarnos tan seguido e ir uno a la casa del otro conocí a sus padres, Francisco y María Elena (que en realidad no era la madre, sino que era la esposa del padre ya que sus padres eran divorciados). Al ir creciendo cada uno tomó sus caminos en lo que estudio se refería, pero la amistad perduró (y sigue haciéndolo). Tal es la amistad que, en época de vacaciones ellos van a la casa que tengo en la costa y ellos confían su casa para que yo la cuide. La familia se conformaba por Francisco, María, Eduardo y los dos hijos de María y Francisco (Patricia de 7 y Agustín de 4).

Como mencioné antes Eduardo y yo continuamos caminos diferentes respecto a estudios, él siguió abogacía y yo decidí estudiar cosas relacionadas a los deportes.

Follando con la madre de mi amigo caliente

Bueno… esa fue una introducción para que sepan cómo se consolidan las personas en este relato, ahora les contaré la historia, espero que sea de su agrado.

Como antes mencioné tengo una casa en la costa, cerca de la playa, y cuando son las épocas de vacaciones muchas veces los papás de Eduardo me piden la casa por unos días (también lo hacen cuando hay fines de semana largos por fechas festivas como “Semana Santa”). Un día me llega un mensaje de María pidiéndome si le podía prestar la casa por unos días que se iba con su marido y los hijos (mi amigo no iba a ir porque se iba a ver a su madre). Yo le contesté que pensaba ir yo esos días, pero si no les molestaba podíamos ir todos, ella aceptó. Así que coordinamos un horario y salimos para allí.

Una vez en la casa hicimos la separación de habitaciones (claro está que yo tengo mi habitación privada ya que es mi casa), la casa no es muy grande, 3 habitaciones que rondan al comedor, una cocina y un baño. María y Francisco tomaron la habitación con cama matrimonial y los niños la última que quedaba. A partir de ese instante los chicos comenzaron a ponerse inquietos, a correr jugar, pelearse y demás cosas que hacen los hermanos. Tal confianza llegamos a tener con María y Francisco que yo les dije “siéntanse como en su casa, si quieren pasear desnudos no hay problema” a lo cual se rieron. Fui a mi habitación, me puse ropa para correr y salí a correr un rato. A la vuelta me encuentro a María ordenando y a Francisco preparando mate (infusión típica de donde soy), me ofrecieron y acepte, al cabo de unos minutos me fui a bañar porque estaba transpirado de haber ido a correr.

Mi madrastra cogiendo en un motel con el amante

 

Al salir de bañarme vuelvo al comedor, ya más relajado, y me pongo a charlar con ellos. En eso me preguntaron si podía hacerles de entrenador personal y yo les dije que no tenía problema, pero que iban a serlo por separado, y así fue, María eligió el entrenamiento matutino mientras que Francisco optó por entrenar a la tarde. Fui comentándoles durante el resto de la tarde y por la cena que íbamos a hacer y cuales eran mis objetivos y ellos me decían los de ellos. Como en esa ocasión íbamos a estar solo 4 días íbamos a hacer el comienzo de una rutina y cuando volvamos a nuestros respectivos hogares la continuaríamos.

En esa época yo tenía 19 años, nunca tuve un cuerpo completamente marcado, pero me mantenía bastante bien, medía 1,75 aproximadamente, pelo castaño. Francisco tenía 47 y María 34. Aunque no haya parecido, el que mejor soporto por esos días la rutina fue Francisco, si bien se cansó, no sufrió tanto como María, por lo menos el primer día.

El segundo día de entrenamiento (3er. Día de las mini vacaciones) comenzó tranquilo, me levanté y en short y musculosa fui a desayunar. Al ir al comedor me encontré con María Elena: una mujer de 1.52m, complexión física normal, con poco busto, pero un trasero hermoso, grande y redondo, pelo castaño un poco ondulado. Ella estaba vestida con una bikini de animal print (el cual solo veía la parte del braseare ya que tenía puesto un short), la saludo con un beso en la mejilla y me pongo a charlar con ella:

– Hola maru, ¿cómo estás?
– Bien ¿y vos Till? ¿Pudiste dorimir bien?
– Si, gracias. ¿Vos? ¿Qué te pareció el entrenamiento compartido de ayer?
– Anoche toqué la cama y perdí la conciencia. Estuvo muy bueno el entrenamiento que nos diste. ¿Qué nos espera hoy?
– Hoy, como nos levantamos temprano podemos hacer la división de rutinas.
– No me asustes, ayer corrimos los 3 y me mataste. ¿Qué me vas a hacer hoy?
– Nada que vos no quieras. – Y me reí. – Viendo que es un lindo día podemos ir a la playa y correr un poco, nadar, algo de eso.
– Me vas a matar!!! Igual nunca me dejaría hacer algo que no quiera, jajaja.
– Bueno maru, me voy a preparar así salimos ¿Te parece?
– Buenísimo, dale.

Ya me puse cachondo cuando hablé con ella

Y así fue, me puse una maya, unas zapatillas. Eran alrededor de las 8:00, cuando dejamos una nota diciendo que íbamos a entrenar a la playa. Antes de salir le dije: “Maru, vamos a estar nosotros solos, en sentido de conocidos, asi que, si entramos al agua no nos sacamos el calzado ni vos te saques lo que tengas puesto. Si vas con el short te quedas con él, si no dejalo acá.”. A lo cual me contestó que no tenía problema de meterse con el short y una remera, pero que las zapatillas podían complicarle el entrar al mar y nadar. Le dije que no se preocupe, que cualquier cosa yo la rescataba, y nos reimos haciendo chistes y burlas que siguieron mientras nos dirigíamos a la playa. Una vez ahí calentamos los músculos y empezamos a correr.

La rutina siguió con un poco de abdominales, lagartijas y entramos al agua a nadar, hicimos corriendo un kilómetro y medio (uno de ida y medio de vuelta) así que, para que podamos volver al punto de inicio la idea era que volvamos nadando. El problema es que las zapatillas le pesaban tanto a María Elena que le generaron fatiga, cuando ella se detuvo porque sintió como si le hubiera agarrado un calambre, y cuando lo hizo una ola la golpeó con tal fuerza que la tiró y casi la ahoga. Por suerte pude reaccionar rápido y “rescatarla” (si se lo puede llamar de alguna manera). La saqué del agua y tiré en la arena, a todo esto deberían ser alrededor de las 8:45 o 9:00 como muy tarde, ya que no habíamos hecho un entrenamiento extenso y la gente a la playa va alrededor de las 10:00. Me fijé como estaba y le hice respiración boca a boca, en eso, como si fuera una novela, se despierta en el momento en el que tenía mi boca sobre la suya. Empezó a toser y sacar el agua que había tragado, yo me quede inmóvil porque no sabía cómo iba a reaccionar. Por suerte no lo tomo a mal.

María me sonrió me dijo “mi héroe” y me besó por unos instantes. Cuando nos separamos nos miramos sorprendidos, luego nos sonreímos y nos levantamos de la arena. Volvimos caminando a mi casa y hablamos. Llegamos a la conclusión que ese beso fue por agradecimiento y de reflejo por haber salvado su vida y que no se lo contaríamos a nadie.

Al llegar a la casa todavía estaban todos durmiendo, arreglamos para bañarnos, la dejé que se bañe primero así se iba a descansar un poco. Luego, me fui a bañar yo, y mientras me bañaba escuchaba como se iban levantando Agustín y Patricia, y por el ruido también Francisco. Como habíamos quedado, nadie habló de lo sucedido, pero comentamos que nosotros nos íbamos a recostar un rato ya que acabamos de venir de entrenar, Francisco lo entendió, así que se llevó a los chicos a la playa y dijo que iba a volver a las 13:00 para almorzar. María y yo nos fuimos a acostar a eso de las 9:30, cada uno en su respectiva habitación.

Después de 15 minutos golpean a mi puerta, era María Elena, pidió permiso y pasó a mi habitación, yo estaba sin remera pero con un pantalón corto (short), vino a agradecerme nuevamente lo que había hecho momentos atrás y pedirme si no podía hacerle unos masajes ya que le dolía todo el cuerpo, le dije que no había problema, que vayamos a su cama por si se quedaba dormida y así hicimos. Ella estaba vestida con una remera naranja y… bueno, como la remera era larga no se veía que tenia debajo.

Fuimos a su habitación. Cuando yo estaba entrando la vi a ella de espalda arrodillada en la cama, se estaba quitando la remera y ahí pude ver su magnánimo culo, no parecía a simple vista muy duro, pero era grande y redondo, una forma maravillosa. Tenía solo puesto una tanga de color rojo con encaje que se perdía en ese monumento al culo.

Se recostó boca abajo en la cama y me pidió si podía empezar a masajearle la espalda. Yo no podía creer lo que me estaba pasando, siempre me encanto ella, siempre me pareció una mujer perfecta. El corazón me latía a mil revoluciones por segundo, sentí que estaba por estallar, y no era lo único que se me paraba en ese momento jaja. Tenía mi miembro duro como una roca, me dolía de cómo estaba, la adrenalina generaba que quisiera hacerla mía, que quisiera poseerla, hacerla gritar, pero no era debido, era la madrastra de mi amigo. En mi mente pasaban miles de fantasías para hacer con ella, me acerque de a poco, las manos me transpiraban, puse mis manos sobre su espalda y escuché su voz que decía “Sí, por favor que me duele, hacelo fuerte que me gusta”. Ya no podía aguantar más, pero mi moral resistió. Poco a poco me atreví a masajear los hombros y los brazos, pasé a masajearle (simultáneamente) ambos antebrazos, no sé porqué pero seguí bajando hasta llegar a sus manos y, cuando lo hice ambas manos me agarraron fuertemente y en ese momento escucho un susurro que decía: “Me encantan esos masajitos en los brazos, la verdad es que me dolían muchos los brazos del entrenamiento, ¿Podrás seguir por mi espalda? En verdad me gusta mucho lo que haces, lo haces tan delicado”. No sabía que decir, me paralicé, cuando pude moverme nuevamente volví a sus hombros y como respuesta recibí un “Mmm… si… así” y poco a poco me decidí a bajar por su espalda. Comencé a masajear su cintura hasta llegar a su cadera, ella emitía sonidos como de murmuros que demostraba que le gustaban. Por miedo no quise seguir bajando a sus nalgas, la tanga que tenía era roja y con hilos por la parte de atrás y se metía bien adentro entre sus nalgas. Sintió que me detuve, y me dijo “No pares, seguí bajando, no hay problema, tenés vía libre para masajear. Me duele todo” y luego se reacomodó en la cama.

Eran unas nalgas inmensas y apetecibles

Empecé a bajar y tocar sus nalgas… ¡DIOS MIO, fue maravilloso eso! Sus nalgas eran perfectas, consistentes, bien formadas, agradables al tacto, eran un poema hecho realidad. Sus respuestas eran solo gemidos, los cuales no dejaban de empalmarme, ya no sentía mi miembro de lo duro que estaba y creo que ella lo notaba. Seguí bajando por sus piernas, firmes y suaves al tacto, al llegar a sus pies comencé a masajearlos y de repente ella se volteó diciéndome “así va a ser más cómodo”. Lo primero que hice al ver que se dio vuelta fue ver sus senos, eran hermosos, como ella, no grandes pero tenía unos pezones maravillosos, de un rosado oscuro, ella me miró, me vio hipnotizado y sonrió “¿nunca viste unas tetas?” me dijo. “Si, pero no tan hermosas” le conteste y seguí masajeando sus piernas, esta vez hacia arriba. No dejaba de mirarle la cara y ver como sonreía, cuando llegué a su vagina (que tenía tapada con la tanga) se me cortó la respiración la acaricié con mis manos y seguí subiendo, pasé por su vientre y poco a poco acercaba mi rostro o respiración a su piel. A cada una de mi exhalación ella respondía con un exaltamiento. Mis manos se acercaron a sus bustos y comencé a masajearlos, María Elena puso sus manos sobre las mías y soltaba gemidos, y flexionó sus piernas para dejarme entre ellas. Mientras le masajeaba los senos y ella correspondía le besaba el vientre e iba subiendo, cuando llegué a la zona de sus pechos con mi boca nos miramos y nos sonreímos, solté uno de sus pechos y pasé a succionarlo.

Esposa y madre caliente follada por mi amigo 

Un gemido fuerte salió de ella, presionó sus piernas sujetándome para que no me moviera. Que delicia de pezón, de teta, me sentí un bebé que por primera vez estaba siendo amamantado; no sé cuánto tiempo estuve ahí, lo que sí sé es que cuando sentí su pezón bien duro cambié de seno para poder tener comida bien esas dos tetas hermosas. Esos dos timbres pasaron a ser completamente míos. Dejé de mamarle los senos y me dediqué a besarla, ella me sujetó de mi nuca haciendo que no pueda separar mi boca de ella mientras con sus piernas me envolvió las caderas haciendo que se peguen nuestras partes erógenas.

Me soltó, nos miramos y nos rendimos el uno al otro.

Nos separamos, bajé mis manos y tomé su tanga, acerqué mi cara y empecé a besarle la pelvis. Mientras le bajaba la tanga iba bajando mis besos pasando por su Monte de Venus, cuando llegué a su clítoris mi lengua salió para saborearlo. Estaba esperando follar con la madre de mi amigo, estaba muy caliente. Estaba completamente mojada y con mi lengua me dediqué a secarla, aunque cada vez se mojaba más. Sus gemidos me ponían más y más excitado, la penetré con mis dedos y ella me sujeto la cabeza para que no la separe de su zona. Así hice lamí su clítoris mientras penetraba su vagina con mis dedos y sentía como cada vez se mojaba más y más, hasta que me agarró fuertemente, me presionó contra su vulva y me acabó en la boca, no podía creer que me había acabado, fue algo increíble. Acto seguido le pasé dos veces más la lengua para secar un poco y para volver a saborear su delicioso néctar. Volví a besarle la boca, me devolvió el beso y me dijo “ahora me toca a mí” y se me levantó para bajarme el pantalón, al hacerlo salió al descubierto mi miembro (no voy a hacerme el actor porno, para mí es un miembro normal mis medidas son de 20 x 6 cm.). Me miró y con una sonrisa pervertida abrió su boca y empezó a sobarme el glande con mucha cara de placer y gozo. Me pajeó y me la chupó de una manera excepcional, yo estaba tan caliente que no puede aguantar mucho más y acabé; esta vez me tocó a mi acabar en su boca. María Elena, con todo mi semen en su boca, me miró y me dijo “Esto es para vos” y se tragó toda mi leche, ni bien tragó abrió su boca para demostrar que no quedaba rastro y agregó “Que maravilloso y delicioso regalo me diste, me gustaría desayunarlo todos los días, o tomar un poco antes de dormir”. La volteé boca arriba en la cama y le dije “Lo vas a tener siempre que se pueda”.

“¿Estas lista para pasar el punto sin retorno?” le pregunté, a lo cual ella respondió con una sonrisa y un beso en mi boca. Ahí empecé a acercar mi glande a su vagina, ahí poco a poco hacía el juego del entrar y salir. Ella me envolvió con sus piernas para que deje de jugar y así entre por completo. Seguimos haciendo el amor un tiempo cambiamos 2 veces de posiciones (no muy rebuscadas, ya que lo que buscamos era el sentirnos el uno al otro) y en un momento hablamos y ambos dijimos que estábamos a punto de acabar nuevamente, nos miramos. Con mi mirada estaba preguntando donde quería que acabe y la interpretó de maravilla esa pregunta, su respuesta fue “acabame adentro, no hay problema, tomo pastillas”. Seguimos 2 minutos más y no soportamos más. Acabamos al unísono.

Luego de eso nos miramos, miramos el reloj y vimos que eran casi las 12:30, en breve llegaban los chicos y su marido, así que nos vestimos y cada uno quedo en su habitación recostado recordando lo sucedido.

El día continuó de manera normal, salí a entrenar con Francisco y ella se encargo de los chicos. Esa misma noche (la última de ese fin de semana), cuando ya todos dormían y yo estaba en mi habitación, se abrió la puerta y ahí estaba ella, si María Elena estaba sobre el marco de la puerta vestida con una musculosa negra y una tanga (las que parecen un hilo) del mismo color. Me miró con miedo, como si fuera un chico que sabe que hizo una travesura.

– Vení, entra maru. ¿Qué te pasa?
– Es que, no sé si está bien que me pase esto con vos. Digo, mirate a vos, alguien joven y tan lindo, y mirame a mí, una vieja gorda.
– No digas eso, para nada sos vieja, y menos gorda, apenas llegas a los 34 y de gorda no tenes nada, sos hermosa.
– ¿Te parece?
– Si, y lo firmo donde quieras.
– ¿No tuviste sexo conmigo solo porque estabas caliente hoy?
– No, es que no tuve sexo con vos.
– ¿No?
– No, hice el amor. Me tenés completamente perdido por vos. Hace tiempo que desde que te tengo cerca no puedo estar cerca de ti sin exaltarme.
– No puedo creer lo que escucho. – Se sonrió y sonrojó. – Siempre esperé escucharlo pero jamás imaginé que fueras vos quien me lo dijera.
– ¿Por qué? – Me acerqué para hacerla entrar y cerrar la puerta.
– Porque pensé que jamás podrías mirarme. O sea, tengo una sobrina que es modelo y es solo un poco más joven que vos, yo te llevo 15 años, me siento una depravada al mirarte o pensar en vos. Pero lo que me sucedió hoy hizo que me diera cuenta que me volvés loca, me encantás, me fascinás, creo que hoy me di cuenta que me enamoré de vos sin quererlo o saberlo.
– Eh… No sé qué decirte, ni como decírtelo, me dejaste mudo. A mí me tenés loco desde que te conocí.

María me calló con un beso. Un maravilloso beso. Por más que le saco como 20 cm ella empezó a empujarme y llevarme a mi cama. Me tiró en ella y se subió encima de mío, comenzó a acariciarme y besarme desde la boca hasta llegar a mi estómago. Ahí mismo me senté y la besé en la boca, la acaricié por los hombros, pasé a su cuello y cara, de ahí la recosté en la cama y fui bajando mis besos hasta llegar a su pecho, con mis manos empecé a levantarle la musculosa que tenia y dejé sus senos libres para ocuparlos uno con mi mano y el otro con mi boca, QUE DELICIA. Soltó un gemido y me volteó para quedar ella encima de mí nuevamente.

Volvió a besarme y poco a poco fue bajando y quitándome mi bóxer, dejando al descubierto mi miembro, me miró con cara pícara y esbozó una sonrisa, agarró mi pene y lo introdujo en su boca. Fue una sensación indescriptible, me sentí en el paraíso. Volvió a mirarme de una forma muy sexy, tomó sus hermosas tetas y con ellas envolvió mi pija comenzando a hacerme una paja turca y cada vez que mi glande salía de entre sus senos ella lo engullía o le pasaba su lengua. Así no pude soportar mucho cuando le avisé que iba a acabar, ella se apuró y puso mi glande es su boca e ingirió todo mi semen, sin derrochar una sola gota se tragó todo.

Cuando me mostró que había engullido toda mi acabada, sonrió y me dijo “ahora le toca a mi otra boca el disfrutarte” mientras se sacaba la tanga. Me paré y la recosté en mi cama y froté mi pene con su vagina, pasando mi glande por su clítoris (cosa que la hacía gemir) hasta casi penetrarla, solo para que se moje más de lo que ya estaba. Estuve haciendo eso poco tiempo ya que me envolvió con sus piernas y me dijo “PONEMELA YA, QUIERO TU PIJA DENTRO MIO AHORA” y la penetré, soltó un suspiro de placer y liberación. Comenzamos a entregarnos el uno al otro.

Fuimos cambiando posiciones, misionero, ella arriba, en una silla, hasta que llegó el momento, nos estábamos por correr los dos juntos, en ese momento la tiré nuevamente en la cama y la mire a los ojos diciéndole que estaba por acabar, a lo que ella me contestó que también estaba a punto de hacerlo y que por favor acabe dentro de ella. Unos instantes después nos miramos a los ojos y acabamos los dos al unísono, yo dentro de ella y ella conmigo dentro y aferrándome para que no saliera con las piernas. Al terminar de soltar mi última gota, nuestras vistas se cruzaron, sonreímos y dijimos juntos “Te amo”, luego nos besamos unos minutos más.

Salí de su interior y vi que unas gotas estaban escurriéndose, ella se paso la mano para limpiarse y se la llevó a la boca, me dijo “está deliciosa, si no tomara pastillas, seguramente me habrías embarazado con toda esta cantidad”. Se vistió, volvió a besarme y se retiró a su cuarto. Minutos después me llegó un mensaje al celular, era de ella, que decía más o menos así “Gracias por tan maravillosa noche, me encantó, no voy a olvidarla nunca, ojalá se repita. Quiero que sepas que no voy a dejar que tus nenes se vayan pronto de mi interior. Va a ser complicado mirarte mañana mientas estamos volviendo sin tener el impulso de besarte. Espero que no quieras dejar de ser mi entrenador personal jajaja”. Le contesté que yo seguiría entrenándola en la ciudad si ella quiere.

Volvimos para nuestras casas, pero con la condición de después seguir nuestra rutina, pero eso lo contaré en la continuación. Y les contaré la maravilla que nos sucedió.

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Espero les guste. Una mamá

Incesto, Madres con hijos, Maduras 09/12/2017

Al final fui su perra en cama, a cuatro patas, la zorra de mi hijo, su puta y su mejor amante. Él disfrutó de su mamá pero antes, antes os he de contar cómo comenzó todo. Secuencias dignas de videos porno incesto.

En realidad, no hay nada como un baño caliente al terminar un duro día de trabajo. Unas velas, un poco de chill-out y un baño de sales. Habitualmente suelo masturbarme, pero sólo cuando estoy sola, que no es a menudo. En casa suele estar mi hijo cuando he vuelto del trabajo, así que procuro contenerme.

Y digo más, muchas veces ha entrado en el baño mientras yo me estaba bañando, nunca hubiese querido imaginarme qué habría pasado si mientras yo estaba disfrutando del sexo en soledad mi hijo Diego hubiera entrado de sopetón, como hacía muy continuadamente. Disculpadme, no me he presentado, me llamo Pepi.

Aún estoy joven con 40 años y de buen ver

El caso es que mi juventud, porque con 40 años me consideró aún joven, me permite tener escarceos con chicos más jóvenes que yo, trabajo mucho, a mediodía voy al gimnasio manteniendo tipo de veinteañera, y dada la desgracia que tuve al enviudar recién comenzado mi matrimonio, quiero aprovechar la vida todo lo que puedo.

Nada más quedar embarazada mi marido tuvo un accidente de moto y murió en el acto, así que Diego no tuvo la suerte (porque mi marido era un hombre memorable y por no sufrir su pérdida como hice yo), de conocerlo. Nunca lo ha echado de menos, cuando nació no quise que él a través de mi memoria pudiera llorar su inexistencia y nunca he querido transmitirle todos los recuerdos que yo he tenido. Jamás me he negado a hablar de él, pero sólo si Diego me preguntaba y procurando no engrandecer su figura, al menos no hacerlo como yo siempre vi a mi marido.

Así crié a Diego con ayuda de mi familia y bastante bien. Nos hicimos cómplices mi hijo y yo de muchas cosas, es muy bueno en todo (deportes y estudios), y con amigos alrededor que lo aprecian.

UNA MAMÁ QUE NO RENUNCIA A SU HIJO

En uno de esos baños que me doy al volver cansada o estresada del trabajo, Diego realizó una de sus abruptas entradas al cuarto de baño que casi me mata del susto.

– hijo, que la finalidad de estos baños es que me calme!

– perdona mamá, no aguantaba más y he venido corriendo – dijo mientras se sentaba en la taza del water.

Cuando me baño suelo correr la cortina de la bañera, es una cortina semitransparente, de las que se intuye la forma pero está como borrosa.

Suelo cerrar los ojos, sin embargo me pareció oír algo raro y cuándo los entreabrí me pareció ver a mi hijo moviéndose de una forma extraña. Inicialmente no supe qué era, me fijé con más detalle y luego ya me di cuenta de qué estaba haciendo….se estaba haciendo una paja a mi lado.

Yo me quedé mirando estupefacta sin saber muy bien cómo reaccionar, ni qué hacer, ni qué decir.

Hasta que él terminó. Entonces, se limpió, tiró de la cadena y retirando un momento la cortina de la bañera para verme me dijo:

– qué alivio! Disfruta del baño

Y salió por la puerta. Me quedé totalmente confusa….no entendía muy bien qué había pasado. ¿De verdad se masturbó o eran imaginaciones mías debido a que no veía bien con la cortina de la bañera? ¿Mi subconsciente me quería decir algo, era una depravada o pasó lo que pasó?

El baño dejó de ser relajante…mil dudas no paraban de hablar en mi sorprendida cabeza.

Esa noche soñé que mi hijo se masturbaba en el baño, pero sin cortina entre los dos que pudiera entorpecer la visión. Mientras él me miraba el cuerpo se frotaba su miembro, que me lo imaginé enorme. Yo no hacía nada, sólo facilitar que mi hijo me viera completamente desnuda, dentro del agua.

Me excitó ver a mi hijo excitado en el baño

Curiosamente me desperté muy excitada y me masturbé en la cama nada más abrir los ojos. Sin pensar en lo que hacía, sólo quería calmar los pálpitos de mi sexo. No tardé ni un minuto en llegar a un éxtasis que hacía tiempo no tenía tan fuerte.

Pasó el tiempo pero mi quemazón aumentó. Mis masturbaciones recordando lo que supuse que ocurrió eran cada vez más frecuentes.

VIDEO DE MADRE FOLLANDO CON SUS DOS HIJOS

En uno de mis baños relajantes decidí no cerrar las cortinas del baño y, efectivamente Diego vino con la excusa de hacer pis. Mientras yo procuré estar lo más visible para él, con los ojos entrecerrados, me fijé en su herramienta….qué gorda y venosa me parecía. Automáticamente tuve un latigazo de deseo que hizo que mi pelvis se agitara suavemente arriba y abajo por pocos segundos, hasta que recobré el control de la situación. Diego, se quedó boquiabierto observando mi cuerpo, que se vislumbraba perfectamente bajo el agua cristalina y sin gel ni sales, adrede para que no perdiera detalle. Salió de su estupefacción, segundos después de haber terminado de orinar cuando me oyó decirle:

– Bueno, has terminado ya de orinar, ¿no? Quiero seguir con mi baño.

– Perdón, perdona mamá, sí, es que estaba pensando en mis cosas…

– Ya, en tus cosas….pues no parabas de mirarme, no sé qué tendré que ver yo con tus cosas, jajajajaja.

– Jejejeje – rió, tímido pero sin dejar de mirarme. Se calzó su miembro dentro del pantalón, que ya se le estaba poniendo duro, y curiosamente se acercó, me dio un beso en la mejilla cerca de los labios y salió diciendo – disfruta del baño mami.

VIDEO DE MADRE ESPIANDO A UNO DE SUS DOS HIJOS EN EL BAÑO

Ese beso, esa caricia de sus labios cerca de los míos, la visión de su rabo entre sus manos hicieron que mi masturbación no se hiciera esperar y que un orgasmo intenso me llenara casi pocos segundos después de haber comenzado a acariciarme. Creo que no fui lo silenciosa que debía haber sido y es bastante probable que mi hijo hubiera sido testigo de mis gemidos, idea que me volvió a excitar.

Tetas calientes de madre

Al hacer la colada esa noche noté que los calzoncillos de mi hijo estaban empapados, adiviné enseguida de qué. Efectivamente mi hijo podía haberme oído mientras disfrutaba de mi cuerpo en la bañera, o sólo por el hecho de verme desnuda y este recuerdo le provocó también su auto estimulación, hasta que se corriera en sus calzoncillos. No pude evitar acercarlos a mi nariz, oler el semen que había derramado pensando en mi, incluso se me pasó por la cabeza lamer un poco.

¿Pero qué me estaba pasando? Parecía estar en celo, era pensar en su sexo, en él, en cómo me miraba o imaginarle masturbándose y se desataba en mí una fiera deseosa de sexo, fuera como fuera.

Ni quiero ni puedo dominar mi deseo por él

No sabía si debía intentar dominar esos deseos para volver a ser la madre moderna que era o dejarme llevar y terminar sucumbiendo a la lujuria con mi vástago. Para aclarar mis ideas fui esa noche a hablar con mi mejor amiga, Sofía. Estudiamos juntas en el instituto y seguimos manteniendo una amistad fortísima desde entonces.

– Hola Sofía, tesoro, ¿cómo estás?

– Bien gracias Pepi, ahora cuenta que me has dejado preocupada, tu tono sonaba a que tienes un problema….¿quién tiene problemas, tú o Diego?

– Bueno en realidad nadie…..por ahora, es que no es tan sencillo….no sé si es buena idea que te cuente esto, no es tan fácil…

– Uyuyuyyyy, me da que sí es un problema. ¿Es algo que ha pasado o que va a pasar?

– Está pasando pero no ha pasado tácitamente….es que no es sencillo Sofía. Antes de seguir, quiero que me prometas que me vas a ayudar y no me vas a juzgar, ¿vale?

– Ay Pepi, me estás asustando, por supuesto puedes contar conmigo para lo que sea…..salvo si has matado a alguien….¿no habrás matado a nadie no?

– Joder Sofía, no…..a ver, te cuento – tomé aire y le conté todo lo ocurrido, mis sueños, cómo me sentía, sus masturbaciones, las mías, mis deseos y los que parecía tener mi hijo. Todo lo conté mirando al suelo y hablando muy bajito, con una vergüenza inusitada en mi.

Al cabo de un rato, a Sofía le entró una carcajada, cosa que me irritó.

– De puta madre Sofía, vengo a contarte un problemón y te cachondeas en mi cara.

– Ay Pepi – acertó a decirme mientras se calmaba – es que me habías asustado tanto que pensaba que era algo gravísimo pero lo que te está pasando es bastante común.

– ¿Cómo que bastante común?

– Pues sí niña sí. Al igual que existe el síndrome de Edipo, que es el que tiene tu hijo contigo, existe el complejo de Agripina, que es lo que te pasa a ti con él. Muchos adolescentes han pasado por esa etapa, y algunas madres también hemos tenido nuestros momentos de Agripina…

– Sofía, tú también….- dije asombrada, mientras la miraba ojiplática.

– Pues sí Pepi. En varias ocasiones he visto a mi hijo desnudo y no te niego que me he complacido con fantasías incestuosas, pero se me terminó pasando. Dejaron de cautivarme. Sin embargo tú has dado un paso más allá y te está comiendo por dentro.

– Sí Sofía. Aunque me quedo más tranquila sabiendo que no soy la única madre con esos deseos, lo que no sé es cómo reprimirlos.

– ¿Reprimirlos? ¿Por qué?

– Joder Sofía, Diego es mi hijo, es muy joven…¿qué dirán los….

– ¿Qué dirá quién? ¿Lo que te importa es lo que digan los demás? – me cortó – Pues si vas a hacer lo que piensen los demás deberías haberte casado hace tiempo de nuevo, haberte quedado embarazada y gorda….nadie tiene que regir tu vida Pepi. Lo importante sois vosotros y cómo os sentís. ¿Te gusta tu hijo? ¿Él disfruta de ti? Pues adelante, siempre que el gozo sea mutuo.

– Pero, yo creo que es puro sexo, es pura fantasía sexual lo que….

– ¿yyyy? ¿Crees que él se masturba por romanticismo? ¡No! Se la casca pensando en sexo contigo. Los dos pensáis en lo mismo y, mejor tú siendo su madre, que le des sexualmente lo que necesita, ¿quién lo hará con más cariño que tú por ahora? Cuando encuentre novia y sea ella la que le absorba sexualmente será más fácil para ti dejarle ir, mejor así.

Estuvimos discutiendo un buen rato. Fuimos protagosnistas de videos porno incesto más excitantes. No me esperaba que Sofía me convenciera de tener sexo con mi hijo, todo lo contrario pensaba que me diría que estaba loca y me recomendaría a un psicólogo, sin embargo parecía que quería incluso empujarme a follarme a Diego.

Terminamos hablando de trivialidades, y despidiéndonos con un abrazo y un “suerte! ya me dirás”.

Al llegar a casa, más tranquila por la charla con Sofía, decidí valientemente engatusar a mi progenitor. No sé si sería muy sencillo, pero no quería esperar mucho, estaba ansiosa, impaciente, así que ideé una puesta en escena de la que mi hijo no podría escapar esa misma tarde.

Nerviosa y en la bañera esperando que entrara

Preparé mi bañera, más o menos a la hora que Diego solía llegar a casa, me metí dentro y esperé unos segundos. Nerviosa y excitada me costó no solazarme con el calor del agua.

Cuando oí la puerta mi corazón dio un vuelco, y entonces sí resbalé mis manos por mi contorno hasta hundir mis dedos en mi entrepierna, abandonándome al deseo de ser follada por mi Diego. No reprimí mis gemidos, mis deseos se acrecentaban pensando en lo que podía estar haciendo mi hijo en ese momento. Entreabrí los ojos y vi cómo me espiaba. Era el momento, y entre mis gemidos se coló una frase clave “ohhh, sí hijo, fóllame hijo, así, así”. Volví a mirar de soslayo y vi que abrió la puerta ya casi sin disimulo.

Cerré los ojos, como si no hubiera visto nada y seguí disfrutando de mis manos, mientras notaba que se acercaba despacio. Un segundo después noté sus suaves manos en mi pecho. Ese tacto, abrir los ojos y verle desencajado de placer me transportó a un clímax fuera de esta tierra. Cuando me pude calmar un poco, le dije a mi hijo:

– sácate la polla Diego y acércamela a la boca.

Él ni corto ni perezoso liberar su rica y tierna poya de la prisión que lo tenía sometido y la engullí de un bocado. Mi hijo me fue acariciando el pelo mientras yo tragaba su masculinidad, lo ensalivaba con gusto y me recreaba tragando su duro falo, pero creo que tanta excitación siendo el tan joven e inexperto precipitó su corrida que me sorprendió con su poya dentro e hizo que los primeros chorros se me atragantaran. Sin parar de pajearle se la saqué de mi boca y mientras tosía para recobrarme él siguió expulsando su leche en mis manos, mi cara, mi pelo y mis pechos.

Cuando ya no le salía ni una gota le invité a meterse en la tina de la bañera. Abrí el grifo de la ducha y nos limpiamos, abrazándonos y masajeando nuestros cuerpos desnudos, sin decirnos nada. Él miraba extasiado e incrédulo mi cuerpo y agarraba todas las partes que más le excitaban.

Y él volvía a estar de nuevo duro así que me puse mirando a la pared, apoyé los brazos y con mi mano dirigí su miembro a mi coño. Le pedí que me agarrara la cintura y, con su verga ya en mi, me balanceé hacía adelante y a atrás, una y otra vez….qué maravilla, notar cómo follaba a mi hijo, cómo entraba en mi.

– Oh mamá, esto es buenísimo – gimió.

– Sí hijo, me encanta esto, vamos ahora empuja tu cadera, fóllame tú a mi, folla a mamá.

Sus manos me agarraron con más confianza, yo jugué con mis bamboleantes senos, y comenzó él con unas embestidas lentas pero firmes y profundas. Me estaba sintiendo en la gloria. Entonces él comenzó a aumentar el ritmo, yo dejé mis tetas para frotar mi clítoris y pocos segundos después me vine en un orgasmo como nunca tuve. Él no paró de taladrarme hasta que confesó que se iba a correr.

– córrete dentro de mamá hijo, lléname con tu leche.

Y eso hizo un segundo después.

Me di la vuelta, le besé como se besa a un amante nos duchamos, nos secamos y nos fuimos a la cama juntos, sin decirnos nada, sólo nos besábamos, nos mirábamos y nos acariciábamos.

Esa fue la primera vez, pero visto con perspectiva no fue una de nuestras mejores noches. Nuestra compenetración fue mejorando con cada relación sexual que tuvimos….y fueron muchas. Muchas más que si quieren podré comentar. Pueden comentarme lo que deseen. Les dejé fotos que me inspiran y que de momento mías, aún no atrevo a poner. Les dejé excitantes videos porno incesto.

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Follando con mama y mi primera erección

Gordas, Incesto 08/11/2017

Follando con mama era mi fantasía, y el encuentro entre una madre y su hijo que llega de la escuela, el hijo le hace una confesión, y la confesión se transforma en confusión, y ésta, en erección.

-Mamá, ya soy un hombre, hoy he tenido mi primera elección
-Hijo mío, no se dice elección se dice erección, y eso es cuando a un hombre, como muy bien dices, se le pone el pene que se dice polla, muy, pero que muy duro y así puede penetrar a la hembra que se dice mujer. Es como cuando a papá se le pone tan dura y erecta, que no electa, y así con el tronco rígido y la cabeza peneal, penetra a mamá; a esa cabeza dura también se le llama glande o capullo, es con la que se entra con fuerza y así puede penetrar a la mamá, que es la que te habla.

Follando con mama mi gran ilusión y fantasía erótica

Entonces yo, me pongo boca arriba, boca abajo, o a cuatro patas que es como más disfruto, y entonces tu papaíto, me da caña a cuatro patas, y yo jadeo como una mujer anhelante, esto es, como una verdadera zorra caliente babeante y jugosa. ¿lo entiendes hijo mío del alma?. Ella desnuda y tímida desde su cama.


– Sí, mamá perfectamente. Lo que pasa es que me refería a que hoy soy un hombre porque he tenido mi primera elección en la clase para ser delegado, porque me han elegido delegado del aula y así puedo mandar más. Pero gracias, porque después de todo lo que me has dicho, ahora sí que se me ha puesto como la pata de una mesa, he tenido mi primera ERECCIÓN, ¿quieres que te ponga como papá lo hace, a cuatro patas y babear como una auténtica zorra de cama de matrimonio?, dime mi zorrita del alma. Vamos al campo, verás lo que es bueno, y lo que es una buena erección.

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