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Mi prima Agustina

Incesto 18 marzo, 2018

Era sábado a la mañana. Estaba de vacaciones de verano. Me fijé la hora, 7:39 am. Mi tía y mi prima Agustina siempre venían los sábados a la mañana a visitarnos a mi y a mamá.
Quise aprovechar ese tiempo para ver pornografía. Tenía quince años y aún seguía virgen. Dormía solo con boxer, me lo saqué y quedé completamente desnudo.
No veía nada entretenido. Ni me tocaba.
De pronto oigo la puerta. Mi tía y mi prima habían venido. Mamá fue a abrirles, probablemente aún con su colaless de dormir
Yo quería aprovechar. No hice tanto ruido y escuché. Nada interesante.
Seguía medio dormido, pero con ganas de una paja.


Mi tía y mi prima Agustina son de piel oscura, y mi prima es… un sol. Tiene doce años pero sus tetas ya estaban bien desarrolladas. Siempre fue muy tímida con todos, excepto con migo. Me contabaa todo, desde los pormenores más insignificantes hasta su primer menstruación. Tiene esa cara inocente de ojitos tiernos que mata, es adorablemente hermosa. No le gustaban los corpiños, así que sabía sin verla con que ropa venía
De pronto oigo a mi tía decirle a mi prima Agustina que vaya a despertarme.
No tuve ni tiempo de bajarla o de ponerme el boxer y así me vio mi prima, en plena paja
Ella se tapó la boca. Yo tapé con una mano mi erección y con la otra intenté explicarle. Ella estaba claramente incomoda, pero no volteó, se quedó fija mirando mi erección.
-Perdón perdón perdón Agus
-No hay problema primo, es normal
Creo que me puse colorado
-Además, tú ya me encontraste en esa misma situación situación varías veces.
-En serio?
-Si, no te habías dado cuenta?
-No, cuándo?
-Te acordas de aquella vez que te dije que estaba viendo TV y por eso estaba en la cama?
-Ah, sí
-O de aquella vez que estaba tan solo tapada con las sábanas?
-Sí
-Mentí, no era frío lo que tenía
Así se me aclararon muchas cosas. Seguimos hablando de anécdotas y riéndonos por casi media hora, olvidandome de que estaba desnudo
-Y vos primo, por qué te la hacías?
-Perdón Agus, por favor no le digas nada a mi tía o a mi mamá
-Te la puedo ver ?
-Qué?

Aunque no lo crean, realmente no la había escuchado bien
-Si no querés no. Te la puedo ver? Es que nunca vi una real
Hasta ese momento solo la había visto como a mi prima Agustina que me visitaba todos los sábados, pero ahí me di cuenta de que era una chica deliciosa, porque con linda me quedo corto. Sus tetas eran casi esféricas. Se nota que por más tímida que sea, la curiosidad la pudo
-sí, podés
Se acercó y tímidamente me miró a los ojos
Yo me empecé a sacar la mano de mi pene en pre erección
Ella abrió los ojos, y miró curiosa
-Puedo tocarla?
-Sí, así mirá
Posó su mano sobre mi tronco. Era cálida y sobre todo muy suave. Le enseñé cómo bajar y subir el cuerito. Aprendió rápidamente. Estaba tan cerca que podía sentir su aliento agitado en mi cabeza ya roja. Tenía el corazón que le latía muy fuerte en su pecho. Estaba muy nerviosa.
Me la olió de punta a punta. Me sonrió
-Es un olor que jamás había olido en mi vida, me da vuelas en la cabeza.
Se me empezó a parar. Ella lo notó.
-Te gusta, primo?
-Jo, sí Agustina, seguí
-Puedo ir con más velocidad?
-Bueno, pero no tanta
Aceleró mucho para mi gusto. Iba muy rápido, cómo no se le cansaba el brazo de masturbarme? Me tenía al tope
Mi calentura se descontroló y le agarré una teta
Ella rápidamente se llevó las manos a la boca para no dejar escapar un grito y un saltito.
-Perdón, pensé que te gustaría, Agus
-Sí, está bien, primo, es que me sorprendí
-Puedo continuar?
-Sí
Estaba muy nerviosa e incómoda. Poco después se sacó lentamente la remera y me mostró todas sus tetas. Eran bien redonditas y firmes, oscuritas y con pezones chiquitos. Se las toqué, se las amasé, se las apreté, se las besé. Eran muy suaves y blandas. Mientras tanto, había descuidado mi pene
-Agustina, eres mala,me puse a jugar con tus tetas y vos me dejaste a la mitad de una paja.
-Uy, perdón primo
-Vas a tener que usar tus tetas para seguir con la paja
-No. Es que no me gusta
-Está bien
-Puedo usar mi boquita. Te la puedo chupar, siempre quise chupar un pito como el tuyo, primo
Yo obvio acepté
Me la agarró y se la acercó a la boca. Le pregunté
-Sabés cómo?
Ella negó con la cabeza
-No importa, yo te voy guiando
Ella asintió. Frunció los labios y me besó el glande. Tenía unos labios tan suaves y húmedos.
-Mmmm, que rico la tenés primo
-Ag, no pares
Le agarré la nuca en y la acerqué despacio a mi pene. Abrió la boca y metió todo el glande de una. Me di cuenta de que no quería usar los dientes, quizás pensó que me dolería, en cambio, usaba muy bien la lengua
Iba por todo el tronco, desde la base hasta la punta. Me succionaba fuerte, se ocupaba bien de mi frenillo, y saboreaba como la mejor. Estaba notoriamente curiosa, explorando algo que jamás había visto
Me veía con esa cara inocente de ojitos tiernos, esa mirada que me ponía a mil.
-Mhmm ghgg
-Agustina, ah, no hables con la boca llena
-Te gusta?
-Sí, me encanta prima, sos muy buena en esto
Comenzó con un mete y saca que me la dejó como roca. Al principio dulcemente, luego enérgica
-Ahhh, Agustina! Mmmn. No pares, seguí!
Era un éxtasis terrible. Era lo mejor de la vida.
Ya salía jugo pre seminal. Lo notó y me devolvió esa carita de ángel. No podía más, iba a terminar
-Agus, voy a acabar. En dónde lo querés?
Me miró con ojitos amorosos
-Mn mh nogg
-Ahhhh!
Se comió la punta de mi pene. Jugaba con su lengua dentro de su boca. De un lado al otro, haciendo círculos en mi cabezona y deteniendosé bruscamente en mi frenillo
Exploté en la boca de mi primita. Parecieron litros y litros de semen. Ella succionaba todo con mucha fuerza, ordeñandomelá sin desperdiciar ni una sola gota.
-Agustina, sí, tragate todo
Y así la hizo, tragó de una
-No puedo primo, es mucho y es muy espeso, se me pega en la boquita
Lo que me gustaba, era que hablaba con un hilo de semen que salía de sus labios hasta mi pene
-Primo, tu lechita es muy sabrosa
Se relamió. Me besó el glande
-Lechita batida
Dijo riendo mientras que con la mano hacía el gesto de la paja.
-Primo
-Qué Agus?
-Me gustó mucho tu pito
Nos quedamos así un rato hablando hasta que la tía nos llamó. Se puso la remera y yo me puse un pantalóncito corto de esos que no necesitas calzoncillos
Yo seguí teniendo sexo oral con mi prima Agustina, así que si quieren otro escriban, y sin guardarse nada que ella está junto a mí ahora leyendo lo que escribo

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Otro sábado cachonda

Abuelas calientes 17 marzo, 2018

Otro sábado sola y caliente. Menos mal que tengo una amiga que viene a verme cuando estoy sola, y nos divertimos. Ella es caliente como yo, yo ya soy abuela, ella no.
Me excita verla desnuda, mi marido siempre tiene la manía dejarme sola en días como hoy; días en los que no hay que trabajar pero él se empeña en estar con los amigotes.
Y me abandona. Y mis tetas se endurecen de pensar en otro hombre que no sea él, porque él ya no me funciona en la cama. Me gusta pensar en hombres que me cogen, me follan en la cama como les da la gana.
Mientras tanto, tengo a mi amiga Paula, que viene a mi casa en ausencia del marido, y hasta nos bañamos juntas.
Que pasen buen sábado.

Les dejo un vídeo que me hice con un amante mucho más joven que yo.

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Una pizza pornográfica

Relatos XXX 13 marzo, 2018

Nunca imaginé lo que me pasaría trabajando de pizzera caliente. Entrada en años, sin trabajo, tuve que recurrir a una pizzería.

El relato que voy a contar me pasó cuando tenía 20 años. Yo estudiaba durante el año con mucho esfuerzo, pero durante el verano volvía a mi pueblito natal para trabajar y juntar algo de dinero para volver a la ciudad para estudiar. Durante el último verano que pasé allí tuve la experiencia que ahora empiezo a contar.

Quisiera aclarar que no voy a usar nombres en esta historia, no puedo describirme sin ponerme otro nombre del que tengo, y no quiero malgastar fuerzas buscando otros nombres a gente tan abominable que ni lo merece. Soy rubia, teñida o de bote como se suele decir, rubia, aspecto inocente, con gafas, velluda de abajo, en fin, mejor mi imagen para ver cómo estoy. Por lo que dicen los demás, unos intensos ojos verdes y tengo aspecto de viciosa, aunque no lo soy. De ahí lo de pizzera caliente. Trabajaba en una pizzería, en general atendía al público pero también lavaba máquinas o ayudaba en la cocina. El verano en mi pueblo es muy caluroso y yo siempre iba liviana de ropas, con shorts y remeritas, pero siempre usaba un delantal que tapaba mis curvilíneos encantos.

pizzera caliente

Los días en que ocurren las peores cosas siempre amanecen sin más, no hay una alerta de lo que puede llegar a suceder. Éramos tres en la pizzería, pero esa mañana el cocinero se tomó su franco: estábamos solo mi jefe y yo. Como todos los miércoles estaba muy calmo y parecía que solo íbamos a producir, ya que no entraba nadie al negocio.

La pizzera caliente con la mezcladora ardiendo

Yo me encontraba lavando la mezcladora, una maquina de unos 50 cm de alto como máximo, por lo tanto tenía que inclinarme un poco para limpiar su interior. Mi cola se dirigía al mostrador cuando entraron dos curiosos personajes, uno de ellos era bajo y flaco, el otro parecía una mole; morenos los dos traían el calor de la vereda y no bajaban de los 30 años de edad. Me incorporé para atenderlos pero mi aburrido jefe decidió hacerlo y volví a mi puesto. Ahora que lo rememoró probablemente hayan estado observando mis carnes, que el delantal no podía tapar, pero no me di cuenta de taparme.

Oí que charlaban bajo, de vez en cuando una risa de ellos o de mi jefe llegaba a mí. Cuando se fueron mi jefe dijo:

– Están parando en el departamento de enfrente, ¿cuando termine el pedido se lo alcanzas vos?

– Claro – Contesté yo, y comenzó la pesadilla.

Cuando salí a entregar el pedido escuche la recomendación de mi jefe:

– Pórtate bien. O sino…

Le dediqué una sonrisa sin saber mucho de que me hablaba, yo siempre me portaba bien, fui buena empleada y responsable con mis quehaceres, ¿Por qué iba a darme ese consejo? Tardé poco en responder esa respuesta.

El departamentito estaba al fondo de un terreno detrás de un negocio, toque el timbre y escuche un vago “pase”, no estaba decidida a pasar sentía que era irrumpir en la intimidad de otros. Cuando abrí la puerta me encontré con uno solo de los hombres, el corpulento, estaba sentado en la cama, de dos plazas, mirando un noticiero. Me señaló una mesa y me dirigí a depositar la pizza. Fue en ese momento que del baño salió el otro hombre completamente desnudo, me quedé atónita viendo el espectáculo. Con una ancha sonrisa exhibía impúdicamente su grueso pene, que estaba endurecido, y me miraba con ojos ávidos. Volví la mirada a la salida, como un rayo el corpulento se dirigió hacia allí y la cerró, con llave y traba.

– ¿Vas a portarte bien? – Me preguntó.

No podía poner en orden mis pensamientos, necesitaba salir, necesitaba irme. Y sin embargo me encontraba petrificada alternando mi visión entre la puerta y el pene que parecía apuntarme con su roja cabeza. Balbuceé como pude que tenía que irme a trabajar, que mi jefe me esperaba.

– Nadie te espera, dulzura. – Dijo el grandote acercándose a mí, sonriendo con malicia. – Tenés todo el tiempo del mundo para hacer tu trabajo.

Me sostuvo de los hombros, me sentí perdida, no sabía qué hacer. Me dirigió hacia la cama, yo oía el sonido de la televisión como un susurro y mis latidos como tambores dentro de la habitación. Portarme bien. Tenía que portarme bien. No sabía cómo portarme, mis piernas perdían la movilidad. Me senté donde me indicaron. El más chico de los dos se acercó a mí y dejo su gran pito justo frente a mi cara. Ciertamente era más grande que el del noviecito que tuve alguna vez. Portarme bien, comencé a lamerlo, creí que cuanto antes terminara menos dolería.

– Eeeey, – dijo separándome de su cuerpo. – Ésta ya tiene hambre.

– No, nena –dijo el otro -, cada cosa a su tiempo. – y se desnudó por completo.

Se desnudó por completo ante mi asombro erótico

Me desvistieron gozando cada parte que descubrían de mi cuerpo, los hombros, la espalda, el abdomen, todo lo tocaban y besaban. Me sentía incomoda ante esos mimos que yo no pedí. Por un momento quise apartarme pero cuatro fuertes manos me sujetaron dándome a entender que podía hacerlo por las buenas o por las malas.

– Yo si tengo hambre – dijo uno tomando la pizza que les había traído.

Desnuda como estaba, tendida a lo largo de la cama sentí como vertían parte de la mozzarella por entre mis senos, mi estomago, mi sexo, sentí como colocaban rodajas de aceitunas en mis pezones y una considerable parte de morrones entre los labios de mi vagina. Sentí sus mordidas, devoraban mi cuerpo, me lastimaban con esos fuertes dientes mis sentibles pezones y peleaban por ser los primeros en comer ese sándwich de morrones que había en lo más íntimo de mi cuerpo.

Mantenía los ojos cerrados, queriéndome excluir de semejante barbaridad pero no podía alejarme de ese dolor, de ese placer de sentirme objeto de discordia entre dos hombres. A los morrones sumé mi salado néctar y lo notaron. Uno de los dos introdujo su dedo de forma algo violenta, me quejé, introdujo otro sin hacer caso a mi segundo quejido. Me sentía en una tormenta de sensaciones, me sentía pizzera caliente más que nunca; quería más dedos, quería alguna de las dos vergas enormes que me escoltaban, quería mas mordidas, y quería correr llorando a mi casa.

– Me parece que ésta ya esta lista – comentó alguno de los dos.

– Enseñémosle lo que es estar calentita de verdad.

Comenzó una serie de extraños mimos que consistían frotar sus penes por mi cuerpo, por donde sea, mis tetas, la cara, los brazos. Lo empezaron a fotografiar todo, y jugaban a apartar sus penes de mi boca justo cuando yo quería chuparlos. Nació en mí el ferviente deseo de chupar una, necesitaba introducirla en mi boca. Me retorcía de deseo, mis manos libres abrazaban las piernas de estos dos desconocidos mientras mi cuerpo chorreaba de excitación.

– Tranquila, ahora vas a comer. –Dijo el mas chico y me hizo tragar su verga dura.

Solo podía ver sus vellos a escasos milímetros de mi nariz, haciendo un sobre esfuerzo en abrir a boca para tragarme su pene sentí como la otra se abría paso dentro de mi vagina. Con uno bombeando entre mis piernas y el otro sentado en mi pecho haciéndome tragar su cuerpo sentía que iba a morir de asfixia pero no me quejé. Moriría pero de placer, curiosamente aquello que tanto me impulsaba a correr lejos de ese pequeño departamento hacia que me quede y disfrute de la humillación que me hacían pasar esos dos personajes.

Entrando y sacando sus partes de todas mis cavidades

No se cuantos minutos estuvimos así, los dos entrando y sacando sus partes de mis cavidades, pero ya sentía perder la conciencia cuando de golpe percibí mucho calor en mi vagina al mismo tiempo de un grito de placer del robusto moreno que se hospedaba allí. Sentí su glande hincharse y correrse dentro mio y me provocó tanto placer que yo misma tuve un orgasmo, aprisionando con mis piernas al ancho pene que me procuraba tanto placer.

Cuando mis espasmos terminaron se retiraron de la cama para observarme de lejos, el que había estado invadiendo mi boca seguía duro, le sonreí para que entendiera que yo seguía dispuesta. Con rapidez se acercó y exigió que me pusiera en cuatro. Mi pelo, que antes tenía un rodete, se había soltado y mezclado con queso y aceitunas, él lo recogió y haciendo una rienda tiró mi cabeza hacia atrás a la vez que penetraba mi vagina sucia de leche.

Entraba y salía de mí con rapidez mientras el otro filmaba con el celular todo el acto. Yo gemía cuando me lo pedían, sonreía cuando me lo pedían, gritaba cuando me lo pedían, me porté bien. Deseé con toda mi alma que el momento no terminara y cuando la verga se retiraba a descansar un poco yo misma me la clavaba. Mi vagina se contraía contra la verga que tanto placer me daba y cuando yo menos lo quería la sentí explotar dentro mío. Yo no quería que aquello terminara, quería más. Pero los dos hombres estaban exhaustos ante esta pizzera caliente.

Me duche rápido para quitarme el queso, la leche y el sudor de mi cuerpo y me vestí sin dejar de observar a los dos hombres con sus ahora dormidas pijas que miraban el noticiero como si no hubiese pasado nada. Salí del departamento sin decir una sola palabra, sin despedirme o siquiera exigirles su perdón. Me quedé con la sensación de querer mi segundo orgasmo, sentía que mi vagina seguía húmeda. Al instante me avergoncé de mis actos, de ser tan débil, de dejarme pasar tan por alto, pero ¿a quién podía contárselo sin dejar de parecer una puta barata?

Cuando llegué a la pizzería mi jefe ni siquiera levanto la vista de la computadora para verme.

– Está floja la venta – comentó – Es hora de que use el plan b.

Lo cierto es que no hice preguntas, yo ya lo sabía, el plan b era yo. La pizzera caliente y pornográfica.

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Actriz porno y chica de compañía

Relatos sexo 12 marzo, 2018

Hace tiempo que quería escribir algo sobre una escort en Barcelona, pero no me decidía, he creído que éste es un lugar apropiado y lo voy a hacer. Soy, o eso dicen, guapa, atractiva, y aunque parezca lo contrario, nada presumida. Lo que ocurre es que escucharlo todo el día lo mona que eres, al final lo asimilas, lo retienes y lo haces tuyo. Desde hace tiempo me dedico al porno, soy una de las actrices porno más cotizadas en España, soy de Barcelona; entré en este mundo por pura casualidad. Una amiga me dijo que hacían un casting para una película porno que se iba a rodar aquí, en Barcelona, me presenté, y entre muchas chicas me escogieron a mí. Fue la protagonista porno novata.
Hoy día, a mis veinticinco años continúo trabajando en la industria de la pornografía, no me va mal, así que no hay por qué rechazarlo. El otro día, una amigo me comentó algo que hasta ahora nadie me había dicho: me propuso trabajar de chica de compañía, es decir, de escort. El mundo del porno y el de las chicas de compañía están algo relacionados pero sin ser lo mismo. El erotismo en la vinculación directa entre ambos. Algo que a mí, me enloquece.

escorts en Barcelona

Escorts en Barcelona sensuales, atractivas y cariñosas

Escorts en Barcelona y actriz al mismo tiempo

Resido en Barcelona, y trabajo aquí, la propuesta para pertenecer a este grupo selecto de escorts en Barcelona, he de reconocer que al principio la recibí con cierta sorpresa y estupefacción. Pero inmediatamente supe que aceptaría, no había por qué dudar. Y lo supe porque sería cerrar el círculo. Una actriz porno, actúa, interpreta, al final somos actrices que actuamos delante de las cámaras. Ser escort era más real, leal conmigo misma, más natural. Quería combinar realidad con ficción, el mundo del día con el de la noche. Símbolos con caras, pantallas de cine con citas cercanas. Me dio la referencia de una de las agencias más importantes y de alto standing de la Ciudad Condal, de lujo, con chicas bellas, discretas y cariñosas, así que no me lo pensé mucho.

Chicas de compañía y escorts: un tabú irresistible

Soy de las que se mueven por impulsos, soy una escort en Barcelona y me muevo por primeras sensaciones. Creo que si lo piensas mucho estás adulterando y modificando la primera reacción. Mi actual trabajo de chica de compañía en Barcelona, hace que pueda ver la realidad que tantas veces se nos niega ante las cámaras. El espectador que observa una película porno no piensa, o eso creo yo, que nosotras estamos actuando y nos regimos bajo unas directrices muy estrictas. No tenemos mucha libertad de movimientos aunque nos mostremos por completo. Eso es lo que crea la duda, nuestra visible y notoria desnudez, y es eso justo lo que provoca la dualidad realidad y ficción. Pero yo aseguro, que hay más ficción que realismo.

No cambiaría mi actual trabajo por nada: ellos lo agradecen

Cada día veo caras de satisfacción, acompañar a alguien, hacerlo feliz, estar cerca de él, poder sentir y ver, pensar y meditar, gozar y hacer gozar; todo eso son detalles que cuando actúo no encuentro. Actuar ya lo dice la palabra es interpretar, es ser otra persona. Ante el objetivo soy otra mujer, una actriz porno, una de las mejores, sí, pero otra; pero cuando me cito, no digo excito, o me requiere algún señor o cliente, ahí soy yo. Por mucho que sea un trabajo, ahí no actúo, no finjo, no me desdoblo. Solo tengo una versión y es la real y más leal: cuando trabajo de escort en Barcelona.

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Look for a free fuck.s sexy lady’s don’t be shy

Bisexuales 12 marzo, 2018

Love to fuck great sex.i want the same a lady’s that the to get pound see all the time in there pussy and ass. Don´t be shy, suck my cock.i m sexy baby blue eyes a lot of tattoos and a big fat cock

Mi favourite video is this, I hope your comments, please, thanks. Spanish too, I unsderstant it.

 

 

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    por el 10 abril, 2018 - 0 Comentarios

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