Bienvenido, visitante! [ Registrar | Acceder

Un huésped gay empotrador

Gays, Relatos porno, Relatos sexo 25/07/2017

Muy caliente y gay, debieron pensar Darío y el pequeño Alberto al acabar aquel día tórrido.

El atrevido y sin reparos Darío, recién llegado a Palma para pasar unos días de vacaciones, se encuentra con el hermano pequeño de su mejor amigo. En el pasado hubo algo entre ellos. ¿Ha llegado el momento de terminarlo como es debido?


El huésped Darío miraba el rostro de Alberto, el hermano pequeño de su mejor amigo, desde abajo, tumbado boca arriba sobre la cama. La satisfacción estaba pintada en las bellas facciones del aún adolescente, y no era para menos: ahora, entre sus cuerpos se interponía el de una explosiva chica, desnuda como ellos, que habían conocido hacía menos de una hora. Alberto la estaba penetrando, todavía despacio, y Darío, que sentía las profundas acometidas del joven, lamía los pechos pequeños y compactos de la chica torciendo la cabeza sobre ella.

Por eso, una veloz suma de acontecimientos había llevado a Darío hasta allí, y aún estaba algo aturdido por ello.

Aquella misma mañana había llegado a Palma, donde iba a pasar unas merecidas vacaciones con su gran amigo, Juan. Pero éste todavía estaba trabajando a esas horas, así que había sido Alberto el encargado de ir a buscarle al aeropuerto. Hacía por lo menos cinco años que Darío no veía al hermano de su amigo, y se sorprendió de lo mucho que había crecido. A sus dieciocho años, Alberto estaba en su mejor momento físico.

Y con una confianza inusitada y un destello de picardía en los ojos, Alberto había propuesto a Darío pasar a recoger a una chica con la que había quedado allí y que quería llevar a casa, dado que sus padres también estaban ausentes. Naturalmente, Darío había aceptado. La chica resultó ser una hermosa hembra, de la misma edad que Alberto, con los labios muy pintados y la falda demasiado corta para las horas que eran. Estaba claro que estaba ansiosa por conocer a fondo a Alberto, al que dedicó todo tipo de insinuaciones y arrumacos, a pesar de que acababan de conocerse.

Una vez en la casa, se dirigieron rápidamente al cuarto de Alberto. Darío supuso lo que iba a suceder a continuación. Pensando en la buena suerte del joven, o en la eficacia de sus habilidades de seducción, fue a deshacer su maleta, pero fue interrumpido por el protagonista de sus cavilaciones.

–Oye, tío, lo he hablado con Patricia y… ¿Por qué no te unes a nosotros?

Allí estaba Alberto, tapado tan sólo con unos boxers y luciendo un estado de forma envidiable. Darío lo dudó. Le daba bastante reparo no ya la propuesta de Alberto, sino incluso verle así, con el sexo erguido destacándose en sus boxers. Sin duda, había cambiado mucho desde que jugaba con él cuando era un dulce niño de nueve años. Darío, aun siendo ocho años mayor que él, se sintió en presencia de un macho muy superior.

En ese momento, los ojos de Alberto, de color marrón claro, le convencieron. Siempre le habían atraído aquellos ojos y la forma en que ese chico, tan gamberro y atrevido, miraba a los demás cuando quería conseguir algo.

–Vale, voy –dijo Darío.

Así empezó una sesión de sexo placentera aunque, cuando menos, extraña. Darío nunca había estado en un trío y todo era nuevo para él, hasta el ver en acción a otro chico.

Ahora Alberto había comenzado a subir el ritmo: Patricia no dejaba de gemir. Se estaba abandonando al placer y pronto no sería más que una muñeca sometida a los deseos de Alberto. Darío tenía un papel secundario, se limitaba a chupetear el cuello o las tetas de la chica.

La verdad es que Alberto debía de tener mucha experiencia, mucha más que Darío, que pudo admirar su aguante y la destreza de sus movimientos. Él no solía durar más de quince minutos. En cambio, Alberto llevaba con la polla dentro de Patricia una media hora.

Alberto jadeó un poco, movió sus caderas lo más rápido que pudo y, cómo no, Patricia se sumergió en un prolongado orgasmo, los ojos en blanco y lanzando unos gritos que debió de escuchar todo el vecindario.

Alberto, sonriendo, guiñó un ojo a Darío, que le miraba con la boca abierta. Era su forma de decirle que ya no era ese niño de nueve años al que había conocido: “Mira lo que soy ahora”. Y podía estar orgulloso de ello.

Entonces Alberto cerró los ojos y se corrió. Expulsado todo su semen, se derrumbó sobre la chica (Darío resopló al soportar el peso de ambos de golpe) y la besó en los labios.

También aprovechó para susurrar algo en el oído de Patricia. Ésta asintió con la cabeza, en silencio. Alberto se levantó y ayudó a incorporarse a la chica. Mientras tanto, Darío permaneció tumbado, aún excitado, observando tranquilamente las tetas de ella y el torso esculpido de él.

Sin previo aviso, Alberto se abalanzó sobre Darío, le forzó a darse la vuelta y le inmovilizó con sus fuertes brazos.

–¿Qué estás haciendo? –protestó Darío, completamente indefenso.

–Tú relájate y disfruta –repuso Alberto–. Ella también goza con esto.

Darío fue a quejarse de nuevo, pero la polla del hermano de su amigo entrando en su ano le hizo enmudecer. Asustado al principio, ciego de dolor después, no acertó a decir nada. Pero enseguida empezó a sentir más placer que otra cosa.

E iba a mejor.

Y Patricia estaba sentada, masturbándose y grabando todo con su teléfono móvil.

-Agárrate –aconsejó Alberto, e introdujo todo su miembro en el recto de su presa, que mordió la almohada para no chillar de dolor–. Te está gustando, ¿verdad?

En el fondo, era una experiencia humillante, pero Darío estaba cada vez más complacido. Su mente se unió a la fiesta, librándose de miedos, y la dejó vagar libre, y a ella acudieron escenas del pasado que creía enterradas. Alberto en la piscina de su casa. Su cuerpo atlético, bronceado, limpio. Su diminuto bañador. Aquel bulto preadolescente apenas desarrollado. Y se vio a él mismo, con diecisiete años, asegurándose de que no había nadie cerca y frotando el bañador con su mano hasta que el niño se había relamido de gusto, disfrutando del momento.

Y ahí, justo cuando iba a retirar la pequeña pieza de tela y dejar al descubierto el mayor tesoro de Alberto, que había adquirido con las caricias un tamaño más que digno, apareció Juan. No llegó a descubrir lo que estaban haciendo, pero fueron unos instantes embarazosos ya que Darío estaba de rodillas frente a Alberto con su cara muy cerca de una formidable erección para un niño de nueve años.

Así que, después de muchos años, Darío tenía a aquel niño sobre él, follándole sin contemplaciones. Imaginó que no era el Alberto de dieciocho años, sino el de nueve, al que tanto había deseado en aquel pasado distante, una fantasía que le hizo correrse salvajemente y brutalmente.

-Joder, sí que le ha debido de gustar –comentó Patricia–. A lo mejor es marica el tío…

-No, no lo es –dijo Alberto, sin dejar de mirar el cuerpo rendido de Darío–. Pero hay encantos a los que nadie puede resistirse, ¿no crees?—Y recordó su físico con nueve años y cómo, tras aquellos tocamientos en la piscina, se había masturbado por primera vez pensando en que Darío conseguía bajarle el bañador y hacerle una mamada.

Se separó de Darío y le dijo que se colocara boca arriba. El pobre no cesaba de murmurar su nombre, a medio camino entre la realidad y el paraíso.

Alberto acercó su dura polla a los anhelantes labios del amigo de su hermano. Si con nueve años ya era grande, ahora era de exhibición. Iría con cuidado para que no se atragantara.

-Hemos esperado mucho tiempo… –susurró–. Abre la boca, que tu nene te va a dar el biberón.

Y vaya si lo tomó…

y si les gustó,..algún comentario y así me animo a seguir… gracias

   

78 visitas en total, hoy 2

  

Enlaces patrocinados

Cuéntanos tu experiencia

  • DESTACA tu BANNER

    por el 10/04/2018 - 1 Comentarios

    DESTACA TU BANNER  universoerotico1@gmail.com

  • tetas lactantes embarazadas

    Una madre muy lechera para todos

    por el 05/07/2018 - 0 Comentarios

    Hará ahora, un mes más o menos, acudí junto con una amiga de trabajo a ver a otra compañera nuestra que había sido madre y estaba de baja de maternidad. Habían pasado dos meses desde que diera a luz, y fuimos hacerle la visita de cortesía. Así que cuando llegamos, era un viernes por la […]

  • Soy puta con cornudo y chulo (1 parte)

    por el 06/07/2018 - 0 Comentarios

    Lo cierto, es que soy una puta. Lo sé. Y me gusta. Desde siempre me gustaron las pollas, pero la verdad es que no fue hasta que mi marido me dijo un día que le excitaba imaginarse cómo follaba con otros, que fui realmente consciente de ello. A partir de ese momento ha sido un […]

  • Aficionada del comic los Simpson Porno

    por el 29/07/2018 - 0 Comentarios

    Me gustan los relatos normales, con fotos de carne y hueso, pero desde hace tiempo me atrae los dibujos xxx, y más los simpson porno. Es un espectáculo verlos dibujos animados de toda la vida de los Simpson, Marge, Bart y Lisa Porno, Homer y verlos en actitudes íntimas. Os he dejado tres o cuatro […]

  • Soy puta con cornudo y chulo (2ª parte)

    por el 07/07/2018 - 0 Comentarios

    Continuación de “Soy puta con cornudo y chulo (2 parte) -Mira cariño, ¿ves que bueno está, lo ves? Ya te dije que era un cañón, muy potente. Explicaba a su marido, mientras me quitaba la camisa y me dejaba con el pecho al aire. -Sí, sí, oí que balbucía el cornudo sentado en un rincón […]

  • Día de fiesta en Las Palmas con Travesti

    por el 16/07/2018 - 0 Comentarios

    No sabía lo que hacer así que me decidí ir a Gran Canaria, las islas maravillosas, a Las Palmas en concreto. Me habían hablado muy bien de sus playas, MasPalomas la playa del cruising, del desenfreno, de las pajas entre arbustos, de las folladas a desconocidas.

ÚLTIMO RELATO PUBLICADO

  • DESTACA tu BANNER

    por el 10/04/2018 - 1 Comentario

    DESTACA TU BANNER  universoerotico1@gmail.com

  • Vecina hot teen

    por el hace 10 horas - 1 Comentario

    Este relato puede ser uno más, o talvez no, tú decides ;). Sucedió hace unos pocos meses atrás, pasa que en casa tenía abarrotado las cosas por todo lado, y necesitaba espacio, así que decidí sacar algunas cosas al jardín que da a la calle incluyendo mi automóvil, siempre estaba alerta por si le pasaba […]

Relatos con Fotos

Escribe aquí tu búsqueda …

Comentarios recientes

Los anuncios populares hoy

Esta web es para mayores de 18 años.

Utilizamos cookies técnicas para el correcto funcionamiento de la web. No recabamos ningún dato de carácter personal con las cookies de la analítica web.

Política de cookies

O