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Gorda y tetona suegra caliente y fea

Gordas, Maduras, Relatos sexo 26 febrero, 2018

Gorda y tetona suegra y fea, con sus tetazas caídas, morena pelo corto, cara de no se qué, pero para disfrutar al máximo, sesentona: esta mujer era la suegra de la prima. Una mujer de unos 60 años o más, con bastantes kilos de más, pienso fácilmente unos 120 kilos, pero junto con esto unas tetas enormes y un culo gigantesco. Obviamente tenía un estómago muy notorio, pero no me importaba si me dejaba saciar con ellas mi apetito sexual, es más, esa voluminosidad de su cuerpo, al estar con alguien tan espectacular como mi novia, era algo distinto, diferente y a la vez muy atrayente, aparte de su edad que también tenía un morbo distinto.

Su mirada me lo decía todo, era obvio que yo no lo era indiferente, muy osada, muy sugerente, la verdad me tubo muy caliente todo el rato que compartimos. Por mi parte también coqueteé con ella, claro sin que nadie se diera cuenta.

La noche avanzó, llego la hora en que teníamos que irnos, a pesar de estar pasándolo muy bien, por lo que no me quedó más remedio que comenzar a despedirnos de todos.

Gorda y tetona suegra con pepino por donde no suena

Cuando comenzamos hacerlo, la mujer se paró y fue al baño, moviendo su enorme culo de lado a lado, que no perdí de vista, y derrepente, dándome una sugestiva mirada que no me cabía duda que quisiera despedirse de mí en privado. Como adolecente excitado, me hice el tonto y me fui al baño tras ella. No esperé ni un minuto, cuando la suegra de la prima sale de este y me pregunta disimuladamente para qué sector de la ciudad vivía. Le di mi paradero y me dijo que estaba algo aburrida de la reunión social y que se quería ir, sí no me molestaba acercarla a su casa. De inmediato le dije que no tenía ni un problema y comenzó a despedirse, a pesar que su hijo le dijo que se quedara un poco más, ella insistió que estaba cansada y que aprovecharía que yo pasaba por su calle y que se iría con nosotros.

 

En ningún momento mi novia levantó alguna sospecha al respecto, era solo un gesto de atención de mi parte hacia la veterana y supongo que nadie más se percató de lo que había estado pasando toda la noche.

Así que la veterana terminó de despedirse y salimos los cuatro de la casa, sentándose ella atrás con la hija de mi novia. Ya antes de subirme al auto, le mencioné a mi novia que la pasaría a dejar a ella primero, para no tener que desviarme mucho a dejar a la “viejita” , solo sacándole una broma al respecto diciéndome que tuviese cuidado con ella , que no la conocía mucho , pero que yo tenía la fama de ser un caliente , sin importarme la edad. Yo solo me reí y me mostré algo cariñoso con ella para que no fuera a sospechar de mis reales intenciones con nuestra acompañante.

Una mujer imponente, gorda e impactante

Los dados estaban tirados, manejé tranquilamente, avisándole a la veterana que pasaría a dejar a mi novia primero para no tener que devolverme , más que la niña se levantaba temprano al otro día. Obviamente no puso ningún reparo a esto, al contrario, mostrándose muy comprensiva por mi decisión, diciendo que era muy tarde para la niña, teniendo colegio al otro día, aparte que ya se estaba quedando dormida la pequeña y que disculpáramos por la molestia de tener que llevarla.

Llegue a la casa de mi novia, me bajé de inmediato y ayude a bajar a su hija en brazos que ya se había quedado dormida, dejándola en su cuarto, despidiéndome de ella, recibiendo una nueva advertencia que cuidara mi verga, todo en tono de broma. Solamente me reí, pero en mi interior sabia cuales eran mis reales intenciones, y que deseaba con todas mis ganas que la velada tuviese un giro inesperado con la suegra de la prima.

Salí de la casa, la veterana aun permanecía en el asiento de atrás. La invité a pasarse adelante y de inmediato lo hizo , instalando su tremendo culo en el asiento del lado . Cuando emprendimos el viaje, su tono de voz sugerente y sensual volvió de inmediato, preguntándome si mi novia no se molestaría por llevarla a su casa.

Continuamos una grata y sensual conversación, admirando el voluminoso cuerpo de mi acompañante, sentada a mi lado, tratando de desviar la mirada a esas enormes tetas que constantemente se me insinuaba. Se mostraba muy interesada en mi conversación , sentada de lado mirándome fijamente , repitiéndome que era muy amable en llevarla etc

– Tu novia es muy simpática , aunque la he tratado muy poco en todos estos años

– Si, es agradable, yol a conozco hace un año, igual que su nuera

– ahhh y no vieven juntos

– no , para nada .. soy separado … ya vivi eso , déjeme asi no mas

– ja ja ja … ya quedaste asustado del compromiso

– Si .. mejor vivir solo

– de todas formas, es muy confiada, yo que ella no te dejaría andar solo por la calle, a esta hora y menos con una mujer separada

– Ja ja … no le molestó para nada, confía en mi

– Ahhh ¿sí? .. ¿y eres un hombre para confiar?

– Ja ja .. la verdad , no mucho

– Ja ja .. cmoo todos los hombre nada mas … pero bueno .. al menos eres sincero …

– Aunque se guardar muy bien los secretos

– Mira tú, que bien .. eso es bueno… ¿y tienes secretos ocultos?

– Por el momento .. no, pero espero tener… ¿y tú?

– A mi edad , no tengo secretos, pero también se guardar muy bien los de otras personas

– Estamos bien entonces , ambos confidentes

– Exacto … discretos

– ¿ Es por acá? …

– Si , más adelante , dónde esta esa camioneta , dobla a la derecha .. la tercera casa , ahí vivo yo … solita .. solita .. solita

– ¿sola , sola?

– Si no tengo a nadie, solo un gato que me hace compañia

– ¿Por aca?

– Si justamente … gracias , te pasaste

– De nada, para servirla

– Que amable .. ¿Y ahora te vas a tu casa?

– No tengo planes …

– Si no tienes planes , y para agradecer tu gentileza , te puedo invitar a pasar a servirte una copa y un cigarritoo , claro que en secreto para que no te reten ja ja ja. -Menuda gorda y tetona suegra tenía.

– Me encantaría .. .ahí estaba el secretó que no tenía .. ja ja

– Así agradezco de alguna forma de traerme ( ya con esa farse y su mirada , me lo dio todo … no había nada que pensar )

Nos bajamos del auto, la veterana comenzó a caminar delante mío, dándome una perfecta visión de sus abundantes nalgas, moviéndose a cada paso, estando seguro, que en poco rato más, las podría tener al fin en mis manos.

Entramos a la casa, prendió la luz, dejó su cartera en la mesa, todo muy ordenado, muy limpio. Se acercó a un pequeño bar y me preguntó que me gustaría tomar, yo siguiéndola por detrás a punto de lanzar mi ataque.

– ¿Qué tomas?

– No sé, ¿qué tienes para ofrecerme?

– Mmmm .. Tengo harto para ofrecerte, ( diciéndolo de una manera muy coqueta , dándome una sugerente sonrisa)

– Así veo ( mirándole el tremendo pedazo de culo que se gastaba la vieja)

– ¿Qué te gustaría tomar?

– Esto … ( y acercándome por detrás. La abracé agarrándole descaradamente las tetas)

– Mmmmm … veo que sabes lo que quieres

– Seguro que si , toda la noche tenía ganas de agarrarlas

– Mmm que rico … acá tenemos nuestro secreto … si tu no dices nada .. yo tampoco

– Mmm que ricas tetas tienes …

– Son enormes ¿verdad? .. ¿ parece que te gustan?

– Me encantan …

– Mmmm .. Todas tuyas mi rey.

Se notaba la experiencia de esa vieja mujer, se quedó de pié dándome la espalda, dejándome tocarle las tetas a mi antojo, mientras restregaba su enorme culo contra mi cuerpo. Que tremendas tetas tenía en mi mano, como me deleitaría con esas semejantes ubres en mi boca, no dejaba de tocárselas, mientras le hacía sentir contra su culo como me había puesto. Se dio vuelta y me besó , correspondiendo su beso el que no fue mucho de mi agrado, mas al sentir sobre sus labios, como su piel estaba dura , seguramente de tanto afeitarse.

El culo caliente de mi suegra gorda peluda de abajo

( ¡Vamos! ..¡la dama no era una modelo! , tenia más de 60 años y obesa .. Obviamente sabía que me encontraría con rollos , estrías, varices y quizás alguno que otro lunar , pelos en lugares inapropiados , ropa obviamente de acorde a su edad, calzones enormes etc, pero era un fantasía .. Cada quien con su morbo ¿ o no? ) .

Así que la tomé de la cintura, al menos eso traté, era enorme, inmensa, apenas podía abarcarla. Lo bueno que al ser alta de estatura y no tuve problemas para poder agarrarla del culo. Mis predicciones se habían concretado, ya tenía ese enorme pedazo de culo entre mis manos, realmente gigante y esa noche sería todo mío a como diera lugar.

Luego de dejarse tocar por todos lados, muy tranquila, me tomó de la mano y me llevó a su cuarto. Apagó la luz de arriba, prendiendo la lámpara de la mesa de noche. Muy confiada de sí misma, sin importarle su cuerpo, se fue desnudando poco a poco, hasta quedar solo en ropa interior, tal como había presagiado, de dimensiones gigantescas. Yo por mi parte, también me quité toda la ropa siendo admirado por ella y me acosté en la cama , con mi verga apuntando hacia el techo , esperando que mi presa, se desprendiera de sus últimas prendas.

Nada sensual, se llevó las manos hacia atrás y como una avalancha de carnes, sus enormes tetas aparecieron en todo su esplendor. Eran realmente enormes, jamás había visto unas tetas de ese tamaño. Blancas, muy blancas, con un enorme pezón rozado . Me quedó mirando, riéndose seguramente de la cara que tengo que haber puesto al ver semejantes carne. Sin ninguna vergüenza, se las toco, preguntándome si me gustaban y si era lo que yo buscaba. Le dije que me fascinaban y que ya las quería. Pero ella muy tranquilamente, se comenzó a despojar de sus calzones, quedando completamente desnuda para mí.

Tetas grandes, gordas, blancas y apetitosas

Se acostó a mi lado, (notándose como bajó la cama producto del peso al hacerlo). Lo primero que hice, fue tragarme una de estas enormes tetas blancas, gordas y exquisitas. Se las chupé con fuerza, eran casi del porte de mi cabeza , realmente gigantescas. Mi novia era tetona, pero nada comparado con estas gigantescas tetas. Me deleite chupándoselas por largo rato, como si el tiempo se hubiese detenido, nada más me importaba que chupar esas tetas que caian por gravedad hacia los lados, mientras ella se masturbaba tranquilamente viendo como me devoraba sus pechos..

Estuve mucho rato deleitándome con sus enormes ubres, hasta que ya queriendo probar algo más, me incorporé, le separe las gruesas piernas, metiéndome entre ella y admiré su rosada, mojada , grande y peluda concha.

– ¿te gusta? ( separándose ella misma sus labios vaginales dándome una completa visión )

– Mmm me encanta … mas cuando me la muestras así

– Me encanta que me mires…. Me calienta … me excita mostrártela … Mira como esta mojada , tú me la tienes a si

– Mmm se ve rica .. me pregunto si sabrá tan rica como se ve …

– Mmm no se .. haber , déjame ver … ( y metiéndose unos dedos luego los saca y se los lleva a su boca saboreándolos) … mm si , esta rica . sabrosa.

– Ufff que caliente que eres .. me encanta … nos vamos a llevar muy bien parece … déjame probarla ahora a mi …

– Toda suya mi rey … esta noche todo lo que quieras mi rey … mmmmmmm ah que lengua mas rica!!! …. Ahhhhhhh . eso!!!! ……. ¡Asi! . ¡chúpamela corazón!.. chúpame la conchita mmmmm

De solo escucharla gemir y hablar, me daban ganas de acabar, ¡que vieja mas caliente me había encontrado! .. Realmente era una puta caliente, y ese sugerente “todo lo que quieras mi rey” , había quedado grabado en mi mente , sabiendo perfectamente lo que iba a querer … meterle hasta las bolas la verga por el culo.

Me deleité por un buen rato chupándole la zorra, interactuando con ella, pidiéndole que se la abriera, que se metiera los dedos, que probara sus jugos, metiéndole yo mismo a hasta 4 dedos que cabían sin ningún problema.

– Mmmm que delicia, mmmm … que rico me la estas chupando corazón … luego me va a tocar a mi ¿ok?

– Mmmm .. No sabes las ganas que tenia de estar contigo .. las ganas de comerte entera

– ¿si? .. no te creo .. ¿teniendo una novia tan bonita , querías estar con una vieja como yo?,.. ¿tan vieja y gorda?

– Mmm pero es que con esas tetas que tienes , que hombre no le gustaría estar acá

– ¿pero tan gorda , no te molesta, soy casi obesa, casi como una vaca, no te da reparo?

– Mmmm al contrario .. me excita .. eres diferente .. tanta carne y para mi solo … mmm

– Ja ja … mmm que rico que te guste mi cuerpo … mi rey .. … a mi me gustan mis tetas , son mi orgullo y me encanta que me las chupen …

– Mmm despreocúpate que te las voy a chupar por mucho rato mas ..

– Todo lo que quieras … te voy hacer muy sincera .. yo cojo cada vez que puedo y eso es unas dos o tres veces en el año …. Por lo que prepárate que te voy a dejar seco

– Ja ja … que bien .. es quiero ..

– No soy una mujer fácil de complacer … pero tu … mmmm .. vas muy bien mi rey …

Mientras conversábamos, no dejaba de comerle el coño y meterle mis dedos, o dejando que ella mismo lo hiciera, dándome un espectáculo de su concha abierta, separándosela y dejando que mi lengua se metiera en su sexo. Me salí de ahí, listo para follarmela, cuando me detiene, diciéndome que me esperara un poco. Se levanta y sale del cuarto, dándome un espectáculo de su gordo cuerpo desnudo, dejándome ansioso de más sin saber que había ido a buscar. A veces me daba algo de miedo la forma de comportarse de la veterana, tan tranquila, tan confiada , incluso pensé que podía ser loca y algo de miedo me dio que llegase con el chisme a su familia o a mi novia, pero ya estaba ahí y estaba disfrutando al máximo esta diferente aventura.

Al poco rato vuelve con dos tragos y un cenicero, diciéndome que era su turno de atenderme, me acomoda en la cama sentándome como si fuese un enfermo, con un cojín en la espalda, me prende un cigarro, me pasa el cenicero, todo esto desnuda. Sabiendo ya sus intenciones, seguí su juego. Me acomodé con un vaso en una mano, mi cigarro en la otra, observando como la veterana gateaba hasta mi entre pierna. Me tomó la verga desde la base y comenzó a jugar con ella, clavándome suavemente sus uñas, a veces golpeándosela contra su cara, pasándola por su nariz, por sus ojos, dándole muy suaves besos en la punta, bajando con su lengua a todo el largo de mi verga, volviendo a subir lentamente, recorriéndola centímetro a centímetro con su lengua, para luego comenzar a masturbarme muy suavemente, dándome suaves besos en la punta de esta. Se tomaba todo el tiempo del mundo en atenderme, mientras yo sentado en la cama, fumaba y tomaba mi trago, disfrutando el trabajo que me estaban entregando esta mujer. Luego me colocó sus enormes tetas sobre mi verga , y se la comenzó a restregar. Hasta chica se veía mi herramienta con semejantes teta sobre ella. Subía y bajaba aprisionándomela , haciéndome sentir delicioso, luego las dejaba colgando y se movía de lado a lado haciéndolas chocar contra mi palo, mmm .. realmente lo hacía muy bien. Luego bajo mas, masturbándome un poco mas fuerte para terminar metiéndose por completo a la boca , legando hasta la base con toda mi verga metida en su boca y garganta. Comenzó a darme una chupada de campeonato, suave a veces fuertes otras veces suaves, apretándome las bolas , restregándosela por la cara , mientras yo fumaba y tomaba viendo a la veterana aplicar todas sus dotes orales.

– Ahhhh eres increíble … que manera de hacerme sentir placer ..

– Mmm ¿ te gusta? …

– Ohhh si me encanta … uff me encanta .. jamás me la habían chupado con tantas ganas

Te la puedo chupar toda la noche fue su frase preferida

– Te la puedo chupar toda la noche ( me decía con mi verga aun en su boca) … si hay algo que me calienta es tener un pedazo de carne tan duro como el tuyo en la boca, realmente me fascina .. y mas con la tremenda verga que se gasta my rey .. mmm ud relajase y deje que yo haga todo el trabajo.

– Mmmm me encanta ver como te la metes toda

– Mmm asi … que me la meta entera a la boca

– Ohhh siiiiiii .. hacelo … mmmmmmmm

– Ohhgggggg

– Ohhhhh Dios mio te la metes entera .. que rico .. que placer .. no pares …

Completamente relajado viendo como la veterana en cuatro patas, con sus enormes tetas colgando, me hacia uno de los mejores sexos orales de mi vida, con calma, con todo el tiempo del mundo, sin apurarse, a veces echándome sus tetas encima, y moviéndose hacia los costados para que estas chocaran contra mi verga. Uuffff que manera de disfrutar, aparte de estar teniendo el espectáculo de su enorme culo en pompa a través del espejo que estaba tras ella, era el cielo.

Y a pesar de su gran volumen y su edad , algo tenía esa mujer que me descolocaba, que manera de hacer el amor tenía esa mujer , quizás cuantos meses o años de abstinencia me estaba entregando, manejando completamente la situación y yo dejándome llevar. Luego bajó hasta mis bolas, yo me abrí de piernas lo más que pude para darle espacio. Sentía su lengua mojándome las bolas, metiéndosela en su boca, succionándolas de la manera justa ni muy suave para no sentir ni muy fuerte para que no me doliera. A veces mi novia lo hacía pero me las chupaba muy fuerte y me dolían, pero ella no, sabía hacerlo perfectamente, bajando aveces un poco mas , sintiendo su lengua buscar la entrada de mi ano.

Yo podría haber estado toda la noche recibiendo las caricias de su boca sobre mi sexo, pero me sentía algo egoísta ,, a pesar que había tratado de sacarla de mi verga, ella se esmeraba en seguir atendiéndome oralmente, hasta que luego de mucho rato de trabajar entre mis piernas , se salió de ahí y se me comenzó a montar encima. Vi como esas tetas se me venían encima, sentí el peso de su cuerpo acomodarse sobre mí, hasta que colocando una pierna a cada lado de mi cuerpo, y tomándome ella misma la verga fue bajando lentamente, enterrándose de apoco mi verga, hasta que dejó caer todo su peso sobre mi enterrándosela hasta el fondo. Ni siquiera me podía mover. Ahí me encontraba yo con esa mujer de 60 años y sus 120 kilos montada sobre mi verga, moviéndose lentamente, con sus ojos cerrados y rostro arrugado, disfrutando de estarse comiendo mi verga. Subió y bajo lentamente varias veces, mientras yo solo atinaba a amasarle sus tetas que descansaban sobre su abultado vientre. Ya cuando se acostumbro, fue relajándose un poco mas y comenzó a moverse rítmicamente, echándose hacia adelante, dejándome las tetas a la altura de la cara , mientras yo con ambas manos se las separaba y metía mi cabeza entre ellas dejándome follar por la gorda.

Nada podía hacer estaba prisionero bajo sus enormes carnes que se movían por completo con cada una de sus embestidas, hablando en todo momento, diciéndome lo mucho que lo estaba disfrutando, como la sentía completamente de ella, etc.. Me canse de chuparle las tetas , que manjar de tetas me estaba comiendo. A veces me quedaba quieto y sus enormes ubres chocaban fuertemente contra mi cara, era el paraíso de las tetas.

Luego de un buen rato, cambiamos de posición . Me preguntaba a cada rato que quería hacerle y le dije que se colocara en cuatro patas, para poder pararme y poder follarmela por detrás. Obediente a mis órdenes, su voluminosos cuerpo fue acomodándose en la posición indicada, dejándome ahí, ante mis ojos, su enorme , gordo y gelatinoso culo a mi completa disposición. No me aguanté las ganas al verla así, y arrodillado sobre el piso , metí mi cabeza en sus generosas carnes , besándoselo, chupándoselo completamente , mordiéndoselo, mientras mi veterana amante gemía de placer. A mis instrucciones, ella misma se llevó las manos hacia atrás y separo sus enormes nalgas, para poder llegar con mi boca a la entrada de su ano, degustando esa parte de su cuerpo, metiéndole la lengua lo más adentro que pude, en un juego completamente obsceno, donde todo estaba permitido. En esta posición a veces se le soltaban los cachetes de sus manos y estas carnes me apretaba la cara, todo el morbo estaba ahí esa noche, no había limites con ella. Para muchos algo asquerosos, pero para mí, era el cielo.

Me salí de ahí, la tome de sus enormes caderas, con mi mano buscando entre tanta carne la entrada de su sexo y cuando lo encontré sin compasión ni piedad, le metí toda la verga sacándole un grito de placer. Como un animal aferrado a ese enorme culo, le daba con todo a la vieja , con todas mis ganas y mis fuerzas trataba de llegar lo más adentro posible , chocando mi pelvis contra su cuerpo, pero que era perfectamente amortiguadas entre tanta carne.

Me encantaba ver en el espejo de su cómoda como sus tetas se movían y chocaban entre ellas al compas de mis embestidas, toda esa carne ahí entre mis manos, cada pliegue, cada rollo, algo completamente nuevo para mí, realmente delicioso.

Pero como lo prometido es deuda, luego de follarla un buen rato así, sacándole infinidad de gemidos y palabras obscenas, le dije que ahora le cobraría la palabra y quería metérsela por el culo. Ella dentro de todos su quejidos se rió , diciéndome que sabía que tarde o temprano se lo pediría. Que no era un lugar muy frecuentado, pero que con lo caliente que estaba no tenía ni un reparo en prestármelo. No se hablo mas, le separé lo mas que pude sus enormes cachetes, hasta que vislumbre la entrada de su ano, Ella misma nuevamente ayudo a mi cometido, separándose las nalgas y solo pidiéndome que se la metiera muy despacio. Con mi mano agarrándome la verga, se la restregué en ese oscuro lugar de su cuerpo, buscando la posición justa, hasta que encontrándola ejercí un poco de presión, pero con un difícil camino por recorrer , uno dos tres intentos mas hasta que el ano de mi amante se abrió un poco y parte de la cabeza de mi verga logró entrar . Me detuvo unos segundos pidiéndome un respiro para luego volver ambos a seguir intentando meterlo. Me pidió que le echara algo de la crema que tenía en el velador, Echándole un generoso chorro, y embetunándome la verga, volví al ataque consiguiendo un excelente resultado, ya que mi verga se abrió camino poco a poco , entre gemidos de placer y algo de dolor, hasta que un buen pedazo, ya quedo dentro de ella.

Nuevamente me pidió unos instantes para que su ano se acostumbrara y quedándome quieto y tieso, veía como la gorda echaba de apoco el culo hacia atrás , tragándose a de apoco mi mástil. Así pasó un rato hasta que su ano se fue dilatando, cada vez entraba mas y mas adentro hasta llegar a metérsela por completa, gozando con estar enculandome a la suegrita, ambos comenzamos a gozar como locos. Ya a los 15 minutos, ese ano era completamente mío, mi verga entraba y salía a gusto, sacándosela completamente y volviéndosela a meter con furia hasta lo mas profundo de su ser, sacándole gritos de placer y halagos al tamaño de mi verga diciéndome lo mucho que lo estaba disfrutando.

Con ese tremendo culo entre mis manos, perforé una y otra vez ese voluminosos cuerpo que se movía en sentido contrario a mis embestidas haciendo mas profunda la penetración.

En ese momento, llevábamos como una hora entre chupadas y folladas, sin acabar y por el estado físico de mi compañera y su edad, nos dimos un pequeño descanso.

Se acomodó algo adolorida, pero muy contenta con el rico momento que estaba pasando. Bebió su trago mientras yo fui a buscar la botella. Prendimos la televisión , fumamos unos cigarros, preparándonos para el segundo round.

Si bien es cierto mi única intensión era follarme a la gorda, reconozco que me cayo muy bien , era muy simpática ,atenta , de voz muy agradable y conversación interesante. Estaba muy grato desnudo con ella a mi lado, bebiendo y fumando, disfrutando de la noche, admirando su desnudo y redondo cuerpo, completamente despreocupada de su físico, muy segura de si misma , dándome a rato suaves caricias en mi verga semi erecta.

Al poco rato nuevamente me encontraba chupándole las tetas y metiéndole la mano en la zorra que estilaba en jugos, mientras la dueña de esa profunda concha ronroneaba de placer al contacto de mis dedos.

De una forma tradicional, le separé las piernas y me monté sobre ella, chupándole las tetas, mientras mis manos agarraban su culo y se la metía a un ritmo pausado.

Fue toda la noche así, follabamos un rato como animales, en todas las poses posibles y luego descansábamos unos minutos, prolongando la velada. Me mostró nuevamente su hospitalidad dejándome beber y fumar en la cama mientras ella se engullía mi verga, su culo nuevamente fue mío, me monte sobre ella corriéndome una paja aprisionando mi verga entre sus tetas, pasándosela por la cara, haciendo todo lo que yo quisiera.

Ya llevábamos más de una dos horas por lo menos fornicando sin que la dama en cuestión diera muestras de querer acabar. Me dijo que ese era su problema que le costaba acabar, aunque con todo lo que habíamos hecho, había estado varias veces a punto, solo que se había detenido, ya que luego de acabar, se apagaba por completo su fogosidad y que esa noche quería que durara mucho rato para saciar todas sus ganas acumuladas.

Entre pose y pose, preguntamos como nos gustaría acabar , coincidiendo ambos que nuestro mayor placer era hacer acabar a la otra persona con la boca, algo que realmente me encantaba, mas si al momento de hacerlo, la mujer botaba jugos de su sexo. Y basándonos en esto, quedamos de acuerdo que mi primer chorro de semen iría a parar directo a su boca, cosa que le encantaba, me dijo que no había cosa que mas la excitara que sentir el semen escurrir por su boca m, tragárselo, saborearlo, sentir ese amargo sabor traspasar su garganta … lo describía tan bien que casi me hace acabar ahí mismo.

Como al tercer o cuarto round, yo algo cansado ya y con mis bolas cargadas de semen, le di aviso que quería acabar. Me acomodé de espaldas con ella atendiéndome tan bien como siempre, metiéndose mis bolas en la boca , sin dejar de masturbarme, llegando incluso a pasarme su lengua por el culo, cosa que me encantó y le hice repetir llegando a sentir como su lengua me trajinaba el culo. Me sentía algo marica estar levantando mis piernas y abriendo mis nalgas para dejarle más espacio a su cara, pero era exquisito, jamás me lo habían hecho. Incluso me hubiese gustado pedirle que jugara con unos de sus dedos ahí, pero preferí dejarlo para otra ocasión ya que podría pensar que era gay o algo asi. No aguanté mucho mas cuando volvió a chuparme con todas sus fuerzas, aprisionando fuertemente mi verga con sus gordas manos , y empezó a ordenarme que le echara mis mocos en la cara, que se quería tomar mi leche y que acabara, que le mojara la cara y muchas cosas más , hasta que tomándome yo mismo la verga comencé a masturbarme rápidamente, mientras ella me miraba directamente a los ojos y esperaba con su boca abierta mi descarga.

Mi suegra esperaba mi descarga como una colegiala

En medio de los fuertes gemidos de mi parte, mi leche comenzó a brotar de mi verga, saliendo el primer chorro cayendo por toda su cara y todos los demás echándoselos con su boca cerrada, pero con mi verga dentro de ella. Me succiono el pico tan fuerte que sentía que me estrujaba. Se los trago sin problemas, mientras su mano no dejaba de tocarse la concha. Rápidamente la acosté de espaldas y cumpliendo con la parte del trato, le chupé con todo esmero su zorra, mientras ella no dejaba de masturbarse, revolcándose hacia los lado, gimiendo como una loca, hasta que gritándome que no aguantaba más, recibí su descarga directamente sobre mi boca. Solo un par de veces me había topado con mujeres asi al momento de acabar. Un liquido salió expulsado de su concha que me mojó la cara y luego un segundo, un tercero y un cuarto todos dentro de mi boca que no dejaba de chuparla y beber morbosamente todo lo que de ella salía. El cuarto se lleno de gritos , gemidos alaridos tras la monstruosa acabada, llegando a levantar su pelvis para hacer mayor contacto , apretando las sábanas , luego sus manos en mi cabeza restregándome contra su sexo para seguir acabando y gritando, realmente fue tremendo su orgasmo, realmente fabuloso. Ya mas calmada y aun recibiendo mis caricias orales en su sexo fue aplacando sus gemidos, cada vez mas suave… diciéndome lo excelente que había estado, lo buen amante que era etc etc etc

Los dos exhaustos completamente mojados por la traspiración y nuestros líquidos reposábamos desnudos en la cama, con nuestra respiración agitada, disfrutando el placentero y morboso momento que habíamos vivido. La mano de ella al rato me hacia cariños sobre mi verga ya muerta , flácida y mojada, mientras mi mano aun acariciaba su tremendo sexo. Conversamos de lo bien que había estado, como nos habíamos complementado y lo mucho que lo habíamos disfrutado.

Ella me dijo que obviamente sabía que había sido solo un encuentro sexual sin ningún compromiso, que no me preocupara de recibir alguna llamada de su parte, o que fuese hacer algún comentario a nadie , que era solo algo del momento entre dos personas maduras , pero que su casa y sus piernas estarían siempre abiertas cada vez que yo quisiera pegarme un buen polvo, solo teníamos que coordinar. Me vestí y me despedí de ella, llevándome su número de teléfono y la intención, de que casi con toda probabilidad, repetiríamos.

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Fui la puta de mi yerno. Final

Abuelas con jovencitos 30 septiembre, 2017

Y ya lo último, es el relato de una suegra que me convierto en puta de verdad de mi yerno, sin querer o queriendo, el caso es que me hizo vivir lo máximo para una mujer, en edad muy madura.
De este modo, y al hilo del relato anterior, al día siguiente me desperté temprano y decidí que tenía que hablar con mi yerno sobre lo que había ocurrido así que preparé una pequeña lista de cosas para comprar y pedí a mi hija que fuera a comprarlas sabiendo que tardaría un buen rato.

Cuando salió fui nerviosa al salón y desperté a mi yerno que aun dormía como el día anterior con un notable bulto en sus calzoncillos.

Tras darnos los buenos días le dejé que se espabilara y que se levantara. Le dije que teníamos que hablar, asintió, se levantó y se puso a mi lado cruzando sus brazos y esperando que yo hablara.

Estaba muy nerviosa y no sabía cómo empezar.

Suegra: Creo que lo que pasó ayer en la ventana es algo que no está bien y que no debes volver a hacer. No entiendo cómo se te ocurre hacerme algo así estando mi hija al lado. No dije nada para no crear una situación desagradable.

Él estaba muy tranquilo, parecía contener una leve sonrisa y cuando terminé de hablar me miró a los ojos y me puso su mano en el brazo acariciándome con mucha seguridad.

Yerno: Suegra, hace tiempo que tenía que haber hablado contigo. Tu hija y yo tenemos algunos problemas. Ella no siente interés por el sexo desde hace años y yo aun soy un hombre joven y con necesidades. He estado tentado de buscar una amante pero me da miedo por todos los problemas que eso puede traer consigo porque yo no quiero separarme de Ana ni de los niños.

Tú también sigues siendo joven, no tienes pareja, me gustas mucho y nunca harías nada que perjudicara a tu hija.

Perdóname… ayer se me fue la cabeza y no me pude contener pero debes entenderme… eres la candidata perfecta.

Me quedé atónita escuchando su explicación y sin saber qué contestar.

No imaginaba que la cosa estuviera tan mal. Con algo de vergüenza le pregunté si él no se aliviaba solo y me contestó que sí pero que ya estaba cansado de aquella rutina y que sentía una enorme tristeza de no tener con quien compartir su sexualidad. Le dije que le entendía, a fin de cuentas a mi me pasaba algo parecido y me ofrecí a hablar con mi hija para intentar solucionar la situación.

Él me miraba con ternura mientras yo hablaba y cuando terminé volvió acariciarme.

Yerno: ¿Ves por qué te quiero tanto?… eres una mujer estupenda pero no conseguirás nada. Las cosas son como son. Ella no va a cambiar y yo… yo te quiero como suegra pero te deseo como mujer, así que si quieres ayudarme solo hay una manera.

Llevo su mano a mi cara y acarició mis labios con el pulgar.

Yo estaba otra vez bloqueada pero tras unos eternos segundos conseguí reaccionar. Tome su mano entre las mías y le confesé.

Suegra: Ángel, eres un hombre guapo y dulce. No entiendo como mi hija puede tenerte tan desatendido pero es mi hija y aunque fueras el último hombre en el planeta nunca me acostaría contigo.

No me lo creía ni yo.

Entonces él me cogió las dos manos y tiró de mí para abrazarme por la cintura y pegarme a su cuerpo. Apoyó su frente contra la mía y mirando hacia abajo como con cierto pudor me dijo.

Yerno: Vale, no te acuestes conmigo pero… deja que me alivie contigo.

Suegra: ¿Aliviarte?… ¿qué quieres decir?

Dudó unos segundos y respondió.

Yerno: Déjame que te toque. Podría masturbarme mientras te acaricio. Te prometo portarme bien y no hacer nada que no quieras pero déjame tocarte. Te deseo más que a nadie.

¡Joder! Otra vez estaba cachonda perdida pero no era solo lo que me estaba diciendo, era todo… sus caricias… su olor… y su polla que ya se estaba haciendo notar entre nuestros cuerpos. Solo que ahora él no llevaba pantalones y podía sentirla en mi vientre tras la fina tela de sus calzones.

Suegra: No sé, me pides mucho.

Yerno: Por favor, susurró bajito.

Yo estaba muy excitada y mi voz salía a duras penas de mi garganta.

Suegra: Está bien pero lo hago por vuestra estabilidad y haz solo lo que yo te diga.

A él se le cambio la cara y sonrió pícaramente.

Suegra: Venga, acompáñame al baño.

Yerno: ¿Al baño? Pregunto él.

Suegra: Claro, al baño. Te vas a hacer una paja ¿no?

Yerno: Bueno sí pero yo creo que es mejor aquí en el sofá. Aun está la cama sin hacer, estaremos más cómodos y puedo verte mejor.

Suegra: Pero que tonto eres, qué vas a ver si soy una vieja.

Me separé de él dándole un empujón que lo dejó caer en el sofá y me fui hacia la puerta contoneándome coqueta para echar la llave.

Yerno: Ya, ya, una vieja. Pues mira como me pone la vieja.

Me volví hacia él justo para ver como tiraba del elástico de sus calzones para abajo y liberaba su polla tiesa.

El corazón me dio un brinco, pero él actuaba como si fuera lo más normal del mundo y en un segundo estaba en el sofá en pelotas y tocándose el rabo.

Suegra: Bueno, qué quieres que haga.

Yerno: Desnúdate.

Dudé unos segundos. Él me miraba impaciente mientras se tocaba y yo me hacía la interesante.

Primero me desabroché el sujetador y luego me quité la camiseta de dormir lo más sensualmente que pude.

Suegra: ¿Te vale así? Le dije poniendo mis brazos en jarra y sacando tetas.

Yerno: No, no… quítate las bragas. Quiero verte desnuda.

Me senté junto a él, me quité las bragas y se las ofrecí.

Suegra: ¿Las quieres?

Yerno: Sí, sí gracias.

Las cogió y aspiró de ellas.

Sonreí y le reprendí.

Suegra: Eres un guarrete.

Me puse de rodillas a su lado sobre el sofá. Él primero me miró las tetas y luego bajó su mirada hasta mi coño que, aunque estaba arregladito para ponerme el bikini, conservaba todo el bello.

Me dijo que le encantaba como lo tenía. Que todo en mi le gustaba. Yo intentaba hacerme la dura pero estaba muy caliente y no estaba segura de si aguantaría sin pedirle que me follara.

Yerno: Date la vuelta, quiero verte el culo.

Suegra: Vale…

Aun de rodillas me di la vuelta para que me viera el culo pero con la cabeza girada hacia él pare ver lo que hacía. Sus ojos miraban extasiados y su mano agitaba la polla con más ímpetu.

Lo eché un poquito hacía atrás y le susurré.

Suegra: ¿Te gusta?

Yerno: ¡Hostia suegra! No me gusta… me encanta… me estás volviendo loco. Estaría follándote hasta mañana. ¡Vaya culazo que tienes!

Me lo acaricié sensualmente y él parecía que iba a explotar.

Yerno: Échate hacia adelante. Gimió con un hilo de voz.

Me eché hacia adelante apoyándome en las manos y separé las piernas un poco para que pudiera verme bien el culo y el coño.

Agaché la cabeza y me asomé entre mis piernas. No le veía la cara pero si veía como agitaba su polla.

Por fin un momento de respiro en el que él no podía ver mi cara. Lo justo para cerrar los ojos y dejarme llevar disfrutando mi calentura solo un instante.

Entonces sentí como apoyaba su cara en mis nalgas. La tenía ardiendo y me acariciaba con ella. Comenzó a besarme el culo y me incorporé un poco.

Suegra: Shhhhh!, no… chupar y esas cosas no, solo tocar.

Yerno: ¡Joder suegra!, estas muy suavita y hueles muy bien. Deja que me lo coma que me va a dar algo.

Suegra: No. Hemos dicho que solo tocar. Le dije agitando mi culo para torturarlo.

Entonces cambió de mano y comenzó a masturbarse con la izquierda para poder magrearme el culo.

Se masturbaba torpemente y en su cara tenía un gesto de frustración.

Suegra: ¿Quieres que lo haga yo?

Dije sin creerme lo que acababa de decir. Me miró y asintió sorprendido.

Pasé por encima suya para ponerme del otro lado y el aprovechó para sobarme toda. Me coloque de nuevo de rodillas para que pudiera tocarme el culo y le cogí la polla.

¡Ohh, Dioosss!, sí que estaba dura… durísima, caliente y suave.

Suegra: Lo hago solo porque estoy viendo que tú no puedes hacerlo bien.

Sí, sí… una mierda. Estaba loca por metérmela pero me hacía la sacrificada.

Mientras se la meneaba, él iba metiendo su mano cada vez más entre mis muslos y me rozaba el ojete y el coño. Yo seguí haciéndome la desentendida pero estaba chorreando y rabiando por sentir su mano un poco más adentró donde mi clítoris esperaba ansioso.

Suegra: ¿Lo hago bien?, nunca he hecho esto.

Yerno: Sí, muy bien. Pero aunque no pueda tocarte, creo que lo harás mejor si te pones entre mis piernas.

Suegra: Vale pero está pendiente del ascensor a ver si va a llegar Ana y nos pilla encerrados.

Me bajé del sofá, coloqué un cojín en el suelo, me arrodillé entre sus piernas y puse mis tetas alrededor de su polla para seguir con la paja. Al menearla con mi mano, el capullo me rozaba la barbilla.

Suegra: ¿Te gusta así?

Él no dejaba de mirarme.

Yerno: No me lo puedo creer suegrita, me vas a matar de gusto. Por qué no me la chupas un poquito.

Suegra: ¿Eres tonto?, ¿cómo te la voy a chupar?, eres el marido de mi hija.

Mi voz sonó algo irónica.

Como si lo que estaba haciendo fuera algo normal.

Yerno: Pero puedes darle un besito ¿no?. Me dijo con la voz ronca.

Suegra. Bueno pero solo un besito.

Me humedecí los labios y mirándole a los ojos le di un tierno beso en su capullo. Dejé mis labios en contacto con su polla unos segundos. Unos segundos en los que sentí su tibieza y el olor a macho que desprendía. Mi coño se contraía como en un orgasmo a pesar de que no me estaba corriendo. Era como si me estuviera protestando. Gritándome… ¡fóllatelooo!!

Yerno: Ugggh!, suegra qué cabrona eres… me vas a matar.

Yo sufría más que él y cada vez me importaba menos lo que pensara. Yo también quería correrme, así que con la otra mano comencé a frotarme el coño sin importar si él lo notaba.

Lo miré a los ojos y le dí otro besito pero esta vez entorné los ojos como una perra y apreté mis labios entreabiertos contra su capullo.

Suegra: ¡Uhmm! Eres malo, no te mereces estos besitos. Le dije ronroneando.

Yerno: ¡¡¡Dios!!! Suegra, no me martirices más, ten compasión, ¡joder!, chúpamela, voy a correrme.

Comencé a meneársela con más fuerza pero con una sola mano cada vez lo hacía peor. No podía dejar de tocarme el coño a punto de correrme así que no lo pensé más. Le cogí la polla por la base liberando el resto del tronco y me la metí en la boca de golpe comenzando a mamar con toda el ansia que tenía reprimida.

¡uhmmmg!, joder que buena estaba. Cerré los ojos sintiendo su sabor y cómo me llenaba la boca.

¡uhmmgff! ¡que dura y caliente!

Sentí una ola de calor recorrer mi cuerpo. Un placer que nunca había sentido.

Mi yerno comenzó a resoplar al borde del orgasmo.

La saqué de mi boca para coger aire y una capa de babas viscosas me cubrió la mano.

Suegra: Así, así cariño, córrete, córrete en mi boca…!¡uhmmf!

Volvía engullirla y, tras unas cuantas mamadas más, comenzó a saltar dentro de mi boca escupiendo un caliente chorro de esperma contra mi paladar.

Seguí mamando y tragando toda la leche que iba saliendo hasta que un intenso orgasmo me obligó a respirar por la boca derramando sobre mis tetas un buen buche de babas y lefa.

Suegra: Sí, sí, así… así… yo también me corro cabrón … me corro contigo… me corro contigo…

Tras correrme me quedé desmadejada entre sus piernas con su polla aun palpitando sobre mi cara. Pasaron unos segundos de total relajación y me sentía como en el cielo mientras recuperaba el aire.

Mi yerno me acariciaba el pelo hasta que de pronto el ruido de la máquina del ascensor nos sobresaltó.

Suegra: Corre, me voy a la ducha. Puede ser mi hija. Guárdate eso y ve a quitar la llave. Actúa como si te acabaras de levantar.

Me levanté corriendo pero mi yerno me agarro por la mano. Tiró de mi y se incorporó para darme un piquito y un azote en el culo.

Suegra: Anda sinvergüenza. Ya te has salido con la tuya. Le dije con una sonrisa.

Yerno: ¡Uy! ¡que va!. Quiero mucho más.

Suegra: Ni lo sueñes. Le dije mientras huía hacia el baño.

Entre en el baño, cerré la puerta y me recosté sobre ella aun desnuda y con las piernas temblando.

Escuché y efectivamente era mi hija la que llegaba. Casi nos pilla.

Miré hacia el espejo y me vi reflejada, desnuda, con el pelo alborotado y la barbilla brillante. Parecía una puta.

Era una puta.

La puta de mi yerno.

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Más de mi yerno

Abuelas con jovencitos, Incesto 30 septiembre, 2017

El leve roce por detrás en mi culo, me hizo saber que él me atacaba, mi yerno caliente iba a por mí. Y a mí, eso me gustaba.
Pero sobre todo, lo que me sorprendió fue aquella porra parecía de hierro y mi marido nunca la tuvo tan dura.
Cuando menos lo esperaba él se pegó a mi espalda y asomándose de nuevo entre las dos ligeramente dijo… “Me alegro de que nos hayamos quedado a verlo. Esto es una maravilla” y en ese instante metió su mano por el costado de mi falda, recorrió todo mi muslo y amaso mi nalga a su antojo. Tiró de mi cachete un poco hacia afuera abriéndome más el trasero hasta que la punta de su polla presionaba ya directamente en mi culito.

Mi hija seguía haciendo comentarios pero yo ya no la oía y desde luego estaba que no me salía la voz del cuerpo.

Tenía que hacer algo así que disimuladamente lleve mi mano atrás para coger la suya y retirarla pero al notar mi mano él me la cogió y la apoyo sobre mi cadera colocando la suya sobre la mía para acariciarme.

¡Joder!, que tormento de hombre ¡por Dios!

Me estaba mareando. Sentía pulsaciones en mi culo y ya no sabía si eran mías o eran de su polla pero me estaban poniendo enferma. Él coño se me estaba poniendo resbaloso y notaba como los labios se deslizaban entre ellos al apretar mis piernas. La sensibilidad de mis pezones era tan grande que el más mínimo movimiento me hacía sentir el roce de mi blusa como una tortura.

Su mano era tan cálida… por un momento creo que cerré los ojos e imaginé lo que sería sentir aquella mano tibia recorriendo mi cuerpo. Sin poder evitarlo dejé que se recreara restregándose todo lo que quiso.

Estaba muy excitada y mi mente comenzaba a imaginar cosas.

Lo que daría por sentir aquella barra de carne caliente entrando en mi cuerpo. Estaba al borde del orgasmo pero … ¡se me iba a notar!.

Miré a mi hija de reojo. Estaba concentrada en los barcos.

Sí, joder, podría correrme sin hacer ruido. Como cuando ella era pequeña y dormía en la cuna.

Pero ahora su madre se iba correr con la polla de su yerno encajada entre las nalgas.

Apreté mis muslos y me concentre en las sensaciones que sentía en mi trasero. Creo que apreté un poco hacía atrás y él respondió clavándose aun más y haciéndome sentir las costuras de su pantalón.

Aspiré todo el aire que pude y aguanté la respiración apreté su mano y… uffff, sí, sííí, sííí…

Me corrroooo, me corroooo…. Ummmmffffffffffffffffff!!!

Ohh, ¡Dios mío!, que gusto otra vez. Sentía la brisa refrescar mi cara que estaba ardiendo por el sofoco.

No sé cómo conseguí contenerme pero mi hija parecía seguir sin enterarse de nada.

Relajé mi cuerpo y mi mente disfrutando del regusto tras el orgasmo hasta que viendo que ya no quedaban muchos barcos liberé mi mano de la suya y le di una palmadita.

Él debió entender que la fiesta había llegado a su fin porque se despegó de mí y dijo que tenía que ir al baño antes de salir de paseo. Seguro que se quito de en medio para que mi hija no viera como estaba o quizás se haría una paja rápida.

Durante la tarde-noche no volvió a ocurrir nada y aunque al acostarme estuve esperando escuchar alguna actividad en el salón, tampoco ocurrió nada. Me dormí recordando las caricias de mi yerno pero sin volver a masturbarme, imagino que por el sentimiento de culpa que me creaba aquella situación.

Al día siguiente tendría que hablar con mi yerno y poner fin a aquella extraña situación.

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Una suegra con su yerno

Abuelas con jovencitos, Relatos porno, Relatos sexo 30 septiembre, 2017

Cuando el deseo de una mujer mayor aumenta, ya no puede parar. El deseo de suegra por mi yerno, joven y fuerte, no está bien visto, pero cuando las ganas llaman a tu puerta, son imparables.
Y ahora lo que he vivido en los últimos años me doy cuenta de lo fácil que es que un pequeño acontecimiento cambie tu vida para siempre de un modo impensable.

Hace dos veranos mi hija Ana lo estaba pasando un poco mal. Ella trabajaba como dependienta en la perfumería de una de mis hermanas y su empleo no peligraba pero su marido Ángel tuvo que cambiar de empresa porque desde hacía unos meses estaban teniendo problemas para pagar su sueldo. Tras el verano consiguió un nuevo empleo pero durante unos meses estuvieron pasándolo bastante mal a nivel económico.

En Julio mis nietos iban a estar en un campamento de verano y como sabía que mi hija ese año no tenía para costearse unas vacaciones la invite a pasar unos días a mi apartamento de la playa en Almería junto con su marido.

Normalmente ellos solo venían a pasar el día porque mi apartamento solo tiene un dormitorio pero, en aquellas circunstancias y al no estar mis nietos, pensé que podríamos apretarnos un poco. Obviamente mi intención era dejarles mi dormitorio y dormir yo en el salón, en el que tengo un cómodo sofá cama, pero ni mi hija ni mi yerno consintieron que fuera yo la que se sacrificara, así que finalmente ellos se quedaron en el salón.

No lo he dicho pero yo soy separada. Un buen día decidí que estaba harta de mi marido y que para estar mal acompañada prefería estar sola. Separarme supuso un gran alivio y, aunque a veces la soledad pesa un poco, lo llevaba bien y el sexo era algo en lo que apenas pensaba sobre todo porque no me aportó demasiado cuando estuve casada.

Mi hija me anima mucho para que me busque un novio que me alegre la vida y Ángel aprovecha siempre esas conversaciones para echarme algún piropillo. Yo tuve a Ana bastante joven, con 18 años y es verdad que aun me conservo bien a mis 57 pero a estas alturas pensaba en cualquier cosa menos en tener novio y sobre todo no me veía atractiva. Siempre he tenido buenas formas y sigo haciendo girar alguna cabeza pero cuando me miro al espejo no siento ánimos de arreglarme.

Mi yerno Ángel es algo mayor que mi hija. Ella tiene 39 y él 44, y es lo que podríamos llamar un buen mozo. Desde que comenzó a salir con mi hija ha sido amable y cariñoso conmigo hasta el punto de tomarse algunas libertades como echarme algún piropo picante o darme palmaditas en el culo, pero siempre ha sido caballeroso y esos detalles los interpreté como muestras de cariño.

El primer día de aquellas vacaciones compartidas llegaron algo cansados y tras deshacer los equipajes e instalarse decidieron no ir a la playa por la tarde y echar una siesta. Para no deshacer el salón tan temprano les dije que no me importaba que durmieran en mi cama y que ya por la noche haríamos su cama en el sofá así que los dejé acostados y me fui a la playa.

Cuando regresé Ángel aun dormía. Él había conducido y estaba más cansado pero mi hija estaba en la terraza.

Le pregunté a mi hija si habían “aprovechado” que yo no estaba porque mi cama era más cómoda que el sofá cama y ella me dijo que no, que estaban muy cansados. Después me hizo una confesión que me preocupó. Parece que había un poco de tensión entre ellos porque mi hija había perdido las ganas de sexo hacía tiempo.

Le pregunté si ella tenía algún otro problema y me dijo que no que por lo demás estaba bien.

Le recomendé que hiciera un esfuerzo ahora que aun eran jóvenes y cambiamos de tema.

Esa primera noche los invité a cenar pescadito en un restaurante típico y después de dar un paseo por la playa nos fuimos a dormir. Yo para darles un poco de intimidad en el salón me aseé y me fui a mi dormitorio nada más llegar. Desde mi cama podía oírlos hablar mientras hacían la suya aunque no entendía nada porque aun entraba un rumor intenso procedente de los bares de la zona. Mi hija se reía con frecuencia y supuse que mi yerno estaba guasón y ella algo alegre con el vinito que habíamos tomado.

No tardé en dormirme pero en medio de la noche un fuerte ruido me despertó. Estaba un poco sobresaltada y agudicé el oído comprobando que no se oía nada, ni siquiera el rumor de la calle.

De repente escuché hablar a mi yerno.

Le decía a mi hija que estuviera tranquila que yo seguía dormida. Se ve que estaban echando un polvo y habían tirado al suelo un portarretratos.

Mi hija lo mandó callar pero al momento comencé a escuchar algunos chirridos y los gemidos de mi hija.

Bueno, al menos Ana me había hecho caso.

Cuando quise darme cuenta estaba aguantando la respiración para poder oírlos mejor.

¡Vieja morbosa!, pensé. Cerré los ojos e intenté ignorarlos.

Pero mis buenas intenciones no sirvieron de mucho. Al momento los gemidos de ambos se hicieron más fuertes y entre esos gemidos los susurros de mi yerno.

¿Pero qué coño hablaba tanto? Mi marido no decía nada cuando follábamos, bueno, nada interesante, je, je. Otra vez agudicé el oído pero ahora además me moví en la cama acercándome al lado opuesto, más cerca de la puerta y levantando la cabeza para escuchar con las dos orejas.

Por fin comencé a distinguir lo que decía.

Yerno: Eres una calentona, hoy que sabes que tu madre puede oírnos es cuando te abres de piernas.

Hija: Y tu eres un cabrón. Seguro que has tirado el retrato para que nos oiga y sepa lo que le estás haciendo a su hijita con tu polla… uhmm

Yerno: Pobrecita, ella no tiene quien le haga esto.

Hija: Claro y seguro que tu se lo hacías encantado… eres un guarro, uhm… Me pones cachonda pero no vas a conseguir que grite… degenerado.

Yerno: Puta!

Hija: Sí, soy una puta. Fóllame! Ufff!

Me quedé helada. No podía moverme, casi ni pestañear. Solo el corazón se me agitaba aceleradamente. Estaba sorprendida. Una imagina cosas, y sé que las parejas fantasean, pero no esperaba oír aquello.

Lo hacían poco pero vaya cuando lo hacían. Por el ruido parecía que iban a desarmar el sofá.

Me dejé caer sobre la almohada casi sin fuerzas después de tanta tensión y percibí el olor de mi yerno. Seguro que en la siesta había dormido de aquel lado pero yo no lo había notado porque me acosté en el otro. Así que sin pretenderlo estaba en mi cama oliendo a hombre y escuchando aquellos gemidos. Algo dentro de mí comenzó a removerse y sentí como una corriente eléctrica descender por mi vientre.

Mi cuerpo me estaba reclamando las atenciones que le había negado durante meses.

Cerré los ojos, pegué la nariz a la almohada y aspiré profundamente… uhmmmm, que bien olía mi jodido yerno. Deslice una mano entre mis muslos y note esa tibieza húmeda típica de un coño caliente.

¡Joder!, estaba mojada. Mis pezones estaban duros y mi otra mano pronto se encontró con ellos.

Me sentía un poco culpable pero aquellos gemidos me estaban trastornando.

Corrí mis bragas a un lado y deje que los dedos explorarán aquella zona olvidada, uhmmm, joder que cosquillitas más buenas. Ya no recordaba esas sensaciones. Mi clítoris estaba hinchado y todo el coño me palpitaba apretado entre los muslos.

Ya no había vuelta atrás, aquello era una paja y yo necesitaba correrme así que busqué un poco de inspiración y volví a prestar atención a los sonidos que llegaban desde el salón.

Se estaban diciendo de todo… se calentaban con frases obscenas y me calentaban a mí. Mi hija no hacía más que pedir más… mas polla… más fuerte… más adentro. Él no paraba de gruñir y debía estar follándosela por detrás porque comencé a oir nalgadas. ¡Joder, iban a romper el sofá!

Apreté los ojos y susurré, “Diosss… síí… así, dale fuerte, dale fuerte”. Pero a quien iba a engañar… en mi mente era a mi a quien se follaba mi yerno, uhmmm, era yo la que quería más y mi coño el que se abría para recibir su polla… imaginaba sus fuertes manos amasando mis nalgas, azotándome, haciéndome suya, sí… agitaba mis dedos en mi hinchado botoncito buscando mi orgasmo y sí, sí, allí estaba, después de tanto tiempo… que gusto joder, sí, sí así, así… fóllame, fóllame cabrón… fóllate a tu suegra, síii, uhmmmmm, fóllame…

¡Ufff!, ¡que barbaridad!, creo que ellos se habían corrido coincidiendo conmigo porque cuando conseguí recuperar los sentidos ya no oía nada. ¡Joder!, no recordaba un orgasmo así en toda mi vida. Me había quedado super relajada y… bueno, tampoco había pasado nada. Un pequeño pecadillo del que nadie se enteraría. Me sentía un poco culpable pero me lo tomé como un pequeño premio. Después de todo, gracias a mi conversación con ella probablemente mi hija había decidido recuperar su relación con mi yerno.

El problema era que aquellas vacaciones no habían hecho más que empezar.

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No sabía lo que escondía mi suegra

Relatos porno, Relatos sexo, Sexo con maduras 3 junio, 2016

La primera vez que conocí a mi suegra, no me gustó para nada y no me refiero al físico, sino a su forma de ser, demasiado vulgar para mi gusto. De mal vestir, siempre fumando, con bromas en doble sentido todo el rato y malas palabras en toda su conversación, pero en fin, se dice que los parientes no se eligen. Debe haber tenido unos 38 años la primera vez que la vi, madre soltera, cuando en un romance de colegio conocí a su hija de mi misma edad 17 años, (hija única) , la que me invitó a su casa y me la presentó. Físicamente era la típica suegra, baja de estatura, algo gordita, bastante culona y tetona, pero fea. Propia de fotos pornoxxx; de esas maduras para follar sin parar en los relatos xxx.

Anduvimos muchos años con mi novia, separaciones de algunos meses, peleas, etc. pero siempre terminábamos juntos hasta que cumpliendo los 30años, nos fuimos a vivir juntos. Sin embargo, no alcanzamos a vivir ni un año solos, y nos tuvimos que ir a vivir con su madre.

La verdad nunca me complicó vivir ahí, ya que con el tiempo, aprendí a comprender, aceptar a esa mujer y porque no decirlo, hasta quererla. Mi suegra, madre soltera y completamente independiente, muy esforzada, nunca se metió en nuestros asuntos, solo se preocupaba de que aportáramos para la casa y de ahí, nada más. Cierto es que podía ser protagonista de esos relatos de suegras calientes o incluso relatos tia sobrino, porque dotada de buenas tetas estaba, y no verla pasear por casa me ponía malo. Cualquier pelea o discusión con su hija, ella se mantenía al margen. Tenía un puesto en la feria y hacia aseo en algunas casas, dándole lo justo para subsistir, por lo mismo, a ella también le favorecía que viviéramos con ella. Mi novia era enfermera, trabajaba en el hospital y yo administrativo en una empresa de electricidad, por lo que juntando los 3 sueldos, nos alcanzaba para vivir más o menos cómodos, sin grandes lujos, pero bien.

Mi suegra y yo, fanáticos del fútbol

Una de las cosas que compartíamos con mi suegra, y que le cargaba a mi mujer, era el fanatismo por el fútbol, claro que de equipos rivales. Cuando jugaban nuestros equipos, nos preparábamos para el encuentro, bastantes cervezas, cenicero, ya que ambos fumábamos mucho y sentados uno al lado del otro, no nos perdíamos los partidos. Mi mujer odiaba el fútbol y si no estaba trabajando, salía a casa de alguna amiga, dejándonos solos, ya que no la tomábamos en cuenta y la casa se llenaba de gritos.

MONTANDO A LA SUEGRA CALIENTE GORDA Y FEA

Una tarde, ambos solos en la casa, mirando un partido de nuestros respectivos equipos, mi mujer en su trabajo, mientras nosotros bebiendo cervezas y fumando, una cosa llevó a la otro y surgió una pequeña apuesta con mi suegra. El trato era que yo tendría que lavar los platos durante una semana, cosa que me cargaba, si mi equipo perdía, mientras que si ella perdía, tendría que asistir a misa con la camiseta de mi equipo. En un partido muy tenso, mi equipo término perdiendo 1 a cero. Mi suegra, se burlo de mí hasta que se cansó. Teniendo plena fe en mi equipo, aumente la apuesta diciendo que estaba seguro de mi triunfo y que si yo perdía, lavaría los platos por un mes. Ahora si ganaba, la apuesta sería que ella tendría que andar toda una semana con la camiseta de mi equipo. La apuesta quedó establecida y se nos vino encima el segundo tiempo. Mi equipo volvió con todo a la cancha y en menos de 10 minutos, consiguieron anotar un gol, el que celebre a todo grito y un baile burlesco delante de mi suegra. El partido continuó y nuevamente mi equipo logra llegar al arco rival, anotando el 2 a 1. Mi suegra se reía nerviosa, ya que veía perdida su apuesta. Trató de dejarla nula, pero no se la acepté, tristemente veía como el tiempo se acababa y que tendría que estar una semana con la camiseta de mi equipo, diciéndome que no podría ir a trabajar así, que dirían sus amigos etc, hasta que ya acorralada, viendo a su equipo perder sin opción, me dijo que no cumpliría su apuesta y en su particular estilo, me dijo que prefería correrme una paja antes de andar toda la semana con la camiseta.

Yo se que lo dijo como broma, sin embargo, continué con la broma, diciéndole que no era mi tipo, pero que gustoso le recibiría la paja. Ya estaba por terminar el partido y mi equipo convierte el tercer gol, dándome por ganador absoluto. Ya con el partido ganado, mi suegra se tapaba la cara y se reía nerviosa, la veía en edad avanzada, mayor, casi una más de esas abuelas calientes y diciéndome que no sería capaz de andar la semana con la camiseta puesta. Le dije que trato son tratos, y que por último tenía la otra alternativa. Echándome hacia atrás en el sofá, rascándome la verga sacándole burla a mi suegra, diciéndole que ahí la tenía o si ya le iba a buscar la camiseta.

Mi sospecha era que el chocho de mi suegra era gordo

Lo cierto es que mi caliente suegra, algo pasada de kilos, pero con buenas tetas, sospechaba que tenía de esos chochos colgantes pero guerreros, coños peludos pero chochos mojados, y cómo no, tetas caidas y grandes

Relatos eroticos con suegrasChocho mojado de mi suegra

Ya estaba todo dicho, mi suegra había perdido y trato de cambiarme la apuesta por mil cosas, a las que obviamente rechacé. A las finales me dijo que cumpliría, pensando que se refería a usar la camiseta, le dije que tenía una camiseta nueva para que se colocara y sorpresivamente me dice que esa no, que la otra apuesta. Me miró con tono desafiante, actuando, seguramente pensando que yo me echaría para atrás. Sin embargo, con todas las cervezas que tenía encima, igual que ella, en un segundo se me ocurrió que no sería mala idea y envalentonado con el alcohol, me eché hacia atrás del sillón, ofreciéndole que cumpliera su apuesta. Mi suegra se reía y pensando que yo estaba bromeando. Se presentó un breve tira y afloja, diciéndome desafiante que la sacara para cumplir su apuesta y yo que ella me la sacara, hasta que me dijo que yo era pura boca y que de seguro no me atrevería, por lo que la apuesta quedaba en nada.

No sé de donde saque el valor, quizás por la gran cantidad de cervezas que tenía en el cuerpo y como andaba con pantalones cortos, me lo corrí hacia un lado, dejando mi verga expuesta ante los ojos de mi suegra que abrió unos tremendos ojos y corrió la mirada al ver mi acción y me trató de degenerado. Ahora yo desafiándola, le dije que era ella la que era pura boca, que a mí me daba lo mismo cual de las apuestas quería pagar, pero que si o si tendría que hacerlo. En un ataque de risa de su parte, me dijo que era un depravado , que nunca pensó que yo lo haría y que ni loca cumpliría ninguna de las dos. Le dije que era pura boca, ( guardándome nuevamente mi verga) , mujer de poca palabra, típico de los de su equipo, etc, hasta que se sienta a mi lado y me dice que cumpliría su apuesta. Nuevamente la sacó, causándole risa, mirando hacia otro lado, pero estirando su mano, me la agarra, diciéndome que termináramos de una vez por toda la apuesta.

Me comenzó a correr una paja fuerte repitiéndome que era un degenerado, riéndose, mirando hacia otro lado, mientras yo no daba crédito a lo que estaba pasando, sentado en el sofá, con mi suegra corriéndome una paja. En un minuto mi verga había alcanzado un tamaño bastante apreciable y le decía a mi suegra que me retractaba de mis palabras, que era una mujer de palabra. Un minuto más y mi suegra, me la suelta, diciéndome que ya era suficiente, que había cumplido con su parte. Pero yo no me di por satisfecho, diciéndole que no era justo, que la otra apuesta era de una semana y esta apenas había durado dos minutos. Me dijo que más quería, insultándome, diciéndome que era un degenerado infiel y yo riéndome le dije que los tratos son tratos, y pensándolo un poco volvió a agarrármela, moviéndola con más fuerza aún. Le dije que la idea era que me hiciera disfrutar, a lo que ella me respondió que eso no era parte del tarto, y que si no pensaba en su hija. Le dije que sí, pero que era una apuesta entre los dos y que ahí quedaría todo. Que no le podía negar que jamás pensé que lo haría, pero que estando así, la verdad se sentía muy bien. Ella fue cambiando, se quedó más callada y comenzó a mirar lo que tenía en su mano.

Una suegra muy caliente haciéndome una paja

Eres un caliente de mierda, mira como se te está poniendo

– ¿ y que quiere suegrita? .. se siente rico su mano

– Ufff … quien me manda apostar

– Mmmm que rico suegra …

– Mira como se te colocó .. que terrible .. acaso no te atiende mi hija?

-Si, pero … no me viene mal una mano de ayuda

Caliente de mierda ..

– Mmmm que rico …

– ¿de verdad estas disfrutando?

– Pero claro … era que no

– ¿Ya? …. ¿estamos listos?

– No … un ratito mas …

– Degenerado … no se te vaya a ocurrir acabar

– Tranquila suegrita , tengo aguante …

– Me imagino … ya cortémonosla , que yo también me estoy calentando

– ¿si? ..

– Y que quieres .. si no soy de fierro … y hace tanto que no tenia una en la mano

– Mmm ¿y por que no le da un besito suegrita?

– Ufff .. mierda, me encantaría , pero mi hija, esto ya roza lo porno filial, hijo mío!

– Vamos … dele un besito … si esto muere aca

– No se ..mmm lo esta pensando …

– Ohhh … no puedo … pero …

Sorpresivamente mi suegra no se aguantó más y agacho la cabeza, metiéndose toda mi verga en la boca. Qué puta era, incesto vivo, relatos incestos como ella solía decirme, habla bien, “¡incesto cojones!, entre familia, ¡morbo puro!”, le tenía que aseverar y recriminar casi con agresividad. Hasta la ponía más cachonda y todo. Yo ni la entendía cuando hablaba así, lo que sí entendía era su coño gordo y calentorro. Qué me importaba su hija! Yo lo que quería era joderla a ella, y ella también lo anhelaba y deseaba…De ahí todo cambió, las cosas se habían salido de control, ambos estábamos caliente y mi suegra realmente comenzó a disfrutar lo que estaba haciéndome, dándome una chupada exquisita. Yo me comencé a quejar, pidiéndole más y mas, hasta que mi suegra, sin fingir más, se arrodilla en el piso y ya desesperada me da una chupada mucho más fuerte aun. Yo la tomé de la cabeza y la movía al compás de su mamada, hasta que me di cuenta que una de sus manos se había metido bajo el vestido y se estaba tocando.

Le dije que ya no me aguataba más y que me dejara metérsela. Mi suegra me dijo de inmediato que si, algo rápido para sacarse la calentura y parándose, rápidamente se quitó los calzones por debajo de su vestido. En unos cuantos segundos, tenía a mi suegra sentándose de frente sobre mí, agarrándome la verga y metiéndosela en su peluda concha.

No lo podía creer, mi suegra sentada sobre mí, bajando enterrándose mi verga hasta el fondo, para volver a subir y bajar, aumentando de inmediato sus movimientos , con sus tetas chocándome la cara, gimiendo como loca, mientras mis manos le agarraban por primera vez el tremendo culo que se gastaba, que subía y bajaba enterrándose toda mi virilidad.

DEMOSTRANDO A MI JOVEN SUEGRA MI VIRILIDAD CONTRA LA PARED

Estábamos enfermos de calientes, y sin perder tiempo le subí la camiseta y le bajé los sostenes sacándole las tetas al aire y comencé a chupárselas con todas mis fuerzas. Mi suegra gemía y gemía, follando con su yerno y yo sintiendo como su concha estaba completamente mojada, deleitándome con sus grandes tetas. Intente convencerla de irnos a la pieza, pero no quiso, era demasiado caliente el momento, tampoco quizo cambair de posición , quería hacerlo rápido para evitar ser descubierta por su hija , pero de todas formas disfrutaba como loca, era relatos porno suegras claramente, perdida de mojada,  , y no mas alla de 5 a 10 minutos nada mas, me aviso que estaba por correrse. En un movimiento, le pegamos un golpe a la mesa, botando la cerveza y el cenicero al piso, pero nada importaba. El orgasmo se venía, llenándose el cuarto de quejidos, hasta que mi suegra empieza como a convulsionar diciéndome que se corría.

– Ahhhhhhhhhh … voy acabar .. voy acabar .. ahhh que rico .. ah voy acabar .. ahhhh

– Ohhhhhhhhh suegra …… qué caliente …. Aguántese un poquito para que duremos mas …

– Ahhhhhhhhhh ……..no … dale luego …. Ahhh .. no lo puedo creer…. . ahhhhhhhh … me vas a mandar cortada!!

– Un rato mas …

– No …. Ahora … ahora .. no me lo quietes .. ahora viene !!! .. ahhhh

– Dele suegra!! .. mójeme el pico!! … mójemelo …””

– Ahhhhhhhhh échame tus mocos¡! …. Échame tus mocos dentro de mi zorra ahhhh

– Ufffffffff … me va hacer acabar a mi también

– Ahhhhhhhhhh ya!!!…. ahora .. ahora … dámelos .. dámelos!!!! …. me corro!!! .. me corrooooooooooo ¡!!

– Tomá .. toma ..¡!!!!

– Ahhhhhhh me estoy corriendo .. estoy acabando ………… ahhhhhhh me estas mandando cortada, me estás volviendo loca, como una suegra perra caliente .. ahhhgggg que rico ¡!

– Yo igual…….. tome mis mocos suegrita. ¡ tómelos todos! ………ahhhgggg

– Ahhhhhhhhhhhhh, que suegra tan perra tienes, yerno mio, hijo mio, dame polla, dameee

Nuestros gritos se escucharon por toda la casa, mientras mi suegra me ahogaba con sus tetas apretándome la cabeza, dejando su culo completamente abajo, enterrándose toda mi verga , temblando de placer , casi llorando de gusto.

Mi polla dentro de mi suegra gorda y fea

Había sido un monstruoso orgasmo, corto, pero muy caliente. Mi suegra se mantuvo un par de minutos con mi verga dentro suyo y luego se salió. Al hacerlo un chorro de semen escurría de su concha, manchando el piso y el sofá. Quedó a mi lado, nada sexy , con sus piernas gordas abiertas y toda su pelambrera al aire, toda roja peluda, con semen por todos lados , abierta si ninguna vergüenza , como para que se le enfriara el coño, recobrando el aliento con los ojos cerrados mientras yo echado en el sofá , con mi verga aun tiesa, tratando de asimilar lo que había pasado mirándole la concha a mi suegra.

– Que locura

– Ufff. … si … realmente una locura

– Hace años que no me corría así … ¡años!

– Estuvo muy bueno suegra … corto , pero bueno

– No puedo creer que hayamos hecho esto … cómo llegamos a esto …

– Tranquila suegra .. ya lo hecho , hecho esta …

– Si … ya está hecho .. qué le vamos a ser .. que terrible … ufff

– Estaba bueno suegra ¿eh?

– Ja ja .. caliente de mierda

– Ja ja yo? .. y ud?

– Otra caliente mas .. ja ja … bueno de mas esta decirte que de esto ni una palabra a nadie

– Como se le ocurre …

– No, pero a nadie a nadie .. me lo tienes que jurar …

– Tranquila suegra , esto mueres acá

– Eso sí, acá muere .. nunca más …

– Tan malo estuvo?

– No .. al contrario … muy bueno … por lo mismo , hasta acá no mas .. ya nada mas de apuestas .. nunca mas vuelvo a apostar.

– Ja ja , cámbiese de equipo mejor

– Ja ja

Ya recobrando un poco la cordura, ordenamos todo el desastre que habíamos armado. Ordenamos la mesa, aspiramos la alfombra llena de cenizas. Preferí salir a dar una vuelta y asumir lo que había hecho. La verdad la cacha con mi suegra había estado muy buena, y seguramente esa mujer tendría más sorpresas ocultas que tenía ganas de descubrir. A pesar del juramento que ella había hecho, yo no estaba dispuesto a dejar esto nuevo que había encontrado. Tener dos mujeres dentro del mismo techo, era ideal.

En resumen, mi suegra, qué decir de ella, esa mujer que me hizo hombre, mujer casera que ha sido el vértice en una de los mejores relatos eroticos con suegras calientes y mojadas. Aún huelo su coño grande y mojado. Ufffff. Impresionante, en una sola palabra.


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