El morbo es algo que no caduca nunca y el exhibicionismo madura de una viuda menos todavía. Así soy yo desde que mi bendito marido me dejó sola y desamparada. Sola con mis hijos que ya tienen su vida hecha y todavía con muchas ganas de dar guerra. Así me quedé solita en mi desgracia. Pero como los malos momentos no vienen solos y además tengo unos nietos que valen chorros de oro, me toca seguir adelante. Porque ya soy abuela también y decidí aprender algo de ordenadores para ponerme al día.
Me apunté a un cursillo para mayores de 65 años, y ahí entraba yo. Ya abuela y encima viuda pero con ganas de aprender este mundo de tecnología. No soy una experta pero después de 6 meses de curso algo aprendí. Me dieron un diploma y si te visto no me acuerdo. Pero supe lo suficiente como empezar a aprender lo prohibido que siempre me prohibía mi marido, y ahora, a golpe de teclado, lo sé.
Empecé a visitar webs porno de todo tipo, ya que en mi época las fotos porno desnudas de hombres empalmados, no los tenía visualizados. Y aquí en internet he podido ir viendo de todo tipo. Qué maravilla la verdad, la variedad de machos en pelotas que he llegado a ver. Y de ahí a ponerme una línea erótica solo para mí. Así como se oye. Vi lo suficiente para poder tener llamadas eróticas con pajilleros que solo querían escuchar a una abuela caliente al teléfono. Dicho y hecho.
Aprendizaje de webcam porno de exhibicionismo madura
Así fue como en una web vi que podía montarme mi propia línea erótica y lo hice. Hoy día ya tengo amigos diarios que me llaman y me gano algo de dinero además de un morbo que no tiene precio. Al estar sola es lo que tiene que he tenido que aprender por mi cuenta. Y de ahí a ponerme una webcam erótica para exhibirme. Bueno, más que webcam porno, son sitios donde me inscribo y muestro mis encantos a gente. Me quedo parada de lo mucho que les gusta cuando les muestro mis tetas, que son más bien grandes, tetones como ellos me dicen. Y se masturban en pantalla algo que nunca había visto con tanta alegría.
Yo también les correspondo tocándome, masturbándome y así hago realidad ese calentor para pajilleros que llevaba dentro desde que me quedé viuda. Algunos me dicen abuela caliente, otros abuela folladora, otros tetona, vayas tetas tienes y los más descarados vieja tetuda. O tetas caídas. Pero no me importa porque lo soy. Incluso hace mucho tiempo cuando estaba casada veía a las mujeres de la vida, las escorts o putas Barcelona para ser más clara de aquí donde soy yo, y alguna vez pensé en ello.
Es algo que nunca he hecho lógicamente ser puta ni escort, pero es algo se me pasó por la cabeza. Lo que pasa que al estar en santo matrimonio hubiera sido una indecencia y ultraje en aquel tiempo.
Por todo ello de ahí viene este exhibicionismo de madura caliente, o viuda picantona, es algo que lo hago a diario. Me encanta ser voyeur y mirar. Así que con unas fotos porno de mis tetas os dejo por el momento.


