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Rompiendo taboo entre tías maternales y primas

Relatos XXX 31/01/2017

Durante la boda de una prima de mama, desvirgué el culo de la primita de mamá rompiendo el tabú familiar, follé a su hermana el día de su boda, a mi tía y a una amiga de la primita. Mi primita me prometió que me iba a entregar su coño como primer hombre suyo.  De ambos lados pero si follaba su madre que era viuda 5 años y sin follar con nadie y también a mi madre pero delante de ella. Yo cumplí y me folle mi tía y mi mama. Y mi primita chupó ambos coños y clítoris porque estaban tan borrachas e inconscientes y hice correr muchísimas veces a mi tía dando satisfacción a mi primita que lo presenció.

Mi primita después de desvirgarla el culito disfruto tanto que juro romper de con su novio que no la había tocado sino solo unos besitos, me trajo una amiga suya que quería que la desvirgara ambos hoyitos y lo hice y a su hermana recién casada el mismo día de su boda que también follé a ambos agujeros.

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mama, yo y……….boby

Relatos sexo 18/01/2017

Así que mis hermanitas están en casa de mi tía durante tres días y mama y yo tenemos rienda suelta para follar y disfrutar con total libertad.
Esta pasada noche estuve durmiendo con mama y he pasado una de las mas deliciosas noches de mi vida, hemos follado 4 veces y mama se ha corrido como 10 veces, no me imaginaba nunca que podía sacar tanta cantidad de zumos y con tan delicioso sabor y olor, su clítoris echaba a cada espasmo suyo un gran chorro muy fuerte y asi no paraba de sacar y sacar…
Ya cansados dormimos abrazados con mi verga en su culo como siempre, la encanta sentirla en su canalito y me la masajea enloqueciéndome, mientras duerme, su culito no para de apretar y soltar mi verga y así mantenerla erecta— esta mañana muy dormido, siento un coño en mi boca y mi verga chupada suavemente y lamí desde los huevos, también mis huevos están chupados, y yo noto este coño rozando mis labios y mi lengua automáticamente entre y sale en este túnel caliente y delicioso, me gusta tanto que no cambio nada y sigo lamiendo y chupando un clítoris, creo que es un sueño y que en mi sueño es mama a quien estoy lamiendo y chupando, abro los ojos y veo el mas bonito panorama, es efectivamente el coño muy abierto de mama que estoy lamiendo y su precioso clítoris el que estoy chupando, mama frota y frota su coño en mi boca y me esta chorreando lavándome la cara y dándome una ración de sus jugos, yo con una mano agarro un pezón muy erecto suyo y con la otra mano, la estoy acariciando su ano con un dedo mojadito por sus jugos, noto su ano que se abre y se cierra agarrando mi dedo y sube y baja con el frotar de su coño en mi boca, ella me esta dando una mamada de la mas bonitas que jamas me ha dado y se esta chupando mi glande haciendo un :PLOUF;PLOUF cuando sale de su boca… estoy loco por mi única mama y la deseo mas y mas… seguimos chupándonos casi una hora, ella se ha corrido 3 veces y yo una vez en su boca y se lo ha tragado, me susurra: disfruta mi amorcito de este coño y culo que tanto deseas y quieres, comételos, lámelos, chúpalos, mete tu lengua en mi coño y culo y saboréame en mi interior, como tu verga, tu lengua es mágica y me estas dando muchísimo placer, sigue mi vida. Cómetelos y mirarlos a tu antojo que son todo tuyos… ya tenemos ambos muchas ganas de follar, la subo sus dos piernas hasta su cabeza y la penetro primero su culo que la encanta y separando sus preciosas nalgas que ya he lamido y besado un montón, empujo y mi verga esta hasta los huevos en su tunelito muy ardiendo, la follo durante casi media hora y ya penetro el coño, la follo.la follo. la follo y estando en ella quiero mas, no tengo suficiente de estar en ella quiero comérmela de lo dulce y sensual que es. es una delicia mi mamita y soy el chico con más suerte del mundo de tenerla para mi…se lo digo mientras la estoy follando y esto la calienta mas, ella folla con un amor de mujer y maternal a la vez…

FOLLADA CASERA EN LA HABITACIÓN CON EL PERRO ALREDEDOR

nos corremos otra vez con 3 chorros en su coño y ella otra vez abre su grifo y no para de lavarme la cara y darme a beber de su
delicioso elixir… ya satisfechos por un rato, vamos a bañarnos claro los dos en pelotas, me muero viendo el movimiento de sus nalgas, corro detrás de ella y la agarro por su cintura y la lamo y beso estas nalgas, las acaricio y meto mi carro y entre los dos lomos para lamer y acariciar con mi lengua su ano, ella acaricia mi cabeza y dice: hay mi amorcito, otra vez me deseas?.
FOLLÁNDOME A MI MADURA FRENTE AL ESPEJO GRABÁNDOLA

¿Si acabas de follarme mi vida y durante casi dos horas, no tienes suficiente? tanto deseas tu mamita y tanto te gusta? tanto placer tew dan mis nalgas y todo el resto? la contesto: mama.este movimiento
de tus nalgas, tus tetas y pezones, tu vagina y clítoris, tu coño y culo, tus labios vocales, tu ombligo, tus piernas son mi perdición, quiere estar siempre comiéndolos, acariciándolos, besándolos, follándolos  y bebiendo y oliendo tus jugos y todo tu olor, eres mama una delicia de las que nunca se tiene bastante… te adoro.
Ya en el baño, nos enjabonándonos y yo aprovecho para meterla mis dedos en todo, ya esta de nuevo muy caliente porque mama también es muy folladora, me sienta en el borde de la bañera, se sienta sobre mis piernas con las suyas a cada lado de mi cintura y mete mi verga en su coño que ella misma desliza hasta los huevos, y me dice_ quédate quieto mi amorcito y saborea mi coño que tanto te desea, saboréalo y siéntelo que estas hasta mis entrañas dándome placenteras sensaciones, en esta posición, su culo esta en pompa y disponible a follar. en este momento, eva nuestra vecina abre la puerta de nuestra casa y entra a su perro boby porque ella va salir y faltar casi 24 horas, asi que el perro, con su olfato, directamente viene al baño que no tenemos cerrada la puerta y directamente se mete entra mis piernas y da un lametazo al coño y culo de mama, al sentirla ella dice: que bonito quien me esta lamiendo? bobi se sube en su espalda y la agarra con sus dos patas delanteras y con varios intentos la penetra de un golpe su culo, mama chilla de placer y ya sabe que es el perro, de nuevo intento hacer algo y me dice: déjalo mi amorcito, me da mucho placer y es un solo perrito con una verga enorme, follarme los dos mi amor que me gusta.. boby la va follando su culo y se corre sin parar pero no sale de ella,la folla y la folla y ella gime y suspira dice: si,si,si, asi follarme, que deliciosas vergas, follarme fuerte, boby casi entiende y inicia a embestirla a una velocidad increíble, yo noto en el coño de mama las embestidas que boby le da en el culo, mama chorrea sin parar y no para de chillar y gemir… yo la hecho 6 chorros en su coño y boby después de mi la folla casi media hora mas.. esperamos que saque su verga del culo de mama con un PLOUF de ventosa al salir del culo, y el culo chorrea un montron de esperma de boby lavandola sus piernas, el perro al salir la sigue lamiendo su culo y vagina, mama si gira y le da el coño, boby la penetra de nuevo su coño y la folla otra media hora, creo que mama ha sacado mas de 5 litros de su interior.. cuando saca del todo la verga del perro, dice: que deliciosa follada me habéis dado boby y tu amorcito, este perro folla muy pero muy bonito…y con el hacemos bonitos trios que me gustan…
En definitiva, ya salimos a desayunar, y yo sigo acariciando mama, hecho a boby y lo encierro en la terraza porque no dejaba de meter su hocico entre las piernas de mama y lamiéndola su vagina, también el perro le encanta mama y no quiere parar en follarla….así pase esta preciosa noche y mañana con mi adorable mamita y seguirá…

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Mi madre: leche para todos

Relatos XXX 28/06/2016

Mi madre era el deseo de todos, sus tetazas daban leche para un cuartel. Allí se juntaron dos madres para sus pequeños, dando más que leche, amor filial, incesto, todo era poco para ella, era increíble hasta donde podían llegar con su calidez y ternura. Amor por todos los sitios, erecciones grandes y pequeñas de toda la familia. Aquí veo lo que familias pueden hacer, hay de todo ya veréis, es una familia italiana, pero para el caso, es casi lo mismo que la mía, en minuto 43.20 más o menos es muy bueno, me pone a mil, como pone a la pecadora en su habitación con con el culo para arriba apoyada en una mesita…uff, el padre, le va a dar una buena. Aquí tenemos mamás esperando dar leche…

Cómo iba diciendo, mi familia era una orgía permanente, allí estábamos los cuatro, los nombres ya se irán viendo durante el relato, el caso, el que había dos madres para todos nosotros. Tumbados sobre las mantas, madres e hijos desnudos. Acariciaba a Raquel abrazado a ella, sintiendo el calor de su cuerpo, oliendo el aroma del sexo. Roque hacía lo mismo con mi madre pero su obsesión eran sus grandes tetas, no paraba de acariciarlas y empezó a besar su pezón.

– ¡Quieto mi niño! – Dijo Pili empujándolo para apartarlo. – Hemos tenido algo de sexo pero aún os queda mucho para que podáis introducir vuestros aparatitos en nosotras.

– ¡Vamos Pili! – Contestó nervioso y excitado montando un poco más su cuerpo sobre ella. – ¡No puedo pararme ahora, necesito tus tetas!

– ¡Te ha dicho que no y ya está! – Le dijo Raquel dándole una fuerte y sonora bofetada en la cabeza. – ¡Ya está y ahora a dormir!

– ¡Bueno, vale! – Protestó aceptando la orden de su madre. – ¡Pero déjame que duerma abrazado a ti!

– ¡Nada de eso! – El tono de Raquel fue fuerte. – Ustedes dormiréis en una habitación y ella y yo en la otra.

– ¡Pero… nos váis a dejar así! – Siguió protestando.

– ¡Cariño! – Le dijo mi madre acariciando su cara. – Habéis tenido un poco de sexo esta noche. Sé que tenéis fuerza para seguir, seguramente toda la noche, pero por hoy es suficiente para estas dos madres. ¡Compréndelo, tenemos que asimilar un poco lo que ha ocurrido aquí…! – Le dio un beso apasionado y él quedó conforme.

– Así que ahora asearos un poco y después cada uno a su cama que mañana hay que levantarse temprano. – Dijo Pili y nos besamos con la misma intensidad que unos minutos antes.

Y así nos levantamos y recogimos las mantas. La chimenea aún daba calor pero sólo quedaba un hipnótico rescoldo que crepitaba. Ellas se colocaron la parte alta de sus pijamas y se las veía muy sensuales con sus traseros medio cubiertos. Uno a uno entramos en el servicio para limpiarnos los restos de nuestro fugaz sexo. Las madres entraron en su habitación y los hijos en la nuestra. Nos tumbamos en la cama, sólo había una cama de matrimonio por habitación, así que Roque estaba junto a mí.

– ¡Recuerda que mi madre está en la otra habitación! – Le dije de broma. – ¡No te pegues mucho a mí que te puedo despertar de forma desagradable! – Reímos los dos.

– Paco, siempre soñé con poder tener las tetas de tu madre, esta noche he disfrutado más que nunca. Estaba como en un sueño. ¡Tu madre es impresionante!

– La tuya también, esa cara siempre me tenía enamorado. Imaginé que nunca podría amarla como mujer, pero esta noche he tocado el cielo al sentirla sobre mi cuerpo.

No sé si él seguiría hablando, pero acabé de hablar y quedé profundamente dormido. Durante el sueño mi subconsciente repetía parte de las experiencias vivida aquella tarde. Acariciaba de nuevo el cuerpo de mi hermosa Pili, sus ojos me miraban y me hacían estremecerme, de nuevo revivía todo.

– ¡Vamos niños! – Sonó la voz de mi madre. – ¡Ya es hora de levantarse! ¡Ya son las diez!

Me levanté antes que Roque y me puse mi ropa. Pasé por la cocina para ir al baño y después de asearme un poco salí. Allí me encontré a Pili preparando café. Me acerqué a ella con un poco de inseguridad. La noche anterior nuestros sexos se habían unido en una masturbación, pero no estaba seguro de que aquella mañana estuviera tan receptiva. Pasé mis brazos por su cintura y la abracé hasta que mi cuerpo estuvo pegado al suyo, apoyé mi barbilla en su hombro.

– Sí, ¡hola cariño! – Me dijo. – ¿Has dormido bien?

– ¡No! – Contesté dándole un beso en la mejilla. – He dormido con tu hijo…

Ella rió divertida y moviendo el culo me empujó de un dulce culazo como queriendo que me separara.

– ¡Anda, avisa a los demás que ya está el desayuno!

Roque lo encontré en el salón, camino del baño y se lo dije. Mi madre entraba por la puerta. Entre todos pusimos la mesa y nos sentamos a desayunar. Mi madre estaba más feliz de lo que nunca la había visto, al igual que su amiga Pili. Las dos madres sonreían y nos miraban.

– Cuando acabéis el desayuno traer un poco más de leña para esta noche… – Dijo mi madre mirando a Roque. – Traed más que esta noche puede ser más larga…

– Nosotras vamos a ir al pueblo a comprar comida para toda la semana… – Pili añadió. – ¿Necesitáis algo del pueblo?

– Tal vez haga falta… – Dije y me entró vergüenza cuando comencé a hablar. – Bueno, hará falta algo para que no pase nada… – Seguía enredándome más yo solo. – Quiero decir que si llega a suceder…

– Paco. – Dijo Roque. – Tú lo que quieres son condones ¿no?

– Bueno, sí, eso… – Bajé la mirada.

– Qué “eso” pase dependerá de ustedes… – Dijo mi madre con una sonrisa maliciosa.

– ¿Cómo de nosotros? – Añadió Roque.

– Si vemos que sois buenos, atentos, estudiáis y hacéis todo lo que se os pida… – Pili miró a su amiga excitada. – ¿Tú le darás placer a mi Roquito?

– ¡Claro! – Dijo mi madre. – ¿Y tú tratarás bien a mi Paquito?

– ¡Lo acogeré en mi seno cómo si fuera mi hijo! – Pili se levantó. – ¡Así que ya sabéis, cuando acabéis recogéis la mesa y traéis la leña…!

– En una hora volvemos… – Mi madre se levantó junto a su amiga y las dos salieron de la casa para el pueblo.

– ¡Vamos Paco! – Me espoleó mi amigo. – ¡Hagámoslo rápido y esta noche nos estrenamos con dos mujeres!

Durante el tiempo que estuvieron nuestras madres fuera, Roque corría para hacer todo lo que ellas habían pedido. Trajo un montón inmenso de leña, tal vez con la esperanza que cuanto más metiera en casa más follaría aquella noche. Después cogimos los libros y nos sentamos en la mesa de fuera. Ya eran las doce y el agradable calor primaveral invitaba a estar allí sentado disfrutando de los sonidos del bosque. Quince minutos de estar estudiando apareció el todo terreno de Pili y nuestras madres salieron de él.

– Venga, ¡Vamos chicos! – Dijo mi madre agitando la mano para que nos acercáramos. – ¡Venid y meted todo esto en la cocina!

– ¡A ti si que te metía yo todo esto! – Dijo Roque en voz baja junto a mí.

Entre los dos cogimos todas las bolsas y las llevamos hasta la cocina. Allí estaban las dos esperando para organizar la comida.

– ¡Estos son nuestros chicos, obedientes! – Dijo Raquel.

– ¡Creo que esto se merece una pequeña recompensa! – Mi madre se acercó a mí y por primera vez sentí el tacto de sus labios en los míos. – ¡Y para ti también! – Se acercó a Roque y lo besó suavemente, pero él la abrazó con fuerza y la besaba enfurecido.

– ¡Estate quieto! – Gritó Raquel a la vez que le daba con una paleta de cocinar en el culo.

– ¡Ah, mamá, eso duele! – Dijo Roque apartándose de la amenazante paleta que su madre mantenía en alto.

– ¿No puedes ser delicado cómo Paco? – Dijo Raquel y se acercó a mí para ofrecerme su boca. La besé al igual que a mi madre y sentí el roce delicado de su lengua. – ¡Y para ti nada por ser como eres! ¡Y ahora a seguir estudiando!

Los dos salimos de la cocina, Roque iba rascándose el culo por el paletazo que le había dado su madre. Llegamos a la mesa y nos sentamos a estudiar. Él no dejaba de sobarse la polla, sin duda estaba que iba a reventar. Nuestras madres iban y venían por la cocina ordenando las cosas. Nos miraban de vez en cuando y no dejaban de hablar entre ellas.

– ¡Esos son nuestros dos niños estudiosos! – Dijo Raquel por la ventana. – ¡Así nos gusta!

– ¡Voy a reventar! – Dijo Roque. – Tu madre me pone tan caliente, pero la puta de la mía me estropea todo. ¡Cago en la puta! Y no puedo ni hacerme una paja.

– ¿Cómo van esos estudios? – Dijo Pili después de llevar una hora estudiando.

Por raro que pudiera parecer, la posibilidad de tener sexo con Raquel me espoleaba a aplicarme y la verdad es que no era tan torpe en los estudios. La necesidad de tener sexo con aquella madura mujer conseguía que mi mente se abriera. Y allí aparecieron, las dos, con los mismos pantalones del día anterior, aquellos que les hacían tan apetecibles. Mi madre llevaba la misma camisa, pero Raquel no se puso la camiseta, si no otra camisa e iba igual de escotada que mi madre. Las dos apoyaron los codos en la mesa dejando sus culos en pompa y ofreciéndonos una visión inmejorable de sus hermosas tetas… ¡No llevaban sujetador! Nuestros jóvenes ojos se las comían.

– ¿Necesitáis alguna ayuda? – Dijo mi madre.

– ¡Sí! – Dijo Roque. – ¡Pero estamos castigados y estudiando! – Pili mostró una pícara sonrisa al entender lo que él pedía.

– ¡Bueno, pórtate bien y serás recompensado con esto! – Se incorporó y cogiendo sus tetas con las manos las movió a un lado y otro.

– ¡Niños, vamos a preparar algo para comer! – Dijo Raquel que se incorporaba y sus tetas se bamboleaban con sus movimientos. – Ya os avisaremos cuando todo esté preparado.

Las dos se marcharon y las mirábamos contonearse, provocándonos e incitándonos a tener sexo a cambio de estudio. Y pasaría media hora cuando mi madre nos llamó desde dentro de la casa para que fuéramos a comer. Allí en la mesa estaba la comida, ellas estaban en la cocina y nos pidieron que nos sentáramos. Obedecimos, cualquiera no lo hacía, estaba en juego nuestro estreno en el sexo con aquellas dos maduras mujeres que eran nuestras madres.

Así, que las dos salieron de la cocina y se acercaban a la mesa. Nos sentamos como el día anterior, Raquel estaba frente a mí y mi madre frente a Roque. Mi pie buscó su pierna y se encontraron. Nos dábamos toscas caricias con las piernas en un intento de estar más juntos. En menos de tres cuartos de hora desapareció casi toda la comida que había en la mesa. Entre los cuatro llevamos todas las cosas a la cocina. Todos estábamos allí dentro.

– ¡Bueno! – Dijo mi madre. – Ahora fregáis y si lo hacéis todo bien os daremos una sorpresa…

– ¿Qué sorpresa? – Pregunté inocentemente.

– ¡No seas impaciente! – Me dijo mi madre pasando un dedo por mi barbilla. – ¡Haced bien vuestro trabajo y ya lo veréis! – Las dos se marcharon de la cocina.

– ¡Vamos Paco! – Volvió la impaciencia a Roque. – ¡Seguro que nos follan después!

– ¡Tranquilo tío! – Le dije. – ¡Te va a dar algo!

– ¡Es que estoy que reviento!

Casi se rompieron dos platos con los nervios de mi amigo. Después de unos minutos salimos al salón y allí estaban las dos, sentadas en el sillón. Nos miraron con una mirada que presagiaba que nuestro trabajo iba a ser escrutado con mano dura. Las dos se levantaron sin decir nada. Entraron en la cocina y miraron todo de arriba abajo.

– ¿Qué opinas Pili? ¿Se merecen el regalo?

– ¡Bueno, parece que todo está bastante bien, Raquel!

– Lo que no me explico es por qué todos los hombres son iguales. – Continuó hablando Raquel. – Si se les promete sexo, hacen lo que sea necesario…

– ¡Bueno hija, de las dos cabezas ya sabes cual es la que manda! – Mi madre se volvió a nosotros. – ¡Desde ahora esperamos no tener que deciros quién fregará después de comer! – Los dos asentimos con la cabeza. – ¡Ahora sentaros en el sillón que traeremos el regalo! – Se volvió a su amiga. – ¿Está en la habitación…?

– Allí lo dejé.

– Pues vamos allá…

Las dos salieron y se metieron en su habitación. Nosotros nos sentamos en el sillón a esperarlas. No sabíamos que pensar.

– Entonces, ¿tú crees que el regalo serán los condones y nos darán aquí una buena follada? – Dijo Roque.

– ¡La verdad es que yo no sé que pensar ya de nuestras madres! – Le contesté pues no se me ocurría nada de lo que estuvieran maquinando. – ¡Nunca imaginé que llegarían a hacer lo que hicimos anoche, ahora no sé hasta donde llegarán!

Se abrió la puerta de la habitación y salieron con una pequeña bolsa en la mano cada una. Las pusieron en la mesa y apartaron la mesa a un lado, como la noche anterior. En Roque brillaba la lujuria en los ojos pensando que iba a follar mientras no dejaba de sobarse la polla sobre el pantalón mostrando su bestial erección. Yo también estaba empalmado y era evidente.

Ellas seguían a lo suyo sin prestarnos apenas atención. Acercaron dos sillas y las pusieron frente a nosotros, cogieron las bolsas y se sentaron. Raquel frente a mí y mi madre frente a Roque. Se quitaron las zapatillas de deporte que llevaban y quedaron descalzas.

– ¡Qué frío está el suelo! – Dijo Raquel. – ¡Hijo, ve por una manta a tu habitación y tírala en el suelo, a nuestros pies!

– ¡Bien! – Dijo Roque y botó hacia la habitación viéndose ya clavando su polla en mi madre.

– ¡Qué exagerado eres! – Dijo Raquel al ver que su hijo traía tres mantas. – ¡Espero que no te estés haciendo falsas ilusiones!

– ¡Vale mamá, pero danos ya nuestro regalo!

– ¡Tranquilo, todo a su tiempo! – Intentó calmarlo. – Hemos comprado esto… – Sacaron cada una caja del interior y empezaron a abrirla. – ¡Pero esto es para nosotras!

Las dos sacaron ropa interior íntima. Mi madre de color negro y rojo y Raquel de color blanco y rosa. Las desenvolvieron y las colocaron en el suelo, sobre la manta para ver como era cada conjunto. Entre ellas hablaban sin echarnos cuenta, comentando que les parecía cada conjunto. Entonces se pusieron de pie y poco a poco se fueron desnudando, sin querer mostrarse sensuales, simplemente se desnudaron delante de sus hijos con toda naturalidad. Mi madre estaba caliente y aunque mostraba indiferencia, sus movimientos la delataban y la volvían totalmente voluptuosa.

Así pues, EntonRoque iba a reventar de placer y su mano se agitaba cada vez más sobre su endurecido miembro. Desabrochó el pantalón y sacó su polla. Raquel le lanzó una patada como castigo.

– ¡Guarda esa cosa asqueroso! – Le gritó y a duras penas la guardó pensando que volvería a ser castigado. – ¡Eres un pervertido y sólo piensas en correrte! – Siguió vistiéndose volviendo a ignorarnos. – ¡Cómo todos los hombres! ¡Sólo piensan en el placer propio, no en el de las mujeres!

Las dos iban colocándose aquella lencería. Mi madre se colocó unas medias negras que sujetaba con un liguero negro con ribetes de color rojo, se giró y nos permitió ver como aquel hilo se perdía entre sus generosos cachetes. Se colocó un tanga con los filos negros y un pequeño triángulo rojo que cubría a duras penas su enorme coño. Después se colocó un sujetador con copas bajas que le alzaban sus enormes pechos y hacía que sus erectos pezones amenazaran a cualquier amante que osara acercarse a ella. Todo en negro y rojo.

Raquel se colocó unas medias blancas con unos adornos rosas en el filo. Después un corpiño en rosa y blanco del que pendían las ligas que sujetaron las medias y en su parte superior tenía unas pequeñas copas que alzaban sus pechos, sus pezones rosados también estaban erectos. Unas bragas blancas cubrieron su sexo y gran parte de su culo, sobre la delicada tela se marcaban los abultados labios que custodiaban su vagina.

– ¿Os gusta ver a vuestras madres así vestidas? – Preguntó Pili. – ¿Estamos apetecibles?

– ¡Dios, voy a reventar! – Exclamó Roque intentando aguantar su inminente corrida. – ¡Te deseo Pili! – Le dijo a mi madre.

– ¡Hijo, aguanta! – Le dijo Raquel. – Esto es para nosotras, para ustedes el regalo es… – Miró a su amiga para hacerle la señal de que ya lo podía sacar de la bolsa. – ¡Esto!

Entonces, nos dieron a cada uno un bote. El mío era de color rojo y el de Roque de color amarillo. Los mirábamos sin entender que era aquello. Con los nervios y la excitación éramos incapaces de leer lo que decían. Las dos sonreían y se acercaron a nosotros. Se arrodillaron delante quitándonos los botes y mirándonos dulcemente.

– ¡Qué dulce es la inocencia! – Dijo Raquel que empezaba a desabrocharme el pantalón. – ¡Quítatelo y ofréceme tu dulce palo!

– ¡Y tú dame el tuyo, Roque! – Escuché a mi madre decir pues mis ojos estaban clavados en la sensual y excitante Raquel que me ayudaba a deshacerme de aquella prenda.

Al momento estábamos desnudos de cintura para abajo, con nuestras pollas endurecidas y apuntando a nuestras progenitoras que no dejaban de relamerse con lo que tenían frente a ellas. Raquel acercó sus labios y besó suavemente sobre mi glande, mi polla botó de forma autónoma al sentir los delicados labios. Mi madre hizo lo mismo, acercó su boca al glande de Roque y lo besó con cariño.

– ¡Oh, no puede ser! – Gritó él. – ¡Me voy, me voy…!

Todos lo miramos al escucharlo y de la punta de su polla empezaba a brotar débilmente algo de semen. Estaba luchando por no lanzar su semen pero se le escapaba poco a poco.

– ¡Déjalo salir! – Le pidió Raquel.
Raquel más o menos se puso como esta gustosa feliz de la vida, como disfruta la perra

La mano de mi madre agarró la polla de su amante y jaló hacia atrás de forma que el gordo glande fue liberado de su cubierta de piel. Un gran chorro de semen salió disparado y pasó junto a la cara de mi madre que dio un gritito de sorpresa. Fue un gran chorro que llegó lejos. Sus piernas temblaban y Pili le dio otro jalón a la joven polla. Otro chorro salió disparado, con algo menos de fuerza pero bastante fuerte. Mi madre no dejaba de sorprenderse con cada eyaculación que lanzaba Roque. Los ojos de mi madre mostraban sorpresa y deseo. Lo masturbó durante unos instantes hasta que él cayó sentado en el sillón para recuperarse de la gran corrida.

– ¡Dios, que fuerza tiene tu hijo! – Dijo mi madre a su amiga sin dejar de mirar como pequeñas cantidades de semen salía por el dilatado orificio de aquella polla. – ¡Dentro de la vagina tiene que ser impresionante!

– ¡Te has adelantado, pero no pasa nada! – Lo tranquilizó dándole un suave masaje en la polla que aún mantenía bastante dureza. – Para esto está esta crema… – Tomó su bote y lo abrió. Le untó crema por encima del glande que se mezcló con el poco semen que lo impregnaba. – ¡Un suave masaje para que vuelva a tomar dureza! – Le extendía la crema y echaba un poco más hasta que estuvo satisfecha. – ¡Y ahora ya está preparada para comer!

Pude ver como mi madre se abalanzaba sobre la polla y se perdía en el interior de su boca. Daba sonoras mamadas y Roque se retorcía y gruñía de placer.

– ¡Pili, qué bien la comes! – Le decía mientras su mano acariciaba la cabeza de mi madre. – ¡Trágatela entera! – Le pedía y empujaba su cabeza.

Mi amigo volvía a estar en plena erección, tenía muchas ganas de follar y su recuperación fue inmediata. Mi madre se tragaba toda la polla empujada por la mano de su amante. Debía de llegarle hasta la garganta y de vez en cuando tenía que apartar la mano de Roque para poder sacarla y respirar. Entonces sentí en la punta de mi polla un frescor extraño. Miré y Raquel empezaba a untarme mi regalo y a extenderlo con su mano. Me senté con las piernas abiertas y ella se acomodó en medio. Su mano jugaba con mi polla, acariciándola de arriba abajo. La presionó e hizo que mi glande aflorara de su prisión. Estaba tan excitado y tan endurecido que mi glande estaba pletórico, nunca lo había visto tan henchido. Parecía una seta, una seta roja de pasión que Raquel empezó a acariciar con la punta de su lengua mientras una mano la agarraba. El caliente aliento de su hermosa boca me producía una deliciosa sensación y mi polla latía entre sus dedos. Quería hundirla dentro de su boca, hasta su garganta como su hijo hacía con mi madre… Pero no, no podía ser brusco con ella. Por los comentarios que le hacía a su hijo, sabía que a ella le gustaba el amor delicado, con pasión. Dejándonos llevar poco a poco por la lujuria. Y así fue como mi polla se fue perdiendo entre sus labios, poco a poco. Primero la punta. Sentí como su lengua acariciaba e intentaba entrar en el orificio de mi glande produciéndome unas descargas de placer que recorrían todo mi cuerpo.

– ¡Te amo Raquel! – Dije suavemente, en un susurro. – ¡Te amo y quiero hacerte mía!

Ella liberó mi glande y su lengua empezó a jugar con el frenillo del prepucio. Otra descarga de placer inundó mi cuerpo. Su lengua se movía rápidamente sobre aquel lugar y parecía que me iba a orinar de placer. La miré a la cara y ella me miraba desde abajo, contemplando cómo gozaba con cada caricia que me daba con su experta lengua, sabía dónde y cómo acariciarme para hacerme gozar.

– ¡Uhm, uhm, uhm! – Escuchamos a mi madre y los dos miramos para ellos.

– ¡Vamos so puta, trágatelo todo! – Le gritó Roque mientras empujaba la cabeza de Pili contra él. – ¡No dejes que se escape nada!

Mi madre tenía más de media polla dentro de su boca y era evidente que él lanzaba de nuevo su semen. Intentaba que no se le escapara nada aferrando sus labios al contorno endurecido de la polla, pero los fuertes chorros de Roque la hacían atragantarse.

Nunca antes había sentido algo así. Una agradable calidez envolvió mi polla. Miré abajo y Raquel se tragaba mi polla acompasando el movimiento de su boca con el de su mano.

– ¡Córrete cuando tengas ganas en mi boca! – Me dijo sin dejar de mover la mano y volviendo de nuevo a degustar mi polla.

La observaba, sus bonitos labios se agarraban desesperados a mi polla, sus ojos me miraban a veces y escudriñaban mi grado de placer para aumentar o disminuir la intensidad de las succiones. Era toda una experta mamadora, sabía bien que era lo que necesitaba en cada momento. No tenía piedad con mi pobre miembro y su mano y boca no dejaban de trabajar. Quería ya su premio por el trabajo que estaba haciendo. Mis dedos se agarraron fuertemente a su pelo y la obligué a que la sacara de su boca. Su mano siguió trabajando sabiendo que pronto recogería el fruto de su trabajo. Su boca abierta esperaba ansiosa a que le lanzara mi líquido blanco.

– ¡Vamos mi niño, dale a mamá tu leche! – Me jaleaba y provocaba para que se lo diera. – ¡Venga, tu mami está caliente y esperándote, dámelo todo!

Mi polla se convulsionó un poco y ella sabía que ya era hora de la comida. Un gran chorro salió disparado y le dio en la boca y parte de su cara. Otro movimiento maestro de su mano y el siguiente chorro emergía hasta impactar contra su lengua que lo esperaba fuera de su boca. La miré mientras no dejaba de lanzar chorros de semen y podía ver como su lengua se iba perdiendo bajo una capa espesa de semen. Su boca se acercaba cada vez más a mi glande para que nada se perdiera. Tenía la mayor parte dentro de la boca. La cerró y saboreó mi sabor más íntimo. Movía su boca haciendo que mi semen pasara por todas sus papilas gustativas. Su mano se movía suavemente en mi polla cuando vi como hacia un movimiento para tragarse mi semen. Ahora estaba llena por dentro de mí.

– Venga, ¡cabrona, siempre he sabido que eras más puta de lo que aparentabas! – Le dijo mi madre a Raquel. – ¡Vaya buena mamada que le has dado a mi hijo!
Para madres éstas

– ¡Es que la polla de tu hijo es perfecta para hacerle buenas mamadas! – Le contestó y lamió los pocos restos de semen que cubrían mi glande.

– ¡Bueno, vamos a la segunda parte! – Dijo mi madre y las dos se levantaron y abandonando las pollas que se habían comido. – ¡Ahora os toca a ustedes aprender a darle placer a las mujeres!

– ¡Ole, te voy a comer todo tu coño hasta hacerte correr! – Dijo Roque.

– ¡Hijo, qué fino eres! – Le recriminó Raquel.

– ¡Sí hija, cómo a mí me gusta! – Dijo Pili.

Nos levantamos del sillón y ellas ocuparon nuestro lugar. Raquel abrió sus piernas y podía ver aquella tela blanca que estaba ya mojada, la mamada la había puesto caliente y su vagina había empezado a lanzar sus flujos para que un macho acudiera a su llamada.

– ¡Hoy tranquilo! – Escuché a mi madre hablar a Roque. – ¡Anoche no me lamiste bien el coño, déjame que te guíe!

– ¡Cariño! – Escuché la dulce voz de Raquel y la miré. – ¡Aquí está el tuyo! – Apartó las bragas blancas a un lado y aparecieron sus mojados y brillantes labios vaginales. – ¿Te explico…? – No dije nada, con mis manos los separé y ante mí apareció su vagina de un rosáceo intenso que me produjo una gran excitación. Mi polla empezó a calentar y a levantarse. – ¡Parece que no te hace falta!

La verdad es que era el primer coño que tenía ante mí, era la primera vez que se me ofrecía tal delicia para intentar dar todo el placer posible a una mujer, a una mujer como aquella que poco a poco se apoderaba de mi ser, tanto en cuerpo como en alma. Lo miré lo observé. Estaba totalmente húmedo, mojado de los flujos que dejaban de salir de su ansiosa vagina. Un diminuto hilo de líquido salía por la parte baja de aquella madura raja y recorría el camino hacia el agujero de su ano, que extrañamente tenía un delicioso y excitante color rosado. No sabía bien que hacer y la única experiencia que tenía sobre el tema era las prácticas que había visto en las películas porno que veía en mis noches de solitaria calentura.

Agarré sus hermosos muslos y se los elevé hasta que ella quedó tumbada y con su sexo totalmente expuesto para que yo trabajara. Pensé que tal vez aquello sería demasiado brusco para ella y la miré a los ojos como si le pidiera alguna ayuda.

– ¡Sí, así, ahí tienes mi intimidad sólo para ti! – Me dijo mostrándome que aquello le gustaba.

– ¡Cabrón! – Escuchamos decir a mi madre pero ninguno de los dos los miramos. – ¡Eres un cabrón, ese es mi culo!

Así que, no sabía que le estaría haciendo Roque a mi madre para que chillara como una perra en celo, pero delante de mí tenía un delicado plato que quería saborear con mucho placer para que ella me diera sus deliciosos flujos. Sus manos sujetaron sus muslos para ofrecerme por completo su sexo. Agarré las bragas y se las quité con prisas. Ella abrió más sus piernas y con mis manos separé por completo los labios. Observé el pequeño hilo de flujos que bajaba hasta llegar a su rosado ano. No lo pude evitar, me agaché y en mi lengua sentí el endurecido esfínter de su ano. Recorrí todo el camino que había hecho aquel líquido hasta llegar a inicio de su raja.

– ¡Ooouf, eso es cariño, que lengua más traviesa tienes! – Dijo con un gemido de placer. – ¡Sigue así, me gusta!

Me separé de ella y busqué su clítoris. Un bulto asomaba en la parte superior de su raja, con el dedo índice lo acaricié suavemente y sus caderas se movieron automáticamente. Lo dejé y lamí toda su raja desde abajo hasta llegar a su clítoris. Un gemido de Raquel fue su premio, una de sus manos se puso en mi pelo y me acariciaba mientras mi lengua jugaba dando vueltas a su clítoris. Me separé y había crecido. Aquel clítoris era ahora el doble de grande, era como una polla pequeñita y no lo pensé, mis labios lo envolvieron y empecé a mamarlo.

– ¡Oh Dios, eres tremendo! – Gemía y se retorcía mientras mi boca no paraba de chupar su bulto. – ¡Ya, ya viene uno! – Su mano empujaba enloquecida mi cabeza contra ella. – ¡Ya me voy a correr!

No sabía bien que era aquello, pero un chorro de líquido golpeo mi barbilla, después otro. Raquel estaba enloquecida mientras yo no paraba de mamar su clítoris. Sus gemidos se volvieron chillidos y casi me asfixiaba por la presión que me hacía en la cabeza contra su coño. Con una mano empecé a tocar su raja mientras seguía castigando su bulto. Estaba totalmente empapada. Mi dedo entró fácilmente en su vagina y empecé a penetrarla. Aquello pareció enloquecerla más y se agitaba convulsivamente. Ya no se le entendía lo que decía, sólo lanzaba ruidos guturales incomprensibles mientras su coño no dejaba de lanzar más y más flujos. Otra nueva ráfaga de líquido empezaba a golpearme. Me aparté para mirarla sin dejar de penetrarla con mis dedos. Ahora más rápido, metí cuatro dedos tocando gran parte de su vagina. Sus piernas cayeron al suelo y sus manos se aferraron con fuerza al asiento mientras yo no paraba de tocar su interior en una masturbación frenética. Ponía los ojos en blanco y golpeaba con fuerza el asiento con la palma de la mano. Lanzaba alaridos de placer y sus ojos estaban en blanco. Un fuerte chorro de líquido salió disparado de su coño y me dio en la cara. Su olor me envolvió y no podía apartarlo de mí. Verla gozar, su olor, sus gemidos, todo había hecho que mi polla volviera a estar de nuevo endurecida de lujuria. A agarré y la acerqué a su raja amenazándola con clavársela hasta el fondo.

– ¡No, aún no! – Me dijo ella apoyando su mano en mi barriga para frenarme. – ¡No me la claves, aún estás castigado y eso no puede ser!

Me quedé extrañado pero le hice caso, puse mi glande sobre su abultado clítoris y lo frotaba. Ella sentía placer, pero se iba recuperando poco a poco del bestial orgasmo que había tenido. Me sonreía y acariciaba mi cuerpo mientras mi polla se deslizaba entre los labios de su coño.

– ¡Qué me estás haciendo cabrón! – Dijo mi madre.

Roque tenía hundida su cara en el culo de mi madre. Ella se había puesto a cuatro patas sobre el sillón y para ofrecerle su redondo culo.

– ¡Disfruto de la parte de tu cuerpo que más me gusta! – Dijo él. – ¡Ahora no preguntes y disfruta so puta!

Sus manos agarraban los cachetes del culo de ella y los separaba. Con su lengua lamía su ano y después su la raja de su coño. Las piernas de mi madre temblaban por el placer que le producía su amante que no dejaba de mojar su culo con su saliva. Se movía bajo ella y la lamía desde distintos ángulos, algunas veces le comía la raja mientras un dedo acariciaba su ano, después lo lamía y sus dedos se perdían en el interior de su mojada vagina. Mi madre estaba gozando y estaba apunto de correrse con todas las cosas que le hacía.

– Ui, ¡uf, uhm, sigue, me voy a correr! – Le dijo. – ¡Eso, eso, ahí!

Empezó a lanzar gemidos al llegarle el orgasmo y sus muslos chorreaban de la cantidad de flujos que brotaban de su vagina. Roque estaba tan excitado viendo a mi madre correrse que no pudo más. Se levantó y se colocó tras ella agarrando su polla con una mano para intentar penetrar su culo.

– ¡Aaaaah, hijo de puta! – Gritó mi madre cuando sintió su endurecido glande que intentaba traspasar la barrera de su esfínter. – ¡Eres un cabrón, hijo de puta! – Le dio una patada en el pecho que lo tiró en medio del salón.

– ¡Eres tonto niño! – Dijo Raquel que se levantó del sillón para golpear a su hijo. – ¿Qué te ha hecho?

– ¡Ha intentado partirme el culo! – Dijo mi madre tocándoselo para ver si le había hecho sangre pues un poco la había forzado. – ¡Es un cabrón!

– ¡Vete a tu habitación y no salgas de allí hasta que no te lo diga! – Le espoleó Raquel.

– ¡Sois una putas viejas que lo que os gusta es calentarnos! – Gritó él y se marchó a su habitación cerrando con un golpe la puerta.

Me senté en el sillón, al lado de mi madre para consolarla. Ella me abrazó compungida por lo que le había pasado y Raquel se sentó junto a mí para consolarla.

– ¿Estás bien? – Preguntó Raquel acariciándola.

– Sí. – Dijo mi madre. – Sabes que no me importa que me follen por el culo, pero cuando yo quiera, no cuando le de la gana…

– ¡Tranquila Pili, a ese lo vamos a enseñar aunque sea a la fuerza! – Raquel besó a mi madre en la boca y después me besó a mí.

Los tres nos abrazamos en el sillón y descansamos. Me observé en aquella situación, abrazado por dos hermosas y sensuales maduras que eran mi madre y su amiga. Demasiado para mí.

LECHE PARA TODOS Y ORINADA PARA LA FAMILIA DE MAMÁ

 

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Ella prefería la polla de su nene

Relatos XXX 28/06/2016

Este relato dedicado a mi mujer, más guarra de lo que pensaba, no va y me dice que ha pillado a nuestro hijo másturbándose?, lo bueno de todo, no es eso, es que hasta le gustó verle y más aún, hasta que le masturbó ella no paró. Os dejaré un vídeo para que veáis lo que puede llegar a hacer una mamá si se lo propone

Ahora ya paso a relatar lo que la guarra de mi mujer hace en familia

Relato sumamente tórrido el de mi mujer, bastante pervertida que deseaba a nuestro hijo más que a mí, ella le llamaba niño pero no era tan niño…

– ¿Cariño? – dice mi mujer sacando mi polla de la boca.

– ¿Si? – le respondo con tres dedos de mi mano metidos en su encharcado coño.

– He pillado al niño masturbándose.

– ¡Joder María! El niño ya tiene 18 años – le digo mientras miro su enorme y turgente culo recostado a mi lado.

– Bueno… Ya sabes tonto.

– ¿Y que? ¿La tiene grande como papa?

– Puessss… La tiene más gorda y grande que tú – me dice acelarando la masturbación de mi polla.

– Serás cerda. ¿Y eso te ha puesto cachonda, seguro? – le digo revolviendo su enorme coño – Si te ha puesto cachonda ver la enorme polla de tu hijo, trágate mi polla. Cuando más te la tragues, más entenderé que te ha puesto cachonda.

Así que de inmediato acerca sus gordos labios de chupapollas a mi glande y se traga mi polla de golpe hasta los huevos. No hay más polla para tragar pero ella empuja igual con fuerza.

– ¡Jodeeeeeeeeer guarra! Vale, te ha puesto cachonda. Ahora a ver. Si te pone cachonda imaginar que tu hijo te mete ese enorme rabo en tu coño, mantén la polla así hasta el fondo. Cuanto más la mantengas más entenderé que te gusta la idea – le digo mientras noto como se encharca su coño.

No saca la polla ni un milímetro y el tiempo pasa. La miro y veo como resbala la saliva de su boca sobre mis huevos. Los ojos llorosos y apenas puede respirar pero no saca la polla.

– Vale putona, creo que es hora de hablar con el chico. Esta tarde le cuento la nueva etapa.

– Arf… Garg… Si… Gracias cariño, creo que es el momento – dice tras sacar la polla de la boca.

– ¡Hijo! Tenemos que hablar.

– Buf… Acabo de llegar de clase y el plasta de papa ya va a darme un sermón. ¡Joder! A ver si no se enrolla, tengo tal calentón por culpa de las zorras del insti, que si no me hago una paja ya reviento.

– Verás, mama me ha contado que te ha pillado masturbándote y verás… hemos pensado que ya eres lo suficientemente mayor.

– ¿Qué?

– Si, verás. Mama y yo somos unas personas muy sexuales y bueno… contigo en casa nos hemos reprimido, pero creemos que ya eres mayor y podemos reanudar nuestras anteriores costumbres.

– Eh… Papa no te pillo.

– Joder hijo. Mira… Tu madre es un auténtica zorra insaciable y a mi me encanta que lo sea. De ahora en adelante estará por casa como a ella realmente le gusta y… a mi me encanta. Y es posible que nos encuentres de improviso en alguna habitación follando. ¿Lo entiendes?

– Pueees… Si… ¿Has dicho que mama es una zorra insaciable?

– Si. Es exhibicionista, ninfómana y una auténtica guarra – dice mirándome con una sonrisa.

– Valeeee…- respondo auténticamente alucinado.

– Bien. Solucionado entonces. ¡María! El niño está conforme. Me marcho al trabajo – le grita a mama.

– ¡Vale amor! Que tengas un buen dia – responde mama desde la cocina.

En total estado de shock veo como papa se marcha y no se el tiempo que pasa hasta que reacciono. Mama es exhibicionista, ninfómana y una auténtica guarra. Vaya tela. Empiezo a moverme y entro en la cocina. Me quedo alelado con la boca abierta. Una mujer de larga melena morena hasta el nacimiento de unas portentosa nalgas. está de espaldas a mí haciendo algo en la encimera de la cocina. Un enorme culo de anchísimas caderas se muestra desnudo ante mí. Unas larguísimas piernas enfundadas en unas super sexys medias y zapatos de tacón que levantan el portentoso culo.

– ¿Mama?

Y la mujer se gira y me sonrie – Ah… Hola hijo, pasa estoy preparando algo de merendar – dice volviendo a su tarea.

¡Diooooos! ¡Mama está buenísimaaaa! Joder, que pasada – pienso mientras me siento con la polla empalmada a tope.

– Bueno cariño. Papa ya te ha hablado de esto ¿verdad? – dice mientras percibo como empuja un poco el culo haciéndolo más grande a mi vista.

– Eeeeh… Si mama. Bueno… En realidad me ha dicho que sois muy sexuales y que tu… bueno… que tú eras una especie de guarra ninfómana – le digo acariciándome el paquete por encima del pantalón.

En ese momento se da la vuelta sonriendo y a mí casi me da un infarto. Se encara hacia mí y mis ojos vuelan a sus pechos. No hay palabras que los puedan describir con justicia. Gigantescos, gordos, pesados, turgentes, descomunales, erguidos, una oda al sexo. Jodeeeeeerrrrr… Bajo la vista y el resto es demencial. El vientre liso como una tabla llega a un pubis depilado de gordos labios vaginales. Debajo del pubis los muslos dibujan un triángulo perfecto y se tornean en unas caderas anchísimas. Es una epifania sexual. Una llamada al apareamiento.Voy a romper la bragueta de un momento a otro.

– ¿A si que te ha dicho eso? Pues que sepas… Que es cierto. Me encanta exhibirme y sentirme una guarra – dice mientras con una mano se coge una teta y con la otra se acaricia el coño.

Mi cara de asombro debe de ser total. Y mi polla no ha estado nunca tan empalmada.
Aquí os dejo como se le ponía el culo a la mamá cuando el hijo la tocaba

– ¿Tienes algo que decir cariño? – me dice mientras veo como empiezan a resbalar fluidos de sus labios vaginales.

– Pues… Que esto es increible y… que estas bellísima y…

– Hijo – me interrumpe – ¿Te importaría mucho dejar de lado eso de bella, adorable y demás… y decir lo que realmente piensa tu cabeza? – dice masturbándose a tope.

– Eeeeeh… Vaya… Pueees… – mi cerebro se libera – Joder mama, estás buenísima. Tienes unas tetonas enormes alucinantes, y unas caderas y un coño y… estás buenísima guarra.

– Siiiiiiiiiii…. Arrrrrrrrrrggg… Eso es. Así piensa un auténtico macho. Serás cerdo. Ummmmmm… – dice relamiéndose.

Se acerca a mí y pone la mano sobre mi bragueta.

– Y esto está abultado a tope. ¿Por qué no liberas esa polla y te masturbas? Yo ya lo estoy haciendo – dice inclinada hacía mí con esas gigantescas tetas a un milimetro de mi cara.

– Si mama. Gracias.

Se separa y vuelve a la encimera, se da la vuelta y sigue con lo que estaba haciendo. Al momento saco mi polla y me empiezo a masturbar mirando ese culazo. Ella se gira, me ve masturbarme y sonrie. Empuja el enorme culo. Aaaaaaaaaah… Será zorra. Lo pone enorme para calentarme más.

– ¿Hijo?

– ¿Si mama?

– ¿Qué es lo que más te gusta de mi cuerpo?

– Pueeess… Tus tetonas mama – le digo pelándomela a tope.

– ¿Te gustaria tocarlas?

– Oooooh… Si mama.

– Hijo, te agradeceria que cuando estemos en estas situaciones te expreses como si en vez de tu madre fuera una guarra para follar.

– Eeeeh… Si mama, digo, si zorra, putona, guarrona, cerda.

– Arrrrrrrggg… Asiiiiii… Cerdoooooooo… Insultameeeeeeee… – dice mientras se vuelve a dar la vuelta.

Se acerca a mí y se inclina poniendo las tetas a mi alcance.

– Dale niño. Sóbale las tetas a tu madre – dice mientras veo como se mete tres dedos por el coño.

Suelto mi polla y a dos manos agarro esos enormes melones. Aaaaaaaaaaaah… ¡Que gordos! Enormes, turgentes, pesadísimos.

– ¡Niño! No dejes de masturbarte. De que sirve sobar las tetas de una puta si no te das placer – dice relamiéndose con una cara de guarra alucinante.

– Si mama, digo, si puerca. Menudas tetas enormes tienes cacho guarra – le digo fuera de mí, mientras me vuelvo a masturbar con fuerza.

– Asiiiiiiii… Puto crioooooo… Soba a tu puta madreeeeee… Cerdoooooo… Arrrrrrrrrrrggg… meeeeee… corroooooo… Arrrrrrrrrrrggg… – grita mientras se convulsiona en un violento orgasmo.

– Mamaaaaaa… digo, putaaaaaaa… me voy a correeeeeeeeeer… zorra…. Aaaaaaaaaaaaah… – grito a mi vez soltando chorros de semen enormes.

Ella se corre como si se meara con los ojos en blanco y la lengua fuera entre convulsiones. Yo me corro como nunca en mi vida, soltando enormes chorros de semen con una potencia que riega literalmente a mi madre. El semen le salpica las tetas, la cara y el pelo. Sale tanto que parece duchada en leche. Es alucinante. Nunca he visto nada más sexy. Parecía que meaba la muy puta.

Y tras un intervalo que se me antoja interminable, terminamos de corrernos ella se me queda mirando con la cara empapada en espesos cuajos de semen.

– Bueno hijo… Creo que nos vamos a entender de maravilla – dice sonriendo a través de la mascarilla de leche.

– Si mama. Creo que si – le respondo sonriendo a mi vez.

 

Algo increíble pero cierto…

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Las tetazas de mi tía Pilar

Relatos XXX 17/06/2016

Una tía así, con tetas de una vaca casi, impresionante, para dar y tomar, eso es lo que tenía yo, fue la primera que puede montar, ella me lo enseñó todo, hasta los pezones, era como pequeñas pollas, algo así como la rubia tetona, no me digáis que no está bien, digo yo….

En fín unas fotos y a ver qué paso entre mi tía y yo, la muy zorra.

Mi tía Pilar, que a pesar de estar muy bien, tenemos aquí tias en pelotas, que solo hay que verlas, y en acción y directo,… mucho más…

Nunca antes nadie me había hecho nada de sexo, ni una mamada, ella fue la primera, la que me inció: ¿nunca te la habían chupado?- me dijo mi tía… mamado?…si sólo decirme eso ya me ponía cachondo. Lo relataré porque es digno de escucharlo, no sabía que era una perra de cuidado, yo que la  había visto como familia, y resulta que me enseño a pajearme en el baño.

Yo era muy jovencito cuando perdí mi virginidad a mano de una de mis tías. Soy hijo único y por motivos familiares me criaron mis abuelos maternos. Quizás por ello nada más empezar las vacaciones estivales salía pitando para el pueblo a pasar con ellos los 3 meses de vacaciones.

En el pueblo además de mis abuelos vivía una de mis tías, Pilar, la hermana mayor de mi madre, por aquellos entonces debía rondar los 50 años, en la familia la llamábamos la señorita Rontenmeyer, aunque estuviera casada, había que temerla, era peor que una vara verde. Muy estricta y severa. Todos los primos intentábamos esquivarla en cuanto la veíamos. Era una mujer chapada a la antigua, siempre vestía de negro, aunque no hubiera nadie de luto en la familia, eran vestidos abotonados delante, largos, anchos, que no favorecían para nada su figura, siempre con un moño, el pelo negro, con gafas negras, que no le favorecían para nada, aunque fuera verano e hiciera calor, siempre con medias, y nunca imaginé que debajo de esos vestidos hubiera unos pechos talla XXL. Y un cuerpo como el suyo.

En el verano en cuestión, además de Pili, hija de Pilar, de 19 años y que pasaba bastante de mi y de mis otras primas, que eran menores, estaban Ana y Toñi, las mellizas, hija de otra hermana de mi madre, estas dos eran dos años menores que yo, y habían venido a pasar unas semanas con mis abuelos, no las veía desde hacía varios años, y a sus años sus cuerpos ya presentaban unos pechos y unos traseros mas que apetecibles.

Yo ya había entrado en esa época en la que me mataba a pajas y en cuanto me refregaba por alguna de ellas, mi polla se empinaba hasta dolerme. A esas edades todos los juegos iban encaminados a conseguir refregar mi polla por cualquier lugar de sus duras carnes. Supongo que como todo chaval yo me sentía orgulloso de mi instrumento, y con las consabidas comparaciones de amigos, ganaba a todas luces, por lo que cuando se me empinaba del todo, me costaba conseguir que no se me notara demasiado.

La casa de mis abuelos era grande, una casa de un pueblo de la sierra de Huelva. Paredes anchas, muy fresquita en verano, con muchos cuartos y un “soberao”, la parte de arriba de la casa, suelo de baldosas antiguas que sonaban al pisar y techos de madera. Ese era mi santuario, me gustaba porque era imposible que nadie llegara hasta mi dormitorio sin que lo escuchara caminar por muy de puntilla que viniera, sobre todo porque no sabía donde pisar, yo ya bajaba y subía sin que nadie me escuchara. Además había un patio inmenso, con árboles frutales y un pequeño aseo en un rincón.

Todo ocurrió una siesta, el momento donde los mayores si iban a dormir, y nos dejaban a los críos jugando, sin hacer ruido. Casi siempre viendo la tele, o jugando a las cartas, medios adormilados también. Me había quedado con Ana y Toñi. Mi abuelo había salido a jugar a las cartas al bar del pueblo y mi abuela se había ido a la cama, había visto a mi tía Pilar recoger la mesa y fregando en la cocina, pero hacía rato que no la veía, supuse que se habría ido a su casa o estaría acostada en un cuarto que tenía para ella en la casa. Estuvimos jugando a las cartas, hasta que una de mis primas hizo trampa y comenzó la bronca. Primero manotazos y terminé peleando con mi prima Ana en el sofá. Me gustaba dejarme ganar, ya que casi siempre terminaba sentada sobre mi polla y refregándose por ella, hasta ponérmela dura como una piedra. Luego terminaba en mi dormitorio o en el cuarto de baño del patio cascándomela como un mono. Me gustaba el aseo del patio, porque casi nadie lo usaba y el otro de la casa no tenía pestillo en la puerta y cualquiera podía entrar y pillarme. Esa tarde me sentía bien lleno, no había tenido mi desahogo matutino y sentía que estaba bien cargado de leche, no hizo falta mucha pelea para sentir como se me ponía dura, hasta mi prima lo noto y antes de que se fuera a liar ya que no sabía como iba a reaccionar, preferí dejarla ganar y marcharme para desahogarme yo solo. No me apetecía subir escaleras así que me dirigí al patio, antes de entrar ya me la había sacado y me la meneaba despacio. El aseo tiene el inodoro justo detrás de la puerta, hay que abrirla del todo para entrar, abrí sin mirar y al hacerlo me encontré con mi tía Pilar sentada en él. Estaba a menos de medio metro de ella, debía estar haciendo sus necesidades ya que estaba echada hacía delante, mi polla quedó a la altura de su cara. Me quedé de piedra, sin poder reaccionar, ella tampoco reaccionó al momento, solo se echó un poco para atrás para verme mejor. Después de varios segundos que me resultaron eternos, intenté taparme y darme la vuelta. Ella volvió a echar su cuerpo hacía delante y con su mano derecha cogió mi mano izquierda y con su mano izquierda empujó la puerta cerrándola detrás mía, a pesar del miedo al verme pillado, mi polla como si tuviera vida propia no dejaba de palpitar y estirarse hacía arriba.

Y las únicas palabras que salieron de la boca de mi tía fueron.

-acércate y no te muevas!!

Di un paso al frente y quedé justo delante de ella, agachó la cabeza y sentí como su lengua relamía mi prepucio, me seguía sujetando con su mano, me soltó y sentí su mano caliente agarrar mi tronco y su lengua moviéndose alrededor de mi capullo, no tardé en sentir sus labios y como casi la mitad de mi polla se hundía en su boca caliente y húmeda, era la primera vez que sentía algo así, le bastaron varias subidas y bajadas de su boca para que comenzara a correrme como un poseso, nunca había sentido algo así, y me daba la impresión que ella tampoco esperaba tanta cantidad de leche, tuvo que sacársela y un chorro aun con fuerza fue a parar a su cara, un cristal de su gafas y su nariz quedaron llena y un par de chorros más fueron a parar a su vestido sobre sus tetas. No recordaba una corrida como esa, era la primera vez que me hacían algo así e incluso me temblaban las piernas. Se llevo a la boca la última gota que había quedado justo en la punta y me soltó. Di un paso atrás y me quedé mirándola, intentando recobrar el aliento, estaba como si acabara de correr una maratón. Se quitó las gafas y las limpio con papel higiénico, actuaba como si todo aquello fuera muy normal para ella, aunque no me miraba a la cara. Se levantó del inodoro y por un momento pude ver como se subía una braga de color negro, el vestido no me había dejado ver nada de su cuerpo, solo los muslos cubiertos por unas medias igualmente negras que solo le llegaban hasta ellos.

.- es la primera vez que te hacen una mamada??

No reconocía a mi tía, ¿mamada? Me acababa de decir ¿mamada?

.-si

Solo atiné a decir un si agachando la cabeza esperando que cayera la tormenta

.- y te ha gustado?

La miré a la cara, algo había cambiado, no era mi tía, la señorita Rotenmeyer, era simpática.

.- si tita, mucho!! Tita tienes unas gotas en tu vestido!!

No me atreví a decirle que tenía leche en las tetas. Solo le indiqué con un dedo.

.-vaya hombre!! Así no puedo entrar en casa, que iba a decir tu tío!!

Me apartó de una forma cariñosa y me instó a que me sentara en el inodoro, la tenía de frente a mí y se estaba desabrochando los botones del vestido. No me lo podía creer, y mucho menos cuando se lo abrió y se lo sacó. Quedó ante mí en braga y sujetador, era un conjunto negro, de encaje, un conjunto que jamás hubiera pensando que ella pudiera usar, totalmente transparente, me había dejado ver la abundante mata de vellos que tenía en su bajo vientre, podía ver como sus vellos sobresalían por los bordes, y por encima pero lo que más me impresionó fueron sus mamas, eran inmensas, nunca había visto nada igual, mi madre las tenía grandes, pero las de mi tía eran el doble de grande, y lo que más me impresionó fueron sus aureolas y sus pezones, estaban en medio de ellas, arriba, apuntando al frente, y eran de un color tan oscuras que incluso se notaban perfectamente debajo de la prenda negra. Era tan blanca que parecía de leche. Se fue al lavabo para limpiar con agua las gotas, me dejó una visión de su culazo, tampoco tenía nada que despreciar. Mi polla había vuelto a palpitar y tuvo el tiempo suficiente para que cuando se dio la vuelta estuviera de nuevo casi dura.

En cuanto se dio cuenta sonrió, se había vuelto a colocar el vestido y se lo estaba abrochando.

.- te gusta tu tía?

Asentí con la cabeza.

Ella dijo: Todavía eres virgen??

Iba a decirle que no, pero preferí decirle la verdad.

.- si tita!!

.- guárdate eso!! Y esta noche no dejes que las primas se queden arriba contigo en el soberao y no cierres la puerta de tu cuarto.

Me guiño un ojo con una sonrisa maliciosa que nunca había visto en su cara y me dejó con la polla en la mano sentado en el inodoro. Iba a comenzar a hacerme una paja cuando la puerta se abrió de nuevo, me asustó y me tapé como pude, pensando que era cualquiera de mis primas. Era mi tía de nuevo, asomó la cabeza y me dijo.

.- y no te hagas más pajas, guárdate las fuerzas para la noche!!

Me había asustado y aunque quisiera no podría hacer nada, mi erección había bajado de forma radical.

Pasé toda la tarde como en una nube, no quise jugar con mis primas, les dije que no me encontraba bien, veía por la casa a mi tía diferente, reía con mi abuela, incluso bromeaba con mis primas y de vez en cuando me lanzaba una mirada que me hacía temblar de los pies a la cabeza, y hacía que sintiera un cosquilleo en mis huevos.

Era normal que mi tía se quedara a dormir en la casa, mis abuelos ya estaban mayores y necesitaban ayuda por las noches, esa noche había tormenta y no nos quedamos en la puerta tomando el fresquito como era costumbre, mis primas tenían miedo y se fueron a dormir a casa de mi tía, iban a dormir con mi prima Pili, yo les había dicho que no me encontraba bien y que no quería que se quedaran. No sabía que iba a ocurrir, pero mi polla estaba tomando vida por si sola, de solo pensar en lo que se podía avecinar.

Esa noche no tardé en despedirme para subir a mi cuarto. Mis abuelos también se fueron rápido a la cama y la casa no tardó en quedar en silencio. Mi dormitorio quedaba en un rincón de la casa, y por suerte era el opuesto de donde estaba el dormitorio de mis abuelos, el de mi tía tampoco estaba cerca del de mis abuelos, tenía un aparatito de esos que se usan con los niños pequeños para escuchar si había ruidos en su dormitorio. Apenas habían pasado media hora cuando sentí que alguien subía las escaleras, se escuchaba perfectamente el crujir de la madera, cuanto más despacio subías, mas ruido hacía, ya lo tenía comprobado. Me senté en la cama y esperé, conocía los ruidos, mi tía no tardó en aparecer en la puerta. Traía puesto un camisón blanco, largo, de tela fina, casi le llegaba a los pies. Podía ver el contorno de la braga y del sujetador, eso me decepcionó un poco, esperaba que subiera empelotas, pero no era así.

.- te has hecho alguna paja esta tarde, sobrino??

.-no tita!!

.- quieres que tu tía te haga otra como la de la siesta??

.- si!! claro que quiero!!

.- pues vente conmigo a mi cama!!

Se giró y con la mano me hizo señas para que la siguiera, bajamos despacio, me dijo que esperase un momento en la escalera, se acercó a ver a los abuelos y volvió al momento, me cogió de la mano y anduvimos hasta su dormitorio, me llevaba deprisa, sonriendo, como si fuera una chiquilla que fuera a hacer algo prohibido.

Pocas veces había entrado en su dormitorio. Era grande, espacioso, antiguo. Tenía una cama de respaldares grandes, una mesita de noche en un lado y un armario de madera, de los de pueblo, una pequeña mesa con una silla y un pequeño sillón de los de relax, me senté en el sillón, para ver que hacía. Se quedó mirándome apoyada en los pies de la cama, como si sopesara lo que iba a hacer. Se acercó a la mesita de noche y encendió la lamparita, apagó la luz del techo y encendió el aparato de escucha de los abuelos, era gracioso escuchar roncar a mi abuelo. Anduvo hasta mi, se soltó el moño, no esperaba que tuviera tanto pelo y tan largo, era negro con algunas canas, le daban un aire incluso más misteriosa, me cogió de la mano y me levantó del sillón, me abrazó y me dio un beso en los labios, yo estaba rígido, su beso tampoco había sido como de una experta, simplemente había pegado sus labios a los míos. Lo impresionante era el tamaño de sus tetas, las sentía en mi pecho, eso hizo que mi polla se pusiera dura en cuestión de segundos y ella lo notó.

.-te gustan mis tetas, verdad sobrino??

.- si tita!!, me gustan mucho!!

Se levantó el camisón hasta sacárselo por la cabeza, no podía dejar de mirar esas cantaras, la miré a la cara y me miraba sonriendo, con los ojos me hizo señas de que podía tocar, metí una de mis manos por el filo del sujetador, lo tenía apretado, el tacto de su piel era suave, me gustaba y a ella parecía que le excitaba la situación. Tuve que agarrar con la otra mano el filo para meter mi mano y tirar de esa mole hacía arriba para sacarla fuera de la tela del sujetador, era impresionante, nunca había visto nada igual, quise hacer lo mismo con la otra, y cuando la tenía fuera me dijo.

.-y no es más fácil si me quitas el sujetador??
Entonces ella, se giró dándome la espalda para que le desabrochara la prenda, lo hice y ella se lo sacó de los brazos, me apreté a ella, a su culo. Por primera vez me atreví a acariciar su vientre y subir con mis manos hacía arriba hasta alcanzar esas moles. Sería incapaz de describir la sensación, eran como dos globos llenos de agua, dos globos inmensos, los podía apretar y volvían a su posición natural, sentía sus pezones grandes y duros, el tacto rugoso de sus grandes aureolas. Ella movía su culo, intentando acoplarse a mi polla, la tenía dura, grande y dura, me dolía. Bajé mis manos por su vientre y busqué el filo de su braga, metí mis dedos y sentí el tacto de sus vellos, tenía un bosque, era espeso y rizado, abultaba entre mis dedos, pasé mis manos por su cadera y bajé la parte de atrás, su culazo blanco y flácido quedó ante mi vista, podía ser tan rico como sus tetas. me saqué la polla y sin pensarlo mucho la metí entre sus muslos, sentí como abría las piernas para dejar que me acoplara a ella y que su braga cayera al suelo. Soltó un gemido sin dejar de moverse un poco para sentir el tamaño de mi polla y su dureza.

.- uhhh!! El niño tiene gana de meter su polla en el chochito de la tita?? Que grande y que dura la tienes niño!!

Esa no era mi tía, me la habían cambiado, nunca la había escuchado decir nada por el estilo en toda mi vida y menos sentir como se movía con mi polla entre las piernas.

.- que cosa más rica tengo entre las piernas!!! Uhhh!!! Como voy a disfrutar contigo esta noche!!

Antes os dejo la tetona de mi tía, pues lo mismo, en el minuto 18 se abre como una verdadera perra, y sobre todo, esa cara, …. esa cara de gusto y guarra al mismo tiempo

Mi polla había alcanzado sus labios, los podía sentir sobre mi polla y como se iba mojando, el roce se estaba haciendo mucho más fácil y bastante más placentero. De pronto se apartó y se dirigió a la cama, se tendió boca arriba.

.-ven cariño!! Quiero que te corras dentro de mi y que me des todo lo fuerte que puedas y aguantes!!! Quiero sentir como estalla tu polla dentro de mi!!

Me acababa de dar cuenta que las sábanas eran de color negras, resaltaban con el cuerpo de mi tía encima. Nunca había sentido mi polla tan dura como en ese momento, su melena caía sobre la almohada, se había levantado las piernas con las manos, seguían enfundadas en unas medias negras a medio muslo, sus grandes tetas quedaban entre sus brazos que las sostenían y podía ver por primera vez toda su raja bien abierta. Era impresionante, sus vellos llegaban hasta casi la entrada de su estriado culo, era un agujero perfecto, pequeño casi negro, resaltaban con su piel tan blanca, lo mismo que sus labios grandes y carnosos.

.- ven fóllame!! Métemela hasta los huevos cariño!! Dale a la tita todo lo fuerte que puedas, como en las películas!!

Me seguía alucinando la manera de hablar de mi tía, pero me estaba poniendo como una moto.

Me monté todo lo rápido que pude en la cama, me coloqué entre sus piernas y con mi mano guié mi polla a la entrada, apreté con fuerza y mi polla entró con algo de dificultad, pero una vez pasado el capullo lo demás entró como si fuera mantequilla, estaba caliente, ardía su coño por dentro. Ella estiró la cabeza hacia atrás.

.- siiii!!! Que polla tienes niño!!! Dale a la tita!! Dale fuerte cariño!! Siii!! Como me gusta!!! Que de tiempo hacía que no podía disfrutar asi´!!! Siiiii!!! Dame polla!!! Dame!!! Fóllame!!! Fóllame cariño!!! Dame fuerte!!

Me estaba costando encontrar un ritmo, estaba alucinado, me estaba follando a mi tía, era mi primer coño y nunca hubiera podido pedir nada mejor. Nos acoplamos mejor y comencé a darle como ella me pedía, sacaba mi polla y la hundía hasta los huevos, hasta sentir como chocaban y sonaban al contacto con su cuerpo. Sus gritos se hicieron más sonoros.

.- siii!!! Ahh!!! Dame!! Dame!!! Dame con todas tus fuerzas!! Asii!!! Asiiii!!! Dame!!! Dame polla!!! Dame tu polla!!! Rómpeme el coño!!! Rómpemelo!!! Como me gusta!!! Asi!! Asi!!!

Por un momento pensé que sus gritos iban a despertar a todo el pueblo, pero seguía escuchando los ronquidos de mi abuelo en el aparatito.

.- dame cariño!! me corro!! Me corro cariño!! sii!! Sii!!!

Resoplaba y gemía como una poseída, movía la cabeza de un lado a otro sin dejar de gemir.

.- que gusto!! Como me gusta!! Vacíate dentro!! Dame tu leche!! Dámela!! Quiero que me llenes entera con tu leche!! Vamos cariño!! asiii!! Asiii cariño!!! como me gusta!!! Dame fuerte!! Dame!!!

Ya ves, la embestía como un loco, cuando la escuchaba hablar me desconcentraba, pero no podía dejar de darle con todas mis ganas, cuando ya no pude más paré en seco soltando un gemido comencé a soltar un torrente de leche en su interior. Nunca había soltado tanta leche, ni nunca había sentido tantos espasmos y con tanto placer.

.- si!! como la siento!!! Como me gusta!! Como me quema por dentro!

Me dejé caer encima de ella, me acariciaba los pelos y me besaba la frente, sentía como la base de su coño me estrujaba la polla como si me la estuviera exprimiendo, era como si todo su conducto se apretara a mi polla, como si tuviera vida propia.

.- te gusta que te la apriete??

Asentí con la cabeza.

.- eso no saben hacerlo todas las mujeres cariño!!

Yo seguía tendido encima de ella, ella seguía succionando mi polla con su coño, era tanto el placer que impedía que mi polla se pusiera blandita. Me tuvo así varios minutos, hasta que me hizo girar y se la sacó. me dejó tendido en la cama y se colocó a cuatro patas con el culo en pompa, desde donde estaba echado podía ver perfectamente toda su raja, se veía mojada. Echó la cabeza hacía abajo y empinó más aun su trasero. Llegaba a ver toda su raja, desde el agujero estriado y oscuro de su culo hasta los labios hinchados de su coñazo.

.- mira lo que hace tu tita!!

Podía ver como su raja palpitaba, era como una boca que se abría y se cerraba, sabía que a mi edad tenía mucho que ver aun pero nunca pensé que una mujer pudiera mover sus labios a su antojo, paró de moverse, la sentía gemir con la cabeza echada completamente sobre la cama, de pronto fue como cuando yo me corría, vi salir un chorro de un liquido blanquecino de su agujero, no era otra cosa que mi leche saliendo a borbotones de su interior, lo hacía a voluntad. Salieron cuatro o cinco chorros, el primero si salió con mayor fuerza, los siguientes le iban corriendo labios abajo.

.-mira lo que sale de mi chochito!! Mira tu corrida cariño!! todo eso me lo has soltado dentro!!

Veía caer las gotas sobre la cama, era una verdadera pasada, yo sin darme cuenta me había comenzado a pajear despacio sin dejar de mirar ni un solo momento el abrir y cerrar de esa boca que parecía hambrienta. Podía ver perfectamente como sus labios se abrían y cerraban a voluntad, Con una de sus manos se refregaba por el clítoris los restos de mi leche. Me había vuelto a calentar, miré mi polla y estaba de nuevo dura.

Así que me coloqué detrás de ella de rodillas y sin que ella dijera nada intenté volver a follármela. Estaba tan empinada que me costaba llegar a su coñazo.

.-mm!! El niño quiere volver a follarse a la tita?? Dimelo!! Dime que quieres follarte a la tita!!

.- quiero follarte tita!! Quiero follarte!!

Abrió más las piernas y dejó que su cuerpo bajara lo suficiente para que alcanzara su entrada y se la metiera hasta los huevos.

.-mm!! Que dura se te ha puesto!! Ahh!! Asi!! Asi! Dale fuerte a la tita!! Mmm!! Mas fuerte!! Mas fuerte!!

La tenía sujeta por la cadera y sacaba y metía todo lo fuerte que podía. Era espectacular ver el culazo grande, blanco y flácido de mi tía. Y ver las ondas que se formaban en sus nalgas cada vez que hundía mi polla.

Se había acoplado a mis movimientos, empujábamos los dos a la vez, se la hundía con fuerza, sentía mis huevos chocar en la entrada de su coño. Pero lo que más me excitaba era como me hablaba.

.-asi!! Así!! Dame fuerte!! Dale a la tita en el coño!! dale fuerte!!

Sentía sus dedos jugando con su clítoris y cogiéndome los huevos cuando tenía la oportunidad. Me hizo parar apartándose.

.- tiéndete cariño!! échate en la cama!! Veras lo que te va a hacer tu tita!!

Colocó sus pies a cada lado de mi cuerpo a la altura de mi polla, y se agachó hasta pegar su culo a la punta de mi polla. Podía ver su coño abierto con sus dedos, y como seguía rezumando un caldo blanquecino que salía de sus labios y caía sobre mis vellos, estaba en cuclillas dejando que mi capullo rozara los cachetes de su culazo, me tenía con la boca abierta sin poder dejar de mirar ese coñazo. Se movió hasta dejar mi capullo en la entrada de su coño y con la sola ayuda de sus piernas se la clavó entera, dejando escapar de su garganta un hondo gemido. Yo no podía dejar de mirar, estaba con los codos apoyados en la cama mirando como se movía.

.- mira cariño!! mira como la tita se la mete entera!! Uuhh!! Mira!! Como me gusta!!

La sacaba y dejaba que mirase como se quedaban abiertos sus labios, podía ver la parte rosada de su interior. Y como dejaba caer el caldo que salía de él directamente sobre mi polla. Me tenía con la boca abierta sin poder apartar la mirada. Se acariciaba los vellos, abría sus labios y se la metía una o dos veces hasta los huevos y volvía a realizar los mismos movimientos.

.- mira como se corre la tita!! Mira como se corre!!

Agarró el tronco con su mano y la dirigió a la entrada de su culo, sentí una ola de calor recorrer mi cuerpo cuando sentí mi capullo en la entrada de su trasero. Apretaba mi tronco haciendo que mi capullo se hinchara más aun.

.- ábreme las cachas!! Ábreme el culo con las manos.!!

Tiré con mis manos de sus nalgas haciendo que mi polla llegara con más facilidad a su agujero. Tenía una visión perfecta. Se dejó caer un poco más, el calor era indescriptible y la sensación más aún. No tardé en ver como mi capullo se abría paso a la resistencia que ofrecía ese músculo. Mi mirada seguía fija en mi polla y en la entrada abierta de su culo, no llegaba a meterse del todo mi capullo, sentía la dureza de su esfínter. La sentía gemir.

.- ohh!! Sii!! Como me gusta!! Como la siento en el culo, me voy a correr como una perra en celo!!

Yo paraba y cogiéndola con su mano hacía que mi capullo pasara todo lo largo de su coño, sentía el calor de su interior recorrer mi tronco y como me mojaba la polla con todo lo que salía. Se la pasaba por los vellos, el roce de sus rizos me excitaba, no tardaba en volver a colocarla en la entrada de su culo y en volver a dejarse caer lo suficiente para que medio capullo abriera su esfínter dejando que mi polla sintiera las palpitaciones de su músculo. Le costaba hablar.
.- quieres que la tita se la meta entera en el culo?

La volvía a sacar y dejaba que mi capullo rozara la estriada y caliente entrada.

.- dile a la tita que quieres metérsela en el culo!! Dimelo!! Quiero que me lo digas!! Ohh!! Dimelo!! Dimelo!!

,. Si tita!! Quiero follarte el culo!! Quiero que te la metas hasta los huevos tita!!

Tiré de sus nalgas con más fuerza y no hizo falta siquiera que volviera a cogérmela, mi capullo estaba justo en su entrada, se dejó caer un poco y todo mi capullo entró en su estrecho culo. Sentía como hacía palpitar con una velocidad endiablada su esfínter justo por debajo de él. Mi capullo había desaparecido.

.- si sobrino!! Como me gusta tu polla!! Ohhh!! como me gusta, como me voy a correr con tu polla en el culo sobrino!!

.- si tita!! Sigue!! Sigue!! Entera!! Quiero que entre entera!!

Volvió a sacarla, parecía que le costaba respirar, miré su cara, tenía la cabeza echada hacía atrás, tenía todo el pelo revuelto, estiró sus manos para agarrarse al cabecero de la cama, me daba la impresión que sus tetas habían crecido de tamaño, podía ver como sus grandes aureolas se marcaban más aun en medio de esas inmensas tetas, lo mismo que sus pezones, se veían negros, grandes y duros. Volví a bajar la mirada para ver como esta vez se dejaba caer por completo sobre mi polla.

Estaba tan lubricada que ni siquiera sentí dolor, mi polla se coló en su culo hasta los huevos. Siempre había visto en las películas como cuando alguien se follaba el culo de una mujer y este se movía lo hacía de una manera que casi no se colaba nada dentro, solo el capullo y algo más, pero mi tía se había empalado literalmente. Soltó un grito que pensé que despertaría a mis abuelos. Su respiración era entrecortada, miré su cara, era una mueca de puro dolor o placer, no sabría decir de que.

El calor era intenso, sentía el calor de su interior por toda mi polla, y como de una manera primero suave y poco a poco cada vez más fuerte su esfínter palpitaba justo en la base de mi polla. No se movía lo más mínimo, solo hacía palpitar su esfínter. Sus gemidos se fueron haciendo más sonoros al ritmo de sus palpitaciones.

.- espera niño no te muevas!! Uhh!!

Agachaba la cabeza y volvía a levantarla.

.- que polla más grande tienes cabrón!! Ohh!!! Sii!!

Me atreví a subir mis manos y apretar sus grandes tetas.

.- ohh!! Si cariño!! aprieta mis tetas!! sii!! Como siento tu polla!! Ohh!!

Sentí como relajaba el esfínter y dejaba de hacerlo palpitar. Dejando escapar un gemido sacó parte de mi polla hasta casi sacarla por completo y volvió a bajar despacio.

.- ahhh!! que gusto!! Como la siento!! Te gusta sobrino?? Te gusta el culo de tu tita!! Ahhh!!!

Movía la cabeza de un lado a otro, no le dije nada, con mis manos por debajo de sus muslos hice que se levantara hasta casi sacarla y soltándola volvió a metérsela hasta los huevos.

– ahhh!!! sii!!!

Y ya no hizo falta más ayuda, ella sola sacaba y metía y cada vez lo hacía más rápido, era una pasada ver como entraba y salía mi polla.

Solo se escuchaban sus gemidos y el sonar del cabecero contra la pared cuando se levantaba y agachaba sobre mi polla.

Estuvo subiendo y bajando más de 10 minutos, hasta que no pude más y sin decirle nada comencé a soltar un mar de leche en su interior.

.-si!! como me quema!! Sigue!! Sigue!! Dame toda tu leche!! Lléname toda por dentro!!! Siii!!!

Mi corrida fue bestial, para no gritar de placer, tuve que hacerla bajar para poder alcanzar sus tetas, mordí con fuerza una de ellas. Y quedé desplomado en la cama.

Se la sacó y dejó que mi leche saliera cayendo sobre mi polla. Se giró y sin decir nada sentí como relamía todos los goterones que tenía encima. Me dolía la polla, pero a pesar de ello, me la relamió hasta no dejar rastro de ningún tipo. Polla, vellos, huevos quedaron limpios como la patena. Se tendió a mi lado y acarició mi cabeza. Ya no era la señorita Rotenmeyer, era la tía mejor del mundo, le di un beso en los labios para agradecerle su limpieza de bajos. Su boca sabía rara, pero me daba igual. Se tendió a mi lado y dejó que me durmiera abrazado a ella.

Era más de las siete de la mañana cuando despertamos, mi abuela la llamaba desde su habitación. No había sido un sueño. Allí estaba mi tía colocándose el camisón y encima una bata, mientras mi polla comenzaba a palpitar. Antes de alejarse, se acercó y me dijo.

.- has sido un sobrino muy malo!! Voy a tener que enseñarte a comportarte!!

Agarró mi polla con su mano izquierda.

.- espero que esto esté completamente tieso cuando vuelva en dos minutos!!

Me guiño un ojo y dejó escapar una pequeña risa. Salio del dormitorio sin mirarme siquiera. La verdad es que no iba a ser necesario que me tocara siquiera, sentía como mi polla se ponía dura sin siquiera tener que tocarme.

Estaba tendido con las manos debajo de la cabeza y la polla mirando al techo cuando mi tía regresó. Cerró la puerta con el pestillo y se acercó rápidamente, se quitó la bata, pero no el camisón. Tiró de él hasta dejarlo a la altura de su coño, y de un pequeño brinco se montó en la cama y me dejó entre sus piernas.

.- este tiene que ser rápido, los abuelos ya están despiertos y pronto van a querer desayunar!!

No me dio tiempo a ver nada de su cuerpo, había sujetado mi polla con su mano derecha y la había guiado a la entrada de su cueva. No me podía creer que estuviera tan mojada, mi polla se coló como si fuera mantequilla. Entró hasta los huevos de una sola vez. Soltó una risa y comenzó a subir y bajar como si le fuera la vida en ello. Gemía y reía a la vez.

.- correte sobrino!! Correte en el coño de la tita!!! Quiero sentir como va saliendo tu leche durante la mañana!!

No me podía creer que mi tía me estuviera diciendo esas cosas, no me podía creer que me estuviera follando a mi tía en su propio dormitorio. El ruido que hacía al dejarse caer era tal que pensé que incluso podía sentirlo mis abuelos, esos y los gemidos que a veces dejaba escapar de su garganta.

No hizo falta mucho empeño de mi tía para que la satisficiera, en apenas un par de minutos me corría como un poseso, como si fuera mi primera vez. Ella lo hizo seguidamente cuando sintió mi leche en su interior. Soltó una risa y se levantó de la cama, se colocó una braga, se sacó el camisón y comenzó a vestirse sin mirarme siquiera. En menos de un minuto volvía a ser la señorita Rontenmeyer, pero algo en su rostro había cambiado. Se levantó la falda y miró el interior de la braga.

.- cabronazo que cantidad de leche me has soltado!!, me vas a tener mojada toda la mañana y deseando que llegue la hora de la siesta para que te comas mi coño hasta que me corra en tu boca.!!

Hasta incluso sentí un escalofrío recorrer mi espalda cuando escuché sus palabras.

Y me dijo que me subiera a mi dormitorio para que no me vieran las primas cuando llegaran a la casa. y sobre todo que no me hiciera pajas mientras llegaba la hora de la siesta. No puedo recordar cuanto follé ese verano. Pero si que cuando volví a casa había perdido varios kilos de peso. No podía creer como follaba mi tía, si parecía que no tenía ni coño,,,,increíble.


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