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Esa noche vino con el coño usado

Cornudos 08/06/2018

Estaba borracha habíamos salido a tomar un par de copas, y al final se fue con él. Con ése que estaba en la barra mirándola todo el rato. Yo no pude hacer nada, solo mirar. Se fueron para el coche, y al parecer ahí, la hizo de todo. Yo estaba esperando en la puerta del bar porque ya lo habían cerrado. Solo me quedaba esperar y que ella viniera ya, supongo, manoseada y toqueteada. Al final, vino y sola. Él al parecer se fue sin más y a ella la dejó que viniera sola de nuevo al bar. Le pregunté qué le había hecho, ella venía medio despeinada y sudorosa, ni me miró. Fuimos para casa. Ya pasaban las cuatro de la madrugada. Me dio por hacerle una foto en su coño maltrecho. La habían usado.

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Provocando (I)

Cornudos 03/01/2018

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Mi amiga tetona lista para follar

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Toda una yegua

Cornudos 24/10/2017

Toda una yegua para mí, una tetona insaciable que hacía lo que quería en la pista de baile, que se arrimaba a cualquier tío que se le acercara, así era ella.

Me excita su contoneo al andar delante de mí. Cuando se mira al espejo antes de salir por la noche, y comprueba las gordas tetas de las que está dotada. Es muy puta y perra, lo sabe y le gusta. Sus nalgas llevan un ritmo perverso, insinuante. Los tacones altos de las sandalias repican en el suelo de mármol. Las piernas enfundadas en las medias negras con dibujos que hacen más atractivas las corvas que se afinan en los tobillos.

Me ha estado poniendo caliente la muy puta toda lo noche, bailando con unos y con otros, aprovechando para restregarse con los más jóvenes. Sólo lo ha hecho una vez conmigo, un suelto en el que ha jugado a excitarme como una perra ansiosa , moviendo sus tetas ante mis ojos, que saltaban en el corsé, y que apenas cubría la blusa de seda blanca, en que los botones abiertos dejaban ver su canalillo. Y paraba de vez en cuando para tomar una copa de champagne, al hacerlo los hombres la miraban hambrientos.

Sé que se excitaba, que su concha estaba empapada, lo mostraban sus pezones, que duros tensaban la tela. Y así he estado cinco horas, poniéndome como un lobo en celo, deseando follarla, romperla el coño, hacer que suplique, se lo está buscando por golfa.

Abre la puerta, entro y la cierro tras de mí. Ella sabe lo que la espera.

-“No seas bruto”- me suplica.

-“ Calla, puta, que te voy a follar bien follada”-

La agarro de las tetas y tiro de ella hacia mí. Su cola se pega a mi polla dura, Le chupo el cuello, me molesta el collar, pero dejo un surco de saliva en su carne blanca. Huele a otros tíos la muy cerda. Tiene los pezones duros, los aprieto con saña.

-“ Aaayyy….por favor….no me hagas daño”-

Le tapo la boca mientras su lengua recorre el camino hacia su lóbulo, mordisqueo pese a los aros. Se ha adornado como una zorra de lujo. Voy soltando los botones de la blusa, la abro. Su carne es cálida, suave. Saco sus pechos de la prisión del corsé, tiene los pezones, duros, tiesos, pellizco sus puntas, los agarró, los sobo.

Cuando quito la mano de su boca, musita con voz apenas le sale del cuerpo.

-“Eres muy bruto…me haces daño”-

Muerdo su hombro desnudo, quiero dejar la marca de mis dientes en su piel lechosa. Se ha soltado la pollera que cae al suelo. Dios mí, está inmensa, con los tirantes del corsé´que sujetan las medias y que al apretar la cintura resaltan más los globos de su culo, separados por el hilo de la tanga. La empujo hacia la cama. Cae en ella boca abajo.

-“Perra , ponte para que te cubra, cerda yegua…”-

Me obedece, se pone en cuatro sobre el lecho, yo me desabrocho el cinturón y me bajo los pantalones y los calzoncillos. Tengo la polla dura, en alto, dispuesta para la batalla. Separo la bombachita, su concha está mojada, sin miramientos coloco mi glande en la entrada que se abre para tragarlo. Está tan caliente que mi verga se desliza hasta el fondo de un golpe. Me gusta tenerla clavada , sometida a mi lujuria.

– “ Por favor…por favor….ayyy que lindo”-

– “Movete…YEGUA..”- le doy dos azotes en las nalgas y empieza a moverse. Con una mano la agarro de la cintura y con la otra la nalgueo marcando el ritmo de su adelante y atrás.

– “ Aaahhhh…..ay…ay…”- gime como una perra en celo mientras la follo, noto el temblor cuando se corre, yo acelero hasta que me sale toda la leche, me dejo caer sobre ella, satisfecho. La saco, sigue bastante dura consecuencias de la pastilla azul que me he tomado al principio de la noche. Es tan puta que hasta le gusta mi violencia y agresividad.

– “Desnúdate.”-ordeno mientras me quito el saco, la corbata, la camisa , los calcetines y los zapatos. La he montado sin quitarme la ropa.

Ella se para ante mí para desnudarse, lo hace despacio, como una puta que da el espectáculo. Cuando se quita el collar y levanta los brazos , sus dos melones se yerguen pidiendo guerra. El desabrocharse el corsé es como ver una serpiente jugando con su presa. Se pone de espaldas para quitarse la tanga y darme una visión de su conejo depilado y prieto, donde los labios más oscuros enmarcan la raja de su sucio coño.

– “¿Me dejo las medias?”- me pregunta entregada, sin dejar de mirar mi polla gorda y bastante dura

– “ ¿ Quieres que te la limpie”- Me vuelve a preguntar

– “Si, limpiála con la lengua , putita”-

Viene hasta la cama contoneando el cuerpo, los ojos negros repintados chispean de ganas de sexo, los labios rojos dejan ver sus dientes blancos de felina en celo.

Se tumba apoyando las tetas en mi pierna, me lame los huevos, después la polla. Deja caer saliva sobre la verga y la agarra tirando de la piel hacia abajo para que quede el cipote descubierto. Lo recorre con la punta de la lengua mientras me la menea. Se pone cada vez más dura, sus ojos fijos en los míos rezuman vicio. Me doy cuenta que la mano libre la está usando para hacerse una paja.

– “¿ Puedo montarte?, por favor, te lo suplico”-

– “ Montá, gata”-

No hay que repetir lo dos veces, se empala en mi tranca hasta lo mas profundo. Tengo toda la polla dentro, sus labios pegados a la base de la picha. Se queda quieta, cierra los ojos, concentrándose en la piedra que la penetra. Cuando los abre empieza a moverse despacio adelante y atrás. La tengo hasta la empuñadura, bien apretada en su vagina chorreante. Las tetas, dos melones en los que los pezones grandes, en punta, indican el grado de su excitación, se mueven elásticos. Me gusta verlos oscilar. Los acaricia con una mano, con la otra busca su clítoris que queda al descubierto al echarse hacia atrás. Ronronea mientras se toca y la cojo. Empujo rápido clavándome más y más.

– “¡ Qué gusto!. Tenerla dentro….que me rompa”-

Cada vez se toca más rápido, se aprieta lo pezones desesperada, ansiosa. Y empieza a levantarse y bajar como una posesa. Su vagina recorre arriba y abajo mi polla dura llevándola al sumun del placer. Sé que voy a estallar , le agarro de las caderas y la dejó quieta mientras culeo en los últimos movimientos antes de descargar mi semen.

– “ Asiiiiii…..quiero tu lecheeeeee”- barbotea mientras llega su orgasmo salvaje unido al culmen de mi explosión.

– “¡YEGUA !”- grito mientras la doy un azotazo en el culo.

Se baja agotada, se tumba a mi lado, me besa, me come la boca y mimosa, como una gatita, me susurra: – “Mañana, antes de dejar el hotel, me la pondrás detrás”-

-”¡ Qué puta eres !, Sandra te has pasado calentando a todos toda la noche y siempre quieres más!” –

-“Calla mi semental, que tú también has estado mirando a mi madre, ¿harías algo con ella?”

 

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Video corto de mi mujer cabalgando a mi amigo

Cornudos, Hetero: General, Relatos XXX 11/10/2017

Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención es lo caliente que me pongo cuando la puta de mi mujer se folla a otro o piensa en otro. Soy un cornudo mamporrero. Es lo que se dice un cornudo consentido, verla y escucharla gemir y jadear con una buena polla dentro.

Morena culona cabalgando a mi mejor amigo

Mi esposa culona, una buena morenaza en este vídeo corto pero intenso, se escucha como la muy zorra disfruta follando con mi amigo y dejando que yo lo vea. Me hace cornudo y ni que decir tiene, que me pone caliente viendo lo puta que llega a ser y yo lo cornudo que puedo ser. El vídeo XXX de la puta de mi esposa que me pone los cuernos. Lo cierto es que cabalga mejor con él que conmigo, bota y bota sin parar, es una experta. Parece que nunca hubiera follado con nadie, la muy perra tiene facilidad para meterse esas pollas grandes en su coño. Su coño parece estrecho pero cuando está al lado de esos tíos la verdad es que se le ensancha que parece la avenida principal de Madrid. Un chocho ancho para unas pollas ansiosas.

Si no lo veo no lo creo cornudo mamporrero

Esto es lo que debió pensar también un amigo mío cuando entró en casa un día por sorpresa. Tuvo que regresar del trabajo de urgencia para recoger una cosa, algo que no hace nunca , y bingo!, su mujer a cuatro patas follando con su mejor amigo. No lo podía creer, le dijeron que no hay nada peor que te pongan un par de cuernos bien puestos, que son como los dientes de leche, que al principio al salir duelen un poco, pero una vez puestos, una vez puestos es como si llevaras un sombrero de paja. Ni pesan.

Dicho y hecho, aquél día mi amigo le entraron todos los males, creyendo que su buena mujer estaría comprando o algo parecido, pues todo lo contrario. Había preparado toda la habitación para su follador, hasta olía de una forma diferente la habitación, pensó cuando entró de súbito. Su mujer parecía otra, toda gemiendo, sufriendo y padeciendo. Padeciendo por esa posición que siempre le negó a él, pero que al parecer, a su follador fuerte no supo decirle que no. Una imagen vale mucho, la vio sudando, con las tetas colgando y babeando, y encima diciendo: ¡dame más que no puedo más de placer, jódeme y no pares, te lo ruego, mi culo es tuyo!

MI MUJER CABALGANDO Y CORNUDO CHUPANDO HUEVOS Y COÑO

cornudo mamporrero

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Embarazada y mojada delante del cornudo (2)

Cornudos 05/10/2017

Y lo sé que ahora mismo estás flipada, las dos hemos recibido en casa de nuestra familia una educación de mierda respeto a la sexualidad, donde todo es de guarros y guarras, si y lo sabes

Por ello , a tus 43 años solo has tenido sexo en dos ocasiones, con aquel noviete a tus 28 años, el mismo que te dejó por su antigua novia porque tú al igual que yo antes, no sabíamos complacer sexualmente a un hombre

Yo he cambiado radicalmente, lo sabes y no te gusta

Te ha dado asco el verme tener mi coño depilado al cero, piensas que porque ahora visto escotes y faldas mostrando mi cuerpo es de guarras, sé que tú nunca te has masturbado y menos usando un consolador con forma de polla, mírala bien, seguro que no te gustaría probar a tener una cosa así recorriendo tu sexo?

Salí del Jacuzzi en ese momento, dejando a mi hermana procesando todo lo confesado antes, sabiendo que ahora pensaría que he sido una PUTA, que mi marido es un pervertido

Al cabo de 2 horas, mi marido llegó para cenar

Cenamos los tres, mi esposo estaba flipado de que las dos estuviésemos tan calladas, él mismo tuvo que comenzar la conversación para romper ese silencio

Al acabar la comida, mi esposo recogió los platos y los llevó a la cocina

Pili, roja de la vergüenza, por primera vez en su vida, ayudada por las 4 copas de vino que se había tomado en la cena, me confesó al oído que tras escuchar lo vivido por mí estando embarazada en la bañera, con el chico de color, que tras dejarla sola en el Jacuzzi, ella misma no pudo contenerse mirando el consolador que le había mostrado y lo llevó a su coño casi virgen, al mismo que hacía QUINCE años que no era usado ni tan siquiera con sus propios dedos

Me estuvo susurrando que cerró los ojos y estuvo frotándose con él y que lo llevó a la entrada de su vagina, costándole mucho que el gordo consolador con forma de polla entrase en su más que estrecha vagina

El agua caliente y el pensar en su mente en lo que yo pude sentir en ese momento teniendo la polla de un chico negro hizo que comenzase entrar poco a poco en su interior pero que su vagina se dilató por completo al cabo de unos minutos, introduciéndose los 22 cms de largo todo el consolador, corriéndose como una loca teniendo eso dentro de ella

Mi esposo entró en ese momento en el comedor, con los postres, nos encontró a las dos cuchilleando por lo bajo, viendo las mejillas enrojecidas como un tomate de Pili, viendo mi sonrisa mientras se acercaba a la mesa

Yo misma llené de Tequila los chupitos, bebimos tres veces cada uno, sonriéndonos las dos una a la otra, como de pequeñas hacíamos, poniendo nervioso a mi esposo que no tenía ni puta idea de lo que nos pasaba, hasta que se cansó , pensando que nos reíamos de él y nos preguntó que coño pasaba

Miré a mi esposo y sin más le espeté:

Nada, que Pili ha probado el consolador que tenemos en el baño

Ver la cara de mi esposo no tuvo precio, paralizado, alucinado se quedó en ese momento

Giré a mi derecha, hacia Pili, ella tenía la misma expresión en su rostro, no pensó que podría decirle ESO a mi esposo

Pero no te imaginas hasta donde se le abrieron los ojos a mi hermana, diciéndole, que el consolador que ella misma había tenido dentro de su coño, en la bañera, la había hecho mi marido, con un MOLDE, hace unos años para usarla yo cuando él está de viaje

SILENCIO TOTAL, dos minutos largos mirándonos entre los tres

Por supuesto esa noche, mi esposo y yo follamos toda la noche como dos conejos, él sobreexcitado al máximo pensando que la réplica de su polla había estado dentro del coño de su cuñada

Durante 2 meses Pili no nos visitó

No supe nada de ella, no me cogía ni el teléfono, solo mensajes, solo respuestas cortas

Llegó la fiesta familiar, no quedó más remedio que volver a vernos los tres

Ella vive en el piso de arriba de mis padres

Todo normal, más o menos

Mi esposo con un empalme del quince, teniendo a Pili enfrente a él y yo, siendo mala, rozando mi mano en su paquete

Nos fuimos a casa al terminar la comida, todo el camino fui sobando el paquete a mi esposo

Llevábamos 10 minutos en cama, lamiendo la raja de mi coño mi esposo cuando recibí un SMS, era mi hermana, llamándome de todo por haber entrado en su piso y haber dejado ese regalito encima de su cama

Le mostré el mensaje a mi marido

Este se quedó flipado sin saber a qué coño venía todo eso

Le regalé mi consolador, el del baño, la réplica de tu polla

Mi marido me tiró el móvil al suelo, ya no siguió lamiendo mi rajita, no, me clavó su polla de golpe, follándome como un animal en celo que dejó mi entrepierna para el arrastre

Tuve la follada más SALVAJE de mi puta vida, lo recuerdo ahora mismo y noto como los flujos de mi coño han empapado mi braguita

Aquello cambió nuestra vida sexual para siempre

La de mi hermana Pili también

Meses después supe, tras confesármelo, supe que usaba a diario el consolador, sé que le calentaba hasta el extremo el que tuviese dentro de su sexo la réplica de la polla de su cuñado

A quien no, no?

Comprendí , más después de la experiencia vivida estando embarazada en la bañera, que debía devolverle el REGALO a mi esposo

Pili no pudo decirme que no, respondió un SI rotundo tras un segundo

Le comenté lo que quería hacer, así lo planificamos

El día fue ayer

Yo sentada encima de la boca de mi marido, dándole a comer mi coño como tanto le gusta tener, teniendo mis ojos cerrados, pensando y sabiendo lo que vendría en ese momento

Pasó, joder si pasó

Mi marido paró de lamerme mi coño, por unos segundos

Su mente no pudo asumir que en ese momento, su polla empalmada fue cogida por otras manos que no eran las mías (las mías agarraban con fuerza su pelo), sintió y notó como el glande de su polla era colocado y rozaba la caliente y humedecida entrada de la vagina de otro coño y sin más, él pudo sentir como su polla entraba de un solo golpe rozando las paredes de una vagina más que lubricada quedándose sentada ella sobre la cintura de mi esposo

Miré a mi esposo, su boca abierta del todo mirándome, flipando por ello

Yo le guiñé un ojo mientras él volvía a cerrar sus ojos sintiendo que ese coño comenzaba a cabalgar su polla

Mi esposo comenzó a lamer mi coño, me corrí en ese instante, llenando de flujos su boca, sorbiendo y tragando este cada uno de ellos como siempre le encanta hacer

mi esposo se corrió, vació sus huevos en el coño caliente de mi hermana Pili sin saber quien era la chica, ya que yo estaba abierta de piernas en su cara

fue bestial

Mi marido tuvo el regalo de sentir a otra chica que no era yo

Mi hermana Pili tuvo el regalo de sentir la polla de su cuñado que tantos meses llevaba masturbándose en su casa con la réplica de su polla

Yo tuve el regalo de correrme en la boca de mi marido, sabiendo que esa polla solo sería una vez para mi hermana

Pili descabalgó la polla de mi esposo, sintiendo como por PRIMERA VEZ en su vida, su sexo expulsaba semen de la polla de un hombre

Mi hermana se acercó al rostro de mi marido, le dio un pequeño beso en su mejilla y le dijo que le había encantado

Las dos nos miramos, pícaramente, sonriendo, siendo cómplices

Pili se marchó, oímos como cerró la puerta de casa

Mi marido me folló toda la puta noche, corriéndose tres veces más como hacía años no lo hacía

Acaba de mandarme un SMS mi hermana, diciéndome que tal después de que ella se fuera

Acabo de responderle lo siguiente:

Mi coño destrozado, literalmente

La muy puta de mi hermana me respondió:

Qué suerte, yo he tenido que masturbarme toda la noche con el consolador

Le respondí a su SMS:

Porqué no vienes este fin de semana a casa y te quedas los dos días con nosotros?

La muy zorra no tardó un segundo en decirme un OK

Volví a responderle:

Tráete el consolador, lo necesitarás, te lo aseguro, es lo que usarás todo el fin de semana mientras ves como yo tengo la de mi marido dentro de mi coño

Esta vez si tardó 10 segundos Pili en responderme:

EGOISTA!!! Pero vale

Sonreí al ver su respuesta

Ya veremos, de momento tengo 2 días y 2 noches para ver si mi coño se recupera, espero que él no quiera tener sexo estos días, casi va a ser mejor no decirle nada que he invitado a Pili a pasar el fin de semana con nosotros

Se lo digo o lo sorprendo? Soy toda una viciosa.

MI ESPOSO CORNUDO ME GRABA Y YO FOLLADA CON VIBRADOR DE MI MACHO

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Embarazada y mojada delante del cornudo (1)

Cornudos 05/10/2017

Mojada para que me vieras, cornudo, aquí a mi lado, pero sin tocarme, estoy con él, que me folla mejor que tú, tiene mejor polla, y lo mejor de todo, me hace mojar como nunca. No olvides que el coño nunca miente, las palabras sí.

Esta realidad sucedió un Sábado por la tarde, estando en nuestra casa, recuerdo que os llevamos a nuestra nenita ya que que sabes tuve un segundo embarazo muy malo

Mi esposo quiso que me relajase, al volver él de llevaros a la niña no paró de intentar que me relajase, me había hecho la comida al mediodía y me mandó descansar en el sofá, permaneciendo todo el rato conmigo viendo una de mis películas de terror que tanto me encantan

Me quedé dormida al cabo de un rato

Me desperté, me levanté del sofá y me encontré con la sorpresa de que él me estaba preparando un romántico baño en el enorme jacuzzi que habíamos comprado hacía unos meses, fue precioso contemplar pétalos de rosas flotando en el agua, oler incienso y ver como se había encargado de colocar 10 velas alrededor de la bañera

Miré a su rostro, él sonreía, yo más

Él mismo me ayudó a desnudarme, a meterme en el Jacuzzi y sobre todo a sentarme, no era fácil la verdad el que yo pudiese hacerlo sola estando embarazada de 7 meses con semejante barrigola;

No fue todo

Él mismo abrió con sus manos la “caja de pandora” que siempre tengo en nuestro baño, sonreí al ver esto, supe lo que quería, dentro guardamos un consolador y un antifaz, a modo de juego, él sabía que estaba algo “decaída”, sabía que no me encontraba sexy debido a mi estado, no me gustaba mi cuerpo, aún a pesar de haberme él, rasurado al cero todo mi vello púbico por la mañana como ahora mismo lo tengo

Disfruta, me dijo él mientras me dejaba sola, yéndose a hacer la compra de la semana al hipermercado

Tuve mi momento para mí sola, me coloqué el antifaz en mis ojos, no viendo nada, quedándome así un buen rato, disfrutando de estar desnuda en agua caliente y escuchando el ruido de los chorros de agua , haciendo funcionar el jacuzzi

Al cabo de un rato, pensando en la mirada de mi esposo de por la mañana, mientras él mismo me rasuraba mi coño, viendo su rostro en medio de mis piernas, viendo su nariz y su boca tan cerca de mi sexo, me calentó, me excitó, hacía dos meses que yo al no encontrarme bien con mi cuerpo, no estaba con ganas de marcha, llevé mi mano hacia la caja, la tanteé hasta dar con el consolador y lo introduje en el agua, llevándolo hacia mi sexo, sin ver nada, casi me corro en ese momento solo con notar su roce, joder…

No había pasado ni dos minutos de ello cuando escuché que la puerta del baño se abría y se volvía a cerrar, sonreí, seguro que es mi marido que, tras dos meses sin nada de nada no puede contener sus ganas de verme masturbar como siempre le ha encantado

Sus tobillos rozaron con los míos, supe que él se había sentado enfrente mía (el jacuzzi tiene 4 asientos), sonreí sabiendo que él me miraría todo el rato, que vería la expresión de mi cara, de mi boca mientras yo no podía verlo, eso me excitó incleiblemente, coloqué la punta del consolador con forma de polla en la entrada de mi vagina, abrí mi boca del todo al sentir esto, después de tanto tiempo sin sentirlo

El ruido de las burbujas del jacuzzi junto con la temperatura del agua me hizo no escuchar nada, me concentré solo en masturbarme para mi marido (y para mí )

Me introduje lentamente el consolador, cm a cm, joder, no tardé en tener el primer orgasmo sintiendo como esa enorme y grueso consolador rozaba el interior de las paredes de mi vagina

Me autopenetré con el consolador durante 5 minutos, olvidándome por completo de que enfrente mía estaba mi marido mirándome, el muy cabrón pudo ver todo el rato el estado de empitonamiento de mis pezones, pudo observar como mis pechos de talla 120 copa E , no paraban de menearse, de saltar con cada espasmo que sentí en esos momentos mientras yo introducía y sacaba con más rapidez el consolador de mi sexo

Él mismo me hizo volver a la realidad, tras escuchar y observar mi segundo orgasmo, cogiéndome mi pié derecho, llevándolo directamente a su polla, joder, que sensación al notarla, estaba enorme, gorda y sin un solo pelo mientras dentro de mi coño había una réplica a modo de consolador

El muy cabrón estaba empalmado, pude notar en mi pie, rozando su polla, que esta cada vez engordaba más y más, el notar esto, el saber que mi propio marido le ponía cachondo el verme así, aún estando gorda por mi embarazado, me encantó, supe en ese momento que me seguía deseando, que no solo lo hacía porque me amaba y me quería

Yo misma fui mala , yo misma comencé a mover en círculos mi pie sobre su polla, rozando todo el largo de su falo, llevando mi pie a sus huevos, estaban gordos, los tenía cargados, el sentir eso me puso a mil, me corrí por tercera vez , fue incleible, me quedé traspuesta, era una casada insatisfecha y caliente.

Escuché apagarse el motor del Jacuzzi, pude notar como el agua de la bañera comenzó a descender, mi esposo había abierto el tapón y estábamos a punto de quedarnos sin agua

Imagina la escena, mi marido viéndome abierta de piernas, con el consolador dentro de mi coño, viendo mis pechos empitonados, y escuchando como de de mis labios solo salía un : JODER….

Fui yo la que en ese momento quería tener sexo, era yo la que deseaba que él retirase el consolador que tenía incrustado hasta el fondo en mi coño y sobre todo , que me metiese su polla en ese momento, quise ser morbosa, como él lo es siempre, separé todo lo que pude mis piernas, apoyé mis dos manos en ambos laterales de la bañera, quería ponerlo cachondo, quería que viese que tenía el consolador dentro de mí, que sé que le encanta verme así

Casi me muero del susto al notar como al lado de mi cara, dos manos cogían el antifaz que tenía colocado en mis ojos, sabiendo que mi esposo estaba enfrente mía, esas manos me quitaron el antifaz, mi corazón estaba a mil, abrí mis ojos y si me dan una ostia en ese momento no me quedo más paralizada

Pasaron 10 segundos tan lentamente como si fuesen horas

Anonada, mirando de frente, estando abierta de piernas ante él, teniendo clavado hasta el fondo de mi coño el consolador con el que me había masturbado, estando embarazada, con mi barrigola, quise pensar que era un sueño, no podía ser

Bajé la mirada de mis ojos, miré su polla, joder, empalmada a tope, era grande, gorda, sin un solo pelo, pensé que mi corazón se salía de mi interior

Cerré mis ojos al reaccionar mi cuerpo de forma alucinante y a la vez con la cosa más porno con la que nunca pensé que podía pasar:

Mi coño, lubricado al máximo tras los 3 orgasmos, excitándose al observar esa polla delante de mí, saber que podía poner cachondo a alguien aún estando embarazada, logró que el consolador que tenía incrustado dentro de mi coño, RESBALASE, lubricado en flujos vaginales, saliendo de mi interior, notando yo como este resbalaba rozando las paredes del interior de mi vagina, SI, salió de mí, del todo, cayendo en la bañera

Ahora mismo me encontraba abierta de piernas, con mi coño abierto, dejando ver el agujero de donde había salido el consolador, no me atreví ni a abrir mis ojos por la vergüenza

Los abrí en el momento que escuché unos pequeños jadeos, me quedé blanca, no podía creer lo que me estaba pasando, él masturbando su polla a todo trapo, mientras me miraba a mis ojos, desviando su mirada, escaneando con ellos mis pechos y mi coñito abierto en dos, apurando su paja, concentrando su vista en la entrada de vagina, deseando clavar su magnífica polla dentro, mi coño comenzó a expulsar flujos, en cantidades enormes, aquello me sobreexcitó como nunca pensé que podría hacerlo, noté como mis flujos salían al exterior, resbalaban por mi coño cayendo en la bañera, supe que él podría ver esto, saber que yo misma estaba cachondísima, noté como me ruborizé, mis mejillas se pusieron rojas como un tomate

Joder, que sensación se experimenta en ese momento

Abrí mis ojos, rápidamente al escuchar como él se movía de su sitio, temí que fuese a querer penetrar mi coño, el mismo que le estaba dando a ver, me quedé de piedra al ver que se sentó , entrecruzando nuestras piernas, quedando con su polla a tan solo 5 cms de mi propio sexo

Eso, el sentir sus piernas desnudas, el tener las mías abiertas, el tener su polla morcillona y brillante tan cerca de la raja abierta de mi coño me puso a mil por hora, cerré mis ojos, deseé que me penetrase, que entrase en mí, quería sentirlo dentro

Me corrí, SI, a lo bestia, solo con sentir el calor del glande de su polla rozando la raja expuesta de mi coño, todo mi cuerpo convulsionó, chillé como una loca mientras él mismo frotaba su polla por todo mi coño, de arriba abajo, mezclándose en ese momento los flujos de mi sexo y el líquido preseminal de su polla, la ostia bendita pensé en ese momento

Él se concentró en masturbar mi clítoris con su polla, moviéndola en círculos, noté todo su empalme, su DESEO por mí en ese momento

Estaba a punto de correrme, de llegar a otro orgasmo cuando algo , en solo un segundo, hizo que lo alcanzase, el muy cabrón me lamió con su lengua uno de mis pezones, recorriendo con su lengua mi enorme aureola negra , eso fue el SUMMUN

Al alcanzar el orgasmo, al sentir como un rayo traspasó todo mi cuerpo hice involuntariamente que el glande de su polla dejase de tocar mi clítoris, cayendo su glande hacia abajo, rozando la entrada de mi más que empapado coño

Abrí mis ojos, mirándolo fijamente, viendo el brillo que sus ojos mostraban en ese momento

Suspiré al notar, saber que él mismo había cogido su polla con su mano y que colocó su glande en la entrada de mi vagina

Nos quedamos mirando el uno para el otro, yo sentía su polla, estaba a punto de penetrarme, de entrar dentro de mí

Deseé que eso pasase, abrí aposta mi vagina con mi cintura, haciéndole entender que tenía mi permiso para hacerlo

Cerré mis ojos al SENTIR en ese momento la situación más PORNO que nunca antes y nunca creo podré volver a sentir

Me quedé sin aliento, no contando con ello, con sentir algo así

NO me clavó su polla

NO sentí su gorda polla entrar dentro de mí

NO me penetró

NO

Se CORRIÓ, si, vació sus huevos dentro de mi vagina, su esperma lubricó el interior de mi vagina teniendo su glande colocado en la entrada de mi coño

Sin más

Sin menos

Te juro que lubricó mi MENTE para el resto de mi vida

No pensé que podría experimentar una cosa así en mi puta vida, más estando embarazada de 6 meses, más tras sentirme mal conmigo misma por tener barriga

Tuve el orgasmo de mi vida, lo supe en ese instante

En la entrada de mi coño aún seguía colocada el glande de su polla, el interior de mi vagina estaba llena de su esperma, mi corazón iba a estallar

Mire para arriba, miré a mi marido, pude ver la expresión de su cara, con cara de pillo, sonriente mientras me guiñaba uno de sus ojos

Bajé la mirada, miré su polla, el muy cabrón estaba empalmado al máximo

Aquella situación NO tenía nombre

Miré de frente, pude ver la sonrisa del chico que estaba sentado delante de mí, un guapísimo chico de color

Miré para abajo, quería volver a ver la imagen que tanto antes me había excitado

Si, era la misma

Es incleible el morbo que puede producirte ver tu cintura, blanca como la leche, de nunca tomar el sol ya que soy alérgica y contemplar como una polla enorme negra como el carbón, está clavada, tocando la entrada de mi vagina, te juro que el ver eso, el sentir que todavía su polla rozaba mi coño , no tiene precio

Virgen a mis 24 años hasta que conocí a mi marido, sin haber tenido ni tan siquiera toqueteos con ningún otro hombre que no fuese mi esposo, imagínate lo que sentí en ese momento, estando embarazada, estando desnuda en la bañera de mi casa, probando el segundo hombre en mi vida

El chico acercó su rostro hacia el mío, me dio un pequeño beso en mi mejilla, diciéndome que le había encantado, abriendo yo en ese momento mi boca, haciéndome escapar un pequeño suspiro ya que sentí como la polla de ese chico soltó un pequeño chorro de esperma dentro de mi vagina

Cerré mis ojos, mi corazón estaba a punto de estallar

El chico se levantó

Me quedé parada, escuchando como se cerraba la puerta del baño y después la de la entrada de nuestra casa

Pude notar como mi marido entró en el Jacuzzi, sentándose en el mismo lugar donde este chico me había visto masturbar, en el mismo lugar donde luego frotó su polla contra mi sexo, en el mismo lugar donde sentí su polla en la entrada de mi vagina y en el mismo lugar donde sentí su corrida entrar el interior de mi coño

Abrí mis ojos, miré a mi marido, nos quedamos mirando el uno al otro durante más de veinte segundos

Mi esposo entrecruzó sus piernas con las mías, colocó su polla en la entrada de mi vagina

Me besó mientras sin más penetró mi coño, entró dentro de mí, teniendo yo mi coño lleno de esperma de otro hombre, usando ese esperma a modo de lubricante

Fue BESTIAL

Estos dos meses no habíamos tenido sexo

Mi esposo se corrió dentro de mí

Embarazada a tope y mi coño albergando el semen de dos hombres distintos

Aquel chico no me penetró

SI mi mente, eso te lo aseguro

Eso significa haber tenido SEXO con otro?

He sido INFIEL?

Puede experimentarse un TRIO sin penetración?

Te cuento todo esto, Pili, en este momento, estando las dos en el mismo Jacuzzi, tú estás sentada donde yo lo estaba en ese momento

Aquí mismo puedes ver nuestra “caja de pandora”, puedes ver el consolador y la máscara que mi marido me ha regalado para que lo use cuando me doy un baño, para mi placer. Sigue (2)

Mi cornudo me graba y mi macho me folla sin resistirme, comenten

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Una semana muy intensa

Cornudos, Erotismo y Amor, Orgías, Relatos porno 22/07/2017

Una noche salimos del club y fuimos a una hamburguesería de esas que abren las veinticuatro horas pedimos una para cada y una ración de patatas estábamos comiendo cuando aparecieron unos amigos nuestros se sentaron con nosotras y entablamos conversación con ellos uno de ellos Raúl nos miraba a todas con descaro me di cuenta al rato se fue al baño espere un poco y fui yo también

-chicas me guardáis el bolso ahora vengo-

Entre había cola en los dos, bien el todavía no había entrado era el último, delante de mi estaban dos chicas que entraron juntas al salir otra del baño y no apareció nadie más la suerte parecía estar de mi lado salió un choco del baño de los tíos

-oye me dejas pasar no me aguanto

Se me quedo mirando y accedió lo agarre por la camisa y lo metí conmigo cerré la puerta me gire y le agarre por encima del pantalón

-ya la tienes dura –le dije abrí su bragueta y se la saque me puse en cuclillas se la lamí de abajo a arriba con la punta de la lengua y me introduje la punta en la boca jugué con su glande dentro de mi boca y volvía a lamerla con la punta de mi lengua esta vez de arriba abajo me incorpore

-me voy solo he venido a probarla-

-que dices Virgy como que te vas- dijo agarrándome por el brazo-eres una zorra calientapollas o que guarra-

-no quiero que se enteren los demás salido mierda les dije que venía mear pero solo quería probar lo dura que estaba tu polla para ver si me podías follar porque ya vas un poco tocao y veo que si pero aquí no- Salí del servicio y volví con mis amigas detrás vino el

-podíamos ir todos juntos al after nuevo que han abierto- dijo una de mis amigas al acabar-

Aquello me facilito mucho las cosas

-es verdad a que vosotros también os venís chicos-dije mientas miraba a Raúl

-por nosotros bien dijo Raúl-

Pagamos y salimos de la hamburguesería nos dirigimos andando al after al llegar había bastante cola al ser nuevo todos querían conocerlo después de diez minutos entramos la pista era enorme nos sorprendimos al verla llena de espuma hacia tiempo que nadie organizaba un evento de esos nos dirigimos todos a ella Y empezamos a jugar manchándonos unos a otros poco a poco y con la tontería nos fuimos dispersando unos de otros atraje a Raúl al

Lugar de mas espuma venia a mánchame la cara lo agarre por encima del pantalón el muy cabron la tenia morcillona mire a ambos lados los amigos no estaban y la espuma cubría lo suficiente se la saque y lo pajee se le puso más dura que en el baño de la hamburguesería podía notar todas sus venas me agache y le di un par de lengüetazos allí mismo bastante deprisa me alcé

-guárdatela y ven al baño- yo me largue

El llego al baño detrás de mi esperamos y entramos en uno los dos el cerro la puerta y al darse la vuelta ya la tenía fuera yo estaba agachada se la agarre y se la lamí solo con la punta de mi lengua de abajo arriba y viceversa mientras me subía la falda y me quitaba las bragas cogí una goma y me la puse en la boca para seguidamente ponérsela al acabar me di la vuelta y me agarre al lavabo el puso sus manos en mis nalgas separándolas

-puedes metérmela por el que quieras –le dije a sabiendas de que nunca había dado por el culo y estaba loco por hacerlo

La embestida fue brutal me la introdujo entera me mordí los labios para no gritar mientras el empezaba a moverse menudo ritmo tenía el cabron la notaba entrar y salir como me rompía el culo a cada embestida suya cada vez más abierto levante le cabeza y me vi reflejada en el espejo mi cara era una mezcla explosiva entre placer y lujuria nunca me había visto reflejada de esa forma me gusto

-dame mas fuerte ya tengo el culo abierto del todo- grite sin dejar de observarme en el espejo la respuesta no se hizo esperar bajo el ritmo y aumento la fuerza de las penetraciones considerablemente a la vez agacho su cabeza junto a mi oído

-Virgy pequeña zorra ya sé que eres una caliente guarra y que te follas todo lo que le cae mal a tu novio que solo estas con él para ponerle los cuernos porque cuando estabais en el instituto te hacia la vida imposible y cuando te pusiste buenorra no paraba de intentar ligarte eres una puta vengativa-

-deja de hablar y dame fuerte o no recuerdas cuando te pegaba en el recreo conviértelo en un gran cornudo joder-

Note como se le hinchó la polla ice un movimiento y me la saque del culo me gire le quite la goma y me a metí en la boca la corrida fue abundante me la trague toda y lamí todo su tronco hasta dejarlo bien limpio

-a él nunca le he dejado petarme el culo ni correrse en mi boca que se joda –

Mientras algunos habían empezado aporrear la puerta del baño

-Me llevas a casa o no has traído el coche-

-no lo trajo Sergio también le cae mal a tu novio y sabe lo mismo que yo-

-perfecto- conteste abriendo la puerta del baño y saliendo a la pista de baile la cual continuaba inundada de espuma pase bailando entre la gente muchos se aprovechaban y metían mano a todo a su paso yo tampoco me quedaba atrás llegue junto a la panda

-hola Sergio me llevas a casa tu vives casi al lado-

-vale pero he quedado que llevaba a Raúl-

-y no puedes pasar un poco de el-

Sergio me miro y entendió rápidamente, salimos del local y fuimos a su coche al lado de la hamburguesería por el camino le deje meterme mano todo lo que quiso llegamos a su coche Raúl estaba esperando

-me llevas a casa – dijo

-maldito cabron siempre el mismo-

-quieres que conduzca yo-

Sergio se quedo pensativo de mala gana

-bueno me lleváis a casa o que idiotas Raúl conduce-

Cogí a Sergio y lo metí atrás luego entre yo Raúl se puso al volante

-que hacéis atrás-pregunto

-tu ya me has follado esta noche ahora le toca a tu amigo conduce y no hagas tonterías-

Me desnude de cintura para arriba Sergio me empezó a devorar mis tetas las lamia las pellizcaba y me daba algún que otro mordisquito suave yo mientras le saque su miembro lo pajee un poco y le puse una goma mientras el continuaba con su cabeza entre mis tetas aproveché para subirme la falda y quitarme la bragas Raúl seguía conduciendo de vez en cuando miraba por el retrovisor para atrás de repente paro en un descampado

-no pienso mover el coche hasta que no hayáis acabado- dijo mirando hacia atrás y salió

Me monte encima de él introduciéndomela entera Sergio continuaba comiéndome las tetas se empezó a tirar hacia un lado quedando tumbado en el asiento del coche conmigo encima yo me movia encima de su tranca arriba y abajo me estaba gustando me abrazo haciendo que nuestros cuerpos se juntasen notaba el ritmo de su pecho junto al mio cuando sin previo aviso se abrió la puerta trasera intente girar para ver pero Sergio me retuvo y Raul sin previo aviso me la hundió en mi culo

-hijo de puta-grite

No estaba preparada para aquello o eso creía yo Raul me empezó a follar como en el baño despacio pero con fuerza Sergio cambio el ritmo y se adapto al de raul cada vez que uno entraba el otro salía como un perfecto mecanismo de relojeria

-hijos de puta cabrones salidos de mierda dejadme sois unos mald….hostiaaaaa-

Mi percepción cambio rápidamente aquello me estaba empezando a gustar relaje mi cuerpo y Sergio me soltó y Raúl paso sus manos por mi cuerpo cogiéndome por las tetas mientras ambos dos me embestían pausada y fuertemente

-parece que te ha gustado la sorpresa nena- dijo Raúl

-claro que si esto es la puta hostia joder hacedme vuestra-

-vamos a cambiarte de posición quiero darte por culo- dijo Sergio

Cuatro manos agarraron mi cuerpo con fuerza ellos sacaron sus miembros de mi cuerpo y me dieron la vuelta en el aire como en una nube quedando boca arriba me deslizaron sobre el miembro de Sergio que se deslizo lentamente dentro de mi culo después Raúl penetró mi conejito luego comenzaron con su particular baile Raúl comenzó a comerme mis tetas y perdió ritmo

-deja mis tetas tío y follame por favor luego te las dejo todas pero no pares- le dije levantando su cabeza

-menuda golfa te está gustando-

Volvió a su cometido mientras nos aguantábamos la mirada después de un rato me las sacaron me tumbaron sobre el asiento y se corrieron en mis tetas casi al unísono Raúl cogió el móvil y me hizo un foto desnuda y con las tetas llenas de lefa

-si cuentas algo publicare esta foto–

Le quite el móvil sin que se lo esperara me metí la polla de Sergio en la boca y me fotografié le devolví el móvil

-esta es mejor-

-esta desenfocada –

-sácame otra- dije volviendo a meterme la polla de Sergio en la boca la tenia flácida pero pronto se le puso dura Raúl tomo las fotos yo continuaba chupándosela a Sergio se le había puesto dura y me gustaba su sabor se corrió en mi boca

-ábrela que te la fotografió-

abrí la boca pero ya me lo había tragado

-joder yo quería sacarte una foto con la boca repleta de lefa-dijo Raul

-la próxima vez, tenéis un clínex para limpiarme las tetas cuando repetimos-

-cuando nosotros queramos ahora te vamos a llevar a casa y no tenemos clínex- dijo Sergio

Me lamí todas las tetas para quitarme la corrida y me fui vistiendo con el coche en marcha

-que te ha gustado verdad- dijo Sergio

-ha sido la puta hostia todavía estoy empapada-les dije

-menuda guarra no me mancharas la tapicería verdad-

-eres gilipollas tio y seguro que esta mas llena de vuestras corridas que de mis flujos pedazo de cabrones-les dije

Entre charla llegamos a mi casa baje del coche y entre en el edificio en el ascensor mire el móvil tenía varios mensajes de contactos de citas que no les hacia ni caso menos a uno que era el compañero de trabajo por así decirlo ya que estaba de prácticas por el instituto la suerte es que él no sabía que lo tenía cazado y le contestaba cuando entraban a alguna reunión.

“que tal la fiesta te han follado”

“seguro que te han comido esas tetazas que tienes”

“te dejas dar por el culo”

Decidí responderle en un solo mensaje

“solo me comí una polla y me trague toda su corrida “

Con esto tendrá para hacerse una paja pensé abrí la puerta del piso la luz estaba encendida y se podía escuchar la cama de mi compañera de piso y sus jadeos

Apague la luz del pasillo para que supiera que estaba allí y me fui a mi habitación

Al día siguiente me levante no podía dejar de pensar en lo que había hecho y como me había gustado mi compañera de piso ya se había levantado y había largado al rollo de una noche estaba desayunando

-buenos días-dije

-buenos muy buenos oye mañana viene mi hermano a dormir que tiene que coger un bus-

-a donde va-

– con unos amigos a Andalucía de ruta turística-

-Vaya que bien – conteste mientras me preparaba el café

Sonó el teléfono eras mis padres para preguntarme que tal me iba todo estuvimos hablando un buen rato después de colgar me fije estaba lleno de mensajes lo deje en la mesilla mientras me puse estudiar para las oposiciones después de eso mi compañera y yo preparamos la comida después de comer estuvimos viendo un poco la tele fui por el móvil par leer los mensajes muchos eran del compañero de curre otros de amigos y uno de Sergio

“te lo has montado alguna vez con tres”

“no”

“estamos jugando a la play en el piso de Raúl y necesitamos que nos hagan unas mamadas”

“a vosotros se os va la pinza”

“si quieres repetir lo de ayer ven somos tres”

“TRES”

no obtuve respuesta y quería repetir me vestí y fui a su casa llegue después de coger dos autobuses urbanos

llame al telefonillo y me abrieron en el piso estaban los tres jugando a la play

-quien es-

-Rodri- se presentó

-yo soy Virgy y me podías mirar a la cara y no a las tetas cuando hablas conmigo-

-es difícil cuando los pezones se te marcan en el top-dijo

Me senté encima de sus piernas y me quite el top entones Raul tiro de mi quitándome el sujetador casi caemos al suelo

-mira Rodri que pedazo perolas tiene-dijo sobándomelas el se quedo pillado viéndolo todo Sergio se levanto y me quito las botas los pantalones y las bragas lo mas rápido que pudoluego escondió la ropa por la casa

-que haces trae mi ropa donde la has llevado –

-para lo que vamos a hacer no te hace falta –

-pedazo cabrones por lo menos sacaros la polla –

Se desnudaron Raúl y Sergio Rodri se quedo vestido

-y tu que no te la sacas seguro que la tienes pequeña-le dije se quedo mirándonos sin decir nada

-tu te lo pierdes-me gire y se habían puesto a jugar otra vez a la play -que hacéis-

-una partidita el que gane te folla primero que voy a ser yo –dijo Sergio

-estas muy seguro- le dije arrodillándome ante el y comiéndole la polla, continuaron jugando poco a poco empezó a perder la concentración

-Hostia para tía que pierdo con este malaco-

-no te quejes que te estás ganado una mamadita extra- acabando de decirle esto me la volvi a meter en la bocaentonces el empezó a hacer movimientos para que no se la pudiese mamar llegando incluso a levantarse y al sentarse cruzar las piernas y encorvarse sobre ella para que yo no pudiera acceder mientras Raul y Rodri que ya se había ambientado se reían

-pero no me ibais a follar todos a la vez- pregunte

-si pero primero te vamos a follar por turnos y cuando estés bien abierta te las metemos todas de golpe-dijo Raul

-GANE-fue el grito triunfal de Sergio el cual sin esperar a mas tiro el mando a un lado me agarro y me tiro encima del sofá metiéndome su erecta verga entre mis tetas

-hazme una cubana con esas tetazas que tienes-

Raul me la metió en la boca al instante

-que haces tío la tengo yo- dijo Sergio

-jodete quieroque me haga una mamada de las suyas tu divierte con sus tetas y tuque dices Virgy-

-uhmmmmm-

-y eso que quiere decir espera que te la saco de la boca-

-que no me la saques de la boca hostia- dije volviendo a chuparla

Rodri se acerco se la saco y se sentó en el sofá mientras se pajeaba mirándonos Sergio la saco de entre mis tetas y Raul de la boca

-mira como la tiene de dura Rodri móntatelo-

Me levante y me puse delante de Rodri se la cogí con la mano y me deje caer sobre ella según la tenia dentro note como Sergio me abría el culo y me introducía su dura verga no acabando aun Raul sentado en el reposacabezas me agarro la cabeza y me la metió en la boca

-mira a la cámara Virgy- mire hacia Raúl quien con una cámara fotográfica estaba tomando fotos

-uhmmmmuhmmuhhmm-

-que dice esta zorra empollada sácasela de la boca Raúl-

-y una mierda que esta zorra chupa mejor cuando le están dando caña no la pienso sacar de su boca hasta que me corra-

-ni yo de su culo-

– ni yo de su coño está caliente de cojones –

Continuamos mientras me seguían sacando fotosluego pararon

-vamos a darla caña a lo bestia tios esta zorra seguro que lo aguanta-

note como me inmovilizaban y cada uno empezaba a darme caña mas y mas fuerte sin ritmo cada cual como le gustaba mientras me insultaban de sobremanera el primero en descargar fue Raul quien al acabar me soltó un azote en la cara seguido por Rodri y Sergio luego me enviaron las fotos al movil mientras yo buscaba mi ropa por la casa cada vez que encontraba una prenda ellos me la volvian a esconder asi que decidi ponérmelo según lo volvía a encontrar

-no te falta algo de ropa- dijo Sergio limpiándose la polla con mis bragas

-sabes te las puedes quedar y llenarlas de corridas y volvere por ellas cuando esten bastante llenas de semen os dejare otras y esas me las llevare puestas- dije saliendo por la puerta sin darle tiempo a contestar

Salidel piso de estos cabrones me fui a casa me duche y me cambie de ropa y me largue al trabajo al estar de prácticas por el instituto solo era por la mañana aunque a veces me pasaba por las tardes mientras estaba, esa mañana tenían un curso de los empleados que iban haciendo por turnos para no dejar solo el local me entere de que esa tarde no abrían ya que solo estaba Rodolfo y se quedaba a puerta cerrada a realizar papeleo atrasado ya que el había realizado el curso, y tanto mensajito caliente se los tenía que devolver después de toda una mañana ajetreada volví al piso a comer algo y después de limpia la vajilla entre en mi habitación cuando iba por las tardes la mayoría de veces ya estaba cambiada y pasaba a hacer una visita esta seria especial revolví mi armario y después de combinar varias prendas di con el juego unos vaqueros blancos bien ajustados el calzado me daba igual así que cogí unas deportivas y para la parte de arriba encontré una camiseta vieja bastante desgastada que anteriormente usaba para andar por casa antes de que me quedara pequeña y se me trasparentaran las tetas era perfecto me puse un jersey bastante ancho encima y me dirigí a verlo estaba el solo me abrió la puerta

-que haces por aquí hoy no hay nadie-

-me apetecía y vine que haces –

-pasar papeleo y de esto no creo que te enteres mucho-

– a vale me voy al baño un momento- al llegar saque mi móvil tenía unos mensajes de él anteriores con sus contestaciones por mi parte

“que te la han clavado esta noche”

“no pero no tengo ganas de follar”

“no vas a dejar que te coman esas tetazas”

“no me van a comer nada hoy pero yo tengo ganas de comer algo largo y duro”

“ y dices que no vas a follar????????? Y que vas a hacer?????????”

“no solo tengo ganas de comerme las pollas de unos cuantos tíos mientras me emborracho”

En el baño me quite el jersey y me quede con la camiseta le envié un par de fotos que me había sacado en casay no tardo en contestar con un mensaje

“estas cachonda “

“si no ves la foto como están de duras”

“te estás tocando solita en casa”

Menudo cabron sabía que estaba allí mismo

“no estoy en el baño de la oficina esperando a que vengas de una puta vez a metérmela por todos los agujeros”

No obtuve respuesta espere pero como me imaginaba no vino salí del baño estaba en su mesa continuaba con el papeleo

-sigues con los papeles no paras ni para ir al baño- no contesto estaba tenso me acerque a el sobrizandome en la mesa dejando ver mis tetas

– sabes tengo ganas de comerme algo largo y duro-dije empujando la silla fuera de la mesa lo mire no me extraño que ya la tuviera dura y fuera del pantalón

-te estabas haciendo un pajote –le dije mientras se la agarraba para que no pudiera guardársela me arrodille y se la lamí de abajo a arriba sin llegar a metérmela en la boca lo mire

-te preguntado que si te estabas haciendo un pajote-me metí la punta en la boca y empecé a chupársela muy lentamente haciendo círculos con mi lengua sobre su glande, alcé la mirada su carita estaba en éxtasis total comprendí que estaba a punto de correrse así que aceraré mi lengua, me lleno la boca pero continúe con la mamada ya que no se le bajaba la empalmada a el cabron, estaba lleno se volvió a correr me la saque dejándola bien limpita estaba dura todavía así que me pegue con ella en la mejilla derecha lo mire y abrí mi boca enseñándosela repleta de su corrida , me trague un poco me di otro rabazo esta vez en la mejilla izquierda y la volví a abrir, de nuevo me trague otro poco y se lo volví a enseñar mientras de cada vez me pegaba a mi misma con su polla en la cara hasta que lo hube acabado todo él se quedo en su silla sin saber cómo reaccionar levantándome me senté en sus rodillas sin soltarle su todavía empalmada polla me acerque a su oído metiéndole mis tetas en su cara

-esto es mejor que el pajote que te estabas haciendo salido mierda, y deja de fumar la nicotina le cambia mucho el sabor al semen,apréndetelo bien para la siguiente vez que será pronto –

-creo que lo has disfrutado tu mas que yo pedazo de guarra estoy seguro de que te lavas los dientes con lefa en vez de con pasta -me dijo en bajito al oído

-joder que cerdo eres, a que te gustaría que lo hiciera de verdad- le dije mientras me levantaba y me recostaba sobre la mesa bajándome los pantalones y las bragas

-tienes dos agujeritos a elegir pero solo te la dejare meter en uno vamos decide- se levanto de la silla y me separo las nalgas puso su rabo en la entrada de mi culo y apretó con fuerza después me agarro la manos sobre la mesa para que no las pudiera mover las embestidas eran firmes y el movimiento acompasado me gustaba y me excitaba cada vez mas no se como la hacia el muy cabron pero me estaba corriendo mientras me daba por el culo era la primera vez que me pasaba y me habían roto el culo muchos finalmente explote en un gran orgasmo

-muy bien zorra creo que vamos a follar antes de lo que crees yo que te pensaba romper el culo y ya lo traías abierto de casa-

-joder como follas–

-igual de bien que tu comes rabos y tragas corridas y ahora cuando te la saque me vas a hacer un favor-

-si , si lo que sea quieres que me vuelva a tragar tu corrida-le conteste sabiendo lo mucho que le había gustado

– algo parecido- dijo soltándome a la vez que me la sacaba todavía dura abría un cajón y sacaba un cepillo de dientes

-joder que cabron ya lo tenias preparado- cogi el cepillo mientras él se pajeaba y se corria en mi boca acabo y me limpie los dientes con su corrida con toda naturalidad e hice gárgaras dos o tres veces el puto salido se empalmo de nuevo me trage todo y me aceque a el

-te queda un agujero-

-vaya con la niña no decías que solo me la dejarías meter por uno-

-mira que húmeda estoy –recostándome sobre la mesa abriendo mi conejito y dándole un condon

Lo cogió y se lo guardo –sin goma zorra-

-soy toda tuya-

Las embestidas eran fuertes me penetraba mientras me comia las tetas follaba demasiado bien

-asicabron joder como follas- gritaba

Se acerco a mi oído–te está gustando–

-córrete dentro–le dije mirándolo a los ojos y una mueca de victoria se reflejo en su cara inundándome por completo se quedo inmóvil y me la saco

-límpiamela-

-con la boca supongo-me arrodille se le había quedado morcillona puse las manos a la espalda y poco a poco la fui limpiando con lengua lentamente

-tragatelo y di soy una guarra-

Me trague los flujos que limpie de su verga me puse de pies y lo rodee con mis brazos por su cuello-soy una puta guarra necesitada de polla en todos los agujeros que le ha encantado limpiarse los dientes con tu corrida y dejar que me la metieras a pelo hijo de puta-

Nos vestimos y me largue a casa por el camino le envié una foto al móvil contexto al instante

“esa de la doble penetración eres tu guarra”

“y el que me saco la foto me la tenia metida en la boca ”

le envie otra en la que se me veia completamente ensartada por todos los lados y otro mensaje

“uno solo me aburre menos mal que se te ocurrio obligarme a limpirme los dientes con tu corrida estuvo de puta madre ”

me envio otros correos pero no respondi

Había encontrado trabajo en un bar de barrio a media jornada después de acabar las practicas no se ganaba mucho pero me daba para mis gastos todas las noches cerraba yo el dueño ya me había dado un juego de llaves del local para no tener que venir el y eso era una putada ya que algunos días tenia que aguantar borrachos y cerrar mas tarde de lo acordado pero en el fondo no eran todos los días alguno que otro contado cuando llegaban Andrés y algún amigote con ganas de juerga y aquel día iba a ser uno de esos entraron el bar ya medio golpeados saludando a todos y bebiendo como esponjas mientras veían el partido al menos ya los conocían todos y no les hacían ni puto caso al acabar el partido se fueron todos incluidos ellos así que aproveche para limpiar y dejarlo todo recogido lo mas que podían venir eran cuatro gatos a tomar café como así fue pero a eso de las doce y media volvieron Andrés y sus colegas

-pon unas copas nena que hoy hemos ganado- entro gritando por la puerta

-joder siempre que hay futbol me hacéis mismo que queréis lo de siempre supongo- cogí cuatro vasos y puse unas copas para ellos y otra para mí, como estábamos fuera de la hora de cierre le di la llave para que trancara la puerta y corriera las cortinas apague las luces del bar menos dos de la barra así desde fuera estaba cerrado, las dos primeras veces la verdad me fastidiaron bastante pero después de un mes ya los conocía bien después de poner las copas me fui al almacén a quitarme el uniforme que constaba de una camiseta amplia y unos pantalones más amplios todavía porque según el jefe daba más libertad de movimientos yo los odiaba siempre me había cambiado después largarse pero con esos horarios hacía tiempo que no echaba un buen polvo y con un poco de suerte los tres o alguno de ellos me follaria esa noche además de lo que traía puesto tenía una mochila con ropa en el almacén la abrí y me puse la parte de arriba de un bañador y una camiseta de red los vaqueros ajustados que traía de casa y cambie las deportivas por unas botas de caña de la mochila acabe de vestirme y volvi a guardar la mochila salí a la barra

-joder cuanta curva- grito Andres al verme salir –el chus debería de cambiarte el uniforme-

-pues si es muy incomodo– les dije –no le digáis que me he cambiado-

-si nos pones una ronda pa todos tranquila que no decimos nada- dijo el Paco

-eso esta hecho sin problema- conteste yo cogiendo los vasos para rellenarlos de nuevo

-bueno aunque no nos pusieras esa ronda con las vistas que tenemos tampoco íbamos a decir nada- dijo “el duende” entre risas

– estáis como putas cabras tios-les conteste mientras me agachaba a la cámara a por los refrescos el duende se quedo mirando mis dos tetazas los otros se reían por lo bajo para hacerme notar lo que yo disimuladamente había provocado y que le dijera algo en esa postura levante la cabeza

-que duende están bien eh- le dije en ese preciso momento todos se quedaron cortados pues creían que le iba a dar un manotazo una mala contestación o algo así acabe de poner las copas y salí de la barra junto con ellos

-Andrés creo que tengo que proponerle al chus un cambio de vestuario en la empresa-dije yo después de darle un buen trago a mi copa

-ese como te vea así se pone cardiaco- dijo el Paco

-cada poco sale al baño a meneársela pensando en correrse en tus tetas-dijo el Andrés el Paco y el duende se quedaron mirándolo con cara de “menuda burrada has dicho tio”y era verdad pero me daba igual

-no tiene suficiente lefa para cubrírmelas enteras- dije yo con toda naturalidad se me quedaron mirando y captaron todos lo que quería el primero en preguntarme burradas directamente fue Andres al que después se le unieron El duende y Paco

-joder ya te están afectando los cubatas –

-nooo es más me voy a poner otra ronda-dije levantándome del taburete y entrando de nuevo en la barra con unos buenos golpes de cadera recogi todo y lo puse en el lavavajillas que había junto a la esquina mostrándoles mi culo al agacharme forzadamente

-ten cuidado con esas posturas que no hay embestida que resistan las costuras-dijo el duende

– ese culo venia de fabrica o te lo han modelado a base de pollazos- dijo el Paco

Cerre el lavavajillas me dispuse a poner unas copas mas mientras le contestaba al Paco

-Venia si de fabrica pero hay que mantenerlo a base de pollazos-le conteste

-ya te han hecho el mantenimiento hoy-contesto rápidamente y mi respuesta no se hizo esperar quería follar y la conversación me estaba poniendo muy cachonda salí de la barra con mi copa me acerque a él le cogí sus manos y las puse en mi culo el duende soltó la copa y me agarro las tetas desde atrás

-necesito un mantenimiento completo y seguro que vosotros tenéis las herramientas necesarias-según acabe de decir esto Andrés me agarro fuertemente separándome de los dos y empujándome por los hombros me obligo a arrodillarme mientras con la otra mano se sacaba su ya durísima polla lo mire el cabron no se corto para nada aunque estuvieran allí sus colegas

-esta herramienta es perfecta para mi boca- dije y empecé a lamerle la punta despacio

-joder esta zorra esta caliente- dijo el duende llegando desde atrás y bajándome la camiseta y el sujetador dejando mis dos perolas al aire mientras continuaba realizándole la mamada a Andrés el cual no decía nada y lo estaba disfrutando al máximo después de unos minutos chupándosela pare

-ya has disfrutado ahora me toca a mi- me levante y me tumbe bocarriba encima de la barra con la cabeza colgando

-que cojones haces –dijo Andres perplejo

-quiere que le follemos la puta boca la muy guarra-dijo Paco sacándosela y clavándomela hasta las amígdalas una y otra vez

-vamos zorra traga toma lo tuyo puta eres una jodida tragasables – gritaba mientras me la clavaba en la boca Andrés y el duende miraban la escena mientras se la pelaban

-nosotros también queremos Paco- dijo el duende

– tranquis que ya es toda vuestra ya no tengáis compasión de esta guarra se nota que lleva ya unos cuantos kilómetros de rabo- me la saco y dejo hueco para otro

-sabes zorra ahora te voy a romper los pantalones y te voy a taladrar el culo- acabando de decir esto saco su navaja del bolsillo del pantalón y empezó a rajar el mío por las costuras acabando me corto las bragas y me la metió poco a poco el duende estaba follandome la boca y el Paco decidió subirse encima de la barra y metérmela entre mis dos tetazas asi estuvieron un larga rato hasta que decidieron intercambiarse estuvieron otro lago rato volvieron a intercambiarse ya cada uno había pasado por mi culo mi boca y mis tetas al acabar me baje de la barra

-ha sido diver-

-todavia tenemos que corrernos, y eres lo bastante guarra como para que te salpiquemos las tetas-

– NO- grite –lo que soy es lo suficientemente guarra para que me llenéis la boca con vuestras corridas-

El primero en correrse fue Paco la corrida era abundante y generosamente espesa las otras dos fueron casi idénticas mi boca rebosaba agache la cabeza y lo escupí todo en mis tetas esparciéndolo con ambas manos ellos se empezaron a vestir yo acabe entre en la barra y me lave las manos

-a esta invito yo- cogiendo cuatro vasos y rellenandolos sali de la barra y puse las copas

-lo que me hubiera gustado tener dos pollas en mis dos agujeritos a la vez y no en las tetas- dije

-ya has hecho dobles -pregunto el duende

-si y me encanta-

-y dos rabos en el mismo agujero-pregunto Paco

– en el coño si pero en el culo no- los mire a los tres -que lo intentamos ya estoy muy abierta-

-joder menuda guarra pero creo que lo vamos a intentar otro dia estamos secos-comentaron

Cerre el bar en la calle estaba el Paco esperando

-quieres que te lleve a casa puta guarra-

Me subi en el coche

-te puedo hacer una mamadita mientras me gusta el sabor de tu polla-

-sirvete-

aunque no se corrio yo fui con su polla metida en mi boca todo el camino

-llegamos-

saque su polla de mi boca y me limpie las babas con la mano

-te apetece subir-

-joder no has tenido bastante esta noche pues yo si-

-otro dia me dais mas caña –

subi al piso, al dia siguiente se presento el gilipollas de mi novio se le ocurrio hacerse un tatuaje,queria algo muy varonil pero le tenia un odio y un miedo terrible a las agujas, se trajo un par de colegas mas bien recien conocidos en algun bar que estaban aprendiendo a tatuar a su mi piso, los tres llegaron bastante borrachos.

-Te vas a tatuar-

-Si- contexto tremendamente borracho -estos dos colegas lo van a hacer-

-Vale me voy a probar el disfraz para hallowentomaros unos chupitos de tequila y tapate los ojos ya veras como no notas la aguja-

Ellos se quedaron en el salon uno empezo a sacar todo el instrumental y yo me puse el disfraz, no el que le habia enseñado a el si no otro mas provocativo, con la borrachera que tenian me los iba a follar con el todo pedo al lado y ni se iba a enterar, salise la habitacion y me acerque al salon, el muy tonto se habia tapado los ojos para no ver la aguja asi tampoco veria lo que le estaban haciendo, cuando me hube cerciorado entre vestida de colegiala zombi muy sexi

-que ya te has puesssto ese disfrazzzz de pa patata locaaa……- dijo con la borrachera a duras penas se le entendia

-si cariño es para que me den opinion tus amigos-

-la opinion te la doiii yo por ellos estas horrible ayyyy- chillo – me has clavado la puta aguja ten cuidado-

-eso ten cuidado que lo mismo se levanta-dije mientras recogiala mesa me agache lo justo para enseñar mi culo me gire todavia agachada dejado ver mis dos tetas cogi todos los vasos

-alguno me ayuda a llevar esto a la cocina con este disfraz casi no puedo-

-dejalo todo yquitate esa horterada- dijo el capullo de mi novio

-sabes tienes razon-

-claro que tengo razon siempre tengo razon, como me queda el tatuaje-

-muy bien te esta quedando estupendo- le dije

-tu coge eso y llevamelo a la cocina por favor, con este disfraz no puedo ni moverme- le dije al que no estaba tatuando

entramos en la cocina y dejamos todos los vasos en el fregadero cogi la botella de tequila y puse dos chupitos le di uno al colega de mi novio nos lo bebeimos del golpe y tomamos otros dos

-ese es el disfraz de patata loca- pregunto

-no este es otro, el de patata caliente es para la fiesta de la disco nosotras vamos de patatas y ellos de nabos –

-patata caliente-

-si la patata esta en el armario y la que esta caliente soy yo y por lo que veo ya tienes el disfraz de nabo preparado- le solte mirando su abultada bragueta

-y este que llevas puesto de que es de colegiala sexi-

-no es de colegiala guarra y es para una fiesta que no va poder disfrutar el –

-y como de guarra es esa colegiala-

-mucho mas de lo que tu y tu colega os podais imaginar-

mientras hablabamos ya se la habia sacado me agache un poco y se la chupe

-donde estas nena- se escucho desde el salon

saque la polla de la boca y le conteste -quitandome el disfraz como me dijiste ya voy-

Le di la botella de tequila a el tipo -que beba un poco mas que se cae redondo –

Los dos fuimos al salonseguia con los ojos tapados pero algo mas sereno prepare unos chupitos y se los di de beber al poco rato ya estaba otra vez tocado hice una señal al chico y se saco la polla prosegui con la mamada el tatuador casi se le suelta la risa mientras me desabroche la blusa para que pudiera sobar bien mis tetas

-quedaria mejor si le pones alas y cuernos a ese tatu- me la volvia meter en la boca

-las alas no se pero los cuernos seguro que de puta madre oye tio voy a parar un momento tu no te muevas vale se tiene que curar-

El imbecil no dijo nada y el tatuador se saco la polla la cual agarre y me meti en la boca se le puso bien dura, habian movido el sofa para poder apollarse en el respaldo para hacer el tatu y yo estaba sentada detras del sofacomiendole su polla

-no pierdas el tiempo y sigue tatuando- le dije

El tatuaba a el imbecil mientras yo le comia la polla el imbecilempezo a gritar porque el tatuador de vez en cuando se pasaba pinchando su colega se fue al baño a reirse mientras el y yo aguantabamos la risa

-de que cojones estais riendo-

-de nada cari- conteste yo mientras le daba un piquito

-dame otro que me relaja –

Llame al otro y me puse a darle un lameton a su polla y luego un piquito al imbecil se relajo tanto que se quedo dormido y empezoa a roncar como un camionero

-ya era hora de que este se quedara dormido quien me la va a meter primero-

-yo- respondieron al unisono

-bueno si os poneisasi me la podeis meter a la vez por el culo todabia estoy muy abierta- dije riendome picaramente ellos se quedaron un poco estupefactos y al final decidimos hacerlo por turnos mientras uno vigilaba al imbecil otro me rompia a placer

recogieron todo y se fueron al cabo de una hora se despertó el imbecil y me empezo ameter mano yo estaba muy caliente pero pasaba de follar con el y le monte una tremenda por el tatuaje y los dos tios haciendo que se fuera cogi el telefono y mande un mensaje a sergio

“tengo cuatro amigos mas vosotros tres siete uno para cada dia de la semana pero me he peleado con el imbecil y quiero que todos me deis caña a la vez esta tu piso disponible”

luego otro a el compañero del curro

“quieres ver como me follan varios tios en directo sin fotoss”

y otro amis amigos del bar

“estais cargados para esta noche llenarme de leche ”

las respuestas de cada uno me gustaron pase de los dos tatuadores y estoy llendo a casa de sergio donde espero que me destrocen como la idea guarra y depravada que tengo en mente para que ninguno se quede mirando mientras otros me follan todo van a participar a la vez algun dia lo contare.

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Cumplí mi fantasía de cornudo con sexo en la playa

Cornudos, Sexo en la playa 17/07/2017

Mi mujer, con dos tios en la playa, yo un cornudo novato consentido y al final, contento, toda una experiencia.

Desde hace mucho tiempo que leo vuestros interesantes relatos y hoy me he decidido a emprender el primero de mi puño y letra.

Les cuento, Rosa mi mujer es una mujer de 45 años andaluza, con rasgos haciendo honor a su tierra, es decir, la típica morenaza de enormes curvas y cara guapa y no es porque quiera describirla así, es así, todo ello en un entorno de 1,68 de altura por 62 kg de peso. Yo Rafa tengo un año más que ella y soy un tío delgado de ojos verdes una dotación normal y eso si muy morboso, como ella.

Digamos que la acción de este relato comenzó un día primero de este incipiente pasado verano, cuando ya ambos estábamos de vacaciones en la costa del sol, llevábamos dos días cerca de Marbella cuando cenando una noche nos comentaron que había una playa nudista cerca, durante la cena rosa llevaba un vestido blanco de licra muy pegado y cortito en los que se remarcaban sus pechos y ese culazo que me vuelve loco aun a los 18 años de casados , luego mientras tomábamos unas copas hablamos sobre la idea de acercarnos a ver qué tal, ya alguna vez que otra fuimos a alguna playa de este tipo, pero con la ayuda de las copas y demás rosa empezó a fantasear con que se podía dar el caso de conocer alguna pareja y tener algo de morbo lo que yo empecé a alimentar con que algún joven se le ofreciera a ella y lo que me pondría esa situación al igual que estar con una joven los dos, en fin que tal toda la conversación fue subiendo de tono de tal manera que acabamos en el trayecto del bar al apartamento follando como locos en el coche de una manera pasional. Rosa estaba tan cachonda que me comió la polla de una forma que me hizo flipary alucinar me la puso tan dura que pensé que me iba a estallar, lo que nos hizo salir del coche y en el descampado que nos encontrábamos ponerla de espalda y darle lo que se merecía, se la metí del tirón y dio un grito de gusto y dolor, que me puso más a mil, estuve dándole bien durante un buen rato mientras no dejaba de acariciarle sus pechos, por fuera de su vestido, cuando se la tenía totalmente clavada, note que me aguantaba la polla como un guante con su vagina y los latidos de ella al tener el primer orgasmo, así que me quede quieto y luego seguí de forma brusca dándole aun mas fuerte sujetando sus preciosas caderas hasta que note que me corría y le llene su coño de toda mi gratitud por el polvo que me había regalado mi querida esposa. Nos fumamos un cigarrillo y seguimos hacia el apartamento.

UN CORNUDO QUE QUERÍA SERLO Y TENER SEXO EN LA PLAYA

Así que al día siguiente nos despertamos a media mañana, amaneció un día estupendo de playa, lo que nos empujo a prepararnos para disfrutarlo, desayunamos, preparamos unos bocatas y una neverita con unas cervezas y algo mas y nos fuimos a la calle sin decidir a qué playa iríamos, una vez en el coche yo ya tenía mi idea, seré sincero, tome dirección a buscar la playa nudista de la que nos hablaron.

Rosa: ¿A qué playa vamos vida?

Yo: No lo hablamos anoche, jajaja

Rosa: Bueno podemos ver que tal esta, pero no te hagas muchas ilusiones que nos conocemos eh. Lo de anoche solo fueron palabras.

ELLA CULEADA Y FOLLADA  EN LA PLAYA NUDISTA

Ya sabía yo que empezaba a poner trabas a las fantasías de la noche anterior pero en mi mente seguían vivas todas aquellas fantasías con las que alimentamos la situación que vivimos en aquel descampado. En menos tiempo del pensado estábamos cerca de la playa en cuestión, era un camino de tierra con árboles y había que cruzar como unas dunas con arbustos para llegar a la orilla, durante el trayecto vimos algunos tíos paseando y alguno que otro tendido por las dunas, tomando el sol, algunos en pareja nos imaginamos que serian gay y alguna pareja que otra de guiris también, llegamos a la orilla y eche un vistazo para ver donde clavar la sombrilla, vi una pareja que la chica no parecía estar mal y me acerque sin obviar mi intención quede donde quería . Pasamos un buen rato tomando el sol después de desnudarnos totalmente y ponernos bronceador y nos dimos unos baños yo intente ponerme cariñoso diciéndole a rosa lo buena que estaba la chica de al lado y tal pero me corto el rollo, y empezó con las risas y sus bromas, el calor se pronunciaba y las cervezas iban apaciguando a esta y a la vez haciendo su efecto en ambos. En un momento vi a Rosa que miraba a nuestra izquierda mucho, entonces encontré el motivo había dos chicos de unos 20 a 25 años de estos de gym y que le habían llamado la atención con toda seguridad, uno era moreno así como con rasgos árabes y el otro se veía mas español, lo que demostró cuando le oí vocear al otro si estaba fría el agua, rosa ya vio que me percate de su interés y empezó a sonreír pícaramente, estaban ambos de pie en la orilla y el moreno lucia una polla que hizo que rosa se levantara las gafas de sol, cuando la vio, yo me sonreí y ella se volvió a percatar el otro tampoco se quedaba atrás pero no llegaba a su altura.

Yo: ¿Otra cervecita morena?

Rosa: jajaja venga que calor tengo

Yo: ya lo veo cielo ya lo veo es normal

Rosa: ¿porque los dices?

Yo: porque la hace, hace un calor de cojones…

Rosa se reía a carcajadas y sabía como nadie leerme el pensamiento, como yo a ella.

Entonces, la pareja de al lado se marcho y cuando eran las 3 de la tarde aproximadamente la playa se empezó a quedar mas vacía, nos comimos los bocatas y rosa seguía disimuladamente con su juego visual y sus cervecitas empezaban a hacer efecto, al igual que el calor iba en aumento. Y las miradas de los dos chicos hacia rosa también aumentaban, hasta el punto de coincidir con ella en el agua y cruzar una sonrisa a la vez de una mirada a sus pechos que no me dejaron con dudas de cómo les estaba poniendo mi morena.

Yo: no veas que miradas te han echado los dos eh

Rosa: parecen simpáticos si, y bueno ellos también están de muy buen ver eh

Ese comentario ya empezó a ponérmela morcillona y ella se percato de ello.

Me fui al chiringuito por unos cafés y un par de cubatas, cuando volvía, vi al moreno arrodillado delante de rosa, estaba pidiéndole fuego y vi de lejos la actitud de rosa moviendo el pelo como cuando está en plan, la conozco y sé que hacía. El chico no quitaba sus ojos de las tetas mientras encendía el cigarrillo.

Yo: no te puedo dejar sola eh, jajajja

Rosa: jajaja querían fuego, pero yo creo que algo mas tampoco lo rechazarían.

Yo: ¿jajajaja y tú?

Rosa: ¿quién sabe? Espera que me beba el cubata, jajjajaja

Era mi oportunidad, rosa estaba en su punto y tenía que aprovecharlo, me di un baño y al salir desde la orilla ya que los únicos que podían oírnos eran los dos chicos le dije a rosa…

Yo: cuando nos tomemos eso, voy a traerme otros dos y nos vamos a ir ahí arriba a la sombrita de los arbustos a dormir la siesta, ¿te parece?

Ni que lo hubiera hablado con ella, miro a los chicos, ellos estaban pendientes del comentario, y me contesto…

Rosa: Perfecto lo que tu digas, intimidad, jajaja

Así fue volví con dos cubatas cogimos las cosas y subimos un poco hasta encontrar un recodo en que no había camino y un arbusto altito que daba la sombra, estiramos las toallas y nos acomodamos. Antes de sentarme en la toalla me pareció ver a los dos chicos caminando hacia nosotros.

Yo: No te quitaban ojos eh

Rosa: Ni yo a ellos que quiere que te digas, me estaba poniendo la situación.

Yo: pues creo que vienen por ahí, ¿quieres que los llame?

Rosa pensó que estaba tirándome el rollo, y se puso de pie como un resorte a mirar, lo que coincidió en el momento en que se acercaban los chicos a unos metros.

Chicos: Hola de nuevo

Rosa: Hola q tal

Yo: Hola aquí estamos más tranquilos, soy Rafa.

Yahid: encantado yo Yahid.

Rosa: Yo soy Rosa.(con dos besitos de acompañamiento rozando sus pezones por el pecho del chico)

Carlos: Soy Carlos, (se acerco a recoger otros dos besos y otro arrimon)

También me saludo a mí.

Rosa: que calor eh, aquí parece que corre algo más de aire

Mientras volvía a sentarse quedando su cabeza a la altura de las piernas de Yahid y mirando con disimulo su polla que estaba algo morcillona, hizo el gesto de hacerles sitio.

Los dos chicos estaban casi frente a frente a rosa con sus toallas pegadas a las nuestras ya sentados también y yo al lado de ella con toda la panorámica dispuesta.

Yo: Rosa es muy pero que muy calurosa, sobre todo cuando venimos a la playa le dan unas calores, jajajajjaja.

Comente mientras le echaba el brazo por encima y sin que lo esperara le acariciaba una teta.

Rosa enseguida me miro como extrañada pero a la vez compinchada y los chicos se miraron entre ellos igualmente y sonrieron.

MI FANTASÍA ERÓTICA COMENZABA A HACERSE REALIDAD

Carlos: Yo con una mujer como rosa también noto más el calor eh, jajaja

Yahid: cualquiera, jaajajja

Rosa: venga ya, pero si podría ser vuestra madre.

Yo: ¿eso pensáis chicos? Yo creo que pensáis en otra cosa.

Yahid estiro su mano y pregunto

Yahid: ¿puedo?

Acariciándole una teta a rosa, ella me miro y yo asentí y el prosiguió con la caricia a la vez que decía…

Yahid: Esto no me recuerda a mi madre rosa, esto es algo muy sensual, tienes unos pechos hermosos.

Rosa: umm muchas gracias.

Carlos: y esta igual de sensual.

A la vez que se acercaba a besarla, yo vi el principio de lo que imagine y ahí estaban..

Yahid acariciándole un pecho y con la otra mano masajeándole el muslo y Carlos besándole el otro. Rosa me miraba y yo le hacía señas de que atacara, así fue, enseguida cogió a Carlos del cuello dirigiéndole la cabeza mientras le mamaba una teta, Yahid empezó a besarle el muslo, siguiendo hacia arriba, Rosa ya se dejo caer hacia atrás con los dos cachorros encima prácticamente, en minutos Yahid ya estaba haciéndola gemir disfrutando de la comida de coño que le estaba dando, Carlos seguía en su tarea y Rosa no perdía el tiempo ya tenía la polla de Carlos totalmente dura masajeándola. Carlos le ayudo acercándola a su boca y rosa no desprecio la invitación y empezó a practicar algo en lo que es una maestra, le comía la polla al chico disfrutándola y haciéndole flipar y resoplar al chaval cada vez se la metía mas, a la vez que tenía que sacársela para resoplar del gusto que Yahid le estaba dando, levanto la cadera de la toalla y vi como llegaba a su primer orgasmo en la boca de Yahid.

Rosa: aaagggg, uf ufuf no pares no pares, diossssssssssummmmmmm.

HASTA UN PLÁTANO ES MEJOR QUE YO, PARA ELLA

cornudo zorra

Yahid se puso de rodilla y rosa igual, mirando la polla de este con los ojos como platos al ver el tamaño que había conseguido, empezó a darle lametazos mientras este le acariciaba los pechos, Carlos quedo detrás de rosa con la polla en la mano para nada envidiaba a la de Yahid aunque no era igual y mirándome me hizo un gesto de aprobación para cogerla a perrito, asentí con la cabeza.

Yo: Cariño prepárate que empieza lo bueno.

Rosa miro de reojo hacia atrás a la vez que Carlos la sujetaba por las caderas y le abría las nalgas buscando su vagina y poniendo la cabeza de su polla a la entrada, la embestida hizo que rosa se estremeciera y volviera los ojos a la vez que no dejaba de mamar la polla a Yahid disfrutando de cada centímetro que lamia, me miraba y veía la cara de vicio, de gozo y de lujuria que tenia, sabía que las estaba gozando a mil por mil. La respiración le fallaba y se saco la polla de Yahid de la boca.

Rosa: Ufffff, que gusto rafa que gustooooo, como me está follando, sigue sigue así no pares Carlitos, aggggs ,ummmm ,dame dame así dame,me co,me co,corroooooooo.

Gritaba rosa a la vez que levantaba su culo y agachaba su cabeza contra la toalla, no tardo Carlos en seguir dándole cada vez más duro y se oía como le golpeaban los huevos del chico en las nalgas y el chapoteo del coño de rosa empapado a la vez que los gemidos de esta sin dejar de acariciar con el brazo extendido la polla de Yahid, eso sí gritando del gusto que le daba la polla de Carlos hasta que este, se quedo clavado en ella diciendo…

Carlos: ufffffffffff, tenga señora tengaaaaa, que culazo, me corrooooo, uffffff ufffffffff queeee gusto dios.

Recibió toda la lefa del chaval en su coño y se quedo unos minutos resoplando y saboreando el polvo que acababa de recibir y mirándome sonriendo mientras le acaricie sus cabellos.

Rosa levanto la cabeza y Yahid estaba de frente con la polla en la mano. Se acerco así a él y empezó a mamársela de nuevo, no necesito mucho, porque la tenía como una estaca mirando al cielo y rosa tenia aun cuerda y sabia que la estaba dejando para deleitarse como así fue. Se siguió acercando a Yahid mamándosela a la vez que le empujaba con la otra mano para que se tendiera, enseguida se incorporo y se subió encima del chico, me miraba mientras con la mano le sujetaba la polla y la acomodaba en su coño, temblaba de gusto mientras le entraba centímetro a centímetro, los labios los tenia entreabiertos y temblorosos, los ojos entre cerrados la cara de gusto era para no olvidarla, por fin deje de ver aquella polla, porque ya la tenía toda dentro y se notaba en su cara, empezó un suave movimiento arriba y abajo que ni yo ni Carlos dejamos de observar, a Carlos ya empezaba a resurgirle el miembro (bendita juventud), yo me puse de pie mirando a alrededor y todo estaba tranquilo, aproveche para acercarle la polla a rosa, pero no podía atenderme estaba totalmente sometida a la polla de Yahid, gemía, se convulsionaba, gritaba, y llegaba a un orgasmo tras otro el chico le estaba dando una follada del quince o ella a él, el caso es que ella ya cedió su cuerpo hacia adelante y el la tenia cogida de las nalgas y le estaba dando duro, muy duro y ella pedía…..

Rosa: massssssss, asiiiii, dios mioooo como me gustaaaaaaaa, me estas matando de gustooo agggggggggg, asiiiii…..

Yo acerque mi polla y la hice abrir la boca, me la empezó a mamar y entre los labios se le escapaban los mugidos que ya no eran gemidos de gusto. Carlos se coloco detrás de ella y volvió a hacerme señas de cogerla esta vez supuse que analmente, asentí, ya estábamos a todas y había que aprovechar. Comenzó a abrirles las nalgas y rosa hizo un gesto con las manos hacia atrás le cogí el brazo y le volví a asentir, le saque mi polla de la boca a la vez que Carlos la enculaba de un golpe.

Rosa: aaaaaagggggg diosssssssss me mataissssssss ahhhhhhhhhhhgggggggg

Yo: disfruta vida disfrutaaa.

Rosa: Cariño que gustoooooooooooo, me rompen el coñooooo y el culooooooooooo, pero que gustooooooooooooo, aghhhhhhhhh así, no paréis no pareisssssss, akggggggg.

Le volví a meter la polla en la boca y me corrí en su boca, la deje en medio de ellos dos disfrutar de aquellos dos chicos, no sé cuantas veces se corrió, perdí la cuenta pero el martilleo de pollas que le suministraron duro más de 20 minutos hasta que ella se desplomaba de gusto encima de Yahid y el gemiaaaaaaa como un toro llenándole el coño de leche y Carlos daba a la paz bufidos de gusto y temblaba dentro del culo de mi mujer que tenía en ese momento la cara de vicio más guapa que había visto hasta ese momento.

Nos despedimos y nos intercambiamos los números de teléfonos por si durante esos días, nos apetecía quedar con aquellos chicos, “tan simpáticos”.

En definitiva, cuando nos quedamos solos, Rosa no supo explicar con palabras lo que aquella situación y aquellos chicos le hicieron sentir. Algo que me hizo desde aquel día ser un cornudo consentido, pero muy contento.

No duden si lo desean, en decir lo que les pareció, para animar a poner más relatos. Gracias.

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AMAR… NO AMAR (2)

Confesiones, Cornudos, Erotismo y Amor, Relatos porno 22/03/2017

CAPÍTULO 2º. Relatos maduras Magda

A la mañana siguiente Tomás, con un ojo enteramente amoratado, estaba en la tienda para hacerse cargo de su reparto de leche. Subió al piso de Magda y fue a dejar la botella de cada día a la puerta de la mujer y recoger la botella vacía del día anterior. Pero no llegó a hacer ninguna de ambas cosas pues la puerta se abrió tan inopinada como violentamente empujada por Magda, que por poco si incrementa los “desperfectos” de la noche anterior, pues a punto estuvo de estrellarse contra su cabeza. Por suerte así no fue, y ante él apareció la dama de sus sueños. Pero esa mañana no estaba por entero vestida, como habitualmente aparecía ante él al recoger su leche diaria, sino con una bata larga, también de seda, y abierta por entero, dejando al descubierto una especie de pijama de raso,  y de una sola pieza: Sujetador arriba y un cortito calzón que no le llegaba más abajo del nacimiento de los muslos. Algo muy parecido a un sugestivo “Baby Doll” A Tomás le pareció la cosa más hermosa que jamás sus ojos vieran, incluso más hermosa que la noche anterior, con aquel camisón de ensueño, porque ahora la tenía allí delante, de cuerpo entero y sin que entre ellos mediara distancia alguna, como aquel que dice.

relatos maduras magda

Ella le miró sonriente y se apoyó por un momento en la jamba de la puerta observando al chaval que tan asiduamente la espiaba. No sentía en ese momento animadversión alguna hacia él; a decir verdad venía esperándole desde antes de que amaneciera.
Por cierto, que el acompañante de la noche anterior se tuvo que marchar por donde vino una vez que subió a su apartamento tras propinar el puñetazo al chavea que entonces estaba frente a ella. Había cumplido el cometido que ella pretendía cuando le citó a las ocho en punto y, tras ver cumplido su propósito de humillar a aquel chaval tan molesto, el “maromo” le estorbaba y en la calle precisaban gente, de lo solitaria que estaba.
• ¡Suponía que eras tú!
Dijo Magda sonriendo. La puerta no llegó a alcanzar al joven porque éste se hizo hacia atrás a tiempo, aunque no pudo evitar perder el pie, por lo que ahora estaba prácticamente sentado en el suelo. Magda se agachó quedando más o menos en cuclillas frente al chaval
• ¡Vaya aspecto tienes!… ¿No sabes pelear?
Magda había avanzado su mano hasta tomar el rostro de Tomás por la barbilla y volverle hacia ella, pero el muchacho se soltó y digamos que corrió hasta la pared de enfrente, donde quedó entre las dos puertas frente al lado de la puerta de Magda.
Ella le vio alejarse y calmosamente se levantó para, seguidamente y con no menos calma, avanzar a su vez hacia donde el muchacho se encontraba, de pie y completamente ruborizado, con los ojos bajos. Cuando la vio aproximarse, Tomas le volvió la espalda, quedando frente a la pared. La mujer llegó a su lado y le habló
• Dime chico, ¿Por qué me espías?
• Porque te quiero

Tomás había respondido sin mirarla y con todo su cuerpo temblando. Magda no repuso nada, de momento, a la espontánea declaración de aquel joven tan raro. Sólo se acentuó aún más la sonrisa de sus labios y su garganta dejó exhalar algo así como una risa, o mejor cabría decir que la propia sonrisa que sus labios exhibían, sólo que acompañada de una especie de sonido agradable, muy agradable. Tomás entonces se volvió hacia ella y sus ojos la miraron llenos de un inmenso amor, pero carente de deseo alguno, pues esa mirada era limpia, sólo expresaba eso, amor, cariño inagotable
Magda seguía mirándole también, pero no supo ver esa verdad en los ojos posados en ella; antes bien, creyó ver otra cosa en el brillo intenso de esos ojos
• ¿Me quieres?… ¿Por qué me quieres?…
• No lo sé. Simplemente te quiero; así, sin más.
• Acaso… ¿Quieres besarme?
• No.
• ¿Quieres que vayamos a la…? ¿Quieres que hagamos el amor?
• No
• ¿Te gustaría que hiciéramos un viaje juntos? A Barcelona, o a Sevilla… ¿A una playa quizás? A las Canarias, que ahora empieza allí la temporada.
• No
• Entonces… ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué deseas de mí?
• Nada, nada
• ¿Nada?
• Nada. Nada en absoluto
Magda estaba alucinada, no podía salir de su asombro. Aquello sí que no se lo esperaba. Miró a Tomás aún más intensamente, como no dando crédito a lo que escuchaba, como si quiera averiguar una verdad arcana, insondable. Pero Tomás entonces escapó a todo correr. Salió corriendo en dirección opuesta a los ascensores y alcanzó las escaleras, trepando por ellas como alma que lleva el diablo hasta llegar al último piso, con el cuarto de máquinas del ascensor y la puerta que daba paso a la terraza que servía como azotea, poblada de antenas de todo tipo, las ya inservibles analógicas las digitales actuales y las parabólicas…

Tomás Salió a la terraza, se llegó al borde y respiró hondo, agradeciendo el frescor un tanto intenso de aquella mañana del otoño madrileño, un otoño lo suficientemente adelantado para que ese agradablemente cálido “Veranillo del Membrillo”, tan típico de Madrid, hiciera alguna semana que se despidiera hasta el siguiente año.
Las rachas de aire fresco aclararon poco a poco el pandemónium existente en su cerebro, librándole de la tremenda tensión a que la presencia de Magda, su enervante cercanía le sometieran hasta el punto de casi anular toda reacción que no fuera mirarla, escucharla embelesado, pero con la mente en blanco, incapaz no ya de razonar, sino que ni de pensar siquiera. Había quedado como un “zombi” tan pronto la vio, tan pronto aspiró ese inconfundible aroma de mujer única que tan bien recordara de las escasas escenas ante su ventanilla de Giros y Certificados; tan pronto percibió junto a sí el embriagador calor que el cuerpo femenino irradiaba a su alrededor.
Ahora, en cambio, sí fue capaz de pensar. Recordó la pregunta final de Magda: “¿Qué es lo que quieres? ¿Qué deseas de mí?. Ahora, más calmado sí sabía lo que deseaba de ella. Abandonó pues la terraza-azotea y bajó las escaleras a mayor velocidad que las subió, llegó a la puerta de la mujer y llamó
• ¿Puedo invitarte a tomar algo? Un café, una cerveza, un helado si lo prefieres…
—————————–
Por fin Tomás tenía a Magda enfrente de él, y para él sólo. Bueno, eso de “Para él sólo” no era sino una metáfora, pues su adorado tormento seguía siendo para él la cosa más inalcanzable de la tierra. Pero allí estaba, enfrente de él, sentada con él a la misma mesa, como si fueran, por lo menos, dos buenos amigos. ¿Cómo imaginar siquiera esto, ayer mismamente? ¡Inimaginable! Pero… ¡Allí estaban los dos! Una inmensa felicidad se enseñoreaba de su ser, pero seguía siendo el ser apocado, tremendamente tímido que siempre fue y, por añadidura, el ser más inseguro del universo estando frente a ella. Total, que, como siempre también, era incapaz de elevar los ojos hasta el rostro de Magda.
• ¿Cuánto tiempo hace que me espías?
• Un año
Magda lanzó un suave silbido, casi de admiración
• Hace tiempo que no lo oía. Tú lo has dicho esta mañana. ¿Cómo era lo que me dijiste?
De nuevo Tomás bajó la vista, otra vez bastante “cortado”
• Te quiero
• ¿En serio?
• Si.
• (Al tiempo que negaba con la cabeza) Ts, ts, ts. Olvídalo…
Siguió un corto silencio entre ambos
• Dime chico. Además de quererme a mí y trabajar de repartidor de leche y en Correos, ¿Qué más haces?
• Poco… Casi nada… Estudio algo por las noches. Intento sacar el título de Radio-Aficionado por correspondencia.
• Eres muy raro, chico
• Tal vez. Lo cierto es que tengo pocos amigos… Bueno, en realidad ninguno. Tenía uno, pero se fue a la Armada. Quiere viajar, conocer mundo… Yo me quedé a vivir en su casa, con su madre, que ya es como mi propia madre.
• ¿No te tratas con tus padres?
• No tengo padres. Me abandonaron nada más nacer, en el mismo paritorio, según tengo entendido. Me crié en un hospicio, mi primer hogar ha sido la casa de Julia, la madre de Juan, mi amigo. Y ellos dos, mi única familia…
Magda calló. La historia del chaval le resultaba arto familiar. Le volvió a mirar, tal vez con más atención. Le había dicho que la quería… ¿Cuántas veces había escuchado esas palabras de labios de un hombre? Pocas, muy pocas… Realmente, ninguna. Las veces que las oyó, sólo escondían tras de sí el deseo más primario, pero de sentimiento auténtico, nada de nada… En este chico, en cambio, parecía latir la verdad… ¡Bah, y qué importaba eso! ¡Nada, absolutamente nada! ¿No era su norma de vida “No al sentimentalismo”? Pues eso…
• Supongo que habrás visto cómo en casa recibo a algunos hombres, incluso lo que “hacemos”
De nuevo Tomás bajó la cabeza y, sin mirarla, asintió agitando la testa de arriba abajo
• La verdad es que mucha suerte con el género masculino no he tenido. Algunos me buscaron, pero ninguno se quedó.
Una pausa de silencio
• ¿Recuerdas al que venía hace unos meses, por la primavera pasada más o menos?
• Sí. Ese no me parecía mal. Se me hacía buena gente


• Ni me llamó siquiera. Claro, que creo que no se llevó mi teléfono, pero sí recuerdo que le di mi dirección electrónica en oficina. Supongo que sabes que en casa no tengo ordenador. Pues ni un e-mail he recibido tampoco de él. Pero, ¿sabes? ¡Que le den! Me dije. A mí, la verdad, tampoco me gustan las ataduras. Prefiero vivir como lo hago, al día y sin ligarme realmente a nadie. El sentimentalismo es un atraso. ¿Para qué poner sentimientos en nada? ¿Para qué inmiscuirse con nadie? Créeme, para al final sufrir. Si no pones el corazón en nada, nadie te lo destrozará. Por eso te dije que olvides lo de quererme, lo de querer a nadie, pues al final, un alguien te romperá el corazón…. Aunque… ese tipo me gustaba, me gustaba mucho… Casi llego aA mí me gustaba bastante. Pero me dejó. Era ingeniero pero aquí, en España, no encontraba lo que buscaba. Vio una ocasión para mejorar su suerte en Alemania y, sin pensarlo un segundo, se “largó” para allá. Me prometió escribirme y llevarme con él cuando estuviere medianamente afianzado allá, pero nunca me escribió poner el corazón en él… ¿De qué me hubiera servido? De nada… Menos mal que, por finales, reaccioné… Volví a mis principios de siempre… ¡Nada de sentimentalismos!… Esto no obstante, la verdad es que… que sufrí un poco… No, un poco no, bastante en realidad… ¡Me llegué a ilusionar con él, y… ¡Craso error que no volveré a cometer!
Pero lo cierto es que Magda se puso triste, melancólica cuando hablaba. Tomás fue consciente de que aquella vieja herida todavía sangraba un poco… El mismo había quedado cabizbajo escuchándola. De vez en vez, lanzaba lastimeras miradas a su pecho, como si allí llevara algo que le pesara mucho.
Al fin, con la cara baja, sin mirar a su acompañante, metió la mano en el interior de su americana, pues para la ocasión Tomás se vistió de traje completo y camisa más corbata a juego. Al verle de tal guisa, Magda no había podido contener la risa: “¡Pero chico, si así ya no viste casi nadie desde hace años! Pero Tomás era así, clásico en sus gustos y con más motivo en ocasión como la de esa tarde. No es que quisiera impresionar con falsas formas a quién ya lo era todo para él, ni muchísimo menos; era, simplemente, el acto de respeto hacia una dama, su dama, para él, la dama por excelencia.
Pero decíamos que Tomás introdujo su mano en el interior de la americana. Pues bien, de allí sacó un manojo de cartas, sobres íntegros, enteramente cerrados, a la espera de que el destinatario, destinataria en este caso, abriera y leyera las misivas. Y colocó los sobres sobre la mesa, a la disposición de Magda, la destinataria.
• Yo… Yo… Cogí tus cartas. No sabía que eran de él… Como trabajo en Correos…
Magda estaba atónita, pero no dijo nada. Eso sí, se puso bastante seria, pero sin pronunciar palabra. Tomó las cartas y abrió una de ellas, al azar, la que se le vino antes a la mano y la ojeó un minuto, no mucho, no mucho más.
• Me espías, me traes la leche, me haces ir a Correos en balde… Y robas mis cartas… Eres un ladrón chico, un puñetero ladrón además de un mirón…
Magda de nuevo guardó silencio. Ojeó de nuevo la carta que había abierto y la dejó, la apartó a un lado. Volvió a encarar a Tomas, descansó los brazos cruzados sobre la mesa, tal y como antes los tuviera, y prosiguió
• Pero ¿sabes chico? La verdad es que ya no me importa… No es sino agua pasada. Me gustó, sí, pero ya no me gusta, y ahora no me gustaría estar con él allá en Alemania… ¡Brr…! ¡Qué frío, madre, qué frío…!
En ese momento llegó el camarero a pedir la comanda. Magda dijo
• Yo prefiero una copa de vino tinto; de Rueda, Ribera del Duero, hasta un Sangre de Toro de Zamora valdría. De Rioja no, por favor
• Dos copas de vino de las que la señorita dijo
• Perfectamente. ¿Algo para picar?
• ¿Qué prefieres, Magda?
• No, de comer no me apetece nada… Bueno, unas patatas, si dan “tapa” con el vino
• Desde luego señorita
El camarero marchó y los dos volvieron a quedar solos
• Con que… Me quieres… Y de verdad, afirmabas esta mañana… ¿Qué significa para ti eso de “De verdad”?
• Pues no lo sé muy bien… Pensar en ti continuamente… Desear verte a todas horas… No lo sé, de verdad… Algo así, digo yo
• Pero chico, también puede ser eso una obsesión; que, simplemente estés obsesionado conmigo. Seguro que si hacemos el amor, tu obsesión desaparece…
Tomás volvió a bajar los ojos. El sesgo que la conversación estaba tomando le ponía de un rojo subido hasta las orejas. En fin, que su inseguridad estaba al borde de hacerle levantarse y echar a correr, pues estaba pasando, realmente, un mal rato
• No Magda, no desaparecería nada… Entiéndeme… Si tal llegara a suceder… ¡A qué ir al Cielo de Dios… El cielo ya lo tendría en la Tierra… Pero no es eso concretamente lo que deseo…. ¡Ni lo sé…! Ni lo sé explicar: Vivir contigo… Verte día y noche… Oler tu perfume, el perfume de tu pelo… El aroma de tu cuerpo… Sentir junto a mí, en mí mismo, el calor de ese cuerpo tuyo que me embriaga… Me enloquece… Eso sería mi paraíso terrestre… Aunque nunca te tocara… Aunque nunca te acariciara… Aunque nunca quisieras darme… “Eso”… ¡Qué más daría, si te podía ver, aspirar, sentir tu aroma, sentirte a ti!… ¡Tú, tú misma. Tú, en definitiva, eres lo único que me interesa. Te dije esta mañana, allá en tu casa, que de ti no quería nada, y es verdad. ¿Ves? Con estar aquí, contigo, tengo bastante… Y si te veo con otros… No voy a decir que me agrade, pues la verdad es que lo paso fatal… Me entran las penas del infierno pues me asaltan unos celos horripilantes… Pero al final, pues tampoco es tan malo… Quiero que seas feliz Magda, que tu vida sea agradable… Yo sé que para ti nunca podré ser nada… Tú eres una Diosa del Olimpo y, ante ti, yo no llego ni a gusano… Luego otros tendrán que ser los que te hagan feliz… ¡Es la vida, Magda, así hay que tomarla…! Y así la tomo. Puede que por eso sea por lo que no puedo dejar de espiarte… Aunque te juro que quisiera dejarlo; sé que no está bien, que mereces tu intimidad y que nadie, menos yo, debería quebrarla… Pero, de verdad, me es imposible, es superior a mí…
• ¡Anda chaval, déjate de esos pensamientos…!

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Magda se había puesto un poco triste al escucharle; o mejor dicho, melancólica. Le agradaba lo que oía… A qué mujer no le agradaría verse tan limpiamente querida, amada de la manera que ella veía en ese chico, sin egoísmo alguno… Porque Magda veía claramente que aquél chaval, aquél casi adolescente con sus apenas veinte años, le hablaba con el corazón en la mano. Y, viéndolo bien, no le parecía entonces tan joven; en un momento Tomás se agrandó ante ella, pues esa convicción de lo poco más que adolescente que él era; aquel chico que, ante ella, indudablemente era un crío, desapareció como por arte de magia, para ver ante ella a un hombre: Un hombre, además, atento, cariñoso, pendiente de ella en todo momento… ¡Qué bonita hubiera podido ser la vida…!
Pero la vida era como era, y los cuentos de hadas sólo son eso, fantasías. Fantasías bellas, idílicas, maravillosas,… Divinas…Pero cosas irreales, oníricas, imposibles en la realidad… La vida era como era, dura, cruel… Y el edén de “Alicia en el País de las Maravillas” era eso, una quimera irrealizable… ¡Qué lástima, Señor, qué lástima…!
• De verdad chico, borra todas esas ideas de tu mente, arrójame de ti y quema el telescopio, teleobjetivo o lo que sea… Destrúyelo. Olvídate de mí. Yo no soy buena, no soy la mujer con que sueñas… Realmente, estoy segura de que no tengo ni alma ni corazón. Soy egoísta, vivo al día y no me interesan las relaciones profundas, pues el alma, los sentimientos no soy capaz de ponerlos en nadie. No puedo querer a nadie. En mí, todo es materialismo. Esto quiero, y lo quiero ahora; lo tomo porque lo quiero y lo quiero en ese momento. Pero lo normal es que al día siguiente, cuanto el precedente me interesaba y quería, ya no lo quiera ni me interese. Y lo tire a la basura. En realidad soy mala, muy mala chico, y al final, no sabes bien el daño que te causaría.
Al poco, más o menos las nueve-nueve y media de la noche, la pareja salió de la cafetería y se vio en la calle. Caminaron un trecho uno junto a otro, podría decirse que hombro con hombro. Los dos en silencio, aunque mirándose de vez en vez. A un trecho, ni corto ni largo, vieron cómo se aproximaba el autobús que los conduciría a su calle, justo enfrente de sus hogares respectivos. Magda se volvió a Tomás
• Te propongo un trato chico. Si alcanzamos el autobús, si nos subimos a él, subimos los dos a mi casa; si no, cada mochuelo a su olivo: Tú a tu casa y yo a la mía.
Al momento, Magda tomó a Tomás de la mano y, riendo como una quinceañera echó a correr en busca del autobús
• ¡Vamos, chico, vamos! ¡Corre más o no lo alcanzamos! ¡Hay Señor, qué muermo de tío! ¡Si parece que tienes sangre de horchata! ¡Pues sí que está bien la cosa! ¡Menudo amante serías tú! ¡De pena, de verdadera pena! ¡Ja, ja, ja!
Los dos corrieron hacia el autobús, prendidos de la mano y riendo los dos, aunque en honor a la verdad fuera Magda la que tiraba de Tomás, siempre él un paso por detrás de la mujer, mucho más decidida y activa que él.
Cuando por fin llegaron a la parada, jadeando por la corta carrera, el autobús había ya cerrado sus puertas y echado a andar. ¡Lo habían perdido irremisiblemente! Pero se obró el milagro, pues el conductor, al verles llegar a la parada, puede que porque a todas luces llegaran acalorados por el esfuerzo hecho aunque éste no había sido para tanto, se apiadó de ellos; detuvo un momento el vehículo y abrió la puerta delantera, donde se sienta el conductor y se cobra el billete. Cosa esta cuasi milagrosa, pues menudos son en estos los conductores de la EMT madrileña. Pero la cosa es que la pareja logró encaramarse a esa especie de máquina para fabricar ruidos, que son los coches de la EMT. Eso sí, de nuevo gracias a Magda que, impetuosa cual era, tiró nuevamente de Tomás y prácticamente le arrastró hasta el interior del traqueteante autobús.
———————–
Por primera vez, Tomás estaba en el apartamento de Magda, en su cocina, ante esa mesa a la cual la viera llorar; en el salón, donde tantas veces la viera revolcarse… ¿Con cuántos hombres? Ni lo sabía, pero con bastantes… Ni sabía ya tampoco las veces que, a la vista de tales escenas creyera morir de celos, puros, puros celos… Hasta algún día llegó a llorar al presenciar esas escenas, y más de una vez se volvió de espaldas para no seguir sufriendo el tormento de los celos. Pero era igual; igual porque las escenas estaban en su cerebro, y su cerebro las reproducía incansablemente, sin tregua ni descanso… Hasta día hubo que creyó enloquecer de celos… Una vez, una sola, la vio hacer el amor con uno de esos hombres… No podía recordar con cual. Entonces todavía no sabía que la quería, pero su reacción fue como la de las otras veces: El íntimo desconsuelo de los celos, ese dolor casi inaguantable. Esa vez, tuvo que cerrar los ojos poco más que de inmediato, pues enseguida se le hizo insufrible lo que veía. No les oía, claro está, pero estaba seguro de que Magda gritaba casi histérica; la vio moverse como una tigresa, clavando sus dientes en el hombro, el cuello del hombre intuyendo que sus uñas rasgaban la espalda masculina… No lo aguantó. De un manotazo lanzó al suelo el teleobjetivo y salió corriendo de la habitación donde dormía en la casa de Julia, refugiándose en el baño donde vomitó, pues la experiencia vivida a través del teleobjetivo acabó por desordenarle el cuerpo hasta sentirse enfermo, con tremendas nauseas. Luego, abrió el agua fría y, sin siquiera quitarse la camisa y el pantalón que llevaba puesto, se metió debajo del agua. No porque necesitara enfriar erotismo alguno, no, sino porque precisaba apaciguar el sordo arder de su indignación, la tremenda cólera que se le desató en el pecho en un segundo; dar escape al profundo odio que entonces sentía hacia los dos, Magda y su acompañante.
Nunca más volvió a ver esos momentos, que de todas formas se siguieron sucediendo. Pero jamás quiso volver a repetir aquella terrible experiencia.
De su ensimismamiento, de esos pensamientos tenebrosos, vino a sacarle la propia Magda. Cuando llegaron al apartamento, su dueña invitó a Tomás a sentarse donde quisiera y quitarse la prenda de abrigo que llevaba sobre el traje. A, incluso, servirse cualquier cosa que le apeteciera, pues la carta de licores de su mueble-bar no era precisamente parca. A la mujer le apetecía vivir bien, y lo ostentaba. Mientras, dijo que se daría una ducha rápida.
Y así estaba ante él, luciendo la bata de seda que tantas veces viera de lejos, esa que apenas si le tapaba hasta una línea indefinida que no se sabía bien si la delimitaba el final de las nalgas o el principio de los muslos, ahora enteramente abierta pero no de par en par, pues los extremos de ambos lados se encontraban en el centro de su cuerpo, de forma que los senos de la mujer sólo se insinuaban en ese centro del cuerpo, pero dejaba adivinar perfectamente que, bajo aquella bata, no había nada más, ni tan siquiera las diminutas braguitas que la bella gustaba ceñir. El pelo, no es que estuviera chorreando agua, pero se mostraba absolutamente húmedo, dejando caer alguna que otra gota de agua sobre su rostro límpido, y, como siempre le gustaba estar en casa, venía descalza, dejando que sus pies desnudos descansaran sobre la moqueta que alfombraba el salón y el breve vestíbulo.
Ella entonces se acercó al muchacho lenta, felinamente, y cuando estuvo ante él, bajó la cabeza para inmediatamente alzarla mientras la agitaba, moviéndola violentamente a un lado y otro, salpicando de agua al chico que tenía enfrente, pero quedando con el cabello perfectamente en su cabeza. Entonces, sonriente, decía al que sólo solía llamar “chico”
• ¿Es esto lo que hago?
• No lo sé
• ¿No lo sabes? ¿Es que no me ves cuando lo hago?
• No sé. No me he dado cuenta
• ¡Cómo sois los hombres! ¡Sólo os fijáis en lo mismo, en nuestra desnudez!
Tomás sacó del bolsillo una de esas bolas que, al agitarlas, parecen un paisaje nevado. Y se lo acercó a Magda, diciéndole
• Esta bola, podías quedártela
• ¿Qué es esto?
• Hace tiempo que la tengo. La compré una vez que estuve en Zaragoza, como recuerdo. Ahora quiero que sea para ti.
Magda miró la bola; la agitó y el paisaje nevado en torno al Pilar se puso de manifiesto. Sonrió una vez más y la dejó sobre el mueble mural, junto al cual se encontraban los dos.
• Me la das, me la regalas… Gracias chico… Me gusta… Pero… Yo no soy buena, y lo sabes. No debieras regalármela.
Magda se había ido acercando a Tomás, más y más, mientras hablaba. Y Tomás había ido retrocediendo, reculando hacía atrás según la mujer más le empujaba que se le acercaba, hasta quedar abocado a caer al sofá que se convertía en cama por la noche.
• Yo sólo sé que te quiero –Respondía Tomás- Y nada más me importa, nada más quiero saber
A todo esto, resultaba que ambos dos estaban siendo observados en aquellos momentos. De alguna forma, se repetía lo del “cazador cazado”. Era Julia, la madre de Juan, el amigo marinero de Tomás y casi madre del muchacho, que a través del teleobjetivo del amigo de su hijo no se estaba perdiendo detalle de lo que sucedía en el apartamento de enfrente. Y nada de lo que estaba viendo le estaba gustando. Desconfiaba de aquella mujer. De tiempo atrás sabía de la pasión que en el que consideraba como un hijo provocara aquella mujer; una mujer que, para empezar, era demasiado mayor para Tomás. ¿Cuántos años les separaban? Con seguridad no lo sabía pero, desde luego, al menos diez-doce años y muy posiblemente más años. No. Para ella, aquella mujer no podía ser nada bueno para el que quería como auténtico hijo; sin duda, Tomás saldría de esa relación, la que casi horrorizada veía que podría avanzar muchos, muchísimos pasos desde esa noche, muy tocado, muy herido. Y eso sí que no.
Pero volvamos a lo que entonces pasaba en el apartamento de Magda. Cuando ella escuchó cómo “el chico” le decía que él sólo sabía que la quería y que nada más le importaba ni quería saber, seria, muy seria le repuso
• ¿Qué más sabes de mí? Dime lo que ves cuando viene uno u otro hombre.
• Te… Te… Te veo hacer el amor…
Tomás casi tartamudeaba. No se atrevía ahora a mirar a la mujer que estaba ante él, y la lengua se le trababa que era una vida mía. Temblaba, sudaba, se retorcía las manos
• Bue… Bueno… so… sólo te… te vi una vez. Lo pasé muy mal y no pude seguir mirando. Tiré el teleobjetivo al suelo y salí de la habitación de inmediato. Y nunca más quise ver esos momentos… Nunca más te he espiado hasta esos extremos
Tomás, paulatinamente, había ido adquiriendo seguridad en sí mismo. La lengua dejó de trabársele y se acabó el tartamudear, el temblar… Todas esas cosas se acabaron.
Por su parte, Magda había vuelto la espalda al “chico” mientras éste hablaba. Y así, de espaldas a él, comenzó a hablar
• Error. Tremendo y craso error
• ¿El qué?
• La definición que has utilizado para expresar lo que, al menos una vez, viste: “Hacer el amor”. No, lo que viste no era amor. Era sexo. Unica y exclusivamente, sexo, sin mezcla de amor, de afecto alguno. El hombre desea sexualmente a la mujer y la mujer desea sexualmente al hombre, pues al final sólo somos un macho y una hembra de una misma especie que responden al impulso atávico que la Naturaleza impuso a todo ser vivo para perennizar la existencia de las especies biológicas sobre la Tierra. Biológicamente hablando, la razón de ser de todo organismo vivo, ya sea planta, ya sea animal, es asegurar que sus genes estén presentes en las siguientes generaciones de su especie. Es la fórmula que la Naturaleza “inventó” cuando la vida se implantó sobre la Tierra, la reproducción. Primero fue la reproducción asexuada de las simples células, luego la reproducción sexuada de los organismos complejos, pluricelulares o multicelulares. Y el acicate para que los individuos no tengan más remedio que procrear, reproducirse, es el placer que el sexo conlleva en sí mismo, sin mezcla alguna de afectos o sentimientos.
Aquí, Magda se había vuelto de cara al “chico” tras ajustarse la bata abrochándose un par de botones y ciñéndose a la cintura el cinturón de pura seda que hasta entonces colgara por ambos costados. Así, empezó a avanzar hacia el “chico” mientras proseguía
• Mira chico, lo que tú realmente sientes por mí no es más que deseo. Deseas mi cuerpo y nada más; nada más hay detrás de tus palabras, de tu pretensión sentimental. En lo que hacia mí sientes no hay afecto alguno, sólo la natural querencia sexual ante una hembra humana atractiva que despierta tu lívido
Magda había tomado una silla que acercó hasta situarla por entero frente al “chico” sentado en el sofá. Se sentó en la silla y la acercó todavía más, quedando al final a escasos centímetros del muchacho. Las rodillas de ambos francamente chocaban entre sí, pues la distancia que entre ambas mediaba no alcanzaba para que las de él y ella pudieran estar por entero extendidas, pues mutuamente se lo impedían. Entonces, Magda abrió sus muslos, acogiendo entre ambos las rodillas, las piernas podría decirse de Tomás. Al hacerlo, la bata cedió por ambos costados dejando en su entera desnudez los dos muslos femeninos y dejando entrever, allá al fondo, en el mismo nacimiento de esos muslos, la tenue oscuridad del rizoso vello púbico, suave como la seda
Tomás, tan pronto tuvo a Magda tan cerca, empezó a sudar, a temblequear y sin capacidad de habla. Una especie de volcán entraba en erupción en su interior y su naturaleza masculina emergió esplendorosa, vibrante, totalmente enervada. Los sudores se le iban para inmediatamente volver y acalorarle cada vez más. Todo su cuerpo temblaba como una hoja y el nudo de su garganta escasamente le permitía respirar, mientras sentía cómo su corazón galopaba a toda velocidad, cual corcel emancipado a todo control.

Para completar el cuadro, Magda se inclinó sobre él musitando muy, muy cerca suyo; muy, muy quedamente, como si solamente le hablara al oído
• Sabes que no llevo nada debajo… ¿Verdad?
Tomás sudaba aún más y su masculinidad cada vez adquiría más y más potencia; pero no se atrevía a mirar ese rostro femenino que estaba ya a escasos centímetros de él. Aspiraba intensamente el perfume de aquella mujer y el aroma que ese cuerpo escultural esparcía; sentía en lo más íntimo el calor que también ese inmenso, maravilloso cuerpo femenino irradiaba por doquier; pero, sobre todo, a su olfato llegaba con toda nitidez un aroma nuevo, nunca antes sentido en su no muy larga existencia: Era un olor raro, acre, muy acre y muy fuerte; un olor que embriagaba pero al propio tiempo casi repelía a veces, pero la embriaguez que provocaba era lo determinante del nuevo aroma, que le atraía, le atrapaba como el imán al hierro. Era el aroma que el sexo de Magda exhalaba
• ¿Sabes otra cosa chico?… Cuando a una mujer le gusta mucho un hombre se moja por dentro… Ahí dentro… Y ahora yo estoy mojada, muy, muy mojada
Magda había llevado sus manos al pecho del chico. Le desabrochó dos, tres botones de la camisa e introdujo dentro su mano, que acarició suavemente el poco vello pectoral del “chico”, mientras sus labios, directamente ya, sin disimulo alguno, se habían puesto en contacto con el pabellón auditivo de chaval, deslizando en el oído masculino sensuales y enervantes, más aún se diría mejor, palabras que volvían cada vez más loco a Tomás, al que ya poco le faltaba para estallar.
Entonces Magda sacó su mano del pecho del joven y, tomando cada una de ellas una mano del “chico”, las llevó a ambas sobre sus muslos, una mano de Tomás sobre cada muslo de la mujer. Moviendo las manos masculinas con sus propias manos, Magda hizo que Tomás acariciara cada muslo femenino, haciendo avanzar cada vez más las manos del “chico” hacia el fondo, hacia el pubis.

Y Tomás no pudo más, no aguantó más. Cerró los ojos, enclavijó fieramente las mandíbulas hasta casi hacerse daño y clavó los dedos de ambas manos en los muslos de la mujer mientras exhalaba jadeos, gemidos, gruñidos… hasta bufidos de toro semental en el cénit de la monta de una hembra bobina, mientras una oleada de espasmos placenteros surcaba su columna vertebral hasta estallar, explotar en lo más genuinamente masculino de su anatomía al tiempo que de esa genuinidad masculina sentía brotar verdaderos chorros de su germen de vida que anegaban sus calzoncillos y hasta hacían brotar extrañas manchas obscuras en sus pantalones, allí donde precisamente se unen en su origen las dos perneras de pantalón, al mojarse esa parte tan típica, tan asociada a la masculinidad de la vestimenta del hombre, el individuo macho de la especie humana.
Pero en ese momento cumbre del más puro y absoluto instinto sexual, Tomás se derrumbó. Hundió la cara en el pecho y empezó a llorar con desconsuelo, sollozando y agitando los hombros a cada sollozo que emitía. Los espasmos de esos sollozos se parecían demasiado a los espasmos de placer de segundos antes: En ambos se agitaba todo el cuerpo con endiablada violencia
• ¿Ya está? ¿Has acabado?
Tomás no respondió. Siguió como estaba, el rostro hundido en el pecho, los ojos cerrados, apretados más bien, los dedos enclavijados en los muslos de la mujer y sollozando; aunque ahora sus sollozos eran más quedos, más tenues, como si le avergonzara llorar ante esa mujer que adoraba más, mucho más que quería
• Pues esto es todo. Esto, sólo esto es el amor. No hay más, sólo esto, el placer que acabas de experimentar. Lo del amor romántico, el cariño y demás no es más que pura novelería. De verdad, chico, el amor no es más que esto, sexo y nada más que sexo. Y cuando el sexo se acaba, el amor también se acaba. Usa el baño para lavarte. Dúchate si quieres. Allí encontrarás toallas con que secarte.
Tomás alzó el rostro hacia ella, los ojos aún llorosos y la faz demudada en una mueca de intenso dolor
• ¡No! ¡No es verdad, no es así! ¡No puede ser así! ¡El amor es más, mucho más! ¡Tiene que ser más, mucho más”
Tomás se levantó de improviso y echó a correr, saliendo del apartamento de Magda. Su reacción a lo dicho por la mujer fue emotiva, hasta un punto violenta, pues en su desesperada huida, pues su salida del apartamento más fue verdadera huida que otra cosa, topó con Magda derribándola al suelo donde quedó sentada, viendo desaparecer ante sus ojos al “chico”.
De momento quedó allí, sentada, con la vista fija allá por donde el “Chico” desapareciera de su vista. Se pasó una mano por el cabello todavía húmedo, mientras en su rostro surgía una sombra de duda. Porque Magda no había pretendido, en modo alguno, herir al “chico”, pero estaba claro que así había sido al final: El “chico” había abandonado su casa muy, pero que muy herido. Y eso, amén de desconcertarla al pronto, acabó por herirla también. Y es que en las últimas horas había llegado a tomarle un cierto afecto al muchacho, pues para ella apareció diáfano, sin doblez alguna y con una inocencia, casi que un candor que llegó a conmoverla. Ni recordaba ya la última vez que trató con una persona así.
Se levantó y se acercó al ventanal. Así pudo ver cómo el “chico” cruzaba la avenida y desaparecía en el portal de enfrente, el de la casa donde vivía. Se quedó frente a la ventana, mirando fijamente hacia adelante. Al poco, vio iluminarse la que sabía era la ventana de la habitación del “chico”; aplicó entonces el rostro al cristal del ventanal, intentando que su vista llegara a penetrar en esa habitación, empresa inútil como era de esperar. Se quedó un momento, digamos, que entre desconcertada y desilusionada, al ver lo imposible de su pretensión. Pero al segundo, su cuerpo cobró actividad lanzándose sobre el mueble mural, uno de cuyos cajones más inferiores abrió y revolvió cuanto allí había hasta encontrar lo que buscaba: Unos pequeños binoculares semejantes a los usados en el teatro, algo muy parecido a los que heredara Tomás de su amigo Juan. Provista de los binoculares volvió al ventanal. La ventana del “chico” todavía estaba iluminada y aún alcanzó a divisar la figura del muchacho un segundo antes de que la ventana quedara a oscuras al apagarse la luz de la habitación. De nuevo Magda quedó como desorientada, sin saber bien lo que hacer, pero otra vez tomó una decisión. Como antes, corrió al mueble mural y, de otro de sus cajones, extrajo una gran cartulina, mayor incluso que un pliego de doble folio y unas pinturas de esas llamadas de cera. A continuación, escribió con letras bien grandes
“Lo siento mucho.
Por favor, llámame”
Regresó al ventanal y allí exhibió el improvisado cartel durante uno, dos, tres minutos, tal vez más, tal vez bastantes más, esperando anhelante la llamada que no llegó… Al fin, más desconcertada, más inquieta que nunca seguramente, se deslizó al suelo quedando allí sentada, con los brazos rodeando las piernas flexionadas, en imagen de desolación. Así permaneció varios minutos, con la vista perdida al frente aunque sin ver nada; permanecía como sonámbula. Al fin, se levantó y volvió al mueble mural y del mismo cajón de antes sacó un rollo de cinta autoadhesiva. Se llegó una vez más al ventanal y, valiéndose del autoadhesivo, pegó el cartel al cristal.
Entonces, sonó el timbre de la puerta. Corrió ilusionada y miró por la mirilla: Allí no estaba quién ella ahora quería ver, sino el mismo fulano que la noche anterior citara para darle una lección al “chico”. Su, digamos, “novio” del último par de meses. Pero esta noche su sola vista por poco le causa nauseas, así que dijo en voz alta
• ¡No estoy en casa!
En la calle se escucharon dos ruidos fuertes, seguidos; como dos portazos. Corrió al ventanal a tiempo justo de ver cómo arrancaba una ambulancia al tiempo que una mujer entre madura y mayor, en camisón y con un abrigo encima, se volvía para ir al mismo portal donde el “chico” vivía.
El corazón le dio un vuelco y lo sintió totalmente en su garganta. Se retiró del ventanal y, en ese momento, reparó en que el chaval había olvidado al huir de allí la ligera gabardina que traía al llegar a casa. La tomó resueltamente y se dirigió a la puerta. Allí, junto a la puerta había un perchero y colgando de él un abrigo de mujer. Se lo pasó por encima y salió. Una vez en la calle, presurosa la cruzó para penetrar en el portal del “chico”. En el ascensor subió hasta el piso que, por la altura de la ventana, debía ser donde él viviera. Salió del ascensor y se quedó un momento, pensando, en el rellano al que saliera. La disposición del edificio era la misma que la de su propio edificio, sólo que, lógico, aplicada al revés que en el edificio suyo, pues ambos estaban enfrentados, por lo que lo que en su casa era la mano derecha, aquí sería la izquierda. Así, dedujo perfectamente cual debía ser la puerta que buscaba y, decidida, llamó. Al momento le abrió una mujer en la que reconoció a la que viera en la calle
Sí, era Julia, la madre de Juan el amigo de Tomás.

• Perdone señora. ¿Vive aquí…?
• Sí
• Se dejó la gabardina
• Pase señorita, hágame el favor
Magda entró al piso y Julia la condujo hasta la habitación de Tomás. Magda entró, y se quedó mirando. Primero el teleobjetivo, entonces cubierto por un paño; después al frente, a su propia ventana que, como supusiera, quedaba justo enfrente de la de la habitación. Enfrente las dos, la de la cocina y la del salón-dormitorio, aunque ésta última quedaba más centrada que la otra frente a la del “chico”.
Julia entonces repuso, señalando la silla que estaba frente a la mesa donde descansaba el teleobjetivo
• Puede dejarla ahí
Magda dejó la gabardina en la silla y preguntó
• ¿Ha salido?
• No, está en el hospital
• ¿Qué ha pasado?
• Nada serio. Estará de vuelta en unos días; un par de semanas a lo sumo.
• Me gustaría visitarle. Estuvo en mi casa hace un momento
• Lo sé
• Creo que le he hecho daño
• Le ruego que no le visite. Volverá
• Dígame… ¿Qué ha ocurrido? Por favor, señora.
• Posiblemente a usted le cause risa. Se ha enamorado de usted. Es un teleobjetivo; con él la observa cada día. El despertador. Puesto a las ocho de la tarde. ¿Llega usted a esa hora a casa?
• Más o menos
• Fijarse en usted creo que ha sido una mala elección.
• Sí señora… Muy mala
• Mire señorita. Estoy sola y él es mi única compañía. Para mí es como un hijo. Y no deseo verle sufrir
• Sí señora. Lo comprendo. Adiós señora, buenas noches.
Ya en la puerta, a punto de marcharse, se volvió a Julia para preguntar
• La podría llamar para preguntar por él
• No tenemos teléfono señorita
¡Mentira cochina! Pero no objetó nada ante el embuste. Magda salió del piso mientras la puerta se cerraba a sus espaldas. Se dirigió al ascensor. Pero se detuvo y volvió sobre sus pasos.
• Señora, él… ¿Cómo se llama?
• Tomás
• Gracias señora
Mientras Magda bajaba en el ascensor su mente repetía una y otra vez
• Tomás, Tomás, Tomás…
—————————————
A la mañana siguiente Magda despertó en su cama, pero con los zapatos que la noche antes se pusiera para ir a casa del que ahora sabía que se llamaba Tomás y con el mismo abrigo que entonces se pusiera: Había regresado a casa, se había echado en la cama para un momento, tal y como estaba, pero se durmió en nada. Era más bien temprano, las ocho de la mañana, pero tarde para el día a día, pues la entrada a la oficina era a esa misma hora, las ocho de la mañana. Se levantó, se duchó, se vistió lo primero que encontró y salió para el trabajo. Disculpó el retraso con el típico “He pasado mala noche” y ahí quedó zanjada la deshora.
Pasó mal la mañana, pues era incapaz de prestar la mínima atención a nada. Tenía la cabeza como un tambor, como si hubiera pasado la noche de copas y estuviere ahora bajo los efectos de una feroz resaca, pues en su mente sólo una idea había, una idea con nombre propio: Tomás, Tomás, Tomás…
Ella, Magda era la obsesión del joven que proclamaba amarla, Tomás, pero ahora Tomás se estaba convirtiendo en su propia obsesión, pues era incapaz de pensar en nada que no fuera ese joven que, no le cabía ya duda alguna, la quería de verdad, con absoluto desinterés, un desinterés que incluso llegaba a no haber querido, ni por un instante, tomar su cuerpo. Eso era algo absolutamente nuevo para Magda, encontrarse con un hombre que la respetara hasta tal punto, que dijera que se contentaba con, más que mirarla, admirarla, adorarla como a una diosa lejana, inalcanzable. Y eso le gustaba, le gustaba sentirse respetada pero, sobre todo, querida. Era la primera vez que sentía el cariño, el afecto de alguien y Tomás el primer hombre que la quisiera, no solamente la deseara, como con todos los demás le sucediera. Pero ella había pagado esa generosidad haciendo daño al “chico”. Eso, ahora, la trastornaba.
Poco después del mediodía ya no pudo más y, diciendo que se encontraba mal, se fue a casa. Durmió un poco y a última hora de la tarde, sobre las siete, se presentó en la consulta del médico. Alegó problemas transitorios, una noche de arcadas sin motivo aparente, pero que la mantuvieron en el baño con intermitentes vomitonas y un consecuente mal cuerpo general que la obligó a dejar el trabajo aquella mañana. Vamos, que se encontraba hecha polvo, cosa nada lejana a la verdad, aunque por motivos muy diferentes a los declarados. El médico no era de esos más bien un tanto inflexibles, como son los de la Seguridad Social, sino un doctor de la Compañía Médica incluida en los Servicios Sociales de la empresa donde trabajaba, cuyas “bajas temporales” en la empresa valían tanto como las de la Seguridad Social pues era la Mutua de la empresa y también cubría tales bajas, como sucede, por ejemplo, con las Mutualidades de los Funcionarios del Estado, pero cuyos médicos eran menos “pejigueros” , lo que le valió una baja médica por tres días.
Aquella misma noche, Magda fue a la cafetería donde la tarde anterior estuviera con Tomás. Allí revivió los momentos que junto al “chico” transcurrieran, recordando así mismo los que sucedieron a los de la tarde, cuando con Tomás subió a su apartamento. Cuando tanto daño causara al muchacho. Involuntariamente, eso sí, pues en ningún momento pretendió ofenderle, menos aún humillarle, pero el resultado práctico fue el daño y la humillación del pobre chaval, cosa que ahora le pesaba sobremanera.
En aquellos momentos, no sabía ni lo que daría por que aquello no hubiera sucedido; ni sabía qué hubiera dado por que el tiempo pudiera volverse atrás, regresar, como por acto de magia, al momento en que se encontraron los dos en la cafetería; o al momento en que los dos, Tomás y ella misma, entraron en el apartamento.
De pronto se encontró preguntándose:
• “Magda, ¿Qué harías si, por ensalmo y sabiendo lo que realmente ayer ocurrió, te vieras ahora mismo entrando con él en el apartamento, tal y como ayer hiciste? ¿Si, por así decirlo, Dios, el Destino o lo que sea te diera una segunda oportunidad?”
Fue incapaz de responderse con una mínima seguridad pues, de las posibilidades que a su mente vinieron, una la asustaba de verdad. En cualquier caso, una cosa estaba muy, muy clara para ella: A las horas que pasó en compañía de Tomás en la cafetería no renunciaba en modo alguno. Si había algo de lo que estuviera segura de verdad, era de no arrepentirse de haber conocido al muchacho.
La noche ya había caído cuando emprendió regreso a casa, tomando el mismo autobús que ayer tomara junto a Tomás. Cuando llegó a la oportuna parada y se apeó, no pudo evitar que los ojos buscaran la ventana del “chico”. Lógicamente, estaba a oscuras pues así estaba la habitación. Algo parecido a la desilusión se apoderó de ella: “Pero… ¿Qué esperabas, loca, más que loca? ¿Qué él estuviera allí, esperándote? Hay Magda, Magda… Vuelve en ti… Prescinde de él… No te va en absoluto… ¡Es casi un crío aún…! ¡Casi sería infanticidio…!”
Sí, así era. El, Tomás, demasiado joven, demasiado inexperto, demasiado inocente. Ella, demasiado mayor ante él, demasiado “experta”, demasiado “poco inocente”…
Esa noche, de verdad, durmió mal. Le aquejaron una serie de pesadillas que por la mañana no podía recordar ni definir, pero que la hicieron despertar repetidas veces con el corazón encogido por algo muy semejante al terror. Un terror que no era capaz de asociarlo con nada definido, pues lo único su mente retenía de esos sueños era el rostro de Tomás, pero ese recuerdo no estaba asociado a nada desagradable. En sí, era lo único agradable que quedaba de los sueños, pues el subconsciente, esa parte de nuestro cerebro que no duerme, que recuerda fielmente cuanto hemos soñado pero que tan a menudo se niega a desvelarlo a nuestro consciente, le decía que esas deslavazadas visiones fueron los únicos momentos gratos del sueño de la pasada noche.
Se levantó un tanto tarde, casi las diez de la mañana eran ya, sin ganas de nada, ni de prepararse el diario desayuno. Casi estando todavía en la cama, encendió el primer cigarrillo del día y así, acostada lo fumó. No le apetecía nada levantarse, pero aún menos le apetecía seguir acostada. No nos engañemos: A Magda, aquella mañana, no le apetecía nada. Nada de nada. Tal vez, lo que menos le apeteciera entonces era, simplemente, vivir. Tampoco creamos que por ello, Magda deseara estar muerta, ni muchísimo menos, pues paradójicamente a su desgana vital sentía a la vez más ganas de vivir que nunca. Sólo que deseaba que hubiera pasado ya… ¿Qué?… De nuevo, como ayer, no quiso asumir respuesta alguna. Pero tenía que levantarse y ello la llevó a abrir los ojos a la realidad. Necesitaba saber, conocer qué era de Tomás. Le era imprescindible saber qué le había sucedido. Fuera lo que fuese, no le cabía duda que estaría relacionado con los que ocurriera aquella dichosa noche en su casa; allí, en ese mismo salón donde ahora estaba; en el sofá en que en breve se convertiría la cama donde ahora no sabía si descansaba o penaba.
Se levantó, se aseó hasta duchándose, aunque en principio casi desiste de ello por la famosa desgana. O tal vez la ansiedad en averiguar algo por fin. La cosa es que en minutos más o menos, estaba en la calle, sin siquiera querer mirar hacia “aquella” ventana. ¡Para qué! Sería inútil…


Para empezar, comprobó que, a pesar de todos los pesares, sus estómago llevaba bastante mal el obligado ayuno al que el estrés de Magda le sometiera desde anoche por lo menos, aunque más bien podría decirse que desde el medio día de ayer, pues tampoco podría decirse que la comida del día anterior hubiera sido precisamente pantagruélica ni mucho menos. Luego se metió en la cafetería más cercana y se metió entre pecho y espalda un soberano café con leche, un cumplido vaso de zumo de naranja natural y un par de tostadas con mantequilla de tamaño “King Size” de las de no te menees.
De tal manera reconfortada en lo gastronómico, empezó a buscar confortamiento en lo, por una sola vez y sin que pueda servir de precedente en el futuro de Magda, sentimental, horrenda palabra íntimamente prohibida en las normas de vida de esta mujer desde su más añeja niñez, podría decirse. Lo primero que pensó fue en dirigirse a la oficina de Correos donde el joven trabajaba. Llegó hasta allí, llegó incluso a entrar en la referida oficina, pero no tuvo fuerzas para seguir más allá tan pronto divisó a la “fiera currúpea” de la jefa. Ya tuvo bastante con la anterior experiencia frente a semejante energúmeno, aunque fuera en femenino. Volvió a dejarse caer por la famosa cafetería donde compartiera tiempo y mesa con Tomás y acabó por fin en casa, casi más abatida y deprimida que cuando salió de allí por la mañana.
A la mañana siguiente no cayó en la majadería de echarse a la calle sin más ni más, a deambular por ahí sin rumbo fijo. Aquella mañana estuvo pendiente de la llegada del cartero, que se hizo esperar hasta casi el mediodía. Era la primera vez que le veía, pues lo común era que cuando él llagaba ella estuviera trabajando, así que se encontró con un hombre más bien grueso, orondo, por no decir un gordo de padre y muy señor mío. Pero tenía un rostro agradable, benévolo, cosa bastante común entre las personas digamos que entradas de kilos; un bigote bastante aceptable completaba lo destacable en la fisonomía de aquel hombre.
• Buenos días, señor
• ¿Buzón?
• Tercero A
El cartero revisó en un momento el correo que llevaba
• Lo siento señora, pero no hay nada para usted
A Magda el oírse llamar “Señora” le hizo gracia. Era la primera vez que se oía llamar así, y se preguntaba si es que parecería ya tan mayor…
• No… No se preocupe usted… No era eso lo que me interesa saber. Verá, lo que quería saber es si conoce lo que le ha pasado a un compañero de su oficina. Un chico joven, muy joven, unos veinte años más o menos.
• Ah, sí… Tomás creo que se llama. Pobre chico. Está en el hospital. Se abrió las venas, creo que por amor… El muy idiota… En fin, cosas de jovencitos inmaduros, ¿no le parece a usted, señora?
Cuando Magda escuchó eso, se le cayó el alma a los pies. Se quedó helada. ”Dios mío, Dios mío… pero… ¿Qué hice, Señor, qué hice? ¿Cómo me voy a perdonar todo el mal que te he hecho Tomás? Y… ¿Cómo me lo podrás perdonar tú?
• ¿Sabría usted en qué hospital está?
• Eso no lo sé señora. Lo siento.
• Gracias. Y perdone la molestia, señor.
• No hay de qué señora. ¿Le conoce acaso? ¿Son familia?
• No, no señor… No somos familia… Sólo es un vecino… Vive enfrente
El cartero volvió a su tarea y Magda desapareció en el ascensor, subiendo a su piso. Entró como una sonámbula, despacito se dirigió al ventanal y perdió la mirada al frente, prendida en la ventana que últimamente tanto la atraía. Al rato empezó a llorar ruidosamente, sollozando como pocas veces en su vida lo hiciera, tal vez como nunca lo hiciera, sacudiendo todo el cuerpo con cada sollozo, cada gemido del, pudiera ser, mayor dolor que en su no tan corta vida sintiera. Luego se volvió hacia el salón y se deslizó hasta el suelo, quedando allí, sentada, con las rodillas flexionadas y la cabeza hundida entre las piernas…
————————————-
Los tres días de baja se agotaron y Magda tuvo que regresar al trabajo. Los días pasaban y ella seguía sin encontrar alivio a su desazón. Intentó localizar dónde estaba Tomás, buscándole por algunos hospitales cercanos a la urbanización y otros no tan cercanos. Incluso, desde la oficina telefoneaba a varios hospitales, pero todo inútil. Madrid es muy grande y tiene muchos, pero que muchos hospitales, ahora Magda se daba cuenta de ello.
También visitó a Julia una vez, pero sin lograr quebrar la férrea coraza que hacia ella mantuviera. Desde luego, esa mujer la apreciaba bien poco y, a la vista estaba, que la quería lejos, muy lejos de su adoptivo hijo Tomás. Tal vez ella estuviera en lo cierto, y lo mejor fuera olvidarse de él, sacarle no ya de su
vida, donde nunca antes estuviera, sino apartarse ella misma de la vida de Tomás. Pero eso le resultaba ahora imposible. Y no se lo explicaba, no podía explicarse el por qué llevaba ahora tan dentro de sí al joven, al “chico” como ella siempre le llamara. Sólo sabía que eso, ahora, era superior a sus fuerzas. Pudiera ser que, cuando le supiera fuera d todo peligro y, sobre todo, recuperado del daño que aquella noche que quisiera borrar le causara, la obsesión por el muchacho desapareciera; al menos, en ello confiaba.
Otra cosa que a diario hacía era estar pendiente de las ventanas de enfrente. Bueno, de una sola de esas ventanas: la que sabía era la del “chico”.
Habían pasado once días perfectamente contados, día a día, por Magda, cuando se obró el milagro. Como casi siempre, por la tarde había estado en esa cafetería de la que ahora era casi que cliente asidua, y regresó algo tarde a casa, como también venía siendo ahora habitual en ella. También, como hacía todos los días desde que Tomás huyera de su casa, estuvo observando la misma ventana de todos los días, cuando, de pronto, vio iluminarse la ventana y cómo allí aparecían dos siluetas, dos personas: Una mujer y un hombre. Corrió a hacerse con los viejos binoculares que de días venía usando para escudriñar las ventanas fronteras y lo comprobó. La mujer, indudablemente, era Julia; y el hombre, sin duda, Tomás. Sí, Tomás, su obsesión. Así pues, el “chico” había vuelto, por fin, a casa.
En el pecho el corazón le saltó de alegría, de ilusión. La vida volvía a ser bella para ella. Sin pérdida de tiempo se despojó de la sucinta bata que vestía para cambiarla por otra más cumplida, más amplia, la que llevaba sobre aquel camisón negro y largo hasta los pies de la noche en que a Tomás le partiera la cara el maromo del que por entonces se servía. Se calzó los zapatos y salió disparada hacia la casa de Julia.
Fue ella, Julia, quien otra vez más le abrió la puerta.
• Está aquí ya, ¿verdad?
Julia la miró de arriba abajo, titubeó un momento, pero acabó moviendo levemente la cabeza en movimiento de arriba abajo, en mudo asentimiento. Se echó a un lado, invitándola a entrar. Como la otra vez, la mujer condujo a Magda hasta la habitación de Tomás. Allí estaba él. Acostado en la cama, dormido, con ambos brazos fuera de las sábanas y la manta, extendidos a un lado y otro, inertes en el vacío. Y en los dos brazos los aparatosos vendajes, testigos mudos de su intento de suicidio. De su intento de suicidio por amor. Por amor hacia ella, hacia Magda. Intento, sin duda, inducido por ella misma, por Magda. Por su sequedad, su dureza, su incomprensión de aquella noche; aquella noche que quisiera borrar; aquella noche que desearía con toda su alma rehacer en forma por entero diferente.
Al instante, Magda sintió que las piernas estaban prestas a fallarle, a hacerle derrumbarse sobre sí misma y buscó apoyo en la jamba de la puerta. Se repuso momentos después e intentó llegarse hasta la cama del herido durmiente, pero Julia se movió rápida para cortarle el paso. Intentó de nuevo rodear a la mujer para alcanzar el lado del herido y de nuevo se encontró con aquella mujer impidiéndole todo acercamiento. Se desalentó, suspiró y musitó muy bajo
• Por favor, señora…
Julia le cortó la frase. Se llevó un dedo, el índice de la mano derecha a los labios en señal de “Silencio” mientras le siseaba: “Sss”
Magda, por entero desfondada se dejó caer en una silla junto a la mesa situada bajo la ventana pero muy cerca de la cama. Deslizó el brazo hacia los del muchacho intentando acariciar aquellos vendajes que la trastornaban pero, como antes ocurriera, se encontró con las manos de Julia que se lo impidieron. Miró serenamente el rostro de aquella mujer y le encontró hierático, con la expresión más dura que en su vida viera y el mayor de los desprecios en sus ojos. Bueno, lo que realmente vio no fue sólo desprecio, sino pura animadversión. Aquella mujer no es que no quisiera a Magda, es que en realidad podría decirse que la odiaba.
Magda retiró la vista de tan horrenda mujer y la posó en el teleobjetivo situado a su lado, sobre la mesa. Centró en ello su atención y retiró el paño que cubría el instrumento óptico. Se inclinó sobre él y aplicó el ojo al aparato de visión a distancia. Enfocó las ventanas de su casa que, como era lógico, aparecían a oscuras ante su vista. Pero de pronto se dio el segundo milagro ante sus ojos, pues sin saber cómo ni por qué, la ventana de la cocina por ensalmo se iluminó. ¡Y se vio a sí misma! Sí, se vio a sí misma entrando en su piso, aproximándose al frigorífico y sacando la botella de leche que colocó sobre la mesa de la cocina. Luego vio cómo ella misma, Magda, sin desprenderse del abrigo que llevaba puesto, se sentaba a esa mesa y al hacerlo rozaba la botella de leche que de inmediato se volcó sobre la mesa derramándose la leche sobre el tablero. Y vio cómo ella, Magda, apoyaba la cabeza sobre ambos brazos sitiados sobre la mesa y rompía a llorar con desconsuelo, mucho, mucho desconsuelo. Reconoció la escena, la recordó nítidamente. Fue la noche que aquella caca de hombre, aquel ser presuntuoso e impertinente, totalmente pagado de sí mismo que un par de días antes conociera por casualidad y que tan simpático y apuesto le pareció, la ofendió de aquella manera tan soez, insultándola de mala manera mientras la llevaba a casa con la intención de encamarse con ella. Pero casualmente aquella noche Magda no se encontraba bien; estaba mareada y con un tremendo dolor de cabeza por lo que le rogó que mejor dejar la encamada para otro día. Y aquel energúmeno estalló de aquella manera. Pero entonces, cuando más desconsolada estaba, cuando más doliente estaba, de las sombras surgió, imprevista, una imagen masculina. Vio a Tomás que, solícito, acudió a ella; vio cómo le acariciaba con toda ternura los cabellos; cómo la besaba dulcemente en las mejillas sorbiéndole las lágrimas con los labios; y sintió en sus propios oídos palabras de consuelo, de cariño y amor infinitos. Se vio a sí misma levantarse y acurrucarse en el pecho del “chico” que la recibía lleno de tierno cariño, la estrechaba contra su pecho y la consolaba. Vio cómo ella, Magda, echaba los brazos al cuello del joven. Y, sin podérselo explicar, ella misma se sentía bien y cada instante que pasaba mejor. La congoja, el desaliento, habían desaparecido de su ser y se encontraba no sólo muy bien, sino muy, muy tranquila.
Entonces todo se aclaró todo ante ella, pues comprendió que Tomás estaba en lo cierto y ella, Magda era la tremendamente equivocada. Comprendió que los seres humanos no podían ser como lobos esteparios, de vida solitaria que únicamente se buscaban durante la época de celo para aparearse. Comprendió que los seres humanos estaban hechos para vivir en armonía los unos con los otros. Que los seres humanos estaban hechos para vivir en pareja en paz y sosiego. Para junta, unida la pareja, ayudarse, apoyarse, consolarse mutuamente; para hacerse la vida feliz y alegre el uno al otro, el otro al uno, queriéndose, amándose sin tregua ni límites; para unirse sexualmente en unión presidida por el amor, el cariño mutuo pues el sexo así es lo más hermoso de la vida; el cenit, el “súmmum” de la dicha, de la felicidad, del amor y la base sobre la que se fundamenta la unión perenne de la pareja. El sexo así entendido es la esencia misma de la vida humana, pues la propia vida humana surge de esa unión que proporciona al fruto de la misma, los nuevos seres humanos, el espacio natural en que crecer, formarse para después ser seres humanos adultos, asistidos por el cariño de la pareja progenitora, el padre y la madre, dos referentes imprescindibles casi para la buena estabilidad psíquica del neonato.
Entonces supo cuánto necesitaba ella de Tomás. Y decidió luchar por él con uñas y dientes. Pero no por la vía tremenda, que las más de las veces a nada conducen, sino dándole la vuelta a la situación, ganándose a aquella dura mujer por las buenas, no por las malas. Así, se volvió hacia Julia y, con toda suavidad, buscando antes que vencer convencer, le empezó a hablar.
• Mire señora… Julia, ¿ verdad?…
Julia la miraba con la misma dureza de antes, la misma gélida frialdad, el mismo hieratismo en el rostro. Y asintió con la cabeza, sin abrir los labios. Magda, entonces, continuó
• El otro día, cuando me dijo que Tomás se había enamorado de mí, y que eligió mal; yo respondí que muy mal. Julia, sé que no soy buena; más bien soy mala. Pero las personas pueden cambiar. Y yo Julia, quiero cambiar, no quiero ser como soy, necesito ser buena. ¿Sabe una cosa? Tomás y yo no somos tan distintos. Cuando tenía yo unos seis años, mis padres se divorciaron y “rehicieron” sus vidas con las respectivas parejas que que de antiguo los dos mantenían, cada cual por su lado, en una ficticia vida en común, pues la relación extra conyugal de cada uno era secreto a voces para el otro. Y en esa vida rehecha por mi padre y mi madre, su hija de seis años estorbaba, con lo que con siete años sin cumplir me vi no ya abandonada, sino rechazada por mis padres. A Tomás su madre le abandonó sin siquiera querer conocerle, a mí, mis padres me rechazaron y me encerraron en jaula de oro, un internado; muy selecto, muy bueno y elegante; y, por supuesto, muy caro. En mi infancia dispuse de juguetes, hasta de dinero, pero fue ayuna de cariño. Tomás creció y se hizo un muchacho retraído, tímido, al que le costaba trabajo establecer una relación con nadie. Pero él desea encontrar amistad, cariño en definitiva; y dar cariño, a usted por ejemplo. Yo crecí de forma por entero opuesta. El rechazo de mis padres me dolió en tal medida que nunca más quise poner cariño en nada ni en nadie. Mi patrón de vida, desde mi adolescencia, fue no poner el corazón en nada, en nadie; no entregarme a nada ni a nadie. El pragmatismo, el materialismo más descarnado fue mi norte de vida. ¿Sabe lo que realmente sucedió entre nosotros, Tomás y yo, la noche en que él intentó suicidarse? Me había dicho que me quería, pero para mí el amor se reducía al sexo. Sexo, sexo y nada más que sexo. Y quise demostrarle que su idealismo era falso, irreal, simple novelería. Le llevé a consumar una eyaculación, eso sí, sin intercambio sexual, valiéndome sólo de la seducción: Palabras sensuales a su oído y la piel de mis muslos desnudos en sus manos. No hizo falta nada más. Experta ¿verdad? Pues sí, lo soy. Entonces, cuando ya se había vaciado, le dije que eso era todo, que a lo que había experimentado se reducía lo que él llamaba cariño y amor. Entonces, Tomás rompió a llorar con el mayor desconsuelo que jamás viera en nadie. Y huyó. Sí, él no se marchó de mi casa, huyó de mi casa. Huyó gritando que yo estaba equivocada pues el amor era mucho más, tenía que ser mucho más…. Y, ¿sabe Julia? Lo he visto claro: El, Tomás, tiene razón. Amar, querer un hombre a una mujer, una mujer a un hombre es mucho, muchísimo más sexo hoy y mañana “Si te vi, no me acuerdo”. De él, de Tomás he aprendido que los humanos no somos lobos esteparios de vida solitaria que sólo se buscan para aparearse. He aprendido que los seres humanos nacimos para vivir en pareja, apoyándose y ayudándose el uno al otro. Para consolarse mutuamente cuando ello sea necesario. Relatos maduras Magda para amarse, para excitarte. Para quererse, amarse cada día, reverdeciendo el cariño, el amor también cada día y, por qué no, reverdeciendo ese amor en el sexo compartido en el cariño más profundo. Yo, la verdad, no sé si amo o no a Tomás, pero sí sé que le necesito a mi lado y sentirme querida, amada por él, aunque todavía no sea más que un casi adolescente. Y sé que también necesito darle mi cariño, acogerle y consolarle siempre que él lo precise. Julia, tengo íntegra, virgen, toda mi capacidad de dar y recibir cariño, pues nunca abrí el tarrito de esas esencias, y hoy no me caben en mi ser. Por favor Julia, no me niegue esta oportunidad de sentirme querida por primera vez en mi vida. Presiento que si pasa de mí, nunca encontraré otra. Permita que él me quiera y yo le quiera a él. Y que también la quiera yo a usted.
Julia miró a Magda con más fijeza aún que antes lo hiciera y así permaneció un tiempo que a Magda se le hizo siglos de lo anhelante que estaba ante aquella mujer que sabía no la podía tragar. Las piernas diría que le flaqueaban cuando vio que Julia se hacía a un lado, dejando expedito el paso hasta el lecho de Tomás. Magda cubrió al momento ese trecho, se inclinó sobre el dormido y acarició sus mejillas, pasó una mano amorosa por su pelo, abriendo los dedos de esa mano para hundirlos entre esos cabellos. Después, posó sus labios sobre el vendaje que cubría uno de los brazos inertes. Entonces Magda sintió que una mano acariciaba su propio pelo. Alzó la cabeza y sus ojos se fundieron con los de Julia, que la miraba con una amable sonrisa, una sonrisa en la que vio afecto, incluso un “pelín” de cariño al menos. Y la felicidad de Magda entonces fue completa: Tenía por fin una familia que la querría, tal vez, de por vida: Un marido y una madre….

F I N DEL RELATO de Relatos Maduras Magda

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