Opinión hecha relato: duración del sexo

Opinión hecha relato: duración del sexo

Publicamos una opinión que merece ser hecha relato en relación con el anterior artículo o post: “¿Cuando debe durar el sexo”. Ver aquí relato.  Opinión íntegra por Caminante. Fotos UniversoErotico.

 

Mi opinión al respecto, está basado en mis inicios, y fui instruido por generosas mujeres de diferentes edades, no profesionales, chicas, mujeres normales en un sentido y expertas en otro, en el sexo compartido, como me dijo una.

Yo no tengo un tiempo calculado, mis conocimientos del cuerpo de la mujer y de su espíritu conlleva tiempo de exploración, no es llegar y meter, para nada, esas mujeres me enseñaron que la relación sexual empieza en el cruce de miradas, esas dudas, fijas la mirada en la suya, y a veces es correspondida, algo así como pasar lo primero, le llamo contacto.

Del primer paso “Contacto” a la “Eyaculación”, que en este punto hay que definir. La femenina debe de llegar primero, y la masculina es lo último de lo último.

Yo soy hombre tranquilo, incluido en el sexo, me inventé la exploración, es cuando no conoces bien a esa mujer, la primera vez, y hay que localizar cuanto antes sus zonas erógenas, aunque parece que la mayoría están en el mismo sitio, yo sin embargo dudo que sea así, y lo afirmo por qué en el cerebro de cada mujer puede haber ciertos traumas provocados por nosotros los hombres.

Si vamos a tiro hecho, es decir, algo “Rápido”, que empieza con besos sin intensidad, normaluchos y sin base, que suele ser la base de algo que no se puede permitir ningún hombre, que en el beso empiece la decepción, esta palabra puede convertir a esa mujer en una muñeca de goma, y su mente desaparece de su cuerpo.

Si defino de principio el despertar de los poros de su piel, sin TOCAR a la mujer. Es decir, juntar los dedos y esos dedos empezar a despertar sensaciones, incluso pueden ser desconocidas para ella misma y hacerlo sin prisas, y la recompensa empieza en ese punto, es decir, el instinto femenino de esa mujer, es decir su cuerpo que ella no controla, te acepta.

El beso llega, pero como me enseñaron, es un entrante comparándole con una buena comida. Antes está la puesta en escena, la primera salida, o encuentro en una fiesta, y ese conocimiento obliga al hombre a presentarse, a que ella sepa que ese hombre está interesado en ella, ella sabe que puede ser solo atracción sexual, sin conocimientos previos, y que eso hay que corregirlo de primera mano.

Supongamos que has ligado, así lo mal llamamos, nosotros no elegimos, somos elegidos. Artículo primero de la atracción entre un hombre y una mujer. Debes empezar a tender un puente, y repito, hablo de una relación sexual con clase, sé que las hay rápidas, que solo quieren que el aporrees el clítoris, le muerdas los pezones y gruñas encima de su cuerpo.

NO, yo estoy hablando de otro tipo de sexo, tranquilo, sosegado y sin prisas. Ya seguiré.
CONQUISTA, es la parte donde descubres zonas que a ella le va a llevar a la fase de diseño de orgasmos, y los hay de diferentes clases debido a que todas las mujeres no son iguales, aunque lo parezcan. Y no hay que olvidarnos de nosotros, que desprendemos, y sin querer, ellas si se ven tratadas con respeto, te lo dicen, pocas mienten en este punto.

Un ejemplo para entender mi mentalidad. Finales del verano, estoy en el ejército, ese fin de semana tengo servicio. Pero puedo salir la tarde del domingo, he terminado mis turnos de puestos de guardia. Mi amiga trae la merienda y nos perdemos en la ladera de un puerto de montaña, es nubla y llegan las fuertes rachas de viento, el cielo se oscurece y llega la tormenta.

El chubasco es muy fuerte, empieza a bajar la temperatura, la sugiero que salga de la tienda, desnuda y deje a la lluvia que moje su cuerpo. Sorprendida me mira, le digo que es una oportunidad única. Sus pies desnudos están en pequeño charco que se están formando, le digo que va a entrar por primera vez en conjunción con la tierra, la madre tierra. Y ya no duda, y es una imagen que tengo grabada con fuego en mi alma.
Su mirada era diferente, yo también me mojé, no quise perder detalle alguno de su rostro. Su cuerpo tenía los poros erizados, piel de gallina como le mal llamamos y puedo asegurar que ese temblor que veía de su cuerpo, no era frío, fueron otro tipo de orgasmos.

La tormenta se alejó y no pronunció palabra alguna, recogimos los bártulos y volvimos al regimiento, en el aparcamiento nos despedimos, y me dijo muy seria.

– Nunca me preguntes que he sentido.

    

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