Mi lencería sexy online en Venus Plaza

Mi lencería sexy online en Venus Plaza

De nuevo me he animado a escribir, ya lo hice hace unos meses. Y tantos son los temas excitantes que aquí se tratan, que lo mío resulta de lo más inofensivo y natural, puro y por qué no decirlo, sensual. El mundo erótico que me rodea siempre ha sido extenso y vasto, no ordinario, sino amplio. ¿Mi pasión?, el placer, y ¿mi diversión?, mis caprichos concedidos, mi lencería erótica, mis vacaciones en la costa mediterránea, y mi marido. Nosotros dos solos. Él y yo, y nadie más.
Cuando una mujer se casa y tiene hijos, a veces no se da cuenta pero abandonamos el amor en pareja, la intimidad a solas, el recreo de alcoba y el picardías con inocencia. Todo eso, quedó en segundo plano al casarnos. Tener nuestros dos preciosos vástagos, hace ya unos años. Mi vida, nuestras vidas se habían convertido en algo tan monótono, como trabajar cada día, como lavarse los dientes, o cenar cada día. Sí. Cambiar nuestros golosos hábitos de novios o nuestras gozosas costumbres de matrimonio sin hijos, fue algo tan espontáneo y sobrevenido, como demoledor. Había destruido nuestro matrimonio.

Mi debilidad y pasión: la lencería erótica en alta mar

Ahora nuestros retoños ya son grandes, no nos tenemos que preocupar por ellos, ¿y qué hacen sus papás?. Divertirse como lo tenían que haber hecho desde el primer momento. Nos cogemos nuestras vacaciones cada año sí o sí, el margen de error ya no existe para nosotros dos; y cada verano, a la costa del sol. A la costa de Alicante, a Valencia, Gandía o Cullera, donde sea: pero a disfrutar de sol y mar.
No me digan que no se está bien en alta mar, con nuestro solecito, con mi Caipirinha o Daiquiri, en nuestro hotel y resort preferido, que no diré el nombre para no dar excesivos datos. Nuestra acomodada economía hace posible esta versión mágica de la vida. Luminosa y radiante.
Mi pasión, como dije al principio, es la ropa interior, la ropa de cama, blanca, negra y de alcoba. Los sugerentes picardías y los apretaditos corsets, que ni Oliva Newton-John hubiera acertado a embutirse en “Grease”. A mí me quedan de maravilla. Una madurita picante y picantona, pero solo para mi marido.
Y lo mejor de todo es que cuando algo me gusta, me lo compro. Es lo que tiene el dinero, que hace lo que yo quiero. Y sin tener que ir a las aburridas y largas horas de tiendas, de “shopping” como dirían mis amigas inglesas con las que tomo el café por las tardes. Enciendo mi tablet, mi wifi no me puede faltar, es como mis tangas que siempre van conmigo, y hago mi pedido online en un periquete, en la mejor tienda de lencería sexy.

Mis compras en la mejor tienda de lencería sexy

Yo, he encontrado una tienda erótica perfecta a mis antojos nocturnos y ambiciones a media tarde, en la que compro a cualquier hora, todo muy económico, y lo mejor de todo: en 24 horas lo tengo conmigo, sin tener que salir de casa.
Ropa sexy de mujer, el color negro me encanta como dije, mis disfraces eróticos, ay!, que me pierdo con la imaginación, nos encantan los jueguecitos de roles. Igual me visto de colegiala, que de sirvienta. O de enfermera para ponerte una buena inyección a mi maridito, aunque esté sano. Un día, y con esto acabo ya por hoy, si quieren otro día más, un día me vestí de sirvienta e hice ver que llegaba a la habitación en la que estaba mi marido. Llamé y dije, servicio de habitaciones, pero me olvidé que había cerrado la puerta sin mi tarjeta; y mi marido estaba en la piscina. Qué despistada soy, y más con la calentura encima no sé ni dónde estoy.

Qué risa, tuve que ir por todo el pasillo hasta recepción vestida de sirvienta, y no se pueden ni imaginar lo que me decían por los pasillos los huéspedes al pasar por sus puertas numeradas. De todo menos rica. Ese día comprendí lo que era servir, y todo por comprar un disfraz erótico de lo más realista en la sección lencería sexy online en Venus Plaza. Que tienda erótica más preciosa. Y comprendí lo que siente una mujer humilde y servil. Y no crean, me resultó hasta excitante. Hasta la próxima amigos de UniversoErotico.

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