Elvira. Sonia y Antonio

Elvira. Sonia y Antonio

-Estaba aburrida, papa.

-Coño, hija, pero por lo menos cerraras la puerta.

Antonio, el padrastro de Elvira,  acababa de ver a su hijastra, desnuda sobre la cama, masturbándose, pero lo que él no sabía era que había alguien más en la habitación.

-Si, debimos cerrarla.

-¿Debimos?

Salió del baño Sonia, una amiga de su hija. Sonia era una chica de 29 años , rubia, de ojos azules y cabello rubio, 1.79 de estatura, con pequeñas tetas, estrecha cintura y grandes caderas. Lo que contrastaba con Elvira, que era delgadita. 1.52 de estatura, morena, de ojos negros y  tetas grades. Antonio, le preguntó a su hija:

-¡¿Sois lesbianas?!

-Bisexuales, papá. ¿Te animas?

-¡Tu madre me mataría!

-A mamá ya se la comió Sonia. ¡Y bien que le gustó! ¿Verdad, Sonia?

-Tres veces se corrió en mi boca.

-¡Eso es mentira!

-¿Su esposa no tiene dos lunares a ambos lados del ojete, tres debajo le la teta derecha y uno bajo la izquierda?

Antonio, que estaba empalmado a más no poder. Entró en la habitación, cerró la puerta y les dijo:

-Me masturbaré mientras lo hacéis. ¿Os importa?

Le respondió Sonia.

-No.

Antonio se sentó en un sofá y vio como su hijastra le comía el coño a Sonia y después como Sonia se lo comía a su hijastra. Mas tarde vio como hacían un 69. Cuando Sonia estaba a punto, le dijo a Antonio:

-Métamela que ya me corro.

Antonio le puso la polla a Sonia en la entrada del coño. Le metió la puntita y se la sacó. El coño de Sonia, al quitarle la polla de dentro, se abrió y se cerró  buscando algo que apretar. Le volvió a meter la punta y Sonia, con su culo, metió la polla hasta que los huevos de Antonio dieron contra su ojete, ojete que  le andaba hacia dentro y hacia fuera. Sonia sintió que se iba a correr. Succionó el clítoris de Elvira, y la joven comenzó a correrse echando un gran chorro de flujo vaginal que dejó  perdida la cara de su amiga. Sonia empezó a temblar, y echando otro inmenso chorro de flujo empapó la polla de Antonio, que al sentir como el coño apretaba su polla con sus contracciones vaginales, se corrió y la llenó  de leche.

Fue una manera extraña de echar un polvo, pero placentera para ellas y para él.

FIN

 

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