El chico guapo de al frente

Hola a todos vengo de nuevo con un relato 馃榾 Bueno esta es una historia reflexiva que trata el amor y los sentimientos de esas personitas que tienen discapacidades, pero que tienen derechos de amar como nosotros. Espero que les guste en verdad y me disculpan si tiene alg煤n error (Soy nuevo en esto y estoy aprendiendo) Tambi茅n quer铆a decirle que pronto vuelvo a subir Entre Danzas y Miradas ya que la estoy editando, para subirla mucho mejor y no con tantos errores. Ahora si los dejo Bye. -AJ

Esta es una peque帽a historia en donde el amor no mira fachada.

脡l es joven de solo veinticinco a帽os de estatura mediana, cabello negro como la oscuridad, piel blanca como la nieve, labios rojos, su cara es redonda, con unas mejillas abultadas que siempre est谩n rojas, sus ojos son negros coronados con unas largas pesta帽as, es delgado, no pesa menos de 50 kilos. Su cara angelical es hermosa y llama la atenci贸n, pero 茅l tiene una discapacidad motora desde ni帽o, lo que le dificultad moverse libremente sin su silla de ruedas.

Santiago era un joven que siempre se encontraba encerrado en su casa, donde recib铆a clases con profesores particulares y contaba con todo los lujos de un muchacho de su edad, pero el a帽oraba algo que manten铆a en secreto desde hace m谩s de diez a帽os. Cuando sinti贸 de que su cuerpo no reaccionaba al ver los cuerpos desnudos de las f茅minas, sino al ver las grandes pollas que perforaban los co帽itos. Eso lo escandalizaba al sentirse diferente y lo guard贸 en secreto, pero lo que no sab铆a era que ya su madre se enterar铆a desde ese jueves por la ma帽ana.

Se encontraba en su recamara leyendo una novela de Thomas Hardy, cuando de pronto un gran cami贸n se detuvo en la casa del frente y acerc谩ndose en su silla hasta su ventana, se enter贸 que se estaba mudando una nueva familia, despu茅s de m谩s de cinco a帽os que hab铆a estado inhabilitada.

-Veo que te diste cuenta que se va a mudar una nueva familia.-Habl贸 su madre que entraba en su habitaci贸n con cobijas limpias.

-隆Eh! Si me di cuenta, pero de seguro pasara lo mismo, como las dem谩s familia que antes habitaban la casa azul.

-驴Por qu茅 dices eso hijo?

-Porque, si tienen hijos de seguro se aburrir谩n cuando sepan que en esta calle solo viven personas mayor y lisiados.

-Hay tesoro, no digas eso quien sabe si encuentras el amor de tu vida all铆.- Mientras besaba su cabeza la Madre respond铆a con amor.

-Mami, 驴Quien se podr铆a enamorar de una persona como yo? Ser铆a una carga, para ell鈥.- Nervioso se apart贸 Santiago y su Mam谩, prefiri贸 cambiar el tema.

-Creo que hare un pastel de chocolate no, mejor hare dos ricos pasteles. Ya que tenemos vecinos nuevos debemos de hacernos conocer.- Saliendo de la habitaci贸n dej贸 a Santiago.

脡l se qued贸 toda la tarde observando, c贸mo los trabajadores sub铆an y bajaban los muebles de la hermosa casa, pero nunca observ贸 a los habitantes de la casa.

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Su cuerpo reposaba debajo de sus sabanas blancas, dorm铆a pl谩cidamente con su respiraci贸n tan tranquila, su cabello se encontraba enredado tap谩ndole su cara y con su boca abierta hacia escapar unos suaves ronquidos, pero un estruendo fue el causante que se levantara de su cama con el coraz贸n en la boca y tomando su silla se dispuso a encontrar el causante de su despertar.

隆Y s铆 que lo hayo! cuando a trav茅s de su ventana se dio cuenta de que el causante de su despertar era una poderosa moto de carrera que estaba siendo probada por un sujeto que vest铆a todo de negro. Su curiosidad fue tan extrema que tomando su silla se dirigi贸 hacia la planta baja por la rampa y acerc谩ndose a las ventanas de la sala se dispuso a ver con m谩s claridad lo que suced铆a afuera.

El sujeto de negro segu铆a probando el arranque o eso fue lo que pens贸 茅l y viendo luego como se fue por el garaje, perdi茅ndolo de vista Santiago se entristeci贸, pero el ruido de unos perros lo hizo levantar su mirada, eran dos hermosos golden retriever.Eso lo hizo emocionarse y al ver que se bajaba una pareja acompa帽ado de una peque帽a, supuso que eran los due帽os de la casa azul.

-Creo que ya viste de lejos a la familia Damens.- Dijo la Madre de este, mientras entraba a la sala. Espero que no te hayas despertado por el ruido de la motocicleta de Uriel.

-Hola Campe贸n.- Ese era su padre que besando su mejilla lo hizo acercarse hasta la mesa para poder desayunar.

-隆No Pap谩! No me he aseado todav铆a.

-Creo que mi hermoso lo despert贸 el ruido de Uriel.

-隆Uriel! 驴Qu茅 Uriel?- Entonces pens贸 que el hombre vestido de negro con el casco deb铆a de ser Uriel.

El matrimonio al ver la cara de inc贸gnita de Santiago, respondi贸- Uriel es el hijo mayor de los Damens. Luego lo conocer谩s. Creo que tiene tu edad y es muy simp谩tico.- Dec铆a su madre mientras acomodaba la mesas, para el desayuno.

-Voy a subir asearme y prefiero desayunar hoy en mi habitaci贸n.

-Ok Santi, ya te lo subo.

Para Santiago era f谩cil ba帽arse, despu茅s de toda su vida siendo paralitico no era nada nuevo entrar al ba帽o y apoy谩ndose sobre un banco de cer谩mica abr铆a la ducha y lavaba su cuerpo sin ayuda. La sala de ba帽o era espaciosa y con la comodidad para poder sentirse libremente. Siempre que pasaba su mano por su pene, se ergu铆a y el temeroso no lo segu铆a tocando, ya que no sab铆a c贸mo hacerlo y tem铆a que su madre entrara y lo encontrara masturb谩ndose.

Despu茅s del ba帽o Santiago se dispuso a desayunar frente de su ventana con la esperanza de ver al susodicho 鈥淯riel el simp谩tico鈥. Esa era la 煤nica forma de verlo, ya que 茅l nunca saldr铆a de su casa, para ser de nuevo la burla de todos en el pueblo. Sin embargo, su intento fallo, porque nunca apareci贸 y cansado decidi贸 seguir con su lectura hasta en la noche que se dispuso a mirar una pel铆cula rom谩ntica con su mama.

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Sentado sobre muchos peri贸dicos se encontraba un chico alto, cabello largo rizado de un rubio muy brillante, su cuerpo era marcado, pero no excesivo solo su abdomen y pecho que se marcaban de forma sensual. Ten铆a varios tatuajes en su cuerpo lo que le daba un aspecto de chico rebelde, pero sus ojos azules como el cielo hac铆an notar que era un ser humilde.

Se encontraba pintando su nueva habitaci贸n. Hab铆a escogido la 煤ltima porque era espaciosa y a la vez lo enamor贸 el balc贸n con grandes ventanales que daba hacia la calle. Estuvo dentro de ella escuchando m煤sica hasta culminarla, ten铆a varias tonalidades entre el marr贸n, verde, amarillo y azul que hac铆an sentir que estaba dentro de un mundo de colores.

脡l ten铆a veintis茅is a帽os y era Pediatra. Hab铆a decido seguir la descendencia de sus padres que eran grandes m茅dicos reconocidos, pero por la enfermedad cardiaca de su hermana decidieron venir a vivir a este pueblo. Y 茅l sigui贸 la aventura, huyendo por la tracci贸n de su pareja. As铆 que dej贸 todo en la cuidad y se lanzo a vivir en la peque帽a ciudad pueblerina.

Recorri贸 la cuidad cuando lleg贸 y conoci贸 donde ir铆a a trabajar. Era un hospital peque帽o, pero se sent铆a c谩lido y eso era raro en un lugar como ese, sin embargo le gusto sentir eso. Tambi茅n conoci贸 a sus vecinos y los que mejor les cay贸 fueron los del frente, una familia integrada por una se帽ora hermosa, amable y sobre todo parlanchina y eso le gustaba, su esposo era grandioso hablaron sobre futbol y su motocicleta, as铆 que le gusto mucho sus vecinos.

Por el agotador d铆a, se dispuso a tomar una ducha. Enjabonando todo su cuerpo, hasta llegar a su pubis que lo lav贸 con abundante jab贸n, logrando que sus vellos rubios se convirtieran en enormes monta帽as espumosas y baj贸 su mano hacia su pene, comenz贸 a frotarlo hasta descubrir sus glande que fue sumergido en sus manos para dejarlo limpio. Su aparato estaba comenzando a ponerse duro, pero no ten铆a ganas de masturbarse ese d铆a ya que se encontraba muy agotado por la mudanza.

Luego de salir del ba帽o, se visti贸 y sali贸 con la toalla sobre su cabello y se dispuso a bajar a cenar con sus padres.

-驴Uriel que te ha parecido el pueblo? – Habl贸 Salome, su madre mientras cenaban.

-El doctor, limpi谩ndose los labios con una servilleta, respondi贸.- Es c谩lido el lugar y su gente es pintoresca, sobre todo me cayeron muy bien los vecinos del frente. L谩stima que no tengan hijos.

-驴Y por qu茅 supones eso hijo? Ellos tienen un hijo, creo que es de tu misma edad o menor.- Dijo su Padre, mientras daba de comer a Claudia.

-Bueno, entonces es un mal educado, porque no fue a presentarse o no s茅.

-Su hijo es discapacitado y te he dicho no juzgue sin conocer. El chico al parecer naci贸 as铆, seg煤n los m茅dicos.

-Sorprendido.- 驴Causa?

-Obstrucci贸n en su medula espinal, ella me dijo que deseaba que lo conoci茅ramos, ya que tienes a帽os que no se ha vuelto a chequear.

-Disculpa Madre. – Siguieron comiendo, pero Uriel le entr贸 la curiosidad de conocer al hijo de sus vecinos.

Ya de noche Uriel sac贸 unos l谩pices y un cuaderno, comenz贸 a dibujar paisajes del pueblo y su gente en eso recibi贸 un mensaje, ley茅ndolo su coraz贸n dio un vuelco.

-Te extra帽o, perd贸name vuelve junto a mi Uriel, dame una segunda oportunidad amor鈥-Pero sin terminar de leerlo lanzo su m贸vil al suelo y apretando con los cuadernos, lo fue rompiendo de forma violenta hasta hacerlo pedazos. Y con ese dolor en el alma se dispuso a dormir.

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Ya se encontraba despierto, eran menos de las seis de la ma帽ana, pero no pod铆a dormir m谩s .As铆 que se decidi贸 levantarse temprano y les hizo el desayuno a sus padres.

Cuando se encontraba leyendo al frente de su ventana, vio salir un chico de la casa del frente. vest铆a un pantal贸n deportivo gris, una franela de mangas cortas de color azul con la palabra 鈥渓ife鈥 y un pasamonta帽a gris, no pod铆a mirar su cara as铆 que decidi贸 seguirlo con la mirada hasta que sus ojos encontraron un rostro precioso que lo hizo sonrojar, es demasiado guapo, pens贸 y lo observ贸 hasta verlo desaparecer en la esquina.

Movi贸 su silla hasta su laptop y busc贸 en la p谩gina del facebook el nombre de Uriel Damens y all铆 apareci贸. Su coraz贸n dio un vuelco, comenz贸 a leer su biograf铆a.

-Tiene una relaci贸n. Hay por dios Santiago como vas a creer que ese hombre sea gay y si lo fuera no se enamorar铆a de alguien tan horrible como t煤.- Pensaba en voz alta. Y sigui贸 viendo las fotos del chico que en verdad era guapo y lo que m谩s le gustaba de 茅l eran sus ojos, pero prefiri贸 cerrar su perfil, para no imaginar nada m谩s.

Su tarde comenz贸 igual como hab铆a comenzado todas las anteriores, sin nada sorprenderte.

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Mientras que a Uriel no le hab铆a sucedido lo mismo, porque sinti贸 que alguien lo segu铆a con la miraba cuando sali贸 a correr en la ma帽ana, pero cuanto buscaba de donde proven铆a la mirada no encontraba a nadie en los alrededores. Sin embargo, sospechaba las que las miradas proven铆an de una de las ventanas de la casa del frente donde diviso una sombra. Lo que le produjo unas sonrisas.

Esa misma ma帽ana comenz贸 su jornada en el nuevo hospital, donde lo recibieron con los brazos abiertos y en menos de un mes ya hab铆a encontrado dentro del hospital buenos amigos. Pero tambi茅ntodo ese tiempo se sent铆a espiado cada vez m谩s cuando se encontraba en su habitaci贸n y sab铆a que esas miradas proven铆an de la casa del frente, donde las cortinas se mov铆a de una de la ventana, en donde alguien lo observaba. Esto comenz贸 hacer que se sintiera molesto por el acoso.

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Durante un mes estuvo espi谩ndolo. Su momento favorito era cuando Uriel sal铆a al balc贸n a contestar alguna llamada, luciendo su torso descubierto o cuando el chico andaba en ropa interior s煤per sexy. 脡l en secreto comenz贸 a tomarles fotos y las guardaba en su computadora, en donde le escrib铆a siempre alg煤n poema o carta a su amor secreto, porque 茅l comenz贸 a sentir algo por Uriel. Pero entend铆a que eso nunca suceder铆a. Sin embargo todo cambio despu茅s de dos meses.

Los Damens fueron invitados a una cena en casa de Santiago y este ese d铆a se encontraba renuente.

-Ni se te ocurra que saldr茅 a cenar con ellos.

-Pero hijo, tu no los conoces. Ellos son m茅dicos y pueden ayudarte.

-Mam谩, nadie puede ayudarme.

-驴Ni el amor te puede ayudar Santi?

-Palideci贸. 鈥 Eeeh鈥 驴Que dijiste? 鈥 脡l hab铆a escuchado muy bien, pero no quer铆a entender.

-隆Nada! Mi cielo si no quieres bajar entender茅.

Cuando lleg贸 el matrimonio con sus hijos el coraz贸n de Santiago dio un vuelco y se encerr贸 en su lectura con sus aud铆fonos puestos para poder callar su coraz贸n, pero tanta fue la emoci贸n que se qued贸 dormido.

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Solo hab铆a aceptado ir a casa de sus vecinos, para encarar su acosador, aunque supon铆a que deb铆a de ser el hijo, tambi茅n ten铆a la posibilidad de que no fuera 茅l. Cuando entro pens贸 encontrarlo, pero no fue as铆, no hab铆a rastro de 茅l y se sinti贸 tan molesto que en toda la cena no habl贸 y deseaba irse ya de esa casa. Pero todo cambio cuando le pidi贸 permiso a la se帽ora usar el ba帽o y esta le dijo que subiera la rampa y a su mano derecha estaba. Lo que sorprendi贸 al esposo de esta que no comprend铆a el porqu茅 le hab铆a dado la instrucci贸n para entrar en la habitaci贸n de Santiago.

Iba subiendo la rampa arrastrando sus pies, para luego cruzar como le hab铆an dicho, pero cuando empuj贸 la puerta se encontr贸 con una habitaci贸n y en ella hab铆a una silla de ruedas, haciendo que su coraz贸n se acelerara. Se acerc贸 en silencio hacia un sill贸n que se encontraba cerca de la ventana, percat谩ndose de que un joven reposaba con su boca abierta y su rostro arm贸nico. Se qued贸 tan embelesado que sin saber c贸mo se enred贸 con la silla de ruedas y cayendo al suelo hizo que Santiago se despertara asustado.

-驴Que sucede? – Dijo con voz fina, sin notar que a sus pies estaba Uriel. Este mir谩ndolo sorprendido por lo guapo que era y sin saber el porqu茅 su coraz贸n comenz贸 a latir fuertemente como si deseara salir de su pecho y un frio invadi贸 su cuerpo.

-Hola, disculpa. Bueno tu mama me dijo que aqu铆 era el ba帽o. 鈥 Habl贸 Uriel nervioso al ver que Santiago se hab铆a percatado de su presencia y lo miraba pasmado. Asi que levant谩ndose comenz贸 a pedirle permiso, pero sin darse cuenta que cuando se dispon铆a a salir la bota de su pantal贸n se enred贸 con la silla de ruedas, haciendo que mientras caminara esta lo siguiera.

-隆Oye esa silla es m铆a! – Con una risa nerviosa dijo Santiago. Haciendo temblar de nuevo a Uriel por escucharlo nuevamente y separ谩ndose de la silla observ贸 otra vez sus ojos, nariz y sobre todo su hermosa boca que ten铆a un poco de baba. 脡l sin pedir permiso se fue acercando a Santi y con sus dedos retir贸 esa peque帽a saliva de las comisuras de su boca.

-驴Qu茅 haces?- Asustado respondi贸 Santiago al sentir que limpiaba su baba, pidi贸 que la tierra lo tragara. – Qu茅 iba a pensar 茅l que era un paralitico y de paso un retrasado mental.- Pensaba Santiago y bajando su mirada se comenz贸 a poner rojo de la pena.

-Disculpa no era mi intenci贸n, pero tenias algo en tus labios. Ha mucho gusto soy Uriel Damens, 隆t煤 debes ser Santiago verdad!

-Eeeh s铆. 鈥 Respondi贸 con un susurro. 鈥 Soy Santiago Grent mu…cho gusto. 鈥揂larg贸 su mano hasta rozar la de Uriel que al sentir su contacto la retiro r谩pidamente.

-Asi que t煤 eres mi acosador. 鈥 Dijo riendo Uriel, haciendo que Santiago se pusiera mas colorado y tartamudeando comenz贸 a aclarar lo que suced铆a cuando lo observaba por su ventana, pero eso hac铆a re铆r m谩s al m茅dico y abord谩ndolo con preguntas hacia que cada vez Santiago se agitara.

-Bueno me explicaste que solo mirabas a mi ventana por curiosidad, espero que no me hayas visto desnudo o tendr茅 que llamar a la polic铆a.

-隆No por dios! Lo juro no te vi desnudo. 鈥揇ijo de forma afligida el chico.

-Te creo dijo el Doctor. Sin embargo por tu falta. Te invito a comer un helado o al cine. 鈥 Eso hizo poner de nuevo temeroso a Santiago que neg谩ndose de inmediato se lo hizo saber. Pero el Uriel no dejar铆a que se le escapara de ninguna forma y sin pedirle permiso lo carg贸 hasta colocarlo en su silla de ruedas y sac谩ndolo de esa habitaci贸n se dispuso a bajarlo hasta la sala en donde sin dejarlo presentarse a los invitados, lo sac贸 de su casa, pero esto despert贸 el miedo que tanto hab铆a temido y se lo hizo saber con lagrimas en los ojos a Uriel.

-隆No! Regr茅same a mi casa por favor Uriel no quiero que me vean.- El doctor agach谩ndose lo tom贸 de la mejilla y sin ninguna explicaci贸n uni贸 sus labios a los de Santiago. Que con el coraz贸n en la boca estaba recibiendo su primer beso de amor y en verdad era su amor.

-隆No, t煤 tienes pareja! Solo quieres jugar conmigo, no s茅 por qu茅 lo haces, pero no te quiero volver ver dijo el joven y subiendo hacia su casa se adentr贸, para llorar amargamente delante de los padres de su amor y los suyos que sorprendidos no entend铆an nada, pero alguien si entend铆a.

-Deber铆as dejar ese miedo y sentir que existe el verdadero amor. Sube mi cielo a tu habitaci贸n creo que hoy tuviste muchas emociones.

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Dentro de la casa de los Damens los padres discut铆an con Uriel

-驴Pero t煤 te has vuelto loco o qu茅? Ese muchacho ha estado encerrado en su casa por a帽os y vienes t煤 con tu calentura y te lo quer铆as follar.

-驴Quien te dijo que quiero foll谩rmelo? Se, que lo que hice fue una locura, pero Mam谩 cuando lo mir茅 mi coraz贸n despert贸 y solo quer铆a besarlo y protegerlo.

-Claro como es un muchacho puro y no es como Ro鈥. Bueno el caso es que t煤 te alejas a kil贸metros de 茅l 驴entendiste Uriel?

-驴Por qu茅 no terminaste de decir Rom谩n? Y s铆, no es como Rom谩n o como los otros. 脡l es 煤nico. 鈥揇ec铆a el Doctor mientras en su cabeza se imaginaba el rostro de Santiago y sus mejillas rojas cuando se sinti贸 intimidado.

-A ver c谩lmense los dos. 驴Y amor quien sabe si Santiago es el amor verdadero de Uriel? Porque, yo vi cuando 茅l le respondi贸 el beso. As铆 que una cosa si sabemos que 茅l es gay.

-Pero鈥 Pero鈥 que sabes t煤, si 茅l est谩 confundido y correspondi贸 el beso solo por curiosidad.

-Tu eso no lo sabes amor, mejor nos vamos. Ma帽ana ser谩 otro d铆a.- Diciendo esto halo a su mujer al dormitorio.

Los dos chicos no pod铆an dormir. Uno se sent铆a culpable por c贸mo hab铆a actuado y reflexionando sobre lo que dijeron sus padres ten铆an raz贸n y tomando una decisi贸n se dispuso a dormir. El otro se encontraba sumergido en sus emociones. Acababa de recibir su primer beso por Uriel y su coraz贸n lat铆a, aunque solo fue un roce, para 茅l fue un beso de amor, pero tambi茅n le dol铆a el alma por haberlo tratado as铆, aunque 茅l sab铆a que lo hab铆a hecho por saber que el manten铆a una relaci贸n. Sin embargo se encontraba feliz y con una sonrisa en sus labios se durmi贸.

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Esa ma帽ana amaneci贸 m谩s fr铆a que de costumbres y Santiago ya se encontraba en el comedor tratando de comer apresurado y estaba dispuesto de encarar a Uriel antes que se fuera al Hospital. 脡l sab铆a que a las seis y media se dirig铆a al parque a correr y luego regresaba a tomar una ducha. Alguna vez lo espi贸 ya que la ventana de la habitaci贸n de sus padres daba al de su ba帽o y lo vio de espalda cuando lentamente deslizaba su b贸xer y quedaba desnudo a sus espaldas. Ten铆a una espalda ancha con muchas pecas que viajaban desde sus hombros hasta el final de la misma y ten铆a un hermoso trasero bronceado que no era ni tan grande ni tan peque帽o eran unas perfectas nalgas. Con el coraz贸n a mill贸n y su peque帽o pene r铆gido. fue capaz de tomarle algunas fotos, para guardarla en su colecci贸n. Esos recuerdos hicieron que Santiago se acalorara, pues recordar el cuerpo de su amor lograba despertar su coraz贸n.

Terminando de comer, se dispuso en tomar su bufanda y sali贸 con temor de su casa. Lo recibi贸 una corriente fr铆a que inundo su cuerpo, pero eso no lo detuvo y con p谩nico se detuvo en la acera de su casa y mirando al frente se dispuso a pasar la desolada calle. Cuando lleg贸 al otro extremo suspiro ya que nunca se hab铆a atrevido a salir de casa.

Se encontraba en la puerta principal, no hab铆a podido tocar el timbre, su cuerpo se encontraba h煤medo por el fri贸, haciendo que temblara sin cesar, pero no pensaba marcharse hasta ver a Uriel y le explicara el 驴por qu茅 lo beso?

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Desde muy temprano hab铆a hecho las maletas. Hab铆a decidido volver a su tierra natal, para poder olvidar lo que hab铆a hecho y se sent铆a afligido por su comportamiento y sobre todo por sus sentimientos encontrados.

No quer铆a despedirse de nadie as铆 que hu铆a con su maleta en mano y su abrigo. Cuando sal铆a no se percat贸 que Santiago lo observaba con el coraz贸n roto al ver que llevaba consigo una maleta. Pero Uriel se le detuvo su coraz贸n al escuchar unos sollozos, que proven铆an detr谩s de las macetas y al ver que era Santiago su coraz贸n le dio vuelco.

El verlo all铆 con sus manos tapando su cara, mientras lloraba le romp铆a el alma y acerc谩ndose despacio, hasta estar cerca de 茅l le habl贸 en susurro sin tocarle.

-驴Santiago, que haces aqu铆? 驴Qu茅 te sucede?

-Sollozando fuerte. Hacia que las palabras no salieran de su boca.- Tu teee vasss por m铆.

-S铆, Santiago.-Dijo el Doctor bajando su mirada.

Limpi谩ndose las lagrimas, movi贸 su silla y sin mirar atr谩s se dispuso a irse, sent铆a que deseaba morir, que era un tonto en pensar que Uriel dejar铆a todo por 茅l, pero su silla fue agarrada y el intentando andar se le fue dificultoso.

-隆Suelta la silla Uriel! 驴Quiero irme de aqu铆? Soy un idiota por pensar que tu鈥- Sus lagrimas comenzaron a brotar como cascadas y 茅l no pod铆a detenerlas, sin embargo el abrazo c谩lido del Rubio las hizo serenar.

-Por pensar que yo me enamorar铆a de ti.- Dijo en susurro cerca de su oreja.- Desde esa ma帽ana que sent铆 tu mirada en mi cuerpo. T煤 despertaste un alma muerta y no quiero jugar contigo Santiago, porque yo deseo amarte con mi vida desde ayer.- Esto lo dec铆a mientras sus ojos se humedec铆an.

-Te am鈥 Uriel desde que llegaste a mi.- Apart谩ndolo. Por primera vez lo mir贸 a los ojos sin temer y le volvi贸 a repetir.- Te amo Uriel y s茅 que soy un lisiado y t煤 tienes pareja, pero Te amo.

-Shhh, 驴Quien te dijo amor que tengo pareja?

-Santiago se sent铆a sorprendido con ese 鈥渁mor鈥 que hab铆a escuchado de su boca.- Tu biograf铆a del facebook.

-Ja Ja Ja, amor tengo m谩s de seis meses que no actualizo mi facebook y si tuve una relaci贸n, pero hace tiempo que termin贸 y por eso me vine a vivir al pueblo. Y m铆rame ahora estoy aqu铆 a los pies de mi verdadero amor.

Las lagrimas volvieron a inundar los hermosos ojos negros de Santiago y sin temer se fue acercando a la boca de Uriel y este imit谩ndolo con los ojos cerrados se besaron por segunda vez.

Los labios virginales de Santiago acariciaron los de Uriel que poco a poco fue abri茅ndolos y el m谩s peque帽o lo imit贸 de forma precisa. Luego cerraron sus labios a la misma vez, para luego volverlos abrir y sacando la punta de su lengua el Doctor acaricio la comisura de los labios de su futuro novio que abri贸 mas su boca para invitarlo invadirla. Esa danza fue tan lenta como la nieve que ca铆a sobre los cuerpos caliente.

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Luego de ese beso tan dulce, Uriel tom贸 en brazos a Santiago y llev谩ndolo a dentro de su casa, para que se calentara ya que su cuerpo temblaba del fri贸 y de emoci贸n. Aunque all铆 dentro prefiri贸 que 茅l se cambiara la ropa mojada y subi茅ndolo hacia su habitaci贸n, se dispuso a desvestirlo.

-驴Qu茅 haces Uriel?

-驴Qu茅 crees que hago Santiago? Necesito que te quites esa ropa o te dar谩 un refriado.

-隆No! Est谩s loco. Eh yo me desvisto solo y por favor ret铆rate de la habitaci贸n.

-驴Por qu茅 si somos hombres? O acaso nadie te ha visto desnudo. – Dec铆a sorprendido Uriel.

-隆Claro que s铆! Mi pap谩 y mi mam谩

-Pero alguien diferente a ellos, no te ha visto.

-No.- Dijo en susurro.

-Bueno des v铆stete mientras yo voy busc谩ndote algo que te pueda quedar, te prometo no verte.

-Est谩 bien.- Sentado sobre la cama, comenz贸 a sacar su su茅ter desde sus cabeza, hasta quit谩rselo completamente, luego t铆midamente y volteo para ver si en verdad Uriel estaba cumpliendo su promesa y suspirando se dio cuenta que s铆. Desabrocho su pantal贸n lentamente y alzando su trasero para poder sacarlo, para luego inclinarse y retirarlos completamente, Sin embargo cuando subi贸 su cuerpo se encontr贸 con el rostro del Rubio que lo miraba sorprendido y tomando su su茅ter tap贸 las partes de su cuerpo.

-隆No me mires!

-No puedo dejar de mirarte eres demasiado hermoso.- Dec铆a, mientras sus ojos viajaban por el delicado cuerpo de Santiago. Era delgado, su piel parec铆a que fuera de bebe sin ninguna marca visible. Sus pezones eran marrones, abdomen plano y unas hermosas piernas delgadas. En pocas palabras era una belleza.

-Disc煤lpame鈥 -Dijo d谩ndole la ropa y volte谩ndose, para que no viera su erecci贸n causada por la visi贸n de su cuerpo.

-Uriel me puedes ayudar a vestirme. 鈥揇ijo Santiago en voz muy baja. Logrando que el pene del Doctor sufriera un l谩tigo por esa declaraci贸n.

-Si鈥- Volte谩ndose se fue aproximando a 茅l, muy lentamente y tomando una toalla lo comenz贸 a secar todo su cuerpo con devoci贸n. Santiago no apartaba su su茅ter de su pelvis, sent铆a pena.

Al tenerlo tan cerca, Santiago se puso colorado. Pudo notar un bulto en la entrepierna de Uriel y a la vez se emocion贸 al ver que 茅l tambi茅n lo deseaba y alargando su mano rozo t铆midamente con sus dedos la notable erecci贸n, haciendo que de la boca de Rubio se le escapara un audible suspiro.

-Aaafff.- Uriel sorpresivo se aparto, pero ver con la mirada la suplica de Santiago se acerc贸 sin moverse.

Su cara se encontraba enrojecida y t铆midamente comenz贸 de nuevo a pasar sus dedos por la creciente erecci贸n y logrando que miles de jadeos salieran de la boca Uriel y sin prisa fue desbotonando el pantal贸n del Rubio y este con su boca abierta miraba desde arriba todo los movimientos de Santi. Su pantal贸n rod贸 por sus gruesas piernas, hasta caer a sus pies y viendo la mirada de admiraci贸n del m谩s peque帽o, lo hizo sonre铆r y con el solo contemplar su pene sobre la tela lo hac铆a que gotas de pre-seminal salieran de su glande y tomando las riendas Santiago alarg贸 sus manos, atrapando las nalgas de Uriel con sus manos logr贸 pegar la erecci贸n de este a su cara. Comenz贸 a olfatear de forma suave y sacando su lengua t铆midamente hasta sentir ese sabor salado caracter铆stico de un pene, saboreo lentamente y volvi茅ndola a pasar varias veces hasta absorber todos los jugos de Uriel. Este se encontraba agitado por el acto que estaba haciendo y produciendo a su amor, que con la cabeza hacia atr谩s se encontraba sumergido en ese placer m谩gico.

-Hazme el amor Uriel.- Este sin perder tiempo retir贸 el su茅ter que cubr铆a su entrepierna, para mostrarle su bulto al Doctor que haci茅ndole caso lo tomo y coloc谩ndole en el centro de la cama se subi贸 encima de 茅l, en donde comenz贸 a besar todo su cuerpo virginal y recorriendo con su lengua a su cuello lo saboreo, para luego lami贸 sus pezones hasta hacerlo gemir su nombre.

-隆UriiiiiielAaah!- Dijo este clavando sus u帽as en la espalda Uriel.

Ninguno de los dos aguantaba el placer y los sentimientos que estaban viviendo, porque no solo era un d铆a de simple sexo, era la uni贸n de dos seres que se amaban. Al llegar a sus interiores de dibujos animados sopl贸 sobre ellos, causando que la piel de Santiago se pusiera piel de gallina y retir谩ndola descubri贸 un hermoso pene blanco y de inmediato comenz贸 a chuparlo delicadamente, logrando hacerlo suspirar y este apart谩ndolo de su pene lo hizo que subiera y bes谩ndose con mucho amor le acariciaba su espalda.

Uriel baj贸 hacia los pies de Santiago y bes谩ndolo de forma amorosa sus hermosas piernas hasta separarlas y all铆 estaba bajo sus bolas, encerrado se encontraba su bot贸n y con temor beso suavemente, para lograr que Santiago se relajara y levantado su cadera lo invit贸 a entrar.

Los besos no bastaban para calmarlos y el pene de Uriel fue buscando la entrada de su hogar y de forma calmada se fue adentrando al lugar donde se alojar铆a para siempre. El cerrado anillo dejo entrar el amplio glande y apret谩ndolo hizo suspirar a su pareja.

-隆Te amo Santiago y quiero estar junto a ti el resto de mi vida! -Dec铆a Uriel con l谩grimas en sus ojos.

-Tambi茅n te amo Uriel.- Sellando con un beso Uriel dejo ir toda su herramienta y esperando un momento prudencial, comenz贸 u vaiv茅n lento que los dos gozaron de esa forma tan pura de hacer el amor. Las manos de Santiago acariciaban la espalda de su amado y sin dejarse de besar se entregaron en cuerpo y alma.

El cuerpo sudado de Uriel sobre la piel de Santiago lo hac铆a arder y aferr谩ndose a 茅l le demostraba lo que estaba viviendo, sus besos lo hac铆an enloquecer y desear m谩s. El movimiento de su lengua junto a la de Uriel, hacia que su pene ba帽ara su pubis de sus fluidos que hac铆an impregnar de aroma la habitaci贸n. Cuando el Rubio subi贸 sus piernas al hombro y notando como el cuerpo de su amante se encontraba ba帽ado de sudor que recorr铆a su pecho, lo hizo excitarse y bajando su mano hacia a su pene comenz贸 acariciarlo y ese gesto hizo enloquecer a Uriel que uni贸 su mano a la de 茅l y ense帽谩ndole un sube y baja lento que era acompa帽ado con el mete saca.

-隆Aaasi amor! Aaafff.- Cada vez que entraba o sal铆a el pene de Uriel lograba que los ojos de Santiago se pusieran blanco y mordiera su labio por el placer de las acometidas

-Siiii鈥 Aamorr鈥 acaricia mi bebe, para que luego me des su jugos.- Ese comentario hizo suspirar a Santi y de forma vigorosa toc贸 su mojada pollita.

Las agitadas respiraci贸n de los dos advert铆an que estaban a punto de acabar y sacando su pene del ano de Santiago, se recost贸 de lado mirando su pareja. Comenz贸 a besarle con pasi贸n y juntando sus penes con su mano comenz贸 a masturbarlos, haciendo que los jadearan en forma constante. Los temblores inundaron el cuerpo de Santi y mordiendo el labio de Uriel acabo, logrando que de igual manera que acabara su pareja.

Esa ma帽ana el mundo fue testigo de un acercamiento tan sublime de dos seres, que el destino escribi贸 su encuentro, para mostrar que no existe barrera para el amor.

Discapacitados gays